Infortelecom

Noticias de enfermedades infecciosas

27-01-2021 | Fuente: as.com
"Hemos firmado certificados de defunción de familias enteras"
Fernando de la Calle, jefe de Enfermedades Infecciosas de La Paz, explicó en Más Vale Tarde la preocupante situación actual que se vive en los hospitales españoles.
24-01-2021 | Fuente: as.com
Las enfermedades que la COVID-19 ha hecho 'desaparecer'
Las medidas de prevención contra la COVID-19 han hecho que se reduzcan significativamente los casos de otras enfermedades infecciosas.
10-01-2021 | Fuente: as.com
Detectan en Japón cuatro casos de una nueva cepa de COVID importada de Brasil
Desde el Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas han recalcado que por el momento no hay ninguna evidencia sobre si la variante es más infecciosa.
18-12-2020 | Fuente: abc.es
El vicepresidente de Estados Unidos se vacuna en directo: «No he sentido nada»
El vicepresidente de EE.UU., Mike Pence, recibió este viernes la vacuna delante de las cámaras y en directo, como parte de los esfuerzos de la Administración Trump para aumentar la confianza de la población en la seguridad y la eficacia del tratamiento. Según una encuesta reciente de ABC News, la percepción de los estadounidenses sobre la vacuna ha mejorado en los últimos meses y algo más del 80% dice que está dispuesto a ponérselo. Pero solo el 40% dice que lo haría en cuanto esté disponible para ellos, la mayoría prefiere esperar un tiempo. El escepticismo es especialmente grande entre los votantes de Donald Trump y la minoría negra.<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="en" dir="ltr">Vice President Mike Pence receives the coronavirus vaccine <a href="https://t.co/bs6y5FJA4r">https://t.co/bs6y5FJA4r</a> <a href="https://t.co/jsYDtwufUq">pic.twitter.com/jsYDtwufUq</a></p>&mdash; CNN Politics (@CNNPolitics) <a href="https://twitter.com/CNNPolitics/status/1339920407458148354?ref_src=twsrc%5Etfw">December 18, 2020</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> Además de Pence, se colocaron la vacuna su mujer, Karen, y el director de salud pública de la Casa Blanca, Jerome Adams, que es negro. «No he sentido nada. Bien hecho y valoramos vuestro servicio al país», dijo Pence a los sanitarios que le dieron el pinchazo con la vacuna de Pfizer y BioNTech, que EE.UU. aprobó hace una semana. La vacunación de los primeros dos grupos prioritarios -sanitarios que luchan contra el covid y ancianos en residencias- comenzó el pasado lunes. La administración de la vacuna al vicepresidente ocurre el mismo día en el que se espera que la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA, en sus siglas en inglés) autorice el uso de una segunda vacuna, la de Moderna. «El pueblo estadounidense debe tener confianza: tenemos una vacuna, y quizá dos dentro de pocas horas, que son seguras para vosotros y vuestras familias», dijo Pence. Trump podría vacunarse El presidente del país, Donald Trump, pasó la enfermedad en octubre, pocas semanas antes de las elecciones presidenciales, por lo que se considera que tiene cierta protección de anticuerpos. Pero sus portavoces han asegurado que no descarta ponerse la vacuna cuando su equipo médico lo crea necesario y las autoridades médicas se lo han recomendado. El ganador de esa cita con las urnas, Joe Biden, recibirá la vacuna la semana que viene, según ha anunciado su equipo. El presidente electo tiene 78 años, por lo que está dentro de la población de riesgo. Es un caso similar al de Anthony Fauci, la autoridad médica en EE.UU. sobre coronavirus como director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas y de 79 años. «Estoy listo para ponérmela», dijo Fauci ayer en NBC. «Me voy a vacunar tan pronto como pueda. Espero que sea en los próximos días o a comienzos de la semana que viene».
