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Noticias de recortes sociales

28-09-2017 | Fuente: elpais.com
Cómo Cataluña lideró los recortes sociales
El desplome del gasto social, un 26% entre 2009 y 2015, apuntala el descontento La protesta se volvió contra Mas, pero también fue bandera del independentismo
24-09-2017 | Fuente: abc.es
La era Merkel: del déficit al superávit
Ay, Alemania! ¡Quién te ha visto y quién te ve! En otoño de 2005, cuando Merkel ganó sus primeras elecciones generales, el país llevaba tres años incumpliendo el Pacto de Estabilidad europeo, sobrepasando el límite de déficit del 3% del PIB y con un endeudamiento que escandalizaba a los contribuyentes. Hoy recibe reprimendas del FMI por su excesivo superávit. Los «halcones» del BCE acogotaban por entonces sin piedad a las «palomas» y todavía se leía en la prensa que la institución monetaria europea había sido creada «a imagen y semejanza» del Bundesbank, sin que ningún economista germano pudiera siquiera imaginar hasta dónde podía llegar la política monetaria expansiva de un director del BCE de procedencia italiana. Solo un verso suelto, el socialdemócrata Thilo Sarrazin, osaba en 2005 criticar la política abierta de inmigración y subrayar sus costes para la identidad alemana, lo que le valió el ostracismo económico y político, con un altísimo precio para él y su familia. Y los berlineses todavía sonreían con condescendencia a quien se plantaba en la nueva capital alemana con intenciones de comprar un piso, en lugar de alquilarlo, y hacían cuentas sobre la servilleta de papel de la cafetería demostrando que el único que ganaría con esa operación era el banco. Hoy la prensa alemana emplea con soltura la expresión «burbuja inmobiliaria» sin que las autoridades se atrevan a reconocerla. Durante esta era Merkel, el mundo ha cambiado también con Alemania. Facebook no era en 2005 más que un catálogo de ligues que no traspasaba las puertas de Harvard y el Smartphone estaba por inventar, mientras que hoy Merkel hace campaña con youtubers y el populismo conquista voluntades en el reino de la posverdad, las redes sociales. El teléfono ya existía, claro está, pero en Washington se seguía repitiendo esa pregunta falsamente atribuida a Henry Kissinger: «¿A quién tengo que llamar cuando quiero hablar con Europa?». Y cuando los corresponsales escribían el adjetivo «todopoderoso» en un artículo firmado desde Alemania, no estaban refiriéndose precisamente al inquilino de la Cancillería de Berlín, recién mudada desde Bonn y cuyas obras todavía estaban en los últimos remates, sino a menudo al sindicato de la metalurgia, IG Metall. De Aznar a Rajoy ¿Las relaciones por entonces entre Alemania y España? Así, así. Schröder nos la tenía jurada después de que Aznar bloquease durante toda una noche la cumbre europea de Berlín, hasta que Alemania accedió a aumentar los fondos de cohesión para España. «Me voy a fumar un puro», dijo tras la enésima negativa y a eso de las cuatro de la mañana, cuando en la sala de prensa se hablaba ya de fracaso del encuentro. Después de eso y de la foto de las Azores, se había extinguido la relación política entre los dos gobiernos. En las imprescindibles bilaterales reinaba la tensión y el enfrentamiento. La incomunicación era total. Desde que Merkel gobierna en Berlín, por el contrario, los dos gobiernos han estrechado relaciones hasta la amistad personal, o al menos confluencia de intereses personales, que es a lo más que se puede llegar en estos casos. No solo Merkel y Rajoy han llegado a cierta complicidad en su relación política. Muy estrechos colaboradores de ambos pasan juntos incluso vacaciones de verano con sus familias, creando vías de influencia más efectivas que las puramente institucionales. Zapatero inició el proceso, agradando en su día a la canciller con la modificación exprés de la Constitución para limitar el déficit público, cuando Alemania, convertida a la austeridad, se empleaba afondo en imponer su fe al resto de los europeos. Y Rajoy, tras un quiebro alarmante para Berlín, cuando modificó unilateralmente su objetivo de déficit, ha sabido labrarse la fama de «hombre fiable» en la Cancillería. Decadencia socialdemócrata Pocos elementos permanecen inmutables en la era Merkel. Uno de ellos es la decadencia del Partido Socialdemócrata (SPD). Antes de irse, Schöder legisló una serie de recortes sociales, la «Agenda 2010», que según reconoce la canciller permitieron después