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Noticias de elecciones

28-09-2022 | Fuente: abc.es
A Giorgia Meloni le ha surgido, como era de esperar, un delicado problema con su socio de coalición , Matteo Salvini, líder de la Liga, una figura muy incómoda que constituye un obstáculo en su camino hacia el Palacio Chigi. Se conoce ya en los medios como el «caso Salvini». El líder liguista ha fracasado con estrépito en estas elecciones. Es el gran derrotado. Ha obtenido el 8,77% de votos, frente al 17,5% en los comicios de 2018, y un 34,3% en las europeas del 2019. «Érase una vez la Liga», podría decirse tras el resultado electoral del domingo. Salvini quiso hacer una fuerza política nacional y cambió hasta el nombre del partido: En lugar de Liga Norte pasó a llamarse Liga de Salvini. Pero, en estos comicios , casi ha desaparecido en el Sur, mientras en el Norte ha perdido incluso en territorio que eran un bastión para la Liga, como en Véneto, donde Giorgia Meloni le ha duplicado en votos. Debacle en sus feudos La misma debacle ha tenido la Liga en Lombardía, la capital económica, región industrial y económica del país transalpino, que fue cuna del partido, fundado por Umberto Bossi en 1989. El hundimiento de la Liga ha sido tan espectacular que ni siquiera ha sido elegido Umberto Bossi, primero de una lista proporcional en un colegio de Varese (Lombardía), candidato a la Cámara de Diputados. Fue el colmo y origen de la revuelta de muchos militantes que exigen el comienzo de una nueva fase. «Es la hora de un nuevo líder», ha dicho, por ejemplo, Roberto Maroni, expresidente de la Lombardía y exministro del Interior. Para compensar y apagar la catástrofe política, Matteo Salvini ha tenido la ocurrencia de pedir que el presidente Sergio Mattarella nombre senador vitalicio a Umberto Bossi. Veto a Interior El único que parece no haberse enterado de su fracaso electoral y de que su popularidad está en caída libre es el propio Matteo Salvini, quien en su primera rueda de prensa tras el escrutinio electoral confesó: «En el próximo gobierno seremos protagonistas». Su sueño ha sido siempre volver a ser ministro del Interior, que le dio gran protagonismo en el problema de la inmigración. No ha ocultado en la campaña electoral que esa es su gran aspiración. MÁS INFORMACIÓN noticia Si Estos son los nombres que baraja Meloni para que la Economía italiana ofrezca seguridad la UE y a los mercados noticia Si Italia en Europa: siembra tecnocracia y recogerás populismo noticia Si Los italianos Pero Giorgia Meloni lo ha vetado para Interior, según destacan medios italianos. Tampoco parece dispuesta a ofrecerle uno de los ministerios importantes. Meloni y Salvini guardan las apariencias, pero entre ellos no corre buena sangre y son bastantes sus diferencias. Meloni sabe que el presidente de la República, Sergio Mattarella, es muy riguroso garante de la Constitución y de los compromisos internacionales de Italia. Sin duda, dará a Meloni su opinión sobre cuatro carteras que son clave en cualquier gobierno: Asuntos Exteriores, Economía, Interior y Defensa.
