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Noticias de guerra

25-09-2018 | Fuente: elpais.com
La guerra del fútbol 2.0
La propuesta del partido en Miami recrudece la batalla entre LaLiga y la Federación, que también pretende reclamar las competencias sobre los horarios y el nombre de la competición
25-09-2018 | Fuente: abc.es
Geopolítica en el Caribe con barcos hospital
El chino se llama Arca de la Paz y el estadounidense lleva el nombre de Confort. El primero llegó a Venezuela el pasado sábado; el segundo anunció que a finales de este mes visitará Colombia para atender allí a los refugiados venezolanos que huyen de su país por la crisis humanitaria que padece. Cuando a mediados de agosto, el secretario de Defensa de Estados Unidos, James Mattis, anunció desde Bogotá el viaje que más adelante haría el Confort, el Gobierno de Nicolás Maduro dijo que los venezolanos no necesitan ningún buque hospital porque en Venezuela no hay crisis humanitaria. Sin embargo, la llegada del Arca de la Paz, pactada después por Caracas y Pekín probablemente como modo de contrarrestar el eco mediático que podía tener la ayuda que preste el Confort desde Colombia, viene a contradecir la versión de Maduro de que la situación en Venezuela no es en absoluto extrema. Para devolver el golpe a Bogotá, el Gobierno venezolano ha dicho que el hospital flotante chino atenderá también a los colombianos residentes en Venezuela que lo necesiten. Si bien es cierto que este tipo de navíos visitan numerosos países, en escalas muchas veces protocolarias, su presencia suele ser noticia internacional en casos de desastres naturales y emergencias nacionales. El Confort, por ejemplo, estuvo el año pasado en aguas de Puerto Rico atendiendo a los afectados por el huracán María. Interés estratégico La visita del buque chino, que estará una semana en aguas venezolanas, también vuelve en contra de Maduro las acusaciones de militarismo que hizo el bolivarianismo ante el anuncio de Estados Unidos de que iba a enviar al Confort. El presidente de Bolivia, Evo Morales, dijo que el Confort tiene «capacidad para transportar helicópteros de guerra», refiriéndose al helipuerto que normalmente tiene un barco de estas características. También el Arca de la Paz dispone de helipuerto, por lo que, siguiendo el argumento de Morales, su presencia debería suponer una escalada de tensión en el Caribe y una amenaza para países vecinos enemistados con Maduro. Si en TeleSur, el canal internacional bolivariano, se ha dicho que el Confort es «un instrumento de guerra» de la Armada de EE.UU., lo mismo podría haberse dicho entonces del Arca de la Paz. «Lo primero que tenemos que resaltar es que es un buque para la paz», dijo el ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino, al dar cuenta de la escala del barco chino. «Así es que se hace diplomacia en el mundo, con política, con cooperación», afirmó. Lo mismo podía haber dicho entonces acerca de la próxima llegada del Confort. En realidad, aunque en términos de ayuda y cooperación, la gira de ambos barcos tiene interés estratégico. Para Washington es un modo de aumentar la presión sobre Maduro, remarcando ante la opinión pública la crisis humanitaria que sufre Venezuela y aumentando la obsesión del régimen acerca de una eventual intervención militar. Para Caracas, esa presencia china es un recordatorio a la Administración Trump de que el Gobierno chavista tiene a su lado nada menos que a China (también lo está Rusia). Como ha dicho Padrino, la visita del buque chino supone una «operación de defensa estratégica», aunque la misión sea simplemente de cooperación médica. Gira por varios países Además de la estancia de una semana en aguas de Colombia, el Confort cuidará también la relación con el resto de Latinoamérica, pues en su viaje de dos meses fondeará también en países como Honduras, Ecuador y Perú. Ya en 2007 realizó una amplia gira latinoamericana; además, en 2015 atracó en el puerto colombiano de Buenaventura. El Confort, un antiguo tanquero adaptado como hospital, dispone de mil camas, doce quirófanos y un laboratorio, y presta amplios servicios médicos en diferentes especialidades. Por su parte, el Arca de la Paz se encuentra en la gira «Misión Armonía», que incluye escalas en once países, varios de ellos en Latinoamérica. Se trata de una región en la que China está ganando presencia, con inversiones portuarias en las bocas del canal de Panamá y un posible nuevo puerto en El Salvador. El buque chino cuenta con instalaciones algo más reducidas que las del Confort.
