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Noticias de norteamerica

25-09-2018 | Fuente: abc.es
Como represalia por la presunta responsabilidad de Israel en el derribo, el pasado 18 de septiembre, de un avión de reconocimiento ruso Il-20, catástrofe causada por un misil S-200 disparado por la defensa antiaérea siria y en la que perecieron los 15 tripulantes, Moscú decidió hoy dotar al Ejército sirio de misiles S-300. El Gobierno hebreo llevaba años presionando al Kremlin para evitar que estos cohetes, mucho más modernos y precisos que los S-200, cayeran en manos del régimen de Bashar al Assad. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, habló hoy por teléfono con el presidente ruso, Vladímir Putin, para expresarle su malestar y alertar de que los S-300 contribuirán a «crear nuevas amenazas en la región». Netanyahu dejó claro que su país «seguirá defendiendo su seguridad» y culpó del incidente del Il-20 a Irán y Siria. Hoy también puso el grito en el cielo el asesor de seguridad nacional estadounidense, John Bolton, quien en declaraciones a la prensa en Nueva York pidió a Rusia que se «replantee» suministrar a Siria los S-300. «Creemos que entregar los S-300 al Gobierno sirio sería una escalada significativa por parte de los rusos». El secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, se propone tratar este asunto en Nueva York con su homólogo ruso, Serguéi Lavrov. Sin embargo, Putin en su conversación de hoy con Netanyahu insistió en que fueron los pilotos de la aviones de combate israelíes F-16, que atacaban objetivos en Latakia para impedir una supuesta transferencia de nuevos armamentos a Hizbolá, los que «con sus acciones provocaron la tragedia». El domingo, el portavoz del Ministerio de Defensa ruso, Ígor Konashénkov, dijo que uno de los cuatro cazas F-6 israelíes que participaban en el bombardeo «se parapetó detrás de nuestro Il-20 y el sistema antiaéreo lo detectó como enemigo». «Los datos objetivos presentados hablan de falta de profesionalismo o, como mínimo, de negligencia criminal de los pilotos de los cazas israelíes, cuya acción produjo la muerte a 15 militares rusos», aseguró Konashénkov. Evitar acciones irreflexivas Quien hoy anunció la entrega a Siria de los misiles S-300, en un plazo máximo de «dos semanas», fue el ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú. «Estas medidas enfriarán las cabezas calientes de algunos e impedirán acciones irreflexivas que puedan suponer una amenaza para nuestros soldados», advirtió Shoigú. Según sus palabras, los S-300 «son capaces de interceptar aparatos a una distancia de más de 250 kilómetros y pueden atacar al mismo tiempo varios blancos en vuelo». El ministro de Defensa ruso recordó que las fuerzas sirias ya habían sido entrenadas para la utilización de los S-300, cuyo envío a Siria debió producirse en 2013. «Pero no lo hicimos a petición de Israel», agregó Shoigú, quien advirtió que «la navegación por satélite, los radares de a bordo y los sistemas de comunicación de la aviación militar que ataquen blancos en territorio sirio serán bloqueados en el Mediterráneo», en la zonas adyacentes a la costa de Siria.
25-09-2018 | Fuente: abc.es
Trump asegura que celebrará una segunda cumbre con Kim Jong Un «en un futuro no muy lejano»
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha asegurado este lunes que celebrará «en un futuro no muy lejano» una segunda cumbre con el líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, al tiempo que ha destacado los avances obtenidos en los últimos meses. Trump ha dicho que la segunda cumbre tendrá «un formato similar al anterior» y que «lo más probable es que sea en otro lugar», lo que prácticamente descartaría que se celebre en Singapur, que acogió el histórico encuentro de junio. «Veo un entusiasmo tremendo por parte del presidente Kim para lograr un acuerdo y creo que eso es algo muy bueno», ha manifestado, al tiempo que ha desvelado que el anuncio sobre la cumbre tendrá lugar «bastante pronto». «No tenemos prisa. Empezamos hace tres meses y hemos hecho más progresos que nadie antes», ha señalado el mandatario norteamericano, quien ha resaltado que «Corea del Norte tiene un potencial económico tremendo» y que «Kim y el pueblo de Corea quiere que ese potencial llegue». «Les ayudaremos», ha zanjado. Las palabras de Trump llegan pocos días después de que el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, afirmara que Washington está trabajando para sacar adelante una segunda cumbre entre el presidente y el líder de Corea del Norte. «Aún hay un poco de trabajo que hacer para garantizar que las condiciones son las adecuadas y que los dos líderes están en una posición en la que puede lograr progresos sustanciales», dijo el viernes. Así, expresó su deseo de poder viajar «pronto» a Pyongyang «para hacer algunos progresos más». «Si ese es el caso, espero que Kim y Trump tengan una oportunidad de reunirse también en un futuro próximo», añadió. Kim envió recientemente una carta al presidente estadounidense en la que le propuso mantener una segunda reunión como la mantenida el pasado 12 de junio por ambos dirigentes en Singapur, según reveló el 10 de septiembre la Casa Blanca.
