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19-05-2019 | Fuente: abc.es
Esta semana se ha vivido un notable escándalo en América: El ex comandante de las FARC, Jesús Santrich, fue detenido después de firmarse los llamados acuerdos de paz entre Santos y la guerrilla. Se le acusó de delitos de narcotráfico perpetrados tras la entrada en vigor de la paz santista y se pidió su extradición a Estados Unidos. La llamada Justicia Especial para la Paz (JEP) que dejó Juan Manuel Santos como legado acompañante de su acuerdo, negó el miércoles su extradición y ordenó su puesta en libertad. El viernes, cuando Santrich estaba a cinco metros de la salida de la prisión La Picota, fue detenido con nuevos cargos. Iván Duque no se ha rendido ante la paz impuesta por Santos. Quienes jalearon esa paz sabían perfectamente que estaban amparando narcotraficantes. El comandante en jefe de las FARC, Rodrigo Londoño Echeverri, alias Timochenko, explicó en rueda de Prensa el 14 de julio de 2018 el sentido de esa JEP sin dejar lugar a equívocos buenistas. Sus palabras textuales, sin edición alguna, son éstas: «Éste es un tribunal único. Una experiencia única en el mundo, creado por los mismos insurgentes, en que los mismos insurgentes contribuyeron a su creación para someterse a ese tribunal. No hay antecedentes en el mundo en ese sentido. Yo decía incluso cuando me tocó presentarme y lo quiero reiterar aquí, ante la opinión, ante los medios, la emoción que sentí de ver plasmado ya en la práctica eso que fue tan duro, tan difícil de construir en La Habana. Y yo les quiero recordar a todos sobre ese tema que cuando no salíamos, cuando no se lograba un acuerdo en la mesa, el presidente envió a su hermano Enrique Santos a conversar conmigo para buscar una salida. Y fue en esa reunión donde decidimos lo de integrar una comisión de seis, tres nombrados por la guerrilla y tres por el Estado. Y, hete aquí donde surge este sistema integral de verdad, justicia, reparación y no repetición. Y estamos creando derecho, un nuevo derecho que es ejemplo para el mundo y que va a ser una referencia que yo creo que es el legado más importante que le podemos dejar al mundo». El legado más importante del acuerdo de paz colombiano para el mundo entero va a ser una «justicia» que los criminales se administran a sí mismos y con la que se amnistía hasta los delitos de narcotráfico. Como muy bien ha recordado esta semana el periodista colombiano Juan Carlos Pastrana «La JEP colombiana fue diseñada íntegramente para las FARC por sus dos asesores, el comunista español Santiago y Alvaro Leyva por petición expresa de Juan Manuel Santos». Ese «comunista español» del que habla Pastrana no es otro que Enrique Santiago Romero, el secretario general del Partido Comunista de España. Que aunque pueda extrañar a muchos, todavía existe y manda. A ese tipo encargó Santos el diseño del proceso de paz y esto fue lo que apoyó España por iniciativa de José Manuel García-Margallo, a quien Dios confunda. Esto es lo que el entonces ministro de Exteriores hizo ir a avalar con su presencia en Cartagena de Indias al Rey Juan Carlos. La comunidad internacional amparó a la guerrilla más antigua de América a pesar de que los colombianos votamos en contra en un plebiscito en el que ni un solo medio de comunicación apoyó editorialmente el «no». El resultado: el amparo de la JEP a la narcoguerrilla. Esta vez se frenó. La próxima?
