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Noticias de politica exterior

21-09-2021 | Fuente: abc.es
Biden sobre China: «No buscamos otra Guerra Fría»
Joe Biden no mencionó a China ni una sola vez ayer en su debut en la Asamblea General de la ONU. Pero el gigante asiático era sin duda el elefante en la habitación, en este caso, en la sede de la organización internacional en Nueva York. El presidente de EE.UU. se refirió una y otra vez de forma velada a su gran competidor global, en un discurso que dejó claro que la Administración Biden ha pivotado de forma definitiva sus prioridades hacia la región Índico-Pacífico. Al contrario, apenas mencionó a sus socios tradicionales europeos -ni de forma abierta ni velada-, ni mostró interés en reconducir de forma pública la crisis abierta con Francia -entre sus principales aliados históricos- tras el acuerdo para la venta de submarinos de propulsión nuclear a Australia. «Estamos en un punto de inflexión en la historia», dijo Biden, al mismo tiempo que reconoció que «EE.UU. se está centrando en las prioridades y en las regiones del mundo, como la Índico-Pacífico, que son más importantes hoy y mañana». El presidente de EE.UU. aseguró que lo hará «con nuestros aliados y socios y a través de la cooperación con organizaciones multilaterales como la ONU» pero, como acaba de demostrar con la alianza Aukus -con Reino Unido y Australia para contener a China en la región-, también lo hace de espaldas a socios tradicionales como la Unión Europea. Sobre esta última, hizo una breve mención para calificarla de «socio fundamental para un amplio rango de asuntos importantes a los que se enfrenta el mundo hoy». Una vieja sintonía Si Biden trató ayer de pasar de puntillas por las turbulencias que sufre su relación con sus socios europeos, éstos no han querido dejarlo pasar. Francia ha dejado clara su indignación por Aukus, un acuerdo por el que ha perdido un contrato multimillonario con Australia para la fabricación de submarinos y en el que no se ha tenido en cuenta su presencia en la región Índico-Pacífico, la mayor para cualquier país europeo. Los grandes actores de la Unión Europea han mostrado su apoyo. «Uno de los estados miembros ha sido tratado de una forma inaceptable, necesitamos saber qué ha pasado y por qué», dijo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Desde Alemania, su ministro para Asuntos Europeos, Michael Roth, aseguró que «hay que reconstruir la confianza» con EE.UU. y reconoció que «no será fácil». Biden hizo ayer llamamientos a la unidad, al multilateralismo y a la cooperación entre socios. Sonaba a una versión del ?America is back? (?EE.UU. ha vuelto?) que pronunció poco después de llegar a la Casa Blanca y con el que quiso marcar distancias con la línea proteccionista, bilateral y aislacionista que defendía su antecesor, Donald Trump. En la política real, sin embargo, Biden no está tan lejos de Trump en lo que tiene que ver con sus socios europeos: no ha acabado de eliminar los aranceles comerciales, la escasa comunicación y coordinación para la salida de Afganistán ha provocado desconfianza y lo ha rematado con la afrenta a Francia por los submarinos. Lo que nunca ha escondido Biden es que su mirada está puesta en otra parte del mundo. Cuando desgranó los grandes desafíos -pandemia, cambio climático, terrorismo- muchos están relacionados de forma directa con China. Por ejemplo, «gestionar los cambios en las dinámicas de poder globales» o «dar forma a la legislación internacional en asuntos clave como ciberseguridad o tecnologías emergentes». De forma específica, habló de desarrollar «nuevas normas sobre comercio global y crecimiento económico», una referencia inequívoca a China, que amenaza con quitar a EE.UU. la posición de primera potencia económica en las próximas décadas. Biden habló en concreto de «igualar el terreno de juego, para que no esté inclinado de forma artificial