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Noticias de yihadismo

07-09-2021 | Fuente: abc.es
Francia juzga por Bataclan a veinte yihadistas
Hoy comienza en el Palacio de Justicia, antigua y primera residencia de los reyes de Francia, en el corazón histórico de París, el juicio a los autores y cómplices de los atentados terroristas islámicos del 13 de noviembre de 2015, que se cobraron 130 muertos y 413 heridos en el Estadio de Francia, la sala de conciertos Bataclan y cuatro terrazas, un rosario de matanzas con inquietantes ramificaciones internacionales, europeas, sirias, medio orientales. Gráfico de los atentados de París de 2015 - ABC Éric Dupong-Moretti, ministro de Justicia, ha insistido en la dimensión histórica e internacional del proceso: «El mundo entero seguirá este proceso, cuyas ramificaciones, más actuales que nunca, nos recuerdan a toda hora la gravedad de aquellos crímenes y su alcance internacional». Gérald Darmanin, ministro del Interior, ha enviado una circular oficial a los más altos dirigentes de la seguridad del Estado, con esta petición: «Debemos reforzar nuestro nivel de vigilancia. Muy en particular en todos los lugares y espacios públicos calificados de sensibles». «Debemos reforzar nuestro nivel de vigilancia» A cinco minutos a pie de la catedral de Notre Dame y a diez del Museo del Louvre, el Palacio de Justicia ha debido montar una sala de 750 metros cuadrados, construida íntegramente en madera, en su inmensa sala de los pasos perdidos, para recibir a 1.775 partes civiles, querellantes, familiares o representantes de las víctimas, asistidos por más de 300 abogados ante el tribunal de cinco magistrados que deberá juzgar a veinte acusados. Tras cinco años de instrucción, la documentación acumulada asciende a 542 tomos de documentos, que suman un millón de páginas, equivalentes a 53 metros lineales de una biblioteca convencional. El proceso deberá durar nueve meses, como mínimo, si no se producen retrasos imprevistos. El presidente del Tribunal, Jean-Louis Périès, anunciará hoy la apertura del proceso, precisando todas las cuestiones estrictamente procesales. Los primeros testigos comenzarán a declarar el próximo día 13 de este mes de septiembre. Dos semanas más tarde, el día 28, comenzarán los interrogatorios de las víctimas (heridos que salvaron la vida, familiares) y de catorce de los acusados presentes, otros seis serán juzgados pero estarán ausentes, por diversas razones. A partir del 10 de noviembre François Hollande, expresidente de Francia, y Bernard Cazeneuve, exministro del Interior, ofrecerán sus testimonios privilegiados. Entre mediados de noviembre y Navidad los investigadores franceses y belgas presentarán sus conclusiones policiales. El 13 de enero será interrogado Salah Abdeslam, el único vivo de los miembros de los comandos que consumaron las matanzas. Tras los interrogatorios de Salah Abdeslam comenzarán las intervenciones de los 300 abogados de las víctimas y partes civiles, durante dos o tres meses. Hacia el 24 o el 25 de mayo, a las pocas semanas de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, el Tribunal debiera dictar su sentencia o anunciar la fecha de su decisión final. Uno de los procesos del siglo Se trata de uno de los grandes procesos judiciales del último siglo, no solo en Francia. Su instrucción tiene dimensiones nacionales, europeas e internacionales de una actualidad siempre inquietante. Las matanzas del 13 de noviembre de 2015 en París fueron concebidas y organizadas, entre Siria e Irak, por el ?califato? islámico de la época, también conocido como Daesh o Estado islámico de Irak y de Levante, variante de Al Qaida, siempre presente en Afganistán, Oriente Medio y el Sahel. Desde Siria e Irak, los hombres y demonios del yihadismo islámico encontraron cómplices en Bélgica y Francia, y fueron capaces de montar una de las más atroces matanzas del yihadismo en Europa. Tres comandos consumaron los baños de sangre y matanzas del Estadio de Francia, las terrazas del este de París y la sala de fiestas Bataclan. Esos autores materiales de los crímenes están dirigidos por Salah Abdeslam, gracias al apoyo de otros dos comandos de terroristas que cumplían tareas de cobertura directa de los autores de las matanzas. La conversión de Afganistán en un nuevo ?emirato? islámico, en competencia estratégica, real, presumida o ficticia, como otras familias y organizaciones islámicas, integristas, de Kabul al Mabreg, a las puertas de España y la Europa mediterránea, confiere al proceso que hoy se inicia en París una dimensión excepcional. El proceso permitirá reconstruir con relativa precisión el ?modus operandi? de los dirigentes y militantes de las diversas filiales de Daesh y Al Qaida, una de las grandes amenazas que pesan sobre la seguridad de Europa y todas las grandes democracias occidentales. «Toda tierra no sometida al islam está amenazada. No solo Europa. Es el conjunto del mundo no musulmán, occidental y liberal, en particular, el que está hoy amenazado por el islamismo», declaró a ABC, en su día, Rémi Brague, académico, historiador, filósofo, especialista reputado en filosofía medieval, musulmana, judía y cristiana.
