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Noticias de sociedad

24-09-2018 | Fuente: as.com
El Leganés ?pide? al Barça que le ayude a actualizar su VAR
El cartel online que anuncia el duelo entre ambos solicita con sorna a los culés que mejoren el VAR de Butarque viendo cómo funcionó ante el Girona. Guiño al lío del Lega-Real Sociedad.
24-09-2018 | Fuente: as.com
Garitano avisa a Juanmi y Theo: ?Que no se vuelva a repetir?
El técnico de la Real Sociedad recriminó sus expulsiones absurdas en Huesca y convoca al extremo del filial, Nais Djouhara, para recibir al Rayo.
24-09-2018 | Fuente: as.com
Míchel: "Las altas temperaturas condicionan el espectáculo"
El entrenador del Rayo ha comparecido ante el prensa en la previa del partido de mañana en Anoeta frente a la Real Sociedad.
24-09-2018 | Fuente: as.com
Luka Doncic y los Mavs se presentan oficialmente en la NBA
Los Dallas Mavericks han sido el primer equipo en presentars en sociedad a través del Media Day. El joven escolta ha posado junto a sus compañeros de equipo.
24-09-2018 | Fuente: elpais.com
La iglesia católica oficial de China expresa su lealtad al Partido Comunista
"Seguiremos el camino de adaptación a la sociedad socialista", señala la institución, un día después del acuerdo entre Pekín y el Vaticano sobre el nombramiento de obispos
24-09-2018 | Fuente: elpais.com
Netflix teje una red de filiales para su expansión en España
Establece una división dedicada a la producción y otra al marketing Una de las filiales tiene como matriz a una sociedad con sede en Holanda
23-09-2018 | Fuente: elpais.com
La iglesia católica oficial de China expresa su lealtad al Partido Comunista
"Seguiremos el camino de adaptación a la sociedad socialista", señala la institución, un día después del acuerdo entre Pekín y el Vaticano sobre el nombramiento de obispos
23-09-2018 | Fuente: as.com
Huesca muestra las señas de identidad de Garitano
El técnico de la Real Sociedad puso en práctica lo que busca y planteó tácticamente un partido casi perfecto fuera de casa.
23-09-2018 | Fuente: abc.es
El elegido de Trump protagoniza la última batalla por el Tribunal Supremo
Si sucedió, fue en 1982. Brett Kavanaugh tenía 17 años y era alumno de secundaria en Washington. Un fin de semana, en una fiesta en una casa de Maryland, en la que corrió el alcohol, él y un amigo, Mark Judge, llevaron a una habitación a una compañera dos años menor que ellos, Christine Blasey Ford. Tras poner la música a todo volumen, cerraron el pestillo, Kavanaugh la sujetó sobre la cama, se montó sobre ella, le tapó la boca y trató de quitarle la ropa. Ella se resistió, logró zafarse y se encerró en un baño. Esta es la versión de Ford, que denuncia ahora aquellos hechos ante el Senado de Estados Unidos para impedir que este confirme a Kavanaugh como miembro del Tribunal Supremo, un puesto vitalicio de una importancia trascendental para la vida judicial y política de la primera potencia mundial. No es un incidente menor. De aquella supuesta agresión no hay más pruebas que los recuerdos, difusos, de quien acusa. El candidato niega los hechos categóricamente. No hay pruebas de que en los 36 años que han pasado desde entonces Kavanaugh haya tenido un comportamiento similar al que denuncia Ford, que hoy es profesora de universidad en California. Es más, 65 mujeres que han estudiado y trabajado con él han firmado y difundido una carta en la que proclaman que «siempre se ha comportado con honorabilidad y ha tratado a las mujeres con respeto». El Senado, que debe confirmar a Kavanaugh, ha invitado el lunes a testificar a la profesora Ford. Esta ha exigido que antes el FBI investigue al juez. Movimiento #MeToo Este caso, que tiene en vilo a todo un país, es mucho más que una acusación de agresión por parte de un adolescente a una compañera de instituto hace casi cuatro décadas. La ofensiva contra la confirmación de Kavanaugh es la prueba definitiva de fuerza del movimiento feminista #MeToo en la era Trump. Por un lado, es una factura que le pasa la izquierda norteamericana al Partido Republicano por su apoyo al actual presidente a pesar de sus groseros comentarios sobre las mujeres. Por otro, y más relevante, supone el último intento a la desesperada