27-09-2022 | Fuente: abc.es
La presidenta in péctore, Giorgia Meloni está preparando la formación de su nuevo Gobierno que constituirá con el bloque de la derecha, ganador por amplia mayoría en las elecciones generales celebradas el pasado domingo. En la composición del Ejecutivo se podrá ver el camino que elige Meloni, para transmitir confianza a la Unión Europea y a los mercados. Al parecer, la líder de Hermanos de Italia busca una figura de prestigio para lograr ese objetivo. En principio, tiene un nombre seguro: Guido Crosetto, empresario y político de origen democristiano, exsubsecretario de Defensa en el último Gobierno Berlusconi. Crosetto es, según sus palabras, como un hermano para Meloni. Con ella fundó, en el 2012, el partido Hermanos de Italia y siempre ha sido su brazo derecho, su principal consejero. Crosetto ocupará algún ministerio, quizás Defensa, o podría ser el subsecretario de la presidencia del Gobierno, una especie de coordinador del Ejecutivo. En la formación del gobierno, la clave fundamental está en el ministerio de Economía, sobre el que se centran todas las miradas, escrutando los posibles candidatos. Giorgia Meloni quiere ofrecer tranquilidad sobre su proyecto y programa de gobierno, y para conseguirlo mucho dependerá del nombramiento que haga para el ministerio de Economía. Noticia Relacionada análisis estandar No Italia rompe el tabú de los pactos con la extrema derecha en la UE Enrique Serbeto La corriente de Meloni acaba de ganar las elecciones en Suecia y gobierna en Polonia, Hungría y República Checa Transmitir esa confianza es urgente, como se demuestra en los mercados, porque la prima de riesgo está subiendo. El diferencial entre el bono italiano a 10 años y el alemán superó hoy los 250 puntos básicos, la mayor cifra desde los últimos 242 puntos básicos que se vieron en mayo del 2020. En el fondo de la preocupación de los mercados, hay un tema que ningún gobierno italiano, sea de de derechas o de izquierdas, puede evitar tener muy presente en su proyecto de gobierno, si quiere transmitir confianza: Se trata de la enorme deuda pública italiana es de 2,7 billones de euros (150% del PIB) El deseo de Meloni es contar con Fabio Panetta (Roma, 1959), prestigioso economista, que fue director general del Banco Central italiano (2014-2019), actualmente miembro del directorio del Banco Central Europeo. Giorgia Meloni ha mantenido con él diversas llamadas telefónicas, que se han repetido en las últimas horas, para convencerlo de aceptar el ministerio de Economía. Hasta ahora, Panetta se ha resistido a las presiones de la primera ministra in péctore porque su aspiración es la de sustituir al actual gobernador del Banco Central italiano, Bankitalia, Ignacio Visco, cuyo mandato expira a finales del 2023. Si, finalmente, Panetta no aceptara, otro nombre que figura a la cabeza de la lista de los preferidos por Hermanos de Italia para dirigir la Economía es Domenico Siniscalco (Turín, 68), que fue director general del ministerio de Economía y después, por un breve periodo (julio 2004-septiembre 2005) fue ministro de Economía, como independiente, del Gobierno Berlusconi. La recomendación de Draghi En su última rueda de prensa, Mario Draghi le recomendó a Meloni, medio en broma medio en serio, que eligiera al actual ministro de Economía, Daniele Franco, cuya gestión ha sido muy elogiada en general. Giorgia Meloni ha descartado esa opción, para no dar imagen de total continuidad con el Gobierno Draghi. Pero en los dos últimos meses, incluyendo la campaña electoral, la líder de Hermanos de Italia ha aprobado la gestión de Draghi en los temas más candentes: control de las cuentas públicas, para evitar incrementar la deuda y evitar el temor de los mercados, frenando para ello las pretensiones de Matteo Salvini.  El líder de la Liga pide 30.000 millones de euros en deuda pública, para ayudas a familias y empresas en el pago de la factura de la luz. Meloni ha abrazado también, en continuidad con Draghi, alianzas internacionales claras, sobre todo en el seguimiento de absoluta fidelidad a la OTAN en la guerra de Ucrania, con firme determinación a seguir con las sanciones a Rusia y envío de armas a Kiev; igualmente, apoya la línea Draghi sobre energía, con pleno apoyo a la batalla del primer ministro en funciones en Europa para fijar un tope al precio del gas. MÁS INFORMACIÓN noticia No El hundimiento de la izquierda italiana provoca la renuncia de Enrico Letta noticia Si Italia en Europa: siembra tecnocracia y recogerás populismo noticia No Berlusconi obliga a Meloni a maquillar su programa antieuropeísta En definitiva, para Giorgia Meloni ha llegado la hora de la verdad. En sus primeros pasos, como es la composición de su Gobierno, se podrá ver el camino que elige la primera ministra in péctore, frente a las dos opciones que tiene ante sí para dirigir el país que representa la tercera economía de la zona euro : seguir el proyecto una derecha soberanista, al estilo del primer ministro húngaro Viktor Orbán, o el de una derecha liberal-atlantista, lo que supone negociar con los dirigentes que hoy conducen los destinos de Europa: Francia y Alemania , junto a otras dos instituciones decisivas que están al mando de dos mujeres: Ursula von der Leyen, en Bruselas, por la que Meloni tiene cierto respeto y admiración, y Christine Lagarde, al frente del Banco Central Europeo.
