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Noticias de mike pompeo

31-07-2018 | Fuente: abc.es
Kim Jong-un sigue en secreto con su programa de misiles, según EE.UU.
Forma parte del protocolo y de la experiencia histórica que los presidentes salgan a recoger la cosecha del trabajo hecho por sus subalternos en materia de negociaciones internacionales, pero con Donald Trump en la Casa Blanca las cosas funcionan de otra manera. Con ademanes de empresario imbatible, de jefe sin escrúpulos, decidió que él resolvería lo que otros no pudieron en años de negociaciones. El presidente confía mucho en los cara a cara y, en el caso norcoreano, empezó por el final al reunirse en Singapur con el «presidente» Kim Jong-un, antes conocido como «dictador» o «pequeño hombre cohete». Pero las casas necesitan pilares antes de llegar al techo. Dinamitada la lógica arquitectónica, a pesar de su continuada celebración de la inauguración de un edificio tan endeble, Trump continúa ignorando en el discurso público la realidad de un régimen tan impenetrable como tozudo. Los medios de las ?fake news? son incapaces de reconocer su éxito, lamenta día sí día también el presidente. Pero, según ha revelado la prensa estadounidense, agencias de espionaje de Estados Unidos han detectado signos de que Corea del Norte está construyendo nuevos misiles en una fábrica en la que anteriormente se produjeron los primeros del país capaces de alcanzar los Estados Unidos. Estas fuentes de la inteligencia norteamericana explican que Corea del Norte estaría ensamblando cuando menos un misil, e incluso dos, de los conocidos como ICBM (Misil Balístico Intercontinental, en sus siglas en inglés), que ya probó con éxito en noviembre del año pasado. Para estas cosas Trump es un marxista (por Groucho, claro), y ya declaró en Singapur que si esto no salía bien, ya «encontraría una excusa». Vamos, que si este acuerdo no vale, ya se inventará otro. Pero es que ahí está la clave, en el acuerdo. ¿Qué acordaron Donald Trump y Kim Jong-un? O más bien, ¿cuál es el orden de los factores del acuerdo? Corea del Norte lo tiene claro. «La trampa de Pyongyang» Lo primero, el compromiso para «establecer nuevas relaciones» entre Estados Unidos y Corea del Norte «de acuerdo con el deseo de paz y prosperidad del pueblo de ambos países». Y en ello están, aunque esa relación incluya definir al Secretario de Estado, Mike Pompeo, y sus maneras de negociador como las de un «gánster». Después, los «esfuerzos conjuntos para construir una paz estable y duradera en la península coreana». En este sentido, norcoreanos y surcoreanos volvieron a reunirse este martes en la población fronteriza de Panmunjom, aunque no ha trascendido acuerdo alguno, tan solo la habitual retórica vaga sin compromisos claros de estos casos. El tercero de los puntos, «trabajar hacia la completa desnuclearización de la península coreana», es el que mueve a Estados Unidos. Volvamos al orden de los factores. Para Estados Unidos no hay nada sin la desnuclearización del régimen de Piongyang, aunque ya regalara, sin previa consulta con su contraparte, la suspensión de los ejercicios militares conjuntos con su socio del sur, al que ayer mismo una web norcoreana afeaba que se pusiera del lado americano. «Las sanciones y la conversación no pueden ir de la mano», se leía en la web. El propio Pompeo, en una reciente comparecencia ante el Senado, aseguraba que «hasta que Corea del Norte no elimine sus armas de destrucción masiva (incluidos los misiles balísticos), nuestras sanciones, y las de las Naciones Unidas, seguirán en pie». Algo que, a tenor de lo conocido en las últimas horas, parece no estar siguiendo a rajatabla Piongyang. Incluso aunque hace unos días se publicitara el teórico desmantelamiento de la base de pruebas de Sohae, que servía para testar misiles que, en realidad, Corea del Norte ya ha testado con éxito. Mike Pompeo reconoció además que Corea del Norte sigue fabricando material fisible susceptible de ser utilizado en armas nucleares. Y así, volvemos casi al punto de partida. El orden tiene mucha importancia porque ya se ha advertido en muchas ocasiones que los norcoreanos son maestros en la táctica del amague. En un artículo para la revista «Foreign Policy», Duyeon Kim, analista con sede en Seúl del think tank estadounidense «Center for a New American Security», explicaba que el proceso de paz y la desnuclearización se pueden llevar a cabo de forma simultánea, pero que se corre el riesgo de caer «en la trampa de Pyongyang». Según Kim, «hacer las paces demasiado pronto podría conllevar una Corea del Norte vibrante en lo económico, equipada con armas nucleares y con relaciones normalizadas con los Estados Unidos».
