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Noticias de mike pompeo

23-06-2018 | Fuente: abc.es
EE.UU. suspende «indefinidamente» los ejercicios militares en Corea del Sur
El Pentágono anunció hoy la suspensión «indefinida» de los ejercicios militares en Corea del Sur en cumplimiento de lo acordado entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder norcoreano, Kim Jong-un, la semana pasada. «Para apoyar la implementación de los resultados de la Cumbre de Singapur, y en coordinación con nuestro aliado, la República de Corea, el secretario (James) Mattis ha suspendido indefinidamente los ejercicios» dijo el Pentágono en un comunicado. Además de la ya conocida suspensión de las maniobras conjuntas de agosto «Guardián de la Libertad», el Pentágono canceló dos programas de entrenamiento con militares coreanos programados para los próximos tres meses. El Pentágono también anunció que «decisiones adicionales dependerán de que Corea del Norte siga con negociaciones productivas de buena fe». Este anuncio llegó tras una reunión del secretario de Defensa de Estados Unidos, James Mattis; el secretario de Estado, Mike Pompeo; el presidente del Estado Mayor Conjunto, el general Joseph Dunford; y el asesor de Seguridad Nacional de Trump, John Bolton. La reunión tenía como objetivo hablar de «la implementación de los resultados de la Cumbre de Singapur». Los ejercicios militares «Guardián de la Libertad» son unas de las maniobras «defensivas» anuales que Washington y Seúl realizan «para mejorar la preparación» de sus fuerzas armadas, «proteger la región y mantener la estabilidad de la península». En 2017, las maniobras se desarrollaron del 21 al 31 de agosto y en ellas participaron 17.500 militares estadounidenses, 3.000 de ellos llegados de fuera de las bases que Washington tiene en Corea del Sur. Además de Estados Unidos y Corea del Sur, en las maniobras participaron Colombia, Dinamarca, Australia, Canadá, Nueva Zelanda, el Reino Unido y Holanda, países todos ellos integrantes de la coalición liderada por Washington y Seúl en la guerra de Corea (1950-1953). Aunque Estados Unidos siempre ha defendido que las maniobras «cumplen» con el armisticio firmado en 1953 y países neutrales ejercen de «observadores», Corea del Norte las considera una «provocación». Los otros dos ejercicios militares cancelados son del Programa Coreano de Intercambio de Marines (KMEP, en inglés), en los que también suelen participar miles de militares de ambos países.
22-06-2018 | Fuente: abc.es
Kim Jong-un entrega a EE.UU. los cuerpos de 200 soldados muertos
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha confirmado este jueves que Corea del Norte ha destruido algunas de sus instalaciones para pruebas nucleares, dando así inicio a la «desnuclearización total» de la península de Corea, tal y como acordó con el líder norcoreano, Kim Jong Un, en su histórico encuentro. En una reunión de Gabinete en la Casa Blanca, Trump ha indicado que Corea del Norte «ha dejado de lanzar misiles, incluidos misiles balísticos» y ha destruido sus instalaciones para pruebas nucleares: «De hecho ya han volado una de las más grandes, de las cuatro que tiene». Aunque el dirigente estadounidense no ha especificado qué centros de pruebas han sido destruidos, la agencia de noticias Yonhap ha indicado que se trataría de al menos cuatro. «Quieren hacerlo y nosotros queremos que lo hagan. Y nos estamos moviendo muy rápido», ha asegurado el magnate neoyorquino en relación a la desnuclearización pactada por las partes de cara a la apertura de un «nuevo futuro» en la región. «Lo importante», ha subrayado, «es que habrá una desnuclearización total que ya ha comenzado». De esta forma, ha confirmado lo anunciado el pasado 24 de mayo por las autoridades norcoreanas, según las cuales se han destruido las instalaciones de Punggye Ri, unos túneles usados para realizar ensayos atómicos. En su cara a cara del pasado 12 de junio en Singapur, Trump y Kim firmaron un «amplio acuerdo» por el cual el régimen comunista «se compromete a trabajar hacia la completa desnuclearización», así