para evitar una verdadera mayoría conservadora en el Supremo que anule, de una vez por todas, la legalización del aborto en EE.UU., una cuenta que la revolución conservadora tiene pendiente desde tiempos de Ronald Reagan. De los casos más relevantes en los que el Supremo de EE.UU. ha fallado para transformar los cimientos mismos de la sociedad norteamericana -el fin de la segregación racial, la tenencia de armas o el matrimonio gay- el del aborto es el de mayor trascendencia: estar a favor o en contra de él puede arruinar una carrera judicial y de hecho ha frustrado el intento de numerosos aspirantes a ingresar en la más alta instancia judicial norteamericana. Desde que el Supremo aprobara el aborto en 1973, los presidentes republicanos han nombrado a 14 jueces y los demócratas, sólo a cuatro. A pesar de ello, en las instancias en que se ha revisado esa decisión, la corte ha fallado siempre contra revocarla, interpretando la interrupción del embarazo como un derecho fundamental de las mujeres. El aborto, el tema central «El aborto ha sido y sigue siendo el asunto central en el tribunal», asegura Jeffrey Toobin, autor del libro más relevante sobre el Supremo en las pasadas décadas, titulado «Los nueve». «No hay una decisión suya sobre el aborto que no sea importante». En los fallos más recientes al respecto, los jueces han fijado -nunca de forma unánime- que el aborto es legal durante el primer trimestre de gestación; que las menores deben recibir permiso paterno, y que una mujer no tiene por qué obtener consentimiento previo de su marido. Hay sin embargo jueces conservadores en la bancada, como Clarence Thomas o Samuel Alito, que han hecho de la prohibición del aborto una causa prioritaria y su posible legado. Ahora están a punto de alcanzar la mayoría conservadora necesaria para poder tener éxito. La profesora Ford detalló sus acusaciones contra Kavanaugh en una carta que hizo llegar a la senadora demócrata Dianne Feinstein hace dos meses. Esta no hizo nada con ella hasta que el caso se filtró a los medios norteamericanos a principios de este mes. Entonces, la remitió al FBI para que investigue las alegaciones. En virtud de la Constitución, es el Senado quien debe confirmar a cualquier candidato a ingresar en el Supremo. Los republicanos, que apoyan a Kavanaugh y defienden su rectitud de carácter y buen juicio, tienen mayoría en esa cámara, que desde 1989 no ha rechazado a un solo nominado. Entonces, una mayoría demócrata vetó a Robert Bork porque había expresado su voluntad de ilegalizar aborto. Detector de mentiras La agitación que vive el país estos días recuerda a otra cuenta pendiente del movimiento feminista con el Supremo: la confirmación de Thomas, el único afroamericano y probablemente el más firmemente conservador de cuantos jueces han pasado por el tribunal. Cuando George Bush padre le eligió en 1991, una abogada que había trabajado con él años antes denunció que la había acosado sexualmente en el trabajo en repetidas ocasiones. El duro interrogatorio de Anita Hill en el Senado, con detector de mentiras incluido, se ha incrustado en la memoria colectiva de la nación porque, a pesar de que las pruebas eran más abundantes y las sospechas más plausibles que en el caso de Kavanaugh, el Senado, con una sólida mayoría demócrata, acabó confirmando a Thomas. Una investigación del FBI, que duró tres días, había concluido previamente que no había pruebas de las denuncias de Hill. Restringir el aborto «El caso de Thomas generalizó la creencia de que las confirmaciones para el Tribunal Supremo no son evaluaciones sobre las convicciones jurídicas y los méritos de los candidatos, sino campañas electorales para el control político de la Corte», opina el abogado Edward Lazarus, que trabajó como asistente judicial en el Supremo y es autor de otro libro fundamental sobre este, «A puerta cerrada». Esa afirmación es válida para el caso de Kavanaugh, licenciado y doctorado por la prestigiosa Universidad de Yale y juez desde 2006. En sus fallos sobre el aborto ha respetado, como requiere la ley, la jurisprudencia del Supremo, pero en repetidas ocasiones se ha manifestado favorable a restringirlo, algo que, si es confirmado, estará a su alcance.