27-09-2022 | Fuente: abc.es
En vilo está Europa por lo que pueda ocurrir. Al menos es lo que rezan los titulares. ¿Es que los rusos, tras tragarse Ucrania se disponen a seguir avanzando hasta el Atlántico? ¿O que a los chinos se les ha escapado otro virus cien veces más mortal que el Covid-19. No, nada de eso. Es que de las elecciones italianas en marcha puede salir un gobierno de extrema derecha. La amenaza de guerra nuclear lanzada por Putin o que los chinos nos salgan con otra de sus desagradables sorpresas no producen tanto pánico. Mi generación, de la que vamos quedando cada día menos, creció con la idea de que los italianos empiezan una guerra con los que parece que van a ganar y la terminan con quienes de verdad la ganan. Exageraciones injuriosas. En España hay defensores de Italia, Gracián y Eugenio Montes, por ejemplo, que destacan su aportación a la cultura, el arte y la ciencia. Su problema lo lleva dentro de sí misma y se llama Roma. Lo explica Julio Camba en sus crónicas desde allí: Italia vive aplastada por la magnitud de su imperio. El Derecho Romano aún se estudia en las universidades, y a ver quién es el guapo que construye puentes y acueductos que duran 20 siglos. Es más: ningún otro imperio hizo ciudadanos a los habitantes de sus dominios, como Diocleciano. Me dirán que el español. Pero eran súbditos de la Corona. Tras aquel inmenso esfuerzo, Italia pasó las edades Media y Moderna dependiendo de sus vecinos Francia, España, Austria, junto al más poderoso de todos: el Estado Pontificio. Durante todos esos siglos, los italianos aprendieron a convivir con sus señores y aprovechar sus debilidades. Ya independientes, en el siglo XIX, siguieron la misma táctica de aliarse con el más fuerte. Lo que les ha llevado a tener la cuarta economía europea y los políticos, quiero decir los votantes, con más olfato. Si eligen la ultraderecha por algo será. ¿Es la causa de esas alarmas?
27-09-2022 | Fuente: abc.es
La presidenta in péctore, Giorgia Meloni está preparando la formación de su nuevo Gobierno que constituirá con el bloque de la derecha, ganador por amplia mayoría en las elecciones generales celebradas el pasado domingo. En la composición del Ejecutivo se podrá ver el camino que elige Meloni, para transmitir confianza a la Unión Europea y a los mercados. Al parecer, la líder de Hermanos de Italia busca una figura de prestigio para lograr ese objetivo. En principio, tiene un nombre seguro: Guido Crosetto, empresario y político de origen democristiano, exsubsecretario de Defensa en el último Gobierno Berlusconi. Crosetto es, según sus palabras, como un hermano para Meloni. Con ella fundó, en el 2012, el partido Hermanos de Italia y siempre ha sido su brazo derecho, su principal consejero. Crosetto ocupará algún ministerio, quizás Defensa, o podría ser el subsecretario de la presidencia del Gobierno, una especie de coordinador del Ejecutivo. En la formación del gobierno, la clave fundamental está en el ministerio de Economía, sobre el que se centran todas las miradas, escrutando los posibles candidatos. Giorgia Meloni quiere ofrecer tranquilidad sobre su proyecto y programa de gobierno, y para conseguirlo mucho dependerá del nombramiento que haga para el ministerio de Economía. Noticia Relacionada análisis estandar No Italia rompe el tabú de los pactos con la extrema derecha en la UE Enrique Serbeto La corriente de Meloni acaba de ganar las elecciones en Suecia y gobierna en Polonia, Hungría y República Checa Transmitir esa confianza es urgente, como se demuestra en los mercados, porque la prima de riesgo está subiendo. El diferencial entre el bono italiano a 10 años y el