20-08-2021 | Fuente: abc.es
Así es la bandera talibán que quieren imponer en Afganistán
Los talibanes se han hecho con Afganistán después de la huida del presidente con un grupo reducido de colaboradores para «evitar un baño de sangre» el pasado domingo 15 de agosto. La bandera del Emirato ya ondea en la capital, como lo ha ido haciendo en las diferentes ciudades conquistadas por los integristas religiosos. Así, aunque el país posee una bandera oficial desde el pasado año 2002 (cuya última versión data del 2013), la tricolor, negra, roja y verde, Afganistán vuelve al blanco y al negro con el regreso de los talibanes. La bandera de los fundamentalistas es muy sencilla. Consiste en un fondo blanco en el que puede leerse una inscripción en negro, la 'shashada', la profesión de la fe musulmana: «No hay más Dios que Alá y Mahoma es su profeta». Esta frase es una declaración de fe en un único Dios y las enseñanzas de Mahoma. De hecho, su recitación se considera uno de los cinco pilares del islam, según la concepción suní. Representa la creencia en un solo Dios y la promesa de que solo se le adorará a él y únicamente se reconocerá a su mensajero, el único profeta reconocido, Mahoma, al que le fueron reveladas las escrituras sagradas del Corán. Así, el uso de esta máxima en la bandera busca promover la visión más primigenia, más pura del islam, remontándose a los tiempos del profeta. Esta bandera deriva de la enseña blanca de los muyahadin, un grupo extremista religioso que combatió contra la ocupación de las fuerzas soviéticas a finales de los 70 y principios de los 80. Cuando los talibanes conquistaron Kabul en 1996, sembrando el conocido por Amnistía Internacional como 'reinado del terror', se convirtió en la bandera nacional oficial del Emirato Islámico de Afganistán. No fue hasta el año 1997 cuando añadió la 'shashada', dando lugar a la bandera que hoy conocemos. Como vemos, la 'shashada' que puede leerse sobre el fondo blanco no es un símbolo de odio dentro de la religión musulmana, sino más bien todo lo contrario. De hecho, ciertas corrientesc consideran que quien pronuncia sinceramente y en voz alta ante los dos testigos requeridos por la tradición la 'shashada', puede considerarse musulmán. Así, esta frase acompaña a las personas que profesan la fe islámica durante toda su vida, siendo un símbolo de fe en Dios y no tiene nada que ver con el extremismo religioso o el yihadismo. Sin embargo, es cierto que la 'shashada' ha sido utilizada a lo largo de la historia por diferentes grupos integristas, como el Daesh, que empleó las palabras de esta máxima islámica en su bandera.
11-07-2021 | Fuente: elpais.com
Níger, la última trinchera del Sahel frente al terrorismo
Níger es el auténtico cruce de caminos del Sahel: país de tránsito de las rutas migratorias hacia Europa y uno de los escenarios principales de la lucha contra el avance del yihadismo. Tillabéri, en el oeste, se ha convertido en el epicentro de este combate. Allí, en las zonas rurales próximas a la frontera con Malí, el Gobierno intenta abrir un diálogo con las comunidades para recuperar el terreno perdido, pero el mal gobierno, la pobreza y las injusticias alimentan una violencia que amenaza con enfrentar a las comunidades entre sí.
