Infortelecom

Noticias de mauricio macri

07-01-2020 | Fuente: abc.es
México y Argentina marcan distancias con Maduro tras el asalto al Parlamento
México y Argentina se han puesto del lado de los aliados de Juan Guaidó tras expresar ambos su rechazo al bloqueo orquestado el domingo por el chavismo para tratar de evitar que el político venezolano extendiera su mandato como presidente de la Asamblea Nacional. Así, el gobierno mexicano de Andrés Manuel López Obrador y del argentino de Alberto Fernández fueron críticos con el régimen de Nicolás Maduro por impedir el acceso de diputados al parlamento venezolano. «El legítimo funcionamiento del Poder Legislativo es pilar inviolable de las democracias», indicó la Secretaría (Ministerio) de Relaciones Exteriores de México a través de su cuenta de Twitter. «Impedir por la fuerza el funcionamiento de la Asamblea Legislativa es condenarse al aislamiento internacional. La Asamblea debe elegir su presidente con total legitimidad», indico por su parte Felipe Solá, Ministro de Relaciones Exteriores de Argentina también en redes sociales. Sin embargo, Argentina y México no firmaron el lunes un comunicado en bloque que publicó el Grupo de Lima, integrado por un grupo de países americanos -con el liderazgo de Chile, Colombia y Brasil- que surgió en 2017 como reacción a la quiebra constitucional por parte de Maduro tras la creación de la Asamblea Constituyente. «Los gobiernos de Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú, Santa Lucía y Venezuela, países del Grupo de Lima, condenan el uso de la fuerza por el régimen dictatorial de Nicolás Maduro para impedir que los diputados de la Asamblea Nacional puedan acceder libremente a la sesión», indicó el comunicado. La llegada de López Obrador a la presidencia de México en diciembre de 2018 supuso un giro de 180 grados de la política mexicana con respecto a Venezuela. Bajo la presidencia de Enrique Peña Nieto (2012-2018), el país mesoamericano se había convertido en uno de los más fervientes críticos contra el chavismo dentro de la Organización de Estados Americanos. Igualmente, el inicio del mandato presidencial de Alberto Fernández en diciembre de 2019 también ha supuesto un giro de Argentina con respecto a Venezuela. Mientras que Mauricio Macri fue uno de los primeros en reconocer a Guaidó como el presidente interino de Venezuela, Fernández aboga ahora por explorar una «una tercera posición».
26-12-2019 | Fuente: abc.es
Alberto Fernández interviene los servicios secretos de Argentina y reasigna sus fondos
Un par de semanas bastaron para que el nuevo -y el viejo- peronismo impusiera su ley y el presidente de Argentina se hiciera con una docena de competencias que pertenecen al Poder Legislativo, gracias a la «Ley de Solidaridad Social y Reactivación productiva». Alberto Fernández aprovechó este tiempo para sacudir como una alfombra la estructura del Estado y ajustarlo a su medida. En simultáneo, envió recado a los jueces para rescatar a los suyos o de «ella», según se mire (el exministro Julio de Vido fue excarcelado con el exsecretario de energía, Roberto Baratta). Fernández (el presidente), organizó su Consejo de Asesores con emblemas del pasado «K» como Ricardo Foster (de la disuelta Carta Abierta) o Cecilia Nicolini (coordinadora del Grupo de Puebla), ocupó portadas de la prensa que detesta ?y de la fiel también- por su anuncio de un plan de lucha contra el hambre (lo mismo hizo Macri sin resultados) y sostuvo ?y sostiene-, suavemente, el pulso con la mujer que comparte apellido y ansias de poder. La tensión entre ellos se libra ahora en el órgano más sensible del Estado, la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), la misma que la viuda de Néstor Kirchner reestructuró y hasta cambió el nombre para desterrar aquellas siglas de la SIDE donde Jaime Stiuso, el espía más famoso de Argentina, pasó de ser su aliado a su enemigo íntimo. En especial, después de la muerte (asesinato según Gendarmeria Nacional) del fiscal Alberto Nisman, tras acusarla de encubrir a los presuntos autores del atentado a la sede de la AMIA y la DAIA, principales instituciones política y económica, respectivamente, de Israel en Buenos Aires. Alberto Fernández consensuó con su «número 2» los 21 ministros pero no parece que logre un acuerdo para designar al «señor 5», como se conoce al jefe de los servicios de Inteligencia en Argentina. En su discurso de investidura, como si su pasado fuera efímero, proclamó: «Nunca más al Estado secreto. Nunca más a los sótanos de la democracia» y anunció la «intervención» del departamento, «algo inexplicable porque no puedes intervenir lo que es tuyo», resume uno de los hombres de dentro del edificio que está a un puñado de pasos de la Casa Rosada. El presidente también anunció algo insólito, el fin ?salvo excepción- de los fondos reservados, «una falsa promesa porque sabe que es imposible operar sin ellos», observa la misma fuente. El presupuesto de estas partidas, según un Fernández de euforia populista, se destinará a paliar el