18-05-2019 | Fuente: abc.es
Hospitalizado el exguerrillero Santrich tras cortarse las venas después de su frustrada excarcelación
El antiguo dirigente guerrillero Seuxis Paucis Hernández Solarte, conocido como 'Jesús Santrich', ha sido hospitalizado tras cortarse las venas después de su excarcelación e inmediata detención este viernes. «Se encuentra al examinado con heridas suturadas a nivel de miembros superiores"», ha informado el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses colombiano a través de un comunicado oficial. Además, señala que 'Santrich' estaba «en alteración del estado de conciencia y signos neurológicos positivos» por lo que se solicitó su traslado a un centro sanitario para recibir «atención inmediata». El informe es el resultado de una solicitud de la Fiscalía General colombiana para informar a la ciudadanía del estado de 'Santrich'. El examen médico se realizó el viernes a las 22.30 horas. 'Jesús Santrich', exguerrillero desmovilizado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), fue detenido ayer en Colombia inmediatamente después de haber sido puesto en libertad por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), el sistema de justicia transicional creado en el Acuerdo de Paz firmado entre el Gobierno de Colombia y las FARC y encargado de juzgar los crímenes más graves cometidos durante el conflicto armado en el país latinoamericano. 'Santrich' llevaba un año detenido acusado de narcotráfico por un tribunal de Nueva York. La JEP puso en libertad al exguerrillero ya que el Departamento de Justicia de Estados Unidos nunca remitió las pruebas solicitadas. La Fiscalía General de Colombia ha señalado que la nueva detención del exguerrillero se debe a nuevas pruebas en su contra por narcotráfico. 'Jesús Santrich' fue detenido el 9 de abril de 2018 en Bogotá por agentes de la Fiscalía de Colombia debido a que sobre él pesaba una orden de captura internacional con fines de extradición a solicitud del Departamento de Justicia de Estados Unidos. Desde ese momento se puso en marcha la huelga de hambre. El exguerrillero, que participó en las negociaciones de paz de La Habana que culminaron con la desmovilización de las FARC, está acusado de haber participado en un acuerdo para transportar diez toneladas de cocaína a Estados Unidos a cambio de unos 15 millones de dólares. Tanto él como la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), el partido político surgido de la guerrilla, afirman que es víctima de un montaje conjunto del Gobierno estadounidense para llevar a los líderes de la antigua guerrilla ante los tribunales norteamericanos. Sin embargo, y como parte del Acuerdo de Paz, 'Jesús Santrich' no está sujeto a la justicia ordinaria, sino a la justicia transicional de la JEP.
17-05-2019 | Fuente: abc.es
Crisis política en Colombia por la negativa a entregar a EE.UU. al exlíder guerrillero Santrich
Colombia ha entrado en una crisis de institucionalidad después de que la Justicia Especial para la Paz (JEP) negara el martes la extradición a Estados Unidos de «Jesús Santrich», uno de los líderes de la exguerrilla de las Farc acusado de narcotraficar en fecha posterior a la firma del Acuerdo de paz. Hacia el mediodía del miércoles el Procurador General, Fernando Carrillo, anunció la denuncia contra esa determinación de la JEP ante la Corte Suprema de Justicia, y a la una de la tarde el Fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martínez, renunció irrevocablemente a su cargo, anuncio que dio por sorpresa en plena rueda de prensa. La decisión fue secundada a los pocos minutos por la vicefiscal María Paulina Riveros, quedando acéfala la poderosa institución que precisamente había respaldado la extradición de «Santrich». Frente a la crisis institucional, la Corte Suprema deberá definir el próximo martes si acepta o no la renuncia del fiscal general. De hacerlo, el presidente colombiano tendrá que presentar una terna para que la Corte elija al nuevo fiscal. Adicionalmente, ante el permanente choque de trenes entre las altas cortes, el cuestionamiento de sectores políticos afines al gobierno sobre la JEP y la fallida reforma a la Justicia, muchos han planeado la posibilidad de una Constituyente, salida que en principio el presidente Duque prefiere evitar acudiendo a solucionar la crisis a través de las instituciones existentes. Aunque aquella es la salida preferida de su grupo en el Congreso y de su líder político, el expresidente y hoy senador Álvaro Uribe Vélez, pues les permitiría hacer otros cambios constitucionales que no han logrado por vías institucionales. El futuro del exfiscal Martínez será motivo de otro capítulo pues si bien dijo ayer que tras su renuncia se dedicará a escribir y a su familia, muchos le pronostican un futuro electoral. Otros confían en que su conocimiento de hechos de corrupción en el escándalo Odebrecht ?la empresa brasileña que pagó sobornos a altos cargos latinoamericanos? finalmente salga a la luz.