como hacia «un régimen de paz duradera y estable en la península de Corea», ya que Norte y Sur siguen técnicamente en guerra. Pyongyang también prometió «recuperar los restos de los prisioneros de guerra y los desaparecidos en combate, incluida la repatriación inmediata de aquellos ya identificados». Trump ha anunciado en las últimas horas que han recibido los primeros cadáveres. «Ya han llegado unos 200», ha precisado. Por otra parte, Trump ha alabado la labor del secretario de Estado, Mike Pompeo, por realizar un trabajo "fantástico" a la hora de mediar con Corea del Norte. Pompeo tiene previsto viajar a Pyongyang de nuevo durante los próximos días para continuar con las negociaciones. Además, el presidente ha aplaudido la labor de su homólogo surcoreano, Moon Jae In, por desempeñar una gran labor en el marco de las conversaciones. «Realmente ha presionado tanto como ha podido (..) Pero sin Estados Unidos no tenía ningún tipo de oportunidad», ha manifestado. Moon se ha reunido en dos ocasiones con Kim desde abril en un intento por lograr la desnuclearización y el establecimiento definitivo de la paz en la península de Corea.
20-06-2018 | Fuente: abc.es
Estados Unidos se ha retirado este martes del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, un órgano muy criticado por el Gobierno de Donald Trump, en una decisión que fue calificada de «decepcionante, pero no sorprendente» desde la ONU. En una rueda de prensa sin preguntas en Washington, la embajadora de este país ante la ONU, Nikki Haley, ha anunciado que «Estados Unidos se retira oficialmente del Consejo de Derechos Humanos de la ONU». La representante ha justificado esta decisión por las posturas en el organismo de países como China, Venezuela, Cuba o la República Democrática del Congo, ya que, a su juicio, «no respetan» los derechos humanos. Por este motivo y por el «prejuicio crónico» del Consejo contra Israel, de acuerdo con palabras de Haley, este órgano «no es digno de su nombre». Aun así, la embajadora, que ya amenazó el año pasado con retirar a Estados Unidos del Consejo con sede en Ginebra, explicó que durante los últimos meses ha tratado de resolver «de buena fe» los problemas de ese organismo reuniéndose con representantes de más de 125 países miembros. El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, que también ha estado presente en esta declaración a los medios, ha aplaudido la figura de Haley como embajadora frente a la ONU y ha tildado al Consejo de órgano «hipócrita». «No dudamos de que su creación fue con buena fe, pero tenemos que ser honestos: el Consejo de Derechos Humanos de la ONU es un pobre defensor de los derechos humanos», ha apuntado Pompeo. La retirada de Washington es el último rechazo de Estados Unidos a sus compromisos multilaterales después de que en los últimos meses haya abandonado la Unesco, el Acuerdo Climático de París y el pacto nuclear con Irán. Sin embargo, Pompeo ha asegurado que el Ejecutivo de Trump no se opone a trabajar con instituciones multilaterales, aunque, ha advertido, «no será cómplice» del Consejo de Derechos Humanos. «Estados Unidos lidera el mundo en asistencia humanitaria; no tomará lecciones de hipócritas», ha añadido Pompeo. «Decepcionante, no sorprendente» Desde la ONU, las reacciones no se han hecho esperar y el Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad al Hussein, ha calificado la decisión de «decepcionante, aunque no realmente sorprendente». «Dado el estado de los derechos humanos en el mundo actual, Estados Unidos debería estar dando un paso al frente, no un paso atrás», ha afirmado en un mensaje publicado en Twitter por su oficina. Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, «hubiera preferido que Estados Unidos permaneciera el Consejo de Derechos Humanos», ha subrayado su portavoz, Stéphane Dujarric. La Administración de Donald Trump ya había avisado el pasado año de que iba a tratar de impulsar reformas en el funcionamiento del Consejo y que, si no se aceptaban, no dudaría en retirarse. Entre otras cosas, Estados Unidos critica que ese organismo sirva de plataforma a países como China, Venezuela y Cuba, y denuncia que tiene un «sesgo» contra Israel. El Gobierno israelí, precisamente, no ha tardado en dar la bienvenida a la decisión de Washington y ha defendido que el Consejo es «enemigo de quienes realmente se preocupan por los derechos humanos». «Estados Unidos ha demostrado, una vez más, su compromiso con la verdad y la justicia y su negativa a permitir que el odio ciego contra Israel en instituciones internacionales continúe sin contestación», ha remarcado en un comunicado el embajador israelí ante la ONU, Danny Danon. Por su parte, la organización Human Rights Watch (HRW) ha lamentado la retirada de Estados Unidos del Consejo y ha destacado que supone dar la espalda a las víctimas de abusos en todo el mundo. «El presidente Trump ha decidido que 'Estados Unidos primero' significa ignorar en las Naciones Unidas el sufrimiento de civiles en Siria y de minorías étnicas en Birmania», ha dicho en un comunicado el director ejecutivo de HRW, Kenneth Roth. Este anuncio llega un día después de que la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos denunciara la separación de cientos de niños inmigrantes de sus padres en la frontera sur de Estados Unidos en los últimos meses. Los activistas de derechos humanos temen que una retirada de Estados Unidos afecte a los fondos del Consejo, dado que Washington hace aportaciones para que sus mecanismos de investigación y supervisión en el mundo puedan operar.
20-06-2018 | Fuente: abc.es
EE.UU. se retira oficialmente del Consejo de Derechos Humanos de la ONU
Estados Unidos anunció hoy su salida del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, un órgano internacional al que el Gobierno del presidente Donald Trump ha criticado duramente por lo que considera un sesgo en lo relativo a Israel y de servir de plataforma a países como China, Venezuela y Cuba. «Estados Unidos se retira oficialmente del Consejo de Derechos Humanos de la ONU», dijo en una declaración ante la prensa la embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley, que no aceptó preguntas. Haley, que ya amenazó el año pasado con retirar a Estados Unidos de ese Consejo con sede en Ginebra, explicó que durante los últimos meses ha tratado de resolver «de buena fe» los problemas de ese organismo de la ONU reuniéndose con representantes de más de 125 Estados miembros. Durante su discurso, la embajadora criticó duramente que dentro del Consejo haya países como China, Venezuela, Cuba o la República Democrática del Congo, naciones que, según ella, «no respetan» los derechos humanos. Por este motivo y por el «prejuicio crónico» del Consejo contra Israel, de acuerdo con palabras de Haley, este órgano «no es digno de su nombre». Por su parte, el secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, también presente en esta declaración, aplaudió la figura de Haley como embajadora frente a la ONU y tildó al Consejo de ser un órgano «hipócrita». «No dudamos de que su creación fue con buena fe, pero tenemos que ser honestos: El Consejo de Derechos Humanos de la ONU es un pobre defensor de los derechos humanos», apuntó Pompeo. La retira da de Washington de este organismo es el último rechazo de EE.UU. a los compromisos multilaterales después de que en los últimos meses haya abandonado el Acuerdo climático de París y el acuerdo nuclear de Irán. Sin embargo, Pompeo aseguró que el Ejecutivo de Trump «no tiene oposición a trabajar con instituciones multilaterales», aunque dijo que «no será cómplice» del Consejo de Derechos Humanos. «Estados Unidos lidera el mundo en asistencia humanitaria; no tomará lecciones de hipócritas», añadió Pompeo. Este anuncio llegó un día después de que la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos denunciara la separación de cientos de niños inmigrantes de sus padres en la frontera sur de EE.UU. en los últimos meses. Los activistas de derechos humanos temen que una retirada de EE.UU. afecte a los fondos del Consejo, dado que Washington hace aportaciones para que sus mecanismos de investigación y supervisión en el mundo puedan operar.
