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Noticias de guerrilleros

19-05-2019 | Fuente: abc.es
«The New York Times» denuncia órdenes de matar del ejército colombiano que arriesgarían vidas civiles
El Ejército de Colombia habría ordenado a sus efectivos duplicar el número de muertos criminales y rebeldes, lo que estaría poniendo en riesgo vidas civiles con un patrón similar a la práctica de los «falsos positivos» de mediados de la década de los 2000, ha publicado y denunciado «The New York Times». El diario, que ha revisado órdenes escritas y entrevistado a altos oficiales, s eñala que el Gobierno de Iván Duque está ejecutando «otra encarnación de esa política» que se dio durante la guerra con las FARC y en la que los soldados cometieron asesinatos generalizados y desapariciones civiles para cumplir cuotas. Hay una orden para que los militares no «exijan perfección» al matar, ni siquiera si tienen dudas sobre el objetivo del ataque, y algunos militares han señalado que eso implica desproteger a inocentes y ya ha ocasionado muertes sospechosas o innecesarias. El NYT sostiene que este año ha comenzado a surgir un «patrón» de asesinatos sospechosos y encubrimientos, y según entrevistas con dos oficiales, en una reunión un general ordenó a los comandantes «hacer lo que sea» para mejorar sus resultados, abriendo la puerta a «aliarse» con grupos criminales armados para obtener información. A los soldados que aumentan su número de muertes en combate se les ofrecen incentivos como vacaciones extra, dijeron los oficiales bajo condición de anonimato, y uno de ellos afirmó: «Hemos regresado a lo que estábamos haciendo antes». Nicasio Martínez cuestiona la interpretación de las instrucciones Nicacio Martínez Espinel, comandante del ejército colombiano, reconoce las órdenes nuevas y haber instruido por escrito «doblar los resultados» porque «la amenaza criminal se incrementó», pero matiza que se refiere a la planificación de las misiones y no la ejecución. No obstante, cuestiona la interpretación de las instrucciones y aclara que la orden es «ser operacionalmente efectivos», que «el respeto a absoluto a los derechos humanos es lo más importante» y todo lo que haga el Ejército "tiene que estar en el marco de la ley". El NYT señala, citando a la ONG Human Rights Watch, que Martínez es un oficial vinculado a los asesinatos de mediados de la década pasada conocidos como los «falsos positivos», de entre nueve altos cargos nombrados por el presidente Duque, pero él asegura que ni participó en los homicidios ni está siendo investigado. En Colombia, se conoce como «falsos positivos» a las ejecuciones extrajudiciales de civiles que el Ejército presentaba como muertos en combate tras secuestrarles y vestirles de guerrilleros en el contexto de la guerra con las FARC y en especial durante el Gobierno de Álvaro Uribe. La ONU informó en 2011 que se investigaba al menos 3.000 «falsos positivos» pero estimaciones posteriores han situado la cifra en unos 4.200, y el año pasado la Fiscalía presentó 2.248 casos a la Jurisdicción especial para la Paz, el tribunal creado para juzgar los crímenes de guerra en virtud del acuerdo de paz con las FARC. La respuesta de Iván Duque El presidente de Colombia, Iván Duque , ha respondido a la publicación de «The New York Times» asegurando que su país tendrá «cero tolerancia» con los miembros de sus Fuerzas Armadas que violen los Derechos Humanos y el Derecho Internacional humanitario. Además, ha afirmado que todas las operaciones militares se hacen respetando la Constitución y la ley. «Todas las Fuerzas Militares y de Policía han tenido también una instrucción clara de parte mía desde el primer día del Gobierno y es obrar siempre con la Constitución y la ley, en estricta defensa de los Derechos Humanos y del Derecho Internacional humanitario», ha subrayado el dirigente colombiano.
09-05-2019 | Fuente: elpais.com
Remos por fusiles en la Colombia profunda
Exguerrilleros de las FARC buscan abrir el remoto río Pato al turismo de aventura. Se capacitaron como guías de rafting y participarán en el Mundial de la disciplina en Australia
07-05-2019 | Fuente: abc.es
Los VRIC, la alianza de Venezuela, Rusia, Irán y China
El término VRIC, siglas de Venezuela, Rusia, Irán y China, no responde a un foro formalmente constituido, como sí sucede con los BRIC (Brasil, Rusia, India y China, al que luego se unió Sudáfrica, pasando el nombre a BRICS), pero igualmente designa lo que el think tank SFS, creador del acrónimo, considera una concertación entre esas naciones. El Center for a Secure and Free Society, de Washington, estima que existe una complicidad compartida entre Venezuela (y sus socios bolivarianos del Alba), Rusia, Irán (con Hizbolá) y China para debilitar a Estados Unidos en su región de seguridad. «La crisis de Venezuela continúa sirviendo como una batalla por poderes para las naciones VRIC contra Estados Unidos», asegura SFS en sus últimos análisis. «A medida que aumenta la presión internacional contra el régimen de Maduro, sus aliados de fuera de la región ?Rusia, Irán y China? sigue ofreciéndole diversas formas de ayuda». Alianza estratégica Joseph Humire, director ejecutivo de SFS y a quien se debe el término VRIC, afirma que entre esos países no solo existe cooperación en materia de seguridad y defensa, evidenciada en las maniobras militares realizadas, sino también en el área de inteligencia. Así, sugiere que esas naciones pueden estar compartiendo información en un grado parecido al de los «Cinco Ojos» (alianza entre los servicios de inteligencia de Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda). Si bien puede parecer que China, como ocurre en la crisis venezolana, está menos implicada en el «hostigamiento» a Estados Unidos, Humire advierte que «los chinos saben vender la imagen de que solo buscan acuerdos comerciales, pero en realidad usan a Rusia e Irán como países que pueden ser más directos, mientras China se queda en la sombra». Humire recuerda que Pekín tiene igualmente como doctrina la guerra asimétrica, algo que entre otras cosas se concreta en mezclar lo comercial y lo militar, facilitado por el hecho de que muchas empresas chinas están controladas por el Ejército. «Sin Siria, no habría habido chavismo» Humire lleva tiempo advirtiendo sobre cierta semejanza entre la crisis de Siria y la de Venezuela, yendo más allá de los paralelismos que últimamente otros observadores han destacado. Afirma que la revolución bolivariana de Chávez tiene más que ver con el movimiento Baaz de Siria que con la revolución cubana. «Tienen la misma táctica y estrategia: en cuanto a táctica, Baaz se infiltró en el Ejército para «capturarlo», como hizo después Chávez con su Movimiento Bolivariano Revolucionario 200, y en cuanto a estrategia, Baaz utilizó el panarabismo y habló de la Gran Siria, mientras que el bolivarianismo de Chávez tiene en la cabeza a la Gran Colombia». Humire recuerda que Venezuela ha contado históricamente con tres olas migratorias procedentes de Siria. Una hacia 1880, con la decadencia del Imperio Otomano; otra a finales de la década de 1910 debido al genocidio de Armenia, y la tercera en las décadas de 1950 y 1960, cuando se formaron las dictaduras militares en los países árabes. «Sin esos refugiados la revolución bolivariana nunca se habría producido; se habría intentado seguir la línea de Cuba, queriendo tomar el poder mediante ataques guerrilleros, pero Chávez siguió el modelo Baaz, no el castrista, para su diseño inicial», manifiesta. Al Assad y Maduro Con esto en mente, Humire advierte que lo que ocurre en Venezuela no es una mera «ocupación cubana». El haberlo creído así explica que no haya habido manera de «fracturar» el poder chavista. «El caso es mucho más complejo que la presencia de Cuba o el auxilio de Rusia. Lo que hay es una implicación de muchos países; ahí se ha formado una alianza: los VRIC de los que hablamos». Y así como el sostenimiento de Bashar al Assad depende de la alianza exterior que lo ha mantenido en el poder, la continuidad de Maduro depende también de esa constelación de fuerzas exteriores. El objetivo de los VRIC, asegura Humire, es laminar la influencia internacional de Estados Unidos y convertir el orden mundial en un sistema multipolar. Añade que precisamente en los documentos manejados en algunas de las maniobras militares realizadas con participación de esos países se utiliza el término de «fuerza multipolar». En ese esfuerzo de Rusia, China e Irán por combatir la influencia de EE.UU., Venezuela aparece como esencial para redibujar el mapa geopolítico de Latinoamérica, pues su situación puede afectar directamente a naciones vecinas como Ecuador, Colombia e incluso Panamá.
