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Noticias de elecciones

30-11-2020 | Fuente: abc.es
El centro-derecha derrota a Bolsonaro en las municipales de Brasil
El centro-derecha asestó una dura derrota al presidente brasileño Jair Bolsonaro en las elecciones municipales del país. La jornada también deparó un golpe al Partido de los Trabajadores (PT) de Lula da Silva. Los dos líderes más importantes del país perdieron en São Paulo y en Río de Janeiro, y en otras capitales clave, como Recife y Porto Alegre. En São Paulo, la capital económica, fue reelegido el joven socialdemócrata Bruno Covas con 60% de los votos, que se abanderó como el contrapunto al «negacionismo» de Bolsonaro. «Restan pocos días para el negacionismo y el oscurantismo. São Paulo le dijo sí a la ciencia y a la moderación», anunció Covas en su discurso de victoria. A sus 40 años y tras superar un cáncer de estómago del que se trató despachando la agenda de la alcaldía desde su habitación en el hospital, Covas se destacó en los comicios como una promesa del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), del expresidente Fernando Henrique Cardoso, un grupo que venía debilitado de los confrontos con el PT. «Es posible hacer política sin odio», afirmó el joven economista, que es nieto de una de las figuras históricas de ese partido, el exgobernador de São Paulo, Mario Covas. Bruno, que luce un aspecto debilitado tras ocho sesiones de quimioterapia, escondió en la campaña las fotos de hace dos años en las que apoyó a Bolsonaro en su candidatura a la presidencia. «Es muy temprano para prever (la elección del 2022), pero si el gran derrotado de 2018 fue el centro, el gran derrotado del 2020 fue el radicalismo», dijo refiriéndose a Bolsonaro, pero también a su oponente en la disputa, el filósofo de izquierda, Guilherme Boulos, que es también el principal líder del Movimiento de Trabajadores Sin Techo (MTST). La derrota de Boulos, sin embargo, tuvo cierto sabor a victoria, pues de un candidato desconocido en el comienzo de la campaña, fue creciendo hasta llegar al segundo puesto y terminar con el 40% de los votos. Tras estas elecciones, Boulos, de 38 años, ha ganado relevancia en la izquierda frente a la falta de nombres del desgastado PT. Su Partido Socialismo y Libertad (PSOL) nació de una disidencia del PT en el primer año de gobierno, tras descubrirse los primeros indicios de corrupción. En Río de Janeiro, Eduardo Paes, también de centro derecha, derrotó con el 64% de los votos al actual alcalde de la ciudad, Marcelo Crivella, pastor evangélico de la conservadora Iglesia Universal, que contaba con el apoyo de Bolsonaro. Un dato significativo de estas elecciones fue la abstención. De los 38,3 millones de votantes que fueron convocados para elegir alcaldes en segunda vuelta, el 29% decidió no acudir a las urnas, pese a que la ley brasileña prevé el voto obligatorio. Este alto índice es mayor que el anterior, que llegó al 21%, en parte por la pandemia y un rebrote en el número de casos de Covid-19 en el país, pero también por un desencanto con los políticos.
30-11-2020 | Fuente: abc.es
La extrema derecha alemana, hundida en las encuestas, hará campaña con un programa social
Ha bastado media legislatura en el Bundestag para que el partido antieuropeo y antiextranjeros Alternativa para Alemania (AfD) toque techo y comience un descenso en picado. Según el último sondeo del Instituto?Forsa, solo obtendría un 7% si hubiera elecciones hoy mismo, su peor resultado desde julio de 2017 y lejos del 15% que disfrutó en el momento más agudo de la crisis de los refugiados. Una vez encauzada la situación migratoria y en medio de una pandemia global ?en la que Alemania compra vacunas junto con el resto de socios europeos para obtener así mejores condiciones de mercado? su oposición sistemática a Bruselas es percibida como tendencia suicida. Además Bruselas ha dejado de ser un ente abstracto, lejano y oscuro para muchos descontentos desde que la cristianodemócrata (CDU) Ursula von der Leyen preside la Comisión y hace periódicas y cristalinas declaraciones en alemán explicando la política comunitaria, que muchos seguidores de AfD han descubierto como no tan lejana como creían. El partido ha intentado reaccionar a esta decadencia y ha celebrado este pasado fin de semana un congreso presencial en Kalken, con 600 delegados y con el objetivo de recuperar la iniciativa política gracias a una batería de promesas electorales de carácter social. A la espera de los efectos demoscópicos de ese giro, al que se ha plegado con obediencia el ala más liberal del partido, el congreso ha evidenciado la ruptura manifiesta entre una serie de familias políticas formadas por matrimonios de conveniencia y que no superan el test de estrés ideológico. Este congreso ha sido el escaparate de la división entre los líderes de las facciones «moderada» y «el ala» (Die Flügel). Gestos «moderados» Hace solo un año, AfD se habría convertido en el partido más fuerte en los Bundesländer orientales, donde radica su facción más extrema, liderada por Björn Höcke, líder de Turingia. Pero esa era dorada ha sido también fugaz. AfD ha pasado del primer lugar en las encuestas al tercero. En los mismos distritos en los que en octubre de 2019 obtenía el 24% de los votos, un 1% por delante de la CDU de Merkel, hoy apenas roza el 18%, tras una CDU con el 30% y Die Linke (La Izquierda) con el 19%. Los socialdemócratas del SPD han revivido en el este alemán con hasta un 13% del voto, mientras AfD se hunde en las trifulcas entre sus componentes. El grupo parlamentario ha expulsado recientemente a su portavoz de prensa Christian Lüth después de unos comentarios «inhumanos» sobre los