para ningún país en particular, a coste de otros». «Todos los países tienen el derecho y la oportunidad de competir de forma justa», añadió. «Nos esforzaremos en asegurar que los derechos laborales básicos, la protección medioambiente y la propiedad intelectual sean protegidos». Nuevos desafíos El único ataque directo a China fue mencionar a Xinjiang, la región autónoma al Oeste del país, dentro de la necesidad de «denunciar la opresión a minorías raciales, étnicas y religiosas». «No buscamos una nueva Guerra Fría, ni un mundo dividido en bloques rígidos», dijo el presidente de EE.UU., en un momento en el que las dinámicas de la política exterior empujan hacia ese tipo de conflicto entre Washington y Pekín. El secretario general de la ONU, António Guterres, que abrió las intervenciones, aludió a esta creciente rivalidad entre EE.UU. y China sin mencionarlos: «Será imposible resolver los dramáticos desafíos económicos y de desarrollo si las dos mayores economías del mundo están enfrentadas». Biden aprovechó el discurso para defender la salida de las tropas estadounidenses de Afganistán. «Por primera vez en veinte años EE.UU. no está en guerra», dijo sobre una promesa electoral que hizo como candidato y que cumplió con una salida caótica y trágica del país. «Pasamos página», aseguró. «La fuerza, energía, compromiso, voluntad y recursos inigualables de nuestra nación se ponen ahora en lo que tenemos delante, no lo que estaba detrás» . Entre esos desafíos, Biden hizo mucho hincapié en la pandemia y, sobre todo, en cambio climático. Habló poco después de que el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, en el discurso inaugural del debate de la Asamblea General, asegurara que el mundo está en ?código rojo? y retratara una situación límite. Biden anunció que EE.UU. duplicará la financiación a países en desarrollo para enfrentar el cambio climático, dentro del objetivo global de la ONU de recaudar 100.000 millones de dólares para este objetivo.
21-09-2021 | Fuente: abc.es
Biden, sobre China: «No buscamos una nueva Guerra Fría»
Joe Biden no mencionó a China ni una sola vez este martes en su debut en la Asamblea General de la ONU. Pero el gigante asiático era sin duda el elefante en la habitación. El presidente de EE.UU. se refirió una y otra vez de forma velada a su gran competidor global, en un discurso que dejó claro cómo la Administración Biden ha pivotado de forma definitiva sus prioridades hacia la región Índico-Pacífico. Al contrario, apenas mencionó a sus socios tradicionales europeos -ni de forma abierta ni velada-, ni mostró interés en reconducir de forma pública la crisis abierta con Francia -entre sus principales aliados históricos- tras el acuerdo para la venta de submarinos de propulsión nuclear a Australia. «Estamos en un punto de inflexión en la historia», dijo Biden, al mismo tiempo que reconoció que «EE.UU. se está centrando en las prioridades y en las regiones del mundo, como la Índico-Pacífico que son más importantes hoy y mañana». El presidente de EE.UU. aseguró que lo hará «con nuestros aliados y socios y a través de la cooperación con organizaciones multilaterales como la ONU» pero, como acaba de demostrar con la alianza Aukus -con Reino Unido y Australia para contener a China en la región-, también lo hace de espaldas a socios tradicionales como la Unión Europea. Socios europeos Si Biden ha tratado de pasar de puntillas por las turbulencias que sufre su relación con sus socios europeos, éstos no han querido dejarlo pasar. Francia ha dejado clara su indignación por Aukus, un acuerdo por el que ha perdido un contrato multimillonario con Australia para la fabricación de submarinos y en el que no se ha tenido en cuenta su presencia en la región Índico-Pacífico, la mayor para cualquier país europeo. Los grandes actores de la Unión Europea han mostrado su apoyo. «Uno de los estados miembros ha sido tratado de una forma