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Noticias de marine le pen

19-05-2020 | Fuente: abc.es
Macron pierde la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional tras la escisión de su grupo parlamentario
Emmanuel Macron ha perdido la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional (AN), confirmando la división y fragmentación del paisaje político nacional, cuando la crisis sanitaria y social amenaza con atizar tensiones de muy diversa naturaleza. Un grupo de 17 diputados de La República En Marcha (LREM), el partido de Macron, han presentado ante la presidencia de la AN los estatutos de un nuevo grupo parlamentario que se desea «ecologista y social», «independiente», «ni de la mayoría macroniana ni de ninguna oposición tradicional». Tras esa primera secesión, el grupo parlamentario de LREM se queda «reducido» a 288 diputados, insuficiente para gobernar en solitario, suficiente para gobernar con el apoyo táctico de uno de los grupos parlamentarios centristas. A corto plazo, Macron podrá seguir gobernando sin problemas mayores. A medio plazo, la división y fragmentación de su partido corre el riesgo de crear problemas. División política Macron tiene a su favor la división y fragmentación de los partidos de izquierda y derecha tradicionales. «Los Republicanos» (LR, derecha) siguen «huérfanos» del adiós a la política de Nicolas Sarkozy. El PS continúa hundido en la crisis más grave de su historia, sin líderes ni programa conocido. El PCF vive instalado en una condición de grupúsculo insignificante. Solo La Francia Insumisa (LFI, extrema izquierda populista) de Jean-Luc Mélenchon (17 diputados), y Agrupación Nacional (AN, extrema derecha) de Marine Le Pen (6 diputados, sin grupo parlamentario), hacen escuchar su griterío permanente contra Macron, su Gobierno y partido. Gran ventaja para Macron, incluso sin mayoría absoluta en la AN podrá seguir gobernando, con pactos parlamentarios puntuales con las familias centristas, siempre acomodaticias. Gran inconveniente para el presidente: está sometido a un desgaste permanente, ante la opinión pública, con malos sondeos. Entre un 60 y un 65 % de los franceses dicen tener poca o muy poca confianza en su presidente.
12-05-2020 | Fuente: abc.es
La mayoría parlamentaria de Macron se tambalea por su gestion de la crisis del coronavirus
El coronavirus está cuarteando el paisaje político francés. Emmanuel Macron ha caído en un hoyo amenazante. El presidente y su primer ministro chocan varias veces por semana. Varios ministros están tocados. Socialistas y comunistas están por los suelos. Solo progresan en griterío extrema izquierda y extrema derecha populistas. Según el último sondeo de «Paris Match», el 59% de los franceses desaprueban la acción personal del presidente de la República, que solo es apoyada completamente por un 9%. Un 31% de indecisos subrayan la fragmentación social ante la crisis. El último sondeo de «Le Monde» refleja la misma balcanización: un 42% está muy insatisfecho de Macron, que solo satisface al 24%, con un 34% de indecisos. Macron se cotizó mal o muy mal durante la crisis de los «chalecos amarillos», entre el invierno de 2018 y todo 2019. La gestión de la crisis del coronavirus, desde el pasado febrero, ha terminado instalándolo en un hoyo negro políticamente peligroso, cuando su Gobierno y su mayoría parlamentaria hacen aguas (turbias). Entre 25 y 50 diputados, de un grupo de 291, estudian «romper amistosamente» con el partido de Macron, La República En Marcha (LREM), para crear un grupo parlamentario propio. Si esa ruptura se consumase, como consideran posible «Le Monde» y «Le Figaro», Macron perdería la mayoría parlamentaria absoluta con unas consecuencias imprevisibles. La oposición, también dividida Macron tiene una ventaja importante: la oposición política está también hundida y muy dividida. Los Republicanos (LR, derecha tradicional), con 98 diputados, los 26 diputados socialistas y los 16 diputados comunistas y aliados, no tienen fuerza para provocar una moción de censura. Y la extrema izquierda (17 diputados) y la extrema derecha (8 diputados) tampoco suman gran cosa. Solo ante el peligro, la crisis, la pandemia y la angustia nacional, Macron, sus diputados, Gobierno y portavoces sufren un desgaste patético, previsiblemente prolongado. Sibeth Ndiaye, francesa nacida en Senegal, portavoz del presidente, se ha convertido en un personaje de guiñol audiovisual, célebre por sus «lapsus» y meteduras de pata. Jean-Michel Blanquer, ministro de Educación, fue durante muchos meses uno de los políticos más populares. Ha caído en desgracia, víctima de un rosario de anuncios fallidos sobre la vuelta al colegio. Varios colectivos han comenzado a estudiar la presentación de querellas contra el Gobierno y algunos ministros, considerándose víctimas de la gestión de la crisis. La Justicia sigue aún empantanada, pero se teme un rosario de querellas potencialmente críticas. En la cúspide del Estado, las relaciones personales entre el presidente y su primer ministro, Édouard