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Noticias de yazidismo

06-05-2016 | Fuente: abc.es
El ejército yazidí, la milicia de mujeres que lucha contra Daesh
Haseba Nauzad tan solo tiene 24 años y es comandante de un batallón de 30 mujeres yazidíes que luchan contra el autoproclamado Estado Islámico (Daesh). Haseba vivía con su marido en Turquía cuando los terroristas ocuparon el norte de Irak y lo designaron califato. Vio cómo violaban y asesinaban a las mujeres kurdas que vivían allí, algo que le pareció una injusticia contra la que debía luchar. Dejó de lado su vida, la comodidad y la seguridad que le ofrecía su marido, con el que no tiene contacto desde que él llegó a Alemania de forma ilegal mientras ella se marchaba a Irak para defender a las yazidíes de los islamistas. Haseba Nauzad pertenece a una religión minoritaria y desconocida en torno a la cual circulan muchos mitos. El yazidismo nació en el 2.000 a.C. con fuertes influencias de la tradición persa y se estableció de manera definitiva en la zona fronteriza entre Turquía e Irak durante la Edad Media. Estos adoradores de Malak Tawus, el arcángel caído que para los cristianos y los musulmanes es Satanás, sufren el acoso de otros grupos religiosos, más fuertes y mayoritarios, desde hace siglos. Primero fue el Imperio Otomano, ahora son víctimas del fanatismo asesino de Daesh. El objetivo de este particular ejército yazidí es vengar a las mujeres violadas, golpeadas y ejecutadas por los yihadistas. Nadie esperaría que en una sociedad conservadora las mujeres salgan de su hogar y se echen las armas al hombro, dispuestas a luchar como otro soldado más. Según explicó Nauzad a la agencia Reuters, «si un hombre es capaz de llevar un arma, una mujer también puede hacerlo». Es más, la comandante asegura que los soldados se envalentonan y pelean mejor contra sus enemigos al ver mujeres en el campo de batalla. «Los hombres de Daesh tienen miedo de las mujeres soldado porque creen que, si ellas los matan, no irán al cielo», dice Nauzad. En primera línea Pero la comandante no es la única que ha decidido armarse de valor para defender y vengar a sus correligionarios. Asema Dahir, una joven de 21 años, está en las filas de este ejército femenino. Una vivencia personal le ayudó a tomar la decisión de enrolarse: fue testigo de cómo los terroristas se llevaban a ocho de sus vecinos y mataban a los niños. «Ellos también asesinaron a mi tío y se llevaron a la mujer de primo. Solo llevaban ocho días casados», relata Dahir, que ya cuenta con una herida de guerra. Se trata de un disparo que recibió en la pierna después de haber matado a dos hombres de Estado Islámico en la ciudad iraquí de Sinjar, en 2014. Sin embargo, esto no la ha hecho desertar. Tampoco han mermado sus ganas de luchar por lo que considera justo. Las mujeres yazidíes no son las únicas que se han lanzado al campo de batalla. Aunque no sea con el aliciente de la venganza como guía, también se han formado otros ejércitos y unidades que tienen a las mujeres como protagonistas. En las filas de los «spetsnaz», fuerzas especiales rusas, también se pueden encontrar unidades mixtas e, incluso, batallones formados única y exclusivamente por mujeres que realizan tareas de inteligencia y se lanzan al asalto en algunas ocasiones. En tiempos de Muamar Gadafi, era un grupo de mujeres las que se encargaban de proteger al antiguo líder libio. Eran conocidas con el sobrenombre de «monjas revolucionarias» y estaban especializadas en el manejo de las armas de fuego así como en artes marciales. En 1998, una de estas particulares guardaespaldas murió al recibir una bala que iba destinada al líder protegido.
