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26-12-2021 | Fuente: abc.es
Putin da signos de desescalada en Ucrania para favorecer el diálogo de seguridad con EE.UU. y la OTAN
Después de vapuleo al que el presidente ruso, Vladimir Putin, sometió el jueves, durante su gran rueda de prensa anual, a las autoridades de Kiev, a las que acusó una vez más de todos los males habidos y por haber, ahora ha hecho un gesto de desescalada con la retirada de 10.000 soldados de la zona fronteriza con Ucrania. En su reciente comparecencia ante los medios, Putin anunció que a comienzos de 2022 habrá conversaciones en Ginebra con Washington y la OTAN para discutir las demandas en materia de seguridad presentadas por Moscú como condición para acabar con las actuales tensiones en torno a Ucrania. El Ministerio de Defensa ruso publicó este sábado en su página web un comunicado dando cuenta de la retirada de unos 10.000 militares que habían estado desplegados en unas maniobras junto a la frontera con Ucrania, en Crimea y en la región de Rostov del Don, y el regreso a sus acuartelamientos. En la nota se explica que este contingente de 10.000 efectivos, una cifra insignificante teniendo en cuenta que se estima que el Ejército ruso tiene cerca de 200.000 militares en la proximidad inmediata de Ucrania, llevó a cabo «prácticas de entrenamiento de combate» durante un mes. Y añade que «con el fin de garantizar el mantenimiento de la situación de alerta durante las fiestas en los emplazamientos militares del distrito militar sur, se asignarán unidades de guardia, refuerzos y fuerzas para hacer frente a posibles situaciones de urgencia». El jueves, el presidente ruso dijo haber observado una actitud «positiva» por parte de Washington y Bruselas a sus exigencias sobre seguridad. «Se han designado ya representantes por ambas partes», aseguró, de cara a los encuentros previstos en enero con EE.UU. y la Alianza Atlántica. Vladimir Putin, el pasado jueves durante su rueda de prensa de fin de año - Reuters En las propuestas sobre las «garantías de seguridad», contenidas en dos documentos separados y presentadas el pasado 17 de diciembre, Moscú exige, entre otras cosas, que Ucrania no entre a formar parte de la OTAN ni ningún otro estado de su entorno, limitar la presencia del bloque militar occidental en los países del Este y prohibir el emplazamiento de misiles de alcance medio y armas nucleares en el Viejo Continente. Y, el pasado martes, Putin blandió la amenaza de llevar a cabo acciones de carácter «militar y técnico» si tales propuestas sobre seguridad son ignoradas. Al día siguiente, un portavoz del Departamento de Estado norteamericano señalaba que «Rusia continúa la escalada y no ha cesado de reforzar su presencia militar» en la frontera. Por su parte, la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, reiteró que «cualquier nueva agresión contra Ucrania acarreará graves consecuencias (?) exhortamos con firmeza a Rusia para que inicie una desescalada retirando sus tropas de la frontera con Ucrania». «Nuestro objetivo es la desescalada a través de la diplomacia. En Estados Unidos hay disposición para asumir la vía diplomática en enero por medio de varios canales», agregó Psaki. Según sus palabras, «hay ya una línea de comunicación y de contacto diplomático abierta y esperamos que se mantenga». Los dirigentes ucranianos, sin embargo, no ven que la tensión se relaje con una simple retirada de 10.000 soldados. En Kiev calculan en unos 122.000 los militares rusos desplegados a unos 200 kilómetros de la frontera, a los que añaden otros 143.000 situados a una distancia de 400 kilómetros. Tregua con los separatistas Pero Putin cree que los que atizan la tensión son las autoridades de Kiev. «Se nos dice: la guerra, la guerra, la guerra. Uno tiene la impresión