Infortelecom

Noticias de refugiados

04-08-2020 | Fuente: abc.es
Cada siete minutos muere una persona por coronavirus en Irán, según la televisora estatal
Cada siete minutos muere una persona por Covid-19 en Irán. Así lo reportó la televisión estatal el lunes, mientras el Ministerio de Salud reportó 215 nuevas muertes por la enfermedad y los medios estatales advirtieron sobre la falta de distanciamiento social. El presidente iraní, Hasán Rohani, ya había encendido las alarmas hace unas semanas cuando reconoció que debían asumir entre 30 y 35 millones de contagios del nuevo coronavirus en los próximos meses. El portavoz del Ministerio de Salud, Sima Sadat Lari, fue citado por la televisión estatal diciendo que las 215 muertes en las últimas 24 horas aumentaron el número de muertes confirmadas a 17.405 y el número de casos confirmados aumentó en 2.598 hasta los 312.035. Irán es el país más afectado de Oriente Medio por el virus. Los casos volvieron a aumentar luego de que el Gobierno aliviara las restricciones en el mes de abril. La televisión estatal mostró a varios iraníes en una concurrida calle de Teherán sin usar mascarillas y sin respetar el distanciamiento social. La cadena de televisión británica BBC persa informó ayer lunes que, obtuvo una serie de documentos desde una fuente anónima que certifican que el número de fallecidos triplica los 17.405 reconocidos por la república islámica, fijándose en 42.000, y duplica el de infectados, alcanzado los 451.000. Sin embargo, las autoridades de salud iraníes negaron a información y dijeron que no había encubrimiento de los datos. La filtración recibida por la cadena británica incluye datos detallados con el nombre, edad y síntomas de los ingresos en los hospitales en todo el país. La fuente decidió entregar los documentos «para sacar la verdad a la luz» y acabar con las «luchas políticas» en torno a la pandemia. Teherán tendría el mayor número de muertes, 8.120, y la ciudad santa de Qom, el que fuera epicentro del virus en las primeras semanas situado a 120 kilómetros de la capital, registraría 1.419, lo que supondría un muerto por cada mil habitantes, según los datos obtenidos por el canal en persa de BBC. El primer fallecido en el país se produjo el 22 de enero, un mes antes de lo admitido por el ministerio de Salud, y en el listado figuran 1.916 nombres de fallecidos extranjeros, la mayoría refugiados llegados de Afganistán. Con el aumento de las muertes de COVID-19 desde que se redujeron las restricciones a mediados de abril, las autoridades iraníes han dicho que las medidas para frenar la propagación de COVID-19 se volverán a imponer si no se observan las regulaciones sanitarias. Desde el mes pasado, el uso de máscaras faciales en lugares públicos y espacios cubiertos ha sido obligatorio.
04-08-2020 | Fuente: abc.es
Más de 70.000 personas han regresado a Venezuela por la crisis desatada por la pandemia, según la ONU
La pandemia del coronavirus ha provocado el retorno voluntario de miles de refugiados venezolanos por los estragos que ha dejado el Covid en los países de la región, principales lugares de acogidas para el éxodo venezolano. Al menos unas 70.000 personas han regresado al país caribeño a través de las fronteras terrestres, desde el pasado 6 de abril, fecha en la que se estableció un período de cuarentena obligatorio para los retornados. Los datos lo recoge la Oficina de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas (OCHA) en su informe publicado el pasado domingo. En concreto, 72.517 personas han cruzado a Venezuela, en su mayoría por Táchira, un estado colindante con Colombia, desde que el Gobierno de Nicolás Maduro decretó el estado de alarma y estableció una política de mano de hierro contra los retornados. «Si no fuera por los trocheros (personas que cruzan ilegalmente por la frontera), Venezuela estuviera totalmente controlada y sin ningún brote hoy por hoy». Estas palabras forman parte de los reiterados señalamientos que ha hecho Maduro en contra de los venezolanos que regresan y a los que califica como «armas biológicas» y «responsables de traer el la enfermedad». Según los últimos datos que presentó el pasado domingo la vicepresidenta chavista, Delcy Rodríguez, el país sudamericano confirmó 20.206 casos de Covid-19, 10.666 personas recuperadas y 174 fallecidos. Los estados más afectados son por orden Distrito Capital, Zulia, Miranda y Apure. El informe de la OCHA alertó de que la transmisión comunitaria está aumentando en Venezuela, un país que atraviesa por una crisis humanitaria sin precedente en la región desde hace ya algunos años, ya que se han reportado mayor incidencia de casos por transmisión comunitaria que de casos importados. Son más de 24 mil venezolanos en Colombia esperando regresar a Venezuela en medio de la pandemia. «Traidores a la