07-12-2020 | Fuente: as.com
Un experto pide cautela con la vacuna de Pfizer
William Haseltine, experto en enfermedades infecciosas, asegura que los datos que respaldan la efectividad de la vacuna no han sido publicados.
07-12-2020 | Fuente: abc.es
Biden cede a las presiones y nombra a otro hispano como responsable de Salud
La formación del gabinete de Joe Biden es una labor de malabarista. El presidente electo tiene en el aire muchas bolas -el establishment moderado al que pertenece, las corrientes izquierdistas, las minorías raciales, la representación de género y de identidades sexuales- y trata de que no se le caiga ninguna a la hora de elegir al que será su equipo cuando jure su cargo como presidente el próximo 20 de enero. El último malabar lo ha hecho en la selección de los altos cargos en Salud, un ámbito de Gobierno con una importancia redoblada por estar en medio de la pandemia de Covid-19. Biden ha decidido, contra pronóstico, poner a Xavier Becerra, hasta ahora fiscal general de California, al frente del Departamento de Salud y Servicios Humanos. Hijo de inmigrantes mexicanos, será el primer hispano en el cargo. Becerra no aparecía entre los favoritos para el cargo, que suele caer en manos de un gobernador y que, en medio de la lucha contra el virus, podría entregarse a una persona con mayor perfil técnico o con experiencia en gestión sanitaria. Becerra no es una cosa ni la otra. Es un político con mucho peso en el partido demócrata, después de haber sido diputado en la Cámara de Representantes durante 24 años y tras ser fiscal general del mayor estado del país. Su elección se produce después de presiones de grupos hispanos hacia Biden y su equipo de transición por no dar mayor protagonismo a esta minoría, la que tiene más peso demográfico en EE.UU., en su futura Administración. Biden prometió confeccionar un Gabinete «que se parezca a EE.UU.», pero hasta ahora ha incluido a minorías en altos cargos de peso relativo. Los nombramientos de verdadero poder -Departamento de Estado, Departamento del Tesoro, jefe de Gabinete, asesor de seguridad nacional, director nacional de inteligencia, jefe de Prensa o asesor económico- ha ido a la mayoría blanca, con alguna excepción. Una de ellas es Neera Tanden, que estará al frente de la Oficina Presupuestaria y la otra será Becerra. Su elección ocurre después de que la semana pasada un grupo de congresistas hispanos del partido demócrata tuviera un encuentro con el jefe de Gabinete de Biden -Ron Klain- y le expresaran su descontento por la escasa presencia de hispanos en el Gobierno. En cada elección, los demócratas apelan al voto hispano y lo dan como suyo -este año, ha sido determinante en su victoria en Arizona, pero también en su derrota en Florida- y, después, se olvidan de él. Los diputados reiteraron «la importancia de la representación de los hispanos en la próxima Administración Biden-Harris», reconoció en un comunicado el diputado Joaquín Castro, líder del grupo hispano en el Congreso de EE.UU. Un puesto sanitario clave Becerra estaba en las quinielas para uno de los puestos importantes que quedan por asignar, el de fiscal general. Pero Biden debe tener en la cabeza el siguiente malabar y prefirió colocarle en Salud y Servicios Humanos, donde Becerra estará al frente de todos los organismos clave en la parte sanitaria de la crisis del Covid: los Centros de Control y Prevención de las Enfermedades (CDC), la Administración de Alimentos y Drogas (FDA), los Institutos Nacionales de Salud (NIH) y los programas de cobertura pública Medicare y Medicaid. Biden ha fundamentado la elección de Becerra en su defensa de la Ley de Cobertura Sanitaria Asequible (ACA, más conocida como Obamacare) y en la defensa que hizo como fiscal general de California de esta reforma sanitaria ante los ataques de la Administración Trump. Biden, sin embargo, tendrá que seguir haciendo equilibrios. Además de la presión de la minoría negra -que quizá despache con el puesto de fiscal general-, este lunes su equipo de transición se reunió con diputados asiáticos con la misma queja: quieren más de los suyos en el Gabinete. Anthony Fauci - AFP El presidente