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Noticias de marine le pen

12-06-2022 | Fuente: abc.es
Una abstención histórica superior al 50%, puede complicar los resultados
Todos los estudios anuncian para hoy una abstención del 54 o 55%, la más alta de todas las elecciones legislativas desde 1958. Teóricamente, esa abstención pudiera favorecer al partido de Macron y perjudicar al de Marine Le Pen, con un primer riesgo de fondo: los posibles perdedores tendrán la tentación de denunciar la «falta de legitimidad» de los resultados. Los mejores analistas temen que se trate de una cuestión de mucho calado social: la emergencia de una Francia desencantada con la política -criticada por su ineficacia- y los políticos -criticados por insensibles a los problemas de cada día-. Teóricamente, los electores de Macron y Mélenchon son los más motivados: para defender el conservadurismo moderado o para apoyar una ruptura. Los electores de extrema derecha pudieran ser víctimas de un «cansancio sin perspectivas». A mediodía, la participación en la primera vuelta de las legislativas había alcanzado el 18,43% a las 12.00 horas, 0,8 puntos menos que la registrada en 2017, según el Ministerio del Interior. Hace cinco años la asistencia fue del 19,24% en la Francia continental y en esta ocasión todo apunta a que la abstención volverá a ser decisiva para los resultados. Cuanto menor sea la participación, menos posibilidades de que se decida la elección en primera vuelta, ya que además de lograr el 50 por ciento de votos, es necesario que la participación alcance el 25 por ciento.
11-06-2022 | Fuente: abc.es
Diez claves para comprender las elecciones legislativas francesas
Las elecciones legislativas del 12 y el 19 de este mes de junio van a cambiar profundamente el paisaje político francés, que entra en una zona de turbulencias, agitación y tensiones entre el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y las extremas izquierdas y extremas derechas populistas, las nuevas fuerzas mayoritarias. Diez puntos básicos para intentar comprender ese vía crucis político nacional, con muchos flecos europeos: 1. La matriz política / institucional del régimen francés, la V República, es la elección del presidente, que tiene poderes excepcionales, los más grandes entre todas las democracias occidentales. Incluso puede gobernar por decreto. 2. Elegido el presidente / jefe del Estado, las elecciones legislativas, a dos vueltas, eligen la Asamblea Nacional (AN), primera cámara del parlamento francés. Es tradicional que las elecciones las gane el partido del presidente. Eso ha ocurrido, siempre, desde 1958, salvo en tres ocasiones, en 1986, 1993 y 1997, cuando los presidentes Mitterrand y Chirac tuvieron que gobernar con mayorías políticas de otro signo político. Este año, los sondeos anuncia una victoria grande, mediana o pequeña del partido de Macron: pero el presidente tendrá que gobernar con una oposición muy dura de extrema izquierda y extrema derecha. 3. El PS y Los Republicanos (LR), herederos de los partidos que gobernaron Francia, desde 1958, se han hundido: y solo aspiran a conservar pequeños y modestos grupitos parlamentarios. Se trata de un cambio político de gran calado. 4. La Nueva Unión Popular Ecológica y Social (Nupes) es la coalición que domina el nuevo paisaje político de las izquierdas francesas, liderada por La Francia Insumisa (LFI), el partido de Jean-Luc Mélenchon (extrema izquierda populista), que ha relegado al PS y el PCF a un modesto segundo plano, como partidos muy minoritarios. Aspira a una «victoria total» que no anuncian los sondeos. Es el nuevo rostro de la izquierda mayoritaria, antieuropea, antiantlantista. 5. Agrupación Nacional (AN), el partido de Marine Le Pen, puede entrar por segunda vez en la Asamblea Nacional (AN). Acontecimiento emblemático, con un programa antieuropeo, antiatlantista, populista y popular. Los obreros franceses votan mayoritariamente a la extrema derecha desde hace varias décadas. Reconquista, el grupúsculo de ultra derecha de Éric Zemmour, ha quedado en muy segundo plano, sin implantación popular de ningún tipo. 6. Emmanuel Macron decidió cambiar el nombre de su partido. La República En Marcha (LREM), el partido con el que conquistó el poder, se llama ahora Renacimiento, que podrá contar con el apoyo parlamentario de varios grupúsculos de centro, derecha y socialismo muy rosa ultra pálido. Durante el primer mandato macroniano, LREM tuvo la mayoría parlamentaria absoluta. Los sondeos anuncian una victoria de Renacimiento clara o relativa, con un problema de fondo. Los hombres del presidente no tienen implantación local, regional y nacional, cuando las tensiones sociales pueden agravarse. 7. Macron anunció una nueva regla de oro: los ministros que se presenten a diputados y no sean elegidos deberán dimitir. Previsible cambio de gobierno, en perspectiva. 8. Elegida la nueva Asamblea Nacional, el presidente debe elegir su primer ministro y jefe de gobierno. Ninguna Ley dicta o impone una norma clara. La evidencia política impone que el presidente nombre como primer ministro a un miembro del grupo parlamentario mayoritario. Jean-Luc Mélenchon, líder de LFI, ha declarado que Macron deberá nombrarlo a él jefe de Gobierno? pirueta política de poco probable realidad: Mélenchon es líder de su partido, pero ha renunciado a ser diputado. Ningún sondeo o estimación anuncia la conversión de LFI en el primer partido de Francia. 9. Nombrado su nuevo gobierno, tras la segunda vuelta, Macron anuncia la creación de un Consejo nacional de la refundación, del que formarán parte miembros del gobierno, la patronal, los sindicatos, la sociedad civil? Ese nuevo Consejo, por crear, debiera negociar las grandes reformas que necesita Francia, comenzando por la reforma del sistema nacional de pensiones. 10. La puesta en marcha de esa maquinaria política e institucional coincidirá con una fronda social creciente, con amenazas y riesgos de huelgas y aparición de nuevos momentos de protesta, inflamables.