25-09-2018 | Fuente: abc.es
Para llevar 2.500 años muerto, Tucídides parece estar más de moda que nunca. Y no precisamente por sus esfuerzos como pionero historiador empeñado en intentar responder a la más difícil de todas las preguntas ?¿Por qué?? sin limitarse a funcionar como un mero cronista de la guerra del Peloponeso. A este resucitado clásico griego le interesaba mucho más identificar las causas del gran conflicto entre Esparta y Atenas que contar hazañas bélicas. Al imponer una nueva ronda de aranceles sobre productos de China por valor de 200.000 millones de dólares, la Administración Trump está poniendo una vez más a prueba la viabilidad de la relación entre dos gigantes hasta ahora unidos por el bolsillo. Una conexión basada en que los americanos compraban de todo a los chinos y a cambio los chinos han ayudado a financiar la deuda requerida por un país incapaz de alcanzar un mínimo consenso político sobre sus números rojos. La reiterada «trampa de Tucídides» insiste en la inevitabilidad de un conflicto cuando el orden internacional es cuestionado por una emergente potencia (Atenas-China). Y ese reto de poder es percibido como una amenaza inaceptable por parte de su establecido rival (Esparta-Estados Unidos). A este inquietante run-run no ayuda, por supuesto, la espiral de asertividad protagonizada por China en términos de revisionismo, militarismo y toda la pléyade de conflictos territoriales que cada vez la separan más de sus vecinos. Como potencia mercantilista, cada vez con mayor confianza en sus fortalezas, China no se va a amedrentar. Y la prueba está en su respuesta en forma de 60.000 millones de dólares en aranceles sobre productos americanos, además de acusar a la Administración Trump de «matonismo comercial». Este conflicto librado desde enero, con potencial para generar una nueva recesión económica, no solo amenaza la interdependencia forjada por Estados Unidos y China en el arranque del siglo XXI. También alimenta el riesgo de hacer realidad al Tucídides más tramposo.
24-09-2018 | Fuente: elpais.com
La guerra del fútbol 2.0
El partido de Miami recrudece la batalla entre LaLiga y la Federación, que también pretende reclamar las competencias sobre horarios y el nombre de la competición
24-09-2018 | Fuente: abc.es
Mercenarios, instrumento de la guerra de Rusia en Siria
Rusia ayuda al régimen sirio con bombardeos de su aviación y de su fuerza naval. El personal miliar adscrito a la operación, por tanto, pertenece a la Fuerza Aérea y a la Armada. Rusia incluye en su dispositivo desplegado en Siria tropas para defender sus bases de Tartús y Jmeimim y mantiene unidades de la Policía Militar que actúan, según los casos, para ayudar en tareas de orden público en las localidades recuperados por el Ejército sirio o, como sucede en los Altos del Golán o Idlib, en misiones de observación y mantenimiento de la paz. Oficialmente, Moscú no tiene fuerzas de infantería combatiendo en Siria, ya que las unidades de mercenarios de la llamada Compañía Militar Privada (ChVK en sus siglas en ruso) Wagner, según se ha venido repitiendo en los ministerios de Defensa y Exteriores, «actúan bajo intereses privados» y «no están vinculadas al dispositivo militar ruso» en Siria. Se sabía de su existencia por las fotos colgadas por sus propios combatientes en las redes sociales, pero lo que les puso realmente a la luz fue el encontronazo que tuvieron con fuerzas estadounidenses el pasado mes de febrero en Deir ezzor, en donde sufrieron cuantiosas bajas. Este grupo lo creó el empresario conocido como el «chef de Putin», Evgueni Prigozhin, sancionado la semana pasada por Washington, junto con otras 33 personas y compañías, por sus vinculaciones con el Kremlin. Tres periodistas rusos fueron este verano asesinados en la República Centroafricana cuando intentaban investigar la presencia en este país del grupo Wagner.
24-09-2018 | Fuente: elpais.com
La Duquesa Roja y la Pimpinela Escarlata, dos escocesas en la Guerra Civil
Una aristócrata y una anarquista extranjeras coincidieron en España en su lucha contra el fascismo
24-09-2018 | Fuente: as.com
Yolanda Damià se desmarca de la guerra Tebas-Rubiales
La periodista, cuya imagen fue utilizada por Rubiales, asegura que requirió atención médica por un golpe de calor y que "no tiene interés personal o profesional en ninguna de las dos partes".
24-09-2018 | Fuente: abc.es
Maduro recibe al buque hospital chino tras vetar al de EE.UU.