Philippe, han caído en una telaraña de diferencias, incomprensiones y enfrentamientos soterrados. Históricamente, en el régimen de la V República, el jefe de Gobierno y primer ministro ha sido siempre un «fusible» que el jefe del Estado utiliza para protegerse. La gestión de la crisis ha provocado enfrentamientos que han disparado todas las alarmas. Macron reconoce «diferencias» con Philippe, pero considera «indecente» la «musiquilla» de los medios, informando y comentando acerca de los «equilibrios inestables» entre ambos. Equilibrios que la opinión pública percibe con inquietud y reserva. Las maniobras, meteduras de pata, confusiones, anuncios y desmentidos, «matizaciones» permanentes, solo agravan la incertidumbre, cuando el fantasma amenazante de la crisis económica y las tensiones sindicales agravan la angustia cívica mal contenida. Ante ese paisaje de ruinas políticas, Macron tiene la suerte de estar solo, ante un ejército de fantasmas. El socialismo francés está hundido, invisible e inaudible, sin programa, sin líderes, sin eco. El PCF vive en un gueto de insignificancia liliputiense. La derecha tradicional sigue huérfana de Nicolas Sarkozy, dividida entre aspirantes todavía invisibles al liderazgo. Solo Jean-Luc Mélenchon, extrema izquierda populista, y Marine Le Pen, extrema derecha populista, consiguen hacerse oír, a gritos. Semanas antes de la crisis del coronavirus, Mélenchon fue condenado a tres meses de cárcel con remisión de pena por rebelión y provocación. Arrastrando esas cacerolas, el líder de La Francia Insumisa (LFI) ha «moderado» vagamente su lenguaje, para convertirse en «augur» de las peores noticias, salpicando con su verbo siempre «colorista» a Macron y su gobierno. Le Pen denuncia a toda hora las «aberraciones» de Macron y se propone escribir un «libro negro» sobre la gestión «macroniana» de la crisis. La presidenta de Agrupación Nacional dice estar al frente de «la única oposición creíble contra Macron». Su sueño aún lejano es repetir un duelo con Macron, como en las presidenciales de 2017, cuando logró 10.638.475 votos en segunda vuelta, eliminada por el hoy presidente con 20.743.128. Agua pasada que anunciaba, en cierta medida, la actual fragmentación del paisaje político.
27-04-2020 | Fuente: abc.es
Un 70% de los franceses serían favorables a un Gobierno de «unidad nacional»
En vísperas del voto, en la Asamblea Nacional (AN, primera cámara del Parlamento francés), del proyecto de «segunda fase» del confinamiento, varios sondeos sugieren que un 70 / 71 % de los franceses serían partidarios de la formación de un Gobierno de «unión nacional», presidido por Emmanuel Macron. Según un sondeo publicado por el confidencial «La Lettre de l?Expansion» (económico liberal), un 80 % de los franceses que han respondido a ese sondeo desearían que los ecologistas participasen en ese hipotético gobierno. Según «Le Figaro» (conservador), un 77% verían con buenos ojos que Macron contase con el partido de Nicolas Sarkozy, Los Republicanos (LR, conservador). Macron fue el primero en dar pábulo a tales hipótesis, cuando el 13 de abril pasado afirmó desear «construir un gran proyecto de concordia nacional, contando con todas las componentes de la Nación, en cuanto sea posible». Esos buenos deseos presidenciales atizaron todo tipo de rumores: «Posible cambio de gobierno», «nombramiento de un nuevo primer ministro?». Etcétera. Sin carrera política previsible, en Barcelona o Madrid, Manuel Valls fue el primero en conceder una docena de entrevistas para confirmar su «disponibilidad». Ante la multiplicación de candidaturas a las candidaturas de posibles ministerios, existentes o por crear, los medios de comunicación e incomunicación, han deseado conocer los «deseos» de la opinión pública, en vísperas del gran debate parlamentario en la Asamblea Nacional (AN). Y, según las estimaciones oficiosas de «Le Figaro» y ?La Lettre de l?Expansion?, los franceses verían con buenos ojos un gobierno de ?unión nacional?, del que formasen parte las grandes familias políticas francesas. Se trata de una hipótesis altamente especulativa. El partido de Macron, La República En Marcha (LREM), tiene 297 de los 577 escaños parlamentarios. Una mayoría absoluta excepcional que permite gobernar en la más olímpica soledad. Los Republicanos (LR, oposición conservadora) tiene 104 diputados, mal avenidos incluso con los únicos 8 diputados de la extrema derecha de Marine Le Pen. El PS apenas tiene 30 diputados, mal avenidos con los 17 diputados de extrema izquierda y los 16 diputados comunistas o emparentados. Los ecologistas franceses tuvieron 16 diputados entre 2012 y 2017. Pero no consiguieron ningún escaño en las elecciones legislativas del 2017. Esas relaciones de fuerza política parlamentaria confieren a Emmanuel Macron un poder político excepcional: puede gobernar en solitario, sin resistencia política de fondo. Quizá sea imprudente pensar que el presidente pudiera renunciar a tan confortable realidad política para imaginar un hipotético gobierno de coalición nacional.
