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Noticias de extrema derecha

26-05-2020 | Fuente: abc.es
Maduro ordena eliminar el partido de Juan Guaidó y Leopoldo López
El régimen de Nicolás Maduro ha ordenado a través del fiscal general Tareck William Saab declarar como «organización terrorista» al partido Voluntad Popular (VP), fundado por el presidente interino Juan Guaidó y Leopoldo López, para eliminarlo e inhabilitarlo políticamente. El fiscal Saab anunció que introdujo ante la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia un recurso para determinar si VP es «una organización terrorista y si es susceptible de sanciones por este motivo». En su presentación mediática, Saab acusó a los dirigentes de VP de hacer un negocio y «agredir al pueblo» con las protestas. También responsabilizó a la formación, fundada hace once años, de «presionar a la empresa norteamericana AT&T para pedir a EE.UU. que impidiera que los buques iraníes llegaran al país para traer gasolina y aditivos». En su exposición de motivos, el fiscal señaló que «cuando hablamos de falta de alimentos ya sabemos quiénes son los responsables, los factores de la extrema derecha que han alentado el bloqueo contra nuestro país (?) a las empresas que nos entregaban aditivos para combustible en negocios lícitos las persiguieron y amenazaron». Maduro pidió al brazo jurídico del régimen chavista «declarar al partido Voluntad Popular como una organización criminal con fines terroristas« y que, como consecuencia, sea disuelta en base a lo establecido en la Ley de Partidos Políticos, Reuniones Públicas y Manifestaciones a fin de «garantizar la paz de la República». La presidencia interina de Juan Guaidó, quien se retiró de VP para mantener la autonomía política en su cargo, rechazó la intención de Maduro de inhabilitar al partido. Por su lado Leopoldo López, coordinador nacional de VP y Comisionado Presidencial del Centro de Gobierno de Guaidó, también rechazó la arremetida del régimen. «Hoy quienes están acusados e investigados internacionalmente por narcotraficantes, esos que tienen lazos de amistad con los grupos terroristas FARC, el ELN, Hizbola y con carteles de droga, quienes acercan a nuestro país a regímenes promotores del terrorismo, arremeten de nuevo contra VP«, afirmó López. »Mientras el pueblo venezolano protesta en las calles por la falta de agua, de luz, de gasolina, de gas, por la escasez y porque el dinero no les alcanza; Maduro y su dictadura del hambre, corrupta e ineficiente persigue a nuestro partido«, añadió. En su cuenta de twitter, el líder de VP, que se encuentra refugiado en la Embajada de España desde hace más de un año, dijo que «Voluntad Popular es un sentimiento libertario, es por eso que ese afán asesino de la dictadura no nos ha detenido, al contrario, ha reforzado nuestra convicción de lucha democrática, algo que la dictadura no puede entender ni perdonar. Por eso hoy, quienes están acusados y solicitados internacionalmente por terroristas y narcotraficantes; esos quienes mantienen secuestrados a millones de venezolanos, dan un paso más en la escalada de persecución en contra de nuestro partido». Leopoldo López subrayó que no han podido ni podrán nunca «acabar con el sueño de libertad y con la lucha de todo un pueblo, y por ello, no han podido ni podrán tampoco nunca acabar con nuestro partido. Voluntad Popular no puede ilegalizarse ni disolverse, porque es un sentimiento de libertad, y eso no lo puede acabar ni una ni mil sentencias de un tribunal inconstitucional, arrodillado a la dictadura«.