10-06-2022 | Fuente: abc.es
Macron y Mélenchon suben, Le Pen se estanca y el PS, invisible según los últimos sondeos
Según los últimos sondeos del viernes, el partido de Emmanuel Macron ganará la primera de las elecciones legislativas, el domingo que viene, y pudiera tener la mayoría en la segunda vuelta, el domingo día 19, seguido, como segunda fuerza política nacional, de la coalición de extrema izquierda populista liderada por Jean-Luc Mélenchon, De acuerdo con el sondeo publicado por 'Les Echos' (matutino de referencia financiera), este pudiera ser el resultado de la primera vuelta, el domingo: Renacimiento, el partido de Macron, y su coalición de partidos de la mayoría presidencial, Juntos, pudieran tener el 28 % de los votos, en la primera vuelta. La Nueva Unión Popular, Ecológica y Social (NUPES), una coalición liderada por La Francia Insumisa (LFI, extrema izquierda populista), liderada por Jean-Luc Mélenchon, pudiera tener un 25 %. El PS queda «eclipsado» y parcialmente «invisible» en NUPES. Agrupación Nacional (extrema derecha), el partido de Marine Le Pen, pudiera tener un 18 %, seguida de Los Republicanos (LR, derecha tradicional) con 11 %, y Reconquista (ultra derecha) con 6 %. Otros seis grupúsculos de izquierdas diversas, extremas izquierdas, ecologistas independientes otras oscilan entre el 1 y el 3 % de intenciones de voto, en la primera vuelta. A la segunda vuelta solo podrán pasar los candidatos que superen el 50 % de los votos en alguna de las 577 circunscripciones; o los tres candidatos mejor situados. Esa «criba» y un abstención previsiblemente histórica del 46 al 48 % puede ser positiva para Macron, relativamente positiva para Mélenchon y negativa para Le Pen. Según el sondeo de 'Les Echos', Macron y sus aliados pudieran conseguir una mayoría absoluta de 290 a 330 diputados; Mélenchon pudiera conseguir una entrada excepcional con 160 a 190 diputados, con un PS muy bajo; Le Pen haría una entrada histórica en la Asamblea Nacional con 20 o 30 diputados; y la derecha tradicional pudiera retroceder pero teniendo todavía entre 50 y 70 diputados. En la primera vuelta, el domingo, Macron y la derecha tradicional se beneficiarán del motivo «masivo» de clases medias y acomodadas. Mélenchon espera conseguir todos los votos de protesta (extrema izquierda, socialista, ecologista y jóvenes de los suburbios). Le Pen seguirá contando con el voto popular obrero tradicional. Ante la segunda vuelta, el domingo día 19, Macron espera beneficiarse del voto legitimista de todas las familias moderadas, de la derecha tradicional al socialismo europeísta hostil a Mélenchon. Le Pen pudiera ser víctima de la abstención, de sus enfrentamientos con la extrema derecha ultra, y de su escasa implantación nacional. Mélenchon espera beneficiarse de la implantación relativamente nacional de su coalición, del voto joven rupturista al voto de las izquierdas reticentes a las políticas económicas europeas.
