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Noticias de epidemia

29-01-2007 | Fuente: estaraldia.es
La FAO expresó recientemente su preocupación sobre el resurgir de brotes de gripe aviar en China, Egipto, Indonesia, Japón, Nigeria, Corea del Sur, Tailandia y Viet Nam, pero subrayó que el número de brotes en las primeras semanas de 2007 había sido claramente más bajo que las oleadas de la epidemia del pasado año.
08-11-2006 | Fuente: estaraldia.es
Cinco organizaciones internacionales se reunieron por primera vez en París el pasado mes de octubre para asesorar a la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) sobre la manera de financiar programas para que los países en desarrollo cumplan las normas internacionales y puedan hacer frente a los brotes de epidemias animales.
16-10-2006 | Fuente: estaraldia.es
La epidemia de VIH/sida afecta cada vez más a las mujeres, según la ONG Médicos del Mundo.
14-08-2006 | Fuente: estaraldia.es
Stephen Lewis, enviado especial de la ONU para el sida en África, hace un llamamiento a los países más ricos para anular la deuda de los más pobres con la intención de contribuir a combatir la epidemia del VIH/sida.
11-07-2006 | Fuente: estaraldia.es
Los satélites detectan las variaciones de temperatura, de la vegetación o del color del agua en la superficie de la Tierra, por tanto arrojan datos que podrían permitir anticipar la llegada de mortíferas epidemias en una red que cubre la totalidad del globo.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Una «epidemia de suicidios» asola una reserva indígena en Canadá
En algunos dialectos de pueblos aborígenes de Canadá, no existe la palabra "suicidio". Pero en una remota reserva en el norte del estado de Ontario, es de lo único de lo que se habla en los últimos meses. Attawapiskat es una de las "Naciones Originarias" de Canadá, el término con el que se conoce a los centenares de pueblos indígenas reconocidos en el país y que excluyen a los inuit del Ártico y a los métis, los mestizos descendientes de europeos e indígenas. En este enclave desolado, casi en la costa de la enorme bahía de Hudson, apenas viven 2.000 personas. En los últimos siete meses, ha habido más de un centenar de intentos de suicidio. La atención de todo Canadá se disparó hacia esta zona hace unos pocos días, cuando se conoció que se habían producido 28 intentos en el mes de marzo y otros once en solo un día, el 9 de abril, en lo que parecía un suicidio pactado. Algunos expertos en Canadá hablan de "contagio de suicidios" y de "epidemia de suicidios". El jefe de Attawapiskat, Bruce Shisheesh, y el consejo de la reserva declararon el estado de emergencia el pasado sábado tras conocer la última oleada de intentos de suicidios. La comunidad solo dispone de cuatro técnicos sanitarios -ninguno con formación en problemas mentales- y esta semana el Ministerio de Salud de Ontario envió un grupo de especialistas al lugar y prometió invertir dos millones de dólares canadienses en un servicio de coordinación regional para jóvenes. Perry Bellegarde, jefe nacional de la Asamblea de Naciones Originarias, aseguró que la crisis es una ?tragedia nacional?. El primer ministro, Justin Trudeau, aseguró a través de Twitter que las noticias eran ?desoladoras? y que su Gobierno continuará trabajando ?para mejorar las condiciones de todos los pueblos indígenas?. Más casos Esas condiciones son uno de los factores que los expertos relacionan con la ola de suicidios. Attawapiskat es una reserva empobrecida, aislada, con fallos constantes en el suministro de agua, inundada con frecuencia, desprovista de servicios mínimos y con problemas de vivienda. Pero hay otros: el duelo transmitido a través de las generaciones por la expulsión de las tierras que habitaban, la presión sobre su lenguaje y su cultura o la sensación de abandono. El resultado es que la tasa de suicidio entre los jóvenes de las Naciones Originarias es entre cinco y siete veces mayor que entre los jóvenes no indígenas (es todavía más alto entre los inuit, once veces mayor). La última oleada de suicidios arrancó el pasado octubre, cuando una chica de trece años de Attawapiskat, Sheridan Hookimaw, se quitó la vida. Los intentos de suicidio se han multiplicado desde entonces, pero el de esta reserva no es un caso aislado. En la nación Pimicikamak, en el estado de Manitoba, han muerto seis personas -la mayoría jóvenes, desde el pasado diciembre. Es una reserva con 6.000 personas en la que más del 10% de sus 1.200 estudiantes están bajo supervisión por riesgo de suicidio. La crisis ha llevado las protestas hasta distintas ciudades del país, como Toronto y Winnipeg, donde los activistas indígenas ocuparon oficinas gubernamentales en protesta. ?Cuando Trudeau anuncie que visita la zona y que se tomará en serio las demandas de los jóvenes de Attawapiskat, nos iremos?, dijo al ?Toronto Star? Sigrid, una de las manifestantes.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
