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Noticias de sociedad

01-01-1970 | Fuente: abc.es
«El camión arrolló un cochecito con el niño dentro»
La que parecía iba a ser una tarde tranquila más en Drottninggatan, una de las vías comerciales más importantes de Estocolmo, se convirtió este viernes, en pocos minutos, en un caos y en un infierno para las numerosas personas que transitaban por esta calle peatonal. Un camión robado a un repartidor embestía a una multitud, causado cuatro muertos y quince heridos. Numerosos testimonios de quienes fueron testigos del atentado circulan relatan en primera persona su dramática experiencia. Es el caso de Glen Foran: «Me di vuelta y vi un gran camión que venía hacia mí. Salté hacia un lado. No parecía que estuviera fuera de control, sino que trataba de embestir a la gente», declaró a Reuters este turista australiano que se encontraba en la calle Drottninggatan, en el momento del atentado, que causó la muerte de al menos cuatro personas. «Arrolló a la gente, fue terrible. Impactó contra un cochecito con un niño dentro, y lo destrozó», asegura. «La policía tardó en llegar al lugar. Aunque desde su punto de vista debió de ser rápido a mí me pareció una eternidad». Su hermano, asesinado en un atentado en Kabul Faisal Khan Para Faisal Khan, el horror del terrorismo no es nuevo. Su sombra le persigue desde hace más de tres años. Nacido en Kabul, pero con residencia en Suecia desde 2004, el 21 de marzo de 2014 la tragedia golpeó a su familia. Un atentado terrorista en la capital afgana acaba con la vida de su hermano, Sardar Ahmad, un conocido periodista, y de su esposa e hijos. Este viernes, en Estocolmo, había comprado «una docena de rosas para llevar al cementerio y recordar a mi cuñada el día de su cumpleaños, cuando fui testigo del atentado», relata en primera persona en la web sueca «The local». «Mientras caminaba por Drottninggatan oí un ruido fuerte seguido de hombres y mujeres gritando. La tragedia había atacado de nuevo, de una forma diferente y en un lugar diferente, pero con exactamente las mismas consecuencias: la muerte y el miedo», relata. Faisal Khan sabe que probablemente el terrorista será musulmán como él, «pero somos completamente diferentes en cómo valoramos la vida humana». Consciente de que los terroristas utilizan estos atentados para enviar «un mensaje de horror y de odio» a la sociedad, cree que «no hay que ceder ante el miedo». Annevi Petersson Annevi Petersson estaba en Estocolmo para celebrar su cumpleaños en un spa. Se encontraba en una tienda cuando escuchó gritos en el exterior. «Oí ruído y gritos afuera», indica a la BBC. Al salir del centro comercial se encontró con «un perro muerto y su dueño gritando», y a una mujer con un pie amputado «Había sangre por todas partes, había cuerpos en el suelo». También fue testigo de gente atendiendo a sus seres queridos y otros que huían por las calles cercanas». Un abuelo que iba a recoger a su nieto «Sentí unos ruidos difíciles de identificar, como de objetos pesados que caían, mucha gente que se para y un camión, mitad en la acera, mitad en la calle», explica a Efe Edison Lucas Gutiérrez, un abuelo uruguayo de 64 años que se dirigía a buscar a su nieto a la capital sueca cuando vivió el impacto del atentado, en el que murieron cuatro personas. «Lo que alcancé a ver desde la esquina fueron dos cuerpos sobre la calle»«Lo que alcancé a ver desde la esquina fueron dos cuerpos sobre la calle», relata tratando de reconstruir la escena captada por sus ojos, en la que domina la imagen de «ese camión y esos gritos». Casi de inmediato lo relacionó con lo que «ya ha pasado en otros lugares», en referencia al atentado de Niza (Francia) el pasado julio, donde murieron 84 personas por la embestida de otro camión, o también el ataque contra un mercadillo navideño en la capital alemana el pasado mes de diciembre, que se saldó con 12 víctimas mortales. «Estamos buscando un lugar donde quedarnos a pasar la noche», señala este abuelo que vive en una población al sur de Estocolmo y que, tras recoger a su nieto, se encontró con una situación de «caos desacostumbrado» para la tranquila capital escandinava.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Al Sisi decreta el estado de emergencia y despliega al Ejército tras los atentados contra coptos en Egipto
