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Noticias de migracion

24-09-2018 | Fuente: elpais.com
Italia aprueba el ?decreto Salvini? que endurece la inmigración
Las nuevas directrices limitan la protección de los inmigrantes vulnerables y facilitan las expulsiones
24-09-2018 | Fuente: abc.es
Detienen a otros tres supuestos implicados en atentado contra Maduro
El Gobierno de Venezuela informó este domingo de la detención de otros tres supuestos implicados en el fallido atentado con drones explosivos contra el presidente Nicolás Maduro el pasado 4 de agosto, entre los que se encuentra un coronel retirado. «Fue capturado por organismos de seguridad del Estado el señor Henryberth Emmanuel Rivas Vivas, alias morfeo», dijo el ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, que anunció también el arresto de Angela Lisbeth Expósito Carrillo, «alias la perrera», y del coronel retirado Ramón Santiago Velasco García, «alias corocoro». Las detenciones fueron practicadas el sábado de madrugada, dijo el ministro en rueda de prensa. Rivas Vivas es acusado de ser el que grabaría en vídeo el «asesinato del presidente», siempre según Rodríguez, y Expósito Carrillo de resguardar a este en su vivienda. El ministro añadió que Velasco García, por su parte, fue acusado de ser el que trasladaría a Rivas Vivas hasta la frontera para que escapara a Colombia, país donde se encuentra el diputado Julio Borges a quien consideran el inductor del atentado. El ministro mostró vídeos de supuesta «confesión» de Rivas Vivas y de Expósito Carrillo. En el material Rivas señala que fue trasladado a Colombia donde recibió supuesto entrenamiento para el atentado y asegura que tuvo contacto con el «jefe de migración» de ese país, del que no mencionó su nombre. «Una pregunta interesante que deben contestar las autoridades colombianas es ¿no sabían que durante seis meses un grupo terrorista se estuvo entrenando en una finca, en una posada allá en la localidad de Chinapota para perpetrar el homicidio del presidente de Venezuela?», cuestionó Rodríguez tras mostrar el vídeo. «¿No sabían? obviamente sí», continuó. En otro de los materiales, el detenido mencionó también que tras el fallido atentado tuvo contacto con una persona, a la que tampoco mencionó, que se encontraba «en España», y quien supuestamente le dice que se traslade a la embajada de Chile en Caracas. «Que de ahí me va a sacar en un vehículo a la embajada de México y simultáneo a la embajada de Colombia y que de Colombia me iban a sacar lo que es frontera. Llegué a la embajada de Chile y estaba cerrada», relata y señala que ante ello le ordenaron ir hasta la casa de la supuesta persona de la embajada chilena que le ayudaría y que estaría ubicada en una zona de clase media alta de Caracas. «Resulta ser que en la puerta de su casa sale un seguridad chileno y me dice que él está enfermo, que él no está en el país», agrega, y dice que entonces lo enviaron a la sede de la «iglesia episcopal» pero que no encontró a los curas. Además, Rodríguez mostró otro material de Expósito Carrillo, quien según señaló con anterioridad la ONG Foro Penal es de nacionalidad española, en el que asegura que recibió en su casa a Henryberth sin saber que era buscado por las autoridades venezolanas. «Entre los eventos criminales» por los que se acusa a Expósito Carrillo «está haberle proporcionado una cédula falsa» a Rivas Vivas «y se encontró en el teléfono de esta señora llamadas a un teléfono internacional», el de Mayra Isabel Rodríguez Briceño, alias «maye», quien, dijo, se encuentra en España. El Foro Penal había informado de la detención de Expósito Carrillo, quien, añadió, es directora de una ONG de protección animal Fundanimal, y que mantenía bajo su cuidado perros de algunas personas buscadas por «causas políticas». Por el atentado a Maduro hay 28 personas detenidas , según dijo Rodríguez hoy, entre los que también se encuentra el diputado opositor Juan Requesens.