16-05-2019 | Fuente: abc.es
La Justicia de Paz de Colombia libera al exlíder de las FARC Santrich y desata un seísmo político
La Justicia Especial para la Paz (JEP) de Colombia ha desatado un terremoto político en Colombia al denegar este miércoles la extradición del exlíder de las FARC Seuxis Paucias Hernández, alias Jesús Santrich, reclamado en Estados Unidos por narcotráfico y ordenar a la Fiscalía su inmediata puesta en libertad. Nada más conocerse el pronunciamiento de la JEP, el fiscal general de Colombia, Néstor Humberto Martínez, presentó su dimisión. «Este desafío al orden jurídico no será refrendado por el suscrito; mi conciencia, mi devoción por el Estado de derecho me lo impiden, por ello he presentado renuncia irrevocable al cargo de fiscal general de la nación», manifestó Martínez en una declaración recogida por Efe. Por su parte, el presidente de Colombia, Iván Duque, pronunció un discurso institucional desde la Casa de Nariño en el que, al tiempo que dijo respetar la separación de poderes, aseguró que el caso de antrich no está cerrado. Duque comparte «la indignación del pueblo colombiano por la decisión de la JEP de ordenar la libertad del sindicado por narcotráfico en Estados Unidos alias "Jesús Santrich"», dijo Duque en una declaración en la Casa de Nariño. «Toda la institucionalidad del Estado garantizará la aplicación de la justicia, la cooperación judicial", afirmó el mandatario, quien agregó que "todas las herramientas a su disposición para que no haya impunidad serán empleadas». Para el expresidente colombiano Álvaro Uribe, que en su día se opuso al acuerdo de paz con las FARC de noviembre de 2016, la decisión de la JEP «demuestra que en La Habana pactaron un cogobierno», indicó en alusión a las conversaciones entre la guerrilla y el Gobierno en la capital cubana en un comunicado que leyó en nombre de su partido, Centro Democrático. La JEP, una jurisdicción específica prevista en el acuerdo de paz firmado entre el entonces presidente de Colombia Juan Manuel Santos, y el máximo líder de las FARC, Rodrigo Londoño, alias Timochenko, justificó la aplicación de «la garantía de no extradición» a Jesús Santrich «porque las pruebas no permiten evaluar la conducta ni establecer la fecha precisa de su realización. Se ordena a Fiscalía de Colombia disponer libertad inmediata». ?#COMUNICADO|| La Sección de Revisión de la @JEP_Colombia aplica la garantía de no extradición a Seuxis Paucias Hernández Solarte. pic.twitter.com/YKECTjJKfI? Jurisdicción Especial para la Paz (@JEP_Colombia) May 15, 2019En su comunicado, la JEP explica que el Departamento de Justicia de Estados Unidos «no remitió las evidencias solicitadas» y que «las interceptaciones telefónicas de otro caso enviadas a la JEP por la Fiscalía no se reveló la conducta atribuida a Hernández Solarte en la solicitud de extradición». Santrich fue detenido en Bogotá el 9 de abril del año pasado a petición del Departamento de Justicia de Estados Unidos, que lo acusa de conspiración para el narcotráfico, delito que según la Fiscalía colombiana cometió después de la firma del acuerdo de paz del 24 de noviembre de 2016. Según EE.UU., el exguerrillero tenía un «acuerdo para exportar 10 toneladas de cocaína» a ese país. El pasado marzo, el fiscal de la Justicia Especial de Paz de Colombia, Carlos Bermeo, fue detenido, junto con otras cuatro personas, después de ser cazado en pleno soborno a cambio de frenar la extradición a Estados Unidos de Jesús Santrich.