«Tengo gran confianza en que el presidente (Abdelfatah) Al Sisi se hará cargo de la situación apropiadamente», declaró ayer por la tarde el presidente estadounidense Donald Trump a través de Twitter, horas después de conocerse el doble atentado contra dos iglesias en Egipto, que se cobraron las vidas de al menos 45 personas. Se trata del peor atentado contra la minoría cristiana en Egipto, y su presidente Abdelfatah Al Sisi ha respondido decretando el estado de emergencia en todo el país y desplegando el Ejército en instalaciones vitales. En un discurso televisado a última hora de ayer Al Sisi ordenó la instauración del estado de excepción en todo el país durante tres meses para «proteger nuestro país y prevenir (nuevos ataques)». El estado de emergencia entrará en vigor una vez aprobado por el Parlamento y firmado por el juez, y dará poderes más ejecutivos al gobierno de Al Sisi, como el de juzgar civiles en cortes militares de emergencia. Los atentados fueron reivindicados por Daesh, grupo terrorista que cuenta con una filial egipcia que se hace fuerte en la península del Sinaí, pese a la intensa campaña militar para acabar con la insurgencia. Estos atentados de Daesh se habrían producido como respuesta al «éxito» del Ejército egipcio en la península. «Los terroristas han intentado atacar todos los elementos del Estado egipcio, incluyendo el Ejército, la Policía, los jueces. Pero vosotros, pueblo egipcio, habéis hecho un gran trabajo en enfrentar a este terrorismo fascista», señaló, haciendo hincapié en la unidad egipcia ante el terrorismo, que ataca «a cristianos y a musulmanes» por igual. Priorizar la lucha contra el terrorismo Según han señalado analistas consultados por este periódico, Al Sisi utilizará estos atentados para insistir en priorizar la lucha contra el terrorismo de su gobierno frente a otras denuncias de violaciones de derechos humanos. En una reciente visita a Washington, Sisi se vendió a sí mismo como el contenedor del terrorismo en Egipto, intentando recabar -con apoyo de un, al menos en apariencia pública, dispuesto Trump- apoyos militares y económicos en esta lucha contra el terrorismo. Activistas sospechan que la imposición del estado de emergencia en todo el país (la provincia Norte del Sinaí lleva en estado de excepción prorrogado de forma continua desde 2013) puede ofrecer a Al Sisi y las Fuerzas de Seguridad un marco legal para apretar un poco más a la ahogada sociedad civil, que ya ha sido víctima en los últimos tres años. Paralelamente, el Ejército se desplegó ayer en diversas instalaciones vitales posibles objetivos de los terroristas. Fuerzas policiales se desplegaron ayer también en las calles adyacentes a iglesias de zonas en el interior del país, en la provincia de Minya, con la intención de atajar la creciente tensión sectaria en una zona en la que se han registrado numerosos enfrentamientos entre cristianos y musulmanes en los últimos años. Como en el atentado contra la iglesia copta de San Pedro y San Pablo en el Cairo el pasado diciembre, algunos coptos indignados culpan a la falta de seguridad, algo negado por fuentes del Ministerio de Defensa. Sin embargo, en un movimiento con apenas precedentes, el ministro egipcio de Interior, Magdi Abdelgafar, destituyó ayer de sus cargos a los jefes de Seguridad y de Investigación Criminal de la provincia de Al Garbiya, cuya capital es Tanta. La Semana Santa copta comienza bañada en sangre, tras sendas explosiones en Tanta y Alejandría, que se cobraron al menos 45 vidas -entre feligreses, diáconos y oficiales de policía- y que han dejado más de un centenar de heridos. Daesh reivindicó rápidamente el ataque, llevado a cabo supuestamente por dos terroristas suicidas de nacionalidad egipcia. Uno de ellos se hizo explotar en el interior de la iglesia provincial de Tanta, mientras que el segundo no logró entrar en la emblemática catedral de San Marcos de Alejandría, donde el patriarca de la Iglesia Ortodoxa copta tenía programada la celebración de la Misa del Domingo de Ramos.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
La policía venezolana utiliza bombas lacrimógenas caducadas contra la oposición