inaceptable, necesitamos qué ha pasado y por qué», dijo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Desde Alemania, su ministro para Asuntos Europeos, Michael Roth, aseguró que «hay que reconstruir la confianza» con EE.UU. y reconoció que «no será fácil». Biden hizo ayer llamamientos a la unidad, al multilateralismo y a la cooperación entre socios. Sonaba a una versión del ?America is back? (?EE.UU. ha vuelto?) que pronunció poco después de llegar a la Casa Blanca y con el que quiso marcar distancias con la línea proteccionista, bilateral y aislacionista que defendía su antecesor, Donald Trump. En la política real, sin embargo, Biden no está tan lejos de Trump en lo que tiene que ver con sus socios europeos: no ha acabado de eliminar los aranceles comerciales, la escasa comunicación y coordinación para la salida de Afganistán ha provocado desconfianza y lo ha rematado con la afrenta a Francia por los submarinos. Lo que nunca ha escondido Biden es que su mirada está puesta en otra parte del mundo. Cuando desgranó los grandes desafíos -pandemia, cambio climático, terrorismo- muchos están relacionados de forma directa con China. Por ejemplo, «gestionar los cambios en las dinámicas de poder globales» o «dar forma a la legislación internacional en asuntos clave como ciberseguridad o tecnologías emergentes». Referencia a China De forma específica, habló de desarrollar «nuevas normas sobre comercio global y crecimiento económico», una referencia inequívoca a China, que amenaza con quitar a EE.UU. la posición de primera potencia económica en las próximas décadas. Biden habló en concreto de «igualar el terreno de juego, para que no esté inclinado de forma artificial para ningún país en particular, a coste de otros». «Todos los países tienen el derecho y la oportunidad de competir de forma justa», añadió. «Nos esforzaremos en asegurar que los derechos laborales básico, la protección medioambiente y la propiedad intelectual sean protegidos». El único ataque directo a China fue mencionar a Xinjiang, la región autónoma al Oeste del país, dentro de la necesidad de «denunciar la opresión a minorías raciales, étnicas y religiosas». «No buscamos una nueva Guerra Fría, ni un mundo dividido en bloques rígidos», dijo el presidente de EE.UU., en un momento en el que las dinámicas de la política exterior empujan hacia ese tipo de conflicto entre Washington y Pekín. «EE.UU. está dispuesto a trabajar con toda nación que dé un paso adelante y busque la resolución pacíficas de desafíos compartidos, incluso si tenemos desacuerdos profundos en otros ámbitos». Salida de tropas Biden aprovechó el discurso para defender la salida de las tropas estadounidenses de Afganistán, un episodio que sembró la desconfianza de la comunidad internacional en la capacidad exterior de EE.UU. «Por primera vez en veinte años EE.UU. no está en guerra», dijo sobre una promesa electoral que hizo como candidato y que cumplió con una salida caótica y trágica del país. «Pasamos página», aseguró. «La fuerza, energía, compromiso, voluntad y recursos inigualables de nuestra nación se ponen ahora en lo que tenemos delante, no lo que estaba detrás». Entre esos desafíos, Biden hizo mucho hincapié en la pandemia y, sobre todo, en cambio climático. Habló poco después de que el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, en el discurso inaugural del debate de la Asamblea General, asegurara que el mundo está en 'código rojo' y retratara una situación límite: «El mundo debe despertar. Estamos en el filo de un abismo y moviéndonos en la dirección equivocada. Nuestro mundo nunca ha estado más amenazado, ni más dividido. Nos enfrentamos a la mayor cascada de crisis de nuestro tiempo», dijo Guterres. Biden compartió la idea y exigió a la comunidad internacional un avance decisivo contra la crisis climática. «Nada de eso es inevitable, es una elección», defendió. «No nos podemos permitir perder más tiempo».
