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Noticias de estado islamico

17-08-2022 | Fuente: abc.es
Una semana después de que Estados Unidos asesinara a Ayman Al Zawahiri en el barrio de Sherpur, el líder de Al Qaida es un fantasma olvidado en una capital afgana en la que las banderas religiosas rojas y negras de la minoría chií eclipsan a las enseñas blancas del 'emirato'. Hay que alejarse de Sherpur, donde la prensa sigue sin ser bien recibida por los talibanes, en dirección oeste para llegar al bastión chií, secta a la que pertenece la etnia hazara. Aquí se conmemora la Ashura entre fuertes medidas de seguridad ya que «en las explosiones ocurridas en los últimos días han muerto y resultado heridas unas 120 personas», según Naciones Unidas. El grupo yihadista Daesh (Estado Islámico), enemigo de los talibanes, se ha atribuido estos ataques ocurridos en mezquitas como la de Imam Baqer, en Sare Kariz, donde ahora las fuerzas de seguridad del 'emirato' mantienen bloqueados todos los accesos. En las puertas del pequeño templo se han colocado las fotos de algunos de los caídos, pero no se permite sacar la cámara ni hablar con los vecinos. Un cordón de barbudos, AK-47 en mano, vigila el trasiego de fieles y cachea uno por uno a todo el que pasa por allí. La Ashura recuerda el martirio de Husein, nieto de Mahoma, hace 1.330 años, que agrandó el cisma en el mundo musulmán abierto tras la muerte del Profeta y supuso la separación definitiva entre chiíes, seguidores de la familia del Profeta, y suníes, que optaron por los califas. Un cisma que en la historia reciente de Afganistán está marcado por la violencia sectaria de talibanes y Daesh contra esta minoría que ha vuelto a ser golpeada en las calles de la capital en los últimos días. En lugares como Bagdad, en Ashura, los fieles se golpean con espadas y cuchillos las cabezas hasta sangrar para recordar el martirio de Husein. En Kabul no lo hacen, pero las calles de estos barrios chiíes cercanos al palacio de Darul Aman tienen aún las huellas de sangre de los muertos en las explosiones. Noticia Relacionada estandar No Un «misil por el balcón»: así fue el ataque de precisión de la CIA para asesinar Al Zawahiri La ejecución se produjo a las 6 de la mañana, hora local, y se utilizó un vehículo no tripulado La tensión ante la escalada de ataques sectarios llevó a las autoridades islamistas a suspender el servicio de la telefonía móvil alegando «motivos de seguridad». El apagón telefónico dejó a Kabul incomunicada desde la mañana y voces críticas con los islamistas como la de la poetisa y activista de los derechos de las mujeres, Hoda Khamosh, alertaron que «los talibanes intentan desconectar a la gente del mundo, buscan una tapadera para su opresión. Los crímenes no pueden ocultarse desconectando a las personas del mundo». Khamosh teme que el apagón se extienda al 15 de agosto, fecha en la que cumple un año de la vuelta de los talibanes al poder y en la que «saben que la gente está cansada». Aniversario del 'emirato' El aeropuerto internacional de Kabul conserva el nombre de Hamid Karzai en grandes letras azules, aunque al expresidente se le ha caído la 'd' y se ha quedado en 'Hami' después de un año de los talibanes al frente del país. Ante la negativa de las compañías internacionales a retomar los vuelos a la capital afgana, son las dos líneas nacionales, Ariana y Kam Air, las que multiplican los esfuerzos para mantener abierta esta puerta de entrada y salida. Una puerta que solo se pueden permitir abrir los afganos privilegiados que tienen un pasaporte con visado o los 350 euros que cuesta el trayecto a Dubai o 500 euros en caso de querer volar a Estambul. Toda una fortuna en un país en la ruina donde conseguir algo para comer se ha convertido en la prioridad de cada día para millones de personas. Imposible hacer planes. Nada que celebrar «Me cuesta encontrar algo positivo en mi vida durante este último año. Podría decir que la seguridad, pero ya vemos lo que está pasando en Kabul. Si en el resto del país hay menos incidentes es porque ahora, quienes los provocaban, están en el poder, es el único motivo», reflexiona en voz alta Mohamed (nombre ficticio), a quien el regreso de los talibanes le sorprendió cuando cumplía su tercer año como militar del entonces Ejército Nacional Afgano (ANA, por sus siglas en inglés). En los últimos meses le han llamado desde el Ministerio de Defensa, pero «pronto me enviaron de vuelta a casa porque solo se fían de los suyos», lamenta este exmilitar de 29 años, que se pasa el día sin apenas salir de casa . Mohamed, como otros miles de afganos, fue entrenado para hacer frente a los talibanes y proteger lugares como Sherpur o los barrios chiíes, que durante dos décadas fueron objetivos de los atentados islamistas. Zawahiri se suma a la lista de asesinados en Sherpur, zona frecuentada por expatriados donde en 2014 más de 20 personas murieron en el asalto a un restaurante libanés y en 2017 fueron más de 150 los fallecidos por la explosión de un camión bomba a las puertas de la legación alemana, acciones con el sello de la red Haqqani , facción que tenía como huésped al sucesor de Osama Bin Laden. En los últimos doce meses, los talibanes han pasado de ejecutores a defensores y se protegen ahora entre los muros que se levantaron para evitar sus propios ataques y coches bomba. Este nuevo rol empieza a superarles como se ha visto con Zawahiri y con los repetidos golpes de Daesh contra los hazaras.
