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Noticias de pd italia

27-08-2021 | Fuente: abc.es
Una abogada del PD italiano, miembro de una comisión de igualdad, aplaude a los talibanes
En una inquietante y sorprendente entrevista, que ha suscitado gran escándalo, Nura Musse Ali, abogada nacida en Somalia, desde hace más de veinte años en Italia y en la actualidad miembro de la Comisión de Igualdad de Oportunidades de la Región de Toscana por el Partido Democrático, se ha mostrado a favor de la llegada al poder de los talibanes en Afganistán. La abogada Musse Ali, de 35 años, ha declarado al diario ?Il Tirreno? de Pisa, donde ella vive: «Estoy a favor de que los fundamentalistas tomen el poder en Afganistán. Creo que lo que estamos viviendo es una etapa obligada en la historia, para que ese país finalmente inicie su propio y lento camino hacia una interpretación evolutiva de.. Ver Más
09-03-2019 | Fuente: elpais.com
El camino al futuro es un regreso al pasado
El PD italiano entierra el renzismo y recupera el espíritu de Prodi; el SPD repudia las reformas de Schroeder; el Labour abjura la era Blair y lanza propuestas con sabor a años setenta
09-03-2019 | Fuente: elpais.com
El camino de la socialdemocracia hacia el futuro se parece mucho a un regreso al pasado
El PD italiano entierra el renzismo y recupera el espíritu de Prodi; el SPD repudia las reformas de Schroeder; el Labour abjura la era Blair y lanza propuestas con sabor a años setenta
11-03-2018 | Fuente: abc.es
«O tiramos Gobiernos o ponemos Gobiernos que no puedan gobernar»
El basurero de la historia estaba hasta ahora completo: allí fueron a parar el nazismo, el estalinismo, los nacionalismos y las guerras mundiales. Sin embargo, la crisis económica ha sacado del contenedor a nacionalismos y populismos, que pululan por Europa como Pedro por su casa. El auge de estos movimientos ha troceado el voto en los países europeos, como recientemente en Italia, hasta convertir sus Parlamentos en quesos cortados en miniporciones. Donde en España el queso se lo repartían dos partidos hoy hay cuatro a la mesa; en Austria se ha pasado de tres a cinco comensales; en Irlanda de tres a seis; en Francia, los cuatro tradicionales han de repartirlo con cinco y así sucesivamente. Hasta la crisis, la democracia era entendida como un modo de legitimar Gobiernos a través de la ciudadanía; ahora la democracia se entiende como «un ejercicio de bloquear al que gobierna, el ciudadano cree que el que le manda es su enemigo y por eso el ideal de toda barra de bar es bloquear la acción del político, ponerle coto. O tiramos Gobiernos o ponemos Gobiernos que no puedan gobernar», mantiene José Luis Barreiro, doctor en Ciencias Políticas y Sociología. Esa fragmentación del voto europeo se debe, a juicio del economista e historiador Gabriel Tortella, al «anquilosamiento de los partidos tradicionales que no logran adaptarse a los cambios sociales». Es decir, cuando la gente ve en peligro su nivel de vida «busca soluciones radicales y simplistas». O dicho en otras palabras: la sociedad evoluciona, y las viejas ideologías que atraían a trabajadores y burgueses se van quedando anticuadas ante una sociedad más fluida, donde las distinciones de clase se diluyen y resurgen grupos de interés: pensionistas, mujeres, desempleados, micronacionalistas..». Como si volviéramos a los gremios de la Inglaterra de Ken Follet en «Los pilares de la tierra». Por eso, nuevos gobernantes como el presidente francés, Emmanuel Macron, han hecho suyas banderas «de gremio», como la del feminismo, que, a la vista de lo ocurrido el jueves pasado, reporta muchos más beneficios electorales que defender este o aquel sesgo ideológico. Por eso el paradigma del inmovilismo, Mariano Rajoy, tumbó como un resorte las reticencias contra la movilización femenina de algunas de sus compañeras de partido para colocarse desde primera hora el lazo morado en defensa de la igualdad. Macron, Rajoy y el feminismo Macron y Rajoy, no en vano dos de los gobernantes europeos con mayor estabilidad, saben que ese es el camino para resistir. Para Tortella, si los partidos tradicionales no quieren morir «deben mostrar flexibilidad» y dependerá mucho su supervivencia «de su capacidad para resolver los problemas que se van presentando». El de las mujeres es uno de los más