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Noticias de marine le pen

18-05-2019 | Fuente: abc.es
Salvini encabeza un «cónclave» de líderes de la extrema derecha europea con la vista puesta en Austria
Líderes de la ultraderecha nacionalista y xenófoba de once países europeos se dieron cita en la plaza central de la capital lombarda, frente al Duomo, ante decenas de miles de personas para mostrar su fuerza ante las próximas elecciones europeas, gritando sobre todo contra la inmigración y contra la actual Unión Europea. En realidad, en Milán se manifestaron dos Europas: frente a la ola populista encabezada por el líder de la Liga, Matteo Salvini, en Milán se dieron cita también miles de personas para expresar su oposición a la extrema derecha y en particular a Salvini, mostrando centenares de pancartas, muchas de ellas en los balcones, contra el ministro del Interior. Con esta gran manifestación de líderes ultraderechistas europeos, Matteo Salvini ha pretendido mostrar su liderazgo, sobre todo en clave interna, pues el secretario de la Liga piensa en legitimarse en estas elecciones como el gran líder italiano con aspiración a convertirse en primer ministro. Entre los líderes europeos que han acompañado a Salvini el más famoso ?quizás el único realmente famoso- ha sido Marine Le Pen, icono de la extrema derecha francesa desde los años 90, que ha sido contestada al inicio de su intervención por jóvenes que han exhibido diversas pancartas, en su mayoría con referencia al rechazo del fascismo. Junto a Salvini y Le Pen estuvieron los representantes de los «partidos hermanos» de Holanda, Bélgica, Austria, Alemania, Bulgaria, Eslovaquia, República Checa, Estonia, Dinamarca y Finlandia. Salvini, dispuesto a morir por Italia Marine Le Pen proclamó que los soberanistas «no queremos ya a esta Europa». Cerró el mitin Matteo Salvini, quien fue acogido también por decenas de jóvenes con pancartas en su contra y gritos de «bufón» y «fascista». El líder de la Liga, en un discurso cargado de retórica populista, destacó que en la plaza no estaba la ultraderecha, sino los representantes de «la política del sentido común». Salvini citó en varias ocasiones a Juan Pablo II, «que hablaba de fraternidad y solidaridad en una Europa desde el Atlántico a los Urales». Evocó al papa Wojtyla para que «Europa se encuentre así misma y descubra sus raíces». Salvini se propuso como un líder que «habla del futuro, frente a los que piensan en el pasado». Citó a los padres fundadores de Europa para señalar que esa «Europa ha sido destruida por los Macron, la Merkel?». En definitiva, Salvini al resaltar que «estamos escribiendo la historia», se propuso como el salvador de una nueva Europa, reiterando su política de puertos cerrados a la inmigración y proponiendo a los italianos una fiscalidad en la que «ninguno pagará más del 15 por 100 de impuestos». En fin, un Salvini mesiánico ofreció hasta su vida: ?Se sirve para vosotros, para Italia, para mis hijos, yo doy la vida. No me paro delante de nada y de ninguno: Es un compromiso de honor?. La lMarine Le Pen, líder de Agrupación Nacional (AN) - REUTERS Contradicciones La concentración ha puesto de manifiesto, a partir del eslogan con que ha sido convocada, las profundas contradicciones, incluyendo escándalos, de estos partidos y sus líderes. El eslogan bajo el palco fue bilingüe: «¡Primero Italia! El sentido común en Europa». Para los extranjeros solo se tradujo en inglés la segunda frase, una censura obvia porque hubiera sido absurdo desplegar lemas como «Primero la Francia», «Primero Finlandia» o «Primero Alemania». En cuanto al lema de «La Europa del sentido común», numerosos medios se han hecho eco de cómo estos partidos populistas han utilizado fondos públicos del parlamento europeo para cenas de gala rociadas con champagne. Para trazar una radiografía de los partidos soberanistas reunidos en la plaza del Duomo de Milán basta con seguir algunas investigaciones que se han hecho sobre el dinero, sobre los orígenes de la financiación, ya sea la procedente de algunas sociedades con sede en Suiza o la que les llega desde de Rusia. De ello puede hablar Marine Le Pen y lo prueba el terremoto en el gobierno austriaco, con la dimisión del vicecanciller austriaco Strache después del video hablando de favores recíprocos con los rusos.