de que se puede estar preparando una tercera operación militar de Ucrania» para recuperar Donbass, manifestó el jefe del Kremlin el jueves. Después, el viernes, salió a la palestra la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, para seguir lanzando acusaciones. «En vez de poner fin a la guerra civil, Kiev parece estar preparándose para resolver por la fuerza el llamado problema del Donbass», aseguró. En relación con la tregua pactada el miércoles entre Ucrania y los rebeldes separatistas de las dos repúblicas rebeldes de Donbass, Donetsk y Lugansk, Zajárova expresó el deseo de que Kiev «cumpla lo acordado». Moscú acusa a Kiev de no cumplir los acuerdos de Minsk y de haber enviado a Donbass la mitad de todas sus tropas. A principio de mes, Putin denunció la discriminación que, según él, sufre la población de los territorios rebeldes. «Es el primer paso hacia el genocidio», alertó. El máximo dirigente ruso considera que quien anima a Kiev a recuperar Donbass por la fuerza es Washington, pero nunca ha explicado quién instigó a Rusia a meter en cintura a los separatistas chechenos en las dos guerras habidas en la década de los 90 y tras el nombramiento de Putin como primer ministro en agosto de 1999. El expresidente soviético Mijaíl Gorbachov dijo el viernes en declaraciones a la agencia RIA-Nóvosti que es precisamente Estados Unidos el culpable del actual enfrentamiento con Rusia. «Se les subió a la cabeza, la arrogancia, la autosatisfacción. Se proclamaron vencedores de la Guerra Fría, cuando habíamos salvado juntos al mundo de la confrontación», estima Gorbachov. A su juicio, Occidente quiso «construir un nuevo imperio y así surgió la idea de ampliar la OTAN», punto de vista que coincide en mucho con la posición que mantiene Putin al respecto, quien el jueves mantuvo que Occidente «engañó descaradamente» a Rusia cuando, tras la desintegración de la URSS, «la OTAN prometió no expandirse» hacia el este.
23-12-2021 | Fuente: abc.es
Putin centra su discurso de fin de año en el conflicto con Ucrania
Desde Kiev se anunciaba el miércoles la consecución de un nuevo acuerdo sobre la enésima tregua en la llamada ?línea de contacto? entre las tropas ucranianas y las fuerzas separatistas de los territorios rebeldes de Donetsk y Lugansk. Pero cualquiera lo diría porque el presidente ruso, Vladimir Putin, aprovechó ayer su tradicional rueda de prensa anual para vapulear otra vez a las autoridades de Kiev. La comparecencia, la número 17 desde su llegada al poder, duró cuatro horas y respondió a 55 preguntas. «Los acuerdos de Minsk exigen efectuar cambios en la Constitución ucraniana y ¿dónde están esos cambios? Además está escrito que tales modificaciones deben consensuarse con los representantes de la República Popular de Donetsk y la República Popular de Lugansk (?) y, no sólo no proponen ninguna enmienda constitucional ni están dispuestos a acordar nada, encima no quieren ni sentarse a hablar con ellos y les llaman terroristas», declaró ayer Putin respondiendo a las preguntas de los periodistas en relación con las tensiones existentes entre Kiev y Moscú. «Los acuerdos de Minsk exigen efectuar cambios en la Constitución ucraniana y ¿dónde están esos cambios?» Según sus palabras, las autoridades ucranianas «en lugar de escuchar los deseos de paz de la gente y aprovechar que constituyen el sentir general en la sociedad ucraniana, Volodimir Zelenski ?el presidente ucraniano- llegó al poder y, como sus predecesores, cayó bajo la influencia de elementos radicales, lo que llaman en Ucrania nátsiki», en alusión a los ultranacionalistas, pero incluyendo en el término el matiz semántico de neonazi. A juicio del máximo dirigente ruso, en Ucrania estarían preparando una acción militar para recuperar Donbass. «Se nos dice: la guerra, la guerra, la