Infortelecom

Noticias de prejuicios

24-06-2020 | Fuente: abc.es
Un anuncio de easyJet indigna a Italia: «Calabria, tierra de mafiosos y terremotos»
Ha sido épica la metedura de pata de easyJet, la segunda compañía aérea de bajo coste de Europa: Describe la región de Calabria, al sur de Italia, como «tierra de mafiosos y terremotos». Para promocionar los vuelos a la ciudad de Lamezia Terme (Catanzaro), uno de sus destinos, iniciaba así un texto publicitario en su página web: «Para percibir el auténtico sabor de la animada vida italiana, nada mejor que Calabria». Se trata de un buen comienzo, pero de inmediato lo empeoró hasta extremos increíbles tratándose de una publicidad para promocionar viajes y turismo: «Esta región sufre de una evidente ausencia de turistas debido a su historial de actividad de la mafia y terremotos, así como la falta de ciudades icónicas como Roma y Venecia capaces de atraer a los seguidores de Instagram». En su operación de marketing, easyJet podía haber echado mano de ciudades milenarias como Reggio y dos de las ciudades más importantes de la Magna Grecia: Crotona, fundada en el siglo VIII a.C., donde vivió Pitágoras, y la antigua Sibari, celebrada por su vivacidad cultural y costumbres, una de las ciudades más importantes de ese territorio ocupado por los colonos griegos en el sur de la península italiana. EasyJet podía haberse referido también a Locri, patria de Zaleuco, legislador griego del siglo VII a.C., el primero del mundo occidental, que escribió leyes para la ciudad, dando lugar al llamado Código Locrio. Siglos de historia tienen también Cosenza, capital del antiguo pueblo de los Brucios (Bruzi, en italiano) y la ciudad de Bernardino Telesio, filósofo y naturalista. En fin, EasyJet podía haber citado también a Catanzaro, ciudad de la seda o a Mileto, capital de los normandos. Pero, no. La aerolínea británica de bajo coste se refiere en su anuncio sobre Calabria como la «tierra de mafiosos y terremotos», el último de los cuales, por cierto, ocurrió hace más de un siglo: en el 1908. EasyJet, después de esa introducción, prefiere caer en los tópicos de cualquier anuncio turístico: «Si está buscando una pequeña muestra de la ?dolce vita?, sin demasiados turistas, entonces estás en el justo lugar. Llegue a las ciudades costeras de la costa del Tirreno para disfrutar de playas sensacionales y nunca llenas de gente. Sube a la ciudad de montaña de Morano Calabro para disfrutar de impresionantes vistas y casas sorprendentes construidas en picos, que tendrás que ver para creer. Serás uno de los pocos turistas que realmente conocerá y apreciará los tres espectaculares parques nacionales de esta región». Indignación y protestas La indignación ha sido general, comenzando por la presidenta de la Región de Calabria, Jole Santelli: «La operación de pseudomarketing realizada por easyJet es ofensiva, miope y tiene un claro sabor racista. Se podrían usar muchas palabras para describir la maravilla y la naturaleza extraordinaria de una región única en el mundo, pero la compañía inglesa ha elegido la más amarga y la más desgastada, creando un anuncio engañoso que no es más que una suma de prejuicios indescriptibles», afirma Jole Santelli, presidenta de la Región. «¡Es una vergüenza!», señala Ernesto Magorno, senador de Italia Viva. «La descripción es de una gravedad sin precedentes», comenta Wanda Ferro, del partido Hermanos de Italia. Ante las protestas que se han originado, easyJet se ha visto obligada a cambiar el texto lamentando el «incidente»: «Lo sentimos mucho si estas palabras han molestado a alguien. La intención original del texto era subrayar cuánto se subestima Calabria en el extranjero desde el punto de vista turístico. Calabria es un territorio estratégico para easyJet, volamos a Lamezia desde Milán, Ginebra y Basilea, contribuyendo concretamente a la conectividad de la región».