18-05-2019 | Fuente: abc.es
Miedo en la UE a un frente antieuropeo de bloqueo
Las próximas elecciones europeas plantean una incógnita que no se había dado nunca antes en la Unión Europea. ¿Conseguirán los partidos antieuropeos sumar una minoria de bloqueo para boicotear la legislatura? Hasta ahora, en todas las legislaturas, la suma de los diputados euroescépticos habia sido siempre irrelevante. La que ahora termina ha estado marcada por una actividad muy relevante por parte de los partidos nacionalistas, empezando por el británico UKIP que se ha salido con la suya y ha dejado al Reino Unido en una situación de división política y un bloqueo institucional como no había conocido este país durante generaciones. En los últimos cinco años los diferentes grupos que se reclaman de ideología nacional-populista no han logrado formar un frente común, divididos por aspectos que en ciertos países se consideran tabú como las posiciones atribuidas ante el Holocausto judío, y por matices que imposibilitaban formalizar una coalición en la que estuviesen juntos, por ejemplo, la francesa Marine Le Pen o el británico Nigel Farage. La llegada al poder en Italia de un personaje como Mateo Salvini y la consumación del Brexit podría servir para desbridar todo tipo de amalgamas después de las elecciones europeas. Los planes de Steve Bannon, el antiguo consejero áulico del presidente norteamericano Donald Trump, de constituir una alianza de fuerzas populistas no han funcionado -como tal vez el podía haber esperado- pero todas sus maniobras no han sido en vano. Cuando Trump ganó las elecciones, el primer europeo a quien recibió fue a Nigel Farage. El ultimo europeo el que ha estrechado la mano ha sido al primer ministro húngaro Viktor Orban, cuyo partido acaba de ser suspendido como miembro del grupo Popular Europeo, precisamente por sus ideas nacionalistas y su resistencia a asumir los principios de solidaridad que promueve la Comisión Europea. El riesgo que plantea esta situación es que recuerda que el primer paso del proceso que terminó con el referéndum sobre la salida del Reino Unido de la UE fue precisamente la decisión del Partido Conservador de abandonar el grupo Popular Europeo. En la actualidad, varios países además de Italia tienen gobiernos sustentados o inspirados por fuerzas populistas de derecha radical. En Polonia, Hungría, Austria u Holanda. En Francia podrían ser la primera fuerza política, en la República Checa son determinantes, en Bélgica los nacionalistas flamencos son ya el partido más importante?.Incluso en los paises nordicos, desde Dinamarca hasta Finlandia, están en la primera línea política.
18-05-2019 | Fuente: abc.es
Le Pen mantiene su primer puesto para las europeas según todos los sondeos
Todos los sondeos anuncian un «terremoto» político en Francia, con motivo de las elecciones europeas. La extrema derecha de Marine Le Pen se cotiza como posible gran vencedora, al frente del primer partido de Francia. Emmanuel Macron confirma su aislamiento político continental. Las izquierdas históricas, socialistas y comunistas, se hunden ante la ascensión de la extrema izquierda populista. Todos los sondeos de las últimas dos semanas afirman que Agrupamiento Nacional (AN, ex-Frente Nacional, FN), el partido de Marine Le Pen, puede conseguir entre el 23 y el 24 % de los votos nacionales, convirtiéndose en el partido más votado, el primer partido de Francia. La extrema derecha francesa ya ganó de manera espectacular las elecciones europeas del 2014 (con un 25 % de los votos). Cinco años después, el mismo triunfo parece más llamativo, cuando otros partidos a la derecha o extrema derecha del Partido Popular Europeo (PPE), anuncian una ola ultra conservadora muy considerable en toda Europa. En segundo puesto, según todos los sondeos, La República En Marcha (LREM, liberal reformista), el partido de Emmanuel Macron, se ha estancado en torno al 21 o el 22 % de las intenciones de voto. Una diferencia de solo 1 ó 2 puntos, pero altamente simbólica, si se confirmarse que el partido del presidente queda relegado a un segundo puesto. LREM parece víctima del aislamiento personal de Macron, en toda