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Noticias de elecciones

24-10-2020 | Fuente: abc.es
El expresidente boliviano Evo Morales deja Argentina rumbo a Venezuela
El expresidente de Bolivia, Evo Morales, ha dejado este viernes Argentina para volar a Venezuela en un avión fletado por el Gobierno de Nicolás Maduro entre rumores sobre la fecha de su vuelta a Bolivia. Según ha adelantado la agencia estatal de noticias Télam, el mandatario ha acudido al Aeropuerto Internacional de Ezeiza, cercano a la ciudad de Buenos Aires, para subirse a un vuelo que le llevará a Caracas horas después de que el Tribunal Supremo Electoral de Bolivia confirmara la victoria del candidato de su partido, Luis Arce, en las elecciones bolivianas del pasado domingo. Morales se encuentra en Argentina desde el pasado diciembre cuando llegó desde México, destino inicial del expresidente boliviano tras haber renunciado a su cargo por presiones militares y policiales por presuntas irregularidades denunciadas por la Organización de los Estados Americanos (OEA) tras su victoria electoral el pasado noviembre. El líder indígena calificó el suceso de «golpe de Estado» y, durante el mandato del Gobierno interino de Jeanine Añez, se han abierto distintas causas contra él ante la Justicia boliviana que dificultan su vuelta a Bolivia. No obstante, después de que los sondeos adelantaran la victoria de Arce, Morales aseguró en una rueda de prensa que volvería a su país natal, aunque la fecha es una incógnita.
24-10-2020 | Fuente: abc.es
Los dos candidatos admiten que estas elecciones son un referendo sobre Trump
En el último debate electoral de la campaña en Estados Unidos quedó diametralmente claro que estas elecciones son, ante todo, un referendo sobre Donald Trump. El 3 de noviembre los votantes decidirán si los pasados cuatro años han sido una nota al pie, un paréntesis, o si la inesperada victoria del presidente en 2016 fue un cambio de rumbo de la primera potencia mundial en toda regla, y no una mezcla de una campaña de injerencias rusas y graves errores de una candidata altamente impopular como era Hillary Clinton. Será la coronación definitiva del «trumpismo», o un regreso a la era Obama, cuyo nombre salió a relucir en el cara a cara del jueves hasta 26 veces. Cabe decir que el debate se condujo de forma cabal y civilizada, una enorme diferencia con el primero, que fue una caótica sucesión de insultos y ataques en la que no se discutió sobre una sola idea de enjundia. En esta ocasión hubo algún puntapié, como cuando Biden llamó al presidente racista y mentiroso, pero fueron en verdad una excepción. Tuvo sin duda peso la decisión de la comisión que organiza los debates de reservarse la opción de silenciar micrófonos, algo que hizo en una sola ocasión con el presidente. Por lo demás, se respetaron escrupulosamente los turnos de palabra. Inmigración y Obamacare Biden tuvo la oportunidad de desgranar sus principales propuestas, que se resumen en una amnistía para 11 millones de indocumentados, el blindaje de la reforma sanitaria de Obama, unificación a nivel nacional de las medidas contra la pandemia y la creación de 18 millones de puestos de trabajo. Trump, por su parte, estuvo más a la defensiva, algo comprensible dado que él es el presidente y tiene decisiones que defender, pero recordó que la economía estaba en excelente forma antes de que la pandemia golpeara a EE.UU. a principios de año. Ese fue uno de los momentos más tensos del debate. ¿De quién es culpa que la pandemia haya golpeado tan fuerte a EE.UU., que suma más de 200.000 muertos? Para Biden es de Trump. Este respondió que lógicamente él asume la responsabilidad que viene con el cargo, pero dijo que la culpa está en otro lado: «Asumo toda la responsabilidad. Pero no es culpa mía que [el virus] haya llegado aquí. Es culpa de China. ¿Sabes qué? Tampoco es culpa de Joe que haya llegado aquí. Es culpa de China». En el tira y afloja, salía constantemente a relucir el nombre de Obama: al hablar de sanidad, al hablar de política exterior y al hablar de inmigración. Cuando Biden le golpeó duro a Trump en materia de reforma del sistema penal, el presidente respondió: «Fuiste vicepresidente. Sigues hablando de todas estas cosas que vas a hacer. Pero tuvisteis vuestra oportunidad y no hicisteis nada. Sabes, Joe, yo me presenté por ti. Me presenté por Barack Obama, porque hicisteis muy mal trabajo». Los negocios del hijo de Biden en Ucrania El demócrata intentó llevar el debate a su terreno cuando Trump volvió a sacar a relucir los oscuros negocios de su hijo en Ucrania, una constante en esta campaña. La última revelación son unos sospechosos correos extraídos del ordenador del hijo de Biden. «Eres un político corrupto», le dijo Trump. El demócrata respondió que esos correos son parte de una campaña de injerencias de Rusia como la de 2016. «¡Ya estamos con Rusia! ¿Quieres decir que el ordenador es ahora otro