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Noticias de refugiados

24-04-2020 | Fuente: abc.es
Arranca en Alemania el juicio al régimen de Assad por torturas
Muchos prisioneros sufrían úlceras y enfermedades en la piel, debido a la situación sucia y húmeda de las celdas, pero no tenían fuerzas suficientes para ahuyentar a las ratas que roían sus heridas», ha recordado un superviviente de las prisiones sirias, «morían muchos, pero pasaban varios días hasta que los guardias retiraban los cuerpos de las celdas». Unos 14.000 prisioneros perdieron la vida en las mazmorras del dictador sirio Bashar Al Asad desde el levantamiento en su contra de 2011, según el alegato presentado ayer por el fiscal, en la primera sesión del juicio en Alemania contra dos presuntos miembros de los servicios de inteligencia sirios. Anwar Raslan, de 57 años, excoronel de la Seguridad del Estado, es acusado de crímenes contra la Humanidad. El pliego de acusación le atribuye directamente 58 asesinatos, la tortura de al menos 4.000 personas y reiteradas violaciones en el centro de detención de Al Khatib de Damasco, del que era responsable. Eyad Al Gharib, de 43 años, es acusado de complicidad por su pertenencia al Muharabat, cuerpo de inteligencia del régimen de Damasco encargado del a represión a partir de a denominada Primavera Árabe. «Este proceso tiene un considerable significado a nivel mundial. Es el inicio de la investigación sistemática de los crímenes de Asad», saludó el inicio del proceso el secretario general del Centro Europeo de Derechos Humanos y Constitucionales, Wolfgang Kaleck. «Esperamos que sea un acicate para otros procesos en el mundo árabe y en Occidente», añadió. El fiscal, Jasper Klinge, ha basado su investigación en los testimonios de supervivientes que lograron llegar a Europa. Sus relatos son un rosario de actos degradantes, desde patadas en la cabeza y en los genitales hasta descargas eléctricas como rutina carcelaria, pasando por todo tipo de vejaciones y el más absoluto abandono sanitario. También adelantó ayer que presentará como pruebas decenas de miles de fotografías que hizo un exfotógrafo de la policía militar, que salió del país bajo el nombre en clave de «César» y que muestran los cuerpos torturados y los cadáveres con gran precisión. «Conocía perfectamente la magnitud de las torturas y la situación de las celdas», acusó Klinge, «los asesinatos de los detenidos, que estaban confinados en situaciones inhumanas, se llevaron a cabo bajo su responsabilidad y dirección». También describió palizas con porras, cables, tubos de plástico y «prisioneros colgados del techo por las muñecas durante horas, con tan solo los dedos de los pies tocando el suelo». «Como responsable de la unidad de investigación 251, división Al Jatb, el acusado determinó y supervisó todos los procesos operativos de la prisión, incluido el uso sistemático y brutal de la tortura», argumentó la acusación pública. Raslan ingresó en Alemania en 2014, junto a su familia, con un visado obtenido en la Embajada alemana en Omán. Solicitó asilo, alegando que había desertado y pertenecido a la disidencia durante dos años, incluso participó en una negociación de paz en Ginebra, y se estableció en Berlín. Pero a partir de 2015, cuando comenzaron a llegar refugiados sirios a Alemania, muchos de ellos víctimas de sus crímenes, empezaron a registrarse las denuncias, como las que también han presentado refugiados sirios en Noruega, Suecia y Austria. Basándose en el principio de justicia universal, al que Alemania se adhirió en 2002, se juzgan ahora en Coblenza aquellos crímenes. «Este juicio servirá de advertencia para quienes todavía están cometiendo crímenes contra la Humanidad en Siria», dijo ayer Human Rights Watch en un comunicado. Con 24 sesiones programadas, no está previsto que el juicio termine hasta al menos mediados de agosto.
24-04-2020 | Fuente: as.com
Un tatami en la azotea para entrenar kárate
El maestro de kárate palestino Khaled Sheikh el Eid, sus hijos y sus hijas se entrenan en la azotea de su casa familiar en un campo de refugiados en Rafah, en el sur de la Franja de Gaza.
