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Noticias de enfermedades infecciosas

30-03-2020 | Fuente: abc.es
Trump reconoce ahora que el virus podría dejar más de 100.000 muertos en EE.UU.
La respuesta de Donald Trump a la crisis del coronavirus ha sido tibia, tardía y cambiante. La epidemia en Estados Unidos está cerca de llegar a los 150.000 contagios y ha pasado los 2.500 fallecidos, y tiene mucho margen de crecimiento: en el peor de los focos, el de Nueva York, el pico de contagios podría tardar todavía entre dos y tres semanas en llegar. Ante esta situación, Trump ha vuelto a pegar un cambio de rumbo y este domingo en la Casa Blanca reconoció por primera vez que el número de muertos por el coronavirus podría pasar de 100.000 en el país. Añadió que si EE.UU. se queda por debajo de esa cifra «todos habremos hecho un gran trabajo». Este mismo mes, el 9 de marzo, trataba de quitarle importancia a la epidemia y decía el año pasado la gripe común había matado 37.000 personas en el país y que, en ese momento, solo había 546 casos confirmados de coronavirus y 22 fallecido. «¡Pensad en eso!», decía a sus millones de seguidores en Twitter antes de asegurar que el Gobierno «está preparado» y que el virus «se irá». Advertencia del experto de la Casa Blanca La nueva posición de Trump se producía después de que la autoridad en enfermedades infecciosas del Gobierno de EE.UU., Anthony Fauci, asegurara que el virus se podría llevar la vida de hasta 200.000 personas y que podría infectar a millones. «Es la primera vez que escucho ese número», trató de justificarse Trump, que ahora dice que hay un potencial de «2,2 millones de muertes por esto». El domingo, en la misma comparecencia, anunció que su Administración ampliaba las directrices sobre distanciamiento físico otras dos semanas. Pero lo hacía después de advertir pocos días antes de que revisaría esas directrices para poner el país «en marcha» cuanto antes, ya que EE.UU. no podía estar parado y que eso causaría más víctimas que la propia epidemia. «Las iglesias estarán hasta arriba el domingo de Pascua», dijo entonces en una entrevista con Fox, en una declaración que asustó a los expertos en salud pública. La realidad, sin embargo, ha sido tozuda y la epidemia se expande con rapidez en EE.UU. frente a las idas y venidas del presidente de EE.UU.
29-03-2020 | Fuente: abc.es
EE.UU. podría alcanzar los 200.000 muertos por coronavirus, según el experto de la Casa Blanca
Estados Undos podría alcanzar hasta los 200.000 muertos y millones de contagiados por coronavirus , según aseguró este domingo el director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas y principal experto de la Casa Blanca, Anthony Fauci, a la cadena de televisión CNN. El país norteamericano supera ya las 2.000 muertes y tiene el mayor número de infectados del mundo, más de 120.000, mientras que el total de fallecidos en todo el mundo supera los 31.000 y el de contagios los 670.000. Fauci alerta ahora de que Nueva York, Nueva Orleáns y otras grandes ciudades podrían quedarse en breve sin suministros médicos. En concreto, el experto estimó que la pandemia podría causar entre 100.000 y 200.000 muertos, según recoge Reuters. Desde 2010, la gripe ha acabado con la vida de entre 12.000 y 61.000 estadounidenses al año, según datos del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés). Fauci se ha convertido en uno de los rostros más reconocibles de la lucha de la Casa Blanca contra el coronavirus, al estilo de lo que sucede con Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, en España. En este sentido, fue él quien ha convencido al presidente Donald Trump para que finalmente no impusiera una cuarentena en el área metropolitana de Nueva York, posibilidad que había apuntado este sábado.
27-03-2020 | Fuente: abc.es
Más de 500 imputados en Rusia por violar el confinamiento para frenar el Covid-19
Mientras Rusia alcanza ya los 1036 infectados por el coronavirus, lo que supone un incremento de 196 casos en las últimas 24 horas, se intensifican las medidas para evitar que la población se salte las cuarentenas. Según datos facilitados por Irina Volk, la portavoz del Ministerio del Interior ruso, más de 500 personas en todo el país se enfrentan a multas e incluso a penas de cárcel por violar la cuarentena domiciliaria de 14 días impuesta a todos aquellos que regresan a Rusia independientemente del lugar de procedencia. Más grave es aún el caso de Irina Sánnikova, principal especialista médico en enfermedades infecciosas de la ciudad rusa de Stávropol, en el sur del país, que ha dado positivo en COVID-19 y será procesada una vez se restablezca. Sánnikova regresó de Madrid el pasado 9 de marzo y no cumplió el autoaislamiento, además de ocultar el viaje. Patrullas en Moscú Ayer jueves, unidades de la Guardia Nacional comenzaron a patrullar Moscú para comprobar que los mayores de 65 años permanecen en sus casas de acuerdo con la orden dada por el alcalde, Serguéi Sobianin, quien, no obstante, no dispuso ningún tipo de sanción a quienes incumplan la norma. Según informan los medios de comunicación rusos, los agentes conminan a las personas mayores que ven por la calle a volver a sus domicilios, les informan del peligro que corren si contraen el coronavirus, les obligan a firmar un papel en el que reconocen la gravedad de la situación y, antes de acompañarles a su casa y comprobar que se encierran en ella, les hacen una fotografía disuasoria con el móvil o la tableta con la que van equipados. La Duma (Cámara Baja del Parlamento ruso) debate actualmente un proyecto de ley para endurecer los castigos a quienes se salten una cuarentena o un aislamiento domiciliario que podría aprobarse la semana que viene. Las penas podrían elevarse hasta los siete años de cárcel si los contagios provocados por el infractor conllevan la muerte de más de una persona. Los repatriados El principal foco de infección, según reconocen las autoridades sanitarias, lo constituyen los rusos que están siendo repatriados desde distintos sitios del planeta. A partir de hoy viernes, Rusia está ya aislada completamente del mundo exterior por vía aérea y apenas queda alguna línea de ferrocarril funcionando con países vecinos. De momento, operan solamente vuelos chárter para repatriar ciudadanos. Mientras tanto, los moscovitas se apresuran a hacer las últimas compras para adecentar sus dachas (casas de campo). A partir de mañana sábado, las únicas tiendas abiertas serán las de alimentación y las farmacias. Tampoco abrirán los parques y desde hace días no hay teatros ni museos abiertos. La medida decretada por el alcalde de Moscú de cerrar a partir de mañana prácticamente todo hasta el 5 de abril, restaurantes y cafeterías incluidas salvo para servir comidas a domicilio, lo extendió ayer al resto del país el primer ministro, Mijaíl Mishustin. El presidente Vladímir Putin ha dispuesto que la semana que viene sea no laboral y todo apunta a que, ante la llegada del buen tiempo, será aprovechada por los habitantes de Moscú para acudir a las dachas y realizar trabajos de bricolaje y pintura para prepararlas para el verano y, en caso de confinamiento general, utilizarlas como vivienda principal.
