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Noticias de relaciones internacionales

12-07-2018 | Fuente: abc.es
Así son las relaciones entre EE. UU. y los miembros de la OTAN
La relación de Estados Unidos con la Alianza Atlántica pende de un hilo y eso que el países norteamericano ha sido el eje central de la OTAN desde su creación en 1949. Donald Trump llegaba a Bruselas después de varios días amenazando a los miembros de la Alianza con la financiación del 2%. Una regla que se adoptó en la Cumbre de Praga de 2002 en la que cada miembro de la OTAN aportaría el 2% de su PIB en defensa. El azote de Trump a los 29 países miembros tiene en el centro de la diana a Alemania, a quien acusó de ser «cautiva» de Rusia. Además, ha llamado «delincuentes» a los demás aliados: «Son delincuentes en lo que a mí respecta porque Estados Unidos ha tenido que pagar por ellos». En un clima de tensión así son las relaciones entre Estados Unidos y los principales miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte: Alemania El presidente norteamericano tiene en el punto de mira a Merkel, y así lo ha hecho saber el primer día de la cumbre en Bruselas. «Alemania, en lo que a mí respecta, es cautiva de Rusia porque está recibiendo gran parte de su energía de Rusia» ha dicho Trump al secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, mientras era consciente de que las cámaras le grababan. La razón de esta reprimenda es un oleoducto de 800 millas de largo planeado bajo el mar Báltico, llamado Nord Stream II. Francia Macron y Trump escenifican una «relación cambiante». Delante de las cámaras se muestran como buenos socios: «Tenemos una relación magnífica. Estamos hablando de comercio, de la OTAN, estamos hablando de muchas cosas. Espero que al final todo salga bien». Por su parte, Macron ha dicho estar «muy contento» de encontrarse con Trump, con quien destacó «intercambios regulares», pero también ha mostrado su apoyo a su socia Merkel negando que Alemania sea «cautiva» de Putin. España Esta es la primera cumbre de la OTAN para Pedro Sánchez, y el primer encuentro con el mandatario norteamericano. Donald Trump ha acusado a España de no cumplir con la financiación de la Alianza. Por su parte, Sánchez ha contestado a Trump argumentando que España cumple sus compromisos con la OTAN en las tres vertientes: dinero, equipos militares y contribución armamentística. Unos días antes de la cumbre el presidente español argumentó que la seguridad global no solo se mide por un porcentaje de gasto, sino que «hay también otros parámetros». Reino Unido A lo largo de la historia, Estados Unidos y Reino Unido han sido los dos grandes aliados y punto de unión entre una parte del mundo y la otra. La relación entre Donald Trump y Theresa May es correcta, aunque según los expertos, la histórica relación especial bilateral en «su punto más bajo» desde la crisis de Suez en 1956. Ambos se reúnen este jueves en Londres, donde May tratará de lograr que Trump condene el supuesto papel de Rusia en la intoxicación de varios británicos con el neurotóxico de procedencia rusa Novichok, para mostrar así «un frente común» contra el presidente Vladímir Putin Expresar un compromiso inequívoco con la seguridad occidental es otro punto en común entre Londres y Washington, pero un muy difícil acuerdo comercial bilateral posterior al Brexit , debido a que el jefe de la Casa Blanca «desaprueba» el plan de su anfitriona de promover una salida suave de la UE. Italia El papel del país andino en las relaciones internacionales siempre ha sido importante. También en temas de seguridad mantiene un papel de liderazgo en Afganistán y Kosovo, proporciona vigilancia aérea para Montenegro, desplegó tropas en Letonia y lidera la Fuerza de Punta de Lanza de la OTAN. A pesar de ello, Italia es uno de los países que no cumple con el 2% de financiación a la Alianza. Pero la relación entre Trump y Matteo Salvini, muy polémicos ambos, es buena. El minsitro del interior italiano ha sido el único líder en manifestar su alegría por que Donald Trump sea el presidente de la nación más