inmigrantes en un documental de televisión. En mayo, la ejecutiva nacional retiró la membresía del ex presidente del estado de Brandeburgo, Andreas Kalbitz, por sus pasados y no confesados contactos con grupos neonazis. Kalbitz fue el artífice del 24% obtenido en las regionales de Brandeburgo, el Land que envuelve Berlín, y se ha llevado con él sus votos. A escala federal, las encuestas más favorables no dan a AfD más de un 11% y desvelan que sus votantes se desplazan con pies ligeros a la CDU, que anota un 35%. Una imagen del congreso de AfD, que contó con 600 participantes - EFE Ese es el motivo por el que el?copresidente moderado, Jörg Meuthen, haya insistido en este congreso en la necesidad de desmarcarse y tomar distancia tanto de movimientos negacionistas, que engrosan sus manifestaciones contra la gestión gubernamental de la pandemia, como de grupos neonazis. Pero las intervenciones de Meuthen han sido interrumpidas por abucheos y por acusaciones de «daños irreparables» al partido. Meuthen, que lleva meses confrontado con los radicales de «el ala», una corriente oficialmente desmantelada pero igualmente presente, ha recriminado a ese sector el que estén tachando de «dictadura sanitaria» a la Alemania actual. «Si fuera una dictadura, no estaríamos aquí», ha defendido, al tiempo que criticaba el hecho de aplicar el término de la ley que en 1933 dio plenos poderes aAdolf Hitler para referirse a la recientemente aprobada reforma de la Ley de Protección de Infecciones para sostener legalmente las restricciones por la pandemia. Tales alusiones «nos hacen atacables», ha advertido. El hombre que hasta ahora mantenía unidas a las diferentes facciones de AfD, A lexander Gauland, de 79 años de edad y cuya familia desea desde hace tiempo que se retire, abandonó el congreso del partido en ambulancia a causa de «una vena sangrante en la nariz», después de una intervención en la que trató de poner orden, acusando por un lado a Meuthen de polarizar el partido y al ala radical de su falta de visión estratégica. Antes de ser evacuado, dejó una vez más unos mínimos cerrados. Casi el 89% de los delegados votó el Concepto Social y los moderados prevalecieron en las elecciones parciales para la junta ejecutiva federal. El presidente federal Tino Chrupalla fijó las líneas de precampaña, de cara a las elecciones de 2021. «Garantizaremos a todas las personas que han trabajado toda su vida, una pensión adecuada», dijo, señalando la «necesaria libertad en el momento de la jubilación, la abolición de las pensiones de los políticos y la previsión de vejez para los autónomo». AfD llevará en su programa electoral un reembolso de 20.000 euros por cada hijo a los padres en forma de contribuciones al seguro de pensiones. La propuesta de una renta mínima universal de 500 euros para los alemanes, a la que optarían solamente los extranjeros con permiso de residencia y que hayan cotizado durante al menos 10 años en el país, ha sido objeto de debate y queda finalmente en abierto. En política de salud, AfD quiere fortalecer los seguros médicos obligatorios y privados, mejorar la atención ambulatoria a los pacientes, reducir el IVA sobre los medicamentos y mantener la atención médica hospitalaria en las zonas rurales. Capitalizar las crisis «como Podemos en España» La vocación social de AfD forma parte de sus principios fundacionales al mismo nivel que su intención de capitalizar el descontento ciudadano por las consecuencias de las crisis. Este es el motivo por el que medios alemanes, como el semanario Die Zeit, se han referido en ocasiones a Podemos como «la AfD de izquierdas en España». Había cierta expectación por saber si esta nueva vuelta de tuerca social molestaba a la presidenta del grupo parlamentario, Alice Weidel, de ideología liberal y que antes de su etapa política trabajó para Goldman Sachs y Allianz Global Investors Europe. La pregunta en directo de un periodista de la cadena de televisión «Phoenix», en los pasillos del congreso de Kalken, tras la que Weidel se levantó e interrumpió la entrevista, se convirtió ayer en uno de los vídeos más difundidos en las redes sociales alemanas. En alusión al protagonismo de la política social en el programa electoral, el periodista intentaba dirimir si lo que en el congreso ha sido definido como «dirección hacia el socialismo patriótico» era comprable con la dirección hacia el «nacional-socialismo». «¿Dirección hacia qué, por favor?», se distanció Weidel, consciente de las connotaciones históricas de la comparación. El reportero respondió que solo había citado un artículo de prensa, sin adoptar su contenido, pero Weidel alcanzó a decir ante el micrófono «esto es indignante», antes de abandonar bruscamente la entrevista y marcharse sin una palabra de despedida. «Sean más amables» El carácter principalmente social del próximo programa electoral ha sido presentado por el presidente de AfD, Jörg Meuthen, como una seña de identidad de la formación política. «No lograremos más éxito apareciendo cada vez más agresivos, cada vez más groseros, cada vez más desinhibidos», ha dicho a los delegados, «es incorrecto mostrar solidaridad con los miembros del partido que disfrutan del papel de provocadores». Su esperanza de recuperación en las encuestas, de cara a las elecciones fijadas ya para el 24 de octubre de 2021, es hacerse con el voto de los perjudicados por las crisis económica causada por la pandemia y de la franja de población que ve su jubilación ya próxima en el horizonte, una jubilación muy recortada respecto a los estándares de hace solo diez años. En la trastienda de Kalkel se ha hablado del aumento del paro que ocasionarán la pandemia y las reconversiones de varias industrias alemanas.
