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Noticias de florida

24-09-2020 | Fuente: abc.es
Estados Unidos denuncia que el aplazamiento de las elecciones solo beneficia al chavismo
El Gobierno de Estados Unidos se niega a aceptar unas elecciones legislativas organizadas por el actual régimen en Venezuela aunque estas sean aplazadas, y se ha mostrado muy crítico con cualquier intento de la Unión Europea o sus países miembros de negociar una fecha con el chavismo. Después de la revelación de ABC de que el Alto Representante de Política Exterior de la UE, Josep Borrell, ha despachado una misión a Caracas para convencer a Nicolás Maduro de que aplace las elecciones legislativas de diciembre seis meses a cambio de enviar observadores, la postura oficial de la Administración de Donald Trump es que el régimen, en su actual composición, no puede convocar y organizar unas elecciones libres y transparentes. La Subsecretaria Adjunta de Estado Carrie Filipetti reiteró el miércoles el apoyo de la diplomacia norteamericana al presidente encargado Juan Guaidó en su intento de anular estas elecciones si las convoca el régimen y sin que salga antes Maduro del poder. Según Filipetti, encargada de política hacia Cuba y Venezuela, se mantiene intacto «el apoyo continuo de EE.UU. al presidente interino, a su liderazgo de la Asamblea Nacional y de la oposición en lo que claramente es la farsa de las mal llamadas elecciones del 6 de diciembre». El mismo lunes, la Casa Blanca sancionó al propio Maduro por adquirir armamento iraní, y la Fiscalía norteamericana le ha acusado hace apenas unos meses de ser cabeza de un cártel de narcotráfico que ha operado en Venezuela durante años. En abril de 2019, EE.UU. apoyó un pronunciamiento en contra de la cúpula chavista, que fracasó. Esa es una postura compartida en el Capitolio. Según añadió ayer el influyente senador republicano Marco Rubio, firme aliado de Trump, la estrategia del régimen chavista es encandilar a la comunidad internacional con unas elecciones carentes de garantías básicas. «El régimen de Maduro espera en que la comunidad internacional caiga en la trampa de estas elecciones falsas que planean celebrar en diciembre», dijo Rubio en una conferencia en el instituto Hudson. Advertencia en el Capitolio El senador Rubio, que representa a la Florida y está muy implicado en política venezolana, se hizo eco de la postura oficial de la Administración, al denunciar que un régimen acusado por la ONU de crímenes de lesa humanidad no puede organizar elecciones válidas. «No es un Gobierno, es una red de crimen organizado que participa activamente en el tráfico de drogas con destino a EE.UU., que ha creado alianzas militares, de inteligencia y económicas con Irán y ha propiciado a una presencia militar rusa en el continente», añadió. Elliott Abrams, enviado especial de EE.UU. para Venezuela e Irán, ha pedido directamente a Bruselas que se niegue a validar unas elecciones fallidas enviando observadores a cambio de un aplazamiento. «El aplazamiento no es suficiente. Las condiciones electorales deben cambiar», dijo el veterano diplomático la semana pasada. «Me preocupa que haya un pacto en que la UE diga que tal vez enviará observadores a unas elecciones si se aplazan las de diciembre mediante un acuerdo. Si lo hace, se inclina claramente hacia asumir la observación de esas elecciones, y eso genera un peligro en el camino», añadió el embajador. En una entrevista con ABC, el encargado de negocios de EE.UU. para Venezuela, James Story, ya advirtió de que un aplazamiento de las elecciones sería inaceptable. «El pueblo de Venezuela debe tener la oportunidad de elegir a sus propios líderes y no a través de elecciones ficticias como la del próximo 6 de diciembre, sino con elecciones reales y transparentes. Venezuela no han tenido esa oportunidad. Las elecciones presidenciales de 2018 fueron un fraude. España también dijo que era un fraude. Y no creo que sea cambio de régimen, sino restauración de la democracia», dijo.