23-09-2018 | Fuente: abc.es
Manfred Weber: «En Europa está creciendo el nacionalismo y el egoísmo»
Cuando anunció su candidatura a la presidencia de la Comisión Europea a la vuelta de las vacaciones, Manfred Weber produjo un pequeño terremoto en Bruselas. El líder del principal grupo político europeo ha sido durante esos años un dirigente tan activo como discreto, siempe alejado de las gesticulaciones pero en la primera línea de las discusiones en la UE. Si lo logra, será el primer alemán que llega a dirigir el Ejecutivo comunitario y también el primero que lo hace sin haber sido primer ministro. Él niega ser una especie de heredero europeo de la canciller Angela Merkel y reivindica su propio bagaje político de más de una década trabajando en Bruselas, La entrevista tuvo lugar en Salzburgo, donde participaba en la reunión de líderes populares paralela a la cumbre informal de jefes de Estado y de Gobierno. Un escenario perfecto, al lado de su querida Baviera, que es su región de origen y a donde regresa a la menor ocasión. Tal vez en las elecciones que se celebran allí en octubre le van a dejar un sabor agridulce teniendo en cuenta que su partido (la Union Cristiano Social CSU) puede perder la mayoría absoluta a costa de los nacional populistas de Alternativa para Alemania (AfD). Como en Baviera, la emigración será una de las cuestiones de la campaña europea, lo que plantea un panorama complejo para el PPE teniendo en cuenta que es la primera vez que su hegemonía está siendo amenazada en el campo de la derecha por fuerzas radicales, populistas anti europeas y anti inmigración. Es verdad que es un momento histórico para la UE. Estamos siendo amenazados desde el exterior, ya ve lo que sucede con Putin o incluso con Donald Trump. No son iguales ideológicamente hablando, pero ambos desean debilitar a la UE. Y desde el interior, tenemos el extremismo y el populismo. Por eso creo que se necesita abrir un nuevo capítulo en Europa. Las elecciones europeas deben servir para mostrar a la gente en qué creemos, darles seguridad, defender lo que yo llamo el modo de vida europeo. Este es el marco en el que nos movemos. No podemos continuar como hasta ahora, necesitamos un debate democrático sobre el futuro de Europa. Y por eso me he presentado como posible candidato del PPE a la presidencia de la Comisión Europea, quiero presentar las ideas del PPE hablar con los líderes, recolectar ideas y democratizar a la UE, abrir la caja negra de Bruselas, llevarla más cerca de la gente y así estoy seguro de que Europa sobrevivirá. En realidad, vivimos el mayor periodo de paz en toda la historia. Seguimos siendo el espacio más próspero, socialmente inclusivo, etc..¿por qué cree que prosperan las fuerzas que quieren destruir el sistema? La gente sabe que estamos ante un periodo de incertidumbre. En el pasado las cosas se hicieron bien, pero es verdad que no hemos sabido aplacar esta incertidumbre. Imagínese un camionero que va por la autopista y escucha por la radio noticias sobre el desarrollo de los vehículos sin conductor ¿qué cree que va a pensar? La realidad es que tenemos ante nosotros una auténtica revolución del mundo globalizado y digitalizado y la gente no sabe qué va a suponer para ellos y nosotros no sabemos decirles si podremos mantener la vieja promesa del mundo occidental de que sus hijos vivirán mejor que ellos. Por eso creo que el centro de la campaña debe ser dar la seguridad a la gente de que Europa tiene un futuro y que puede proponer un nuevo contrato social. Debemos volver a dar certezas a la sociedad, especialmente a la clase media, y decirles que la UE puede estabilizar la situación y ofrecer la perspectiva de un futuro mejor y pare ello debemos saber ser creativos también. Necesitamos un debate democrático sobre el futuro de Europa Creo que ante una situación como la actual, en otra época probablemente habríamos tenido una guerra en Europa. La sociedad parece haber perdido esa referencia tan terrible y las promesas sin fin de los políticos les hacen creer que todo debe mejorar sin cesar y constantemente, cuando no siempre es posible. La cuestión esencial es definir qué significa mejorar, porque si lo definimos solo en términos económicos no siempre es así. En nuestras sociedades debemos pensar en otros conceptos como la capacidad de cooperar, de ser solidarios, de que la gente participe, porque lo que está creciendo es precisamente el egoísmo, el nacionalismo. Dentro de las sociedades pero también en algunos dirigentes. La idea de Europa es precisamente que cada cual puede tener una posición firme, pero podemos sentarnos juntos y llegar a un compromiso. Y uno de los desafíos más importantes para Europa es precisamente cómo ayudar a África, porque si no les podemos ayudar a tener un futuro a ellos, nuestros problemas también crecerán. No es la primera vez que hay esta incertidumbre sobre el futuro. Antes del cambio