08-06-2022 | Fuente: abc.es
La alianza izquierdista de Mélenchon pisa los talones a Macron en las encuestas de las legislativas francesas
Ante las elecciones legislativas del 12 y el 19 próximos, los últimos sondeos y estimaciones, históricamente fiables, anuncian una Francia dividida en tres grandes familias enfrentadas a primera sangre política, con una Asamblea Nacional (AN) posiblemente favorable a Emmanuel Macron, con muy poderosas oposiciones de extrema izquierda y extrema derecha populistas, anti europeas, proteccionistas, anti Alianza Atlántica. Según las estimaciones del vespertino 'Le Monde', el partido de Macron, Renacimiento, y los grupúsculos que apoyan al presidente (centristas, liberales, independientes, incluso socialistas rosa ultra pálido), unidos en una coalición reformista, Juntos, suman un 28 % de intenciones de voto en la primera vuelta. En ese bloque social, cultural y político cohabitan conservadores, liberales, reformistas, que cuentan con el voto de clases medias más o menos acomodadas, hombres y mujeres de más de 40 años, con ingresos relativamente más altos de la media. Sin olvidar a los pensionistas y agricultores, electoralmente conservadores. Según el mismo estudio de Le Monde, la Nueva Unión Popular, Ecológica y Social (NUPES) tiene un 27,5 % de intenciones de voto en la primera vuelta, integrando a todas las izquierdas (PS, PCF, Ecologistas, extremas izquierdas), bajo el liderazgo absoluto de La Francia Insumisa (LFI, extrema izquierda populista), el partido de Jean-Luc Mélenchon. Su electorado es esencialmente joven, vive muy mayoritariamente en los suburbios, y se considera víctima de la crisis económica. Integrados en NUPES, el socialismo y el comunismo históricos se «diluyen» en una coalición anti europea, anti atlántica, proteccionista con propuestas económicas de mucho gasto público, que alejarían a Francia de la zona euro. El estudio de Le Monde concede a las extremas derechas un 25 % de intenciones de voto dividas en dos familias antagónicas: la Agrupación Nacional (AN), el partido de Marine Le Pen, tiene un 20 % de posibles electores. Reconquista, el grupúsculo ultra de Éric Zemmour solo tiene un 5,5 % de posibles votantes. El partido de Le Pen es el primer partido obrero de Francia, desde hace más de veinte años. Zemmour encarna una ultra derecha ultra muy alejada de los obreros y clases populares. La derecha tradicional, un 11% La derecha tradicional de Los Republicanos (LR, el partido de Nicolas Sarkozy, heredero de las derechas del general de Gaulle, Giscard y Chirac) tiene un 11 % de intenciones de voto. Se juega su hundimiento histórico o su problemático "renacimiento". Con esas intenciones de voto, en la primera vuelta (domingo día 12), la segunda y decisiva (el domingo día 19), se anuncia relativamente favorable a la coalición macronista. En la primera vuelta, el modelo electoral francés favorece la diversidad y fragmentación. En la segunda vuelta, los partidos minoritarios, las coaliciones poco unidas, pueden ser perder mucho terreno. Según el conjunto de las estimaciones de Le Monde, LCI, Challenges, L?Express y BFMTV, el partido de Macron, Renacimiento, y su coalición, Juntos, pudieran conseguir, en la segunda vuelta, una mayoría absoluta de 295 diputados, en una Asamblea Nacional, que tiene 577 escaños. Incluso si la «macronía» no alcanzase la mayoría absoluta (289 diputados), una modesta mayoría relativa le permitiría gobernar en solitario. La izquierda: entre 180 y 190 diputados A la izquierda, NUPES pudiera conseguir entre 180 y 190 diputados. Una entrada excepcional de las extremas izquierdas anti europeas en la Asamblea Nacional (AN), acompañadas de la marginación histórica del PS. Mélenchon, líder de extrema izquierda populista, aspira a «imponer» a Macron su candidatura como primer ministro. Hipótesis todavía muy alejada de la realidad. A falta de conocer los resultados definitivos. A la extrema derecha, los enfrentamientos a cara de perro entre Marine Le Pen y Éric Zemmour tendrá un costo político duro: la entrada derecha hará una entrada espectacular en la Asamblea Nacional (AN), pero será víctima de sus divisiones. Los Republicanos (LR, derecha tradicional) aspira a conseguir o preservar un grupo parlamentario de 40 o 50 diputados, que pudiera funcionar como partido «bisagra» en permanente chalaneo como el partido de Macron. Con una abstención muy alta, que pudiera ser superior al 40 % del electorado, esas estimaciones podrán matizarse. Sin embargo, en Francia, los sondeos y estimaciones han sido históricamente muy exactos, con márgenes del 1 al 2 % en los posibles errores. A falta de «matizar» la panorámica de los últimos sondeos, todo parece confirmar que Francia entra en una zona de turbulencias políticas muy profundas, con los partidos históricos hundidos y la emergencia espectacular de los extremismos populistas, con Macron ejerciendo un poder personal solitario.