25-02-2021 | Fuente: abc.es
La condena al líder de Daesh en Alemania apunta al islam radical en sus mezquitas
Harry S., un chaval de Bremen, se convirtió al islam después de que su padre abandonase a su madre, una mujer católica y miembro del APA en el colegio de San Johannis. Pero no fue hasta que conoció al predicador Abu Walaa cuando derivó hacia el yihadismo. Había visto muchos de los vídeos difundidos en internet en los que hablaba de una «existencia santa y perfecta» que exigía «eliminar a quienes la contaminan» y «liberar a los oprimidos en Siria e Irak por el capitalismo». Encontró en Abu Walaa al padre ausente. No en vano, es solo un pseudónimo que significa 'Padre de la Lealtad'. Su verdadero nombre es Abdulaziz Abdullah A. y fue él quien organizó el viaje a.. Ver Más
29-12-2020 | Fuente: abc.es
Macron es más «islamista» que el rector de la gran mezquita de París
Emmanuel Macron, presidente de la República, es mucho más «islamista» que Chems-Eddine Hafiz, rector de la Gran Mezquita de París, adversario político y religioso de los dirigentes del Consejo francés de culto musulmán (CFCM), a quienes el presidente de la República ha encomendado la misión de pilotar la creación de un Consejo Nacional de Imanes (CNI) para integrar el islam en las instituciones del Estado. Tras los atentados yihadistas de septiembre y octubre pasados, Macron tomo dos decisiones estratégicas: preparar una ley contra el secesionismo religioso, cultural y político; y crear una suerte de «curia» franco-musulmana con dos objetivos: «La formación de responsables de mezquitas (imanes), para asegurar que no simpaticen con el yihadismo. Y la fijación de la doctrina ortodoxa, para garantizar que no entre en colisión con las leyes civiles de la República». El proyecto de Ley contra la gangrena secesionista musulmana ha terminado llamándose proyecto de Ley de refuerzo y fortalecimiento de la República. Y deberá comenzar a discutirse en la Asamblea Nacional (AN) a mediados de enero. Por el contrario, el proyecto de creación de un Consejo Nacional de Imanes (CNI) ha vuelto a desenterrar la «guerra civil religiosa» entre imanes y asociaciones de carácter islamista radical y asociaciones e imanes partidarios del diálogo y la integración, acosados, perseguidos y amenazados de muerte por los musulmanes partidarios del yihadismo. Chems-Eddine Hafiz, rector de la Gran Mezquita de París, ha decidido romper y abandonar el diálogo que debía culminar con el proyecto de creación de un Consejo Nacional de Imanes (CNI), estimando que hay una componente islamista peligrosa en el Consejo francés de culto musulmán (CFCM) elegido por Emmanuel Macron para pilotar la posible creación del futuro CNI. Chems-Eddine Hafiz es un firme defensor de la política antislamista de Emmanuel, víctima de amenazas desde que fue elegido rector de la Gran Mezquita de París, acosado de manera permanente por los musulmanes franceses más próximos al radicalismo integrista / islamista. Paradoja trágica: un autoridad musulmana denuncia el islamismo peligroso de las autoridades musulmanas elegidas por el jefe del Estado para proponer la organizar un Consejo Nacional de Imanes (CNI), concebido como «autoridad religiosa» que permita favorecer la difícil integración del islam en el Estado francés. En Francia (67 millones de habitantes) hay entre 5 y 7 millones de ciudadanos administrativamente franceses, de confesión musulmana. El islam es la segunda religión nacional. Pero el enfrentamiento muy duro (con amenazas y excomuniones recurrentes) entre musulmanes de distinta sensibilidad sigue siendo un problema de inmenso calado, con flecos ensangrentados, desde hace años.