25-03-2020 | Fuente: abc.es
Putin pospone la votación para la reforma constitucional que le permitirá seguir en el poder
En un mensaje a la Nación retransmitido esta tarde, el presidente Vladímir Putin, ha anunciado que la votación popular prevista para el próximo 22 de abril sobre una reforma constitucional que le dejará la vía libre para seguir en el poder hasta 2036 queda pospuesta a una fecha indefinida. Putin ha hablado de la situación que ha creado el COVID-19 a nivel mundial y de las pocas posibilidades que tiene Rusia de salir indemne de la crisis. Ante tal desafío, añadió el máximo dirigente ruso, «surge la cuestión sobre la conveniencia de organizar una votación a nivel nacional sobre las enmiendas constitucionales fijada inicialmente para el 22 de abril». «Saben cuán en serio me tomo esto y, por supuesto, preguntaré sobre este tema crucial, fundamental para nuestro país (..) pero ahora la prioridad es la salud, la vida y la seguridad de la gente», añadió. La nueva fecha del plebiscito constitucional «se establecerá más tarde, en función de cómo desarrolle la situación», señaló Putin. Así mismo, el presidente ruso ha dispuesto que la semana del 30 de marzo al 5 de abril sea no laboral en todo el país, pero conservando cada uno su salario sin modificación. El paquete anunciado por Putin incluye otras medidas de carácter económico como moratoria en la devolución de créditos, si los ingresos caen por debajo del 30 por ciento, elevación en un 50 por ciento de la dotación por desempleo, y suspensión del pago de impuestos, salvo el IVA, a las Pymes. El jefe del Kremlin aseguró que «estamos logrando contener que la epidemia se propague de forma amplia y rápida» y aconsejo a la población quedarse en casa. Putin convocó a mediados de mes la votación constitucional para el 22 de abril, afirmando que el «el coronavirus en Rusia está bajo control». No obstante, la presidenta de la Comisión Electoral Central, Ella Pamfílova, dejó caer después que la consulta podría posponerse a causa de la pandemia. El periódico ruso «Védomosti», que citaba fuentes de la Administración del Kremlin, también daba por hecho que la votación no tendría lugar en abril y señalaba junio como el mes más probable para su celebración. En cualquier caso, Pamfílova y todos los expertos insisten en que no hay necesidad de celebrar ninguna consulta, ya que, tras haber recibido el apoyo del Parlamento ruso y las asambleas locales, la reforma constitucional de Putin es legal y ha entrado ya en vigor. La votación popular convocada por el presidente, dicen, «es una acto de buena voluntad del jefe del Estado», pero no es imprescindible. Pamfílova dio ya esta semana instrucciones a las comisiones electorales regionales para que suspendan los preparativos del plebiscito y dejen de imprimir papeletas y folletos explicativos hasta nueva orden. Visita al hospital Putin se trasladó ayer martes al hospital de enfermedades infecciosas en la barriada de Kommunarka, al sur de Moscú, en donde se encuentra el mayor número de ingresados por coronavirus de todo el país. El primer mandatario ruso, que iba acompañado, entre otros, del alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, de la viceprimera ministra, Tatiana Gólikova, y de su portavoz, Dmitri Peskov, departió con los médicos y después se enfundó un traje de protección de color amarillo-naranja, se puso una escafandra y, según mostraron las cámaras, se fue a ver a uno de los pacientes, un joven de excelente aspecto y complexión llamado Dmitri Garkavi. «¿Cómo te sientes?», le preguntó al enfermo, que respondió: «bien, gracias». El jefe del centro sanitario de Kommunarka, Denís Protsenko, le dijo a Putin que los profesionales de la medicina «deberán estar preparados para lo peor». Y es que en las últimas horas los casos de COVID-19 se han incrementado en 163, lo que eleva la cifra total en Rusia a 658. En Moscú suman ya 410 personas infectados.