21-04-2020 | Fuente: abc.es
Crece la cólera radical contra Macron y su Gobierno
Crecen la desconfianza y la cólera contra Emmanuel Macron y su Gobierno, agravada por la ausencia de «alternativas» políticas y el crecimiento imprevisible de las extremas izquierdas y extremas derechas populistas. Según un sondeo que publica este martes el vespertino Le Monde (independiente de izquierda moderada), el 58 % de los franceses se dicen «insatisfechos» con la gestión presidencial y gubernamental de la crisis. Un 42 % dicen sentirse «satisfechos» con la acción gubernamental. Se trata de una caída de 12 puntos de insatisfacción, desde los sondeos del 16 / 17 de marzo, cuando se inició el confinamiento. Sin ser totalmente catastrófico, ese indicador coincide con otros quizá significativos: un 45 % de los franceses dicen sentir un sentimiento de «cólera» contra Macron y su gobierno; otro 27 % dicen sentir una «cólera moderada», mientras que solo un 28 % no sienten «ninguna cólera». Un 72 % de los franceses dicen sentir «mucha» o «cierta» cólera contra el presidente de la República Un 51 % de los franceses consideran que las medidas tomadas por Macron y su gobierno, para intentar combatir la pandemia, son «insuficientes», según el mismo sondeo, siembre. Un 41 % estiman que la política gubernamental «no es ni exagerada ni insuficiente». Sin duda, el clima social ansiógeno atiza todo tipo de incertidumbres, miedos y angustias, sociales e individuales. La inexistencia de alternativas o discursos alternativos, políticos o sociales, agrava la incertidumbre e inquietud. La oposición de izquierda y derecha tradicionales apenas «existe»: no hay proyectos ni alternativas conocidas. Con pocos matices sustanciales, Partido Socialista (PS) y Los Republicanos (LR, derecha) han aprobado en la Asamblea Nacional (AN, primera cámara del Parlamento francés) todas los proyectos y leyes de urgencia propuestos por Emmanuel Macron y su Gobierno. Agrupación Nacional (AN, extrema derecha populista), el partido de Marine Le Pen, y La Francia Insumisa (LFI, extrema izquierda populista), el partido de Jean-Luc Mélenchon, son las únicas fuerzas de oposición frontal a Macron y su gobierno, atizando con sus lanzallamas verbales la contestación ultra radical contra el Gobierno de Macron. Según el estudio de opinión que publica Le Monde, el 75 y el 79 % de los electores de Mélenchon y Le Pen son «agresivamente hostiles» a Macron. En la primera vuelta de la elección presidencial de 2017, poco menos de 15 millones de franceses votaron a Le Pen y Mélenchon. Ese franja electoral, ultra, en una Francia de 67 millones de habitantes, es la matriz más inflamable de la «cólera popular» contra Macron y su Gobierno.
04-04-2020 | Fuente: abc.es
Los políticos, más contaminados y amenazados por el coronavirus que el resto de la población francesa
La clase política francesa está más contaminada y amenazada por el coronavirus que el resto de la población, víctima de un contacto directo permanente con sus electores, impuesto por el modelo electoral y la tradición del servicio público. El palacio del Elíseo fue uno de los primeros focos de inquietud e incertidumbre. Patrick Strzoda, director de gabinete de Emmanuel Macro, fue una de los primeros políticos profesionales confinado «por precaución», el 10 de marzo pasado, cuando se temía que otros casos pudieran descubrirse, entre la «guardia pretoriana» del presidente de la República, en el palacio del Elíseo. Se tomaron con celeridad medias de urgencia, con un cordón de seguridad sanitaria en torno al presidente Macron y su esposa Brigitte. El consejo de ministros fue muy pronto motivo de inquietud. Seis días antes de la primera vuelta de las recientes elecciones municipales, Franck Riester, ministro de Cultura, dio positivo al coronavirus el 9 de marzo pasado. Fue confinado inmediatamente. Riester se recupera lentamente. Durante los dos últimos quince días, también han sido contaminadas las secretarias de Estado Emmanuelle Wargon y Brune Poirson. Emmanuel Macron celebra los consejos de ministros y reuniones de urgencia a través de video conferencias. La Asamblea Nacional (AN, primera cámara del Parlamento francés) se confirmó con rapidez un foco de incertidumbre sanitaria y posible difusión del coronavirus. Hacia el 15 de marzo pasado, el día de la primera vuelta de las elecciones municipales, se confirmó que una veintena de diputados habían dado positivo y se veían forzados al internamiento o confinamiento de urgencia. El vespertino «Le Monde» estima que esa cifra pudiera ser hoy muy superior, pero la AN y los distintos grupos parlamentarios prefieren guardan