05-05-2016 | Fuente: abc.es
El ejército yazidí, la milicia de mujeres que lucha contra Daesh
Haseba Nauzad tan solo tiene 24 años y es comandante de un batallón de 30 mujeres yazidíes que luchan contra el autoproclamado Estado Islámico (Daesh). Haseba vivía con su marido en Turquía cuando los terroristas ocuparon el norte de Irak y lo designaron califato. Vio cómo violaban y asesinaban a las mujeres kurdas que vivían allí, algo que le pareció una injusticia contra la que debía luchar. Dejó de lado su vida, la comodidad y la seguridad que le ofrecía su marido, con el que no tiene contacto desde que él llegó a Alemania de forma ilegal mientras ella se marchaba a Irak para defender a las yazidíes de los islamistas. Haseba Nauzad pertenece a una religión minoritaria y desconocida en torno a la cual circulan muchos mitos. El yazidismo nació en el 2.000 a.C. con fuertes influencias de la tradición persa y se estableció de manera definitiva en la zona fronteriza entre Turquía e Irak durante la Edad Media. Estos adoradores de Malak Tawus, el arcángel caído que para los cristianos y los musulmanes es Satanás, sufren el acoso de otros grupos religiosos, más fuertes y mayoritarios, desde hace siglos. Primero fue el Imperio Otomano, ahora son víctimas del fanatismo asesino de Daesh. El objetivo de este particular ejército yazidí es vengar a las mujeres violadas, golpeadas y ejecutadas por los yihadistas. Nadie esperaría que en una sociedad conservadora las mujeres salgan de su hogar y se echen las armas al hombro, dispuestas a luchar como otro soldado más. Según explicó Nauzad a la agencia Reuters, «si un hombre es capaz de llevar un arma, una mujer también puede hacerlo». Es más, la comandante asegura que los soldados se envalentonan y pelean mejor contra sus enemigos al ver mujeres en el campo de batalla. «Los hombres de Daesh tienen miedo de las mujeres soldado porque creen que, si ellas los matan, no irán al cielo», dice Nauzad. En primera línea Pero la comandante no es la única que ha decidido armarse de valor para defender y vengar a sus correligionarios. Asema Dahir, una joven de 21 años, está en las filas de este ejército femenino. Una vivencia personal le ayudó a tomar la decisión de enrolarse: fue testigo de cómo los terroristas se llevaban a ocho de sus vecinos y mataban a los niños. «Ellos también asesinaron a mi tío y se llevaron a la mujer de primo. Solo llevaban ocho días casados», relata Dahir, que ya cuenta con una herida de guerra. Se trata de un disparo que recibió en la pierna después de haber matado a dos hombres de Estado Islámico en la ciudad iraquí de Sinjar, en 2014. Sin embargo, esto no la ha hecho desertar. Tampoco han mermado sus ganas de luchar por lo que considera justo. Las mujeres yazidíes no son las únicas que se han lanzado al campo de batalla. Aunque no sea con el aliciente de la venganza como guía, también se han formado otros ejércitos y unidades que tienen a las mujeres como protagonistas. En las filas de los «spetsnaz», fuerzas especiales rusas, también se pueden encontrar unidades mixtas e, incluso, batallones formados única y exclusivamente por mujeres que realizan tareas de inteligencia y se lanzan al asalto en algunas ocasiones. En tiempos de Muamar Gadafi, era un grupo de mujeres las que se encargaban de proteger al antiguo líder libio. Eran conocidas con el sobrenombre de «monjas revolucionarias» y estaban especializadas en el manejo de las armas de fuego así como en artes marciales. En 1998, una de estas particulares guardaespaldas murió al recibir una bala que iba destinada al líder protegido.
13-05-2015 | Fuente: abc.es
El Yazidismo, la misteriosa religión de Oriente Medio que «adora a Satanás»
En las últimas fechas, los yazídies han sido noticia por la brutal persecución que sufren a manos del Estado Islámico en el norte de Irak. El carácter misterioso y esotérico de esta religión minoritaria -cuyo origen se remonta al año 2000 a.C. y que cuenta con cerca de 700.000 miembros (la mayoría en Irak)- los ha convertido en el objeto frecuente de ataques de grupos radicales a lo largo de la Historia. Malak Taus, el ángel caído que dirige a los arcángeles y a menudo está representado por un pavo real en esta religión, es identificado de forma poco precisa por los cristianos y musulmanes com..
