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Noticias de michelle bachelet

20-11-2017 | Fuente: abc.es
Sebastián Piñera, otro millonario metido en política
Sebastián Piñera Echenique suele decir que proviene de una familia de clase media, cuyo padre fue funcionario y militante de la Democracia Cristiana. Contradictorio a veces, Piñera repite cada vez que puede que votó en contra de la permanencia de Augusto Pinochet en el poder en el plebiscito de 1988, aunque enseguida lideró en 1990 la campaña del candidato sucesor del dictador chileno. Ingeniero comercial con estudios en Harvard, amasó su fortuna a inicios de los 80 cuando regresó de Estados Unidos con las franquicias de las primeras tarjetas de crédito, al mismo tiempo que se aventuró en la compra y venta de propiedades e inversiones en grandes inmobiliarias. A inicios de esa década fue contratado como asesor de un banco del que se hizo socio en poco tiempo. Cuando era gerente general tuvo que enfrentarse a la Justicia, aunque finalmente fue sobreseído. A partir de mediados de los 80 diversificó sus negocios, siempre en el ámbito financiero a través de compra y venta de empresas, con una aerolínea, un canal de televisión y un equipo de fútbol. Hoy la revista Forbes calcula su fortuna en unos 2.500 millones de euros. Con el regreso de la democracia a Chile, en los 90 ficha por la derecha y llega al Senado. Desde ahí construye su plataforma para aspirar a la presidencia de Chile. En 2005 compitió y perdió frente a Michelle Bachelet. Pudo conseguirlo en las elecciones de 2009, cuando se impuso a la alicaída campaña del ex presidente Eduardo Frei. Primer gobierno Su primer gobierno alcanzó el punto más alto de adhesión cuando en agosto de 2010 consiguió rescatar a 33 mineros sepultados en una mina, pero su popularidad comenzó a desplomarse con las movilizaciones estudiantiles de 2011, los conflictos de interés propios y de algunos de sus ministros, así como el desarrollo de proyectos energéticos que entraron en conflicto por sus efectos medioambientales. Aun así, dejó una economía ordenada y en crecimiento, además de crear más un millón de empleos.
20-11-2017 | Fuente: abc.es
El fracaso de Michelle Bachelet
En gran parte la ventaja que ha gozado Sebastián Piñera se debe a las dificultades que han tenido las fuerzas políticas oficialistas y el propio Gobierno de Michelle Bachelet. Para volver a la presidencia de Chile tras el primer mandato de Piñera, la centroizquierda chilena -que gobernó durante más de 20 años tras la dictadura de Augusto Pinochet- tuvo que mutar: sepultó la antigua alianza entre la Democracia Cristiana y los partidos socialdemócratas, para incorporar al Partido Comunista y bautizarse como Nueva Mayoría. Las movilizaciones sociales de 2011, lideradas por los estudiantes, impusieron una nueva agenda de demandas, principalmente la necesidad de una reforma educativa que la hiciera gratuita, pública y de calidad, así como cambiar la Constitución heredada de la dictadura. Esa banderas fueron tomadas por la nueva alianza que levantó la candidatura de Bachelet para un segundo periodo. Ya en La Moneda, Bachelet impulsó una reforma tributaria para recaudar unos 8.000 millones de euros y así financiar la gratuidad de la educación y otros programas sociales, al tiempo que inició los cambios en el sistema educativo. En paralelo llevó adelante un amplio plan de inversiones públicas, como la construcción de una veintena de hospitales, una ley de aborto en tres supuestos, la creación de un ministerio de la mujer, cambio en el sistema electoral, la promulgación de una ley de unión civil, el voto de chilenos en el exterior, bonos para mejorar pensiones y similares para los sectores más pobres. La lista es larga, pero no pudo capitalizar sus logros y menos traspasarla a los candidatos de su sector. Corrupción El golpe más duro que vivió su administración y la propia Bachelet lo recibió a inicios de 2015, cuando quedó al descubierto una operación especulativa en la venta de unos terrenos en que apareció involucrada su nuera y su hijo mayor. La popularidad de Bachelet se desplomó y desde entonces perdió buena parte de la iniciativa política. Su adhesión bordea hoy el 30 por ciento, muy lejos de las altas cifras que obtenía al inicio de su periodo.
