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Noticias de guerra civil

22-02-2018 | Fuente: abc.es
El discurso del odio provoca una «nueva era de activismo social», según Amnistía Internacional
En 2017 se han vivido las consecuencias terribles del discurso del miedo y del odio, «que ha pasado de la retórica a la realidad», y que han sido fomentados por los gobiernos perjudicando los derechos humanos. Este es el principal mensaje del último Informe Anual sobre la situación de los derechos humanos en el mundo, realizado por Aministía Internacional y que acaba de ser presentado. El informe, que analiza la situación en 159 países y que por primera vez ha sido presentado en Washington, la capital política de EE.UU., hace un especial hincapié en el papel que en este discurso del odio ha jugado su actual presidente, Donald Trump, que asumió el cargo el 20 de enero de 2017. «La clara medida de odio que adoptó el gobierno de Estados Unidos en enero, cuando prohibió la entrada de las personas procedentes de varios países de mayoría musulmana, preparó el terreno para un año en el que quienes ejercían el liderazgo llevaron la política del odio hasta sus últimas y más peligrosas consecuencias», señaló Salil Shetty, secretario general de Amnistía Internacional. Pero no ha sido EE.UU. el único país en fomentar el odio. «Es posible que las políticas de Donald Trump marcaran el principio de un nueva era de regresión en materia de derechos humanos, pero no fueron las únicas. Desde Australia hasta Hungría se puede observar que quienes ejercen el liderazgo llevan mucho tiempo tratando a las personas refugiadas como problemas que hay que apartar, no como seres humanos con derechos, que merecen nuestra compasión», indicó Salil Shetty. En el último año hemos asistido al recorte de derechos en países como Francia, donde las medidas antiterroristas «han restringido los derechos de los ciudadanos»; o Rusia, donde han sido despenalizados delitos de violencia contra la mujer; o también otro ejemplo de retroceso es Polonía, cuyo gobierno ha restringido la defensa de los derechos humanos a través del control de su sistema judicial. Resurgimiento de los movimientos de protesta El segundo mensaje del informe es más positivo: la reacción a ese discurso del odio ha sido el «resurgimiento de los movimientos de protesta. La gente corriente clama justicia», indicó, en la presentación española del informe, la presidenta de AI, Arancha Vicario. «Se está produciendo una nueva era de activismo social». Es la respuesta a la falta de compromiso de los gobiernos con la defensa de los derechos humanos. «Ahora se ciernen sobre los asuntos del mundo los fantasmas del odio y el miedo, y son pocos los gobiernos que salen en defensa de los derechos humanos en estos tiempos de inquietud. En cambio, vemos a líderes como Al Sisi, Duterte, Maduro, Putin, Trump y Xi que menoscaban sin piedad los derechos de millones de personas», afirmó Salil Shetty desde Washington. Un activismo que a su vez ha sido contestado con un incremento de la represión por parte de los gobiernos y grupos de poder, como expuso en Madrid la activista guatemalteca, Yolanda Oquelí, que se ha enfrentado a las multinacionales en su país para defender el medio ambiengte y la tierra, poniendo en riesgo su vida, por lo que actualmente vive asilada en España. «Alzar la voz se ha vuelto peligroso», sentenció Shetty durante la presentación. Así lo atestiguan las cifras. El año pasado, 312 activistas fueron asesinados, frente a los 281 de 2016; mientras que en lo referente a la libertad de expresión, 262 periodistas resultaron encarcelados en 2017, principalmente en países como Turquía, China y Egipto. Si hablamos de periodistas asesinados, México lidera la lista con 11 profesionales muertos en el último año. Libertad de expresión La libertad de expresión es uno de las tres tendencias que ayer destacó el director de Amnistía Internacional en España, Esteban Beltrán, para quien es el «campo de batalla decisivo para la defensa de los derechos humanos». Un campo minado por las restricciones a las organizaciones, por las «fake news» y por el encarcelamiento de periodistas. «Hablar claro se ha vuelto peligroso». En el caso de las ONG, su labor se ha visto entorpecida por leyes que dificultan su financiación, como la ley aprobada por el gobierno de Viktor Orban en Hungría; o por las privaciones de libertad, como ha sufrido personal de la propia AI, como ha sido el caso de su presidente y su directora