31-05-2022 | Fuente: abc.es
Giorgia Meloni, el nuevo rostro de la derecha italiana que quiere desplazar a Matteo Salvini
Es la cara de la nueva derecha y aspira a convertirse en la primera mujer que llega a ser primera ministra en Italia. Giorgia Meloni (Roma, 45 años), líder del partido Fratelli d?Italia (Hermanos de Italia) se ha confirmado, en la reciente convención programática en Milán, la capital económica del país, como la candidata más acreditada del centro derecha para el Palacio Chigi, sede de la presidencia del Gobierno, lanzando este mensaje: «Nace el partido de los conservadores, alternativos a la izquierda. Estamos listos para gobernar». En estos últimos meses de legislatura, Meloni encabeza las encuestas, que dan al centro derecha ganador en las elecciones generales previstas para marzo 2023, aunque podrían adelantarse. A los 15 años, Meloni se inició en la política, en el movimiento estudiantil. Antes de hacerse periodista, se buscó la vida en diversos trabajos, como camarera o ?baby sitter?. A los 21 años fue elegida asesora de la provincia de Roma. Tiene el récord de ministro más joven en la historia republicana, cuando a los 31 años fue nombrada responsable de la cartera de Juventud en el Gobierno de Silvio Berlusconi. Es la única mujer líder de un partido político italiano. En 2020 fue elegida presidenta del Partido de los Conservadores y Reformistas Europeos, del que también forma parte su socio español Vox. Madre soltera, Meloni mantiene una relación con un periodista, padre de su hija Ginevra. En el libro autobiográfico, ?Yo soy Giorgia. Mis raíces, mis ideas? (Rizzoli, mayo 2021), del que se publicaron 14 ediciones en tres meses, cuenta que nació porque su madre decidió no abortar y que su padre, un asesor fiscal en Roma, abandonó el hogar y se marchó a las islas Canarias cuando ella tenía 12 años. «Debo todo solo a mi madre. Porque la verdad es que yo no debería haber nacido ?explica Meloni? . Cuando ella se quedó embarazada, tenía 23 años, una hija (Arianna) de un año y medio y un compañero ?mi padre? con el que no andaba ya de acuerdo y que, desde hacía tiempo, tenías listas las maletas para marcharse lejos. Una familia herida (?). Casi la habían convencido de que no tenía sentido dar a luz a otra niña en esa situación». Al final, cuando su madre se dirigía a la clínica para abortar, en la puerta cambió de idea: «No quiero abortar. Mi hija tendrá una hermana». Esta es la confesión que hizo a Meloni su madre. Meloni se ha convertido en un fenómeno político. Su análisis geopolítico sobre la guerra de Ucrania, muy atlantista, y de apoyo a Draghi en el envío de armas a Kiev, se alaba por su lucidez, distanciándose de Salvini. El consenso que ha logrado Meloni es extraordinario. En diciembre de 2012, fue cofundadora de Hermanos de Italia, del que es presidenta. Hoy se ha convertido en el primer partido italiano: la sociedad SWG le otorga un 22,6% en intención de voto, por encima del Partido Democrático (21,8%), de izquierda, en un sondeo del 23 de mayo. Meloni encabeza las encuestas, que dan al centro derecha ganador en las elecciones generales previstas para marzo 2023 Se ha beneficiado políticamente al estar en la oposición al Gobierno de Mario Draghi. Hermanos de Italia es el único de los grandes partidos que no forma parte del Ejecutivo de unidad nacional. Los sondeos indican que si hoy hubiera elecciones, las ganaría el centro derecha. De ahí que Meloni aspire legítimamente a convertirse en la líder de la coalición del centro derecha, al desplazar al secretario Matteo Salvini, a quien ha abandonado más de la mitad del electorado que lo votó en las elecciones europeas de 2019. Entonces, la Liga obtuvo el 34,26% de los votos, hoy se sitúa en el 15,8%, siendo el tercer partido más votado. Por su parte, Hermanos de Italia, que alcanzó el 6,44% hace tres años, ha crecido casi 16 puntos porcentuales. Se demuestra así que Liga y Hermanos de Italia son vasos comunicantes en el electorado de la derecha: lo que perdió Salvini casi lo ha ganado Meloni. A diferencia de Salvini, que se identifica con Marine Le Pen, la líder de Hermanos de Italia afirma que «no se ve representada en la Lepen». Es, además, la política mejor valorada, después del presidente de la República, Sergio Mattarella, y del primer ministro, Mario Draghi. Meloni mantiene con Draghi una relación «buena y cordial». Un nuevo viaje Hermanos de Italia es heredero de una cultura nacida del posfascismo, pero no puede ser considerado neofascista, según el politólogo y profesor emérito de Historia contemporánea Ernesto Galli della Loggia: «Fratelli d?Italia podría legítimamente aspirar a representar en Italia la derecha conservadora que nunca existió en la Segunda República. Una derecha conservadora muy diferente a la del pasado». Giorgia Meloni explicó en la Convención de Milán cuál es la identidad del partido: «No somos una repetición de cosas ya