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Noticias de yazidies

03-02-2022 | Fuente: abc.es
El líder muerto de Daesh, responsable del genocidio yazidí e ideólogo terrorista
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha anunciado este jueves que el líder de Daesh, Abú Ibrahim al Hashimi al Qurashi, ha muerto durante una operación militar estadounidense en el noroeste de Siria. El terrorista -uno de los fundadores del grupo, considerado veterano de la línea dura, titulado en sharía (ley islámica) y antiguo preso de Camp Bucca, donde conoció a Al Bagdadi- explotó una bomba que mató a algunos miembros de su familia y a él mismo. El nombre de Al Qurashi -que en realidad se llamaba Amir Mohammed Abdul Rahman al-Mawli al-Salbi- comenzó a aparecer en los principales medios internacionales a partir del octubre de 2019, cuando se supo que había sido nombrado nuevo 'califa' del grupo Daesh. La agencia Amaq, medio habitual empleado por la organización, difundió entonces un mensaje de audio de ocho minutos a través de Telegram en el que admitía la muerte de Abu Baker Al Bagdadi en una operación de las fuerzas especiales de Estados Unidos y anunciaba el nombre de su sucesor. Culpable de un genocidio Nacido en la ciudad iraquí de Tal Afar, Salbi era «uno de los más influyentes ideólogos» de Daesh y uno de los responsables de la limpieza sectaria aplicada por el grupo contra minorías como los yazidíes, una minoría kurdófona adepta a una religión esotérica milenaria a la que Daesh considera apóstata. Nada más proclamar el 'califato', sus combatientes les atacaron por sorpresa en las montañas de Sinyar. Al menos 5.000 hombres y niños fueron asesinados y más de 7.000 mujeres y niñas secuestradas para utilizarlas como esclavas sexuales, según los datos de la ONU, que tras investigar los hechos calificó lo ocurrido durante la ofensiva yihadista de genocidio. Esa fue la tarjeta de presentación de Salbi dentro de la organización, que amplió cuando prosiguió con la tarea de limpieza sectaria en la planicie de Nínive, de donde desaparecieron también minorías como la cristiana debido a su brutalidad. Su nombre figuraba en todas las listas de los principales candidatos a coger el relevo de Al Bagdadi, pero su origen turcomano, no árabe, hacía dudar a los expertos sobre sus posibilidades reales de convertirse en el quinto líder que tenía Daesh desde su fundación.
03-02-2022 | Fuente: abc.es
Al Quraishi, el ?califa? encargado de reconstruir Daesh
Abú Ibrahim al Hashimi al Quraishi encontró su último refugio en Atmeh, localidad de la provincia siria de Idlib en plena frontera con Turquía. Desde hace al menos once meses vivía de alquiler en el segundo piso de la casa atacada por las fuerzas de Estados Unidos y, según declaraciones del propietario a la agencia AFP, «no tenía conducta sospechosa, venía a pagar la renta y se marchaba». El líder del grupo yihadista Daesh o Estado Islámico (EI) siguió los pasos de su antecesor, Abu Baker Al Bagdadi, hasta el último instante de su vida. Tras el colapso del ?califato? ambos encontraron refugio con sus familias en Idlib, en la zona bajo tutela turca, mantenían un muy bajo perfil y se inmolaron cuando fueron sorprendidos. Apenas 24 kilómetros separan Atmeh de Barisha, lugar de la guarida de Al Bagdadi. Su papel como líder ha estado siempre en la sombra y la noticia de su muerte, no confirmada de momento por el grupo, se produce una semana después del asalto del EI contra la prisión de Hasake, un ataque que los analistas y expertos coincidieron en definir como el «resurgir» del EI. Los yihadistas querían liberar a los 3.500 compañeros retenidos allí desde 2019 y lanzaron la mayor operación desde el final del ?califato?. Las fuerzas kurdas, con apoyo de Estados Unidos necesitaron seis días de combates para acabar con un asalto que dejó 250 muertos. La última orden de Quraishi, por tanto, siguió la línea marcada por Al Bagdadi que empleó uno de sus últimos mensajes para llamar a los suyos a asaltar prisiones y sumar así combatientes para la causa. Quraishi nació en la ciudad iraquí