La larga guerra de los mormones contra el porno
El mundo es un lugar enfermo, según los legisladores de Utah. Enfermo de pornografía, se entiende. El año pasado los humanos pasamos 4.392 millones de horas mirando porno, según las estadísticas de uno de los portales líderes del sector, Pornhub. Para desgracia de los representantes del pueblo de Utah, EE.UU. lidera todas las estadísticas: acapara el 41% de las horas dedicadas al contenido adulto en todo el mundo y es el primero en páginas vistas por persona, con 161. Incluso en 2009, un estudio situó a Utah como el estado con mayor porcentaje de suscriptores a canales de porno (sin embargo, Pornhub sitúa al estado entre los que tienen el ratio más bajo de páginas vista por persona el año pasado). Con estos números, si se considera el porno algo perjudicial, estamos ante una epidemia de proporciones bíblicas. Y así lo creen los legisladores de Utah, que esta semana han aprobado una declaración del porno como «un peligro para la salud pública». Según los representantes del Senado y de la Cámara de Representantes del estado, la pornografía «conduce a un amplio espectro de impactos a la salud pública e individual y a daños sociales». La resolución hace un llamamiento para que se aprueben reformas legislativas y más educación e investigación en el asunto para «hacer frente a una epidemia pornográfica que hace daño a los ciudadanos de Utah y del resto del país». El gobernador de Utah, Gary Herbert, dio el visto bueno a la declaración, que fue aprobada por unanimidad en ambas cámaras. «Es una afirmación valiente con la que no estará de acuerdo todo el mundo, pero una completa verdad», dijo en Twitter tras firmarla. Tan adictivo como el tabaco La idea de la declaración es del senador estatal republicano Todd Weiler, que la propuso a las cámaras a comienzos de este año. «Yo creo que la pornografía hoy es como el tabaco hace setenta años. Entonces, había gente que decía que el tabaco no era adictivo y que no era perjudicial», aseguró a «The Salt Lake Tribune» cuando presentó la declaración. «Está afectando a los matrimonios, a las relaciones, y al final si alguien se divorcia eso también afecta al Gobierno, porque acaba habiendo más mujeres y niños con ayuda del estado, entre otras cosas», añadió. Tras la aprobación, Weiler reconoció que la declaración no tiene efectos jurídicos, y que ni prohíbe el porno en el estado ni destina ninguna partida a combatirlo. La intención es ayudar a las familias y compañías a que hagan «lo correcto». La declaración solo es el último episodio de una guerra al porno emprendida por grupos ultraconservadores en EE.UU., y que tiene entre sus principales agitadores a miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Los mormones son el grupo religioso predominante en Utah, donde cerca del 62% de la población profesa esta religión. Herbert, Weiler y muchos otros legisladores son mormones. Los mormones son el 62% de la población en Utah y muchos legisladores son de esa confesión Hace quince años, Utah ya intentó atajar la expansión del porno con otra iniciativa pintoresca: un «ombudsman» o defensor del pueblo contra el porno. La figura estaba dedicada a tramitar y gestionar quejas ciudadanas por «obscenidad y pornografía». Se le llegó a apodar como el «zar del porno», pero solo duró dos años. En Utah también está el origen de la organización «Pelea contra la Nueva Droga» (FTND, en sus siglas en inglés), responsable de campañas como «El porno mata el amor», con la que llenaron San Francisco de carteles publicitarios con este mensaje y que tienes jóvenes activistas repartidos por campus de todo EE.UU. Sus fundadores, Clay Olsen y Ryan Werner, son