24-05-2020 | Fuente: abc.es
Suecia, infierno y paraíso
Una vez comprobado que la teoría de la inmunidad de la manada no ha dado los resultados esperados y que la cifra de fallecidos víctimas del Covid-19 se ha disparado, más de 3.800 fallecidos en una población de 10,2 millones de habitantes, la pregunta es ¿qué es lo que realmente ha fallado en la estrategia aplicada por Suecia para contener la expansión del nuevo virus? En los años setenta apareció un librito que, bajo el título «Suecia, infierno y paraíso», pretendía introducirnos en las contradicciones de aquel admirado y ejemplar país escandinavo llamado Suecia. Se trataba de un curioso volumen empeñado en descubrirnos la tenebrosa realidad que se escondía tras la imagen de bienestar social y de progreso que proyectaba Suecia. En este empeño su autor, el italiano afincado en Noruega, Enrico Altavilla, recurría al alto índice de alcoholismo o al número de suicidios que se producían en Suecia para desvelarnos los misterios de una sociedad al parecer no tan perfecta. Ahora, conocidos los primeros resultados adversos de la singular estrategia con la que Suecia se ha enfrentado a la expansión del coronavirus, se ha producido una reacción similar para demostrar que tampoco en el norte de Europa todo es perfecto. ¿Pero qué ha hecho mal Suecia? No se trata de que haya negado la peligrosidad del virus ?nada que ver con el escapismo de Jair Bolsonaro o las ocurrencias de Donald Trump?, todo lo contrario. Lo que ha sucedido es que puestos a elegir una solución local para enfrentar un problema global, como por otra parte ha hecho todo el mundo, Suecia ha optado por la estrategia de no confinar a su población. Partiendo del alto grado de responsabilidad de la sociedad y respetando escrupulosamente la independencia de la máxima autoridad de la sanidad pública, Folkhälsomyndigheten, y la de su epidemiólogo responsable, Anders Tegnell, firme defensor de la teoría de la inmunidad de la manada, Suecia recomendó quedarse en casa al menor síntoma, el teletrabajo, lavarse las manos con frecuencia y a los mayores de setenta años, recluirse. Eso fue todo. Colegios y negocios abiertos En Suecia han funcionado los colegios con normalidad y solo han cerrado los centros universitarios y los de bachiller superior. Han permanecido tiendas, restaurantes, bares, peluquerías, gimnasios o comercios abiertos. También los cines de pequeño aforo, aunque no así los teatros. Las reuniones de más de cincuenta personas están prohibidas, aunque se puede practicar deporte y por supuesto también la actividad al aire libre. Suecia tampoco cerró sus fronteras, como hicieron sus vecinos escandinavos. Con la confianza depositada en el principio de que la transparencia de los procesos democráticos legitima toda decisión acordada, los líderes políticos de todos los partidos, extrema derecha (Sveriges Demokraterna) incluida, se presentaron juntos ante las cámaras para informar de las medidas acordadas para paliar la crisis sanitaria, económica y social que se avecinaba. La larga tradición democrática sueca y la costumbre para llegar a acuerdos, unido al altísimo grado de confianza que procesan los suecos por sus instituciones hace prácticamente imposible entender aquí el bocado a la yugular del adversario político en tiempos de pandemia y no digamos promover una cacerolada de protesta por decisiones adoptadas democráticamente; aunque cosas más raras se han visto. En cualquier caso, el protagonismo de la gestión de la crisis recayó sobre la ministra de Economía, la socialdemócrata y figura emergente, Magdalena Andersson, sobre la ministra de Sanidad y Asuntos Sociales, Lena Hallengren, y sobre el epidemiólogo Anders Tegnell, convertido ya en el nuevo icono pop de la crisis. El primer ministro, Steffan Lofven, se reservó una brevísima e intensa intervención televisiva en horario nocturno de máxima audiencia para advertirnos de la complejidad de la situación. A pesar de los datos adversos y de las críticas cada vez más frecuentes, las encuestas le siguen proporcionando una valoración muy alta en lo que respecta a la gestión de la crisis. Su partido, el socialista (Socialdemoktraterna), subiendo también en las encuestas con él. Más allá de la laxitud de las medidas aplicadas en Suecia, a mi entender han fallado tres cosas. La primera ha sido la integración o, mejor dicho, los problemas de integración de la población inmigrante. Suecia, su sociedad, segrega con frecuencia a sus inmigrantes en barrios donde apenas se habla sueco y donde suelen vivir bajo un mismo techo tres generaciones de una misma familia. Nada que ver con los oriundos suecos que, en un altísimo porcentaje, casi dos millones