hambre. La intervención de la AFI por un periodo de 180 días, está cargo de Cristina Caamaño, presidenta de Justicia Legítima, la asociación de juristas militantes del kirchnerismo que tiene a Baltasar Garzón como uno más. Camaño llevó las riendas del Departamento de Intercepción y Captación de las Comunicaciones (Dicom) en la gestión de Alejandra Gils Carbó, la exprocuradora general ultra K (equivalente a Fiscal General del Estado) que se atrincheró en su puesto hasta diciembre del 2017. Mauricio Macri la había descrito como una persona que «no tiene autoridad moral para ejercer el cargo». Alberto Fernández, como exjefe de Gabinete de Néstor y de Cristina Kirchner sabe bien lo que significa tener el control absoluto de la vieja Side. Mientras gana tiempo para imponer a su titular el presidente de Argentina puso a trabajar en un proyecto de reestructuración y futuro «modus operandi» de la AFI, a Vilma Ibarra, su ex pareja, actual secretaria Legal y Técnica (puesto de máxima confianza) y a Gustavo Beliz, secretario de Asuntos Estratégicos. Éste último, ministro de Kirchner, salió despedido del cargo a los dos meses tras mostrar en cámara una fotografía de Jaime Stiuso, el espía. Alberto Fernández apunta a armar un Gobierno que le permita tener el control o la licencia exclusiva para mandar pero llega al poder bajo el ala de Cristina Kirchner y arrastrar deudas ajenas identificadas con la etiqueta de corrupción. Saldarlas puede ser su salvación o su perdición. Empezando por las sentencias que, previsiblemente, afectarán a su exjefa. El primer indicio de por dónde irán los tiros de ese combate lo dio al designar al frente de la Oficina Anticorrupción al fiscal, también de Justicia Legítima y militante kirchnerista, Felix Crous. El director de Poder Ciudadano (transparencia), Pablo Secchi, observó su nombramiento, «no solucionan el problema que criticaban, que no tiene que haber funcionarios militantes en este tipo de cargos».
22-12-2019 | Fuente: abc.es
Primer cacerolazo en Buenos Aires contra el Gobierno de los Fernández por las medidas de ajuste
El primer cacerolazo contra el Gobierno de Alberto Fernández irrumpió cuando había oscurecido. En ese momento, Cristina Fernández, la otra cara de la moneda del poder, en la Argentina de hoy, debutaba en el Senado. Ambas Cámaras dieron luz verde, contra reloj, al mega proyecto, de múltiples emergencias, que taladra los bolsillos de la clase media, los jubilados y el sector agropecuario. En los barrios porteños de Belgrano, Caballito y Recoleta la noche del viernes volvieron a retumbar las cacerolas. El diario «Perfil» colgaba en la Home los vídeos con el estruendo. El malestar entre la población, por un ajuste que Mauricio Macri no se atrevió a soñar, era y es evidente. Un par de semanas bastaron para que el nuevo -y el viejo- peronismo impusiera su ley y el presidente se hiciera con una docena de competencias que pertenecen al Poder Legislativo, gracias a la «Ley de Solidaridad Social y Reactivación productiva». Fernández aprovechó este tiempo para sacudir como una alfombra la estructura del Estado y ajustarlo a su medida. En simultáneo, envió recado a los jueces para rescatar a los suyos o de «ella», según se mire (el exministro Julio de Vido fue excarcelado con el exsecretario de energía, Roberto Baratta). Fernández (el presidente), organizó su Consejo de Asesores con emblemas del pasado «K» como Ricardo Foster (de la disuelta Carta Abierta) o Cecilia Nicolini (coordinadora del Grupo de Puebla), ocupó portadas de la prensa que detesta ?y de la fiel también- por su anuncio de un plan de lucha contra el hambre (lo mismo hizo Macri sin resultados) y sostuvo ?y sostiene-, suavemente, el pulso con la mujer que comparte apellido y ansias de poder. La tensión entre ellos se libra ahora en el órgano más sensible del Estado, la Agencia Federal de Inteligencia (Afi), la misma que la viuda de Néstor Kirchner reestructuró y hasta cambió el nombre para desterrar aquellas siglas de la SIDE donde Jaime Stiuso, el espía más famoso de Argentina, pasó de ser su aliado a su enemigo íntimo. En especial, después de la muerte (asesinato según Gendarmeria Nacional) del fiscal Alberto Nisman, tras acusarla de encubrir a los presuntos autores del atentado a la sede de la AMIA y la DAIA, principales instituciones política y económica, respectivamente, de Israel en Buenos Aires. Alberto Fernández consensuó con su «número 2» los 21 ministros pero no parece que logre un acuerdo para designar al «señor 5», como se conoce al jefe de los servicios de Inteligencia en Argentina. En su discurso de investidura, como si su pasado fuera efímero, proclamó: «Nunca más al Estado secreto. Nunca más a los sótanos de la democracia» y anunció la intervención del departamento, «algo inexplicable porque no puedes intervenir lo que es tuyo», resume uno de los hombres de dentro del edificio que está a un puñado de pasos de la Casa Rosada. El presidente también anunció algo insólito, el fin ?salvo excepción- de los fondos reservados, «una falsa