guerra. Uno tiene la impresión de que se puede estar preparando una tercera operación militar de Ucrania ?contra Donbass- y se nos advierte de antemano: no interfieran, no protejan a esas personas», afirmó. Según él, «ante tal evolución de los hechos, Rusia debe reaccionar y hacer algo». El líder ruso responde preguntas de los periodistas durante su comparecencia - Efe Putin volvió a recalcar que lo que tuvo lugar en Ucrania en febrero de 2014 fue un ?golpe de Estado?, cuando tras casi tres meses de revuelta en la plaza del ?Maidán? de Kiev, la Rada Suprema, el Parlamento ucraniano, decidió destituir al entonces presidente del país, Víctor Yanukóvich. Recordó además que, durante la época soviética, Ucrania, que según él, «nunca había sido un estado», se incorporó «territorios que históricamente habían sido de Rusia y lo hizo sin preguntar a nadie, sin consultar con sus habitantes». Responsabilizó de ello a Lenin. Aseguró además que «antes de 2014, ni nos podíamos imaginar lo que iba a pasar en Crimea. Sin embargo, «tras el golpe de Estado en Kiev, ¿cómo podíamos negarnos a tomar bajo nuestra protección a Sebastopol y Crimea y a las personas que viven allí? Era imposible. Nos pusieron en una situación en la que no pudimos tomar otra decisión», refiriéndose a la anexión de la península en marzo de 2014. Crimea, asunto resuelto El Kremlin siempre ha argumentado que los habitantes de Crimea, de manera democrática y en plena conformidad con el Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas, votaron a favor de la reunificación con Rusia. En este sentido, Putin reiteró ayer que el asunto de la incorporación de Crimea a Rusia «está cerrado definitivamente», dejando así claro que la reivindicación de Kiev de recuperar ese territorio es utópica. En sus réplicas, el presidente ruso mostró malestar por la actual situación en el este de Ucrania. Manifestó que, en el contexto de las hostilidades entre el Ejército ucraniano y los rebeldes separatistas, Kiev y sus aliados occidentales actúan de forma «agresiva» en relación con Rusia y son una «amenaza». «Tenemos que reflexionar sobre nuestra seguridad, no sólo para hoy, mañana o la semana que viene, sino de cara al futuro (?) no se puede vivir mirando por encima del hombro a ver ¿qué va a pasar, cuándo nos van a atacar?», insistió. E hizo referencia a cómo Occidente «engañó descaradamente» a Rusia cuando, tras la desintegración de la URSS, «la OTAN prometió no expandirse» hacia el este. «Nos exigen garantías de seguridad. Son ustedes los que tienen que darnos esas garantías ahora mismo» A este respecto, Putin incidió de nuevo en la necesidad de que su país obtenga de Estados Unidos y la Alianza Atlántica «garantías de seguridad». «Y nos exigen a nosotros garantías de seguridad. Son ustedes los que tienen que darnos esas garantías de seguridad de forma inmediata, ahora mismo», señaló respondiendo a la pregunta de la televisión británica Sky News. Este jueves, Putin dijo haber observado una actitud «positiva» por parte de Washington y Bruselas a sus demandas y estimó que a comienzos de 2022 habrá ya negociaciones al respecto en Ginebra. El jefe del Kremlin habló también de la economía de su país, de la evolución de la pandemia, del envenenamiento que sufrió su principal adversario político, Alexéi Navalni, asunto del que pidió cerrar página porque, según él, «no hay una sola prueba» de tal delito en contra de responsables rusos. Llamó «estafador» a Navalni, que cumple actualmente una condena de dos años y medio de cárcel, y dijo que la represión lanzada contra sus opositores lo que persigue realmente es impedir la influencia extranjera en Rusia. «Les recuerdo lo que nuestros adversarios han estado diciendo durante siglos: Rusia no puede ser derrotada, solo puede ser destruida desde dentro».
