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Noticias de yihadismo

26-12-2019 | Fuente: abc.es
Multitudinario adiós en Argelia al poderoso general Gaid Salah
Cientos de miles de personas despidieron este miércoles al poderoso jefe del Ejército de Argelia y hombre fuerte del país desde el pasado abril, el general Ahmed Gaid Salah , que fue enterrado en Argel con honores de jefe de Estado tras fallecer el pasado lunes de un ataque al corazón a la edad de 79 años. Los funerales arrancaron por la mañana con la llegada del féretro al Palacio del Pueblo, donde un millar de personas le rindieron homenaje en el exterior, ya que sólo se permitió entrar a miembros del Gobierno y la Administración, además de a altos dirigentes militares. Policías, gendarmes, elementos de la brigada de investigaciones BRI y altos cargos del mando militar, todos en uniforme, ocuparon las principales calles por donde pasó el cortejo fúnebre, al que se sumó también en el Palacio el presidente de la República, Abdelmayid Tebune, uno de los hombres más cercanos a Ahmed Gaid Salah. Los oficiales rindieron un último homenaje al fallecido en el ataúd de madera cubierto de la bandera nacional y ramos de flores y expuesto durante cuatro horas en el Palacio del Pueblo antes de ser transportado en un vehículo blindado de transporte de tropas hacia el cementerio de El Alia. Jefe de Estado Mayor durante quince años, Gaid fue enterrado poco después de la oración de Dohr ?después de mediodía? dentro del llamado «cuadrado de los mártires», donde reposan los antiguos jefes de Estado y las grandes figuras de la lucha contra el colonizador francés, informa Efe. «Alah Akbar Gaid Salah» o «Djich Chaâb (ejército y pueblo) hermanos y Gaid Salah con los mártires» fueron los cánticos que repitieron los argelinos este miércoles por un hombre que días atrás fue abucheado por los manifestantes del Hirak, que rechazan el régimen castrense y llevan casi un año reclamando en las calles una transición democrática. Ayer los argelinos acompañaron al fallecido, al que consideran como el «león de Argelia». Como soldado, se sumó al Ejército de Resistencia contra la ocupación francesa a la edad de 17 años y como oficial fue el primero en erradicar el yihadismo y apaciguar su provincia durante el llamado «decenio negro», la cruenta guerra civil que desangró Argelia (1992-2002) y que aún está viva en el recuerdo de una sociedad convulsa. De origen «chawi», como la mayoría de los dirigentes argelinos, Gaid Salah se convirtió en los últimos meses en una figura clave en la crisis que padece el país y marcó el paso político del régimen, sumido en un ejercicio de funambulismo con el que pretende saciar las ansias de cambio de la población sin que nada realmente cambie.
17-12-2019 | Fuente: elpais.com
Una gallega acusada de yihadismo alega que se ?enganchó? a ver contenido radical con el móvil
Lucía Expósito Cao supuestamente quería emular en Santiago el atentado de Barcelona de 2017
16-12-2019 | Fuente: abc.es
Yihadistas y supremacistas blancos perpetraron los atentados más sangrientos en 2019
Yihadistas y supremacistas blancos cometieron algunos de los atentados más sangrientos de 2019 y dos de ellos, el australiano Brenton Tarrant y el alemán Stephan Balliet, utilizaron por primera vez videocámaras para retransmitir sus idearios en directo en las redes sociales. Los extremistas eligieron un domingo cristiano, un viernes musulmán o un sábado en un centro comercial para sus ataques, una lacra de la que ningún continente se libró. La serie de atentados en cadena perpetrados el Domingo de Resurrección en Sri Lanka en tres iglesias, tres hoteles y un complejo residencial se convirtió, con 269 muertos, en el más sanguinario. Relevantes fueron también el ataque xenófobo en un centro comercial de El Paso, Texas (EEUU), que causó 22 muertos; el atentado de un suicida con 80 fallecidos en un banquete de bodas en Kabul, y el de un yihadista con un cuchillo en Londres, en el que mató a dos personas. Atentados más destacados en 2019, algunos de ellos sin reivindicar, pero en los que se proyectó la sombra del yihadismo: Domingo sangriento de Resurección en Sri Lanka El 21 de abril, Domingo de Resurrección, una cadena de atentados sincronizados a las 08.45 hora local (02.45 GMT) en tres iglesias de Negombo, Colombo y Batticaloa, tres hoteles de lujo y un complejo residencial en la capital, con 269 muertos y unos 500 heridos, dinamitó la paz en un día tan señalado para la minoritaria comunidad cristiana del país, el 7,4 % de la población. Estas acciones mortíferas se convirtieron en las más graves desde que finalizó la guerra civil entre la guerrilla tamil y el gobierno en 2009, en la que perdieron la vida 40.000 civiles, según la ONU. Al menos 45 de los muertos del domingo de Pascua eran niños y un número similar de menores sufrieron heridas graves, conforme a cifras de Unicef. También hubo 38 muertos y 19 heridos extranjeros (entre ellos una pareja de españoles), lo que suscitó la preocupación de las autoridades dado que el turismo había experimentado un importante auge en el país. EI grupo terrorista Estado Islámico (EI) reivindicó su sello, pero del Gobierno ceilandés acusó al grupo islamista local National Thowheeth Jamath. Xenofobia contra hispanos en El Paso (EE.UU) El sábado 3 de agosto, un joven supremacista blanco disparó de manera indiscriminada y acabó con la vida de 22 personas, 8 de ellas mexicanas, en el centro comercial Cielo Vista de El Paso, donde se encuentra una de las tiendas de los almacenes Walmart con más