a Alemania capear el temporal de la crisis, pero que partieron el partido por la mitad. El número dos del gobierno Schröder, Oskar Lafontanie, dio un portazo y se marchó a Die Linke, dejando a la izquierda alemana dividida e irredenta. Mientras tanto, Merkel ha ido superando crisis tras crisis : la financiera de 2008, colocándose del lado de los ahorradores y saliendo a garantizar «su dinero está seguro en el banco»; la del euro y los rescates, bajo el principio «no hay alternativa»; la de Fukushima, legislando el abandono exprés de la energía nuclear en Alemania; el Brexit, que «significa Brexit»; y la de los refugiados, repitiendo «podemos conseguirlo». Alemania ha dejado de ser aquel país dividido entre los quejosos Länder orientales y los provincianos occidentales para convertirse en una potencia indiscutible en cualquier escenario global. No solo Forbes ha declarado a la canciller la mujer más poderosa del mundo, sino que un nuevo sentir alemán ha despertado, posiblemente desde que volvieron a ondear banderas alemanas en Berlín, durante el Mundial de 2006. Por eso no es de extrañar que el programa electoral de la CDU se resuma únicamente en dos palabras: Angela Merkel.
27-05-2017 | Fuente: abc.es
Clinton recurre a la caída del Nixon para atacar a Trump
La exaspirante demócrata a la presidencia de EE.UU. Hillary Clinton ha recordado la caída del presidente Richard Nixon (1969-1974), en una alusión velada a la situación que está enfrentando el actual mandatario, Donald Trump. Clinton ha regresado a la universidad donde se graduó hace 48 años, el Wellesley College, en Massachusetts, donde ofreció el discurso de graduación para los jóvenes que terminaban este año su carrera. La exsecretaria de Estado recordó los tiempos en los que ella era estudiante, y que la victoria de Nixon en las elecciones de 1968 también había molestado a muchos de su generación, tratando de comparar la situación actual con la de entonces. «Estábamos furiosos por la elección presidencial de un hombre cuya presidencia acabaría eventualmente en desgracia, con un juicio político por su obstrucción a la Justicia -dijo entre ovaciones-. Después de despedir a la persona que le estaba investigando en el Departamento de Justicia», agregó con un claro paralelismo hacia la Administración de Trump. Nixon ordenó en octubre de 1973 el despido del fiscal especial encargado del caso «Watergate», que en 1974 le convirtió en el único presidente de EE.UU. en presentar la dimisión. El multimillonario republicano, por su parte, despidió hace unas semanas al que fuera director del FBI, James Comey, quien estaba encabezando las investigaciones sobre una posible colusión entre la campaña del magnate y el Gobierno ruso para interferir en las elecciones presidenciales de 2016 en perjuicio de la propia Clinton. «Pasamos por ese tiempo tumultuoso, y una vez más empezamos a prosperar», continuó, alentando a los graduados sobre su futuro. La exsecretaria de Estado lanzó varias críticas hacia quien fuera su rival en los comicios del pasado año, mientras animaba a los jóvenes a seguir luchando por su futuro. «Cuando las personas en el poder inventan sus propios hechos y atacan a quienes los cuestionan, pueden marcar el comienzo del fin de una sociedad libre», dijo. «Algunos incluso están negando cosas que vemos con nuestros propios ojos, como el tamaño de las multitudes», agregó Clinton, en referencia a la pelea que mantuvo la Casa Blanca sobre la cantidad de gente que asistió a la investidura de Trump el pasado enero en comparación con la de su predecesor, el demócrata Barack Obama. «Eso no es una hipérbole, es lo que han hecho los regímenes autoritarios a lo largo de la historia. Tratan de controlar la realidad», advirtió, en alusión a las duras críticas del Gobierno de Trump a la prensa y sus planteamientos sobre «hechos alternativos». Respecto a la propuesta presupuestaria presentada por el mandatario esta semana, que contempla recortes sociales, Clinton la calificó como «un ataque de una crueldad inimaginable contra los más vulnerables: los más jóvenes, los más viejos, los más pobres y los trabajadores que necesitan un poco de ayuda para ganarse o aferrarse a una vida decente y de clase media». No obstante, la también ex primera dama insistió en que las nuevas generaciones, como la audiencia a la que estaba dirigiéndose, tienen que «defender la verdad y hacer de una sociedad libre el valor fundamental de cada uno de sus días».
