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21-01-2022 | Fuente: abc.es
La verdad que estremece a Putin: el origen común de Ucrania y Rusia hace dos milenios
Pues no, la historia de Rusia no fue alumbrada en la Moscú de las cúpulas de bulbo ni en en las costas de San Petesburgo. El origen más remoto del país que rige hoy Vladimir Putin se halla en la misma tierra donde se cuece a fuego lento el siguiente conflicto internacional: Ucrania. Los historiadores coinciden en que fue allí donde diversas tribus eslavas, finesas y bálticas formaron el germen de lo que, en el siglo XIX d.C., fue llamado la Rus de Kiev. De ella bebieron en los siglos posteriores los pueblos que podrían enfrentarse hoy a base de fusil y carro de combate. Aunque en la actualidad todavía genera controversia la idea de que el origen de ambos pueblos fue común ?algunos lo consideran una aberración? historiadores como Paul Bushkovitch la suscriben. En sus obras, el catedrático es partidario de que este estado nacido en el siglo IX fue el antecesor de unos y otros y hasta tiene clara su etimología: «Rus era el nombre que sus habitantes se habían dado a sí mismos, y Kiev su capital». Por su parte, el también catedrático Carlos Junquera Rubio corrobora en 'Las raíces que dieron vida a Rusia' que, para estos dos países, la Rus ocupa un lugar análogo al que en el pasado de España y Portugal suponen la Hispania romana o el Reino Visigodo. Rusia antes que Rusia La Rus de Kiev existió como estado único hasta el siglo XII. Antes, sin embargo, esta confederación de tribus medievales prosperó hasta convertirse en una potencia a nivel comercial. Pronto llegaron hasta Costantinopla, Estambul y la capital del Imperio Bizantino. Según narra la 'Crónica Néstor' ?la fuente más antigua que habla de este período? llegó a establecer con Bizancio un acuerdo entre iguales. Y eso solo en principio, ya que también terminaron por adoptar su religión: el cristianismo ortodoxo. El Velikii Knyaz Vladimir I fue quien inició la conversión en el 988; al parecer, para aunar bajo su cetro el poder político y religioso. Pero toda historia llega a su fin y, tres siglos después, la llegada de los mongoles hizo que la Rus de Kiev se desintegrara en una serie de principados autónomos gobernados por una única dinastía: la Rurikida. De ella emanaron, cual afluentes, una infinidad de Rus o pequeños estados. Entre ellos, el de Vladimir, el de Galitzia-Volynia, la República de Nóvgorod o el de Polotsk. Este último, considerado el antecesor de la futura Bielorrusia. Diferentes sobre el papel y los mapas, en realidad todos contaban con una misma religión, lengua y cultura. Junquera, de hecho, sostiene que al calor de estos nuevos pueblos empezaron a forjarse las naciones actuales del este de Europa. La presencia mongola se extendió durante trescientos años de vasallaje y destrucción. Aunque de forma diferente entre los territorios que hoy corresponderían a Ucrania y Rusia. Mientras que los primeros fueron reducidos a cenizas y padecieron una severa despoblación, los segundos escaparon de la debacle y pudieron sobrevivir a golpe de pagar tributos. Lo hicieron gracias al olfato político de príncipes como Alexander Nevski, que solo ansiaban que llegara el momento en que pudieran devolver el golpe al invasor. La venganza arribó en el siglo XV, cuando Nóvgorod y Moscú hicieron que se tambaleara el poder y se alzaron como potencias en la región. Así nació la futura Rusia. Nace Ucrania Mientras aquella primera Rusia luchaba su particular guerra, otro tanto hacía la futura Ucrania. Su origen más cercano se halla siglos después de la desintegración de la Rus de Kiev. En 1648, una alianza formada por cosacos, tártaros y campesinos logró expulsar a los invasores que se habían establecido en los territorios que hoy componen el país. Fundaron un estado independiente, pero tuvo una vida efímera. Poco después, la zona acabó dividida entre los dos grandes imperios de la región: el ruso y el astrohúngaro. Su estatus no cambió a grandes rasgos hasta el siglo XX, cuando la zona se repartía entre la Unión Soviética y Polonia. A partir de aquí comienzan unos años turbios y agitados. Tras la caída del zarismo, los sóviets invadieron parte de los territorios de Ucrania en la primavera de 1918. Hasta 1920, el país fue un hervidero de tensiones entre los partidarios de la revolución comunista y aquellos que optaban por el nacionalismo. Ganaron los primeros y, en 1922, la región se convirtió en una de las fundadoras de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. La llegada de la Segunda Guerra Mundial y el avance sobre Polonia permitió a Iósif Stalin sumar a su particular imperio rojo la Ucrania Occidental ?formada por Checoeslovaquia, Polonia y Rumania? y hasta ampliar sus fronteras. Huelga decir que Ucrania no fue el ojito derecho del dictador comunista. Más bien lo contrario. Desde que ascendiera al poder, las políticas económicas de Stalin se llevaron por delante a unos cuatro millones de ucranianos por culpa del famoso Holodomor y las limpiezas étnicas. Amén de la lucha contra lengua local. Y de aquellos polvos estos lodos. Tras el colapso de la Unión Soviética, Ucrania se independizó en 1991. Aunque eso no le ha granjeado tranquilidad, pues desde entonces el país se ha dividido entre aquellos que apoyan abrazar a Rusia y los que apuestan por reorientar su política hacia Occidente.