30-11-2020 | Fuente: abc.es
El legado diplomático de Donald Trump
Llegó a la Casa Blanca defendiendo un mayor aislamiento de Estados Unidos en la escena internacional, pero lo cierto es que Donald J. Trump ha tenido una frenética actividad en el plano internacional. Aparte de su guerra comercial con China y su histórica visita a Corea del Norte, el presidente saliente ha colocado el cambio democrático en Cuba y Venezuela como una prioridad absoluta en Washington y ha apoyado sin ningún reparo a Israel en sus largas disputas con los palestinos y los vecinos árabes. El primer presidente que aplicó íntegro el embargo a Cuba Hay presentadas 26 demadas a empresas de todo el mundo por sus negocios en la isla. Cuando Donald Trump abandone la Casa Blanca lo hará como el primer presidente en la historia de Estados Unidos que se atrevió a aplicar íntegramente el embargo al régimen comunista en Cuba. Desde que en 1996 quedara vigente la ley del embargo, todos los presidentes antes de Trump, desde Bill Clinton hasta Barack Obama, suspendieron los títulos III y IV de esa ley, los que permiten entre otras cosas demandar en cortes norteamericanas a empresas extranjeras por explotar por beneficio económico propiedades confiscadas por el castrismo en la isla. Durante años, era una parte impensable del embargo, una ofensa al libre mercado, una penalización drástica que acabaría perjudicando no sólo a empresas españolas como Meliá o Iberia, sino también a estadounidenses. A Trump no le importó. Como no le importó aplicar un embargo íntegro sobre el crudo venezolano , que le ha hecho mucho daño a empresas estadounidenses como Chevron. Para el presidente, según dijo él mismo en varias ocasiones, era más importante la lucha contra los regímenes comunistas de lo que su gobierno bautizó como «la troica de la tiranía», el eje entre Venezuela, Cuba y Nicaragua. Según dijo el propio presidente en un acto en la Casa Blanca unos días antes de perder las elecciones: «Mi Administración apoya a los ciudadanos de Cuba, Nicaragua y Venezuela en su lucha por la libertad. Y trabajamos por ver el día en que este se convierta en un continente completamente libre. Y lo tendremos. Lo tendremos. Va a suceder». El convencimiento de Trump y su equipo es que al firmar un acuerdo diplomático que dio paso al deshielo con La Habana, el gobierno de Barack Obama y Joe Biden le dio un oxígeno al castrismo que le sirvió para incrementar sus injerencias en Venezuela, cuyo aparato de seguridad está completamente intervenido por miles de funcionarios cubanos. De izquierda a derecha, Raúl Castro, Maduro y Díaz-Canel, en La Habana - REUTERS Le va a ser muy difícil al demócrata Joe Biden desandar gran parte del camino ya recorrido por Trump en Iberoamérica. Al haber aplicado toda la ley del embargo cubano, hay ya abiertas 26 demandas en juzgados norteamericanos que afectan a compañías de 14 países, incluido España, pues están afectadas Barceló, BBVA, Iberia, Iberostar, Meliá y NH. Además, con Trump, el departamento de Estado ha aplicado una norma que le permite impedir la entrada a EE.UU. de los empresarios al frente de compañías afectadas porque hacen negocios con propiedades confiscadas por el comunismo en la isla. Esas denuncias ya están en marcha, y los demandantes, ciudadanos americanos, ya se atienen a la ley para exigir una compensación justa por las confiscaciones del régimen comunista. Según el senador Marco Rubio, él mismo de ascendencia cubana, y uno de los posibles candidatos a la presidencia en 2024, «durante 60 años, el régimen cubano ha forzado a millones a vivir en el exilio, desestabilizado a los países vecinos, dado refugio a prófugos de la justicia y a terroristas internacionales, y ha ganado millones traficando con bienes robados. Al iniciar el proceso de implementación del Título III y IV de la Ley Helms-Burton [la que regula el embargo], EE.UU. se asegura que el régimen cubano se hace responsable de sus crímenes, incluido su apoyo a la familia criminal y asesina de Maduro». Los socios de la OTAN gastan hoy mucho más en su defensa Uno de los objetivos de Donald Trump ha sido que Estados Unidos deje de ser percibido como el policía del mundo. En ese aislacionismo populista, el presidente ha cruzado una línea roja -otra- de la que todos sus predecesores se mantuvieron alejados: criticar a la OTAN , la alianza creada tras la II Guerra Mundial para contener el expansionismo soviético. No se ha ahorrado críticas a la mencionada OTAN el presidente, que la ha calificado hasta de «obsoleta». A sus socios en la alianza los ha tildado, con pocas excepciones, de «morosos», y se ha metido con especial saña con Alemania y su canciller, Angela Merkel. El objetivo: que los países que se lo pueden permitir en Europa, inviertan más en su propia defensa, sin depender tanto del amigo americano. Lo curioso es que al término de su primer y por ahora único mandato, Trump ha conseguido un notable aumento en el gasto de defensa de la OTAN. Los motivos son variados, y hay críticos que dicen que el mérito no es de Trump, pero lo cierto es que cuatro años tras su llegada a la Casa Blanca, Europa invierte más, mucho más, en su propia defensa. Cumbre de la OTAN en Bruselas, celebrado en 2017, primer año del mandato de Trump - EFE Según las estimaciones del propio organismo, los aliados de EE. UU. en Europa y Canadá aumentan en 2020 el gasto en defensa por sexto año consecutivo. Cuando Trump abandone la presidencia, Francia y Noruega se se habrán unido a Gran Bretaña, Estonia, Grecia, Letonia, Lituania, Polonia, Rumanía y EE.UU. como países que gastan más del 2% de su PIB en defensa, que es el compromiso adquirido por todos los socios. (España está entre los que menos invierten y por eso Trump ha sido especialmente crítico con el actual gobierno). En abril de 2019, el presidente invitó al Despacho Oval al secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg, y le dijo, ante la prensa: «la OTAN es mucho más fuerte desde que yo soy presidente». El presidente vaticinó entonces que gracias a sus presiones sobre el resto de socios de la Alianza, el gasto de defensa combinado de todos los integrantes sumaría otros 100.000 millones de dólares antes del final de este mismo año. El gasto en defensa de las naciones de la OTAN fue de aproximadamente 1,03 billones de dólares en 2020. Apoyo sin reservas a un Israel que queda muy reforzado Trump no le pidió permiso a nadie para trasladar la embajada de Tel Aviv a Jerusalén. En 1995, el Capitolio, que entonces controlaban los republicanos, decidió que era ya hora de trasladar la embajada de Estados Unidos en Israel de Tel Aviv a Jerusalén, la capital disputada con los palestinos. Bill Clinton congeló la entrada en vigor de la ley que aprobaron, y así la dejaron George Bush y Barack Obama. Estuvo en un cajón hasta que Donald Trump apareció en la Casa Blanca. En menos de dos años, ya había autorizado el traslado, que además vendió, en su estilo, como un gran negocio inmobiliario por lo lucrativo de la venta del edificio en Tel Aviv. El traslado de la embajada era otra de esas cosas que