Las fuerzas de seguridad venezolanas impidieron hoy que la quinta marcha de la oposición convocada en estos diez últimos días pudiera acceder al centro de Caracas. La Policía Nacional Bolivariana (PNB) y la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) cerraron los accesos al municipio Libertador, donde se encuentran las sedes de las principales instituciones del país. La concentración fue desviada a la autopista Francisco Fajardo, donde los esperaban piquetes antidisturbios de las fuerzas de seguridad que les cerraron el paso con bombas lacrimógenas tanto más peligrosas por cuanto estaban caducadas. El diputado Jorge Millán declaró a ABC: «Hemos presentado los cartuchos de bombas lacrimógenas compradas en Brasil que estaban caducadas desde 2015. Es un crimen lanzarlas contra los manifestantes porque son muy peligrosas». Elecciones locales Maduro ha intentado aplacar a la oposición con el anuncio de eventuales elecciones locales en el futuro. Pero Millán aseguró que se trata de un engaño que no lleva a ninguna parte. «Maduro sigue impidiendo el referéndum revocatorio, las elecciones presidenciales y generales. No ha devuelto las facultades a la Asamblea Nacional, ni ha liberado a los presos políticos ni ha abierto el canal humanitario para la distribución de alimentos y medicinas». Millán, jefe de la bancada de Primero Justicia en el parlamento, aseguró que el anuncio de Maduro no resuelve la ruptura del orden constitucional que sigue tan vigente como el malestar de la sociedad por la falta de comida y medicinas. Ismael León, diputado de Voluntad Popular, dijo a ABC que las elecciones regionales «no son una solución a la crisis, porque el secuestro de los poderes continúa. Necesitamos elecciones presidenciales». En tanto que Mitzy Capriles, esposa del exalcalde Antonio Ledezma, aseguró que el régimen tiene miedo a su esposo porque «tiene liderazgo en la base social que ha perdido el chavismo.. Y por eso lo tienen preso».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Mueren una anciana y un joven en las últimas protestas en Venezuela
La oposición venezolana no ceja en sus protestas contra el régimen chavista, que a su vez no da tregua a la represión. Al menos tres personas han muerto y más de 200 han resultado heridas en las manifestaciones de la última semana, principalmente por las bombas lacrimógenas y perdigones lanzados por la Guardia Nacional y la Policía Bolivariana. Además, al menos 281 manifestantes opositores han sido detenidos estos días, según confirmó Alfredo Romero, director de la ONG Foro Penal Venezolano. En Valencia, Daniel Queliz, de 20 años y estudiante de Derecho en la Universidad Arturo Michelena, perdió la vida el lunes por la noche mientras participaba en una protesta en Los Caobos, al sur de esta ciudad del estado de Carabobo. «Salimos de la residencia donde vivimos, en una urbanización privada, a protestar por la situación del país. Al lado hay un módulo de la Policía de Carabobo y empezaron a reprimirnos, primero dispararon perdigones y luego balas», explicó Jonathan Arias, primo de la víctima, al diario digital «El Estímulo». Queliz es el segundo joven muerto durante las protestas, tras el asesinato de Jairo Ortiz, estudiante de ingeniería de sistemas de 19 años, que perdió la vida el pasado 6 de abril en el municipio Carrizal (estado Miranda). A estas dos muertes violentas se suma la de una anciana de 87 años, que pereció por asfixia en su casa de Caracas tras soportar una lluvia de bombas lacrimógenas lanzada por los cuerpos represivos durante la protesta del lunes, según informaron sus vecinos por las redes sociales. Ricarda de Lourdes González vivía en las Colinas de Bello Monte, una zona que fue castigada con el lanzamiento de 18 bombas lacrimógenas. La diputada opositora Delsa Solórzano, agredida con gas lacrimógeno, dijo que no había visto represión tan brutalEl régimen de Nicolás Maduro ha endurecido la represión desde que el pasado 2 de abril comenzó esta nueva oleada de marchas y manifestaciones convocadas por la coalición Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y la Asamblea Nacional, de mayoría opositora, para reclamar elecciones generales y el restablecimiento del orden constitucional. La diputada opositora Delsa Solórzano, agredida con un proyectil de gas lacrimógeno en el pecho, manifestó que no había visto una represión tan brutal como la del pasado lunes. En este contexto de violenta represión, el diputado Juan Miguel Matheus recordó el artículo 68 de la Constitución, que «garantiza el derecho a la protesta pacífica y prohíbe expresamente el uso de armas de fuego y sustancias tóxicas en el control de manifestaciones pacíficas». A su juicio, «la represión que hemos sufrido en los últimos días es inconstitucional y revela el rostro más autocrático y violento de Nicolás Maduro». Precisamente este martes, la directiva de la Asamblea Nacional, presidida por Julio