patria» María Escobar regresó junto a su esposo y sus hijos a su país hace dos meses porque la pandemia los había dejado sin empleo en Colombia y ya no tenían dinero para costear sus gastos. «Canalizamos todo por Migración Colombia, quienes se encargaron de gestionar el proceso», cuenta para ABC y dice que los llevaron a un grupo como de 100 personas a un refugio para que cuando «Venezuela autorizara nuestra entrada estuviéramos libres del virus». La mujer asegura que las autoridades colombianas fueron amables con los retornados y que durante su estancia en el refugio, que se prolongó por 20 días, les proveyeron de comida y medicamentos. Sin embargo, cuando llegaron a Venezuela recibieron tratos discriminatorios y maltratos. «Traidores a la patria. Váyanse de aquí», nos gritaban los funcionarios venezolanos. En el informe, la Oficina de Asuntos Humanitarios también recordó que el 15 de julio se publicó el Plan de Respuesta Humanitaria para Venezuela, que tiene como objetivo proporcionar asistencia humanitaria a 4,5 millones de venezolanos y necesita 762 millones de dólares. Hasta el 1 de agosto, únicamente se habían recibido 134,3 millones de dólares para actividades humanitarias, incluyendo fondos para Naciones Unidas y ONGs internacionales y nacionales.
20-07-2020 | Fuente: abc.es
Bashar al Assad cumple 20 años al frente de una Siria rota
Siria elige un nuevo parlamento en una jornada que marca el 20 aniversario de la llegada al poder de Bashar al Assad. 2.100 candidatos, entre ellos varios hombres de negocios sancionados por la Unión Europea y Estados Unidos, concurren en las terceras elecciones que celebra el país desde que estallara la guerra en 2011 y en las que nadie duda de la victoria del partido Baaz, hegemónico desde 1963. Assad arranca su tercera década en el palacio presidencial de Damasco, pero esta no es la Siria que se encontró cuando llegó, este es un país destrozado por la violencia, con cientos de miles de muertos, millones de desplazados internos y refugiados, con presencia de tropas de al menos cuatro países extranjeros, una economía devastada, el 80 por ciento de la población bajo el umbral de la pobreza y ante la amenaza del coronavirus. ¿Cuánto resistirá? «Hasta que sea útil a Rusia e Irán, sus principales aliados y quienes toman las decisiones importantes. Su liderazgo está muy cuestionado, la legitimidad erosionada y Siria se ha convertido en una especie de país tutelado donde quien manda no es el presidente», piensa Ignacio Álvarez-Ossorio, profesor de Estudios Árabes e Islámicos en la Universidad Complutense de Madrid y autor de libros como «Siria: revolución, sectarismo y Yihad». El ministro de Exteriores, Walid Muallem, afirmó que «Assad seguirá hasta que los sirios quieran», cerrando filas en torno a un líder que ha gozado también del respaldo de las minorías y de las élites económicas del país. Este no era el panorama con el que soñaba Bashar cuando se hizo con el control del país tras el fallecimiento de su padre, Hafez al Assad, creador de la Siria moderna. El actual dirigente iba para oftalmólogo en Reino Unido, pero la muerte de su hermano Basel en un accidente le situó como heredero y regresó de Londres, donde había conocido a su esposa, Asma. «Assad o arrasamos el país» Sus primeros años estuvieron marcados por las promesas de apertura y cambios, conectó el país a Internet y transmitió al exterior una imagen de regeneración y modernidad, pero todo se truncó en 2011. Países como Francia, que en 2001 recibieron al matrimonio Al Assad en un viaje oficial que les llevó también a España, donde se entrevistaron con José María Aznar, pasaron a denominarle «enemigo de los sirios», según el presidente, Emmanuele Macron, y a acusarle de «masacrar a su pueblo», en palabras del ministro de Exteriores, Jean-Yves Le Drian. En ese 2011, la conocida como «Primavera árabe», que afectó a Túnez, Egipto, Libia y Yemen, estalló también en las calles de Siria, la respuesta de las fuerzas de seguridad fue brutal y comenzó una espiral de violencia que se convirtió en una guerra con final incierto. «Al comienzo hubo un dilema sobre la represión, pero pronto se aplicó el eslogan de los seguidores del régimen que decía: ?Assad o arrasamos el país?. Nueve años después Al Assad sigue en el poder y el coste ha sido arrasar Siria, por lo que no ha sido una victoria dulce y le toca gobernar en la pobreza y la destrucción», apunta Álvarez-Ossorio. La victoria en el plano militar ha permitido a Damasco controlar de nuevo la mayor parte del territorio sirio, pero cualquier atisbo de recuperación ha quedado eclipsado por las sanciones impuestas por Estados Unidos y Europa, calificadas de «guerra económica» por las autoridades. Donald Trump ha extendido a Siria la estrategia de «presión máxima» que emplea con Irán y ha puesto