22-04-2020 | Fuente: abc.es
El distanciamiento social antidemocrático en Venezuela
Si hoy le preguntamos a los ciudadanos del mundo: ¿estaría dispuesto a permanecer en distanciamiento social durante un año sin necesidad de que haya una pandemia? La respuesta obvia y rotunda sería, NO. Tal sacrificio solo se hace para salvar vidas, como lo vemos hoy a nivel global. El mundo está viviendo una paralización masiva de su forma normal de vida. Una situación similar vive Venezuela desde hace años, pero con un origen distinto: la epidemia dictatorial. Venezuela ha estado sometida a un irracional, progresivo y antidemocrático distanciamiento social impuesto por la dictadura criminal de Nicolás Maduro. Los indicadores de ese distanciamiento son variados, pero su eje común es suprimir las libertades para preservar el poder. Permítanme precisar con algunos ejemplos: En el 2014 los venezolanos salimos a la calle para protestar legítima y constitucionalmente, anticipando entonces la tragedia humanitaria que vendría. Muchos venezolanos, especialmente jóvenes, dirigentes sociales y políticos fueron arrestados por razones políticas, incluyendo el líder de nuestro partido Voluntad Popular, Leopoldo López. Fui imputado dentro de la misma «causa judicial», lo que me llevó a la clandestinidad por 108 días y luego al forzado exilio actual lejos de mi familia, de mi partido, de mi gente, pero siendo más útil desde el exterior para la lucha democrática. Toda la directiva de nuestro partido fue perseguida; unos presos, otros en el exilio, la clandestinidad o refugiados en embajadas. Como consecuencia de un aislamiento social antidemocrático, desde hace seis años tuvimos que reinventarnos. Desde entonces nuestras reuniones son digitales, incluyendo los encuentros nacionales con nuestros dirigentes locales. Ese mismo protocolo se ha extendido a los diferentes partidos políticos que disienten del régimen, e incluso, a la legítima Asamblea Nacional, donde cerca de treinta diputados están exiliados y cuatro permanecen detenidos. La dictadura ha extendido la persecución en Venezuela a toda la sociedad; tenemos cerca de 400 presos políticos, entre ellos militares, médicos, líderes sociales y de partidos, estudiantes y diputados, todos sometidos a tratos crueles e inhumanos. Se les prohíbe ver el sol, poder hablar con su familia o poder reunirse con sus abogados. Son símbolo perenne del aislamiento nacional. Como resultado, nos ha tocado conducir una lucha en unidad y asumiendo decisiones complejas sin mirarnos a los ojos entre los distintos actores políticos, tan solo escuchando nuestras voces por plataformas digitales en un país donde el internet es el peor de la región, con severos problemas de servicio eléctrico y con el riesgo permanente de que esta comunicación sea intervenida por los órganos de inteligencia del régimen coordinados por Cuba. La decisión de juramentar constitucionalmente al diputado Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela, en 2019, ha sido sin duda la decisión más crítica asumida bajo este esquema. La economía no escapa a los devastadores efectos de este distanciamiento autocrático. Las políticas de control estatal, las restricciones a la iniciativa privada y violaciones a la propiedad privada con expropiaciones ilegales han retrocedido décadas nuestra economía. La producción petrolera se desplomó de 3.2 millones bpd a poco más de 600 mil bpd en 2020. La escasez de bienes y servicios aumenta de manera exponencial. Entre 2014 y 2019 Venezuela perdió las dos terceras partes del tamaño de su economía (65%), peor que la «Gran Depresión» o la guerra civil española. El «quédate en casa» es para muchos la única opción forzada, ya que hay trabajo limitado. La empresa privada casi ha desaparecido. En contraste, ningún país con la pandemia del Covid-19 ha tenido tal impacto hasta ahora. Tristemente, el aislamiento se ha manifestado en uno de los aspectos más importantes: la educación. En 2018 la deserción escolar se ubicó en 87%. Los padres no envían a sus hijos a la escuela porque la crisis generada por Maduro ha forzado un éxodo masivo de docentes, porque la escuela cerró o, peor aún, porque no tienen como alimentarlos y frecuentemente se desmayan en clases. Una maestra confesó haber subsistido solo ingiriendo