Europa. Nathalie Loiseau, la cabeza de lista del partido de Macron, no consigue ser visible. Exministra de asuntos europeos, gran conocedora de la «cocina administrativa» de la UE, no consigue despegar ni dar visibilidad al proyecto presidencial de Renacimiento de Europa. Renacimiento, con R mayúscula. Proyecto ultra ambicioso que no ha conseguido despertar gran interés fuera ni dentro de Francia. Salvarse de la quema Los Republicanos (LR, derecha tradicional) sigue siendo víctimas de la retirada política de Nicolas Sarkozy, sustituido por unos aspirantes a líderes que no consiguen salir del hoyo de un modesto 12 % de intenciones de voto. Se trata de un retroceso histórico del conservadurismo francés tradicional, que tuvo personalidades eminentes, de Valery Giscard d?Estaing a Jacques Chirac. A la izquierda, socialistas y comunistas corren el riesgo del hundimiento histórico. El PS apenas tiene un 5 % de intenciones de voto. El peor resultado potencial de la historia del socialismo francés, que tuvo personalidades europeas de los más altos vuelos, como François Mitterrand o Jacques Delors. El PCF apenas tiene un 3 % de intenciones de voto. El comunismo francés se instala en el gueto de los grupúsculos insignificantes. No habrá comunistas franceses en el nuevo Parlamento Europeo (PE), elegido el próximo día 26. A la izquierda, el único partido que se salva del hundimiento es La Francia Insumisa (LF, extrema izquierda populista), cuyo líder, Jean-Luc Mélenchon, ha intentado montarse al carro de la franquicia de los chalecos amarillos, donde cohabitan familias de extrema izquierda y extrema derecha. En la recta final de la campaña, LFI ha sido víctima de una crisis espectacular: varios de sus cuadros han abandonado el partido de extrema izquierda para apoyar a la extrema derecha de Le Pen. Tragedia política de gran calado: todas las izquierdas, juntas, «pesan» menos que la extrema derecha de Le Pen. Europa Ecología / Los Verdes (EELV) es una federación de familias ecologistas que se cotizan con un 7 % de intenciones de voto. Solos, aislados, sin grandes aspiraciones, los ecologistas franceses quedarían contentos si consiguieran evitar una catástrofe. Existen, todavía, tres grupúsculos de ultra derecha, Francia en Pie (FeP), Los Patriotas (LP), Unión Popular Republicana (UPR), que suman, juntos, entre un 6 y un 8 % de votos, robados a la extrema derecha de Le Pen. A la extrema izquierda, otros dos grupúsculos, Lucha Obrera (LO) y Generación, apenas suman un 3 ó 4 % de intenciones de voto. Votos robados a las izquierdas tradicionales, caídas en una crisis catastrófica. Un archipiélago Esa fragmentación excepcional del paisaje político francés parece anunciar un terremoto o un cambio muy profundo, cuando menos. Todos los partidos políticos tradicionales, de izquierda o derecha, se han instalado en una crisis sin precedentes. Y los nuevos partidos no cuentan con ningún apoyo excepcional. Emmanuel Macron ha devorado a todos los partidos de centro y derecha tradicionales. Pero no cuenta con un apoyo nacional masivo. Sus ambiciones europeas no han encontrado el eco esperado en Alemania, que no comparte los proyectos europeos del presidente francés. Marine Le Pen ha recentrado a la extrema derecha que su padre organizó en torno al difunto Frente Nacional (FN). Y ha creado un partido de nuevo cuño, Agrupación Nacional (AN), que puede convertirse en el primer partido de Francia, con un programa antieuropeo, antiliberal, anticapitalista, haciendo campaña contra todos los pilares de la Unión Europea (UE). Grandes beneficiarios de la antigua Política Agraria Común (PAC), los agricultores y las clases medias francesas no comparten tal hostilidad contra Europa. Varios sociólogos y estudiosos comienzan a afirmar que Francia está viviendo una gran mutación, convertida en un «archipiélago» de comunidades culturales que no siempre se entienden entre ellas. La recta final de las elecciones europeas parece confirmar, en cualquier caso, que Francia está cambiando de modelo político.
16-05-2019 | Fuente: abc.es
¿Qué significa el gesto «OK» usado por Marine Le Pen y asociado a los supremacistas blancos?