21-01-2022 | Fuente: abc.es
Blinken emplaza a Rusia a retirar las tropas a cambio de frenar la respuesta de la OTAN
El secretario norteamericano Antony Blinken ha rechazado la reivindicación esencial de Rusia, incómoda por el hecho de que la OTAN pueda extenderse más hacia su territorio tras su reunión con el ministro de Exteriores ruso Sergéi Lavrov, en Ginebra. «Las puertas de la OTAN seguirán abiertas», ha dicho al tiempo que señala que «estamos dispuestos a estudiar nuestras comunes preocupaciones para garantizar la seguridad y a escuchar a Moscú, pero no estamos dispuestos a retractarnos de los principios fundamentales». Esta afirmación deja poco margen al proceso diplomático, pero Blinken insiste en que sí hay puntos de acuerdo posibles «por ejemplo en materia de control de armas, de mayor transparencia de las actividades militares y de medición de riesgos». Por lo demás, Blinken asegura haber atendido a las preocupaciones rusas y a la declaración de Lavrov de que «Rusia no tiene ninguna intención de invadir Ucrania», pero ha respondido que «si quieren convencer al mundo de que no quieren invadir Ucrania, una buena forma sería comenzar a retirar tropas, dar pasos de desescalada». El jefe de la diplomacia norteamericana rechaza la tesis de «amenazas fantasmas» de Lavrov y afirma que «nosotros no nos movemos por sentimientos sino por datos y por la historia: Rusia sigue desplegando tropas, ahora mismo Putin tiene la capacidad de atacar Ucrania desde varios puntos cardinales. Hemos visto planes para desestabilizar Ucrania ya su gobierno. Rusia invadió ya Ucrania en 2014 y forzó un cambio fronterizo, se hizo con el poder de Crimea. Todo eso son datos. Ahora Moscú puede elegir entre dos caminos, el del diálogo o el del conflicto, y nosotros estamos preparados para ambos». Además ha reivindicado la importancia del criterio de sus aliados y ha dejado claro que EE.UU. no negociará por su cuenta. «Le he dejado muy claro hoy esto a Lavrov: ?nada sobre Ucrania sin Ucrania, nada sobre la OTAN sin la OTAN y nada sobre Europa sin Europa?».
21-01-2022 | Fuente: abc.es
Rusia da una semana de plazo a EE.UU. para que satisfaga por escrito sus demandas sobre Ucrania
Tras la conversación con su homólogo estadounidense, el ministro de Exteriores ruso ha informado que espera en el plazo de una semana una respuesta por escrito a su oferta, por parte de Washington, y que ha obtenido la promesa del secretario de Estado Anthony Blinken de que «se centrarán en la parte esencial de la propuesta». Sin develar cuál es el contenido de dicha oferta, Lavrov ha asegurado que «no hay ninguna amenaza sobre Ucrania» y se ha burlado de «amenazas imaginarias», añadiendo que Rusia sí que sufre una «amenaza real, con suministro de armamento e instructores militares». «Hoy solo hemos hablado de preocupaciones, no de los hechos que justifican esas preocupaciones», ha insistido, «habría mucho que hablar sobre eso». Lavrov se ha referido en tono despectivo a la UE. «Es un giro bastante interesante el que estamos viendo en Europa. No está claro qué pretenden, quizá recordarle al resto del mundo que existen, y ni siquiera están en estas conversaciones», ha dicho, dando a entender que su único interlocutor válido en esta crisis es Washington. Sobre la posibilidad de que se produzca una nueva reunión entre Rusia y EE.UU. al más alto nivel, el ministro de Exteriores ruso ha ofrecido que «el presidente Putin siempre está dispuesto a verse y hablar con el presidente Biden, pero esos encuentros tienen que ser muy seriamente preparados, de manera que esperaremos a ver la respuesta por escrito y entonces decidiremos sobre una posible próxima cumbre».
