Infortelecom

Noticias de poblacion negra

22-06-2020 | Fuente: abc.es
La Florida española, el santuario donde los esclavos de las colonias inglesas alcanzaban la libertad
El pasado 10 de junio unos manifestantes cubrían con pintura roja las efigies de Cristóbal Colón y Juan Ponce de León en el centro de Miami. En sus pedestales dejaban garabateados el símbolo comunista de la hoz y el martillo, y las siglas BLM de «Black Lives Matter» («Las vidas negras importan»). La furia de las protestas contra el racismo en Estados Unidos que desató la muerte de George Floyd en Mineápolis se volvía a cebar así no solo con las estatuas de los líderes de la esclavista Confederación sureña, sino con figuras emblemáticas de la colonización española, cuyos monumentos en diferentes ciudades del país han pintarrajeado, derribado y hasta decapitado en las últimas semanas. Los autores de estos actos vandálicos probablemente ignoran que la historia es mucho más rica que unos eslóganes de trazo grueso. La Florida española, de hecho, se convirtió en un auténtico santuario al que los esclavos de las colonias británicas ?y luego de EE.UU.? huían para alcanzar su libertad. Ya en la primera expedición de Ponce de León a la Florida en 1513, con la que comenzó la exploración europea del sureste de Norteamérica, viajaban al menos dos negros libres. Uno de ellos, de nombre Juan Garrido, participaría después en la conquista de México con Hernán Cortés. Mapa de San Agustín, en el que se aprcia a la derecha el «Fuerte Negro» - ABC La Florida, así como buena parte del actual suelo de EE.UU. entre el Atlántico y el Pacífico, fue parte de España durante tres siglos. En las tierras españolas, como en los dominios de otras potencias de la época, existió la esclavitud, pero al menos «la ley y las costumbres españolas garantizaban a los esclavos una personalidad moral y legal, así como ciertos derechos y protecciones que no se encuentran en otros sistemas esclavistas», destaca Jane Landers en «La nueva historia de Florida» (University Press of Florida, 1996), editado por el ya fallecido Michael Gannon. «Tenían el derecho a la seguridad personal y a mecanismos legales por los cuales escapar a un amo cruel» y «se les permitía poseer y transferir propiedades y presentar demandas legales, un derecho significativo que en América evolucionó al derecho de autocompra», señala Landers, profesora de la Universidad Vanderbilt especializada en la historia de los afroamericanos. No es que en España y en sus territorios del Nuevo Mundo no hubiera «prejuicios raciales», apunta la experta, pero «el énfasis en la humanidad y los derechos del esclavo, y la actitud indulgente hacia la manumisión incorporadas a los códigos de esclavitud y la práctica social españolas hacían posible que existiera una importante clase de negros libres, primero en España y después en la América española». Entre la población negra de los territorios españoles había individuos libres, esclavos, con propiedades, con educación y formando grupos sociales como cofradías y milicias que suponían «vínculos con la comunidad», sin que hubiera una«separación legal», explica la propia Jane Landers a ABC por correo electrónico. Esos hombres y mujeres, añade, «dejaron sus testimonios legales, sus documentos en la iglesia, etc? Tenemos sus historias porque tenían personalidad legal y religiosa». En la Florida estaban permitidas los matrimonios interraciales, mientras que en EE.UU. no quedaron plenamente legalizados hasta 1967 En la Florida española estaban permitidas las relaciones e incluso los matrimonios entre personas de distinta raza. Más aún, según reveló hace dos años el también historiador Michael Francis, la primera boda cristiana documentada en lo que hoy es territorio continental de EE.UU. se celebró en 1565 en San Agustín entre un segoviano, un tal Miguel Rodríguez, y una negra libre procedente de Andalucía, Luisa de Abrego. Francis, profesor de la Universidad del Sur de Florida Saint Petersburg (USFSP) y director ejecutivo del proyecto «La Florida: el archivo digital interactivo de las Américas», realizó este hallazgo al consultar un caso de bigamia abierto contra la propia De Abrego años más tarde por el Santo Oficio de la Inquisición de México, que finalmente anularía el matrimonio con el segoviano por estar ya casada con otro hombre. En cambio, en Estados Unidos las bodas interraciales no fueron plenamente legalizadas hasta 1967, cuando el Tribunal Supremo dictó una sentencia histórica en el caso «Loving contra Virginia» y declaró inconstitucionales las leyes antimestizaje que prohibían este tipo de enlaces, por entonces aún vigentes en 16 de los 50 estados del país. Los afroamericanos libres tuvieron una importancia capital en la defensa de la Florida española frente a las potencias rivales y los corsarios y filibusteros que merodeaban por el Caribe. Las amenazas externas aumentaron con la fundación en 1670 de la colonia de Charles Town (hoy Charleston, Carolina del