Marine Le Pen, líder del partido de extrema derecha francés Agrupación Nacional, ha estado en Tallin, Estonia, para reunirse con diputados del Partido Popular Conservador (EKRE), considerado también de extrema derecha, como parte de unas negociaciones transcontinentales sobre la creación de un nuevo bloque de fuerzas nacionalistas tras las elecciones europeas. Durante el encuentro, Le Pen se hizo un selfi junto a Ruuben Kaalep, un parlamentario del EKRE. El político estonio subió la imagen a su página de Facebook. En ella, ambos salían haciendo el gesto «OK» con la mano, un gesto asociado al supremacismo blanco. ¿Cuál es su significado? Su origen se remonta a 2017 y al foro «4chan». Un usuario creó un post con el título «Operación O-KKK», en referencia al Ku Klux Klan (KKK), con la intención de 'trolear' a Twitter haciendo creer que el gesto era un símbolo del supremacismo blanco. #4chan trolls trying to convince Twitter that OK gesture now a #whitesupremacist symbol. Using hashtags like #powerhandprivilege & #notokay. pic.twitter.com/zsrBYPG2q7? Mark Pitcavage (@egavactip) 27 de febrero de 2017Pero el mensaje fue calando. Miembros de la derecha estadounidense comenzaron a usar el gesto. Jim Hoft, fundador de «The Gateway Pundit», una web estadounidense de noticias y opinión de extrema derecha descrita, además, como una web de noticias falsas, lo hizo en la sala de prensa de la Casa Blanca en 2017. Jim Hoft, Gateway Pundit used their first visit to White House press briefing room to flash racist Pepe hand signal: https://t.co/dUF8dWXglT pic.twitter.com/5qnBBR4jaN? Media Matters (@mmfa) 14 de febrero de 2017 Brenton Tarrant, autor de la masacre en la mezquita de Christchurch y que cuenta en su manifiesto que la visita a varias ciudades francesas «invadidas por no blancos» le empujó a la violencia, aparece en una imagen haciendo el controvertido gesto con la mano. Circula, incluso, una explicación gráfica del «OK». Significa «Poder Blanco» y, para entenderlo, habría que mirar la posición de los dedos medio, anular y meñique, que forman una «W» (White/Blanco), y el círculo formado por el dedo índice y el pulgar, una «P» (Power/Poder). «Nunca había oído hablar del segundo significado de este gesto» En declaraciones a AFP, Marine Le Pen ha pedido la eliminación de la imagen del Facebook del político estonio (ya borrada). «Estaba haciendo una señal que, para mí, significa «OK». Nunca había oído hablar del segundo significado de este gesto trivial», ha explicado. Le Pen añadía que, cuando le dijeron «que podría tener un significado alternativo, pedí inmediatamente que se eliminara la foto de la cuenta de Facebook». Marine Le Pen and Ruuben Kaalep, a well-known neo-nazi, being super happy here in Tallinn. pic.twitter.com/XpsEzalzN7? Vahur Koorits (@VahurKoorits) 14 de mayo de 2019
16-05-2019 | Fuente: elpais.com
Beaucaire, la ciudad en la que la ultraderecha se hizo normal
Julien Sanchez, portavoz de Reagrupamiento Nacional, la nueva formación de Marine Le Pen, gobierna esta pequeña villa del sur del Francia colonizando el espacio público
13-05-2019 | Fuente: abc.es
La fiebre amarilla paraliza las difuntas ambiciones reformistas de Macron