parecían imposibles en Washington, un movimiento que iba a incendiar de nuevo Oriente Próximo, una provocación impensable. Al presidente saliente le importó poco. Cuando lo anunció, dijo: «Sólo he admitido lo que es obvio: que Jerusalén es la capital de Israel». Y en cierto modo le dejó las manos atadas a su sucesor. Joe Biden ya ha dado indicaciones de que no devolverá la misión diplomática a Tel Aviv . Y aquel fue solo un primer paso en una política proisraelí de Trump que ha cambiado para siempre la dinámica entre el estado judío y la comunidad árabe. Los palestinos, ignorados, se han caído de la mesa de negociación. Trump le ha regalado a Israel el reconocimiento pleno de su anexión de los Altos del Golán y ha bendecido las colonias en Cisjordania. De hecho, el plan de paz que presentó hace menos de un año en la Casa Blanca era toda una autorización para anexionarse los asentamientos, resituando las fronteras del futuro estado palestino. El plan ofrecía, eso sí, a los palestinos inversiones de 50.000 millones de dólares para crear un millón de puestos de trabajo y doblar el PIB estimado de Cisjordania y Gaza combinadas. «En el mundo de los negocios, cuando un trato era duro de cerrar, decíamos de él, de broma, que era más difícil que un acuerdo entre palestinos e israelíes, pero ahora a ver qué sucede. Creo que este trato es bueno para todas las partes», dijo entonces Trump. El plan no ha llegado a ningún sitio, pero le sirvió a Netanyahu como excusa para demorar la anexión prevista del 30% de Cisjordania sin provocar un incendio entre sus bases. Netanyahu y Trump, en los acuerdos de paz que firmaron Israel, Bárein y Emiratos Árabes - AFP También ha reforzado Trump a Israel en su pulso con Irán, al sacar a EE.UU. del pacto nuclear, retomar duras sanciones y matar hace un año en un ataque con misiles al general Qassem Soleimani. Sólo por ese apoyo, ha podido Israel matar hace unos días al científico responsable de ese mismo programa nuclear sin temer represalias de consideración. Ese arrojo, le ha permitido a Trump hacer cosas impensables antes, como negociar dos acuerdos diplomáticos insólitos entre Israel y dos naciones árabes, Baréin y Emiratos Árabes Unidos, presentados solemenemente este septiembre como «los acuerdos de Abraham» . Son ambos pequeños estados, pero importantes aliados de Arabia Saudí, que ha sido el objetivo final. Trump sigue intentando firmar un acuerdo entre Jerusalén y Riad antes de irse de la Casa Blanca. La semana pasada estuvo en Arabia Saudí el jefe diplomático de EE.UU. Mike Pompeo con un invitado especial: el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en persona. Según el diputado republicano Mario Díaz-Balart, «en contraste con los fracasos de la administración anterior, que orquestó el terrible acuerdo con Irán y la entrega de millones de dólares a los mulás en Irán, el presidente Trump ha demostrado liderazgo en la zona. «En lugar de apaciguar a los mulás en Irán y trabajar para marginar a nuestro aliado democrático, Israel, el presidente Trump ha unido a nuestros coligados en la región, fortalecido a Israel y hecho que la paz sea más alcanzable», añadió este diputado, que ha sido un gran socio de Trump en el Capitolio.
29-11-2020 | Fuente: abc.es
Maduro, al asalto del Parlamento con una mascarada electoral
Las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre se realizarán en Venezuela «como sea». Esa expresión la ha acuñado la cúpula chavista en todos sus discursos. La cuestionada «fiesta electoral» está a punto de celebrarse en el país caribeño, aunque los más de 20 millones de venezolanos que han sido convocados a las urnas han mostrado cierta abulia por el evento. Sin embargo, el régimen, en su obsesión por controlar la Asamblea Nacional, sigue firme en su decisión de elegir un nuevo Parlamento, a pesar de que una buena parte de la comunidad internacional rechaza rotundamente cómo el Gobierno de Nicolás Maduro promueve unos comicios que no cumplen las condiciones para que sean libres, democráticas y transparentes. Pero Maduro ha dejado claro que no le inquietan los comentarios de la comunidad internacional, especialmente los de la Unión Europea, que propuso en septiembre al régimen aplazar las elecciones seis meses. El bloque comunitario advirtió entonces que, de celebrarse los comicios, esa nueva Asamblea Nacional tampoco recibirá su reconocimiento. Así que el próximo domingo se abrirán los centros electorales, y el 5 de enero, el Parlamento recibirá a 277 diputados que predican la política chavista. Mientras tanto, la oposición que apoya al presidente interino, Juan Guaidó, se ha negado a participar en las elecciones por considerarlas fraudulentas, y reúne esfuerzos para eclipsarlas con una consulta popular que iniciará el 5 de diciembre y culminará el 12. «La elección parlamentaria convocada por el Gobierno y dirigida por el Consejo Nacional Electoral (CNE) no va a cambiar nada la situación actual. Ningún país que no reconoce a Maduro va a aceptar esa Asamblea Nacional surgida de esas elecciones. Y solo será validada por los líderes que apoyan a Maduro. Y él sabe que esas elecciones no legitimarán internacionalmente al Parlamento. Ni Estados Unidos ni la UE lo harán. Y lo que busca es que lo hagan sus aliados, es decir, Irán, China, Rusia y Turquía», dijo a ABC, el economista y director de la encuestadora Datanálisis, Luis Vicente León. Una Asamblea complaciente Tras la victoria histórica de la oposición en las elecciones parlamentarias de 2015, para el chavismo fue difícil reponerse de esa derrota que lo dejó sin el control de la Asamblea Nacional. Desde entonces, la oposición ha legislado bajo amenazas, con sentencias del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y anticonstitucionales, y con obstáculos como la creación de la Asamblea Nacional Constituyente, que restó poderes al legítimo Parlamento y adjudicó a Maduro poderes especiales para que tomara decisiones de carácter legal. «Maduro ha insistido en estas elecciones del 6 de diciembre porque él y Venezuela están excluidos de la Comunidad de Democracias. Él no es reconocido por esa organización, y eso tiene un efecto secundario terrible, que es el cierre del acceso del país al mercado financiero internacional. Entonces, Venezuela y el Gobierno están asfixiados. Y Maduro está desesperado porque necesita recursos, y sus aliados, Turquía, Rusia y China, le han dicho que no le prestarán más dinero, ni negociarán la deuda, porque no tiene la aprobación de la Asamblea Nacional», explicó también a ABC el exdirector del CNE, Andrés Caleca. Según Caleca, Maduro creó hace tres años la Asamblea Nacional Constituyente, «pero no le sirvió de nada, porque después de esas elecciones, que no fueron reconocidas, y se hicieron violando la Constitución y el reglamento electoral, tampoco le prestaron un centavo». De modo que, «Maduro se ha garantizado un proceso electoral que va a tener una Asamblea Nacional absolutamente complaciente». La Constituyente fue creada con la excusa de reformar la Constitución, pero ya Diosdado Cabello , el segundo hombre más