promesa porque sabe que es imposible operar sin ellos», observa la misma fuente. El presupuesto de estas partidas, según un Fernández de euforia populista, se destinará a paliar el hambre. Licencia exclusiva La «intervención» de la AFI, está cargo de Cristina Caamaño, presidenta de Justicia Legítima, la asociación de juristas militantes del kirchnerismo que tiene a Baltasar Garzón como uno más. Camaño llevó las riendas del Departamento de Intercepción y Captación de las Comunicaciones (Dicom) en la gestión de Alejandra Gils Carbó, la exprocuradora general ultra K (equivalente a Fiscal General del Estado) que se atrincheró en su puesto hasta diciembre del 2017. Mauricio Macri la había descrito como una persona que «no tiene autoridad moral para ejercer el cargo». Alberto Fernández, como exjefe de Gabinete de Néstor y de Cristina Kirchner sabe bien lo que significa tener el control absoluto de la vieja Side. Mientras gana tiempo para imponer a su titular el presidente de Argentina puso a trabajar en un proyecto de reestructuración y futuro modus operandi de la AFI, a Vilma Ibarra, su expareja, actual secretaria Legal y Técnica (puesto de máxima confianza) y a Gustavo Beliz, secretario de Asuntos Estratégicos. Éste último, ministro de Kirchner, salió despedido del cargo a los dos meses tras mostrar en cámara una fotografía de Jaime Stiuso, el espía. Alberto Fernández apunta a armar un Gobierno que le permita tener el control o la licencia exclusiva para mandar pero llega al poder bajo el ala de Cristina Kirchner y arrastrar deudas ajenas identificadas con la etiqueta de corrupción. Saldarlas puede ser su salvación o su perdición. Empezando por las sentencias que, previsiblemente, afectarán a su exjefa. El primer indicio de por dónde irán los tiros de ese combate lo dio al designar al frente de la Oficina Anticorrupción al fiscal, también de Justicia Legítima y militante kirchnerista, Felix Crous. El director de Poder Ciudadano (transparencia), Pablo Secchi, observó su nombramiento, «no solucionan el problema que criticaban, que no tiene que haber funcionarios militantes en este tipo de cargos».
20-12-2019 | Fuente: abc.es
El Gobierno argentino aplica un «shock» económico a las clases medias y jubilados
Empezó con buen pie en el Congreso. Alberto Fernández, con apenas 10 días de Gobierno, logró aprobar un paquete de leyes, bajo el paraguas de emergencias a destajo (económica, social, sanitaria?), que concede enormes atribuciones al Ejecutivo, dispara los impuestos viejos, crea otros nuevos, paraliza las tarifas de servicios públicos, congela (con excepciones) las pensiones y entre otras medidas, grava con un 30 por ciento la compra venta de divisas. A efectos reales, el dólar, la única moneda en la que confían los argentinos. Quince horas de debate y el apoyo de los diputados de los bloques del ex ministro Roberto Lavagna, el Gobernador de Córdoba, el peronista independiente Juan Schiaretti y algunos pequeños grupos provinciales, fueron necesarias para sacar adelante la ley «ómnibus» con la que estrena su gestión el sucesor de Mauricio Macri. Los legisladores de éste, agrupados en Juntos por el Cambio, intentaron resistirse al «paquetazo» al evitar dar quórum. Sus intentos fueron vanos. La tramitación de las leyes contó con el bautismo -atribulado con los papeles- de Máximo Kirchner como portavoz del Frente de Todos. La suya formó parte de las 130 intervenciones que se registraron. Esto explica que la sesión se prolongará hasta el amanecer. La aprobación en general logró los votos de 134 diputados frente al rechazo de 110 de la oposición. Por la tarde, el Senado, presidido por su madre y ahora vicepresidenta y multiprocesada, Cristina Fernández de Kirchner, tenía previsto, -gracias a su mayoría en la Cámara Alta-, dar luz verde al proyecto cuyo objetivo es, «Poner a la Argentina de pie». El presidente, Alberto Fernández, siguió por televisión buena parte de la sesión. En simultáneo a los debates, retransmitidos en directo, se informó que el «virtual default» (cesación de pagos) de Argentina se profundizó un paso más. El Gobierno «pateó» los vencimientos de 9.000 millones de dólares para finales del mes de agosto. En lenguaje diplomático, recurrente en la recta final del Gobierno de Macri, se trató de «reperfilar», mediante decreto de necesidad y urgencia, la totalidad de las letras del tesoro en dólares que vencían estos días. «No existen extremos parecidos al 2002 para semejante proyecto con 11 delegaciones de facultades» al Ejecutivo, protestó el radical Mario Negri en el Congreso. El diputado rechazó cualquier paralelismo con la crisis de principios de siglo que sumió al país en la mayor depresión de su historia. En su alocución exigió al kircherismo dejar de ocultar, «la parte de la película en la que actuaron ustedes», en alusión a la herencia que, tras una docena de años largos de gestión, dejó el matrimonio Kirchner a Macri. «Es un impuestazo sin bajar gastos» que se sostiene en «el campo, la clase media y los jubilados», se quejó. Negri no