en marcha la denominada «Ley César». Washington lo presenta como un nuevo paso para «aislar» al presidente Al Assad y su círculo más próximo, a todos aquellos «responsables o cómplices de graves abusos contra los derechos humanos en Siria», señaló el secretario de Estado, Mike Pompeo. Inseguridad alimentaria La lista negra contiene 39 nombres, con el presidente y su esposa a la cabeza, pero como ocurrió en el Irak de Sadam Husein, el impacto más severo lo sufren los civiles. El Programa Mundial de Alimentos señala que los precios han crecido un 133 por ciento desde mayo de 2019 y que 9,3 millones de sirios sufren inseguridad alimentaria, la cifra más alta que jamás ha registrado el organismo internacional. El valor de la libra siria ha caído un 70 por ciento respecto al dólar y los sirios se enfrentan a una hiperinflación que las autoridades son incapaces de controlar. Ante este panorama, el enviado especial de EE.UU. a Siria, James Jeffrey, hizo una lectura política de su estrategia de sanciones y aseguró que «el colapso de la libra siria demuestra que Irán y Rusia no son capaces de seguir manteniendo a flote al régimen». Al Assad, sin embargo, sigue en su palacio y su familia supera el medio siglo al frente de Siria.
16-07-2020 | Fuente: abc.es
Una de las adolescentes británicas que huyó a Siria volverá a Reino Unido para defender su nacionalidad
La londinense Shamima Begum, que en 2015 huyó a Siria con dos compañeras de instituto para unirse al Estado Islámico (EI), podrá regresar al Reino Unido a fin de recurrir la decisión del Gobierno de retirarle la nacionalidad británica, dictaminó este jueves el Tribunal de apelaciones. La corte se pronunció a favor del equipo legal de Begum, que ahora tiene 20 años y sigue viviendo en un campo de refugiados en el país árabe, donde dice que se casó con el musulmán converso holandés Yago Riedjik y tuvo tres hijos, todos los cuales han fallecido. El ministerio del Interior del Gobierno del primer ministro, Boris Johnson, que se opone a su retorno, ha calificado hoy el dictamen de «decepcionante» y adelanta que lo recurrirá. El 17 de febrero de 2015, Begum, con 15 años, y sus amigas Kadiza Sultana, de 16, y Amira Abase, también de 15, las tres alumnas de un instituto del este de Londres, volaron desde la capital británica a Estambul para pasar de ahí a Siria y unirse al grupo yihadista, en un caso que conmocionó al Reino Unido. En febrero de 2019, la joven, entonces embarazada de su tercer hijo -que eventualmente moriría, como los otros dos- y con su marido en prisión, declaró en una entrevista a un corresponsal de «The Times» que quería regresar a territorio británico. Ese mismo mes, el entonces ministro del Interior, Sajid Javid, rechazó su retorno y la despojó de la nacionalidad británica por motivos de seguridad nacional. Shamima Begum (en el centro), en 2015, en una imagen tomada en el aeropuerto con sus dos compañerasBegum demandó al Gobierno con el argumento de que había quedado «apátrida», lo que quebranta la legislación internacional, pero el pasado febrero la Comisión especial de apelaciones de inmigración (SIAC) dictó que la decisión de Interior fue legal dado que la afectada puede reclamar la nacionalidad bangladeshí por la ascendencia de su madre. SIAC también rechazó su petición de poder regresar al Reino Unido para recurrir el fallo, pese a reconocer que sería difícil para ella hacerlo desde la distancia. El Tribunal de apelaciones ha revocado hoy esta decisión al concluir que «la única manera por la que (Begum) puede tener un proceso de apelación justo y efectivo es que se le permita regresar al Reino Unido para presentar su recurso». Amenazas a la seguridad «La equidad y la justicia deben, en base a los hechos de este caso, anteponerse a las inquietudes por la seguridad nacional», de modo que debe aceptarse su petición de autorización para volver a su país natal, afirmó la corte. Añadió que las potenciales amenazas a la seguridad habrán de «gestionarse a su llegada al Reino Unido», donde las autoridades pueden decidir detenerla y acusarla formalmente al amparo de la legislación antiterrorista si consideran que hay pruebas suficientes, lo que abriría otro proceso judicial. Según informaciones periodísticas, de sus amigas, Kadiza Sultana murió en Siria en un ataque aéreo de las fuerzas rusas en apoyo al Gobierno sirio y Amira Abase, que se casó con un yihadista de origen australiano, podría seguir viva. El veredicto de hoy significa que el Ejecutivo británico debe garantizar que Begum pueda personarse ante un tribunal del Reino Unido para defender su caso pese a haber asegurado que no la ayudaría a salir de Siria. Su abogado, Daniel Furner, señaló hoy que la joven «nunca ha tenido la oportunidad de dar su versión de la historia» y «agradece poder comparecer ante la justicia».