influyente del mundo. Canadá La relación entre los dos países norteamericanos no entra dentro de los parámetros de amistad. Las diferencias entre ambos mandatarios se mostraron durante la pasada cumbre del G-7 en Quebec, con los insultos de Trump a Trudeau llamándole «deshonesto y débil», además de las amenazas comerciales que Estados Unidos ha hecho públicas contra los productos canadienses. Turquía Después del a victoria electoral de Recep Tayyip Erdogan, Donald Trump le telefoneaba para felicitarle. A pesar de las posibles diferencias que podría haber entre ellos, la relación entre ambos podría denominarse como «correcta y distante». Ambos mandatarios han confirmado su compromiso con el desarrollo de la cooperación bilateral en materia de defensa. Las relaciones entre ambos países, miembros de la OTAN, han sido tirantes en los últimos meses, especialmente debido al apoyo de Washington a la milicia kurda Unidades de Protección Popular (YPG) en Siria. Grecia Solo ocho miembros cumplen con la regla de financiación del 2% y entro ellos está Grecia. A pesar de la difícil situación económica en la que estuvo, y aún está, Grecia ha mantenido su gasto en seguridad, motivado sobre todo por la presión que ejerce Turquía en el sur. Ambos países perpetúan un conflicto, que explotó en 1919 con la guerra greco-turca. Las constantes tensiones entre los dos países, con intromisiones casi diarias en espacio enemigo, así como la cuestión de Chipre, provoca que parte de la población griega tenga interiorizada un posible (pero remoto) enfrentamiento con Turquía. Polonia El gran aliado en la Europa del este para Estados Unidos es Polonia. El despliegue militar de la OTAN en territorio polaco, y la intención de Varsovia de crear una base militar permanente de Estados Unidos, acercan considerablemente las posturas entre Donald Trump y Mateusz Morawiecki con un enemigo común: Vladimir Putin.
10-07-2018 | Fuente: abc.es
Las riñas entre Trump y Tusk enturbian el inicio de la cumbre de la OTAN
Un día antes de la cumbre de la OTAN que tendrá lugar en Bruselas, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se han dedicado mensajes que tensan el encuentro entre los dos mandatarios. Por un lado, Donald Tusk ha advertido a su socio norteamericano de que «no existe mejor aliado para EE.UU. que la Unión Europea», asegurando que su gasto en Defensa es equiparable al de China y superior al de Rusia. Lo molesto para Trump resultó de las declaraciones de Tusk en una sesión con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, en las que afirmó que Estados Unidos «no tiene demasiados aliados» y que debería de «apreciar» los que tiene. La respuesta de Trump a las palabras del presidente del Consejo se hizo eco poco después de subir al Air Force One, el avión presidencial. El Presidente afirmó: «Perdimos 151.000 millones de dólares el año pasado en comercio y, además, cubrimos al menos el 70 por ciento de la OTAN», agregando que el trato que recibe Estados Unidos como contribuidor y socio es «injusto» por parte de la Unión Europea. Trump reclamó, además, que se hiciera eficiente la misión de la UE de destinar un 2% del PIB de los países miembros a Defensa, permitiendo un ajuste en gasto «equiparable» al realizado por Estados Unidos en la OTAN. Gasto que, en prencipio, se solicita para 2024, lo que se ve dificultoso para algunos de los países miembros de la Unión. Otro de los reclamos de Tusk ha incidido en la cuestión de la cooperación. El presidente del Consejo recordó a Trump que «Europa fue la primera en responder a gran escala cuando Estados Unidos fue atacado y pidió solidaridad el 11-S. Soldados europeos han luchado hombro con hombro en Afganistán, 870 hombres y mujeres valientes sacrificaron sus vidas». Tusk animó a Trump a recordar este dato en la cumbre de mañana y en su reunión con Putin, que tendrá lugar en Helsinki el próximo 16 de julio. Añadió, además, que la cooperación en defensa a escala internacional no pasa «solo por el dinero», sino también por «auténtica ayuda», señalando que Estados Unidos se encuentra «aislado» en la defensa de