de personas, viven solos y no tienen la sana costumbre de reunirse con la familia a la menor oportunidad. En estos barrios de inmigrantes no se facilitó la información suficiente en los idiomas originarios de sus moradores, ni se tuvo la precaución de evitar las aglomeraciones. Mayores mal protegidos Como en casi todos los sitios, en Suecia ha fallado también la protección de los mayores. En manos de fondos de alto riesgo, las residencias de ancianos, como ha sucedido en todo Occidente, se han convertido en un negocio muy lucrativo con un personal contratado no cualificado ni pertrechado para enfrentar una situación tan dramática. Las autoridades tampoco han sido capaces aquí de evitar lo que era un desastre anunciado. Y, en tercer lugar, aunque en menor medida, ha fallado la meteorología. Un invierno menos riguroso en el norte ha cambiado las costumbres de los suecos, que salen más a la calle y que se han abalanzado antes de hora a los parques y a las terrazas para disfrutar de la llegada de la primavera, olvidándose de los rigores del invierno y también de las medidas de distancia social recomendadas por las autoridades con tanta amabilidad. Con todo y con ello, aunque en los últimos días ha cedido la curva de infectados y de fallecidos, son cada vez más las voces autorizadas locales críticas con la gestión de la pandemia. Todavía es pronto para sacar conclusiones. La nueva normalidad, tan deseada en los países que ahora salen de la cuarentena, es realmente lo más parecido a lo que tenemos en Suecia. Habrá que esperar a ver como evolucionan las diferentes medidas adoptadas y ante una previsible segunda oleada de infecciones, que esperemos que no sea tan devastadora, valorar cuál ha sido la mejor estrategia para enfrentar los efectos sanitarios, económicos y sociales de la pandemia. Porque, por lo que parece, todavía queda mucho partido por jugar. Gaspar Cano es editor y periodista. Dirigió los Institutos Cervantes de Estocolmo y Berlín. Actualmente vive en Estocolmo
22-05-2020 | Fuente: abc.es
Francia celebrará la segunda vuelta de las municipales el 28 de junio, si la pandemia no lo impide
Édouard Philippe, jefe de gobierno de Emmanuel Macron, y Christophe Castaner, ministro del Interior, han confirmado este viernes que la segunda vuelta de las elecciones municipales en Francia se celebrará el próximo 28 de junio, si la crisis sanitaria nacional no se ha degradado. Los comicios fueron aplazados por la pandemia después de una polémica primera vuelta el pasado 15 de marzo, que desató un terremoto político. Decisión inflamable: no existe consenso entre las fuerzas políticas nacionales, consultadas oficialmente. Extrema izquierda y extrema derecha populistas amenazan con desenterrar el hacha de guerra más feroz. El Gobierno ha transmitido a los presidentes de las dos cámaras del Parlamento, la Asamblea Nacional (AN) y el Senado, dos informes oficiales, anunciando la decisión. El próximo día 27 de publicará un Decreto oficial. Emmanuel Macron había barajado tres alternativas: convocatoria a finales de junio, aplazamiento al otoño o el mes de enero del año que viene. Según la legislación francesa, la convocatoria a finales de junio tiene una «ventaja» política: permite considerar válido el resultado de la primera vuelta electoral, el 15 de marzo pasado, dos días antes del principio del confinamiento nacional. Si se hubiese preferido aplazar varios meses la convocatoria, hubiera sido necesario volver a convocar las dos vueltas de la elección. Macron ha optado por la convocatoria a finales de junio, cuando restaurantes y bares estén funcionando, tras un desconfinamiento previsto para primeros de junio. La «cláusula de reserva» La convocatoria tiene una suerte de «cláusula de reserva»: la segunda vuelta electoral solo se realizará si el Consejo científico da su «visto bueno», con una declaración oficial, dos semanas antes del escrutinio. Si la situación sanitaria se degradase, el Gobierno retiraría «automáticamente» la convocatoria electoral. Esperada, se trata de una decisión con muchos riesgos políticos. Édouard Philippe, primer ministro, celebró una reunión de trabajo con los representantes de todas las fuerzas políticas nacionales. «La reunión terminó se llegar a ningún consenso. Le corresponde al Gobierno tomar y asumir su propia decisión», ha comentado Philippe. La gran mayoría de los alcaldes franceses apoya la convocatoria. Pero La Francia Insumisa (LFI, extrema izquierda populista) y Agrupación Nacional (AN, ex FN, extrema derecha), amenazan con utilizar la nueva e inminente campaña electoral para lanzarse a paso de carga, sable envenenado en ristre, contra Emmanuel Macron y su Gobierno.