24-09-2020 | Fuente: abc.es
Arrestan a dos hombres acusados de torturar y secuestrar a migrantes cubanos
Dos hombres fueron arrestados en Estados Unidos por «torturar y secuestrar» a migrantes cubanos que buscaban llegar al país, pero eran llevados de la isla caribeña a México, desde donde extorsionaban a sus familias, informó este jueves la Fiscalía del Sur de Florida. Reynaldo Márquez Crespo, de 41 años, y Jancer Sergio Ramos Valdés fueron arrestados en Texas y Connecticut, respectivamente, y serán juzgados en Miami, en el sur de Florida. La Fiscalía detalló que ambos hacen parte de una red de tráfico de extranjeros que involucraba secuestrar y extorsionar a familiares de las víctimas por dinero, y torturar a aquellos cubanos cuyas familias se negaran o no tuvieran como pagar. «Los acusados engañaron a sus víctimas haciéndoles creer que las iban a pasar de Cuba a Estados Unidos», señala la denuncia. «En cambio, Crespo, Valdés y sus cómplices transportaron a las víctimas en bote a Mérida (México), las encerraron en una casa y las mantenían cautivas para pedir rescate», agrega. Los arrestados se presentaron ayer ante el juez Crespo, Valdés y otros cómplices ordenaron a cada víctima que proporcionara la información de contacto de un miembro de la familia que podría pagar un rescate de 10.000 dólares. Los hombres contactaron a sus familias, algunas en Miami, y amenazaron con torturar, dejar morir de hambre y matar a las víctimas si los familiares se negaban a pagar. A aquellos que pagaban el rescate los liberaban y enviaban en autobús a la frontera entre México y Estados Unidos con instrucciones de buscar asilo político. «Cuando los familiares de las víctimas no pudieron pagar, esos migrantes fueron golpeados, amenazados con cuchillos y armas de fuego y electrocutados con pistolas paralizantes», según las declaraciones juradas de la denuncia. Los arrestados se presentaron ayer miércoles ante el juez Jonathan Goodman. Crespo tiene previsto para el próximo lunes una audiencia en Miami, mientras que la de Valdés está por definir.
24-09-2020 | Fuente: abc.es
Trump se niega a comprometerse a una transferencia pacífica de poderes si pierde las elecciones
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rehusó ayer comprometerse a facilitar un traspaso pacífico y ordenado de poderes si pierde las elecciones presidenciales del próximo 3 de noviembre. Según dijo al ser preguntado en una rueda de prensa en la Casa Blanca, «tendremos que ver qué pasa» dadas las sospechas que tiene él de fraude. «Saben que me he quejado mucho de las papeletas, las papeletas son un desastre», añadió Trump durante la rueda de prensa en referencia a sus múltiples quejas ante el voto por correo, que se prevé aumente notablemente por la pandemia de coronavirus. Es inusual que un presidente en ejercicio rechace aceptar un traspaso pacífico de poderes, aunque también es poco común que se le pregunte, como suele suceder, en cada rueda de prensa. En ello tiene que ver el continuado lamento por parte del propio Trump de que hay un elevado riesgo ese fraude en estos comicios. Tampoco se comprometió Trump hace cuatro años a aceptar los resultados de las elecciones si ganaba su oponente demócrata de entonces, Hillary Clinton. Aun después de ganar, el actual presidente denunció fraude para justificar que su contrincante ganara el voto popular por tres millones de votos más que él, aunque perdiera finalmente el cómputo del colegio electoral, que es el que importa para llegar a la Casa Blanca. El actual candidato demócrata, Joe Biden, lamentó ayer que Trump diga «cosas tan irracionales». «No sé qué decir al respecto. Pero no me sorprende», dijo Biden a los medios en Delaware. Hay dos grades sistemas de voto por correo en EE.UU., que recaen sobre los diferentes estados. Por un lado están los estados que enviarán papeletas por correo a todos los votantes registrados, que es el método que según Trump se presta al fraude. Después están los estados que, como Florida, sólo envían papeletas a quienes las soliciten expresamente, un sistema que él ve válido (él vota por correo en Florida tras haberse empadronado allí). Según dijo ayer el presidente Trump, «si acaban con ese envío de papeletas, habrá una transferencia muy pacífica, bueno, no habrá transferencia, habrá una continuación». Parecía referirse a que si no hay fraude, él cree que tiene ganadas las elecciones. De todos modos, añadió, «las papeletas están fuera de control, y nadie lo sabe mejor que los demócratas». Las encuestas dan ventaja al demócrata, pero estas ya fracasaron estrepitosamente en 2016.