Los proyectos reformistas liberales de Emmanuel Macron han quedado aplazados «sine die», víctimas del síndrome saturnal de los dos años de mandato, que ha paralizado a todos los presidentes de Francia desde hace cuarenta y tres años. La Asamblea Nacional (AN) comenzó a discutir este lunes, en primera lectura, el proyecto de Ley que debe «transformar» la función pública, la burocracia del Estado francesa: era la «gran ambición» del candidato Macron, que llegó a prometer la supresión de 120.000 puestos de funcionarios, para modernizar la burocracia nacional. Elegido presidente hace exactamente dos años, Macron ha renunciado silenciosamente a tal proyecto, explosivo, políticamente. La gran reforma ha quedado desguazada, víctima de la inesperada aparición de la irredenta franquicia de los chalecos amarillos, a mediados del mes de noviembre pasado. Tras seis meses cortos de agitación, el gobierno de Emmanuel Macron ha hecho concesiones presupuestarias por un montante que oscila entre 20.000 y 25.000 millones de euros, según las estimaciones oficiales u oficiosas; y la reforma del modelo burocrático nacional ha sido «peinada» y recortada para intentar evitar nuevos problemas. «Adiós al liberalismo de Macron», comenta a toda página Pierre-Antoine Delhommais, en el semanario Le Point (independiente), agregando: «En apenas seis meses, el presidente parece haber renunciado a liberalizar la economía estatal francesa». «El mamut de la función pública no sufrirá una cura para perder grasa. Será generosamente alimentado», insiste Delhommais, para anunciar el «fin» de las ambiciones liberal-reformistas de Macron. La Asamblea Nacional ha comenzado a discutir y votará, a finales de mayo, la ley que debe «transformar» el modelo burocrático - jacobino francés, pero la timidez de las reformas sometidas a voto parlamentario sugieren un simple «maquillaje», muy alejado de la gran «transformación» anunciada hace dos años. Jean-Pierre Robin, afirma en Le Figaro (matutino conservador) que Emmanuel Macron es víctima del síndrome y «maldición» de los dos años que sufren todos los presidentes de Francia, desde hace cuarenta y tres años. Elegido presidente en 1974, Valery Giscard d?Estaing dio un frenazo a sus reformas en 1976, tras la dimisión de Jacques Chirac como primer ministro, acelerando la división y enfrentamientos entre las derechas francesas. Elegido presidente en 1981, François Mitterrand dio un frenazo y puso fin a su proyectada «construcción del socialismo a la francesa» dos años después, dando un giro de 180 grados a su política económica en 1983. Elegido presidente en 1995, Jacques Chirac se vio forzado a convocar elecciones generales anticipadas en 1997 (perdiendo la mayoría parlamentaria más excepcional de la V República), tras los meses de huelgas y crisis sociales donde quedaron enterrados sus proyectos reformistas. Elegido presidente en 2007, Nicolas Sarkozy se vio forzado a enterrar su proyecto de «ruptura con el conservadurismo de izquierda y derecha», un año después, víctima de un rosario de crisis nacionales y el fantasma de la crisis internacional que llegó el verano del 2008. Elegido presidente en 2014, François Hollande se vio forzado a precipitar una crisis de gobierno y nombrar primer ministro a Manuel Valls dos años más tarde, para intentar combatir las crisis nacionales que continuaron agravándose durante el resto de su mandato, siendo Emmanuel Macron consejero presidencial y ministro de economía. Elegido presidente el 2017, Macron entierra sus difuntas ambiciones liberales más tarde, para intentar apagar el incendio amarillo que estalló el mes de noviembre de 2018 con subvenciones y «cheques» por pagar con Deuda pública. Los sindicatos convocaron el 1º de mayo una primera jornada de protestas contra la Ley que debe transformar la función pública francesa. Seguirán otras. Pero el miedo de fondo que parece estar paralizando a Emmanuel Macron es la «fiebre amarilla» y el fantasma de Marine Le Pen, cuyo partido, Agrupación Nacional (AN), aspira a conquistar el puesto de primer partido de Francia en las elecciones europeas del próximo 26 de este mismo mes de mayo.