vistas, de las viejas etiquetas. Estamos listos para emprender un nuevo viaje que traerá las ideas de los conservadores al Gobierno del país, cuando los italianos nos llamen a esta responsabilidad». El profesor de Historia Contemporánea en la Universidad LUISS de Roma, Giovanni Orsina, el politólogo y escritor que mejor ha explicado hacia dónde camina la derecha y el centroderecha italianos, y por tanto probablemente Italia, describe así el camino emprendido por Meloni: «Es innegable que diseña cada vez con mayor precisión el perfil de su partido, le otorga una creciente centralidad en el discurso público, se esfuerza por ampliar los límites de su clase dirigente y desarrollar un programa de Gobierno. En definitiva, Meloni está haciendo política». A diferencia de Salvini, que se identifica con Marine Le Pen, la líder de Hermanos de Italia afirma que «no se ve representada en la Lepen» El profesor Orsina considera que el nuevo curso de Giorgia Meloni es útil para el centro derecha y el país, y le despeja el campo de la etiqueta neofascista que todavía algunos se empeñan en mantener: «Hacer los exámenes a Meloni ?comenta Orsina? es un ejercicio periodístico bastante común y también se está volviendo un poco desagradable». Hermanos de Italia recoge el llamado voto ?de protesta?, un electorado que se sitúa en posiciones de profunda desconfianza hacia las instituciones nacionales y europeas, hacia los tecnócratas y la comunicación dominante, y hacia el grupo de poder político y económico. El mérito de Meloni es que «trata de encauzar a esos votantes ?de protesta? dentro de un camino estructurado políticamente ?mejor dicho: ideológicamente?, asegurándose de que dejen de protestar sin más y se pongan al servicio de un auténtico y real proyecto de Gobierno». No lo tendrá nada fácil. Meloni suscita envidias incluso en los partidos de la coalición del centro derecha (Liga y Forza Italia), con algunas voces que la consideran ?arrogante?. Según el empresario Guido Crosetto, cofundador de Hermanos de Italia, «todos tienen envidia de Giorgia: harán cualquier cosa para no tenerla en el Palazzo Chigi».
11-05-2022 | Fuente: abc.es
Comunitarismo y multiculturalismo, primer tema de campaña para elegir la nueva Asamblea Nacional de Francia
Comunitarismo y multiculturalismo se han convertido en el primer y explosivo tema de la campaña de las elecciones legislativas de junio, cuando se anuncia una entrada espectacular la extrema izquierda y la extrema derecha populista en la nueva Asamblea Nacional (AN), primera cámara del Parlamento francés. Dirigiéndose a los candidatos a diputados de su partido, ¡Juntos.! Emmanuel Macron lanzó la campaña en estos términos: «Debemos combatir, al mismo tiempo, un proyecto de exclusión, a la extrema derecha; y, en el otro extremo, un proyecto que ha elegido el comunitarismo». En el partido de Macron cohabitan centristas, derecha liberal, socialdemócratas y ecologistas. Hundidos los grandes partidos del socialismo y la derecha histórica, el presidente reelegido nombra con precisión sus principales enemigos: Le Pen y Mélenchon, líder de la Nueva Unión Popular Ecológica y Social (NUPES), defensora con pocos matices del nuevo comunitarismo y multiculturalismo a la francesa. Marine Le Pen, por su parte, ha lanzado su campaña con esta sentencia: «Mélenchon quiere transformar la Asamblea Nacional en una ZAD». ZAD, se refiere a «zona a defender»? en la terminología okupa, una ZAD es «un neologismo militante, utilizado para designar una zona okupada con vocación política, ecologista o comunitario». Bajo el liderazgo bonapartista de Jean-Luc Mélenchon, NUPES integra a una decena de partidos y grupúsculos, entre los que se encuentran el PS y el PCF. La Francia Insumisa (LFI) lidera el conjunto y aspira a ser el primer partido de oposición en la nueva Asamblea Nacional. François Ruffin, diputado candidato a la reelección, muy próximo a Mélenchon, ha lanzado la campaña común en estos términos: «La Asamblea Nacional debe ser representativa de la diversidad de la sociedad». Con esa terminología «soft», el candidato de extrema izquierda comienza a pedir el voto de los franceses negros y musulmanes. En la primera vuelta de la elección presidencial, el 10 de abril último, el 69% de los electores musulmanes votaron a Mélenchon. En Francia (67,8 millones de habitantes) no existen las estadísticas étnicas ni religiosas. Pero se suele estimar que unos 6 millones de franceses son musulmanes. Según el Consejo representativo de las asociaciones negras de Francia (CRAN) entre 4 y 6 millones de franceses serían negros. Esa diversidad étnica tiene una importancia creciente en las distintas elecciones locales, regionales, legislativas y presidenciales. Por vez primera en la historia de la Asamblea Nacional (AN) esa temática se ha convertido en campo de batalla entre los tres grandes bloques que dominarán la primera cámara del Parlamento francés.