fuerte del chavismo y presidente de la ilegítima institución, dijo en septiembre que no propondrán una nueva redacción de la Carta Magna. Desde 2017, la Constituyente se ha dedicado a perseguir a quienes apoyan a Guaidó. La semana pasada, Maduro sugirió al nuevo Parlamento juzgar a los diputados opositores e investigarles por supuesta corrupción. Su propuesta es que sea «con pruebas en la mano» contra el presidente interino y los legisladores que lo apoyan, que son mayoría en la actual Asamblea Nacional. La misma propuesta fue hecha el jueves, en un debate televisado, por la candidata chavista Iris Varela, al asegurar que demandará al TSJ que emita orden de captura contra quienes «pidieron sanciones, traicionaron la patria y hasta solicitaron una invasión extranjera». Sin condiciones ni confianza La poca participación que pudiese haber el próximo domingo estará enmarcada por la desconfianza que tienen los votantes hacia el proceso, hacia el CNE y, en parte, por la presencia desde marzo del covid-19, que ha dejado 101.215 contagiados en el país. «El Consejo Nacional Electoral no es confiable porque no representa a todas las partes, y no fue elegido bajo la constitucionalidad que se establece, sino por el TSJ», agregó León. El CNE ha cometido fraudes en elecciones anteriores, en los que llegó incluso a amañar los resultados, según denuncias de Smartmatic, la encargada de proveer a Venezuela el sistema tecnológico para las máquinas de votación. En este contexto, estas sufrieron un daño irreparable luego que se incendiaran a principios de año las instalaciones electorales, ubicadas en Caracas, así que «las que se usarán ahora para las votaciones nadie las conoce, ni se sabe quién las fabrica, ni su funcionamiento, y los votantes no saben con qué se van a encontrar ese día al elegir a su candidato», dijo por su parte Caleca. La celebración de las elecciones parlamentarias es inminente. Y una vez más, el chavismo ha pasado por encima de la Constitución, violando varios de sus artículos, todos ellos relacionados con el tema electoral. Las denuncias se deben a la modificación del número de congresistas que se elegirán: de 167 a 277; la confiscación de los principales partidos opositores como Primero Justicia, Voluntad Popular, Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo; la creación de un reglamento para elegir a mano alzada a tres diputados indígenas; y que todos los candidatos, afines al Gobierno, se presentarán en los comicios sin haber pasado por unas primarias.
29-11-2020 | Fuente: abc.es
Evan Osnos: «Biden es un hombre mayor y blanco, sabe que no tiene el aspecto del futuro de EE.UU.»
Quedan todavía unas semanas para que el futuro presidente de los Estados Unidos, Joe Biden (Sacranton, Pensilvania, 1942), tome posesión de su cargo, el último paso hacia la cumbre de una carrera política que ha estado acompañada por los golpes de una vida donde no ha faltado el sufrimiento, como recuerda el periodista Evan Osnos en «Joe Biden: Una nueva era» (Península, 2020). Procedente de una familia venida a menos, la biografía de Biden es muy distinta a la de Trump. Su padre, un vendedor de coches que había rozado la fortuna, siempre conservó ese tipo dignidad que suele confundirse con el orgullo, pero que solo es una forma de respeto por uno mismo. Con talento para los deportes, el futuro presidente no fue un estudiante que destacara por sus notas, pero consiguió graduarse en Derecho, casarse con su primera mujer, Neilia Hunter, y tener tres hijos. Como sucede a menudo, el fruto de su alegría fue el de sus penas. Las bofetadas inesperadas, que terminan con los años más felices, son las peores. En diciembre de 1972, mientras iba en coche a comprar un árbol de Navidad, Neilia tuvo un accidente de tráfico, donde murieron ella y su hija. Beau y Hunter, los otros dos niños del matrimonio, quedaron gravemente heridos. Aunque sobrevivieron, el demócrata se hundió en las tinieblas del duelo. Su carrera política despegó en la misma época, cuando se estrenó como senador en 1973, con poco más de 30 años. Juró el cargo junto a una cama de hospital. Biden perdió a su mujer y a su hija en un accidente de tráfico en diciembre de 1972. Sus otros dos hijos, Hunter y Beau, resultaron gravemente heridos, pero lograron sobrevivir Gracias a su paso por el Senado, Biden conoció las bambalinas de Washington y se hizo con una gran agenda de contactos internacionales, una cualidad muy apreciada por Barack Obama cuando le convirtió en su vicepresidente en 2009. Si la ideología es el corazón del político, la estética es su rostro. Entre los dos hombres, destinados a entenderse en los pasillos de la Casa Blanca, mediaban numerosas diferencias, sobre todo generacionales, biográficas. Diferencias que también se palpaban en su manera de hablar, de desenvolverse. El experimento no funcionó mal, aunque tampoco estuvo exento de tensiones. Biden, propenso a las meteduras de pata durante sus discursos, cometió algunos deslices en 2014. En apenas unas semanas, hizo un comentario de tono antisemita -llamó «Shylocks» a los cobradores de deudas, como el personaje judío de «El mercader de Venecia»- y otro que rompía el discurso oficial sobre la política en Siria. En esa ocasión, lamentó que los «aliados» de Estados Unidos en la región -Turquía, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos- eran el principal problema. Como apunta Osnos, su error fue ser honesto. Obama y Biden en la Casa Blanca en 2015 - Reuters Zonas de sombra A pesar del agrado con el que muchos han recibido su victoria, tampoco han faltado las voces que han recordado las zonas más oscuras de su carrera. Durante los años 70, Biden fue uno de los principales opositores al «busing», una práctica que perseguía la integración de los niños blancos y negros en las escuelas. En 2003, votó a favor de la guerra de Irak, una contienda muy criticada porque el argumento que la impulsó -las armas de destrucción masiva- era falso y fue el principio de graves desórdenes en Oriente Medio. Recientemente, el demócrata tuvo que hacer frente a las acusaciones de abuso sexual de su exasistente Tara Read, negando los hechos, además del señalamiento por acoso de otras mujeres. En ese sentido, su conducta, como la de Trump, ha sido muy cuestionada. Durante una conversación con ABC, que se tuvo que celebrar a través de una de esas plataformas que salvan las distancias en tiempos de pandemia, Osnos (Londres, 1973), periodista de «The New Yorker» y ganador del «National Book Award», reflexionó acerca de la vida del político demócrata. También lo hizo sobre la tarea que tiene por delante, después de vencer en las elecciones presidenciales del pasado noviembre, derrotando a Trump. Precedida de varias peleas en el barro, su victoria no ha sido fácil. La misión que tiene por delante, con más de 266.000 muertos por la pandemia y unos 13 millones de personas contagiadas, tampoco lo parece. Frente al «Hacer América grande otra vez» de Trump, el lema de Biden es «América ha vuelto». ¿A qué se refiere? ¿Tiene como objetivo borrar todos los años de su antecesor en