15-06-2018 | Fuente: abc.es
China responderá con la misma medida a los aranceles de EE.UU.
China introducirá de manera inmediata medidas «de la misma escala» en respuesta a la decisión de EE.UU. de gravar con un arancel del 25% una serie de productos procedentes del país asiático, cuyo valor alcanza los 50.000 millones de dólares (43.000 millones de euros) al año, según indicó ayer el Ministerio de Comercio de China. «Introduciremos inmediatamente medidas impositivas de la misma escala y fuerza», declaró un portavoz del Ministerio de Comercio, subrayando que China «no quiere una guerra comercial» y acusando de «miopía» al Gobierno de EE.UU. En este sentido, el Ministerio chino ha defendido que en la actualidad iniciar una guerra comercial no va en el interés de la economía global. «Hacemos un llamamiento a todos los países para que emprendan acciones conjuntas para acabar con este comportamiento obsoleto», ha apuntado. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aprobó hoy imponer aranceles del 25% a una serie de importaciones, que podrían llegar a alcanzar los 1.102 productos, procedentes de China con un valor anual de 50.000 millones de dólares (43.000 millones de euros), acusando al gigante asiático de haber «robado» tecnología y propiedad intelectual estadounidense. Este gravamen del 25% se aplicará desde el próximo 6 de julio a una lista de 818 productos valorada en 34.000 millones de dólares (29.300 millones de euros). El paquete de los otros 284 productos, que acumulan los 16.000 millones de dólares (13.700 millones de euros) restantes, queda bajo revisión. En las próximas semanas, la Oficina del Representante de Comercio decidirá si tienen que estar sujetas a los mismos aranceles del 25%. Anulación de acuerdos El Gobierno de China también advirtió hoy de que si se confirman estas medidas quedarán anulados los acuerdos alcanzados en esta materia tras dos meses de negociaciones. «China ya publicó un comunicado tras la reciente visita del secretario de Comercio, Wilbur Ross, en el que se dejó claro que si EE.UU. lanza medidas comerciales tales como la imposición de tarifas los acuerdos no entrarán en vigor», recordó el portavoz de Asuntos Exteriores chino, Geng Shuang, en rueda de prensa. «Nuestra posición sigue siendo la misma, si EE.UU. toma medidas unilaterales y proteccionistas que dañen los intereses chinos responderemos inmediatamente tomando las decisiones que sean necesarias para salvaguardar nuestros legítimos derechos e intereses», añadió el portavoz. Las tensiones comerciales fueron debatidas el jueves por el secretario estadounidense de Estado, Mike Pompeo, en sus conversaciones en Pekín con el presidente chino, Xi Jinping, y el ministro de Asuntos Exteriores, Wang Yi. Geng subrayó hoy que el contencioso «debe resolverse a través de consultas de forma constructiva, reduciendo las diferencias y expandiendo los puntos en común para beneficiar a ambas partes», informa Efe.