engaño de Rusia, Rusia, Rusia?», dijo el presidente. Biden incluso vertió alguna lágrima al hablar de medio centenar de niños indocumentados que están bajo custodia del gobierno federal y a cuyos padres ha sido imposible hallar. Según dijo el presidente, «a esos niños los traen aquí los coyotes y los cárteles, y son traídos aquí y es fácil usarlos para entrar a nuestro país. Ahora tenemos una frontera más fuerte que nunca». Tras este debate, la suerte está echada. Poco podrán hacer ya los candidatos aparte de dar mítines hasta el 3 de noviembre. La mayoría de encuestas en medios, como la de CNN o ABC, dieron a Biden por ganador del debate. Otros, como Fox News, le otorgaron la victoria al presidente. En realidad da igual. Estos cara a cara poco influyen sobre el resultado final. Hace cuatro años los ganó todos por goleada Clinton, y acabo perdiendo la presidencia. Hubo un momento en que Biden echó mano del reloj, mirando la hora. Dicen que un gesto similar en un debate le costó la presidencia a George Bush padre en 1992. A Biden se le dejó pasar. Los espectadores ya estaban lo suficientemente sorprendidos con que el debate estuviera acabando sin gritos ni insultos.
23-10-2020 | Fuente: as.com
La guerra de selecciones por Luka Romero ha comenzado
Como avanzó IB3, Molina se reunió el pasado martes en Mallorca con el futbolista y su padre. La idea del chico sigue siendo jugar con la Albiceleste.
23-10-2020 | Fuente: abc.es
La victoria oficial de Luis Arce en Bolivia, entre festejos y protestas
Cerca a las nueve de la mañana, hora boliviana, los Tribunales Electorales Departamentales de toda Bolivia terminaron el escrutinio de las actas de votación. El Movimiento al Socialismo (MAS), partido del expresidente Evo Morales, ha sumado el 55,9 de preferencia. Mientras que su principal oponente, el candidato de Comunidad Ciudadana, Carlos Mesa, alcanzó el 28,8 del total de votos. En los últimos días varias organizaciones afines al MAS han proclamado como virtuales ganadores de las elecciones a Luis Arce y David Choquehuanca. Este sábado se tiene previsto un festejo cultural en la ciudad de El Alto, región considerada uno de los bastiones del partido de Morales, para proclamar a los futuros gobernantes. Sin embargo, ese mismo día, se desarrollará un paro cívico en rechazo a los resultados de las elecciones. La determinación surgió un día después de que el Comité pro Santa Cruz denunciara fraude y pida al Tribunal Supremo Electoral (TSE) la suspensión del cómputo nacional. Los principales contrincantes del MAS, Carlos Mesa y Luis Fernando Camacho, por separado, reconocieron su derrota y aseguraron que se deben esperar los resultados oficiales, datos que el TSE presentará esta tarde. Carlos Mesa, candidato por la alianza de Comunidad Ciudadana (CC) señaló que cumplirá con fuerza su rol de principal fuerza de oposición al futuro gobierno de Arce. Días previos al plebiscito del pasado domingo, existió una fuerte presión por parte de políticos y gente que rechaza al MAS, para que Camacho declinara a su candidatura, a fin de evitar que el partido de Evo Morales regrese al Gobierno. Esa postura apuntaba al denominado «voto útil» que beneficiaría la postulación de Mesa, quien de acuerdo a las encuestas y las fallidas elecciones del 2019, se perfilaba como el candidato con más posibilidad de ganar a ese partido. Camacho consiguió un notorio primer lugar en Santa Cruz, su región de origen, con casi la mitad del apoyo de los electores, sin embargo se acuerdo a los resultados del cómputo final, solo alcanzó a un 14% se votación. Marco Antonio Pumari, exlíder cívico de Potosí, no logró respaldo ni en su tierra porque su agrupación Creemos sólo alcanzó  un 2,79%. El propio comité cívico potosino le pidió declinar su candidatura para no dispersar el voto, pero no respondió a la solicitud.  El cruceño Luis Fernando Camacho y el potosino Marco Pumari, considerados como los dos principales símbolos de la lucha cívico-ciudadana que derivó en la renuncia de Evo Morales al poder, después de casi 14 años, quedaron mal parados tras los resultados de los comicios, atribuyéndoseles el retorno del MAS. Primera fuerza Después de los resultados oficiales de los comicios, el partido azul no solo será el partido gobernante por el periodo 2020-2025, sino se constituye en la primera fuerza en la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP). No obstante, no logró los dos tercios que ostentó por dos gestiones  continuas.  En la Cámara de Senadores el partido azul obtuvo 21 de 36 escaños (para conseguir los dos tercios necesitaba 24 legisladores). En la Cámara de Diputados logró 73 de 130 escaños (necesitaba 86 para llegar a los dos tercios). Esta representación le permite al MAS aprobar leyes, pero  deberá consensuar o hacer pactos para  designar autoridades, aprobar juicios de responsabilidades e incluso plantear modificaciones a la Constitución Política del Estado.  