24-09-2018 | Fuente: abc.es
EE.UU. aprueba una restricción inédita de visados y «green card»
El Gobierno de Estados Unidos ha ordenado una restricción sin precedentes de los supuestos en los que las embajadas de este país concederán nuevos visados o permisos de residencia permanente, conocidos como «green cards». Cuando la medida entre en vigor, a un peticionario se le podrán denegar el visado o la residencia permanente si los funcionarios norteamericanos consideran que puede llegar a ser una carga económica para el Estado en el futuro, bien a través de ayudas sociales por motivos de edad o recursos económicos. Se trata de la negación preventiva del llamado Estado del bienestar a los 41,5 millones de inmigrantes que en la actualidad residen en EE.UU., además de a aquellos siete millones de personas de todo el mundo que solicitan un visado anualmente. «Los que quieran emigrar a EE.UU. deben demostrar que pueden mantenerse económicamente por sí mismos, así lo recogen nuestras leyes desde hace mucho tiempo», dijo la secretaria de Interior Kirstjen Nielsen al anunciar la medida, que será efectiva tras un periodo de 60 días y que no deberá pasar por el Congreso. «Con esta propuesta nos limitamos a aplicar las leyes que ha aprobado el Congreso, dedicadas a incentivar a los inmigrantes a que sean autosuficientes, para proteger unos recursos que no son infinitos y para asegurarnos de que no se convierten en una carga inasumible para los contribuyentes norteamericanos». Durante su campaña electoral, Donald Trump prometió restringir al máximo la concesión de visados y permisos de residencia. La pregunta ahora es cómo decidirán las funcionarios norteamericanos si un inmigrante puede convertirse en lo que la nueva normativa denomina «carga probable sobre el erario público». El Gobierno publicó el fin de semana una directiva de 447 páginas, aún sujeta a revisión, que ofrece algunas directrices: no podrán recibir residencia permanente los inmigrantes con visado que hayan obtenido ayudas al alquiler, asistencia sanitaria o compra de alimentos y medicamentos, bien porque han alcanzado la edad de jubilación o bien porque sus ingresos están por debajo del nivel de la pobreza. De los peticionarios de visado, incluidos los de la Unión Europea, los consulados deberán analizar factores como edad, estado civil, número de hijos, recursos económicos, nivel educativo e historial laboral para predecir si en el futuro estos pueden llegar a solicitar esas ayudas. Recurrir con la cartera El Gobierno norteamericano cree que esta nueva normativa afectará, cada año, a un mínimo de 382.000 inmigrantes, cuyas solicitudes estarán sujetas a una revisión mucho más exhaustiva que hasta ahora. La directiva ofrece, sin embargo, una posible salida: quienes vean sus peticiones rechazadas podrán pagar un depósito de 10.000 dólares (8.500 euros), que podrían perder si, durante la validez de su visado, piden o reciben algún tipo de ayuda pública. La directiva añade otro factor a tener en cuenta, que ha sido duramente criticado por varios colectivos de inmigrantes: la salud del peticionario de visado. Según el Gobierno norteamericano, el haber padecido o padecer «enfermedad coronaria, cáncer, traumatismos, desequilibrios mentales o dolencias pulmonares» puede ser motivo de denegación de visado o residencia porque este tipo de enfermedades, sobre todo las crónicas, «son las más caras para el Estado». Según el informe publicado por el departamento de Interior, un 50% de los inmigrantes que padecen o han padecido problemas de salud acaba recibiendo algún tipo de ayuda pública. Cada año, EE.UU. concede medio millón de visados a ciudadanos extranjeros. Sólo en 2017 obtuvieron permiso de entrada 43.665 europeos, de los que 465 era españoles. En el mismo año, 65.141 europeos -1.469 de ellos españoles- lograron la nacionalidad. Cuando esta normativa entre en vigor, los inmigrantes deberán decidir: o solicitan ayudas públicas o pueden renovar sus visados y lograr la residencia permanente. El Gobierno calcula que de los 41,5 millones de inmigrantes legales, hasta nueve millones han recibido algún tipo de asistencia del Estado. Los 11 millones de inmigrantes sin papeles no tienen derecho a esas ayudas. Sí las pueden solicitar los que han entrado en el país como refugiados. «Estos cambios son el resultado de la agenda anti inmigración de Trump, que ahora ataca a los inmigrantes legales y a sus familiares», según Clarisa Martínez de Castro, vicepresidenta de la organización UnidosUS. «Como ya esperábamos, esta nueva directiva supone el cambio a un sistema migratorio en el que