Europa. Putin, amigo y enemigo A pesar de que Tusk ha señalado la importancia del encuentro entre Trump y el presidente ruso, Vladimir Putin, no ha dejado pasar la ocasión de referirse a Rusia como un «problema estratégico» en sus relaciones internacionales. Trump, por su parte, no ha querido responder a las palabras del presidente del Consejo. Uno de los cabos que quiere atar la UE aprovechando la visita de Trump es el conflicto con Ucrania, por lo que Tusk también ha instado al presidente estadounidense que ponga sobre la mesa de Putin en su reunión en Finlandia el asunto de los presos ucranianos y que exija su liberación. Putin, de momento, tan solo ha aclarado que el punto que no tratará con Trump es la anexión de Crimea, por lo que parece improbable que el mandatario ruso vaya a negociar la liberación de presos ucranianos. La divergencia entre Trump y Putin se encuentra ostensiblemente en Siria. La toma de posiciones de un bando u otro en la guerra -Trump con los rebeldes y Putin con el Gobierno de Siria- ha provocado anteriormente colisiones entre ambos líderes. El último ataque con armas químicas de las fuerzas progubernamentales fueron la primera piedra directa lanzada a la ventana de Putin por parte de Trump. La cumbre, opción de acuerdos La cumbre de la OTAN tendrá dos objetivos prioritarios. El primero, en materia de gasto económico, es relativo a la subida del porcentaje de PIB que invierte la Unión en Defensa. Actualmente, este gasto supone un 1,61% del PIB total de la Unión Europea, cuya cantidad asciende a 194.357 millones de euros. Los mayores contribuyentes a este gasto son Reino Unido (43,4 millones), Francia (39,2 millones), Alemania (33,5 millones), Italia (31,6 millones) y España (18,3 millones). El segundo objetivo consistirá en tratar cómo la OTAN puede cooperar en la lucha contra el yihadismo y qué papel puede desempeñar en esta tarea. Se espera, además, que Juncker, Jens Stoltenberg y Tusk firmen una declaración conjunta UE-OTAN en la que se hará especial hincapié en la movilidad militar, la ciberseguridad, las amenazas híbridas, la lucha antiterrorista y las mujeres y la seguridad.
17-06-2018 | Fuente: elpais.com
El diputado José Ramón García Hernández anuncia su candidatura a presidir el PP
El secretario de Relaciones Internacionales plantea primarias y un nuevo congreso en dos años
16-06-2018 | Fuente: elpais.com
El diputado José Ramón García Hernández anuncia su candidatura a presidir el PP
El secretario de Relaciones Internacionales plantea primarias y un nuevo congreso en dos años
12-06-2018 | Fuente: abc.es
Trump y Kim Jong-un firman un acuerdo para «dejar el pasado atrás»
En su cumbre histórica de Singapur, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el dictador de Corea del Norte, Kim Jong-un, han firmado un acuerdo que «dejará el pasado atrás» y será «un gran cambio para todo el mundo», cuyo contenido será revelado en una rueda de prensa posterior. Trump ha asegurado que se han logrado «un montón de progresos» en su reunión con Kim Jong-un. A tenor de Trump, el encuentro ha ido «fantástico, mejor de lo que nadie se podía haber esperado». En el lujoso hotel Capella de la isla de Sentosa, ambos se han reunido a solas y junto a sus respectivas delegaciones para negociar la desnuclearización del régimen comunista de Pyongyang. Con un apretón de manos histórico, pero corto, Donald Trump y Kim Jong-un han abierto una nueva era de entendimiento entre Estados Unidos y Corea del Norte, dos países que llevan enfrentados desde los primeros compases de la Guerra Fría. Ante banderas de sus respectivas naciones, ambos se han encontrado a las puertas del lujoso hotel en Singapur. Mientras por la galería izquierda de esta antigua fortaleza colonial británica aparecía Kim Jong-un, por la derecha lo hacía Trump, que incluso le ha pasado la mano por el brazo al joven dictador norcoreano. A continuación, ambos se han dirigido a la sala donde celebran su primera reunión, cara a cara y sin traductores. En los primeros minutos de su encuentro, ambos han posado relajados ante el grupo de periodistas