mormones, pero aseguran que la organización no está relacionada con esta iglesia y que la pornografía es un asunto que va más allá de creencias personales. Hace quince años se intentó instaurar la figura del «defensor del pueblo contra el porno» FTND cultiva una imagen fresca y juvenil, que les ha valido para acumular 1,2 millones de seguidores en Facebook. Su denuncia de que el porno es un problema de «salud pública» no tiene que ver con la religión y se basa, aseguran, en cientos de estudios científicos. El jefe de estudios de FTND, Jason Carroll, es profesor de Matrimonio y Estudios Familiares de la Universidad Brigham Young (BYU), de donde provienen muchos de los estudios que citan los cruzados contra el porno. Brigham Young es una universidad mormona -su misión es «ayudar a los individuos en su búsqueda de la perfección y la vida eterna»- y su nombre se debe al segundo líder de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, fundador de Salt Lake City y quien guió a los primeros mormones hasta aquellas tierras áridas de Utah. Los defensores de la declaración contra la pornografía aseguran que es además una manera de disminuir los ataques sexuales. Entre ellos también hay no mormones, como Pamela Atkinson, que preside la Coalición de Utah contra la Pornografía. Según ella, el 82% de quienes cometen crímenes sexuales empezaron viendo porno. Lo mismo aseguraba al «Salt Lake Tribune» otro profesor de BYU, Brian Willoughby. La pornografía como enfermedad La idea de la pornografía como un problema de salud, como algo adictivo -otra de las ideas de la declaración- o como un trastorno mental está muy lejos de tener el beneplácito de la comunidad científica. «No hay ninguna organización reputada y basada en estudios científicos que haya etiquetado la pornografía como una crisis de salud pública», aseguró la Coalición para la Libertad de Expresión. «Las conclusiones que se pueden sacar de los estudios científicos son muy limitadas», apuntó a ?The Atlantic? David Hill, de la Academia Americana de Pediatría. La adicción al porno no forma parte del Manual de Diagnóstico y Estadística de las Enfermedades Mentales de EE.UU. y los intentos por introducir en él la adicción al sexo han sido rechazados varias veces por falta de soporte científico. Para algunos, la declaración antiporno de los legisladores de Utah es «hipócrita», en un estado donde la educación sexual en los colegios brilla por su ausencia y en el que se han disparado los índices de embarazos no deseados y de enfermedades de transmisión sexual. Así lo consideró un editorial del periódico local «Standard Examiner», que criticó que «los esfuerzos por establecer un programa de educación sexual completo en los colegios de Utah fue derrotado con rotundidad por un comité de la Cámara de Representantes. Los legisladores se lavan las manos cuando hay que ayudar a los niños a formarse sobre sexo pero les parece que tiene que pronunciarse sobre la pornografía». Además de la declaración del porno como «peligro para la salud pública», los legisladores aprobaron una ley que obliga a las empresas de informática que reporten a las autoridades cuando encuentren pornografía infantil en los ordenadores de sus clientes.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El mundo que Obama deja al nuevo presidente
En sus ocho años como presidente de Estados Unidos, Barack Obama se ha enfrentado a uno de esos periodos donde los cambios y el desequilibrio supera con creces la capacidad de cualquier gobierno para ofrecer respuestas eficientes. En su caso, el presidente número 44 llegó al despacho oval con las mejores intenciones bajo el prisma del idealismo internacionalista esbozado en un inevitable artículo en la revista Foreign Affairs. Su política exterior multicultural estaba basada en valores y no tanto en estrechas definiciones del interés nacional. Y su hoja de ruta internacional pasaba a través de alianzas en lugar del unilateralismo generado tras el 11-S, con mucha más fuerza que consenso. Estos deseos quedaron simbolizados desde el mismo momento de la llegada de Obama al despacho oval, con órdenes tajantes para cerrar la prisión extrajudicial de Guantánamo y prohibir la práctica de torturas en interrogatorios a sospechosos de terrorismo internacional. Sin embargo, la desbordada realidad de dos