23-09-2020 | Fuente: abc.es
Trump prohíbe la compra de ron y puros de Cuba
El presidente Estados Unidos ha endurecido el embargo a Cuba y a partir de ahora los ciudadanos estadounidenses que visiten la isla no podrán quedarse en hoteles gestionados directamente por el régimen comunista o comprar recuerdos como puros habanos o botellas de ron. El propio Donald Trump en persona ha hecho el anuncio en la Casa Blanca en una ceremonia de homenaje a 23 veteranos de la brigada 2506, que acometió la fracasada invasión de bahía de Cochinos. «Hoy reafirmamos nuestra férrea solidaridad con el pueblo cubano y nuestra eterna convicción de que la libertad prevalecerá sobre las siniestras fuerzas del comunismo», dijo el presidente Trump, quien añadió que su Administración «apoya a los ciudadanos de Cuba, Nicaragua y Venezuela en su lucha por la libertad». «La administración Obama-Biden alcanzó un patético acuerdo unilateral con la dictadura de Castro y traicionó así al pueblo cubano», añadió el presidente. Biden, el actual candidato demócrata, acudió en 2015, cuando era vicepresidente, a La Habana a la ceremonia de reapertura de la embajada estadounidense allí, tras alcanzar un acuerdo con la dictadura castrista para restablecer relaciones diplomáticas. Aquel pacto es muy polémico entre la comunidad del exilio cubano en Florida, un estado que Trump ganó en 2016 y donde las encuestas vaticinan un resultado muy ajustado en las elecciones del 3 de noviembre. En virtud de estas nuevas sanciones, los estadounidenses que visiten la isla tienen prohibido traer a su país de origen alcohol o tabaco, y mientras estén en la isla no pueden alojarse, según un comunicado del Tesoro, en hoteles «propiedad o controlados por el gobierno cubano, funcionarios sancionado del Gobierno de Cuba y miembros sancionados del Partido Comunista de Cuba», además de los familiares de estos. Esta medida supondrá un grave golpe para la industria hotelera de la isla, porque la inmensa mayoría de los hoteles son propiedad del régimen comunista, y empresas extranjeras pagan por su explotación comercial, incluidas españolas como Meliá. El gobierno estadounidense implementó por primera vez el año pasado una parte de la ley del embargo que permite a ciudadanos de EE.UU. denunciar en juzgados norteamericanos a aquellas empresas que exploten en Cuba propiedades confiscadas a sus familias.
22-09-2020 | Fuente: abc.es
Bloomberg recauda 16 millones de dólares para permitir que expresos de Florida voten a Biden
Florida es una trinchera electoral. El estado sureño es una de las grandes claves en la reelección de Donald Trump, y cada voto cuenta. Lo sabe Al Gore, que perdió las elecciones presidenciales de 2000 frente a George W. Bush por 537 votos. En las últimas elecciones a nivel estatal, los republicanos se impusieron por la mínima: Ron DeSantis se convirtió en gobernador con treinta mil votos de diferencia; Rick Scott agarró el escaño de senado por solo diez mil. El aleteo de una mariposa en las elecciones del próximo 3 de noviembre en Florida puede suponer un terremoto electoral en todo el país: si Trump no gana Florida, sus posibilidades de reelección se estrechan; si Scott no fuera hoy senador, los republicanos no podrían impulsar ahora el polémico reemplazo de la jueza Ruth Bader Ginsburg en el Tribunal Supremo. Por eso la semana pasada Trump y su rival, Joe Biden, pujaban por el voto puertorriqueño en Florida, un electorado diminuto. «¡Plan Puerto Rico!», ofreció el demócrata. «¡Ayuda millonaria para la isla!», contraatacó el presidente. Y por eso ahora los demócratas buscan votos en otro colectivo que les beneficia: los exreos. En un sistema electoral dopado por el dinero, el esfuerzo lo abandera uno de los mayores donantes demócratas, el multimillonario -y candidato presidencial frustrado- Michael Bloomberg. Aunque parezca sorprendente en la democracia más vieja y asentada del mundo, la mayoría de las personas que habían pasado por la cárcel, aunque hubieran cumplido su pena, no tenían derecho al voto en este estado. En 2018, un referéndum, impulsado por organizaciones de derechos civiles y la Coalición Cristiana de América, les devolvió ese derecho fundamental por una mayoría del 65,5% de los ciudadanos de Florida. Quienes se oponían a devolverles el voto eran de forma mayoritaria líderes republicanos. Encontraron el año pasado una vuelta a la decisión del referéndum desde su control del poder legislativo: solo podrían votar aquellos que hubieran saldado multas y tasas judiciales. Era una cuestión de aritmética electoral. Buena parte de los convictos pertenecen a las minorías negra e hispana, en especial aquellos que no tienen las condiciones económicas para pagar sus multas. Estos votantes son, a la vez, más proclives a apoyar a los demócratas que a los republicanos. Un juez determinó el pasado mayo que esa ley era inconstitucional. En algunos casos, para los exreos era incluso imposible saber cuánto debían. Pero, hace unos días, a mes y medio de las elecciones, el Tribunal Supremo de Florida revirtió esa decisión y mantuvo la ley de los republicanos. Bloomberg, que se ha comprometido a donar cien millones de dólares para que los demócratas ganen en Florida, ha sido uno de los grandes financiadores de la Coalición para la Restauración de los Derechos en Florida, que busca recuperar votos para los exreos a contrarreloj: ha creado un fondo para pagar sus multas atrasadas y puedan registrarse como votantes antes del 5 de octubre, cuando expira el plazo. Ya han conseguido 20 millones de dólares, con aportaciones de ciudadanos anónimos y el apoyo de figuras populares como la estrella de la NBA Lebron James o el músico John Legend.