alemán superó hoy los 250 puntos básicos, la mayor cifra desde los últimos 242 puntos básicos que se vieron en mayo del 2020. En el fondo de la preocupación de los mercados, hay un tema que ningún gobierno italiano, sea de de derechas o de izquierdas, puede evitar tener muy presente en su proyecto de gobierno, si quiere transmitir confianza: Se trata de la enorme deuda pública italiana es de 2,7 billones de euros (150% del PIB) El deseo de Meloni es contar con Fabio Panetta (Roma, 1959), prestigioso economista, que fue director general del Banco Central italiano (2014-2019), actualmente miembro del directorio del Banco Central Europeo. Giorgia Meloni ha mantenido con él diversas llamadas telefónicas, que se han repetido en las últimas horas, para convencerlo de aceptar el ministerio de Economía. Hasta ahora, Panetta se ha resistido a las presiones de la primera ministra in péctore porque su aspiración es la de sustituir al actual gobernador del Banco Central italiano, Bankitalia, Ignacio Visco, cuyo mandato expira a finales del 2023. Si, finalmente, Panetta no aceptara, otro nombre que figura a la cabeza de la lista de los preferidos por Hermanos de Italia para dirigir la Economía es Domenico Siniscalco (Turín, 68), que fue director general del ministerio de Economía y después, por un breve periodo (julio 2004-septiembre 2005) fue ministro de Economía, como independiente, del Gobierno Berlusconi. La recomendación de Draghi En su última rueda de prensa, Mario Draghi le recomendó a Meloni, medio en broma medio en serio, que eligiera al actual ministro de Economía, Daniele Franco, cuya gestión ha sido muy elogiada en general. Giorgia Meloni ha descartado esa opción, para no dar imagen de total continuidad con el Gobierno Draghi. Pero en los dos últimos meses, incluyendo la campaña electoral, la líder de Hermanos de Italia ha aprobado la gestión de Draghi en los temas más candentes: control de las cuentas públicas, para evitar incrementar la deuda y evitar el temor de los mercados, frenando para ello las pretensiones de Matteo Salvini.  El líder de la Liga pide 30.000 millones de euros en deuda pública, para ayudas a familias y empresas en el pago de la factura de la luz. Meloni ha abrazado también, en continuidad con Draghi, alianzas internacionales claras, sobre todo en el seguimiento de absoluta fidelidad a la OTAN en la guerra de Ucrania, con firme determinación a seguir con las sanciones a Rusia y envío de armas a Kiev; igualmente, apoya la línea Draghi sobre energía, con pleno apoyo a la batalla del primer ministro en funciones en Europa para fijar un tope al precio del gas. MÁS INFORMACIÓN noticia No El hundimiento de la izquierda italiana provoca la renuncia de Enrico Letta noticia Si Italia en Europa: siembra tecnocracia y recogerás populismo noticia No Berlusconi obliga a Meloni a maquillar su programa antieuropeísta En definitiva, para Giorgia Meloni ha llegado la hora de la verdad. En sus primeros pasos, como es la composición de su Gobierno, se podrá ver el camino que elige la primera ministra in péctore, frente a las dos opciones que tiene ante sí para dirigir el país que representa la tercera economía de la zona euro : seguir el proyecto una derecha soberanista, al estilo del primer ministro húngaro Viktor Orbán, o el de una derecha liberal-atlantista, lo que supone negociar con los dirigentes que hoy conducen los destinos de Europa: Francia y Alemania , junto a otras dos instituciones decisivas que están al mando de dos mujeres: Ursula von der Leyen, en Bruselas, por la que Meloni tiene cierto respeto y admiración, y Christine Lagarde, al frente del Banco Central Europeo.