14-06-2018 | Fuente: abc.es
EE.UU. presiona para agilizar el desarme nuclear de Kim Jong-un
Tras la histórica cumbre en Singapur entre Trump y Kim Jong-un, en la que este se comprometió a la «completa desnuclearización de la Península Coreana», Estados Unidos ha empezado a presionar para agilizar el desarme atómico del régimen comunista de Pyongyang. Procedente de Singapur, el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, ha volado a Corea del Sur y China para informar a sus gobiernos sobre la cumbre. Con el horizonte puesto en 2020, como anunció a su llegada a Seúl el miércoles por la noche, Pompeo se ha reunido este jueves con el presidente surcoreano, Moon Jae-in, artífice de la distensión con Kim Jong-un. «Es tremendamente valioso que la cumbre de Singapur haya logrado que la gente del mundo, incluidos aquellos en EE.UU., Japón y Corea, se libre de la amenaza de guerra, armas nucleares y misiles de largo alcance», se congratuló Moon, según informa la agencia Yonhap. Para poner en marcha el proceso de desnuclearización, Pompeo se entrevistó en Seúl con la ministra de Exteriores surcoreana, Kang Kyung-wha, y con su homólogo de Japón, Taro Kono. A ambos les insistió en la necesidad de conseguir lo antes posible la «completa, verificable e irreversible desnuclearización de Corea del Norte». Aunque la Administración Trump ha sido muy criticada por no poder incluir dicha condición en la declaración de la cumbre suscrita con Kim Jong-un, Pompeo dejó claro que ese es su objetivo. Suspensión de maniobras «Creemos que el presidente Kim entiende la urgencia del tiempo para completar esta desnuclearización y comprende que debemos hacerlo rápidamente», señaló el responsable de la diplomacia estadounidense. Al tratarse del elemento principal en las «nuevas relaciones» entre Washington y Pyongyang, advirtió de que «el levantamiento de las sanciones no puede tener lugar hasta que hayamos demostrado que Corea del Norte se ha desnuclearizado completamente». Como tal «verificación es capital», Pompeo espera encontrarse con las autoridades norcoreanas a partir de la próxima semana para poner en marcha este proceso. Comienza así una nueva etapa que no será fácil porque la propaganda del régimen de Kim Jong-un ya está soslayando el desarme atómico y haciendo especial hincapié en las partes del acuerdo que más le benefician. Además del fin de las sanciones en el futuro, entre ellas destacan la anunciada suspensión de las maniobras militares de EE.UU. y Corea del Sur y la reducción a largo plazo de las tropas americanas en dicho país. Para ganarse la confianza de Kim Jong-un, el presidente surcoreano, Moon Jae-in, también está dispuesto a cancelar dichas maniobras, como sugirió Trump en su rueda de prensa tras la cumbre por ser una «provocación». A tenor de la Casa Azul, la oficina presidencial surcoreana, «Moon dijo que si Corea del Norte implementa medidas de desnuclearización y el diálogo continúa, hay que cambiar la presión militar para reducir sus hostiles relaciones con EE.UU.». Dentro de esta nueva política, habrá que ver si el próximo mes de agosto se celebran o no las maniobras «Unichi Freedom Guardian», que han levantado la tensión otros años. Mientras tanto, lo que sí ha tenido lugar este jueves ha sido la primera reunión militar de alto nivel entre las dos Coreas de la última década. Al mando de sendos generales, ambas delegaciones se han entrevistado en la parte norte de la cerrada frontera de Panmunjom, donde a finales de abril se encontraron Moon Jae-in y Kim Jong-un. Esta cita militar de alto nivel estaba prevista para el pasado mes de mayo, pero Corea del Norte la canceló de improviso para protestar por unas maniobras militares del Sur con EE.UU. durante la durísima negociación de la cumbre de Singapur. Finalmente celebrada, la ministra surcoreana de Exteriores la definió como «un punto de inflexión histórico», ya que es «la primera vez que las más altas autoridades de Pyongyang prometen a un presidente de EE.UU. trabajar hacia una completa desnuclearización». Tras su paso por Corea del Sur, Pompeo ha recalado este jueves en China, donde sigue su gira para promover el desarme atómico de Kim Jong-un.
