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Noticias de marine le pen

10-04-2022 | Fuente: abc.es
Macron contra Le Pen, sociedad abierta contra búnker ultranacionalista
Francia deberá elegir, en la segunda y decisiva vuelta de la elección presidencial, el próximo 24 de abril, entre dos modelos de sociedad enfrentados: la sociedad abierta a Europa y la mundialización regulada que defiende Emmanuel Macron, y el búnker ultranacionalista, hostil a Europa, proponiendo la construcción de fronteras culturales, sociales, diplomáticas, jurídicas, institucionales y económicas, que defiende Marine Le Pen. En escorzo, esos proyectos también tienen visiones enfrentadas sobre la guerra en Ucrania. Aliado fiel de Washington y la Unión Europea, Macron defiende una Francia activa y solidaria con Ucrania, la UE y la OTAN. Le Pen defiende una Francia «nacional» que «no debe someterse al imperialismo de los EE.UU.». Posición que hace el juego a Vladimir Putin. Para ganar en el duelo final, los dos grandes rivales deben volver a conquistar a todos los electores que los apoyaron en la primera vuelta, esperando ganarse a los electores de otras sensibilidades dispuestos a apoyar su proyecto final. La campaña de Macron, durante los próximos quince días será un arco iris de proposiciones llamadas a intentar ganar los votos de todos los electores moderados de todas las familias políticas e independientes. Macron ha prometido crear un nuevo «espacio político» en el que tendrán cabida conservadores tradicionales, conservadores moderados, centristas, liberales reformistas, socialdemócratas. En su día, Macron avanzó un proyecto político destinado a conquistar esa sociedad francesa abierta a Europa y la mundialización regulada: «Invertir 50.000 millones de euros anuales, durante un quinquenio, en la independencia y soberanía nacional, bajar los impuestos a las familias y las empresas en 15.000 millones de euros, y consolidar la unidad nacional trabajando más y reforzando la solidaridad«. Programa de Macron Tras esa matriz, el programa de Macron es una variante francesa (intervencionista) del liberalismo económico anglosajón y se dirige a muy distintos electorados con promesas de «inversiones masivas« en estos sectores: -Defensa, industria, energía. Francia es el tercer exportador mundial de armas; y el primer exportador de centrales nucleares. Apoyando esas industrias estratégicas, el presidente saliente espera crear empleo y riqueza, confiando buena parte del consumo energético en la energía nuclear, creando nuevas centrales. -Agricultura. En Francia se suicida un agricultor cada tres días. Macron promete apoyar con subvenciones nacionales y europeas otro sector estratégico, con una base electoral muy conservadora. -Cultura e información. Macron dijo, en su día, que la lengua francesa es la columna vertebral de la nación. Prometiendo ayudas e inversiones para el cine, apoyando la expansión internacional de la cultura francesa (libros, arte, música, arquitectura, etcétera), el presidente cuida y acaricia a un electorado que en otro tiempo tenía tentaciones izquierdistas, para transformarse, hoy, en electorado «radical chic». En el proyecto de Macron, esa defensa a ultranza de la soberanía nacional se apoya en una defensa compartida de la soberanía europea: «Francia es fuerte en una Europa fuerte». Programa de Le Pen Marine Le Pen, por su parte, está en los antípodas de esos proyectos, defendiendo posiciones ultranacionalistas y antieuropeas en todos los terrenos de la vida social, cultural, económica y europea. En el programa de la candidata de ultraderecha, la «preferencia nacional» debe prevalecer sobre el mercado interior europeo. Proyecto temible para las importaciones y exportaciones, con un costo social y económico en una sociedad abierta. Marine Le Pen desea reducir la aportación francesa al presupuesto común de la UE. Proyecto que podría amenazar las subvenciones francesas a la agricultura nacional. La candidata de extrema derecha desea replantear las relaciones de Francia con Alemania. Proyecto que podría crear turbulencias en los proyectos económicos comunes (Airbus) y crear tensiones inflamables para el funcionamiento mismo de la Unión Europea (UE). La candidata de extrema derecha promete subir el salario mínimo y proteger sectores en crisis recurriendo al déficit y la deuda pública, que han alcanzado cotas alarmantes. Tendencias Los resultados de la primera vuelta confirman la tendencia de todas las estimaciones. Macron puede ganar a Le Pen la segunda con un resultado final muy justo: 51 contra 49. Pronóstico muy ambiguo, cuando los sondeos de opinión tienen un margen de error del 1 o el 2%. El presidente saliente y la candidata de extrema derecha tienen quince días para intentar convencer a los indecisos de todos los bandos. Previsiblemente, Macron volverá a denunciar las «mentiras» y «catástrofes» del proyecto de su rival. Le Pen, por su parte, volverá a denunciar el «inmovilismo» y la «sumisión» de su rival a la «tiranía de la burocracia apátrida» de la UE, presentada como una amenaza para la libertad de Francia. El voto final será decisivo para Francia y muy importante para Europa.