autorizados en el Hotel Capella, sonriendo y repitiendo ante las cámaras su apretón de manos. «Ha sido difícil llegar hasta aquí y hemos tenido que superar muchas dificultades», ha dicho Kim Jong-un antes del inicio de la reunión. Con confianza, Trump le ha replicado que su encuentro será «un éxito tremendo». Estados Unidos y Corea del Norte abren así una nueva época de entendimiento con esta histórica cumbre entre el presidente Donald Trump y el joven dictador Kim Jong-un. Si este se compromete a su desnuclearización, la Casa Blanca le asegura que no intentará derrocar su anacrónico régimen comunista, el más represivo del mundo. Así lo avanzó el lunes el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, tras una intensa jornada de reuniones de ambas delegaciones para cerrar los últimos detalles de la cumbre. «Estamos preparados para llevar a cabo acciones que les proporcionarán la suficiente certeza para estar cómodos con la desnuclearización porque no terminará mal para ellos. De hecho, es justo lo contrario, ya que les llevará a un mejor y más brillante futuro para el pueblo norcoreano», anunció Pompeo en una rueda de prensa emitida por televisión. Además, destacó que serán «medidas únicas» porque «el concepto para estas discusiones es radicalmente distinto a los de antes». Aunque Pompeo insistió en «la completa, verificable e irreversible desnuclearización» de Corea del Norte, parece que la Casa Blanca ha cedido ante las demandas del régimen de Kim Jong-un, que pretende inaugurar «una nueva época» en las relaciones entre ambos países, enemigos desde los primeros compases de la Guerra Fría. Rebajando las elevadas expectativas que había generado, no se esperan grandes resultados concretos de este encuentro histórico entre Trump y Kim Jong-un, el primero que celebrarán los mandatarios de EE.UU. y Corea del Norte. Como predijo Pompeo, será «el principio de un largo, complicado y arriesgado proceso». Según «The New York Times», en la declaración que suscriban Trump y Kim Jong-un tras su encuentro se prevén tres secciones: una relacionada con la desnuclearización, otra con las garantías de seguridad de EE.UU. a Corea del Norte y la última sobre los pasos a tomar por ambas partes. Pero no está claro si dicho comunicado conjunto incluirá un calendario para la desnuclearización de Pyongyang, un inventario detallado de su arsenal atómico o una referencia a las sanciones económicas internacionales que el régimen de Kim Jong-un quiere levantar. Un proceso de paz «Después de las numerosas crisis que ha habido en los últimos años, sobre todo desde 2013, el mero hecho de que ambos se sienten en la misma mesa para dialogar es algo histórico, suficiente para llamarlo un éxito», analizó ayer en un coloquio de expertos Kim Joonhyung, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Global Handong de Corea. A su juicio, «la desnuclearización es un agujero negro que lo absorbe todo, pero estamos ante algo mucho mayor: un proceso de paz». Coincidió con él John Delury, profesor de la Universidad de Yonsei, quien cree que «la desnuclearización es clave, pero lo más importante es que haya un cambio en las relaciones entre EE.UU. y Corea del Norte». Para este reputado experto, «lo más interesante será ver el lenguaje del comunicado final, su espíritu y lo que estén dispuestos a revelar a su público». Aunque en los últimos días se había especulado con que Trump y Kim Jong-un podrían firmar un tratado de paz que pusiera fin oficialmente a la guerra de Corea, que acabó en 1953 solo con un alto el fuego, tal posibilidad parece descartarse. De hecho, está previsto que su encuentro dure solo por la mañana y que el dictador norcoreano vuele de regreso a Pyongyang por la tarde, mientras que el presidente estadounidense se marchará de Singapur por la noche. Pero todo puede ocurrir en una cumbre cuya negociación ha estado llena de giros y sorpresas, ya que el propio Trump llegó a cancelarla el pasado 24 de mayo. A los dos días, siguió organizándola con Kim Jong-un gracias a la mediación del presidente surcoreano, Moon Jae-in, auténtico muñidor de