16-08-2022 | Fuente: abc.es
Mir Fakhruddin camina con paso acelerado y sin soltar el teléfono de su mano. Ha pasado un año desde la llegada de los talibanes al poder, pero este ex trabajador de la Agencia Española de Cooperación y Desarrollo (AECID), entre los años 2009 y 2012, no se fía y sale lo mínimo posible de casa. Pasado el aniversario de lo que los islamistas llaman «liberación» de Kabul, en la capital nadie olvida las caóticas escenas vividas entonces en el aeropuerto internacional. Fakhruddin tenía todo listo para partir con su familia a España el 26 de agosto, pero ese fue el día del brutal ataque del grupo yihadista Estado Islámico (EI) que acabó con la vida de al menos 170 personas, entre ellas trece Marines de Estados Unidos, y no pudieron cumplir su objetivo. Volvieron a casa y hasta cuatro meses después no recibieron comunicación alguna desde España. Les informaron por correo electrónico que había cambios en el sistema de evacuación y que las salidas se gestionarían desde Islamabad o Teherán, donde deben concertar ates una entrevista en las respectivas embajadas, no desde Kabul. La semana pasada aterrizó en Torrejón un avión con 294 afganos procedente de la capital de Pakistán, entre ellos unos 80 que fueron colaboradores de los ministerios de Defensa y Exteriores. Según los datos del ministerio de Exteriores, son ya 2.900 los afganos que han encontrado refugio desde el primer vuelo que partió de Kabul el 15 de agosto de 2021. A ellos hay que sumar quienes han logrado viajar por sus propios medios. En Afganistán todavía quedarían al menos entre 800 y 1.000 personas, ex colaboradores de AECID y familiares, y también queda personal que estuvo vinculado a Defensa. Noticia Relacionada estandar Si Los talibanes celebran el 'día de la liberación' frente a la Embajada de EE.UU. Mikel Ayestaran Los gritos y las plegarias a todo volumen, con combatientes fundamentalistas festejando la victoria en un Kabul fantasmal, no pueden borrar una crisis humanitaria sin precedentes y el colapso económico en Afganistán un año después Fakhruddin, de 60 años, guarda en su teléfono todos los documentos enviados desde Madrid que le acreditan como ex colaborador con opción a recibir refugio junto a su esposa y ocho hijos. «Somos diez en total y, según las nuevas indicaciones españolas, la única forma de salir es si viajamos a Irán o Pakistán, lo cual ahora mismo no es viable para muchas familias como la mía porque supone una fortuna», lamenta el ex trabajador de AECID. La única forma de hacerse con un pasaporte en el 'emirato' es en el mercado negro y no baja de los 2.000 euros, el visado iraní o paquistaní ronda los 1.000 euros y hay que añadir los gastos del viaje y de la estancia en Teherán o Islamabad. Las familias como la de Fakhruddin sobreviven de los ahorros que tenían y el dinero se va agotando porque los precios se han disparado en un país con una crisis humanitaria y económica sin precedentes. «Nadie debería quedarse atrás y tengo la esperanza de que España nos ayudará , pero el tiempo pasa y ya ni responden a nuestros mensajes», apunta el ingeniero. En estos doce meses no ha recibido amenazas directas, «pero sé que mi vida está en peligro porque he trabajado para un país extranjero por quiero salir cuanto antes de Afganistán». La vía iraní Irán y Pakistán son ahora las puertas para que los afganos que colaboraron con España puedan escapar del 'emirato'. «El mayor inconveniente es el alto coste económico para las familias lo que ha provocado que algunas desistan y se resignen a vivir bajo los talibanes», asegura Ignacio Álvaro Benito, ex trabajador de AECID en Afganistán que lleva un año implicado en el apoyo a todo el personal local que trabajó para el organismo. «La vía iraní es por ahora la más efectiva , además de fletar aviones a Islamabad sería más práctico dotar de más recursos a la Embajada en Teherán para que ayuden a los refugiados a sufragar su estancia en Irán y los billetes», opina Álvaro. De los 294 afganos evacuados la pasada semana a España, dos familias pertenecían al personal de AECID. « Lo que ha hecho España en Afganistán no tiene precedentes y hay que reconocer el compromiso y gran esfuerzo para dar refugio a todos estos afganos, pero el Gobierno debería ser más transparente a la hora de informar sobre que colectivos se están evacuando y mantener una mayor atención con quienes fueron colaboradores directos, que dieron lo mejor de sí mismos en un contexto complicado y asumieron un enorme riesgo personal al trabajar codo a codo con España», considera Álvaro. Personas como Fakhruddin, que viven pegadas al teléfono a la espera de un mensaje o una llamada salvadora desde Madrid.
16-08-2022 | Fuente: abc.es
«Kabul no cayó en manos talibanes, Kabul fue liberada por los talibanes ». Zazai Rashedm, fervoroso islamista de 24 años, corrige al periodista extranjero en mitad del gentío que se ha congregado a las puertas de la Embajada de Estados Unidos. Un año después de que los estadounidenses arriaran su bandera y evacuaran al personal hacia al aeropuerto, cientos de combatientes y seguidores del movimiento islamista celebran su victoria a las puertas de la legación. Es un momento de euforia porque «se trata de una jornada sagrada en la que todos los muyahidines (guerreros santos) debemos recordar la importante victoria lograda contra el enemigo después de dos décadas de lucha», opina uno de los combatientes, pistola al cinto y Ak47 al hombro. La antigua rotonda Ahmad Sha Masoud, héroe nacional venido a menos tras el cambio de régimen, es ahora un mar de banderas blancas del 'emirato' frente a la legación del gran enemigo. Algunos vienen a pie con las enseñas en la mano, la mayoría a bordo de camionetas o de los vehículos militares blindados que Estados Unidos compró para el desaparecido Ejército afgano. El grito se eleva por encima de unos muros que ahora están decorados con la 'shahada' (declaración de fe islámica) y diferentes eslóganes