se equivocaba en su apreciación, esos sectores son los más perjudicados con aumentos brutales en impuestos a los vehículos, patrimonio, ganancias y otros (previos) a exportaciones o importaciones, entre otros. Luciano Laspina, diputado del Pro, partido fundacional de Macri, lo ilustró: «ahora tenemos jubilados de primera y de segunda» porque «se excluyó -del congelamiento de las pensiones por 180 días- a docentes, científicos y jueces. No tengo nada contra ellos pero quiero sabe por qué un empleado público sí y otros no», protesto. El banquero y diputado oficialista, Carlos Heller, justificó las medidas porque, «la realidad es dramática y no es una descripción exagerada, ya que es el país que se ha recibido», de manos de Macri. El ex gobernador de la provincia vitivinícola de Mendoza y presidente de la UCR (Unión Cívica Radical), Alfredo Cornejo, le atajó: «Acá no hay "tierra arrasada" (título de una especia de documental del ministro de Cultura Tristán Bauer sobre la gestión de Macri) ni tampoco hay y lo digo como integrante de Juntos por el Cambio, bases para crecer. Ni lo uno ni lo otro. No tenemos ningún derecho los dirigentes de este país, ni menos el Ejecutivo, para atribuirse ese carácter fundacional». En ese contexto, Elisa Carrió, la diputada que está en vías de abandonar su escaño (anunció su retirada de la política) y que fue uno de los pilares de la estabilidad del Gobierno de Mauricio Macri, intervino para pedir, «que se ponga en conocimiento del Fiscal de turno para que se investigue la posible comisión del ilícito tipificado en el artículo 227 del Código Penal, que sanciona a quienes concedan al Poder Ejecutivo Nacional, facultades extraordinarias por las que la fortuna de los argentinos hubiera quedado a merced del Gobierno nacional?». Dicho de otro modo, que aquellos 134 diputados que votaron la renuncia de las competencias legislativas a favor del Gobierno de Fernández, podrían ser juzgados y condenados.
16-12-2019 | Fuente: abc.es
Julio de Vido en libertad, pero con tobillera electrónica
Una tobillera electrónica le recordará las 24 horas que sigue siendo un hombre privado de libertad pero, al menos, podrá moverse en su «chacra» (pequeña finca) de Zarate, ubicada en la provincia de Buenos Aires. Julio de Vido, el exministro de Planificación durante los Gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner (2003-2015) salió de prisión pero podría volver pronto a su celda si se acelera la serie de juicios que tiene pendientes. Todos, vinculados a la obra pública, el pozo sin fondo del latrocinio kirchnerista. De Vido fue excarcelada en el marco de la causa conocida como «los cuadernos de las coimas» (sobornos) redactados por un chófer de Roberto Baratta (su mano derecha) que dejó apuntado, con todo lujo de detalle, los nombres y entregas de las mordidas de empresarios. Muchos de estos, se arrepintieron posteriormente y reconocieron los hechos. El exsuper ministro que acompañó a Cristina y a Néstor Kirchner desde su etapa de en la Gobernación de Santa Cruz (en los años 90) salió con un discurso recargado de inocencia y ataque contra los jueces. Al estilo de su exjefa y actual vicepresidente, adjudicó todos sus males (crímenes) a motivos políticos y embistió contra el Gobierno de Mauricio Macri al que calificó, sin atisbo de pudor, de ser «el más corrupto de la historia». Durante 780 días permaneció De Vido entre rejas. El Tribunal Oral Federal que entiende esa causa le dio el regalo de Navidad por anticipado por orden del Tribunal de Casación, instancia judicial superior. El proceso judicial se prolonga y los jueces consideraron que la prisión preventiva excedía los límites aceptables. Algo similar sucedió con Baratta que también pasó de estar detrás de uno barrotes a una situación de arresto domiciliario con la correspondiente tobillera electrónica. Julio de Vido fue el primero peso pesado en perder sus fueros en el Congreso. En octubre del 2017 se entregó en los Tribunales Federales de Comodoro Py. Por entonces estaba siendo juzgado por la tragedia ferroviaria de Once, en alusión al barrió donde un tren termino descarrilado tras estrellarse contra un anden. Murieron 52 personas. Por esta causa, por administración fraudulenta, fue condenado a 5 años y 8 meses de prisión. En prisión fue procesado, además de por los Cuadernos de las Coimas, por otras causas vinculadas a Odebrech, la compra de «trenes chatarra» (afectaría a España) y media docena más. En sus primeras declaraciones radiales a Eduardo Valdés, actual diputado y exembajador de Cristina Kirchner en el Vaticano, exigió «desarticular las instrucciones de Stornelli (Carlos)», el fiscal que le investiga las del juez «Bonadío (Claudio)» y las del también fiscal Gerardo «Pollicita». Se apoyó en el discurso de Alberto Fernández donde arremetió contra la Justicia y anunció una reforma integral. Así exigió: «Tiene que apuntar a la nulidad absoluta de las instrucciones de las causas. Si no, no resolvemos el problema y las palabras del Presidente van a caer en saco roto».