14-07-2020 | Fuente: abc.es
Las relaciones de Turquía con la UE toman un rumbo «peligroso»
De socio prioritario, candidato en puertas del ingreso en la Unión Europea, Turquía ha pasado a ser un país cuyo comportamiento «estresa continuamente nuestras relaciones», en palabras del Alto Representante para la política exterior europea, Josep Borrell. Los ministros europeos de Asuntos Exteriores se reunieron ayer en Bruselas, por primera vez de forma presencial desde el inicio de la pandemia, y aunque no entraron en discusiones concretas todavía, Grecia puso sobre la mesa la opción de diseñar sanciones contra Turquía para tratar de disuadir al régimen de Recep Tayyip Erdogan de seguir avanzando en esos puntos de fricción que la ministra española Arancha González Laya calificó como «peligrosos». En los últimos años, Turquía se ha distanciado de Europa y ha apagado sus ambiciones de llegar a ser miembro con la misma velocidad que algunos de los países de la UE le han dicho que tampoco están de acuerdo con esta perspectiva. El ministro luxemburgués, Jean Asselborn, que seguramente es el único de los ministros aún en ejercicio de los que participaron en la reunión de 2004 en la que se acordó conceder a Turquía el estatus de país candidato, cree que la situación ha cambiado radicalmente. «Hace 15 o 16 años -dijo al llegar ayer a Bruselas- tenía grandes esperanzas de que Turquía pudiera convertirse en un país europeo, un gran país musulmán, que promueva la democracia. Lamentablemente, tenemos que admitir que esto va en la dirección equivocada». Sobre todo después del misterioso golpe de Estado de julio de 2017, Erdogán ha emprendido una carrera hacia la radicalización político-religiosa y ha expandido claramente sus ambiciones de potencia regional desde Siria hasta Libia, muy cerca de los intereses europeos. Por un lado resultó el cancerbero ideal para socorrer a la UE en el peor momento de la crisis de los refugiados, pero por el otro planea llevar a cabo exploraciones y perforaciones en aguas chipriotas, donde Ankara no reconoce la soberanía de la isla. Por ello, el ministro griego de Exteriores, Nikos Dendias, dijo a su llegada al Consejo ayer que «tanto nosotros como Chipre pedimos a la UE que elabore una lista de sanciones lo bastante significativas para aplicarlas en caso de que Turquía viole los derechos soberanos de Grecia o de Chipre». Francia, que es el país con el que las tensiones han sido más significativas en las últimas semanas a causa de un grave incidente naval en el Mediterráneo, también pidió una «aclaración» sobre las relaciones con Turquía. Enfriar la situación La UE ha dejado claro en varias declaraciones formales del Consejo Europeo que los planes de Turquía «vulneran los derechos soberanos de terceros estados, no se ajusta al Derecho del Mar y no puede tener efecto jurídico alguno». Por ahora Borrell ha tratado de enfriar un poco la situación, al recordar que «las sanciones son un instrumento, no una política», aunque sin descartar nada: «El Consejo debe prepararse para ver qué medidas podrían tomarse». La lista de los asuntos que enturbian las relaciones de la UE con Turquía es larga: desde su intervención en Siria en contra de la coalición internacional de la que forman parte varios países europeos o su entrada en la guerra de Libia violando el embargo de armas decretado por la ONU, pasando por las perforaciones en aguas chipriotas. Sin embargo, la reciente decisión de volver a convertir en una mezquita abierta al culto la vieja basílica bizantina de Santa Sofía ha sido interpretada por Grecia como una provocación, mientras que la ministra española cree que Ankara debería «reconsiderarla». Para Luxemburgo, constituye una declaración «con la que Turquía ha borrado de alguna manera su acercamiento a la Unión Europea». Para desgracia de los dirigentes europeos, Turquía cuenta con un instrumento esencial para hacer presión y que es mucho más fácil de aplicar y más efectivo que cualquier sanción: cumplir su amenaza de abrir la frontera a todos los candidatos a la emigración ilegal, refugiados o no, para que intenten llegar a territorio griego o búlgaro. Borrell había estado hace una semana en Ankara, pero sus conversaciones con el canciller turco, Mevlüt Cavusoglu, fueron muy complicadas. Este le amenazó abiertamente con la posibilidad de dejar de contener a los emigrantes, si la UE opta por una actitud incómoda hacia sus intereses. La visita no sirvió en ningún caso para mejorar las cosas, sino para encuadrar la gravedad de las tensiones que se están gestando.