21-09-2021 | Fuente: abc.es
Ortega detiene a otro dirigente opositor en Nicaragua, un sandinista disidente
Daniel Ortega, de 76 años, sigue con su particular cruzada de detenciones antes de las elecciones generales del próximo 7 de noviembre, en las que aspira a encadenar su cuarto mandato presidencial consecutivo (y quinto en total). Esta vez le ha tocado el turno al disidente sandinista Irving Isidro Larios Sánchez, acusado de «conspirar y pedir intervenciones militares». El lunes, día de su detención, la Policía Nacional de Nicaragua también acusó al sociólogo, que forma parte de la opositora Articulación de Movimientos Sociales (AMS), de «realizar actos que menoscaban la independencia, la soberanía, y la autodeterminación, incitando a la injerencia extranjera en los asuntos internos». La detención de Larios se suma a la de otros 36 opositores políticos, incluidos siete candidatos a presidir el país centroamericano, desde el pasado 28 de mayo. Pese a que aún la Policía no ha mostrado ninguna prueba sobre los cargos por lo que se acusa a Larios, las detenciones se enmarcan bajo la acusación de ser «traidores de la patria». Quedan inhabilitados automáticamente para ejercer cualquier cargo público con penas de prisión de entre 10 a 15 años. Antiguos compañeros La denominada Ley de Defensa de los Derechos del Pueblo a la Independencia, la Soberanía y Autodeterminación para la Paz fue aprobada, apresuradamente, a finales del año pasado, por 70 votos a favor frente a 14 en contra, en la Asamblea Nacional de Nicaragua cuya mayoría ostenta Ortega. Esta nueva legislación fue criticada por Josep Borrell, Alto Representante para la Política Exterior de la Unión Europea, al que se unió Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), que advirtió que la iniciativa legislativa limita el derecho de los nicaragüenses «a elegir libremente a sus representantes, transformando los comicios de 2021 en una imposición en lugar de una elección». Además, Larios de 63 años, que luchó contra la dictadura de Anastasio Somoza derrocada por los sandinistas en 1979, es investigado «por organizarse con financiación de potencias extranjeras para ejecutar actos de terrorismo y desestabilización, proponer y gestionar bloqueos económicos, comerciales y de operaciones financieras en contra del país y sus instituciones». El último detenido formó parte de la revolución de Ortega integrando el Frente Sandinista de Liberación Nacional en 1977. Llegó a encargarse de la seguridad del Estado dentro del Ministerio del Interior. Larios, además, llegó a ocupar el puesto de primer secretario de la embajada de Nicaragua en Costa Rica, se apartó del Frente Sandinista y pasó a formar parte de los que ayudaron a Ortega en sus inicios para unirse a los críticos contra el presidente. Su detención recuerda a la de los históricos exguerrilleros sandinistas Hugo Torres y Dora María Téllez de hace tres meses. Ortega reafirma su estrategia de persecución contra los compañeros que le ayudaron a llegar al poder, en su momento, pero que cambiaron de parecer desde las manifestaciones de 2018 en la que se registraron más de 300 muertos. Torres participó en dos operaciones del Frente Sandinista contra la dictadura de Somoza interviniendo en un operativo en el que se exigió la liberación de varios presos políticos, entre los que se encontraba Daniel Ortega.