de Tal Afar en 1976 y durante el régimen de Sadam Husein fue militar. Bajo su nombre de guerra se encuentra Amir Mohammed Abdul Rahman al-Mawli al-Salbi, titulado en sharia (ley islámica) y que en 2004 pasó por la prisión estadounidense de Camp Bucca, al sur de Irak, donde conoció a Al Bagdadi y se enroló en Al Qaida en Irak, la cuna de la que nacería después el EI. Washington ofrecía 10 millones de dólares a cambio de información que permitiera su captura. Los servicios de inteligencia le consideraban «un veterano de la línea dura» y «uno de los más influyentes ideólogos» y su mandato ha estado marcado por el misterio absoluto sobre su persona. Fuentes de seguridad consultadas por ?The Guardian? le señalaron como uno de los máximos responsables de la limpieza sectaria aplicada por el grupo contra minorías como los yazidíes y cristianos. Quinto líder neutralizado Es la quinta vez que Estados Unidos descabeza a este grupo nacido como Al Qaida en Irak durante la invasión post Sadam Husein. Su fundador y primera bestia negra de Washington fue el jordano Abu Musab Al Zarqawi, muerto en un bombardeo selectivo en 2006. Su testigo lo recogió Abu Ayyub al-Masri, un egipcio experto en explosivos que decidió ceder el puesto de líder de la insurgencia iraquí a un combatiente local como Abu Omar Al Bagdadi y cambiar el nombre del grupo a Estado Islámico de Irak. Ambos murieron en otra operación estadounidense en 2010 en Tikrit y entonces llegó el turno de un hasta entonces desconocido Abu Baker Al Bagdadi, que formaba parte de la shura (consejo de mando) del grupo y que en tan solo cuatro años aprovechó el desconcierto en su país y la guerra en la vecina Siria para proclamar el 'califato' y atraer a miles de combatientes de todo el mundo a su causa. Al Quraishi se suma ahora a esta lista negra y pronto el EI tendrá un nuevo cabecilla que pasará de forma automática a convertirse en «el terrorista más buscado» por parte de Estados Unidos.
01-12-2021 | Fuente: abc.es
Cadena perpetua en Alemania para un iraquí por genocidio contra los yazidíes
La lectura de la sentencia tuvo que ser suspendida brevemente porque el condenado, Taha al Jumailly, un miembro iraquí de la organización yihadista Estado Islámico, se desmayó después de escuchar las palabras «cadena perpetua». Los jueces del Tribunal regional de Fráncfort consideraron suficientemente probada su culpabilidad en «el genocidio y crímenes contra la humanidad y complicidad en crímenes de guerra contra la minoría yazidí», sentando así la primera jurisprudencia sobre los crímenes contra esta minoría kurda, denunciados ampliamente por la ONU. «Es un momento histórico para la comunidad», declaró Natia Navruzov, abogada y miembro de la ONG Yazda, que reunió las pruebas aportadas en el juicio, «porque es la primera vez en la historia de los yazidíes que un criminal se encuentra ante un tribunal por cargos de genocidio». Taha Al-Jumailly se alistó en las filas de Estado Islámico en 2013. Según la acusación, en el verano de 2015 y en la ciudad iraquí de Faluya, Al-Jumailly dejó morir de sed a una niña yazidí de cinco años cuya madre había ?comprado como esclava? junto a la pequeña. Este delito ha jugado un papel central en el juicio, al que la madre de la niña, Nora B., una mujer analfabeta que habla en kurmanyi, ha acudido como testigo y ha narrado los malos tratos a los que eran sometidas las dos de forma sistemática. El día de su muerte, la niña de cinco años se había orinado en el colchón sobre el que dormía y, como castigo, Al-Jumailly la ató a la verja de una ventana, en el patio de la casa, expuesta al sol y a elevadas temperaturas sin que le estuviese permitido beber agua, ni ingerir cualquier otro líquido o alimento. Por estos mismos hechos, su exmujer Jennifer Wenisch, de 30 años y presente en la casa, fue condenada a 10 años de reclusión en octubre por «crimen de lesa humanidad causante de la muerte» de la niña. Diáspora en Alemania El relato de los testigos comienza a componer un rompecabezas al que seguramente sigan aportando piezas otros tribunales. Nora B. describió