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Noticias de sociedad

01-01-1970 | Fuente: abc.es
El Salvador celebra este lunes 25 años de los acuerdos de paz que pusieron fin al conflicto armado que vivió el país de 1980 a 1992 entre el Gobierno y la guerrilla del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) y que causó alrededor de 70.000 muertos. Aunque El Salvador se ha visto inmerso después en otra violencia, la generada por las maras, la sociedad salvadoreña valora el sistema democrático puesto en marcha por el acuerdo de Chapultepec, cuyo texto era menos ideológico que el firmado recientemente en Colombia: garantizaba los derechos civiles a los miembros del FMLN, pero no les daba el trato de favor político y económico que en Colombia se otorga a las FARC. La valoración positiva de este cuarto de siglo en El Salvador la hacen quienes estuvieron tanto a uno como a otro lado de la mesa negociadora de los acuerdos. En la delegación del FMLN participó Salvador Samayoa, quien poco después se separaría de la formación y sería un crítico de su práctica política. Samayoa destaca que el país «pasó de una falta absoluta de democracia a tener una democracia bastante funcional, con problemas como tienen todas, pero bastante aceptable». Junto a ello, añade, «el otro mayor rédito fue la paz propiamente dicha, la ausencia de violencia política». Aspiraciones incumplidas No obstante, hubo aspiraciones que no se han visto cumplidas. «La gente esperaba que el escenario de paz comportara un mayor crecimiento económico y que este fuera más incluyente, y también que hubiera un mejor desempeño gubernamental». Eso, según sigue Samayoa, autor del libro «El Salvador, reforma pactada», ha llevado «a la apreciación de que hay una deuda, cuando la verdad es que lo que ha habido de insuficiente es lo que han hecho las élites políticas y económicas desde entonces». En concreto, califica de «decepcionante» la actividad política del FMLN, en la presidencia del país desde 2009. «Llegar al poder y crear alternancia era un logro, pero el Frente ha desperdiciado una oportunidad histórica y se ha quedado atascado en el discurso del Socialismo del siglo XXI de Venezuela o de Nicaragua». Influencia venezolana El FMLN ha querido aplicar los mismos modos políticos que el chavismo, «con toda intención de perpetuarse en el poder, con métodos poco ?santos?, intentando controlar la Corte Suprema de Justicia y otras instituciones», aunque no hubo reforma de la Constitución a diferencia de otros países del Alba. Pero Samayoa cree que tras la muerte de Chávez, debido a las dificultades económicas de Venezuela para seguir apoyando regímenes similares, «ese peligro ha pasado». Apunta que el FMLN lograba unos ingresos de alrededor de cien millones de dólares anuales gracias al petróleo venezolano, gestionado a través de Alba Petróleo. Eso se ha cortado en gran medida, y también se están cerrando otras compañías de cooperación bolivariana, que igualmente ayudaban a financiar el FMLN desde el exterior. Con menos «capacidad para comprar voluntades políticas», el bloque que el FMLN había formado con otros partidos se disgregó en 2015. Política de seguridad El exgeneral Mauricio Vargas negoció el tratado de paz en nombre del Gobierno y luego participó en su implementación. A su juicio, «la democracia ha sido eficiente y ha dado los resultados esperados». Como declaró a medios de Colombia durante una visita a ese país, en su opinión el único error cometido fue el referido a las fuerzas de seguridad: se acordó una gran reducción de miembros ?de 70.000 a 30.000?, lo que ha supuesto problemas para el sistema de pensiones militar, y se creó una Policía Nacional Civil que ha sido poco efectiva en garantizar la seguridad pública. Chato Vargas, como se conoce al ahora diputado del grupo Arena, defiende la ley de amnistía general que se aplicó en El Salvador. Aunque en el país se creó una Comisión de la Verdad, sus investigaciones fueron a título informativo y los criminales denunciados no fueron perseguidos (la Comisión estableció que durante la guerra el 85 por ciento de las muertes fueron ocasionadas por las fuerzas gubernamentales y el 5 por ciento por la guerrilla). Chapultepec vs La Habana Cuando se comparan los acuerdos de Chapultepec (1992) y de La Habana (2016), suscritos por los gobiernos de El Salvador y de Colombia con sus respectivas guerrillas, el FMLN y las FARC, la primera constatación es que el primero tenía una redacción aséptica y era ecuánime al dar a cada parte lo mismo, mientras que el segundo incorpora el lenguaje ideológico de izquierda (constante diferenciación de género y frecuente mención del colectivo LGTB) y abunda en privilegios políticos y económicos a las FARC. Al acuerdo salvadoreño le bastaron 87 páginas, incluido el texto de varias leyes, mientras que el colombiano necesitó casi trescientas, dejando asuntos por legislar. Otra formalidad es que el acuerdo salvadoreño fue negociado en su tramo final en México, en un país neutral, frente al escenario de parte que era Cuba en el caso del acuerdo colombiano. El acuerdo de El Salvador establecía el reparto de tierras y toda una serie de programas sociales, con el fin de combatir las causas últimas de la guerra, como también hace el de Colombia, pero sin ceder al FLMN el protagonismo del proceso (y rédito político) que el Gobierno colombiano otorga a las FARC. El Salvador autorizaba que el FMLN creara medios de comunicación y participara en política, pero sin subvencionar esos medios o reservar escaños para la guerrilla como hace Colombia. La amnistía total fue lo más controvertido en el caso salvadoreño. En Colombia, la sensación de que el acuerdo apenas preveía cárcel para los guerrilleros acusados de graves crímenes fue uno de los motivos para el rechazo del texto en el referéndum del pasado mes de octubre. El Congreso lo aprobó en noviembre sin endurecer ese capítulo. El exgeneral Mauricio Vargas afirma que para terminar este tipo de conflictos, normalmente hay que escoger entre paz y justicia. El Salvador escogió la paz, y no le ha ido mal. Pero advierte que una cosa distinta puede ser tratar con impunidad a las FARC, que dejó de ser un movimiento ideológico para convertirse en una organización de narcotráfico y crimen organizado.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El miedo al Brexit duro vuelve a castigar la libra