21-01-2022 | Fuente: abc.es
Qué está pasando en Ucrania
En los últimos meses Moscú ha vuelto a desatar una gran crisis en Europa del Este al concentrar unos 100.000 soldados junto a las fronteras ucranianas. Y aunque en un princio la idea de que el presidente Putin pretendiera realmente invadir el país vecino resultaba bastante descabellada, los últimos movimientos de Rusia han puesto sobre aviso a la exrepública soviética y a la OTAN de una posible invasión. Rusia se niega a aceptar el acercamiento de Ucrania a la OTAN y a la Unión Europea, ya que considera a este país como parte de su espacio de influencia y de la identidad rusa. El origen del conflicto En noviembre del año 2013, el presidente ucraniano Victor Yanukóvich, suspende la firma de un acurdo de asociación con la Unión Europea debido a las presiones del gobierno ruso, que ofrecía a cambio de esa ruptura con el organismo europeo importantes contrapartidas económicas. Esto desemboca en importantes protestas contra el Gobierno, las cuales continúan hasta el mes de febrero, cuando las fuerzas de seguridad del Estado acaban con la vida de unos 100 manifestantes. La muerte de estas personas lleva al pueblo ucraniano a una gran indignación, que fuerza la huida de Yanukóvich del país. Al mismo tiempo, en la capital de la península de Crimea, Simferópol, militantes prorrusos comienzan a enfrentarse a partidarios de la unidad de Ucrania. Rusia por su parte infiltra en el territorio a militares rusos para forzar la anexión de la exrepública soviética. El 16 de marzo se celebra un referéndum en Crimea para decidir si la península sigue siendo un territorio ucraniano o acaba pasando al control ruso. Vence la anexión a Rusia con más del 97 % de los votos en medio de acusaciones de fraude. El 18 de marzo Putin firma la incorporación de Crimea a su territorio, hecho que la comunidad internacional no reconoce. En ese momento la OTAN deja de colaborar con Moscú y la UE impone sanciones al Kremlim. En los meses de abril y mayo, los acontecimientos ocurridos en Crimea comienzan a replicarse en la región del Donbáss, cuando grupos separatistas de Donetsk y Lugansk autoproclaman sendas 'repúblicas populares' y piden fromar parte de los territorios de Rusia. Así, el este de Ucrania se convierte en el escenario de la última guerra europea, que enfrenta a separatistas prorrusos, con apoyo del ejército de Moscú, y al Ejército ucraniano. El 5 de septiembre de 2015, Ucrania, Rusia y los separatistas firman un acuerdo en Minsk para poner fin a la guerra y entra en vigor un alto al fuego que a penas dura una semana. Finalmente, el 10 de diciembre de 2019, Putin y el presidente ucraniano Volodímir Zelenski acuerdan en París retomar el proceso de paz en Ucrania y en julio de 2020 Kiev y los separatistas del Donbass acuerdan recuperar la tregua. 2021 y 2022 A finales de marzo de 2021, el presidente ucraniano aprueba la decisión tomada en el Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania (SNBO) para poner en práctica una estrategia que permita reforzar el potencial militar del país de cara a un eventual ingreso en la OTAN y con el objetivo declarado de recuperar Crimea y el control sobre el territorio rebelde de Donbass. Rusia comienza entonces a trasladar tropas a sus fronteras con Ucrania y a la península de Crimea. El 23 de agosto 46 Estados y organizaciones, entre ellas la OTAN, finam en Kiev la Plataforma de Crimea, en la que Occidente exige a Rusia la devolución de la península a Ucrania. En diciembre Rusia sigue enviando tropas a la frontera, y la UE amenzaza con imponer «sanciones brutales» si acaba invadiendo Ucrania. En enero de 2022, EE.UU. cree que Rusia planea operaciones de ?bandera falsa? en Ucrania, como actos de sabotaje o ataques violentos, para crear pretextos que justifiquen una posible invasión del país vecino. «Rusia ha predispuesto un grupo de operativos para llevar a cabo lo que denominamos como operación de ?bandera falsa?, diseñada para que parezca un ataque contra ellos o contra personas de habla rusa en Ucrania y que será una excusa para entrar en el país», aseguraba el portavoz principal del Pentágono, John Kirby. Tan solo un día antes de estas declaraciones, durante la madrugada del jueves 13 al viernes 14 de enero, un ciberataque masivo colapsó los portales gubernamentales de Ucrania con mensajes de amenaza: «Tengan miedo y espérense lo peor».