agua con azúcar por tres días hasta que colapsó. Esta crisis, hoy calificada como emergencia humanitaria compleja, obligó al menos a 5 millones de personas a abandonar el país. Un éxodo solo superado por la crisis de refugiados de Siria. Se estima que alrededor de un millón de niños quedaron sin sus padres, familias separadas por la tragedia. Según cifras de la OEA, 5 mil venezolanos por día siguen emigrando, buscando el presente de calidad que la dictadura de Maduro les niega. En Venezuela encontramos el peor sistema de salud de la región, el cual colapsó mucho antes de la pandemia producto de la corrupción de la dictadura. María Eugenia Sader, exministra de salud del régimen, es investigada por el desfalco de al menos 600 millones de dólares. Adicionalmente la inseguridad ciudadana regenta el país, Venezuela tiene la tasa de homicidios más alta del continente, con 60 por cada 100 mil habitantes. El miedo establece un toque de queda permanente, un distanciamiento social propiciado durante años por la dictadura con apoyo de los colectivos y ahora del grupo de exterminio FAES. El país ha quedado incomunicado. En 2014 el número de vuelos internacionales se redujo en un 60%. Esa cifra es mucho mayor hoy. Internamente cinco refinerías no producen gasolina a pesar de que tenemos las reservas petroleras comprobadas más grandes del mundo. Sin embargo, el régimen continúa enviando petróleo gratuitamente a Cuba. Venezuela es un país inmóvil. El aislamiento ha sido dramático y ha recrudecido durante la pandemia. Hemos dicho que enfrentamos dos virus: La dictadura de Maduro y el Coronavirus. La cura de ambos debe ser abordada urgente y simultáneamente. Superarlos solo será posible con una cooperación y asistencia financiera internacional robusta que será viable si establecemos un Gobierno de Emergencia Nacional que aplique un plan de emergencia y nos conduzca a una transición democrática creíble y verificable. El liderazgo internacional debe reafirmar su compromiso en acompañar a nuestro pueblo a levantar, ahora y para siempre, el distanciamiento social antidemocrático que ha generado la peor tragedia de nuestra historia desde el siglo XX. Para Venezuela la normalidad no vendrá cuando se logre mitigar la pandemia. La emergencia humanitaria compleja continuará tal y como hemos descrito en este artículo. La normalidad sólo vendrá cuando llegue la libertad. Ya el mundo, especialmente Europa y España, sabe lo que se sufre frente a un distanciamiento social voluntario. Oramos porque esta dificultad que hoy enfrentamos globalmente permita ratificar las convicciones democráticas y agitar la conciencia moral de todos para que juntos curemos a Venezuela del virus de la tiranía y de la epidemia dictatorial. Carlos Vecchio es embajador del gobierno interino de Venezuela ante Estados Unidos
21-04-2020 | Fuente: elmundo.es
Refugiados atrapados en el limbo del coronavirus
El proyecto de una ONG de León que acoge a extranjeros que solicitaron asilo en España se enfrenta a la emergencia sanitaria 
21-04-2020 | Fuente: abc.es
Los problemas suelen caracterizarse por no llegar nunca en un buen momento (por eso son problemas). Y para la Unión Europea, el coronavirus no ha podido llegar en un peor momento. Para luchar contra la pandemia, el primer instinto de muchos países miembros ha sido el ensimismamiento, olvidarse de sus compromisos multilaterales y cerrar fronteras a cal y canto. Una reacción, más o menos comprensible, pero que viene asociada con un enorme coste para el proyecto europeo. Precisamente cuando se suponía que la coyuntura inicialmente favorable del 2020 (menor amenaza terrorista, control de la crisis de refugiados y formalización de Brexit) tendrían que haber servido para relanzar el proyecto fundamental europeo de fronteras internas abiertas. Aunque el cliché insiste en repetir que el Covid-19 no conoce de líneas de demarcación, la resurrección de las fronteras entre los países del Viejo Continente amenaza con socavar las cuatro libertades fundamentales de la Unión Europea: el libre movimiento de bienes, servicios, capitales y persona. Además de poner en tela de juicio el mercado único y de convertir en papel mojado el acuerdo de Schengen que vincula a 26 países en la eliminación de controles al tránsito de personas y