electo lanza otro dardo contra Trump: más poder para Fauci Joe Biden presentará este martes en sociedad a su equipo de altos cargos en salud. Estarán Xavier Becerra, próximo secretario de Salud y Servicios Humanos, y el resto de nombramientos que serán clave en la lucha contra la pandemia: Vivek Murthy, director general de Salud Pública; Rochelle Wallensky, directora de los CDC; o Jeff Zients, coordinador del grupo de respuesta para el Covid-19. Varios de ellos son caras nuevas, pero toda la atención estará puesta en un veterano: Anthony Fauci. Como era de esperar, Biden ha decidido que Fauci seguirá al frente del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, que ha dirigido bajo los últimos seis presidentes. Pero, además, le ha nombrado asesor médico jefe de la Casa Blanca para el Covid. En su comunicado, el equipo de transición asegura que Fauci está «entre las figuras más reconocidas en el país» y que seguirá siendo una «voz esencial» a la hora de comunicar al público los avances contra el virus. La apuesta redoblada por Fauci es un dardo a Trump, que ha criticado en varias ocasiones al experto durante la gestión de la pandemia y cuyas recomendaciones desoyó con frecuencia. «Lo que diga el doctor Fauci» fue una de las líneas más habituales de Biden durante la campaña electoral, una forma de resaltar las diferencias entre Trump y la comunidad científica.
04-12-2020 | Fuente: abc.es
Biden pedirá a los estadounidenses que lleven la mascarilla durante cien días
Joe Biden se encontrará con una crisis sanitaria y económica descomunal cuando jure el cargo de presidente de EE.UU., el próximo 20 de enero. La pandemia de Covid-19 acumula ya más de 14 millones de casos y se acerca a las 280.000 muertes. Las autoridades médicas aseguran que, tras la celebración de Acción de Gracias, en medio del invierno, y con las fiestas de Navidad por delante, lo peor está por llegar. La previsión es que para febrero pueda llegarse a los 450.000 fallecidos. Biden apostará desde el primer día por exigir el uso de la mascarilla a todos los estadounidenses durante cien días, en la que será una de sus primeras medidas nada más entrar por la puerta de la Casa Blanca. «Solo cien días», dijo este jueves por la noche en la CNN, en la primera entrevista que ha ofrecido desde su victoria electoral del pasado 3 de noviembre. «No es para siempre, cien días. Y creo que veremos una gran reducción», añadió sobre el impacto de la pandemia. El presidente electo también anunció que, como era de esperar, contará con Anthony Fauci en su Administración. El director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas ha protagonizado varios encontronazos con Donald Trump durante la crisis. El presidente ha criticado a la principal autoridad de su Gobierno en coronavirus y ha desoído muchas de sus recomendaciones, aunque no ha dado el paso de despedirle. Fauci lleva en el mismo puesto desde el Gobierno de Ronald Reagan. «Le he pedido que se quede en el mismo cargo que ha tenido con los últimos presidentes», dijo Biden sobre Fauci, «y le he pedido que sea mi principal asesor médico, así como parte del equipo de trabajo sobre Covid». Biden, que compareció junto a la vicepresidenta electa, Kamala Harris, insistió, como ha hecho en los últimos días, en presionar a republicanos y demócratas del Congreso para que aprueben un nuevo paquete de rescate económico para el Covid-19. «Debería aprobarse», dijo sobre una propuesta de algo más de 900.000 millones de dólares planteada por un grupo de senadores centristas de ambos partidos y que ha ganado peso en las últimas horas. Pero Biden reconoció que ese estímulo solo será un «comienzo» y que deberá «pedir más ayuda» cuando llegue a la Casa Blanca. Tanto Biden como Harris dijeron que se pondrían la vacuna contra el covid tan pronto como Fauci determine que es segura. Las de Pfizer/BioNTech y Moderna podrían ser aprobadas a mediados de mes por la FDA y se empezarían a administrar de forma inmediata. Tres expresidentes ?Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama? también han dicho que se la pondrán de forma pública para promover la vacunación. Un 42% de los estadounidenses no está a favor de su uso, según una encuesta de Gallup. Candidatura para 2024 En clave política, el presidente electo quitó importancia a la posibilidad de que Trump decida no comparecer en la jura de su cargo en el Capitolio. El presidente de EE.UU. sigue lanzando acusaciones ?sin pruebas consistentes? de fraude masivo y robo electoral y se rumorea que ese mismo día podría lanzar su candidatura a las elecciones de 2024. Él mismo ha deslizado la posibilidad. Biden aseguró que su ausencia no le afectaría «en lo personal», pero que si Trump concede la derrota y acude a la investidura sería algo bueno para el país, que vive roto por la polarización. «Sería importante que pudiéramos demostrar al final de este caos que él hace creado que hay un traspaso de poder pacífico entre partidos opuestos, darnos la mano y seguir adelante». Sobre la posibilidad de que Trump firme indultos presidenciales a su círculo íntimo y a sí mismo, Biden aseguró que es algo que le preocupa «por el precedente que establece». Pero aseguró que cualquier potencial acción legal contra Trump no vendrá por su parte, sino del Departamento de Justicia, que actuará con independencia. «No diremos al Departamento de Justicia cómo hacer su trabajo», dijo Harris, que fue fiscal general de California antes que senadora o candidata a la vicepresidencia. «Cualquier decisión del Departamento de Justicia estará fundamentada en hechos, en la ley. No estará influenciada por la política, punto».
01-12-2020 | Fuente: abc.es
Dimite el asesor de Trump que cuestionó el uso de las mascarillas y la distancia social contra el Covid-19
El neuroradiólogo Scott Atlas, uno de los asesores de la Casa Blanca sobre el nuevo coronavirus y conocido por sus polémicas opiniones que lograron influir en la estrategia del presidente de EE.UU., Donald Trump, dimitió este lunes de su cargo. Atlas dimitió con una carta que difundió en su cuenta de Twitter la misma semana en la que se agotaba su contrato de 130 días en el Gobierno. El neuroradiálogo, sin experiencia previa en políticas de salud pública ni enfermedades infecciosas, llegó a la Casa Blanca de la mano del yerno y asesor de Trump, Jared Kushner, y se incorporó al grupo de trabajo contra el coronavirus junto a los doctores Anthony Faucy o Deborah Brix. Atlas promovió tesis como la rápida reapertura de escuelas y puestos de trabajo, así como que las autoridades sanitarias no debían preocuparse por las infecciones entre gente joven o sana. El médico chocó con sus colegas en el grupo de trabajo y con otros asesores en la Casa Blanca, pero sus tesis llamaron la atención de Trump, que lo convirtió en su asesor de referencia. Algunas de las ideas de Atlas que Trump abrazó sin fundamento científico fueron que la pandemia estaba a punto de terminar en Estados Unidos o que habría una vacuna disponible antes de las elecciones presidenciales del 3 de noviembre. También cuestionaba la eficacia de las mascarillas o del distanciamiento social para combatir la expansión del virus. A mediados de octubre, poco antes de los comicios, Twitter le eliminó un mensaje que decía: «Funcionan las máscaras: NO». Una desgracia para Trump Según un exfuncionario de la Casa Blanca consultado por el diario The Washington Post, Atlas «fue lo peor que le pasó a Trump en 2020 desde una perspectiva de personal». Atlas, que en las últimas semanas perdió el protagonismo que había ganado y estaba apartado del grupo de trabajo, deja sus funciones con la pandemia desatada en Estados Unidos, con más de 13,5 millones de casos confirmados y más de 268.000 muertos. En su carta de despedida, sin embargo, Atlas defendió las tesis que durante meses guiaron la estrategia de la Casa Blanca y Trump. «Quizás más que nada, mi consejo siempre se centró en minimizar todos los daños de la pandemia como de las políticas estructurales mismas, especialmente para la clase trabajadora y los pobres», apuntó el neuroradiólogo. «Aunque algunos -agregó Atlas- pueden estar en desacuerdo con esas recomendaciones, es el libre intercambio de ideas lo que conduce a las verdades científicas, que son la base misma de una sociedad civilizada».