anti estadounidenses. El 15 de agosto pasa a ser jornada festiva en el calendario nacional afgano, pero los más puristas prefieren esperara al 1 de septiembre ya que «esa es la fecha en la que el último infiel salió de nuestra tierra», comenta un seguidor del grupo, que está desarmado y llega de la provincia de Wardak. La euforia talibán que se vive en ese punto se esparce por las calles de la ciudad a través de los vehículos que vuelan con plegarias religiosas a todo volumen. Es un espejismo. En cuanto los talibanes se alejan vuelve el silencio. Kabul está vacía y no parece que los ciudadanos tengan mucho que celebrar en este día. Hay miedo a posibles ataques del grupo yihadista Estado Islámico (Daesh) y, sobre todo, no hay fervor por los islamistas. Aquí lo que nadie puede olvidar son los momentos de absoluta desesperación que se vivieron este mismo día y los siguientes en el aeropuerto internacional. Decenas de miles de personas se jugaron la vida para escapar de quienes ahora gobiernan el país. Los gritos y las plegarias a todo volumen no pueden con los recuerdos y tampoco son suficientes para maquillar la crisis humanitaria sin precedentes y el colapso económico. Noticia Relacionada reportaje Si La muerte de Zaki, un símbolo del temor y el odio de los afganos a los talibanes Mikel Ayestaran Se cumple un año del triunfo talibán, un año del inicio de la caótica evacuación del aeropuerto de Kabul en el que decenas de miles de personas se jugaron la vida para escapar. Este futbolista murió al tratar de escapar un avión de carga de Estados Unidos en plena marcha Vivir en el anonimato Los milicianos talibanes lucen ahora uniformes heredados de las anteriores fuerzas de seguridad a las que antes combatían. Nasratullah, el nombre ficticio que pide que usemos para presentarle, formaba parte de las fuerzas especiales y combatió durante cinco años a los talibanes a lo largo de todo el país. Ahora vive en el absoluto anonimato y asiste con impotencia a las celebraciones de las personas a las que fue entrenado para detener y matar. « Los talibanes tratan de mostrar al mundo que en este año han logrado devolver la seguridad al país y que antes todo era un desastre y moría mucha más gente. Lo que ocurre es que eran ellos quienes atentaban contra civiles, fuerzas de seguridad, puentes y carreteras y ahora son quienes mandan», explica el exmilitar desde un lugar seguro situado a las afueras de la capital. Recuerda las operaciones nocturnas en las provincias del sur, los grandes bastiones de la insurgencia, y el código que aplicaban en combate. «Como venganza por un herido nuestro matábamos a cinco talibanes y por un amigo muerto matábamos a quince». «Kabul no cayó en manos talibanes, Kabul fue liberada por los talibanes» Zazai Rashedm 24 años, islamista fervoroso Se enfada al recordar cómo el enemigo pudo hacerse una tras otra con las 34 provincias del país sin apenas resistencia y entrar a Kabul en una especie de paseo triunfal. « Nos traicionaron desde arriba . Desde la cúpula del Gobierno, hasta los gobernadores y jefes de Policía, todos estaban compinchados con los talibanes y cada uno velaba por sus intereses, no por los de Afganistán. De un día para otro nos quedamos sin apoyo aéreo, sin suministro de munición, nos dejaron solos», lamenta este exmiembro de las fuerzas especiales. Como el resto de integrantes de las Fuerzas Armadas, no confía en los talibanes y nunca se ha acercado a ellos para intentar ingresar de nuevo en el ejército. En su teléfono conserva dos fotos de su pasado uniformado, ninguna más. Una de ellas corresponde a la operación en la que lograron capturar a Anas Haqqani, hermano del actual ministro de Interior. «Fue todo un éxito, dimos con uno de los grandes comandantes, pero luego los estadounidenses lo liberaron en un intercambio de prisioneros», comenta aún dolido por esta decisión. Al hablar de Estados Unidos le viene a la cabeza la guerra de Ucrania y advierte que « harán con los ucranianos lo mismo que con nosotros , los usarán mientras les sirvan para sus intereses y luego los dejarán tirados a manos del enemigo, como a nosotros». Mikel Ayestaran Mientras en las calles de Kabul los talibanes prosiguen con sus celebraciones, en muchas casas como las de Naratullah solo desean que la comunidad internacional nunca reconozca a este Gobierno porque «la brutalidad no parará de crecer» .
15-08-2022 | Fuente: abc.es
«Kabul no cayó en manos talibanes, Kabul fue liberada por los talibanes ». Zazai Rashedm, fervoroso islamista de 24 años, corrige al periodista extranjero en mitad del gentío que se ha congregado a las puertas de la Embajada de Estados Unidos. Un año después de que los estadounidenses arriaran su bandera y evacuaran al personal hacia al aeropuerto, cientos de combatientes y seguidores del movimiento islamista celebran su victoria a las puertas de la legación. Es un momento de euforia porque «se trata de una jornada sagrada en la que todos los muyahidines (guerreros santos) debemos recordar la importante victoria lograda contra el enemigo después de dos décadas de lucha», opina uno de los combatientes, pistola al cinto y Ak47 al hombro. La antigua rotonda Ahmad Sha Masoud, héroe nacional venido a menos tras el cambio de régimen, es ahora un mar de banderas blancas del 'emirato' frente a la legación del gran enemigo. Algunos vienen a pie con las enseñas en la mano, la mayoría a bordo de camionetas o de los vehículos militares blindados que Estados Unidos compró para el desaparecido Ejército afgano. El grito se eleva por encima de unos muros que ahora están decorados con la 'shahada' (declaración de fe islámica) y diferentes eslóganes anti estadounidenses. El 15 de agosto pasa a ser jornada festiva en el calendario nacional afgano, pero los más puristas prefieren esperara al 1 de septiembre ya que «esa es la fecha en la que el último infiel salió de nuestra tierra», comenta un seguidor del grupo, que está desarmado y llega de