19-05-2020 | Fuente: abc.es
Macron pierde la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional tras la escisión de su grupo parlamentario
Emmanuel Macron ha perdido la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional (AN), confirmando la división y fragmentación del paisaje político nacional, cuando la crisis sanitaria y social amenaza con atizar tensiones de muy diversa naturaleza. Un grupo de 17 diputados de La República En Marcha (LREM), el partido de Macron, han presentado ante la presidencia de la AN los estatutos de un nuevo grupo parlamentario que se desea «ecologista y social», «independiente», «ni de la mayoría macroniana ni de ninguna oposición tradicional». Tras esa primera secesión, el grupo parlamentario de LREM se queda «reducido» a 288 diputados, insuficiente para gobernar en solitario, suficiente para gobernar con el apoyo táctico de uno de los grupos parlamentarios centristas. A corto plazo, Macron podrá seguir gobernando sin problemas mayores. A medio plazo, la división y fragmentación de su partido corre el riesgo de crear problemas. División política Macron tiene a su favor la división y fragmentación de los partidos de izquierda y derecha tradicionales. «Los Republicanos» (LR, derecha) siguen «huérfanos» del adiós a la política de Nicolas Sarkozy. El PS continúa hundido en la crisis más grave de su historia, sin líderes ni programa conocido. El PCF vive instalado en una condición de grupúsculo insignificante. Solo La Francia Insumisa (LFI, extrema izquierda populista) de Jean-Luc Mélenchon (17 diputados), y Agrupación Nacional (AN, extrema derecha) de Marine Le Pen (6 diputados, sin grupo parlamentario), hacen escuchar su griterío permanente contra Macron, su Gobierno y partido. Gran ventaja para Macron, incluso sin mayoría absoluta en la AN podrá seguir gobernando, con pactos parlamentarios puntuales con las familias centristas, siempre acomodaticias. Gran inconveniente para el presidente: está sometido a un desgaste permanente, ante la opinión pública, con malos sondeos. Entre un 60 y un 65 % de los franceses dicen tener poca o muy poca confianza en su presidente.
18-05-2020 | Fuente: abc.es
La inestabilidad política cerca a Macron, que baraja cambiar de primer ministro
Con el desconfinamiento, Francia y Emmanuel Macron entran en un laberinto político inflamable: fronda parlamentaria, tensiones gubernamentales, arribismos cainitas, fronda social inflamable que resumen nubes y riadas de pintadas de este tipo: «Estamos en guerra contra Macron». En la Asamblea Nacional (AN), primera cámara del Parlamento francés, comienza a tomar forma un grupo parlamentario emergente de diputados «macronistas» de «izquierdas»: antiguos socialistas y ecologistas seducidos por el primer Macron, acusado ahora de «conservadurismo autoritario». Dentro del Gobierno, el presidente y su primer ministro, Édouard Philippe, se «desmienten» el uno al otro varias veces por semana. Le Monde, Le Figaro, Le Point, Liberation, estiman que Macron está «evaluando» la posibilidad de cambiar de jefe de Gobierno. Ambiciones personales Ante el perfume creciente de una eventual carnicería política, disfrazada de «cambio de gobierno», se disparan las ambiciones personales. Circulan media docena de eventuales candidatos al cargo de primer ministro? rumores tradicionalmente aventados por los mismos interesados. Antes siquiera que comenza el desconfinamiento, la semana pasada, la fronda sindical comenzó a agitarse, con muy diversos motivos. Macron ha sido abucheado durante sus visitas a varios hospitales. Médicos y personal hospitalario hacen público su descontento. Enterrado por defunción diferida el legendario y moribundo proyecto de reforma del sistema nacional de pensiones, los sindicatos tradicionales amenazan con manifestaciones de protesta, cuando las circunstancias sanitarias terminen siendo más favorables. Angustia social Con el desconfinamiento, la protesta «sorda», «ciega» y anónima de los muros callejeros comienza a colorearse: «Macron, largo». «Han hundido el sistema sanitario nacional». «Macron organiza nuestra precariedad». «Estamos en guerra contra Macron?». Se trata de una cólera y angustia social difusa y creciente, donde la extrema izquierda y la extrema derecha populistas están haciendo su «nido» podrido de contestación radical. Los servicios de seguridad del Estado (prefecturas, Gendarmería) han prevenido al presidente de la República de los «riesgos» de una «protesta social creciente». Por las embajadas de la UE circulan análisis y especulaciones sobre los «cambios por venir» en la periferia del poder supremo.