20-11-2017 | Fuente: abc.es
Piñera disputará a Guillier el 17 de diciembre la Presidencia de Chile
El expresidente conservador Sebastián Piñera aparece como el líder político que dirigirá el giro de Chile hacia la derecha tras las elecciones celebradas ayer, que marcaron el fracaso de las fuerzas oficialistas y el escaso arraigo entre la población de las reformas que intentó impulsar la presidenta saliente, Michelle Bachelet. Habrá, sin embargo, una segunda vuelta el próximo 17 de diciembre, ya que Piñera quedó lejos del 50% de los votos requerido para evitarla. Sebastián Piñera, líder del bloque de derechas Chile Vamos, se impuso ante los otros siete candidatos al sillón presidencial, en un escenario de baja participación. Piñera obtuvo un 36,6% de los sufragios emitidos -escrutados un 80% de los votos-. Su principal rival, el socialdemócrata Alejandro Guillier, se quedó en un 22,6%, mientras que la tercera en discordia, la izquierdista del Frente Amplio Beatriz Sánchez, debió conformarse con un 20,3%. La elección de ayer se realizó bajo un nuevo sistema electoral que reemplazó al binominal que la dictadura militar dejó en herencia. Por primera vez se aplica una Ley de Cuotas en la elección parlamentaria. Por primera vez, también, votaron los chilenos residentes en el exterior. Unidad de la derecha Piñera llegó a esta primera vuelta con amplia ventaja sobre su competidor más cercano, Guillier, uno de los dos candidatos que representaron al bloque oficialista que llevó al Palacio de La Moneda a la socialista Michelle Bachelet. Empresario de 67 años que gobernó Chile entre 2010 y 2014, Piñera tuvo la capacidad de mantener unidas sus filas, en cuyo eje están los dos partidos más grandes de la derecha: la conservadora Unión Demócrata Independiente (UDI) y el partido liberal Renovación Nacional (RN), al cual perteneció el propio Piñera. El pasado julio, la hasta ahora oposición realizó unas elecciones primarias, de la que Piñera salió ganador por amplia ventaja, lo que le permitió fortalecer la unidad de la derecha, generar un programa de gobierno y levantar una lista única de candidatos al Congreso. Piñera también resultó favorecido por la dispersión del centro-izquierda oficialista. El bloque de partidos Nueva Mayoría que sustenta el Gobierno de Bachelet se fracturó en dos candidaturas, la de Guillier y la de la senadora de la Democracia Cristiana Carolina Goic. Favorito para la segunda vuelta, el expresidente Piñera, pese a que no tendrá mayorías parlamentarias y deberá negociar sus proyectos de ley con diversos grupos parlamentarios, se propone impulsar medidas que permitan en los próximos cuatro años duplicar la tasa de crecimiento, que hoy bordea el 3%. También espera elevar un 3% la inversión y con ello generar nuevos empleos y disminuir en un tercio la pobreza. Para ello, el empresario apuesta por «corregir» las reformas que impulsó Bachelet, principalmente la que modificó el sistema tributario. Según Piñera, ello requerirá bajar los impuestos para incentivar la inversión privada. Piñera también prometió terminar con un centenar de programas que considera «mal evaluados» y por esa vía reducir el tamaño del Estado que, asegura, está copado por «operadores políticos». También cree que el país afronta un crecimiento de la delincuencia y un debilitamiento de la seguridad pública, Se propone endurecer las penas de los delitos, aumentar los recursos y personal de la Policía, y «modernizar» la Inteligencia para la lucha contra el crimen organizado.
18-11-2017 | Fuente: abc.es
El expresidente Sebastián Piñera, principal favorito para vencer en las elecciones chilenas
Las elecciones presidenciales y parlamentarias de este domingo en Chile tienen una certeza: el empresario y ex presidente Sebastián Piñera llega como favorito para ocupar el primer lugar; pero lo más probable es que su votación no sea suficiente para superar el 50 por ciento, por lo que deberá competir en la segunda vuelta del 17 de diciembre. Una incertidumbre es cómo la indiferencia y malestar de la ciudadanía impactará en una eventual baja participación del electorado. Ocho candidatos compiten para llegar a La Moneda por un periodo de cuatro años y suceder a la socialista Michelle Bachelet, que finaliza un segundo mandato marcado por una larga lista de logros pero con un telón de fondo de bajo crecimiento de la economía, que en todo caso tiene mejores indicadores que el resto de la región sudamericana. En las encuestas, el segundo lugar lo ocupa el periodista y senador independiente Alejandro Guillier, apoyado por los sectores socialdemócratas del oficialismo, seguido de la también periodista del debutante Frente Amplio, que agrupa a una docena de movimientos y partidos que alcanzaron protagonismo en las movilizaciones sociales y estudiantiles de los últimos años. La democratacristiana y senadora Carolina Goic buscar marcar la identidad de su partido, que ha perdido empuje electoral en la última década. Por tercera vez postula a La Moneda el cineasta Marco Enríquez-Ominami, apoyado por un pequeño partido progresista; mientas con menor adhesión también compiten el senador Alejandro Navarro, escindido del Partido Socialista, y el profesor Eduardo Artés, líder de una agrupación que adhiere al estalinismo y férreo defensor de Corea del Norte. También el margen se ubica la candidatura del diputado de derecha y ex UDI, José Antonio Kast, partidario de militarizar los territorios indígenas en conflicto, de derogar la reciente ley de aborto terapéutico, de facilitar la posesión de armas para luchar contra los delincuentes y de liberar a los militares condenados por violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura militar de Augusto Pinochet. Baja participación La eventual baja participación