19-12-2021 | Fuente: abc.es
2021, el año de la inmigración como arma de presión masiva contra la UE
Cuando la URSS permitió en 1971 emigrar a los primeros soviéticos, se aseguró de que entre ellos saliera con rumbo a Israel, EE.UU. o la Alemania Federal un respetable número de perdularios, asesinos y otras gentes de mal vivir. Nueve años después, Fidel Castro llegaría a vaciar cárceles y psiquiátricos para que sus internos se embarcaran en el multitudinario éxodo llamado de los 125.000 ?marielitos? que en plena Guerra Fría recaló en suelo enemigo, Miami. La instrumentalización de los movimientos de población por parte de los estados contra sus vecinos es todo un clásico. Tanto que existe un concepto intraducible ??weaponisation? (Kelly Greenhill, 2010), del inglés ?arma?? que refleja la intención ofensiva de tal práctica, dotada en las últimas dos.. Ver Más
15-12-2021 | Fuente: abc.es
Oswald se reunió con un agente del KGB dos meses antes del asesinato de Kennedy
Lee Harvey Oswald, acusado de matar a John F. Kennedy el 22 de noviembre de 1963, se reunió con un agente del KGB apenas dos meses antes del asesinato del presidente, según memorandos de la CIA confidenciales que el Gobierno federal de Estados Unidos ha revelado este mismo miércoles 15 de diciembre. Oswald había desertado a la Unión Soviética en 1959 y vivió allí hasta 1962, año en que regresó a EE.UU. Los Archivos oficiales de EE.UU. han hecho públicos casi 1.500 papeles clasificados durante años, por una decisión tomada por el presidente Joe Biden en octubre. Se pueden consultar en este enlace. Quedan bajo custodia del Gobierno miles de memorandos más que verán la luz el año próximo. Otros ya habían sido desclasificados antes. En 2017 Donald Trump rechazó desclasificar estos mismos documentos, según dijo, debido a las preocupaciones del FBI y la CIA de que hicieran un daño «irreparable» a la Inteligencia norteamericana, algo que a su vez reavivó las teorías de la conspiración que duran desde hace medio siglo en torno a este tema. En esta nueva revelación parcial hay numerosos cables diplomáticos y memorandos de la CIA en los que se habla de las visitas de Oswald a las embajadas soviética y cubana en la Ciudad de México antes del asesinato en Dallas. Ya se sabía de esas visitas, pero nunca fueron detalladas al completo. También queda ahora claro que la Inteligencia de EE.UU. sospechó en su día que Cuba tuvo parte en el magnicidio. Lee Harvey Oswald, detenido por la Policía de Dallas - Reuters Un cable de la CIA revelado ahora dice que Oswald llamó a la Embajada soviética en la Ciudad de México para pedir un visado de entrada a Rusia. Pero también visitó la Embajada cubana, con la opción, parece ser, de ir a la isla a la espera del permiso de entrar en la URSS si este se demoraba. También en México, Oswald se comunicó con un agente del KGB, la Inteligencia soviética, mientras estaba en la Embajada soviética en México. No se revela en estos cables de qué hablaron. Un empleado mexicano de la Embajada cubana, que fue detenido, dijo a las autoridades de su país que Oswald era «comunista y admirador de Castro». El 3 de octubre, más de un mes antes del asesinato, regresó a EE.UU. cruzando la frontera de México por tierra. La llamada Comisión Warren, creada el 29 de noviembre de 1963 por el presidente Lyndon B. Johnson para investigar el asesinato de Kennedy, concluyó que Oswald había sido el único asesino, y otra investigación posterior del Capitolio en 1979 no encontró evidencia para apoyar una teoría paralela de que la CIA había estado involucrada. Según dijo Biden cuando ordeñó esta desclasificación, «la gran tragedia nacional del asesinato del presidente Kennedy sigue resonando en la historia de EE.UU. y en la memoria de muchos americanos que vivieron ese terrible día; mientras tanto, la necesidad de proteger los registros relativos al asesinato no ha hecho más que debilitarse con el paso del tiempo». «Es esencial garantizar que el Gobierno de EE.UU. garantice la máxima la transparencia, y divulgue toda la información de los registros relativos al asesinato, excepto cuando razones de más peso aconsejen lo contrario», dijo Biden.