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Un terrorista de Daesh confiesa: «las mujeres eran parte de mi salario»
«Mantuve a las cuatro chicas en una casa abandonada. Cada noche tuve sexo con una distinta». Así declaraba Mohammed Ahmed cómo eran sus noches con las mujeres yazidíes que el Daesh de Irak y el Levante captura como esclavas sexuales. La minoría yazidí perserguida sirve al Daesh con trabajos forzados o bien, en el caso de las mujeres, como esclavas sexuales. Mohammed no se arrepiente de los crímenes cometidos bajo su mano. Su conducta es estremecedora. «Algunas veces parecían asustadas, pero nunca dijeron que no. Eran todas vírgenes cuando me las dieron», afirmó. Según el propio terrorista, su sueldo consistía en 60.000 dinares iraquíes -poco menos de 50 euros- más un plus consistente en mujeres. La esclavización de las mujeres se da de forma similar a obtener un botín de guerra. «Maté a 10 o 12 yazidíes en un colegio, incluídos niños», señala recordando un ataque perpetrado en el verano de 2014 en la región de Sinjar, al norte de Irak. «El emir nos ordenó coger a las mujeres más guapas de la ciudad y llevarlas a Mosul». A Mohammed le correspondieron cuatro. La más joven tenía 22 años. La mayor, 33. El escudo de Mohammed durante el juicio fue librarse de toda culpa señalando a los líderes de Daesh. «Me lavaron el cerebro. Creí que los yazidíes eran infieles, como los judíos, que todo lo que les hacíamos estaba bien. Los líderes me drogaron, por eso actué así», sentenció. Igualmente, sus declaraciones no se sostenían. A la pregunta del juez sobre qué hacía con las mujeres después, respondió: «Las vendía a otros soldados por 200 dólares». La confesión de Mohammed se dio en un juicio que tuvo lugar en Qaraqosh según informa el Daily Telegraph. La ciudad cristiana está casi destruida por completo y fue recuperada de manos del Daesh en octubre del año pasado. Allí, se procede a juzgar a combatientes radicales. Particularmente, el juicio de Mohammed duró 10 minutos. El juez no quiso saber nada más. La sentencia que podría esperar el terrorista es una cadena perpetua o bien la decapitación. La persecución yazidí Daesh ha perseguido desde su fundación a toda religión minoritaria que se encontrase en su territorio y, en general, a cualquier persona de creencias opuestas a la rama suní. Daesh se anunció al mundo pidiendo lealtad a todos los musulmanes del mundo bajo las ideas wahabíes, considerados a sí mismos los defensores del islam y con una fuerte y restrictiva disciplina de enseñanza. La obsesión de Daesh de destruir al resto de religiones contrarias al islam y totalizar el wahabismo entre los musulmanes que se encuentran bajo su influencia y territorios abarca también a minorías como la yazidí, de la que no se tiene constancia ni registro de su número de fieles. El yazidismo surgió dos siglos antes del nacimiento de Cristo entre los pueblos kurdos. Es por ello lógico que Daesh apunte también a los yazidíes como «infieles» y luche por esclavizarlos o matarlos. Entre otras cosas porque los Peshmerga, las milicias kurdas, son la mosca detrás de su oreja. Se estima, aun así, que el pueblo yazidí está formado por entre 200.000 y 400.000 fieles. Normalmente asentados en Irak y Siria, han visto diezmados tanto su número de población como sus hogares, habiéndose convertido prácticamente en un pueblo errante. Los capturados por Daesh se cuentan por miles, siendo esclavizados o destinados a la explotación sexual. Aproximadamente 3.200 yazidíes continúan en manos de Daesh, sin contar con los asesinados y ejecutados por Daesh.
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