28-07-2018 | Fuente: abc.es
Kim Jong-un sigue el deshielo devolviendo a EE.UU. restos de militares muertos en la guerra de Corea
Cuando se cumplen justo 65 años del armisticio que puso fin a la guerra de Corea, el régimen de Kim Jong-un dio ayer un nuevo paso en su deshielo con Estados Unidos devolviéndole los restos de 55 de sus soldados caídos en dicha contienda. Con este gesto cargado de simbolismo, el dictador norcoreano empieza a cumplir uno de los cuatro compromisos alcanzados en la histórica cumbre que celebró con el presidente Trump el mes pasado en Singapur. En pequeñas cajas envueltas en banderas de la ONU, que lideró la coalición internacional contra el régimen estalinista de Pyongyang y sus aliados chinos y rusos, los restos llegaron desde Wonsan en un avión de transporte estadounidense hasta la base de Osan, en Corea del Sur. Allí fueron recibidos por sus compañeros de armas, quienes, ataviados con sus uniformes de gala, los sacaron del avión con ceremonialidad marcial. Tras una primera comprobación de estos huesos por parte de los forenses, el miércoles de la próxima semana se celebrará un acto en su honor y luego serán trasladados al laboratorio del Pentágono en Hawái para tratar de identificarlos mediante el ADN u otras pruebas. En teoría, estos restos pertenecen a 55 de los 5.300 soldados estadounidenses que jamás volvieron de la Guerra de Corea, librada entre 1950 y 1953. Desaparecidos en combate, cayeron al otro lado de las filas enemigas o perecieron en campos de prisioneros durante el conflicto. Pero, como de la mayoría solo quedan sus huesos, también podrían ser de los 33.000 soldados desaparecidos de la alianza de 21 países que se enfrentó a Corea del Norte. Para determinar sus identidades y dar un poco de consuelo a sus familias después de tanto tiempo, los restos serán analizados con las técnicas más avanzadas en el sofisticado laboratorio antropológico de Hawai por donde han pasado todos los desaparecidos en combate de EE.UU., desde la II Guerra Mundial hasta la de Vietnam. Distensión estancada Frente a la falta de acuerdos concretos sobre la renuncia de Kim Jong-un a sus armas nucleares, esta simbólica repatriación de restos le vuelve a reconciliar con Trump. A pesar del encuentro en Singapur, la distensión con Corea del Norte se había estancado durante las últimas semanas por la falta de pasos concretos hacia su desnuclearización. A finales del mes pasado, la visita a Pyongyang del secretario de Estado, Mike Pompeo, para fijar la agenda del proceso acabó en un rotundo fracaso. Dando buena cuenta de sus distintos puntos de vista, Pompeo se marchó sin ser recibido por Kim Jong-un y la propaganda norcoreana hasta lo acusó de haber ejercido una «presión mafiosa». Una crítica feroz que volvió a despertar serias dudas sobre el compromiso real de Corea del Norte de renunciar a su arsenal atómico, como ya ocurrió con acuerdos anteriores que finalmente se quedaron en papel mojado. A pesar de estas discrepancias, Kim Jong-un ha seguido adelante con su palabra, escogiendo además una fecha tan especial como el 65º aniversario del armisticio para cumplirla. De igual modo, y según ha detectado con imágenes por satélite el portal especializado 38 North, parece que también ha empezado a desmantelar la base de lanzamientos de misiles de Sohae, desde donde ha llevado a cabo algunos de sus ensayos balísticos. Dichos gestos devuelven la esperanza al acercamiento entre Trump y Kim Jong-un escenificado en Singapur, sobre todo tras los últimos informes de la Inteligencia estadounidense alertando de que Corea del Norte no había detenido su programa atómico. A tenor también de imágenes captadas por satélite, el régimen de Kim Jong-un habría mejorado sus instalaciones nucleares de Yongbyon y estaría perfeccionando su enriquecimiento de uranio. Algo imposible de confirmar, como todo en la secreta Corea del Norte. Esto pone en cuestión si la devolución de restos de soldados americanos es un paso más hacia la normalización de las relaciones entre ambos países, o si, por el contrario, es solo un caramelo de seducción para que la administración Trump levante las sanciones que ahogan la economía de Corea del Norte. Sea como fuere, y después de llevar semanas presumiendo de la inexistente devolución de hasta 200 cuerpos de soldados, ahora sí que el presidente Donald Trump tiene los primeros restos a punto de regresar a casa. Herramienta de negociación De momento permanecerán en la base militar de Osan, Corea del Sur, donde el próximo 1 de agosto está prevista una ceremonia por la repatriación a la que acudirá el vicepresidente