En lo que ya comienza a ser un reflejo del mercado bien conocido, la libra ha vuelto a depreciarse fuertemente ante el temor del mercado a un Brexit duro. Mañana martes, la primera ministra Theresa May ofrecerá un esperadísimo discurso, donde en teoría dejará por fin ver las líneas maestras de su plan para el Brexit, envuelto hasta ahora en una nebulosa de tópicos más bien vacíos. La prensa dominical británica, muy influyente, publicó al unísono que May se inclinará por un Brexit «limpio y duro», anteponiendo el control de la inmigración, una obsesión de los tories eurófobos, a la permanencia en la mayor zona de comercio libre del mundo, que no es otra que la UE, con sus 500 millones de ciudadanos. Un portavoz del Número 10 tachó esas informaciones de «especulaciones», pero aun así la divisa las ha acusado. La libra alcanzó a primera hora de la mañana su menor cotización frente al dólar en tres meses (la anterior caída brusca, en octubre, también se produjo por un discurso de May de línea dura). La divisa británica cayó por debajo de la barrera de 1,20 dólares, hasta 1,19. Frente al euro bajó un 1,24% y está en 1,13. Un buen cambio para aprovechar las rebajas en Londres, que tienen en esta semana su coletazo final. Hace dos veranos, una libra se cotizaba a 1,44 euros. Sin embargo la libra se recuperó tras las palabras de Donald Trump en una entrevista con los diarios «The Times» y «Bild», en la que calificó de decisión acertada el Brexit y anunció su intención de firmar un acuerdo comercial cuanto antes entre EE. UU. y el Reino Unido, una vez que los británicos completen su salida. Esas palabras de aliento a los euroescépticos se vieron además refrendadas porque Trump, en lo que es un revés para May de cara a la política doméstica de Westminster, ha recibido a Michael Gove, líder en su día con Boris Johnson de la triunfante plataforma del Leave. Revés para May Gove, un apestado en la política inglesa tras traicionar de mala manera a Johnson, era ministro de Justicia de Cameron y amigo personal suyo, antes de dejarlo también en la estacada. Compitió para ser líder del Partido Conservador frente a May en julio, pero fracasó estrepitosamente. Sin embargo nadie niega que se trata de un político muy inteligente, extraordinariamente capaz y que fue un buen ministro de Educación y de Justicia en su día. El hecho de que Trump lo haya visto antes que a la primera ministra supone un nuevo golpe para May en su relación con el magnate, que no acaba de ser todo lo afable que le gustaría a la premier. Gove ratificó el espíritu de lo dicho por Trump en su entrevista en la prensa y aseguró que el nuevo presidente de EE. UU. quiere que la salida del Reino Unido de la UE se complete ya en 2019. Es una fecha que muchos ven imposible, por la enorme complicación técnica de las negociaciones. De hecho hasta ministros del ala brexiter admiten que tal vez haga falta lo que llaman «un acuerdo de transición» con la UE. En cuanto al discurso de May de mañana, algunos analistas pronostican que al final la primera ministra no será tan clara como se espera y que vendrá a refrendar lo que ya ha dicho: que quiere un buen acuerdo con la UE y máximo acceso a su mercado, pero que no está dispuesta a sacrificar el control de la inmigración aceptando la libre circulación de comunitarios que le demanda Europa para seguir en la zona sin tarifas aduaneras. Al final el grueso del discurso podría centrarse en una llamada a la unidad tras la honda división que ha abierto el referéndum en la sociedad, partida casi a la mitad entre europeístas y nacionalistas británicos pro Brexit.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El Constitucional alemán rechaza la ilegalización del partido neonazi NPD
El Tribunal Constitucional alemán ha rechazado la petición de ilegalización contra el partido neonazi Partido Nacional Democrático (NPD), que habían presentado conjuntamente las dos cámaras del parlamento alemán y los ministros de Interior de los Bundesländer. Los jueces de Karlsruhe argumentan que el partido no supone un peligro para el Estado, a pesar de sus tendencias afines al nacionalsocialismo. El NPD fue fundado en 1964 y cuenta hoy con unos 5.000 afiliados. El servicio de inteligencia interior de Alemania afirma que el NPD aspira a subvertir el orden político de Alemania y le achaca «una postura benévola hacia el nacionalsocialismo histórico». Aunque el partido no obtiene ahora la misma aceptación que tuvo en los años sesenta, cuando llegó a ocupar escaños en siete parlamentos regionales, su importancia actualmente radica en el apoyo y posibles sinergias con el partido populistas antieuropeo y anti extranjeros Alternativa para Alemania (AfD), que sí obtiene en las encuestas hasta un 13% del voto de cara a las próximas elecciones de septiembre. Tras un periodo de recuperación durante el proceso de reunificación en los años 90, en el que se nutrió de la insatisfacción ciudadana y la incertidumbre y mantuvo presencia durante dos legislaturas tanto en el hemiciclo de Sajonia como en el de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, en septiembre de 2016 perdió la última representación parlamentaria regional y actualmente sus seguidores dirigen su voto hacia AfD. Una prohibición por parte del Constitucional habría sido leída como un aviso para AfD. El Tribunal Constitucional es el único órgano que puede prohibir partidos en Alemania. En 2003 ya fracasó un intento de ilegalización del NPD promovido por el Gobierno y el Parlamento. En aquella ocasión, los magistrados criticaron el hecho de que informantes de los servicios secretos estuvieran infiltrados en la cúpula del partido y no quisieron descartar que espías pagados por el Estado hubiesen fabricado pruebas en contra del NPD. La nueva solicitud de prohibición fue presentada en 2012, ya sin el obstáculo de los agentes secretos infiltrados, pero para prohibirlo no basta con demostrar que un partido exhibe una orientación neonazi, sino que también es necesario determinar que es un peligro para el Estado y el orden democrático. En la actualidad cuenta con un diputado en el Europarlamento y 360 mandatos en municipios, lo que significa que «el NPD no tiene relevancia política alguna y tampoco está anclado en la sociedad», argumenta la sentencia en sus argumentos.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Las claves del Brexit propuesto por May