10-04-2022 | Fuente: abc.es
Marine Le Pen, ultranacionalista simpatizante de Putin
Marine Le Pen (Neuilly-sur-Seine, 1968) es la hija y heredera política de Jean-Marine Pen, el patriarca de la extrema derecha, que comenzó haciendo carrera con muchos aliados de simpatías neonazis. Cuando la hija asumió el puesto de heredera política, comenzó por apuñalar políticamente a su padre: lo expulsó de su propio partido, iniciando un recentraje que pretendía abandonar las fuentes bautismales neonazis. Ese recentraje tenía un techo. Marine Le Pen comenzó prometiendo el 'frexit': sacar a Francia de la Unión Europea. Su primera campaña presidencial estuvo pagada por un banco de Vladimir Putin, que la recibió oficialmente en el Kremlin. Tras el intento de invasión rusa de Ucrania, Le Pen ha vuelto a 'recentrar' relativamente su mensaje, con un nuevo mensaje igualmente antieuropeo: la defensa de la preferencia nacional contra las instituciones y el derecho europeo, el cierre de fronteras comerciales e individuales cuando el Estado lo considere oportuno para defender los «intereses nacionales». Divorciada, en pareja con tres personajes sucesivos de extrema derecha, Marine Le Pen anunció, en su día, que haría esta campaña sola, para no ser «perturbada» por ningún compañero sentimental.
10-04-2022 | Fuente: abc.es
Macron se enfrenta hoy a unas elecciones marcadas por la guerra en Ucrania
En Francia (67,8 millones de habitantes), 48,7 millones de electores son invitados a elegir, hoy, entre doce candidatos, los dos finalistas de la segunda vuelta de una elección presidencial decisiva para Francia, muy importante para Europa. La elección presidencial es la matriz de todo el sistema político nacional, desde la V República, fundada entre 1958 y 1962. El jefe del Estado elegido, por cinco años, tiene unos poderes excepcionales, sin comparación con los de ninguna democracia liberal. El presidente francés es, al mismo tiempo, la máxima autoridad militar del Estado, controlando personalmente el tercer arsenal nuclear más importante de la historia, detrás de los EE.UU., delante de China y el Reino Unido. Irónicamente, muchos historiadores califican de ?monarquía nuclear? al régimen francés. El ?monarca atómico? es elegido por cinco años. Y los franceses son libres de volver a elegirlo o «guillotinarlo» electoralmente al fin de un mandato presidencial. En la primera vuelta están presentes todas las fuerzas políticas y culturales de la nación. Y el abanico de candidaturas es un reflejo bastante fiel de la realidad compleja del estado político, social y cultural de Francia. Hecha esa constatación, los electores son invitados a elegir entre los dos candidatos que ganaron la primera vuelta, eliminado al resto. Este domingo, doce candidatos aspiran a la presidencia. Históricamente, los sondeos y estudios de opinión no se han equivocado prácticamente nunca. Los sondeos de última hora, hasta la noche del viernes, han sido históricamente fieles, con un margen de error del 2%, que ya causó la inmensa sorpresa de la derrota del candidato socialista, Lionel Jospin, eliminado por Jean-Marie Le Pen, patriarca de la extrema derecha, en la primera vuelta de las presidenciales del 2002. Veinte años más tarde, los últimos sondeos anuncian un nuevo y grave suspense, confirmando una transformación muy profunda del paisaje nacional, que comenzó hace años y ahora se confirma, con el hundimiento histórico de los partidos tradicionales, el ocaso de todas las izquierdas y el giro a las derechas, moderadas, ultras y extremistas, de la política nacional. Duelo final entre Macron y Le Pen Todos los sondeos anuncian un nuevo duelo final muy ajustado entre Emmanuel Macron y Marine Le Pen, las dos únicas personalidades que han mejorado sus posiciones desde el 2017, mientras el resto de líderes y partidos han retrocedido o se han hundido. Hace cinco años, Emmanuel Macron consiguió el 24,1% de los votos de la primera vuelta. Hoy tiene entre 27 y 28%. Ligera mejoría, que continúa cotizándolo como posible