26-03-2019 | Fuente: abc.es
Juan Manuel Santos: «Para que Maduro deje el poder hay que negociar y darle una salida digna»
Al expresidente colombiano y Premio Nobel de la Paza, Juan Manuel Santos, han debido de sonarle los oídos durante todo este fin de semana. El motivo: la repercusión en las redes sociales de su nuevo libro «La batalla por la paz» (Editorial Península), en el que hace un pormenorizado relato de cómo fue el proceso hasta lograr firmar los históricos acuerdos de paz con las FARC, en 2016. En él dedica amplios capítulos tanto a aquellos que soplaron a favor del acuerdo -principalmente actores y organismos internacionales- como de aquellos que intentaron frenarlo y abortarlo -procedentes del interior de Colombia-. Ese fue el caso de su antecesor en el cargo, el expresidente Álvaro Uribe, de quien dice en el libro ejerció una «persistente y obstinada oposición» para que no tuvieran éxito. El texto, de casi 600 páginas y con prólogo del expresidente Felipe González, es también una especie de memorias del exmandatario colombiano que giran en torno a la gran obsesión en que se convirtió para él alcanzar la paz en Colombia después de 50 años de conflicto, que comenzó «cuando yo tenía 12 años». Una obsesión que dio sus primeros pasos en los años 90, durante el Gobierno de Samper, y que culminó con la firma de los acuerdos en 2016. Este empeño, en el que otros antes que él fracasaron -como los presidentes Belisario Betancur, César Gaviria y Andrés Pastrana-, le granjeó acusaciones como la de «conspirador» o la de «traidor», palabra esta última que ha vuelto a emerger, tras la publicación de libro, en las redes sociales transformada en hashtag. Héroe, para unos; villano, para otros, Santos es un hombre de paz, que no ha dudado en hacer uso de sofisticadas operaciones militares -que relata pormenorizadamente en el texto-, desde su cargo como ministro de Defensa durante la presidencia de Uribe, para neutralizar a los principales cabecillas de la guerrilla. Santos justifica su Premio Nobel por «haber hecho la guerra para lograr la paz contra las FARC». Tampoco evita hablar de temas espinosos, como sus relaciones y acercamientos a los regímenes bolivarianos, liderados por Hugo Chávez -«mi nuevo mejor amigo», llegó a bromear-, primero, y después por Nicolás Maduro, en Venezuela; así como al presidente ecuatoriano Rafael Correa. Una medida estratégica tomada, a pesar de sus diferencias ideológicas, como subraya de manera reiterada en el libro, con el fin de contar con su apoyo regional y mediación en las conversaciones que tuvieron lugar en La Habana durante cuatro años. Decisiones estas que le han granjeado numerosas críticas. Santos recaló ayer en Madrid, en la Casa de América, para presentar «La batalla por la paz» con media campaña de promoción hecha por sus enemigos desde las redes sociales. No parece incomodarle la tormenta provocada por su libro. Se sonríe cuando se lo mencionamos. Asegura que apenas sigue las redes sociales. «Muy poco. Son mis hijos quienes me lo cuentan». Y también le defienden desde ellas. ¿Cuál era el objetivo de este libro? El objetivo es múltiple. Primero, como decía Churchill, si uno no escribe la historia, se la escriben. Y generalmente se la escriben mal. Entonces había que narrar lo que sucedió, con la mayor objetividad posible, algo que habiendo sido protagonista es difícil. Por otro lado, el proceso de paz fue muy sui géneris, pues tiene aspectos novedosos y útiles para la solución de otros conflictos, por eso quise extraer también las lecciones que aprendimos durante el proceso. Y, tercero, quería contar anécdotas, tanto personales como políticas, que no son conocidas y que tienen relevancia en un proceso como este. Creo que es importante que la gente las conozca. ¿Cree que la información que aquí se expone, revelando muchos detalles internos del proceso, convecerá a algunos de sus críticos y terminará aplaudiendo estos acuerdos de paz? Lo que este libro hace es poner los puntos sobre las íes, y contar lo que realmente sucedió. No lo que mucha gente, de forma deliberada, quiso decir que iba a suceder. Además los hechos han demostrado que no era cierto que estaba entregnado el poder a las FARC, que no era cierto que iba a desaparecer la Policía o el Ejército, que le íbamos a quitar los recursos a los pensionados, que no era cierto que yo era un comunista infiltrado.. Las grandes mentiras que se dijeron quedaron desvirtuadas por los hechos. En procesos como estos, a la larga salen a relucir. «Las grandes mentiras que se dijeron sobre lo que iba a suceder