24-09-2018 | Fuente: as.com
El triunfo de Tiger bate récords de audiencia y agita la Ryder
Su victoria en el Tour Championship, lo más visto en la historia de la FedEx Cup, espolea al equipo norteamericano de cara al viernes. Furyk: "El golf le necesita. Será excitante".
24-09-2018 | Fuente: abc.es
Maduro recibe al buque hospital chino tras vetar al de EE.UU.
El régimen de Nicolás Maduro anunció ayer con bombos y platillo la llegada del Buque Hospital Chino «Arca de la Paz» al puerto de La Guaira para atender a los pacientes venezolanos de cara a la emergencia sanitaria, pero prohibió la presencia del barco hospital norteamericano «USNS Comfort», que no obstante atracará muy cerca en Cartagena, Colombia, para atender a los refugiados de la diáspora. El jefe del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Ceofanb), Remigio Ceballos, informó desde su cuenta de Twitter de que la llegada del buque chino responde a un «acto de la Cooperación China-Venezuela». Por su parte, Maduro, también desde su cuenta de Twitter, le dio la bienvenida «con el objetivo de iniciar una Operación Estratégica Combinada Integral entre ambos países». El ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, elogió la presencia del barco chino, afirmando que «así es que se hace diplomacia en el mundo, con política y cooperación. Esto es precisamente el resultado de todo el impulso que le ha dado el presidente Nicolás Maduro, nuestro Comandante en Jefe a esta relación entre la República Popular China y Venezuela». Y añadió que «se ha elevado el nivel de cooperación y hemos dicho que China es parte del futuro del desarrollo de Venezuela». El régimen no ha informado cómo van a ser atendidos los pacientes venezolanos y a través de qué medios de cara a la grave emergencia humanitaria que asola al país. Tampoco ha dicho si los servicios médicos de los chinos son gratuitos o forman parte de los 28 acuerdos firmados por Maduro en Pekin hace una semana. El buque hospital chino entró en servicio en el 2008 y es una bandera de la diplomacia china para con los países en vías de desarrollo. Cuenta con 500 camas, 35 unidades de cuidados intensivos y 12 quirófanos, 120 médicos y 20 especialidades. Presunta intervención de EE.UU. Hace dos meses el buque norteamearicano USNS Comfort ofreció al régimen atender a los pacientes venezolanos, pero Maduro se negó alegando que el barco hospitalario de los EE.UU. escondía una presunta intervención militar. Las autoridades militares de EE.UU. han negado tal posibilidad, pero Caracas prefiere la presencia china a la norteamericana, mostrando que lo ideológico prevalece sobre lo humanitario. No obstante el «Comfort» de EE.UU. atracará en los próximos días en Cartagena, Colombia, para atender a los refugiados venezolanos. Su capacidad duplica y triplica al barco chino. Después de la crisis de los misiles en los años 60 entre Moscú y Washington, el mar Caribe nunca había experimentado una guerra fría como ahora por el tema de Venezuela. Pero la confrontación actual es con China que vive su guerra comercial con Trump y coloca su buque hospital como para desafiar a Washington
24-09-2018 | Fuente: abc.es
EE.UU. aprueba una restricción inédita de visados y «green card»
El Gobierno de Estados Unidos ha ordenado una restricción sin precedentes de los supuestos en los que las embajadas de este país concederán nuevos visados o permisos de residencia permanente, conocidos como «green cards». Cuando la medida entre en vigor, a un peticionario se le podrán denegar el visado o la residencia permanente si los funcionarios norteamericanos consideran que puede llegar a ser una carga económica para el Estado en el futuro, bien a través de ayudas sociales por motivos de edad o recursos económicos. Se trata de la negación preventiva del llamado Estado del bienestar a los 41,5 millones de inmigrantes que en la actualidad residen en EE.UU., además de a aquellos siete millones de personas de todo el mundo que solicitan un visado anualmente. «Los que quieran emigrar a EE.UU. deben demostrar que pueden mantenerse económicamente por sí mismos, así lo recogen nuestras leyes desde hace mucho tiempo», dijo la secretaria de Interior Kirstjen Nielsen al anunciar la medida, que será efectiva tras un periodo de 60 días