27-05-2017 | Fuente: abc.es
Clinton recurre a la caída de Nixon para atacar a Trump
La exaspirante demócrata a la presidencia de EE.UU. Hillary Clinton ha recordado la caída del presidente Richard Nixon (1969-1974), en una alusión velada a la situación que está enfrentando el actual mandatario, Donald Trump. Clinton ha regresado a la universidad donde se graduó hace 48 años, el Wellesley College, en Massachusetts, donde ofreció el discurso de graduación para los jóvenes que terminaban este año su carrera. La exsecretaria de Estado recordó los tiempos en los que ella era estudiante, y que la victoria de Nixon en las elecciones de 1968 también había molestado a muchos de su generación, tratando de comparar la situación actual con la de entonces. «Estábamos furiosos por la elección presidencial de un hombre cuya presidencia acabaría eventualmente en desgracia, con un juicio político por su obstrucción a la Justicia -dijo entre ovaciones-. Después de despedir a la persona que le estaba investigando en el Departamento de Justicia», agregó con un claro paralelismo hacia la Administración de Trump. Nixon ordenó en octubre de 1973 el despido del fiscal especial encargado del caso «Watergate», que en 1974 le convirtió en el único presidente de EE.UU. en presentar la dimisión. El multimillonario republicano, por su parte, despidió hace unas semanas al que fuera director del FBI, James Comey, quien estaba encabezando las investigaciones sobre una posible colusión entre la campaña del magnate y el Gobierno ruso para interferir en las elecciones presidenciales de 2016 en perjuicio de la propia Clinton. «Pasamos por ese tiempo tumultuoso, y una vez más empezamos a prosperar», continuó, alentando a los graduados sobre su futuro. La exsecretaria de Estado lanzó varias críticas hacia quien fuera su rival en los comicios del pasado año, mientras animaba a los jóvenes a seguir luchando por su futuro. «Cuando las personas en el poder inventan sus propios hechos y atacan a quienes los cuestionan, pueden marcar el comienzo del fin de una sociedad libre», dijo. «Algunos incluso están negando cosas que vemos con nuestros propios ojos, como el tamaño de las multitudes», agregó Clinton, en referencia a la pelea que mantuvo la Casa Blanca sobre la cantidad de gente que asistió a la investidura de Trump el pasado enero en comparación con la de su predecesor, el demócrata Barack Obama. «Eso no es una hipérbole, es lo que han hecho los regímenes autoritarios a lo largo de la historia. Tratan de controlar la realidad», advirtió, en alusión a las duras críticas del Gobierno de Trump a la prensa y sus planteamientos sobre «hechos alternativos». Respecto a la propuesta presupuestaria presentada por el mandatario esta semana, que contempla recortes sociales, Clinton la calificó como «un ataque de una crueldad inimaginable contra los más vulnerables: los más jóvenes, los más viejos, los más pobres y los trabajadores que necesitan un poco de ayuda para ganarse o aferrarse a una vida decente y de clase media». No obstante, la también ex primera dama insistió en que las nuevas generaciones, como la audiencia a la que estaba dirigiéndose, tienen que «defender la verdad y hacer de una sociedad libre el valor fundamental de cada uno de sus días».