tras firmar los acuerdos de paz han sido desvirtuadas por los hechos» ¿Cuál fue la decisión más difícil que tuvo que tomar durante la negociación de los acuerdos de paz? Cuando me informaron que tenían localizado al cabecilla (Alfonso Cano) de las FARC, con quien yo había iniciado, indirectamente, comunicación. Y me preguntaron si autorizaba la operación contra él. Era difícil porque sabía que eso podía poner en tela de juicio el proceso. Aunque me sentí, por otro lado, tranquilo porque esas eran las reglas del juego. Yo les dije a las FARC que la guerra continuaba y que íbamos a hablar en medio de la guerra. "Ustedes pueden atentar perfectamente contra mi vida. Eso es parte de la guerra, pero no esperen ningún tipo de contemplación por mi parte". Creo que a la larga me respetaron más por eso, por respetar las reglas del juego que habíamos establecido. Si bien Uribe siempre se ha manifestado contra el proceso de paz con las FARC desde que usted lo anunció en 2010, se puede decir que la mano dura que empleó durante su gobierno (2002-2010), del que usted fue ministro de Defensa, facilitó la posterior negociación pues situó al Estado en una posición de fuerza, que no tenía durante el mandato de Pastrana.. Sin duda. Para comenzar, nadie había tocado nunca, en 40 años de conflicto, a ningún miembro del secretariado (junta directiva de la guerrilla). Cuando fui ministro de Defensa me empeñé en llegar hasta ellos. Una de las condiciones más importantes era convencer también a los comandantes que para ellos era mejor negociar la paz que continuar la guerra. Y eso se hizo durante el Gobierno de Uribe y mi ministerio de Defensa. Mientras terminaba con el conflicto de las FARC se abrió otra la guerra, la suya con el expresidente Álvaro Uribe, que le acusó de traición por emprender el proceso de paz.. La paz nunca ha sido fácil de hacer. Hay múltiples ejemplos. Mire lo que le pasó a Isaac Rabin. Abrió una guerra con su propio partido y después le costó la vida. Siempre hay opositores en procesos como este, pero a la larga, si uno cree que lo que hace es correcto, en este caso negociar la paz lo era, las cosa finalmente salen a relucir y funcionan. Dedica mucho espacio a retratar la posición de Uribe y las actuaciones de este frente a los acuerdos y frente a usted, hasta el punto de revelar incluso el contenido de encuentros privados con el Papa. ¿Era necesaria tanta información? ¿Es un ajuste de cuentas contra él? Traté, en la medida de lo posible, que esto no fuera un ajuste de cuentas con mis opositores, porque no solamente está Uribe. Hay muchos opositores. Y tampoco quise que esto fuera una acumulación de elogios hacia los que me apoyaron. Quise ceñirme a la verdad, a los hechos y a las lecciones. Creo que, aunque a alguno no le guste, ese equilibrio lo encontrarán en el libro. Reconoce en el libro que convocar el plebiscito para que el pueblo colombiano refrendara los acuerdos de paz, y que este rechazó para sorprensa de muchos, incluido usted, fue un error. Error que no volvería a repetir ¿Pecó de optimismo o de arrogancia al plantearlo? De todo. De arrogancia, de soberbia, de optimismo y de ingenuidad. Nunca pensé que todas esas mentiras que se dijeron alrededor del plebiscito sobre el proceso la gente las iba a creer, pero muchos lo hicieron. «Al convocar el plebiscito pequé de optimismo, arrogancia, soberbia e ingenuidad» ¿Los acuerdos de paz fueron una víctima más de las Fake news? Sí, lo fueron. Y le voy a dar un ejemplo: nosotros negociamos un capítulo de género con las FARC, porque las mujeres son las más víctimas de las víctimas. Y este acuerdo colocó, por primera vez, a las víctimas en el centro de la solución del conflicto. Ese capítulo de género los enemigos del proceso lo interpretaron malévolamente como una forma escondida de colocar en nuestra Constitución la teoría de la ideología de género, que no tiene nada que ver con una política a favor de la mujer. Tiene que ver con la creencia de que nacemos sin ser hombres ni mujeres, que nos vamos formando a lo largo de la vida. Y eso, por supuesto, es anatema para todas las religiones. Eso empezó a correr, e incluso el propio procurador general de la nación lo dijo. Y todos los pastores cristianos y sacerdotes dijeron que se votara No. Me di cuenta de eso cuando faltaba una semana para el plebiscito. Nunca imaginé que tuviera tal efecto. Después hicimos una encuesta para ver cuál fue el motivo de que se rechazara el acuerdo, y el 35% de los votos negativos fue por ese motivo. Reuní a los pastores para modificar el acuerdo respecto a ese