ganador final, con un resultado muy ajustado del 51% contra 49% en la segunda vuelta. Un estrecho margen del 2 %, percibido como una hipoteca inquietante para el presidente saliente. El 2017, Macron ganó el mismo duelo por 66,10% contra 33,90%. El 2017, Marine Le Pen, ya consiguió el 21,3% de los votos de la primera vuelta. Hoy cuenta con el 21 o 2 %. Un resultado casi idéntico. Con un matiz: la candidata de extrema derecha ha recortado posiciones. Ante la segunda vuelta, Le Pen ha ganado un terreno sin precedentes, anunciándose un duelo mucho más ajustado e imprevisible. Y pudiera beneficiarse del voto significativo de un nuevo candidato extremista, Éric Zemmour, que no existía hace cinco años y hoy tiene entre un 9 y un 10 % de intenciones de voto. Jean-Luc Mélenchon - AFP Hace cinco años, Jean-Luc Mélenchon representaba a extrema izquierda populista y al PCF, consiguiendo el 19,58% de los votos de la primera vuelta. Hoy, tiene un 15,4%. El candidato del PCF, Fabien Roussel, oscila entre 2 y 3%. Pronósticos que parecen anunciar un estancamiento del electoral comunista y extremista. El 2017, el candidato de la derecha tradicional, François Fillon, consiguió el 20,01 de los votos en la primera vuelta. Resultado percibido, en su día, como una catástrofe. Cinco años después, la candidata de la derecha tradicional, Valérie Pécresse, oscila entre el 8 y el 10% de las intenciones de voto. Catástrofe agravada, previsiblemente. Hace cinco años, el candidato socialista, Benoît Hammon, consiguió el 6,36 % de los votos de la primera vuelta presidencial. Resultado percibido como el inicio del hundimiento histórico del PS. Hundimiento confirmado. Anne Hidalgo ha caído a un trágico 2% de intenciones de voto. Muy posible el peor resultado electoral de la historia del socialismo francés. Hundimiento del socialismo El mes de febrero de 2017, el candidato ecologista, Yannick Jadot, decidió retirar su candidatura para apoyar la candidatura socialista. Doble derrota: el candidato del PS se hundió, y los ecologistas también. Cinco años más tarde, el mismo Yannick Jadot tiene entre un 5 y un 6% de intenciones de voto. Estimación digna de tener en cuenta. Pero muy modesta: los ecologistas no se entienden con ninguna fuerza de la izquierda, y muchos de ellos prefieren a Macron. Incansables e insensibles al desaliento y desafecto popular, Philippe Poutou y Nathalie Arthaud, ya eran candidatos de extrema izquierda hace cinco años, sin que varíen sus perspectivas de voto, entre un 0,5 y un 1%. Sin entenderse, tampoco, con los candidatos del PS, el PCF y la extrema izquierda. Otros candidatos marginales, como Jean Lassalle, independiente centrista, y Nicolas Dupont-Aignan, independiente populista, también eran candidatos hace cinco año. Sin que haya variado su implantación electoral, que oscila entre el 1 y el 2% de intenciones de voto. Anne Hidalgo - AFP A la espera de los resultados de esta noche, ese panorama, aproximado y provisional, confirma el hundimiento histórico del paisaje político tradicional. Las izquierdas y derechas que dominaron la vida política, entre 1958 al 2017, viven un ocaso traumático, una crisis existencial consecuencia del hundimiento electoral, aparentemente inexorable. A la izquierda, Anne Hidalgo, alcaldesa de París, y François Hollande, expresidente, han comenzado a negociar algo parecido a una «refundación» del PS, que incluso podría cambiar de nombre, para transformarse en un partido «más transversal», incluso cambiando de nombre. A la derecha, la derrota anunciada de Valérie Pécresse, condena a Los Republicanos a otra refundación a medio plazo, para intentar escapar a la «maldición» que comenzó con la condena de Nicolas Sarkozy, su líder histórico, por delitos de corrupción y tráfico de influencias. Un nuevo espacio político En la nueva Francia, las fuerzas mayoritarias oscilan entre Emmanuel Macron y Marine Le Pen. El presidente ha prometido la creación de un nuevo espacio político donde se integren liberales, centristas, conservadores