22-06-2020 | Fuente: abc.es
La Florida española, el santuario donde los esclavos de las colonias inglesas alcanzaban la libertad
El pasado 10 de junio unos manifestantes cubrían con pintura roja las efigies de Cristóbal Colón y Juan Ponce de León en el centro de Miami. En sus pedestales dejaban garabateados el símbolo comunista de la hoz y el martillo, y las siglas BLM de «Black Lives Matter» («Las vidas negras importan»). La furia de las protestas contra el racismo en Estados Unidos que desató la muerte de George Floyd en Mineápolis se volvía a cebar así no solo con las estatuas de los líderes de la esclavista Confederación sureña, sino con figuras emblemáticas de la colonización española, cuyos monumentos en diferentes ciudades del país han pintarrajeado, derribado y hasta decapitado en las últimas semanas. Los autores de estos actos vandálicos probablemente ignoran que la historia es mucho más rica que unos eslóganes de trazo grueso. La Florida española, de hecho, se convirtió en un auténtico santuario al que los esclavos de las colonias británicas ?y luego de EE.UU.? huían para alcanzar su libertad. Ya en la primera expedición de Ponce de León a la Florida en 1513, con la que comenzó la exploración europea del sureste de Norteamérica, viajaban al menos dos negros libres. Uno de ellos, de nombre Juan Garrido, participaría después en la conquista de México con Hernán Cortés. Mapa de San Agustín, en el que se aprcia a la derecha el «Fuerte Negro» - ABC La Florida, así como buena parte del actual suelo de EE.UU. entre el Atlántico y el Pacífico, fue parte de España durante tres siglos. En las tierras españolas, como en los dominios de otras potencias de la época, existió la esclavitud, pero al menos «la ley y las costumbres españolas garantizaban a los esclavos una personalidad moral y legal, así como ciertos derechos y protecciones que no se encuentran en otros sistemas esclavistas», destaca Jane Landers en «La nueva historia de Florida» (University Press of Florida, 1996), editado por el ya fallecido Michael Gannon. «Tenían el derecho a la seguridad personal y a mecanismos legales por los cuales escapar a un amo cruel» y «se les permitía poseer y transferir propiedades y presentar demandas legales, un derecho significativo que en América evolucionó al derecho de autocompra», señala Landers, profesora de la Universidad Vanderbilt especializada en la historia de los afroamericanos. No es que en España y en sus territorios del Nuevo Mundo no hubiera «prejuicios raciales», apunta la experta, pero «el énfasis en la humanidad y los derechos del esclavo, y la actitud indulgente hacia la manumisión incorporadas a los códigos de esclavitud y la práctica social españolas hacían posible que existiera una importante clase de negros libres, primero en España y después en la América española». Entre la población negra de los territorios españoles había individuos libres, esclavos, con propiedades, con educación y formando grupos sociales como cofradías y milicias que suponían «vínculos con la comunidad», sin que hubiera una«separación legal», explica la propia Jane Landers a ABC por correo electrónico. Esos hombres y mujeres, añade, «dejaron sus testimonios legales, sus documentos en la iglesia, etc? Tenemos sus historias porque tenían personalidad legal y religiosa». En la Florida estaban permitidas los matrimonios interraciales, mientras que en EE.UU. no quedaron plenamente legalizados hasta 1967 En la Florida española estaban permitidas las relaciones e incluso los matrimonios entre personas de distinta raza. Más aún, según reveló hace dos años el también historiador Michael Francis, la primera boda cristiana documentada en lo que hoy es territorio continental de EE.UU. se celebró en 1565 en San Agustín entre un segoviano, un tal Miguel Rodríguez, y una negra libre procedente de Andalucía, Luisa de Abrego. Francis, profesor de la Universidad del Sur de Florida Saint Petersburg (USFSP) y director ejecutivo del proyecto «La Florida: el archivo digital interactivo de las Américas», realizó este hallazgo al consultar