cómo fue violada varias veces por los yihadistas de Estado Islámico después de que invadiesen su aldea en el monte Sinjar, en el noroeste de Iraq, en agosto de 2014. Las mujeres fueron destinadas a la esclavitud sexual, mientras que centenares de hombres fueron ejecutados en la plaza de la aldea. Su abogada, la líbano-británica Amal Clooney, lidera junto a la Premio Nobel de la paz 2018, Nadia Murad, una campaña internacional para que sea reconocido como genocidio este conjunto de crímenes. Alemania, donde vive una importante diáspora yazidí, ha aplicado el principio jurídico de «competencia universal» para juzgar estos delitos cometidos fuera de su territorio, pero los activistas de la causa yazidí esperan ahora que el Consejo de Seguridad de la ONU recurra a la Corte Penal Internacional para la apertura de un tribunal específico.
25-10-2021 | Fuente: abc.es
Alemania condena a 10 años a una alemana del Daesh por dejar morir de sed a una niña yazidí de 5 años
Los castigos en casa iban desde palizas hasta permanecer atada a un poste del patio, que hacía las veces también de corral. Así fue como murió la niña yazidí convertida en esclava en Iraq, durante un castigo tan largo y en el que no se le proporcionó agua para beber que tuvo como consecuencia la muerte por deshidratación. La mujer a cuyo cargo estaba la niña de cinco años, Jennifer Wenisch, ha sido condenada hoy en Alemania a diez años de prisión, una sentencia muy contestada por los manifestantes que esperaban la sentencia a las puertas de la Audiencia Territorial de Múnich. «Yo no soy capaz de entender que no la hayan condenado a cadena perpetua», protestaba a las puertas del juzgado Adaj Sadhemir, activista por los derechos de los yazidíes, una minoría perseguida por los yihadistas en Siria, «la misma suerte que esta niña la corren miles de niños en los territorios en los que domina Daesh y esta sentencia debería haber sido ejemplar, les aseguro que estos diez años de cárcel no les asustan». Jennifer Wenisch, de 30 años y oriunda de Lohne, en Baja Sajonia, después de convertirse al Islam, había viajado a Iraq para reunirse con «sus hermanos», según ella misma declaró durante el juicio, que comenzó en abril de 2019. Durante varios meses, formó parte allí de la policía musulmana en Faluya y Mosul, donde patrullaba armada, vigilando y haciendo cumplir las reglas de vestimenta femenina y demás normas establecidas por los yihadistas, como la prohibición de que las mujeres solteras salgan solas a la calle. En el verano de 2015, la condenada y su entonces esposo, Taha Al-Jumailly, procesado en la actualidad en Fráncfurt en un juicio paralelo, compraron una niña de cinco años y a su madre de la minoría yazidí, prisioneras de Estado Islámico y a las que querían destinar al cuidado de la casa o de los animales, en régimen de esclavitud Tras muchos abusos relatados en el juicio, la pequeña fue «castigada» por el marido por haber orinado en un colchón: fue atada a una ventana del exterior de la casa, a una temperatura entorno a los 50 grados centígrados. La niña murió de sed mientras su madre, Nora T., se vio obligada a permanente al servicio de la pareja. La alemana, tras su regreso a Alemania y estando la Fiscalía en conocimiento de estos hechos, fue acusada cusada de haber dejado actuar a su compañero sin intervenir y Jennifer Wenisch declaró en la audiencia que había «tenido miedo» de que «la empujara o lo encerrara». Sus abogados, como los de Taha Al-Jumailly, han admitido que la niña podría haber sobrevivido si hubiera sido traslada a un hospital in Faluya. Detenida por los servicios de seguridad turcos Los momentos más intensos del juicio se han vivido durante el testimonio de la madre de la niña, Nora T., que ahora vive como refugiada y oculta en Alemania. Relató los trabajos diarios a los que era sometida su hija, sin lugar a dudas demasiado pesados para una niña de su edad, y el estado de terror constante en el que vivía la pequeña por temor a los castigos. Nora T. ha descrito cómo la etnia yazidí es considerada por debajo de la escala humana, por parte