20-09-2020 | Fuente: abc.es
La batalla política por la renovación del Supremo de EE.UU. es cosa de mujeres
La resaca de la muerte de Ruth Bader Ginsburg, la juez del Tribunal Supremo e icono progresista de EE.UU., ofreció este fin de semana imágenes de la brecha que separa al país. En la escalinata del alto tribunal, en Washington, o en la acera de la casa en la que Ginsburg creció en Brooklyn, se alargaban las vigilias, con tono sombrío, iluminadas con velas, cantos de «Amazing Grace» y carteles que decían «Respetad su deseo», en referencia al último llamamiento de la juez: que su reemplazo se elija después de la elección del 3 de noviembre. En los mítines de Trump, eléctricos, como en el de la noche del domingo en Fayetteville (Carolina del Norte), es otra historia. Los entusiastas del presidente han encontrado un nuevo cántico, que dominará el resto de la campaña electoral: «Fill the seat», «Ocupa la vacante», coreaban. La renovación del Senado es una batalla política de altos vuelos (el tribunal tiene un peso enorme en la configuración del país) que impacta de lleno en las elecciones. Los republicanos, que controlan la presidencia y el Senado ?los dos órganos decisivos en la elección de jueces?, tienen una oportunidad de oro para reforzar la línea conservadora del tribunal y perpetuarla durante muchos años (los jueces del Supremo son cargos vitalicios). En esta guerra, las primeras protagonistas son mujeres. Lo fue Ginsburg, despedida ?tanto por demócratas como republicanas? como una figura reverenciada en los progresos por la igualdad de género. Pero lo será también su sustituta, según ha reconocido Trump, que busca nominar y confirmar con rapidez a la nueva juez. Un proceso en el que el primer obstáculo serán, de nuevo, son dos mujeres, dos defectoras republicanas en el Senado. Trump aseguró el domingo que el reemplazo de Ginsburg será, «con mucha probabilidad», una mujer. Es una decisión que se esperaba. Elegir a un hombre hubiera exacerbado todavía más los ánimos del electorado demócrata, que amenaza con una movilización que expulse a Trump de la Casa Blanca y devuelva la mayoría en el Senado a los demócratas. La elección de una mujer acerca al presidente a un electorado clave: el de las mujeres suburbanas, de corte moderado, en estados decisivos, que podrían optar por inclinarse por el centrismo del candidato demócrata, Joe Biden. Las dos favoritas son dos juezas conservadoras, Amy Coney Barrett y Barbara Lagoa. El presidente dijo que ambas podrían hacer un trabajo magnífico y que son «muy respetadas». Las dos candidatas de Trump Amy Barret, conservadora de libro Con Barrett, Trump daría otro regalo al electorado conservador que le aupó en 2016. Asistente de Antonin Scalia -referente judicial conservador-, madre de siete, creyente y con posibilidad de dar la vuelta a la regulación del aborto. Sería, además, la jueza más joven del tribunal (48 años), lo que aseguraría esa impronta ideológica durante generaciones. Barbara Lagoa, gancho hispano Además de un historial judicial de enjundia -fue elegida el año pasado para la instancia inferior al Supremo con el beneplácito de los demócratas-, Lagoa aporta un activo a corto plazo: es de Florida y de origen cubano, en un momento en el que Trump necesita ganar ese estado y mejorar en el voto hispano. Cuatro defecciones En el Senado, que deberá confirmar la nominación de Trump, la mayoría ajustada de los republicanos les permite solo cuatro defecciones. Las dos primeras han sido mujeres, dos de las republicanas más moderadas de la cámara alta, Lisa Murkowski (Alaska) y Susan Collins (Maine). Ambas han asegurado que respetarán el precedente de 2016, cuando los republicanos, también con mayoría en el Senado, bloquearon durante ocho meses a un juez nominado para el Supremo porque era un año de elección presidencial. Ahora, a 43 días días de la elección, y empezando por su líder, Mitch McConnell, han cambiado de opinión. Los republicanos justifican el bandazo en que la situación es ahora distinta -el presidente y el Senado eran de distinto color político, al contrario que ahora-, aunque hace cuatro años esa no fue la explicación que se dio. Algunos, como Lindsay Graham, han tenido que comerse sus palabras. En 2016 dijo con claridad que se podrán «utilizar mis palabras contra mí», cuando defendió que si hay un presidente republicano y hay una vacante en el último año de su primer mandato habría que esperar a las elecciones. Murkowski, al contrario, defendió ayer que «debe aplicarse el mismo estándar» que se utilizó en 2016. En la víspera, Collins dijo que, igual que los republicanos defendieron hace cuatro años, el presidente elegido en las elecciones debería ser quien elija al nominado. Con ellas dos no basta. Mitt Romney, un senador crítico con Trump, podría sumarse al grupo. Algún otro, como Charles Grassley, dijo recientemente, pero antes de que muriera Ginsburg, que habría que esperar. Está por ver si también cambiará de opinión.