14-06-2018 | Fuente: abc.es
Kim Jong-un «vende» su éxito ante Trump y soslaya la desnuclearización
Pasada la cumbre del martes en Singapur entre Donald Trump y Kim Jong-un, llega la hora de analizar qué va a ocurrir a partir de ahora entre Estados Unidos y Corea del Norte y, lo más importante, quién salió ganando y quién perdiendo de tan histórica cita. Como se habían depositado en ella muchas esperanzas, quizás demasiadas, en Occidente ha cundido la decepción por la falta de medidas concretas sobre la desnuclearización del régimen comunsita de Pyongyang. Pero no hay que olvidar que, hace solo un año, Trump llamaba a Kim Jong-un «hombre cohete» y este le respondía que era un «viejo chocho» mientras se amenazaban con reducirse a polvo nuclear. Con la tensión disparada durante el último año, y un conflicto que dura ya desde hace siete décadas, estaba claro que su enemistad histórica no iba a desaparecer de la noche a la mañana. Por ese motivo, lo más importante de la cumbre de Singapur ha sido su celebración y que, por primera vez, los mandatarios de EE.UU. y Corea del Norte se hayan sentado frente a frente. Partiendo del acuerdo de mínimos suscrito por Trump y Kim Jong-un, empieza una nueva era entre ambos países que tampoco será fácil. Para empezar, cada gobierno está «vendiendo» a su pueblo lo que más le conviene de la declaración conjunta. En Corea del Norte, donde los medios están controlados por la propaganda y la censura, la agencia estatal KCNA hizo ayer especial hincapié en que Trump prometió «garantías de seguridad» a Kim Jong-un y anunció que en el futuro levantaría las sanciones y suspendería las maniobras militares conjuntas con el Sur. Soslayando el compromiso de Pyongyang de renunciar a sus armas atómicas, los medios oficiales destacan el inicio de unas «nuevas relaciones» con EE.UU., que hasta ahora había sido su archienemigo histórico. Ni plazo ni inventario Con los ojos como platos, las agencias internacionales de noticias difundían ayer desde Pyongyang fotografías de los norcoreanos de a pie leyendo en los paneles del metro el periódico altavoz del régimen, «Rodong Sinmun», que publicaba numerosas imágenes de la cumbre entre Trump y Kim Jong-un y lo llamaba «el encuentro del siglo». Para los norcoreanos, adoctrinados desde la cuna a la tumba en el odio a los «imperialistas americanos», ha debido de ser un auténtico «shock» ver a su venerado líder con el demonio con que identifican al inquilino de la Casa Blanca. Bien distinta es la situación en EE.UU., donde numerosos medios han criticado a Trump por no arrancarle al joven dictador norcoreano un plazo para su desnuclearización ni un inventario de su arsenal nuclear. Haciendo oídos sordos, el presidente estadounidense insistió ayer en su tono triunfal en sus comentarios en Twitter, asegurando que «ya no hay más amenaza nuclear de Corea del Norte» y acusando una vez más a las cadenas CNN y NBC de difundir «noticias falsas» por restarle importancia a la cumbre. Aunque Trump está «vendiendo» como un éxito personal que Kim Jong-un se comprometiera «de forma inquebrantable a la completa desnuclearización de la península coreana», este todavía no ha dado plazos ni detalles. Para despejar la incertidumbre, el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, señaló ayer que espera un «gran desarme» de Pyongyang en 2020. Así lo anunció tras su llegada a Corea del Sur para informar al presidente Moon Jae-in sobre la cumbre. «El acuerdo es demasiado vago sobre la desnuclearización, ya que para Corea del Norte probablemente implica la retirada de las tropas estadounidenses del Sur, pero Washington no lo hará hasta que Pyongyang haya renunciado a sus armas atómicas», analiza para ABC Parag Khanna, exasesor de Obama y actual consejero del Gobierno de Singapur. Junto a la firma de un tratado de paz que ponga fin oficialmente a la guerra de Corea, que acabó en 1953 solo con un armisticio, esa va a ser la clave de la nueva etapa que se abre entre Trump y Kim Jong-un.