30-04-2019 | Fuente: abc.es
Pompeo: EE.UU. apoya «plenamente» a Guaidó «en su búsqueda de la libertad y la democracia»
El Gobierno norteamericano ha apoyado públicamente el pronunciamiento de los militares contra el régimen de Nicolás Maduro. El secretario de Estado, Mike Pompeo, ha dicho este martes que «el Gobierno de EE.UU. apoya totalmente al pueblo de Venezuela en su lucha por la libertad y la democracia». En un mensaje en la red social Twitter, Pompeo, que es el jefe de la diplomacia norteamericana, ha dicho que «la democracia no será vencida» y ha saludado el pronunciamiento con el nombre que le ha dado a este la oposición levantada contra Maduro, «Operación Libertad». Por su parte, el secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, ha expresado este martes su apoyo al pronunciamiento en Venezuela porque es un paso necesario en el «proceso de transición democrática de forma pacífica», según ha dicho. Almagro ha sido uno de los más firmes aliados de la oposición contra el régimen de Maduro, facilitando la expulsión de los enviados de este del consejo permanente de la OEA y su sustitución por los enviados de Guaidó. «Saludamos adhesión de militares a la Constitución y al Presidente encargado de Venezuela», ha dicho Almagro en un mensaje publicado en su cuenta de Twitter. En diciembre, antes de que se declarara presidente encargado de Venezuela, Guaidó se vio con Almagro en una visita a Washington. La expulsión de los enviados de Maduro, consumada a principios de abril, fue manipulada por el régimen como una decisión libre y voluntaria de abandonar la OEA, y el chavismo se manifestó en las calles el domingo para celebrarla. El nuevo embajador venezolano en la OEA, Gustavo Tarre, tomó su asiento el martes pasado y acusó a Maduro de vulnerar las «normas democráticas y las relativas a los derechos humanos». «El gobierno usurpador [de Maduro] no defiende la soberanía nacional, vulnerada por la injerencia permanente de Cuba, Rusia, el narcotráfico, terroristas y guerrilleros extranjeros», dijo Tarre durante su intervención. «La libertad nunca es fácil» El influyente senador norteamericano Marco Rubio, que ha marcado en gran parte la agenda de la Casa Blanca hacia Venezuela, ha dicho después de conocer el pronunciamiento de los militares para apoyar a la oposición que «la libertad nunca es fácil, pero siempre vale la pena». Rubio, que representa en el Senado a Florida, el estado norteamericano con mayor población venezolana, ha instado a todos los soldados de Venezuela a que se sumen a los opositores al régimen de Nicolás Maduro para consumar el cambio de régimen en el país. «Este es el momento de que todos los militares de Venezuela cumplan con su juramento a la constitución y defiendan al presidente interino Juan Guaidó en su lucha por restablecer la democracia. Ustedes pueden escribir la historia en las horas y los días que están por venir», dijo el senador en Twitter. This is the moment for those military officers in #Venezuela to fulfill their constitutional oath & defend the legitimate interim President @jguaido in this effort to restore democracy. You can write history in the hours & days ahead.? Marco Rubio (@marcorubio) April 30, 2019El senador Rubio es uno de los políticos norteamericanos que más han apoyado la opción de respaldar a los militares que se pongan del lado de Guaidó y los opositores. Incluso en una ocasión llegó a advertir en redes sociales a Maduro de que si no cedía y abandonaba el poder, podría acabar como Muammar el Gadafi en Libia. Rubio, que además es parte de la Comisión de Exteriores del Senado, ha instado a los venezolanos a que se sumen a la revuelta contra el régimen de Maduro porque «puede que una oportunidad como esta no se vuelva a producir». Incluso se ha dirigido directamente al ministro de Defensa, Vladímir Padrino, instándole a que «haga lo correcto».