en Turquía. También se refirió a la mayor censura que los gobiernos han ejercido a través del bloqueo de redes sociales y de páginas en internet, práctica habitual en China, gracias a la aprobación de una ley sobre ciberseguridad; o Tailandia. Apocalipsis de la austeridad La segunda tendencia la calificó Beltrán como «apocalipsis de la austeridad» que provoca un recorte en los derechos humanos, en el acceso a la salud, a la educación y a la vivienda. Y citó el caso del Reino Unido, donde el año pasado «murieron 120.000 personas por los recortes en los servicios sociales». «El futuro es desalentador», sentenció Beltrán ha afirmado. «Si prosiguen las políticas de austeridad, se prevé que (..) en los próximos tres años la austeridad golpeará a más de dos tercios de los países del mundo, y se producirá la pérdida de 2,4 millones de puestos de trabajo». Durante la presentación también se denunció el estado de «Apartheid» que sufren los rohingya, que ha provocado la huida de 700.000 personas a Bangladesh; así como la «débil respuesta» a los crímenes de guerra y lesa humanidad que se sufren países como Siria, que está a punto de entrar en su octavo año de guerra; o Yemen, inmerso en otra guerra civil agravada por el bloqueo económico. Frente a los peores ejemplos, también se expuso la existencia de «victorias importantes» logradas el año pasado, como el matrimonio igualitario logrado en Taiwán o el bloqueo por parte de la Justicia de órdenes ejecutivas «discriminatorias» firmadas por el presidente Trump en EE.UU. Venezuela, agravamiento de la crisis Según el informe anual de Aministía Internacinal, Venezuela país se enfrentó en 2017 a una de las peores crisis de derechos humanos de su historia reciente, con una situación política caótica y un agravamiento de la crisis de suministro de alimentos y material médico que están llevando a miles de personas a protestar. Los medios de comunicación se enfrentan a amenazas de cierre, lo que compromete la libertad de expresión. Las fuerzas de seguridad hicieron uso excesivo de la fuerza para dispersar protestas. Hubo detenciones arbitrarias de personas que se pronunciaban contra el gobierno, y denuncias de tortura y violencia sexual contra manifestantes.
21-02-2018 | Fuente: abc.es
Siria vive las jornadas más sangrientas de la guerra civil
El Ejército sirio y sus fuerzas aliadas intensificaron este martes los bombardeos sobre Guta, el último bastión opositor que queda en el cinturón rural de Damasco. Desde el domingo al menos 250 personas han muerto, según fuentes opositoras, y el coordinador de la ONU para la ayuda humanitaria en Siria, Panos Moumtzis, pidió el «cese inmediato» de los bombardeos y recordó que en esta región viven cerca de 400.000 personas en condiciones muy precarias. Según las organizaciones humanitarias, solo en la jornada del martes murieron 106 personas, en su mayoría civiles, en la que constituye una de las jornadas más sangrientas que recuerda la guerra civil en Siria. El cerco que sufre Guta desde hace cinco años y la fuerte presencia de civiles, entre los que combaten tres importantes grupos armados como el Ejército de Islam, Ahrar al Sham y la alianza formada por Failak Rahman junto al Frente Al Nusra, recuerdan a la situación vivida en Alepo hace poco más de un año. Pese a la intensidad del fuego en los últimos días, que deja escenas terribles en las localidades de Guta, el periódico sirio «Al Watan», cercano al régimen, señaló que estos primeros ataques aéreos «son un preludio a una operación terrestre a gran escala que puede empezar en cualquier momento». Entrada en la zona kurda Por otro lado, el Gobierno sirio cumplió su palabra y envió a sus «fuerzas populares» al cantón kurdo de Afrín. Turquía también lo hizo y recibió al convoy, formado por unos veinte vehículos, con disparos de advertencia. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, informó posteriormente de la retirada de estas milicias enviadas por Damasco a las que calificó de «terroristas». En una rueda de prensa emitida en directo por la cadena NTV el jefe de Estado turco aseguró que «han venido una decena de camionetas, o así, para avanzar hacia Afrín. Solo que tras un bombardeo de artillería se dieron la vuelta y se fueron. Este asunto está cerrado». Erdogan recordó que «hablé con Putin y Rohaní, tenemos acuerdos al respecto. Pero desafortunadamente hay quien da pasos equivocados con las decisiones respecto a este tipo de organizaciones terroristas, y eso no se puede permitir».