20-09-2020 | Fuente: abc.es
Biden corteja al creciente voto puertorriqueño en Florida
«La comunidad puertorriqueña va a marcar la diferencia en Florida y va a asegurar que Trump no tenga otros cuatro años». Lo asegura Amy Mercado, una candidata demócrata local del estado sureño, y su optimismo podría sonar a exageración. Quizá no lo sea tanto. Sin Florida, uno de los estados más poblados de EE.UU. -y, por lo tanto, uno de los que más representantes envía al colegio electoral que elige al presidente de EE.UU.- las opciones de Donald Trump de conservar la Casa Blanca se estrechan como en un embudo. El estado sureño es una de esas bisagras electorales, donde el peso de demócratas y republicanos está muy empatado, y cualquier movimiento de fuerzas puede definir la elección. Y uno de esos movimientos lo ha protagonizado en los últimos años la comunidad puertorriqueña. «Con la crisis económica de los últimos años en Puerto Rico, la presencia de esta comunidad ha crecido, una tendencia que se aceleró tras el huracán María», explica Fernando Rivera, profesor de sociología en la Universidad de Florida Central y director del Puerto Rico Research Hub. El éxodo provocado por el desastre natural, del que hoy se cumplen tres años, impactó a las comunidades de Nueva York y, sobre todo, Florida. En especial, en los condados cercanos a la ciudad de Orlando, donde se asienta buena parte de esta comunidad. Según Rivera, Florida pasó de tener un millón de puertorriqueños en 2015 a casi 1,2 millones en 2018. No es un cambio determinante para una población estatal de 21 millones de personas, pero sí lo podría ser para una elección que puede decidirse -imposible olvidarse del precedente de 2000, cuando el estado propició la presidencia de George W. Bush- por un puñado de votos. Esta semana ha sido un ejemplo perfecto de la importancia que los puertorriqueños de Florida tienen para la campaña. El candidato demócrata, Joe Biden, se paseó por los condados de Orange y Osceola, donde se asienta buena parte de la comunidad. Presentó un plan para Puerto Rico. Se rodeó de famosos como Ricky Martin y Luis Fonsi. Hasta bailó «Despacito», a duras penas. Biden es consciente de que el voto puertorriqueño es más decisivo que nunca en esta elección y que puede crecer en él más que con el voto cubano o venezolano, donde Trump ha ganado terreno. Quizá llegue algo tarde. Las encuestas muestran que Biden tiene en Florida algo menos de apoyo de latinos que Hillary Clinton en 2016, y ella perdió el estado, por la mínima, frente a Trump.<iframe width="560" height="315" src="https://www.youtube.com/embed/oXOlvWw8uXs" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe> Al contrario que su gran rival en las primarias, Bernie Sanders, Biden trabajó de forma superficial el voto latino, centrado en conseguir el apoyo de la minoría negra, que fue, junto al empuje del «establishment», lo que le permitió asegurarse la nominación. Ahora viene un esfuerzo de último minuto, impulsado por gente como Mercado, que es candidata local en el condado de Orange, y que pelea voto a voto «con muchos cafecitos» con sus vecinos. También con gente como Giovanni Pagan, un joven puertorriqueño que dedica su tiempo libre a llamar por teléfono a votantes hispanos, sobre todo de su mismo origen, para que apoyen a Biden. Pagan ni siquiera está en Florida. Lo hace desde Harlem, en Nueva York, otro núcleo de la comunidad puertorriqueña en EE.UU., pero sabe que los esfuerzos tienen que hacerse en el estado sureño (Nueva York es un estado demócrata donde Biden tiene la victoria asegurada). «Hay gente que en el confinamiento se ha dedicado a hacer pan o a jugar a videojuegos», explica. «Yo hago llamadas porque me importan la democracia y Puerto Rico». Una ayuda tardía Ante estos esfuerzos de última hora, Trump ha movido ficha. Dos días después de la visita de Biden a Puerto Rico y tras años de retrasos y críticas, anunció una ayuda de más de 11.000 millones de dólares para recuperar las infraestructuras destrozadas por el huracán María, del que hoy se cumplen tres años. «No creo en las casualidades», comenta Rivera sobre el repentino interés de ambas campañas por la comunidad puertorriqueña. El desafío para ambas, en especial para Biden, es que es un electorado con una abstención históricamente superior al de otros hispanos, como los cubanos. La pandemia y las críticas de Trump al voto por correo «han generado confusión», reconoce Pagan sobre su experiencia con votantes. Y más allá de eso, sobre todo para los recién llegados desde la isla, están más centrados en sobrevivir que en decidir su voto.