ventas en EEUU por las compras de mexicanos de localidades fronterizas. Esa tienda fue elegida para el ataque por Patrick Crusius, de 21 años, quien admitió ante la Policía que cometió la masacre con la intención de matar mexicanos en respuesta a «la invasión hispana de Texas». Crusius fue encarcelado en el Centro de Detención del condado y en agosto fue puesto bajo vigilancia para prevenir su suicidio. Supermacismo en Australia El 15 de marzo, el supremacista blanco Brenton Tarrant, un australiano de 28 años guiado por su ideología de extrema derecha, antimusulmana y antiinmigración, irrumpió con armas semiautomáticas y una cámara de vídeo GoPro instalada en uN casco en dos mezquitas de Christchurch, en Nueva Zelanda, durante el rezo del viernes, para retransmitir en directo un ataque que causó 51 muertos y 50 heridos, en el peor ataque terrorista en la historia del país. Tarrant divulgó su asalto en directo por Facebook durante 17 minutos vestido con ropa militar disparando a quemarropa contra los musulmanes que se encontraban en una de las mezquitas. Crear un clima de miedo era el objeto de la matanza, según dejó escrito en un manifiesto de 74 páginas con su ideología extremista. En la actualidad Tarrant se halla en prisión a la espera de juicio que comenzará el 2 de junio de 2020. Neonazismo en Alemania El miércoles 9 de octubre el neonazi alemán Stephan Balliet, de 27 años, una especie de imitador del australiano Tarrant y que supuestamente actuó en solitario, abrió fuego en las inmediaciones de una sinagoga en Halle (este de Alemania) pertrechado con una cámara de vídeo en su casco y mató a dos personas. En un video de 35 minutos en el que iba transmitiendo en directo por la plataforma Twitch, Balliet aseguró que «el Holocausto nunca existió» y que los judíos «son el origen de todos los problemas». Con la grabación captó el momento en el que atacó a una mujer que le interpeló ante el templo y también cuando disparó una y otra vez contra el cliente de un local de comida turca. Según la televisión estadounidense NBC, antes de ser eliminado el vídeo llegó a decenas de miles de personas, mientras que, según los expertos, enlaces de distintas versiones de vídeo se compartieron a través de varios canales ultraderechistas del sistema de mensajería Telegram. Balliet, en prisión preventiva, confesó que actuó por motivaciones antisemitas y ultraderechistas. Sangriento banquete de bodas en Afganistán El 17 de agosto, el que iba a ser un banquete de bodas en Kabul (Afganistán) de una pareja de la minoría chií hazara, acabó en tragedia después de que un suicida perteneciente al grupo EI detonara su carga explosiva y matara a 80 personas e hiriera a 182. Muchas de las víctimas eran niños y mujeres. Los novios, Elmi, de 26 años, y Rehana, de 18, sobrevivieron al ataque, perpetrado dos días antes del centenario del aniversario de la independencia de Afganistán, y cuando los talibanes ultimaban un acuerdo para una reducción de las tropas estadounidenses a cambio de que los insurgentes cesaran sus hostilidades y rompieran con Al Qaida. Afganistán sufrió el 17 de septiembre otros dos atentados -uno en el norte y otro en la capital- que se cobraron la vida de 46 personas. Y el 18 de octubre, otra acción terrorista en Nangarhar, pueblo fronterizo con Pakistán, dejó otros 65 muertos, la mayoría campesinos y niños. Contra un convoy humanitario en Burkina Faso El domingo 8 de septiembre, dos ataques terroristas sin reivindicar causaron 29 muertos en Burkina Faso, uno contra un convoy de vehículos que transportaba víveres en el centro-norte del país (14 muertos) y el otro una explosión bomba contra otro coche de transporte de pasajeros en el norte (15 muertos). Tras esos ataques, el Gobierno anunció que iba a dar escolta armada a los convoyes humanitarios que viajaran a las zonas afectadas por el terrorismo. Desde 2015, la mayor parte de la violencia en la antigua colonia francesa se atribuye al grupo local Ansarul Islam y al Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (GSIM), leal a Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI). El peor atentado en la cachemira india El 14 de febrero perdieron la vida 42 policías en el peor atentado en la Cachemira india en casi dos décadas, al estallar un coche con explosivos contra un convoy, que fue reivindicado por el grupo terrorista islamista con base en Pakistán Jaish-e-Mohammed (JeM) y en un conflicto con mas de siete décadas. En respuesta, el 26 de febrero la India efectuó un bombardeo aéreo en el que fueron eliminados un importante número de terroristas del JeM, adiestradores, comandantes de alto rango y grupos de yihadistas que estaban siendo adiestrados para cometer ataques. Ataque con cuchillo en Londres El viernes 28 de noviembre, Usmar Khan, de 28 años, identificado al día siguiente por la policía, mató a cuhilladas a dos personas e hirió a otras tres en las inmediaciones del puente de Londres. Khan había salido de la cárcel hacía un año, tras cumplir la mitad de una condena de 16 años por planear un atentado yihadista en la capital británica. Según la policía, había pertenecido a una célula inspirada en Al Qaida, que fue desarticulada antes de que perpetrara un atentado en las semanas previas a las Navidades de 2010. Llevaba un dispositivo electrónico de seguimiento y participaba en una conferencia organizada por la Universidad de Cambridge sobre rehabilitación de presos cuando decidió cometer el ataque. Fue reducido por varios transeúntes, algunos de ellos reclusos de permiso, y acabó abatido por la Policía.