Borges, se presentó en la sede de la Guardia Nacional Bolivariana (policía militarizada) en Caracas para exigir el fin de la represión. Destitución de los jueces del Supremo El Parlamento, por otro lado, ha comenzado la recogida de firmas en todas las plazas de Venezuela para alcanzar el 2% de electores requerido para destituir a los siete magistrados de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo que intentaron quitar todos sus poderes a la Asamblea. Aunque tres días después el Supremo restableció parcialmente las funciones parlamentarias y la inmunidad de los diputados, la situación de ruptura constitucional continúa y se ha agravado con la represión ordenada por Maduro. La Asamblea también se comprometió este martes con la sociedad civil a continuar la lucha y las protestas en la calle hasta lograr el pleno restablecimiento del hilo constitucional, que pasa por la convocatoria de elecciones generales, la liberación de los presos políticos, la apertura del canal humanitario para acceder a los alimentos y medicinas, y la devolución plena de las competencias del Parlamento.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Las pruebas contra el padre de Matteo Renzi fueron falsificadas
En la Italia de los misterios judiciales rodeados de escándalos políticos, hay un caso que intriga y que ha supuesto un terremoto político en las últimas horas. Para acusar al padre del ex primer ministro, Matteo Renzi, un capitán de Carabineros utilizó pruebas falsas. Con este descubrimiento, se ha desmontado la infame acusación contra Tiziano Renzi, pequeño empresario que también se había dedicado a la política local. La historia se hizo pública a comienzos de marzo. La hipótesis de la fiscalía de Nápoles era que el empresario Alfredo Romeo, desde febrero en la cárcel napolitana, se puso de acuerdo con Tiziano Renzi para utilizar sus relaciones personales y beneficiarse de varios de los contratos públicos de Consip, sociedad del Ministerio de Economía, encargada de la adquisición de bienes y servicios para la administración pública. Renzi ha confesado que su padre lloró cuando le comunicó la noticia de la prueba falsa contra élEn juego había contratos por valor de 2.700 millones de euros. Además de a Tiziano Renzi, se indagaba también el presunto tráfico ilegal de influencias del ministro de Deportes, Luca Lotti, amigo y colaborador del ex primer ministro Renzi. Después de las pesquisas efectuadas por los fiscales de Roma, se ha concluido que el empresario napolitano Romeo nunca se encontró con Tiziano Renzi. Un capitán de los carabineros, Gianpaolo Scafarto, estrecho colaborador de un famoso fiscal de Nápoles, Henry John Woodcock, destacó que el empresario Romeo se había encontrado con Tiziano Renzi al transcribir las escuchas telefónicas. Scafarto es ahora investigado por los fiscales de Roma por falsear pruebas. No declara Al ser interrogado, se ha acogido a su derecho de no declarar. Cae así la principal prueba de la acusación contra Tiziano Renzi. El ex primer ministro ha confesado que su padre lloró cuando le comunicó la noticia de la prueba falsa montada contra él. En cualquier caso, se vislumbran sombras inquietantes en esta investigación judicial sobre la Consip, en la que se ven mezclados fiscalías, instituciones y servicios secretos.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Ahmadineyad se registra como candidato para las elecciones presidenciales de Irán
El expresidente iraní Mahmud Ahmadineyad se ha registrado este miércoles como candidato a las elecciones presidenciales del próximo 19 de mayo, pese a que el líder supremo, Alí Jamenei, se lo había desaconsejado y él había aceptado supuestamente no concurrir. Ahmadineyad y Hamid Baqaee, el que fuera su vicepresidente cuando era el mandatario iraní, han firmado este miércoles en la sede del Ministerio del Interior, en Teherán, el registro de su solicitud de candidatura para las próximas presidenciales, según informa la agencia de noticias iraní Tasnim. En septiembre de 2016, el líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, le pidió expresamente a Ahmadineyad que no volviera a presentarse en las presidenciales por considerar que su candidatura causaría mayor división y polarización en la sociedad iraní. Jamenei le trasladó entonces a Ahmadineyad que no se presentara como candidato presidencial porque su candidatura no iría «en su interés ni en el del país». «Crearía opuestos y divisiones bipolares en el país algo