13-06-2018 | Fuente: elpais.com
China se perfila como el ganador en la sombra de la cumbre entre Kim y Trump
El secretario de Estado de EE UU, Mike Pompeo, viajará el jueves a Pekín para tratar sobre la reunión entre los dos líderes
12-06-2018 | Fuente: abc.es
Acuerdo de mínimos para salvar la histórica cumbre de Trump y Kim Jong-un
Donald Trump y Kim Jong-un suscribieron ayer un acuerdo de mínimos para salvar su histórica cumbre en Singapur, la primera vez que se reunían dirigentes de Estados Unidos y Corea del Norte. Con sus países enfrentados desde la guerra de Corea hace siete décadas, el mero hecho de que se vieran cara a cara era ya un éxito. Hace solo un año, se intercambiaban amenazas apocalípticas e insultos como «viejo chocho» y «hombre cohete». Pero su encuentro había generado tantas expectativas que no se han traducido en resultados concretos. En la declaración conjunta firmada tras casi cinco horas de reuniones, tanto a solas como con sus delegaciones, Kim Jong-un se comprometió a la completa desnuclearización de la Península Coreana. Pero no aportó ningún plazo. A cambio, Trump le garantizó que no intentará derrocar su régimen, uno de los más represivos del mundo, y le auguró un futuro lleno de prosperidad si abría su hermético país. Empieza ahora un largo y difícil proceso para llevar a cabo esa desnuclearización. Pero, teniendo en cuenta que otros acuerdos similares fracasaron en el pasado, está por ver que el régimen comunista renuncie a sus armas atómicas. Para lograrlo, el secretario de Estado, Mike Pompeo, mantendrá más reuniones con las autoridades norcoreanas. «El proceso irá muy rápido», se congratuló Trump ante las cámaras mientras firmaba el acuerdo con Kim Jong-un. Después, en una rueda de prensa que alargó para lucirse como el «showman» que es, explicó que «técnica y científicamente hace falta mucho tiempo para llevar a cabo la desnuclearización», pero que, «una vez se empieza y se pasa cierto punto, las armas atómicas ya no pueden ser utilizadas». Hasta que llegue ese momento, aseguró que seguirán vigentes las sanciones internacionales que pesan sobre el régimen comunista de Pyongyang, que parecen estar afectando a la precaria economía norcoreana y son uno de los factores que han forzado la vuelta al diálogo de Kim Jong-un. El otro ha sido el rapidísimo desarrollo de sus pruebas atómicas y de misiles, algunos con capacidad en teoría de golpear suelo estadounidense. Tal capacidad ofensiva le ha permitido volver a la mesa de negociaciones con mejores cartas para arrancarle concesiones a la Casa Blanca. Intentando ocultar dichas concesiones con su triunfalismo, Trump también anunció su intención de suspender las frecuentes maniobras militares conjuntas de EE.UU. con Corea del Sur que tanto irritan a Pyongyang. Aunque no dio fecha, tienen los días contados porque las consideró una «provocación» dentro de la actual distensión y, además, son caras. A largo plazo, hasta se plantea la reducción de los 28.500 soldados estadounidenses en suelo surcoreano, otra demanda de Kim Jong-un. «Veo esta cumbre como una victoria para Corea del Norte en muchos aspectos. No sé cómo el Gobierno de EE.UU. va a explicar este trato a su audiencia tras su énfasis en una desnuclearización completa, verificable e irreversible, que ni siquiera figura en el acuerdo», analiza para ABC Shawn Ho, experto de la Escuela de Estudios Internacionales S. Rajaratnam en la Universidad Tecnológica de Nanyang. A su juicio, la cumbre ha sido un éxito para Kim Jong-un porque «ha cambiado la impresión que la gente tenía de Corea del Norte y su presidente». Aunque el régimen de Pyongyang es uno de los más represivos y atroces del mundo, con decenas de miles de prisioneros en campos de trabajos forzados, su violación de los derechos humanos quedó fuera de la discusión. Obviando tan espinoso asunto, Trump incluso alabó a Kim Jong-un por ser «un joven con mucho talento» y «un negociador muy bueno» que «ama a su pueblo». Estos piropos están en sintonía con la aparente buena química que ambos mostraron durante su encuentro en el lujoso Hotel Capella de la blindada isla de Sentosa. Relajados y sonrientes, pasearon por sus jardines y Trump hasta le enseñó a Kim Jong-un su limusina oficial, el Cadillac apodado «La Bestia». «Dejaremos atrás el pasado y el mundo verá un gran cambio», prometió el joven dictador, que ha proporcionado a Trump una foto histórica para resarcirse de su turbulento paso por el G-7. A la espera de lo que depare el futuro, lo más positivo es que EE.UU. y Corea del Norte dejan atrás la tensión militar de los últimos años y abren una nueva era de entendimiento.