de los yihadistas, de manera que recibe el mismo trato vejatorio que los animales. «Este es un juicio escaparate», se ha defendido por su parte Wenisch, «quieren convertirme en el ejemplo de todo lo malo pasó bajo el Estado Islámico, pero eso aquí no lo pueden entender y están juzgando desde un Estado de derecho con parámetros que no existen en aquella realidad». Jennifer Wenisch fue detenida por los servicios de seguridad turcos en enero de 2016 en Ankara y, después, extraditada a Alemania, pero no entró en un centro de detención hasta junio de 2018, cuando fue detenida mientras intentaba llegar con su hija de dos años a los territorios que aún controlaba el Estado Islámico en Siria. Durante ese intento, la acusada contó al hombre que había prometido trasladarlas a las dos detalles sobre su vida en Iraq, pero el traficante de personas era en realidad un informante del FBI que la condujo en un automóvil equipado con micrófonos y grabó toda la historia. La Fiscalía utilizó las cintas para acusarla en el primer juicio relacionado con crímenes cometidos contra los yazidíes, la minoría kurda asentada en el norte de Iraq. El tribuna, según reza la sentencia, «consideró probado que la acusada no se esforzó por salvar a la niña, a pesar de ser consciente del estado muy grave en el que se hallaba». Considera que durante las 77 vistas ha quedado probado que la menor y su madre fueron esclavizadas en el hogar de la acusada y de su marido, entre mayo o junio y agosto de 2015, por su condición de miembros de una minoría étnica.
07-02-2021 | Fuente: abc.es
Los yazidíes despiden a un centenar de víctimas de Daesh en una ceremonia multitudinaria en Irak
Cientos de yazidíes se han despedido este fin de semana de más de un centenar de víctimas de la campaña de exterminio contra esta minoría religiosa que la organización terrorista Daesh llevó a cabo durante su dominio en el norte de Irak desde 2014 a 2017. La ceremonia tuvo lugar este pasado sábado en la aldea de Kocho, en la provincia de Sinyar, donde cientos de personas, incluyendo familiares y varias personalidades de la cultura yazidí, entre ellas la premio Nobel de la Paz y superviviente del genocidio, Nadia Murad, se han despedido de las 104 víctimas identificadas por la Fundación de los Mártires de Irak en 16 fosas comunes de la región. La fundación, una agencia con financiación del Gobienrno iraquí, sospecha que hay más de 70 fosas todavía sin descubrir en la región septentrional del país. Los yazidíes practican una forma ancestral de religión que combina elementos del zoroastrismo y las antiguas religiones mesopotámicas. Ello les hizo acreedores del calificativo de «herejes» por parte de Estado Islámico, una organización integrista suní. Masacre y exilio En el momento de la invasión yihadista, vivían en Irak unos 550.000 yazidíes. De ellos, unos 360.000 escaparon y encontraron refugio en otro lugar. Miles de hombres fueron asesinados y mujeres y niños esclavizados y violados en la invasión de Estado Islámico, en lo que la ONU considera a todos los efectos un acto de genocidio. El pasado mes de julio, Amnistía Internacional avisó que unos 2.000 niños yazidíes que habían sobrevivido al brutal cautiverio a todavía no recibían la atención que necesitaban y sufrían graves problemas de salud física y mental. «Hace seis años y medio, esta gente quedó desprotegida ante Daesh, que realizó un ataque contra su dignidad», lamentó Murad durante su discurso en la ceremonia, en el que responsabilizó a als fuerzas de seguridad iraquíes y kurdas de dejar a sus conciudadanos a merced de los yihadistas. Por su parte, Nawzad Hadi, asesor del presidente kurdo, Nechirvan Barzani, describió el regreso de los restos «de nuestros amados hermanos y hermanas» como «otra página triste de una historia amarga y llena del sufrimiento del pueblo yazidí». «Os aseguramos que nos esforzaremos mucho más y seguiremos trabajando con nuestros socios iraquíes para asegurarnos de que la religión Yazidi se preserve para siempre», ha agregado, en declaraciones recogidas por la agencia de noticias kurda Rudaw.