11-11-2020 | Fuente: abc.es
Trump opta por una política de tierra quemada antes de su marcha en enero
Estos días, un ruido inusual rodea la Casa Blanca. Los jardineros están levantado la mayoría del césped, para cambiarlo antes de que caiga el frío glacial del invierno washingtoniano. Ante la reja, unas grúas traen y llevan maderas, sillas y barras de metal, montando gradas para la toma de posesión del 20 de enero. A poco más de dos kilómetros, ante la cúpula del Capitolio, los obreros arman ya las plataformas ante las cuales el nuevo presidente jurará el cargo el 20 de enero. La gran maquinaria del relevo democrático sigue en marcha, sin detenerse, a pesar de que el actual inquilino de esa misma Casa Blanca se niega a admitir la derrota, y ha optado por una política de tierra quemada. No hay institución a la que Donald Trump no le esté exigiendo una lealtad ciega estos días. Ayer, el jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo, dijo en una rueda de prensa desde el mismo departamento de Estado, normalmente ajeno al politiqueo de Washington, que está convencido de que pronto habrá «una transición sin problemas a una segunda Administración Trump». No sólo es que Trump se haya negado a firmar los documentos necesarios para facilitar el traspaso de poderes y se haya negado a facilitarle los recursos necesarios para ello al equipo demócrata, es que ha movilizado a la fiscalía para defender sus denuncias de fraude, que aparte avanzan sus propios abogados en los tribunales de los estados más disputados. El mismísimo fiscal general, William Barr, envió el lunes una misiva a los fiscales que dependen de él para que se tomen en serio las denuncias de fraude «que sean creíbles» y las investiguen. Se trata de un movimiento sin precedentes por parte del máximo responsable del ministerio de Justicia. La decisión ha provocado una profunda aprensión entre muchos funcionarios que ven cómo el actual presidente se resiste a admitir la derrota. Uno de ellos incluso dimitió el lunes en señal de protesta. Se trata de Richard Pilger, que era responsable de la división que investiga los delitos electorales dentro del ministerio de Justicia y que al marcharse envió un correo electrónico a sus compañeros denunciando que lo que estaba presenciando era algo tremendamente inusual. Mientras sus abogados siguen presentando demandas y recurriendo los fallos en su contra en los estados que le han dado la victoria a Biden, el presidente sigue sin tener agenda de gobierno desde el día de las elecciones. Sólo se ha dejado ver para proclamar su victoria dos veces en dos discursos sin preguntas, y para jugar a golf en Virginia sábado y domingo. Sus más fieles defensores en el Capitolio y en el Partido Republicano le han recomendado que se presente a las elecciones en 2024. Amenaza demócrata Paralelamente, el presidente ha iniciado una purga en su gobierno con el despido, el lunes, de su secretario de Defensa. Su familia y más cercanos asesores le recomiendan que siga depurando cargos a los que no se considera lo suficientemente leales, como el director del FBI, Christopher Wray, la directora de la CIA, Gina Haspel, o el doctor Anthony Fauci, experto en enfermedades infecciosas y miembros más destacado del gabinete de crisis contra el coronavirus. El tapón que bloquea el acceso de los demócratas a los fondos y más recursos necesarios para una transición ordenada es Emily Murphy, directora de Servicios Generales, que se ha negado a firmar los documentos necesarios. Los demócratas, airados por esta insólita demora, han advertido de que la denunciarán si les sigue dando largas, según dijo el lunes en una llamada telefónica con la prensa un miembro del equipo de transición de Biden. A estas alturas, en un año de elecciones normal, el presidente saliente o perdedor ya habría invitado a quien le va a suceder a la Casa Blanca, para un cordial cara a cara. Así ocurrió hace cuatro años, cuando Trump visitó Washington por invitación de Barack Obama dos días después de haberse proclamado ganador. Pero Trump sigue enrocado, pidiendo fondos a sus partidarios para pagar su defensa, y proclamando en las reses sociales su victoria, en contra de toda evidencia. «¡Ganaremos!», dijo ayer. Le están siguiendo los líderes republicanos, con cierta incomodidad. Sólo cuatro senadores han felicitado a Biden, los más díscolos, pero su líder en el Capitolio, Mitch McConnell, se mantuvo en sus trece de que hay que contar todos los votos «para asegurarse de que no hay fraude». Todos estos políticos conservadores temen ahora que los Trump retengan las riendas del partido y comiencen una purga en su partido tras acabar la que tienen abierta en la Casa Blanca.