11-12-2019 | Fuente: elpais.com
Un acusado de yihadismo: ?Yo no he adoctrinado a nadie?
Ilias Mohamed Ahmed acepta una condena de cuatro años y ocho meses de cárcel
04-12-2019 | Fuente: abc.es
Trump y Macron llevan al límite su disputa sobre el futuro de la OTAN
Fue en 1966 cuando el entonces presidente francés, Charles de Gaulle, decidió retirar a Francia del mando militar integrado de la OTAN al proclamar aquella histórica frase «otanóloga»: «Modificar la forma de nuestra Alianza sin alterar el fondo». Nada cambiaba «de facto», pues París seguía fiel al Artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte de defensa colectiva, pero ciertamente se evidenciaba un distanciamiento con Washington que, como lluvia fina, amenaza con calar de nuevo en la Cumbre de Londres, que arrancó ayer con la recepción de la Reina Isabel II en el Palacio de Buckingham y continúa hoy con la reunión de líderes en el hotel Grove (Watford, al noroeste de Londres). Como si el péndulo histórico fuera la razón del eje trasatlántico Washington/París, ayer sus dos presidentes, Donald Trump y Emmanuel Macron, escenificaron como pocas veces su voluntad de entendimiento, pero también de discusión, para que la OTAN, ya con Francia en la estructura militar (año 2009) y con 70 años a sus espaldas, siga siendo útil a ambas sensibilidades geopolíticas. La jornada comenzó con un Trump en estado puro. Tras un encuentro inicial con el secretario general de la OTAN, el noruego Jens Stoltenberg, el presidente estadounidense evidenció su enfado con el colega francés: «Simplemente no puedes hacer declaraciones como esas sobre la OTAN [..] Nadie necesita más la OTAN que Francia». Reuters Hay que recordar que en una entrevista con la revista «The Economist», el presidente galo aseguró la semana pasada que «actualmente estamos experimentando la muerte cerebral de la OTAN». Macron también defendió que el presidente Trump «no comparte nuestra idea del proyecto europeo» y que Estados Unidos muestra signos de «darnos la espalda», especialmente al retirar inesperadamente sus tropas fuera del norte de Siria. Trump prosiguió con la arremetida en una comparecencia conjunta con Stoltenberg y calificó de «insultante», «desagradable», «muy peligroso» e «irrespetuoso» ese razonamiento de Macron al tiempo que veía a Francia «rompiendo con la OTAN». Los cimientos de la organización político-militar temblaron por momentos en Londres. Sin embargo, era el más puro estilo Trump: tensar pero no romper la cuerda. Con la hora del té, todo se calmó. Al menos en apariencia. Ambos líderes aparecieron en Winfield House, residencia del embajador de EE.UU., donde escenificaron sus diferencias pero también su capacidad de entendimiento. De nuevo el péndulo. «Tenemos una pequeña disputa que confiamos en poder resolver. Hemos hecho muchas cosas juntos como socios. Nuestros países han sido socios en muchas cosas, incluidas algunas que tienen que ver con el radicalismo islámico.. siempre ha salido bien», dijo Trump. Por su parte, en la rueda de prensa conjunta, Macron no tuvo reparos en subrayar de nuevo aquello que les distancia: la estrategia de retirada estadounidense en Siria, el diálogo estratégico con Rusia o situar la amenaza yihadista como asunto fundamental para unos 29 aliados divididos en torno al eje Este-Sur. «El enemigo común hoy son los grupos terroristas. Y siento decir que no tenemos la misma definición de terrorismo en la mesa», explicó Macron en referencia al presidente turco, Tayyip Erdogan, que lanzó su ofensiva contra las fuerzas kurdas del norte de Siria (catalogadas de terroristas por Ankara) con la aquiescencia de la Administración Trump. «¿Quieres unos cuantos buenos combatienes del Estado Islámico. Te puedo dar algunos», dijo Trump. Encontrando en Macron un lacónico «Seamos serios». Macron también aspira a que la OTAN gire estratégicamente hacia el Sahel donde Francia lleva el peso de las operaciones militares contra el yihadismo desde 2013. España comparte esta visión. La defensa europea Precisamente el líder turco es el tercer gran factor de inestabilidad de esta Cumbre de Londres tras la operación militar en el norte de Siria -por la cual terroristas del Estado Islámico escaparon de cárceles kurdas- y por la reciente compra del sistema de defensa antimisiles de fabricación rusa S-400, que ya ha sido probado por el Ejército turco. Lo primero irrita a Macron; lo segundo, a Trump, que vetó tras esa adquisición rusa la venta del caza F-35 a Turquía y que aspira a venderle el sistema de defensa antimisiles Patriot, «made in USA». Con esta geopolítica industrial entramos en otra gran disputa que separa a Washington y París: el proyecto de defensa europeo y los fondos de la PESCO (Cooperación Permanente Estructurada), por la cual la UE destinará más recursos a la industria de defensa europea, donde Francia -con alianzas europeas o solitariamente- tiene