16-12-2019 | Fuente: abc.es
Las cartas de Fernández
Lo que queda de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (Alba) celebró la ceremonia del traspaso de mando de Mauricio Macri a Alberto y Cristina Fernández. Con «los Fernández» (de momento parecería que tanto monta, monta tanto) Venezuela, Cuba, Nicaragua, Antigua, Barbuda y media docena de islas ven un cambio favorable. En La Habana, Nicolás Maduro anunció que relanzará el proyecto de Petrocaribe, para suministrar combustible barato a los socios del club. La zanahoria del petróleo le sirve al régimen de Caracas para alimentar apoyo político en instancias internacionales como la OEA. «Nos ha tocado enfrentar épocas difíciles», dijo el sucesor de Hugo Chávez en la clausura de la edición del Alba a la que asistieron Daniel Ortega, Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel. Éste último fue el primer presidente al que recibió Alberto Fernández tras la ceremonia de investidura. El gesto, por mucho que el entorno del argentino se empeñe en restarle importancia, resulta significativo. Más, si se tiene en cuenta el protagonismo adquirido estos días en Argentina por aquellos que representan, con sus matices, el ideario bolivariano. Invitar y colaborar en el viaje clandestino de Rafael Correa a Buenos Aires fue una decisión que complica en extremo las relaciones con el Ecuador de Lenin Moreno. Lo mismo sucede con el refugio concedido a Evo Morales. Ambos, prófugos, poco pueden ayudar a Alberto Fernández en su idea de liderar la región y sacar al país de la ruina. Tampoco le sirve, salvo para mantener tranquila a su vicepresidenta, abrirle las puertas a la nueva embajadora de Maduro, Stella Lugo Betancourt, vinculada a severos casos de corrupción y narcotráfico. Si a este escenario le sumamos las tensiones con Jair Bolsonaro y el portazo de Mauricio Claver, el enviado de Washington, los Fernández se encuentran con todos los frentes abiertos. Román Lejman lo pone en duda al asegurar en Infobae que Alberto Fernández hizo gestiones secretas, por petición de EE UU, para que Maduro libere a seis ejecutivos de la petrolera Citgo. Es posible que el presidente, para contentar a todos, juegue con dos barajas pero, más tarde o más temprano, tendrá que poner sus verdaderas cartas sobre una mesa que Cristina Kirchner siente también suya.
12-12-2019 | Fuente: abc.es
Evo Morales se refugia en Argentina
Esperó lo justo y poco más. Evo Morales llegó a Buenos Aires dos días después de que Alberto y Cristina Fernández se convirtieran en Presidente y vicepresidenta, respectivamente. Felipe Solá, flamante Canciller (ministro de Asuntos Exteriores) confirmó que el expresidente de Bolivia llegó por la mañana al aeropuerto internacional de Ezeiza. Morales permanecerá en condición de refugiado político. Junto a Morales viajaron «el ex vicepresisdente Álvaro García Linera, su excanciller, la exministra Montaño y el exembajador de Bolivia ante la OEA». Solá, en declaraciones al canal Todo Noticias, añadió, «les he dado asilo político para que entren y ellos, luego, pidieron ser refugiados». <blockquote class="twitter-tweet"><p lang="es" dir="ltr">Evo Morales llegó hace instantes a la Argentina. Está firmando el pedido de refugio en migraciones en el Aeropuerto de Ezeiza. <a href="https://t.co/rh5KDFQpwY">pic.twitter.com/rh5KDFQpwY</a></p>&mdash; Francisco A. Anselmi (@faanselmi) <a href="https://twitter.com/faanselmi/status/1205140633121366016?ref_src=twsrc%5Etfw">December 12, 2019</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> Morales llegó procedente de Cuba. Su visita a la isla se explicó por una revisión médica. El viaje a Buenos Aires se mantuvo en estricto secreto aunque se conocía que se produciría una vez que Alberto Fernández asumiera la Jefatura del Estado. El expresidente Mauricio Macri rechazó abrirle las puertas a Morales después de que éste cometiera un fraude en las elecciones y decidiera huir a México en medio de revueltas. Andrés Manuel López Obrador autorizó a que permaneciera el tiempo que considerase oportuno pero Morales prefirió instalarse en Argentina, según Sola, porque «se siente más cómodo acá que en México aunque está muy agradecido». El expresidente boliviano mostró su agradecimiento a AMLO en su cuenta de Twitter y también manifestó que ahora se encuentra «fuerte y animado» para seguir luchando desde Argentina, donde ya residen, desde el noviembre, sus hijos Evaliz Morales Alvarado, de 25 años y Alvaro Morales Peredo, de 24.