25-03-2020 | Fuente: abc.es
Putin visita a enfermos de coronavirus en un centro médico de Moscú
En un inequívoco gesto electoralista ante la votación popular prevista para el 22 de abril sobre una reforma constitucional que deja luz verde al presidente Vladímir Putin para seguir en el poder hasta 2036, se trasladó ayer al hospital de enfermedades infecciosas en la barriada de Kommunarka, al sur de Moscú, en donde se encuentra el mayor número de ingresados por coronavirus de todo el país. Putin, que iba acompañado, entre otros, del alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, de la viceprimera ministra, Tatiana Gólikova, y de su portavoz, Dmitri Peskov, departió con los médicos y después se enfundó un traje de protección de color amarillo-naranja, se puso una escafandra y, según mostraron las cámaras, se fue a ver a uno de los pacientes, un joven de excelente aspecto y complexión llamado Dmitri Garkavi. «¿Cómo te sientes?», le preguntó al enfermo, que respondió: «Bien, gracias». El jefe del centro sanitario de Kommunarka, Denís Protsenko, le dijo a Putin que los profesionales de la medicina «deberán estar preparados para lo peor». Y es que en las últimas horas los casos de COVID-19 se han incrementado en 163, lo que eleva la cifra total en Rusia a 658. En Moscú suman ya 410 personas infectadas. Pero Sobianin cree que el número de infectados podría ser mucho mayor y así se lo ha hecho saber al jefe del Kremlin. Según sus palabras, «a muchas personas que están en sus casas con síntomas no se les ha hecho la prueba del coronavirus». Por otro lado, el alcalde de Moscú cree que las personas mayores de 65 años y los enfermos crónicos colapsarán el sistema sanitario ruso cuando se produzca el pico de la epidemia, por lo que propone que tal grupo de personas deben autoaislarse en sus domicilios, no sólo en la capital rusa, en donde la medida entra en vigor mañana, sino también en todos los centros de población importantes del país. El Kremlin ha anunciado que Putin participará en la cumbre online del G20 convocada para el jueves por Arabia Saudí y para tratar la pandemia del coronavirus y su impacto en la economía mundial. Mientras, la Duma (Cámara Baja del Parlamento ruso) debate en estos momentos un proyecto de ley para endurecer los castigos a quienes se salten una cuarentena o un aislamiento domiciliario. Las penas podrían elevarse hasta los siete años de cárcel si los contagios provocados por el infractor conllevan la muerte de más de una persona. La nueva norma prevé también introducir sanciones para quienes difundan bulos.
24-03-2020 | Fuente: abc.es
Trump insiste en relajar el distanciamiento y quiere que EE.UU. esté «en marcha» en Semana Santa
EE.UU. vivía hoy realidades paralelas. Por un lado, la expansión de la epidemia del coronavirus avanzaba con fuerza, con más de 50.000 casos al cierre de esta edición y cerca de 650 fallecidos, con el estado de Nueva York convertido en el peor foco del mundo y abocado al colapso hospitalario en cuestión de días. Al mismo tiempo, varios Gobiernos de los países más afectados, como Italia o Francia, anunciaban el reforzamiento del confinamiento de la población y la extensión temporal de las restricciones hasta el verano. Pero, por otro lado, los estadounidenses veían al presidente de su país en las pantallas de sus televisores apostar por priorizar la economía y volver a poner a la gente a trabajar a corto plazo. «Me gustaría que el país estuviera en marcha el domingo de Pascua», dijo Trump desde la Casa Blanca, acompañado de miembros del grupo de trabajo contra el coronavirus, en una comparecencia en Fox News dedicada a tranquilizar a la sociedad y, sobre todo, a los mercados. Una quincena de estados han impuesto el confinamiento generalizado de sus ciudadanos, aunque con una versión más laxa que en Italia o España: se puede salir a pasear o hacer ejercicio si se mantiene la distancia. Trump redobló su apuesta por la nueva postura que defiende desde el domingo de medianoche, cuando anunció que «la cura no puede ser peor que el problema». La idea de Trump es evaluar las directrices de distanciamiento de la Casa Blanca cuando acabe el periodo de quince días que estableció el 16 de marzo, es decir, el próximo lunes. «Esto ha sido muy duro y desestabilizador» dijo sobre el establecimiento de medidas de distanciamiento, trabajo desde casa o cierre de colegios. «Pero tenemos que volver al trabajo y la gente puede volver a sus trabajos y hacerlo con cabeza», dijo Trump, que apunta a preferir que el confinamiento solo afecte a la población vulnerable y que el resto vuelva a trabajar manteniendo distancia física y precauciones como el lavado habitual de manos. El escenario que plantea Trump parece irrealizable en el estado de Nueva York, que acumula mitad de los casos del país, con solo un 6% de la población. Al cierre de esta edición, contaba con 25.655 casos, en un salto de más de cinco mil positivos en un solo día. La peor parte se la llevaba la ciudad de Nueva York, con casi 15.000 casos y un aumento de 2.599 en 24 horas. Este lunes, el estado de Nueva York, que tiene casi 20 millones de habitantes, superó en número de casos por millón de personas a Italia: el país transalpino tiene poco más de 1.000 mientras que el estado de EE.UU. se ha disparado hasta cerca de 1.300. Las proyecciones también dan por seguro que EE.UU. superará a Italia en casos totales esta misma semana. Los datos los ofreció el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, en una rueda de prensa emotiva en la que defendió que «no hay partido» si hay que elegir entre salud pública y economía. «Mi madre no es prescindible, tu madre no es prescindible», dijo sobre la población más vulnerable y reconoció un «incremento dramático» de la epidemia. «No estamos aplanando la curva, se está empinando», dijo sobre el ritmo de contagios, cuyo número se duplica cada tres días. Cuomo advirtió que el pico de contagios, en el que los sistemas hospitalarios habrán colapsado, será más alto de lo que se creía y llegará antes de lo previsto. Mientras que al principio de la crisis se hablaba de un periodo de 45 días, Cuomo lo situó en 15 días. Y lo peor podría estar por llegar, como pronosticó en la víspera Deborah Birx, experta médica