moderados, incluso socialdemócratas. Muchos exministros de Nicolas Sarkozy y François Hollande ya están integrados en la ?macronía?. Macron defiende una Francia soberana bien integrada en una Europa soberana. La guerra de Putin contra Ucrania ha confirmado el puesto del presidente francés en la escena internacional. A la extrema derecha, Éric Zemmour (ultra) y Marion Marechal Le Pen (sobrina de Marine) aspiran a ocupar nuevos puestos por conquistar. Marine Le Pen, Marion y Zemmour detienen una Francia que coquetea con el ?frexit?: ultranacionalismo contrario a la UE, apoyando veladamente el ultra nacionalismo armado de Vladímir Putin contra la Alianza Atlántica. Jean-Marie Le Pen, patriarca de la extrema derecha, comenta con sorna los enfrentamientos entre su hija y su nieta de este modo: «Yo gano de todas maneras. Si Marine llega al Elíseo, espero que me invite. Zemmour tenía un 12% de intenciones de voto antes de ser apoyado por mi sobrina, contra mi hija. Desde que lo apoya Marion, Zemmour ha caído al 10 o el 9%. Todo queda en familia».
10-04-2022 | Fuente: finanzas.com
Los inversores anticipan que una victoria de Marine Le Pen también desestabilizará los mercados además de la vida política.
10-04-2022 | Fuente: abc.es
Una abstención muy alta agrava la incertidumbre del duelo anunciado entre Macron y Le Pen
Los estudios de opinión anuncian un récord histórico de abstención en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, este domingo, agravando la incertidumbre del duelo previsto entre Emmanuel Macron y Marine Le Pen, confirmando el hundimiento de los partidos políticos tradicionales. Según el estudio de Odoxa para el matutino conservador 'Le Figaro', la abstención pudiera subir hoy hasta el 27,4 %, en una Francia de 67,8 millones de habitantes y 48,7 millones de electores. Según el estudio de Ipsos para France Inter, cadena pública, la ascensión pudiera ascender al 30%. Entre 13 y 14 millones de franceses pudieran abstenerse, complicando previsiones, agravando incertidumbres. Históricamente, las presidenciales son la matriz del sistema político francés, desde su fundación, entre 1958 y 1962. Casi siempre han tenido una participación importante, superior al7 %, las más de las veces. El último récord de abstención coincidió con un cataclismo histórico. En 2002, la abstención subió al 28,4 %, y Jean-Marie Le Pen, patriarca de las extremas derechas, eliminó a Lionel Jospin, candidato socialista, por 16,86 contra 16,18 en la la primera vuelta de aquellas presidenciales. Jacques Chirac derrotó a Le Pen en la segunda, por 82,21 contra 17,79. Pero aquel triunfo de la extrema derecha forma parte de la mitología política nacional. Veinte años más tarde, Marine Le Pen, hija del patriarca, solo está a 2 puntos de diferencia de Macron, en las intenciones de voto en la segunda vuelta, dentro de quince días. Pero el riesgo de abstención oscila hoy entre el 27,4 y el 30 %. Excepcionalmente alta. Según Ipsos y Odoxa, la tentación y riesgo de abstención es bastante alto entre obreros y clases sociales modestas. Si esa fuese la tendencia, la abstención podría favorecer a Macron: el 35% de los obreros vota extrema derecha desde hace veinte o treinta años. Según los mismos institutos de opinión, la determinación a votar es alta o muy alta entre los electores de Macron y los electores de Éric Zemmour. Se trata de un dato que puede interpretarse de dos maneras: el voto ultra derechista puede favorecer a Le Pen en la segunda vuelta; pero la determinación del electorado moderado pudiera confirmar la reelección del presidente saliente. Todos los institutos de opinión coinciden en otro punto capital: los partidos de izquierda y derecha tradicionales, PS, PCF, Los Republicanos, son víctimas de un cansancio, hastío e indiferencia de sus electorados tradicionales. Detalle que pudiera confirmar el duelo anunciado entre Emmanuel Macron, favorito, y Marine Le Pen, que espera consumar una victoria histórica, con un margen bastante alto de incertidumbre final.