punto, y entonces me confesaron que no habían leído el acuerdo. Que se habían guiado por lo que había dicho el procurador general. Uno de los puntos más controvertidos son las penas que deberán pagar los exguerrilleros por los crímenes cometidos. Laxas para muchos, que critican que estos acuerdos permiten la impunidad frente a años de violencia y asesinatos. ¿Cuándo van a comenzar a ser juzgados? La Justicia Especial para la Paz (JEP) está diseñada precisamente para que no haya impunidad, pero no es la típica de barrotes. Es más restaurativa a las víctimas. Está comenzando a funcionar. Ya están rindiendo testimonio los más responsables de los crímenes de la humanidad, y van a ser juzgados y sancionados. No va a haber impunidad. En el libro da cierto margen a su sucesor en la presidencia, Iván Duque, a la hora de que respete los acuerdos de paz y los implemente durante su mandato. Sin embargo, Duque anunció que haría cambios en los acueros antes de asumir el cargo, y hace unos días desveló su intención de modificar varios artículos de la JEP. ¿Le preocupa que esto pueda perjudicar a los acuerdos de paz en el futuro? Me preocupa que no cumpla lo que está diciendo que va a hacer. Iván Duque ha dicho a la comunidad internacional que va a cumplir con los acuerdos. Y que sus mandos medios puedan demorar el cumplimiento de puntos del acuerdo. Pero no me preocupa que vaya a echar al traste el acuerdo porque es irreversible. No puede aprobar reformas que vayan contra ellos porque la propia Corte Constitucional estableció muy claramente que ningún Ejecutivo, en los próximos tres gobiernos, pudiera tomar medidas que fueran contrarias al cumplimiento de los acuerdos. «No me preocupa que Iván Duque vaya a echar al traste los acuerdos de paz porque son irreversibles» Usted ha llevado la paz a Colombia, ¿si le ofrecieran ahora ser mediador en algún conflicto o crisis, como las de Venezuela o Nicaragua, aceptaría? Depende de las circunstancias y las condiciones para poder mediar. El Premio Nobel de la Paz me impone unas responsabilidades para buscar la paz en el mundo, por las cuáles no podría decir que no. ¿Cómo ve la situación que atraviesa actualmente Venezuela? ¿Hay todavía espacio para el diálogo? Si no hay negociación en Venezuela no veo cómo se puede encontrar una solución que sea pacífica. Lo peor que puede pasar ahora es que Venezuela se incendie en violencia y en algún conflicto interno. Por la situación tan deteriorada que existe eso puede durar muchos años o décadas. Por eso la negociación, no solo en Venezuela sino en cualquier conflicto, es el camino más efectivo para poder teminar con él. Usted que conoce a Nicolás Maduro, ¿le ve capaz de abandonar el poder en Venezuela? Claro que sí. Todo ser humano está interesado en sobrevivir. A Maduro hay que darle una salida digna. Los que pretenden que Maduro simple y llanamente vaya a dejar el poder están muy equivocados. Maduro, ni ninguna persona, se va a ir a la cárcel y acabar su vida, como le sucedió a Noriega, sin defenderse hasta la muerte. Por eso es tan importante encontrar una salida negociada.
10-03-2019 | Fuente: abc.es
Los frutos de un comunista español en Colombia
Es bien sabido que el entonces presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, impuso un supuesto acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC después de consultar al pueblo colombiano y de que sus compatriotas, votasen que «no» en contra de la línea editorial de todos los medios de comunicación nacionales y casi todos los internacionales. Un «no» contra Obama, el Papa, varios presidentes iberoamericanos y el Rey Juan Carlos a quien el ministro García-Margallo envió a Cartagena de Indias a hacer campaña por el «sí». De aquellos polvos han derivado los lodos de la hora presente. Porque por más que el presidente Ivan Duque fuese elegido en contra de lo que Santos pactó de espaldas al país, lo cierto es que la Justicia Especial para la Paz (JEP) ha seguido su curso con unos instrumentos cuando menos cuestionables. Esta semana hemos tenido conocimiento de que el fiscal de la JEP, Carlos Julián Bermeo, el hombre que podía perseguir no sólo a los terroristas de las FARC que se habían beneficiado de las dádivas de Santos, sino también a quienes legítimamente habían combatido a esos criminales durante décadas, ha sido detenido por ofrecerse a frenar la extradición del guerrillero de las FARC y miembro designado -no elegido- de la Cámara de Representantes Jesús Santrich, demandado en extradición por Estados Unidos. Bermeo habría pedido medio millón de dólares por su