los factores determinantes son el tamaño de tu cartera y el color de tu piel, todo ello disfrazado de desinformación y la falsa noción de que los inmigrantes son una carga para los contribuyentes americanos, a pesar de los muchos estudios que demuestran precisamente lo contrario», añade. Cambiar el rumbo Ese es precisamente el asunto central en esta medida: ¿cuánto le cuesta al Estado norteamericano la inmigración? Según afirmó el propio presidente Trump hace un año, «las políticas migratorias le cuestan a los norteamericanos 300.000 millones de dólares netos al año». La cifra es correcta pero debe ser matizada: si se excluyen los costes estructurales, como el gasto en defensa per capita, esa cifra descendería hasta los 43.000 millones de dólares, según el servicio de comprobación de datos Politifact. El instituto Cato, de tendencia conservadora, estima que las ayudas sociales le cuestan a EE.UU 2,3 billones de dólares anuales. La gran mayoría, 1,5 billones, son ayudas a las personas jubiladas, y el resto son programas de asistencia a familias sin recursos. Desde que llegó al Gobierno, el actual presidente ha sentado los cimientos de una transformación integral del sistema migratorio de EE.UU., un país construido desde su nacimiento por varias oleadas de emigrantes. Trump ha reducido a la mitad las cuotas de refugiados y ha aprobado controles mucho más estrictos sobre las solicitudes de visados para trabajadores, sean estos cualificados o no. Además, ha incrementado notablemente la seguridad en la frontera con México, deteniendo y presentando cargos contra los adultos que entran en EE.UU. de forma ilegal, algo que ha provocado que 2.300 menores hayan sido separados a la fuerza de sus padres. No hay que llevarse a engaño: medidas como estas son inmensamente populares entre los votantes de Trump.
23-09-2018 | Fuente: abc.es
El Gobierno de Trump propone no conceder la residencia a quienes no puedan «mantenerse económicamente»
El Gobierno de Donald Trump propuso este sábado una nueva reglamentación para que a los inmigrantes que reciben legalmente beneficios públicos, como la asistencia alimentaria y los vales de vivienda, se les pueda negar la residencia permanente. La medida podría obligar a millones de inmigrantes pobres que dependen de la asistencia pública para alimentos y vivienda a hacer una elección difícil entre aceptar ayuda financiera o lograr la residencia permanente, conocida como «Green Card» (tarjeta verde) para vivir y trabajar legalmente en Estados Unidos. La secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, dijo en un comunicado que la medida es acorde con la ley vigente. «De acuerdo con la ley federal de larga data, aquellos que buscan inmigrar a Estados Unidos deben demostrar que pueden mantenerse económicamente», apuntó. «El Departamento se toma en serio su responsabilidad de ser transparente en sus reglamentaciones y está dando la bienvenida al comentario público sobre la regla propuesta», añadió. Según Nielsen, esta reglamentación implementará una ley aprobada por el Congreso con «la intención de promover la autosuficiencia de los inmigrantes y proteger los recursos limitados» garantizando que «no se conviertan en una carga para los contribuyentes estadounidenses». Los inmigrantes de la tercera edad, muchos de los cuales obtienen medicamentos recetados a bajo costo a través de programas subsidiados, también podrían verse obligados a dejar esas ayudas o arriesgarse a ser considerados «carga pública», lo que no les permitiría obtener el estatus de residente legal. La regulación, que según la administración afectaría a unas 382,000 personas al año, es la más reciente de una serie de medidas enérgicas del presidente estadounidense Donald Trump y sus asesores de línea dura sobre inmigración legal e ilegal. Aunque la medida no pretende afectar a los inmigrantes a quienes ya se les han otorgado residencia permanente, los defensores de los derechos de los migrantes temen que incluso ellos dejen de usar los beneficios públicos para proteger su estatus migratorio
23-09-2018 | Fuente: abc.es
Manfred Weber: «En Europa está creciendo el nacionalismo y el egoísmo»