La primera ministra británica, Theresa May, ha expuesto este martes los detalles sobre el Brexit o salida del Reino Unido de la Unión Europea aprobada por referéndum el pasado junio. 1. Brexit es Brexit. La primera ministra ha remarcado que habrá una salida limpia y completa de la UE, sin componendas: «Buscamos una asociación nueva e igualitaria entre una Gran Bretaña Global independiente y autónoma, y nuestros amigos y aliados en la UE». «No seremos un miembro parcial ni un miembro asociado de la Unión Europea, o algo que nos deje con un pie dentro y otro fuera. No buscamos adoptar un modelo como el que disfrutan otros países. No buscamos aferrarnos a ser miembros al tiempo que salimos», ha zanjado. 2. Voto en el Parlamento. La mandataria ha indicado que el acuerdo final se votará en el Parlamento británico, asegurando que tratará que el proceso de negociación sea sometido al escrutinio adecuado. «Puedo confirmar que el Gobierno someterá el acuerdo final que se alcance entre el Reino Unido y la UE a una votación en ambas cámaras del Parlamentos antes de que entre en vigor», ha explicado. 3. Fuera del Mercado Común. May se niega a seguir manteniendo cualquier clase de vínculo con Bruselas . Esta línea, calificada de Brexit duro, implica que la mandataria rechaza adoptar un modelo como el de Noruega, país que no forma parte del bloque comunitario, pero que sí está asociado comercialmente a él y que además acepta su carta de derechos y libertades. «Seguiremos siendo socios fiables, aliados dispuestos y estrechos amigos», ha subrayado, sin embargo, sobre Bruselas. Así, May renuncia a hacer concesiones que puedan implicar el mantenimiento del Reino Unido en el mercado común. «Lo que propongo no puede significar la pertenencia al mercado único», ha indicado. Según la mandataria, debido a que esa condición impediría a su país negociar «nuestros propios acuerdos comerciales». Sin embargo, sí ha anunciado que desea el establecimiento de un acuerdo aduanero con la Unión Europea. La primera ministra se ha permitido incluso amenazar a los 27 con una guerra comercial si durante las negociaciones «castigan al Reino Unido». Advirtió que los británicos contestarían con bajadas agresivas del impuesto de sociedades para atraer a empresas a su país. También aseguró que las empresas de la UE se verían dañadas si pierden su acceso a la City de Londres. 4. También ha expresado su deseo de que los comunitarios que ahora mismo viven en el Reino Unido conserven sus derechos, pero siempre que los británicos que viven en países de la UE reciban idéntico trato. Abogó por un acuerdo cuanto antes entre las dos partes para tranquilizar a esos ciudadanos. Eso sí, el Reino Unido limitará la llegada de ciudadanos comunitarios, que hasta ahora pueden instalarse en el país libremente. «Brexit significa controlar el número de personas que llegan de la UE», ha sentenciado. 5. Gran Bretaña dejará de estar sometida a las leyes y los tribunales europeos, y que se revocará la legislación comunitaria, de tal manera que las leyes de la UE pasen a ser leyes británicas. 6. El país podría seguir contribuyendo al presupuesto europeo para algunas cuestiones específicas, pero señaló que dejará de aportar la «enormes» cantidades con que contribuye ahora como socio. 7. Colaboración en lucha antiterrorista. A pesar de su apuesta por el Brexit duro, May sí desea que el Reino Unido siga compartiendo material de inteligencia con sus socios europeos una vez salga de la Unión Europea, con el objetivo de combatir el crimen y el terrorismo. Del mismo modo, la mandataria ha señalado que quiere que su país continúe cooperando con Bruselas sobre política exterior, al resaltar que ambas partes tienen intereses y valores comunes.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
May amenaza a la UE con una «guerra comercial» si castiga al Reino Unido
Pues sí: Brexit duro, duro. Theresa May ha ofrecido este mediodía del martes su esperado discurso sobre su plan para la salida de la UE. La primera ministra ha confirmado que el país dejará el mercado único europeo de 500 millones de personas, en contra de lo que demandaban los empresarios y el Banco de Inglaterra. Sin embargo, May quiere conservar las ventajas de la unión aduanera (la libre circulación por las fronteras europeas de las mercancías británicas). La primera ministra se permitió amenazar a los 27 con una guerra comercial si durante las negociaciones «castigan al Reino Unido». Advirtió que los británicos contestarían con bajadas agresivas del impuesto de sociedades para atraer a empresas a su país. También aseguró que las empresas de la UE se verían dañadas si pierden su acceso a la City de Londres, aunque probablemente sería al revés. Sus amenazas resultan un tanto osadas, toda vez que las exportaciones a la UE suponen el 13% del PIB británico, mientras que las de los 27 al Reino Unido solo son el 3%. Una novedad del discurso, además de que dijo a las claras que no quiere seguir en el mercado único, fue que confirmó que someterá el acuerdo final con la UE, que se espera que se alcance dentro de los años, a la votación de las dos cámaras del Parlamento, los Comunes y los Lores. También expresó su deseo de que los comunitarios que ahora mismo viven en el Reino Unido conserven sus derechos, pero siempre que los británicos que viven en países de la UE reciban idéntico trato. Abogó por un acuerdo cuanto antes entre las dos partes para tranquilizar a esos ciudadanos. May anunció que tras completar su salida el Reino Unido limitará la llegada de ciudadanos comunitarios, que hasta ahora pueden instalarse en el país libremente. «Brexit significa controlar el número de personas que llegan de la UE», sentenció. También enfatizó que Gran Bretaña dejará de estar sometida a las leyes y los tribunales europeos, y que se revocará la legislación comunitaria, de tal manera que las leyes de la UE pasen