esta distensión. Desde Seúl, Moon intentó ayer templar los ánimos para rebajar la euforia de cara a la cumbre. «La relación de hostilidad profundamente arraigada y el asunto nuclear norcoreano no se pueden resolver con una sola acción a través de un encuentro entre dirigentes», advirtió en un encuentro con sus secretarios presidenciales. Consciente de las dificultades, Moon dejó claro que «incluso aunque los dos mandatarios hayan iniciado el diálogo por la puerta grande, puede que necesitemos un largo proceso que puede llevar un año, dos o más para resolver completamente los temas a tratar». Para llegar hasta esta cumbre de Singapur, han confluido varios factores. Entre ellos destacan las sanciones internacionales, que habrían afectado al sensible crecimiento experimentado en los últimos años por la todavía precaria norcoreana. Junto a las crecientes amenazas de Trump, que parecen haber convencido a todo el mundo de que era capaz de comenzar una guerra con devastadoras consecuencias atómicas, el factor más importante para la vuelta al diálogo ha sido el éxito del programa militar norcoreano. Con seis pruebas nucleares desde 2006 e innumerables ensayos de misiles, algunos capaces de alcanzar en teoría suelo estadounidense, el régimen de Pyongyang tiene ahora mejores cartas para arrancarle concesiones al presidente Trump.
12-06-2018 | Fuente: abc.es
Trump y Kim Jong-un abren en Singapur una nueva era de entendimiento
Estados Unidos y Corea del Norte abren este martes en Singapur una nueva era de entendimiento con la histórica cumbre entre el presidente Donald Trump y el joven dictador Kim Jong-un. Si este se compromete a su desnuclearización, la Casa Blanca le asegura que no intentará derrocar su anacrónico régimen comunista, el más represivo del mundo. Así lo avanzó este lunes el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, tras una intensa jornada de reuniones de ambas delegaciones para cerrar los últimos detalles de la cumbre. «Estamos preparados para llevar a cabo acciones que les proporcionarán la suficiente certeza para estar cómodos con la desnuclearización, porque no terminará mal para ellos. De hecho, es justo lo contrario, ya que les llevará a un mejor y más brillante futuro para el pueblo norcoreano», anunció Pompeo en una rueda de prensa emitida por televisión. Además, destacó que serán «medidas únicas», porque «el concepto para estas discusiones es radicalmente distinto a los de antes». El primer ministro de Singapur, Lee Hsien Loong, recibe a Trump antes de la cumbre - Efe Aunque Pompeo insistió en «la completa, verificable e irreversible desnuclearización» de Corea del Norte, parece que la Casa Blanca ha cedido ante las demandas del régimen de Kim Jong-un, que pretende inaugurar «una nueva época» en las relaciones entre ambos países, enemigos desde los primeros compases de la Guerra Fría. Rebajando las elevadas expectativas que había generado, no se esperan grandes resultados concretos de este encuentro histórico entre Trump y Kim Jong-un, el primero de los mandatarios de EE.UU. y Corea del Norte. Como predijo Pompeo, será «el principio de un largo, complicado y arriesgado proceso». Según «The New York Times», en la declaración que suscriban Trump y Kim Jong-un tras su encuentro se prevén tres secciones: una relacionada con la desnuclearización, otra con las garantías de seguridad de EE.UU. a Corea del Norte y la última sobre los pasos a tomar por ambas partes. Pero no está claro si dicho comunicado conjunto incluirá un calendario para la desnuclearización de Pyongyang, un inventario detallado de su arsenal atómico o una referencia a las sanciones económicas internacionales que el régimen de Kim Jong-un quiere levantar. «Después de las numerosas crisis que ha habido en los últimos años, sobre todo desde 2013, el mero hecho de que ambos se sienten en la misma mesa para dialogar es algo histórico, suficiente para llamarlo un éxito», analizó ayer en un coloquio de expertos Kim Joonhyung, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Global Handong de Corea. A su juicio, «la desnuclearización es