09-05-2022 | Fuente: abc.es
Macron celebra el Día de Europa ante el avance imparable del euroescepticismo en Francia
Cuando Emmanuel Macron hace el elogio del Día de Europa, en Estrasburgo, el éxito de las campañas de Marine Le Pen (extrema derecha) y Jean-Luc Mélenchon (extrema izquierda) confirman de manera espectacular la irrupción de una Francia euroescéptica, con unos índices de desconfianza hacia la UE semejantes a los del Reino Unido y Turquía. Mientras el presidente Macron se toma su tiempo para cambiar de gobierno, y viaja al Parlamento Europeo y Berlín para confirmar las ambiciones europeas de Francia, presidenta en funciones de la UE, Le Pen y Mélenchon tienen un éxito nacional considerable, lanzando sus respectivas campañas euro escépticas para entrar con mucha fuerza en la nueva Asamblea Nacional (AN) elegida el 12 y el 19 de junio que viene. Las campañas de Le Pen y Mélenchon se apoyan en la base social del último Eurobarómetro: apenas un 32 % de los franceses tienen hoy confianza en la UE. Según el mismo Eurobarómetro, un 39 % de los ingleses y un 31 % de los turcos decían tener confianza en Europa. El último Eurobarómetro, de enero y febrero, confirmó una tendencia de fondo: la emergencia, en Francia, de corrientes euroescépticas muy profundas. Una novedad radical en uno de los países fundadores del proyecto histórico de la Construcción política e Europa. En España, Alemania e Italia, la confianza en la UE sigue siendo del 45, el 48 y el 45 %, respectivamente. Una cifra muy superior a la decadente confianza francesa. Tendencia antieuropea Desde su primera elección, el 2017, el presidente Macron anunció su gran proyecto de «reformar Francia para refundar Europa». Las reformas macronianas quedaron empantanadas entre el 2018 y el 2019, víctimas de la fronda social de los chalecos amarillos de izquierda y derecha. La reciente campaña presidencial profundamente euroescéptica de Le Pen y Mélenchon ha tenido mucho éxito. La campaña de las elecciones legislativas del mes de junio que viene confirma y agrava la tendencia anti europea. En Hénin-Beaumont, en el norte de Francia, Marine Le Pen ha iniciado su campaña con tres temas básicos: contra Macron, contra Mélenchon y contra la Unión Europea. En Aubervilliers, en la periferia norte de París, «fagocitado» el Partido Socialista (PS) Jean-Luc Mélenchon ha lanzado la campaña de la Nueva Unión Popular Ecológica y Social (NUPES) con los mismos temas, insistiendo en el «deber» de "desobediencia" contra los acuerdos y tratados de la UE. Le Pen y Mélenchon no hablan abiertamente de «salida» de Francia de la UE, pero su euroescepticismo rampante es una forma apenas velada de frexit que echa sus raíces en una Francia que desconfía de la UE que ella misma contribuyó a fundar.