14-07-2020 | Fuente: abc.es
Crisis migratoria en Grecia: miles de refugiados legales se verán en la calle, sin vivienda ni trabajo
«Las autoridades griegas están consiguiendo que mucha menos gente llegue al país. Ha sido gracias a que el funcionamiento del Servicio de Asilo es mucho más rápido y a que se patrulla constantemente las fronteras marítimas y terrestres. Ahora lo que no se sabe es qué pasará con los refugiados legales, ya con derecho de asilo, porque no hay nuevos programas para ayudar a su integración en la sociedad». Lo dice un joven que quiere permanecer en el anonimato y que ve cómo su organismo, trabajando con programas financiados por la Unión Europea, tiene que desalojar a centenares de familias, muchas vulnerables y con niños pequeños. Dejan los pisos en los que residían desde hace meses y algunos desde hace años: «Las familias afganas que alojábamos y que tuvieron que abandonar los pisos se fueron a la Plaza Victoria, en el centro de Atenas. Acamparon varios días y noches ahí, pero la policía se los llevó a un campamento a una hora de la capital, a Sjistós. Ahí estarán temporalmente en contenedores otra vez. Eso sí, tendrán comida y atención médica, pero un futuro incierto». 11.000, a la calle La verdad es que el Ministerio anunció hace semanas que se desalojarián próximamente a 11.000 personas para que haya sitio para los que vienen de las islas cercanas a Turquía, pero el proceso avanza lentamente, ya que nadie quiere dejar su contenedor o su piso. Son en su mayoría afganos y sirios. «No tenemos dénde ir, ni dinero para pagar al traficante», comenta a ABC sin esconderse el joven afgano Maiwan, de 14 años. Está con su madre y sus tres hermanos, pero como uno de ellos está muy enfermo, las autoridades les han instalado en un piso. Y se pasea por la plaza para ver si han llegado familiares y amigos de Moria, donde estuvieron viviendo muchos meses. Aún no sabe si seguirán recibiendo dinero, porque el Ministerio también ha dicho que una vez que son refugiados, ya no tendrán la denominada «cashcard», que daba al mes a su madre unos 500 euros. Aunque muchos organismos humanitarios como Médicos Sin Frontera denuncian la situación, ahora mismo ya no hay refugiados durmiendo en los parques. La última redada oficial de la policía tuvo lugar en la tarde del 4 de julio, con el propio ministro de Migración y Asilo, Notis Mitarakis, presente. Ese día, declaró que «todos los refugiados que se encontraban en la Plaza Victoria tienen ahora alojamiento temporal, gracias a las acciones de la policía griega y del Servicio de Primera Acogida del Ministerio». Y denunció también la actitud de personas «solidarias» que «llegaron ahora para explotar el dolor humano y crear impresiones». Una indirecta destinada a los jóvenes, la mayoría de las juventudes de SYRIZA (casi todos los voluntarios extranjeros abandonaron el país días antes del lockdown de Marzo debido al coronavirus) que les daban víveres y animaban a que siguieran ahí para conseguir una solución. Esa noche acabaron peleando con la policía y 20 de estos manifestantes solidarios resultaron detenidos. Los refugiados fueron llevados ese día a los campamentos de Sjistós y de Skaramangá, de los que no podrán salir por el momento salvo en caso de urgencia, por los protocolos sanitarios. La policía griega sigue vigilando en muchas plazas de barrios céntricos atenienses, para que no acampe nadie. Y hay siempre un autobús esperando en la esquina para llevar a estas personas, todas ellas ya con documentos que acreditan que son refugiados, ya que obtuvieron asilo político, a uno de los campamentos. Datos positivos El Ministerio de Migración y Asilo ha dado a conocer el 7 de junio las nuevas estadísticas: en los seis primeros meses de este año llegaron un 50% menos de inmigrantes que el año pasado en el mismo periodo. Y más concretamente, entre abril y