Cuando anunció su candidatura a la presidencia de la Comisión Europea a la vuelta de las vacaciones, Manfred Weber produjo un pequeño terremoto en Bruselas. El líder del principal grupo político europeo ha sido durante esos años un dirigente tan activo como discreto, siempe alejado de las gesticulaciones pero en la primera línea de las discusiones en la UE. Si lo logra, será el primer alemán que llega a dirigir el Ejecutivo comunitario y también el primero que lo hace sin haber sido primer ministro. Él niega ser una especie de heredero europeo de la canciller Angela Merkel y reivindica su propio bagaje político de más de una década trabajando en Bruselas, La entrevista tuvo lugar en Salzburgo, donde participaba en la reunión de líderes populares paralela a la cumbre informal de jefes de Estado y de Gobierno. Un escenario perfecto, al lado de su querida Baviera, que es su región de origen y a donde regresa a la menor ocasión. Tal vez en las elecciones que se celebran allí en octubre le van a dejar un sabor agridulce teniendo en cuenta que su partido (la Union Cristiano Social CSU) puede perder la mayoría absoluta a costa de los nacional populistas de Alternativa para Alemania (AfD). Como en Baviera, la emigración será una de las cuestiones de la campaña europea, lo que plantea un panorama complejo para el PPE teniendo en cuenta que es la primera vez que su hegemonía está siendo amenazada en el campo de la derecha por fuerzas radicales, populistas anti europeas y anti inmigración. Es verdad que es un momento histórico para la UE. Estamos siendo amenazados desde el exterior, ya ve lo que sucede con Putin o incluso con Donald Trump. No son iguales ideológicamente hablando, pero ambos desean debilitar a la UE. Y desde el interior, tenemos el extremismo y el populismo. Por eso creo que se necesita abrir un nuevo capítulo en Europa. Las elecciones europeas deben servir para mostrar a la gente en qué creemos, darles seguridad, defender lo que yo llamo el modo de vida europeo. Este es el marco en el que nos movemos. No podemos continuar como hasta ahora, necesitamos un debate democrático sobre el futuro de Europa. Y por eso me he presentado como posible candidato del PPE a la presidencia de la Comisión Europea, quiero presentar las ideas del PPE hablar con los líderes, recolectar ideas y democratizar a la UE, abrir la caja negra de Bruselas, llevarla más cerca de la gente y así estoy seguro de que Europa sobrevivirá. En realidad, vivimos el mayor periodo de paz en toda la historia. Seguimos siendo el espacio más próspero, socialmente inclusivo, etc..¿por qué cree que prosperan las fuerzas que quieren destruir el sistema? La gente sabe que estamos ante un periodo de incertidumbre. En el pasado las cosas se hicieron bien, pero es verdad que no hemos sabido aplacar esta incertidumbre. Imagínese un camionero que va por la autopista y escucha por la radio noticias sobre el desarrollo de los vehículos sin conductor ¿qué cree que va a pensar? La realidad es que tenemos ante nosotros una auténtica revolución del mundo globalizado y digitalizado y la gente no sabe qué va a suponer para ellos y nosotros no sabemos decirles si podremos mantener la vieja promesa del mundo occidental de que sus hijos vivirán mejor que ellos. Por eso creo que el centro de la campaña debe ser dar la seguridad a la gente de que Europa tiene un futuro y que puede proponer un nuevo contrato social. Debemos volver a dar certezas a la sociedad, especialmente a la clase media, y decirles que la UE puede estabilizar la situación y ofrecer la perspectiva de un futuro mejor y pare ello debemos saber ser creativos también. Necesitamos un debate democrático sobre el futuro de Europa Creo que ante una situación como la actual, en otra época probablemente habríamos tenido una guerra en Europa. La sociedad parece haber perdido esa referencia tan terrible y las promesas sin fin de los políticos les hacen creer que todo debe mejorar sin cesar y constantemente, cuando no siempre es posible. La cuestión esencial es definir qué significa mejorar, porque si lo definimos solo en términos económicos no siempre es así. En nuestras sociedades debemos pensar en otros conceptos como la capacidad de cooperar, de ser solidarios, de que la gente participe, porque lo que está creciendo es precisamente el egoísmo, el nacionalismo. Dentro de las sociedades pero también en algunos dirigentes. La idea de Europa es precisamente que cada cual puede tener una posición firme, pero podemos sentarnos juntos y llegar a un compromiso. Y uno de los desafíos más importantes para Europa es precisamente cómo ayudar a África, porque si no les podemos ayudar a tener un futuro a ellos, nuestros problemas también crecerán. No es la primera vez que hay esta incertidumbre sobre el futuro. Antes del cambio de siglo también se vivió un tiempo en el que se pensaba que podía pasar cualquier cosa. Pero los europeos no eran tan pesimistas. La diferencia es la tecnología y sobre todo la velocidad. Antes era solo un fenómeno, la industrialización, ahora