Sur), con la que los ingleses expandían su presencia en Norteamérica y el modelo de plantaciones con mano de obra esclava que aplicaban con crudeza en el Caribe. Los sojuzgados africanos empezaron a ver una esperanza en el trato más benigno que la Florida española daba a los negros. Cédula real de 1693 en la que se concede la libertad a los fugitivos - ABC En 1687 ocho hombres, dos mujeres y un bebé lograron escapar en canoa y llegar a territorio español, pidiendo amparo en San Agustín, ciudad fundada en 1565 por Pedro Menéndez de Avilés y la más antigua de EE.UU. habitada de forma ininterrumpida. En los años siguientes fueron llegando nuevas oleadas de fugitivos y, aunque inicialmente su estatus legal era algo ambiguo, casi todos fueron acogidos y bautizados, se casaron y obtuvieron un empleo retribuido. Finalmente, Carlos II dio naturaleza legal a lo que ya era una realidad por la vía de los hechos: el 7 de noviembre de 1693 garantizó a través de una cédula real que los esclavos, hombres y mujeres, huidos de las colonias británicas obtendrían la libertad con la única condición de que abrazaran «la fe verdadera». El flujo de los desesperados africanos desde las colonias británicas llevó en 1738 al gobernador de la Florida, Manuel de Montiano, a crear un poblado formado por negros libres tres kilómetros al norte de San Agustín. El nuevo asentamiento, que recibió el nombre de Gracia Real de Santa María de Mosé y hoy es conocido como Fuerte Mosé, era «el primer pueblo formado por negros libres en EE.UU., estaba liderado por su propio comandante mandinga, que se bautizó con el nombre Francisco Menendez, y tenía su propia milicia», destaca a ABC Jane Landers. A cambio, los milicianos prometieron ser «los más crueles enemigos de los ingleses» y arriesgar sus vidas al servicio de Su Majestad hasta «derramar la última gota de sangre en defensa de la Real Corona», como recoge un documento de aquel año. Y no pasaría mucho tiempo hasta que tuvieron oportunidad de demostrarlo. Recreación artística del Fuerte Mosé - ABC El fundador de la nueva colonia de Georgia, James Edward Oglethorpe, se lanzó en 1740 a un ataque por tierra y mar contra la Florida. Mosé, que para el sistema esclavista de los colonos británicos representaba toda una amenaza, fue evacuado y sus habitantes se refugiaron en San Agustín, que fue sometida a un largo asedio. Pero los sitiados resistieron y, en un ataque conjunto de soldados españoles, milicianos negros e indígenas, recuperaron el poblado en lo que ha pasado a la historia en EE.UU. como «Bloody Mose» o «Mosé sangriento», por la fiereza de la lucha cuerpo a cuerpo y la muerte de al menos 75 de los invasores. Oglethorpe acabó levantando el sitio y regresando humillado a Georgia. Los «morenos» libres de la milicia prometieron ser «los más crueles enemigos de los ingleses» y «derramar la última gota de sangre en defensa de la Real Corona» Mosé fue reconstruido en 1752, ahora reforzado y con la incorporación de una iglesia y una casa para un sacerdote franciscano. En 1759 estaban censados allí 37 hombres, 15 mujeres, siete niños y ocho niñas. Sin embargo, en 1763 España se vio obligada a ceder la Florida a Gran Bretaña a cambio de recuperar La Habana, que había caído el año anterior en manos británicas. Así que los africanos que quisieron conservar su libertad se marcharon a Cuba junto con la mayoría de los españoles e indígenas cristianos de San Agustín, mientras que los nuevos colonos extendían a su nueva adquisición el cruel sistema de plantaciones de Carolina del Sur y Georgia. El pueblo de los negros libres quedaba abandonado para siempre. Pero no fue este el final de la Florida española. En 1783, tras la independencia de las trece colonias británicas de Norteamérica, EE.UU. devolvió a España su antiguo territorio. Parte de los esclavos huyeron de sus señores para unirse a las aldeas seminolas y otros se acogieron a la vieja legislación española que les garantizaba un santuario. Francisco Menéndez - ABC Una buena parte de los varones negros trabajaban para el gobierno, en planes de fortificación, en el arsenal, descargando barcos, repartiendo el correo, cortando leña, como pilotos o remeros en las embarcaciones oficiales, pero también se los podía ver como carreteros, joyeros, zapateros, curtidores, carniceros o posaderos, entre otros oficios. Incluso alguno destacó como próspero comerciante. En cuanto a las mujeres, las había cocineras y lavanderas, pero también llegaron a tener pequeños negocios de artesanía o comestibles. Se conoce el caso de alguna mujer negra que poseía su propia esclava, otra muestra de una estructura social más compleja de lo que pudiera pensarse hoy día. España solo renunció a esa política de santuario religioso para los esclavos cuando, en 1790, no pudo resistir la fuerte presión de los cada vez más poderosos EE.UU., a través precisamente de uno de sus padres de la patria, Thomas Jefferson, redactor de la Declaración de Independencia de 1776 y