19-09-2021 | Fuente: abc.es
Los liberales alemanes dan la espalda al SPD, que mira solo a la izquierda
A una semana de las elecciones alemanas y a pesar de que los conservadores de la CDU han logrado un cambio de tendencia en las encuestas, con un repunte de tres puntos en la última semana, todo apunta a que el más votado será el socialdemócrata Olaf Scholz. Según la última encuesta 'Politbarometer' publicada por ZDF, el SPD obtiene el 25% de los votos y la CDU un 22%. La atención se centra ya en las posibles coaliciones de gobierno y es aquí donde los partidos pequeños jugarán un importante papel, tanto Los Verdes, que pierden un punto hasta el 16%, como Die Linke (La Izquierda) con su 6% y los liberales del FDP con su 11%. Por eso puede resultar de influencia definitiva la declaración del líder liberal, Wolfgang Kubicki, que ayer descartó formar parte de un gobierno con Scholz y apuntó como su preferencia la denominada 'coalición Jamaica', formada por conservadores, liberales y verdes. «Nos gustaría mucho formar una 'coalición Jamaica'. Incluso si la CDU fuera la segunda fuerza más votada, por detrás del SPD, ese sería el gobierno más beneficioso para Alemania», dijo el vicepresidente del partido. «No importa cuán grande sea la brecha entre la CDU y el SPD», agregó, «ese no es el criterio decisivo porque basta con que una alianza tenga una mayoría». El presidente del FDP y candidato electoral, Christian Lindner, recordó por su parte que «no hay automatismo que obligue a que sea el candidato del partido más fuerte se traslade a la Cancillería». «La debilidad de voto de la CDU es sorprendente, sin embargo, la CDU tiene opciones de coalición más sólidas», subrayó esa opción de estrategia «y si la brecha entre la CDU y el SPD sigue siendo de cuatro o cinco puntos porcentuales, sospecho que habrá una migración de votos conservadores a nuestro partido en la última semana». Ese traslado de votos puede darse debido a que el principal argumento de campaña de los conservadores es el efecto que una coalición de izquierdas tendría sobre la estabilidad política alemana. La CDU ha recuperado, de hecho, la expresión que utilizó Helmut Kohl en 1994 para advertir contra la llegada al poder de los comunistas de la RDA reconvertidos a la democracia, que siguen hoy presentes en el partido Die Linke y a los que en los mítines conservadores vuelve a llamarse 'calcetines rojos'. Scholz, por su parte, se ha cuidado mucho de no descartar una posible coalición con los excomunistas. El conservador Armin Laschet no tira la toalla y recuerda que los votantes alemanes cuentan con dos votos, por lo que pueden apoyar a dos partidos diferentes. Acusa a Scholz de «deshonesto» por estar preparando «un gobierno radical tras su careta centrista», en referencia a las promesas electorales que más está aireando en los últimos mítines y con las que se alinea con Die Linke. Scholz garantiza que no aceptará que los ciudadanos tengan que pagar más de un tercio de sus ingresos en alquiler, por ejemplo, y planea un límite al aumento del precio en los contratos nuevos durante cinco años. En la ciudad de Berlín, el SPD ha promovido un referéndum el mismo 26 de septiembre para votar la expropiación de 200.000 viviendas. Además, los socialdemócratas miran hacia otro lado cuando en los actos electorales de Die Linke y de Los Verdes se carga contra la OTAN y contra la Alianza Atlántica en materia de política exterior, o se condenan las misiones en el extranjero del ejército alemán y las compras de material de Defensa. A la vista de que otra gran coalición no lograría la mayoría necesaria en el actual estado de las encuestas, la declaración realizada ayer por los liberales reduce las opciones para formar gobierno y decantará sin duda un alto porcentaje de voto indeciso.
18-09-2021 | Fuente: abc.es
Club Dem