16-12-2020 | Fuente: abc.es
Los 14 cómplices de la matanza de Charlie Hebdo, condenados a penas de cadena perpetua a 5 años de prisión
Tras tres meses de audiencia, el Tribunal de París condenó, la tarde del miércoles, a los catorce cómplices de las matanzas / atentados terroristas del mes de enero de 2015, en la antigua redacción del semanario satírico «Charlie Hebdo», el «Hyper Cacher» de las afueras de París, y el asesinato, en Montrouge (Altos del Sena), de la policía Clarissa Jean-Philippe, con penas que van de una cadena perpetua a 5 y 30 años de cárcel, muy lejos de las condenas a cadena perpetua que reclamaba la fiscalía contra varios de los acusados. Los atentados yihadistas del mes de enero de 2015 tuvieron un impacto mundial. En su día, los tres asesinos autores de las matanzas fueron abatidos a tiros tras matar a 17 personas y sembrar el terror en Francia. Los fiscales habían pedido de tres años de cárcel a la cadena perpetua, considerando probado el delito de participación en asociación y atentados terroristas. El Tribunal descartó parcialmente la acusación. En el proceso estuvieron presentes once de los catorce acusados de complicidad en las matanzas del mes de enero del 2015. Otros tres continúan prófugos o en paradero desconocido, quizá muerto en un caso. La presidencia del Tribunal de París tardó dos horas cortas en leer la justificación de su sentencia, que fue la siguiente: Mohamed Belhoucine (27 años), muerto o en paradero desconocido, fue condenado a cadena perpetua. El Tribunal decidió abandonar el caso de su hermano, Mehdi Belhoucine, presumidamente muerto. Amar Ramdani (39 años) y Hayat Boumeddiene (32 años) han sido condenados a treinta años de cárcel. Siniestro y peligroso La Fiscalía había pedido cadena perpetua para Ramdani, tratándose de un personaje a caballo entre el gangsterismo manchado de sangre y el fanatismo violento. Hombre de mano de los ejecutores, participó en todas las etapas de las matanzas. El Tribuna estima que Ramdani es un personaje particularmente siniestro y peligroso, pero solo lo condena a treinta años de cárcel. Boumeddienne es el rostro ensangrentado del drama, esposa de uno de los asesinos, Amedy Coulibaly. Huyó precipitadamente, quizá por España. Los servicios secretos franceses piensan que sigue prófuga en algún lugar entre Siria e Irak. Estas fueron el resto de las condenas: Nezar Pastor Alwatiz, 18 años de cárcel; Willy Prévost, 13 años; Christophe Raumel, 4 años; Amar Ramdani, 20 años; Saïd Mahhlouf, 8 años; Mohamed Amine-Farès, 8 años; Abdelaziz Abbad: 10 años; Miguel Martinez: 7 años; Metin Karasular: 8 años; Michel Catino: 5 anos. El proceso, sin duda histórico, ha sido filmado íntegramente, estimándose que se trata de un documento excepcional, por sus dramáticas proporciones y por sus características. La matanza consumada en la redacción del semanario «Charlie Hebdo» tuvo y tiene un impacto mundial. En defensa de la libertad, amenazada por el yihadismo islamista. Las familias de las víctimas participaron con emocionada convicción en el proceso, para insistir, siempre, en la dimensión cultural más profunda: la libertad, la creación, la cultura, amenazadas por la barbarie islamista, siempre actual. Con el comienzo del proceso, Francia volvió a ser víctima de una sucesión de tres ataques yihadistas, matanzas a sangre fría, entre finales de septiembre y octubre pasados. Atentados criminales, acompañadas de numerosas de manifestaciones islamistas, en muchos países musulmanas, denunciando con violencia verbal la libertad de expresión francesa. El proceso solo juzgó a los cómplices en la matanza. Los asesinos murieron, a tiros, durante la semana trágica del mes de enero de 2015. El proceso de esas bandas de criminales ha confirmado las ramificaciones de la gangrena islamista, entre el gangsterismo a mano armada, el tráfico de armas y el fanatismo religioso atizado a través de las redes de comunicación e incomunicación de masas.