en ese momento secretario de Estado. En todo caso, quienes gozaban de libertad la seguían conservando, y se mantenía la posibilidad de comprarla u obtenerla. En las décadas siguientes continuó el imparable ansia de expansión de EE.UU., con repetidas violaciones de la soberanía española, hasta que en 1821 finalmente la Florida se incorporó al territorio estadounidense. Los negros que quisieron seguir libres bajo las leyes y costumbres españolas zarparon de nuevo, ahora por última vez, hacia Cuba. Los restos del Fuerte Mosé permanecen hoy bajo las aguas pantanosas a las afueras de San Agustín, en la costa noreste del estado de Florida. Un museo y un pequeño parque estatal rinden allí tributo a aquel santuario de libertad e invitan a conocer el verdadero legado de los españoles en EE.UU. El actual parque estatal del Fuerte Mosé en San Agustín (Florida) - M. Trillo «La historia está escrita por los anglosajones» Jane Landers es una de las mayores especialistas en la historia de los afroamericanos en EE.UU. Ha recopilado los documentos más antiguos de Florida, incluidos los del Fuerte Mosé, en la web de Slave Societies Digital Archive. Como miembro del comité científico en EE.UU. para el proyecto de la Unesco de la Ruta del Esclavo, ha contribuido junto con la profesora Kathy Deagan y los miembros de la Fort Mose Historical Association a aprobar que el antiguo poblado de negros libres se incorpore a esa iniciativa. En declaraciones a ABC desde EE.UU., Landers condena el «racismo» en su país, al tiempo que lamenta que «la historia aún está escrita desde una perspectiva anglosajona» e «ignora la parte que fue colonizada por los españoles y en donde la gente de ascendencia africana podía ser parte de la comunidad».
31-05-2020 | Fuente: abc.es
Trump anuncia que incluirá a los antifascistas como «organización terrorista»
Donald Trump anunció hoy que su Administración declarará a los ?antifa?, los grupos antifascistas radicales, como «organización terrorista». No queda claro qué impacto tendrá el anuncio en un movimiento heterogéneo, disgregado y poco organizado, pero van en la línea que defiende el presidente de EE.UU. de retratar las protestas como la obra de radicales de extrema izquierda. En esa línea fueron otros altos cargos de su administración, como el fiscal general de EE.UU., William Barr, que hoy aseguró en un comunicado que el Departamento de Justicia busca «arrestar y acusar a los agitadores radicales violentos que ha secuestrado las protestas pacíficas» y señaló como responsables a «antifa y otros grupos similares». Algunos líderes demócratas y activistas de izquierdas han asegurado que elementos de extrema derecha han iniciado disturbios violentos para causar caos y enturbiar las protestas. Los relatos de unos y otros terminan por desviar la atención del historial de abusos de la policía hacia la minoría negra, en el que la muerte de George Floyd es solo el último caso, y del racismo estructural que sufre EE.UU., dentro y fuera de los cuerpos de policía. «Son unas pocas manzanas podridas», aseguró Robert O?Brien, asesor de seguridad nacional de Trump, en una entrevista en la CNN sobre los casos de abusos policiales contra la minoría negra. «No creo que haya racismo sistémico», defendió sobre los cuerpos de policía de quienes dijo que «el 99,9% son grandes americanos» que «trabajan en los barrios más duros» y que son sus «héroes». Las estadísticas ofrecen una realidad diferente. La población negra tiene casi 2,5 veces más de probabilidad de morir a manos de la policía que los blancos: 30 muertes por millón de habitantes para los negros, frente a 12 muertes por millón para los blancos (y 22 muertes para los hispanos). Un «patrón» Es innegable que hay elementos anarquistas de extrema izquierda que están aprovechando las protestas para propagar violencia e imponer su agenda antisistema, y es posible que elementos del llamado ?supremacismo blanco? hayan buscado echar gasolina al fuego. Pero el telón de fondo de la última muerte de un hombre desarmado es la desigualdad y falta de oportunidades que sufre la minoría negra, en especial en las grandes ciudades del país, y una desconfianza mutua entre la policía y la población en los barrios desfavorecidos en los que viven. Una de las consecuencias más evidentes es la disparidad racial en el sistema penitenciario: la minoría negra representa el 12% de los adultos de EE.UU., pero acumula el 33% de la población penitenciaria. Los blancos, que son el 64% de la población adulta, suponen el 30% de los encarcelados. «Esto es un patrón», reflexionó Nancy Pelosi, la líder de la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes, sobre la muerte de Floyd y otros hombres negros a manos de la policía. Ella y otros líderes, también algunos republicanos, han tratado de poner el acento en reformas que cambien la relación entre la policía y la minoría negra. La violencia y la anarquía propagada desde diversos sectores ha enturbiado esas reclamaciones. .