que creo que es dañino», señaló el ayatolá Jamenei, según la prensa oficial. Ahmadineyad fue mandatario iraní durante dos mandatos, ocho años en total, hasta que el actual presidente del país, Hasan Rohani, asumió la Presidencia tras imponerse en los comicios celebrados en 2013. Tras finalizar el proceso de registro de solicitudes, el Consejo de los Guardianes tendrá cinco días para dirimir el proceso de validación de candidaturas, con opción de veto si lo considera oportuno. La lista final de candidatos presidenciales se publicará después de ese periodo y entonces habrá 20 días de campaña electoral, antes de la cita con las urnas, que se celebrará el 19 de mayo. Los próximos comicios contarán con 1,5 millones de electores más que los anteriores, en los que estaban llamados a votar 50,5 millones de iraníes.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
«Erdogan es el segundo Atatürk. Yo votaré "sí" a reforzar su poder»
«Lo que tenemos que hacer es votar "sí". Todo el mundo dice que es lo mejor», asegura el hombre al que le están dejando reluciente su poblado bigote. «Mentiras. Eso es todo lo que dicen estos», contesta, a través del espejo, otro cliente que sostiene un ejemplar del diario proerdoganista «Sabah». «Ahora todo va mejor. Hay más carreteras, está todo más limpio, hay más comercio. ¿No?. Ahmet Bey, ¿tú qué crees?». «Que ya veremos el lunes. Ya veremos», suspira el barbero antes de finiquitar la conversación subiendo el volumen del televisor cuando comienzan las noticias del canal proerdoganista A Haber. La primera información: una entrevista del presidente Recep Tayyip Erdogan el día anterior. La conversación en una barbería del barrio de Kurtulus, alejada de la crispación y la polarización habitual de la sociedad turca, deja ver las motivaciones y las indecisiones de algunos de los seguidores del líder islamista. Hace solo dos meses, el mismo barbero, Ahmet, se había mostrado rotundo en su apoyo al cambio constitucional promovido por Erdogan como solución «a los muchos problemas y atentados» que sufre Turquía. En cambio, en la caseta de la campaña electoral del AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo) en Besiktas, no hay espacio para la duda. «El "sí" va a ganar seguro», dice, confiado, Burhan Aydogal, antiguo líder de las juventudes del partido islamista en este barrio estambulita. Sus razones, más institucionales: ?Con el sistema que tenemos ahora el primer ministro y el presidente pueden contradecirse y eso trae problemas, la economía cae, el terrorismo aumenta? Por eso necesitamos un sistema presidencialista?. En el 2001 el entonces presidente Ahmet Necdet Sezer lanzó, supuestamente, una copia de la Constitución a la cara del primer ministro durante una discusión. En pocas horas la bolsa turca se desplomó y dio paso a una crisis económica que, curiosamente, allanó el camino para la primera victoria electoral del AKP, cofundado ese mismo año por Erdogan. «Desde el 2002 Turquía se ha abierto y es mucho más libre», asegura Aydogal. «Antes a la gente la detenían solo por hablar. Al propio Erdogan le detuvieron solo por hablar». Del hecho de que ahora haya más de un centenar de periodistas detenidos y Turquía sea considerada por Reporteros Sin Fronteras como «la mayor cárcel de periodistas del mundo», ni palabra. Con Atatürk y sin Atatürk Durante el «gran mitin» de Erdogan del pasado fin de semana en Estambul, las banderas y pancartas con el rostro de Mustafa Kemal Atatürk, el padre de la República, brillaron por su ausencia. En Besiktas, en cambio, barrio gobernado por el kemalista CHP (Partido Republicano del Pueblo), hay que ganar votos. «Erdogan es el segundo Atatürk», afirma el joven Mehmet Can Ozdarendeli. «Él es, desde Atatürk, el líder más democrático que ha tenido Turquía», añade sentado ante un retrato del padre de la patria turca. Grandes imágenes de Atatürk también se pudieron observar en los multitudinarios mítines realizados por el AKP en el oeste del país, donde el kemalismo goza de mayor apoyo popular. Los dos hombres que más poder han acumulado durante los últimos cien años de Turquía probablemente es eso lo único que comparten: un desmesurado liderazgo difícilmente compatible con la democracia. Por lo demás, el fundador de la República rompió con el pasado otomano del país y eliminó la religión de la vida pública, exactamente lo contrario a lo que promueve el líder islamista. «Erdogan es un líder de los musulmanes. Es un líder mundial«, señala Abdullah Cengir, estudiante universitario de Cine y Televisión. «Desde que él vino se han creado muchos aeropuertos. Muchas carreteras. Y hay más libertad para las mujeres porque pueden ir con el velo».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Las razones de los votantes de Erdogan