guerras simultáneas ?Afganistán e Irak? que sobrepasaban con creces las capacidad militar y financiera de Estados Unidos, terminó por imponerse. Y Obama empezó a desvincularse gradualmente de los multimillonarios experimentos de hard power promovidos por la Administración Bush para terminar con una visión mucho más calculada y realista en la que ha alineado los recursos de EE.UU. con sus objetivos internacionales, empezando por distinguir entre amenazas vitales y amenazas menores con la consiguiente dosificación de respuestas. Para Obama, Washington no debía empeñarse en seguir interpretando el papel de villano, ni pecar de orgullo al rebasar sus capacidades de forma temeraria. Para calibrar la Doctrina Obama, el documento de referencia es la entrevista concedida la pasada primavera a la revista The Atlantic. En ese prolijo análisis, el presidente reconoció que había terminado por contagiarse de un preocupante fatalismo sobre las limitaciones de Washington en la arena internacional. Especialmente ante una serie de profundas y poderosas fuerzas ?el tribalismo, líderes que no están a la altura y la prevalencia del miedo? que conspiran, chocan y limitan las mejores intenciones americanas en el mundo. Desde hace más de dos siglos, los grandes debates intelectuales que acompañan a la formulación de la política exterior de Estados Unidos se han empeñado en encontrar una gran estrategia omnipresente, una doctrina que lo explique todo. Y por eso resulta tan disonante que el propio Obama haya formulado el principio de no stupid shit (algo así como «no más cagadas») para distanciarse de la destructiva adicción al uso de la fuerza por parte de la Administración Bush. Bajo ese conformador principio escatológico, EE.UU. ha terminado por asumir una desesperante pasividad ante conflictos como el de Siria, apostar por un pivotaje hacia Asia y cuestionar viejas amistadas y enemistades. Obama incluso ha presumido de algunos éxitos «potencialmente históricos». Con una lista en la que figura el nuevo tratado contra el cambio climático; el TPP con Asia que representa un 40% del PIB mundial; el delicado acuerdo nuclear con Irán; y, por supuesto, el esfuerzo por normalizar relaciones diplomáticas con Cuba. Por supuesto, ante la llegada de la Administración Trump, estos grandes éxitos parecen más bien una lista de especies amenazadas y en vía de extinción. Ya que la gran mayoría de todas esas decisiones no son compartidas por el nuevo ocupante de la Casa Blanca, empeñado en cuestionar toda clase de principios que han dominado la política exterior del país desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Estas diferencias entre la visión internacional del presidente número 44 y del número 45 prometen resultar muy problemáticas en un país no acostumbrado a modificar radicalmente la dirección de su política exterior. Con el agravante de haber operado más allá de sus fronteras bajo sustanciales niveles de consenso bipartidista entre republicanos y demócratas. Cambios dramáticos Este cisma también se solapa con muchos de los frentes internacionales sometidos a dramáticos cambios en los últimos ocho años. Cuando en enero de 2007 Obama estaba enfilando su salto a la primera fila de la política de Estados Unidos, Steve Jobs presentaba el iPhone. Y desde entonces, la proliferación de teléfonos inteligentes, tabletas, acceso a internet y redes sociales no ha hecho más que dispararse. Con los consiguientes cambios asociados a la política general, la acción de gobierno y la forma de hacer campañas electorales. En particular, las redes sociales como Facebook y Twitter ahora son tan relevantes, o incluso más, que la televisión tradicional en el camino a la Casa Blanca. En la era Obama, el problema del cambio climático a pesar de las dudas y polémicas iniciales ha conseguido imponerse como uno de los principales retos para todo el mundo. La proliferación de climatología extrema, el deshilo del Ártico y la subida de temperaturas (con tres años consecutivos de plusmarcas confirmados esta misma semana) ilustran la existencia de una amenaza global que no puede ser enfrentada sin cooperación multilateral. Otro de los grandes cambios internacionales acelerados durante la presidencia de Obama, ha sido la proliferación de Estados fallidos, guerras y conflictos. Además de una explosión