27-09-2022 | Fuente: abc.es
El domingo 25 de octubre se celebraron las elecciones en Italia , donde la coalición de centro derecha, liderada por Giorgia Meloni , que contaba con ventaja en todas las encuestas, obtuvo entre el 25,6 por ciento de los votos. Estos comicios se celebran de forma anticipada tras la dimisión del primer ministro, Mario Draghi , el pasado mes julio. Según los datos del Ministerio del Interior, unos 51 millones de italianos estaban llamados a votar entre las 7 de la mañana y las 11 de la noche. De ellos, 2,6 millones lo hicieron por primera vez y 4,7 millones votaron desde el extranjero. La abstención fue clave en unos comicios cuyos resultados definitivos se conocieron el lunes 26 por la mañana. El resultado ha supuesto el hundimiento de la izquierda COMPONENTE Directo Opta/Scribblelive directo 3012772
27-09-2022 | Fuente: abc.es
El bloque de izquierdas, en particular el Partido Democrático, es el gran perdedor de las elecciones italianas. Las fuerzas de izquierdas se presentaron divididas, viéndose perjudicadas por una ley electoral que premia a las coaliciones. Pero además, sus errores han sido muchos y el electorado los ha castigado. El bloque de derechas obtuvo el 44 % del parlamento y muy distante, a 18 puntos, quedó la coalición de izquierdas (26%), encabezada por el Partido Democrático, liderado por Enrico Letta. En un gesto que le honra, raro en la política italiana, reconoció que obtuvo un mal resultado 19%. El PD esperaba al menos superar el 20%. Los protagonistas del fracaso de las izquierdas se han echado unos a otros las culpas del fracaso y de facilitar la llegada de Meloni al Gobierno. Letta, que dirigirá el PD hasta que en el próximo congreso, previsto para marzo, cuando se elija nuevo secretario, se presentó solo a la conferencia de prensa, una imagen que habló por sí sola del abandono en que ha visto el líder del partido Tras el congreso se marchará. «Es un día triste, nos esperan días duros», reconoció, asegurando que «el Partido Democrático hará una oposición intransigente. Los italianos han elegido, han hecho una elección clara y neta, han elegido a la derecha», dijo Letta. Partido aburguesado El fracaso del PD es el reflejo del hundimiento de una izquierda que ha sido abandonada por sus tradicionales votantes, incluidos obreros y parados. Le ha dado la espalda incluso el sindicato de izquierdas, la Confederación General de Trabajadores (CGIL), el más importante del país, la central que siempre utilizó como correo de transmisión. En estas elecciones, la CGIL, admitió que muchos de sus afiliados se han pasado a la derecha y por primera vez no recomendó votar a la izquierda, sino que dejó libertad de voto Desde hace muchos años, el PD se «aburguesó» y se dividió en corrientes internas, y con interminables luchas entre los diversos aspirantes a la secretaría general. Un simple dato refleja esa interminable división y luchas: en 15 años se han sucedido nueve secretarios generales. Cada uno dura una media de año y medio. Noticia Relacionada estandar No Berlusconi obliga a Meloni a maquillar su programa antieuropeísta Ángel Gómez Fuentes El líder de Forza Italia juega un papel fundamental en el bloque de la derecha, que ha ganado las elecciones Ese es el tiempo que ha estado también Enrico Letta. Su antecesor, Nicola Zingaretti, abandonó la dirección dando un portazo. Los secretarios del PD cambian cada dos por tres, pero el partido parece anquilosado, incapaz de imprimir un movimiento de regeneración. Al comienzo de la campaña electoral, al ser preguntado el politólogo y profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Luiss de Roma, sobre las perspectivas electorales del PD y de su líder Letta, su juicio fue pesimista: «El PD es un partido viejo. A Letta lo llamaron para pacificarlo, después de que su antecesor hubiera dicho que se avergonzaba del partido. ¿Qué fuerza propulsiva puede tener en esas condiciones?» El cómico Grillo fue el más eficaz representante del populismo contra el sistema desde que fundó el Movimiento 5 Estrellas, en el 2009. En las campañas electorales decía a los líderes del M5E que debían hablarle a la panza y no a la cabeza de los asistentes a sus míticos. En las elecciones del 2018, el Movimiento llegó casi al 33% con la promesa de que eliminaría la pobreza y acabaría con la llamada casta política. Fue el primer partido del país. Pero carecía de clase dirigente y muy pronto se convirtió en un partido más del sistema, al que había prometido destruir. Su presidente, Giuseppe Conte, que se autocalifica como «abogado del pueblo», viendo que el partido estaba en caída libre, por debajo incluso del 10%, hizo caer al Gobierno de Mario Draghi, al que nunca perdonó que fuera su sustituto en febrero del 2021. Transformado en tribuno del pueblo, ha recorrido el Sur pobre de Italia como si fuera el Mélenchon italiano, defendiendo el subsidio del desempleo, que Giorgia Meloni promete abolir, y explicando que su gobierno aprobó el «súper bono del 110%, para que todos los ciudadanos reestructuren sus casas gra-tui-ta-men-te».