del equipo de trabajo de la Casa Blanca, cuando dijo que el 28% de los test realizados en el área metropolitana de la ciudad de negativo y que se sospecha que el virus ha circulado en la capital financiera y cultural del mundo «durante semanas». Cuomo detalló la situación «crítica y desesperada» que vive para encontrar el equipamiento médico que necesitará en pocos días, cuando se dispare todavía más el número de contagios y los hospitales no den abasto. Hace unos días, la necesidad de camas hospitalarias es ahora de 140.000 -el estado dispone de unas 55.000 y al principio se creía que se necesitarían 110.000- y solo cuenta con 7.000 respiradores, frente a los 30.000 que requerirá para casos graves. Cuomo habló desde el Javits Center, un centro de convenciones en Manhattan, el mayor de EE.UU., que está siendo habilitado como hospital temporal. «Necesitamos ayuda federal, no hay otra manera de hacerlo», dijo el gobernador sobre la urgencia de que la Administración de Donald Trump invoque la ley de Producción de Defensa y obliga a las empresas a fabricar ventiladores con urgencia. «FEMA ha dicho que nos va a mandar 400 ventiladores», dijo sobre la agencia federal de gestión de emergencias. «¿400? ¡Necesitamos 30.000! No están entendiendo la magnitud del problema» protestó. Más tarde, Trump le respondió que tuvo la posibilidad de comprar 16.000 ventiladores en 2015 y no lo hizo. «Se supone que él debe comprar sus propios ventiladores», dijo el presidente. La advertencia de Cuomo de que la gravedad de la epidemia en Nueva York se replicará en otros lugares no ha convencido al presidente de EE.UU., decidido a no apostar por el confinamiento que han aplicado los países que mejor consiguieron controlar sus brotes, como Corea del Sur. «¿Cómo vas a parar al país más exitoso del mundo?», se preguntó Trump. «Todos los años perdemos miles y miles de personas por la gripe y no paramos el país. Perdemos más gente en accidentes de tráfico y no decimos a las compañías que dejen de fabricar coches». La nueva postura de Trump ha sido combatida por la oposición demócrata y por buena parte de la comunidad médica. Desde que la adoptado, no ha aparecido en sus comparecencias Anthony Fauci, la autoridad del Gobierno en enfermedades infecciosas, y la voz más respetada en la opinión pública del grupo de trabajo de la Casa Blanca contra el coronavirus. «Va a morir más gente si ponemos al país en recesión o en depresión», defendió Trump y citó la posibilidad del aumento de suicidios, aunque no dio ningún dato para respaldar esa afirmación.
24-03-2020 | Fuente: abc.es
Biden critica que Trump quiera reabrir Estados Unidos en Semana Santa
EE.UU. vive estos días realidades paralelas. Por un lado, la expansión de la epidemia del coronavirus avanzaba con fuerza, con más de 50.000 casos este martes y cerca de 650 fallecidos, con el estado de Nueva York convertido en el peor foco del mundo y abocado al colapso hospitalario en cuestión de días. Por otro lado, los estadounidenses veían al presidente de su país en sus televisores apostar por priorizar la economía y volver a poner a la gente a trabajar a corto plazo. «Me gustaría que el país estuviera en marcha el domingo de Pascua», dijo Trump este martes desde la Casa Blanca, acompañado de miembros del grupo de trabajo contra el coronavirus, en una comparecencia en Fox News dedicada a tranquilizar a la sociedad y, sobre todo, a los mercados (ayer la bolsa de Nueva York consiguió la mayor subida en un día desde 1933). Una quincena de estados han impuesto el confinamiento generalizado de sus ciudadanos, aunque con una versión más laxa que en Italia o España: se puede salir a pasear o hacer ejercicio si se mantiene la distancia. «¿No sería fantástico tener las iglesias llenas el domingo de Pascua?», dijo Trump al entrevistador. «Habrá iglesias hasta arriba en todo el país». Trump redobló su apuesta por la nueva postura que defiende desde el domingo de medianoche, cuando anunció que «la cura no puede ser peor que el problema». La idea de Trump es evaluar las directrices de distanciamiento de la Casa Blanca cuando acabe el periodo de quince días que estableció el 16 de marzo, es decir, el próximo lunes. «Esto ha sido muy duro y desestabilizador», dijo sobre el establecimiento de medidas de distanciamiento, trabajo desde casa o cierre de colegios. «Pero tenemos que volver al trabajo y la gente puede volver a sus trabajos y hacerlo con cabeza», añadió el multimillonario neoyorquino, que apunta a preferir que el confinamiento solo afecte a la población vulnerable y que el resto vuelva a trabajar manteniendo distancia física y precauciones como el lavado habitual de manos. Más tarde, en rueda de prensa, el presidente de EE.UU. dio una marcha atrás parcial y dijo que la vuelta al trabajo sería para «grandes áreas del país», y citó algunas, como zonas rurales del Medio Oeste o condados de Texas, con muy impacto actual del coronavirus. Anthony Fauci, la autoridad en enfermedades infecciosas del Gobierno de EE.UU., compareció por primera vez desde el cambio de postura de Trump y corrigió el mensaje asegurando que la toma de decisiones será «flexible» y que en algunos sitios no hay que ser «duros», pero en otros, como Nueva York, no se puede bajar el tono. La situación es tan grave en la principal ciudad del país y en el estado al que da nombre, que Fauci y la otra experta en coronavirus de la Casa Blanca, Deborah Birx, pidieron a cualquier persona que haya estado en Nueva York y hayan ido a otra parte del país que hagan una cuarentena de catorce días. Incremento dramático La realidad es que en Nueva York el escenario es dramático y cualquier plan de vuelta a la normalidad de Trump suena irrealizable. El estado acumula la mitad de los casos del país, con solo un 6% de la población. Este martes, contaba con 25.655 casos, en un salto de más de cinco mil positivos en un solo día. La peor parte se la llevaba la ciudad de Nueva York, con casi 15.000 casos y un aumento de 2.599 en 24 horas. Este martes, el estado de Nueva York, que tiene casi 20 millones de habitantes, superó en número de casos por millón de personas a Italia: el país transalpino tiene poco más de 1.000 mientras que el estado de EE.UU. se ha disparado hasta cerca de 1.300. Los