a ser leyes británicas. A pesar de su tono nacionalista y triunfalista, May insistió en que buscará un acuerdo con Europa que ofrezca la máxima libertad de comercio para las empresas británicas, algo que fue saludado por los mercados con una instantánea apreciación de la libra. También admitió que el país podría seguir contribuyendo al presupuesto europeo para algunas cuestiones específicas, pero señaló que dejará de aportar la «enormes» cantidades con que contribuye ahora como socio. La premier insistió una y otra vez en que el Reino Unido se convertirá tras el Brexit en «una nación comercial abierta». Y repitió una y otra vez su cliché de una «Gran Bretaña Global». Resulta contradictorio con esa proclama que la primera medida que tomará esa nueva nación, que será según ella «líder global del comercio», vaya a ser salir del mercado único más importante del mundo, donde vende el 45% de sus exportaciones. May explicó que al dejar la UE se abrirá para el Reino Unido la oportunidad de ahondar libremente en acuerdos comerciales con EE. UU o China. La realidad es que las exportaciones a Estados Unidos son el 20% (25% menos que a la UE) y el Reino Unido a día de hoy vende más a la pequeña Irlanda que a la gigantesca China. Tal y como se esperaba la primera ministra remarcó que habrá una salida limpia y completa de la UE, sin componendas: «Buscamos una asociación nueva e igualitaria entre una Gran Bretaña Global independiente y autónoma, y nuestros amigos y aliados en la UE». «No seremos un miembro parcial ni un miembro asociado de la Unión Europea, o algo que nos deje con un pie dentro y otro fuera. No buscamos adoptar un modelo como el que disfrutan otros países. No buscamos aferrarnos a ser miembros al tiempo que salimos», zanjó. La libra reacciona bien En contra de lo esperado, la libra se ha apreciado durante su discurso. Cuando acabó de hablar, la divisa se había fortalecido un 1,74% frente al dólar respecto al momento en que arrancó su discurso y frente al euro se apreció un 0,7%. Al confirmar que el Reino Unido renuncia por completo al mercado único, May rompe una promesa del programa electoral con el que el Partido Conservador ganó las elecciones generales de 2015, donde apostaba por preservarlo. «Ningún acuerdo es mejor que un mal acuerdo», llegó a decir. La primera ministra hizo campaña durante el referéndum por la permanencia, aunque de un modo muy tímido. Algunos analistas creen que al haberse inclinado finalmente por el Brexit duro trata de enjugar aquel «pecado original» ante el ala más eurófoba de su partido. «El pueblo británico no votó por un Brexit duro», reprochó Tim Fallon, líder del Partido Liberal Demócrata, europeísta. UKIP, el partido populista eurófobo, celebró el discurso. May considera que haber seguido en el mercado único habría equivalido a no dejar la UE.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El auténtico legado de Barack Obama
Los jóvenes norteamericanos de raza negra que tenían 12 años cuando Barack Obama llegó a la Casa Blanca, y que ahora cumplen los 20, han tenido en este lapso de tiempo un punto de referencia cotidiano muy especial: la imagen de un matrimonio bien avenido de color con dos hijos, en la que el padre ha representado su papel en la familia con orgullo y buen humor. Para millones de adolescentes negros, que desde hace décadas están acostumbrados a crecer en hogares monoparentales regidos por la madre o la abuela, la memoria de la familia Obama en la Casa Blanca puede tener un impacto clave en el futuro. Como afirma en un artículo en ?The Wall Street Journal? la veterana periodista Peggy Noonan -escritora de discursos para el presidente Ronald Reagan- ese será el auténtico legado de Barack Obama para la sociedad norteamericana. La identificación entre matrimonios de color y hogares monoparentales es una realidad ya asimilada en Estados Unidos por la fuerza de la estadística. Las razones del fenómeno son objeto permanente de estudio. El 72 por ciento de los adolescentes negros norteamericanos crecen sin conocer a su padre, frente al 25 por ciento de hogares monoparentales que constituyen la media global en el país. Barack Obama no se ha caracterizado por su apoyo legislativo a la familia tradicional -por motivos personales o quizá solo estratégicos, dada su deuda política con los movimientos sociales ?alternativos?- pero su ejemplo de vida familiar junto a Michelle y sus dos hijas ha sido el mejor mensaje para la juventud de color norteamericana.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Biden asegura en Davos que Rusia es «la mayor amenaza para el orden internacional»
El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, en su último gran discurso antes de dejar el cargo, ha dicho que Rusia supone «la mayor amenaza para el orden internacional» y ha asegurado que Moscú intentará influir en las próximas elecciones en Europa, tal como se le acusa de haberlo hecho en Estados Unidos. «Bajo la presidencia de Putin, Rusia está trabajando con todas las herramientas a su alcance para reducir al proyecto europeo, encontrar los puntos débiles de las naciones occidentales y volver a una política definida la influencia», ha señalado Biden en el Foro Económico Mundial, que se desarrolla estos días en la ciudad suiza de Davos. El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, se ha mostrado muy conciliador con el Gobierno ruso y a favor de la salida de Reino Unido de la Unión Europea. Según el magnate neoyorquino, tras la salida de Reino Unido del bloque europeo, muchos más países seguirán su ejemplo y dejarán la UE. Biden ha rechazado el mensaje de Trump este miércoles durante su discurso y ha advertido a cientos de líderes internacionales, directivos y banqueros reunidos en el resort de los Alpes suizos esta semana que es muy probable que Putin intente influir en las elecciones que tendrán lugar en varios países europeos este año. «En un momento en el que muchos países de Europa tienen programadas elecciones este año, podemos esperar más intentos por parte de Rusia de inmiscuirse en el proceso democrático. Les aseguro que esto volverá a ocurrir. Y una vez más el objetivo está claro: colapsar el orden internacional», ha señalado Biden. El vicepresidente norteamericano no ha mencionado a Trump directamente, pero ha advertido que existe una «peligrosa voluntad de volver a la política intolerante y corta de miras» y que no es la primera vez en la historia que «líderes autocráticos y demagogos» intentan aprovecharse y beneficiarse de los temores de la sociedad.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Trump, el osado negociante que nunca pierde