un caso de bigamia abierto contra la propia De Abrego años más tarde por el Santo Oficio de la Inquisición de México, que finalmente anularía el matrimonio con el segoviano por estar ya casada con otro hombre. En cambio, en Estados Unidos las bodas interraciales no fueron plenamente legalizadas hasta 1967, cuando el Tribunal Supremo dictó una sentencia histórica en el caso «Loving contra Virginia» y declaró inconstitucionales las leyes antimestizaje que prohibían este tipo de enlaces, por entonces aún vigentes en 16 de los 50 estados del país. Los afroamericanos libres tuvieron una importancia capital en la defensa de la Florida española frente a las potencias rivales y los corsarios y filibusteros que merodeaban por el Caribe. Las amenazas externas aumentaron con la fundación en 1670 de la colonia de Charles Town (hoy Charleston, Carolina del Sur), con la que los ingleses expandían su presencia en Norteamérica y el modelo de plantaciones con mano de obra esclava que aplicaban con crudeza en el Caribe. Los sojuzgados africanos empezaron a ver una esperanza en el trato más benigno que la Florida española daba a los negros. Cédula real de 1693 en la que se concede la libertad a los fugitivos - ABC En 1687 ocho hombres, dos mujeres y un bebé lograron escapar en canoa y llegar a territorio español, pidiendo amparo en San Agustín, ciudad fundada en 1565 por Pedro Menéndez de Avilés y la más antigua de EE.UU. habitada de forma ininterrumpida. En los años siguientes fueron llegando nuevas oleadas de fugitivos y, aunque inicialmente su estatus legal era algo ambiguo, casi todos fueron acogidos y bautizados, se casaron y obtuvieron un empleo retribuido. Finalmente, Carlos II dio naturaleza legal a lo que ya era una realidad por la vía de los hechos: el 7 de noviembre de 1693 garantizó a través de una cédula real que los esclavos, hombres y mujeres, huidos de las colonias británicas obtendrían la libertad con la única condición de que abrazaran «la fe verdadera». El flujo de los desesperados africanos desde las colonias británicas llevó en 1738 al gobernador de la Florida, Manuel de Montiano, a crear un poblado formado por negros libres tres kilómetros al norte de San Agustín. El nuevo asentamiento, que recibió el nombre de Gracia Real de Santa María de Mosé y hoy es conocido como Fuerte Mosé, era «el primer pueblo formado por negros libres en EE.UU., estaba liderado por su propio comandante mandinga, que se bautizó con el nombre Francisco Menendez, y tenía su propia milicia», destaca a ABC Jane Landers. A cambio, los milicianos prometieron ser «los más crueles enemigos de los ingleses» y arriesgar sus vidas al servicio de Su Majestad hasta «derramar la última gota de sangre en defensa de la Real Corona», como recoge un documento de aquel año. Y no pasaría mucho tiempo hasta que tuvieron oportunidad de demostrarlo. Recreación artística del Fuerte Mosé - ABC El fundador de la nueva colonia de Georgia, James Edward Oglethorpe, se lanzó en 1740 a un ataque por tierra y mar contra la Florida. Mosé, que para el sistema esclavista de los colonos británicos representaba toda una amenaza, fue evacuado y sus habitantes se refugiaron en San Agustín, que fue sometida a un largo asedio. Pero los sitiados resistieron y, en un ataque conjunto de soldados españoles, milicianos negros e indígenas, recuperaron el poblado en lo que ha pasado a la historia en EE.UU. como «Bloody Mose» o «Mosé sangriento», por la fiereza de la lucha cuerpo a cuerpo y la muerte de al menos 75 de los invasores. Oglethorpe acabó levantando el sitio y regresando humillado a Georgia. Los «morenos» libres de la milicia prometieron ser «los más crueles enemigos de los ingleses» y «derramar la última gota de sangre en defensa de la Real Corona» Mosé fue reconstruido en 1752, ahora reforzado y con la incorporación de una iglesia y una casa para un sacerdote franciscano. En 1759 estaban censados allí 37 hombres, 15 mujeres, siete niños y ocho niñas. Sin embargo, en 1763 España se vio obligada a ceder la Florida a Gran Bretaña a cambio de recuperar La Habana, que