20-09-2020 | Fuente: abc.es
El voto venezolano se vuelca en Trump en la recta final
José Iorio ya ha decidido a quién va a votar en las elecciones de Estados Unidos del 3 de noviembre. Nacido en Venezuela hace 52 años, es ciudadano desde 2010 y reside en Florida. La primera vez que pudo votar en unas presidenciales, en 2012, optó por Barack Obama, según dice por «lo que hizo por los inmigrantes y la reestructuración del sistema de salud». Cuatro años después, en 2016, se abstuvo, porque no le convencía ninguno de los dos candidatos. En esta ocasión, Iorio ha visto suficiente. Su voto será para Donald Trump, por una razón principal: «Este presidente ha sido el único que ha hecho algo concreto y conciso para la causa de Venezuela». Casos como el Iorio, que es parte de una comunidad de inmigrantes y exiliados venezolanos asentados en Florida, son una de las razones por las que los dos candidatos, Trump y el demócrata Joe Biden, están empatados en ese estado que es decisivo ?e incluso necesario? para ganar las elecciones. Una reciente encuesta de la universidad de North Florida y El Diario de Venezuela vaticina que dos de cada tres venezolanos en ese estado votarán por el presidente Trump. De los 421.000 venezolanos que hay en EE.UU., la mitad reside en el sur de la Florida. Desde que llegó a la Casa Blanca, el presidente Trump ha aprobado varias rondas de sanciones contra los jerarcas del régimen chavista, ha autorizado un embargo del crudo venezolano y ha amenazado con una intervención militar, que no se ha materializado. Las gestiones de la administración estadounidense han sido decisivas para que medio centenar de países reconozca al gobierno de Juan Guaidó como representante legítimo, y gracias a una invitación de Trump, el propio presidente interino visitó en febrero no sólo la Casa Blanca sino también el Capitolio durante el discurso del Estado de la Unión. El venezolano José IorioA pesar del apoyo de EE.UU. a un pronunciamiento el 30 de abril de 2019, el cambio no ha llegado. Aunque Maduro sigue en el poder, el grueso de esta comunidad venezolana está convencido de que Trump ha hecho todo lo posible, y que con cuatro años más puede cumplir el objetivo que se marcó en el mismo discurso del Estado de la Unión al que invitó a Guaidó: «La tiranía de Maduro será destruida». «El presidente Trump se ha comprometido a la causa venezolana usando todos los recursos posibles», asegura Andrés Malave, de 36 años y estratega republicano en Florida. «Está tratando de hacerlo todo de una forma legal y correcta, para asegurarse de que todas las injusticias de la dictadura se vean en todo mundo y se sepa la verdad. Gracias a él más de 50 países reconocen a Guaidó como presidente, y no a Maduro», añade. Acercamiento de Obama al castrismo Para Malave, hay además una razón de peso para no votar al demócrata Biden, que resuena en realidad en todo el sur de la Florida: el recuerdo del acercamiento del Gobierno de Obama al castrismo, que permitió el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre EE.UU. y Venezuela y el aligeramiento del embargo, que ha revertido en gran parte Trump. «El vicepresidente Biden quiere aflojarle las sanciones de nuevo a Cuba, y no hay duda de que eso ayuda a Maduro, porque depende de los cubanos», explica Malave, quien cree que en esta política de mano dura hacia los regímenes castrista y chavista han sido cruciales los dos senadores de la Florida, Rick Scott y Marco Rubio, ambos republicanos. Aunque el demócrata Biden lleva ventaja en las encuestas de intención de voto a nivel nacional, estas son mucho más reñidas en estados claves como Pensilvania, Wisconsin o la misma Florida, donde el presidente ganó en 2016. Aquel año, a nivel nacional, Trump obtuvo tres millones de votos menos que su contrincante, Hillary Clinton, pero se llevó la presidencia porque ganó en los estados necesarios para sumar más de 270 votos del colegio electoral, 29 de los cuales corresponden a Florida. La encuesta más reciente en ese estado, de Florida Atlantic University, vaticina un empate al 50%. Recientemente, un artículo del periodista venezolano Orlando Avendaño, director del diario PanAm Post, reivindicaba el uso de la palabra «magazolanos», uniendo los términos «maga» y «venezolanos». «#MAGA» es el acrónimo de la campaña de Trump en redes sociales, que usa las iniciales del lema «Make America Great Again», o «Hagamos América Grande de Nuevo». Según escribió Avendaño, «Trump ha sido el presidente americano que más ha apoyado la libertad de Venezuela. Punto. Punto, punto, punto. No hay grises en la discusión. El presidente americano y el presidente del mundo, porque hoy hemos logrado lo que logramos gracias a que en la Casa Blanca gobierna el odioso de piel naranja». Un