el cargo? Creo que Biden se enfrenta a un problema interesante. Necesita ser lo opuesto a Trump, pero no basta, tiene que ir más allá. Trump fue elegido porque hay una serie de problemas subyacentes en Estados Unidos, problemas políticos, económicos y culturales. Biden fue elegido para ser el antídoto de Trump, pero en el momento en que Trump se marche ya no será suficiente, y tendrá que encontrar la manera de gobernar en este contexto tan complicado. Biden nació en los años 40, es un político con un perfil muy diferente al de Obama o al de su futura vicepresidenta, Kamala Harris. ¿Cómo puede conseguir ganarse a los jóvenes? Biden tuvo un gran número de votantes jóvenes, pero no fueron los más entusiastas. Para ellos, es alguien del pasado. No les causa la misma atracción que Obama, que representaba a una nueva generación. Pero creo que Biden puede buscar un tipo de inclusión de lo que la gente joven quiere. Está creando un gabinete muy diverso, con mujeres en posiciones que no han ostentado nunca. De alguna manera, está estableciendo una conexión con las próximas generaciones. ¿Diría que Biden viene del pasado, pero está conectado con el presente? Sí, creo que es correcto. Es un reflejo del presente. Para Biden, el desafío es cómo conseguir que la gente le vea también como una esperanza para el futuro. Sabe que es un hombre mayor, blanco, que no tiene el aspecto del futuro de los Estados Unidos. Y por eso se rodea de personas que se parecen más a lo que va a ser. Me lo dijo en una entrevista: «Quiero tener un Gobierno que se parezca más a América». Por esa razón, ha elegido a Kamala Harris como vicepresidenta. Sí. Kamala Harris es una pieza clave para decir que están haciendo historia. Con ella, quieren demostrar que es posible que haya una mujer en la Casa Blanca, que es posible que haya una vicepresidenta afroamericana, una hija de inmigrantes en el Ala Oeste. Eso no había pasado antes. A la vez, Harris es una fuente de información sobre lo que piensa el país, pero también tiene el papel de transmitir qué quiere hacer la Casa Blanca al público escéptico. Como usted explica en el libro, Biden ha atravesado varios episodios dolorosos en su vida. ¿Cómo le ha repercutido esa experiencia en su manera de hacer política, si lo ha hecho? Creo que esa experiencia, la familiaridad con el sufrimiento, es más que una pequeña característica. De hecho, es la base de la capacidad de Biden para empatizar con el sufrimiento de la gente común. Trump es el hijo de un rico constructor inmobiliario, que le dejó una gran herencia. Vivió en un mundo muy hermético, en el que su fortuna le impidió el fracaso. Biden tuvo una vida diferente. Perdió a su mujer, perdió a su hija, y luego a su hijo [Beau Biden murió en 2015, de un tumor cerebral, a los 46 años]. Así que sabe lo que es preguntarse si puedes seguir adelante. Cuando paso tiempo con él en público, es interesante ver cómo responde la gente. Le paran y le dicen: «He perdido a mi marido, a mi hijo». En esos momentos, actúa más como un psicólogo que como un político. Se para y habla, y esa es una de las razones por las que siempre llega tarde. En un momento en el que Estados Unidos está sufriendo tanto con el Covid, con la economía, eso es algo que la gente quiere del presidente. Biden, acompañado por sus hijos Hunter y Beau, durante un acto de campaña - Archivo ABC Haciendo hincapié en esa fortaleza para superar los golpes, ¿diría que la perseverancia es la principal cualidad de Biden? Biden ve la perseverancia como algo que está en el centro de su vida. Curiosamente, no creció queriendo ser conocido por esa cualidad, porque la perseverancia requiere dolor. Biden cree que está bien fallar, pero siempre y cuando continúes, te levantes del suelo y sigas. En el libro, describo cuando sufrió una lesión cerebral y estuvo a punto de morir. Pasó siete meses fuera del Senado, pero siguió adelante. Creo que hay una lección para los Estados Unidos, que no están acostumbrados a sufrir. Nuestra breve historia ha sido básicamente de crecimiento y logros, y ahora estamos frente al Covid-19 y el colapso económico. También nos estamos enfrentando con nuestra historia racial y sus fracasos. ¿Qué se puede esperar de Biden y su política exterior? ¿Qué supone la elección de Anthony Blinken como secretario de Estado? Una de las cosas que hay que saber es que Bliken y Biden se conocen extremadamente bien. Y eso importa, si te fijas en la Administración Trump, con Rex Tillerson, y en otros ejemplos en los que el presidente y el secretario de Estado no se conocían del todo. Blinken y Biden tiene un conjunto de valores compartidos. Uno de ellos es la creencia de que Estados Unidos solo es fuerte en sus alianzas. Blinken, que después de todo es diplomático de carrera, cree mucho en el valor de la diplomacia. Saldrá al mundo para restablecer las obligaciones de Estados Unidos con la OTAN y con sus aliados y socios de Asia, en lugar de castigarlos con sanciones. Desde España, se sigue con mucha atención lo que ocurre en Venezuela o Cuba. ¿Cree que la Administración Biden tendrá una política dura con ambos regímenes? No creo que sepa lo suficiente para darte una respuesta. Es mejor no especular, porque es un tema delicado. Biden ha estado inmerso en controversias. Se sabe que combatió el «busing», una práctica que buscaba la integración de blancos y negros en las escuelas, y que votó a favor de la guerra de Irak. También le han efectado las polémicas sobre el comportamiento poco ejemplar de su hijo Hunter. ¿Cómo se ha enfrentado a estas dificultades? Biden habla de sus problemas de diferentes maneras. Sobre la guerra de Irak, lo lamenta, porque le parece que fue un error votar a favor. En lo que se refiere a su hijo Hunter, piensa que su ADN contiene una especie de demonio, porque alcoholismo ha sido un gran problema para su familia. Cree que Hunter ha tomado algunas malas decisiones, pero que son un reflejo de su herencia. Hunter se metió en algunos líos, como en los negocios. Para Biden, es difícil presionar al único de sus tres primeros hijos que sigue vivo. Durante los debates, Trump intentó poner el foco en Hunter. Biden le podría haber dicho que qué hay sobre Jared e Ivanka, que son bastante impopulares en el país, porque están trabajando en la Casa Blanca de una manera que viola todas las reglas habituales contra el nepotismo. Pero no quiso hacerlo. ¿Cuáles van a ser los primeros pasos de la Administración Biden, las primeras medidas que va a adoptar? Creo que lo primero que hará será volver al Acuerdo de París, porque es un reflejo de su creencia de lo importante que es abordar el cambio climático y es un gesto para demostrar a los más jóvenes del mundo que Estados Unidos se está tomando en serio el problema. También es una nueva demostración de que cree en la comunidad global y los problemas compartidos. Otro paso será reincorporarse a la Organización Mundial de la Salud, como un reconocimiento del fracaso de Estados Unidos para lidiar con la pandemia y su idea de que las instituciones son necesarias para hacer las cosas de manera más efectiva.