27-03-2017 | Fuente: abc.es
Lafontaine, el izquierdista con el que coquetea el SPD
En El Sarre, su tierra natal, es Oskar a secas. En el resto de Alemania se le conoce porque fue el primer candidato socialdemócrata a la cancillería de la Alemania reunificada, contra Helmut Kohl, y porque su oposición a las reformas de la Agenda 2010, que implementó el mismo canciller socialdemócrata Gerhard Schröder que le había nombrado ministro de Economía, le llevó a abandonar el cargo y el partido, a fundar junto a los excomunistas de la antigua Alemania del Este una formación más radical, Die Linke (La Izquierda) y dejar así el voto de izquierdas dividido desde entonces. El candidato del SPD (socialdemócrata), Martin Schulz, tanteó su alianza para arrebatar el poder a la CDU de Merkel en El Sarre. Y le ha hecho varios guiños sobre la posibilidad de desmontar los recortes sociales de la Agenda 2010, acometida hace diecisiete años, con el objeto de propiciar una reunificación de la izquierda. Desde que se casó con Sahra Wagenknecht, actual presidenta del grupo parlamentario de Die Linke y 26 años menor que él, ha descendido el nivel de agitación que aportaba a la política alemana, pero junto con el francés Jean-Luc Mélenchon y el griego Yanis Varufakis, ha seguido reivindicando «una renegociación completa» de los tratados europeos que, en su opinión, «han solidificado el neoliberalismo y hacen imposible alcanzar la promesa de igualdad». Su europeísmo no tiene nada que ver con el de Martin Schulz y si una coalición de izquierdas llegase a Berlín sus opiniones tendrían peso. Lafontaine ha seguido estigmatizado por el SPD como enemigo en un enfrentamiento fratricida hasta que el actual ministro de Exteriores, Sigmar Gabriel, se reunió con él en otoño de 2016. En esa reunión fueron exploradas posibles alianzas para desplazar a Merkel y Gabriel regresó a Berlín con la consigna de la reconciliación. «Para Schulz es un oponente como el resto, alguna vez han hablado por teléfono», comenta un miembro del SPD, que sugiere que en caso de una coalición de izquierdas «no querría una primera línea, sino un puesto táctico en el grupo parlamentario».
09-02-2017 | Fuente: abc.es
El extraño día en que Corbyn le ganó un debate a May
Le ha costado año y medio. Pero ayer, por primera vez desde que es líder de los laboristas, el alicaído Jeremy Corbyn fue capaz de desarbolar a Theresa May en una sesión de control en el Parlamento. Una torpeza del mandatario conservador de la autoridad local de Surrey, que envió varios «sms» a un alcalde laborista cuando pensaba que escribía a un miembro del Gobierno, proporcionó a Corbyn un inesperado regalo para poner a la primera ministra contra las cuerdas. Los mensajes acreditarían un trato de favor a Surrey, feudo tory de siempre, en relación a otros condados de Inglaterra. El líder laborista preguntó seis veces a May por lo ocurrido, pero fue incapaz de contestar a la acusación y se escabulló con crítica genéricas al partido rival. A comienzos de año, el Condado de Surrey, al Sureste del Gran Londres, con más de un millón de habitantes y gobernado por los tories desde siempre, anunció un referéndum sobre una gran subida de impuestos para compensar los recortes sociales del Gobierno. Según la autoridad local de Surrey, una zona rica de Inglaterra, desde 2010 habían perdido 170 millones de libras debido a las medidas de ahorro. Lo que proponían para poder mantener la calidad de servicios sociales era una brutal subida del impuesto sobre las viviendas, del 15%, que iban a someter a un referéndum. Los vecinos tendrían que elegir entre pagar más tasas o tener menos servicios asistenciales. Pero el pasado martes, súbitamente, Surrey redujo la subida impositiva a solo un 4,9% y se olvidó del referéndum. Los «sms» que leyó Corbyn en el Parlamento probarían que el jefe de la autoridad local de Surrey, David Hodge, llegó a un acuerdo secreto con el Ejecutivo para recibir más dinero a cambio de aparcar su controvertido referéndum. La consulta suponía un problema para el Gobierno, porque los ministros de Salud y Economía tienen su circunscripción electoral en Surrey y porque revelaba el calado de los recortes sociales en un momento en que May alardea de conservadurismo compasivo. Uno de los «sms» deja poco lugar a dudas de que hubo un acuerdo monetario bajo cuerda. «Los números que indicas creo que son aceptables para mí para poder suspender el R», escribe Hodge en relación al referéndum. La torpeza del mandatario local consistió en que quería escribir a Nick Forbes, asesor del ministro de Administraciones Locales, pero por error los mandó al perplejo alcalde de Newcastle, Nick Forbes, que se los remitió a Corbyn. Hodge jura que no existe un acuerdo secreto para recibir más dinero y los portavoces del Número 10 también lo niegan. Pero la bancada de la oposición, desmoralizada por la pésima labor habitual de Corbyn, la gozó abucheando a la «premier».