de Estados Unidos. En un comunicado, Mike Pence agradeció al régimen de Pyongyang y subrayó «el inquebrantable compromiso del presidente [Trump] con los valientes hombres y mujeres que vistieron el uniforme de los Estados Unidos». Más adelante, Pence añadió que «como hijo de un veterano combatiente de la Guerra de Corea, es un gran honor formar parte de este momento histórico». Donald Trump, que en varias ocasiones aseguró haber recibido en campaña peticiones de padres de soldados para que recuperara los restos de sus hijos (serían padres centenarios), agradeció a Kim Jong-un vía Twitter la devolución: «Un gran momento para muchas familias». Rick Downes, director ejecutivo de uno de los grupos que representan a familias de combatientes, señaló a «The Washington Post» que estos soldados «son fichas del póquer» y «todavía están de servicio. La guerra sigue y se les está utilizando como una herramienta de negociación». Y es cierto que, aunque la entrega se produce justo 65 años después de la firma del armisticio, la guerra nunca acabó formalmente con un tratado de paz, y Corea del Norte y Estados Unidos carecen de lazos diplomáticos. Más de 36.000 soldados estadounidenses fallecieron en la Guerra de Corea, y más de 7.700 desaparecieron, incluidos los 5.300 que se considera lo hicieron en el norte de la península. Entre 1996 y 2005, equipos de trabajo de Estados Unidos y Corea del Norte localizaron 229 cuerpos. La última entrega se había producido en 2007, cuando Bill Richardson, antiguo embajador del país ante la ONU, recuperó seis.
26-07-2018 | Fuente: abc.es
Trump invitará a Putin a la Casa Blanca cuando acabe la «caza de brujas»
No parecía una buena idea dado el clima que se ha generado en Washington después de la cumbre de Helsinki, y tampoco Moscú había mostrado especial interés en visitar este año la Casa Blanca, así que el segundo cara a cara entre Donald Trump y Vladimir Putin tendrá que esperar. ¿Hasta cuándo? Según señaló ayer su consejero de Seguridad Nacional, John Bolton, a comienzos del año que viene, cuando «haya terminado la caza de brujas». Es decir, en lenguaje Donald Trump, cuando se haya cerrado la investigación que el fiscal especial Robert Mueller lleva adelante sobre la interferencia rusa en las elecciones de 2016. En realidad resulta muy aventurado afirmar que la investigación de Mueller se haya cerrado para entonces, dado que su trabajo no tiene una fecha límite. Eso sí, algunos congresistas republicanos ya se están moviendo para intentar ponerle punto y final lo antes posible. Once de ellos, liderados por el representante por Carolina del Norte, Mark Meadows, han presentado una iniciativa para destituir al número dos del Departamento de Justicia, Rod Rosenstein, responsable de supervisar la investigación de la trama rusa, de la que su inmediato superior, el fiscal general Jeff Sessions, se inhibió en marzo del año pasado. Le acusan de falta de cooperación, a pesar de que Rosenstein les ha entregado hasta la fecha más de 800.000 documentos de una investigación todavía en marcha. El retraso de la invitación para que el presidente ruso, Vladimir Putin, visite la Casa Blanca, que Rusia ya había desestimado para este año, coincidió con la comparecencia del Secretario de Estado, Mike Pompeo, ante el Comité de Relaciones Internacionales del Senado, en el que fue interrogado por el encuentro que Trump y Putin mantuvieron en Helsinki, especialmente por el contenido de la conversación que ambos presidentes mantuvieron a solas, con la única compañía de sus traductores. Pompeo, al que varios senadores señalaron que la administración Trump carece de una estrategia en política internacional, no desveló ningún detalle nuevo sobre la charla, y se defendió diciendo que «no me corresponde a mí desvelar el contenido de esas conversaciones». A pesar de su apoyo en Helsinki a las palabras exculpatorias de Putin sobre la injerencia rusa -que Trump, a su regreso a casa, atribuyó a un error lingüístico-, y de que el presidente sigue calificando de «caza de brujas» la investigación de Mueller, Pompeo aseguró a los senadores que el presidente «tiene una comprensión completa y correcta de lo que sucedió. Lo sé porque le he estado informando personalmente durante un año». Para mostrar la firmeza americana frente a Rusia, Secretario de Estado expuso las medidas y sanciones que la administración Trump ha aprobado hasta el momento, inlucida la expulsión de 60 espías rusos y diplomáticos, o la colaboración militar con Ucrania en el conflicto de Crimea, cuya anexión a Rusia, señaló Pompeo en un comunicado, «rechaza Estados Unidos».