la provincia de Wardak. La euforia talibán que se vive en ese punto se esparce por las calles de la ciudad a través de los vehículos que vuelan con plegarias religiosas a todo volumen. Es un espejismo. En cuanto los talibanes se alejan vuelve el silencio. Kabul está vacía y no parece que los ciudadanos tengan mucho que celebrar en este día. Hay miedo a posibles ataques del grupo yihadista Estado Islámico (Daesh) y, sobre todo, no hay fervor por los islamistas. Aquí lo que nadie puede olvidar son los momentos de absoluta desesperación que se vivieron este mismo día y los siguientes en el aeropuerto internacional. Decenas de miles de personas se jugaron la vida para escapar de quienes ahora gobiernan el país. Los gritos y las plegarias a todo volumen no pueden con los recuerdos y tampoco son suficientes para maquillar la crisis humanitaria sin precedentes y el colapso económico. Noticia Relacionada reportaje Si La muerte de Zaki, un símbolo del temor y el odio de los afganos a los talibanes Mikel Ayestaran Se cumple un año del triunfo talibán, un año del inicio de la caótica evacuación del aeropuerto de Kabul en el que decenas de miles de personas se jugaron la vida para escapar. Este futbolista murió al tratar de escapar un avión de carga de Estados Unidos en plena marcha Vivir en el anonimato Los milicianos talibanes lucen ahora uniformes heredados de las anteriores fuerzas de seguridad a las que antes combatían. Nasratullah, el nombre ficticio que pide que usemos para presentarle, formaba parte de las fuerzas especiales y combatió durante cinco años a los talibanes a lo largo de todo el país. Ahora vive en el absoluto anonimato y asiste con impotencia a las celebraciones de las personas a las que fue entrenado para detener y matar. « Los talibanes tratan de mostrar al mundo que en este año han logrado devolver la seguridad al país y que antes todo era un desastre y moría mucha más gente. Lo que ocurre es que eran ellos quienes atentaban contra civiles, fuerzas de seguridad, puentes y carreteras y ahora son quienes mandan», explica el exmilitar desde un lugar seguro situado a las afueras de la capital. Recuerda las operaciones nocturnas en las provincias del sur, los grandes bastiones de la insurgencia, y el código que aplicaban en combate. «Como venganza por un herido nuestro matábamos a cinco talibanes y por un amigo muerto matábamos a quince». «Kabul no cayó en manos talibanes, Kabul fue liberada por los talibanes» Zazai Rashedm 24 años, islamista fervoroso Se enfada al recordar cómo el enemigo pudo hacerse una tras otra con las 34 provincias del país sin apenas resistencia y entrar a Kabul en una especie de paseo triunfal. « Nos traicionaron desde arriba . Desde la cúpula del Gobierno, hasta los gobernadores y jefes de Policía, todos estaban compinchados con los talibanes y cada uno velaba por sus intereses, no por los de Afganistán. De un día para otro nos quedamos sin apoyo aéreo, sin suministro de munición, nos dejaron solos», lamenta este exmiembro de las fuerzas especiales. Como el resto de integrantes de las Fuerzas Armadas, no confía en los talibanes y nunca se ha acercado a ellos para intentar ingresar de nuevo en el ejército. En su teléfono conserva dos fotos de su pasado uniformado, ninguna más. Una de ellas corresponde a la operación en la que lograron capturar a Anas Haqqani, hermano del actual ministro de Interior. «Fue todo un éxito, dimos con uno de los grandes comandantes, pero luego los estadounidenses lo liberaron en un intercambio de prisioneros», comenta aún dolido por esta decisión. Al hablar de Estados Unidos le viene a la cabeza la guerra de Ucrania y advierte que « harán con los ucranianos lo mismo que con nosotros , los usarán mientras les sirvan para sus intereses y luego los dejarán tirados a manos del enemigo, como a nosotros». Mikel Ayestaran Mientras en las calles de Kabul los talibanes prosiguen con sus celebraciones, en muchas casas como las de Naratullah solo desean que la comunidad internacional nunca reconozca a este Gobierno porque «la brutalidad no parará de crecer» .
11-08-2022 | Fuente: abc.es
La Policía de Reino Unido ha detenido este miércoles a un hombre de 38 años por supuestamente formar parte de una célula de Estado Islámico que asesinó a varios rehenes. La detención del hombre, denominado Aine Davis, se ha producido en el aeropuerto de Londres-Luton después de que el supuesto terrorista fuera liberado de una cárcel turca, donde ha cumplido una sentencia de siete años y medio por pertenecer al grupo terrorista, según ha informado la radio televisión británica BBC. Davis ha sido arrestado en relación con delitos tipificados en la Ley contra el Terrorismo de 2000 de Reino Unido, incluida la recaudación de fondos y la posesión de artículos con fines terroristas. «Un hombre de 38 años fue acusado de varios cargos de terrorismo tras una investigación del Comando Metropolitano de Antiterrorismo», indicó la policía en un comunicado. El detenido fue identificado como Aine Davis, quien permanece bajo custodia policial. Un portavoz del Ministerio del Interior británico ha asegurado que siempre garantizarán la seguridad del país no permitiendo que «nada la ponga en peligro», según ha recogido el diario 'The Guardian'. Deportado de Turquía «Podemos confirmar que un ciudadano británico ha sido deportado de Turquía al Reino Unido, pero sería inapropiado hacer más comentarios mientras las investigaciones policiales están en curso», ha expresado el funcionario. Durante su juicio, Davis negó ser parte de la célula, apodada los 'Beatles' por el acento británico de sus miembros. Se cree que la célula estaba compuesta por cuatro miembros que se ofrecieron como voluntarios para luchar con Estado Islámico en Siria. No obstante, el supuesto terrorista sí ha admitido haber asisto a la misma mezquita que Mohammed Emwazi, el verdugo británico conocido como 'Jihadi John', en el oeste de Londres, ha informado el citado diario.