25-11-2020 | Fuente: abc.es
China critica al Papa por denunciar la persecución contra los uigures
La equiparación por parte del Papa Francisco de la etnia uigur de China con los rohingya de Birmania y los yazidíes de Irak, dos de los pueblos más perseguidos del mundo, ha enfurecido al autoritario régimen de Pekín. Entre los numerosos asuntos que aborda el Sumo Pontífice en su libro «Soñemos juntos. El camino a un futuro mejor», escribe que «pienso a menudo en los pueblos perseguidos: los rohingya, los uigures y los yazidíes». Aunque el Papa ya había hablado antes a favor de los otros dos pueblos perseguidos, es la primera vez que menciona a los uigures, etnia musulmana originaria de la convulsa región de Xinjiang, fronteriza con Asia Central. Arriesgando su acercamiento de los últimos años a China, país con el que el Vaticano no tiene relaciones diplomáticas, Francisco se une a las denuncias internacionales por la reclusión en campos de reeducación de cientos de miles de uigures, hasta un millón según algunos informes. Aunque Pekín negó al principio la existencia de dichos campos, argumenta que son escuelas de formación profesional para acabar con las revueltas y atentados islamistas que se han cobrado cientos de vidas en Xinjiang durante los últimos años. «El Gobierno chino siempre ha protegido los derechos legales de las minorías étnicas por igual. Personas de todas las etnias de Xinjiang disfrutan de la protección total de sus derechos de subsistencia, derechos de desarrollo y libertad religiosa», afirmó el portavoz de Exteriores, Zhao Lijian, según informa Reuters. A su juicio, «los comentarios del Papa Francisco son infundados». Las palabras del Sumo Pontífice amenazan con abrir una crisis justo cuando la Santa Sede acaba de renovar su concordato con Pekín para el nombramiento consensuado de obispos. Aunque no se han anunciado los términos en los que se ha prorrogado dicho acuerdo, que fue suscrito en 2018, el acercamiento entre ambas partes era evidente por el interés del Papa Francisco en «normalizar» los lazos con China. De hecho, hasta se negó a recibir en septiembre al secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, por haber criticado la renovación de dicho concordato. Pero, rompiendo su silencio sobre los uigures, Francisco ha decidido denunciar su persecución aún a costa de mejorar sus relaciones con China.