empresas punteras en todos los sectores: Dassault o Airbus (aviación), Naval Grop (astilleros), GIAT/Nexter (vehículos), MBDA (misiles) o Thales o Safran (tecnológicas). EE.UU. también desea participar en esos proyectos, o al menos ofertar sus sistemas de defensa en igualdad de condiciones (como el caza F-35 de Lockheed Martin). Aquí subyace el otro gran conflicto de EE.UU. con Europa: la guerra comercial. Por último, está la cuestión del 2% del PIB en inversión en Defensa. Un mantra para EE.UU. desde que en la Cumbre de Cardiff (2014), con Barack Obama como presidente, se marcase ese objetivo de inversión a alcanzar en 2024. Por ahora, solo nueve países cumplen el objetivo. Ayer, Trump apuntó de nuevo hacia Berlín, blanco de su crítica en la Cumbre del pasado año. «Hay un grupo de países que no paga una justa tarifa contribución a la OTAN». Avisados quedan.
03-11-2019 | Fuente: abc.es
El legado de Al Bagdadi guía al yihadismo
Abu Baker Al Bagdadi (Samarra, 1971 ? Barisha, 2019) es historia y con su muerte comienza la leyenda y la caza de su sucesor, Abú Ibrahim al Hashimi al Qurashi , que pasa a convertirse en el «terrorista más buscado». Donald Trump ha logrado la victoria militar contra el califato establecido por el grupo yihadista Estado Islámico (EI) y se ha colgado la medalla de la muerte de su líder, pero la creciente inestabilidad en Siria e Irak ayuda al deseo del grupo de rehacerse, una situación que en el pasado resultó clave para su ascenso. El sueño del califato duró apenas cinco años y este es el gran legado que deja Al Bagdadi, una herencia que «se ensalzará y solemnizará ya que logró crear un marco de espacio, tiempo y libertad en el que islamismo más radical llegó a ser capaz de autogestionarse, algo con lo que ni soñaron otros líderes como Osama Bin Laden, pero no lo consiguieron», opina el investigador del Real Instituto Elcano, Sergio Altuna. Gracias a Al Bagdadi, el EI ha pasado de grupo terrorista en sus comienzos en la insurgencia contra la ocupación de Estados Unidos en Irak, a liderar de forma temporal un protoestado del tamaño de Gran Bretaña en el corazón de Oriente Medio, para terminar convirtiéndose en una idea tangible en el imaginario yihadista. «Es una gran victoria religiosa que da argumentos a sus seguidores a luchar por volver a conseguirlo, porque ahora saben que es posible», considera el analista Ibrahim Al Marashi, profesor de Historia en la Universidad de California, en declaraciones recogidas por Al Jazeera. El Departamento de Estado estadounidense estima que al EI le quedan entre 14.000 y 18.000 combatientes operativos, una cifra alejada de los 80.000 que pudo tener en sus mejores días según el Observatorio Sirio de derechos Humanos (OSDH), pero que supone una seria amenaza para la estabilidad regional. Ya no hay un espacio físico que defender, han vuelto a la clandestinidad, el espacio donde crecieron y donde mejor se manejan, y funcionan como células independientes con capacidad de golpear a base de atentados cuando lo consideren oportuno, una estrategia que desarrollaron a la perfección en Irak hasta el establecimiento del califato. A esta especie de Ejército en la sombra en Oriente Medio, hay que sumar las provincias extranjeras del califato donde grupos yihadistas juraron lealtad al califa. Egipto, Somalia, Libia o Afganistán cuentan con brazos del EI operativos. La otra cara de la amenaza internacional a corto plazo, la ponen los «lobos solitarios», los seguidores animados por la propaganda del grupo para convertirse en «guerreros santos» a base de atentados que pueden hacer con un cuchillo o al volante de un vehículo. Es la yihad de «háztelo tu mismo» predicada por el EI, que han sufrido Europa o Estados Unidos. Cinco líderes en 16 años Es la cuarta vez que Estados Unidos descabeza a este grupo nacido como Al Qaeda en Irak durante la invasión post Sadam Husein. Su fundador y primera bestia negra de Washington fue el jordano Abu Musab Al Zarqawi, muerto en un bombardeo selectivo en 2006. Su testigo lo recogió Abu Ayyub al-Masri, un egipcio experto en explosivos que decidió ceder el puesto de líder de la insurgencia iraquí a un combatiente local como Abu Omar Al Bagdadi y cambiar el nombre del grupo a Estado Islámico de Irak. Ambos murieron en otra operación estadounidense en 2010 en Tikrit y entonces llegó el turno de un hasta entonces desconocido Abu Baker Al Bagdadi, que formaba parte de la shura (consejo de mando) del grupo y que en tan solo cuatro años aprovechó el desconcierto en su país y la guerra en la vecina Siria para proclamar el califato y atraer a miles de combatientes de todo el mundo a su causa. «El EI quiere reconstituirse y aunque le costará ser lo que fue, en zonas donde hay inestabilidad puede ser capaz de hacer daño. Zonas como el noreste de Siria donde no sabemos si se quedan los americanos o se van, qué pasará con los kurdos