05-04-2019 | Fuente: abc.es
El comunismo sigue vivo en las montañas de Filipinas tras 50 años de lucha
Guarecidos en un recóndito y escarpado valle entre montañas de Filipinas, conviven una treintena de camaradas que han entregado su vida a la lucha revolucionaria. Combaten en el Nuevo Ejército del Pueblo (NEP), la guerrilla comunista más antigua de Asia, que acaba de cumplir medio siglo alzada en armas. Galería de imágenes Vea la galería completa (13 imágenes) Una agotadora caminata de cuatro horas -solo dos para entrenados guerrilleros- entre riachuelos, barro, hojas de palma secas y cocos caídos lleva hasta el campamento del comando «Melito Glor», que lucha contra «el Estado opresor» en la región de Calabarzon, al sur de la isla de Luzón. Se accede al caer el sol, protegidos por la oscuridad de la noche, en estricto silencio y en fila india, custodiados por rebeldes blindados con fusiles. Las linternas siempre apuntando al suelo para alumbrar el camino plagado de obstáculos sin ser vistos. Esa ubicación es transitoria, no permanecen en el mismo lugar más de dos meses por seguridad. Es la vida en la guerrilla, siempre en movimiento, siempre en alerta. La camarada alias «Ka Kathryn» (Ka es camarada en tagalo) se despierta con energía a las 4 AM. «Es la hora en la que el enemigo puede atacar y todos debemos estar en pie», cuenta esa guerrillera de 26 años al equipo de EFE, recién llegado, que tuvo acceso exclusivo al campamento. Duermen en turnos de tres horas. Unos hacen guardia mientras los otros descansan sobre el suelo de cabañas de bambú y palma. Hay algunas hamacas, pero no para todos, por lo que tienen que rotar. «Somos una gran familia, todos nos ayudamos», dice mientras prepara el desayuno: arroz blanco y carne de cerdo. El menú se repite en el almuerzo y en la cena. Días de celebración La rutina se ha roto en el campamento. Los entrenamientos y la disciplina militar han cedido a un ambiente más relajado y festivo. Están de aniversario, el NEP, brazo armado del proscrito Partido Comunista de Filipinas (PCF), cumplió 50 años el 29 de marzo y los fastos duran varios días. Han preparado un acto con teatro, música popular, discursos, arengas, pasos de revista, malabares con fusiles y tributos a los «caídos». Celebran que la rebelión sigue viva en más de cien frentes por todo el territorio filipino con miles de combatientes. Unos 6.000 según el Gobierno de Rodrigo Duterte, «muchos más» según la guerrilla. «La situación es la misma, nada ha cambiado. Años de políticas neoliberales y privatizaciones hicieron que el país perdiera sus recursos para entregarlos al imperialismo, particularmente a EEUU. Y el régimen de Duterte está regalando el país al resto de mundo capitalista, como China o Japón», analizó Kathryn. Esta joven revolucionaria se unió al NEP en 2013, después de graduarse en la universidad, donde inició su incursión en el activismo militante. Protestó contra el encarecimiento de las matrículas y se concienció de la necesidad de la lucha cuando su padre perdió el trabajo. El Gobierno privatizó la planta eléctrica en la que trabajaba. Fue de los pocos que conservó el empleo, pero le aumentaron la jornada laboral sin subir el salario. Cuando se unió a un sindicato fue despedido. «Al principio mi familia no quería que me alistara. Pero la última vez que hablé con mi padre me dijo que no volviera a casa, que era su única esperanza para lograr justicia», relata orgullosa. Asegura que el NEP no ofrece compensación económica alguna a los reclutas: «Nos enrolamos porque consideramos que es nuestro deber entregar nuestras vidas para cambiar el país y defender los principios en los que creemos». Sin embargo, fuentes de organizaciones humanitarias que trabajan en «zonas rojas» aseguran a EFE que la guerrilla paga 300 dólares mensuales a sus filas, que se nutren principalmente de la clase obrera y campesina más desfavorecida. En la actualidad se financian básicamente de extorsiones y del «impuesto revolucionario», motivos por los que el gobierno de Duterte los ha catalogado como terroristas, como ya hicieron EEUU o la Unión Europea. Ellos afirman que subsisten con las ayudas de las «masas simpatizantes» y organizaciones internacionales amigas. Estas «masas» les proveen de ropa, comida, utensilios básicos de cocina o herramientas para construir sus cabañas. La vida en la guerrilla es austera, pero no renuncian a la modernidad: los altos mandos tienen teléfonos móviles de última generación, conexión satelital y ordenadores de Apple, paradójicamente emblema del mundo capitalista que denostan. En el pasado tuvieron apoyo de los partidos comunistas de China o Vietnam, hoy países «capitalistas en la práctica» que han sufrido el «revisionismo moderno» de las enseñanzas del marxismo-leninismo más puro o del maoísmo que estos guerrilleros profesan a ultranza. «No es el comunismo como ideología lo que ha fallado, sino la revisión sistemática de los documentos sobre el marxismo», sentencia alias «Ka Anse», rebelde de 25 años. Nuevos reclutas Las tres cuartas partes de las filas del NEP son hoy menores de 35 años, como Kathryn o Anse, una muestra de que la retórica revolucionaria del siglo pasado todavía cala en las zonas rurales más empobrecidas. «Vivir en la guerrilla es duro, pero soy feliz porque servir al pueblo te da la motivación para seguir adelante en la construcción de una nueva sociedad libre de opresión», detalla Anse, que se unió al NEP en 2016 tras graduarse en Historia. Proviene de una familia campesina que no vio con buenos ojos su elección: «Les dije que ésta era la solución para una vida mejor, para tener tierra y un futuro mejor para las próximas generaciones», ya que sus padres y abuelos son arrendatarios de la tierra que trabajan, en manos de un gran terrateniente. En la rebelión encontró el amor y ahora su mujer -asignada a otro campamento- está embarazada de tres meses. «Espero que mi hijo llegue a ver esa nueva sociedad. Soy optimista, por eso estoy aquí». «Desde pequeña supe en qué consistía la revolución. Por eso cuando terminé la universidad en 2017 me alisté para servir a las masas», cuenta con la cara tapada ante la cámara, ya que no está fichada por las autoridades, «Ka Isay», joven de 22 años hija de dos importantes mandos del NEP. «Ka Jone» se enroló en el NEP con 34 años cansado de trabajar jornadas maratonianas en una fábrica de electrodomésticos de una empresa de EEUU. «Estar aquí no puede compararse con nada. Las montañas, las largas caminatas, el hambre o el frío son sacrificios que valen la pena por ayudar a la gente. Incluso la muerte, estoy listo para eso». Una vida en el frente Al mando del «Melito Glor», el comandante Jaime Padilla, alias «Ka Diego», es el guía de estos jóvenes rebeldes. Con 72 años, lleva 47 en la guerrilla y seguirá en el frente «hasta el final». «Era un simple activista, pero cuando Ferdinand Marcos declaró la ley marcial en 1972 me vi obligado a adherirme al movimiento sin saber qué iba a pasar», rememora entre risas. «Ka Diego», que todavía se emociona al oír «La Internacional», asevera que nada ha cambiado en Filipinas desde la ocupación de EEUU o la dictadura de Marcos. «La mayoría de la gente sigue siendo pobre, oprimida por la minoría de la clase dominante». En la lucha formó una familia. Se casó con otra rebelde en 1986 -ella falleció en 2015 por culpa del cáncer- y tuvieron un hijo, que ha decidido mantenerse alejado del movimiento y llevar «una vida normal». En casi cinco décadas como rebelde ha sido testigo de los avatares del proceso de paz con los «diferentes gobiernos reaccionarios» que han desfilado por Filipinas. Ahora el diálogo se ha roto definitivamente con la administración de Duterte, que ha prometido aniquilar el NEP este mismo año. «Nuestras fuerzas revolucionarias están listas tanto para negociar la paz, como para luchar contra el gobierno fascista», advierte «Ka Diego», convencido de que la guerrilla «sobrevivirá y derrotará» al sistema espoleado por «respaldo mayoritario del pueblo». En otro campamento en algún punto remoto de esas montañas, en la provincia de Quezon, «Ka Cleo», de 36 años, y «Ka Wenli», de 40, comparten su vida entregada a la lucha desde 2009, después de que él la cortejara durante tres años. Hoy son felices juntos en la sierra e incluso tienen un hijo de 9 años. «Me uní al NEP porque sufría las condiciones injustas de nuestra sociedad. Era un productor de coco, vivía de vender aceite de coco, pero el dinero nunca era suficiente para subsistir», explica Wenli, alzado en armas desde 2001. Para su esposa, que se alistó en 2006, las masas son la prueba de que no son terroristas. «Ellos saben todo lo que hacemos en las comunidades. Nos arriesgamos por ellos a la cárcel o la muerte, pero forma parte de nuestro sacrificio por el país, incluso si ahora enfrentamos penas más duras por terrorismo», defiende Cleo.