07-05-2022 | Fuente: abc.es
Macron defiende en su investidura una Francia fuerte en una Europa soberana
Tras la ceremonia solemne de su investidura oficial como jefe del Estado, en el palacio del Elíseo, Emmanuel Macron reafirmó la mañana del sábado los grandes principios que debieran orientar su segundo mandato presidencial: afianzar el puesto de Francia en una Europa «soberana» militarmente, confirmar reformas nacionales de fondo muy alejadas de «quimeras» y «arcaísmos». En apenas quince minutos, con un lenguaje de gran «monarca republicano», Macron hizo un balance ambicioso y reformista, para Francia y para Europa, saliendo al paso, de frente, contra la extrema derecha de Marine Le Pen y la extrema izquierda de Jean-Luc Mélenchon, sin citarlos directamente. ¿Cómo poner en práctica ese arco iris de ambiciones? «Trabajando, actuando, en acción, sin descanso», en movimiento «permanente», para «reafirmar el puesto de Francia como nación independiente en una Europa soberana». Soberanía Dos mensajes esenciales: Francia es independiente, gracias a su arsenal nuclear estratégico, tercera potencia mundial; la Francia macroniana sigue defendiendo la «soberanía militar» de Europa, en el marco de su alianza sin tacha con la OTAN. Dicho de otro modo: Macron sigue defendiendo la construcción de una Europa de la defensa. A juicio de Macron, la soberanía francesa tiene una matriz cultural: «Nuestra cultura, nuestra lengua, son una fuente de unión nacional, con mensajes universales, de los derechos del hombre al servicio de los ciudadanos unidos por una misma visión de la libertad y la vida en común». Unión de izquierdas Sentados esos principios nacionales y europeos, Macron insistió en la «imperiosa necesidad» de seguir trabajando en frentes nacionales: mejorar la solidaridad, reafirmar la indispensable seguridad, combatir las amenazas terroristas, mejorar los servicios públicos. Desde el púlpito jupiterino de esa retórica de gran «monarca republicano», Macron no olvidó salir al paso de sus principales rivales políticos parlamentarios. Contra la unión de las izquierdas, bajo la bandera de la extrema izquierda de Jean-Luc Mélenchon, Macron denunció «la tentación y las quimeras, que pueden ser peligrosas». Contra las extremas derechas lideradas por Marine Le Pen, Macron reafirmó los valores y principios de una solidad «libre y abierta», «una Francia independiente en una Europa soberana», muy alejadas de los «repliegues nacionalistas».
07-05-2022 | Fuente: abc.es
Le Pen y Mélenchon, antieuropeistas en la Asamblea Nacional
Por vez primera en la historia política de Francia, la extrema derecha y la extrema izquierda antieuropeas, tendrán una presencia muy importante en la nueva Asamblea Nacional (AN) elegida el mes de junio que viene. Francia, motor histórico de la construcción política de Europa, con Alemania, siempre han existido fuerzas políticas «euroescépticas», nacionalistas y ultranacionalistas. La AN rechazó en 1954 el proyecto de Comunidad Europea de Defensa (CED), el primer gran proyecto de Europa de la Defensa. En 2005, Francia rechazó con un referéndum nacional el proyecto de Tratado que debía establecer una Constitución europea. Esas profundas corrientes antieuropeas cohabitaron y fueron compatibles con el europeismo intachable de los grandes partidos de izquierda y derecha y de todos los presidentes de izquierda y derecha, desde la primera Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA, 1951). La gran novedad histórica de las elecciones legislativas, del 12 y el 19 de junio próximo, es la entrada previsiblemente espectacular en la nueva AN de Agrupación Nacional (AN, extrema derecha), el partido antieuropeo de Marine Le Pen, y de La Francia Insumisa (LFI), el partido antieuropeo de Jean-Luc Mélenchon. Según las primeras estimaciones, Emmanuel Macron «debiera» tener una mayoría absoluta o considerable en la nueva AN. Pero la entrada de Le Pen y Mélenchon en la primera cámara del Parlamento será muy ruidosa, fiel reflejo de la emergencia de una Francia profunda, periférica y antieuropea, popular, seducida por las sirenas populistas de extrema izquierda y extrema derecha. Muchas coincidencias Ante Europa, el puesto de Francia en la construcción política de Europa, y la defensa militar de un continente amenazado por el imperialismo de Vladímir Putin. Le Pen y Mélenchon coinciden en todos los puntos esenciales: ?Reclaman la salida inmediata de la OTAN, sustituida por una «equidistancia» hacia Moscú y Washignton. ?Defienden la «desobediencia» hacia tratados y normas comunes de la UE en materia económica y comercial: una forma apenas velada de «Frexit», salida de Francia de la UE. ?Defienden la «supremacia» de las leyes y proyectos políticos nacionales contra el «liberalismo salvaje» y la «burocracia apátrida» de la UE. ?Contra la UE defienden una «Europa de las naciones soberanas» que «renegociaría» sus relaciones con Rusia. En términos «prácticos», parece poco o nada probable que tales proposiciones y proyectos de políticas sean realidad, mañana, a corto plazo. Queda la evidencia: se trata de una novedad radical en la historia política de Francia y Europa. Hundidos o en estado comatoso los partidos políticos tradicionales, de izquierda y derecha, sólidos defensores del puesto de Francia en la construcción política de Europa, Le Pen y Mélenchon anuncian la consolidación de una Francia antieuropea, hostil a los proyectos del presidente Macron.