una prudente «reserva». Entre los 104 diputados conservadores del grupo Los Republicanos (LR, el partido de Nicolas Sarkozy), 15 están contaminados. Varios de ellos estuvieron presentes en el mitin de campaña municipal de su candidata a la alcaldía de París, Rachida Dati, ex ministra de Sanidad de Nicolas Sarkozy, que fue la gran estrella de un acto de campaña electoral, el 9 de marzo pasado. Primera víctima Causó una cierta emoción nacional la muerte de Patrick Devedjian, el 29 de marzo pasado. Era la primera víctima de una personalidad política de primer rango, figura histórica del conservadurismo francés de los últimos treinta años, amigo íntimo de Nicolas Sarkozy. Entre los 297 diputados de La República En Marcha (LREM), el partido de Emmanuel Macron, 15 o 20, según las fuentes, estarían contaminados. Richard Ferrand, presidente de la Asamblea Nacional (AN), miembro de la guardia pretoriana de Emmanuel Macron, pasa mucho tiempo cada día intentando dar ánimo a su grupo parlamentario y al conjunto de los representantes de las distintas fuerzas políticas. El PCF, por su parte, ha perdido a media docena de personalidades históricas del comunismo francés. El PS ha perdido a dos alcaldes de ciudades de talla media. La Francia Insumisa (LFI, extrema izquierda populista) es víctima de bajas de diversa naturaleza. Excepción en la clase política, la Agrupación Nacional (AN, extrema derecha) de Marine Le Pen, que solo ha informado de dos casos de «contaminación benigna». «Le Parisien» (matutino popular, muy riguroso) comenta de este modo la propagación de la epidemia entre la clase política francesa: «Pudiera pensarse que la clase política nacional está más tocada que la media de la población. El modelo electoral impone la elección directa: se elige a personas, antes que a partidos. Y ese tipo de elección obliga a alcaldes, diputados y senadores a un contacto permanente y directo con sus electores, exponiendo a los políticos en una medida bastante alta y posiblemente peligrosa».
20-03-2020 | Fuente: abc.es
Niza impone el toque de queda, que Macron descarta en toda Francia
El gobierno de Emmanuel Macron dice descartar el toque de queda nacional, pero se multiplican los llamamientos pidiendo «más mano dura» contra la crisis sanitaria nacional. El alcalde de Niza (350.000 habitantes), Christian Estrosi, ha decretado el toque de queda en su ciudad, a partir de las 8 de la tarde de hoy viernes, por tiempo indefinido. Estrosi, su esposa, y varios de sus colaboradores dieron positivo hace diez días. Tras cien horas de cierta gravedad, Estrosi, amigo personal de Nicolas Sarkozy, tomó la decisión de cerrar el paseo marítimo más famoso de Francia, el Paseo de los Ingleses, gran vitrina de la Costa Azul francesa. Estimando que la crisis corre el riesgo de agravarse, Estrosi firmó a primera hora de la tarde del viernes un decreto municipal, instaurando el toque de queda. Durante un periodo de tiempo indefinido, Niza estará totalmente confinada durante doce horas al día. El toque de queda, diario, a partir de las 20 horas, irá acompañado de medidas de seguridad excepcionales: se han habilitado nuevas cámaras de vigilancia callejeras, con las cuales podrá conocerse la actualidad minuto a minuto, reforzándose el control contra la delincuencia. Estrosi explica su caso personal y colectivo, en la alcaldía de Niza, de este modo: «Cuando di positivo, decidimos tomar medidas urgentes. Pedí a mis colaboradores que se quedaran en casa. Hoy, están todos prácticamente contaminados». ¿Cómo gobernar una ciudad de 350.000 habitantes en tiempo de corona virus? Estrosi lo explica de este modo al semanario Le Journal du Dimanche (LJDD): «Hemos instalado nuestras oficinas en nuestros domicilios, y todo funciona muy bien, con los medios de comunicación modernos. Mi confinamiento personal no ha cambiado en nada la gestión de la ciudad. Mi equipo y yo estamos en contacto directo con las autoridades de Mónaco-Monte Carlo y con el prefecto de la Costa Azul. Esta crisis está demostrado que es posible administrar nuestras ciudades de muy otra manera, con eficacia». En Francia, Marine Le Pen, presidenta de Agrupación Nacional (AN, extrema derecha), fue la primera personalidad que pidió a Emmanuel Macron la instauración del toque de queda nacional. Durante las últimas cuarenta y ocho horas se han multiplicado llamamiento en la misma línea de mayor dureza. En nombre del gobierno, Christophe Castaner, ministro del Interior, ha descartado tal eventualidad, aceptando, sin embargo, que las autoridades locales tomen las decisiones que consideren oportunas, respetando sus prerrogativas administrativas.