La alianza militar entre Estados Unidos, Reino Unido y Australia en el Indo-pacífico ha indignado a Francia, que se siente injustamente postergada y pierde además un importante contrato de venta de submarinos a los australianos. El nacimiento de este trío, designado con el feo acrónimo Aukus, es un baño de realismo para nuestro continente, al igual que lo ha sido la salida abrupta de Afganistán sin suficientes consultas entre Washington y los europeos. China es la única prioridad en política exterior de la Administración Biden. Todo lo que sirva en la estrategia de contención y cooperación respecto a la superpotencia emergente es bien recibido por un presidente empeñado en no vivir una nueva guerra fría o algo peor. El Reino.. Ver Más
17-09-2021 | Fuente: abc.es
La Eurocámara pide a Borrell suspender el acuerdo con Cuba por la represión tras las protestas del 11-J
El Parlamento Europeo aprobó ayer una resolución en la que se condena «en los términos más enérgicos» la violencia y represión de la dictadura cubana tras las protestas del 11 de julio y pide la aplicación de las medidas previstas en el acuerdo de cooperación para suspender el diálogo político con las autoridades de La Habana, al menos mientras no se hayan puesto en libertad todos los demócratas detenidos. La resolución fue adoptada con 426 votos a favor, 146 en contra y 115 abstenciones. Entre los votos negativos figuran los de los socialistas españoles y los representantes de Podemos e Izquierda Unida que han elegido no censurar la represión a la que se somete a los civiles cubanos que protestaron por la situación en la isla. <blockquote class="twitter-tweet"><p lang="es" dir="ltr">Resolucion sobre DDHH en Cuba aprobada con 426 votos! Un mensaje muy fuerte desde el Parlamento Europeo:<br>- sanciones<br>- empezar el proceso para suspender el acuerdo UE-Cuba <a href="https://t.co/N0SQvyxThk">https://t.co/N0SQvyxThk</a> <a href="https://t.co/zOxqcZWdok">pic.twitter.com/zOxqcZWdok</a></p>&mdash; Dita Charanzová (@charanzova) <a href="https://twitter.com/charanzova/status/1438518997243203596?ref_src=twsrc%5Etfw">September 16, 2021</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> El texto lamenta que las autoridades cubanas hayan aprovechado la represión masiva después de las protestas para «criminalizar las legítimas y pacíficas demandas de democracia por parte de la ciudadanía» y «volver a instaurar una cultura del miedo en el seno de la población, silenciar a algunos de los miembros de la oposición de mayor carisma del país» y detener sistemáticamente a los opositores, incluyendo a personalides galardonadas con el premio Sájarov del Parlamento Europeo como las Damas de Blanco o Guillermo Fariñas. El texto lamenta que las autoridades cubanas hayan aprovechado la represión masiva después de las protestas para «criminalizar las legítimas y pacíficas demandas de democracia por parte de la ciudadanía» Los eurodiputados subrayan que los «constantes y sistemáticos actos dirigidos contra los presos de conciencia, los defensores de los derechos humanos, los disidentes, los activistas de la oposición y de la sociedad civil, los artistas y los periodistas», suponen una violación flagrante del Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación UE-Cuba, firmado el 12 de diciembre de 2016 y aplicado provisionalmente desde el 1 de noviembre de 2017 a la espera de su ratificación completa. Está previsto en este mismo acuerdo que se suspenda su vigencia por cuestiones graves relacionadas con violaciones a los derechos humanos, lo que los eurodiputados le recuerdan al Alto Representante para la Política Exterior Josep Borrell. La resolución pide también que se convoque urgentemente una reunión del comité conjunto que prevé este acuerdo. La nueva embajadora de la UEen La Habana, Isabel Brilhante, pesentó precisamente ayer sus cartas credenciales.
16-09-2021 | Fuente: abc.es
EE.UU., Reino Unido y Australia cierran un pacto nuclear para frenar a China