13-05-2020 | Fuente: abc.es
Italia regulariza cientos de miles de inmigrantes, empleados en el campo y en el trabajo doméstico
El gobierno italiano aprueba la regularización de inmigrantes empleados en el campo y en el trabajo doméstico, según tiene previsto el Consejo de ministros que se reúne esta tarde. Al acuerdo se ha llegado después de días de discusiones y fuerte tensión en la mayoría gubernamental. Una parte del Movimiento 5 Estrellas se oponía a la regularización, por considerar que se hacía un favor político a la Liga y a Fratelli d'Italia, opuestos a esa medida. El acuerdo prevé un permiso temporal de trabajo de seis meses para quien ha trabajado regularmente en el sector agrícola y doméstico y no haya cometido delitos en los últimos cinco años. «La intención del gobierno es garantizar la dignidad de las personas, la protección de la legalidad y las necesidades del mercado laboral», ha manifestado la ministra del Interior, Luciana Lamorgese, esta mañana en el Senado. Hace justamente un mes, la ministra la ministra de Agricultura, Teresa Bellanova, exsindicalista y exmilitante del Partido Democrático, hoy en las filas de Italia Viva, partido de Matteo Renzi, planteó la regularización de 600.000 inmigrantes ilegales, porque «se debe prevenir la emergencia en los guetos, acabar con su explotación y garantizar a las empresas mano de obra». Con gran fuerza se opusieron entonces los partidos de extrema derecha, abriéndose un fuerte debate. No está aún claro el número de inmigrantes que al final podrán ser regularizados. Se cree que al final los inmigrantes legalizados no llegarán a la mitad de la propuesta inicial de la ministra. En cualquier caso, serán cientos de miles, porque a los empleados del campo se deben añadir los del trabajo doméstico, según destaca la ministra Teresa Bellanova: «Este es un problema de credibilidad de las funciones institucionales, porque están en juego temas como la legalidad, la emergencia sanitaria, la justicia social y la lucha al ?caporalato? (se denomina así al sistema ilegal de reclutamiento de mano de obra mediante los caporales) que alimenta a las mafias. Hablamos también de cientos de miles de empleados domésticos y cuidadores de nuestros ancianos, de niños y discapacitados, trabajadores que tienen derecho a que se les reconozca su dignidad», manifiesta la ministra a La Repubblica. Al límite con la esclavitud En definitiva, el objetivo del gobierno es que acabar con el trabajo negro y evitar la explotación a la que están sometidos los jornaleros del campo, además de que el campo y el servicio doméstico cuente con una mano de obra legalizada, necesaria para la economía del país. Hasta ahora, los caporales que reclutan a inmigrantes los someten a horarios y salarios al límite con la esclavitud. Se les suele ofrecer entre 1 y 3 euros la hora, aunque a veces se les paga según las cajas de frutas que llenen. No solamente se explota a los inmigrantes, también trabajan en el campo italianos. Todo el país recuerda, entre otros casos, el de Paola Clemente, de 49 años, con tres hijos, que murió de infarto por el calor y la fatiga mientras recogía uvas. Su marido, Stefano Arcur, contó la historia prácticamente de esclavitud de Paola: «Salía de casa a las dos de la madrugada, en San Giorgio Jonico (región de Apulia, en el sur de Italia) . Cogía el autobús y llegaba a las cinco y media a las viñas de Andria (distante a 170 kilómetros). En casa volvíamos a verla no antes de las tres de la tarde, en algunos días incluso a las seis. Ganaba 27 euros al día». Historia trágica también la de Paolo Fusco, de 55 años, también con tres hijos, hoy recordado en los medios italianos: Murió por infarto en Giugliano de Campania (Nápoles) mientras cargaba sandías, sin descanso, en pleno verano, por 40 euros la jornada. Son dos casos famosos, pero el elenco podría ser muy largo. Sin duda, la regularización de los inmigrantes tiene una muy importante lectura política y socioeconómica. Algunos agricultores se lamentaban en estos días de las enormes perdidas que les estaba suponiendo la emergencia sanitaria por el confinamiento. Se han perdido cosechas. Ahora, Coldiretti, la organización más importante de asistencia y apoyo a los agricultores, manifiesta su comprensión con la medida del gobierno, pero también la critica: «No resuelve los problemas del mundo agrícola, porque los tiempos de la regularización no coinciden con los de las empresas», afirma el presidente de Coldiretti, Ettore Prandini, explicando que en el campo las necesidades son inmediatas mientras que la regularización llevará tiempo.