gestión dilatoria. No contentos con eso, días después, la fiscalía señaló que Bermeo está también implicado en hechos de narcotráfico: en una trampa tendida por la DEA se le ve recibiendo fajos de dólares en un hotel donde después fue capturado con sus compinches. En manos de ese tipo ha estado la justicia promovida por Santos. Y ¿quién fue el ideólogo de este proceso de paz? En ABC hemos hablado de él en varias ocasiones. Se trata de Enrique Santiago, que en 2016 era un abogado y fracasado exdirigente de Izquierda Unida en la Comunidad de Madrid. Santiago se querelló contra el arriba firmante por mis opiniones sobre su actuación en el proceso de paz. Era una demanda, cuando menos, confusa. Porque, como se recogía en la sentencia de la Sección Nº5 de la Audiencia Provincial de Madrid, Santiago actuó como intermediario en las conversaciones de paz «aparentemente por su ideología comunista que pone en boca de otros pero no desmiente (de hecho es dirigente de Izquierda Unida)». Pero Santiago se ha manifestado ofendido por decir que su ideología comunista hubiera sido un factor en su enfoque del proceso de paz. Lo cierto es que la Audiencia Provincial de Madrid archivó su querella el 19 de marzo de 2018 y Enrique Santiago volvió al anonimato del que nunca debió salir. No le sacó de ese anonimato ni el hecho de que tres semanas después, el 8 de abril de 2018, se convirtió nada menos que en secretario general del Partido Comunista de España, el cargo antaño ocupado por Santiago Carrillo, Dolores Ibárruri o Julio Anguita, entre otros. Éste fue el hombre que orientó el proceso de paz colombiano a donde está hoy. Éste fue el que Santos aceptó como intermediario con las FARC, un intermediario que en realidad era inspirador de los términos del fallido acuerdo después impuesto por Santos y la guerrilla en contra de la voluntad popular. La última gran victoria del Partido Comunista de España.
24-02-2019 | Fuente: abc.es
Fernando Carrillo: «Hay que investigar los cientos de millones de sobornos a Maduro»
Fernando Carrillo Flórez (Bogotá, 1962) está empeñado en ser «el fiel de la balanza» en una Colombia «fracurada». Su cargo de procurador general está a medio camino entre un fiscal y el defensor del pueblo, con la misión de defender los intereses ciudadanos frente a las autoridades. La corrupción y la reparación de las víctimas de las FARC están entre sus retos, a los que se suma la grave crisis en el país vecino. Carrillo ha participado esta semana en el congreso de la Asociación Mundial de Juristas. ¿Qué impacto tiene en Colombia la situación de Venezuela? El impacto humanitario es lamentable. La Procuraduría ha montado operativos de protección de derechos de los venezolanos, que son un colectivo muy vulnerable, porque son casos de extrema necesidad. Colombia ha llevado la vocería muy fuerte ante la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Corte Penal Internacional (CPI). Pero también hay que emprender una acción internacional por los actos de corrupción del régimen. La ciudadanía entiende que cuando un dictador es corrupto hay que sacarlo del poder, como les pasó a Pinochet y Fujimori. En el marco del Derecho internacional es como se ayuda a Venezuela, no a base de invasiones militares. ¿Qué información tiene? Había una máquina de esta multinacional de generar sobornos y financiar campañas electorales. Tendrían que contar los sobornos a Maduro y a Chávez. No hubo un soborno de once millones de dólares, como confesaron a EE.UU., sino de decenas o centenares de millones en Colombia, y mucho más en Venezuela, donde ha habido secretismo y las investigaciones de la Fiscalía no avanzaron. Ojalá la lucha contra la corrupción se convierta en bandera del gobierno de Bolsonaro, se logren las pruebas contra los presidentes y dictadores que recibieron sobornos y sepamos la verdad completa. ¿Hasta qué punto ha corrompido Odebrecht la política en Colombia? Su penetración en toda América Latina fue muy profunda. Que la empresa tuviera un departamento para sobornos muestra que era una práctica corporativa. Es una corrupción sistémica y digitalizada. Dejó de ser la entrega de un sobre en un despacho para lograr un contrato. Tiene que haber cooperación judicial, porque los desafíos de los jueces son hoy globales. Se han denunciado reuniones de Odebrecht con Juan Manuel Santos, del que usted fue ministro, y la financiación de sus campañas. Llegado el caso ¿actuaría contra él? Hemos actuado mucho en relación con los ejecutivos brasileros. Quienes tienen la verdad son quienes propiciaron los sobornos. Hay mucha