11-08-2022 | Fuente: abc.es
En la redacción de Tolo News la acción es constante de 7 de la mañana a 11 de la noche, las horas en las que las noticias no paran de fluir en la pantalla. El canal de información más importante de Afganistán , con oficinas en las 34 provincias, se adapta al trabajo bajo el 'emirato', pero «manteniendo muy claras nuestras dos líneas rojas : no mentir y no emitir propaganda talibán. El día que nos obliguen a hacerlo desapareceremos de antena porque nosotros seguimos informando con este Gobierno, contamos hechos», asegura Hekmat Safi, adjunto a la dirección de esta televisión privada que pertenece al Grupo Moby. Cuando los islamistas recuperaron el poder pocos pensaban que Tolo sobreviviría, pero un año después no han perdido un solo día de emisión . El cuartel general de Kabul está blindado por muros de cemento y hay que superar dos controles para llegar a la redacción, que se esconde en un edificio con las ventanas tapadas. Todo a prueba de bomba, a prueba de los ataques de los que fue objeto este canal por parte de los mismos talibanes que ahora están en el Gobierno. En 2016, Tolo sufrió la pérdida de seis empleados en el ataque de un suicida contra el autobús que les transportaba a su trabajo. «El ministerio de Información impone unas directrices muy vagas, como que no se puede emitir propaganda del Estado Islámico (EI) o contenidos que atenten contra la seguridad nacional, lo mismo que ocurría antes, pero no hay nada concreto, no nos dan órdenes precisas y así que todo queda a su interpretación. Buscan que nos autocensuremos », apunta Safi, que llegó al canal tras el cambio de régimen, como la mayoría de los actuales empleados. Noticia Relacionada reportaje Si Las afganas convocan la marcha del 'Día Negro' para recuperar sus derechos Mikel Ayestaran Organizaciones de mujeres llaman a salir vestidas de ese color en Kabul al grito de «trabajo, pan y libertad» cuando se cumple el primer aniversario talibán Una cosa que está prohibida es la cobertura de ataques y explosiones y por eso, tras la operación de Estados Unidos contra Ayman Al Zawahiri, ocurrida a pocos metros de la redacción, no pudieron sacar las cámaras. Otras restricciones a los medios llegan desde el Ministerio de Propagación de la Virtud y Prevención del Vicio, que ha prohibido la emisión de series de ficción, un golpe directo a los canales del Grupo Moby orientados al entretenimiento. En marzo, los talibanes detuvieron a tres empleados por informar sobre esta prohibición y pasaron 24 horas en el calabozo. Mujeres al poder La plantilla está compuesta por noventa trabajadores, de los que veinticinco son mujeres. Llama la atención la juventud del personal y la presencia de mujeres en puestos clave , «una decisión de la dirección para responder a las constantes restricciones que les imponen los talibanes en todos los aspectos de la vida, también en el periodismo», informa Safi. Sonia Niazi, de 22 años, es la encargada de dar el resumen informativo cada hora. Pocos minutos antes de su turno, se coloca bien el velo y la mascarilla antes de salir ante la cámara, no es por el coronavirus, es porque los islamistas obligan a las periodistas a seguir cubriéndose el rostro con máscaras. Lleva cuatro meses en Tolo y para ella «antes era un placer venir a trabajar, pero ahora con la máscara es un martirio. Sueño con el día que pueda dar la noticia de que Afganistán vuelve a ser como con el Gobierno anterior, que volvamos a tener una vida normal y libertad de educación y expresión para las mujeres. Esa noticia la daré sin mascarilla, por supuesto». «Sueño con el día que pueda dar la noticia de que Afganistán vuelve a ser como con el Gobierno anterior, que volvamos a tener una vida normal y libertad de educación y expresión para las mujeres» Sonia Niazi Periodista de Tolo News Cuando finaliza el boletín sale del plató y lo primero que hace es mostrar su cara y sonreír. Nadie sabe lo que puede durar esta situación o cuáles serán las próximas medidas de las autoridades, pero Niazi se muestra «cansada de las palabras de apoyo y compasión de la comunidad internacional , es hora de los actos, de que alguien haga algo para terminar con esta situación. Sobran las palabras». Aisha Sharifi, encargada en la mesa de control de Tolo News Mikel Ayestaran Niazi es la encargada de informar, en la mesa de control está Aisha Sharifi y en la redacción Madina Morwat es la responsable de seleccionar los temas. Trabaja como periodista desde hace seis años y afirma, sin dudar, que «nunca como ahora hemos tenido tantos problemas para acceder a la información». Combina el trabajo en la oficina con el reporterismo, que es su auténtica pasión, y advierte que «pese a todas las dificultades vamos a seguir , yo me hice periodista para poner voz a las mujeres afganas, siempre tan reprimidas, y no pienso dejarlo».