15-03-2020 | Fuente: abc.es
Terremoto político en Francia por la alta abstención en las municipales a causa del coronavirus
El coronavirus provocó este domingo un terremoto político en la primera vuelta de las elecciones municipales francesas. Según las primeras estimaciones oficiosas, la abstención podría alcanzar el récord histórico y excepcional del 53,5 al 56%, aventando una nube de dudas sobre la «legitimidad» global del escrutinio, sin invalidar muchos resultados parciales. Se trata de una catástrofe política, precipitada por la catástrofe sanitaria. Acontecimiento sin precedentes en la historia política contemporánea. La abstención récord de la primera vuelta es en torno a veinte puntos superior a la abstención de las últimas elecciones municipales, que fue del 36,45%, en 2014. A los pocos minutos de conocerse las primeras estimaciones de participación, global, en toda Francia, se sucedieron llamamientos muy diversos, pidiendo a Emmanuel Macron la convocatoria de una reunión o reuniones con todas las fuerzas políticas para «intentar dar una respuesta común a la crisis, estudiando el posible aplazamiento de la segunda vuelta». Respondiendo al rosario de dudas y reservas que se multiplicaron, tras conocerse la histórica abstención, el ministro de Sanidad, Olivier Véran, anunció que el próximo martes se celebrará una nueva reunión excepcional, con expertos médicos, para estudiar la suspensión o aplazamiento de la segunda vuelta electoral, el domingo día 22. A última hora de la noche del domingo continuaban creciendo las presiones de la más diversa índole sugiriendo al presidente Macron el «deseable aplazamiento» de la segunda vuelta electoral, en una fecha que debiera negociarse con científicos y políticos. Desde una óptica «global», nacional, el aldabonazo de una abstención histórica y sin precedentes sugiere una ruptura o alejamiento de fondo entre Emmanuel Macron y la opinión pública francesa. Macron defendió ir a las urnas Según un sondeo del matutino conservador «Le Figaro», el 75% de los franceses eran partidarios de aplazar las elecciones municipales. Macron, por el contrario, defendió, hasta la mañana misma de la primera vuelta, la «necesidad» de votar, comentando: «En estas circunstancias, es más importante que nunca demostrar nuestro civismo y unión en los valores democráticos, el ejercicio del libre albedrío, votando». La histórica abstención global/nacional, tiene muchos matices en las 34.967 alcaldías de Francia. De entrada, hubo muchos alcaldes elegidos en la primera vuelta. Difícil «robarles» el triunfo. Desde otro ángulo? En la inmensa mayoría de las pequeñas y diminutas alcaldías la participación fue relativamente alta. En muchas alcaldías significativas, como París, la capital, o Perpiñán, feudo de la extrema derecha, la participación fue ligeramente superior. Hidalgo podría repetir como alcaldesa de París En París, son los concejales y alcaldes de los veinte distritos de la capital quienes eligen, más tarde, a la alcalde o alcaldesa de la capital. En la primera vuelta, los candidatos del equipo de Anne Hidalgo (alcaldesa saliente, socialista) han conseguido una ligera mayoría del 30,2%, seguidos de los candidatos de Rachida Dati (derecha), con un 22%, y de los de la macroniana Agnès Buzyn (que sustituyó a Benjamin Griveaux tras el escándalo de vídeos porno íntimos en que se vio envuelto), con un 17%. Aritméticamente, Hidalgo ha ganado la primera vuelta y puede aspirar a la reelección. Ante una segunda vuelta, cuando se celebre, el resultado quizá sea mucho más incierto. Aritméticamente, la candidata conservadora podría terminar «destronando» a la candidata socialista, si contase con el apoyo de los concejales y alcaldes de la candidata «macroniana». Se trata de una «alquimia»/negociación todavía imprevisible. Corta victoria de la extrema derecha en Perpiñán En Perpiñán, Agrupamiento Nacional (AN, extrema derecha) esperaba ganar desde la primera vuelta su primera gran ciudad de más de 100.000 habitantes. El coronavirus recortó esas aspiraciones, con una abstención ligeramente inferior al 50% y unos resultados modestos para Louis Aliot, excompañero sentimental de Marine Le Pen, que «solo» obtuvo el 34% de los votos, seguido de Marc Pujol (derecha, 20%), Romain Grau (centrista, 14%) Agnès Langevine (ecologista, 14%). Una izquierda minoritariaCuando se celebre la segunda vuelta, no es seguro que la extrema derecha consiga la victoria final. Desde París, Marine Le Pen se limitó a comentar, lacónica: «Parece evidente que no habrá segunda vuelta, nacional, el domingo que viene». Globalmente, las primeras estimaciones sugerían que la derecha seguirá siendo mayoritaria o muy mayoritaria en la Francia municipal, conservando, quizá, las 572 ciudades de más de 10.000 habitantes que conquistó en 2014.La izquierda socialista y comunista seguirá siendo relativamente minoritaria en la Francia municipal. Tenía 349 alcaldías de más de 10.000 habitantes. PS y PCF estarían satisfechos si consiguen conservarlas. Macron y su partido no existían políticamente en 2014. Ganar algunas decenas de alcaldías sería un «triunfo» modesto pero real, sin salir de una cierta mediocridad sin gloria.La extrema derecha no ha crecido como esperaba. Tenía 11 de las 34.967 alcaldías de Francia. Quizá gane algunas. Sin «excesos». Los franceses dudan si debe celebrarse o no la segunda vuelta Ciudadanos, autoridades sanitarias, presidentes de regiones, constitucionalistas, se preguntan si es «sensato» y «posible» celebrar la segunda vuelta de las elecciones municipales el domingo que viene. La abstención excepcional de la primera ronda hace temer una segunda más catastrófica, arrojando serias dudas sobre su «validez». Los presidentes de las regiones de Normandía, Isla de Francia, Altos de Francia, Provenza Costa Azul, Occitania y Córcega habían pedido anular las dos vueltas municipales y entre los constitucionalistas hay división de opiniones. Dominique Chagnollaud, presidente del Círculo de los constitucionalistas, estima que el aplazamiento hubiese sido posible hace días. Tras la primera vuelta, sin embargo, cree que aplazar la segunda necesitada de procedimiento excepcionales.