especulación, pero lo que necesitamos son las pruebas, y los brasileros nunca nos las entregaron. Nadie sabe a ciencia cierta si esas historias son ciertas. Yo he demostrado independencia absoluta. No fui candidato a la Procuraduría del gobierno de Santos. Me eligió el Consejo de Estado con mayoría absoluta y en el Senado logré 92 de 95 votos. Eso me da mucha independencia. No he tenido obstáculo para iniciar investigaciones sobre el gobierno anterior. «Hay que litigar dentro de la Jurisdicción Especial para la Paz, no ponerle una bomba para destruirla» Hay quien denuncia que la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) dejará impunes los crímenes de las FARC. ¿Cuál es su opinión? Colombia está prácticamente fracturada. Pensamos que el atentado atroz contra la escuela de cadetes de policía en enero uniría al país, pero lo dividió más. Y también sobre la JEP están en los extremos, unos atacándola y otros defendiéndola. Yo procuro estar en el fiel de la balanza. Hemos sido muy críticos con algunas decisiones, pero hay que manifestar las desavenencias y litigar dentro de la JEP, no ponerle una bomba a la propia JEP para destruirla. No creemos que el ejecutivo pueda objetar su conveniencia o inconveniencia, porque ya terminó un proceso legislativo especial que tuvo la bendición del Tribunal Constitucional. ¿La JEP no tiene marcha atrás? No, es una norma constitucional, resultado de unos acuerdos. Tendrá marcha atrás si los contradictores de la JEP presentan un proyecto de reforma constitucional para modificarla y se aprueba en el Congreso, que es donde se ventilan las controversias en democracia. ¿Protege la JEP al exguerrillero Santrich? ¿Qué va a suceder con la extradición pedida por EE.UU.? Esa es una de las decisiones que la Procuraduría critica, con un criterio divergente al del Tribunal Constitucional. La extradición es uno de los principales mecanismos de cooperación judicial internacional y hay que respetarla con las reglas de juego establecidas. Usted aboga por que las violaciones de menores por las FARC no queden impunes con la JEP. ¿Cuántos niños han sido víctimas de estas prácticas? No lo sé, esta es una de las grandes verdades que Colombia no conoce todavía y ojalá las FARC lo cuenten en el marco de la JEP. Seguramente nos quedemos sorprendidos el día que se conozca. Desde la Procuraduría no hay condescendencia con esas conductas. La negociación con el ELN está en punto muerto. ¿Hay riesgo de una nueva espiral de violencia? Si tuvieran algún tipo de racionalidad, suspenderían cualquier atentado. Lamentablemente, han seguido atentando, no solo el 17 de enero, sino contra los oleoductos. No es que Cuba los entregue esposados ni es realista que los recibamos con una alfombra roja como si fuera una inofensiva delegación diplomática. Habrá que buscar un camino intermedio para que paren la violencia y, si demuestran con hechos una voluntad auténtica de hacer la paz, reanudar un diálogo, pero ese escenario no se da en este momento. Sobre la grabación de la ministra Dolores Delgado: «Hay una investigación en curso, pero no ha dado resultados todavía» Tras la grabación en la que la ministra de Justicia española revelaba que jueces y fiscales estuvieron con menores en Cartagena de Indias, usted pidió que se investigara. ¿Qué se sabe? Hay una investigación en curso, pero lamentablemente no hay resultados todavía. Ha sido muy difícil recoger esos testimonios y hay personajes de varias jurisdicciones involucrados, vamos a ver cómo avanza. Hay quien le señala como futuro candidato. ¿Aspira a la presidencia? No estoy en ese juego, sería suicida. Yo tengo que vigilar que los servidores públicos no hagan política con la investidura pública y soy el primero que tiene que respetar esa regla.
17-02-2019 | Fuente: as.com
Anthony Hamilton cantará el himno de Estados Unidos y Carly Rae Jepsen, el de Canadá
Los dos actuarán en los prolegómenos del All Star NBA 2019. Anthony es considerado como un "tesoro nacional" y Carly fue conocida mundialmente por 'Call Me Maybe'
10-02-2019 | Fuente: as.com
Eric Kiptanui y Roza Dereje vencen sin poder batir récords
El keniano, con un crono de 1h.01.04 quedó a 1:20 del recórd de la carrera (59:44) y la joven etíope, con 1h.06.01, se quedó a 1:10 del récord del mundo de Jepkosgei (1h.04.51).
09-02-2019 | Fuente: as.com
Una edición historica con el reto de batir un récord del mundo
La etíope Roza Dereje intentará batir la plusmarca mundial de la distancia, en poder de Joyciline Jepsogei con 1h.04.51, ante 19.000 corredores, la mayor participación de la historia.