12-05-2019 | Fuente: abc.es
La extrema derecha puede convertirse en el primer partido de Francia
Varios sondeos pronostican que Agrupación Nacional (AN, ex Frente Nacional, FN, extrema derecha), el partido de Marine Le Pen, será la primera fuerza política de Francia en las elecciones europeas del próximo día 26. Hasta ayer, todos los sondeos anunciaban un empate técnico de AN y el partido de Emmanuel Macron, La República En Marcha (LREM), con unas intenciones de voto muy semejantes, entre el 21 y el 22 %, con diferencias del 0,5 y el 1 %, a la alza a la baja. El último sondeo de Le Figaro (matutino conservador), TF1 (primera cadena de tv, privada) y RTL (primera cadena radio, privada), anuncia por vez primera la victoria de AN, con un 22,5 / 23 % de intenciones de voto, con una ligerísima ventaja sobre LREM, que pudiera obtener un 22 %. Se trata de una mínima y eventual ventaja, sintomática. LREM parece ser víctima del liderazgo invisible de Nathalie Loiseau, ex ministra de asuntos europeos, prácticamente invisible e inaudible, a dos semanas de un voto políticamente sensible, para Francia y Europa. Emmanuel Macron se ha visto forzado a entrar personalmente en campaña, con un resultado todavía imprevisible. AN también es víctima de la inexperiencia inaudible de Joan Bardella, el candidato de AN, que cuenta con la presencia permanente de Marine Le Pen en todos sus mitines y actos de campaña, enarbolando siempre su bandera contra una «Europa carcelaria», presentando el voto del próximo día 26 como un plebiscito contra Macron, defensor de un «renacimiento europeo». Todos los sondeos siguen confirmando el hundimiento histórico de las izquierdas francesas. El PS sigue al borde de un precipicio, con un 4,5 % por ciento de intenciones de voto: el peor pronóstico de su historia. El PCF sigue instalado en su condición de grupúsculo, con un 3 % de intenciones. La Francia Insumisa (LFI, extrema izquierda populista) cuenta con un 10 % de intenciones de voto. Esas tres izquierdas, juntas, pesan entre un 17 y 19 % de intenciones de voto, de 3 a 5 puntos menos que la extrema derecha de Marine Le Pen. Existen, todavía, otras dos listas de extrema derecha, que suman un 4 % de intenciones de voto. Los Repúblicanos (LR, derecha tradicional) siguen «huérfanos» de Nicolas Sarkozy, con un 12,5 % de intenciones de voto. Otras cinco listas de ecologistas y extremas izquierdas oscilan entre un 1 y un 7 % de intenciones de voto, confirmando que las elecciones europeas se han transformado, en Francia, en un duelo a primera sangre política entre Emmanuel Macron y Marine Le Pen.
06-05-2019 | Fuente: abc.es
Orbán retira su apoyo al candidato del PP europeo para presidir la Comisión
El primer ministro de Hungría, el nacionalista conservador Viktor Orbán, acaba de devolver al Partido Popular Europeo la carta de distanciamiento que este le ha venido entregando durante los últimos meses. En la rueda de prensa celebrada junto al vicecanciller austriaco y líder del partido de extrema derecha FPÖ, que gobierno en coalición con los populares en Viena, ha asegurado que ya no apoya a Manfred Weber como candidato a presidir la Comisión Europea por el Partido Popular Europeo, formación en la que su propia formación política, el partido Fidesz, ha sido suspendida el pasado mes de marzo. «Estamos buscando a otro candidato», ha dicho, y ha criticado a Weber, miembro de la CDU de la canciller alemana Angela Merkel, por haber desairado a Hungría, «ya que no quiere contar con nuestro apoyo para ser el nuevo presidente de la Comisión Europea». «Cuando alguien ofende a un país así, entonces el primer ministro de ese país no puede apoyar más su candidatura», ha explicado Orbán Budapest, tras la reunión en las que ha hablado con el ultranacionalista Heinz-Christian Strache sobre posibles candidatos tras los que pudiera hacer frente común un futuro grupo parlamentario de extrema derecha que se formaría en el seno del Parlamento Europeo tras las elecciones del 26 de mayo. Orbán recordó que hasta que Weber pronunció esas palabras, su Gobierno y su partido apoyaba al candidato del PPE. «Para nosotros podría haber sido un buen candidato», ha subrayado, dejando todavía abierta su posible salida del grupo parlamentario popular si ese grupo «sigue virando hacia posturas de izquierdas» en materia de inmigración. La visita del austriaco Strache se produce después de la que ya realizó a Budapest la semana pasada el italiano Salvini y supone toda una provocación al canciller austriaco y líder del conservador ÖVP, Sebastian Kurz. Desde París, Marine Le Pen, la líder de la extrema derecha francesa, ha tendido la mano también este pasado domingo al húngaro, Viktor Orban, así como al gobierno conservador polaco, para formar ese nuevo grupo parlamentario. «Son bienvenidos, les tendemos la mano», declaró la presidenta de Reunificación Nacional (RN), que viajó a Bruselas para apoyar a su aliado en la eurocámara, el partido de extrema derecha flamenco Vlaams Belang. «Orban debe ver si se encuentra más en coherencia con los miembros del PPE que votaron en su contra (..) o si se encuentra más en coherencia política con movimientos como el nuestro», sugirió, después de que el primer ministro húngaro declarase recientemente al semanario francés Le Point «no tener