y los turcos, la llegada de las fuerzas de Assad? EI creció tan rápido gracias al caos imperante en Irák y en Siria y puede volver a aprovecharlo en el actual vacío de poder», advierte Seth Frantzman, analista del diario The Jerusalem Post y autor del libro «After ISIS», publicado este mismo año. Antes de conocerse el nombre del nuevo líder, diarios como The Washington Post informaron sobre los posibles candidatos al puesto del califa. En la terna del diario estadounidense se encontraban el saudí Abu Saleh al-Jazrawi, el tunecino Abu Othman al-Tunisi y un iraquí, Al-Haj Abdullah Qardash, turcomeno de Tal Afar. Cualquiera de ellos puede ser la persona que se esconde tras el sobrenombre de Abú Ibrahim al Hashimi al Qurashi adoptado por el nuevo califa. Fugas de prisiones Junto a las situaciones de inestabilidad y vacío de poder, otro de los factores que han ayudado al EI a reforzarse son las fugas de islamistas radicales de prisión. Sucedió en Irak en 2003, se repitió en Siria en el verano de 2011 cuando, según la denuncia de los grupos armados de la oposición, el Gobierno liberó a yihadistas que habían combatido en Irak, y en 2013 el grupo sorprendió a las fuerzas de seguridad en Bagdad en un asalto a dos prisiones de la capital en los que liberaron a 500 combatientes. Cuando Turquía lanzó su operación contra el norte de Siria, las fuerzas kurdas anunciaron que la vigilancia de los centros de detención dejaban de ser una prioridad y orientaron sus esfuerzos a la defensa de sus poblaciones cercanas a territorio turco. En las primeras horas de desconcierto se produjo la fuga de al menos cinco yihadistas, según fuentes kurdas, tras un ataque próximo a una prisión de Qamishli, pero tras el acuerdo entre Recep Tayyip Erdogan y Vladimir Putin parece que la situación se ha reconducido y la seguridad ha vuelto a estos centros en los que permanecen combatientes y sus familiares.
30-10-2019 | Fuente: abc.es
El islam subversivo logró introducir a sus «peones» en la Policía de Francia
Los servicios de seguridad del Estado han «neutralizado» y «desarmado» a siete policías próximos al yihadismo terrorista en los últimos veinte días, confirmando las sospechas más graves desde la matanza del día 3 de este mismo mes de octubre, cuando un funcionario convertido al islam mató a cuchilladas a tres policías y una funcionaria en la Prefectura de París, el corazón policial de Francia. Francia descubría, espantada, que un islamista subversivo, asesino, trabajaba en las oficinas de los servicios de seguridad del Estado, con acceso personal a los ordenadores donde se archivan informaciones confidenciales y «sensibles». El asesino trabajaba en la Prefectura de París desde hacía más de diez años. Y su conversión a un islam radical había pasado desapercibida por los servicios se seguridad. Por vez primera, en la historia nacional, un musulmán radicalizado cometía un crimen de sangre en el corazón policial de Francia. Tras la conmoción, el presidente de la República, Emmanuel Macron, ordenó investigaciones de urgencia, con un resultado inquietante: siete policías han sido desarmados y neutralizados, sospechosos de la más inquietante radicalización, en tres semanas cortas. La investigación sigue su curso. Hay otros cuarenta y ocho policías sospechosos de posible conversión a un islam radical. Numéricamente, se trata de cifras «irrisorias», sin duda. En Francia (67 millones de habitantes) hay 149.700 policías. Numéricamente, un asesino, siete radicalizados, cincuenta sospechosos? son una «gota de agua», podrida. Pero significativa y grave, cuando el islam francés (entre 5 y 6 millones de musulmanes practicantes) se ha convertido en un problema de inmenso calado. Respuesta ambigua La semana pasada, Emmanuel Macron pidió socorro a la jerarquía musulmana frente al islamismo radical, esperando alguna forma de «ayuda». El Consejo francés de culto musulmán (Conseil français du culte musulman, CFCM), instancia «representativa» de los franceses musulmanes, bajo la tutela administrativa del Ministerio del Interior, prometió una «respuesta fuerte». Respuesta finalmente ambigua. La jerarquía religiosa considera indispensable defender «pacíficamente» las convicciones religiosas propias? «Pacifismo» aleatorio. Esa cuestión se transforma en pólvora incendiaria cuando los musulmanes piadosos son policías, armados, con acceso a los ordenadores de los servicios de seguridad, «armados», así mismo, de una fe ciega, temible. El asesino que mató a tres policías y una funcionaria en la Prefectura de París, hace tres semanas, estaba considerado como un funcionario «ejemplar, sin problemas», desde hacía muchos años. Hasta que sus convicciones religiosas íntimas lo incitaron a consumar una matanza. Veinte días cortos de investigación han permitido detectar a siete policías, que han sido desarmados y neutralizados. Todos ellos estaban considerados