El régimen de Nicolás Maduro anunció ayer con bombos y platillo la llegada del Buque Hospital Chino «Arca de la Paz» al puerto de La Guaira para atender a los pacientes venezolanos de cara a la emergencia sanitaria, pero prohibió la presencia del barco hospital norteamericano «USNS Comfort», que no obstante atracará muy cerca en Cartagena, Colombia, para atender a los refugiados de la diáspora. El jefe del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Ceofanb), Remigio Ceballos, informó desde su cuenta de Twitter de que la llegada del buque chino responde a un «acto de la Cooperación China-Venezuela». Por su parte, Maduro, también desde su cuenta de Twitter, le dio la bienvenida «con el objetivo de iniciar una Operación Estratégica Combinada Integral entre ambos países». El ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, elogió la presencia del barco chino, afirmando que «así es que se hace diplomacia en el mundo, con política y cooperación. Esto es precisamente el resultado de todo el impulso que le ha dado el presidente Nicolás Maduro, nuestro Comandante en Jefe a esta relación entre la República Popular China y Venezuela». Y añadió que «se ha elevado el nivel de cooperación y hemos dicho que China es parte del futuro del desarrollo de Venezuela». El régimen no ha informado cómo van a ser atendidos los pacientes venezolanos y a través de qué medios de cara a la grave emergencia humanitaria que asola al país. Tampoco ha dicho si los servicios médicos de los chinos son gratuitos o forman parte de los 28 acuerdos firmados por Maduro en Pekin hace una semana. El buque hospital chino entró en servicio en el 2008 y es una bandera de la diplomacia china para con los países en vías de desarrollo. Cuenta con 500 camas, 35 unidades de cuidados intensivos y 12 quirófanos, 120 médicos y 20 especialidades. Presunta intervención de EE.UU. Hace dos meses el buque norteamearicano USNS Comfort ofreció al régimen atender a los pacientes venezolanos, pero Maduro se negó alegando que el barco hospitalario de los EE.UU. escondía una presunta intervención militar. Las autoridades militares de EE.UU. han negado tal posibilidad, pero Caracas prefiere la presencia china a la norteamericana, mostrando que lo ideológico prevalece sobre lo humanitario. No obstante el «Comfort» de EE.UU. atracará en los próximos días en Cartagena, Colombia, para atender a los refugiados venezolanos. Su capacidad duplica y triplica al barco chino. Después de la crisis de los misiles en los años 60 entre Moscú y Washington, el mar Caribe nunca había experimentado una guerra fría como ahora por el tema de Venezuela. Pero la confrontación actual es con China que vive su guerra comercial con Trump y coloca su buque hospital como para desafiar a Washington
24-09-2018 | Fuente: abc.es
Tres años de la intervención «clave» de Rusia en la guerra civil siria
El próximo domingo se cumplirán tres años desde que el presidente Vladímir Putin decidiese intervenir en Siria en ayuda de Bashar al Assad, que estaba entonces totalmente contra las cuerdas. Queda sólo por liberar el bastión rebelde de Idlib, situado al noroeste del país y fronterizo con Turquía, pero su recuperación se hará esperar tras el acuerdo alcanzado la semana pasada en Sochi entre Putin y su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan. Putin aceptó suspender el asalto final al Idlib debido a las presiones de la comunidad internacional y, sobre todo, de Turquía. Pero Moscú espera que Ankara actúe ahora con mayor resolución contra los grupos yihadistas y modere a sus milicias aliadas para lograr que el enclave no sea un peligro ni para Assad ni para las dos bases militares que Rusia tiene en Latakia, la naval de Tartús y la aérea de Jmeimim. De que se consiga o no este objetivo depende que continúe el actual entente entre Rusia y Turquía, condición fundamental para la buena marcha de la operación hacia la victoria final en Siria y hacia la apertura definitiva de un proceso político en el que Assad, como desea el Kremlin, juegue un papel central. Un nuevo elemento inquietante e inesperado, aunque no por eso totalmente imprevisible, ha sido la enrarecida atmósfera que ha generado entre Rusia e Israel el derribo, el pasado martes frente a las costas de Latakia, de un avión de reconocimiento ruso Iliushin-20 por misiles sirios S-200. El Ministerio de Defensa ruso volvió ayer a culpar a Israel del incidente , ya que, según el portavoz castrense, Ígor