14-12-2021 | Fuente: abc.es
Nicaragua rompe con Taiwán para advertir a EE.UU. que la echa en brazos de China
A pesar de que Taiwán le compró a Nicaragua en 2019 el triple de mercancías de las que le adquirió China, el régimen de Daniel Ortega ha decidido romper sus relaciones diplomáticas con Taipéi y establecerlas con Pekín. Las cuentas pueden salir en el caso de otros países centroamericanos que en los últimos años han hecho esa misma permuta diplomática (Centroamérica era la región del mundo que reunía a la mayoría de países ?una docena? que venían dando pleno reconocimiento a Taiwán), pero por lo que se refiere a Nicaragua la decisión tiene una clara motivación política. Con el anuncio hecho la semana pasada por el Ministerio de Relaciones Exteriores nicaragüense, Ortega lanza un aviso a la Administración Biden: si sigue aprobando sanciones contra Managua, pero especialmente si intenta empujar al país fuera del CAFTA (siglas en inglés del acuerdo de libre comercio que Estados Unidos tiene con diversos países centroamericanos y con la República Dominicana), Nicaragua no va a tener más remedio que echarse en brazos de China.. y Washington puede acabar lamentando que Xi Jinping entre tan cómodamente en el «patio trasero» estadounidense. En su comercio con EE.UU, Nicaragua se beneficia en términos relativos más que ningún otro país del CAFTA., pues es el único que registra superávit en el intercambio con la gran potencia. El segundo país más pobre en PIB per cápita de Latinoamérica y el Caribe, solo superado por Haití, colapsaría si EE.UU. dejara de importar productos nicaragüenses (alrededor del 60% de sus exportaciones van allí). No es fácil que EE.UU. llegue a excluir del CAFTA a Nicaragua, pues es un tratado internacional del que participan otros países centroamericanos. Además, la barata mano de obra nicaragüense y la cercanía de ese lugar de producción, en un momento de disrupción de las cadenas globales de suministros, convienen al mercado estadounidense. Para Nicaragua resultaría especialmente complicado encontrar un comprador alternativo: sus ventas a China sin duda crecerán, pero no podrán alcanzar el volumen de las destinadas a EE.UU. En 2019, Nicaragua exportó a EE.UU. bienes por valor de 3.370 millones de dólares, frente a los 39,3 millones que exportó a China (solo el 0,71% de sus ventas al exterior). Por los favores de Taiwán Esa última cifra también se queda pequeña comparada con la exportación a Taiwán, isla que en 2019 le compró mercancías por valor de 118 millones de dólares (el 2,12% de las exportaciones nicaragüenses). Esas ventas ahora se reducirán drásticamente o desaparecerán del todo, pues Taiwán solo compraba tan lejos para «pagar» el reconocimiento diplomático que le hacía Nicaragua. Además de otros «regalos» hechos por Taipéi, que donó el importe para la Casa Presidencial de Managua, es posible que Ortega y su entorno se hayan beneficiado de fondos que investigaciones periodísticas centroamericanas han atribuido a prácticas de la diplomacia taiwanesa. En cualquier caso, es difícil pensar que la familia Ortega no obtuviera nada monetario de un reconocimiento que casaba poco con la orientación ideológica del sandinismo. Hay que pensar, pues, que es la amenaza a su presidencia que supone la embestida de EE.UU. la que lleva a Ortega a salir de esa «zona de confort» con Taiwán para jugar la baza geopolítica con China frente a Washington, y no tanto la aceptación de la realidad del gigantismo comercial de Pekín, pues eso es algo que ya está impuesto: las compras que Nicaragua realiza a China son ya muy altas (cerca de 700 millones de dólares en 2019, el 10% de las importaciones nicaragüenses), frente a solo 38,2 millones que compró a Taiwán (el 0,6% de sus importaciones). El precedente de Rusia En pocos años otros países de Centroamérica y del Caribe han cambiado Taipéi por Pekín (Costa Rica, Panamá, República Dominicana y El Salvador, y puede planteárselo el nuevo gobierno de Honduras), pero eso no ha llevado a su enemistad con Washington. El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, puede estar tentado a jugar la carta de la aproximación a China para enfrentarse a EE.UU., pero es Nicaragua la que más lejos ha llevado la relación con otra potencia extracontinental que molesta a los estadounidenses: Rusia. Ortega accedió a compartir una base militar de la costa pacífica nicaragüense con los rusos y les ha entregado las tareas de entrenamiento en la Escuela de Capacitación policial de Managua, construida por Moscú. Ya el Ortega revolucionario hizo de Nicaragua peón de la URSS en Centroamérica, y ahora lanza el aviso a un Washington cada vez más alarmado por la penetración de China en su propio «mar meridional».