electoral, en tanto, tiene sus raíces en la década de los 90 pero se ha intensificado en los últimos años, cuando comenzó a regir el voto voluntario. El distanciamiento de la ciudadanía de la actividad política y su malestar, además, se ha visto acentuado desde hace tres años, cuando estallaron los primeros escándalos por el financiamiento irregular de las campañas electorales y los partidos políticos. Todo el espectro terminó salpicado por los casos de corrupción, con grandes empresarios y parlamentarios llevados a justicia. La propia presidenta Bachelet se vio afectada cuando su hijo y nuera aparecieron involucrados en una operación especulativa de venta de terrenos, lo que impactó en su popularidad y adhesión al gobierno, que hoy bordea el 30 por ciento. En las elecciones municipales de octubre del año pasado, apenas un 36 por ciento de los potenciales 14,3 millones de electores acudió a las urnas Los casos de corrupción coparon la agenda política durante casi dos años y el impacto fue de proporciones. En las elecciones municipales de octubre del año pasado, apenas un 36 por ciento de los potenciales 14,3 millones de electores acudió a las urnas. Piñera llega como favorito a las elecciones de mañana, entre otras cosas, porque logró mantener unida su coalición de partidos, conformada por la Unión Demócrata Independiente (UDI, de derecha conservadora) y Renovación Nacional (liberal). Además de conseguir estructurar una lista única de candidatos al Congreso. Al contrario, el oficialismo se fracturó. La antigua Concertación, una alianza integrada por la Democracia Cristiana y colectividades socialdemócratas, derivó en 2014 hacia una coalición que incorporó al Partido Comunista y otros partidos menores que dieron soporte a la elección y gobierno de Bachelet. La alianza no llegó a puerto con un candidato único, y de ella salieron Guillier, Goic y Navarro. Por lo mismo, también llevan listas de candidatos al Congreso por separado. La alta dispersión de candidaturas y la eventual baja participación vaticinan que cualquiera sea el presidente electo, ninguno contaría con mayoría parlamentarias en el próximo periodo presidencial. Asperezas en la campaña Las elecciones de este domingo se realizan con una nueva ley electoral, que regula drásticamente los aportes económicos a las campañas, así como los volúmenes de dinero que los candidatos pueden invertir. Ello ha hecho casi desaparecer la propaganda electoral en las calles, por lo que la competencia se transformó en una batalla por conseguir un espacio en los medios de comunicación. Sebastián Piñera ha dicho: «Chile está en el suelo y lo vamos a poner el pie» - Reuters Tal escenario produjo una campaña áspera, con acusaciones cruzadas de corrupción, irregularidades y una notoria escasez de propuestas programáticas. El blanco favorito de las acusaciones ha sido Piñera, quien ostenta una fortuna personal, estimada por Forbes, de unos 2.300 millones de euros. Una decena de ex colaboradores de su anterior gobierno (2010-2014) están procesados por la justicia. El ex presidente ha centrado sus fuegos en la administración de Bachelet, a la que acusa de haber frenado el crecimiento económico y la inversión privada, realizar reformas ?como la educativa y tributaria? deficientes y regresivas, además de ser incapaz de controlar la inseguridad ciudadana. Por ello ha prometido revisar los proyectos de gratuidad de la educación para el nivel universitario, tomar medidas para aumentar la inversión privada y con ello generar nuevos empleos. «Chile está en el suelo y lo vamos a poner de pie», suele repetir en sus discursos. Quién es quién en estas eleciones. Los candidatos: Sebastián Piñera Con 67 años de edad, el empresario e inversor postula a un segundo mandato de la mano de una coalición de derechas. Las encuestas lo ubican a unos diez puntos por encima de su más directo competidor. Alejandro Guillier Conocido por su trabajo en televisión como conductor de noticieros, también es sociólogo y cuenta con el apoyo de la mayoría de los partidos oficialistas socialdemócratas. A sus 64 años de edad, es senador y su primera competencia por La Moneda. Su candidatura aparece en segundo lugar en las encuestas. Beatriz Sánchez Es la candidata del Frente Amplio, un bloque fundado a inicios de este año por una docena de organizaciones surgidas de las movilizaciones sociales. Periodista y con 46 años de edad, declara que hará un ?gobierno feminista?. Aspira a pasar a la segunda vuelta si logra derrotar a Guillier. Carolina Goic Trabajadora Social de 44 años de edad es senadora de la Democracia Cristiana, partido que se escindió de la coalición de gobierno para la competencia electoral y que probablemente disminuya en su representación parlamentaria. Marca entre 5 y 6 puntos en las encuestas. Marco Enríquez-Ominami Es el tercer intento que hace este cineasta de 44 años de edad por terciarse la banda presidencial. Ex diputado del Partido Socialista marca entre 5 y 6 puntos en los sondeos, lejos de los casi 20 puntos que obtuvo en su primera incursión a la presidencia de Chile en 2009. José Antonio Kast Escindido de la UDI, partido por el cual fue elegido diputado, este abogado de 51 años de edad marca menos de 5 puntos en los sondeos. Concentra su mayor apoyo en sectores de extrema derecha. Alejandro Navarro Senador por la sureña y populosa región de Concepción, este ex socialista aparece en las encuestas con menos de tres puntos. Si pierde la elección seguirá en el Senado por cuatro años más. Eduardo Artés Profesor de 61 años edad, lidera el izquierdista Partido Comunista-Acción Proletaria (de origen maoísta-estalinista) que integra la coalición Unión Patriótica formada por pequeños partidos. En las encuestas marca menos de dos puntos.