El Despacho Oval acoge desde este viernes al primer hombre de negocios, al primer presidente que está dispuesto a «gestionar el país como una empresa». Según se mire, Donald Trump siempre ha hecho política, pero no tal y como la entendemos. Su capacidad para llegar a acuerdos ha estado detrás de cada operación, de cada paso con el que ha edificado su imperio, el mismo que ahora traspasa a dos de sus hijos, Donald Jr. y Eric. Aunque difícilmente va a dejar de interesarse por el rumbo que adopte el grupo, Trump Organization, y por los pasos de los nuevos gestores. Como los posibles conflictos de interés serán una constante en el mandato que se abre. La diferencia es que el promotor inmobiliario neoyorquino no está acostumbrado a buscar acuerdos mediante el diálogo. Como ya saben las grandes multinacionales automovilísticas, su política consiste en negociar, pero sólo para ganar: amenaza, ablanda, y después ejecuta. Para sus críticos, el primer populista que habitará en la Casa Blanca no pasa de ser un charlatán megalómano que ha sabido conectar con sectores en dificultades con un mensaje fácil. Un populista más. Pero, visto en perspectiva el año y medio de recorrido electoral, con el añadido de dos meses de traspaso de poderes, nadie puede negarle una instintiva y hábil forma de llevar todas las polémicas que él mismo crea a un terreno favorable. Con el cheque en blanco de los advenedizos en el establishment que abomina. A nadie puede sorprender que Donald Trump se convierta en el presidente con menos popularidad de la historia reciente. Su particular forma de enfrentarse con el rival, bien por diferencia de criterios, bien porque le conviene para mantener viva su comunicación con el exterior, le ha ido granjeando enemigos en cada batalla, que toma como si fuera la última. Demócratas, republicanos, mujeres, hispanos, afroamericanos, altos ejecutivos, periodistas? En las primarias, en la campaña, en el periodo de transición? No hay grupo que no se sienta hoy llamado a una afrenta de quien aspira a ser noticia para estar vivo, en una mezcla de necesidad vital y de caldo de cultivo para preparar cada victoria. Pero el nuevo presidente de EE.UU. también llega con una imagen favorable en materia económica y de lucha contra el terrorismo. En ambos casos, seis de cada diez estadounidenses creen que lo hará bien. Es su asidero para abrirse un camino que ni siquiera sus compañeros de partido en el Congreso se lo pondrán fácil. Como ocurrió cuando derrotó a 16 de ellos en la carrera por la nominación. Internado militar Donald John Trump (Queens, Nueva York, 1946) alcanza la cumbre de sus aspiraciones, que no es otra que el triunfo. Convertido en el presidente que con más edad entra en la Casa Blanca, a los 70 años, para él no puede haber mayor victoria que alcanzar el primer puesto del mundo. Para entender la forma de pensar del magnate hay que remitirse al machacón mensaje que le transmitió su padre de que en el mundo está dividido entre ganadores y perdedores, winners y losers. Según su propia confesión, su otra gran influencia para convertirse en la ambiciosa y osada persona que es hoy fue el internado militar en el que su progenitor le ingresó con sólo trece años. Una determinada forma de convertir al travieso niño, aficionado a las peleas que desataba siempre que perdía al béisbol, en el disciplinado empresario capaz de sobreponerse a tres grandes momentos de negocios en bancarrota. Una convicción y una gran tenacidad, combinadas con el rápido aprendizaje del negocio inmobiliario y de la construcción al que le sometió su padre, permitieron que el cuarto (y no otro) de dos hijos de inmigrantes, Fred Trump y Marie Anne MacLeod, un alemán y una escocesa, se convirtiera en heredero e impulsor de la compañía. Pero Donald marcaría diferencias pronto en la forma de llevar el negocio. En el Nueva York de los años 70 y 80, que empezaba a poner de moda Manhattan en el mundo, no bastaba con trabajar duro. El dicharachero, rubio y fornido hombretón de Queens se valió de su carácter extrovertido y su don de gentes para atraer a los famosos a los edificios que construía. Una capacidad de convicción que le ha servido para rodearse de un creciente número de fieles, incluidos muchos miles de trabajadores blancos de los estados industriales más deteriorados que, desencantados de su apuesta demócrata, le entregaron su decisivo voto. Su lenguaje directo, y a veces bravucón, conectó bien con ese nuevo público, que le permitió presumir de «ensanchar la base del Partido Republicano». Presidente-marca Así llenó de clientes la Trump Tower, que décadas después ha convertido en templo trumpista de visitas durante la transición de poderes, donde acaba de pergeñar su Administración y equipo de confianza. A su demostrada habilidad de vendedor, quien también es considerado ya primer presidente-marca sumó una obsesiva insistencia en exhibir su apellido en cada edificio, con el doble objetivo de hacer marca y de perpetuarla. Siempre adornado con la inconfundible visión del mármol y el oro. Un ansia comunicadora semejante no podía sino irrumpir como medio de comunicación. Inicialmente, como hiciera Silvio Berlusconi para alcanzar el poder, Trump quiso ir más allá de una agitada vida social y los concursos de misses, que le limitaban si acaso a la alta sociedad neoyorquina, y se enroló en la televisión. Pero, a diferencia del empresario italiano, su apuesta, que ha terminado siendo acertada, fue convertirse en comunicador. Era su forma de tener proyección, de llegar a la gran masa. Con el mismo éxito, su gran descubrimiento, el juguete con el que disfruta y marca la agenda política y periodística cada día, su cuenta de Twitter, le ha ayudado decisivamente a alcanzar la presidencia de EE.UU. Casi nadie lo pensaba, ni siquiera él, que ya había