había caído el año anterior en manos británicas. Así que los africanos que quisieron conservar su libertad se marcharon a Cuba junto con la mayoría de los españoles e indígenas cristianos de San Agustín, mientras que los nuevos colonos extendían a su nueva adquisición el cruel sistema de plantaciones de Carolina del Sur y Georgia. El pueblo de los negros libres quedaba abandonado para siempre. Pero no fue este el final de la Florida española. En 1783, tras la independencia de las trece colonias británicas de Norteamérica, EE.UU. devolvió a España su antiguo territorio. Parte de los esclavos huyeron de sus señores para unirse a las aldeas seminolas y otros se acogieron a la vieja legislación española que les garantizaba un santuario. Francisco Menéndez - ABC Una buena parte de los varones negros trabajaban para el gobierno, en planes de fortificación, en el arsenal, descargando barcos, repartiendo el correo, cortando leña, como pilotos o remeros en las embarcaciones oficiales, pero también se los podía ver como carreteros, joyeros, zapateros, curtidores, carniceros o posaderos, entre otros oficios. Incluso alguno destacó como próspero comerciante. En cuanto a las mujeres, las había cocineras y lavanderas, pero también llegaron a tener pequeños negocios de artesanía o comestibles. Se conoce el caso de alguna mujer negra que poseía su propia esclava, otra muestra de una estructura social más compleja de lo que pudiera pensarse hoy día. España solo renunció a esa política de santuario religioso para los esclavos cuando, en 1790, no pudo resistir la fuerte presión de los cada vez más poderosos EE.UU., a través precisamente de uno de sus padres de la patria, Thomas Jefferson, redactor de la Declaración de Independencia de 1776 y en ese momento secretario de Estado. En todo caso, quienes gozaban de libertad la seguían conservando, y se mantenía la posibilidad de comprarla u obtenerla. En las décadas siguientes continuó el imparable ansia de expansión de EE.UU., con repetidas violaciones de la soberanía española, hasta que en 1821 finalmente la Florida se incorporó al territorio estadounidense. Los negros que quisieron seguir libres bajo las leyes y costumbres españolas zarparon de nuevo, ahora por última vez, hacia Cuba. Los restos del Fuerte Mosé permanecen hoy bajo las aguas pantanosas a las afueras de San Agustín, en la costa noreste del estado de Florida. Un museo y un pequeño parque estatal rinden allí tributo a aquel santuario de libertad e invitan a conocer el verdadero legado de los españoles en EE.UU. El actual parque estatal del Fuerte Mosé en San Agustín (Florida) - M. Trillo «La historia está escrita por los anglosajones» Jane Landers es una de las mayores especialistas en la historia de los afroamericanos en EE.UU. Ha recopilado los documentos más antiguos de Florida, incluidos los del Fuerte Mosé, en la web de Slave Societies Digital Archive. Como miembro del comité científico en EE.UU. para el proyecto de la Unesco de la Ruta del Esclavo, ha contribuido junto con la profesora Kathy Deagan y los miembros de la Fort Mose Historical Association a aprobar que el antiguo poblado de negros libres se incorpore a esa iniciativa. En declaraciones a ABC desde EE.UU., Landers condena el «racismo» en su país, al tiempo que lamenta que «la historia aún está escrita desde una perspectiva anglosajona» e «ignora la parte que fue colonizada por los españoles y en donde la gente de ascendencia africana podía ser parte de la comunidad».
14-06-2020 | Fuente: elmundo.es
Los colectivos LGTB llaman al boicot de un PSOE "tránsfobo lleno de bulos y prejuicios"
Instan a vetar eventos socialistas hasta que Sánchez no se desmarque del argumentario de Calvo y Ábalos contra la identidad de género, que comparan con el "franquismo" 
14-06-2020 | Fuente: as.com
La frase de Mbappé con 12 años que ahora usan como ejemplo libre de prejuicios racistas
Figaro Live le realizó un seguimiento a un jovencísimo Mbappé cuando solo tenía 12 años. Fue preguntado por el nivel de los jugadores de diferentes etnias en la historia de Francia.