junio, la reducción fue del 92% comparado con esos meses en 2019. Asimismo, las decisiones en primera instancia sobre solicitudes de asilo fueron mucho mas rápidas (88%) entre enero y junio de este año: 46.554 comparadas con 24.701 el mismo periodo del año pasado.Mas de 17.000 personas han sido trasladadas de las islas del Egeo al resto del país (mejorando la situación en campamentos como el de Moria en Lesbos) y varios países europeos han acogido ya a menores no acompañados para su reubicación, asi como casos de niños muy enfermos con su familiares mas cercanos. En este momento, hay 92 centros de acogida y campamentos en toda Grecia, incluyendo 7.000 personas vulnerables que se encuentran confinadas en hoteles, un programa de la UE a través del Organismo Internacional de Migración. Pero ha quedado claro que el objetivo es que termine el proceso de cada solicitud de asilo en 3 meses, que habrá deportaciones (voluntarias o no, lo que supondrá regresar a gente a Turquía o a su país de origen) y que cerrarán 60 centros de acogida de los 92 existentes antes de final de año.Los que se mantendrán se convertirán en centros «cerrados», con vallas de seguridad y controles. Asimismo, salvo casos aislados de inmigrantes que dieron positivo en controles efectuados por las autoridades, los residentes de los Centros de Recepción y de los campamentos en toda Grecia siguen confinados: se controla sus salidas (las mínimas y sólo por razón grave), tienen mejor atención médica y ? no circulan por los pueblos y las ciudades cercanas. Una medida temporal que se renueva con regularidad desde el mes de marzo.
11-07-2020 | Fuente: abc.es
Lampedusa alerta de su situación «insostenible» por la oleada de inmigrantes
La isla italiana de Lampedusa, en plena ruta del Mediterráneo central, vive una situación «insostenible» por las continuas llegadas de inmigrantes, casi 800 en el último día, según ha advertido hoy el gobernador de Sicilia, Nello Musumeci. «Decenas de desembarcos en pocas horas y la llegada de cientos de inmigrantes a Lampedusa, una situación absolutamente insostenible», denunció Musumeci a los medios tras visitar este sábado la isla, que pertenece a su región. El gobernador ha pedido a Roma que declare el estado de emergencia en Lampedusa porque, asegura, se han registrado «problemas sanitarios, sociales y económicos» y urge adoptar «respuestas inmediatas». Lampedusa, el enclave más meridional de Italia y a poca distancia de las costas del norte de África (a unos cien kilómetros de Túnez), ha visto cómo en los últimos días han ido llegando pateras de forma autónoma. Ayer llegaron a sus costas 600 migrantes y en la mañana de este sábado alcanzaron la isla tres pateras con 15, 78 y 80 migrantes a bordo, según los medios locales. Esto ha provocado que el centro de acogida se sature y la delegación del Gobierno en la isla ha dispuesto un plan para trasladar a 250 de estos migrantes a Porto Empedocle, en Sicilia, después de practicarles la prueba del coronavirus. El alcalde de la isla, Salvatore Martello, ha pedido un encuentro con el primer ministro, Giuseppe Conte, para detallarle la situación que se vive en el lugar. Musumeci, acompañado por su consejero de Sanidad, Ruggero Razza, ha lamentado que Roma no ayude a la isla y tenga que hacerlo el Gobierno regional por sí solo, a pesar de que la gestión de los centros de acogida sea competencia estatal. Además pidió no considerar Sicilia y sus islas menores «campamentos de refugiados», pues la mayoría de los migrantes salvados por los buques italianos o de las organizaciones humanitarias acaban desembarcando en esos territorios. Y criticó la inacción de la Unión Europea a la hora de hacerse cargo de estas personas: «Europa, la cínica Europa, debería despertar y salir de ese papel hipócrita que interpreta desde hace demasiado tiempo», ha criticado el gobernador siciliano.