26-07-2018 | Fuente: abc.es
Estados Unidos asegura que el material producido por Pyonyang podría usarse para bombas
El secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, aseguró este pasado miércoles que Corea del Norte continúa produciendo materiales fisibles que podrían usarse para fabricar misiles nucleares a pesar del diálogo con Washington sobre la desnuclearización de la península coreana. «Sí, es correcto, continúan produciendo materiales fisibles», respondió Pompeo en una comparecencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado al ser preguntado por el senador demócrata Ed Markey sobre la posibilidad de que Pionyang esté produciendo esos elementos. El hecho de que Corea del Norte produzca esos materiales no significa que esté desviando material nuclear para fines militares, algo que depende de la pureza de esos materiales fisibles, entre los que se incluye el uranio enriquecido que se usa en las instalaciones atómicas de todo el mundo. En la histórica cumbre del 12 de junio en Singapur, el líder norcoreano, Kim Jong-un, y el presidente de EE.UU., Donald Trump, firmaron una declaración que abre las puertas a la desnuclearización de Corea del Norte a cambio de que Washington conceda garantías para su supervivencia, pero no especifica mecanismos ni plazos concretos para lograr esos objetivos. Según unas fotos tomadas por satélite, Corea del Norte comenzó a desmantelar este pasado martes su base militar de Sohae, en el noroeste del país y donde se fabrican motores para misiles balísticos intercontinentales (ICBM), aquellos que supuestamente tienen capacidad para alcanzar Estados Unidos. El proceso se desarrolla sin observadores internacionales. El escepticismo sobre la desnuclearización de Corea del Norte ha crecido desde que medios estadounidenses informaran a finales de junio, citando fuentes de la inteligencia nacional, que Pionyang había seguido enriqueciendo uranio tras la cumbre, y que estaría tratando de ocultar buena parte de su arsenal y reservas a Washington.
24-07-2018 | Fuente: abc.es
Corea del Norte cumple con lo pactado y comienza a desmontar una de las bases con misiles
Corea del Norte ha comenzado a desmantelar su base de misiles de Sohae, según muestran fotos tomadas por satélite y publicadas hoy, un gesto importante que puede hacer avanzar el diálogo con Washington sobre desnuclearización. Fue el líder norcoreano, Kim Jong-un, el que prometió al presidente de EE. UU., Donald Trump, desmontar el banco de pruebas para motores de proyectiles de este centro de lanzamiento, desveló en su momento el propio mandatario estadounidense tras la histórica cumbre que ambos mantuvieron el 12 de junio en Singapur. Las imágenes, que fueron tomadas los pasados 20 y 22 de julio y que son divulgadas y analizadas este marte por la web especializada 38north, muestran que las obras para desmontar estructuras clave en la base de Sohae, en la provincia de Pyongang del Norte (noroeste del país, cerca de la frontera con China), arrancaron hará unas dos semanas. Las fotos captadas por satélites comerciales desvelan que el régimen ha comenzado a desmantelar el banco de pruebas para motores de combustible líquido, usado para desarrollar tecnología clave para los cohetes espaciales y misiles balísticos intercontinentales (ICBM) del programa de armamento norcoreano. Las imágenes también muestran que ha empezado a desarmarse el edificio empleado para el ensamblaje de proyectiles previo a su colocación en la plataforma de lanzamiento. Por otro lado, una fuente de la inteligencia surcoreana consultada por la agencia Yonhap ha confirmado a su vez lo que se aprecia en algunas de las fotografías: Que el Ejército norcoreano ha comenzado a desinstalar también una grúa en la zona de lanzamiento. Concluida en torno a 2011, Sohae está considerada la principal base del llamado programa espacial norcoreano y ha sido escenario de tres importantes lanzamientos. Los lanzamientos -realizados en abril y diciembre de 2012 y febrero de 2016- se llevaron a cabo para intentar poner en órbita satélites del programa Kwangmyongsong (estrella brillante), algo que la comunidad internacional consideró una excusa para probar tecnología ICBM y que el Consejo de Seguridad de la ONU acabó sancionando en consecuencia. Reacciones de Corea del Sur Seúl ha querido valorar este marte positivamente el gesto del régimen tras conocerse la noticia. «Seguramente tenga un efecto positivo en el tema de la desnuclearización. Esta