14-03-2020 | Fuente: abc.es
El fantasma del coronavirus, gran incógnita de las elecciones municipales francesas
48 millones de electores son invitados este domingo a votar, en primera vuelta, a algunos de los 902.465 candidatos que aspiran a ser elegidos concejales en las 34.967 alcaldías de Francia, en unas elecciones municipales, a dos vueltas, marcadas por un escándalo porno político sin precedentes y la pandemia del coronavirus. La tarde del jueves pasado se especuló con un posible aplazamiento de estas municipales, cuya segunda vuelta debe celebrarse el domingo que viene, día 22. En su discurso a la nación, Europa y los EE. UU., Emmanuel Macron despejó todas las dudas, avanzando estas razones: ?He consultado a nuestros científicos. Consideran que nada se opone a que los franceses más vulnerables vayan a votar. También he pedido al Primer ministro que consulte a todas las fuerzas políticas: todas han confirmado su deseo de ir a votar. Será conveniente respetar los gestos y barreras contra el virus, siguiendo las recomendaciones sanitarias. Los alcaldes y los servicios del Estado han organizado bien las cosas. Se han dado consignas para que los mayores no esperen mucho en las colas, donde deberán respetarse las distancias y normas sanitarias básicas?. Sentados esos principios, queda en suspenso la incertidumbre básica: ¿cómo se comportarán los electores / ciudadanos durante la primera vuelta electoral, durante la epidemia nacional y europea más grave de los últimos cien años? Todos los estudios de opinión estiman que la abstención subirá en un 12 - 16 %. En la últimas elecciones municipales (2014), la participación en la primera vuelta fue del 65,55 %. Seis años más tarde, esa participación pudiera caer hasta el 50 / 55 %, si se confirmasen las estimaciones oficiosas. La elección de los concejales y alcaldes de los 34.967 municipios franceses es particularmente compleja. En París, son los concejales y alcaldes de los veinte distritos de la capital los que eligen al alcalde o alcaldesa, días después de la segunda vuelta. En las alcaldías de menos de 1.000 habitantes, los alcaldes son elegidos por voto directo. En el resto de las alcaldías, la mayoría municipal de concejales elige al alcalde o alcaldesa. En primera vuelta son elegidos los candidatos que consiguen mayoría absoluta. Pueden pasar a la segunda vuelta todos los candidatos que hayan conseguido el mínimo de un 10 % de votos. Con frecuencia, la retirada de un candidato perdedor puede modificar el voto definitivo. La Francia profunda y municipal es moderadamente conservadora, conservadora o profundamente conservadora. París tiene alcaldesa socialista. Pero el centro y la derecha controlan 572 ciudades de más de 10.000 habitantes, cuando las izquierdas solo controlan 349. El conservadurismo de la Francia municipal se acentuó en las elecciones del 2014, cuando las izquierdas perdieron 121 ciudades de más de 15.000 habitantes y la extrema derecha comenzó su implantación municipal ganando 14 ciudades de más de 10.000 habitantes. Emmanuel Macron y su partido, ?La República En Marcha? (LREM), no existían políticamente el 2014. Y tres años, tras la elección presidencial de 2017, son pocos años para conseguir una implantación significativa en la Francia profunda, donde impera un ?apego a la tierra? y los ?personajes locales?. Macron tiene el poder ?absoluto? del control del Estado y la Asamblea Nacional (AN), pero no puede aspirar a conseguir un poder municipal significativo. Deberá contentarse con una primera y modesta implantación de sus candidatos en una Francia profunda poco sensible al ?autoritarismo? y ?cosmopolitismo? de un presidente muy joven y nada ?rural?, en los antípodas de los ?caciques? municipales clásicos. El centro y la derecha pueden aspirar a conservar o mejorar sus posiciones: 572 alcaldías de más de 10.0000 habitantes. ?Los Republicanos? (derecha) pueden conservar sus 320 alcaldías, incluso ganar algunas, significativas. Los centristas y derechas diversas (115 y 137 alcaldías) pueden ganar terreno, pero muchos de sus alcaldes pueden pasarse al ?macronismo?. A la izquierda, PS (210 alcaldes en ciudades de más de 10.000 habitantes), PCF y extrema izquierda (56 alcaldes) solo aspiran a conservar esos bastiones. No pueden aspirar a mucho más. Los ecologistas aspiran a ganar mucho más de sus 6 alcaldías alcaldías actuales. Sin cambiar ningún equilibrio de fondo. ?Agrupación nacional? (AN, extrema derecha) aspira a crecer mucho. Ganó 14 alcaldías el 2014. Perdió 3 al poco tiempo después. Entre hoy y el domingo que viene, Marine Le Pen espera conseguir para su partido una gran ciudad de más de 100.000 habitantes (Perpignan) y su definitiva implantación regional, en el norte, la Costa Azul y el Mediodía, en la frontera con España. El escándalo porno político del candidato ?macroniano? a la alcaldía de París, Benjamin Griveaux, víctima de sus ?ligerezas?, intercambiando vídeos pornográficos íntimos, privó a Emmanuel Macron del candidato con el que aspiraba a ?conquistar? París. Mancha que destiñe mucho en ?tierras macronianas?. La pandemia de coronavirus? ¿puede influir de manera significativa en el comportamiento cívico de la Francia profunda? Se teme una abstención significativa, sin llegar a catastrófica. Los resultados de la primera vuelta, la noche del domingo, serán un indicador precioso para evaluar el ?recentraje? o la consolidación del poder conservador en la Francia municipal.