13-05-2020 | Fuente: elmundo.es
Kleber Mendonça: "Bolsonaro y la extrema derecha se hacen fuertes en la confrontación y la mentira"
Kleber Mendonça estrena 'Bacurau', un 'western' violento que anticipa buena parte de las claves del régimen brasileño 
12-05-2020 | Fuente: abc.es
La mayoría parlamentaria de Macron se tambalea por su gestion de la crisis del coronavirus
El coronavirus está cuarteando el paisaje político francés. Emmanuel Macron ha caído en un hoyo amenazante. El presidente y su primer ministro chocan varias veces por semana. Varios ministros están tocados. Socialistas y comunistas están por los suelos. Solo progresan en griterío extrema izquierda y extrema derecha populistas. Según el último sondeo de «Paris Match», el 59% de los franceses desaprueban la acción personal del presidente de la República, que solo es apoyada completamente por un 9%. Un 31% de indecisos subrayan la fragmentación social ante la crisis. El último sondeo de «Le Monde» refleja la misma balcanización: un 42% está muy insatisfecho de Macron, que solo satisface al 24%, con un 34% de indecisos. Macron se cotizó mal o muy mal durante la crisis de los «chalecos amarillos», entre el invierno de 2018 y todo 2019. La gestión de la crisis del coronavirus, desde el pasado febrero, ha terminado instalándolo en un hoyo negro políticamente peligroso, cuando su Gobierno y su mayoría parlamentaria hacen aguas (turbias). Entre 25 y 50 diputados, de un grupo de 291, estudian «romper amistosamente» con el partido de Macron, La República En Marcha (LREM), para crear un grupo parlamentario propio. Si esa ruptura se consumase, como consideran posible «Le Monde» y «Le Figaro», Macron perdería la mayoría parlamentaria absoluta con unas consecuencias imprevisibles. La oposición, también dividida Macron tiene una ventaja importante: la oposición política está también hundida y muy dividida. Los Republicanos (LR, derecha tradicional), con 98 diputados, los 26 diputados socialistas y los 16 diputados comunistas y aliados, no tienen fuerza para provocar una moción de censura. Y la extrema izquierda (17 diputados) y la extrema derecha (8 diputados) tampoco suman gran cosa. Solo ante el peligro, la crisis, la pandemia y la angustia nacional, Macron, sus diputados, Gobierno y portavoces sufren un desgaste patético, previsiblemente prolongado. Sibeth Ndiaye, francesa nacida en Senegal, portavoz del presidente, se ha convertido en un personaje de guiñol audiovisual, célebre por sus «lapsus» y meteduras de pata. Jean-Michel Blanquer, ministro de Educación, fue durante muchos meses uno de los políticos más populares. Ha caído en desgracia, víctima de un rosario de anuncios fallidos sobre la vuelta al colegio. Varios colectivos han comenzado a estudiar la presentación de querellas contra el Gobierno y algunos ministros, considerándose víctimas de la gestión de la crisis. La Justicia sigue aún empantanada, pero se teme un rosario de querellas potencialmente críticas. En la cúspide del Estado, las relaciones personales entre el presidente y su primer ministro, Édouard Philippe, han caído en una telaraña de diferencias, incomprensiones y enfrentamientos soterrados. Históricamente, en el régimen de la V República, el jefe de Gobierno y primer ministro ha sido siempre un «fusible» que el jefe del Estado utiliza para protegerse. La gestión de la crisis ha provocado enfrentamientos que han disparado todas las alarmas. Macron reconoce «diferencias» con Philippe, pero considera «indecente» la «musiquilla» de los medios, informando y comentando acerca de los «equilibrios inestables» entre ambos. Equilibrios que la opinión pública percibe con inquietud y reserva. Las maniobras, meteduras de pata, confusiones, anuncios y desmentidos, «matizaciones» permanentes, solo agravan la incertidumbre, cuando el fantasma amenazante de la crisis económica y las tensiones sindicales agravan la angustia cívica mal contenida. Ante ese paisaje de ruinas políticas, Macron tiene la suerte de estar solo, ante un ejército de fantasmas. El socialismo francés está hundido, invisible e inaudible, sin programa, sin líderes, sin eco. El PCF vive en un gueto de insignificancia liliputiense. La derecha tradicional sigue huérfana de Nicolas Sarkozy, dividida entre aspirantes todavía invisibles al liderazgo. Solo Jean-Luc Mélenchon, extrema izquierda populista, y Marine Le Pen, extrema derecha populista, consiguen hacerse oír, a gritos. Semanas antes de la crisis del coronavirus, Mélenchon fue condenado a tres meses de cárcel con remisión de pena por rebelión y provocación. Arrastrando esas cacerolas, el líder de La Francia Insumisa (LFI) ha «moderado» vagamente su lenguaje, para convertirse en «augur» de las peores noticias, salpicando con su verbo siempre «colorista» a Macron y su gobierno. Le Pen denuncia a toda hora las «aberraciones» de Macron y se propone escribir un «libro negro» sobre la gestión «macroniana» de la crisis. La presidenta de Agrupación Nacional dice estar al frente de «la única oposición creíble contra Macron». Su sueño aún lejano es repetir un duelo con Macron, como en las presidenciales de 2017, cuando logró 10.638.475 votos en segunda vuelta, eliminada por el hoy presidente con 20.743.128. Agua pasada que anunciaba, en cierta medida, la actual fragmentación del paisaje político.