«Lo que tenemos que hacer es votar sí. Todo el mundo dice que es lo mejor», dice el hombre al que le están dejando reluciente su poblado bigote. «Mentiras. Eso es todo lo que dicen estos», contesta, a través del espejo, otro cliente que sostiene un ejemplar del diario proerdoganista Sabah. «Ahora todo va mejor. Hay más carreteras, está todo más limpio, hay más comercio. ¿No?. Ahmet Bey, ¿tú qué crees?». «Que ya veremos el lunes. Ya veremos», suspira el barbero antes de finiquitar la conversación subiendo el volumen del televisor cuando comienzan las noticias del canal proerdoganista A Haber. La primera información: una entrevista del presidente Recep Tayyip Erdogan el día anterior. La conversación en una barbería del barrio de Kurtulus, alejada de la crispación y la polarización habitual de la sociedad turca, deja ver las motivaciones y las indecisiones de algunos de los seguidores del líder islamista. Hace solo dos meses, el mismo barbero, Ahmet, se había mostrado rotundo en su apoyo al cambio constitucional promovido por Erdogan como solución «a los muchos problemas y atentados» que sufre Turquía. En cambio, en la caseta de la campaña electoral del AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo) en Besiktas, no hay espacio para la duda. «El sí va a ganar seguro», dice, confiado, Burhan Aydogal, antiguo líder de las juventudes del partido islamista en este barrio estambulita. Sus razones, más institucionales: «Con el sistema que tenemos ahora el primer ministro y el presidente pueden contradecirse y eso trae problemas, la economía cae, el terrorismo aumenta? Por eso necesitamos un sistema presidencialista». En el 2001 el entonces presidente Ahmet Necdet Sezer lanzó, supuestamente, una copia de la Constitución a la cara del primer ministro durante una discusión. En pocas horas la bolsa turca se desplomó y dio paso a una crisis económica que, curiosamente, allanó el camino para la primera victoria electoral del AKP, cofundado ese mismo año por Erdogan. «Desde el 2002 Turquía se ha abierto y es mucho más libre», asegura Aydogal. «Antes a la gente la detenían solo por hablar. Al propio Erdogan le detuvieron solo por hablar». Del hecho de que ahora haya más de un centenar de periodistas detenidos y Turquía sea considerada por Reporteros Sin Fronteras como «la mayor cárcel de periodistas del mundo», ni palabra. Con Atatürk y sin Atatürk Durante el «gran mitin» de Erdogan del pasado fin de semana en Estambul, las banderas y pancartas con el rostro de Mustafa Kemal Atatürk, el padre de la República, brillaron por su ausencia. En Besiktas, en cambio, barrio gobernado por el kemalista CHP (Partido Republicano del Pueblo), hay que ganar votos. «Erdogan es el segundo Atatürk», afirma el joven Mehmet Can Ozdarendeli. «Él es, desde Atatürk, el líder más democrático que ha tenido Turquía», añade sentado ante un retrato del padre de la patria turca. Grandes imágenes de Atatürk también se pudieron observar en los multitudinarios mítines realizados por el AKP en el oeste del país, donde el kemalismo goza de mayor apoyo popular. Los dos hombres que más poder han acumulado durante los últimos cien años de Turquía probablemente es eso lo único que comparten: un desmesurado liderazgo difícilmente compatible con la democracia. Por lo demás, el fundador de la República rompió con el pasado otomano del país y eliminó la religión de la vida pública, exactamente lo contrario a lo que promueve el líder islamista. «Erdogan es un líder de los musulmanes. Es un líder mundial», señala Abdullah Cengir, estudiante universitario de Cine y Televisión. «Desde que él vino se han creado muchos aeropuertos. Muchas carreteras. Y hay más libertad para las mujeres porque pueden ir con el velo».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Erdogan gana por un estrecho margen el referéndum de reforma constitucional en Turquía