23-02-2020 | Fuente: abc.es
Sanders gana en Nevada y refuerza su favoritismo para la nominación
Bernie Sanders está un paso más cerca de lo que hace pocos años podría parecer un imposible: un socialista, nominado por el partido demócrata para la presidencia de EE.UU. Ayer se celebraron los «caucus» de Nevada, la tercera cita electoral de las primarias demócratas, y el veterano senador logró una clara victoria que le impulsa hacia la nominación. Con casi la mitad de los precintos electorales escrutados, no había ninguna duda de que Sanders era el ganador de los «caucus». Ganó la semana pasada en New Hampshire, quedó en empate técnico con Pete Buttigieg en los «caucus» inaugurales de Iowa y el resultado de Nevada le confirma como gran favorito en la carrera electoral demócrata. Con un escrutinio del 43%, Sanders arrollaba a sus rivales con un 46,8% de los apoyos. Algo más abierta estaba la disputa por el segundo puesto: Joe Biden lograba un 20,7%, mientras que Pete Buttigieg se quedaba hasta ese momento tercero con un 15,1%. «Esta noche hemos logrado una victoria histórica porque hemos ganado en el estado más diverso de EE.UU», celebró Sanders. «En Nevada, hemos creado una coalición multigeneracional y multirracial que va a ganar no solo aquí, sino que va a barrer el país». Biden y Buttigieg luchan por convertirse en el candidato que aglutine el voto moderado, una pelea en la que también está metido Michael Bloomberg. El multimillonario neoyorquino no participa en los cuatro primeros estados que celebran primarias -incluido Nevada- y tiene todas sus fichas puestas en el «Super martes», la cita electoral del 3 de marzo, donde se pondrán en juego quince estados. Para el ex vicepresidente con Obama, el segundo puesto da una mínima esperanza de recuperar posiciones, después de dos descalabros en Iowa y New Hampshire. En la próxima cita electoral, Carolina del Sur, debería conseguir una victoria -le beneficia el alto porcentaje de población negra- que le dé oportunidades para el ?Super martes?. En esta disputa por el centro demócrata, los «caucus» de Nevada han servido para descartar a la senadora Amy Klobuchar, que lograba un quinto puesto con solo el 4% de los votos. Tampoco logró remontar el vuelo la izquierdista Elizabeth Warren, que tuvo un gran desempeño en el debate entre candidatos de la semana pasada, pero de momento va cuarta con un 9,5% de los apoyos. El resultado quizá haga aumentar los llamamientos para que deje espacio a Sanders para conseguir un candidato de izquierdas. Sin embargo, en el discurso que dio tras conocerse los resultados, no dio señales de hacerlo: agradeció a los demócratas de Nevada por «mantenerla en la lucha», se calificó varias veces como «luchadora», atacó a Bloomberg y dijo que los apoyos a su candidatura «han crecido en todos lados». Nevada es un estado decisivo no solo porque es uno de los primeros en acudir a las urnas, sino también porque tiene un electorado con mayor presencia de minorías raciales que en los dos primeros estados en celebrar primarias, Iowa y New Hampshire. Las minorías negra e hispana son decisivas en las primarias demócratas, y en Nevada ha sido la primera oportunidad para determinar por qué candidatos apuestan. Sanders ha hecho un gran esfuerzo en el electorado hispano -«Unidos con Bernie» es el lema de campaña para los hispanohablantes- y parece que empieza a cosechar lo sembrado. En los sondeos a pie de urna, la mitad de los votantes hispanos se habían inclinado por el líder socialista, con mucha diferencia respecto al siguiente candidato, Joe Biden, que conseguía el apoyo de 1 de cada 7 votantes de este electorado. Nevada tiene poco peso demográfico y reparte pocos delegados, pero el voto hispano será determinante en el «Super martes», cuando votarán, entre otros, California y Texas, los estados que más delegados repartes y donde, además, el peso del voto hispano es mayor. Si Bernie sale del «Super martes» con un liderato considerable -y el voto hispano será determinante en ello-, será muy difícil que el resto de candidatos moderados puedan darle la vuelta a las primarias.