14-03-2020 | Fuente: abc.es
Los franceses votan sus alcaldes en plena crisis del coronavirus
48 millones de electores son invitados este domingo a votar, en primera vuelta, a algunos de los 902.465 candidatos que aspiran a ser elegidos concejales en las 34.967 alcaldías de Francia, en unas elecciones municipales, a dos vueltas, marcadas por un escándalo porno político sin precedentes y la pandemia del coronavirus. La tarde del jueves pasado se especuló con un posible aplazamiento de estas municipales, cuya segunda vuelta debe celebrarse el domingo que viene, día 22. En su discurso a la nación, Europa y los EE. UU., Emmanuel Macron despejó todas las dudas, avanzando estas razones: «He consultado a nuestros científicos. Consideran que nada se opone a que los franceses más vulnerables vayan a votar. También he pedido al Primer ministro que consulte a todas las fuerzas políticas: todas han confirmado su deseo de ir a votar. Será conveniente respetar los gestos y barreras contra el virus, siguiendo las recomendaciones sanitarias. Los alcaldes y los servicios del Estado han organizado bien las cosas. Se han dado consignas para que los mayores no esperen mucho en las colas, donde deberán respetarse las distancias y normas sanitarias básicas?. Sentados esos principios, queda en suspenso la incertidumbre básica: ¿cómo se comportarán los electores / ciudadanos durante la primera vuelta electoral, durante la epidemia nacional y europea más grave de los últimos cien años? Todos los estudios de opinión estiman que la abstención subirá en un 12 - 16 %. En la últimas elecciones municipales (2014), la participación en la primera vuelta fue del 65,55 %. Seis años más tarde, esa participación pudiera caer hasta el 50 / 55 %, si se confirmasen las estimaciones oficiosas. La elección de los concejales y alcaldes de los 34.967 municipios franceses es particularmente compleja. En París, son los concejales y alcaldes de los veinte distritos de la capital los que eligen al alcalde o alcaldesa, días después de la segunda vuelta. En las alcaldías de menos de 1.000 habitantes, los alcaldes son elegidos por voto directo. En el resto de las alcaldías, la mayoría municipal de concejales elige al alcalde o alcaldesa. En primera vuelta son elegidos los candidatos que consiguen mayoría absoluta. Pueden pasar a la segunda vuelta todos los candidatos que hayan conseguido el mínimo de un 10 % de votos. Con frecuencia, la retirada de un candidato perdedor puede modificar el voto definitivo. La Francia profunda y municipal es moderadamente conservadora, conservadora o profundamente conservadora. París tiene alcaldesa socialista. Pero el centro y la derecha controlan 572 ciudades de más de 10.000 habitantes, cuando las izquierdas solo controlan 349. El conservadurismo de la Francia municipal se acentuó en las elecciones del 2014, cuando las izquierdas perdieron 121 ciudades de más de 15.000 habitantes y la extrema derecha comenzó su implantación municipal ganando 14 ciudades de más de 10.000 habitantes. Emmanuel Macron y su partido, «La República En Marcha» (LREM), no existían políticamente el 2014. Y tres años, tras la elección presidencial de 2017, son pocos años para conseguir una implantación significativa en la Francia profunda, donde impera un «apego a la tierra» y los «personajes locales». Macron tiene el poder «absoluto» del control del Estado y la Asamblea Nacional (AN), pero no puede aspirar a conseguir un poder municipal significativo. Deberá contentarse con una primera y modesta implantación de sus candidatos en una Francia profunda poco sensible al «autoritarismo» y «cosmopolitismo» de un presidente muy joven y nada «rural», en los antípodas de los «caciques» municipales clásicos. El centro y la derecha pueden aspirar a conservar o mejorar sus posiciones: 572 alcaldías de más de 10.0000 habitantes. «Los Republicanos» (derecha) pueden conservar sus 320 alcaldías, incluso ganar algunas, significativas. Los centristas y derechas diversas (115 y 137 alcaldías) pueden ganar terreno, pero muchos de sus alcaldes pueden pasarse al «macronismo». A la izquierda, PS (210 alcaldes en ciudades de más de 10.000 habitantes), PCF y extrema izquierda (56 alcaldes) solo aspiran a conservar esos bastiones. No pueden aspirar a mucho más. Los ecologistas aspiran a ganar mucho más de sus 6 alcaldías alcaldías actuales. Sin cambiar ningún equilibrio de fondo. «Agrupación nacional» (AN, extrema derecha) aspira a crecer mucho. Ganó 14 alcaldías el 2014. Perdió 3 