10-04-2022 | Fuente: abc.es
La participación en las elecciones francesas baja 3 puntos con respecto a 2017 hasta el 25.48%
Los estudios de opinión anuncian un récord histórico de abstención en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, este domingo, agravando la incertidumbre del duelo previsto entre Emmanuel Macron y Marine Le Pen, confirmando el hundimiento de los partidos políticos tradicionales. A las 12 horas, la participación es del 25,48%, tres puntos menos que en 2017. Según el estudio de Odoxa para el matutino conservador 'Le Figaro', la abstención pudiera subir hoy hasta el 27,4 %, en una Francia de 67,8 millones de habitantes y 48,7 millones de electores. Según el estudio de Ipsos para France Inter, cadena pública, la ascensión pudiera ascender al 30%. Entre 13 y 14 millones de franceses pudieran abstenerse, complicando previsiones, agravando incertidumbres. Históricamente, las presidenciales son la matriz del sistema político francés, desde su fundación, entre 1958 y 1962. Casi siempre han tenido una participación importante, superior al 70%, las más de las veces. El último récord de abstención coincidió con un cataclismo histórico. En 2002, la abstención subió al 28,4 %, y Jean-Marie Le Pen, patriarca de las extremas derechas, eliminó a Lionel Jospin, candidato socialista, por 16,86 contra 16,18 en la la primera vuelta de aquellas presidenciales. Jacques Chirac derrotó a Le Pen en la segunda, por 82,21 contra 17,79. Pero aquel triunfo de la extrema derecha forma parte de la mitología política nacional. Veinte años más tarde, Marine Le Pen, hija del patriarca, solo está a 2 puntos de diferencia de Macron, en las intenciones de voto en la segunda vuelta, dentro de quince días. Pero el riesgo de abstención oscila hoy entre el 27,4 y el 30 %. Excepcionalmente alta. Según Ipsos y Odoxa, la tentación y riesgo de abstención es bastante alto entre obreros y clases sociales modestas. Si esa fuese la tendencia, la abstención podría favorecer a Macron: el 35% de los obreros vota extrema derecha desde hace veinte o treinta años. Según los mismos institutos de opinión, la determinación a votar es alta o muy alta entre los electores de Macron y los electores de Éric Zemmour. Se trata de un dato que puede interpretarse de dos maneras: el voto ultra derechista puede favorecer a Le Pen en la segunda vuelta; pero la determinación del electorado moderado pudiera confirmar la reelección del presidente saliente. Todos los institutos de opinión coinciden en otro punto capital: los partidos de izquierda y derecha tradicionales, PS, PCF, Los Republicanos, son víctimas de un cansancio, hastío e indiferencia de sus electorados tradicionales. Detalle que pudiera confirmar el duelo anunciado entre Emmanuel Macron, favorito, y Marine Le Pen, que espera consumar una victoria histórica, con un margen bastante alto de incertidumbre final.