en el número de refugiados y desplazados, sin precedentes desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Es verdad que el censo de dictadores ha disminuido un poco pero la emergencia de actores no estatales como Daesh han suplantado cualquier saldo positivo sobre todo en el mundo árabe. En este periodo, China ha empezado a flexionar sus músculos a través de reclamaciones de soberanía marítima en detrimento de sus vecinos. El régimen comunista insiste en que, salvo la causa del libre comercio, no se considera obligado por un orden internacional formulado sin su voz ni su voto. Al mismo tiempo, Rusia ha continuado cuestionando la soberanía de países vecinos en su empeño de recrear esferas de influencia soviéticas. Y la pasividad occidental en Siria ha sido la gran oportunidad aprovechada por Putin para reclamar un papel positivo y hegemónico. En estos años, la globalización ha llegado a su máxima expresión y también a su máximo descrédito con ayuda de la grave crisis financiera que se encontró Obama al llegar a la Casa Blanca. Estas circunstancias se complican con el fundado pesimismo de que nada va a ser como antes de la crisis en virtud de una transformación radical en toda clase de sectores a través de robots ciberfísicos. Es decir, la cuarta revolución industrial resultado de la convergencia de tecnologías digitales, físicas y biológica, con el potencial de eliminar millones de puestos de trabajo en todo el mundo. Estas ansiedades, junto al descrédito de partidos políticos tradicionales como los demócratas en Estados Unidos o la socialdemocracia en Europa, han provocado en ambas orillas del Atlántico una epidemia de desafección, polarización y populismo. Este panorama más que problemático contrasta con las aspiraciones de unidad nacional, cambio y esperanza ofrecidos hace justo ocho años por Barack Obama al tomar posesión como presidente de Estados Unidos.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Los muros que dividen el mundo
Cuando los berlineses salieron a la calle durante la noche del 9 al 10 de noviembre de 1989 para echar abajo el Muro que había dividido su ciudad durante más de veinte años, el mundo pensó que el hormigón, las verjas y los alambres se derrumbarían junto al bloque comunista derrotado en la Guerra Fría. No fue así, y esos materiales siguieron partiendo territorios ?Marruecos y el Sáhara Occidental desde 1987, Guántanamo del resto de Cuba desde 1959? y reforzando fronteras entre países, como entre Corea del Norte y Corea del Sur desde 1953; la India y Pakistán desde los 80; Israel y Siria e Israel y Líbano desde 1967; Sudáfrica y Zimbabue desde 1984, y Sudáfrica con Mozambique desde 1975. Lugares con muros o vallas para contener la inmigración o por conflictos territoriales. Gráficos: Luis Cano Conflictos de tipo diverso ?militares, migratorios o vinculados con el terrorismo? sirvieron para justificar esas construcciones, y aún todas ellas siguen en pie. Otras muchas, especialmente después de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas de Nueva York, se han sumado a las ya existentes. Así lo muestra un gráfico de la revista «Courrier International»: de las 11 que había en 1989, los lugares del mundo donde el alambre y el hormigón dominan el paisaje y dividen el territorio han pasado a ser 70 en la actualidad. Los muros que separan Israel de Cisjordania ?levantado en 2002, y todavía sin terminar? e Israel de Gaza ?construido en 2005? son los más conocidos, junto al que se eleva en la frontera entre Estados Unidos y México, iniciado en 2006 y aún en marcha. El presidente Donald Trump ha aprobado este miércoles las órdenes ejecutivas para ampliarlo, justificando su decisión como indispensable para garantizar la «seguridad nacional». Contra la globalización La construcción de muros y verjas en el mundo «es una reacción a la globalización, porque los países sienten que están perdiendo su hegemonía», explica José Antonio Manrique a ABC. Una medida más bien inútil, como señala este profesor de Derecho Internacional de la Universidad de Deusto: «La interdependencia viene de mucho tiempo atrás, y es imposible aplicar políticas proteccionistas o cerrar los mercados y los países a influencias externas o a ciudadanos extranjeros». Entre otras cosas, debido a que «un muro no va a frenar los riesgos, porque