06-02-2020 | Fuente: abc.es
El varapalo en Iowa pone cuesta arriba la carrera electoral de Joe Biden
El pasado fin de semana, Joe Biden celebraba en la localidad de Waterloo, en Iowa, uno de los numerosos mítines en los que se prodigó en los días previos a los caucus de este lunes. Cualquiera que hubiera ido a actos electorales del resto de candidatos en el mismo estado, donde se inauguraban las primarias para elegir al nominado demócrata a la presidencia de Estados Unidos, percibiría las diferencias con los del exvicepresidente: la electricidad, el fervor de las campañas de Bernie Sanders, Pete Buttigieg, Elizabeth Warren o incluso candidatos sin posibilidades, como Andrew Yang, estaban ausentes con Biden. Mítines encorsetados, voluntarios poco animados, ambiente alicaído y un candidato que no levanta a la parroquia: se le ve como una figura venerable, más que ilusionante. Joe Biden tiene 77 años, la misma edad que otro de los candidatos ?Michael Bloomberg? y uno menos que Sanders, que el pasado otoño tuvo un infarto cardiaco. Pero, en la caravana electoral, al que fuera segundo de Barack Obama le aparenta pesar más la edad. En el mitin de Waterloo se movía con lentitud, hablaba con un hilo de voz y recetaba un discurso deslavazado, para el que se ayuda con un bloc de notas plastificado. Es la misma sensación que ha dado hasta ahora en los debates televisados entre candidatos, en los que a ratos parecía ausente, equivocaba datos y hablaba a trompicones. Todo eso no ha sido una señal de alarma para Biden, favorito aparente desde el comienzo de la campaña y al que las encuestas a nivel nacional siguen colocando en primera posición. Al menos, hasta Iowa. Aquí el candidato se ha hundido y, a falta de que se publiquen los resultados finales ?anoche el escrutinio estaba al 74%?, Biden podría quedar, como mucho, tercero y es posible que finalice en cuarto lugar, por detrás de Pete Buttigieg, Bernie Sanders y Elizabeth Warren. «Puñetazo en el estómago» Es cierto que Iowa no es un estado que favorezca a Biden: es mayoritariamente blanco y él tiene mucho apoyo de minorías. Aun así, la mayoría de las encuestas le colocaban al menos segundo antes de celebrarse los caucus. «No lo puedo negar, ha sido un puñetazo en el estómago», reconoció ayer en su habitual lenguaje de hombre común. Pero lo peor podría estar todavía por llegar: el próximo martes son las primarias de New Hampshire y allí las cosas tampoco pintan bien (la última encuesta da gran ventaja a Sanders y deja a Biden otra vez por detrás de Buttigieg); después llegarán los caucus de Nevada, un estado cuya demografía tampoco le beneficia. Solo en Carolina del Sur, un estado con mucha población negra, a final de mes, podría encontrar un gran resultado. Pero para entonces ya encadenaría tres estados sin victoria, algo difícil de encajar para alguien que se presupone favorito. Biden está ya en New Hampshire, donde ha pasado al ataque para recuperar impulso. En un mitin en Somersworth criticó con fuerza a Sanders, del que dijo que se autodenomina como «socialista demócrata», una etiqueta que tendrán que arrastrar todos los candidatos demócratas en las elecciones del año que viene. «Ya hemos visto lo que Trump hará con eso», dijo pocos días después de que el presidente de EE.UU. calificara a Sanders de «comunista». Buttigieg puede ser todavía más peligroso para Biden, ya que aspira al mismo electorado centrista y moderado. «Seré sincero con vosotros, creo que es un riesgo nominar a alguien que no ha tenido mayor cargo que alcalde de una localidad de cien mil habitantes en Indiana», dijo del joven exalcalde de South Bend. Buttigieg, en Portsmouth (New Hampshire) - Reuters Pete Buttigieg: en busca del espíritu de Obama Las opciones de un candidato improbable como Buttigieg para lograr la nominación demócrata pasan por aprender la lección de Obama: construir una coalición que se salga de los límites del partido e incluya a minorías. Es una idea diferente a la de Bernie Sanders, que apuesta por movilizar al electorado de izquierdas y llevarlo en masa a las urnas.Buttigieg, de solo 38 años, lo consiguió en Iowa: parte de su excelente resultado se basa en obtener apoyos en distritos moderados, con mucho peso de independientes y republicanos. En este estado, mayoritariamente blanco, no tuvo el problema de su escaso apoyo entre minorías raciales, la pata que le falta para construir una gran coalición. Pero trabaja en ello: en sus mítines siempre se rodea de legisladores negros, ha disparado sus anuncios en español y se esfuerza por colocar personas que no sean blancas como fondo de sus intervenciones.
04-09-2019 | Fuente: abc.es
Un adolescente brasileño es azotado y grabado por robar chocolatinas en un supermercado
Un joven brasileño fue azotado y grabado después de que fuera sorprendido cuando robaba cuatro chocolatinas en un supermercado en Sao Paulo. La crueldad de las imágenes, que muestran al joven ?de raza negra? tendido en el suelo, amordazado, semidesnudo y llorando, ha dado cuenta del racismo que sigue viviendo la población negra en Brasil y ha llegado a suscitar comparaciones con la época de la esclavitud (legal hasta 1888). «Es como una estampa de otro siglo. Un hombre negro indefenso y sin hogar.. Una víctima de la sociedad, diría yo», describió el detective Pedro Luis de Souza, que investiga el caso. Las escenas de ladrones, a menudo jóvenes negros y adolescentes, atados, torturados e incluso asesinados son comunes en Brasil. El joven, cuyo nombre no ha trascendido, fue detenido al salir del supermercado por dos guardias de seguridad, que al registrarle descubrieron el hurto. «Lo ataron y lo azotaron hasta que prometió no volver a hacerlo», apuntó De Souza, que recordó que el delito de tortura conlleva una pena de prisión de hasta ocho años. El agredido, por su parte, aseguró a una cadena de televisión que los guardias lo amenazaron. «Dijeron que si hablaba con alguien, me matarían», relató. Y añadió que era la tercera vez que había sido asaltado por ellos tras robar en el supermercado. La compañía de supermercados señaló, a través de un comunicado, que los dos guardias de seguridad ya no estaban trabajando en el establecimiento en el que se produjeron los hechos. «Nos sorprendió la tortura gratuita y sin sentido sobre una víctima adolescente», dijo. «Le daremos todo el apoyo que necesite», subrayó. Varios brasileños negros dijeron que la escena del video demostró cuán profundamente arraigado está el racismo en Brasil, donde más de la mitad de la población se identifica como negra o mestiza. En 2017, el 75 por ciento de las 65.000 víctimas de homicidio eran de raza negra o mestiza, informa «The Guardian».