06-12-2021 | Fuente: abc.es
La Casa Blanca boicotea las Olimpiadas de Pekín por el «genocidio» en China
Estados Unidos no enviará una delegación diplomática oficial a los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022, que se celebran en Pekín del 4 al 20 de febrero, en protesta contra los graves abusos contra los derechos humanos del régimen comunista. Se confirma así el boicot que la Casa Blanca lleva sopesando semanas, y que no afecta finalmente a los atletas. Además, en un clima de creciente tensión entre ambos países, Biden no ha invitado a China a una cumbre de democracias que tendrá lugar los próximos jueves y viernes. «Los atletas del equipo de EE.UU. tienen todo nuestro apoyo, los apoyaremos al 100%, ya que los animaremos desde casa, pero no contribuiremos a la parafernalia de estos juegos», dijo en rueda de prensa este lunes la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, quien añadió que no habrá en la ceremonia de apertura o clausura ningún diplomático norteamericano, «dado el genocidio en curso de la República Popular China y los crímenes de lesa humanidad.. y otros abusos de los derechos humanos». Tras llegar a la Casa Blanca, Biden acusó a Xi de cometer genocidio por la represión de las minorías religiosas en la provincia de Xinjiang, algo que Pekín niega. En menos de un año en la presidencia, Biden ha articulado una compleja política para contener el expansionismo chino en materia geoestratégica, comercial y tecnológica. En ese sentido, el actual presidente ha redoblado los esfuerzos por contener al régimen comunista que inició su predecesor en el cargo, Donald Trump, y ha ido más lejos defendiendo la marginación de China en foros internacionales. Según dijo Psaki este lunes, «una representación diplomática oficial de EE.UU. significaría considerar esos juegos como otros cualquiera, en el contexto de los graves abusos y atrocidades contra los derechos humanos de la República Popular China en Xinjiang, y simplemente no podemos hacer algo así». La Casa Blanca envía tradicionalmente una lista de dignatarios de alto perfil a las olimpiadas, a menudo encabezados por el vicepresidente o la primera dama, que acuden a las ceremonias de apertura y clausura. La actual primera dama Jill Biden encabezó la delegación de EE.UU. a los Juegos Olímpicos de verano en Tokio, que fueron pospuestos y limitados por la pandemia. Otros boicots El comité olímpico de EE.UU. no critico la decisión. «Apreciamos enormemente el apoyo inquebrantable del presidente y su administración y sabemos que nos animarán desde casa este invierno», dijo la directora ejecutiva del Comité Olímpico y Paralímpico norteamericano, Sarah Hirshland, en un comunicado que recoge la agencia Ap. «Competir en nombre de EE.UU. es un honor y un privilegio, y el equipo de EE. UU. está emocionado y listo para enorgullecer a la nación», añadió. Ha habido otros boicots olímpicos en el pasado, y más duros. En 1980, un total de 66 países, liderados por EE.UU., boicotearon totalmente, atletas incluidos, los juegos de verano en Moscú por la invasión soviética de Afganistán. La URSS, por su parte, boicoteó los de 1984 en Los Ángeles. Lo cierto, según los medios oficiales chinos, es que para las XXIV olimpiadas de invierno en Pekín, el régimen aun no ha extendido todas las invitaciones oficiales. Quien sí ha dicho que va a acudir es el presidente ruso, Vladímir Putin. La desaparición durante 18 días de la tenista Peng Shuai, que antes acusó de abusos sexuales a un antiguo vice primer