<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="es" dir="ltr">Hace un mes llegué a México, país hermano que nos salvó la vida, estaba triste y destrozado. Ahora arribé a Argentina, para seguir luchando por los más humildes y para unir a la <a href="https://twitter.com/hashtag/PatriaGrande?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#PatriaGrande</a>, estoy fuerte y animado. Agradezco a México y Argentina por todo su apoyo y solidaridad.</p>&mdash; Evo Morales Ayma (@evoespueblo) <a href="https://twitter.com/evoespueblo/status/1205143355979681792?ref_src=twsrc%5Etfw">December 12, 2019</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> Según explicó el canciller de Argentina, Felipe Solá, la condición de refugio político para Evo Morales en ese país implica que el expresidente boliviano no haga declaraciones políticas. «Nosotros queremos de Evo Morales el compromiso de no hacer declaraciones políticas en Argentina», dijo Solá en una entrevista con TN. El canciller argentino subrayó, además, que Morales tampoco podrá hacer declaraciones sobre asuntos de Bolivia. «Es una condición que nosotros le pedimos en su condición de refugiado». Primer encuentro oficial de Fernández El Gobierno de Alberto y Cristina Fernández no reconoce al Gobierno interino de La Paz. La actual presidenta, Jeanine Áñez no fue invitada a la ceremonia de investidura del martes de «los Fernández» ya que la actual Administración considera que es un «Gobierno de facto». A nadie pasó desapercibido que al primer mandatario que recibió Fernández (Alberto) como presidente en ejercicio fue a Miguel Díaz- Canel. El presidente de Cuba despachó el miércoles en la Casa Rosada. La reunión se celebró en el espacio fetiche de este Gobierno: el Salón Eva Perón. Como todas las posteriores estuvo presente Felipe Solá. Por parte del régimen cubano participó también Bruno Rodríguez Parrilla, titular de la Cartera de Exteriores así como la vicejefa del Gabinete argentino, Cecilia Todesca, una de las figuras con más peso dentro de La Cámpora, la organiza ultrakirchnerista fundada por Máximo Kirchner, actual diputado e hijo de Néstor Kirchner y Cristtna Fernández. La versión oficial del encuentro destacaba que se trataron «intercambios de alimentos y con especial énfasis en medicamentos genéricos destinados a los adultos mayores» de Argentina. Fernández, en su discurso de investidura, declaró el estado de emergencia sanitaria y económica. Las afinidades ideológicas quedaron plasmadas en un gesto que el Gobierno quiso minimizar pero, reservar la primera reunión al dirigente cubano, fue todo un símbolo que se expresó en una frase del propio Alberto Fernández: «Tenemos un compromiso de hermandad con Cuba», En La Habana se encuentra internada Florencia Kirchner, la hija de Cristina Fernández permanece desde hace meses aquejada de distintos trastornos depresivos. Procesada, como su hermano y su madre por corrupción, su hija Helena permanece en Buenos Aires a cargo de su padre, Vaca Narvaja. Cristina Fernández solicitó permiso al juez para viajar proximamente a visitarla. Resistencia El llamado «exilio« argentino de Evo Morales también tiene intereses políticos. País fronterizo con Bolivia, tanto el expresidente como el ex vicepresidente Alvaro García Linera, cerebro de los tres gobiernos consecutivos, podrán mantener reuniones con sus seguidores con mayor facilidad. Entre los objetivos que se le atribuyen es el de preparar la «resistencia» para que el MAS (Movimiento Al Socialismo) recupere el poder en las elecciones que, previsiblemente, se celebraron en torno al mes de marzo. Estos intereses podrían chocar con la condición de «refugiados» que impide a quienes la adquieren realizar actividades y declaraciones políticas. No se descarta que Fernández (los dos) mantengan a la brevedad una reunión con el ex mandatrio.