de siglo también se vivió un tiempo en el que se pensaba que podía pasar cualquier cosa. Pero los europeos no eran tan pesimistas. La diferencia es la tecnología y sobre todo la velocidad. Antes era solo un fenómeno, la industrialización, ahora son varios a la vez, la globalización, el cambio climático, los desarrollos demográficos etc y evolucionan a toda velocidad. Los políticos probablemente deberíamos ser más rápidos a la hora de tomar decisiones y en Europa sobre todo. Pero lo que no deben varían son los principios, en eso, en el modo de respetar la igualdad y la solidaridad. Hay fuerzas políticas extremistas como Orban que tienen más éxito que los partidos tradicionales a la hora de dar esa certeza a los ciudadanos. ¿Cómo vive ese debate como lñider del PPE? En el PPE no hay ningún trato especial para nadie cuando se trata de los principios esenciales. Creemos que la sociedad moderna necesita a la sociedad civil. En el caso de Hungría, ya que lo menciona, el primer ministro Viktor Orban no mostró ninguna disposición al compromiso en el debate que hubo en Estrasburgo hace diez días y por eso la mayoría de diputados del PEE votaron en su contra, después de una discusión muy seria en el seno del grupo parlamentario. Rajoy hizo un gran trabajo por España y la Zona Euro Me refería también fuera del PPE. A casos como el de AfD en Alemania y tantos otros que están ocupando el escenario electoral en muchos paises. No necesitamos clarificar nada en este sentido. Como partidos de una base democrstiana, como los grandes fundadores de Europa, nosotros creemos en Europa. Hay un debate sobre la inmigración, por supuesto, pero no seremos nosotros los que hagamos campaña con los miedos de la sociedad. Lo que queremos es, al revés, ofrecer soluciones. Nosotros tenemos claro que hay que reforzar el control de las fronteras europeas, no me gusta que haya una valla en la frontera entre Bulgaria y Turquía, pero lo apoyo porque necesitamos controlar las fronteras. Igual que en Ceuta y Melilla. Pero cuando hemos tenido que afrontar la crisis en Siria también teníamos una responsabilidad como europeos. Decir que lo que estaba pasando con esa gente no nos importaba no es propio de los principios europeos. En este sentido me siento muy próximo al Papa Francisco. Y poner juntas estas dos cosas es lo que representa el PPE. Y es lo que espero que nos permitirá tener éxito en las elecciones, porque tratamos buscar una solución sin abandonar nuestros principios. Pasó igual en las pasadas elecciones en las que el tema era la política de austeridad y la crisis. El PPE se comprometió a salvar la economía y con gentes como Mariano Rajoy o Enda Kenny (el ex primer minsitro de Irlanda) y otros lo hicimos. Tenemos la economía creciendo al 2%, prácticamente todos los países con déficit por debajo del 3%, se han creado 13 millones de empleos y el BCE está pensando en cambiar ya la política de tipos de interés. Eso demuestra que la gente puede confiar en nosotros. Da la impresión de que su candidatura podría ser como una especie de prolongación europea de la herencia de Angela Merkel, ahora que teniendo en cuenta la situación en Alemania, su época puede estar en la recta final. Para nada. Yo soy Manfred Weber, el líder del grupo popular europeo y lo que ofrezco es mi propia experiencia europea para dirigir la Comisión. Y además, para mí es clave empezar una nueva era, insisto en que no podemos seguir igual, debemos abrir un nuevo capítulo en Europa. La canciller Merkel es también una mujer de consenso, siempre escucha las posiciones de los otros y apoya mi candidatura, por supuesto. ¿Qué le parece Pablo Casado, el sustituto de Mariano Rajoy en el PP español? Son generaciones diferentes. Admiro a Rajoy porque hizo un gran trabajo por España y por la Zona Euro. En la historia de España quedará como un capítulo muy positivo. Pablo Casado es otra generación, tiene otra manera de hacer política. Hay también algo en común entre los jóvenes dirigentes del PPE, como Casado, como el canciller Kurtz en Austria, Kiriakos en Grecia, que son activos y están abiertos a escuchar a la gente y darles respuestas claras. No se trata de cambiar nuestros fundamentos, pero sí de imprimirles un nuevo estilo más moderno para un mundo más moderno. ¿Le preocupa España ahora? Nos preocupa el presupuesto, la estabilidad política y la inmigración. Rajoy hizo un buen trabajo y pensamos que debería mantenerse el mismo rumbo en los próximos presupuestos. En la cuestión catalana, creo que en el conjunto de las fuerzas políticas en Madrid no hay ninguna duda de que España debe permanecer unida, como así lo pensamos nosotros. Yo estoy muy orgulloso de ser bávaro, lo que no es contradictorio con ser alemán y ser europeo. Es un error dejar ese debate a los nacionalistas como Le Pen o a los extremistas, populistas y egoístas.
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