ministro chino, habían intensificado las peticiones a la Casa Blanca de que vaya más allá y prohíba a atletas estadounidenses participar en las olimpiadas de invierno. Así lo han exigido republicanos de ala más conservadora del partido, como el senador Tom Cotton o el ex jefe diplomático Mike Pompeo. «Deberíamos boicotear estos Juegos debido a los delitos de China contra EE.UU. y el mundo civilizado, y su propia gente», dijo el senador Cotton hace dos semanas. El mes pasado se reunieron de forma virtual Biden y Xi Jinping, sin alcanzar ningún acuerdo concreto más allá de tratar de avanzar en una mejora de unas relaciones que atraviesan un mal momento.
29-11-2021 | Fuente: abc.es
Estonia, el baluarte de la OTAN en ciberseguridad
En las afueras de Tallín, capital de Estonia, todavía pueden verse edificios de arquitectura comunista que recuerda que un día este pequeño país de algo menos de 1,5 millones de habitantes formó parte del conglomerado de repúblicas de la Unión Soviética. También en los mercados locales puede uno comprar láminas o imanes con el rostro de Lenin o Stalin. Esto choca con la política que desde que en 1991 este país báltico se independizara de la URSS, está llevando el gobierno estonio para desligarse por completo de su pasado. «En 1975 nadie se refería a Francia como un antiguo país ocupado por los nazis. Por eso no me gusta que se refieran hoy en día a Estonia como ex república.. Ver Más
23-11-2021 | Fuente: as.com
El Madrid, en 'la pequeña URSS'
Los blancos viajan hoy a Tiraspol, en Transnistria, donde Lenin recibe al visitante, sólo se paga en metálico y su hotel.. es propiedad del rival.
17-11-2021 | Fuente: abc.es
Biden impulsará un ?boicot diplomático? a los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín
La Casa Blanca aseguró después de la cumbre entre Joe Biden y Xi Jinping que los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín no fueron parte de la discusión. Será una nueva plataforma para proyectar el poder de China a nivel internacional y en EE.UU. se han multiplicado las voces para que el país boicotee la cita. Según ?The Washington Post?, la Administración Biden anunciará en breve un ?boicot diplomático? a estos JJOO, es decir, la ausencia de representantes del Gobierno de EE.UU. en Pekín. Se hará como respuesta a los abusos y violaciones de derechos humanos en Xinjiang, Tíbet o Hong Kong, pero sin perjudicar a la participación de los deportistas que llevan años de preparación para el evento. La cumbre bilateral más importante de este año se cerró casi en la medianoche del lunes -por la mañana del martes en España- con apenas un entendimiento: EE.UU. y China reconocen que la espiral de tensiones entre ambos países es peligrosa. El esperado encuentro entre los dos líderes de las principales potencias mundiales, Joe Biden y Xi Jinping, estuvo lleno de buenas palabras y muestras de respeto, pero, a la vez, vacío de compromisos. «No esperábamos que hubiera logros», reconoció después de la cumbre un alto cargo de la Administración Biden en una llamada con miembros de la prensa. «Y no se produjo ninguno», confirmó tras un encuentro que acabó sin un comunicado conjunto de ambas potencias, como era tradición hasta que las relaciones EE.UU.