21-11-2020 | Fuente: abc.es
Macron crea un «curia» islámica para afrontar el desafío yihadista
A falta de papado, y ante la presión constante del presidente Macron, el islam francés ha anunciado un evento histórico y al mismo tiempo insólito: la creación de un órgano de poder para millones de mahometanos, compuesto por 18 imanes y maestros de la ley. El futuro Consejo Nacional de Imanes (CNI) tendrá como principal competencia la formación de responsables de mezquitas (imanes), para asegurar que no simpatizan con el yihadismo, y la fijación de la doctrina ortodoxa, para garantizar que no entre en colisión con las leyes civiles de la república. El anuncio fue realizado por Mohamed Moussaoui, presidente del Consejo francés del culto musulmán (CFCM), un organismo constituido en su día por un grupo de prominentes imanes franceses para constituirse en principal interlocutor de las autoridades francesas. El CFCM es una institución de suyo polémica en el seno del islam francés, ya que muchos la consideran un instrumento «dócil» del Estado, y ajena a la realidad de la vida en muchas comunidades islámicas. «El CFCM no tiene ninguna legitimidad, en particular entre los jóvenes; las tres cuartas partes de los musulmanes franceses ni siquiera lo conocen», se lamentó en unas declaraciones a France Presse el escritor Hakim El Karoui. Por su parte, el imán de la principal mezquita de Burdeos, Tareq Oubrou, no ocultó su indignación: «Conozco a muchos imanes y ninguno ha sido consultado antes de la creación de ese Consejo nacional». En cierto modo, la creación del órgano superior del islam en Francia es un producto acelerado por la última ola de atentados terroristas. Tras el asesinato del profesor Samuel Paty y el ataque de Niza, Macron ha dado un golpe en la mesa y ha exigido a su interlocutor islámico «hechos» para poner coto al caldo de cultivo radical en muchas mezquitas de Francia. El proyecto de ley del Elíseo para castigar nuevos delitos de yihadismo no es suficiente. Y el Consejo del culto se ha visto en la necesidad de crear de la noche a la mañana -o más bien rescatar, porque ya lo intentó sin éxito en el 2015- un proyecto de autoridad máxima para todo el islam. Al margen de la polémica política sobre su representatividad, la idea de constituir un poder religioso unificado es del todo extraña al islam. La mayor parte de los seis millones de mahometanos franceses pertenecen a la corriente mayoritaria del islam, la suní. Los suníes tienen muchas escuelas o tendencias, que no se reconocen ni aspiran a tener una unidad de criterio en la interpretación de la ley islámica. El sunismo no es una línea coherente de tradición en torno al Corán o a la Sunna -los dichos y hechos de Mahoma- sino más bien un conjunto de doctrinas que se han ido consolidando a lo largo de siglos, alimentadas con las discusiones y escritos de sus maestros de la ley. Pero la mayor dificultad para que cuaje una autoridad única -en Francia o en cualquier país de mayoría musulmana- estriba en el rechazo doctrinal a cualquier autoridad semejante a la de la Iglesia católica, que sirva como intérprete auténtica del contenido de la fe. El islam solo admite como instancia última la relación entre el creyente y Alá, una visión que guarda cierta similitud con la del cristianismo protestante, para la que el criterio es la «Sola Scriptura», sin Tradición ni Magisterio.
21-11-2020 | Fuente: abc.es
Macron crea una «curia» islámica para afrontar el desafío yihadista
A falta de papado, y ante la presión constante del presidente Macron, el islam francés ha anunciado un evento histórico y al mismo tiempo insólito: la creación de un órgano de poder para millones de mahometanos, compuesto por 18 imanes y maestros de la ley. El futuro Consejo Nacional de Imanes (CNI) tendrá como principal competencia la formación de responsables de mezquitas (imanes), para asegurar que no simpatizan con el yihadismo, y la fijación de la doctrina ortodoxa, para garantizar que no entre en colisión con las leyes civiles de la república. El anuncio fue realizado por Mohamed Moussaoui, presidente del Consejo francés del culto musulmán (CFCM), un organismo constituido en su día por un grupo de prominentes imanes franceses para constituirse en principal interlocutor de las autoridades francesas. El CFCM es una institución de suyo polémica en el seno del islam francés, ya que muchos la consideran un instrumento «dócil» del Estado, y ajena a la realidad de la vida en muchas comunidades islámicas. «El CFCM no tiene ninguna legitimidad, en particular entre los jóvenes; las tres cuartas partes de los musulmanes franceses ni siquiera lo conocen», se lamentó en unas declaraciones a France Presse el escritor Hakim El Karoui. Por su parte, el imán de la principal mezquita de Burdeos, Tareq Oubrou, no ocultó su indignación: «Conozco a muchos imanes y ninguno ha sido consultado antes de la creación de ese