previsto construir un imperio mediático a partir de sus millones de seguidores, lo que él llama su «movimiento». Un manejo personal que le permite arremeter un día contra la cadena CNN y otro día contra The New York Times, lo que le ha dado notoriedad desde el primer día en que se lanzó a la carrera electoral. Con la ventaja de quien tiene poco que perder en las disputas mediáticas, su capacidad para decir una cosa y la contraria es directamente proporcional al tamaño del fin con el que justifica los medios. De la vida entendida como una guerra diaria no se ha librado ni la revista Forbes. Desde que en los años 90 osara cuestionar el valor real de su fortuna, cada vez que la publicación da a conocer su célebre ránking de estadounidenses más ricos, Trump le disputa la veracidad. El momento más sonado se produjo durante las primarias republicanas. Después de que Forbes anunciara que el valor de su imperio no superaba los 4.200 millones de dólares, situándole en el puesto 143, el magnate proclamó que en realidad poseía 10.000 millones. Una cifra que le permitía diferenciarse de los políticos y presumir de pagarse su campaña.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
La última llamada de Obama, a Merkel
Obama tenía ayer en agenda dos llamadas a líderes extranjeros: el presidente de India, Narendra Modi, y el de Afganistán, Ashraf Ghani, una conversación en la que también participó el jefe del Ejecutivo afgano, Abdulá Abdulá. Se trataba de agradecerles «su compromiso con el pueblo afgano» y pedirles «continuar sus esfuerzos para mejorar la unidad nacional» tras más de una década de conflicto que aún no se ha cerrado del todo, dado que no ha habido un proceso de paz con los talibanes, y que obliga a EE.UU. a mantener 8.400 soldados en el país. Con esto había terminado su trabajo como presidente. Pero antes de abandonar la Casa Blanca, ya junto a su mujer, Michelle, pidió a sus asistentes una última conexión telefónica. Con Angela Merkel. Era ya de noche en Berlín y Merkel se encontraba a su vez junto a su marido, el científico Joachim Sauer. Obama justificó la llamada explicando que «después de ocho años trabajando juntos era lo correcto» y Merkel y su marido restaron importancia al salto de protocolo. Se mostraron «encantados». Fue una conversación personal entre las dos parejas y Obama agradeció a la canciller alemana, según ha informado la Casa Blanca, «su firme liderazgo», al tiempo que le pedía que siguiera trabajando por un asunto «esencial», la estrecha relación trasatlántica. En un diálogo informal y distendido, tanto Barak Obama como su mujer expresaron «su aprecio por su amistad personal» que los une a la canciller alemana e instaron a Merkel a seguir con «sus esfuerzos para profundizar la alianza entre Alemania y Estados Unidos». «El presidente y la canciller coincidieron en que la cooperación estrecha entre Washington y Berlín y entre Estados Unidos y Europa es esencial para asegurar un fuerte vínculo transatlántico, un orden internacional basado en las reglas, y la defensa de valores que han hecho tanto por el progreso humano en nuestros países y el mundo», resumió el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, en un comunicado. La evidente lectura política de la llamada es un mensaje a Trump, que ha declarado la OTAN «obsoleta», pero también había una motivación personal, la de una amistad sincera que se ha ido desarrollando entre los dos jefes de gobierno a fuego lento, porque Merkel y Obama no siempre fueron amigos. En 2008, cuando los alemanes celebraban la victoria electoral de Barack Obama, el equipo del presidente estadounidense reprochaba a Merkel un feo durante su campaña electoral, el hecho de haber prohibido que el candidato pronunciase un discurso frente a la Puerta de Brandeburgo. El demócrata tuvo que conformarse con la plaza frente a la Columna de la Victoria, donde cerca de 200.000 personas lo recibieron como a un segundo Kennedy y como a un salvador tras la era Bush, un espectáculo que no fue del gusto de la canciller alemana. En el primer año de su mandato, en 2009, Obama visitó dos veces Alemania, pero evitó viajar a Berlín, algo que fue interpretado como una afrenta. También la abstención de Alemania en la votación de las Naciones Unidas sobre una intervención militar en Libia, en 2011, afectó las relaciones entre ambos. Según Josef Braml, de la Sociedad Alemana de Política Exterior, «tuvimos grandes problemas, porque conflictos internos habían obligado a Obama a descargar problemas sobre nosotros, en política de seguridad y política económica, de manera que la relación llegó a ser bastante tensa». El deshielo llegó en 2011, cuando Obama había tenido más oportunidades de seguir de cerca las políticas de la canciller alemana y otorgó a Merkel la «medalla de la libertad», la mayor distinción que puede recibir un extranjero. En 2013, finalmente, Obama se hizo la foto ante la puerta de Brandemburgo, y lo hizo junto a Merkel. Para entonces se había forjado ya una relación que ni siquiera pudo dañar el gran escándalo del espionaje estadounidense en suelo alemán, que incluso había pinchado el móvil de la canciller alemana. Enfurecida, Merkel pronunció una de sus frases más famosas: «el espionaje entre amigos y aliados es inaceptable», pero culpó a la NSA, no a Obama. Fuentes diplomáticas alemanas afirman que lo que ha impresionado a Obama de Merkel es su «pragmatismo, su fiabilidad y su profesionalidad». Ha dicho de ella que ha sido su «mejor aliada». En la cumbre del G7, celebrada en la localidad bávara de Elmau, en 2015, se hicieron una de las fotos más memorables de esta relación, en la que Obama aparecía sentado en un banco con los brazos extendidos y Merkel de pie, relajada y entusiasmada en una conversación informal como la que, anoche, mantuvieron por teléfono.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Así vieron los analistas de ABC la investidura de Obama y así hacen hoy balance de su gobierno