13-06-2020 | Fuente: abc.es
Trump, sobre la oleada de protestas: «No todo el mundo es racista por defecto»
Ante una protesta racial que no cesa y una reciente ola de ataques contra estatuas que abarcan desde Cristóbal Colón hasta los generales confederados que perdieron la Guerra Civil, Donald Trump ha decidido abanderar la defensa de todo el legado histórico de Estados Unidos sin reparos y con orgullo, afirmando que «de ninguna manera se van a curar estas heridas si se califica falsamente y por defecto, como se hace, a decenas de millones de americanos decentes como racistas o intolerantes». El último caballo de batalla de la protesta nacional contra el racismo es cambiar el nombre de un puñado de bases militares dentro de EE.UU. que tomaron su nombre de soldados confederados que perdieron la guerra, como Fort Bragg o Fort Hood. «Son parte de nuestro legado», ha proclamado el presidente en Twitter. Contradice así hasta a las propias Fuerzas Armadas, dado que el lunes pasado el Cuerpo de Infantería y el Pentágono dijeron en un comunicado que están dispuestos a abrir «una conversación bipartidista sobre el asunto». En un claro desafío al presidente, una comisión del Senado, que controlan los republicanos, aprobó el miércoles iniciar los trámites para cambiar los nombres de esas bases. Derribo de estatuas En todo el país, los manifestantes enardecidos por la muerte del afroamericano George Floyd bajo custodia policial han vandalizado estatuas de los líderes militares y políticos de la confederación sureña y esclavista que perdió la Guerra Civil. En Richmond, la última capital de los fugaces Estados Confederados de América, han sido abatidas varias estatuas, entre ellas la del único presidente de aquel experimento malogrado, Jefferson Davis, enterrado solo a unos kilómetros de allí. El gobernador de Virginia, el demócrata Ralph Northam, ha anunciado además que iniciará los trámites de otra escultura cercana, la del general Robert E. Lee, comandante de las fuerzas rebeldes, y cuya casa en una colina a las afueras de Washington fue expropiada y se utilizó para enterrar a soldados caídos en aquella guerra fratricida. Hoy es el afamado cementerio de Arlington. En total, hay 11 bases militares en EE.UU. que llevan el nombre de altos mandos confederados, todas ellas en estados del sur del país y todas del Cuerpo de Infantería. Una de ellas es Fort Lee, dedicada al general Lee, en Virginia. Nunca ha querido el presidente acatar las normas de la corrección política y ahora, menos. Los demócratas ven como una provocación que el 19 de junio, día en que Estados Unidos conmemora el final oficial de la esclavitud en 1865, el presidente vaya a retomar sus multitudinarios mítines con un discurso en Tulsa, una ciudad de Oklahoma en que en 1921 se produjo uno de los peores linchamientos masivos de personas de raza negra en la historia. En un viaje a Dallas el jueves, Trump denunció lo que considera una caza de brujas generalizada por parte de sectores de izquierda radical. «Hay que colaborar, para enfrentarnos juntos contra la intolerancia y los prejuicios cuando estos aparezcan, pero de ninguna manera se van a curar estas heridas si se califica falsamente y por defecto, como se hace, a decenas de millones de americanos decentes como racistas o intolerantes. Hay que permanecer unidos», dijo el presidente. Trump también se ha opuesto a la iniciativa de quitarle los fondos a la Policía, que se ha convertido en uno de los lemas de la protesta racial del que se han hecho eco algunos demócratas en el Capitolio. «De quitarle fondos a la Policía nada, lo que vamos a hacer es justo lo contrario», dijo el presidente en ese mismo acto en Dallas, en el que avanzó que está preparando una orden ejecutiva (decreto) con una serie de reformas policiales para prevenir más muertes bajo custodia policial, que presentará próximamente. «Lo que hay que hacer es asegurarse de que la policía está bien dotada, preparada y bien equipada», dijo el presidente. Otro de los símbolos conflictivos es la bandera confederada moderna, que es una versión modificada de la que emplearon originalmente los estados rebeldes del Sur. Compuesta por una cruz azul con estrellas blancas ladeada sobre un fondo rojo, es común en los estados del sur, y habitual en las populares carreras de coches de la Asociación Nacional de Carreras de Automóviles de Serie (Nascar, por sus siglas en inglés). Sin embargo, los organizadores de esta categoría automovilística prohibieron ese estandarte dentro de sus circuitos. Del mismo modo, la liga profesional de fútbol americano, la NFL, pidió disculpas recientemente por no haber respetado la voluntad de varios jugadores negros de protestar por la brutalidad policial arrodillándose cuando sonaba el himno nacional. Trump, al enterarse, se molestó, y acudió a su medio preferido, la red social Twitter, a denunciar que el permiso a los jugadores de hincar la rodilla durante el himno nacional supone «una falta de respeto ante el país y ante la bandera».