31-07-2020 | Fuente: abc.es
Niños soldados y niñas esclavas sexuales: la tortura de Daesh a los menores yazidíes
Secuestros, torturas y violaciones son solo algunas de las aberraciones sufridas por alrededor de 2.000 menores yazidíes por parte de Daesh y que sobrevivieron tras pasar años de cautiverio. Mientras que muchos de los niños fueron obligados a combatir como pequeños soldados en nombre de la organización terrorista, las niñas fueron utilizadas como esclavas sexuales. Ahora, arrastrarán heridas que serán difíciles, por no decir imposibles, de sanar. Así se desprende del informe «Legacy of Terror: The Plight of Yezidi Child Survivors of ISIS» (El legado del terror: la situación de los niños sobrevivientes yazidíes de ISIS), presentado por Amnistía Internacional (AI), que describe como entre 2014 y 2017 el autodenominado Estado Islámico perpetró crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad.. Ver Más
30-07-2020 | Fuente: abc.es
AI recuerda las «secuelas físicas y mentales» que sufren los niños yazidíes secuestrados por Daesh
Unos 2.000 niños y niñas yazidíes, reclutados como soldados y esclavas sexuales del grupo terrorista Estado Islámico (EI) en Irak, sufren una crisis de salud física y mental como consecuencia de las acciones de los yihadistas en el norte del país entre 2014 y 2017, dijo hoy Amnistía Internacional (AI). Según el último informe de la organización, aproximadamente 1.992 niños y niñas yazidíes que regresaron con sus familias tras ser «secuestrados, torturados, obligados a combatir, violados y sometidos por el Estado Islámico» en Irak sufren las secuelas físicas y mentales de la violencia que experimentaron durante tres años. «Estos niños y niñas, sobrevivientes de crímenes atroces, se enfrentan ahora a un legado de terror. En los próximos años se debe dar prioridad a su salud física y mental para que puedan reintegrarse plenamente en su familia y su comunidad», dijo en un comunicado el director adjunto de Respuesta a las Crisis para Cuestiones Temáticas de AI, Matt Wells. El informe, de 56 páginas, recoge los testimonios de decenas de menores que regresaron del cautiverio de los yihadistas con lesiones, enfermedades, discapacidades físicas y problemas de salud mental, como trastorno de estrés postraumático, ansiedad y depresión. Amnistía Internacional identificó a los dos grupos de menores más propensos a desarrollar estos problemas: los niños soldado y las niñas sometidas a violencia sexual. «Me obligaron a combatir. O lo hacía o moría. No tenía ninguna otra alternativa. La situación estaba fuera de mi control. Para sobrevivir, elegí combatir. Es lo peor que puede sucederle a ningún ser humano», relata en el informe un menor yazidí que fue capturado por el Estado Islámico cuando tan solo tenía 15 años. AI contactó con 14 niños reclutados forzosamente por los yihadistas para combatir, más de la mitad de los cuales no recibieron ningún tipo de apoyo psicosocial, sanitario o económico a su regreso, indicó la organización. Asimismo, las niñas yazidíes, que sufrieron violencia sexual bajo el cautiverio de los yihadistas y fueron obligadas a casarse con combatientes del Estado Islámico, sufren problemas de salud como «fístulas traumáticas, cicatrices y dificultades para concebir», apuntó AI. «Cuando me casaron era una niña. Me hicieron sufrir. Quiero tener un futuro mejor. Quiero que el Estado Islámico rinda cuentas por lo que me hizo», relata una de las miles de niñas que fueron esclavizadas por los yihadistas. Muchas de las mujeres y niñas yazidíes que fueron capturadas por el EI dieron a luz a «cientos de niños y niñas», a muchos de los cuales «se les ha negado un lugar en la comunidad yazidí» por las autoridades religiosas de esta etnia y porque el marco jurídico iraquí establece la obligación de registrar como musulmán a todo niño o niña de padre «desconocido» o musulmán. En este sentido, varios testimonios relatan a AI que sufrieron «presiones, coacciones y engaños» para que abandonaran a sus hijos, un factor que les provocó «una grave angustia psicológica». Asimismo, la organización denunció que las víctimas del EI no tuvieron acceso a la educación durante sus años de cautiverio, por lo que es difícil la reintegración dentro de la pequeña comunidad porque ahora hablan árabe en vez de kurdo, mientras que instó a las autoridades iraquíes y a la comunidad internacional a «garantizar reparaciones plenas por las violaciones de los derechos de estos menores». El 3 de agosto de 2014, el EI entró en la comarca de Sinyar, mató a miles de hombres y secuestró a unos 6.500 yazidíes, entre ellos 3.548 niñas y mujeres que fueron utilizadas como esclavas sexuales. Hasta su derrota territorial en Irak en 2017, el Estado Islámico perpetró crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y lo que la ONU describe como genocidio contra la comunidad yazidí de Irak.