Estados Unidos, el Reino Unido y Australia han cerrado un acuerdo para compartir conocimiento y tecnología avanzada en áreas estratégicas, como mantenimiento de armas nucleares, inteligencia artificial, ciberseguridad, sistemas submarinos y armamento de larga distancia. El plan, por el que EE.UU. y el Reino Unido harán partícipe a Australia de muchos de sus avances en estos ámbitos, tiene la intención indisimulada de contener la expansión militar y estratégica de China en la región Asia-Pacífico. La creación del grupo, que será conocido como Auukus -la suma de las siglas en inglés de los tres países-, estaba previsto que fuera presentada ayer por el presidente de EE.UU., Joe Biden, en un discurso desde la Casa Blanca. Biden ha dejado claro desde su llegada al poder el pasado enero que el gran desafío para su país es China, una potencia que amenaza con disputar el predominio de EE.UU. en el último siglo como principal potencia mundial. Buena parte de su política exterior está centrada en el gigante asiático. El reciente regreso de las tropas estadounidenses de Afganistán es el mejor ejemplo de ello. Como candidato, Biden prometió que ejecutaría la salida para acabar con una sangría de vidas estadounidenses y de gasto militar que se alargaba dos décadas. Cuando la evacuación acabó en un desastre de caos, pérdidas de vidas de militares y abandono de antiguos aliados, Biden siempre defendió que no tenía otra opción y que es necesario enfocar a EE.UU. en los desafíos que marcarán su presencia en el mundo en el siglo XXI. Eso es, ante todo, China, que expande su influencia política y económica en regiones amplias del mundo, desde África a América del Sur y que ha emprendido una política militar agresiva y expansionista en zonas del Pacífico como el Mar del Sur de China, donde se disputa aguas territoriales con otros países de la región y donde ha construido islas artificiales para afianzar esas pretensiones. Según avanzaban ayer varios medios estadounidenses antes del discurso de Biden, el acuerdo de Auukus incluye compartir conocimiento sobre el mantenimiento de infraestructuras de defensa nuclear. Equilibrio de fuerzas De forma específica, el acuerdo podría servir para dotar a Australia de submarinos de propulsión nuclear, un arma clave en el equilibrio de fuerzas en la región. El Gobierno de Canberra tiene un acuerdo con Francia para la compra de doce submarinos por 90.000 millones de dólares. El proyecto está minado por retrasos y aumento de costos y el pasado junio el primer ministro australiano, Scott Morrison, compartió la preocupación por la marcha de la venta con su homólogo francés, el presidente Emmanuel Macron. Ese acuerdo podría ser sustituido por la compra de tecnología nuclear estadounidense, que también podría incluir el uso de submarinos estadounidenses desde la base de la armada australiana en Perth. Un artículo del Instituto Naval Australiano defendía que el plan de compra de submarinos franceses para 2030 «no es suficientemente bueno» y que un acuerdo en este ámbito con EE.UU. sería «la peor pesadilla para China» y algo que podría «trastocar los equilibrios militares en Asia». El Reino Unido y EE.UU. han cooperado desde hace mucho tiempo en armamento nuclear submarino, e incluir a Australia es un paso decisivo para apuntalar un frente común contra China. Un acuerdo en este ámbito con EE.UU. sería «la peor pesadilla para China» El anuncio del acuerdo se produce en medio de una creciente presencia militar occidental en la región de Asia-Pacífico. Reino Unido ha desplegado un portaaviones en esas aguas y navíos de guerra de Alemania y Francia las han navegado en los últimos meses. Morrison tiene previsto visitar La Casa Blanca el próximo jueves 23 de septiembre, en una reunión con Biden y el llamado ?Quad?, un grupo de creación reciente formado por EE.UU., Australia, Japón e India. Los cuatro países tienen algo en común: a todos les afecta la expansión militar y económica de China. EE.UU. libra una guerra comercial fuerte con Pekín desde la presidencia de Donald Trump y la Administración Biden se ha enfrentado a su principal competidor por sus abusos en Hong Kong y en la región de Xinjiang, por sus ataques en ciberseguridad y por su expansión militar en el Pacífico. Esta ha afectado de forma directa a Japón, con creciente actividad militar china cerca de sus aguas territoriales. Australia, por su parte, mantiene una agria batalla comercial. Y en la frontera entre India y China la tensión se ha disparado por pretensiones de soberanía que el año pasado acabaron con la pérdida de una veintena de soldados indios y cuatro chinos.