27-09-2022 | Fuente: abc.es
Aunque haya obtenido una gran victoria en las elecciones legislativas de Italia , Putin sigue atragantado con la guerra de Ucrania. Ante el humillante fracaso militar en un país que según él ni tan si quiera existe, al genialísimo le cuesta seguir actuando a modo de efectivo tapón de su bañera retrograda y ejercer como árbitro definitivo de todo lo que ocurre en Rusia. En la creciente lista de goteras, China y la India piden abiertamente que corra el aire en sus relaciones con Moscú, los conflictos congelados empiezan a descongelarse, los rusos en edad de ser llamados a filas se escabullen y el puzle de las diferentes piezas que forman la autocracia del Kremlin ?empezando por los desacreditados militares? ha dejado de encajar a la perfección. Para compensar esta peligrosa debilidad, Putin viene repitiendo una delirante teoría conspirativa conocida como los 'mil millones de oro'. Según esta manoseada doctrina apocalíptica, se está librando una batalla por recursos naturales entre Rusia y una siniestra élite global en la que se busca satisfacer las necesidades de mil millones de privilegiados a costa de empobrecer el resto del mundo. Consciente de que se la está jugando ante el jurado popular no occidental, Moscú viene desplegando desde febrero este desquiciado embuste para argumentar que el aislamiento y las sanciones que sufre Rusia no se deben a su invasión de Ucrania, sino a una inevitable conspiración colonialista y supremacista de un Occidente empeñado en imponer su ideología globalista y pseudoliberal. Estas quejas sobre lo mal repartido que está el mundo resultan cruelmente irónicas en boca de un hombre empeñado en restaurar un imperio, que se ha aferrado al poder durante más de dos décadas mientras eliminaba sistemáticamente a sus oponentes y cuyo régimen cleptocrático le ha deparado una riqueza personal estimada en su día en 200.000 millones de dólares. Lo cual no quita para que el embuste del 'millardo de oro' resulte persuasivo más allá de Rusia, incluso para sus bizcochitos italianos.
27-09-2022 | Fuente: marca.com
España y las otras 46 selecciones a las que ha marcado Cristiano: ¿te las sabes?