un agujero negro que lo absorbe todo, pero estamos ante algo mucho mayor: un proceso de paz». Coincidió con él John Delury, profesor de la Universidad de Yonsei, quien cree que «la desnuclearización es clave, pero lo más importante es que haya un cambio en las relaciones entre EE.UU. y Corea del Norte». Para el experto, «lo más interesante será ver el lenguaje del comunicado final, su espíritu y lo que estén dispuestos a revelar a su público». Kim Jong-un, el pasado domingo antes de partir desde Corea del Norte hacia Singapur - Efe Aunque en los últimos días se había especulado con que Trump y Kim Jong-un podrían firmar un tratado de paz que pusiera fin oficialmente a la guerra de Corea, que acabó en 1953 solo con un alto el fuego, tal posibilidad parece descartarse. De hecho, está previsto que su encuentro dure solo por la mañana y que el dictador norcoreano vuele de regreso a Pyongyang por la tarde, mientras que el presidente estadounidense se marchará de Singapur por la noche. Pero todo puede ocurrir en una cumbre cuya negociación ha estado llena de giros y sorpresas, ya que el propio Trump llegó a cancelarla el pasado 24 de mayo. A los dos días, siguió organizándola con Kim Jong-un gracias a la mediación del presidente surcoreano, Moon Jae-in, auténtico muñidor de esta distensión. Moon rebaja la euforia Desde Seúl, Moon intentó ayer templar los ánimos para rebajar la euforia de cara a la cumbre. «La relación de hostilidad profundamente arraigada y el asunto nuclear norcoreano no se pueden resolver con una sola acción a través de un encuentro entre dirigentes», advirtió en un encuentro con sus secretarios presidenciales. Consciente de las dificultades, Moon dejó claro que «incluso aunque los dos mandatarios hayan iniciado el diálogo por la puerta grande, puede que necesitemos un largo proceso que puede llevar un año, dos o más para resolver completamente los temas a tratar». Para llegar hasta esta cumbre de Singapur, han confluido varios factores. Entre ellos destacan las sanciones internacionales, que habrían afectado al sensible crecimiento experimentado en los últimos años por la todavía precaria economía norcoreana. Junto a las crecientes amenazas de Trump, que parecen haber convencido a todo el mundo de que era capaz de comenzar una guerra con devastadoras consecuencias atómicas, el factor más importante para la vuelta al diálogo ha sido el éxito del programa militar norcoreano. Con seis pruebas nucleares desde 2006 e innumerables ensayos de misiles, algunos capaces de alcanzar en teoría suelo estadounidense, el régimen de Pyongyang tiene ahora mejores cartas para arrancarle concesiones al presidente Trump.
11-06-2018 | Fuente: abc.es
EE.UU. ofrecerá garantías de seguridad a Corea del Norte a cambio de su desnuclearización
En su cumbre de mañana en Singapur, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, garantizará al dictador de Corea del Norte, Kim Jong-un, que no intentará derrocar su régimen a cambio de su desnuclearización. Así lo ha avanzado este lunes el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, abriendo una nueva era de entendimiento con el régimen comunista de Pyongyang. «Estamos preparados para llevar a cabo acciones que les proporcionarán la suficiente certeza que les permita estar cómodos con la desnuclearización, que no terminará mal para ellos. De hecho, es justo lo contrario, ya que lleva a un mejor y más brillante futuro para el pueblo norcoreano», anunció Pompeo en un encuentro con periodistas emitido por televisión. Además, destacó que serán «medidas únicas» porque «el concepto para estas discusiones es radicalmente distinto a los de antes». Aunque Pompeo insistió en «la completa, verificable e irreversible desnuclearización» de Corea del Norte, parece que la Casa Blanca ha cedido ante las demandas del régimen de Kim Jong-un, que pretende inaugurar «una nueva época» en las relaciones entre ambos países, enemigos desde los primeros compases de la Guerra Fría. Rebajando las elevadas expectativas que había generado, no se esperan grandes resultados concretos de este encuentro