10-08-2022 | Fuente: abc.es
El líder del sector nacionalista chií de Irak, el clérigo Muqtada al Sadr , está a punto de sacar dividendos a su temeraria ocupación del Parlamento tras el respaldo recibido por gran parte de la oposición a adelantar las elecciones, solo diez meses después de los últimos comicios. La virtual victoria política de Al Sadr, en su camino hacia convertirse en líder del país, es además un duro revés para las ambiciones de Irán de extender su influencia en toda la región. Tras el retroceso del partido chií Hizbolá en las últimas elecciones en el país del Cedro, Teherán también ha perdido peso en el Líbano. Con sus casi 39 millones de habitantes y una situación geoestratégica privilegiada en Oriente Próximo, la suerte de Irak ?en su enésima crisis política? no puede dejar de tener efectos en toda la región. Menos aún si se considera la relevancia económica del país ?segunda potencia petrolera de la OPEP?; o religiosa, como territorio sagrado tanto del sunismo como del chiísmo, las dos grandes corrientes del islam. Pese a ello, y después de veinte años de presencia militar y política en Irak, Estados Unidos decidió hace pocos meses hacer el petate y abandonar el territorio, tras percatarse de una realidad evidente. Irak es un país de árabes indómitos, incapaces de entenderse después de haber superado una de las dictaduras más sanguinarias del siglo pasado: la de Sadam Husein . La última crisis, que ha cristalizado en la ocupación del Parlamento de Bagdad por fanáticos seguidores del líder más carismático de Irak, el clérigo chií Muqtada al Sadr, ha puesto de relieve una dimensión nueva del enfrentamiento sectario interno. Hasta ahora las desavenencias más graves se producían entre suníes y chiíes ?que se reparten la población a partes iguales? , y entre el Gobierno central árabe y la minoría kurda del norte, que ha conseguido mucha autonomía y aspira a la secesión. Ahora, la crisis se envenena dentro de la propia comunidad chií, con el enfrentamiento entre los nacionalistas seguidores de Al Sadr y los grupos aliados con Irán, encuadrados en el llamado Marco de Coordinación . Si Teherán se frotó las manos cuando Trump, y después Biden, decidieron reducir a una cifra simbólica la presencia de EE.UU. (el Pentágono llegó a tener 170.000 soldados en Irak, y hoy apenas quedan 2.000), la alegría le ha durado poco al régimen de los ayatolás. Fotogalería estandar No Los partidarios del clérigo chií Al Sadr vuelven a sembrar el caos en Bagdad con un nuevo asalto al Parlamento Agencias Al menos 125 heridos, entre ellos 25 miembros de las fuerzas de seguridad iraquí, por los enfrentamientos entre la Policía y el ejército y los miles de simpatizantes Calculada ambigüedad Al Sadr ha demostrado con la ocupación del Parlamento ?al que considera «impotente» para formar un Gobierno estable?, y la movilización de centenares de miles de militantes en Bagdad el pasado viernes, que es el líder con más capacidad de convocatoria en Irak. Su discurso nacionalista, especialmente dirigido contra los chiíes que apoyan el patronazgo de Irán, y su apelación a ambiguas reformas del actual modelo democrático para evitar la 'corrupción masiva' de su clase política , despiertan lógicas reservas en Occidente. Pero el hecho es que EE.UU. y la Unión Europea han abandonado a Irak, tras derrocar a Sadam, y son otras las potencias que ahora aspiran o ocupar su puesto. Al Sadr, el señor de la guerra que quiere romper la baraja El clérigo Muqtada al Sadr REUTERS Irak «podría ser tan rico como Arabia Saudí» por su petróleo, pero el dinero se pierde en las redes rotas de la clase política «corrupta». El populismo vende también en Bagdad, junto al discurso nacionalista antinorteamericano y antiiraní, y Muqtada al Sadr lo sabe. Sus credenciales de luchador están fuera de duda. Su padre, también clérigo chií, fue ajusticiado como disidente por Sadam Husein. Durante la invasión aliada de 2003, Muqtada luchó tanto contra Sadam como contra las tropas de EE.UU. Cuenta con la mejor milicia armada del país, y una palabra suya basta para echar a sus fieles a la calle. Después de las sucesivas guerras, primero contra el dictador de Bagdad y después con tra el 'califato yihadista' de Estado Islámico en el norte, lo último que desea Irak es otro conflicto. No del todo imposible si el pulso de Al Sadr conduce a una espiral de violencia.
09-08-2022 | Fuente: abc.es
Una semana después de que Estados Unidos asesinara a Ayman Al Zawahiri en el barrio de Sherpur, el líder de Al Qaida es un fantasma olvidado en una capital afgana en la que las banderas religiosas rojas y negras de la minoría chií eclipsan a las enseñas blancas del 'emirato'. Hay que alejarse de Sherpur, donde la prensa sigue sin ser bien recibida por los talibanes, en dirección oeste para llegar al bastión chií, secta a la que pertenece la etnia hazara. Aquí se conmemora la Ashura entre fuertes medidas de seguridad ya que «en las explosiones ocurridas en los últimos días han muerto y resultado heridas unas 120 personas», según Naciones Unidas. El grupo yihadista Daesh (Estado Islámico), enemigo de los talibanes, se ha atribuido estos ataques ocurridos en mezquitas como la de Imam Baqer, en Sare Kariz, donde ahora las fuerzas de seguridad del 'emirato' mantienen bloqueados todos los accesos. En las puertas del pequeño templo se han colocado las fotos de algunos de los caídos, pero no se permite sacar la cámara ni hablar con los vecinos. Un cordón de barbudos, AK-47 en mano, vigila el trasiego de fieles y cachea uno por uno a todo el que pasa por allí. La Ashura recuerda el martirio de Husein, nieto de Mahoma, hace 1.330 años, que agrandó el cisma en el mundo musulmán abierto tras la muerte del Profeta y supuso la separación definitiva entre chiíes, seguidores de la familia del Profeta, y suníes, que optaron por los califas. Un cisma que en la historia reciente de Afganistán está marcado por la violencia sectaria de talibanes y Daesh contra esta minoría que ha vuelto a ser golpeada en las calles de la capital en los últimos días. En lugares como Bagdad, en Ashura, los fieles se golpean con espadas y cuchillos las cabezas hasta sangrar para recordar el martirio de Husein. En Kabul no lo hacen, pero las calles de estos barrios chiíes cercanos al palacio de Darul Aman tienen aún las huellas de sangre de los muertos en las explosiones. Noticia Relacionada estandar No Un «misil por el balcón»: así fue el ataque de precisión de la CIA para asesinar Al Zawahiri La ejecución se produjo a las 6 de la mañana, hora local, y se utilizó un vehículo no tripulado La tensión ante la escalada de ataques sectarios llevó a las autoridades islamistas a suspender el servicio de la telefonía móvil alegando «motivos de seguridad». El apagón telefónico dejó a Kabul incomunicada desde la mañana y voces críticas con los islamistas como la de la poetisa y activista de los derechos de las mujeres, Hoda Khamosh, alertaron que «los talibanes intentan desconectar a la gente del mundo, buscan una tapadera para su opresión. Los crímenes no pueden ocultarse desconectando a las personas del mundo». Khamosh teme que el apagón se extienda al 15 de agosto, fecha en la que cumple un año de la vuelta de los talibanes al poder y en la que «saben que la gente está cansada». Aniversario del 'emirato' El aeropuerto internacional de Kabul conserva el nombre de Hamid Karzai en grandes letras azules, aunque al expresidente se le ha caído la 'd' y se ha quedado en 'Hami' después de un