29-11-2020 | Fuente: abc.es
Grover Cleveland, el ejemplo que puede seguir Trump en 2024 para volver a la Casa Blanca
En Estados Unidos se evoca estos días la figura de Grover Cleveland. Se trata del único presidente que, tras perder unas elecciones estando en el ejercicio del cargo, las ganó cuatro años después y logró regresar triunfante a la Casa Blanca. La incógnita sobre el futuro de Donald Trump cuando deje el poder el 20 de enero hace pensar que quizás esté barruntando seguir su ejemplo. Cleveland (Caldwell, Nueva Jersey, 1837), el demócrata que marcó la política estadounidense en las últimas décadas del siglo XIX, es un caso singular en la lista de los presidentes del país, ya que solo él ocupa dos números ordinales, el 22º y el 24º, que se corresponden con sus dos mandatos discontinuos, 1885-1889 y 1893-1897.. Ver Más
29-11-2020 | Fuente: elmundo.es
Miquel Iceta: "No pactaré con nadie que quiera la independencia"
El líder y candidato del PSC a la elecciones del 14-F se presenta como única alternativa a la mayoría independentista 
28-11-2020 | Fuente: abc.es
Etiopía proclama victoria en Tigray tras tomar la capital de la región rebelde
Etiopía aseguró hoy haber concluido «con éxito» la «operación principal» contra las autoridades rebeldes de la región de Tigray al tomar la capital regional, Mekele, después de haber lanzado una ofensiva militar el pasado 4 de noviembre. En un comunicado publicado en su cuenta de Twitter, el primer ministro etíope, Abiy Ahmed, declaró que «el Gobierno federal tiene ahora el control total de la ciudad de Mekele». Según el mandatario, el ejército federal ha tomado «el control del aeropuerto, las instituciones públicas, la oficina de la administración regional y otras instalaciones cruciales». «Con el pleno control de la capital regional, esto marca la finalización de la última fase de la ENDF (Fuerza Etíope de Defensa Nacional, nombre de la Fuerzas Armadas de Etiopía). La policía federal continuará ahora su tarea de detener a los criminales del Frente Popular de Liberación de Tigray (FPLT) y llevarlos ante la Justicia», indicó Abiy. «Ahora tenemos por delante la tarea crítica de reconstruir lo que ha sido destruido, reparar lo dañado, devolver a los que han huido, con la máxima prioridad de devolver la normalidad a la gente de la región de Tigray», agregó el gobernante. No obstante, resulta difícil verificar la versión de uno y otro bando sobre el terreno, ya que tanto internet como las comunicaciones por teléfono permanecen cortadas, y el Gobierno etíope ha restringido el acceso de periodistas a Tigray. La toma de la ciudad de Mekele tiene lugar dos días después de que Abiy ordenase el ataque final contra el FPLT, partido que gobierna la región de Tigray, fronteriza con Eritrea y Sudán, tras una confrontación que llevaba meses latente. El pasado 4 de noviembre, Abiy ordenó una ofensiva armada contra el FPLT en represalia por un ataque cometido contra una base del ejército etíope en esa región. Un día después, el entonces número dos del Estado Mayor del Ejército etíope, el teniente general Birhanu Jula, declaró en una rueda de prensa que habían «entrado en guerra» con el gobierno rebelde tigriña. Abiy dijo hoy que la victoria de las Fuerzas Armadas se logró gracias a la cooperación de los residentes en Tigray, y Mekele y aseguró que se consiguió «sin herir a los civiles y sin causar daños en las infraestructuras y el patrimonio histórico». Este jueves, el primer ministro ordenó al Ejército federal concluir «la tercera y última fase» de su operación para el «establecimiento del orden», y prometió tener «mucho cuidado» para no herir a civiles en el despliegue para tomar la capital de Tigray. Desde el inicio del conflicto el pasado 4 de noviembre, cientos de personas han muerto y más de 43.000 etíopes han escapado al vecino Sudán. Según una declaración del gobierno regional de Tigray, publicada por Tigray Media House, «desde ayer, Abiy Ahmed y las fuerzas eritreas han estado bombardeando con artillería pesada», y hoy lo hicieron «principalmente contra lugares e infraestructuras civiles». Desde que comenzó la guerra, el FPLT ha llegado a lanzar cohetes contra Asmara, capital de Eritrea, aliada de Etiopía, con la intención de internacionalizar el conflicto, y acusa al país vecino de intervenir en el conflicto a favor de Adís Abeba. Fuentes diplomáticas confirmaron hoy a Efe que hubo «fuertes explosiones en la parte central de Mekele y otra explosión en las afueras», así como el ataque a instalaciones pertenecientes al FPLT. El ataque a la capital tigriña tuvo lugar tras la reunión de ayer de Abiy con los expresidentes Joaquim Chissano (Mozambique), Ellen Johnson-Sirleaf (Liberia) y Kgalema Motlanthe (Sudáfrica), enviados por la Unión Africana para mediar en la guerra, aunque el primer ministro rechazó el diálogo como vía de solución. El único diálogo que contempla el mandatario es con «partidos políticos que operan legalmente en la región» y con representantes de la sociedad civil. Hasta la fecha, el primer ministro etíope, ganador del Premio Nobel de la Paz en 2019, ha desoído los llamamientos internacionales a un cese o desescalada de las hostilidades contra el FPLT. Un conflicto étnico Aunque la contienda empezó el pasado día 4, el contencioso de Tigray viene de lejos. Desde su refundación tras la caída del régimen comunista en 1991, Etiopía promueve una política de federalismo étnico, donde supuestamente todas las etnias tienen igual valor y representación. Sin embargo, el FPLT -que representa al 5 % de los 110 millones de habitantes de Etiopía- lideró desde entonces la coalición étnica que conformaba el gobernante Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope (FDRPE). Esa hegemonía duró hasta el nombramiento en 2018 de Abiy, un joven político de origen oromo, como primer ministro, quien quiso extirpar el etnicismo de la política refundando el FDRPE en el Partido de la Prosperidad (PP), del que se desvinculó el FPLT. Tras retrasarse las elecciones generales, que debían tener lugar el pasado agosto, por la covid-19, el FPLT celebró en septiembre comicios parlamentarios regionales, que el Gobierno central tachó de ilegales, de ahí que busque ahora restaurar en Tigray el «orden constitucional». Asimismo, desde el 5 de octubre, fecha en la que teóricamente vencía el mandato de Abiy, el gobierno de Tigray no reconoce la autoridad del Ejecutivo federal.