18-02-2018 | Fuente: abc.es
Acuerdo de los kurdos con Damasco para combatir a Turquía en Afrín
Bachar al Assad y los kurdo-sirios, dos de los grandes rivales en la compleja guerra civil, han alcanzado hoy un audaz acuerdo militar para frenar la ofensiva militar lanzada por Turquía en el noroeste del país. El pacto, anunciado por un portavoz kurdo a través de la agencia Reuters, debe materializarse en los próximos dos días con la entrada en la región de Afrín de contingentes militares de Damasco en apoyo de las milicias kurdas del YPG. Ambas fuerzas se enfrentarán de modo coordinado al Ejército turco en algunas zonas fronterizas. El portavoz kurdo, Badrian Jia Kurd, advirtió que el pacto con su enemigo natural, el Gobierno central -hasta la llegada de los islamistas-, es solo "militar", y no aborda ninguna cuestión política. Bachar al Assad pretende recuperar el poder en todo el país, venciendo o convenciendo a los kurdos del norte, y los kurdo-sirios aspiran a crear su propio Estado, siguiendo el ejemplo de sus pares iraquíes. "Las cuestiones políticas se pueden negociar más adelante", dijo Jia Kurd a Reuters. Hoy por hoy, la prioridad es frenar al enemigo común -Turquía- y evitar que el poder militar de Ankara lamine a los kurdos de Siria, con el pretexto de que son una filial del PKK turco. La gran incógnita de esta alianza "contra natura" va a ser la respuesta de Estados Unidos. Washington ha apoyado desde el principio de la guerra a los kurdos con armas y entrenamiento, pero tras la ofensiva de Turquía -su aliado en la OTAN- ha optado por respaldar al YPG solo en sus zonas de control en el noreste, y se ha retirado de Afrin para no tener que implicarse en ningún choque militar con Ankara. La retirada norteamericana del noroeste ha dejado solos a los kurdos ante el coloso militar turco, y ha precipitado finalmente el peligroso movimiento táctico del YPG, forzado a abrir las puertas a las tropas de Damasco.
15-02-2018 | Fuente: elpais.com
Michael Nyman compone una ópera sobre la maleta mexicana de Capa
El compositor, de gira por España, se inspira en las fotografías de la Guerra Civil que durante 70 años permanecieron inéditas
08-02-2018 | Fuente: elmundo.es
Unamuno sigue ahí
José Luis Gómez encarna al escritor en un monólogo centrado en su discurso de la Universidad de Salamanca, mientras un ensayo analiza su postura en la Guerra Civil. 
07-02-2018 | Fuente: abc.es
Trump pide un desfile militar para EE.UU. tras encapricharse con el del Día de la Bastilla en Francia
El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha pedido al Pentágono que organice un desfile militar, ha informado este la Casa Blanca. Trump «ha pedido al Pentágono que explore una celebración en la que todos los estadounidenses puedan mostrar su agradecimiento (a los militares)», dijo la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders. Un portavoz del Pentágono, Charlie Summers, explicó a la CNN que el proceso de planificación está en sus «inicios» y que apenas se están «examinando potenciales fechas» para el desfile. Estados Unidos no organiza un desfile militar a gran escala desde junio de 1991, después de ganar la primera Guerra del Golfo y con George Bush padre en la Casa Blanca. En esa ocasión, 8.800 militares desfilaron por el centro de Washington atrayendo a unos 200.000 espectadores, según The Washington Post. De hecho, los desfiles militares a gran escala en Estados Unidos son poco habituales y reservados a celebraciones posbélicas. Los hubo después de la guerra civil estadounidense, en 1865; una vez finalizada la Primera Guerra Mundial en 1919 y también en 1946, después de la Segunda Guerra Mundial. Cuando EE.UU. retiró sus tropas de Irak en 2011, el Gobierno de Barack Obama no quiso organizar un desfile porque la guerra de Afganistán seguía su curso y había vidas estadounidenses en peligro. Tampoco los hubo después de las guerras en Corea y Vietnam, ya que Estados Unidos no salió vencedor de esos escenarios.