21-01-2022 | Fuente: abc.es
Ucrania pide expulsar a Rusia de la red internacional bancaria para frenar a Putin
Solo unas horas antes de la decisiva reunión que tendrá lugar hoy en Ginebra entre el secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken, y su homólogo ruso, Sergey Lavrov, el embajador de Ucrania en Alemania exige que Rusia sea retirada del sistema de pagos Swift. «Los ucranianos están pidiendo al gobierno semáforo de Olaf Scholz que deje de lado todas las deliberaciones y separe a Rusia del sistema de pagos internacionales Swift», ha dicho Andriy Melnyk en una entrevista a los periódicos del grupo de medios Funke. Esta dura medida punitiva debe, en su opinión, «permanecer en la caja de herramientas de las sanciones como elemento disuasorio eficaz contra Putin». Swift es un grupo cooperativo fundado en 1973 en Bruselas que ayudó a establecer un lenguaje común para las transacciones financieras, un sistema seguro de proceso de datos compartidos y una red de telecomunicaciones mundial que se ha convertido en una infraestructura de finanzas imprescindible para los pagos interbancarios, inversiones, transferencias, comercio exterior y gestión de cheques. Este sistema procesa más de 10 millones de operaciones diarias entre unas 8.000 instituciones financieras localizadas en más de 200 países, durante las 24 horas del día y los 7 días de la semana. Salir de Swift significa quedar excluido del mundo financiero y del comercio global. Si los bancos rusos ya no pudiesen utilizar la red de comunicación bancaria internacional Swift, esto tendría consecuencias de gran alcance para su negocio, fuera ya de los flujos internacionales de dinero. Paralizar el nuevo gasoducto Aunque el gobieno alemán no se ha pronunciado sobre la posibilidad de este tipo de sanción, de las declaraciones de la ministra germana de Exteriores, Annalena Baerbock, se deduce que estaría más abierto a esta opción que a otras que Ucrania ha planteado anteriormente. «Exigimos a Moscú pasos urgentes y significativos de desescalada en la frontera», ha dicho Baerbock, «de lo contrario, Rusia pagará un precio muy alto en términos económicos, financieros y estratégicos». Baerbock también ha reconocido que la paralización definitiva del gasoducto Nord Stream II, cuya construcción ha finalizado y está listo para duplicar las entregas de gas ruso a Europa, a través del Báltico y hasta la costa norte de Alemania, sigue siendo una opción. Su respuesta es, sin embargo, tajante y negativa a la petición del gobierno de Kiev de suministro de armas. El embajador de Ucrania en Alemania, Andrei Melnyk, ha pedido reiteradamente a Baerbock que solicite a las autoridades la llegada de armas para defenderse de Rusia y ha descrito la «frustración» entre la población ucraniana por la reticencia de Alemania a este tipo de colaboración. «El pueblo de Ucrania está muy decepcionado. Ahora es el momento de la verdad para descubrir quién es un verdadero amigo», ha declarado el embajador. Aunque Melnyk reconoció que la nueva coalición de Alemania ha acordado una política restrictiva de exportación de armas, que no permite el envío de armamento a áreas en crisis, ha argumentado que «este documento político no es una Biblia y el mundo se encuentra actualmente ante el mayor peligro de una gran guerra en el centro de Europa desde 1945». Varios miembros del gobierno alemán, incluido el copresidente de Los Verdes y ministro de Economía y Clima, Robert Habeck, además del líder de la conservadora CDU, Friedrich Merz, han indicado su apoyo para considerar el suministro de armas a Kiev. Sin embargo, Baerbock se mantiene firme en su negativa y se limita a repetir que «una nueva escalada militar no traería más seguridad a Ucrania».