15-09-2021 | Fuente: abc.es
Johnson quita la cartera de Exteriores a Dominic Raab en la remodelación de su gabinete
Dominic Raab, hasta ahora ministro de Asuntos Exteriores del gobierno de Boris Johnson , fue reemplazado este miércoles por Liz Truss, que desde el 2019 tenía a su cargo el departamento de comercio internacional. Este movimiento, que se produce después de la crítica gestión por parte de Raab de la crisis de Afganistán y que hizo que tanto desde la oposición como desde las filas tories se pidiera su renuncia o su destitución, forma parte de la reorganización del gabinete que ha puesto en marcha el primer ministro británico. Por su parte, y ante esta decisión, fuentes del número 10 de Downing Street citadas por la cadena SkyNews declararon que Dominic Raab está «muy enfadado» por su destitución como ministro de Asuntos Exteriores. «Su futuro como una de las figuras más importantes del gobierno está ahora en duda», dijo una de las fuentes, que añadió que esto es «humillante para un hombre que reemplazó al primer ministro hace apenas un año y medio». El jefe de la diplomacia británica seguirá en el Ejecutivo, al frente de la cartera de Justicia y también como viceprimer ministro, posiciones menos relevantes en un momento especialmente decisivo para la política exterior del Reino Unido. «Ayer el primer ministro expuso su plan para gestionar el Covid-19 durante el otoño y el invierno» Un portavoz de Downing Street explicó que la intención del premier es formar «un equipo fuerte y unido» que ayude a la reconstrucción del Reino Unido «después de la pandemia» de Covid-19. «Ayer el primer ministro expuso su plan para gestionar el Covid-19 durante el otoño y el invierno. Pero el gobierno también debe redoblar sus esfuerzos para atender las prioridades de los ciudadanos», declaró la misma fuente a la prensa. Fuera quedó también el ministro de Educación, Gavin Williamson, que adelantó la noticia de su salida con un mensaje en su cuenta de Twitter en el que dijo que había sido «un privilegio» servir en su cargo, en el cual tomó decisiones que también habían sido muy criticadas en su momento, sobre todo las relativas a la gestión de los exámenes durante los peores meses del brote de coronavirus. El ministro de Justicia, Robert Buckland, y el de Vivienda y Comunidades, Robert Jenrick, también anunciaron su destitución tras reunirse con el premier en horas de la mañana. Y aunque muchos esperaban que también fuera destituida la ministra del Interior, Priti Patel, esta de momento conserva su cargo, al igual que Rishi Sunak, probablemente el más popular de los ministros y encargado de mantener las finanzas en un momento crítico para la nación. La remodelación de su equipo es un balón de oxígeno en un momento en el que la popularidad de Johnson y del Partido Conservador ha caído hasta el 33%, según una encuesta de la consultora YouGov, cuyos resultados dan un 35% de apoyo para el Partido Laborista.
09-09-2021 | Fuente: abc.es
Presente en la creación
De todas las atribuciones que el Artículo II de la Constitución de 1787 reconoce explícitamente a los presidentes de EE.UU., la política exterior es donde los ocupantes de la Casa Blanca gozan de una mayor autonomía, en su doble condición de máximo responsable diplomático y comandante en jefe militar. Desde Truman, y el arranque de la Guerra Fría, todos y cada uno de ellos han caído en la tentación de formular una gran doctrina unificadora para justificar el lugar que EE.UU. debería ocupar en el mundo. Desde el fiasco de retirada de Afganistán, y al margen del consenso bipartidista forjado desde el 11-S a favor de una proyección exterior más agresiva y expedicionaria, empieza a emerger la doctrina Biden para explicar.. Ver Más
05-09-2021 | Fuente: abc.es
Heusgen: «El error en Afganistán fue apoyar a un gobierno y dejar a la población al margen»
Después de cuatro años como embajador de Alemania ante la ONU, Christoph Heusgen regresa como designado para suceder a Wolfgang Ischinger al frente de la Conferencia de Seguridad de Múnich. Ha sido el más cercano asesor en política exterior de la canciller alemana y es apodado por la prensa como «el hombre de Merkel en el mundo». Lleva solo 48 horas en Berlín cuando tiene lugar esta conversación con un grupo de corresponsales, en la que justifica sus posiciones con tantos incisos ?off the record? que hace difícil recomponer sus respuestas. Comienza yendo al grano y a las entrañas de la decisión de abandonar Afganistán. ?Hay que entender que EE.UU. vive una polarización como no conocí antes. Con graves problemas como.. Ver Más