y que no deberá pasar por el Congreso. «Con esta propuesta nos limitamos a aplicar las leyes que ha aprobado el Congreso, dedicadas a incentivar a los inmigrantes a que sean autosuficientes, para proteger unos recursos que no son infinitos y para asegurarnos de que no se convierten en una carga inasumible para los contribuyentes norteamericanos». Durante su campaña electoral, Donald Trump prometió restringir al máximo la concesión de visados y permisos de residencia. La pregunta ahora es cómo decidirán las funcionarios norteamericanos si un inmigrante puede convertirse en lo que la nueva normativa denomina «carga probable sobre el erario público». El Gobierno publicó el fin de semana una directiva de 447 páginas, aún sujeta a revisión, que ofrece algunas directrices: no podrán recibir residencia permanente los inmigrantes con visado que hayan obtenido ayudas al alquiler, asistencia sanitaria o compra de alimentos y medicamentos, bien porque han alcanzado la edad de jubilación o bien porque sus ingresos están por debajo del nivel de la pobreza. De los peticionarios de visado, incluidos los de la Unión Europea, los consulados deberán analizar factores como edad, estado civil, número de hijos, recursos económicos, nivel educativo e historial laboral para predecir si en el futuro estos pueden llegar a solicitar esas ayudas. Recurrir con la cartera El Gobierno norteamericano cree que esta nueva normativa afectará, cada año, a un mínimo de 382.000 inmigrantes, cuyas solicitudes estarán sujetas a una revisión mucho más exhaustiva que hasta ahora. La directiva ofrece, sin embargo, una posible salida: quienes vean sus peticiones rechazadas podrán pagar un depósito de 10.000 dólares (8.500 euros), que podrían perder si, durante la validez de su visado, piden o reciben algún tipo de ayuda pública. La directiva añade otro factor a tener en cuenta, que ha sido duramente criticado por varios colectivos de inmigrantes: la salud del peticionario de visado. Según el Gobierno norteamericano, el haber padecido o padecer «enfermedad coronaria, cáncer, traumatismos, desequilibrios mentales o dolencias pulmonares» puede ser motivo de denegación de visado o residencia porque este tipo de enfermedades, sobre todo las crónicas, «son las más caras para el Estado». Según el informe publicado por el departamento de Interior, un 50% de los inmigrantes que padecen o han padecido problemas de salud acaba recibiendo algún tipo de ayuda pública. Cada año, EE.UU. concede medio millón de visados a ciudadanos extranjeros. Sólo en 2017 obtuvieron permiso de entrada 43.665 europeos, de los que 465 era españoles. En el mismo año, 65.141 europeos -1.469 de ellos españoles- lograron la nacionalidad. Cuando esta normativa entre en vigor, los inmigrantes deberán decidir: o solicitan ayudas públicas o pueden renovar sus visados y lograr la residencia permanente. El Gobierno calcula que de los 41,5 millones de inmigrantes legales, hasta nueve millones han recibido algún tipo de asistencia del Estado. Los 11 millones de inmigrantes sin papeles no tienen derecho a esas ayudas. Sí las pueden solicitar los que han entrado en el país como refugiados. «Estos cambios son el resultado de la agenda anti inmigración de Trump, que ahora ataca a los inmigrantes legales y a sus familiares», según Clarisa Martínez de Castro, vicepresidenta de la organización UnidosUS. «Como ya esperábamos, esta nueva directiva supone el cambio a un sistema migratorio en el que los factores determinantes son el tamaño de tu cartera y el color de tu piel, todo ello disfrazado de desinformación y la falsa noción de que los inmigrantes son una carga para los contribuyentes americanos, a pesar de los muchos estudios que demuestran precisamente lo contrario», añade. Cambiar el rumbo Ese es precisamente el asunto central en esta medida: ¿cuánto le cuesta al Estado norteamericano la inmigración? Según afirmó el propio presidente Trump hace un año, «las políticas migratorias le cuestan a los norteamericanos 300.000 millones de dólares netos al año». La cifra es correcta pero debe ser matizada: si se excluyen los costes estructurales, como el gasto en defensa per capita, esa cifra descendería hasta los 43.000 millones de dólares, según el servicio de comprobación de datos