23-10-2020 | Fuente: as.com
Elecciones de Bolivia 2020, en vivo: el MAS gana en todos los departamentos salvo en tres
Sigue en vivo y en directo las elecciones de Bolivia 2020. Estadísticas, resultados y más sobre las elecciones tras el triunfo de Luis Arce, de MAS.
23-10-2020 | Fuente: abc.es
Debate Trump-Biden: un duelo que acaba en tablas y podría beneficiar al candidato demócrata
El esperado debate final entre Donald Trump y Joe Biden , mucho más ordenado y tranquilo que la pelea en el fango en que se convirtió el primero, concluyó sin que ninguno de los dos contendientes se pudiese dar como claro vencedor, algo que podría beneficiar, a priori, al favorito en las encuestas, que es el aspirante demócrata. Pero las espadas siguen en alto. Con la decisión de cerrar el micrófono del contrincante durante la exposición inicial de cada bloque temático, cada candidato pudo desarrollar sus argumentos sin temor a ser interrumpido. Pero además, los dos se mostraron más comedidos en el tono, en especial Trump, que en el duelo anterior era quien más interrumpía y el que marcó el clima de agresividad reinante. Ahora sí pudieron elaborar sus discursos y mostrar de forma nítida ante los estadounidenses cuáles son sus políticas. Desde la actitud frente a la pandemia hasta la política exterior o el cambio climático, Trump y Biden dejaron patente que su visión del país son como la noche y el día. Este ambiente de relativa moderación benefició al candidato demócrata, al que se veía mucho más cómodo que en el primer cara a cara, cuando le costaba zafarse de las constantes interferencias de su rival. En este debate Biden pudo mirar repetidamente a cámara para lanzar sus mensajes directamente a los ojos de los electores. Como cuando en el primer bloque, respondiendo a la afirmación de Trump de que en EE.UU. están «aprendiendo a vivir» con el Covid, él afirmó que «la gente está aprendiendo a morir» con el virus. El tono sosegado no significa que no se mostrasen pugnaces y que no se dieran mutuas dentelladas. Los momentos más tensos del debate probablemente llegaron cuando se acusaron de corrupción. Trump atacó a Biden por los negocios de su hijo Hunter, diciendo que «Joe obtuvo tres millones y medio de dólares de Rusia que vinieron a través de Putin, mientras que Biden sacó a relucir las informaciones que dicen que apenas pagó solo 750 dólares de impuesto sobre la renta el año que ganó las elecciones y le reprochó que no hicieras públicas sus declaraciones fiscales. «¿Qué estás escondiendo?», le espetó. Sin embargo, no parece que esas denuncias fueran a calar más allá de los ya convencidos. En el caso de Trump, se mostró más efectivo a la hora de echar en cara a Biden que durante los ocho años en que fue vicepresidente con Barack Obama no resolviera los problemas que ahora promete que va a solucionar. «Él no hizo nada» y »nos dejaste un caos», fueron algunos de sus dardos. Incluso, al ser atacado por la separación de niños inmigrantes, el actual presidente replicó que las jaulas en que se ha visto a menores proceden de la administración anterior: «¿Quién construyó las jaulas, Joe?», preguntó sin obtener respuesta. Del Covid al racismo La gestión de la pandemia, con más de 220.000 muertos por el Covid en EE.UU., era de entrada uno de los puntos débiles de Trump, a pesar de que trató de explotar su reciente recuperación de la enfermedad y jactarse de que ahora es «inmune». Y en cuanto a la cuestión racial, sonó ciertamente excesivo que dijera que era el presidente que más ha hecho por los afroamericanos desde Abraham Lincoln y al afirmar: «Soy la persona menos racista en esta sala». Eso incluía, por supuesto, a la moderadora, la periodista Kristen Welker , de raza negra. Biden, por su parte, consiguió mostrarse como un candidato firme y moderado, alejado de las políticas socialistas del ala izquierda del partido. Así fue cuando marcó distancias con el modelo de sanidad pública universal que defiende Bernie Sanders y apostó por su propio «Bidencare». También estuvo sólido al cuestionar la política exterior de Trump, en especial hacia Corea del