06-08-2019 | Fuente: elpais.com
Muere Toni Morrison, la primera afroamericana que ganó el Premio Nobel de Literatura
La escritora, comprometida con la lucha contra la discriminación racial, abordó en sus obras la vida de la población negra
06-08-2019 | Fuente: elpais.com
Muere Toni Morrison, premio Nobel de Literatura 1993
La escritora, la primera afroamericana que recibió el galardón, abordó en sus obras la vida de la población negra
01-08-2019 | Fuente: abc.es
El segundo debate une a los candidatos demócratas: todos contra Biden
La primera ronda del segundo debate entre los candidatos demócratas a la presidencia de EE.UU., celebrado el martes por la noche en Detroit (Michigan), mostró la división entre las dos almas del partido: los izquierdistas, representados por Bernie Sanders y Elizabeth Warren, y los moderados, con candidatos con menos posibilidades. En la segunda ronda, celebrada en la noche del miércoles en el mismo escenario, sí hubo unidad al menos en un aspecto: el todos contra Joe Biden. El que fuera vicepresidente de EE.UU. con Barack Obama no es solo el candidato más conocido entre el público general y el que lidera las encuestas. También es probablemente el candidato más centrista, más alejado de la nueva corriente en el partido demócrata surgida con la irrupción de Sanders en las primarias de 2016 ?donde estuvo cerca de arrebatar la nominación a Hillary Clinton? y cimentada con las nuevas voces surgidas en las elecciones legislativas del pasado otoño, como Alexandria Ocasio-Cortez. A eso hay que sumarle que Biden lleva cinco décadas de carrera política, un tiempo en el que le ha dado tiempo a equivocarse muchas veces y con decisiones que en algunos casos han aguantado mal el paso del tiempo. El resultado es que Biden es el mono ideal al que darle leña, como este miércoles quedó una vez más de manifiesto. En el anterior debate, la senadora Kamala Harris aprovechó decisiones de Biden del pasado sobre relaciones raciales para atacarle y se convirtió en una de las sensaciones de la campaña. Ahora muchos trataron de repetir el modelo. Jay Inslee, gobernador del estado de Washington, le atacó por sus planes poco ambiciosos para atacar el cambio climático ?«es muy poco y muy tarde»? y por su posición a favor de la guerra de Irak. Julián Castro, excompañero de Gabinete con Obama, le recriminó que esté en contra de descriminalizar la entrada ilegall de inmigrantes en la frontera. El senador Corey Booker tuvo un enfrentamiento agrio con Biden, a quien acusó de apoyar legislación dura contra el tráfico de droga que acabó perjudicando de forma desproporcionada a la población negra. La senadora Kirsten Gillibrand sacó a pasear un artículo escrito por Biden en 1981 en el que se oponía a dar ventajas fiscales para guarderías para las familias. Bill de Blasio, alcalde de Nueva York, le inquirió una y otra vez sobre si estaba todavía de acuerdo con las deportaciones masivas de inmigrantes indocumentados durante los mandatos de Obama. Fue una noche con menos discusiones de sustancia que en la anterior, en la que se discutió mucho sobre sanidad, comercio o impuestos, pero en la que se mostró mejor la personalidad de los candidatos. Biden, que sabía que volverían a ir a por él, salió al ataque, cuestionando a Harris sobre sus dudosos planes de sanidad universal, que se implantarían en un plazo de diez años. En las refriegas posteriores, sin embargo, no dio la sensación de un candidato rocoso. Titubeó en ocasiones, le bailaron números y erró en el cierre del debate: en lugar de dar la dirección web de su campaña, dio el número donde mandar SMS para financiarla. Muchos habrán temido lo que será si es el elegido para enfrentarse a Trump como nominado demócrata.