golpe demoledor Según explica el periodista a ABC, «la presión que está notando en este momento el régimen es mayor de la que notaba cuatro años antes seguro, sobre todo por la presión a Cuba». Avendaño considera que una derrota de los republicanos sería un golpe demoledor para muchos venezolanos que padecen una crisis humanitaria sin precedentes. «Sería un golpe letal. El exilio aumentaría porque muchos venezolanos hoy en Venezuela han decidido quedarse estos últimos tres o cuatro años precisamente por la postura que asumió la administración republicana. Creo que una victoria de Biden sería algo completamente demoledor, sobre todo por el historial del Partido Demócrata con la causa venezolana y por su blanqueamiento de la tiranía castrista», añade. Daniel Di Martino, exiliado venezolano de 21 años, coincide. Él mismo tuvo la oportunidad de trasladar a Trump sus impresiones durante una reunión en el Despacho Oval el año pasado, en un acto con víctimas del comunismo. Ahora, desde Kentucky, donde reside, hace campaña a favor del presidente y trata de movilizar a su comunidad para que vote. Todos los fines de semana se echa a la calle a convencer a demócratas e indecisos y a asegurarse de que los republicanos también van votar. «Les digo que la destrucción de mi país fue por políticas de izquierda, socialistas, que nos hicieron pobres, y a mí me obligaron a irme», asegura. «Si Venezuela tiene opción de ser libre, solo será libre si Trump es presidente», asegura. Para Iorio, el venezolano nacionalizado en EE.UU. que ha pasado de Obama a Trump, no es necesario coincidir con todo lo que hace o dice el presidente: «No comparto muchas ideas de su política en cuanto a, por ejemplo, el tema de las armas. No comparto muchas de sus ideas de inmigración, o cosas que él quiere reestructurar en el sistema de salud. Vamos, no lo comparto todo al 100%, pero sí comparto su oposición al socialismo y su firmeza para que haya por fin un cambio en Venezuela».
19-09-2020 | Fuente: abc.es
Pompeo visita Brasil con la vista puesta en Venezuela
El hombre más importante de la diplomacia estadounidense, el secretario de Estado, Mike Pompeo, visitó Brasil el viernes con la mira puesta en Venezuela. El norteamericano llegó a la ciudad brasileña de Boa Vista, en la frontera con Venezuela para visitar los albergues de refugiados que huyen de la crisis humanitaria en ese país y del Gobierno de Nicolás Maduro, además de unirse a los países vecinos con posiciones contra el régimen bolivariano. «El secretario Pompeo resaltará la importancia del apoyo de Estados Unidos y de Brasil al pueblo venezolano en su momento de necesidad, visitando inmigrantes venezolanos que huyen del desastre provocado por el hombre en Venezuela», informó la embajada estadounidense en Brasil. Pompeo fue recibido por el canciller brasileño, Ernesto Araujo, en Boa Vista, capital del estado brasileño de Roraima y principal punto de entrada a Brasil de refugiados venezolanos. La visita, sin embargo, generó críticas entre los críticos del Gobierno brasileño que consideran a Araujo y al presidente Jair Bolsonaro, serviles con el mandatario estadounidense Donald Trump. El presidente del Congreso brasileño, Rodrigo Maia, por ejemplo, criticó la presencia de Pompeo en Roraima a 45 días de las elecciones presidenciales de Estados Unidos. «Es contra las tradiciones de autonomía y orgullo de nuestras políticas exteriores y de defensa», reclamó en una nota, resaltando que Brasil orienta sus relaciones internacionales con base en los principios de independencia, autodeterminación de los pueblos, no intervención y defensa de la paz. Pese a decir que Venezuela no está en su agenda, Pompeo llegó a decir que Estados Unidos «sacará» a Nicolás Maduro de la presidencia de Venezuela, y en un acto simbólico se reunió con una familia venezolana formada por nueve miembros, que está hace diez meses en Brasil, huyendo de la crisis humanitaria en su país. «Estoy muy feliz de que mi familia haya sido la escogida para este encuentro», declaró Gerardo Anatrella, de 52 años, al diario Folha de Boa Vista, sobre el encuentro que fue organizado en conjunto con la Agencia de la ONU para refugiados (ACNUR) y la Fuerza Tarea que recibe a los inmigrantes venezolanos que llegan a Brasil por esa frontera. La frontera entre Brasil y Venezuela está cerrada hace seis meses y el número de refugiados que se arriesgan a cruzarla ha disminuido incluso por el coronavirus. La visita de Pompeo coincide con una presión mayor de Estados Unidos al Gobierno de Maduro, cuando se acercan las elecciones presidenciales, en lo que puede ser un mensaje a la comunidad hispánica. El mensaje estaría dirigido especialmente a Florida, donde reside la mayor comunidad de exiliados