26-03-2019 | Fuente: abc.es
Juan Manuel Santos: «Para que Maduro deje el poder hay que negociar y darle una salida digna»
Al expresidente colombiano y Premio Nobel de la Paza, Juan Manuel Santos, han debido de sonarle los oídos durante todo este fin de semana. El motivo: la repercusión en las redes sociales de su nuevo libro «La batalla por la paz» (Editorial Península), en el que hace un pormenorizado relato de cómo fue el proceso hasta lograr firmar los históricos acuerdos de paz con las FARC, en 2016. En él dedica amplios capítulos tanto a aquellos que soplaron a favor del acuerdo -principalmente actores y organismos internacionales- como de aquellos que intentaron frenarlo y abortarlo -procedentes del interior de Colombia-. Ese fue el caso de su antecesor en el cargo, el expresidente Álvaro Uribe, de quien dice en el libro ejerció una «persistente y obstinada oposición» para que no tuvieran éxito. El texto, de casi 600 páginas y con prólogo del expresidente Felipe González, es también una especie de memorias del exmandatario colombiano que giran en torno a la gran obsesión en que se convirtió para él alcanzar la paz en Colombia después de 50 años de conflicto, que comenzó «cuando yo tenía 12 años». Una obsesión que dio sus primeros pasos en los años 90, durante el Gobierno de Samper, y que culminó con la firma de los acuerdos en 2016. Este empeño, en el que otros antes que él fracasaron -como los presidentes Belisario Betancur, César Gaviria y Andrés Pastrana-, le granjeó acusaciones como la de «conspirador» o la de «traidor», palabra esta última que ha vuelto a emerger, tras la publicación de libro, en las redes sociales transformada en hashtag. Héroe, para unos; villano, para otros, Santos es un hombre de paz, que no ha dudado en hacer uso de sofisticadas operaciones militares -que relata pormenorizadamente en el texto-, desde su cargo como ministro de Defensa durante la presidencia de Uribe, para neutralizar a los principales cabecillas de la guerrilla. Santos justifica su Premio Nobel por «haber hecho la guerra para lograr la paz contra las FARC». Tampoco evita hablar de temas espinosos, como sus relaciones y acercamientos a los regímenes bolivarianos, liderados por Hugo Chávez -«mi nuevo mejor amigo», llegó a bromear-, primero, y después por Nicolás Maduro, en Venezuela; así como al presidente ecuatoriano Rafael Correa. Una medida estratégica tomada, a pesar de sus diferencias ideológicas, como subraya de manera reiterada en el libro, con el fin de contar con su apoyo regional y mediación en las conversaciones que tuvieron lugar en La Habana durante cuatro años. Decisiones estas que le han granjeado numerosas críticas. Santos recaló ayer en Madrid, en la Casa de América, para presentar «La batalla por la paz» con media campaña de promoción hecha por sus enemigos desde las redes sociales. No parece incomodarle la tormenta provocada por su libro. Se sonríe cuando se lo mencionamos. Asegura que apenas sigue las redes sociales. «Muy poco. Son mis hijos quienes me lo cuentan». Y también le defienden desde ellas. ¿Cuál era el objetivo de este libro? El objetivo es múltiple. Primero, como decía Churchill, si uno no escribe la historia, se la escriben. Y generalmente se la escriben mal. Entonces había que narrar lo que sucedió, con la mayor objetividad posible, algo que habiendo sido protagonista es difícil. Por otro lado, el proceso de paz fue muy sui géneris, pues tiene aspectos novedosos y útiles para la solución de otros conflictos, por eso quise extraer también las lecciones que aprendimos durante el proceso. Y, tercero, quería contar anécdotas, tanto personales como políticas, que no son conocidas y que tienen relevancia en un proceso como este. Creo que es importante que la gente las conozca. ¿Cree que la información que aquí se expone, revelando muchos detalles internos del proceso, convecerá a algunos de sus críticos y terminará aplaudiendo estos acuerdos de paz? Lo que este libro hace es poner los puntos sobre las íes, y contar lo que realmente sucedió. No lo que mucha gente, de forma deliberada, quiso decir que iba a suceder. Además los hechos han demostrado que no era cierto que estaba entregnado el poder a las FARC, que no era cierto que iba a desaparecer la Policía o el Ejército, que le íbamos a quitar los recursos a los pensionados, que no era cierto que yo era un comunista infiltrado.. Las grandes mentiras que se dijeron quedaron desvirtuadas por los hechos. En procesos como estos, a la larga salen a relucir. «Las grandes mentiras que se dijeron sobre lo que iba a suceder tras firmar los acuerdos de paz han sido desvirtuadas por los hechos» ¿Cuál fue la decisión más difícil que tuvo que tomar durante la negociación de los acuerdos de paz? Cuando me informaron que tenían localizado al cabecilla (Alfonso Cano) de las FARC, con quien yo había iniciado, indirectamente, comunicación. Y me preguntaron si autorizaba la operación contra él. Era difícil porque sabía que eso podía poner en tela de juicio el proceso. Aunque me sentí, por otro lado, tranquilo porque esas eran las reglas del juego. Yo les dije a las FARC que la guerra continuaba y que íbamos a hablar en medio de la guerra. "Ustedes pueden atentar perfectamente contra mi vida. Eso es parte de la guerra, pero no esperen ningún tipo de contemplación por mi parte". Creo que a la larga me respetaron más por eso, por respetar las reglas del juego que habíamos establecido. Si bien Uribe siempre se ha manifestado contra el proceso de paz con las FARC desde que usted lo anunció en 2010, se puede decir que la mano dura que empleó durante su gobierno (2002-2010), del que usted fue ministro de Defensa, facilitó la posterior negociación pues situó al Estado en una posición de fuerza, que no tenía durante el mandato de Pastrana.. Sin duda. Para comenzar, nadie había tocado nunca, en 40 años de conflicto, a ningún miembro del secretariado (junta directiva de la guerrilla). Cuando fui ministro de Defensa me empeñé en llegar hasta ellos. Una de las condiciones más importantes era convencer también a los comandantes que para ellos era mejor negociar la paz