09-11-2020 | Fuente: abc.es
Trump despide por Twitter a su ministro de Defensa
Sin admitir su derrota en las elecciones, y en medio de una batalla legal para invalidar los resultados de estas, Donald Trump ha iniciado una purga en su gobierno que comienza con el jefe del Pentágono, Mark Esper, quien se une al club de quienes han sido despedidos por medio de la red social Twitter. Es poco común que un presidente haga cambios tan drásticos a poco más de dos meses de tener que abandonar el cargo, pero Trump no reconoce los resultados de los comicios del martes, y se está comportando como si hubiera ganado. Pocos cargos hay tan importantes en una administración como el de Secretario de Defensa, y ahora lo ocupará alguien en funciones hasta la toma de posesión del nuevo presidente, el 20 de enero, con dos frentes de guerra abiertos y un repliegue en marcha en Irak y Afganistán. «Mark Esper ha sido despedido. Quisiera agradecerle sus servicios», dijo el presidente este lunes en un mensaje en la red social Twitter en el que además anunció a su sustituto, Christopher C. Miller, que hasta ahora era director del Centro Nacional Antiterrorista. El presidente Trump ha recordado en su mensaje en Twitter que Miller «fue confirmado, de forma unánime, en el Senado». Esa Cámara Alta debe aprobar todos los nombramientos ministeriales del presidente. Las tensiones entre Trump y su ministro de Defensa han ido en aumento desde el verano, cuando el presidente movilizó al ejército para hacer frente a la protesta racial. En público, Esper llegó a decir que no le parecía adecuado activar la ley contra insurrecciones que hubiera permitido un despliegue militar de envergadura en todo el país, ante la protesta racial tras la muerte del hombre de raza negra George Floyd bajo custodia policial. El presidente lleva semanas sopesando una purga a gran escala en el gobierno, que afectaría, según lo que han publicado varios medios estadounidenses, a los jefes del Pentágono y de la CIA, entre otros. También llegó a bromear el presidente en sus últimos mítines con el despido del doctor Anthony Fauci, quien coordina el departamento de enfermedades infecciosas del Instituto Nacional de Salud, y que ha sido parte central de su gabinete de crisis frente al coronavirus. La cadena NBC publicó la semana pasada, antes de que Joe Biden se proclamara ganador, que Esper había preparado una carta de dimisión, ante la posibilidad de ser despedido. El secretario marcó distancias con Trump después de que las fuerzas armadas se desplegaran en la capital para ahogar los disturbios y saqueos de la protesta racial. Esper acompañó a Trump a hacerse un foto en una iglesia cerca de la Casa Blanca después de que la policía desalojara las calles aledañas con antidisturbios, granadas aturdidoras y gas pimienta.
1
...