José María Carrascal Obama, ese gran desconocido (19 de enero de 2009) Sus tendencias-hablar con todos, no asustarse ante nada, buscar lo que nos une-, a todas luces, liberales. Que se haya rodeado de un equipo de pesos pesados de anteriores administraciones, incluida la de Bush, indica una gran confianza en sí mismo, enorme frialdad en sus decisiones y que se da cuenta de los problemas que tiene ante sí. Deuda y déficit norteamericanos alcanzan cifras astronómicas. Las dos guerras en que está metido su país no tienen aspecto de poder ganarse, pero no pueden perderse. Su prestigio en el mundo cae, mientras sus enemigos se multiplican. Parece demasiado para alguien como él, aún joven, que hasta el momento no ha desempeñado ningún cargo ejecutivo. Juicio provisional (21 de enero de 2017) El juicio final sobre Barack Obama tendrá que emitirlo la historia. Sus contemporáneos estamos demasiado cerca para emitirlo. Pero podemos decir si hubo presidentes norteamericanos que crecieron en el cargo y otros menguaron, Obama pertenece a los últimos. Que un joven negro, bien parecido, sonriente, excelente orador, llegase a la presidencia de los Estados Unidos alegró corazones e hizo soñar en una era de fraternidad universal y progreso indefinido. Pronto, sin embargo, se vio que las buenas intenciones, las sonrisas y la excelente oratoria no bastan para detener a esos cuatro jinetes de la Apocalipsis que son la guerra, la conquista, el hambre y la muerte, que han continuado, incluso in crescendo, durante sus dos mandatos. Su último error ha sido dejarse arrastrar por los más sectarios de su partido en desacreditar a su sucesor, en vez de dejar el cargo elegantemente. Por no hablar del indulto de un traidor. Al final, le salió el «progresista». ¿Es Donald Trump un producto de Obama? Desde luego, es su polo opuesto y hay indicios de que el resentimiento con vetas racistas que causó en ciertos norteamericanos ver a un negro en la Casa Blanca se tradujo en votos para un candidato que no quisieran tener como vecino. Pero esto, a partir de hoy, ya es historia. Y la historia, como decían los antiguos, está en el regazo de los dioses. Esperemos que sean clementes con nosotros. Hermann Tertsch Héroes y enanos (22 de enero de 2009) Hoy parece que el héroe del momento es Barack Obama, un hombre del que sólo sabemos que es un brillante orador y diseñador de afectos. Los próximos cuatro u ocho años nos dirán si va a ser realmente el héroe que, como en su día Churchill o Reagan, marcará un cambio de rumbo hacia mayor seguridad, bienestar y libertad de la sociedad que le ha confiado el liderazgo. Porque también puede resultar al final un enano como tantos líderes fatuos que sobrevivieron y sobreviven estafando a quienes habían depositado en ellos su confianza, sus bienes y el futuro propio y de sus hijos. Un relevo radical Hace ocho años dejaba entrever mi escepticismo ante la figura de Barack Obama, cuya llegada era celebrada con un entusiasmo desconocido en generaciones. Ya entonces se habló de la obamanía como la pasión nada razonaba hacia el primer presidente negro. Poco después llegó aquel ridículo Premio Nobel de la Paz como un adelanto más de ese entusiasmo acrítico de opinión publica y mediática en todo el mundo. Hoy sabemos que el mundo que nos deja Obama es más peligroso que el que asumió como jefe de la primera potencia. Occidente es más débil, EE.UU. está más dividido y los enemigos de la sociedad libre están crecidos. Mientras, el discurso izquierdista y multicultural que ha fomentado esta presidencia nos ha hecho a todos más vulnerables. Hay mucho de estafa, de artificio y de fracaso en la presidencia que ayer concluyó. Gracias a unos medios norteamericanos y europeos entregados a la familia Obama, los ocho años de reveses en el exterior y escasos avances en el interior han sido convertidos en esa memoria mediática en un éxito que no fueron. Al final da la impresión de que las crisis de esta presidencia siempre han sorprendido a Obama jugando al golf en Martha?s Vintage. Ayer comenzó una presidencia con el signo radicalmente opuesto. Se va un mimado por la opinión publicada y llega un presidente que ha triunfado en combate abierto contra todos los poderes establecidos de EE.UU. y el mundo. Nadie le va a regalar un Nobel a Donald Trump. Pero es posible que al final de su presidencia lo merezca más que su antecesor. Ramón Pérez-Maura Guantánamo, parábola de la utopía (25 de enero de 2009) Obama conoce ya el percal de lo que tiene en su base cubana, encabezado por ese amante de la paz universal llamado Jalid Sheij Mohamed, autor intelectual del 11-S, de los ataques en Bali, del atentado contra el World Trade Center de NY en 1993 y del asesinato de Daniel Pearl entre otras lindezas. Convendremos que quizá no sea una buena idea ponerlo en libertad. La pregunta que tiene que resolver Obama de aquí a un año es qué hacer con gente como él. Habrá quien diga que a la Presidencia de los Estados Unidos se viene con los deberes hechos en casa. La realidad, siempre tan incómoda No hacía falta ser un genio para prever hace ocho años que Obama se iba a comer con ketchup su promesa de cerrar Guantánamo en un año. Pero le aclamaban porque era un defensor de los Derechos Humanos a diferencia de quien habilitó ese penal para estos fines, que fue el malvado George Bush. La realidad es que ahora Oabama ha dejado la Presidencia ocho años después y el penal sigue en uso. Con muchos menos internos, pero en con iguales funciones. ¿Por qué nadie denuncia a Obama por haber hecho lo mismo que Bush durante más años que aquel? ¿Dónde están los que podrían pedirle que cumpliera sus promesas electorales? Los terroristas que siguen en Guantánamo ¿no estaban ya allí cuando tantos aclamaban a Obama por pedir el cierre del penal? Quizá hayan visto «La noche más oscura», la estremecedora película de Kathryn Bigelow, estrenada -no por casualidad- durante la campaña electoral en que fue reelegido presidente Obama. En ella se cuenta con todo detalle la operación en la que se dio de baja a Osama bin Laden. Y en la misma película se narra, sin el menor disimulo, cómo eso pudo hacerse única y exclusivamente gracias a la información obtenida en los interrogatorios que se hizo con poca sutileza a los prisioneros de Guantánamo. Pero nada, el Guantánamo que iba a cerrar Obama lo aprovechó para ser reelegido presidente en 2012 entre aclamaciones de la progresía. La ética de la izquierda. Edurne Uriarte ¡Oh!Bama (3 de noviembre