datos los ofreció el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, en una rueda de prensa emotiva en la que defendió que «no hay partido» si hay que elegir entre salud pública y economía. «Mi madre no es prescindible, tu madre no es prescindible», dijo sobre la población más vulnerable y reconoció un «incremento dramático» de la epidemia. «No estamos aplanando la curva, se está empinando», dijo sobre el ritmo de contagios, cuyo número se duplica cada tres días. Cuomo advirtió que el pico de contagios, en el que los sistemas hospitalarios habrán colapsado, será más alto de lo que se creía y llegará antes de lo previsto. Lo situó en 15 días. Cuomo detalló la situación «crítica y desesperada» que enfrenta para encontrar el equipamiento médico que necesitará en pocos días, cuando se dispare todavía más el número de contagios y los hospitales no den abasto. Hace unos días, la necesidad de camas hospitalarias es ahora de 140.000 -el estado dispone de unas 55.000 y al principio se creía que se necesitarían 110.000- y solo cuenta con 7.000 respiradores, frente a los 30.000 que requerirá para casos graves. Cuomo habló desde el Javits Center, un centro de convenciones en Manhattan, el mayor de EE.UU., que está siendo habilitado como hospital temporal, entre cajas de mascarillas. Muertes por gripe «Necesitamos ayuda federal, no hay otra manera de hacerlo», dijo el gobernador sobre la urgencia de que la Administración de Donald Trump invoque la ley de Producción de Defensa y obliga a las empresas a fabricar ventiladores con urgencia. «FEMA ha dicho que nos va a mandar 400 ventiladores», dijo sobre la agencia federal de gestión de emergencias. «¿400? ¡Necesitamos 30.000! No están entendiendo la magnitud del problema», protestó. Más tarde, Trump le respondió que tuvo la posibilidad de comprar 16.000 ventiladores en 2015 y no lo hizo sobre. «Se supone que él debe comprar sus propios ventiladore»?, dijo el presidente. Cuomo advirtió que la situación de Nueva York se trasladará a otros estado, algo que no convence al presidente de EE.UU., decidido a no apostar por el confinamiento. «¿Cómo vas a parar al país más exitoso del mundo?», se preguntó Trump. «Todos los años perdemos miles y miles de personas por la gripe y no paramos el país. Perdemos más gente en accidentes de tráfico y no decimos a las compañías que dejen de fabricar coches». La nueva postura de Trump ha sido combatida por la oposición demócrata y por buena parte de la comunidad médica. «Hablar de abandonar las restricciones solo tras una semana es irresponsable y peligroso», aseguró Tom Inglesby, director del Johns Hopkins Center for Health Security. «Va a morir más gente si ponemos al país en recesión o en depresión», defendió Trump y citó la posibilidad del aumento de suicidios, aunque no dio ningún dato para respaldar esa afirmación. Críticas de Biden El exvicepresidente Joe Biden cargó el martes contra Trump por afirmar que quiere tener el país abierto antes del 12 de abril y consideró que el mandatario tendría que «dejar de hablar» y «empezar a escuchar a los expertos» en coronavirus. «Me encantaría tener el país abierto y ansioso para Pascua», dijo el inquilino de la Casa Blanca en una entrevista concedida a Fox News. Según sus cálculos, en «dos semanas», a contar desde «el lunes o el martes», Estados Unidos podría recuperar el «statu quo».
23-03-2020 | Fuente: abc.es
Italia y España, dos respuestas diferentes para una misma crisis
Han pasado 31 días desde que en Italia saltó la alarma por el coronavirus, con un balance trágico: el total de personas contagiadas es de 59.138 y los fallecidos son 5.476, hasta el pasado domingo. Fue un viernes, 21 de febrero, cuando se tuvo conocimiento de los primeros contagiados en la provincia de Lodi, a 45 kilómetros de Milán. Codogno, un pueblo de 15.000 habitantes en la provincia de Lodi, se colocó en el mapa de todo el mundo, cuando el llamado «Paciente 1», Mattia, un mánager de 38 años, ingresaba en condiciones gravísimas en el hospital, llegando a contagiar a varios médicos y enfermeros. Hasta entonces, el Gobierno de Italia había restado importancia a la epidemia y se veía muy lejano el virus de Wuhan. Pero se comprendió la gravedad de la situación cuando en el fin de semana, los días 22 y 23 de febrero, los contagiados fueron 160. De inmediato, cuando habían pasado poco más de 24 horas, el Gobierno se reunió en la tarde del sábado y estableció una zona roja en el área llamada lodigiano, epicentro de la epidemia del coronavirus, aislando a diez pueblos y sus 50.000 habitantes. Igualmente, se cerró otro pueblo en la región del Véneto: Vo? Euganeo (Padua), donde había otro foco de contagios. La eficacia del aislamiento En las jornadas del sábado y del domingo, el enviado especial de ABC recorrió la zona del Lodigiano y eran pueblos fantasma. Se pusieron 35 controles en la zona y no se permitía a nadie ni entrar ni salir, salvo por causas de extrema necesidad. El decreto del Gobierno estableció incluso una sanción penal de hasta 12 años de cárcel para quien violara el aislamiento. Además, ordenaba la prohibición de excursiones escolares dentro y fuera de Italia, y se cerraban escuelas, museos y tiendas, salvo las de alimentación y farmacias. El resultado del aislamiento de Codogno y otra decena de pueblos tuvo un resultado espectacular. En poco más de dos semanas, cuando el 10 de marzo el balance oficial en Italia era de 8.514 enfermos y 631 muertos, en Codogno, donde había habido 34 muertos, su alcalde Francesco Passarini, de 35 años, mostraba su satisfacción porque el aislamiento había funcionado y en el pueblo no se producían ya contagios: «Estamos particularmente felices porque hay cero contagios y esto es un gran resultado, pero quiero decir que la cuarentena la hemos seriamente», dijo el alcalde. Mattarela sensibilizó al país Aunque el Gobierno italiano llegó tarde en sus previsiones y luego cometió algunos errores, sobre todo porque al inicio algunas regiones quisieron ir por su cuenta adoptando medidas propias, cabe destacar que adoptó de inmediato drásticas medidas. El Ejecutivo siguió los consejos de un comité técnico que nombró al comienzo de la epidemia, compuesto por eminentes científicos: su voz más visible y autorizada