Konashénkov, uno de los cuatro cazas F-6 israelíes que participaban en un bombardeo contra instalaciones del Ejército sirio en Latakia «se parapetó detrás de nuestro Il-20 y el sistema antiaéreo lo detectó como enemigo». Negligencia criminal «Los datos objetivos presentados hablan de falta de profesionalismo o, como mínimo, de negligencia criminal de los pilotos de los cazas israelíes, cuya acción produjo la muerte a 15 militares rusos», aseguró Konashénkov el domingo. A su juicio, Israel «incurrió en una clara violación del acuerdo ruso-israelí del 2015 para la prevención de este tipo de situaciones en Siria». El portavoz de Defensa cree además que Israel puso en peligro el tráfico en la zona de aviones comerciales. Israel declinó ayer comentar las palabras de Konashénkov, pero sigue negando su culpabilidad. Pese a los evidentes vínculos existentes entre Moscú y Damasco, ya desde la época soviética, y a la existencia de indiscutibles intereses rusos en Siria, Putin estuvo mirando para otro lado durante cuatro años. La guerra civil en el país árabe comenzó en 2011 y en 2015, cuando Assad estaba completamente acorralado y había perdido el control sobre más de dos tercios de su territorio, Rusia de repente decidió intervenir. Rusia, gran potencia Los analistas coincidieron entonces en señalar que debido a que la anexión de Crimea y la ayuda militar a los separatistas del este de Ucrania había dañado la imagen internacional de Rusia, además de provocar un rosario interminable de sanciones, la mejor forma de desviar la atención y tratar de recuperar el prestigio perdido era demostrando que Moscú colabora en primera línea para erradicar a grupos terroristas tan atroces como el Daesh y el Frente al Nusra (filial local de Al Qaida). Corrían por las televisiones mundiales terribles escenas de decapitaciones y torturas de verdugos del autoproclamado Estado Islámico. Putin retomaba así la iniciativa, reafirmaba el papel de Rusia como gran potencia y evitaba la caída de un nuevo dictador, algo que parece producirle alergia después de lo visto en Irak con Saddam Hussein y en Libia con Muammar Gaddafi. Tras una fase preparatoria que había comenzado en agosto, el 30 de septiembre de 2015, Rusia lanzaba sus primeros bombardeos contra posiciones yihadistas, aunque después quedó patente que los ataques masacraban también a muchos grupos de la oposición a Assad considerados moderados. Y es que Putin nunca ocultó que su objetivo en Siria, además de la cacareada lucha contra el terrorismo, era «estabilizar» el régimen «legítimo» de Assad. Tres años más tarde, Rusia tiene más cerca que nunca culminar con éxito su intervención militar. El mes pasado, el Ministerio de Defensa ruso distribuyó mediante un vídeo el primer documento pormenorizado sobre la participación de las Fuerzas Armadas rusas en el conflicto sirio y el número total de efectivos que han estado destinados en el país árabe desde el 30 de septiembre de 2015, que asciende a un total de 63.012. Esa cifra de militares rusos «han tenido experiencia de combate en Siria», subraya el informe, que eleva el número de generales a 434 y a 25.738 el de oficiales. Retirada no cumplida Putin ha anunciado hasta tres veces la retirada de sus tropas de Siria, pero en los tres casos han sido gestos propagandísticos dirigidos más bien a intentar tranquilizar a sus compatriotas, preocupados con el excesivo gasto militar cuando hay otras urgencias en el país. Al final, el presidente ruso tuvo que reconocer que sus soldados permanecerán en Siria «mientras su presencia resulte beneficiosa» y no ha vuelto a concretar ninguna nueva fecha para su repatriación. El Ministerio de Defensa ruso sostiene que sus aviones llevaron a cabo más de 39.000 incursiones contra objetivos en territorio sirio, aniquilando a más de 86.000 terroristas y destruyendo cerca de 121.466 instalaciones pertenecientes a los insurgentes. El conflicto ha permitido experimentar al Ejército ruso 231 tipos diferentes de armamentos. Los aparatos más utilizados en las operaciones contra los extremistas en Siria están siendo los Sujói, el Su-24M y el Su-25SM, capaces de transportar una cantidad significativa de municiones, principalmente bombas aéreas. Los aviones Su-30,  Su-34 y Su-35 también realizan operaciones de combate destruyendo puestos de mando, campamentos y grupos de terroristas. El logro más indudable del Ejército ruso fue el despliegue de la base aérea de Jmeimim, en Latakia, en tan solo