la abolición de fronteras comunes. Entre los cheerleaders del cierre de fronteras destacan la extrema derecha y los nacional-populistas, cada vez con mayor protagonismo político en diversas democracias europeas. La ironía poco sutil es que estos partidarios del resentimiento y el miedo siempre aborrecieron la idea de eliminar fronteras por el riesgo a las esencias patrias percibido por todos aquellos que compiten para ver quién se parece más a uno mismo. No podemos superar este reto existencial olvidando que Schengen, por mucho que haya sido cuestionado en los años anteriores a la pandemia, es una de las grandes victorias de Europa. Un logro asociado con prosperidad y la construcción de una identidad común a la que algunos se empeñan ahora en poner mascarilla. Entre los síntomas del coronavirus no debería figurar la amnesia.
20-04-2020 | Fuente: abc.es
El Tratado Schengen queda suspendido en la práctica y de forma indefinida
Distintos gobiernos europeos están relajando ya las restricciones dictadas para ralentizar la extensión del coronavirus, pero ninguno de ellos se plantea, siquiera, reabrir sus fronteras, lo que deja en papel mojado en Tratado Schengen, acuerdo en vigor desde 1995 y que establece un espacio común por el que los ciudadanos tienen derecho a circular libremente. Mientras se mantiene la libre circulación de capital y de mercancías, la de ciudadanos continúa indefinidamente amputada. El presidente checo, Milos Zeman, con unas 6.700 personas infectadas y 186 fallecidos, ha ido más allá y ha declarado este fin de semana que sus fronteras «deberían permanecer un año cerradas», en una entrevista concedida a la radio checa Frekvence 1. «Recomiendo a la gente que disfruten de la belleza de paisajes de nuestro país en sus vacaciones», ha respondido a la cuestión sobre la posibilidad de viajar a las playas del Mediterráneo el próximo verano, «yo paso cada año mis vacaciones en la montaña checa, en la región de Vysocina, y les aseguro que las vistas son espectaculares». La crisis de los refugiados ya fue utilizada como excusa por algunos países para faltar al Tratado y esta vez los controles parecen llegar para quedarse. Alemania El ministro de Exteriores alemñan, Heiko Maas, ha declarado que «la situación de peligro sigue siendo la misma que hace semanas y por eso no se modifican los cierres fronterizos». En cuando a la posibilidad de salir al exterior desde Alemania, considera que «sigue siendo peligroso y además es muy arriesgado porque las aerolíneas han cancelado sus vuelos y es muy fácil quedarse atrapado fuera sin posibilidades de regresar». Austria El ministro de Sanidad austriaco, Rudolf Anschober, justifica que las fronteras sigan cerradas, pero ante la posibilidad de captar turismo alemán, que este verano no podrá viajar al Mediterráneo, ha sugerido que con países como Alemania donde la situación esté bajo control, puede llegarse a acuerdos bilaterales para dejar entrar paquetes turísticos. Suiza Mantiene la prohibición estricta de entrada para extranjeros, incluidos ciudadanos europeos. Solamente y a raíz de penosas imágenes de padres viendo a sus hijos menores a través de la verja que separa la alemana Konstanza de la suiza Kreuzlingen, se ha permitido a los padres separados y cuyos hijos viven con el otro progenitor cruzar para cumplir con las visitas. En la frontera de los cantones Graubünden y Tessin, que lindan con Italia, cuelgan carteles inequívocos: «Bleibt zu Hause!» (¡Quedaos en casa!). Polonia El primer ministro placo, Mateusz Morawiecki, ha decretado la suspensión de conexiones aéreas hasta el 26 de abril y la prohibición de entrar en al país a extranjeros hasta el 3 de mayo, una decisión que se espera prorrogue a lo largo de esta semana. Dinamarca El ministro danés de Exteriores e Integración, Mattias Tesfaye, está considerando permitir la entrada al país a cónyuges y familiares cercanos, hasta ahora prohibida. Por el momento no se considera motivo «digno de reconocimiento» para cruzar la frontera, pero el ministro ha reconocido que «puedo entender que es difícil, por ejemplo, que los cónyuges que viven en diferentes países no puedan verse durante largo tiempo», en referencia a muchos ciudadanos viven en el norte de Schleswig, en Alemania, y trabajan en Dinamarca, o viceversa.