funcionarios ejemplares. Nadie sospechó de ellos. No se desconocía su sensibilidad religiosa. Pero la jerarquía policial consideraba compatible la piedad musulmana con el cumplimiento de las tareas básicas para la seguridad del estado. Otros cuarenta y ocho policías, a muy diversos niveles de la jerarquía, están siendo investigados. Se trata, por ahora, de la primera «ronda» de controles tras la matanza del funcionario radicalizado mientras trabajaba en la Prefectura de París, en la región parisina. ¿Hasta donde llega la gangrena de la radicalización en la policía y otros servicios de seguridad? ¿Afecta la radicalización a otros servicios públicos? Continuos controles No es un secreto que, desde hace años, los aeropuertos de París detectan regularmente «signos de posible radicalización» entre empleados de muy diversos servicios. Se ha procedido, siempre, a sucesivas «limpiezas». Empresas públicas y seguridad prefieren tratar esas noticias con la máxima «prudencia» con el fin de no provocar «alarmas injustificadas». Sin embargo, todos los estudios confirman, sistemáticamente, que la opinión pública francesa vive con incertidumbre e inquietud todos los síntomas de crisis multiculturales graves, atizando tensiones mal contenidas, con frecuencia. El velo islámico continúa suscitando incontables polémicas. El «absentismo» de Macron, intentando evitar un choque frontal con el islam francés (importante, en términos electorales), atiza mucha incertidumbre. Se trata de un problema «multicultural» que viene de lejos. La aparición de policías musulmanes, radicales, hubiese parecido absurda hace poco años. La matanza de la Prefectura de París, el tiroteo contra la mezquita de Bayona, recuerdan que las pústulas podridas pueden estallar de manera tan imprevisible como inquietante. Más allá de las cifras, en estado bruto, se trata de la revelación de un proceso canceroso: el islam radical y subversivo ha conseguido introducir algunos «peones», podridos y radicalizados, en los servicios de seguridad del Estado.
29-10-2019 | Fuente: abc.es
Macron pide socorro a la jerarquía musulmana francesa frente al islamismo radical
Emmanuel Macron espera «enterrar» la inflamable polémica del velo islámico contando con la «ayuda» del Consejo francés de culto musulmán (Conseil français du culte musulman, CFCM), instancia «representativa» de los franceses musulmanes, bajo la tutela administrativa del Ministerio del Interior. El presidente de la República recibió al lunes en el Elíseo a una delegación del CFCM, con este objetivo oficial: «Que la autoridad religiosa musulmana luche, junto al Estado, contra el islamismo y el comunistarismo». Christophe Castaner, ministro del Interior, acompañaba a Macron durante la reunión de trabajo, en el Elíseo, y resumió el encuentro de este modo: «El jefe del Estado espera del CFCM un cambio de ritmo en sus comportamientos, para mejor combatir, juntos, el islamismo, el comunitarismo y la radicalización yihadista, en sus orígenes». Respuesta del Consejo Musulmán Anouar Kbibech, francés de origen marroquí, vicepresidente del CFCM, dijo «comprender» el sentido último de la reunión de trabajo, en el Elíseo, comentando: «El CFCM tendrá una reunión especial, para responder con fuerza a los dos puntos esenciales del encuentro con el jefe del Estado: ¿Qué dice el islam sobre la cuestión del velo? ¿Qué hacer? Nuestro consejo dará una respuesta clara y fuerte a esas cuestiones». Macron, como François Mitterrand, Jacques Chirac, Nicolas Sarkozy y François Hollande, intenta conseguir que el CFCM funcione como una suerte de «escudo» contra la radicalización, el yihadismo, el comunitarismo musulmán, esperando una integración más firme de los musulmanes de Francia, entre 5 y 6 millones, entre los 67 millones de franceses. El velo islámico integral fue prohibido en Francia en 2004. Y esa medida tuvo un cierto éxito en otros países europeos. Quince años más tarde, el velo islámico, en sus distintas modalidades, ha vuelto a convertirse en un problema social sensible, no solo en la periferia y los suburbios, la «banlieue». Se multiplican las manifestaciones de jóvenes francesas, musulmanas, partidarias de «lucir» su velo islámico incluso en instituciones tradicionalmente «laicas», como algunas universidades. Tras las polémicas del verano pasado, minoritarias pero inflamables, del uso del «burkini» en algunas provincias, la pre campaña electoral de las próximas elecciones municipales, el mes de marzo que viene, está volviendo a provocar tensiones de muy diversa naturaleza. La oposición de izquierda y derecha ha pedido una «intervención clara» del presidente de la República, para «clarificar» la «nueva cuestión del velo islámico». Macron ha respondido reuniéndose con los representantes del CFCM, en el Elíseo, esperando que la «autoridad» religiosa musulmana, francesa, intervenga de manera «positiva». Vaya usted a saber.