Politifact. El instituto Cato, de tendencia conservadora, estima que las ayudas sociales le cuestan a EE.UU 2,3 billones de dólares anuales. La gran mayoría, 1,5 billones, son ayudas a las personas jubiladas, y el resto son programas de asistencia a familias sin recursos. Desde que llegó al Gobierno, el actual presidente ha sentado los cimientos de una transformación integral del sistema migratorio de EE.UU., un país construido desde su nacimiento por varias oleadas de emigrantes. Trump ha reducido a la mitad las cuotas de refugiados y ha aprobado controles mucho más estrictos sobre las solicitudes de visados para trabajadores, sean estos cualificados o no. Además, ha incrementado notablemente la seguridad en la frontera con México, deteniendo y presentando cargos contra los adultos que entran en EE.UU. de forma ilegal, algo que ha provocado que 2.300 menores hayan sido separados a la fuerza de sus padres. No hay que llevarse a engaño: medidas como estas son inmensamente populares entre los votantes de Trump.
23-09-2018 | Fuente: abc.es
La mujer que acusa de agresión sexual al juez de Trump testificará en el Senado
Por primera vez desde 1991 una mujer testificará por un caso de agresión sexual contra un candidato a ingresar en el Tribunal Supremo de EE.UU. Los abogados de la profesora universitaria Christine Blasey Ford anunciaron ayer que esta detallará el jueves sus acusaciones ante la comisión de Asuntos Judiciales del Senado, que estudia la idoneidad para el puesto del juez Brett Kavanaugh, elegido por Donald Trump. Las acusaciones de Ford se hicieron públicas hace dos semanas, cuando los medios norteamericanos revelaron que la profesora había enviado a la senadora demócrata Dianne Feinstein una carta sobre una supuesta agresión sexual ocurrida en 1987. La senadora ocultó la existencia de la carta durante dos semanas y sólo cuando los medios la reprodujeron en su totalidad la envió a la Casa Blanca y al FBI, recomendando una investigación. Tanto Trump como los republicanos en el Congreso han mantenido su apoyo al juez Kavanugh y han criticado que la víctima no llevara sus denuncias a la policía cuando ocurrieron los hechos. Entonces ella tenía 15 años y Kavanaugh, 17. La profesora Ford, que hoy reside en California, mantiene que en 1987, cuando Kavanaugh y ella acudían al mismo instituto de secundaria en Washington, este y un amigo la encerraron en una habitación durante una fiesta. El juez se tumbó sobre ella y trató de desvestirla mientras le tapaba la boca. Ella logró zafarse y se escondió en un baño. La profesora mantuvo silencio sobre la agresión hasta que esta emergió en una sesión de terapia psicológica de parejas. Kavanaugh ha negado categóricamente los hechos y ha recibido el apoyo de unas 70 mujeres que han escrito cartas y han dado conferencias de prensa manifestando que conocen al juez en su vida personal y profesional y siempre ha tenido un comportamiento adecuado y respetuoso con ellas. Mayoría suficiente La última vez en que un caso de acoso sexual amenazó la confirmación de un candidato a juez del Supremo fue en 1991, cuando la abogada Anita Hill denunció al juez Clarence Thomas por habérsele insinuado en el trabajo. El FBI investigó aquellas alegaciones y concluyó que no había pruebas suficientes para sostenerlas. Hill llegó a someterse a la prueba de un detector de mentiras, que pasó sin problemas. A pesar de ello, los demócratas, que entonces tenían mayoría en el Senado, aprobaron la candidatura de Thomas, la única persona de raza negra en el tribunal y su miembro más conservador hasta la fecha. Hoy, los republicanos tienen una mayoría suficiente en el Senado para confirmar al juez Kavanaugh. Las vistas sobre el juez Kavanaugh en el Senado son una prueba de fuerza definitiva del colectivo feminista #MeToo, movilizado por los comentarios de Trump sobre las mujeres difundidos durante la campaña electoral. Destacadas mujeres demócratas en el Senado se han sumado a esa causa, como Marie Hirono, de Hawaii, quien en una tensa vista preguntó a Kavanaugh sobre su opinión sobre el acoso sexual, antes incluso de de que se difundieran las acusaciones de la profesora Ford. «No vamos a permitir que el movimiento #MeToo acabe siendo barrido debajo de la alfombra», ha advertido Hirono.