10-04-2022 | Fuente: abc.es
La abstención sube 4 puntos hasta las 17.00h y eleva la incertidumbre en el anunciado duelo Macron-Le Pen
Los estudios de opinión anuncian un récord histórico de abstención en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, este domingo, agravando la incertidumbre del duelo previsto entre Emmanuel Macron y Marine Le Pen, confirmando el hundimiento de los partidos políticos tradicionales. A las 17 horas, la participación ha sido del 65%, la más baja desde 2002 y 4 puntos más baja que las de 2017. Según el estudio de Odoxa para el matutino conservador 'Le Figaro', la abstención pudiera subir hoy hasta el 27,4 %, en una Francia de 67,8 millones de habitantes y 48,7 millones de electores. Según el estudio de Ipsos para France Inter, cadena pública, la ascensión pudiera ascender al 30%. Entre 13 y 14 millones de franceses pudieran abstenerse, complicando previsiones, agravando incertidumbres. Históricamente, las presidenciales son la matriz del sistema político francés, desde su fundación, entre 1958 y 1962. Casi siempre han tenido una participación importante, superior al 70%, las más de las veces. El último récord de abstención coincidió con un cataclismo histórico. En 2002, la abstención subió al 28,4 %, y Jean-Marie Le Pen, patriarca de las extremas derechas, eliminó a Lionel Jospin, candidato socialista, por 16,86 contra 16,18 en la la primera vuelta de aquellas presidenciales. Jacques Chirac derrotó a Le Pen en la segunda, por 82,21 contra 17,79. Pero aquel triunfo de la extrema derecha forma parte de la mitología política nacional. Veinte años más tarde, Marine Le Pen, hija del patriarca, solo está a 2 puntos de diferencia de Macron, en las intenciones de voto en la segunda vuelta, dentro de quince días. Pero el riesgo de abstención oscila hoy entre el 27,4 y el 30 %. Excepcionalmente alta. Según Ipsos y Odoxa, la tentación y riesgo de abstención es bastante alto entre obreros y clases sociales modestas. Si esa fuese la tendencia, la abstención podría favorecer a Macron: el 35% de los obreros vota extrema derecha desde hace veinte o treinta años. Según los mismos institutos de opinión, la determinación a votar es alta o muy alta entre los electores de Macron y los electores de Éric Zemmour. Se trata de un dato que puede interpretarse de dos maneras: el voto ultra derechista puede favorecer a Le Pen en la segunda vuelta; pero la determinación del electorado moderado pudiera confirmar la reelección del presidente saliente. Todos los institutos de opinión coinciden en otro punto capital: los partidos de izquierda y derecha tradicionales, PS, PCF, Los Republicanos, son víctimas de un cansancio, hastío e indiferencia de sus electorados tradicionales. Detalle que pudiera confirmar el duelo anunciado entre Emmanuel Macron, favorito, y Marine Le Pen, que espera consumar una victoria histórica, con un margen bastante alto de incertidumbre final.
09-04-2022 | Fuente: abc.es
Macron en el alero
Hasta que comenzó la invasión de Ucrania la reelección de Emmanuel Macron parecía asegurada. Los comicios iban seguir el guion de 2017: en la segunda vuelta el presidente centrista aglutinaría votos de distintas sensibilidades y derrotaría a la candidata de la ultraderecha. Es cierto que después de cinco años en el poder, Macron ya no representaba lo nuevo y su mensaje no podía ser rompedor. El balance del primer mandato tenía luces y sombras. No quedaba mucho del programa reformista y europeísta de aquel político descrito en sus inicios como un 'meteoro' o '«el Mozart del Elíseo'. Por su parte, Marine Le Pen solo hablaba de economía y seguridad, en busca del voto de los trabajadores. El periodista Eric Zemmour,.. Ver Más