histórico entre Trump y Kim Jong-un, el primero que celebrarán los mandatarios en el poder de EE.UU. y Corea del Norte. Como predijo Pompeo, será «el principio de un largo, complicado y arriesgado proceso». Lo que no está claro es si la declaración que ambos suscriban al final de su reunión incluirá un calendario para la desnuclearización de Pyongyang, un inventario detallado de su arsenal atómico o una referencia a las sanciones económicas internacionales que el régimen de Kim Jong-un quiere levantar. «Después de las numerosas crisis que ha habido en los últimos años, sobre todo desde 2013, el mero hecho de que ambos se sienten en la misma mesa para dialogar es algo histórico, suficiente para llamarlo un éxito», analizó ese lunes en un coloquio de expertos Kim Joonhyung, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Global Handong de Corea. A su juicio, «la desnuclearización es un agujero negro que lo absorbe todo, pero estamos ante algo mucho mayor: un proceso de paz». Cambio de relaciones Coincidió con él John Delury, profesor de la Universidad de Yonsei, quien cree que «la desnuclearización es clave, pero lo más importante es que haya un cambio en las relaciones entre EE.UU. y Corea del Norte». Para este reputado experto, «lo más interesante será ver el lenguaje del comunicado final, su espíritu y lo que estén dispuestos a revelar a su público». Aunque en los últimos días se había especulado con que Trump y Kim Jong-un podrían firmar un tratado de paz que pusiera fin oficialmente a la guerra de Corea, que acabó en 1953 solo con un alto el fuego, tal posibilidad parece descartarse. De hecho, está previsto que su encuentro dure solo por la mañana y que el dictador norcoreano vuele de regreso a Pyongyang por la tarde, mientras que el presidente estadounidense se marchará de Singapur por la noche. Pero todo puede ocurrir en una cumbre cuya negociación ha estado llena de giros y sorpresas, ya que el propio Trump llegó a cancelarla para luego seguir organizándola con Kim Jong-un gracias a la mediación del presidente surcoreano, Moon Jae-in, auténtico muñidor de esta distensión. De momento, lo único que está confirmado es que ambos se encontrarán en el lujoso Hotel Capella, en la pequeña isla de Sentosa, a partir de las nueve de la mañana (tres de la madrugada, hora peninsular española). Sin traductores de por medio, Trump y Kim Jong-un hablarán cara a cara para cerrar el último conflicto que queda de la Guerra Fría y abrir una nueva etapa de entendimiento entre EE.UU. y Corea del Norte.
11-06-2018 | Fuente: elpais.com
El Mundial de fútbol corona al ?zar? Putin
Tras un periodo de dificultad, el líder ruso recobra fuerza gracias a la división en Occidente, el éxito en Siria, la subida del crudo y mejores relaciones internacionales
11-06-2018 | Fuente: abc.es
«Lo mínimo es un acuerdo de paz que ponga fin oficialmente a la Guerra de Corea»
Parag Khanna recibe a ABC en una popular cafetería en los bajos de «Capital Tower», uno de los rascacielos más altos de Singapur, no muy lejos de donde se instalará el centro de prensa que acogerá a los más de 2.000 periodistas que se han acreditado para cubrir la cumbre entre el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el Presidente de Corea del Norte, Kim Jong-un. Autor de numerosos libros de relaciones internacionales, exasesor de Obama y actual consejero del Gobierno de Singapur, Parag Khanna es consciente de vivir un momento histórico y confía en que la cumbre del día 12 sea el inicio del fin de las hostilidades entre Corea del Norte y el resto del mundo. ¿Qué expectativas tiene del encuentro entre Trump y Kim Jong-un? Para que esta cumbre se considere un éxito, lo mínimo es que haya una declaración oficial que ponga fin a la Guerra de Corea (1950-1953). Puede ocurrir que quede en una Declaración de intenciones que abra el proceso para la firma de un Tratado o bien ? aunque me parece más improbable - que tengan un Tratado preparado para su ratificación en Sentosa (la isla de Singapur donde tendrá lugar la reunión). Solamente un Acuerdo de Paz puede llevar a la desnuclearización