que continuar la guerra. Y eso se hizo durante el Gobierno de Uribe y mi ministerio de Defensa. Mientras terminaba con el conflicto de las FARC se abrió otra la guerra, la suya con el expresidente Álvaro Uribe, que le acusó de traición por emprender el proceso de paz.. La paz nunca ha sido fácil de hacer. Hay múltiples ejemplos. Mire lo que le pasó a Isaac Rabin. Abrió una guerra con su propio partido y después le costó la vida. Siempre hay opositores en procesos como este, pero a la larga, si uno cree que lo que hace es correcto, en este caso negociar la paz lo era, las cosa finalmente salen a relucir y funcionan. Dedica mucho espacio a retratar la posición de Uribe y las actuaciones de este frente a los acuerdos y frente a usted, hasta el punto de revelar incluso el contenido de encuentros privados con el Papa. ¿Era necesaria tanta información? ¿Es un ajuste de cuentas contra él? Traté, en la medida de lo posible, que esto no fuera un ajuste de cuentas con mis opositores, porque no solamente está Uribe. Hay muchos opositores. Y tampoco quise que esto fuera una acumulación de elogios hacia los que me apoyaron. Quise ceñirme a la verdad, a los hechos y a las lecciones. Creo que, aunque a alguno no le guste, ese equilibrio lo encontrarán en el libro. Reconoce en el libro que convocar el plebiscito para que el pueblo colombiano refrendara los acuerdos de paz, y que este rechazó para sorprensa de muchos, incluido usted, fue un error. Error que no volvería a repetir ¿Pecó de optimismo o de arrogancia al plantearlo? De todo. De arrogancia, de soberbia, de optimismo y de ingenuidad. Nunca pensé que todas esas mentiras que se dijeron alrededor del plebiscito sobre el proceso la gente las iba a creer, pero muchos lo hicieron. «Al convocar el plebiscito pequé de optimismo, arrogancia, soberbia e ingenuidad» ¿Los acuerdos de paz fueron una víctima más de las Fake news? Sí, lo fueron. Y le voy a dar un ejemplo: nosotros negociamos un capítulo de género con las FARC, porque las mujeres son las más víctimas de las víctimas. Y este acuerdo colocó, por primera vez, a las víctimas en el centro de la solución del conflicto. Ese capítulo de género los enemigos del proceso lo interpretaron malévolamente como una forma escondida de colocar en nuestra Constitución la teoría de la ideología de género, que no tiene nada que ver con una política a favor de la mujer. Tiene que ver con la creencia de que nacemos sin ser hombres ni mujeres, que nos vamos formando a lo largo de la vida. Y eso, por supuesto, es anatema para todas las religiones. Eso empezó a correr, e incluso el propio procurador general de la nación lo dijo. Y todos los pastores cristianos y sacerdotes dijeron que se votara No. Me di cuenta de eso cuando faltaba una semana para el plebiscito. Nunca imaginé que tuviera tal efecto. Después hicimos una encuesta para ver cuál fue el motivo de que se rechazara el acuerdo, y el 35% de los votos negativos fue por ese motivo. Reuní a los pastores para modificar el acuerdo respecto a ese punto, y entonces me confesaron que no habían leído el acuerdo. Que se habían guiado por lo que había dicho el procurador general. Uno de los puntos más controvertidos son las penas que deberán pagar los exguerrilleros por los crímenes cometidos. Laxas para muchos, que critican que estos acuerdos permiten la impunidad frente a años de violencia y asesinatos. ¿Cuándo van a comenzar a ser juzgados? La Justicia Especial para la Paz (JEP) está diseñada precisamente para que no haya impunidad, pero no es la típica de barrotes. Es más restaurativa a las víctimas. Está comenzando a funcionar. Ya están rindiendo testimonio los más responsables de los crímenes de la humanidad, y van a ser juzgados y sancionados. No va a haber impunidad. En el libro da cierto margen a su sucesor en la presidencia, Iván Duque, a la hora de que respete los acuerdos de paz y los implemente durante su mandato. Sin embargo, Duque anunció que haría cambios en los acueros antes de asumir el cargo, y hace unos días desveló su intención de modificar varios artículos de la JEP. ¿Le preocupa que esto pueda perjudicar a los acuerdos de paz en el futuro? Me preocupa que no cumpla lo que está diciendo que va a hacer. Iván Duque ha dicho a la comunidad internacional que va a cumplir con los acuerdos. Y que sus mandos medios puedan demorar el cumplimiento de puntos del acuerdo. Pero no me preocupa que vaya a echar al traste el acuerdo porque es irreversible. No puede aprobar reformas que vayan contra ellos porque la propia Corte Constitucional estableció muy claramente que ningún Ejecutivo, en los próximos tres gobiernos, pudiera tomar medidas que fueran contrarias al cumplimiento de los acuerdos. «No me preocupa que Iván Duque vaya a echar al traste los acuerdos de paz porque son irreversibles» Usted ha llevado la paz a Colombia, ¿si le ofrecieran ahora ser mediador en algún conflicto o crisis, como las de Venezuela o Nicaragua, aceptaría? Depende de las circunstancias y las condiciones para poder mediar. El Premio Nobel de la Paz me impone unas responsabilidades para buscar la paz en el mundo, por las cuáles no podría decir que no. ¿Cómo ve la situación que atraviesa actualmente Venezuela? ¿Hay todavía espacio para el diálogo? Si no hay negociación en Venezuela no veo cómo se puede encontrar una solución que sea pacífica. Lo peor que puede pasar ahora es que Venezuela se incendie en violencia y en algún conflicto interno. Por la situación tan deteriorada que existe eso puede durar muchos años o décadas. Por eso la negociación, no solo en Venezuela sino en cualquier conflicto, es el camino más efectivo para poder teminar con él. Usted que conoce a Nicolás Maduro, ¿le ve capaz de abandonar el poder en Venezuela? Claro que sí. Todo ser humano está interesado en sobrevivir. A Maduro hay que darle una salida digna. Los que pretenden que Maduro simple y llanamente vaya a dejar el poder están muy equivocados. Maduro, ni ninguna persona, se va a ir a la cárcel y acabar su vida, como le sucedió a Noriega, sin defenderse hasta la muerte. Por eso es tan importante encontrar una salida negociada.