venezolanos, alrededor de 200 mil, y estado clave en las elecciones norteamericanas, que están apretadas entre Trump y su rival demócrata Joe Biden. El gobernador de Roraima, Antonio Denarium, informó que Estados Unidos invirtió US$ 50 millones en su estado para apoyar el refugio de venezolanos y ayudar a enfrentar la crisis humanitaria. Vecinos de Venezuela Surinam fue la primera parada de Pompeo que incluye en su gira, Guyana y Colombia, además de Brasil. Es la primera vez que un alto funcionario norteamericano visita Guyana y Surinam, justo en el momento en que ambos países acaban de renovar sus Gobiernos. En Guyana, Pompeo llegó un mes y medio después de la investidura del presidente, Irfaan Ali. En Surinam se reunió con el presidente recién electo, Chan Santokhi. Observadores internacionales ven en la visita una estrategia de Trump para acorralar a Maduro. Trump y Pompeo estarían apostando en el nuevo Gobierno de Guyana y en el alineamiento de esos países a su política contra la Venezuela Chavista. El secretario sigue viaje a Bogotá, donde debe reunirse con el presidente de Colombia, Ivan Duque. Malestar con China La visita de Pompeo creó también malestar en la diplomacia china, en un momento que el país viene siendo blanco del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, censurando las redes sociales de ese país, Tik Tok e We Chat, en territorio norteamericano. En su visita a Surinam el secretario de Estado norteamericano acusó a las empresas chinas de prácticas desleales en el comercio. «Vimos al Partido Comunista Chino invertir en países, y todo parece buenísimo en la fachada, pero se desmorona cuando los costos políticos vinculados a eso, se vuelven claros», declaró Pompeo durante un encuentro con Chan Santokhi, presidente recién electo de Surinam. El diplomático estadounidense comparó la "calidad de los productos y servicios" chinos con los de su país, y afirmó que no siempre compiten en una base justa ni igualitaria. El gobierno norteamericano ha perdido espacio en los últimos años en la región, mientras que el Gobierno de Pekín aprovechó el boom sudamericano de materias primas hasta el 2014, con grandes inversiones y estrechando lazos políticos en la región. En una nota de prensa, la embajada china en Paramaribo informó que cualquier intento de sembrar la discordia con Surinam será un fracaso. «Le aconsejamos al señor Pompeo que respete los hechos y la verdad, a respetar los hechos y la verdad, a abandonar la arrogancia y el prejuicio y parar de difamar y difundir rumores sobre China», dice el comunicado.
19-09-2020 | Fuente: abc.es
Latinos por Trump
Las elecciones presidenciales de 2020 se empiezan a parecer mucho a las de 2016. Un candidato antisistema, dispuesto a todo y lleno de energía que acorta las distancias con un rival poco atractivo, cuyo mensaje implícito es algo así como «después de muchos años me toca heredar la Casa Blanca». La diferencia es que Donald Trump ya no es una estrella televisiva sin experiencia de gobierno, sino uno de los presidentes que más enemigos innecesarios se ha creado. El impacto de la pandemia desmonta además cualquier previsión. Un dato importante que permitirá sin embargo anticipar un resultado ajustado es la falta de apoyo hispano suficiente hacia el candidato demócrata. El colectivo hispano o latino (según la denominación en cada costa) es muy diverso, y suma una mitad de votantes republicanos e independientes y otra de demócratas. Se distingue en conjunto por valorar mucho las oportunidades económicas, es decir, la posibilidad de progresar trabajando duro y vivir el sueño americano, algo cada vez más complicado por la disminución de la igualdad de oportunidades. Más que nunca el código postal en el que uno nace determina el éxito económico. La única variable en la que Trump está por encima de Biden en todas las encuestas es la gestión de la economía. Su condición de empresario triunfador conecta con la aspiración de ascenso profesional tan presente entre los hispanos. En 2016 Hillary Clinton consiguió el apoyo de un 66% de los miembros de este grupo mientras que las peores encuestas dan a Joe Biden el 45%. Este dato puede ser crucial, sobre todo si en Florida, uno de los Estados decisivos en la suma de delegados en el colegio electoral, gana de nuevo el candidato republicano. Kamala Harris, que completa el ticket demócrata, está resultando una figura nacional menos popular de lo esperado. Arrasa en California, pero lo importante es lo que ocurra en los ocho o nueve Estados en los que se deciden las elecciones. Otro de ellos es Texas, el segundo en población hispana. En julio los dos ancianos en liza empataban y ahora los tejanos se decantan por Trump.
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