09-07-2020 | Fuente: abc.es
Alemania considera que el terrorismo de extrema derecha es la mayor amenaza para el país
El ministro del Interior alemán, Horst Seehofer, alertó este jueves del incremento de los delitos con un trasfondo de extrema derecha, racista o antisemita, una amenaza que calificó de «la mayor» para la seguridad en Alemania en estos momentos. «La cifra de delitos, el número de personas pertenecientes a estos círculos ultraderechistas y el número de los extremistas de derechas que están dispuestos a emplear la violencia ha crecido», señaló el ministro conservador en la presentación del informe de los servicios de inteligencia domésticos para 2019. Como parte de su política de «tolerancia cero» con la extrema derecha, Seehofer señaló el aumento de personal de los servicios secretos del interior y de la Oficina Federal de la Policía Criminal, así como el endurecimiento de las penas por delitos de odio en internet y los mayores controles para obtener permisos de armas. Además, indicó que los servicios secretos - conocidos como «Verfassungsschutz» - se disponen a establecer una oficina para observar las actividades ultraderechistas entre los empleados del sector público, en colaboración con los servicios de inteligencia militar. Trasfondo ultraderechista De acuerdo con el informe presentado este jueves, los delitos con trasfondo político aumentaron en un 14,2% en 2019 respecto al año anterior, mientras que aquellos relacionados con la extrema derecha lo hicieron en un 9,7%. No obstante, en ambas categorías se produjo una reducción en la cifra de delitos violentos que, en el caso de actos ultraderechistas, cayeron de 3.366 en 2018 a 2.832 en 2019, disminuyendo entre otros el número de ataques contra centros de refugiados. Entre los actos violentos con trasfondo xenófobo se registraron el año pasado cinco intentos de homicidio y tres víctimas mortales: el alcalde Walter Lübcke, asesinado por su defensa de la acogida de refugiados, y los dos transeúntes que murieron en Halle en el atentado fallido contra una sinagoga. Thomas Haldenwang, presidente del Verfassungsschutz, que acompañó a Seehofer en la rueda de prensa, destacó el aumento de individuos catalogados como ultraderechistas (32.080 personas frente a 24.100 en 2018), de los que habría 13.000 potencialmente dispuestos a cometer actos violentos. El presidente de los servicios secretos destacó que también, frente a quienes fabrican dispositivos caseros y planean ataques, existen «autores morales» que difunden «odio» por internet y en el espacio público. En este sentido, hizo hincapié en el papel de la «nueva derecha», en la que englobó a grupos como Generación Identitaria (GI) y ciertas facciones dentro del partido ultra Alternativa por Alemania (AfD). Según Haldenwang, aunque se presenten como actores políticos incómodos, no se debe olvidar que se valen de la «desinformación" y de las «teorías de la conspiración» para construir la imagen de un supuesto enemigo, contribuyendo así a la estigmatización de ciertos colectivos.
03-07-2020 | Fuente: abc.es
Turquía se aleja de Occidente
Dentro de dos semanas un tribunal administrativo turco decidirá si la basílica de Santa Sofía en Estambul ?hoy museo y patrimonio de la humanidad de la Unesco? vuelve a convertirse en mezquita, tal y como desea el presidente Erdogan. El episodio, que probablemente se resolverá en contra del sentir de la comunidad política internacional y de la cristiana, tiene ?para el régimen instalado en Turquía desde el 2002? un fuerte simbolismo. No solo hace rememorar en el imaginario colectivo del musulmán otomano la caída de Constantinopla en el siglo XV, y la conversión en mezquita de la basílica-catedral de Bizancio, sino que también es una paletada al Estado secular fundado por Ataturk en los años 30 del siglo pasado. Tayyip Erdogan, el «nuevo sultán» según The Economist, al que sus seguidores más fanáticos se limitan a denominar «reis». jefe, es coherente con sus principios islamistas, aunque llegó a la jefatura del gobierno vestido con ropajes de moderado. Al término de su accidentado paso por la alcaldía de Estambul pasó diez meses en la cárcel por la lectura de un poema en el que se llama abiertamente a la yihad, la guerra santa. Con su nuevo partido ?Justicia y Desarrollo? arrasó en 2002, y desde entonces nadie parece capaz de apearle del poder. La línea de Erdogan ha sido calificada de «nacionalismo neo-otomano», nostálgico del viejo imperio que pretende volver a forjar con sus intervenciones militares en los dos conflictos regionales más graves: el de Siria y el de Libia. Su relación con Europa es ambigua, pero los hechos ?en particular el chantaje que ejerce con los refugiados sirios en campamentos turcos que sueñan con desplazarse a la UE? reflejan el desprecio de Erdogan y su camarilla islamista hacia el viejo rival de Occidente. En la relación con E.UU. las apariencias engañan. La presunta empatía de Erdogan con Trump no va más allá del gusto por los gestos destemplados, pero ideológicamente son polos opuestos. Turquía es el eje oriental cada vez más inseguro de un vínculo atlántico en crisis.