12-12-2019 | Fuente: abc.es
Buenos Aires, en manos del azote de las empresas españolas
Las tarifas de los servicios públicos se quedarán, una vez más, congeladas. Al menos, en la provincia de Buenos Aires, un territorio del tamaño de Italia. El mensaje lo dio Axel Kicillof, flamante gobernador, en un discurso de investidura, modelo Cristina Kirchner, por su extensión aunque más comedido. El primer día de Gobierno de Alberto Fernández se mantiene como el anterior. Nadie, salvo la vicepresidenta, se mueve en la foto de paz y armonía de una transición que únicamente altera a los jueces federales, a medios de comunicación y a la Agencia Federal de Inteligencia (AFI). Se trata de tres objetivos de un Gobierno que pretende remodelar las relaciones con la prensa mediante el recorte de la publicidad, disciplinar a la justicia federal con una reforma profunda y construir, al menos sobre el papel, un servicio de inteligencia donde desaparezca los fondos reservados. Más gestos que hechos El tablero está revuelto y los anuncios, de momento, se quedan en eso. En este estreno de Administración, por ahora, pesan más los gestos que los hechos. El «enfant terrible» del kirchnerismo, Axel Kicillof, tuvo de testigos de su jura como gobernador a los dos Fernández (Alberto y Cristina) que abandonaron el recinto antes de que empezara un discurso a modo de clase de economía. En La Plata, capital de la provincia, se extendió largo y tendido en su descripción de una herencia en «virtual default» (cesación de pagos) en expresión recurrente adoptada del presidente de Argentina. «Vamos a dejar sin efecto el aumento de las tarifas» que el Gobierno de Mauricio Macri dispuso para enero. El anuncio, en la recta final de su intervención, lo justificó Kicillof, el hombre que intervino YPF y se la arrebató a Repsol, como una medida necesaria porque, «la provincia está en emergencia financiera, tarifaria y productiva». Dicho esto, anticipó que necesita tiempo para «revisar» todos los contratos públicos. En un tono en el que insistió que no pretendía arremeter contra los intereses empresariales, adelantó que convocará a «empresas del sector» para diseñar en forma conjunta un «esquema justo y razonable» de tarifas que puedan soportar tanto las familias como las empresas. «Si una tarifa no puede ser pagada por un jubilado no es tarifa, es saqueo», sentenció. En ese «rubro» (sector) anunció que pedirá al presidente Fernández que dejé sin efecto las designaciones del ente regulador. Agotado el repertorio de los números, ruinosos como lo fueron los que recibió la exgobernadora María Eugenia Vidal, Kicillof siguió la estela de Alberto Fernández de la víspera. «Pretendo ser el gobernador de todos y todas las bonaerenses», prometió.
11-12-2019 | Fuente: abc.es
El regreso al escenario de Cristina Kirchner
Había resistido el segundo plano con mala cara recogida en infinidad de imágenes en el palco del Congreso. Le había quitado la mirada a Mauricio Macri en el saludo y olvidado estrechar la mano de la exvicepresidenta Gabriela Michetti, que quedó con ella en el aire. Se quedó, con discreción, un paso atrás cuando el presidente, Alberto Fernández, empujó la silla de ruedas de Michetti. Pero, al caer la noche, antes de las 12, recuperó el escenario que la tuvo lejos durante cuatro años y así, la «multiprocesada» Cristina Fernández, le recordó al presidente que la que sabe lo que tiene que hacer, es ella. Frente a la Casa Rosada, miles y miles de seguidores resistieron el calor sofocante para escuchar la música de los artistas que forman parte de la factoría «K». Cristina Fernández había esperado su turno para decir lo que quería y cómo quería. El mensaje se podía entender como un consejo a su ahijado político y ahora jefe del Estado. La cuestión, era simple, frente a la adversidad, convoque al pueblo a la calle que «nunca le va a traicionar». «Sepa que este pueblo maravilloso nunca abandona a los que se juegan por él. Convóquelo cada vez que se sienta solo, que sienta que los necesita. Ellos van a estar cuando los llame por causas justas», le garantizó. Consejos vendo que para mi no tengo, siguió: «No se preocupe por las tapas de un diario. Preocúpese por el corazón de los argentinos que ellos siempre van a estar con usted». Lejos del mensaje de concordia de por la mañana de Alberto Fernández, la viuda de Néstor Kirchner, tenía sus treinta minutos de gloria y los aprovechó para victimizarse y hurgar en la herida de una herencia (pese a todo mejor que la suya) cuando advirtió: «Le han dejado un país devastado, tierra arrasada, como vimos en ese magnifico documental», observó en alusión a la cinta, a modo de revancha contra Mauricio Macri, realizada por el ministro de Cultura, Tristán Bauer. Estanislao Fernández, el hijo «cosplayer» y «drag queen» de Alberto Fernández, seguía con la mirada sus movimientos en el mismo escenario. El joven, irreconocible en traje de chaqueta (eso es amor a un padre) cualquier día sorprende al mundo de Instagram caracterizado de Cristina. Los años pasan y el cuerpo, el rostro y la voz, no resisten fórmulas mágicas que oculten quién eres por completo. Pero la experiencia, lo único que no pueden comprar las nuevas generaciones, puede ser, como en el caso de Cristina, el bien más preciado que le permita moverse en el escenario con más soltura que ningún otro político. «Tenga fe en el pueblo y en la historia, presidente. La historia siempre la terminan escribiendo, más tarde o más temprano, los pueblos», filosofó. Está vez no dijo aquello de la ?historia me absolvió? (tiene pendientes diez juicios y dos ordenes de detención) en alusión aquella frase, en condicional, que pronunció Fidel Castro (?la historia me absolverá?). «Fueron cuatro años duros para quienes fuimos objeto de persecución? se nos buscó hacernos desaparecer literalmente. A través de la humillación y de la persecución. Sin embargo, -celebró- estamos aquí». Luego, tomaría la palabra Alberto Fernández, otra música y otra letra de una historia, en cierto modo, compartida. La fiesta, con fuegos artificiales y decenas de grupos, costó 60 millones de pesos. Con ese dinero, el economista Roberto Cachanosky, calculó que se podía, "«comprar un millón de litros de leche» y «tres millones de chicos podrían haber tomado un vaso». Pero entonces, el espectáculo, no habría sido el mismo.