señal es mejor que nada y creo que el Norte está avanzado paso a paso hacia el desarme», ha dicho a los periodistas Nam Gwan-pyo, uno de los directores de la Oficina de Seguridad Nacional, que depende del presidente surcoreano, Moon Jae-in. El desmantelamiento de Sohae puede contribuir a acelerar el proceso de diálogo EEUU-Corea del Norte después de que ambas partes acordaran en Singapur mejorar lazos y trabajar para la «total desnuclearización» de la península a cambio de que Washington garantice la supervivencia del régimen. Reacciones de Estados Unidos Sin embargo, la declaración firmada ha sido criticada por no especificar protocolos ni pasos concretos y la última visita a Pionyang del secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, ha venido a subrayar las diferentes prioridades de las partes implicadas y la complejidad de un proceso que prometer ser muy largo. En ese sentido, el régimen ha vuelto a urgir en los últimos días a Seúl y a Washington la firma de un tratado que ponga fin al estado de guerra técnico que pesa sobre la península coreana, a lo que el Departamento de Estado replicó el lunes diciendo que habrá acuerdo de paz «una vez que Corea del Norte se haya desnuclearizado». La noticia del desmantelamiento llega además un día después de que Trump asegurara que está «muy contento» con el desarrollo de las negociaciones con Pionyang en un intento por desmentir informaciones en sentido contrario surgidas en los últimos días. El pasado fin de semana, diversos medios, entre ellos el diario The Washington Post, aseguraron que Trump le ha expresado a su equipo en varias ocasiones su frustración porque aún no se haya concretado nada de lo estipulado en Singapur.
16-07-2018 | Fuente: abc.es
Putin y Trump no firman ningún acuerdo, pero se muestran encantados el uno con el otro
En su primera cumbre bilateral, los presidentes de Rusia y Estados Unidos, Vladímir Putin y Donald Trump, escenificaron sintonía y mostraron su intención de continuar los contactos más adelante. La cumbre de este lunes «no ha sido más que el primer paso», anunció Trump. El tema recurrente durante la rueda de prensa que ofrecieron al final de las conversaciones fue el de la injerencia de Moscú en las elecciones en las que fue elegido Trump. No hubo ninguna declaración conjunta ni se firmaron acuerdos. Refiriéndose a las informaciones recibidas de las agencias de inteligencia, el jefe de la Casa Blanca dijo: «Me han dicho que creen que fue Rusia. Pero yo no veo ninguna razón por la que podría serlo». Trump subrayó al respecto que Putin «lo ha negado de forma contundente y categórica» e insinuó que cree lo que dice. Según sus palabras, la investigación sobre la presunta injerencia rusa «es un desastre (..) nos ha mantenido separados» a Rusia y Estados Unidos. «No hubo conspiración y todo el mundo lo sabe (..) fue una campaña limpia", aseguró el presidente norteamericano en relación con la forma en que trató de conseguir la Presidencia. Reconoció que durante las cuatro horas que ayer estuvo reunido con Putin hablaron largo y tendido del asunto de las injerencias. Riesgo político El jefe del Kremlin, por su parte, aseguró al respecto que «debo repetir lo que he dicho ya muchas veces, Rusia nunca ha interferido y no hay intención de interferir en los asuntos internos estadounidenses, entre ellos en los procesos electorales». Insistió en que «vimos cómo durante su campaña electoral expresó el deseo de establecer unas buenas relaciones con Rusia y eso nos hizo que en Rusia despertase simpatías (..) claro que queríamos que Trump ganara las elecciones, pero eso es algo normal». Nada más empezar la comparecencia ante la prensa, Putin afirmó que su encuentro con Trump «ha sido sincero, productivo, exitoso y útil». Al mismo tiempo, hizo mención a la existencia de discrepancias. «Claro, aun quedan muchos problemas y no hemos podido despejar todos los obstáculos. No era posible hacer esto en un primer encuentro (..) pero, pese a los desacuerdos, hay cosas que nos unen y en ellas hay que trabajar», agregó. Para Trump, «nuestra relación ha cambiado en las últimas cuatro horas, realmente lo creo. Hoy ha sido solo el comienzo de una proceso largo, pero hemos dado el primer paso para conseguir un mundo mejor». A su juicio, «no puedo tomar decisiones sobre política exterior en un intento inútil para complacer a los demócratas y a los medios de comunicación», recalcó Trump en un intento de hacer frente a las críticas que le