es el profesor Walter Ricciardi, de la Organización Mundial de la Salud, que es fiel a su lema que repite en continuación: «Actuaremos siguiendo las evidencias científicas», evitando así toda especulación y el dar palos de ciego. Fundamental en la sensibilización de Italia, para hacer ver que el coronavirus no era, como se decía en la calle, poco más que una gripe, fue el presidente, Sergio Mattarella, con un discurso televisado a todo el país el 5 de marzo. Matarella les hizo ver a los italianos que el país vivía una auténtica emergencia sanitaria y que eran necesarias medidas drásticas para apagar el fuego que se había declarado ya en el edificio que comparten todos los ciudadanos. Desde el atentado de las Torres gemelas en el año 2001, en Italia no se había producido una intervención parecida de un presidente de la República. En esta ocasión, Mattarella, que representa hoy a la institución más creíble en Italia, sintió la necesidad de transmitir «esperanza y confianza para superar la crisis», haciendo al mismo tiempo una llamada a la unidad y a la responsabilidad de todos los ciudadanos. Aunque en Italia se comenzó a tomar conciencia de la gravedad de la epidemia, costó trabajo lograr que los italianos siguieran las órdenes del Gobierno y de los médicos, en particular la de no salir a la calle. Aunque los números de contagiados y muertos sí crearon miedo, y siguen asustando, a toda Italia, como reconocía el profesor Massimo Galli, jefe del departamento de enfermedades infecciosas del hospital Sacco de Milán: «Las cifras meten miedo, pero subirán mientras haya gente en la calle». Piero Angela, famoso divulgador científico, da una explicación a este hecho: «Los italianos son indisciplinados por naturaleza, por eso les cuesta trabajo permanecer en casa». En España, pérdida de tiempo En España no se hizo esa labor de sensibilización y se perdió un tiempo precioso. El profesor Walter Ricciardi confesó el 14 de marzo, en una entrevista a ABC, que España iba con notable retraso en la adopción de medidas, criticando sin rodeos al gobierno español por su retraso en la adopción de medidas y, muy en particular, calificando de «locura» la manifestación del 8-M: «Eso fue una locura. En efecto, una locura porque el virus está viajando. Y esas grandes manifestaciones le hacen un favor al virus, en vez de obstaculizarlo», dijo Ricciardi, la voz más escuchada por el gobierno italiano. Los datos confirman los argumentos del profesor Ricciardi y el grave error del gobierno español: Antes del 8-M en España ya se habían registrado 300 casos de contagios y varios muertos. En esa fecha, los datos en Italia eran ya dramáticos: el boletín oficial de Protección Civil el 8 de marco destaca que en Italia había 7.375 personas contagiadas y 366 muertos. Se temía entonces que fuera cuestión de pos días que el contagio se extendiera también a España. Solo después de esa fecha Sánchez pareció despertarse. En medios informativos italianos y en los sanitarios se criticó a España por no haber aprovechado la «ventana» de oportunidad que se la había abierto con la experiencia italiana. Walter Ricciardi, preocupado por la inacción del gobierno español, se permitió darle un consejo mediante ABC: «A España se le puede dar el consejo de no subestimar el peligro y de adoptar lo antes posible las iniciativas que nosotros hemos emprendido. Parece que sean medidas excepcionales, pero hay que tener en cuenta que te puedes encontrar al inicio de la semana con 20 casos y acabar la semana con 2.000 casos. El aumento es exponencial. Por tanto, a aquellos que puedan decir que las medidas son sobredimensionadas hay que decirles que es mejor hacer una cosa de más que hacer demasiado poco y demasiado tarde». Errores Es verdad que el gobierno Sánchez decretó, el sábado 14, el estado de alarma en todo el país, con suspensión de clases y limitación de la circulación. Pero, además de ser una medida que llegaba con retraso, se cayó en el grave error de anunciar las medidas un viernes y aprobarlas el sábado, lo que fue aprovechado por los ciudadanos para «escapar» en busca de segundas residencias y a sus pueblos de origen. En este punto también España podía haber aprendido la lección de un error cometido en Italia. El gobierno de Giuseppe Conte había aprobado una semana antes, el sábado 7, un decreto por el que todo el país se declaraba «zona roja». Pero fue suficiente que alguien lo filtrara 3-4 horas antes de su entrada en vigor, para que desde las regiones del norte del país, en particular Lombardía, la más afectada por el coronavirus, miles de italianos se dirigieran a sus pueblos o con sus familias del sur, con el riesgo de difundir la epidemia alas regiones del sur. En el último fin de semana, Sánchez anunció, entre otras medidas, la creación de un comité científico para asesorar al gobierno. Es una medida importante, pero llega con al menos un mes de retraso. El gobierno italiano lo creó al inicio de la crisis, y después, el 14 de marzo, nombró un comisario extraordinario con poderes ejecutivos para la emergencia del coronavirus, Domenico Arcuri, un mánager que realiza una gestión muy eficaz. «Estamos en guerra» Una declaración realizada ayer domingo da idea de cómo se está moviendo para afrontar la grave epidemia: «Estamos en guerra, yo debo encontrar las municiones y hacer que este país la gane antes o mejor que los demás. Por ejemplo, nos sirven 90 millones de mascarillas al mes, un número extraordinario, pero hemos activado todos los canales para lograrlo». Esa idea de que «el país vive la crisis más grave desde la segunda guerra mundial» fue la que transmitió el primer ministro, Giuseppe Conte, para anunciar el «cierre» de Italia, con la adopción del máximo de las medidas que cabía exigirle al Ejecutivo, según reconoce el comité de científicos que le asesora. En síntesis, Conte dijo: Cierro Italia; se paran todas las actividades «no estratégicas», porque el bien más importante es la vida. Sin duda, ha cometido errores, pero ha transmitido al país la sensación de que se adoptan las medidas oportunas. Las encuestas indican que los italianos aprueban la gestión del abogado Giuseppe Conte, que tiene un 71% de consenso, porcentaje no alcanzado en décadas por un primer ministro italiano.