importantes. Cristina, Santamarina, doctora en Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense, dirige su mirada a las instituciones: «Hay una radicalización de la tendencia de voto que da cuenta de la falta de consenso de las opciones más centrales, de la debilidad de predicamento y de la autoridad de las instituciones». Esto es, la sociedad desconfía de las instituciones primero por causas tan graves como la corrupción pero también porque, según Santamarina, las instituciones «no han sido capaces de comunicar la importancia de su existencia a la ciudadanía». De ahí que el Movimiento Cinco Estrellas italiano junto a La Liga Norte hayan mordido la mitad del queso. Y por eso ese país se ha estrenado como el primero de la UE en que el voto de protesta, el voto contra el establishment político, se alza con la mayoría absoluta. O de ahí también que la mismísima Alemania, a pesar de que ha logrado frenar a los partidos eurófobos y antisistema, haya estado inopinadamente cinco meses sin Gobierno. Por no hablar de España, cuya parálisis durante casi un año pasará a los libros de texto. La consecuencia de ello es, en palabras de Barreiro, que «mientras antes la pluralidad era tener varias opciones para gobernar, como ha ocurrido desde la transición en España, ahora la pluralidad es que haya muchos partidos pero para no gobernar». El catedrático de Sociología de la UNED, Juan Jesús González, apunta a la gravísima crisis de la socialdemocracia y a la ruptura del pacto social en Europa como hilo conductor de la división del voto. Ese pacto de posguerra que establecía que amplios sectores tendrían una sólida cobertura social, se ha roto. «Las políticas de austeridad ?sostiene González?, que tienen más repercusión en la periferia de Europa que en el centro, han fragmentado social y políticamente al continente». Por ello, no es tanto la crisis económica reciente como la manera en que se afronta ese problema el causante del troceamiento. Los ejes políticos también han variado: en España donde había bipartidismo fundamentado en la rivalidad entre izquierda y derecha, desde 2015 se reformula entre vieja y nueva política. Por eso los 11 millones de votos de Zapatero se dividen casi por la mitad en 2015 con la entrada de Podemos y, por eso también, Ciudadanos emerge para sustraerle votos a Rajoy, como referente de las nuevas clases medias convirtiendo al PP «en el partido de los mayores», con menos empuje que las clases urbanas. Adiós a la socialdemocracia Es el mismo fenómeno que ya había experimentado el PSOE. Y en Europa partidos socialdemócratas como el PS francés, el Pasok griego o hace unos días el PD italiano del efímero Matteo Renzi. Barreiro también señala al ocaso de la socialdemocracia. «Esto no pasó durante treinta años y ahora pasa porque la socialdemocracia europea es incapaz de colaborar en la estabilidad». El caso español es de libro, según el politólogo gallego. «Mientras Pedro Sánchez, que atiende a intereses electorales cortoplacistas, da manotazos de ciego sobre el sistema para arañar votos, otros socialistas, fuera ya de la visión de la inmediatez, como Felipe González o Alfonso Guerra, tienen clarísimo que hay que hacer justo lo contrario». Lo más preocupante de estos procesos de descomposición política es la estela de debilidad sistémica que dejan. Barreiro sostiene que «con Gobiernos tan difíciles e inestables, los sistemas no funcionan. Eran como una maquinaria de reloj suizo, pero cuando se toca el Código Penal, las Autonomías, la ley electoral? pues el sistema se bloquea». Cataluña es un ejemplo. A falta de capacidad de pactar entre los partidos antes de que estallara la crisis, ahora el problema es casi irresoluble. Así lo describe: «Cuando al Gobierno se le tildaba de fábrica de nacionalistas el problema se podía haber arreglado con un acuerdo entre partidos en una mañana. Ahora ya no se arregla ni con 200 acuerdos en 200 mañanas». Ni siquiera la UE es ya la solución. Primero porque, como apunta la profesora Santamarina, «un caso como el italiano debilita aún más la importancia del proyecto europeo y por ello los Estados nacionales y las instituciones supraeuropeas deben volver a convocar pactos de confianza con los ciudadanos, más allá incluso de los partidos políticos tradicionales». Más Europa, sí, pero «con un nuevo pacto social», reclama Juan Jesús González.