año de los talibanes al frente del país. Ante la negativa de las compañías internacionales a retomar los vuelos a la capital afgana, son las dos líneas nacionales, Ariana y Kam Air, las que multiplican los esfuerzos para mantener abierta esta puerta de entrada y salida. Una puerta que solo se pueden permitir abrir los afganos privilegiados que tienen un pasaporte con visado o los 350 euros que cuesta el trayecto a Dubai o 500 euros en caso de querer volar a Estambul. Toda una fortuna en un país en la ruina donde conseguir algo para comer se ha convertido en la prioridad de cada día para millones de personas. Imposible hacer planes. Nada que celebrar «Me cuesta encontrar algo positivo en mi vida durante este último año. Podría decir que la seguridad, pero ya vemos lo que está pasando en Kabul. Si en el resto del país hay menos incidentes es porque ahora, quienes los provocaban, están en el poder, es el único motivo», reflexiona en voz alta Mohamed (nombre ficticio), a quien el regreso de los talibanes le sorprendió cuando cumplía su tercer año como militar del entonces Ejército Nacional Afgano (ANA, por sus siglas en inglés). En los últimos meses le han llamado desde el Ministerio de Defensa, pero «pronto me enviaron de vuelta a casa porque solo se fían de los suyos», lamenta este exmilitar de 29 años, que se pasa el día sin apenas salir de casa . Mohamed, como otros miles de afganos, fue entrenado para hacer frente a los talibanes y proteger lugares como Sherpur o los barrios chiíes, que durante dos décadas fueron objetivos de los atentados islamistas. Zawahiri se suma a la lista de asesinados en Sherpur, zona frecuentada por expatriados donde en 2014 más de 20 personas murieron en el asalto a un restaurante libanés y en 2017 fueron más de 150 los fallecidos por la explosión de un camión bomba a las puertas de la legación alemana, acciones con el sello de la red Haqqani , facción que tenía como huésped al sucesor de Osama Bin Laden. En los últimos doce meses, los talibanes han pasado de ejecutores a defensores y se protegen ahora entre los muros que se levantaron para evitar sus propios ataques y coches bomba. Este nuevo rol empieza a superarles como se ha visto con Zawahiri y con los repetidos golpes de Daesh contra los hazaras.
04-08-2022 | Fuente: abc.es
La diplomacia norteamericana ha instado a los ciudadanos estadounidenses en todo el mundo a que extremen la precaución por las posibles represalias inminentes de Al Qaida tras la muerte en Kabul de comandante de ese grupo terrorista, el egipcio Ayman al Zawahiri . También estudia Estados Unidos en este momento si avanza o no con los contactos con la Guerrilla Talibán, que controla Afganistán, después de que Al Zawahiri pudiera regresar a Kabul e instalarse en una cómoda zona residencial controlada por las autoridades nacionales. Según dijo en una nota diplomática el departamento de Estado, «hay mayores posibilidades de violencia contra los estadounidenses dada la muerte de Ayman al Zawahiri el 31 de julio de 2022». «La información actual apunta a que las organizaciones terroristas siguen planeando atentado s contra los intereses de EE.UU. en múltiples zonas de todo el mundo. Estos ataques pueden emplear una amplia variedad de tácticas, incluyendo operaciones suicidas, asesinatos, secuestros y explosivos», añade la nota. Al Zawahiri , que murió en un ataque con misiles lanzados desde un dron, tomó las riendas de Al Qaida tras la muerte de Osama bin Laden en Pakistán en 2011. Desde antes había sido ideólogo e impulsor de la ola de ataques del grupo egipcio Yihad Islámica, primero, y Al Qaeda después. Ya muy temprano en su dilatada carrera de instigador de masacres , en 1997, las autoridades egipcias le conectaron a la matanza de Luxor, en la que unos radicales mataron a 62 turistas y guías en un templo faraónico junto al Valle de los Reyes. Noticia Relacionada estandar No EE.UU. mata al líder de Al Qaida, Ayman al Zawahiri, que planificó el 11-S David Alandete Fue lugarteniente de Bin Laden y controlaba el grupo terrorista desde Afganistán Otras células de Al Qaida Es cierto que Al Qaeda ha perdido influencia ante el ascenso del Estado Islámico en el norte de África, Oriente Próximo y Asia Central. Pero hay lugares como Somalia en los que sus filiales ?en este caso, Al Shabab? siguen teniendo un gran poder y capacidad de destrucción. Sin embargo, según apuntaban esta semana numerosos republicanos y algunos demócratas críticos con el presidente Joe Biden, el problema es si además de Al Zawahiri hay células de Al Qaida operando en Afganistán al amparo de los talibanes, aprovechando el calamitoso repliegue de EE.UU. hace un año. Según el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Kirby, «si se les pregunta a algunos miembros de Al Qaida, cómo se sienten de seguros en Afganistán en este momento, creo que este fin de semana hemos demostrado con creces que no es un refugio seguro y que no lo va a ser en el futuro». Agrega esta misma fuente que EE.UU. ya ha comunicado a los talibanes, con los que tiene contacto pero no relaciones diplomáticas, que «su decisión de dar cobijo a Al Zawahiri y a su familia es una violación del acuerdo de Doha». Ese pacto, negociado en Qatar, sienta las bases para posibles relaciones bilaterales tras la retirada de EE.UU. hace un año. De entre los legisladores en Washington que han expresado preocupación por el hecho de que Afganistán vuelva a la casilla de salida antes del 11-S y vuelva a ser base de operaciones de Al Qaida , el senador Mitch McConnell, líder del grupo republicano, fue especialmente crítico. McConnell lamentó que «Afganistán se esté convirtiendo de nuevo en un importante centro de actividad terrorista tras la decisión del presidente de retirar las fuerzas estadounidenses». La muerte de Al Zawahiri es un éxito para Biden en Afganistán , un año después de la apresurada salida de las tropas estadounidenses, cuando un ataque terrorista mató a 183 personas, entre ellas 13 uniformados estadounidenses. El actual presidente se suma a sus predecesores en un anuncio de esta índole. En octubre de 2019, Trump anunció la muerte en Siria del líder del Estado Islámico, Abu Baker al Bagdadí. Antes, en mayo de 2011, Barack Obama anunció la muerte del anterior dirigente de Al Qaeda, Bin Laden, en Pakistán. En un discurso el 31 de agosto de 2021, después de que las últimas tropas estadounidenses abandonaran Afganistán, Biden dijo que EE.UU. mantendría los ataques contra Al Qaeda y otros yihadistas en ese país. «Mantendremos la lucha contra el terrorismo en Afganistán y en otros países», dijo. «No necesitamos librar una guerra sobre el terreno para hacerlo», añadió entonces Biden, anticipando ataques como este. Objetivo de EE.UU desde el año 2000 Al Zawahiri, que tenía 71 años, unió a Yihad Islámica con la Al Qaida de Bin Laden en 1998 y estrenó la oleada de ataques terroristas contra Occidente con los atentados suicidas en las embajadas estadounidenses en Kenia y Tanzania que mataron a más de 200 personas e hirieron a más de 5.000. Dos años después se produjo el ataque en Yemen contra el destructor norteamericano USS Cole, perpetrado por suicidas subidos a una lancha que mataron a 17 marinos estadounidenses e hirieron a otros 39. El punto culminante de esa campaña de terror mundial fueron los ataques del 11-S, con miles de muertos en el corazón de EE.UU. Desde entonces, todos los presidentes norteamericanos se marcaron como objetivo matar a Bin Laden primero y Al Zawahiri después.