18-11-2017 | Fuente: abc.es
Piñera busca su regreso a La Moneda tres años después frente a una izquierda dividida
Sebastián Piñera intentará este 19 de noviembre volver a La Moneda para un nuevo mandato presidencial de cuatro años como representante conservador y, a juzgar por los sondeos sobre intención de voto, lo tendrá fácil, al menos en este primer asalto, debido a la profunda división de la izquierda chilena. Los chilenos están convocados este domingo a las urnas para elegir a sus representantes en la Cámara de Diputados y en el Senado, así como en los Consejos Regionales, y para votar en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, el plato fuerte de esta jornada electoral. Piñera, que ya ostentó la Jefatura del Estado entre 2010 y 2014, es el favorito. Las encuestas le conceden en torno a un 40 por ciento de los sufragios, una cifra que le convertiría en ganador de esta primera vuelta, pero que le obligaría a defender el podio en el balotaje del próximo 17 de diciembre, al no superar el umbral del 50 por ciento. El abanderado de Chile Vamos ha estado en barbecho como candidato de la derecha desde que abandonó la Presidencia, con un 50 por ciento de popularidad. Su antigua ministra de Trabajo, Evelyn Matthei, le guardó la silla en los comicios de 2013 --a los que Piñera no podía concurrir por prohibición constitucional--, aunque fue arrollada por Michelle Bachelet. El ex presidente se mantuvo en un segundo plano hasta que el horizonte electoral comenzó a acercarse y los rumores sobre su regreso a la primera línea a intensificarse. Piñera alimentó la incógnita hasta marzo de este mismo año, cuando hizo oficial lo que ya había asumido todo el espectro político: sería candidato. A pesar de ser la gran esperanza de la coalición conservadora -que tuvo que reformularse tras el batacazo electoral de Matthei-, su candidatura no ha estado exenta de polémica. La Justicia le ha investigado por financiación ilegal de su primera campaña presidencial y por fraude fiscal. Uno de los escándalos más sonados de Piñera, el tercer hombre más rico del país suramericano, ha sido por la inversión que hizo siendo presidente en una pesquera peruana que se benefició del fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) que concede 22 kilómetros de mar a Perú a costa de Chile. El principal rival, un periodista El principal rival de Piñera es Alejandro Guillier, un conocido periodista de 64 años que el pasado mes de abril se hizo con la nominación presidencial de la Nueva Mayoría -la alianza izquierdista con la que gobierna Bachelet- derrotando a uno de sus iconos: Ricardo Lagos. Todas las mediciones coinciden en que Guillier quedará segundo este domingo, con cerca de un 20 por ciento de las papeletas, por lo que sus expectativas se sitúan en el 17 de diciembre, cuando, incorporando los apoyos de los candidatos descartados en primera vuelta, sí podría hacer frente a Piñera. Su gran lastre en esta toma de contacto es la división del voto en la izquierda chilena porque compite con otros cinco candidatos de su misma cuerda, entre los que destacan la también periodista Beatriz Sánchez y Carolina Goic, también bajo el paraguas de la Nueva Mayoría. Es la primera vez desde la caída del régimen del general Augusto Pinochet que la tradicional alianza izquierdista acude dividida a unas elecciones presidenciales. Y lo hace porque la Democracia Cristiana (DC) se negó a aceptar otro candidato que no fuera Goic y la Nueva Mayoría decidió seguir adelante con la nominación de Guillier, con mejor rendimiento electoral. Goic, una trabajadora social Goic, una trabajadora social de 44 años, goza de tirón popular por su