Consejo nacional». En cierto modo, la creación del órgano superior del islam en Francia es un producto acelerado por la última ola de atentados terroristas. Tras el asesinato del profesor Samuel Paty y el ataque de Niza, Macron ha dado un golpe en la mesa y ha exigido a su interlocutor islámico «hechos» para poner coto al caldo de cultivo radical en muchas mezquitas de Francia. El proyecto de ley del Elíseo para castigar nuevos delitos de yihadismo no es suficiente. Y el Consejo del culto se ha visto en la necesidad de crear de la noche a la mañana -o más bien rescatar, porque ya lo intentó sin éxito en el 2015- un proyecto de autoridad máxima para todo el islam. Al margen de la polémica política sobre su representatividad, la idea de constituir un poder religioso unificado es del todo extraña al islam. La mayor parte de los seis millones de mahometanos franceses pertenecen a la corriente mayoritaria del islam, la suní. Los suníes tienen muchas escuelas o tendencias, que no se reconocen ni aspiran a tener una unidad de criterio en la interpretación de la ley islámica. El sunismo no es una línea coherente de tradición en torno al Corán o a la Sunna -los dichos y hechos de Mahoma- sino más bien un conjunto de doctrinas que se han ido consolidando a lo largo de siglos, alimentadas con las discusiones y escritos de sus maestros de la ley. Pero la mayor dificultad para que cuaje una autoridad única -en Francia o en cualquier país de mayoría musulmana- estriba en el rechazo doctrinal a cualquier autoridad semejante a la de la Iglesia católica, que sirva como intérprete auténtica del contenido de la fe. El islam solo admite como instancia última la relación entre el creyente y Alá, una visión que guarda cierta similitud con la del cristianismo protestante, para la que el criterio es la «Sola Scriptura», sin Tradición ni Magisterio.
18-11-2020 | Fuente: abc.es
Estas son las medidas de Macron para luchar contra el islamismo radical
El proyecto de ley concebido para combatir en Francia la gangrena islamista se ha transformado en proyecto de ley para reforzar los principios republicanos, tipificando nuevos delitos por amenazar la vida de terceros a través de la propagación del odio y castigando con más severidad los comportamientos familiares, en la escuela, las asociaciones y la vida pública. La experiencia trágica de los atentados yihadistas de septiembre y octubre ha acelerado la revisión y redacción final del proyecto, al descubrirse que Francia y Europa están siendo víctimas de «nuevas» formas de criminalidad islamista. El atentado del 25 de septiembre pasado, en París, hiriendo gravemente, al arma blanca, a un hombre y una mujer, víctimas de un fanático paquistaní, confirmó la llegada a Europa de «nuevas generaciones» de «inmigrantes» fanatizados, cuyo control reclama más cooperación europea y más controles nacionales. La nueva ley permitirá perseguir a las «asociaciones» de carácter «religioso o filantrópico» donde reciben apoyo y cobertura para fanáticos de muy diversa procedencia. La decapitación de un profesor de geografía e historia, Samuel Paty , el 16 de octubre pasado, es la ensangrentada matriz de una modificación del código penal, tipificando y castigando delitos de nuevo cuño, como las amenazas contra la vida de terceros, «a través de la difusión de informaciones relativas a la vida profesional de una persona, permitiendo su localización y la de su familia, amenazados en su integridad física o psíquica». El atentado consumado en la catedral de Notre Dame de Niza, el 29 de octubre pasado, que se cobró tres vidas inocentes, víctimas de un fanático «inmigrante», recién llegado de Túnez, a través de Italia, confirma la urgente necesidad de legislar contra las «células familiares», instaladas en Francia, en complicidad con otras «células extranjeras». Esos baños de sangre, en apenas cuatro semanas, cambiaron la naturaleza del proyecto de ley original, dándole una dimensión menos «cultural», para tratar un cáncer o gangrena religiosa que tiene muchos otros frentes. Estas son las cinco principales medidas que contiene: Definición de nuevo delito: poner en peligro la vida de terceros.. «a través de la difusión de informaciones relativas a la vida profesional de una persona, permitiendo su localización y la de su familia, amenazados en su integridad física o psíquica». Castigar la intimidación ejercida por motivos religiosos? cubriendo nuevas formas de «presión» física y sicológica, en escuelas, hospitales, para proteger a maestros, médicos, incluso funcionarios víctimas del «activismo» de familias e individuos que pretender «defender» la primacía de sus creencias, contra la Ley. Normas mucho más estrictas y coercitivas contra padres y familias que no desean llevar a sus hijos a la escuela pública.. Sustituida por escuelas «privadas», donde se «enseñan» valores religiosos contrarios a las leyes del Estado. Protección