21-11-2016 | Fuente: elpais.com
Fillon propone recortes sociales y rechaza la adopción en parejas gais
El ex primer ministro lidera las primarias de Los Republicanos con el programa más conservador de la derecha francesa. La segunda vuelta es el domingo próximo
23-06-2016 | Fuente: abc.es
Diccionario rápido del laberinto del Brexit
ANTECEDENTES. Los ingleses no siempre fueron tan euroescépticos. En 1961 llamaron por primera vez a la puerta del Mercado Común, pero el altivo general De Gaulle los vetó varias veces. Ingresaron por fin en 1973 y dos años después aprobaron en referéndum continuar dentro, con un 67% de apoyo. El Partido Conservador pidió entonces el ?sí?. En los noventa, las épicas peleas presupuestarias de Thatcher con Bruselas siembran las primeras semillas antieuropeas en la familia tory, que brotan frondosas cuando su sucesor John Major firma el tratado de Maastricht en 1992. La herida euroescéptica siguió abierta desde entonces en el partido. Cameron quiso cerrarla definitivamente con la consulta y, sobre todo, buscó proteger su flanco electoral derecho ante la crecida de UKIP, partido eurófobo y casi xenófobo que cala en las clases populares inglesas. BORIS. Se llama Alexander Boris de Pfeffel Johnson y es periodista. Nació en Nueva York hace 52 años y tiene sangre turca (un abuelo), suiza, francesa e inglesa. Aclamado alcalde de Londres durante dos mandatos, hace solo un par de años defendía seguir en el mercado único europeo. Se ha puesto al frente de la campaña Leave para intentar alcanzar así el sueño de su vida, dormir en el Número 10. Ha cultivado el nacionalismo inglés en la campaña y presenta la jornada de mañana como ?el Día de la Independencia?. Ha recurrido estos días a numerosos datos y afirmaciones mendaces, como que Turquía va a entrar en la UE ya, o que Londres envía a Bruselas cada semana 350 millones de libras (se probó que son 130). Su padre y sus hermanos apoyan a Remain. CAMERON. Tremenda encrucijada la de hoy para su carrera. Si gana el referéndum, será a sus 49 años el político más exitoso de la posguerra, con dos victorias electorales -una con la primera mayoría absoluta tory desde 1992- y triunfos en dos referéndums a cara de perro, el escocés y el europeo. Si pierde, él asegura que seguirá en el poder. Pero habrá un motín de tories eurófobos para desalojarlo al momento. Ha reconocido en campaña que es euroescéptico, pero recomienda seguir en la UE por la economía y razones de seguridad. Cameron trata a Boris, quien se cree mucho más listo que él, con cierto paternalismo. Patricios ingleses, ambos pasaron por Eton y Oxford. Han fingido llevarse bien durante años, pero nunca han sido amigos. COX. El salvaje asesinato de la diputada laborista Jo Cox, que ayer habría cumplido 42 años, a manos del desequilibrado neonazi Thomas Mair, sacudió y estremeció la campaña. Era una activa pro europeísta y una mujer admirada por su compromiso solidario con los países del tercer mundo y su buen humor. Su marido Brendan, antiguo asesor de Gordon Brown, asegura que ?fue asesinada por sus ideas políticas?. GOVE. El cualificado y sinuoso ministro de Justicia, Michael Gove, escocés de 48 años, ha sido para Cameron el ?tú también, Bruto? de esta campaña. David y Samantha eran amigos personales de Gove y su esposa Sarah. Fue adoptado cuando tenía cuatro meses por una familia dueña de una piscifactoría escocesa, que quebró. Culpa a la UE de aquella bancarrota y dice que es lo que lo hizo euroescéptico. Ha derrapado mucho en campaña, abogando por no creer a los expertos. Ayer pidió disculpas por comparar el trato de Remain a Leave