trabajo en el Congreso a favor de las causas sociales y por una historia personal plagada de tragedias familiares que incluye un linfoma de Hodgkin que logró superar y que ha hecho de la ley general contra el cáncer su promesa estrella en esta campaña electoral. Sin embargo, las simpatías de los chilenos apenas tienen reflejo en los sondeos, que le otorgan un cuatro por ciento, aunque es una suma suficiente para socavar las aspiraciones presidenciales de Guillier en primera vuelta y determinante para el balotaje, en el que solo se medirán los dos candidatos más votados. Más allá de las luchas intestinas en la Nueva Mayoría, la verdadera rival por la izquierda de Guillier es Sánchez. 'La Bea' -como gusta en llamarse a sí misma- representa al Frente Amplio, un bloque integrado por líderes estudiantiles y otros activistas que trata de superar la dicotomía entre los dos grandes polos de la política chilena. Podría adjudicarse hasta un 15 por ciento de los votos. Adiós a Bachelet En el 'debe' de Guillier --por extensión de la Nueva Mayoría-- pesa también la mala sensación que estos últimos cuatro años de Bachelet en La Moneda han dejado a los chilenos. Prueba de ello es que esta vez se despide de la Presidencia con un 20 por ciento de popularidad, muy lejos del 80 por ciento de 2010. Bachelet arrasó en 2013 por el buen recuerdo de su primera etapa en el Gobierno (2006-2010), que le valió incluso el cargo de primera directora ejecutiva de ONU Mujeres, y por el impulso reformista con el que pretendía desmantelar las últimas estructuras de la dictadura militar. En este segundo mandato ha conseguido aprobar la ansiada reforma educativa que motivó violentas protestas durante su primer Gobierno y el de Piñera y una reforma fiscal que ha puesto a tributar de verdad a las grandes empresas. Asimismo, ha logrado legalizar el aborto en tres supuestos y las uniones civiles entre homosexuales. Uno de los hitos de su regreso ha sido la eliminación del sistema binominal, una reminiscencia 'pinochetista' que históricamente ha expulsado del arco parlamentario a los partidos pequeños y a los candidatos independientes, y su sustitución por un sistema proporcional que se testará por primera vez este domingo. «Hemos roto varios cerrojos que asfixiaban nuestra democracia y hemos puesto en el centro de las decisiones a las ciudadanas y a los ciudadanos de Chile», dijo Bachelet en la última rendición de cuentas ante el Congreso sobre su gestión presidencial. Hcia una nueva era Se le ha quedado en el tintero una ambiciosa reforma constitucional con la que pretendía impulsar a Chile hacia una nueva era. El bronco debate político sobre esta cuestión solo le ha permitido enmendar levemente la Carta Magna para que los chilenos que residen en el extranjero puedan votar. Carga además con una larga lista de casos de corrupción que le han afectado en primera persona por su hijo, Sebastián Dávalos, y su nuera, Natalia Compagnon, que se habrían valido de su vínculo familiar con la presidenta para obtener un ventajoso crédito. La mala imagen en el plano doméstico contrasta con su perfil internacional, que permitirá a Bachelet, una pediatra de 66 años, volver a Naciones Unidas, esta vez, como miembro de una junta consultiva sobre mediación. Salvo sorpresa, se espera que sea su retirada definitiva. Este final agridulce ha contribuido en gran medida a despejar el camino a Piñera, que vuelve con la esperanzadora promesa de sacar a Chile de «este clima de frustración y estancamiento» (también económico) y devolver al país a «la senda del progreso y el desarrollo». «Hagámosla corta. Este domingo vota por los tiempos mejores», ha arengado.