04-03-2019 | Fuente: abc.es
El régimen de Maduro empuja a los venezolanos a peligrosos caminos controlados por «colectivos»
Entre 5.000 y 10.000 personas cruzan diariamente desde el estado fronterizo Táchira por caminos irregulares e ilegales, conocidos como «trochas», debido al cierre de los puentes oficiales que conectan a Venezuela con Colombia. La necesidad empuja a los habitantes de esta entidad venezolana a tomar decisiones que ponen en peligro su vida. El régimen de Nicolás Maduro anunció la noche del 22 de febrero el cierre «temporal» de los pasos fronterizos formales con el objetivo de evitar que entraran a Venezuela toneladas de ayuda humanitaria, articulada por Juan Guaidó, en medio de una devastadora crisis que ha dejado a cientos de miles de personas en riesgo de muerte, causando un número indeterminado de muertos por el desabastecimiento de medicinas y alimentos, según la oposición. Pero ese «cierre temporal» se extendió por tiempo indefinido debido a los disturbios que se generaron el día 23 en la zona fronteriza por el bloqueo del paso, dejando a cientos de venezolanos sin empleo y sin poder cobrar su salario. La mayoría de la población depende de Colombia para sobrevivir en Venezuela. El conflicto se agudizó horas más tarde de ese sábado cuando el gobierno reprimió crudamente el paso de la donación internacional. Solo por el puente internacional Simón Bolívar, ubicado en San Antonio, se trasladan más de 30.000 personas diariamente que llegan a Cúcuta para buscar medicamentos que no se consiguen en su país, para comprar comida, para trabajar e incluso para estudiar. Una vez cumplida su misión en Cúcuta, los venezolanos deben recurrir al mismo camino si desean regresar al país de las calamidades. En estas trochas se observan personas que van cargadas de paquetes enormes y pesados equipajes sobre sus hombros para realizar el difícil recorrido hasta sus hogares. Estos caminos boscosas e ilegales están abiertos a cualquier hora del día y toda la semana. Por estas mismas vías, han huido más de 500 oficiales de la Fuerza Armada venezolana. Salieron de las filas militares, y a su llegada a Colombia dijeron desconocer al régimen de Maduro y respaldar al presidente interino Guaidó. Los colectivos tienen el poder Por las trochas pasan las personas que necesitan trabajar y aquellos que necesitan abastecerse en Cúcuta. Aseguran que en Táchira, y por el cierre, los precios de los productos de primera necesidad se han elevado. Las madres evitan enviar a los niños a las escuelas por el peligro que supone trasladarlos por estas rutas. Se desplazan en grupos numerosos porque en solitario corren el riesgo de ser robados o secuestrados. Quienes controlan las «trochas» son los llamado colectivos, los civiles chavistas armados hasta los dientes y respaldados por el régimen venezolano. Esos colectivos que custodian los pasos son oriundos de San Antonio del Táchira y se cree que fueron los mismos que usaron sus armas para atacar violentamente a los manifestantes que exigían la llegada de la ayuda internacional. Quienes usan las trochas deben atravesar y sumergirse en el río Táchira para llegar a territorio colombiano. Sin embargo, el río tiene un nivel bajo de agua por la sequía que hay para esta fecha del año y el paso no es tan arriesgado. Estos corredores ilegales son normalmente usados y custodiados por traficantes, criminales y por los guerrilleros del ELN y las FARC. Las rutas tienen un precio Quienes deciden cruzar desde Venezuela a Colombia por estas trochas deben pagar por una de las tres rutas que los conducirán hacia Cúcuta desde San Antonio. Los colectivos se encargan de recibir el dinero de todas las personas que pasan por ahí. La primera es llamada «popular». Es una de las rutas por las que transitan más personas debido a lo económico que es el peaje y por lo segura que es. Para usar esta «trocha» hay que pagar alrededor de 2.000 pesos colombianos (un poco más de medio euro). Una segunda ruta es más exclusiva, y quienes ya han usado esa trocha varias veces la llaman «VIP». Pero esta alternativa tiene un costo de 20.000 pesos (casi 6 euros). Y aquellos que quieran evitar las colas y desean llegar más rápido a Cúcuta pagan hasta 50.000 pesos (más de 14 euros) para ir por el tercer camino. En esta última opción, aunque es más costosa, también se corre el riesgo de ser estafado, según cuenta a ABC una persona que va por estos caminos con regularidad, y que prefirió no identificarse por su seguridad y la de su familia. «Yo recomiendo la ruta popular porque es menos peligrosa», dijo. Para regresar a Venezuela, está establecida una tarifa de 1.000 pesos y dicen que forma parte de «una colaboración». Se estima que los colectivos manejen aproximadamente 100 millones de pesos colombianos diariamente. Los periodistas, carne de cañón Los que cruzan por estas trochas deben hacerlo sin tomar evidencia alguna. Los colectivos cuidan muy bien «su trabajo» en estas rutas ilegales, por lo que una vez que la persona llega ahí se le ordena apagar su celular. Para los periodistas la situación es más complicada aún. «A los colectivos no les conviene quedar identificados y muchos menos que quede un registro del operativo», comenta la misma persona. Para estos grupos civiles armados, los periodistas son un blanco fácil. Cuando comienza el periplo hasta Cúcuta, los caminantes deben pasar por un punto de control para que sean revisados bolsos y carteras, y en caso de que los colectivos consigan algo que no es de su agrado, las personas son esposadas y a veces son trasladadas a otra trocha llamada «la muralla». En muchos casos desaparecen. Los periodistas que quieran cruzar por las trochas deben hacerlo sin levantar ninguna sospecha: sin equipos de grabación y esconder muy bien sus credenciales que los identifican. Los colectivos no prestarán atención al medio para el que trabaja ni mucho menos su nacionalidad.