03-02-2020 | Fuente: abc.es
El terrorista de Londres pidió a su novia que decapitara a sus padres
Sudesh Amman, el culpable del apuñalamiento de varias personas ayer en Londres, acababa de salir de la cárcel con un permiso y estaba sometido a vigilancia policial, informa el medio británico BBC. El joven, de 20 años, había entrado en prisión por hacer propaganda del terrorismo islámico, añade la misma fuente, e incitar a su pareja a cometer un delito. Según informa Reuters, Amman había pedido a su novia que decapitara a sus padres. En noviembre de 2018, Amman fue hallado culpable de estar en posesión de documentos terroristas, como el libro «Técnicas de lucha sangrienta con un cuchillo brasileño». Al mes siguiente, fue sentenciado a más de tres años de prisión. En su teléfono móvil, los investigadores encontraron material descargado para fabricar explosivos y llevar a cabo atentados. Mensajes radicales En los mensajes que enviaba, Amman describía a las mujeres yazidíes como esclavas, afirmando que el Corán permitía que fueran violadas. En otros, animaba a su novia a decapitar a sus padres. En esos mismos textos, Amman debatía con sus familiares, amigos y su pareja sobre su visión radical del islam, y exponía su deseo cometer un atentado con un cuchillo, según la Policía. Armado con un ese instrumento, Amman atacó ayer a varias personas en Streatham High Road, en el sur de la capital británica, aunque niguna corre riesgo de morir por las heridas causadas. El terrorista fue abatido por la Policía después del suceso, que ocurrió alrededor de las 15.00 hora española. Tres víctimas La primera víctima, un hombre de 40 años atacado dentro de una tienda, se encuentra «muy grave». La mujer, de 50, que fue acuchillada en la calle, fue atendida en un hospital y más tarde dada de alta. Una tercera persona, una joven de 20 años, resultó con heridas muy leves debido a algunos vidrios que se rompieron con los disparos de los agentes. En el comunicado, la Policía explica además que el terrorista llevaba atado al cuerpo un cinturón con varios paquetes de explosivos simulados. Un testigo, identificado como Karker Tahir, dio detalles de lo que vio al medio Sky News: «Vi a un hombre corriendo por la acera y detrás de él iban dos o tres civiles armados, que supuse eran policías. No dejaban de decirle ?detente, detente?, pero él no se detuvo y luego vi que le dispararon tres veces». Tahir aseguró que «fue horrible? El hombre estaba en el suelo y parecía que tenía algo que la Policía dijo que podría ser un dispositivo», y añadió que «después de dispararle, fueron a examinarlo mientras estaba vivo y luego vieron algo, una bomba o algo así, y dieron un paso atrás y nos dijeron a todos que retrocediéramos». El dueño de una tienda, que pidió mantener el anonimato, dijo a la misma cadena que el hombre había cogido un cuchillo de uno de los comercios y a continuación apuñaló a un hombre y una mujer. Más atentados El alcalde de Londres, Sadiq Khan, apuntó que «los terroristas buscan dividirnos y destruir nuestra forma de vida. Aquí en Londres nunca los dejaremos triunfar». El primer ministro, Boris Johnson, agradeció a todos los servicios de emergencia «que respondieron al incidente en Streatham». Hace solo dos meses, el pasado 29 de noviembre, otro islamista, identificado como Usman Khan, británico de origen paquistaní y que había sido condenado por yihadismo, fue abatido a tiros por la Policía en el puente de Londres, después de que asesinara a dos personas y causara heridas a otras tres.