12-06-2018 | Fuente: abc.es
Kim Jong-un se compromete a desnuclearizar Corea a cambio de seguridad, pero sin dar fechas
En su cumbre histórica en Singapur con Donald Trump, Kim Jong-un se ha comprometido este martes a la «completa desnuclearización de la Península Coreana», pero sin dar fechas concretas. A cambio, el presidente de Estados Unidos le ha prometido garantías de seguridad a Corea del Norte, lo que significa que no intentará derrocar su régimen, uno de los más represivos del mundo, si se desprende de sus armas atómicas. Así consta en el comunicado que ambos han firmado tras su encuentro, celebrado durante casi cinco horas en el lujoso hotel Capella de la blindada isla de Sentosa. «El presidente Trump y el presidente Kim Jong-un han mantenido un completo, profundo y sincero intercambio de opiniones sobre los asuntos relacionados con el establecimiento de nuevas relaciones entre EE.UU. y la República Popular Democrática de Corea (RPDC) y la construcción de un régimen de paz duradero y robusto en la Península Coreana», reza la declaración conjunta, que ambos firmaron ante el restringido grupo de periodistas autorizado a seguir el encuentro. Mientras Trump «se ha comprometido a proporcionar garantías de seguridad a la RPDC, el presidente Kim Jong-un ha reafirmado su compromiso firme e inamovible con la completa desnuclearización de la Península Coreana». Además, ambos han abogado por «superar décadas de tensiones y hostilidades entre los dos países y por la apertura de un nuevo futuro». Pero no hicieron mención alguna a las sanciones internacionales que todavía pesan sobre Corea del Norte, que Trump anunció que seguirán vigentes hasta que empiece el proceso de desnuclearización. Para implementar este acuerdo, el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, llevará a cabo «negociaciones de seguimiento» con las autoridades de Pyongyang «tan pronto como sea posible». Aunque la declaración suscrita no es más que un acuerdo de mínimos sin obligaciones concretas, la mera reunión de los mandatarios de EE.UU. y Corea del Norte ya supone un éxito porque es la primera de su historia. Tras décadas de constante tensión militar, el régimen comunista de Pyongyang y la Casa Blanca abren una nueva era de entendimiento que pretende cerrar el último conflicto que queda de la Guerra Fría. Pero se trata solo del principio de un largo y difícil proceso que, como en acuerdos anteriores, podría acabar en nada. Al menos, en esta ocasión se han reunido cara a cara los dirigentes de ambos países, que han mostrado una curiosa sintonía en un ambiente distendido. Con un apretón de manos, ambos se han saludado a las nueve de la mañana (tres de la madrugada, hora peninsular española) en la puerta del Hotel Capella, decorada con banderas de los dos países. A continuación, se han dirigido a una sala donde han mantenido la primera de sus dos reuniones, solo con sus traductores. Para la segunda, se han rodeado de sus respectivas delegaciones. Además de almorzar juntos, Trump y Kim Jong-un han paseado sonrientes por los jardines del hotel. «Ha sido una reunión fantástica, ha ido mejor de lo que nadie podía haber pensado», aseguró el presidente estadounidense, quien incluso enseñó a Kim Jong-un su limusina oficial, el Cadillac apodado «La Bestia». Por su parte, Kim Jong-un señaló durante la firma del comunicado que se trataba de «un documento para dejar atrás el pasado» y que «el mundo verá un gran cambio». Tras esta jornada histórica, Trump y Kim Jong-un se despidieron en el mismo lugar donde se habían encontrado, abriendo un nuevo capítulo en las relaciones entre EE.UU. y Corea del Norte.
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