relación» con Marine Le Pen, asegurando que «en ningún caso» forjaría una alianza con ella. La canciller alemana Angela Merkel, mientras tanto, ha defendido desde la gira que está realizando por África, concretamente desde Niamey, que un trabajo en común de los cristianodemócratas europeos con partidos populistas de derechas tras las elecciones del 26 de mayo «queda totalmente descartada» por motivos que el personal de su oficina resume como «antieuropeos y antisemitas». La opinión pública alemana ha sufrido recientemente el impacto de un informe que Naciones Unidas ha publicado en Ginebra y según el cual el gobierno de Hungría ha estado privando deliberadamente de alimentos refugiados a los que se les había denegado el derecho de asilo, lo que constituiría una violación del derecho internacional. El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos afirma que tiene pruebas según las cuales «al menos 21 personas que esperan a ser expulsadas de Hungría fueron privadas de comida por las autoridades húngaras [..] en algunos casos hasta durante cinco días», desde agosto de 2018. En septiembre de ese año, la Alta Comisionada Michelle Bachelet ya había acusado a Hungría de no distribuir comida a los migrantes retenidos en zonas de tránsito en la frontera con Serbia. Las autoridades húngaras prometieron poner fin a esta práctica tras una advertencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. «Sin embargo, lamentamos que, en ausencia de una modificación clara del marco legal, los informes sugieren que esta práctica continúa», ha declarado la portavoz del Alto Comisionado, Ravina Shamdasani. Junto a la deriva autoritaria del gobierno de Hungría, estos son los motivos por los que el PPE desea distanciarse de Orbán, que por su trabaja con otros partidos ultranacionalistas europeos en un acuerdo que podría llegar a dificultar la elección de Weber al frente de la Comisión Europea.
06-05-2019 | Fuente: abc.es
Hundimiento histórico de las izquierdas francesas
El socialismo galo puede estar ausente en el nuevo Parlamento Europeo (PE). Los cinco grandes partidos de izquierda apenas tienen las mismas intenciones de voto, juntos, que la extrema derecha de Marine Le Pen, en solitario. El matutino conservador Le Figaro, la cadena radiofónica independiente RTL y la cadena tv privada TF1 han difundido este lunes un sondeo que anuncia un posible terremoto en las elecciones europeas del próximo 26 de este mismo mes de mayo. La República En Marcha (LREM), el partido de Emmanuel Macron (21,5 % intenciones de voto), y Agrupación Nacional (AN), el partido de Marine Le Pen (21 % intenciones de voto), se disputan el puesto de primer partido de Francia. Algunos sondeos afirman que la extrema derecha será consagrada como primer partido de Francia dentro de veinte días. Según el mismo sondeo, el PS apenas tiene un 4,5 % de intenciones de voto: el peor pronóstico de la historia del socialismo francés. Si tal previsión se confirmase, el próximo día 26, el socialismo francés correría el riesgo de no poder entrar en el nuevo PE. Posible catástrofe histórica. La Francia Insumisa (LFI, extrema izquierda populista) de Jean-Luc Mélenchon, se confirma como el primer partido de las izquierdas francesas, con un 9,5 % de intenciones de voto. PCF (3 % intenciones de voto), Generación (socialistas disidentes, 2,5 % intenciones de voto) y Lucha Obrera (LO, extrema izquierda trostkista, 1,5 % intenciones de voto) se instalan en la periferia grupuscular de la escena política francesa, con una implantación social e influencia política que roza lo insignificante. Con un 8 % de intenciones de voto, Europa Ecología (EE) sufre de sus divisiones estratégicas. Daniel Cohn-Bendit, una figura histórica de las extremas izquierdas y ecologías de otro tiempo, ha decidido hacer campaña europea a favor de LREM, el partido de Macron, instalado en el corazón del sistema político francés. Con un 21,5 % de intenciones de voto, LREM ha conseguido integrar en su proyecto a personalidades conservadores, centristas y reformistas, puestas al servicio del cesarismo presidencial. Como segundo o primer partido de Francia, la Agrupación Nacional (AN) de Marine Le Pen aspira a ocupar un puesto central o bisagra en el Parlamento Europeo elegido dentro de veinte días. Las ambiciones europeas de Le Pen solo tienen un obstáculo, mayor: los partidos conservadores de Europa del este perciben con inquietud las excelentes relaciones de Le Pen con la Rusia de Vladimir Putin. Los Republicanos (LR, derecha tradicional) cuenta con un 14 % de intenciones de voto, pero sigue siendo un partido huérfano o viudo de la retirada política de Nicolas Sarkozy, cuya ausencia pesa como una losa sobre el conservadurismo tradicional. En competencia o a la derecha de Le Pen han aparecido tres grupúsculos, La Francia en Pié (LFEP, 3 % intenciones de voto), Los Patriotas (LP, disidencia extrema derecha, 2 % intenciones de voto) y Unión Popular Republicana (UPR, extrema derecha anti europe, 1 %), que rozan la insignificancia, pero confirman la existencia de una Francia muy conservadora que se considera mal representada por los partidos tradicionales, como ocurre con algunas familias de la franquicia de los chalecos amarillos, que también tienen algunas lejanas pretensiones electorales.