26-02-2019 | Fuente: abc.es
India bombardea campamentos terroristas dentro de Pakistán tras el atentado de Cachemira
El Gobierno de la India confirmó la incursión de cazas indios para bombardear campamentos insurgentes en territorio paquistaní, tras el atentado que mató a 42 policías en la Cachemira india y que fue reivindicado por el grupo terrorista con base en Pakistán Jaish-e-Mohammed (JeM). La Fuerzas Aéreas indias «atacaron de madrugada el campamento de entrenamiento más grande de Jaish-e-Mohammed en Balakot», en la Cachemira bajo control de Pakistán, afirmó en una rueda del prensa el secretario de Exteriores de la India, Vijay Keshav Gokhale. «En esta operación fueron eliminados un importante número de terroristas del JeM, entrenadores, comandantes de alto rango y grupos de yihadistas que estaban siendo adiestrados para acometer ataques», explicó el secretario de Exteriores. Gokhale, que se limitó a leer un comunicado sin responder a preguntas de la prensa, aseguró que el ataque fue llevado a cabo tras recibir «fiable información de inteligencia» que señalaba que «el JeM estaba planeando otros ataques terroristas suicidas en varias partes del país, y los fidayeen (guerrilleros) yihadistas estaban siendo entrenados para ese propósito». «Ante el peligro inminente, un ataque preventivo era absolutamente necesario», aseveró. Combatir la amenaza del terrorismo Las instalaciones destruidas en Balakot durante las operaciones indias de esta mañana estaban dirigidas por Maulana Yousuf Azhar, alias Ustad Ghouri, cuñado de Masood Azhar, jefe de JeM, aseguró el secretario de Exteriores indio. «Pakistán no ha tomado acciones concretas para desmantelar la infraestructura de los terroristas en el suelo paquistaní», sostuvo. Por lo que la India «está firmemente comprometida y resuelta a tomar todas las medidas necesarias para combatir la amenaza del terrorismo». Gokhale aseguró que la operación, que se desarrolló en una zona montañosa, fue planeada evitando las víctimas civiles, y que «dado que ocurrió hace muy pocas horas» aún se esperan más detalles sobre los resultados de la acometida militar. Después de esto, la India espera que Pakistán «esté a la altura de su compromiso y tome acciones para desmantelar todos los campamentos terroristas», dijo el funcionario, que aseguró que las operaciones de estos grupos con esas amplias bases no podrían ser posibles sin el conocimiento de las autoridades paquistaníes. Pakistán, por su parte, acusó a la India de violar su espacio aéreo con cazas de combate que lanzaron explosivos, aunque señaló que no causaron daños ni víctimas, al tiempo que dijo que tiene todo el derecho a una «respuesta razonable por esta grave agresión». «Tras una efectiva respuesta por parte de las Fuerzas Aéreas de Pakistán (los cazas indios) descargaron una carga mientras escapaban, que cayó en Balakot», afirmó en su cuenta de Twitter el portavoz del Ejército paquistaní, el mayor general Asif Ghafoor. La acción militar de la India llega como respuesta al atentado suicida con un vehículo cargado de explosivos ocurrido el pasado día 14 en el que murieron 42 policías, y que fue reivindicado por JeM.
11-02-2019 | Fuente: abc.es
El islam filipino se revuelve pese a la autonomía que le dio Duterte
En medio de una misa, dos bombas reventaban el 27 de enero en la Catedral de Nuestra Señora del Monte Carmelo en la isla de Jolo, al sur de Filipinas en la región musulmana de Mindanao. Además de dejar 21 muertos y más de un centenar de heridos, el atentado intentaba torpedear el acuerdo de paz en esta convulsa zona del archipiélago, ratificado días antes por un referéndum para dotar de mayor autonomía a Mindanao. Con una amplia mayoría del 87 por ciento, unos tres millones de personas votaron el 21 de enero a favor del acuerdo de paz firmado en 2014 por el Gobierno filipino y el Frente Moro de Liberación Islámica (FMLI), la principal guerrilla musulmana de la zona. A cambio de renunciar a sus aspiraciones independentistas y reconvertirse en un partido político, este grupo rebelde respalda la nueva Región Autónoma de Bangsamoro en la Mindanao Musulmana, que tendrá más competencias y fondos pero seguirá bajo la supervisión del Gobierno central. Gracias a su apoyo mayoritario, la antigua guerrilla del FMLI parte como favorita para las elecciones que se celebrarán en 2022, de las que saldrá un parlamento autónomo con su propio ministro jefe. Con esta solución, Manila persigue acabar con el conflicto separatista que sacude al sur del archipiélago desde hace cinco décadas, y que se ha cobrado 150.000 vidas. Perseguidos en la jungla Aunque la nueva autonomía nace con el fuerte apoyo que le dio el referéndum y el compromiso con la paz del FMLI, hay otros grupos armados que se oponen al acuerdo y podrían estar detrás del atentado de enero para sabotearlo. Su objetivo es volver a desatar la violencia religiosa en Mindanao, como se vio días después con la granada arrojada contra una mezquita de la ciudad de Zamboanga, que mató a dos personas e hirió a otras tres. Entre dichos grupos rebeldes destaca Abu Sayyaf, que ha declarado su lealtad al autodenominado Estado Islámico (EI) y al que las autoridades filipinas acusan del atentado contra la catedral de Jolo, capital de la provincia de Sulu. Tal y como anunció el presidente Duterte, dicha doble explosión fue cometida por una pareja de Indonesia que se inmoló dentro la iglesia y en su exterior, pero el Gobierno de este país no lo ha confirmado todavía. Siguiendo las órdenes de Duterte de «aplastar» a Abu Sayyaf, el Ejército filipino atacó a finales de enero a 150 de sus guerrilleros en las junglas cerca de Patikul, en la misma provincia de Sulu. En los combates murieron cinco soldados y tres terroristas, mientras que otros cinco soldados y 15 guerrilleros resultaron heridos. Fundado en 1991, Abu Sayyaf tiene en la actualidad entre 300 y 400 guerrilleros y en 2004 cometió el peor atentado de Filipinas al hundir con una bomba un barco con 116 pasajeros. Temidos por sus ataques piratas y decapitaciones de rehenes, los terroristas de Abu Sayyaf retienen en estos momentos a un holandés, dos malasios, un indonesio y un filipino. Galaxia de grupos Las autoridades de Manila sospechan que el ataque contra la catedral de Jolo fue planeado por el comandante de Abu Sayyaf Hatib Hajan Sawadjaan. Y, a tenor de algunos analistas, dicho atentado podría haber sido una maniobra de distracción para frenar la ofensiva del Ejército filipino que ha machacado los campamentos del grupo en la provincia de Lanao del Sur, también en Mindanao. Además, esta zona se encuentra cerca de Marawi, la ciudad tomada en 2017 por cientos de guerrilleros musulmanes, algunos extranjeros reclutados por el Estado Islámico. Para acabar con el asedio, Duterte declaró entonces la ley marcial, que fue levantada tras la conquista de Marawi pero sigue vigente en otros lugares de Mindanao. Tras cinco meses, los combates dejaron más de un millar de muertos - la mayoría guerrilleros - y 40.000 desplazados, reduciendo a cenizas el centro de la ciudad y su mezquita. Finalmente, el Ejército retomó Marawi, pero los rebeldes que sobrevivieron han jurado venganza y la catedral de Jolo podría haber sido su primer objetivo. El asedio a Marawi fue obra del Grupo Maute, otro de los grupos terroristas que operan en Mindanao junto a Abu Sayyaf, los Luchadores por la Libertad Islámica de Bangsamoro y el Frente Moro de Liberación Nacional (FMLN), una facción rival del FMLI compuesta por pequeñas células terroristas que siguen luchando por la independencia. Todos ellos son una amenaza para la paz en el sur de Filipinas. Aunque el acuerdo fue suscrito por el Gobierno anterior al de Duterte, su implementación y la puesta en marcha de la nueva autonomía de Mindanao pueden ser los pocos éxitos del polémico presidente. Desde que tomó el poder en el verano de 2016, Duterte no solo ha protagonizado un sinfín de escándalos por sus insultos a diestro y siniestro, sino que ha lanzado una «guerra sucia» contra la droga que se ha cobrado la vida de miles de yonquis y camellos. La violencia, que tanto apoyo popular le ha dado por «limpiar» las calles, se le vuelve ahora en contra con esta rebelión del sur musulmán. Voto polémico Participación alta La ley de amplia autonomía dada por el presidente Duterte a la región de Mindanao, de mayoría musulmana, fue refrendada a fines de enero en plebiscito con una alta participación. Sharía Por primera vez, Filipinas, de mayoría católica, concede a su minoría musulmana una autonomía que le permite tener un Tribunal de la Sharía, la polémica ley islámica que establece duros castigos contra «delitos» como la homosexualidad y el adulterio. La concesión de Duterte no ha servido para que los yihadistas pongan fin a la sublevación.