El "sí" al sistema presidencialista impulsado por el jefe del Estado, el islamista Recep Tayyip Erdogan, ha vencido en el referendo celebrado hoy en Turquía con el 51,3 por ciento, cuando el recuento es ya del 98 por ciento, mientras que la oposición ha denunciado "manipulación" electoral. El voto a favor encabeza el recuento con una ventaja de 1,3 millones de votos frente al "no", lo que le garantiza la victoria, aunque la proporción aún puede variar. Es muy destacable que en las tres principales ciudades de Turquía, Estambul, Ankara y Esmirna, la victoria ha sido para el «no». Vecinos de varios barrios de la ciudad de Estambul han hecho sonar cazos y sartenes desde sus ventanas contra la victoria del 'Sí'. Las protestas se han reproducido en al menos cuatro distritos de la ciudad, según testigos presenciales, y los vídeos y fotografías distribuidos por redes sociales muestran pequeñas protestas en la calle en distintas zonas. El 'No' ha ganado además en toda la costa mediterránea, en la parte europea de Turquía y en el sureste del país, de mayoría kurda, además de en algunas provincias interiores. En el resto del país el 'Sí' se ha impuesto en el referéndum El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha realizado una ronda de llamadas telefónicas con distintos líderes políticos turcos y en particular ha felicitado al primer ministro, Binali Yildirim, y al líder del nacionalista Partido Movimiento Nacionalista (MHP), Devlet Bahceli, también favorable al 'Sí', para destacar que los resultados están «claros». Erdogan ha reivindicado el calado histórico de la reforma y ha defendido el carácter civil del cambio, en contraste con los golpes de Estado del siglo pasado. «Por primera vez en su historia Turquía ha decidido un cambio de importancia con el Parlamento y el pueblo. Por primera vez en la historia de la república vamos a cambiar nuestro sistema de gobierno mediante la política civil. Por eso es tan importante», ha afirmado Erdogan desde la residencia presidencial de Estambul. El mandatario turco ha señalado además la importancia del voto de los turcos en el exterior, mayoritariamente favorables a la reforma constitucional, y también ha destacado que ha crecido el apoyo a la iniciativa en el sureste de Turquía de mayoría kurda, tradicionalmente hostil. Erdogan ha destacado que con este resultado, el país podrá avanzar "más rápido y con más fuerza", aunque ha subrayado que no todos los artículos de la nueva constitución entrarán de inmediato en vigor, sino que algunos no serán aplicables hasta noviembre de 2019. Más tarde, Erdogan ha comparecido en rueda de prensa y ha hecho un llamamiento a respetar los resultados del referéndum, en particular los aliados de Turquía. Sin embargo, el Partido Republicano del Pueblo (CHP), el mayor de la oposición, que ha hecho campaña contra la reforma, ha denunciado que estas cifras, que consideran sesgadas, provienen de la agencia semipública Anadolu y todavía no son los resultados definitivos de la Junta Suprema Electoral. Erdal Aksünger, un portavoz del CHP, declaró a la prensa que su partido impugnará el 37 por ciento de las urnas escrutadas, porque hay "mucha manipulación". Una de las mayores preocupaciones de la oposición es el comunicado de la Junta Suprema Electoral que a última hora de hoy permitió dar por válidas en el recuento papeletas no previamente selladas por el equipo de la mesa electoral, lo que abre la puerta, consideran, a manipulaciones. "Dicen que son válidas papeletas y sobres sin sello oficial. Eso es ilegal. Eso quiere decir que se pueden traer votos de fuera", dijo a los medios el vicepresidente del CHP, Bülent Tezcan. El triunfo de la reforma, que se aplicaría a partir de 2019, abriría el camino para que Erdogan pueda gobernar hasta el año 2029, o, incluso, hasta el 2034. Los partidarios de la reforma sostienen que daría estabilidad al país y mejoraría el crecimiento económico y la seguridad, mientras que la oposición teme que Turquía se convierta en una autocracia debido a los enormes poderes que se atribuiría el presidente Jornada tranquila La jornada electoral ha transcurrido con relativa calma para un país como Turquía azotado por la violencia de ataques terroristas y la crispación de una sociedad totalmente polarizada. La incidencia más trágica ha ocurrido en la aldea de Yabanardi, en la provincia de mayoría kurda de Diyarbakir, donde tres personas han perdido la vida tras una discusión que acabó en tiroteo entre dos grupos de personas de diferente ideología. Durante el día se han registrado otros incidentess, sobre todo en las provincias kurdas.Tres ciudadanos italianos que viajaban con el prokurdo HDP (Partido Democrático de los Pueblos), pero sin autorización oficial para observar el proceso electoral, fueron