los problemas transnacionales, como las epidemias o el terrorismo, nos afectan de una forma u otra pese a las fronteras o los límites». Élisabeth Vallet investiga desde hace años la proliferación de muros y verjas en el mundo, y coincide con Manrique cuando señala la causa de este fenómeno: «La mundalización inició un proceso de desindustrialización que ha generado desigualdades, y la población tiene sentimiento de vulnerabilidad». Por ello, «se instaló una especie de miedo, que fue alimentado por el 11 de septiembre, y ha habido un repliegue al interior de las fronteras, por una especie de crispación identitaria», explica a ABC esta profesora de Geografía de la Universidad de Québec en Montreal. El terrorismo ha sido uno de los argumentos más esgrimidos para justificar el levantamiento de muros en Europa. La crisis de los refugiados ha servido de excusa a países como Hungría para construir verjas en su frontera con Croacia y con Serbia. Eslovenia tomó la misma decisión en su frontera con Croacia. El objetivo era cortar la ruta de los Balcanes, que los refugiados recorrían tras abandonar Turquía y cruzar el Egeo. La travesía marítima era ineludible, dado que Bulgaria y Grecia levantaron muros en su frontera con Turquía en 2014 y 2013, respectivamente.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Myrna, 11 años: «Lo más difícil de vivir en un campo de refugiados es cuando llueve, hace mucho frío»
«Lo más difícil de vivir en un campo de refugiados es cuando llueve, hace mucho frío». Lo dice Myrna, una joven iraquí de once años que vive desde hace dos en el campo de refugiados de Harsham (cerca de Erbil, en el Kurdistán iraquí). Es uno de los testimonios que Unicef, a través de una videoconferencia, ha ofrecido este martes para presentar su informe «Acción Humanitaria para la Infancia 2017», en el que se hace el mayor llamamiento de fondos para acción humanitaria de su historia: 3.300 millones de dólares. El informe destaca que uno de cada cuatro niños (535 millones) vive en países afectados por situaciones de emergencia, desde Yemen hasta Chad, Nepal o Haití. una situación que se ha agravado por la crisis de refugiados, que es la que más recursos requiere, con más de 354 millones de dólares solicitados para Siria y otros 1.041 para los refugiados y las comunidades de acogida en Egipto, Irak, Jordania, Líbano y Turquía. Los cálculos de Unicef sitúan en 4,8 millones de personas desplazadas por el conflicto, de los que 2,2 millones son niños. Sin embargo, estos no siempre quieren regresar. «No quiero volver a mi casa. No quiero ver su destrucción», explica Myrna. Lo corrobora Bastien Vigneau, coordinador de Emergencias en Irak: «Sabemos que Daesh ha puesto minibombas en las paredes de las casas, en juegos.. los refugiados quieren regresar a sus casas, pero tienen miedo a volver a un lugar que ha sido destruido y que puede ser muy peligroso. Cuando Daesh se va de un territorio, deja cosas muy malas». Según la experiencia de Vigneau, lo que está ocurriendo en Mosul es «increíble». También lo es la fortaleza de los niños, que se enfrentan a «un nivel de violencia sin precedentes». Sin embargo, entre las peticiones de los menores siempre se encuentra la construcción de escuelas, para no perder más años de estudio, y el poder estar con sus amigos. «Lo único que desean es tener una vida normal, jugar e ir a la escuela». Mientras, los cooperantes también se preocupan por las epidemias o por el agua, porque aunque consigan tener acceso a ella, existe el riesgo de epidemias como el cólera. Como ha destacado Carmelo Angulo Barturen, presidente de Unicef Comité Español, con la previsión de fondos hoy detallada, Unicef quiere cubrir necesidades de acceso a agua potable, acceso a la educación, prevenir la desnutrición y adquirir vacunas. «Son los llamados conflictos olvidados, pero esta gente lo sigue pasando mal». Distribución de los fondos por necesidadesComo ha dicho Myrna, en un poema de despedida: «Me han quitado mis sueños, me han quitado mis cosas, me han quitado mis maletas, me han quitado hasta mi lugar. ¿Por qué no puedo decir las cosas? ¿Por qué no puedo gritar? ¿Por qué no puedo narrar mi problema y que se oiga en todo lugar? Aunque esté desplaza, soy iraquí, esté en cualquier lugar. Puede consultar el informe completo de Unicef aquí.