hacen dentro de su país por el acercamiento al presidente ruso. «Prefiero asumir un riesgo político en aras de la paz que arriesgar la paz en aras de la política», aseguró. A una pregunta sobre si el Kremlin dispone de información comprometedora sobre Trump para condicionar su política bajo amenaza de difundirla, Putin respondió, en relación con el viaje que su homólogo estadounidense realizó a la capital rusa para asistir al concurso de Miss Universo, en 2013, que «ni siquiera supe que estaba en Moscú. Se imaginan ustedes las cantidad de empresarios estadounidenses que acuden, por ejemplo, al Foro Económico de San Petersburgo, ¿y voy a conocer a todos ellos y saber sus nombres?». Buen competidor Una de las cuestiones por las que en Estados Unidos hay quien no aprueba el deseo de Trump de aproximación a Rusia ha sido la imputación de 12 agentes de la inteligencia militar rusa por hackear los correos del Partido Demócrata y de su candidata a los pasados comicios, Hillary Clinton. Y el primer mandatario norteamericano desveló a los periodistas que Putin le ha ofrecido que el fiscal especial, Robert Mueller, se traslade a Rusia para interrogarlos. Según Trump, «es una sugerencia increíble». Putin dijo al respecto que Mueller podría enviar una solicitud oficial a Moscú y eso le permitiría reunirse con los 12 acusados. El presidente ruso explicó que ello posible gracias a los acuerdos existentes entre Moscú y Washington de cooperación en el ámbito de la lucha contra la delincuencia y el crimen. Pero el jefe del Estado ruso advirtió que tales iniciativas deben hacerse en un marco de «reciprocidad». Habló de que la Justicia rusa también debe tener la posibilidad de interrogar a Bill Browder, de Hermitage Capital, al que acusa de no haber pagado impuestos en Rusia y de haber ganado el dinero de forma "ilegal". Washington tiene en vigor sanciones por el caso del abogado Serguéi Magnitski, al servicio de Browder y muerto mientras estaba en prisión preventiva a causa del mal trato que sufrió. En otra pregunta sobre por qué Trump llamó su homólogo ruso «competidor», éste contestó que «sí es un buen competidor y es un halago decirlo». El contexto tenía que ver con los reproches que el presidente norteamericano le ha hecho a la canciller alemana, Angela Merkel, que, según él, por un lado pide la ayuda de la OTAN ante Rusia mientras, por otro, la refuerza financieramente adquiriendo gas ruso. Trump arremetió hace unos días contra el proyecto de Putin de poner en servicio el gaseoducto North Stream-2, pero ayer ambos obviaron el asunto durante la conferencia de prensa hablando solo de «competición». En la cumbre hablaron también de Irán, del programa nuclear, en lo que los dos países mantienen posturas contrapuestas, y de la salida de la fuerzas iraníes de Siria como exige Israel. El secretario del Estado norteamericano, Mike Pompeo, dijo con anterioridad que en la solución para Siria «la pelota está en el tejado de Rusia» y ayer, bromeando, Putin le entregó en plena rueda de prensa un balón del Mundial de Fútbol recién clausurado. «En lo que se refiere a que la pelota de Siria está en nuestro tejado. Señor Presidente, usted acaba de decir que hemos organizado exitosamente el Mundial de fútbol. Así que quiero entregarle esta pelota. Ahora, la pelota está de su lado». El jefe de la Casa Blanca le tiró el balón a Melania y aseguró que será un buen regalo para su hijo pequeño. Salió a colación el conflicto en Ucrania, para lo que Putin pidió a Trump que influya en Kiev para que «cumplan los acuerdos de Minsk». En cuanto a Crimea, el presidente ruso reiteró que es un asunto cerrado. Dijo que Trump se opone y mantiene su postura, pero «habla de la ilegalidad de la reintegración de Crimea a Rusia. Nosotros tenemos otro punto de vista. Consideramos que se hizo un referéndum, de acuerdo a las leyes internacionales». Poco antes de que aparecieran Trump y Putin ante la prensa, un periodista fue expulsado por los servicios de seguridad por mostrar un cartel en el que ponía : «Tratado para la Prohibición de las Armas Nucleares». El reportero fue sacado por la fuerza hasta ponerle en la calle, fuera del Palacio Presidencial. El Tratado para la Prohibición de Armas Nucleares fue adoptado el 7 de julio de 2017 por más de dos tercios de los 193 miembros de la ONU. Pero no ha entrado aún en vigor al no haber sido firmado por todos los países, hasta ahora los han hecho solamente 57. Entre los no firmantes se encuentra EEUU.