06-05-2019 | Fuente: abc.es
Hundimiento histórico de las izquierdas francesas: toda junta suma menos que Le Pen
El socialismo galo puede estar ausente en el nuevo Parlamento Europeo (PE). Los cinco grandes partidos de izquierda apenas tienen las mismas intenciones de voto, juntos, que la extrema derecha de Marine Le Pen, en solitario. El matutino conservador Le Figaro, la cadena radiofónica independiente RTL y la cadena tv privada TF1 han difundido este lunes un sondeo que anuncia un posible terremoto en las elecciones europeas del próximo 26 de este mismo mes de mayo. La República En Marcha (LREM), el partido de Emmanuel Macron (21,5 % intenciones de voto), y Agrupación Nacional (AN), el partido de Marine Le Pen (21 % intenciones de voto), se disputan el puesto de primer partido de Francia. Algunos sondeos afirman que la extrema derecha será consagrada como primer partido de Francia dentro de veinte días. Según el mismo sondeo, el PS apenas tiene un 4,5 % de intenciones de voto: el peor pronóstico de la historia del socialismo francés. Si tal previsión se confirmase, el próximo día 26, el socialismo francés correría el riesgo de no poder entrar en el nuevo PE. Posible catástrofe histórica. La Francia Insumisa (LFI, extrema izquierda populista) de Jean-Luc Mélenchon, se confirma como el primer partido de las izquierdas francesas, con un 9,5 % de intenciones de voto. PCF (3 % intenciones de voto), Generación (socialistas disidentes, 2,5 % intenciones de voto) y Lucha Obrera (LO, extrema izquierda trostkista, 1,5 % intenciones de voto) se instalan en la periferia grupuscular de la escena política francesa, con una implantación social e influencia política que roza lo insignificante. Con un 8 % de intenciones de voto, Europa Ecología (EE) sufre de sus divisiones estratégicas. Daniel Cohn-Bendit, una figura histórica de las extremas izquierdas y ecologías de otro tiempo, ha decidido hacer campaña europea a favor de LREM, el partido de Macron, instalado en el corazón del sistema político francés. Con un 21,5 % de intenciones de voto, LREM ha conseguido integrar en su proyecto a personalidades conservadores, centristas y reformistas, puestas al servicio del cesarismo presidencial. Como segundo o primer partido de Francia, la Agrupación Nacional (AN) de Marine Le Pen aspira a ocupar un puesto central o bisagra en el Parlamento Europeo elegido dentro de veinte días. Las ambiciones europeas de Le Pen solo tienen un obstáculo, mayor: los partidos conservadores de Europa del este perciben con inquietud las excelentes relaciones de Le Pen con la Rusia de Vladimir Putin. Los Republicanos (LR, derecha tradicional) cuenta con un 14 % de intenciones de voto, pero sigue siendo un partido huérfano o viudo de la retirada política de Nicolas Sarkozy, cuya ausencia pesa como una losa sobre el conservadurismo tradicional. En competencia o a la derecha de Le Pen han aparecido tres grupúsculos, La Francia en Pié (LFEP, 3 % intenciones de voto), Los Patriotas (LP, disidencia extrema derecha, 2 % intenciones de voto) y Unión Popular Republicana (UPR, extrema derecha anti europe, 1 %), que rozan la insignificancia, pero confirman la existencia de una Francia muy conservadora que se considera mal representada por los partidos tradicionales, como ocurre con algunas familias de la franquicia de los chalecos amarillos, que también tienen algunas lejanas pretensiones electorales.
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