de las familias contra las tradiciones religiosas o tribales ajenas a las leyes del Estado? para combatir las discriminaciones contra las mujeres u otras minorías víctimas del fanatismo religioso, en materia de «costumbres» (matrimonios forzados, «certificados de virginidad»). Represión más firme contra asociaciones «culturales» y «filantrópicas».. que se sirven de una cobertura legal para difundir muy diversas formas de fanatismo islamista, incluso recibiendo subvenciones estatales, nacionales o extranjeras, que deberán estar sometidas a controles contables, judiciales y policiales permanentes. Éric Dupond-Moretti, ministro de Justicia, y Gérald Darmanin, ministro del Interior, han trasladado el proyecto de ley al Consejo de Estado y los presidentes de la Asamblea Nacional (AN) y el Senado, para poder iniciar su discusión parlamentaria a partir del 9 de diciembre. El Consejo de Estado deberá examinar, aprobar, rechazar o matizar la redacción del proyecto de ley. Los presidentes de las dos cámaras del Parlamento francés deberán preparar unos debates llamados a culminar con una evolución mayor de la legislación nacional destinada a combatir la gangrena islamista, desde una óptica menos «idealista» que las primeras versiones del proyecto. El «separatismo cultural» Fue Emmanuel Macron quien comenzó a denunciar el «separatismo cultural», el «separatismo religioso», a finales de 2019 y principios de este año. La sucesión de crímenes yihadistas, entre septiembre y octubre pasado, aconsejó un cambio importante de la terminología política y jurídica. El «separatismo religioso» comenzó a ser definido como «separatismo integrista» o «separatismo yihadista». La redacción final del proyecto de ley original abandona definitivamente el calificativo «separatismo». Los legisladores han preferido reafirmar la matriz institucional de la Nación: Ley para reforzar los principios republicanos. A través de 57 artículos, se trata de un «escudo» político, jurídico y policial contra el islam político. Emmanuel Macron, durante un acto en el Elíseo esta semana - AFP El proyecto de Ley comienza por definir y tipificar nuevos delitos: «Amenazar la vida de terceros a través de la difusión de informaciones sobre la vida privada y profesional que pudieran amenazar la vida de personas y familias». «Intimidación de terceros por motivos religiosos». «Propagación de incitaciones al odio». Tipificados los nuevos delitos, la futura ley creará un nuevo marco de persecución judicial contra asociaciones de carácter «cultural», «filantrópico» o religioso, persiguiendo y castigando a sus dirigentes y afiliados «que no respeten los valores del Estado, la República». La defensa de la escuela, pública, privada o concertada, estará cubierta con nuevos resortes jurídicos y policiales, con el fin de perseguir y castigar a los padres que no llevan a sus hijos a la escuela y a los «directores» de «escuelas privadas» (clandestinas, las más de las veces) consagradas a la propagación de doctrinas incompatibles con el respeto de las instituciones. En su homenaje al profesor decapitado en Conflans-Sainte-Honorine, Macron llegó a afirmar que la cultura, la enseñanza, terminarían venciendo a la gangrena islamista. Esa victoria comienza por una defensa jurídica y policial de la escuela, matriz de la formación de ciudadanos libres. Antes incluso que la escuela, la familia es el núcleo esencial de la formación cívica. La nueva Ley deberá proteger la institución familiar contra las «amenazas» y «asaltos» del «comunitarismo» y la gangrena multicultural que considera las «leyes» de su religión (musulmana) superiores a las leyes del Estado. Se proyecta perseguir y castigar a padres y familias convencidos de tal «superioridad». Se luchará contra las discriminaciones sexuales, culturales y familiares, en el seno de «cualquier religión». En Francia, la única religión que es fuente inagotable de tales problemas es la religión musulmana. Minuto de silencio por Samuel Paty en una escuela de Francia - AFP La nueva Ley permitirá combatir las «leyes» y «costumbres» multiculturales (musulmanas) en nombre de los principios cardinales de la libertad, contra muy diversas formas de opresión: condición femenina, matrimonios amañados, «certificados de virginidad», entre uno rosario de «normas» religiosas incompatibles con la legalidad vigente. Durante los dos últimos años, las fuerzas de seguridad del Estado han cerrado 380 «lugares de culto», sospechosos de «propagación del radicalismo islamista». Desde finales de septiembre se ha procedido a millares de controles. La futura ley ha sido concebida para «rearmar» al Estado contra la gangrena del islam político, en la vidriosa frontera del yihadismo subversivo. Asamblea Nacional y Senado discutirán y matizarán el proyecto a lo largo del mes de diciembre, con la esperanza de una entrada en vigor rápida, a primeros o mediados de 2021.