27-10-2019 | Fuente: abc.es
«Los kurdos promueven la igualdad, casi la mitad de su ejército son mujeres»
Hace dos semanas, Donald Trump ordenó retirar las tropas estadounidenses del norte de Siria, una decisión que no estuvo exenta de polémica por la fragilidad del equilibrio en la región. La primera consecuencia fue el avance de Turquía en la zona, donde mantiene un enfrentamiento histórico con el pueblo kurdo, aliado estadounidense en la lucha contra Daesh. La segunda fue la bocanada de aire que ha tomado la organización yihadista tras la fuga de varios centenares de sus presos de las cárceles kurdas. Este nuevo escenario es observado con preocupación desde Europa, que se mantiene expectante ante los movimientos en un tablero con multitud de actores con objetivos muy dispares. Para conocer mejor a uno de ellos, ABC ha entrevistado a Paco Arcadio -nombre ficticio-, un joven que, a finales de 2014, con 20 años, se fue a Oriente Próximo a luchar con los kurdos contra Daesh. Permaneció en territorio sirio e iraquí durante seis meses y pudo vivir en sus propias carnes una de las grandes guerras de lo que va de siglo. Combatió en el MLKP, dentro del batallón internacional de las YPG. «Éramos unos 30 o 50 extranjeros. Había turcos, libaneses, españoles.. Nos comunicábamos un poco en inglés, algo de turco y mediante signos. No podías tener conversaciones muy profundas, pero te hacías entender», recuerda ahora. Ya de vuelta en España, donde lleva una vida normal, comparte su visión de un conflicto que ha dado su enésimo giro de guion. «Las cosas han cambiado mucho», reconoce. Nada más llegar a Siria, Arcadio recibió formación militar durante dos semanas, y tras esto, directo a la guerra: «Entonces solo se combatía a Daesh, aunque había una amenaza constante por parte de Turquía, Siria y los rebeldes, y una relación, digamos que no muy buena, con los peshmergas iraquíes. Yo veía la frontera y estaban los militares turcos, pero ahí nadie movía un pelo. Antes Turquía molestaba a los kurdos de manera indirecta, ayudando incluso a Daesh, pero ahora hay un enfrentamiento abierto», explica. Durante su estancia en la guerra, pudo constatar la alianza con Estados Unidos: «Ellos no podían poner hombres sobre el terreno, así que ayudaban con asesoramiento, formación, suministros, armamento difícil de conseguir como munición antiblindaje, o con apoyo aéreo». Sin su ayuda, reconoce, los kurdos también podrían haber combatido a Daesh, pero el coste habría sido mucho mayor: «La ayuda se veía en el día a día con los drones. En el frente, los comandantes tenían un aparato con GPS en el que marcaban un punto que, casi inmediatamente, era bombardeado. Eso daba una ventaja brutal». Por ello, tras años de cooperación, la decisión de Trump le parece «una traición». En su opinión, la mejor noticia hubiera sido que Estados Unidos hubiese seguido ejerciendo «de tapón» en la zona y que se abriese un diálogo sobre el futuro de los kurdos: «La gran diferencia con otras luchas en Oriente Próximo es que esta no pretende acabar con ninguna religión. Los kurdos hicieron una revolución social y cultural, promulgan la laicidad y solo quieren imponer unos mínimos, como no dejar que la sharia rija el código penal o civil, prohibir el burka u otorgar los mismos derechos a las mujeres. Las propias YPG han impulsando la integración entre distintos grupos de la zona». Casi la mitad son mujeres El ejército kurdo, pese a lo que se pueda llegar a creer, cuenta con una estructura similar a la del cuerpo de cualquier país. «Hay artificieros, infantería, una unidad de desarrollo y reparación, unidades de élite, etc. Se han tenido que renovar en sus tácticas porque en las montañas eran los mejores, pero llegaron a Siria y el panorama era muy diferente. Han pasado de poder estar a escasos metros de un cuartel turco y no ser detectados a que un yihadista les vea a varios kilómetros; de poder ir moviéndose a tener que quedarse en un sitio para proteger una ciudad; de desplazar los suministros en fardos cargados por personas casi indetectables a tener que proteger a convoyes». En la guerra, renovarse o morir no es un eslogan. Entre sus filas, llama la atención el porcentaje de mujeres. «Los kurdos promueven la igualdad y las mujeres son prácticamente la mitad. En las YPG hay bastantes, pero luego están las YPJ, que es una rama exclusivamente femenina», explica Arcadio. Como en otros cuerpos militares, la edad también es un factor a tener en cuenta: «Los soldados teníamos entre 18 y 35 años, pero los mandos importantes eran mayores de 50, lo que no les impedía ir al frente. De hecho, en mi última operación allí murió el mando al pisar una mina cuando venía a vernos», recuerda. Esta es, según explica, una de sus virtudes: «Están muy comprometidos con sus ideales y no les importa morir por la causa». Decisivos contra Daesh Los kurdos son la minoría étnica sin Estado más grande del