19-04-2020 | Fuente: abc.es
Viajar en tren de Wuhan a Pekín, como volar a Marte
Si con la pesadilla del coronavirus parece que estamos viviendo una película apocalíptica, salir del epicentro de la pandemia en Wuhan para regresar a Pekín es pura ciencia-ficción. Al ser la capital de China, donde está ese nuevo emperador rojo que es Xi Jinping, las medidas de seguridad son extremas para evitar un brote en esta ciudad de más de 20 millones de habitantes. Otro motivo es que el régimen se prepara para celebrar tras las vacaciones del 1 de mayo la Asamblea Nacional Popular, la reunión anual de su Parlamento orgánico suspendida en marzo por la pandemia. Convocar dos meses después dicho cónclave, que congrega a 3.000 diputados venidos de todo el país, le serviría a China para cantar victoria definitivamente mientras el resto del planeta sufre los estragos de la enfermedad Covid-19. Por ese motivo, salir de Wuhan en dirección a Pekín es más difícil que entrar. Para controlar las llegadas, las autoridades han suprimido los vuelos directos y limitado a mil los pasajeros que pueden tomar cada día los dos únicos trenes de alta velocidad que conectan ambas ciudades. En el segundo, el G4804 que salía a las 10:52 de la mañana, regresamos ayer junto a varios cientos de personas que trabajan o estudian en Pekín y acaban de salir de su estricto confinamiento de casi tres meses. Para tomar este tren, todos los viajeros deben haberse hecho la prueba del coronavirus durante la última semana y tener verde su código QR en el móvil, que acredita su salud. En una puerta de la estación de Wuhan, reservada para que los pasajeros de este tren no se mezclen con otros, policías y revisores pertrechados con monos blancos de protección comprueban la temperatura y la información enviada a una aplicación para pedir la cuarentena en casa o en un hotel designado por el Gobierno. Al llegar a Pekín, los pasajeros son registrados de nuevo antes de llevarlos a sus casas o a un hotel para que cumplan una cuarentena de dos semanas - P. M. D. Controles de temperatura Por seguridad, en los controles de acceso nos requisan los botes de alcohol y hasta las toallitas húmedas que muchos viajeros llevamos. Además de taparnos todos la cara con mascarillas, la mayoría lleva guantes de látex, gafas protectoras y gorros o capuchas. Algunos incluso visten los fantasmagóricos trajes blancos de protección y una madre y su hijo se cubren con una especie de traje «zentai» japonés, que parece un disfraz de mosca o alienígena que les tapa la cabeza. Ya en el tren, hay un asiento libre de separación entre cada pasajero y los revisores toman la temperatura dos veces en las seis horas que dura el trayecto. Por la ventanilla, a 300 kilómetros por hora pasa un paisaje permanente de obras y rascacielos en construcción, que certifica la progresiva vuelta a la normalidad en China tras dar por controlada la epidemia. A nuestro lado, Yin Guangrong, un profesor de baile pertrechado con un chubasquero, guantes y gafas, vuelve a Pekín «contento por haber salido del confinamiento en Wuhan, pero consciente de la cuarentena de dos semanas que aguarda al llegar». En la Estación del Oeste de Pekín nos recibe una legión de «astronautas», tan bien protegidos que nos hacen sentir como si fuéramos apestados o refugiados de una guerra atómica. Con altavoces, separan a los pasajeros por distritos y, tras comprobar que los datos son correctos, los llevan a los autobuses que esperan en el aparcamiento, que nos van repartiendo por la ciudad. Al vivir en el distrito de Chaoyang, a este corresponsal le toca ir hasta el parque del mismo nombre, donde otros funcionarios con