son varios a la vez, la globalización, el cambio climático, los desarrollos demográficos etc y evolucionan a toda velocidad. Los políticos probablemente deberíamos ser más rápidos a la hora de tomar decisiones y en Europa sobre todo. Pero lo que no deben varían son los principios, en eso, en el modo de respetar la igualdad y la solidaridad. Hay fuerzas políticas extremistas como Orban que tienen más éxito que los partidos tradicionales a la hora de dar esa certeza a los ciudadanos. ¿Cómo vive ese debate como lñider del PPE? En el PPE no hay ningún trato especial para nadie cuando se trata de los principios esenciales. Creemos que la sociedad moderna necesita a la sociedad civil. En el caso de Hungría, ya que lo menciona, el primer ministro Viktor Orban no mostró ninguna disposición al compromiso en el debate que hubo en Estrasburgo hace diez días y por eso la mayoría de diputados del PEE votaron en su contra, después de una discusión muy seria en el seno del grupo parlamentario. Rajoy hizo un gran trabajo por España y la Zona Euro Me refería también fuera del PPE. A casos como el de AfD en Alemania y tantos otros que están ocupando el escenario electoral en muchos paises. No necesitamos clarificar nada en este sentido. Como partidos de una base democrstiana, como los grandes fundadores de Europa, nosotros creemos en Europa. Hay un debate sobre la inmigración, por supuesto, pero no seremos nosotros los que hagamos campaña con los miedos de la sociedad. Lo que queremos es, al revés, ofrecer soluciones. Nosotros tenemos claro que hay que reforzar el control de las fronteras europeas, no me gusta que haya una valla en la frontera entre Bulgaria y Turquía, pero lo apoyo porque necesitamos controlar las fronteras. Igual que en Ceuta y Melilla. Pero cuando hemos tenido que afrontar la crisis en Siria también teníamos una responsabilidad como europeos. Decir que lo que estaba pasando con esa gente no nos importaba no es propio de los principios europeos. En este sentido me siento muy próximo al Papa Francisco. Y poner juntas estas dos cosas es lo que representa el PPE. Y es lo que espero que nos permitirá tener éxito en las elecciones, porque tratamos buscar una solución sin abandonar nuestros principios. Pasó igual en las pasadas elecciones en las que el tema era la política de austeridad y la crisis. El PPE se comprometió a salvar la economía y con gentes como Mariano Rajoy o Enda Kenny (el ex primer minsitro de Irlanda) y otros lo hicimos. Tenemos la economía creciendo al 2%, prácticamente todos los países con déficit por debajo del 3%, se han creado 13 millones de empleos y el BCE está pensando en cambiar ya la política de tipos de interés. Eso demuestra que la gente puede confiar en nosotros. Da la impresión de que su candidatura podría ser como una especie de prolongación europea de la herencia de Angela Merkel, ahora que teniendo en cuenta la situación en Alemania, su época puede estar en la recta final. Para nada. Yo soy Manfred Weber, el líder del grupo popular europeo y lo que ofrezco es mi propia experiencia europea para dirigir la Comisión. Y además, para mí es clave empezar una nueva era, insisto en que no podemos seguir igual, debemos abrir un nuevo capítulo en Europa. La canciller Merkel es también una mujer de consenso, siempre escucha las posiciones de los otros y apoya mi candidatura, por supuesto. ¿Qué le parece Pablo Casado, el sustituto de Mariano Rajoy en el PP español? Son generaciones diferentes. Admiro a Rajoy porque hizo un gran trabajo por España y por la Zona Euro. En la historia de España quedará como un capítulo muy positivo. Pablo Casado es otra generación, tiene otra manera de hacer política. Hay también algo en común entre los jóvenes dirigentes del PPE, como Casado, como el canciller Kurtz en Austria, Kiriakos en Grecia, que son activos y están abiertos a escuchar a la gente y darles respuestas claras. No se trata de cambiar nuestros fundamentos, pero sí de imprimirles un nuevo estilo más moderno para un mundo más moderno. ¿Le preocupa España ahora? Nos preocupa el presupuesto, la estabilidad política y la inmigración. Rajoy hizo un buen trabajo y pensamos que debería mantenerse el mismo rumbo en los próximos presupuestos. En la cuestión catalana, creo que en el conjunto de las fuerzas políticas en Madrid no hay ninguna duda de que España debe permanecer unida, como así lo pensamos nosotros. Yo estoy muy orgulloso de ser bávaro, lo que no es contradictorio con ser alemán y ser europeo. Es un error dejar ese debate a los nacionalistas como Le Pen o a los extremistas, populistas y egoístas.