03-02-2019 | Fuente: abc.es
El Salvador vota hoy entre el fantasma de la corrupción y el fin del bipartidismo
Más de cinco millones de salvadoreños están convocados este domingo para ir a las urnas. Se celebra la primera vuelta de las elecciones presidenciales, en las que se elegirá al nuevo mandatario para los próximos cinco años. La principal novedad en estos comicios, que han generado gran expectación, es que el próximo presidente podría acabar con el bipartidismo que ha imperado en el país desde sus primeras elecciones libres (1994), tras la firma de los acuerdos de paz que terminaron con doce años de guerra civil. En los últimos 25 años se han alternado en el poder, la conservadora Alianza Republicana Nacionalista (Arena), que comenzó a gobernar en 1989 y renovó su mandato tras el fin de la contienda, y el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN), partido de izquierdas que aglutinó a los grupos guerrilleros que lucharon contra el gobierno militar y que actualmente ocupa la presidencia. El exguerrillero Salvador Sánchez Cerén (uno de los pocos mandatarios que acudieron a la toma de posesión de Nicolás Maduro) culminará su mandato con la peor valoración de la etapa democrática. La emergencia en el panorama político de un joven «outsider», Nayib Bukele, que se presenta por el partido Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA), fundado en 2010 como resultado de una escisión de Arena, hace tambalearse ahora ese bipartidismo. Las encuestas le dan como claro favorito, frente a Carlos Calleja (Arena) y Hugo Martínez (FMLN). Incluso alguna vaticina una victoria en la primera vuelta (con más del 51% de los votos). Pero el sistema electoral de El Salvador ?el Consejo Nacional Electoral está controlado por los partidos políticos, y el recuento de votos está en manos de activistas? puede alumbrar resultados que no le otorguen una ventaja tan holgada, aunque sí situarle en la segunda vuelta, que se celebraría el 10 de marzo. Para asegurar la transparencia del proceso electoral, se han desplegado en el país un total de 4.524 observadores: 2.541 nacionales y 1.983 extranjeros (enviados, entre otros, por la OEA y la Unión Europea), según datos del Tribunal Supremo Electoral. Problemas endémicos El nuevo presidente no lo tendrá fácil, pues deberá enfrentarse a varios problemas que parecen ya endémicos del país: la corrupción, la violencia y la crisis económica. Problemas que han empujado a emigrar de manera masiva a su población (uno de cada cuatro salvadoreños vive en el extranjero), como se ha visto de manera explícita en los últimos meses con la gran caravana de centroamericanos con destino a EE.UU., que reunió a miles de hondureños y salvadoreños. La violencia es otra de las causas que desangran a El Salvador, considerado uno de los países más violentos del mundo (con 51 homicidios por cada 100.000 habitantes, muchos de ellos consecuencia de las pandillas o maras). En cuanto a su economía, es uno de los más endeudados de América Latina, por detrás de Venezuela, Argentina y Brasil. A esto se suma los altos niveles de corrupcion, lo que le sitúa en el puesto 105 en el Índice de Percepción de la Corrupción de 2018, al mismo nivel que Perú y Brasil, países golpeados por el escándalo de Odebrecht. En la reciente historia de El Salvador, tres expresidentes han sido investigados por corrupción: Francisco Flores (1999-2004), que murió cuando era investigado; Elías Antonio Saca (2004-2009), condenado en 2018 a diez años de cárcel por desvió y lavado de dinero; y Mauricio Funes (2009-2014), que se exilió a Nicaragua, en 2016, cuando estaba siendo investigado. Esta misma semana, el diario digital El Faro aportaba pruebas sobre otro escándalo que salpica a todas las formaciones políticas: el cobro de sobresueldos «por parte de ministros, viceministros, secretarios, directores de autónomas y otros funcionarios durante las administraciones de Saca (Arena) y Funes (FMLN)». Un fraude que podría sumar «120 millones de dólares». Comisión independiente «La corrupción es uno de los grandes males de nuestro país, se lleva casi todo el presupuesto para hacer infraestructuras», aseguraba Nayib Bukele durante una entrevista concedida a ABC el pasado mes de noviembre. Para frenarla, la primera medida que tomaría el candidato de GANA, si llega a la presidencia, consistiría en «predicar con el ejemplo». A esto se sumaría la creación de una comisión internacional contra la corrupción y la impunidad, «administrada por la Naciones Unidas, por lo que sería completamente independiente del Gobierno, para que no podamos proteger siquiera a los nuestros». A pesar de su juventud, tiene 37 años, Bukele ha liderado ya dos alcaldías: la de Nuevo Cuscatlán y la de la capital, San Salvador. En ambos casos lo hizo como miembro del izquierdista FMLN. Formación de la que fue expulsado en 2017 por discrepancias con el partido. Esto le abocó a buscar un trampolín para seguir proyectando su carrera política, aunque fuera contradiciendo su línea ideológica. «A mí nunca me verán en las filas de GANA o Arena.. Mi corazoncito está al lado izquierdo», afirmaba en 2016. Tras varias iniciativas frustradas para concurrir como candidato a la presidencia ?con el movimiento Nuevas Ideas o el partido Cambio Democrático?, se subió en el último minuto al derechista GANA, que defiende propuestas radicales como el apoyo a la pena de muerte o el uso de paramilitares frente a las pandillas. El hartazgo de los salvadoreños hacia un sistema de partidos que han repetido los mismos errores, le asegura a Nayib Bukele ?un político con un hábil manejo de las redes sociales, cuestionado durante la campaña?, su presencia, si no hay sorpresas, al menos en la segunda vuelta de estas elecciones. Y si las encuestas no se equivocan podría convertirse en el presidente más joven de El Salvador. Claves Población: 6.189.980 personas. Extensión: 21.041 km². Emigración: según la ONU, en 2017 había 1.559.924 salvadoreños viviendo fuera del país. Economía: es el cuatro país más endeudado de América Latina, por detrás de Venezuela, Argentina y Brasil. Corrupción: ocupa el puesto 105 del Índice de Transparencia de 2018, situándolo al mismo nivel que Perú y Brasil. Violencia: en 2018 hubo 3.340 homicidios (50,3 por cada 100.000 habitantes) en El Salvador, según la Policía Nacional Civil.
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