08-05-2020 | Fuente: abc.es
El presidente Steinmeier: «Alemania es un país al que solo se puede amar con el corazón roto»
El Covid-19 ha impedido la celebración de los previstos grandes actos conmemorativos en este 8 de mayo en que se cumplen 75 años de la capitulación del III Reich y el final del nacionalsocialismo. Los miles de jóvenes procedentes de todo el mundo que habían sido invitados por el Gobierno alemán para participar en los actos centrales de Berlín no han podido viajar a la capital alemana. La conmemoración hubo de ser modificada y ha consistido en un solemne acto de recuerdo en el que, respetando la distancia de seguridad, han participado solamente la canciller Merkel, el presidente del Bundestag, Schäuble, y el presidente del Tribunal constitucional, Vosskuhle, que han escuchado en silencio un toque de trompeta y un discurso del presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, en el que ha celebrado la «liberación» y ha contextualizado su sentido en la actualidad de la crisis sanitaria y del resurgimiento de movimientos nacionalistas y xenófobos. «Alemania», ha dicho, «es un país al que solo es posible amar con el corazón roto». Ante el impresionante telón de fondo de la Neue Wache, edificio diseñado por el arquitecto alemán Friedrich Schinkel y presidido por un sobrio portal dórico, en cuyo interior la obra de Käthe Kollwitz titulada «Madre con hijo muerto» recuerda «a las víctimas de la guerra y la dictadura», Steinmeier ha tomado la nomenclatura que ya en 1985 estableció el entonces presidente de Alemania, Richard von Weizsäcker, y se ha referido al 8 de mayo como el «aniversario de la liberación». Una liberación «que tuvo que venir desde fuera porque este país estaba sumido en su culpa. Un nuevo comienzo democrático fue posible gracias al perdón. Pero también nosotros tuvimos parte en esa liberación, anunque por nuestra parte fue un proceso mucho más doloroso y largo que ha durado tres generaciones, un proceso de aclaración, de preguntas en el seno de las familias, de lucha contra el olvido». Steinmeier ha insistido en que ese proceso de libración no ha terminado. «No hay final para el recuerdo. No hay redención de nuestra historia», ha afirmado, «la liberación no se ha completado y debemos trabajar en ella todos los días». «Hoy los alemanes tendrían que liberarse de las tentaciones de los nuevos nacionalismos, de la fascinación del autoritarismo, de la desconfianza el aislamiento y la hostilidad entre las naciones, así como del odio y la agitación de la xenofobia y el desprecio por la democracia, porque son viejos espíritus malignos cubiertos solamente de una nueva apariencia», ha dicho, en clara referencia aunque sin citarlo al auge del partido antieuropeo y antiextranjeros Alternativa para Alemania (AfD), que ha coqueteado en ocasiones con la nostalgia del nazismo y que figura hoy como primer partido de la oposición en el Bundestag. Denuncia al terrorismo Steinmeier ha tenido palabras expresas de recuerdo para las víctimas de los atentados de extrema derecha de Hanau, Halle y Kassel, que han marcado los últimos tiempos de la política alemana y en los que aparece e nuevo aquella violencia nacionalista que permitió el ascenso del nazismo y derivó después en la II Guerra Mundial, que dejó atrás entre 60 y 70 millones de muertes. También ha recordado a los seis millones de judíos víctimas de la locura racial nacionalsocialista. Pero seguramente la palabra que más ha repetido en su discurso ha sido «agradecimiento». El presidente de Alemania ha agradecido su esfuerzo a aquella generación que el 8 de mayo de 1945, desde las cenizas de Alemania y desde una actitud de responsabilidad histórica, levantó un país en ruinas a base de esfuerzo y sufrimiento, la misma generación que es hoy la más atacada por el coronavirus. «Si miramos a aquel 8 de mayo de 1945, los alemanes estábamos solos. Militarmente vencidos, políticamente desahuciados y solos porque nos habíamos hecho enemigos de todo el mundo. Hoy, sin embargo, no estamos solos, ese es el mensaje feliz de este acto. Vivimos en una