24-04-2020 | Fuente: elpais.com
Asesinas que son mujeres
Alia Trabucco Zerán muestra que en la representación de las homicidas hay prejuicios sobre su condición femenina
24-04-2020 | Fuente: abc.es
Un político japonés pide que los hombres compren en la pandemia porque tardan menos que las mujeres
El alcalde de Osaka, la tercera ciudad más grande de Japón, ha sido atacado en las redes sociales por haber sugerido que los hombres deberían hacer las compras durante la pandemia, porque las mujeres, indecisas según él, le dedican más tiempo. Desde la declaración del estado de alarma en Japón este mes, las autoridades recomiendan a los habitantes hacer sus compras con menos frecuencia y evitar que vayan varias personas, para limitar los contactos todo lo posible. El alcalde de Osaka, Ichiro Matsui, consideró el jueves que los hombres deberían hacer las compras, porque las mujeres «se toman más tiempo cuando miran los productos, dudan entre esto y lo otro», según las declaraciones recogidas por la agencia de prensa Kyodo. Sin embargo, «los hombres se enfocan sobre los artículos que se les ha pedido [comprar] y los que quieren, así que creo que sería bueno que ellos hicieran las compras, para evitar los contactos humanos» lo más posibles, afirmó. A continuación, Matsui reconoció que su análisis podía parecer anticuado, pero afirmó que así ocurría, al menos, en su propia familia. Poco después, las críticas se reproducían en las redes sociales. Sus palabras están «repletas de prejuicios sobre las mujeres», denunciaba un usuario de Twitter, añadiendo que hay tantas mujeres «dispuestas» a tomar deisiones como hombres «indecisos» Sin embargo, otros usuarios respaldaron las palabras de Matsui. «Es verdad. Las mujeres mayores en particular siempre están de charla, sin preocuparse de las compras», afirmaba otro. La sociedad japonesa es conocida por su conservadurismo. En la mayoría de los casos, las mujeres son las responsables de las tareas del hogar y la educación de los niños, a pesar de que muchas de ellas también trabajan. Según el Foro Económico Mundial, Japón figura en el puesto 121 de los 153 países que forman parte del listados sobre la desigualdad entre sexos.
22-04-2020 | Fuente: as.com
¿Y si nos equivocamos?
A Sandro Rosell lo condenó una parte de la opinión pública mucho antes de que la justicia dictara sentencia, lo sé porque yo mismo formé parte de aquel jurado tuerto que inundó con sus prejuicios las redes sociales, las plazas y algún que otro bar.
08-04-2020 | Fuente: as.com
El extraño y prejuicioso motivo por el que Klopp no fichó a Mané para el Dortmund...
El entrenador alemán pudo fichar a la estrella actual del Liverpool hace años cuando entrenaba al Dortmund. El motivo les sorprenderá.