-China se deterioraron. Guerra comercial La primera vez que no lo hubo fue en la cumbre entre Xi y el antecesor de Biden, Donald Trump, que endureció la relación con el gigante asiático con una guerra comercial, todavía no solucionada. Biden heredó y abrazó esa combatividad con China, a quien calificó nada más llegar a la Casa Blanca como el gran desafío internacional de EE.UU. La espiral de tensiones solo ha acelerado desde entonces: confrontación por Taiwán, denuncias por vulneración de Derechos Humanos en Xinjiang, Tíbet o Hong Kong; acusaciones de ciberataques, ambiciones territoriales en el Pacífico, carrera armamentística, pelea comercial? De todo ello hablaron Biden y Xi durante más de tres horas y media, sin lograr avances en ningún frente. La única victoria diplomática sería el convencimiento que esa espiral solo puede acabar mal. «Nuestra responsabilidad como líderes de China y de EE.UU. es asegurar que la competencia entre nuestros países no deriva en conflicto, ya sea intencionado o no intencionado», aseguró Biden en los primeros minutos del encuentro, los de los saludos entre ambos presidentes, y que se permitió que fueran captados por los medios. «Ahondar en la demarcación ideológica, en la división entre rivales, en la confrontación de grupos, traerá de forma inevitable un desastre para el mundo», dijo en esa misma línea Xi, según aseguró la televisión estatal china, en una referencia a los esfuerzos de Washington por sumar apoyos internacionales -con sus socios europeos, con el proyecto militar Aukus con Reino Unido y Australia, con alianzas estratégicas en Asia- en el último año. Centro Nacional de Esquí Alpino, una de las instalaciones de los Juegos de Pekín - Reuters «Las consecuencias de la Guerra Fría no están lejos», advirtió Xi, en un momento de crecientes tensiones militares, a pesar de que la relación económica y comercial entre EE.UU. y China es muy diferente a la que había con la URSS y el bloque soviético. En esas tensiones, Taiwán es uno de los puntos más calientes. En las últimos meses, ha habido una escalada de declaraciones y acciones entre ambos países. Biden ha insistido en que defenderá a Taiwán con el Ejército en caso de invasión china, Pekín ha intensificado ejercicios militares en las inmediaciones de la isla, una delegación de políticos estadounidenses ha visitado el territorio, la Armada de EE.UU. ha enviado barcos de guerra? En la reunión, Biden reiteró que EE.UU. mantiene la política de ?Una China? -el reconocimiento de que China considera Taiwán como parte de su soberanía-, pero dijo que se «opondría con fuerza» a movimientos unilaterales que afecten a la paz y a la estabilidad de la región. Xi: «Juega con fuego» en Taiwán Más agresivo fue su homólogo chino, que aseguró en la cumbre, según la televisión estatal, que EE.UU. «jugaba con fuego» en Taiwán. «Y el que juega con fuego acaba quemándose», añadió. Tampoco hubo novedades en asuntos donde la cooperación es más fácil, como el cambio climático. Xi advirtió que su participación en compromisos sobre cambio climático estará «condicionada» a una «estabilidad» en el resto de la relación. El alto cargo estadounidense aseguró que la cooperación china en ese capítulo no será tratada como «un favor». En su conversación con Biden, Xi retrató la relación EE.UU.-China como la de dos barcos en el mar que deben evitar chocarse. De momento, no han acordado bajar la velocidad ni cambiar sus rumbos. Solo reconocen el peligro de una embestida.
10-11-2021 | Fuente: elmundo.es
La traición y la exclusión de Julián Marías: de discípulo de Ortega y Gasset a propagandista de la URSS
El filósofo, combatiente republicano y con un pensamiento liberal y conservador, fue encarcelado por el franquismo tras un chivatazo falso de su mejor amigo de la infancia