09-04-2022 | Fuente: abc.es
El euroescepticismo de Le Pen y Mélenchon alarma a la UE
La presidenciales francesas tienen una dimensión europea inquietante: el riesgo de un 'Frexit' inconfesable si Marine Le Pen fuese elegida presidenta o contase con un voto masivo que pudiera complicar el funcionamiento de la Unión Europea (UE). Todos los sondeos publicados y no publicados anuncian una victoria de Emmanuel Macron, presidente, y Marine Le Pen, candidata de extrema derecha, mañana domingo, en la primera vuelta presidencial. Si esas estimaciones se confirmasen, cosa que nadie parece dudar, se anunciaría un duelo final Macron-Le Pen dentro de quince días. El presidente saliente es el favorito en todas las estimaciones. Pero no ha dejado de perder terreno, desde hace semanas, cuando la candidata de extrema derecha no ha dejado de crecer, recortando la diferencia de dos a cuatro puntos. Los institutos de opinión se dejan un margen de error de 2 a 3 puntos. Según esos cálculos, la elección de Le Pen «es posible, aunque no sea probable». El riesgo de una abstención excepcional complica todas las previsiones. Sentencia que ha provocado una escalada de alarmas francesas y europeas, que Eric Maurice, analista de la Fundación Robert-Schuman, analiza de este modo: «En el programa de Marine Le Pen ha varias proposiciones claramente prohibidas por los tratados europeos. En caso se victoria, se plantearían muchos problemas de fondo, a la vista de su complicidad con varios Estados euroescépticos, como Polonia y Hungría». «Las instituciones europeas no sobrevivirían a una victoria de Marine Le Pen», comenta François Miguet, especialista en asuntos europeos. En el programa presidencial de la candidata de extrema derecha hay varias proposiciones que son una suerte de 'Frexit' (salida de Francia de la UE), presentado con calculada ambigüedad. Le Pen propone medidas que pudieran amenazar la libertad de circulación de bienes y personas, la matriz del mercado único, el cimiento capital de la UE. Le Pen propone una 'renegociación' de legislación y tratados para afirmar la superación del derecho nacional, francés, contra el derecho europeo, abriendo un frente inflamable para toda Europa. En Europa y la Francia partidaria de una sociedad abierta, el ultra nacionalismo de extrema derecha y extrema izquierda (Jean-Luc Mélenchon) es percibido con inquietud. Macron, presidente saliente y presidente en funciones de la Unión Europea, es percibido como el único defensor del empantanado proceso de la construcción política de Europa. Pero las muy malas relaciones del presidente francés con el actual gobierno polaco, confirmadas con motivo de la guerra de Ucrania, iluminan los riesgos de una Francia euroescéptica. La elección como presidenta de Le Pen quizá no sea probable: pero no es nada imposible. Gane o pierda, el crecimiento de las corrientes euroescépticas francesas, extremas derechas (Le Pen, Zemmour) y extremas izquierdas (Mélenchon), es un muy mal augurio nacional y europeo. El 2017, Marine Le Pen prometía la salida de Francia del euro y un referéndum para confirmar la pertenencia o salida de la UE. Cinco años más tarde, aquel 'Frexit' duro ha sido sustituido por un 'Frexit' 'soft', suave. Gane o pierda, al final, la candidata de extrema derecha, esas corrientes profundamente euro escépticas suscitan dudas e inquietud crecientes.