23-09-2018 | Fuente: abc.es
El elegido de Trump protagoniza la última batalla por el Tribunal Supremo
Si sucedió, fue en 1982. Brett Kavanaugh tenía 17 años y era alumno de secundaria en Washington. Un fin de semana, en una fiesta en una casa de Maryland, en la que corrió el alcohol, él y un amigo, Mark Judge, llevaron a una habitación a una compañera dos años menor que ellos, Christine Blasey Ford. Tras poner la música a todo volumen, cerraron el pestillo, Kavanaugh la sujetó sobre la cama, se montó sobre ella, le tapó la boca y trató de quitarle la ropa. Ella se resistió, logró zafarse y se encerró en un baño. Esta es la versión de Ford, que denuncia ahora aquellos hechos ante el Senado de Estados Unidos para impedir que este confirme a Kavanaugh como miembro del Tribunal Supremo, un puesto vitalicio de una importancia trascendental para la vida judicial y política de la primera potencia mundial. No es un incidente menor. De aquella supuesta agresión no hay más pruebas que los recuerdos, difusos, de quien acusa. El candidato niega los hechos categóricamente. No hay pruebas de que en los 36 años que han pasado desde entonces Kavanaugh haya tenido un comportamiento similar al que denuncia Ford, que hoy es profesora de universidad en California. Es más, 65 mujeres que han estudiado y trabajado con él han firmado y difundido una carta en la que proclaman que «siempre se ha comportado con honorabilidad y ha tratado a las mujeres con respeto». El Senado, que debe confirmar a Kavanaugh, ha invitado el lunes a testificar a la profesora Ford. Esta ha exigido que antes el FBI investigue al juez. Movimiento #MeToo Este caso, que tiene en vilo a todo un país, es mucho más que una acusación de agresión por parte de un adolescente a una compañera de instituto hace casi cuatro décadas. La ofensiva contra la confirmación de Kavanaugh es la prueba definitiva de fuerza del movimiento feminista #MeToo en la era Trump. Por un lado, es una factura que le pasa la izquierda norteamericana al Partido Republicano por su apoyo al actual presidente a pesar de sus groseros comentarios sobre las mujeres. Por otro, y más relevante, supone el último intento a la desesperada para evitar una verdadera mayoría conservadora en el Supremo que anule, de una vez por todas, la legalización del aborto en EE.UU., una cuenta que la revolución conservadora tiene pendiente desde tiempos de Ronald Reagan. De los casos más relevantes en los que el Supremo de EE.UU. ha fallado para transformar los cimientos mismos de la sociedad norteamericana -el fin de la segregación racial, la tenencia de armas o el matrimonio gay- el del aborto es el de mayor trascendencia: estar a favor o en contra de él puede arruinar una carrera judicial y de hecho ha frustrado el intento de numerosos aspirantes a ingresar en la más alta instancia judicial norteamericana. Desde que el Supremo aprobara el aborto en 1973, los presidentes republicanos han nombrado a 14 jueces y los demócratas, sólo a cuatro. A pesar de ello, en las instancias en que se ha revisado esa decisión, la corte ha fallado siempre contra revocarla, interpretando la interrupción del embarazo como un derecho fundamental de las mujeres. El aborto, el tema central «El aborto ha sido y sigue siendo el asunto central en el tribunal», asegura Jeffrey Toobin, autor del libro más relevante