04-08-2022 | Fuente: abc.es
Cuando Al Qaida perdió a su líder y fundador Osama Bin Laden en una operación de Estados Unidos en Pakistán, necesitó tres meses para anunciar de forma oficial el nombre de su sustituto. Ayman Al Zawahiri recogió entonces el testigo y desde 2011 ha sido la cabeza de la organización, la figura a la que todos los grupos franquicia en Afganistán, Pakistán, Península Arábiga, Magreb, Sahel y Oriente Medio han mostrado lealtad. La reciente operación ordenada por Joe Biden contra Zawahiri en el corazón de Kabul descabeza una vez más a AQ y abre una gran incógnita sobre Afganistán, el lugar que hasta ahora había sido todo un santuario para los yihadistas árabes, sobre todo desde el regreso de los talibanes al poder. Zawahiri ere huésped de la red Haqqani, la facción talibán encargada de la seguridad en Kabul. Andrew Watkins, experto en la región y ex analista en International Crisis Group (ICG) destaca en redes sociales que esta operación ha provocado «mucha especulación sobre si los talibanes, o personas internas del movimiento, cooperaron con el ataque con aviones no tripulados de EEUU» y le parece llamativa la «tibia respuesta» del movimiento islamista. 24 horas después del comunicado de Biden, Abdul Salam Hanafi, viceprimer ministro del Emirato, insistió en que «el ataque con dron viola la soberanía de nuestro país» y defendió que «nuestro suelo no será utilizado como lugar para atacar a otro país», una idea que repiten desde la llegada al poder. Desde Washington hacen la lectura opuesta y acusan a los islamistas de no cumplir con lo pactado en Doha por dar cobijo a AQ. Respuesta en el aire La respuesta de la organización o una posible venganza a la muerte de Zawahiri dependerán de la persona que sea designada como nuevo Emir y eso es toda incógnita debido a los sucesivos golpes sufridos por Al Qaida Central, el núcleo ideológico cuya base en las últimas décadas ha estado entre Pakistán y Afganistán. Otro de los problemas es que algunos de sus miembros históricos como Saif Al Adel, al que muchos señalan como sucesor natural de Zawahiri, llevan años residiendo en Irán. No será sencillo que los seguidores de AQ, paradigma del salafismo yihadista, juren lealtad a un líder protegido por la mayor potencia chií de la región. Ahora todas las miradas están puestas en Afganistán . Entre todos los puntos que tenían en común Bin Laden y Zawahiri, destacaba su estrecha relación con los talibanes ya que ellos estaban incluso en este país antes de que estos instauraran el primer Emirato en 1996. Desde entonces cooperaron mutuamente y los yihadistas árabes fueron claves en el entrenamiento militar de comandos y suicidas de los islamistas afganos. De entre todas las facciones talibanes, la red Haqqani fue desde el comienzo la más próxima al ejército de árabes instalado a lo largo de toda la frontera entre Afganistán y Pakistán. El acuerdo con Estados Unidos para la retirada de tropas, que abrió las puertas al regreso al poder talibán, especificaba que Afganistán dejaría de ser un santuario para Al Qaida , pero esto no ha sido así y esto puede provocar divisiones entre los talibanes. La red Haqqani no solo ha seguido albergando a Zawahiri y su familia, sino que decidió instalarles en el corazón del Emirato, en uno de los barrios más selectos de Kabul. El Emirato se debate entre la necesidad de reconocimiento por parte de la comunidad internacional y la lealtad a los aliados de AQ forjada durante décadas de yihad. Supervivencia ideológica Pese a los 20 años de la «guerra contra el terror» lanzada por George Bush, los miles de muertos y los millones de dólares invertidos, AQ sobrevive y gracias a la estrategia de descentralización lanzada por Bin Laden extiende su presencia a Asia y África donde diferentes grupos operan bajo su tutela ideológica. Las franquicias del grupo han demostrado su operatividad en sus respectivas zonas de influencia y es en países como Sudán o Yemen donde se pueden sufrir directamente respuestas por lo sucedido. La capacidad operativa en Europa y Estados Unidos parece mermada en los últimos años, pero la idea de la yihad global impulsada por los ideólogos del grupo sigue vigente y ha sobrevivido al impacto que supuso para este mundo islamista la irrupción del califato del Estado Islámico (EI) en 2014. El asesinato selectivo de Zawahiri, como antes el de Osama, son «martirios» para los seguidores de esta ideología que mantiene sus aspiraciones globales.
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