de 2008) Dice ¡Oh!bama que Irak fue un error pero elige a Biden, tan parecido a McCain y a Bush, para negar su propia afirmación. Decía que las tropas se irían pronto, pero ahora dice que se quedarán. Decía que dialogaría con todos, pero ahora dice que el ejército americano perseguirá y liquidará a los terroristas allí donde se encuentren. Los símbolos no se razonan. Hasta que llegue la hora de la verdad, del terrorismo, de la guerra, de los genocidios, de Irak, de Afganistán, de Irán, y el símbolo tenga que abandonar la camiseta. Ni convenció ni pudo Que tu partido y tu candidata sean derrotados por un populista como Donald Trump da una idea del enfado que has provocado en un amplio sector de tu país. Y a pesar del apoyo masivo de los medios de comunicación, pasión mediática que explica la descarada postulación a defensor de la prensa libre frente a Trump con la que se ha despedido Obama. No le recuerdan su propio enfrentamiento en 2009 con la cadena Fox, parecido al de Trump con la CNN, pero sin que nadie le acusara entonces de atacar la libertad de prensa. Convenció a los medios, pero eso no le sirvió para convencer al país que va a ser también dominado por los republicanos en las dos cámaras. Y, sobre todo, no pudo. Las élites izquierdistas del mundo le proclamaron como la gran esperanza pacifista frente a Bush y hasta le dieron el Nobel de la Paz antes de comenzar su presidencia. El balance es un terrorismo fundamentalista más fuerte que cuando llegó al poder, con atentados que crecen en todo el planeta y movimientos por la libertad como en Siria masacrados ante la dejación estadounidense o deslegitimados como en Cuba por acuerdos con el dictador. No has cambiado el mundo como prometiste y te sustituye alguien como el magnate Donald Trump. No es fácil de asumir y por eso hasta cuestionas la victoria del adversario y ya amenazas con volver. Jon Juaristi Obama (9 de noviembre de 2009) Al contrario que buena parte de la izquierda europea, Obama no ha hecho a Bush responsable de los estragos criminales del islamismo en España, Reino Unido, Marruecos, Egipto o Irak. Y es que Obama no es un antioccidental, ni un antisemita ni un anticristiano. Es un demócrata americano, e incurrirá fatalmente en el tipo de errores y cometerá el tipo de estropicios en que suelen incurrir y que suelen cometer los demócratas americanos, pero nada del tipo de las averías irreparables que acostumbran producir ciertas izquierdas europeas. El mundo está peor ahora Creo que, sin parecerme desacertado por entero, mi pronóstico de entonces resulta hoy, a todas luces, exageradamente optimista. Ha sido en el interior donde mejores resultados han obtenido sus políticas, y eso es encomiable. No lo ha sacrificado todo al welfare, lo que en medio de la crisis financiera habría sido terrible. Ha combinado rescates y Obamacare, pero de algún sitio tenía que sacar los recursos, y los recortes en gasto militar se han traducido en un debilitamiento de la defensa occidental en su conjunto. En términos geopolíticos, el mundo está peor que como estaba cuando accedió a la presidencia (y ya estaba, hay que recordarlo, bastante mal). Financió a los rebeldes sirios, que se pasaron en bloque a Daesh y a Al Qaida. Abandonó a Israel y pactó con Irán. No recuerdo una deriva más desastrosa de la política estadounidense en Oriente Próximo. Su pulso con Rusia ha dejado a Europa Occidental en riesgo inmediato de finlandización, y a Putin interviniendo descaradamente en el proceso electoral de los propios Estados Unidos. Tampoco ha calculado bien en el caso de Cuba. Dar un balón de oxígeno al castrismo agonizante no acelerará la transición a la democracia. Por el contrario, fortalecerá el nacionalismo revolucionario en toda Latinoamérica. Nada de esto va a tener arreglo con Trump, que vuelve a la política aislacionista tradicional del partido republicano anterior a Reagan, Quizá lo más negativo de la época Obama haya sido precisamente eso: facilitar el triunfo electoral de un personaje tan impredecible. Ignacio Camacho Obama, en prosa (6 de noviembre de 2009) Ha creado tantas expectativas que el desengaño podría ser clamoroso si las defrauda. Ha generado tanta esperanza que se ha puesto el listón muy alto a sí mismo. Se ha fijado un objetivo tan ambicioso -«cambiaremos el mundo»- que corre el riesgo de resultar mesiánico. Ha puesto tanta determinación y tanta fe en su liderazgo -«yes, we can»- que lo ha convertido en un desafío prometeico. Ha cosechado un éxito tan histórico que compromete la propia dimensión de su aventura. Cuando deje de levitar y aterrice en el suelo no le va servir de mucho la retórica. El santo sin milagros Para ser un nuevo San Martín de Porres le faltaron humildad y milagros. El balance presidencial de Obama, más que aceptable para cualquier político convencional, chocará siempre contra las expectativas mesiánicas que había generado. Cumplir la mayor parte del programa electoral no basta para convertirse en un santo laico. Obama cumplió de sobra el objetivo económico. Con la ayuda de la Reserva Federal salió de la recesión, afianzó el crecimiento, sostuvo el dólar y redujo el paro, además de implantar a trancas y barrancas el prometido seguro sanitario. En política internacional se sintió obligado a merecer el sorprendente Nobel preventivo de la Paz renunciando al liderazgo. Ese repliegue absentista ha incrementado la inseguridad, dado alas a Rusia y multiplicado la inestabilidad en los escenarios más delicados. Su apertura mal calculada al mundo musulmán y sus titubeos con Siria complicaron las primaveras árabes hasta convertirlas en un peligroso fiasco. El plano en que mejor ha resistido la comparación consigo mismo ha sido el de su incuestionable apostura política, aunque ciertos aires de mal perdedor empañasen al final su célebre elegancia discursiva. Se explican acaso por la frustración de comprobar que su herencia desembocaba en Trump, una paradoja siniestra que le ha dejado sensación de fracaso. Tal vez nunca llegue a entender que eso ocurrió porque a base de complacer a minorías acabó marginando a una mayoría en la que germinaba el hartazgo. Y al final es probable que sea su propio sucesor el que agrande por contraste su legado.