Norte, denunciando su trato con un «matón» como Kim Jong-un y comparando este acercamiento con la política de apaciguamiento con Hitler mientras empezaba a invadir Europa. En definitiva, el candidato demócrata aguantó, sin cometer ningún desliz de importancia y sin que la voz le temblara más que dos o tres veces. En general se mantuvo en su sitio y ofreció una imagen solvente. Hacia el final del debate consultó su reloj (algo por lo que fue criticado George Bush padre en un debate con Clinton y Ross Perot en 1992, al parecer aburrido), pero lo hizo de manera tan ostensible que no parecía que se le estuviera haciendo largo, sino que realmente quería controlar su tiempo. El aspirante a la reelección, aunque siempre quiso decir la última palabra en que cada diálogo, demostró que también sabe debatir sin torpedear constantemente al adversario. Pero ninguno de ellos dio la puntilla al contrario. Siendo Trump el «underdog», como llaman en EE.UU. al que va por detrás en la carrera, que el debate acabara en empate y que las cosas sigan como hasta ahora se supone que beneficia a Biden. El presidente habría perdido una oportunidad para acercarse al exvicepresidente. Pero las elecciones, como se demostró en 2016, son impredecibles. Además, hay decenas de millones de electores que ya han ejercido su derecho a través del correo o del periodo de votación anticipado. La solución, a partir del 3 de noviembre.
23-10-2020 | Fuente: as.com
Elecciones de Bolivia 2020, en vivo: a punto de finalizar el recuento de los votos
Sigue en vivo y en directo las elecciones de Bolivia 2020. Estadísticas, resultados y más sobre las elecciones tras el triunfo de Luis Arce, de MAS.
23-10-2020 | Fuente: abc.es
Un funcionario cercano a Trump se reunió con Jorge Rodríguez en septiembre en México
El exfuncionario de la Administración estadounidense, Richard Grenell, cercano al presidente Donald Trump, se reunió con el exministro de Comunicación de Venezuela, Jorge Rodríguez, el pasado septiembre en México para facilitar una transición pacífica del poder en el país latinoamericano, según el diario «The New York Times», que cita a una fuente de la Casa Blanca. Grenell se encontró con Rodríguez, que ahora es candidato a la Asamblea Nacional, cerca de la ciudad de México, el pasado 17 de septiembre, una información que no ha sido confirmada oficialmente por la Casa Blanca. El diario apunta que no hay ninguna evidencia de que el viaje del cercano aliado de Trump hubiera surtido ningún efecto ni de que el presidente venezolano, Nicolás Maduro, hubiera «considerado repentinamente dejar el poder». Grenell ha trabajado en la Administración estadounidense como embajador en Alemania, director interino de Inteligencia Nacional y recientemente como enviado de Estados Unidos para las negociaciones de Kosovo y Serbia. El NYT recuerda que una eventual decisión del presidente venezolano en este sentido supondría una gran victoria en política exterior para Trump, que sería especialmente bienvenida en la recta final de la campaña electoral de las elecciones presidenciales del próximo 3 de noviembre. De acuerdo a una persona involucrada en la planificación del viaje de Grenell, la reunión tenía el objetivo, al menos en parte, de negociar la liberación de ciudadanos estadounidenses detenidos en Venezuela, algo negado por la Casa Blanca y el propio Grenell. Desde su llegada al poder, el presidente estadounidense ha presionado a Venezuela y su presidente, y en enero de 2019 reconoció oficialmente al jefe de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, como presidente interino del país, a la vez que pidió a Maduro que abandonara el poder. Su postura contra Maduro le valió a Trump la simpatía de los votantes más cercanos a la línea dura así como el apoyo de muchos votantes latinos de Florida, un estado clave en la carrera presidencial. Un alto funcionario de la Administración Trump no identificado por el diario aseguró que esta reunión eludió los canales diplomáticos habituales con el objetivo de intentar lograr una victoria política para el presidente en víspera de los comicios.