El delantero portugués suma 117 goles con su selección  Leer
27-09-2022 | Fuente: abc.es
La victoria de la nacionalpopulista Giorgia Meloni en Italia ha disuelto de un plumazo un debate que planeaba desde hace ya varios años en la política comunitaria, concretamente entre los populares europeos, sobre la conveniencia o no de los pactos con los partidos de extrema derecha . Guste más o menos, el resultado de las elecciones en Italia, el tercer país más importante de la Unión Europea (UE) y uno de los seis fundadores, ha convertido en obsoleta esa disyuntiva porque ya se ha materializado y de paso abre también el escenario de que una fuerza política de la misma órbita, la Agrupación Nacional francesa, pueda también llegar en el futuro más o menos lejano al poder en otro de los países fundadores, algo que parecía hasta ahora absolutamente imposible y desde ayer no tanto. Noticia Relacionada estandar Si Cientos de miles de rusos huyen antes de que Putin cierre las fronteras del país Rafael M. Mañueco A partir de este miércoles, a todos los hombres en edad de movilización se les prohibirá salir de Rusia En un principio, la dirección del PPE, inspirada por los democristianos alemanes, había sentado la tesis de que era mejor defender sus propias ideas moderadas y perder las elecciones que llegar al poder pactando con populistas de extrema derecha. El año pasado, cuando los populares expulsaron del grupo al partido en el poder en Hungría, el Fidesz de Viktor Orbán, la idea de una alianza con la extrema derecha euroescéptica parecía insoportable para el conjunto del centro-derecha europeo y los pactos que se atrevieron a cerrar en Austria acabaron mal. Después de la victoria de Meloni, en la que los populares de Forza Italia han hecho el papel de comparsas, lastrados además por la controvertida figura de Silvio Berlusconi, la cuestión sobre asociarse o no con la extrema derecha ha desaparecido. Es evidente que esta situación va a ser utilizada como munición política de gran calibre por parte de los socialistas y la extrema-izquierda contra el centro-derecha en su conjunto. Pero la misma corriente política que representa Meloni acaba de ganar las elecciones en Suecia y gobierna en Polonia, Hungría y en otros países estratégicos como la República Checa, lo que hace muy difícil seguir ignorando esta realidad. Para la Comisión Europea es una máxima abstenerse de entrar directamente en los debates electorales nacionales porque el pragmatismo obliga a mantener un cierto grado de cortesía con quien va a ser su interlocutor necesario en la gestión cotidiana. Tampoco es corriente que se señalen las enemistades políticas por parte de otros Gobiernos, teniendo en cuenta que a la postre se va a sentar todos en la misma sala del Consejo Europeo. En el caso de Italia, sin embargo, ha sido muy significativo que fuera el primer ministro polaco, el nacionalpopulista Mateusz Morawiezki, el más rápido en dar la enhorabuena a la italiana en redes sociales, un gesto que demuestra claramente que desde Varsovia se da por hecho que ha ganado un aliado en su pulso contra las presiones de Bruselas por sus políticas nacionalistas. Meloni comparte grupo político en Europa (ECR) con el partido en el gobierno en Polonia, el PIS, o la formación española Vox, pero ha dicho claramente en varias ocasiones durante la campaña electoral que la UE y la OTAN son los dos pilares inamovibles de su política exterior. De su habilidad para mantener este rumbo dependerá en gran parte que se mantenga la estabilidad política en la UE. Tras la victoria de Meloni, en la que los populares de Forza Italia han hecho el papel de comparsas, la cuestión sobre pactar o no con la extrema derecha ha desaparecido Pero no todos mantienen la calma. La primera ministra francesa, Élisabeth Borne, se ha puesto en actitud defensiva y recordó ayer en una entrevista radiofónica que «en Europa tenemos ciertos valores y, obviamente, estaremos atentos», teniendo en cuenta que en su país viven desde hace décadas bajo la sombra de una posible victoria de Marine Le Pen , que ha entrado con fuerza este año en la Asamblea Nacional, siendo la única alternativa en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Von der Leyen pertenece a la corriente de pensamiento de la CDU-CSU alemanas que proponía vetar los pactos con la extrema derecha, lo que explica que la víspera de las elecciones en Italia, en un gesto poco corriente, hubiera lanzado lo que se podía interpretar como una advertencia a los electores italianos . La presidenta dijo que la Comisión está dispuesta a trabajar con cualquier Gobierno democrático, pero también tiene las «herramientas necesarias» si las cosas van en una «dirección difícil». Una vez conocidos los resultados, ya sabe cual es el escenario en el que tendrá que gestionar la segunda parte de su mandato.