22-09-2018 | Fuente: abc.es
Almagro aconseja a Zapatero que «no sea imbécil» al hablar sobre Venezuela
El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, ha aconsejado al expresidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero que «no sea imbécil», tras acusarle de hacer «favores a la dictadura venezolana». «El señor Zapatero tiene un problema muy grande de comprensión (..) Mi consejo, es un consejo nada más: que no sea imbécil. Es un consejo importante, bueno, creo que le puede hacer mucho bien», afirmó Almagro en una entrevista con la cadena de televisión internacional NTN24 en Washington. Almagro reiteró sus críticas al expresidente del Ejecutivo español por considerar que no deja de hacer «favores a la dictadura venezolana», y le llegó a calificar de «ministro de Relaciones Exteriores de la dictadura venezolana». «Defender una dictadura como lo ha hecho él, eso sí que es ser un político perimido, arcaico y anacrónico», agregó Almagro. En una entrevista con Efe en Brasil el pasado 15 de septiembre, Zapatero dijo que «en la intensificación en el crecimiento en los últimos tiempos de esa emigración a otros países tienen mucho que ver las sanciones económicas impuestas por los Estados Unidos y que han sido respaldadas por algunos gobiernos». El cruce de declaraciones entre ambos se ha caldeado después de que Almagro afirmase la pasada semana en Colombia que no descartaba una intervención militar en Venezuela para «derrocar» al presidente Nicolás Maduro, declaraciones que fueron fuertemente criticadas por Zapatero, quien lleva años actuando como mediador en la crisis venezolana. Zapatero consideró «insólito» que alguien que dirige un organismo internacional desconozca las reglas básicas de la Carta de las Naciones Unidas. Posteriormente, Almagro matizó estas palabras al afirmar que fueron malinterpretadas, y expresó su rechazó a las intervenciones militares en el continente. La ONU calcula que, hasta junio de este año, al menos unos 2,3 millones de venezolanos han salido de su país por la crisis política, social y económica que atraviesa Venezuela y se han dirigido principalmente a Colombia, Ecuador, Perú y Brasil.
21-09-2018 | Fuente: abc.es
Brexit en el alero
La cumbre informal de Salzburgo revela dos visiones contrapuestas de la Unión. La primera es la de aquellos que defienden la Europa organizada y los valores de las democracias liberales. A su cabeza, Angela Merkel y Emmanuel Macron, una pareja todavía poco hecha. Ambos entienden el proceso de integración recorrido como un camino exitoso, inspirado en un ideal de civilización cosmopolita. Es la lección aprendida después de bajar a los infiernos en las dos guerras mundiales. Enfrente se han situado los gobiernos que desentierran el nacionalismo y la xenofobia, como ocurre en el caso de Hungría, Polonia e Italia. Los dos primeros además se alejan de las exigencias básicas de respeto al Estado de Derecho en los Estados miembros, al debilitar la independencia judicial o atacar la libertad de expresión. Este choque entre socios hace inútil plantear grandes acuerdos a nueve meses de las elecciones europeas. Las cuestiones pendientes en las que la Unión se juega su futuro, como el gobierno del euro, la seguridad o la inmigración tendrán que esperar. En Salzburgo solo se atisban las bases de un posible pacto sobre el Brexit, un caso de desintegración que reclama una solución pragmática. Pero la partitura ensayada en la ciudad de Mozart es lo más opuesto a su música clara y redonda y aún no suma a todos. Con el fin de evitar una frontera en el Mar del Norte, se podría ensayar una fórmula ambigua e intermedia para garantizar la libre circulación de mercancías dentro de la isla de Irlanda. En el fondo es una manera de aparcar el problema y resolverlo con los británicos fuera, protegidos por un período transitorio. Los negociadores esperarán a la conferencia del partido conservador a principios de octubre antes de intentar cualquier transacción. Si lo consiguen, Theresa May sería reconocida entre los suyos por la tenacidad con la que ha doblegado tanto a los tories euroescépticos como a los europeístas. Sería una naufraga que toca tierra, aferrada al doble argumento de cumplir el mandato del referéndum e impedir la llegada al poder de un laborismo muy escorado a la izquierda.