23-03-2020 | Fuente: abc.es
Las claves del decreto que «cierra Italia»
La emergencia sanitaria ha hecho saltar todas las alarmas, con reglas que limitan duramente derechos constitucionales de los ciudadanos. Pero se debe dar prioridad a la tutela de la salud: «Estamos en guerra y es necesario responder con todas las armas que tenemos», dice el profesor Giannza Rezza, director del departamento de enfermedades infecciosas del Instituto Superior de sanidad, uno de los científicos más escuchados por el Gobierno en la lucha contra el coronavirus. En el último decreto que firmó el domingo el primer ministro, Giuseppe Conte, se cerraron, en principio hasta el 3 de abril, «todas las actividades productivas no estrictamente necesarias», pero una de las normas que más impacto ha tenido hoy entre los ciudadanos es la evitar los desplazamientos para frenar la epidemia. El gobierno ha garantizado que no faltarán los productos de primera necesidad, ni habrá reducción en los horarios de los supermercados. Se quiere evitar así la preocupación o las inmensas colas que a veces se han formado por temor a que se agoten los productos o que se cierren los supermercados durante el fin de semana. En este sentido, se ha convertido en viral una fotografía con una larguísima cola, increíblemente ordenada esperando a entrar el pasado sábado en un supermercado de Prato (Toscana), una foto que se ha convertido también en símbolo de esta época del coronavirus. La foto, obtenida por un aficionado, muestra casi una «performance». El escritor Sandro Veronesi le ha dedicado un artículo: «Se trata de la foto del día, quizás del año, la imagen que mejor de todas hasta ahora resume la surrealista, perturbadora , violenta alteridad de este momento histórico». Esta es la nueva situación que desde hoy afrontan los italianos: 1. Prohibición de desplazamientos «Se prohíbe a todas las personas físicas el transferirse o desplazarse con medios de transporte público o privado a un municipio diverso del que se encuentran, salvo que por comprobadas exigencias de trabajo, de absoluta urgencia o por motivos de salud». Con esta medida, el gobierno responde sobre todo a las peticiones de los presidentes de las regiones del sur, que siguen temiendo los desplazamientos de ciudadanos del norte, donde se encuentran los mayores focos de la epidemia. De hecho, cuando se hizo pública la noticia de la prohibición de los desplazamientos, en menos de media hora había unas 200 personas en la Estación Central de Milán para partir hacia el sur. Pero esta vez, el bloqueo fue total. El gobierno había avisado con anterioridad a las comisarías y la policía ferroviaria para impedir la fuga de estudiantes y trabajadores que deseaban regresar a sus lugares de origen en el sur, comprendidos los empleados cuyas fábricas han sido cerradas por decreto. Se evitó así el pasado error cuando, con un decreto anterior, se cerraron las escuelas y se transformó Lombardía en «zona roja». La gente tuvo conocimiento del borrador del decreto, antes de la firma del primer ministro, y miles de ciudadanos escaparon de Lombardía hacia el sur, con el grave riesgo de difundir el coronavirus. 2. Cierre de empresas Se cierran las fabricas de automóviles, la industria del tabaco, las de ropa, muebles y ordenadores. Igualmente se paralizan las actividades inmobiliarias, las empresas de alquiler de coches y de leasing, las agencias de viajes, aunque se les permite proseguir su actividad en forma de smart working. Obviamente, al estar abiertas las tiendas de alimentación, supermercados, las farmacias, parafarmacias, y quioscos, pueden permanecer abiertas las fábricas que han de surtir productos a esos servicios esenciales de primera necesidad, como las industrias farmacéuticas y alimentarias. Se consiente también la actividad a los servicios que están relacionados con la vigilancia privada, así como los de limpieza y desinfección, los call center, las agencias de distribución de libros, periódicos y revistas. Se permitirán las obras relacionadas con hospitales o sanidad, y obviamente se autorizan los trabajos de instalaciones eléctricas o de fontanería. El decreto del gobierno hace un elenco muy preciso de las actividades que permanecen abiertas. 3. Normas sobre farmacias, comercios, bares y museos Permanecerán abiertas las farmacias y las parafarmacias, tiendas de alimentación, los supermercados, los mercados que venden fruta, verdura y otros alimentos, herboristerías, los estancos, los kioscos y las tiendas de ordenadores o las ferreterías. Sigue la actividad en gasolineras y lavanderías. Igualmente siguen abiertas las tiendas que venden productos para higiene personal, y productos y alimentos para animales de compañía. Están cerrados bares y restaurantes, que podrán efectuar entrega de comida a domicilio. En las autopistas se permite que en los bares de las gasolineras se vendan productos para consumarse fuera de los locales. Se cierran tiendas de ropa y joyerías. Tampoco podrán trabajar los concesionarios de automóviles, autoescuelas o floristerías. Ninguna actividad se permite en centros de estética, peluquerías o gimnasios. Los museos y librerías están cerrados. 4. Oficinas y transportes públicos Permanecen abiertas las oficinas públicas y privadas. En el decreto se especifica que «las actividades profesionales no quedan suspendidas», lo que significa que pueden trabajar los bufetes y notaría, aunque se recomienda que se realice el teletrabajo. Es posible ir a Correos y las oficinas de los bancos, aunque en general se exige cita previa. Se han cerrado los locales con máquinas tragaperras y los que venden diversas loterías. Ni siquiera se permite el juego online. Funcionan, aunque se ven prácticamente vacíos, los transportes públicos: Autobús y metro. Trenes y aviones mantienen muy reducidos los servicios. Los cruceros se han prohibido, al igual que los vuelos privados salvo que se demuestren «fundadas exigencias laborales o de salud». 5. Actividades al abierto Está prohibido el acceso a los parques y jardines públicos. El decreto especifica que no se pueden realizar actividades lúdicas o recreativas al abierto. Se permite el footing individualmente en proximidad del domicilio. Es posible pasear al perro, pero se debe hacer también cerca de la propia casa y por tiempo limitado. Se exige mantener la distancia de un metro, incluso en la fila, a la entrada de supermercados o en las farmacias, y se recomienda, siempre que sea posible, utilizar guantes y mascarilla.