sobre el Supremo en las pasadas décadas, titulado «Los nueve». «No hay una decisión suya sobre el aborto que no sea importante». En los fallos más recientes al respecto, los jueces han fijado -nunca de forma unánime- que el aborto es legal durante el primer trimestre de gestación; que las menores deben recibir permiso paterno, y que una mujer no tiene por qué obtener consentimiento previo de su marido. Hay sin embargo jueces conservadores en la bancada, como Clarence Thomas o Samuel Alito, que han hecho de la prohibición del aborto una causa prioritaria y su posible legado. Ahora están a punto de alcanzar la mayoría conservadora necesaria para poder tener éxito. La profesora Ford detalló sus acusaciones contra Kavanaugh en una carta que hizo llegar a la senadora demócrata Dianne Feinstein hace dos meses. Esta no hizo nada con ella hasta que el caso se filtró a los medios norteamericanos a principios de este mes. Entonces, la remitió al FBI para que investigue las alegaciones. En virtud de la Constitución, es el Senado quien debe confirmar a cualquier candidato a ingresar en el Supremo. Los republicanos, que apoyan a Kavanaugh y defienden su rectitud de carácter y buen juicio, tienen mayoría en esa cámara, que desde 1989 no ha rechazado a un solo nominado. Entonces, una mayoría demócrata vetó a Robert Bork porque había expresado su voluntad de ilegalizar aborto. Detector de mentiras La agitación que vive el país estos días recuerda a otra cuenta pendiente del movimiento feminista con el Supremo: la confirmación de Thomas, el único afroamericano y probablemente el más firmemente conservador de cuantos jueces han pasado por el tribunal. Cuando George Bush padre le eligió en 1991, una abogada que había trabajado con él años antes denunció que la había acosado sexualmente en el trabajo en repetidas ocasiones. El duro interrogatorio de Anita Hill en el Senado, con detector de mentiras incluido, se ha incrustado en la memoria colectiva de la nación porque, a pesar de que las pruebas eran más abundantes y las sospechas más plausibles que en el caso de Kavanaugh, el Senado, con una sólida mayoría demócrata, acabó confirmando a Thomas. Una investigación del FBI, que duró tres días, había concluido previamente que no había pruebas de las denuncias de Hill. Restringir el aborto «El caso de Thomas generalizó la creencia de que las confirmaciones para el Tribunal Supremo no son evaluaciones sobre las convicciones jurídicas y los méritos de los candidatos, sino campañas electorales para el control político de la Corte», opina el abogado Edward Lazarus, que trabajó como asistente judicial en el Supremo y es autor de otro libro fundamental sobre este, «A puerta cerrada». Esa afirmación es válida para el caso de Kavanaugh, licenciado y doctorado por la prestigiosa Universidad de Yale y juez desde 2006. En sus fallos sobre el aborto ha respetado, como requiere la ley, la jurisprudencia del Supremo, pero en repetidas ocasiones se ha manifestado favorable a restringirlo, algo que, si es confirmado, estará a su alcance.
22-09-2018 | Fuente: as.com
Miriam Casillas y Antonio Serrat se suben al podio en Weihai
Casillas finalizó tercera a 1:05 de la norteamericana Taylor Spivey que se llevó la victoria. Por su parte, Serrat logró un meritorio segundo puesto, solo por detrás del noruego Gustav Iden.