17-10-2017 | Fuente: abc.es
Latinoamérica ve en Cataluña el riesgo de sus propios secesionismos
Latinoamérica ha reaccionado como la Unión Europea. Países como México, Brasil, Chile y Bolivia se han expresado de forma contundente contra el secesionismo catalán, por romper la integridad territorial proclamada en la Constitución española. En Iberoamérica no hay movimientos independentistas consolidados, pero sí pronunciados regionalismos que podrían poner en aprietos a los gobiernos de esos países si algunos, como se ha visto los últimos días, invocan el ejemplo de la «vía catalana». Los fuertes particularismos de Chiapas o de la península de Yucatán en México y de la región de Santa Cruz en Bolivia explican la posición expresada por sus gobiernos en relación a Cataluña. También el chavismo venezolano, aunque ha aprovechado la ocasión para cargar contra el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, tiene claro que la unidad del país impide cualquier veleidad separatista del Zulia, el rico estado noroccidental. Chile ha salido al paso de la petición del alcalde de la Isla de Pascua de abrir un proceso de independencia siguiendo el modelo catalán, mientras que Brasil ha desconsiderado el referéndum no oficial celebrado el 7 de octubre en zonas del sur del país. Chile: Isla de Pascua El alcalde de la Isla de Pascua acaba de plantear la posibilidad de la independencia y pide una mediación internacional entre Chile y los habitantes de esa isla del Pacífico, conocida por sus enigmáticas esculturas de grandes cabezas. Pedro Edmunds segura que sus ciudadanos se «identifican enormemente» con lo que ocurre en Cataluña. En una entrevista con «El Mercurio de Valparaíso» declaró haber tenido contacto con los independentistas catalanes durante un viaje que hizo a Girona. «Sé que ellos vienen trabajando más de 60 años lo que hoy vemos en televisión», dijo. Los catalanes llevan trabajando más de 60 años lo que hoy estamos viendo en televisión. De aquí a que lleguemos al ejemplo de Cataluña pasarán algunas décadas» Alcalde de la Isla de Pascua «De aquí a que nosotros lleguemos al ejemplo de Cataluña, posiblemente van a pasar algunas décadas», reconoció Edmunds, pero por de pronto reclamó que la cuestión sea llevada al comité de descolonización de la ONU. En realidad, el deseo de independencia no tiene tradición en la Isla de Pascua, donde la aspiración mayoritaria de la población, de etnia rapa nui, es la de contar con autonomía en las decisiones que afectan a su territorio. El Gobierno de Chile, a través de la gobernadora de la provincia, Carolina Hotu, ha recordado estos días la participación pactada de los isleños en la administración directa de los bienes naturales de su entorno. El relación a Cataluña, un comunicado del Gobierno de la presidenta Michelle Bachelet indica que Chile «no reconocerá cualquier acto o declaración unilateral de independencia». El texto pela al diálogo y destasca la «plena vigencia del orden constitucional y el resto de los derechos y libertades de todos los españoles». Brasil: del Sur a Sao Paulo El ejemplo catalán también ha sido invocado en el sur de Brasil, donde el secesionismo del territorio entre Sao Paulo y Uruguay, formado por los estados de Paraná, Santa Catarina y Río Grande del Sur, viene un momento de cierta agitación. Este particularismo, de raíces históricas (la región declaró su independencia entre 1835 y 1845), comenzó a despegar en 1992 con el movimiento «El sur de mi país». En 2016 hubo una consulta informal, en el que participaron unas 600.000 personas (la mayoría a favor de la independencia), y el pasado 7 de octubre hubo otro referéndum, en el que los votantes descendieron la mitad (96% de síes, pero solo el 3% de participación). Este no es el único secesionismo brasileño. El área de Sao Paulo, la más rica del país (supone un tercio del PIB), conoce desde hace tiempo voces separatistas. En 2014 surgió el movimiento «Sao Paulo Livre» y en 2016 se celebró un referéndum informal de independencia, en el que apenas votaron 50.000 personas (los organizadores hablaron de un 54,2% de votos favorables). Un tercer caso, la región de Pernambuco, en el noreste del país, también plantea una cierta tensión territorial. Refiriéndose a la situación en España, Gobierno de Brasil ha invocado el diálogo «en el marco de la legislación de ese país, resaltando la importancia del pleno respeto a la Constitución española y al Estado Democrático de Derecho». México: Chiapas y Yucatán «México, con apego al derecho internacional, no reconocerá a Cataluña como un estado independiente», declaró tras el referéndum unilateral catalán el canciller mexicano, Luis Videgaray. También México tiene razones internas para no apoyar una iniciativa que rompe sin consenso la integridad de un país democrático. El México que en su día acogió a mucho exiliados de la Guerra Civil española y que históricamente ha simpatizado con algunos procesos revolucionarios, como el cubano, pone su prioridad en evitar alimentar cualquier movimiento que cuestione su propia integridad territorial. El Ejército Zapatista de Liberación Nacional, aunque venido a menos, sigue actuando como fuerza centrífuga en el estado de Chiapas, y la península de Yucatán, si bien hace tiempo dividida en tres estados, sigue cuidando su propia personalidad cultural (ambas entidades podrían ser hoy países independientes centroamericanos de haberse resuelto de otro modo los vaivenes territoriales que siguieron a la era colonial española). Bolivia: Santa Cruz contra La Paz Bolivia es el país hispanoamericano donde la unidad nacional puede verse más amenazada en un futuro. Por eso el presidente Evo Morales ha sido vehemente en rechazar un proceso como el llevado a cabo por los independentistas catalanes. En declaraciones a un programa español de televisión, Morales justificó su