bloqueados por la Policía y no pudieron visitar ciertos colegios electorales. Mientras, en la localidad de Silvan se ha informado de un corte de electricidad en el momento de cerrar las urnas. En cuanto a los observadores internacionales, una misión de la Organización para la Seguridad y la Cooperación para Europa (OSCE) ha realizado visitas a ciertos puntos de voto, aunque no han realizado una monitorización completa. Por su parte, el Gobierno había movilizado a cerca de medio millón de agentes de seguridad para garantizar la seguridad. Una seguridad que, al menos en las grandes ciudades del país, se ha mantenido. «Aquí es más facil decir no» «Yo vivo en Kadiköy, y allí es fácil decir que ?no"», cuenta Aysenur, una joven que trabaja en el sector de la exportación, desde un colegio electoral de Kurtulus, un barrio que mezcla voto conservador y progresista. «Pero aquí, donde vota mi novio, no es tan fácil. Y también la presión en las redes sociales es muy grande. Yo le he dicho a mi novio que no se saque fotos votando, ni en el colegio electoral. Por si pudiera pasar algo después», añade. No obstante, a pesar de la tensión y la inseguridad que no se consiguen quitar de encima algunos ciudadanos turcos, la afluencia a las urnas ha sido muy elevada. Las primeras estimaciones apuntan a cerca de un 85% del total. En Fatih, un barrio estambulita de carácter muy conservador, un hombre de avanzada edad era subido en volandas por las escaleras de un colegio electoral. Allí un matrimonio ofrecía sus razones para votar «sí»: «Hasta ahora el presidente ha hecho muchas cosas buenas. Estoy convencido de que después del referéndum, en el que va a salir ?sí?, Turquía será un país mucho mejor».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Erdogan se cierra a Europa
A lo largo de las últimas legislaturas, el partido de Erdogan no solo ha sido el más votado en Turquía, sino que ha gozado de una holgada mayoría absoluta en el Parlamento. Desde el extraño intento de golpe de Estado del pasado julio, el presidente turco mantiene al país bajo el estado de excepción, con miles de víctimas de purgas masivas, encarceladas, despedidas o camino del exilio. Con tanto poder en sus manos, resulta sorprendente que haya puesto en marcha una reforma constitucional con la que reclama disponer de aún más capacidad de decisión, sin contrapesos institucionales, para crear una república presidencialista que existe ya en la práctica. Hasta ahora, esa concentración de poder ha servido, sobre todo, para encorsetar la débil democracia que empezaba a florecer en la sociedad turca y para alejar al país de la órbita europea. No hay razones para pensar que una vez que la nueva figura del presidente haya sido anclada en la Constitución, el dirigente turco detenga su viaje hacia la autocracia. Lo que ayer se ventilaba en las urnas era en realidad un plebiscito sobre la figura de Erdogan -que con los cambios podrá mantenerse legalmente en el poder al menos hasta 2034- y una consulta sobre la velocidad a la que se deteriora la democracia turca: de forma progresiva, como hasta ahora, o acelerada, con un presidente crecido en sus prerrogativas. Esta obsesión de Erdogan de erigirse como un nuevo Ataturk -con todo lo que tenía de autoritario el fundador de la Turquía moderna, pero sin su vocación laica y proocidental- es el peor de los síntomas para el futuro del país. El resultado del referéndum refleja una sociedad profundamente dividida a la hora de definir un futuro común, lo que representa un mal presagio. Teniendo en cuenta que el Gobierno ha abusado de todos los resortes del poder en la campaña electoral, el resultado de la oposición no debería ser ignorado. Pero a la luz de lo que ha sido la campaña, durante la que Erdogan no ha dudado en acusar de traidores a la patria a sus adversarios, es muy probable que la represión y las persecuciones contra ellos arrecien de forma significativa. En cuanto a la perspectiva europea, con esta reforma quedan pocos argumentos para seguir defendiendo la idea de continuar siquiera con las negociaciones de adhesión. Erdogan ha elegido un modelo para su país que está mas cerca de la Rusia de Putin que de la República Francesa, como dijo para justificar su proyecto. Precisamente para mantener la esperanza de los que han votado contra este proyecto, la Unión Europea debe decir ahora que sus puertas están cerradas para Erdogan. Lo contrario sería avalar un proceso que lleva al totalitarismo.