mundo y luchan desde el pasado siglo por tener una nación propia. Este sueño, sin embargo, se vio interrumpido por el recrudecimiento de la lucha contra el yihadismo, en la que han sido claves para decantar la balanza en detrimento de los terroristas. Un conflicto, en cambio, que no ha escrito su último capítulo: «La gente no es consciente de que Daesh está prácticamente derrotado, pero que las cárceles kurdas están repletas de yihadistas». Hace dos semanas se calcula que escaparon 750 presos yihadistas del complejo de Ain Isaa. Detrás del frente hay otra historia: la de millones de kurdos que madrugan para ir al mercado o llevar a sus hijos al colegio; que tratan, en definitiva, de tener una vida normal. «Tienen estructuras de Estado, pero al haber una guerra, muchos lugares están militarizados. En Rojava hay pozos petrolíferos y se vive del sector primario, aunque es una zona que se está industrializando y cada vez cuenta con más fábricas», explica Arcadio. Con Daesh al borde de la desaparición, los kurdos soñaban con poder asentarse «sin molestar a nadie». Lejos de ello, se han reabierto nuevos frentes y su futuro no es muy alentador. «Entre los kurdos hay mucha animadversión a Erdogan. Es una persona ultraconservadora, islamista, suní y con un odio tremendo hacia lo extranjero y Occidente. Lo peor ha sido que Trump los haya abandonado a su suerte, al último resquicio en Oriente Próximo que se niega a vivir bajo la tiranía de la ley islámica».
24-10-2019 | Fuente: abc.es
Golpe diplomático de la UE a China con el premio Sájarov al encarcelado disidente uigur Ilham Tohti
En un severo bofetón diplomático a China, el Parlamento Europeo ha concedido este jueves el premio Sájarov de Derechos Humanos al intelectual de etnia uigur Ilham Tohti, condenado en este país a cadena perpetua por separatismo. «A pesar de ser una voz de reconciliación, fue sentenciado a cadena perpetua en una farsa de juicio en 2014. Con este galardón, instamos con fuerza al Gobierno de China a que libere a Tohti y apelamos al respeto de los derechos de las minorías», anunció el presidente del Parlamento, David Sassoli, según informa Reuters. Además de reconocer la figura de Tohti, la Unión Europea critica así al autoritario régimen de Pekín por el internamiento masivo de musulmanes de la etnia uigur en campos de reeducación en la remota región de Xinjiang. A tenor de algunos cálculos que la ONU da por buenos, hasta un millón de personas habrían sido confinadas en dichos campos sin haber pasado por ningún proceso judicial, solo por el hecho de profesar el islam. Aunque Pekín negó al principio la existencia de tales campos, descubiertos mediante imágenes por satélite, luego aseguró que eran «escuelas de formación profesional» donde los uigures son internados para impedir la propagación del yihadismo, que en los últimos años ha provocado cientos de muertos en atentados y revueltas en Xinjiang. Para acabar con estos brotes de terrorismo, sobre todo tras la matanza interétnica que dejó alrededor de 200 muertos en la capital provincial, Urumqi, en 2009, Pekín ha endurecido la represión sobre la minoría uigur. Desde su página «web» Uighur Online, muy criticada por las autoridades, Ilham Tohti denunciaba dicha represión en Xinjiang, una vasta y rica región a más de 4.000 kilómetros al oeste de Pekín cuyos habitantes autóctonos, los uigures musulmanes que hablan una lengua emparentada con el turco, aspiran desde los años 30 del siglo pasado a la independencia para formar el Turkestán Oriental. Aunque a Tohti se le consideraba una voz moderada porque daba clases de Economía en la Universidad de las Minorías de Pekín, donde llevaba años investigando sobre las relaciones entre la mayoritaria etnia «han» y los uigures de Xinjiang, había tenido numerosos problemas con el régimen. Tras pasar seis meses incomunicado, en los que su familia denunció un agravamiento de sus problemas de hígado, faringe y próstata, fue condenado a cadena perpetua en 2014 por separatismo. En virtud del artículo 103 de la Ley Criminal de China, dicho delito está penado con entre diez años y cadena perpetua o, incluso, con la muerte (artículo 113). Una durísima sentencia que fue muy criticada por Estados Unidos y la Unión Europea, que denunciaron la opacidad del proceso judicial y las durísimas condiciones de su encarcelamiento. Tohti, que cumple 50 años mañana viernes, fue galardonado en septiembre con el premio Vaclav Havel del Consejo de Europa y ha sido nominado al Nobel de la Paz por un grupo de congresistas estadounidenses. Para su desgracia, sigue los pasos del también disidente chino Liu Xiaobo, que fue galardonado con el premio Sajarov y luego con el Nobel de la Paz y falleció de un cáncer fulminante en 2017 mientras cumplía once años de prisión por «incitar a la subversión contra el poder del Estado» con sus demandas de democracia.
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