con los nazis que se reían de los experimentos de Einstein. FARAGE. El hombre de las pintas, el inteligente líder populista y populachero de UKIP, ha sigo el garbanzo negro de la campaña. Nadie, ni siquiera Gove y Boris, ha dejado de condenar su bochornoso cartel electoral con una cola de refugiados bajo el lema ?Punto de ruptura?. Pero tiene su público. El xenófobo UKIP ganó las europeas de 2014 y obtuvo cuatro millones de votos en las generales de hace un año PARLAMENTO. Es abrumadoramente europeísta. De los 650 diputados de los comunes, 478 votarán ?In? (73,5%) y 159 ?Out?, menos de un cuarto. Guardan su secreto el 1,4% de sus señorías. PERFILES. Escocia, Irlanda del Norte y Londres, por este orden, son los territorios más europeístas. Los que menos East Anglia y las Mindlands, la franja del centro de Inglaterra. El prototipo del perfecto votante del ?In? sería una escocesa universitaria, de entre 18 y 29 años, clase alta o media y simpatizante de Los Verdes. El perfecto ?outer? sería un varón de más de 60, sin estudios, de clase baja, trabajador manual y votante de UKIP. PRONÓSTICOS. Las encuestas han ido fluctuando, más bien cerca de un empate. Ayer el barómetro de sondeos de ?Financial Times? daba un punto de ventaja a Leave y el del ?Telegraph? situaba dos por delante a Remain. El indicador de los mercados del juego, que acierta en el Reino Unido más que la demoscopia, da 76% de posibilidades al ?In?, con más de cien millones de libras colocados en la mayor apuesta no deportiva de la historia del Reino Unido. Hay más indicios pro ?In?: la libra se apreció fuertemente el lunes y martes y la bolsa, el FTSE 100, subió ayer a las 2.30 (hora española) 50 puntos, su pico más alto en dos semanas. Lo normal es que gane la permanencia. RAZONES. La campaña del ?In? defiende que el país será ?mejor, más fuerte y más seguro? dentro de la UE. Pero en la práctica, Cameron y Osborne casi se han limitado a apelar al miedo al shock económico que traería el Brexit. El Gobierno ha dicho que cada hogar perdería 4.500 euros anuales, subirían la cesta de la compra y las hipotecas y se perdería empleo. También han amenazado con un ?Presupuesto de Emergencia? en caso de Brexit, con subidas de impuestos y recortes sociales para ahorrar 30.000 millones de libras. Leave llama a esos augurios económicos el ?Proyecto Miedo?. Su discurso es que el país ha perdido democracia y soberanía, inmolados ambos en el altar burocrático de Bruselas, y es hora de ?retomar el control?. Alegan que la primera corte británica es ahora el Tribunal de Justicia Europeo. Su gran arma ha sido la inmigración. Recuerdan cada día, a veces con tintes xenófobos, el dato cierto de que Cameron prometió cien mil inmigrantes al año y ahora son 330.000. Nacionalismo sentimental, que se condensa en las apelaciones de Boris que enardecen al público. ?El Día de la Independencia?. Como la película de Hollywood. REPERCUSIONES. Si en la madrugada de mañana hubiese Brexit, algunos bancos globales auguran una devaluación de la libra de hasta el 20% y que el FTSE caería a los 4.900 puntos, dejándose 346.000 millones de libras. El Gobierno ha preparado un plan de emergencia ante la (improbable) salida. RESPALDOS. Ningún aliado importante histórico del Reino Unido (EE. UU., Canadá, Australia, Nueva Zelanda) apoya el Leave. El FMI, Obama, la OCDE, la patronal británica CBI, la mayoría de los grandes empresarios locales, la City y la gran banca están por la permanencia. Remain recuerda como caricatura ?aunque es bastante cierto- que los únicos líderes foráneos que están por el Out son Donald Trump y Marine Le Pen.