al poco tiempo después. Entre hoy y el domingo que viene, Marine Le Pen espera conseguir para su partido una gran ciudad de más de 100.000 habitantes (Perpignan) y su definitiva implantación regional, en el norte, la Costa Azul y el Mediodía, en la frontera con España. El escándalo porno político del candidato «macroniano» a la alcaldía de París, Benjamin Griveaux, víctima de sus «ligerezas», intercambiando vídeos pornográficos íntimos, privó a Emmanuel Macron del candidato con el que aspiraba a «conquistar» París. Mancha que destiñe mucho en «tierras macronianas». La pandemia de coronavirus? ¿puede influir de manera significativa en el comportamiento cívico de la Francia profunda? Se teme una abstención significativa, sin llegar a catastrófica. Los resultados de la primera vuelta, la noche del domingo, serán un indicador precioso para evaluar el «recentraje» o la consolidación del poder conservador en la Francia municipal.
06-03-2020 | Fuente: abc.es
Infectado por coronavirus un diputado conservador de la Asamblea Nacional de Francia
La crisis del coronavirus se ha transformado en un problema político sensible para las elecciones municipales de 15 y el 22 de este mismo mes de marzo, introduciendo factores que pueden tener un alcance imprevisible en París en algunas ciudades importantes, como Perpignan, y en algunas regiones, como el norte de Francia, uno de los feudos de la extrema derecha de la familia Le Pen. La presidencia de la Asamblea Nacional (AN), pilar del sistema parlamentario, ha confirmado que un diputado conservador del departamento de Haut-Rhin ha sido hospitalizado con signos de contaminación. Según la misma fuente, oficial, se sospecha que dos asalariados que trabaja en el bar y el restaurante de la AN también han sido infectado. El primero ha sido confinado en su domicilio. El segundo ha sido hospitalizado. En otro plano, en París, la alcaldesa saliente, Anne Hidalgo (socialista), en mala postura electoral, según los sondeos, lanza diarias pullas contra Agnès Buzyn, candidata de Emmanuel Macron, ex ministra de Sanidad, denunciando los «fallos» en la gestión del principio de la crisis. Rachida Dati, candidata conservadora, a la alza, según los sondeos, evita ?atacar? de frente con el tema de la crisis, pero «machaca» a toda hora con dos problemas sensibles: «Suciedad e inseguridad». Se trata de problemas de fondo, que vienen de muy lejos, anteriores a la crisis del coronavirus. Pero a nadie se le oculta que la ?suciedad? es un factor de riesgo muy sensible. En varios municipios del norte de Francia y en Perpignan, donde se cotiza a la alza el candidato de Agrupación Nacional (AN, extrema derecha), Louis Aliot, ex compañero sentimental de Marine Le Pen, se han denunciado ?llamaradas racistas? contra inmigrantes o franceses de origen asiático. En varios feudos extremistas, próximos a la frontera belga, las pintadas contra los ?amarillos? y el acoso de niños de familia asiática, en algunas escuelas, son problemas recurrentes, desde hace días. En muchas localidades, grandes y pequeñas, muchos alcaldes salientes, donde se anuncian resultados «imprevisibles», consecuencia de una abstención muy temida, las autoridades locales se han apresurado a anunciar que tienen previsto proponer mascarillas y productos de higiene a la entrada de los colegios electorales. Ha llegado a especularse con un posible aplazamiento de las inminentes elecciones municipales, pronto desmentido por los portavoces oficiales de Emmanuel Macron. «Sobre todo, es imprescindible no añadir psicosis a la psicosis», ha declarado Joseph Rochelle, alcalde de Auray (Morbihan). Algunos portavoces gubernamentales, matizan la situación en estos términos: «En estos momentos, las elecciones se mantienen, claro está». Ese «en estos momentos» no ha dejado de introducir factores de incertidumbre. ¿Podrán celebrarse las elecciones municipales si se agrava la crisis del coronavirus durante los próximos diez días? ?La duda ofende?, responde, lacónica, una fuente gubernamental. A la espera de acontecimientos, en París, las grandes capitales de provincias y en las zonas más o menos afectadas (Norte y Bretaña, de entrada), las cuestiones más urgentes son las del «día a día»: consejos prácticos, distribución de mascarillas y productos de higiene. La Association des maires de France (AMF, Asociación de alcaldes de Francia) intenta orquestar y organizar respuestas comunes de carácter técnico y preventivo.
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