15-03-2020 | Fuente: abc.es
«El presidente Putin es quien controla todo en Siria»
En Siria, donde este fin de semana se cumplen nueve años del inicio del levantamiento pacífico contra el régimen de Baschar al Assad, millones de inocentes se han acostumbrado a vivir con miedo al propio miedo: miedo a ser detenido, miedo a una bomba, miedo a un secuestro, miedo a perder todo lo que aman. «Durante mi infancia se tenía miedo a todo: al régimen, al poder, a los militares e incluso a las personas. Las personas solían tener miedo unas de otras, desconfiar de los demás. Crecí con miedo. Mi generación es una generación asustada», escribe la escritora siria Dima Wannous (Damasco, 1982) en «Los que tienen miedo» (Editorial Sitara), una novela que no ahonda en la violencia explícita de Siria, tan ampliamente detallada en esta década, sino en la psicología de los que esperan su tragedia. Desde hace años, Occidente habla de guerra civil en Siria, pero no parece usted muy de acuerdo con esta denominación. Es falso que sea una guerra civil, todos los periodistas me preguntan sobre cómo está yendo la guerra civil en Siria. Una guerra civil es una guerra entre los ciudadanos, y no, es un régimen alauí que mata a su pueblo. No hablo del pueblo, sino del poder. Los occidentales no conocen la realidad de lo que ocurre en Siria. Está esa impresión de que Assad lidera un régimen laico que protege a las minorías y que lucha contra el terrorismo. Los primeros liberados fueron los islamistas y terroristas. Han encarcelado a intelectuales favorables a una revolución pacífica. Occidente no le da importancia a lo que ocurre. ¿Qué ha perdido en estos años? He sufrido mucho. He perdido mi identidad, no tiene que ver con la nación o nacionalismo. He perdido la identidad de tener un lugar donde poder vivir, mi casa, mis padres.. Lo he perdido todo. Aunque tengo todavía el pasaporte sirio, que renuevo cada dos años, y pago 800 euros por él, no tengo el derecho de entrar en el país con este pasaporte. Es fácil perder la memoria y la capacidad de visitar el lugar donde has crecido. Al mismo tiempo creo que mi vida comenzó en 2011. No puedo volver a la Siria anterior, esa no era mi vida, era una prisión de la que no era consciente. ¿Es el mismo miedo para hombres y mujeres en Siria? Ha sido el mismo miedo, de hombres y mujeres. Me opongo a organizar conferencias para hablar de los derechos de las sirias cuando hombres y mujeres, todos, estamos privados de derechos. Aunque sí es cierto que las mujeres están aún peor por la familia, sociedad y el poder. No es fácil debido a tantos prejuicios y rumores sobre la tradición y la vida privada. El miedo controla a la gente. Tengo muchos amigos que se han vuelto locos después de la revolución, sobre todo en Europa, porque lo han perdido todo. Es muy duro. ¿Hasta Al Assad sufre esa locura? Assad está sostenido por los rusos e iraníes, no tiene miedo a un destino como el de Gadafi. Hace unas semanas, Putin estuvo en Siria y fue Bashar al Assad quien fue a visitarlo y no al revés. Es Putin quien controla el ejército. Lo controla todo. Por supuesto Bashar al Assad tiene miedo a perder la capacidad de utilizar ese miedo contra la gente. ¿Por qué un libro sobre el miedo? Me mudé a Beirut cuando empezó la revolución siria en 2011. Desde allí intenté empezar una novela, pero fue muy duro encontrar la historia. Cada vez que intentaba escribir sobre la revolución, no había lugar para la imaginación por lo que estaba ocurriendo en Siria. No pude escribir nada durante tres años, pero pensando sobre el miedo que sentíamos creí que era algo común de todos los sirios. Hemos vivido bajo el terror durante más de 40 años: primero con Assad padre y luego con su hijo. Con el paso de los años, la acumulación del miedo te lleva a tal extremo de que dejas de sentirlo más. Una vez que eres arrestado, el nivel máximo de miedo ya ha pasado. Algunos amigos me decían que estaban más felices en prisión porque estaban seguros y no pasándolo peor aterrorizados. La mejor manera de entender qué ha pasado en cualquier revolución u otro gran evento político es por medio de la psicología de la gente, incluso de un criminal como Bashar al Assad. Es muy útil para poder