11-12-2019 | Fuente: abc.es
La calle peronista se rinde ante Alberto y Cristina
Ni Eva ni Juan Domingo Perón, los protagonistas de la nueva cartelería peronista tiene nuevos mitos: Cristina y Alberto Fernández y aunque el segundo sea el presidente, la primera es la que despierta pasiones en la calle. Daniel no cumple más los 53 años. Se coloca a la sombra de un árbol y cuando recupera fuelle vuelva a caminar alrededor de la plaza del Congreso. Vende los banderines con el rostro de la pareja que vuelve al poder. «Soy trabajador, ¿a quién iba a votar?», observa. Peronista de «toda la vida» se declara comerciante. Eso explica que deje la ideología en casa y esté presente, «en todos los eventos. Si son de Macri, también. Lo importante es vender». Por 100 pesos (menos de 2 euros) te coloca diferentes modelos de pañuelitos y banderas con los que, ahora, tienen el poder. «Acá ?añade- lo que necesitamos es laburar. La raíz de todo es el trabajo», sentencia. Silvia, de 59 años, es docente jubilada. Resiste los 35 grados pegada a la valla de la calle por la que pasa en automóvil Alberto Fernández y el resto de los asistentes a la ceremonia de investidura. «Les voté porque creo en ellos. Llevo esperando cuatro años», asegura. «El Gobierno de Macri fue un desastre -continúa-. Desatendió a los más necesitados y a los docentes nos maltrató». Los docentes fueron siempre leales a la viuda de Néstor Kirchner y los más combativos, desde el primer día, contra la gestión de Mauricio Macri y la de aquellos gobernadores que respondía a la coalición Cambiemos con la que el hoy expresidente llegó a la Casa Rosada. Lautaro es uno de los tres amigos de La Cámpora, la organización de Máximo Kirchner, que viene desde Córdoba, segunda provincia más importante de Argentina por detrás de Buenos Aires. «Hay que cerrar la grieta. Es tan importante como resolver la economía», observa. La grieta, es lo que quiere resolver Alberto Fernández, y significa el enfrentamiento de la mitad de Argentina contra la otra mitad por el apellido Kirchner primero y Macri después. «Hay familias que se han roto, hermanos que no se hablan», describe. La polarización se arrastra desde el 2003 año en el que Néstor Kirchner inauguró un Gobierno al que le siguieron otros dos de su actual viuda, la misma que mirará con desprecio y le retirará la vista al expresidente Macri, en el Congreso, durante el traspaso de mando. No muy lejos de una plaza embanderada, con globos como zepelines, con los rostros impresos de la nueva pareja de la Casa Rosada, la pobreza descansa. Sobre dos colchones, en un recodo de la acera de la emblemática Avenida Corrientes, los descamisados, como se refería Perón a sus «grasitas», a los pobres, ven pasar a los grupos de piqueteros, a los jóvenes militantes con camisetas impresas con las siluetas de los ídolos «nacionales y populares». En la misma manzana se hacen espacio tres grupos. La pareja con tres niños, adormecidos o anestesiados por el calor, despierta de su sopor al descubrir la cámara de fotos. «Denuncia, denuncia. No puede hacer fotos a menores, hay que respetar a los menores», vocifera al tiempo que intenta alcanzar a la cronista. El agente de la Policía que hace guardia en la esquina se convierte en el perfecto escudo antipersonas. Borrar la fotografía frena el ímpetu pero no calma los ánimos. «Sí, hizo algo bueno fue para los ricos, para los empresarios no para la gente trabajadora. Nos quitó trabajo, vivienda.. Nos quitó absolutamente todo», protesta Jessica, chubutense de 35 años. Advertida del enorme presupuesto (más del 70 por ciento en gasto social) y de que los planes (subvenciones) de Macri duplicaron con creces los del Gobierno de Cristina Kirchner, la respuesta es la misma: «Nestor y Cristina hicieron más».
1
...