de Corea del Norte, tal y como exige Estados Unidos y, al mismo tiempo, a la desmilitarización de Corea del Sur, demandada por el régimen de Kim Jong-un, y en línea, por otra parte, con la estrategia de Trump de reducir el coste en defensa y replegar las tropas americanas en el exterior. ¿Cuáles han sido las circunstancias que han favorecido un encuentro hasta ahora considerado «imposible» por todas las partes? Si uno observa la cronología de los acontecimientos, todo empieza cuando Estados Unidos declara que quiere instalar el Sistema de Defensa Terminal de Área a Gran Altitud en Corea del Sur, al que se opone abiertamante el propio Presidente de este país, Moon Jae-in. Es, de hecho, el presidente surcoreano el que da los primeros pasos de acercamiento al régimen de Pyongyang. Trump se da cuenta de que la estrategia de aislamiento de Corea del Norte no estaba funcionando y no tiene más opciones que seguir la política de apertura iniciada por Moon Jae-in. Ahora bien, éste ha preferido dar todo el crédito del encuentro a Trump quien, por supuesto, va a intentar capitalizar al máximo. Usted trabajó como asesor de Obama. ¿Por qué nunca intentó un acercamiento a Corea del Norte durante su Administración? Obama heredó una situación de deterioro total en las relaciones entre Estados Unidos y Corea del Norte, al que su antecesor el presidente Bush había situado en el «eje del mal». Esto permitió al régimen norcoreano avanzar en su programa nuclear, lo que hacía muy dificil para Obama iniciar cualquier tipo de diálogo. ¿Dónde queda China, tradicional aliado de Corea del Norte, en esta ecuación? China ha provisto los principales recursos al régimen y a la población de Corea del Norte durante años, por encima incluso de las sanciones establecidas por Naciones Unidas. Ahora bien, a China lo que le interesa es hacer negocio y sabe que la apertura del régimen permitirá inundar el país con su industria, sus trabajadores, sus fábricas, etc. En seis meses, ya lo veremos, la mayor parte de la población norcoreana, dispondrá de un teléfono móvil. Y no será sino el principio. El único que es reticente al cambio de status quo es Japón, pero será imposible para el país nipón quedarse atrás. ¿Considera que este encuentro podría conducir a la reunificación de las dos Coreas? En Alemania, la reunificación llevó sólo un año tras la caída del Muro de Berlín. Aquí, y dependiendo de las condiciones del Tratado, no pasará antes de un plazo de cinco años. A medio plazo, habrá un sólo país con dos capitales, Seúl y Pyongyang. Para Corea del Sur, obviamente, tendrá un coste económico pero, en realidad, no cuesta tanto elevar el nivel económico de un país como Corea del Norte, con 25 millones de habitantes e impresionantes recursos naturales. Y el dinero de todo el mundo está ahí preparado para ayudar a la reunificación. Parag Khanna, el asesor de Obama que optó por la «ciudad del futuro» Parag Khanna (Kanpur, India, 1977) es uno de los principales expertos mundiales en geoestrategia internacional. Su infancia transcurrió entre Emiratos Árabes, Alemania y Estados Unidos, donde comenzó su carrera profesional. Trabajó como asesor de política exterior para el expresidente Obama y sirvió en Irak y Afganistán como consejero de las Fuerzas de Operaciones Especiales de Estados Unidos. En la actualidad, presta servicios de asesoramiento a distintos gobiernos del mundo y se sienta en diversos comités del Gobierno de Singapur, país al que se trasladó hace unos años para «vivir el futuro». Asimismo, es miembro de la distinguida Facultad de Políticas Lee Kuan Yew, en la Universidad Nacional de Singapur. Es, además, autor de numerosos libros sobre las relaciones de poder, en los que analiza los recientes cambios acaecidos en la estructura internacional y el nuevo protagonismo adquirido por el continente asiático. Su próximo libro, «El futuro es Asia», verá la luz el año que viene. En su opinión, «la cumbre Trump-Kim Jong-un es un signo más de la importancia de esta región en el nuevo balance de fuerzas».
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