democracia fuerte, en el corazón de una Europa unida, y vemos el fruto de nuestro trabajo conjunto con países del mundo entero». «No sabemos cómo saldremos de esta crisis sanitaria, pero sí con qué actitud», se ha referido al reto del Covid 19, «una actitud de gran confianza en nuestro país, en nuestra democracia y en lo que podemos conseguir juntos». «El coronavirus nos ha impedido celebrar hoy grandes actos de recuerdo, pero aprovechemos este silencio», ha pedido el presidente alemán en una Avenida Unter den Linden desierta hasta donde alcanzaban a ver sus ojos. «Pido a todos los alemanes que piensen hoy en silencio en las víctimas de la guerra y el nacionalsocialismo, que fomenten ese recuerdo común en las familias y que reflexionen sobre lo que ha significado en sus propias vidas aquella liberación del 8 de mayo de 1945». «Los alemanes sentimos gratitud por la derrota que puso fin a la II Guerra Mundial», según las palabras de Steinmeier. «Hoy nosotros, los alemanes, podemos decir: ¡El día de la liberación es un día de gratitud!», ha proclamado, instando a la comunidad internacional a proteger «el orden internacional y la paz establecido desde 1945 y aumentar la cooperación, también en la lucha contra la pandemia».
27-04-2020 | Fuente: abc.es
Un 70% de los franceses serían favorables a un Gobierno de «unidad nacional»
En vísperas del voto, en la Asamblea Nacional (AN, primera cámara del Parlamento francés), del proyecto de «segunda fase» del confinamiento, varios sondeos sugieren que un 70 / 71 % de los franceses serían partidarios de la formación de un Gobierno de «unión nacional», presidido por Emmanuel Macron. Según un sondeo publicado por el confidencial «La Lettre de l?Expansion» (económico liberal), un 80 % de los franceses que han respondido a ese sondeo desearían que los ecologistas participasen en ese hipotético gobierno. Según «Le Figaro» (conservador), un 77% verían con buenos ojos que Macron contase con el partido de Nicolas Sarkozy, Los Republicanos (LR, conservador). Macron fue el primero en dar pábulo a tales hipótesis, cuando el 13 de abril pasado afirmó desear «construir un gran proyecto de concordia nacional, contando con todas las componentes de la Nación, en cuanto sea posible». Esos buenos deseos presidenciales atizaron todo tipo de rumores: «Posible cambio de gobierno», «nombramiento de un nuevo primer ministro?». Etcétera. Sin carrera política previsible, en Barcelona o Madrid, Manuel Valls fue el primero en conceder una docena de entrevistas para confirmar su «disponibilidad». Ante la multiplicación de candidaturas a las candidaturas de posibles ministerios, existentes o por crear, los medios de comunicación e incomunicación, han deseado conocer los «deseos» de la opinión pública, en vísperas del gran debate parlamentario en la Asamblea Nacional (AN). Y, según las estimaciones oficiosas de «Le Figaro» y ?La Lettre de l?Expansion?, los franceses verían con buenos ojos un gobierno de ?unión nacional?, del que formasen parte las grandes familias políticas francesas. Se trata de una hipótesis altamente especulativa. El partido de Macron, La República En Marcha (LREM), tiene 297 de los 577 escaños parlamentarios. Una mayoría absoluta excepcional que permite gobernar en la más olímpica soledad. Los Republicanos (LR, oposición conservadora) tiene 104 diputados, mal avenidos incluso con los únicos 8 diputados de la extrema derecha de Marine Le Pen. El PS apenas tiene 30 diputados, mal avenidos con los 17 diputados de extrema izquierda y los 16 diputados comunistas o emparentados. Los ecologistas franceses tuvieron 16 diputados entre 2012 y 2017. Pero no consiguieron ningún escaño en las elecciones legislativas del 2017. Esas relaciones de fuerza política parlamentaria confieren a Emmanuel Macron un poder político excepcional: puede gobernar en solitario, sin resistencia política de fondo. Quizá sea imprudente pensar que el presidente pudiera renunciar a tan confortable realidad política para imaginar un hipotético gobierno de coalición nacional.
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