monos blancos registran nuestra llegada y toman fotos del pasaporte y el billete. Además del transporte gratuito, el trato es tan afable que hasta nos ayudan a llevar el equipaje y nos dan una bolsa con comida. ¡Bienvenido a la cuarentena! Desde el parque de Chaoyang, y bajo un chaparrón para el que nos entregan un poncho de plástico, otro autobús me lleva a mí solo a mi subdistrito, donde me recoge una furgoneta que me traslada a mi domicilio. Antes de entrar en casa, hay que firmar y estampar el dedo índice en varios certificados prometiendo el cumplimiento de dos semanas de cuarentena. Para que no la rompa, han instalado un sensor en mi puerta, que al abrirse me muestra la calidez del hogar, dulce hogar tras un largo viaje. ¡Bienvenido a casa! ¡Bienvenido a la cuarentena!.
17-04-2020 | Fuente: abc.es
Grecia: comienza la acogida en el resto de Europa de menores no acompañados
La intención de mejorar las condiciones de vida de los más de 5.000 menores no acompañados que se encuentran en centros de acogida para refugiados y migrantes en Grecia está convirtiéndose en realidad: las autoridades helenas están preparando el viaje y la acogida en varios países europeos que han mostrado su solidaridad para esto chicos que se encuentran solos y en unas condiciones de vida muy difíciles. Se prevé que serán unos 1.600 los que viajarán a distintos países europeos en las próximas semanas. Los primeros en viajar a su país de acogida han sido 12 chicos, de edades entre 11 y 15 y provenientes de Siria y Afganistán que volaron este miércoles a Luxemburgo. Llevaban meses viviendo en los campos de acogida de Lesbos, Samos y Jíos. Les despidió en el aeropuerto de Atenas el Vice Ministro de Migración, Yorgos Kumuntsakos y la Secretaria Especial para la protección de Menores no acompañados, Irini Agapidaki. Los jóvenes fueron recibidos en Luxemburgo por el Ministro de Exteriores Jean Asselborn. y pasarán las dos primeras semanas de su estancia en cuarentena. Este viaje ha supuesto un gran esfuerzo tanto del gobierno griego como de la Comisaria europea de Interior, Ylva Johansson; ACNUR, la Organización Internacional de Migración y la Agencia Europea de Asilo. Al conocer la noticia, la nueva Comisaria para los Derechos Humanos del Consejo de Europa, Dunja Mijatovic, declaró que «ahora que el Covid-19 está poniendo a prueba nuestra humanidad, es alentador que las reubicaciones de menores no acompañados de Grecia hayan comenzado hoy en Luxemburgo». Y continuó instando a los demás estados miembros del Consejo de Europa a que acojan a otros «y cumplan así con nuestros valores fundamentales de solidaridad y dignidad». Kumuntzakos por su parte destacó que aunque el número de menores era pequeño, enviaba un mensaje a otros países para que siguieran su ejemplo y comentó que «ahora Grecia sufre una crisis dentro de otra crisis: migración y esta pandemia al mismo tiempo», algo que convierte una situación difícil en algo «mas difícil y complejo». Añadió que este sábado serán otros 50 los que viajaran hasta Alemania y otros 20 lo hará próximamente a Suiza. Un proceso largo y complejo El envío de menores no acompañados a otro país para su acogida no es cosa fácil: se necesita un complejo proceso burocrático mientras que estos niños se encuentran viviendo en pésimas condiciones en centros de acogida y también en celdas policiales por falta de sitio o por no poder enviarles a otros centros. Muchos han enfermado y otros sufren depresión al haber hecho un viaje traumático solos o haber perdido a parte de su familia en el viaje y haber permanecido meses en centros sin conocer su futuro. El Gobierno griego considera una prioridad