23-06-2019 | Fuente: abc.es
Todos contra Biden: arranca la guerra electoral demócrata
Faltan hoy 499 días, casi año y medio, para que los estadounidenses acudan a las urnas y decidan entre dos posibilidades: cuatro años más de Donald Trump o entregar la Casa Blanca a un demócrata. A pesar de lo mucho que queda, la campaña de las presidenciales de 2020 ya carbura a pleno rendimiento. Esta semana, Trump se regaló un mitin de arranque de campaña multitudinario ?aunque en estos dos años y medio de presidencia no se ha quitado el traje electoral? y este miércoles y jueves será la puesta de largo de los demócratas, con los primeros debates televisados. Estos son los contendientes para ganar la nominación demócrata: JOE BIDEN. El favorito. Goza del capital político de haber sido vicepresidente en las presidencias históricas de Barack Obama y lidera las encuestas con solvencia. Propone un mensaje centrista, capaz de atraer a votantes independientes y a republicanos moderados, muy diferente del giro izquierdista que vive el partido desde 2016. Tendrá más apoyos financieros y del ?establishment? demócrata que nadie, pero su caso es muy diferente al de Hillary Clinton en las anteriores elecciones, donde era la candidata irremediable. Biden será el objetivo de todos los ataques ?y todos desde el flanco izquierdo? y habrá que ver si eso no deteriora su propuesta moderada. En las últimas semanas, ha tenido que cambiar su posición sobre la financiación federal del aborto ?durante décadas ha estado en contra? y le han llovido críticas por decir que en los setenta había «cierta civilidad» en el trato con senadores que apoyaban la segregación de la población negra. Esa será la tónica de su candidatura. BERNIE SANDERS. El socialista. El senador independiente por Vermont se perfila como el principal adversario de Biden, el que tiene más posibilidades de aglutinar la vertiente más izquierdista del partido y provocar una revolución populista en los demócratas similar a la que Trump consiguió con los republicanos. Estuvo cerca de dar el campanazo en 2016 frente a Hillary y ahora lo intentará de nuevo. Lo tendrá, sin embargo, más complicado. Hace cuatro años, él era el único candidato para capitalizar el descontento social desde la izquierda. Ahora, sigue sin el apoyo del ?establishment? del partido y son varios los candidatos que presentan programas similares al suyo y con los que tendrá que pelear por captar la atención. Su edad -tendrá 79 años cuando se elija al presidente en noviembre del año que viene- podría ser un inconveniente, aunque es un problema que comparte con Biden (tendrá 78). ELIZABETH WARREN. La pragmática. Nadie daba muchas posibilidades a la senadora de Massachusetts, una de las primeras candidatas en confirmar sus aspiraciones presidenciales. Es una de las legisladores izquierdistas más conocidas y ocupa un espectro político similar al de Bernie Sanders: era difícil pensar que podría imponerse frente al político de izquierdas más popular de EE.UU. Warren, sin embargo, ha hecho hasta ahora quizá la mejor campaña de todos los candidatos, centrada en propuestas de programa socioeconómico ?sanidad universal, universidad pública gratuita, plan de infraestructuras, presión fiscal a los más ricos?, con una actividad frenética por todo el país y desprovista del mayor inconveniente de Sanders: la etiqueta de ?socialista?. KAMALA HARRIS. La promesa. Las primarias demócratas son más diversas que nunca ?varias mujeres entre las favoritas, candidatos hispanos y afroamericanos?, pero Kamala Harris engloba la diversidad en una persona: es mujer y birracial, de padre jamaicano y madre india. Es una de las grandes promesas del partido, recién llegada al Senado en la oleada de representantes femeninas demócratas que trajeron las legislativas del año pasado. Su escasa experiencia política le da la posibilidad de ser una candidata transversal, aunque ha abrazado el nuevo credo izquierdista demócrata ?medio ambiente, reparaciones a los descendientes de esclavos, legalización de la marihuana?. Muchos ven a esta antigua fiscal general implacable de California como una de las rivales más incómodas para Trump si consigue imponerse en las primarias. PETE BUTTIGIEG. El diseño. Es la irrupción más sorprendente de este ciclo electoral. Resultaría imposible pensar que el alcalde de South Bend, una ciudad de cien mil habitantes de Indiana, desconocida para muchos incluso en EE.UU., podría aspirar a la Casa Blanca. Pero Buttigieg parece un candidato sacado del laboratorio para el momento político que vive el país: muy joven (37 años), gay, educado en Harvard, distinguido con la prestigiosa beca Rhodes, con experiencia militar en Afganistán y el aire optimista y unificador de JFK u Obama. Apenas ha presentado ideas o programa, algo que, de momento, es una ventaja. BETO O' ROURKE. La cara amable. Subió al estrellato de la política estadounidense en las legislativas del año pasado, cuando le disputó el puesto de senador por Texas al republicano Ted Cruz, peso pesado del conservadurismo. Estuvo a punto de ganar en un estado de fuerte implantación republicana y su mensaje renovador caló más allá de Texas. Es difícil que su