22-09-2018 | Fuente: abc.es
Sobreactuaciones
Desde que llegó vemos el mismo patrón de comportamiento en todos los actores internacionales cuando el constructor de Queens, sentado en el Despacho Oval, toma una de esas decisiones que sus antecesores procuraban no tomar. Las sobreactuaciones, ahora de Pekín y Moscú, ayer de Bruselas, NAFTA o Teherán parecen orquestadas por el propio Donald Trump al que tanto gusta dramatizar. Washington ha impuesto una considerable batería de sanciones a China por su compra de armamento a Rusia. Porque Moscú está sometido a embargo occidental por su anexión de Crimea y otro norteamericano por sus injerencias en las elecciones presidenciales de 2016. Pekín y Moscú pretenden estar horrorizados por esta espantosa noticia que quieren hacer creer es poco menos que una declaración de guerra. Y conminan al presidente Donald Trump a rectificar. Si no, dicen, habrá graves represalias. Ni tanto ni tan calvo. China y Rusia sabían bien que las grandes compras de armamento ruso que acaba de hacer Pekín violan el embargo impuesto. Trump es previsible. Quien rompe los embargos de EE.UU. comete un acto hostil a EE.UU. que enfada a EE.UU. y sentirá el enfado de EE.UU. En Washington ya no está aquel presidente que siempre cobardeaba y que no cumplía ni sus promesas ni sus amenazas. Lo sabe Volkswagen, que no es china ni rusa, y ha abandonado Irán para cumplir con el embargo de Trump. La izquierdista y filoiraní Federica Mogherini se ha tragado su baladronada de que los europeos ignorarían el embargo de EE.UU. a Irán. Los chinos y los rusos podrán buscar formas represalias. Quizás las tomen. Probablemente no muchas. Lo que no podrán es decir que le han doblado el pulso al presidente norteamericano. Ni con la guerra comercial que alarma más a los periodistas y académicos que a comerciantes e inversores a la vista de cómo va Wall Street. Ni con maniobras militares conjuntas chino-rusas que tampoco impresionan demasiado. China y Rusia tienen que escenificar la ofensa. Pero ellos sí entienden, parece que mejor que los europeos, que Trump ejerce como el negociador de Queens que siempre tiene al final consideración para los intereses ajenos. Cuando los suyos están amarrados.
22-09-2018 | Fuente: abc.es
Moscú advierte a Washington de que «juega con fuego»
Las autoridades rusas han reaccionado con indignación a la nueva tanda de sanciones decretadas por Estados Unidos. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, hablaba ayer de «histeria», el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, de «competencia desleal» y su viceministro, Serguéi Riabkov, más duro todavía, advertía que los estadounidenses «juegan con fuego» y «amenazan la estabilidad mundial». Riabkov aseguró que se trata del paquete «número 60» de sanciones que Washington impone a Rusia desde 2011. Fue anunciado el jueves y afectará a 33 empresas y particulares vinculados al Kremlin, entre ellos Evgueni Prigozhin, conocido como el «chef» del presidente Vladímir Putin y a quien se le atribuye la creación de la «fábrica de trolls» de San Petersburgo y el grupo de mercenarios que actúa en Siria y la República Centroafricana llamado «Wagner». «Continúa la histeria sancionadora en Washington que es muy variada en todas sus manifestaciones», aseguró Peskov en su habitual comparecencia ante los medios. Según sus palabras, la actitud de EE.UU. «impide hacer una valoración sobria de a dónde puede conducir todo esto». El portavoz de la Presidencia rusa anunció sin precisar que habrá represalias. «Competencia desleal» Desde Sarajevo, Lavrov acusaba una vez más a la cúpula norteamericana de «competencia desleal» con el objetivo de perjudicar el negocio ruso de exportación de armas. China también ha sido sancionada por Estados Unidos por comprar aviones de combate Su-35 y misiles S-400 a Rusia. El jefe de la Diplomacia rusa anunció que su país y otros de Asia y América están «preparando medidas para depender lo menos posible del dólar», la moneda estadounidense. El viceministro de Exteriores, Riabkov, dijo que Washington «está haciendo tambalear de forma irreflexiva la estabilidad mundial». A su juicio, los americanos «juegan con fuego» y sostiene que por esa vía «EE.UU. no logrará ningún resultado» en su política con Rusia. Esa misma opinión expresó hace justo un mes Putin en Sochi, tras entrevistarse con su homólogo finlandés, Sauli Niinistö, y a la vista de la serie de sanciones contra Rusia aprobadas entonces por Washington. Calificó aquellas medidas de «contraproducentes» y «carentes de sentido». Pero el horizonte se presenta mucho más sombrío, ya que EE.UU. ha amenazado con sanciones mucho más severas, que podrían afectar al sistema bancario ruso, si Moscú no acepta una inspección para comprobar el estado de sus arsenales de armas químicas. El Ministerio de Exteriores ruso ya ha adelantado que no permitirá ninguna verificación.
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