un mes. En la base fueron construidos todos los dispositivos de apoyo material y de ingeniería para el grupo aéreo ruso. Los complejos de defensa aérea S-400, Pantsir-S1, Buk-M2, junto a otros sistemas, son empleados para la defensa de la base, mientras que los drones monitorean su territorio. También los helicópteros de ataque Mi-28, Mi-35 y Ka-52 se utilizaron ampliamente en Siria. Ensayo de material militar Por otro lado, las Fuerzas Armadas rusas han ensayado en Siria misiles Iskander y Kalibr, capaces de portar armas nucleares tácticas, también cohetes para  equipar aviones de combate, los X-101, lanzaderas navales Bastión para golpear objetivos en la costa enemiga y casi todos los tipos de aeronaves que Rusia tiene en su arsenal. Han sido probados también los nuevos dispositivos de guerra electrónica, blindados de la última generación como el Taifún-K, robots de combate y para desminado, muy útiles sobre todo en Palmira. Lo que se desconoce a ciencia cierta es el número de bajas que han sufrido las fuerzas rusas en estos tres años. Putin promulgó en mayo de 2015, en la víspera del comienzo de la intervención armada en el país árabe, una ley que prohíbe facilitar cifras de militares muertos en «tiempos de paz». Los datos que se manejan ahora mismo se refieren a los casos de muertes más sonados, de altos mandos o los dos pilotos abatidos. También el de los 15 tripulantes del Il-20 derribado la semana pasada. Algún otro caso se ha traslucido gracias a las declaraciones de sus familiares. Todos ellos suponen en torno a un centenar de bajas. Contando también los más de 200 mercenarios rusos del grupo Wagner, aniquilados el pasado febrero en Deir ez Zor, al noreste de Siria, en un ataque de la coalición internacional que lidera Estados Unidos, salen más de 300 muertos. Algunas ONGs elevan la cifra a 400 y otras creen que solamente en Deir ez Zor hubo 600. Otro enigma es el costo real de la guerra en Siria para las arcas rusas. La editora británica IHS Jane's calculó el año pasado que Rusia gastaba cada día en Siria entre 2 y 3,5 millones de euros. La única vez que Putin habló de cifras al respecto fue en marzo de 2016 y declaró que, hasta ese momento, se habían gastado 33.000 millones de rublos (más de 500 millones de euros según el cambio de entonces). Hace justo un año, el diario económico ruso RBK publicaba su propio estudio, en el que elevaba la cantidad a 140.000 millones de rublos (2.050 millones de euros). El último cálculo lo hizo el partido opositor ruso «Yábloko» el pasado marzo y arrojaba una suma que podría oscilar entre los 172.300 millones y los 245.100 millones de rublos (de 2.300 a 3.270 millones de euros). Esto en mitad de una situación económica muy adversa para Rusia a causa de las numerosas tandas de sanciones impuestas por EE.UU. y la UE. Mercenarios, instrumento de la guerra de Rusia en Siria Rusia ayuda al régimen sirio con bombardeos de su aviación y de su fuerza naval. El personal miliar adscrito a la operación, por tanto, pertenece a la Fuerza Aérea y a la Armada. Rusia incluye en su dispositivo desplegado en Siria tropas para defender sus bases de Tartús y Jmeimim y mantiene unidades de la Policía Militar que actúan, según los casos, para ayudar en tareas de orden público en las localidades recuperados por el Ejército sirio o, como sucede en los Altos del Golán o Idlib, en misiones de observación y mantenimiento de la paz. Oficialmente, Moscú no tiene fuerzas de infantería combatiendo en Siria, ya que las unidades de mercenarios de la llamada Compañía Militar Privada (ChVK en sus siglas en ruso) Wagner, según se ha venido repitiendo en los ministerios de Defensa y Exteriores, «actúan bajo intereses privados» y «no están vinculadas al dispositivo militar ruso» en Siria. Se sabía de su existencia por las fotos colgadas por sus propios combatientes en las redes sociales, pero lo que les puso realmente a la luz fue el encontronazo que tuvieron con fuerzas estadounidenses el pasado mes de febrero en Deir ezzor, en donde sufrieron cuantiosas bajas. Este grupo lo creó el empresario conocido como el «chef de Putin», Evgueni Prigozhin, sancionado la semana pasada por Washington, junto con otras 33 personas y compañías, por sus vinculaciones con el Kremlin. Tres periodistas rusos fueron este verano asesinados en la República Centroafricana cuando intentaban investigar la presencia en este país del grupo Wagner.
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