buena imagen y su mensaje renovador sean suficientes para tener aspiraciones a ganar las primarias. JULIÁN CASTRO. El hispano. La candidatura de Julián Castro está basada en la esperanza de que, alguna vez, el voto hispano sea decisivo. El exalcalde de San Antonio e integrante del Gobierno de Obama es el único hispano candidato pero sus opciones ?a pesar de que asuntos como la inmigración o la relación con México dominan buena parte del discurso político? son mínimas. CORY BOOKER. El sucesor. Como uno de los candidatos afroamericanos, el senador por New Jersey busca convertirse en el sucesor de Obama, pero el EE.UU. de hoy es muy diferente al de 2008. Frente a la moderación y el mensaje optimista de Obama, Booker ha seguido la corriente izquierdista y de política identitaria que domina al partido. EL RESTO. De todos los colores. Entre el resto de las dos docenas de aspirantes a enfrentarse contra Donald Trump, hay una gran variedad de perfiles. Se encuentran senadores con cierto prestigio pero pocas opciones ?Michael Bennet, Kirsten Gillibrand y Amy Klobuchar?, gobernadores como Jay Inslee (Washington), John Hickenlooper (Colorado) o Steve Bullock (Montana), diputados de la Cámara de Representantes y hasta el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, que trata de levantar su futuro político tras un gobierno mediocre en la Gran Manzana (sin conseguirlo, es el único candidato demócrata que pierde en las encuestas frente a Trump). También hay candidatos que vienen de fuera del mundo político, como el emprendedor Andrew Young ?cuyas propuestas han tenido cierta popularidad? y la autora Marianne Williamson, que es popular por escribir libros de autoayuda. Las posibilidades para todos ellos son mínimas, pero las primarias, como demostró Donald Trump en las primarias del año 2016, son una puerta abierta a las sorpresas.
06-05-2019 | Fuente: abc.es
El partido de Mandela, en horas bajas
Durante la campaña electoral, el presidente Cyril Ramaphosa ha pedido al electorado de 27 millones de personas respaldar una vez más al Congreso Nacional Africano (ANC, por sus siglas en inglés) en las elecciones generales del 8 de mayo. Las encuestas le otorgan cerca del 60% de los votos a pesar de encontrarse en sus horas más bajas debido a los escándalos, la corrupción endémica, el desempleo (con una tasa oficial del 27%) y la grave crisis económica (agravado por un débil crecimiento y el aumento de la deuda pública). La pregunta clave es si el partido de liberación más antiguo de África gobernará o no con mayoría absoluta. El votante del ANC es leal pero está harto de la gestión del partido gobernante y del saqueo constante de las instituciones por parte de la administración anterior de Jacob Zuma. Hace un año parecía posible que el partido gobernante perdiera el poder, sin embargo la caída de Zuma el 14 de febrero de 2018 y el relevo de Ramaphosa calmó un poco los ánimos (los medios locales llamaron a este fenómeno Ramaphoria). A pesar del cambio de timón, la paciencia de los sudafricanos con el partido que revolucionó la lucha contra el apartheid se está agotando. El ANC llegó al poder hace 25 años prometiendo «Una vida mejor para todos»: vivienda, servicios, educación y empleos para los negros que fueron discriminados durante décadas. Sin embargo, la mayoría de sudafricanos son cada vez más pobres, gran parte de la población negra malviven en «townships» y el mercado laboral aún les discrimina salarialmente. Sudáfrica no es una sociedad más segura ni equitativa: «No podemos ser una nación de personas libres cuando muchos aún viven en la pobreza», dijo Ramaphosa en una ceremonia en Makhanda. ¿Quién lidera la oposición? La Alianza Democrática (DA, por sus siglas en inglés) - tradicionalmente asociada al voto de la minoría blanca- lidera la oposición con Mmusi Maimane (apodado el Obama sudafricano) como máximo dirigente. Maimane, criado en Soweto y primer líder nacional negro del partido, asegura ser el único de los grandes representantes políticos que apuesta por una Sudáfrica «no racial». El empresario, de 39 años, pidió a los votantes que rompan la costumbre de votar en función de la «raza ». El partido de Maimane logró unos buenos resultados en las municipales de 2016, ganando en ciudades como Pretoria y Johannesburgo, gracias a los apoyos del tercer partido más importante del país, los Combatientes por la Libertad Económica (EFF) del controvertido y desafiante Julius Malema. El partido de extrema izquierda ha impulsado reformas populistas como polémica ley de expropiación sin compensación que fue aprobada por el parlamento hace un año, una medida que ha defendido Ramaphosa -con matices- para asegurarse el voto de las bases tradicionales y que asusta a los inversores extranjeros. Malema, quién formó parte del ANC de 1990 a 2012, tiene el apoyo de los jóvenes , los más pobres y los eternamente desencantados con el partido gobernante. Las encuestas otorgan al DA entre un 16-24% de los votos (en las pasadas elecciones logró un 22%) y al EFF, entre un 10-15% (una cifra superior al 6% logrado en 2014). Dos partidos que son polos opuestos pero tienen un enemigo común: el hasta ahora «todopoderoso» ANC.