28-11-2020 | Fuente: abc.es
La extrema derecha alemana pide una renta mínima vital de 500 euros
«La pandemia no puede anular la política», ha justificado el diputado de AfD y copresidente del partido Tino Chrupalla la celebración de este congreso, una reunión en plena pandemia de 600 delegados en Kalkar, un pueblo de 14.000 habitantes en el distrito de Cléveris, Renania del Norte-Westfalia, que ha atraído además a otros tantos manifestantes a las puertas del congreso. «Aquí dentro respetamos todas las normas contra la pandemia, tanto mascarillas y distancia como desinfección e higiene, lo que no puede decirse de la manifestación ahí fuera», presume Chrupalla, que defiende la celebración del congreso por el momento crítico que vive el país. «Se están tomando muchas decisiones, los procedimientos son inéditos, y el partido ha de centrar el mensaje y sincronizar las propuestas. Precisamente por la pandemia hay que seguir haciendo política», insiste. Este partido, cuyo programa es marcadamente antieuropeo y anti extranjeros, se opone a la «política de la bancarrota» que lleva a cabo el gobierno Merkel, para contrarrestar la recesión causada por el coronavirus, y desea erigirse como «defensor de las libertades», frente a las restricciones que tanto el gobierno federal como los Bundesläder imponen en todo el territorio alemán, además de recuper4ar la iniciativa política con una propuesta que está recibiendo críticas de otros particos por su carácter populista: una renta mínima universal de 500 euros. «Se?están?destrozando?vidas,?ya?está?en?marcha?una?ola?de?quiebras, muchas?personas?están?perdiendo?sus?empleos»,?ha recordado Chrupalla, mostrando la disposición de AfD a capitalizar el descontento social por los efectos de la pandemia. Ha instado a?los?delegados?a?observar?estrictamente?las normas?de?seguridad?y?a?usar?mascarillas?para?poder?celebrar adecuadamente?el?congreso. También ha instado a atenerse a las consignas del servicio de seguridad del partido para entrar y salir del edificio de manera segura a pesar de los manifestantes. Los líderes de AfD han ido reiterando las ya sabidas consignas. Alexander?Gauland ha acusado al?ejecutivo?de?utilizar?«propaganda?de?guerra»?para?imponer?su?«dictadura?coronavirus», mientras que Jörg?Meuthen,?representante?de?su?sector? más?moderado, ha llamado a la disciplina de partido y a desmarcarse y diferenciarse de los violentos de las manifestaciones contra las restricciones, así como de cualquier grupo negacionista, «para poder ser tomados en serio y que nuestros argumentos prevalezcan sobre el mosaico de movimientos fácilmente descalificables».? El principal objetivo del congreso, además de recuperar el control del mensaje, es retomar la iniciativa política. Según?un?sondeo?del?Instituto?Forsa,?AfD solo?obtendría?el?7%?de?del?voto si hubiera elecciones hoy mismo,?su?peor?resultado?desde?julio?de?2017?y?lejos?del?15%?que?tuvo?en?el?momento?más?álgido?de?la?crisis?migratoria. Para revertir esta pérdida de relevancia, el partido añadirá a su programa electoral una renta mínima universal de 500 euros mensuales, un ingreso básico d el que serían excluidos en principio los extranjeros y que los alemanes recibirían desde su nacimiento, sin una solicitud ni una prueba de necesidades. «Es concebible que los extranjeros integrados y con derecho de residencia permanente adquieran el derecho a esta renta mínima, si han obtenido ingresos imponibles en Alemania durante al menos diez años y, por lo tanto, pudieron ganarse la vida por sí mismos. Este sería un fuerte incentivo para integrarse en nuestra sociedad», aclara el documento aprobado por la formación.
27-11-2020 | Fuente: abc.es
EE.UU. se refuerza en el Golfo para proteger a sus aliados
Aun cuando se le acaban los días en la presidencia, Donald Trump ha autorizado de forma callada un rearme en el golfo Pérsico que ha pasado desapercibido en medio de sus denuncias de fraude en las elecciones del 3 de noviembre. Las tensiones entre Washington y Teherán, sin embargo, se hallan en un punto álgido, sobre todo por si Trump decide tomar alguna medida de último momento antes de que Joe Biden tome las riendas del gobierno. La semana pasada, el Pentágono autorizó a la Fuerza Aérea a volar un bombardero estratégico B-52 de Norteamérica a Oriente Próximo para «disuadir de agresiones y apaciguar a los socios y aliados estadounidenses». Según rezaba el comunicado del Comando Central en que se anunció.. Ver Más
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