el que disminuya la población migrante en las cinco islas mas cercanas a la costa turca (Lesbos, Jíos, Samos, Leros y Kos) donde las instalaciones estaban previstas para menos de 7.000 personas y en la actualidad se encuentran más de 36.000. En las próximas dos semanas se trasladarán a 2.380 personas de los centros de acogida de estas islas al resto de Grecia en campamentos, hoteles o pisos. Se han elegido a 1.730 con problemas de salud ya existentes antes de su llegada y les acompañarán el resto sus familiares más cercanos. En este grupo también se incluye a 200 solicitantes de asilo mayores de 60 años junto con sus familias, lo que representa un total de 650 personas. En la actualidad Grecia acoge, según recientes declaraciones del Ministro de Migración y Asilo, Notis Mitarákis, a unos 100.000 inmigrantes que se encuentran en campamentos, en los denominados «shelters» (en general antiguos hoteles o bloques de oficinas en los que los mas vulnerables y las familias tienen prioridad) y pisos, y representan un 1% de la población. Salidas controladas y cuarentena Se han tomado también medidas extraordinarias para evitar el contagio ante la amenaza del coronovirus, por lo que la salida de los centros de acogida y campamentos está ahora controlada y dos de ellos se encuentran en cuarentena: el primero al haberse detectado casos positivos en Ritsona (isla de Evia) y el segundo, Kutsójero, en el centro del país, por simple precaución, al haber tenido varios de sus habitantes contactos con un gran campamento roma a las afueras de la ciudad de Larisa donde se han detectado muchos casos positivos.
16-04-2020 | Fuente: elmundo.es
Refugiados atrapados en el limbo del coronavirus
El proyecto de una ONG de León que acoge a extranjeros que solicitaron asilo en España se enfrenta a la emergencia sanitaria 
14-04-2020 | Fuente: abc.es
Grecia trasladará a unos 1.000 refugiados de los campos de las islas a hoteles
La comisaria europea de Interior, Ylva Johansson, celebró este martes el próximo traslado de unos mil inmigrantes de los campos de refugiados en las islas griegas a hoteles desocupados, ante la propagación del coronavirus. La titular europea indicó en su cuenta de Twitter que «aproximadamente mil migrantes de Lesbos y otras islas griegas vulnerables a la Covid-19 están siendo trasladados a hoteles desocupados», gracias a los «esfuerzos combinados» de la Comisión Europea, la Organización Internacional de Migraciones, la Agencia de Refugiados de la ONU (UNHCR), el Gobierno heleno y la generosidad de los ciudadanos griegos. «Los valores europeos en práctica, incluso en estos tiempos difíciles», dijo. A principios de abril la Comisión Europea alertó de los primeros casos de coronavirus en los campos de refugiados de Grecia, que consideró entonces bajo control, pero instó a trasladar con urgencia a los solicitantes de asilo vulnerables a hoteles desocupados para aliviar la situación en esos centros. Además, Bruselas está pendiente aún de que se produzca la reubicación de 1.600 menores no acompañados de los alrededor de 5.200 que viven en Grecia. De momento se han ofrecido a acoger menores Alemania, Luxemburgo, Bélgica, Bulgaria, Croacia, Finlandia, Francia, Irlanda, Lituania y Portugal. El campamento de refugiados de Moria, el más grande de Europa, fue diseñado para 3.000 personas, pero alberga a unas 20.000, muchos de ellas menores. Por otra parte, ayer lunes la Organización Internacional para las Migraciones anunció que está planificando la instalación de plazas en la parte continental de Grecia para albergar a unas 5.000 personas de las más de 40.000 que hay en los campos de las islas del mar Egeo.