18-11-2020 | Fuente: abc.es
Francia prepara su nueva ley para combatir el islam político, la gangrena islamista
El proyecto de Ley concebido para combatir la gangrena islamista se ha transformado en proyecto de Ley para reforzar los principios republicanos, creando nuevos delitos por amenazar la vida de terceros a través de la propagación del odio y castigando con más severidad los comportamientos familiares, en la escuela, las asociaciones y la vida pública. Éric Dupond-Moretti, ministro de Justicia, y Gérald Darmanin, ministro del Interior, han transmitido ese proyecto de Ley al Consejo de Estado y los presidentes de la Asamblea Nacional (AN) y el Senado, para poder iniciar su discusión parlamentaria a partir del 9 de diciembre. El Consejo de Estado deberá examinar, aprobar, rechazar o matizar la redacción del proyecto de Ley. Los presidentes de las dos cámaras del Parlamento francés deberán preparar unos debates llamados a culminar con una evolución mayor de la legislación nacional destinada a combatir la gangrena islamista. Fue Emmanuel Macron quien comenzó a denunciar el separatismo cultural, el separatismo religioso, a finales del 2019 y principios de este año. La sucesión de crímenes yihadistas, entre finales de septiembre y mediados del mes de octubre pasado, hizo evolucionar esa terminología. El separatismo religioso comenzó a ser definido como separatismo integrista, separatismo yihadista. La redacción final del proyecto de Ley original abandona definitivamente el calificativo «separatismo». Los legisladores han preferido reafirmar la matriz institucional de la Nación: Ley para reforzar los principios republicanos. A través de 57 artículos, se trata de un escudo político, jurídico y policial contra el islam político. Los nuevos delitos El proyecto de Ley comienza por definir nuevos delitos: Amenazar la vida de terceros a través de la difusión de informaciones sobre la vida privada y profesional que pudieran amenazar la vida de personas y familias; intimidación de terceros por motivos religiosos y propagación de incitaciones al odio. Definidos los nuevos delitos, la futura Ley creará un nuevo marco de persecución judicial contra asociaciones de carácter cultural, filantrópico o religioso, persiguiendo y castigando a sus dirigentes y afiliados «que no respeten los valores del Estado, la República». La defensa de la escuela, pública, privada o concertada, estará cubierta con nuevos resortes jurídicos y policiales, con el fin de perseguir y castigar a los padres que no llevan a sus hijos a la escuela y a los directores de escuelas privadas (clandestinas, las más de las veces) consagradas a la propagación de doctrinas incompatibles con el respeto de las instituciones. La nueva Ley deberá proteger la institución familiar contra las «amenazas y asaltos del comunitarismo» y la gangrena multicultural que considera las leyes de su religión (musulmana) superiores a las leyes del Estado. Se proyecta perseguir y castigar a padres y familias convencidos de tal superioridad. Se luchará contra las discriminaciones sexuales, culturales y familiares, en el seno de cualquier religión. En Francia, la única religión que es fuente inagotable de tales problemas es la religión musulmana. Durante los dos últimos años, las fuerzas de seguridad del Estado han cerrado 380 lugares de culto, sospechosos de propagación del radicalismo islamista. Desde finales de septiembre se ha procedido a millares de controles. La futura Ley ha sido concebida para rearmar al Estado contra la gangrena del islam político, en la vidriosa frontera del yihadismo subversivo.
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