23-10-2020 | Fuente: abc.es
La moderadora Kristen Welker, la estrella de la noche del debate presidencial
La periodista Kristen Welker fue la encargada de moderar el último debate presidencial en Estados Unidos y su desempeñó la llevó a ser la más elogiada de la noche en las redes sociales, aunque le ayudó el hecho de que el presidente estadounidense, Donald Trump, estuviera mucho más contenido y de que se pudieran silenciar los micrófonos. Incluso Trump, que critica regularmente a la cadena NBC News -donde trabaja Welker- y la había acusado de ser «terrible e injusta» con él, alabó al terminar el debate el trabajo que hizo la moderadora, al considerarlo «muy profesional». «Por cierto, respeto mucho la forma en la que está manejando usted esto, tengo que decirlo», le dijo también Trump a Welker en mitad del cara a cara con el candidato demócrata, Joe Biden, celebrado en Nashville (Tennessee). Welker fue la segunda mujer negra que ha moderado un debate presidencial en la historia de EE.UU.: la primera fue Carole Simpson, que lo hizo en 1992. La periodista, de 44 años, que es corresponsal de NBC News ante la Casa Blanca desde 2011, preguntó a los candidatos sobre inmigración, racismo, cambio climático, la pandemia de Covid-19 y la integridad de las elecciones, entre otros temas, y el debate transcurrió de manera mucho más fluida que el celebrado hace casi un mes. El moderador de ese primer cara a cara en Cleveland (Ohio), el periodista Chris Wallace, confesó este jueves que le daba envidia el intercambio que le tocó moderar a Welker, mientras que el suyo estuvo plagado de interrupciones, la mayoría de Trump. «Estoy celoso, me habría gustado moderar ese debate», dijo Wallace en declaraciones a la cadena donde trabaja, Fox News. Se esperaba que este debate fuera más civilizado porque la Comisión de Debates Presidenciales -los organizadores del encuentro- había anunciado que silenciaría los micrófonos de los candidatos en determinadas partes para evitar el caos. Al inicio de cada uno de los seis temas, cada candidato tenía dos minutos para exponer sin interrupciones sus argumentos, mientras su rival tenía el micrófono apagado, algo que celebraron muchos usuarios en las redes sociales. «Debo admitir que el hecho de que hubiera un botón de silenciar y el tener a una buena moderadora hizo que fuera agradable ver el debate», escribió un usuario llamado Mike Watson en su cuenta oficial de Twitter.
23-10-2020 | Fuente: abc.es
El voto anticipado en EE.UU. rompe récord y supera ya al de 2016 con más de 48 millones
Más de 48 millones de estadounidenses han votado ya de forma anticipada, una cifra que superó este jueves, cuando todavía quedan 12 días para los comicios, a los 47,2 que lo hicieron en 2016, hace cuatro años. En total, 48.674.556 estadounidenses habían acudido este jueves a las urnas según datos de los estados recopilados por «U.S. Elections Project», de los cuales 14.452.729 lo habían hecho presencialmente y 34.221.827 por correo. Además, según el recuento del The Washington Post, 23 de los 50 estados del país han superado ya los votos anticipados de 2016. Estos datos apuntan a un gran incremento del voto anticipado ya sea debido a la pandemia del coronavirus o al entusiasmo que ha desatado la actual elección entre el presidente, Donald Trump, y el demócrata Joe Biden. En las elecciones de 2016 hubo una participación total del 55,7 %, es decir algo más de 136,6 millones de votos. Los más de 48 millones de votos registrados este jueves indican que ya se ha cubierto un 35 % de la participación total de 2016 y auguran, de nuevo, un aumento significativo este 2020. Entre los estados con una mayor afluencia a las urnas están Texas con 5,9 millones, California con 5,1 y Florida con 4,2. El caso de Texas es especialmente significativo ya que esos 5,9 millones de votos a la fecha representan un 65,8 % de la participación total en 2016, lo que muchos consideran un indicador de movilización del votante demócrata. Otros estados que se auguran disputados este 2020 como Carolina del Norte o Georgia registran un 51,1 % y un 54,2 %, respectivamente, de su participación total en 2016. La participación en las elecciones de EE.UU. es tradicionalmente baja y no supera la cota del 60 % desde que en 1968 el republicano Richard Nixon se hizo por primera vez con la Casa Blanca.