actuación contra los separatistas de la región de Santa Cruz. «¿Pero cómo puedo permitir dividir Bolivia? Es algo sagrado, eso es violar la Constitución, es dividir el territorio en dos naciones, eso no se puede», dijo. ¿Pero cómo puedo dividir Bolivia? Es algo sagrado, eso es violar la Constitución, es dividir el territorio en dos naciones, eso no se puede» Evo Morales Como cualquier mandatario boliviano, Morales tiene bien presentes las particiones que en el pasado sufrió su país y que contribuyeron a la postración histórica de Bolivia. En 2008 tuvo especial fuerza el Movimiento Nación Camba, que enfrenta a la Media Luna boliviana (las áreas bajas y llanas de la mitad oriental del país, ricas en gas y petróleo ?significan el 28% del PIB?, llamadas así por su forma en el mapa) con el altiplano andino: Santa Cruz contra La Paz. Ese 2008 hubo referéndums de autonomía en los cuatro departamentos de la Media Luna ( Santa Cruz , Tarija , Beni y Pando ), aprobados por más del 80% de los participantes, pero no fueron reconocidos por el Gobierno. Venezuela: el Zulia petrolero El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, no ha perdido ocasión de criticar a España por querer impedir a la fuerza el referéndum catalán. Tiempo atrás ya se dejó fotografiar con la bandera independentista catalana. Pero Maduro no admitiría un proceso semejante en Venezuela en el que estuviera en juego la posible separación del Zulia, estado separado del resto del país por las estribaciones de los Andes y que aporta el 80 por ciento del petróleo extraído en Venezuela. Varias veces Hugo Chávez alertó de cualquier difusión de ideas secesionistas en el Zulia, cuya capital es Maracaibo, atribuyéndolas a un interés de Estados Unidos de provocar un levantamiento zuliano y así hacerse con esa zona petrolífera.
16-08-2017 | Fuente: elpais.com
Pence pide a Chile, Brasil, México y Perú que rompan relaciones con Corea del Norte
?Chile no apoyará ni golpes de Estado ni intervenciones militares", asegura la presidenta Michelle Bachelet al vicepresidente de EE UU
03-07-2017 | Fuente: abc.es
Piñera y Beatriz Sánchez ganan las primarias en Chile
No hubo sorpresas. Al final, el expresidente Sebastián Piñera y la periodista Beatriz Sánchez se impusieron a sus rivales en las elecciones primarias celebradas este domingo por la coalición derechista Chile Vamos y el bloque de izquierdas Frente Amplio para escoger a los aspirantes a suceder a Michelle Bachelet. Piñera, quien ya fue presidente entre 2010 y 2014, obtuvo el 58,28 % de los votos, frente al 26,37 % del senador independiente Manuel José Ossandón y el 15,36 % del diputado y líder de Evópoli, Felipe Kast. En tanto, la periodista Beatriz Sánchez se impuso por el 67,61 % de los votos a su contendiente, el sociólogo Alberto Mayol. La coalición gubernamental Nueva Mayoría, que aglutina a partidos de centro e izquierda, no participó en estas elecciones primarias, las primeras reguladas por ley en la historia de Chile. La de este domingo también fue la primera vez en la historia del país en que los chilenos que residen en el extranjero podían ejercer su derecho al sufragio, si bien apenas sumaron 21.270 los electores habilitados para sufragar, distribuidos en un total de 55 países, según datos del Ministerio de Relaciones Exteriores. La final de la Copa Confederaciones de fútbol, que Chile jugó este domingo frente a Alemania en San Petersburgo (Rusia), había hecho temer a las autoridades que causaría una baja participación, pero la afluencia final, que supero el millón y medio de votantes, superó las expectativas. Tras proclamarse ganador de las primarias, el aspirante presidencial de Chile Vamos, Sebastián Piñera, auguró su victoria en los comicios presidenciales. «Logramos un triunfo claro y contundente, ganamos en todas las regiones, con cerca del 60 % de los votos de nuestra coalición», afirmó Piñera durante un discurso ante sus seguidores la noche de este domingo. Ha sido «una gran victoria» de Chile Vamos, destacó Piñera en la sede central de su comando, donde apareció ya entrada la noche acompañado de su familia. El exmandatario subrayó que el bloque conservador -integrado por los partidos Unión Demócrata Independiente (UDI), Renovación Nacional (RN), Partido Regionalista Independiente (PRI) y Evópoli- superó el millón doscientos mil votos, cuando la meta que se habían fijado era de un millón. El número de votantes de derechas que acudió a sufragar este domingo superó cuatro veces el de los electores del Frente Amplio, el bloque de izquierdas emergente, que también sometió a primarias la elección de sus candidatos. Después de una áspera campaña electoral, que incluyó duras descalificaciones personales durante un debate, los otros dos contendientes de Chile Vamos reconocieron el triunfo del exmandatario y le felicitaron. Por su parte, Piñera hizo un llamamiento a la unidad de la derecha y anunció el fin de la llamada «política de la retroexcavadora», en alusión a las reformas impulsadas por la presidencia de Michelle Bachelet. En el Frente Amplio en tanto, la candidata ganadora, la periodista Beatriz Sánchez, anunció el fin del duopolio político en Chile, basado en la hegemonía durante casi tres décadas de dos grandes coaliciones, una conservadora y otra de centro izquierda. «Hoy comienza una historia nueva de la historia política de Chile (..), un tercer bloque comienza a disputar el poder. Lo saben y nos tienen miedo», aseguró Sánchez, quien se impuso por el 67,61 % de los votos a su contendiente, el sociólogo Alberto Mayol. Además de Piñera, Guillier, Sánchez y Goic, a las elecciones presidenciales del próximo 19 de noviembre concurrirán también varios candidatos que ya han participado en anteriores comicios, como el progresista Marco Enríquez-Ominami, el izquierdista Alejando Navarro y el independiente Franco Parisi.