14-07-2018 | Fuente: abc.es
«Optimismo razonable» tras el primer encuentro entre Pompeo y López Obrador
El presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, ha expuesto al secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, la política migratoria y comercial que pretende poner en práctica una vez asuma el cargo, el próximo 1 de diciembre, en el marco de la reunión que han sostenido este viernes en Ciudad de México. Según ha explicado la Embajada de Estados Unidos por Twitter, López Obrador y Pompeo se han reunido, aprovechando la visita del secretario de Estado a México, para tener «una oportunidad de dialogar sobre cómo Estados Unidos puede colaborar con la nueva Administración para fortalecer la relación bilateral después del 1 de diciembre». El señalado por López Obrador como futuro ministro de Exteriores, Marcelo Ebrard, ha revelado en rueda de prensa que «fue un diálogo bastante franco, respetuoso y cordial». «Diría que podemos tener un optimismo razonable de que México va a encontrar una base de entendimiento para en los próximos años tener una buena relación con Estados Unidos», ha dicho. Propuesta de bases de entendimiento Ebrard ha indicado que López Obrador ha aprovechado la ocasión para entregar a Pompeo «una propuesta de bases de entendimiento» que contempla la política migratoria y el acuerdo de libre comercio para América del Norte (NAFTA o TLCAN), así como aspectos de seguridad y cooperación para el desarrollo. Interrogado sobre el contenido de esta propuesta, Ebrard se ha negado a precisarlo y ha avanzado que se hará público una vez que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, haya hecho llegar a López Obrador su opinión sobre la misma, según informa el diario mexicano «Milenio». Se ha limitado a indicar que «se busca que nadie de México tenga que emigrar por pobreza e inseguridad" y que incluirá a los países centroamericanos, principales emisores de migrantes, «en un esfuerzo relevante de desarrollo». Por su parte, el ministro de Exteriores saliente, Luis Videgaray, que también se ha reunido con Pompeo, ha reiterado que el actual mandatario, Enrique Peña Nieto, trabajará «en un frente común por México» con López Obrador en los contactos con Estados Unidos durante los meses que quedan hasta el cambio de Gobierno. Acelerar la reunificación de familias Peña Nieto se entrevistó horas antes con el secretario de Estado, a quien ha pedido que acelere la reunificación de las familias de migrantes que han sido separadas en la frontera por decisión del Gobierno de Donald Trump, al tiempo que ha confiado en cerrar cuanto antes las negociaciones para reformar el NAFTA. Por su parte, Pompeo ha valorado positivamente ambas reuniones. «Hablamos de cómo Estados Unidos y México pueden trabajar para lograr objetivos comunes, creando más desarrollo económico, buenos trabajos y oportunidades para sus ciudadanos», ha comentado. Según el jefe de la diplomacia estadounidense, «el Gobierno de Trump seguirá trabajando de forma estrecha con el presidente Peña Nieto» y está dispuesto a fortalecer la relación bilateral bajo la nueva Administración de López Obrador.