26-01-2020 | Fuente: abc.es
Un «califa» genocida de yazidíes y cristianos
Cinco días después de que Donald Trump anunciara la muerte de Abu Baker Al Bagdadi en una operación de sus fuerzas especiales al norte de Siria, el grupo yihadista Daesh reveló el nombre de su sucesor en un mensaje de audio en el que lo presentó al mundo bajo el sobrenombre de Abú Ibrahim al Hashimi al Qurashi. Han pasado tres meses desde ese anuncio y responsables de dos servicios distintos de inteligencia revelaron al diario «The Guardian» que bajo ese nombre de guerra se encuentra Amir Mohammed Abdul Rahman al-Mawli al-Salbi, uno de los fundadores del grupo al que consideran «un veterano de la línea dura», titulado en sharia (ley islámica) y que en 2004 pasó por la prisión estadounidense de Camp Bucca, al sur de Irak, donde conoció a Al Bagdadi. Nacido en la ciudad iraquí de Tal Afar, Salbi es «uno de los más influyentes ideólogos» y uno de los responsables de la limpieza sectaria aplicada por el grupo contra minorías como los yazidíes, recoge el diario británico. Los yazidíes son una minoría kurdófona adepta a una religión esotérica milenaria a la que Daesh considera apóstata y nada más proclamar el «califato» sus combatientes les atacaron por sorpresa en las montañas de Sinyar. Al menos 5.000 hombres y niños fueron asesinados y más de 7.000 mujeres y niñas secuestradas para utilizarlas como esclavas sexuales, según los datos de la ONU, que tras investigar los hechos calificó lo ocurrido durante la ofensiva yihadista de «genocidio». Esta fue la tarjeta de presentación de Salbi dentro de la organización, que amplió cuando prosiguió con la tarea de limpieza sectaria en la planicie de Nínive, de donde desaparecieron también minorías como la cristiana debido a su brutalidad. Su nombre figuraba en todas las listas de los principales candidatos a coger el relevo de Al Bagdadi, pero su origen turcomano, no árabe, hacía dudar a los expertos sobre sus posibilidades reales de convertirse en el quinto líder que tiene Daesh desde su fundación. El hecho de que sea turcomano dificulta la trazabilidad de su linaje hasta la tribu del Profeta y sorprende, además, porque la cúpula de Daesh está compuesta casi en su totalidad por árabes, principalmente iraquíes. A falta de conocer algún nuevo documento del grupo que revele el linaje de su cabecilla, el día de su presentación le otorgó el título de «califa». Según «The Guardian», la caza del nuevo hombre fuerte del Daesh se extiende a Siria, Irak y Turquía, porque en este último país tiene un hermano, Adel Salbi, enrolado en el partido Turkmen Iraqi Front, formación respaldada por las autoridades de Ankara. Las fuentes consultadas por este periódico aseguraron que los dos hermanos tuvieron contacto hasta octubre, cuando se desveló que sería el relevo de Bagdadi, un relevo elegido por el propio «califa». Recompensa por su cabeza Antes de hacerse público su ascenso en la organización, el Pentágono ya ofrecía una recompensa de cinco millones de dólares por su cabeza. Los servicios de inteligencia le sitúan en los alrededores de Mosul, ciudad que fue la capital iraquí del «califato», lo que significa que no siguió la ruta hacia Idlib en busca de refugio de su antecesor, una ruta que le llevó directo a la muerte en una operación similar a la que ordenó Barack Obama en Pakistán en 2011 para asesinar a Osama Bin Laden. El Departamento de Estado estadounidense estima que a Daesh le quedan entre 14.000 y 18.000 combatientes operativos, una cifra alejada de los 80.000 que pudo tener en sus mejores días, según el Observatorio Sirio de derechos Humanos (OSDH), pero que supone una seria amenaza para la estabilidad regional. A esta especie de Ejército en la sombra en Oriente Medio, hay que sumar las provincias extranjeras del «califato» donde grupos yihadistas juraron lealtad al «califa». Egipto, Somalia, Libia o Afganistán cuentan con brazos de Daesh operativos y que han jurado lealtad al nuevo «califa», Amir Mohammed Abdul Rahman al-Mawli al-Salbi, la nueva amenaza global. Uno de sus objetivos será mantener vivo en el ideario yihadista ese protoestado del tamaño de Gran Bretaña que su antecesor logró establecer en el corazón de Oriente Próximo.
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