22-03-2020 | Fuente: abc.es
Rusia envía a Italia 9 aviones militares con personal y equipos para combatir el coronavirus
Por decisión expresa del presidente Vladímir Putin, tras mantener una conversación telefónica con el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, mañana lunes partirán hacia Italia desde el aeródromo cercano a Moscú de Chkálovski, nueve aviones militares de transporte IL-76. A bordo viajarán ocho brigadas médicas con 100 especialistas en epidemiología y virología y equipamiento para combatir el Covid-19. Tras la orden dada por Putin, el operativo ha sido organizado directamente por el ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú. En un comunicado de su departamento se informa que el equipamiento listo para enviar a Italia incluye modernos sistemas de desinfección y diagnóstico, en especial pruebas para detectar la enfermedad en su fase temprana. La insuficiencia de estos test es lo que en muchos lugares está agravando la pandemia. No se aclara, sin embargo, si el material incluye también respiradores, que se prevén muy necesarios en Rusia y cuya escasez también está haciendo estragos en el sistema sanitario de numerosos países. Entre los equipos de desinfección se enviarán cañones de aerosol «Orlán» para su uso en calles y grandes superficies. También aparatos difusores para limpiar de microorganismos los transportes públicos. De esta forma, Rusia muestra su solidaridad con un país europeo con el que siempre mantuvo estrechos lazos, tanto económicos como culturales y hasta políticos en la época soviética entre sus respectivos partidos comunistas. Sin embargo, en las redes sociales rusas surgen ya críticas a esta medida de Putin en un momento en el que la incertidumbre sobre cómo se desarrollará la epidemia en Rusia atenaza a la población. Los comentarios más comunes son «les envían ayuda con nuestros impuestos cuando nosotros también estamos necesitados» o «claro, toda la élite rusa tiene sus mansiones en Italia y al poder le preocupa más eso que la gente de a pie». La situación de la epidemia en Rusia no es todavía preocupante, aunque la enfermedad avanza día a día. En las últimas 24 horas se han registrado 53 nuevos infectados, lo que eleva la cifra total a 306 enfermos. La única muerte hasta ahora tuvo lugar el pasado jueves. Cierre de establecimientos El organismo de control ruso, Rospotrebnadzor, ha pedido el cierre de gimnasios, parques acuáticos y todo tipos de instalaciones deportivas. Las competiciones deportivas, salvo las de ajedrez y siempre que tengan lugar con poca presencia de público, están ya suspendidas al igual que espectáculos teatrales, circenses y proyecciones cinematográficas. Los museos están también cerrados y prohibida cualquier concentración al aire libre y aquellas que se celebren en sitios cerrados que reúnan a más de 50 personas. Restaurantes y cafeterías siguen abiertos, aunque muchos de estos establecimientos ha tenido que echar el cierre por falta de clientes. Funcionan sobre todo aquellos restaurantes que sirven comidas a domicilio. Sin embargo, según aseguró hoy el alcalde capitalino, Serguéi Sobianin, el metro de Moscú, unos de los más grandes, bellos y concurridos del mundo, con más de seis millones de pasajeros diarios, no cerrará por el momento pese al enorme peligro de propagación del coronavirus, sobre todo en horas puntas. Aunque muchas empresas y organismos oficiales han enviado a parte de sus empleados a trabajar desde casa, sigue siendo todavía muy alto el número de desplazamientos por la ciudad en el transporte público y, sobre todo, en los vehículos privados. No se ha decretado todavía el confinamiento general de la población. Mientras tanto, se incoan las primeras causas criminales por violar la cuarentena domiciliaria de 14 días, obligada para todos aquellos que llegan a Rusia desde el extranjero. La pena máxima por este delito puede alcanzar los cinco años de cárcel. Irina Sánnikova, principal especialista médico en enfermedades infecciosas de la ciudad rusa de Stávropol, en el sur del país, se enfrenta ahora a un proceso por no haberse autoaislado tras regresar de Madrid el pasado 9 de marzo. Se la acusa además de haber ocultado ese viaje a España. Sánnikova es profesora en la Universidad Estatal de Medicina de Stávropol y principal especialista independiente en enfermedades infecciosas del Ministerio de Sanidad regional. Tras volver de Madrid, continuó su vida normal y, según el informe policial, se reunió el 10 de marzo con estudiantes y colegas. Una veintena de personas con las que tuvo contacto desde entonces han sido puestas en cuarentena. Ella ha reconocido su irresponsabilidad y se encuentra ahora hospitalizada con neumonía en una unidad de cuidados intensivos.