20-09-2018 | Fuente: abc.es
Trump animó a España a construir un muro en el Sáhara para contener la inmigración
Inspirado por las soluciones que él mismo emplea para su país, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, propuso que La Moncloa apostara por construir un muro en el Sáhara con el que contener la inmigración que llega de África, según ha asegurado el ministro de Exteriores, Josep Borrell . El político socialista lo afirmó el pasado martes, durante un coloquio en el club Siglo XXI celebrado el martes en Madrid. «La frontera del Sáhara no puede ser más grande que nuestra frontera con México», espetó Trump cuando los diplomáticos que escuchaban su propuesta le recordaron la gran longitud del desierto y por tanto lo difícil de la empresa, según cuenta el diario británico «The Guardian». «Podemos confirmar lo que dijo el ministro, pero no haremos ninguna otra observación sobre sus comentarios», explicó el Ministerio de Asuntos Exteriores a «The Guardian», que en su información también especifica que Trump pudo hacer su propuesta en junio, durante la visita de los Reyes de España a Washington. Borrell, que reveló esta información hace un par de días, aprovechó para dejar claro su rechazo a la medida propuesta por Trump, expresando que la solución para la cuestión migratoria no pasa por levantar muros, sino por sopesar cómo convivir con un continente que duplicará su población en los próximos 20 años. «El problema migratorio no se va a resolver en un futuro próximo porque es identitario, cultural, de capacidad de absorber al diferente y las sociedades europeas no están estructuradas para absorber más de un porcentaje», añadió el ministro de Exteriores.
20-09-2018 | Fuente: elpais.com
La UE trata de recuperar la unidad en migración para evitar nuevos choques
Los socios comunitarios se plantean celebrar una cumbre con los países de la Liga Árabe en febrero para abordar el desafío de la migración
20-09-2018 | Fuente: abc.es
Cumbre en la zozobra
La cumbre informal del Consejo Europeo en Salzburgo se celebra en un momento de profunda crisis de la idea misma del proyecto europeo y con gran zozobra por las grandes tensiones y diferencias políticas. Hay tanta angustia por buscar una solución al reto sin precedentes de la salida de un miembro de la Unión como por evitar grandes enfrentamientos que pudieran convertir el Brexit en un precedente de otros abandonos. En todo caso la cumbre convocada por la presidencia rotatoria austriaca con los 27 más el Reino Unido se marca dos grandes intenciones en dos cuestiones urgentes que no pueden cumplirse allí. Una, la de máxima urgencia es buscar una fórmula de acabar con el bloqueo del proceso negociador del Brexit entre la UE y el Reino Unido. Porque, como advirtió el presidente del consejo Donald Tusk, si no hay acuerdo para la salida del Reino Unido en marzo próximo, podemos asistir a una catástrofe para todos. Tusk dijo que las cesiones de Theresa May en su propuesta de Chequers, que han generado indignación en parte de su partido, van en la buena dirección, pero no son suficientes. Lo cierto es que cada vez hay menos tiempo. Lo cierto es que nadie quiere dar facilidades al Reino Unido, pero todos saben el poco margen de May ene Londres. Y pesa la certeza de que sin acuerdo la deseada limitación de daños puede saltar por los aires. El otro gran reto es buscar fórmulas de limitación de daños al gran choque de trenes entre conceptos opuestos en la política de inmigración. El canciller austriaco Sebastian Kurz ha tenido un gran protagonismo en buscar puntos de encuentro y conciliación entre unas posturas y otras. Para su objetivo de cerrar las fronteras exteriores ha conseguido concesiones para un incremento masivo de las fuerzas de Frontex de diversos países. Aunque su voto en favor del proceso contra Hungria en el parlamento europeo han deteriorado sus relaciones con los países vecinos miembros del grupo de Visegrado. Claro está que la línea dura frente a la inmigración gana peso día a día convertida en una propuesta política global que es la que teme la postura aun mayoritaria aun liderada por Merkel y Macron.
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