03-07-2017 | Fuente: abc.es
Sebastián Piñera y Beatriz Sánchez ganan las primarias en Chile
No hubo sorpresas. Al final, el expresidente Sebastián Piñera y la periodista Beatriz Sánchez se impusieron a sus rivales en las elecciones primarias celebradas este domingo por la coalición derechista Chile Vamos y el bloque de izquierdas Frente Amplio para escoger a los aspirantes a suceder a Michelle Bachelet. Piñera, quien ya fue presidente entre 2010 y 2014, obtuvo el 58,28 % de los votos, frente al 26,37 % del senador independiente Manuel José Ossandón y el 15,36 % del diputado y líder de Evópoli, Felipe Kast. En tanto, la periodista Beatriz Sánchez se impuso por el 67,61 % de los votos a su contendiente, el sociólogo Alberto Mayol. La coalición gubernamental Nueva Mayoría, que aglutina a partidos de centro e izquierda, no participó en estas elecciones primarias, las primeras reguladas por ley en la historia de Chile. La de este domingo también fue la primera vez en la historia del país en que los chilenos que residen en el extranjero podían ejercer su derecho al sufragio, si bien apenas sumaron 21.270 los electores habilitados para sufragar, distribuidos en un total de 55 países, según datos del Ministerio de Relaciones Exteriores. La final de la Copa Confederaciones de fútbol, que Chile jugó este domingo frente a Alemania en San Petersburgo (Rusia), había hecho temer a las autoridades que causaría una baja participación, pero la afluencia final, que supero el millón y medio de votantes, superó las expectativas. Tras proclamarse ganador de las primarias, el aspirante presidencial de Chile Vamos, Sebastián Piñera, auguró su victoria en los comicios presidenciales. «Logramos un triunfo claro y contundente, ganamos en todas las regiones, con cerca del 60 % de los votos de nuestra coalición», afirmó Piñera durante un discurso ante sus seguidores la noche de este domingo. Ha sido «una gran victoria» de Chile Vamos, destacó Piñera en la sede central de su comando, donde apareció ya entrada la noche acompañado de su familia. El exmandatario subrayó que el bloque conservador -integrado por los partidos Unión Demócrata Independiente (UDI), Renovación Nacional (RN), Partido Regionalista Independiente (PRI) y Evópoli- superó el millón doscientos mil votos, cuando la meta que se habían fijado era de un millón. El número de votantes de derechas que acudió a sufragar este domingo superó cuatro veces el de los electores del Frente Amplio, el bloque de izquierdas emergente, que también sometió a primarias la elección de sus candidatos. Después de una áspera campaña electoral, que incluyó duras descalificaciones personales durante un debate, los otros dos contendientes de Chile Vamos reconocieron el triunfo del exmandatario y le felicitaron. Por su parte, Piñera hizo un llamamiento a la unidad de la derecha y anunció el fin de la llamada «política de la retroexcavadora», en alusión a las reformas impulsadas por la presidencia de Michelle Bachelet. En el Frente Amplio en tanto, la candidata ganadora, la periodista Beatriz Sánchez, anunció el fin del duopolio político en Chile, basado en la hegemonía durante casi tres décadas de dos grandes coaliciones, una conservadora y otra de centro izquierda. «Hoy comienza una historia nueva de la historia política de Chile (..), un tercer bloque comienza a disputar el poder. Lo saben y nos tienen miedo», aseguró Sánchez, quien se impuso por el 67,61 % de los votos a su contendiente, el sociólogo Alberto Mayol. Además de Piñera, Guillier, Sánchez y Goic, a las elecciones presidenciales del próximo 19 de noviembre concurrirán también varios candidatos que ya han participado en anteriores comicios, como el progresista Marco Enríquez-Ominami, el izquierdista Alejando Navarro y el independiente Franco Parisi.
21-06-2017 | Fuente: elpais.com
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