01-07-2020 | Fuente: abc.es
Alemania disuelve una unidad de élite de su ejército en la que germinaba terrorismo de extrema derecha
Antes de marcharse a Bruselas a presidir la Comisión Europea, la exministra alemana de Defensa, Ursula von der Leyen, reconoció que la presencia de ultraderechistas en el Ejército alemán es mayor de lo que se sospechaba y advirtió que se dejaba un trabajo de limpieza a medio hacer: 280 investigaciones abiertas y el desmantelamiento de una red de extrema derecha infiltrada en la Bundeswehr que planeaba incluso atentar contra varios políticos. La actual ministra, Annegret Kramp-Karrenbauer, ha decidido poner fin al asunto y ha tomado una decisión tan drástica como ejemplarizante: disolver la unidad de élite, la KSK. «No puede continuar bajo su forma actual», dijo ayer, «tiene que ser modificada en su estructura y en su composición e integrarse mejor en la Bundeswehr». El informe del Ministerio de Defensa presentado ante el parlamento alemán, con el que justifica la medida, recoge como último incidente la detención en mayo de uno de los miembros de la KSK, que había ocultado explosivos, armas y municiones sustraidos al Ejército en el jardín de su casa y se hallaba en posesión de parafernalia nazi. Este cuerpo de las fuerzas especiales es acusado en el informe de haberse separado demasiado del Ejército, lo que ha favorecido la emergencia de «dirigentes tóxicos» y la difusión de «ideas extremistas». Con carácter de inmediatez, la segunda compañía de la KSK, donde parecía concentrarse la raíz del problema, será disuelta sin ser reemplazada. La unidad de élite sólo conservará a partir de ahora tres compañías y no participará en ejercicios ni misiones internacionales hasta que no sea consumada su renovación. El Ejército alemán emplea a cerca de 180.000 personas y es evidente que se trata de casos aislados, pero «sólo un caso ya es demasiado», como ha declarado el portavoz adjunto del Ministerio de Defensa, Boris Nannt. Además los mandos habían permitido que a sus espaldas se fraguasen planes tan abyectos como el destapado por la Fiscalía General alemana en 2017, cuando presentó pruebas del rebuscado intento de creación de un grupo terrorista en el seno del Ejército. La confabulación se remontaba a 2015, cuando la masiva llegada de refugiados desbordaba a las autoridades alemanas y el soldado Franco A. se presentó en un centro de acogida de Baviera y se registró falsamente como un solicitante de asilo sirio. Con unas pocas palabras en árabe y otras pocas en francés fingió estar en peligro y se hizo con una identidad falsa, incluso consiguió ayuda social de 400 euros al mes y el alquiler de un apartamento a cargo del Estado con el objetivo de cometer atentados y que las pruebas llevasen a un refugiado como culpable, permitiendo así azuzar los sentimientos xenófobos. En la lista de sus objetivos mortales, una lista manuscrita con la inconfundible caligrafía de otro soldado, Maximilian T., figuraban el ex presidente alemán Joachim Gauck y el ministro de Justicia, hoy de Exteriores Heiko Maas. «Ni la violencia por su cuenta ni el extremismo de derecha tienen nada que hacer en la Bundeswehr», ha dicho ahora la ministra Kramp-Karrenbauer, «quien nombra los agravios ayuda a remediarlos. Quien calla es cómplice y parte del problema». En octubre volverá a revisarse la situación interna de las compañías restantes de la unidad. Si los miembros de la KSK «no han escuchado esta primera salva de avisos, entonces abordaremos una reorganización» más amplia, ha sido su advertencia. Creada en 1996, bajo el modelo del Special Air Service (SAS) británico, la unidad de operaciones secretas está formada por unos 1.400 soldados, entre miembros de operaciones y apoyo logístico. Entre sus misiones figuran repatriar a los alemanes de zonas de guerra o en crisis, trabajos de inteligencia o entrenar a fuerzas aliadas. Un depósito de armas y municiones descubierto en mayo en el jardín de uno de los miembros de este cuerpo de élite, la reciente desaparición de 48.000 cartuchos y 62 kilos de explosivos de los almacenes de la KSK y la carta de preocupación de un oficial a la ministra de Defensa hacen pensar que lo descubierto hasta ahora no eran casos aislados y ha servido de detonante de la disolución. «La gran mayoría de los soldados del ejército alemán son firmemente fieles a la Constitución alemana y el KSK sigue disponible en su tarea de salvar vidas», ha defendido la ministra al conjunto de la institución, «pero debo eliminar sin contemplaciones a los extremistas violentos de derecha y seguiremos tomando las medidas necesarias hasta haberlo logrado por completo».
...
6
...