06-03-2018 | Fuente: abc.es
Bruselas, preocupada ante el auge de los euroescépticos
La Unión Europea ha desarrollado ya una cierta estrategia sistemática para asumir la situación cuando en los países miembros se dan resultados electorales a contracorriente. Este lunes, los portavoces de la Comisión se limitaban a decir que están a la espera de los resultados definitivos, aun sabiendo perfectamente que no es probable que cambien las líneas generales de lo que ya se sabía a mediodía, es decir, que las principales fuerzas políticas que salen reforzadas de estas elecciones generales en Italia son antieuropeas o como poco bastante euroescépticas. Pero para Bruselas, mientras no se nombre otro gobierno, «Italia ya tiene uno en funciones» con el que no le importa seguir trabajando el tiempo que sea necesario, que en este caso se da por descontado que pueden ser unos cuantos meses. Margaritis Schinas, el portavoz oficial del presidente Jean-Claude Juncker, dijo que la institución confía ahora en las habilidades del presidente de la República, Sergio Mattarella, para encontrar una salida a este laberinto en el que han puesto al país los electores. Italia conoce desde hace ya unos años una inestabilidad recurrente y, en los hechos, fue el primer país al que se sometió desde Bruselas a una operación que en 2011 acabó derribando a Silvio Berlusconi para sustituirlo por una sucesión de «técnicos» como el excomisario Mario Monti, con el único respaldo del Parlamento. En esta ocasión se había hablado de acudir a la figura del actual presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, como un hombre seguro y responsable, que tenía el respaldo del centro-derecha moderado. Pero ni siquiera esa opción es fácil ahora que han sido los extremistas de la Liga los que han obtenido un mejor resultado que Forza Italia. Así las cosas, para Bruselas no hay prácticamente una buena solución, salvo la muy remota de reconstruir en Italia una «gran coalición» a la alemana. Tanto si la mayoría la encabeza el partido más votado, el Movimiento 5 Estrellas, alineado con los eurófobos británicos del UKIP, como la Liga, que está en el mismo grupo que la ultraderechista francesa Marine Le Pen, en cualquier caso es previsible que no pondrán las cosas fáciles. La dimensión del problema La ventaja de la Comisión Europea es que ya han ensayado antes con todo tipo de formaciones y han logrado neutralizarlas con éxito, desde la ultraderecha austriaca hasta los populistas de extrema izquierda en Grecia. La diferencia es que Italia no es un país cualquiera, sino que se trata de la tercera economía de la eurozona y que arrastra un problema muy grave de deuda pública. Un movimiento de pánico de los mercados y el sistema financiero de Italia puede revelarse como muy vulnerable. E Italia no es Grecia. El tamaño de Italia no solo importa como factor económico. Las elecciones europeas serán el año que viene y una traslación de estos resultados al Parlamento Europeo puede ser extremadamente tóxica para la estabilidad de las instituciones comunitarias. Hasta ahora el grupo socialista en la Eurocámara ha sido un factor de estabilidad, pero los resultados en Italia confirman claramente la tendencia hacia la disolución de las fuerzas socialdemócratas, entre las que el PD italiano es todavía una pieza clave. Sin los laboristas británicos -porque salen de la UE-, sin fuerza en Francia ni en Italia, casi desaparecidos en Holanda y de capa caída en Alemania, los socialistas europeos pueden quedar superados por fuerzas populistas y hostiles a las ideas europeas en la próxima legislatura. Así que por ahora la Comisión ha dado a entender que piensa trabajar con el Gobierno en funciones, y seguramente aprovechará para intentar adelantar ciertas decisiones estratégicas, pensando en los próximos presupuestos.
21-01-2014 | Fuente: elpais.com
El presidente del PD italiano dimite por el pacto de Renzi con Berlusconi
Gianni Cuperlo afirma que renuncia porque esta "sorprendido" y "alarmado" de la nueva concepción del partido
17-03-2012 | Fuente: elpais.com
Hollande asume el mando de la ?revolución socialdemócrata?
Los socialistas franceses sellan en París una alianza con el SPD y el PD italiano. El jefe de la oposición alemana dice que Sarkozy es un ?populista sin rumbo?. El candidato al Elíseo advierte: ?No estoy solo. Y si no se mejora el tratado, no lo ratificaremos?
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