09-04-2022 | Fuente: abc.es
El izquierdismo francés, en vías de extinción en una Francia cada vez más conservadora
Las elecciones presidenciales francesas culminan un proceso de ocaso, división, enfrentamientos y relativa marginación cultural, social y política de todas las izquierdas francesas. Marginación política relativa: todas las izquierdas, juntas, tienen menos intenciones de voto que las extremas derechas. Marginación social: el 35 % de los obreros franceses votan a la extrema derecha desde hace años; el voto obrero es muy modesto entre el muy minoritario electorado comunista; cuenta poco o nada en el ultra minoritario electorado socialista; y no tiene un peso llamativo en las extremas izquierdas. Marginación cultural: las ideas de izquierdas son minoritarias en la vida pública. Se trata de un proceso histórico que tiene cuarenta años de historia? En 1981, la unión de la izquierda socialista y comunista, liderada por François Mitterand, se proponía «romper con el capitalismo» y construir el «socialismo a la francesa». Aquella aventura duró dos años, y terminó con la ruptura entre PS y PCF, pero Mitterrand gobernó con muy distintos gobiernos de izquierda y derecha hasta 1995, catorce años. François Hollande fue elegido presidente, el 2012, afirmando que su gran «adversario» eran las «finanzas». Gobernó cinco años, terminando su mandato con la cota de estima popular más baja de un presidente de la V República. En total, la izquierda socialista, en solitario, o acompañada de otras izquierdas, ha gobernado Francia en diecinueve de los últimos cuarenta y un años. Las presidenciales del 2022 marcan una ruptura y hundimiento histórico: seis partidos y grupúsculos de izquierda, socialistas, comunistas, ecologistas y de extrema izquierda, están enfrentados entre ellos, se presentan divididos y tienen menos votos que las extremas derechas. Según los últimos sondeos publicados la tarde-noche del viernes, este es el estado de división minoritaria de las izquierdas francesas: -Jean-Luc Mélenchon (extrema izquierda populista) tiene 15,5 % de intenciones de voto. Fue ministro muy moderado de Mitterrand, ha sido líder de varios grupúsculos extremistas. Nunca ocultó su simpatía por el nacionalismo de Vladimir Putin. Su programa ultranacionalista compite con el de Marine Le Pen por el electorado popular. En vano: el 35 % de los obreros franceses votan extrema derecha desde hace muchos años. El candidato de Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon - AFP -Yannick Jadot (ecologista) tiene 5,2 % de intenciones de voto. Antiguo partidario del comunismo de Léon Trotski, tiene un problema de fondo: los ecologistas franceses están divididos entre partidarios y adversarios de Macron. -Fabien Roussel (comunista) tiene un 3,2 % de intenciones de voto. Ha conseguido hacer campaña sin decir la palabra comunismo ni una sola vez, sustituida por «progresista». Esa reconversión le ha permitido pasar del 1 al 3,2 % de intenciones de voto. -Anne Hidalgo (socialista) tiene un 2 % de intenciones de voto. La alcaldesa de París nacida en la provincia de Cádiz corre el riesgo de pasar a la historia como la protagonista del hundimiento histórico del Partido Socialista. Catástrofe que pudiera culminar con la «desaparición» de su partido, sustituido por una nueva formación de carácter «progresista». -Philippe Poutou (nueva extrema izquierda) tiene un 1 % de intenciones de voto. Nathalie Arthaud (extrema izquierda tradicional) tiene un 0,6 % de intenciones de voto. Marxistas tendencia Groucho: «De la inexistencia pasé a la más absoluta miseria». Vía crucis Socialistas y comunistas no se entienden entre ellos, y tampoco se entienden con tres partidos de extrema izquierda, igualmente divididos. Los ecologistas no se entienden con ningún partido de izquierda. Esa cruda realidad política puede acelerar la desaparición, recomposición de varios partidos políticos de izquierdas. En el PS, varios ex ministros socialistas han abandonado al barco a la deriva de su propia partido, para pasarse con armas y bagajes al proyecto político de Emmanuel Macron. Anne Hidalgo, la candidata socialista, por su parte, ha celebrado varias cenas como amiguetes y personajes con aspiraciones, como el ex presidente François Hollande, preparando «el día después» de la derrota anunciada. El PCF, los dos micropartidos de extrema izquierda, y los ecologistas, se contentarían con no agravar sus crisis de identidad, sin otras aspiraciones que la supervivencia estricta. Jean-Luc Mélenchon, el líder de Francia Insumisa (extrema izquierda populista), aspira a su hora de gloria, a la vejez, tras cuarenta años de carrera, esperando convertirse en líder de la futura oposición de izquierdas. Gran triunfo personal y gran catástrofe para las izquierdas francesas. Mélenchon ha sido de todo: socialista moderado, socialista radical, ultra izquierdista, pro Putin, «distante» de Putin, culminando una carrera de ultra nacionalista de izquierdas, hostil a la Unión Europea (UE) y la Alianza Atlántica. Más allá de la realidad política, se trata de una realidad cultural: las ideas de izquierdas, socialistas o comunistas, en primer lugar, han pasado a ser minoritarias o muy minoritarias en una Francia conservadora, muy conservadora o ultra conservadora.