para analizar el presente y el futuro pero sin prejuicios. No quiero escribir sobre violencia. Todos sabemos que este régimen es lo peor que ha ocurrido en Siria. ¿Ha pasado por ese miedo de los protagonistas? Crecí en un ambiente familiar muy rebelde, muy abierta, teniendo en cuenta que vivíamos en Siria. Fui a las escuelas controladas por el Baaz. Sentía que ese miedo estaba por todos lados, incluso en el aire. Yo no he tenido miedo de que me arrestaran, pero mi prima se quedó en Siria y fue detenida varias veces. Era una actriz muy famosa. Le dije que si se quedaba iban a matarla. El régimen quería que todos los intelectuales dejaran el país para que solo se quedaran leales e islamistas. Mi padre era alauí, mi madre suní. Yo alauí. Es muy peligroso ser alauí (como los Assad) y opositor del gobierno. Ser alauí y escribir en contra del régimen es muy peligroso. A los 20 años empecé a escribir en un periódico libanés donde criticaba también a los Assad. Una vez, el ministro de información sirio, que creo que llegó a vivir en España, me dijo: «O paras y te callas porque dices cosas estúpidas o vas a la cárcel, aunque seas alauí e hija de un escritor muy conocido». Mis amigos no se atrevían a hablar en la calle, era peligroso para ellos. ¿Es una novela sobre su experiencia? No es el caso, aunque claro que hay cosas en común, porque soy una escritora. No puedo separarme al 100% de mis emociones y mi memoria. Estoy en todos los libros que escribo Solo se educa mediante el miedo.. El miedo fue la manera de educar y la mentalidad allí. Cada mañana, todos los estudiantes teníamos que gritar por la vida de Hafez al Assad y luego Bashar al Assad, aunque cuando él llegó al poder yo ya había dejado atrás el colegio. Había fotos en todas partes, todo el mundo llevaba fotos de Assad. Una vez, cuando tenía cinco o seis años, iba en un taxi con mi madre y me llamó la atención que el taxista no llevara una foto de Hafez al Assad. Entonces le pregunté por qué no la llevaba. Se asustó un poco y miró a mi madre. «¿Tu hija es de los mujabarat (servicios secretos del régimen)?», preguntó. Durante mi adolescencia tenía la sensación que los taxistas eran de los mujabarat, la gente no decía nada en los taxis. Después de la revolución he descubierto algo muy sorprendente para mí. Cada noche iba un local de Beirut con amigos para hablar de lo que estaba pasando en Siria. Un día mi ya exmarido estaba en Damasco me llamó y me pidió ir a Siria con urgencia. Fui para verle durante dos días, y me mostró varios papeles con toda la conversación en detalle. Sabía que estaba Hizbola pero no me imaginaba tal represión para que grabaran toda la conversación. Me pidió que tuviera cuidado con lo que decía porque él seguía en Damasco. Ese miedo es también algo psicológico. Desde hace un tiempo hay touroperadores para visitar Siria y hacer turismo de guerra.. Eso es horrible. Los turistas van a la zona controlada por Assad y Rusia. Es una suerte de normalización de las relaciones. Ahora hay millones de sirios que tienen prohibido entrar de vuelta al país. Por ejemplo, hay directores de cine que utilizan las ciudades destruidas para decir mentiras como que el régimen lucha contra el terrorismo. Utilizar esa destrucción para fomentar el turismo o un cine de ese estilo lo encuentro inhumano. En estos nueve años varios autores occidentales han publicado libros sobre Assad, los sirios, Daesh? Pero en las librerías españolas apenas hay autores sirios. Sí. La primera razón es el lenguaje, la mayoría de los sirios que han dejado el país no hablan más allá del árabe. En el sistema del régimen se aprende un poco de inglés o el francés en el colegio pero no es nada. Llegamos a la universidad sin la capacidad de poder expresarnos. Su política consistía en aislar al pueblo, no darle el medio de comunicarse con Occidente. Después los intelectuales no hablan la lengua del país en el que se refugian, manteniendo la idea de retornar a Siria en dos o tres años por lo que no se esfuerzan en aprender la lengua. Conozco a un sirio que reside en Madrid desde hace seis años. Le pregunté hace dos semanas que por qué no hablaba nada de español, y me decía que porque perdía la paciencia muy rápido.
1
...