20-01-2022 | Fuente: as.com
El Madrid adelanta al Barça en Europa antes del Clásico
Los blancos se ponen líderes con dos duelos menos. Heurtel, 17 puntos y 7 asistencias. Deck redebuta y Llull suma 900 partidos de blanco.
20-01-2022 | Fuente: as.com
El Madrid adelanta al Barça en Europa días antes del Clásico
Los blancos se ponen líderes con dos duelos menos. Heurtel, 17 puntos y 7 asistencias. Deck redebuta y Llull suma 900 partidos de blanco.
20-01-2022 | Fuente: elpais.com
La tensión entre Rusia y Ucrania, en imágenes
La última guerra de Europa vive una escalada inédita que hace temer un retorno a la Guerra Fría entre Occidente y Moscú
20-01-2022 | Fuente: abc.es
Cuatro claves para entender el conflicto entre Rusia y Ucrania
El actual conflicto ruso-ucraniano, que parece abocado a cobrar una escala mayor que la que generó la conquista militar en 2014 de la península de Crimea y la guerra civil en Donbass, no es el resultado ni de las ambiciones territoriales del presidente ruso, Vladimir Putin, ni de la presunta torpeza del dirigente ucraniano, Volodimir Zelenski, que ha acelerado desde su llegada al poder sus relaciones con Occidente. Sus orígenes son muy anteriores. Terror estalinista La hostilidad entre Moscú y Kiev comenzó con la independencia de Ucrania en 1991, tras el colapso de la Unión Soviética. Sus raíces se sitúan, no obstante, en las décadas anteriores, en las que el totalitarismo comunista llevó a cabo desde Moscú campañas de limpieza étnica (el este y el sur de Ucrania fueron repoblados con rusos), y persiguió la lengua original y el culto religioso en ucraniano. Viento del este, viento del oeste Al menos tres cuartas partes del pueblo ucraniano (42 millones) aspiran a integrarse en las instituciones democráticas europeas y en la OTAN. Rusia, en cambio, mantiene una posición distinta. La clase política e intelectual rusa sigue sin digerir la independencia de Ucrania -y menos aún su intención democrática de alejarse del ámbito eslavo- porque desde el Medievo considera a Kiev como la cuna tanto de la cultura rusa como de la religión ortodoxa. Figuras nada sospechosas como Gorbachov o Solzhenitsyn (hijos de madre ucraniana y padre ruso) consideraban clave poner todos los medios, menos la fuerza, para evitar el divorcio entre Rusia y Ucrania. Crear una zona tampón Los primeros años de independencia de la República de Ucrania mantuvieron la buena relación con el Kremlin, donde aún se debatía entre varias opciones: el regreso al pasado comunista, el liberalismo, o un régimen de Estado neozarista, que finalmente parece haber impuesto el presidente Putin. El exjefe de espías y nacionalista a ultranza sabe que -en las actuales circunstancias- una ocupación del territorio de Ucrania es inviable (el país es algo mayor que España, 600.000 kilómetros cuadrados), pero ha trazado una estrategia para impedir que el régimen de Kiev entre en el club de la Unión Europea y la Alianza Atlántica. Kiev cava sus trincheras El Gobierno ucraniano del presidente Zelenski (actor, comediante, guionista, productor, director de cine, y presidente desde 2019, reza su perfil en la red), el más proeuropeo de todos los que ha tenido el país, lleva más de dos años ahondando en las relaciones con Occidente, y tocando sin éxito a la puerta de Bruselas. Ucrania cuenta desde 2016 con un amplio acuerdo de librecomercio con la UE. Dos años antes selló pactos con la OTAN para modernizar su ejército. En contacto estrecho con la Alianza -aunque esta mantiene el 'dilata' a su ingreso, para no molestar a Moscú-, Ucrania ha desarrollado el tercer ejército más grande de Europa, después de Rusia y Francia, con 255.000 uniformados.