05-02-2018 | Fuente: abc.es
Polonia trata de blindar la verdad histórica del Holocausto
Quién afirme que existieron los «campos de concentración polacos» durante el Holocausto incurre en un delito en Polonia que está penado con hasta tres años de cárcel. Ninguna advertencia de dentro y fuera de sus fronteras ha impedido que Polonia aprobara la controvertida ley sobre el Holocausto que establece esta pena. Desde hace muchas décadas, las autoridades polacas de muy diverso signo y la propia sociedad civil protestan airadamente siempre que alguien, véase el presidente norteamericano Barack Obama en 2012, habla de «campos de concentración polacos» o «campos de exterminio polacos». Ha sucedido con frecuencia. Y las protestas tienen toda la razón. Es una monstruosidad histórica. Porque los campos estaban en Polonia pero no eran polacos. Definirlos como tales implica una imputación a Polonia que es falsa, injusta y gravemente injuriosa. Los campos de concentración y exterminio habidos en los territorios polacos de antes y después de la Segunda Guerra Mundial eran campos nazis alemanes, concebidos, construidos, organizados, gestionados y dirigidos exclusivamente por las tropas de ocupación de la Alemania nazi y sus colaboradores. Pero la controversia sobre la ley no surge de que ese hecho incuestionable sea puesto en duda. Sino del temor a que la ley que limite la libertad para recordar otras facetas como la colaboración de polacos en el exterminio de los judíos de Europa central y oriental. Polonia fue la principal víctima de la vesania criminal nazi, pero en los casi seis años de ocupación hubo por supuesto casos de colaboración de la población civil con el ocupante nazi alemán. Especialmente en la persecución de judíos alimentada por un antisemitismo extendido por Centroeuropa. Como por Europa occidental. La colaboración con el nazismo en Polonia fue mínima si se compara con la habida en Francia, Bélgica u Holanda. Siendo la brutalidad de la ocupación alemana infinitamente mayor en Polonia que en los países europeos occidentales. La ley dice que será perseguido «todo el que atribuya al Estado o a la nación polaca alguna responsabilidad en los crímenes del Tercer Reich alemán», y permite una discrecionalidad peligrosa que va más allá de la mentira de los «campos polacos». Israel ha protestado con tanta vehemencia contra esa ley que ha desencadenado una crisis diplomática. También sufren las relaciones con Washington, el gran aliado estratégico de Varsovia, aun por encima de la UE. Polonia vuelve así al centro de críticas internacionales. Lo está a veces por el mero hecho de tener un gobierno conservador, ideológicamente lejano a los consensos socialdemócratas el núcleo de UE. Pero ahora el malestar afecta también a quienes en EE.UU., Europa e Israel ven con simpatía a un gobierno polaco derechista que se resiste al seguidismo de la política culturalmente izquierdizante que domina en la UE. Combatir la mentira por ley lleva directamente al infierno. Porque utilizar la ley para imponer hechos históricos genera más problemas de los que soluciona. También Israel, ahora iracunda con Polonia, tiene leyes que persiguen penalmente cuestionar el genocidio y los crímenes contra judíos. Pero ahí también hay zonas grises y agujeros negros. Como los crímenes contra judíos cometidos por judíos colaboracionistas de los nazis. La primera piedra en ese empedrado maldito está en las leyes contra el negacionismo surgidas de las órdenes de las fuerzas aliadas de ocupación en Alemania y Austria tras 1945. Negar el Holocausto se consideró delito porque se entendía como intento de rehabilitación y reactivación (Wiederbetätigung) del nazismo. A partir de ahí, el negacionismo está prohibido en muchos países pese a quienes creen que este tipo de leyes hacen menos bien que mal. Al abusarse de ellas para recortar libertades de expresión, opinión e investigación. Caso extremo, insólito en Europa es la nueva Ley de Memoria Histórica que presentó el PSOE en el Congreso y que pretende imponer con draconianas penas de cárcel e inhabilitación una determinada visión de la historia de España en el siglo XX. Esa ley no parte de la defensa de una verdad histórica como la ley polaca, sino de la voluntad de reprimir toda verdad histórica que no convenga a la versión frentepopulista de república, guerra civil y franquismo. Blindar la verdad con leyes como en Polonia es peligroso. Aún lo es más blindar la mentira como quieren hacer en España.
29-01-2018 | Fuente: elpais.com
Orwell, un ?partisano arrogante? por la Guerra Civil española
El historiador Paul Preston critica la mirada ideologizada que hizo el escritor inglés de la caída de la República a los 80 años de su ?Homenaje a Cataluña?
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