27-09-2022 | Fuente: abc.es
Las elecciones italianas han generado dos reacciones básicas. La primera es una mezcla de escándalo y consternación ante el resultado. Destaca el avance de los Hermanos de Italia (FdI), que pasan del 4% del voto en 2018 a un 26%: una ventaja notable respecto a su rival más cercano, el Partido Democrático (PD, 19%). El descalabro y falta de orientación de las fuerzas de izquierda, unido al avance histórico de la abstención (más de un tercio del electorado se quedó en casa), completan un cuadro de desencanto social. La segunda reacción es de tipo semántico. ¿Es FdI un partido fascista, de derecha dura, ultraconservador, nacionalista-identitario, iliberal o todo lo anterior? Esta cuestión es relativamente sencilla de aclarar. El FdI, siguiendo el planteamiento del intelectual italiano Enzo Traverso, es una formación 'postfascista'. Proviene del Movimiento Social Italiano, cuyo fundador, Giorgio Almirante, fue un dirigente de la República de Saló. Giorgia Meloni ?al frente de la formación desde 2014, Ministra de Juventud entre 2008 y 2011? nunca ha escondido ese trasfondo. Todo indica que el Gobierno que dirigirá ?en el que figurarán la Liga de Matteo Salvini (9% del voto) y Fuerza Italia, de Silvio Berlusconi (8%)? se inspirará en el ejemplo de países como Hungría y Polonia. Como explica el experto en derecha radical Guillermo Fernández Vázquez, a estas fuerzas les une una concepción esencialista y reaccionaria de sus respectivas naciones?supuestamente amenazadas por inmigrantes, el «globalismo» y la erosión de los valores tradicionales?. Pero les separan tres asuntos clave. El primero es su relación con la Rusia de Vladímir Putin: un gobernante tradicionalista y autoritario, pero incómodo para Bruselas (entendida como sede de la OTAN más que de la UE). Otro es su agenda económica (en algunos casos ultraliberal; en otros, defensora de una suerte del Estado del bienestar chovinista). El último es su actitud ante el proceso de integración europea, que va desde las posiciones eurófobas a las que buscan retorcer la UE para adaptarla a sus preferencias. En el Parlamento Europeo, estas posiciones se corresponden con las del grupo Identidad y Democracia (ID) y los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), respectivamente. Pese a su discurso a menudo histriónico, las posiciones del Meloni en estos tres ámbitos son las más asimilables para el establishment europeo. Se muestra partidaria de la OTAN y es su socio de coalición putinista, Salvini, quien ha sufrido un fuerte desgaste electoral. Preside el grupo ECR desde septiembre de 2020. Y sus recetas económicas serán convencionales. Con una deuda pública que ronda el 150% del PIB y una economía estancada desde hace décadas ?concretamente, las transcurridas desde su entrada del euro?, Italia difícilmente puede avivar choques con Bruselas que obstaculicen el desembolso de los fondos 'Next Generation'. Pero esta fragilidad no debería ser motivo de regodeo. Como explica el economista Philipp Heimberger, los problemas de Italia no derivan de la pereza de su clase política o los vicios de su sociedad, sino de fallos estructurales en el conjunto de la economía política europea, que no se resolverán hasta que la UE apueste por nuevos modelos de crecimiento. Todos estos matices tal vez se pierdan en un debate general que, como cada vez que Italia celebra elecciones, declama los peligros del «populismo» y «la demagogia». Volvemos a la combinación de escándalo y consternación que señalaba el primer párrafo. Cabe destacar que el auge de fuerzas «populistas» como FdI, la Lega o el Movimiento Cinco Estrellas (M5S) no se entiende sin su imagen especular: gobiernos técnicos como los de Mario Draghi y Mario Monti. «La tecnocracia sostiene que solo hay un tipo de políticas públicas posibles; el populismo, que solo existe una voz auténtica del pueblo», explica el politólogo Jan-Werner Müller. «Ni los tecnócratas ni los populistas consideran que haya una gran necesidad de debates democráticos. En cierto sentido, ambos son curiosamente apolíticos». Italia es un caso paradigmático de cómo ambas tendencias se retroalimentan. Meloni no será capaz de revertir esta tendencia, pero sí de agravar sus efectos más nocivos. Jorge Tamames es investigador del Real Instituto ElCano