02-05-2022 | Fuente: abc.es
Mélenchon intenta unir a la izquierda francesa bajo el paraguas populista
Jean-Luc Mélenchon, líder de La Francia Insumisa (LFI, extrema izquierda populista), está negociando con Europa-Ecología Los Verdes (EELV), el PCF y la dirección del PS, un «acuerdo histórico» de «unión popular», aspirando a conseguir en las elecciones legislativas del mes de junio una mayoría parlamentaria contra la Unión Europea, la Alianza Atlántica y Emmanuel Macron. La dirección de LFI y EELV llegaron el lunes a un acuerdo de principio, que el PCF espera poder suscribir «con rapidez». Las negociaciones entre el partido de Mélenchon y la dirección del PS corren el riesgo de ahondar la crisis más grave de la historia del socialismo francés. Desde el año 2017 y en una Asamblea Nacional de 577 diputados, LFI tiene 17; el PS, 24; el PCF, 11; y EELV, ninguno. En total, hoy, 52 diputados de izquierdas, cuando el partido de Emmanuel Macron, La República En Marcha, tiene 267, y cuenta, así mismo, con el apoyo parlamentario de otros 79 diputados centristas y liberales. Grandes rupturas Mélenchon dice estar convencido de que su proyecto de Unión Popular permitirá conseguir una mayoría parlamentaria que obligaría a Macron a nombrarle primer ministro. El líder de extrema izquierda está dispuesto a salir de la Alianza Atlántica y avanzar los peones de un inconfesable ?frexit rojo? (salida de Francia de la UE), negarse a respetar los tratados de libre comercio (por «ultracapitalistas»), las normas presupuestarias de la zona euro (por «antifrancesas»), y anunciando la violación de muchas normas europeas negociadas entre los miembros de la UE durante las últimas décadas. Sin presencia en la Asamblea Nacional, EELV ha aceptado tal proyecto gubernamental aspirando a conseguir algunos diputados. El PCF ha sido históricamente un partido antieuropeo, anti Alianza Atlántica: no tendrá problemas para aceptar los proyectos ultranacionalistas de Mélenchon. En el seno del PS, las negociaciones de la dirección con LFI han desenterrado el riesgo de un cisma histórico en la historia del socialismo francés, que François Hollande, expresidente de la República, ha denunciado en estos términos: «Creo que la dirección del PS terminará rechazando el acuerdo con Mélenchon. Un acuerdo de ese tipo significaría que el PS ha decidido desaparecer. El acuerdo propuesto por Mélenchon también es inaceptable desde el punto de vista electoral, ya que significaría la desaparición de las candidaturas socialistas en dos tercios o tres cuartos de las circunscripciones». Abundando en esas críticas, Jean-Christophe Cambadélis, ex secretario general del PS, hace este análisis de fondo: «Mélenchon no puede unir a las izquierdas ni a los franceses. El programa de Mélenchon es una ruptura con la historia del socialismo francés». El acuerdo entre LFI y EELV quizá tenga una cierta dimensión simbólica. En la primera vuelta de la elección presidencial, el 10 de abril pasado, Mélenchon consiguió el 21,95 por ciento de los votos, detrás de Macron (27,85) y Le Pen (23,14). El candidato ecologista, Yannick Jadot, solo consiguió el 4,63 por ciento. Con esos resultados y 17 diputados, de extrema izquierda y ecologistas, no pueden esperar milagros, incluso si el PCF se suma al acuerdo de Unión Popular. Victoria extremista La eventual participación del PS en el proyecto de Mélenchon tendría dos consecuencias sin duda históricas: división fratricida del socialismo francés y triunfo en Francia de una izquierda antieuropea, anti Alianza Atlántica, con un programa que ha sido calificado de ?frexit rojo?: sacar a Francia de la UE, desde la izquierda populista. Jean Quatremer, especialista en temas europeos del matutino ?Libération?, resume ese problema de este modo: «Con Mélenchon, la izquierda proeuropea está desapareciendo en Francia, donde siempre hubo dos izquierdas: una proeuropea, encarnada por los socialistas; y otra soberanista, encarnada por los comunistas. Como el partido de Marine Le Pen, el partido de Mélenchon no propone un ?frexit? brutal, pero avanza, enmascarado, para conseguir el mismo resultado, aplicando el principio de la desobediencia europea, cesando de aplicar las normas y tratados europeos en materia de competencia comercial, libertad de circulación de capitales o rompiendo con los programas de Europa de la defensa».