20-01-2022 | Fuente: abc.es
Blinken logra un frente unido con Europa si Rusia avanza en Ucrania
Antony Blinken solo está coordinando el cierre de filas europeo antes de verse cara a cara este viernes con Lavrov, en Ginebra, y en Berlín no ha encontrado ninguna resistencia. El secretario de Estado estadounidense ha encontrado en sus homólogos alemán, francés y británico, con los que ha mantenido una videoconferencia desde la capital alemana este jueves, un entendimiento sin fisuras. La ministra alemana de Exteriores, Annalena Baerbock, ha endurecido si cabe su discurso al declarar tras la reunión con Blinken: «Exigimos a Rusia pasos urgentes de desescalada» y volver a advertir que cualquier otra cosa conllevará «duras consecuencias económicas, financieras y también estratégicas». «Estados Unidos y los socios europeos actuarán con una sola voz sobre Rusia y Ucrania», ha celebrado Blinken, como si con este triunfo hubiera superado ya una de las más serias dificultades, «cuando se trata de Rusia, nuestra unidad nos da la fuerza». Blinken sigue identificando somo su primer objetivo «impedir más pasos de Rusia hacia Ucrania», en aras de preservar una constelación de fuerzas que ha garantizado la seguridad de Europa desde la II Guerra Mundial. «No podemos elegir el camino que tome Moscú, pero podemos dejar claras las graves consecuencias de esa elección», ha dicho, «si cualquier fuerza rusa se mueve a través de la frontera de Ucrania se encontrará con una respuesta unida, severa y rápida». Es consciente de que «Rusia tiene muchas herramientas en su catálogo aparte de una acción militar absoluta» y ha asegurado que está «observando todos los escenarios posibles que Rusia puede aprovechar, trabajando para definir una respuesta coordinada con los socios» para cada uno de ellos, entre los que ha mencionado «ataques híbridos y ataques paramilitares». Acude a la reunión de mañana todavía con la esperanza de encontrar una vía para el diálogo y ha puesto por delante que el formato Normandía es perfectamente compatible con el resto de contactos. «No podemos elegir el camino que tome Moscú, pero podemos dejar claras las graves consecuencias de esa elección. Si cualquier fuerza rusa se mueve a través de la frontera de Ucrania se encontrará con una respuesta unida, severa y rápida», ha dicho Blinken «El único camino es el diálogo, es lo que seguimos pensando», ha reiterado esa misma idea la ministra alemana, abierta también a «todos los formatos». «Pero desgraciadamente Rusia habla otro idioma, como la ampliación del despliegue de tropas en la frontera o el anuncio de maniobras», ha lamentado, sin valorar los últimos acontecimientos como una toma de posición fuerte por parte de Moscú de cara a las conversaciones en Ginebra. Visita secreta a Europa Lo cierto es que la diplomacia europea considera la situación «de muy grave riesgo de conflicto» y que EE.UU. se prepara también para todos los escenarios. En Washington la prensa ha publicado que el jefe de la CIA ha realizado una visita secreta a Europa para preparar el terreno de inteligencia. El presidente Biden ha dicho también allí a los periodistas que «será un desastre para Rusia» si invadiera Ucrania, elevando un tono su discurso. Pero tanto Blinken como Baerbock siguen viendo «una oportunidad». La comparecencia de prensa conjunta ha dejado claro que, tal y como está pidiendo Ucrania, Estados Unidos y la UE están intentando evitar repetir el error de 2014, cuando «Occidente estaba confundido, indeciso y lento, y esto permitió a Rusia cometer muchos crímenes y matar muchos ciudadanos ucranianos», en palabras del ministro de Exteriores de Ucrania, Dmytro Kuleba. Solamente Macron ha dejado levemente traslucir un deseo de hablar con Rusia independientemente de Estados Unidos También la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha expuesto que «las naciones europeas están firmemente detrás de la necesidad de proteger la independencia de Ucrania». «La UE es con mucho el mayor socio comercial de Rusia y con mucho el mayor inversor», agregó, tratando de perfilar la dimensión de la amenaza, «y sí, esta relación es importante para nosotros, pero es mucho más importante para Rusia». Solamente Macron ha dejado levemente traslucir un deseo de hablar con Rusia independientemente de Estados Unidos del que a tenor de las declaraciones realizadas en Berlín no queda huella tras la conversación a cuatro bandas.
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