07-05-2016 | Fuente: abc.es
La victoria en la alcaldía de Londres camufla un mal debut electoral de Corbyn
En un primer vistazo rápido, se podría pensar que el Súper Jueves electoral británico no ha mudado demasiado el panorama. Pero hay matices relevantes. Londres tendrá el primer alcalde musulmán de su historia, el laborista Sadiq Khan. El separatismo escocés gana por tercera vez consecutiva, pero no logra la holgadísima mayoría absoluta que venían pregonando. A Nicola Sturgeon, la primera ministra del SNP, le han faltado dos escaños. También de Escocia llega una sorpresa llamativa: descalabro laborista, con pérdida de 13 diputados, y ascenso al segundo puesto del Partido Conservador. En Gales, los laboristas ceden un poco, pero podrán seguir gobernando. Las elecciones locales se presentaban sobre todo como el primer examen para Jeremy Corbyn, el veterano apparatchik de 66 años que en septiembre se impuso en las primarias con un 60% de apoyo, paradójicamente con los jóvenes como su gran soporte. El debate sobre Corbyn, parlamentario casi perenne (lleva en los Comunes desde 1983), es sencillo. Para sus partidarios es un político «auténtico», la antítesis de los candidatos prefabricados del establishment, y solo él puede curar al partido del centrismo blairista. Para sus detractores es un radical, casi rondando lo friki, que carece de programa económico y será letal en los caladeros del centro donde se ganan los comicios. Peores resultados que Miliband ¿A quién dieron la razón las elecciones de ayer? Cal y arena. Es cierto que el laborismo de Corbyn naufraga en Escocia. También es reseñable que por primera vez en 30 años, el partido de la oposición pierde representación en los 124 ayuntamientos ingleses que se elegían. Corbyn ha empeorado los buenos resultados del denostado Ed Miliband en las locales de 2011. Pero ha evitado el descalabro que le anticipaban las encuestas y camufla su mala faena con la perla de Londres, donde Khan ha barrido por nueve puntos al plutócrata Zac Goldsmith, un candidato abúlico, que nunca acabó de enchufarse a la campaña. Se da por descontado que tras lo de ayer nadie sacará la daga hasta que pase el referéndum europeo En su primera valoración, desde Sheffield, Corbyn lo dejó en un «hemos resistido» bastante certero. Aunque reconoció que «queda mucho por hacer». Desde que llegó al cargo, no pasan quince días sin que la prensa tory airee algún supuesto golpe de mano de los moderados blairitas para descabalgarlo. Pero se da por descontado que tras lo de ayer nadie sacará la daga hasta que pase el referéndum europeo del 23 de junio. Su mano derecha, John McDonnell, le echó un capote: «No se puede juzgar a Jeremy por ocho meses de trabajo». Menos contentos estaban algunos diputados laboristas o concejales damnificados, enojados por el espectáculo que dio el partido en la semana previa a los comicios, al brotar bochornosos episodios de antisemitismo. El líder laborista en la ciudad naval de Porstmouth, en el Sur de Inglaterra, tachó a su jefe de filas directamente de «incompetente», «es incapaz de ofrecernos el liderazgo que necesitamos». El parlamentario Neil Coyle lamentó que «con Corbyn nos estamos alejando de llegar al Gobierno». Emma Reynolds, otra diputada laborista, reconoció que «nos queda mucho para volver a la lucha por el poder». La pérdida de los conservadores En el campo conservador, parecido pero al revés: se corría un velo sobre la pérdida de Londres, donde Boris Johnson había gobernado los últimos ocho años, y se celebraba el éxito en Escocia y una leve ganancia de concejales. «¡Vaya logro tras seis años en el poder!», valoró George Osborne, mano derecha de Cameron y ministro de Economía. Y es que los conservadores también llegaban a las urnas con averías en el motor: un partido quebrado por la fisura europea y la polémica por los recortes sociales, que obligó a modificar el presupuesto después de que se considerase inhumano. Cameron felicitó efusivamente a Ruth Davison, su nueva y triunfal líder escocesa, que ganó 16 escaños más y se aupó al segundo puesto. En cuanto a lo de Londres, Zac Goldsmith estaba amortizado. Su partido había asumido hace tiempo que era un candidato erróneo, y además, antieuropeo, algo que Cameron tiene ahora muy en cuenta. Ante el referéndum de junio, hasta puede que no le venga mal tener al laborista Khan, europeísta, instalado en el City Hall.
05-10-2015 | Fuente: abc.es
Cameron mantiene los recortes sociales pese a las críticas internasCameron mantiene los recortes sociales pese a las críticas internas
El Partido Conservador, muy reforzado tras su inesperada mayoría absoluta de mayo, ha escenificado su posición de fuerza eligiendo Manchester para celebrar su congreso anual, que comenzó ayer. Pese a esa posición cómoda, la conferencia política tiene temas calientes: el debate sobre Europa; los recortes de ayudas sociales, contestados por algunas voces del propio conservadurismo, y los primeros movimientos de los candidatos para suceder a Cameron, que ya ha anticipado que no se presentará dentro de cinco años.A modo de saludo de la cumbre conservadora, unos 65.000 manifestantes, según la Poli..
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