13-07-2018 | Fuente: elpais.com
López Obrador envía a Trump su propuesta para mejorar relaciones
Mike Pompeo, secretario de Estado de EE UU, se reúne con el presidente electo Andrés Manuel López Obrador, después de visitar la residencia de Los Pinos
07-07-2018 | Fuente: abc.es
Corea del Norte critica la «lamentable» actitud de Pompeo durante su visita a Pyongyang
El Gobierno norcoreano ha criticado duramente la actitud exhibida por el secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, durante su visita a Pyongyang, donde ha intentado «presionar de manera unilateral» al país para que abandone su programa nuclear. El rechazo a la visita de Pompeo, considerada el segundo gran paso de las conversaciones tras la cumbre del 12 de junio en Singapur entre el presidente de EE.UU., Donald Trump, y el líder norcoreano, Kim Jong-un, ha llegado por partida doble: primero, a través de una fuente anónima del Ministerio de Exteriores recogida por la agencia norcoreana KCNA, y después a través de comentarios atribuidos por la agencia de noticias surcoreana Yonhap al portavoz del Ministerio, Yi Sung Lim. Según la primera fuente, el resultado de las conversaciones ha sido, «muy preocupante» porque ha conducido a una «fase peligrosa que podría sacudir nuestra, hasta ahora firme, voluntad de desnuclearizar la península». «Estados Unidos ha traicionado el espíritu de la cumbre del mes pasado», ha añadido. Después, el portavoz de Exteriores ha tachado las conversaciones directamente de «lamentables». «Pensábamos que iba a ser un encuentro constructivo», ha explicado el portavoz en una declaración recogida por la agencia surcoreana. Pompeo, optimista Pompeo, por contra, había considerado hace unas horas que su visita ha arrojado progresos a la hora de establecer un calendario para que las autoridades norcoreanas den por cancelado su programa nuclear. «Me he pasado un buen rato discutiendo este calendario», ha declarado Pompeo ante la prensa antes de abandonar Corea del Norte, donde llegó ayer para entrevistarse con las autoridades, y continuando el acercamiento originado con la cumbre del pasado 12 de junio en Singapur entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder norcoreano, Kim Jong Un. «Creo que hemos progresado en cada aspecto de nuestras discusiones», informó el secretario, antes de dirigirse a Japón para explicar a su aliado los resultados de su viaje. De momento, funcionarios de Estados Unidos y Corea del Norte han establecido grupos de trabajo para lidiar con «aspectos esenciales», incluida la validación de los esfuerzos para lograr la desnuclearización. Las conversaciones entre Pompeo con los funcionarios norcoreanos incluyen la repatriación de los restos de estadounidenses que murieron en la guerra de Corea en la década de 1950, además de los problemas desnuclearización.
07-07-2018 | Fuente: abc.es
Corea del Norte acusa a EE.UU. de «gangsterismo» en las negociaciones nucleares
Corea del Norte y EE.UU. están armados con un palo y una zanahoria en sus negociaciones para la desnuclearización del régimen comunista. Ayer, después de que el secretario de Estado, Mike Pompeo, cerrara una visita al país asiático para avanzar en las conversaciones, Pyongyang empuñó el primero. «Las actitudes y las exigencias del lado estadounidense en las conversaciones de alto nivel fueron profundamente lamentables», criticó el Ministerio de Asuntos Exteriores en un comunicado, que lamentó la «unilateralida» y el «gangsterismo» en sus demandas de desnuclearización. También acusó al secretario de Estado y su equipo de tratar de destruir el acuerdo alcanzado entre el líder norcoreano Kim Jong-un y el presidente de EE.UU., Donald Trump, en la cumbre del mes pasado en Singapur. La reacción dejó descolorado a Pompeo, que solo unas horas antes, de camino a Tokio, aseguraba que su delegación había conseguido «hacer progresos en casi todas las cuestiones centrales» y había calificado los encuentros como «productivos». Ello a pesar de que no dio ninguna muestra de haber arrancado compromisos o acciones claros y comprobables de Pyongyang. La intención de Pompeo era volver de Pyongyang con algo más que las buenas intenciones mostradas por Kim en Singapur: información sobre localización de arsenales, calendario para la destrucción de sitios nucleares o un consenso sobre qué acciones implica la desnuclearización. Corea del Norte dejó asomar la zanahoria para asegurar que Kim todavía quiere seguir «construyendo la relación de amistad y confianza» que empezó con Trump. Es la tónica que ha marcado la relación entre ambos países desde la llegada a la Casa Blanca del multimillonario neoyorquino. Trump prometió «furia y fuego» contra Corea del Norte el verano pasado, para después abrir una negociación histórica. Ha insultado a Kim en Twitter y le ha elogiado en persona. Ha cancelado la cumbre de Singapur para reflotarla poco después porque Kim le envío «una carta muy amable». Más allá del espectáculo del gato y el ratón, el fondo de la cuestión no ha cambiado demasiado, como se ha podido ver tras el último viaje de Pompeo. Corea del Norte exige pasos recíprocos de EE.UU. a cada uno de sus avances, y Washington asegura que solo ofrecerá recompensas significativas cuando se demuestre que desmantela de verdad su capacidad nuclear. En otras contraprestaciones -Corea del Norte quiere que EE.UU. relaje sus intercambios comerciales y anuncie de forma oficial el fin de la Guerra de Corea a cambio del desmantelamiento de un centro de pruebas y la repatriación de los restos de soldados estadounidenses fallecidos en aquel conflicto- tampoco hay acuerdo. Mientras tanto, la inteligencia estadounidense cree que Pyongyang sigue trabajando en su programa nuclear y lo oculta a Washington.
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