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Noticias de donald trump

22-10-2019 | Fuente: elmundo.es
García Montero critica en EEUU las "políticas que intentan humillar al mundo hispano y despreciar al español"
El director del Instituto Cervantes anuncia que espera inaugurar una sede en Los Ángeles en el último trimestre de 2020 como una respuesta a las políticas supremacistas de Donald Trump 
22-10-2019 | Fuente: abc.es
La ONU investiga si Turquía ha usado armas químicas contra los kurdos
Los investigadores sobre armas químicas de la Organización de Naciones Unidas estudian una serie de denuncias por uso de fósforo blanco por parte de las fuerzas armadas turcas contra la población civil en territorio kurdo de Siria. Según asegura un portavoz de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas, esta está «al tanto de la situación y está recabando información sobre el posible uso de armas químicas». Según el testimonio de varios observadores y periodistas en la zona, Turquía podría haber usado fósforo blanco en la ofensiva que puso entre paréntesis el jueves gracias al alto el fuego negociado por el gobierno de Estados Unidos. El fósforo blanco es legal en combate si se usa como agente incendiario en operaciones militares nocturnas y para crear pantallas de humo durante el día. Su uso contra la población civil está completamente prohibido, porque provoca quemaduras graves. La organización humanitaria Media Luna Roja Kurda ha denunciado que sus médicos han tratado en un hospital en la ciudad de Al Hasaka, a al menos seis pacientes, tanto uniformados como civiles, que aquejan de quemaduras graves similares a las de aquellos expuestos al fósforo blanco. El diario «The Guardian» fue el primero en informar de las investigaciones de la ONU. Niega las acusaciones El servicio informativo kurdo «Rudaw» publicó el jueves la foto de un niño con la cara quemada bajo el titular «los kurdos de Siria acusan a Turquía de usar armas prohibidas contra los civiles». Según la doctora Manal Mohammed, citada en ese informe, las fuerzas armadas turcas usaron el armamento químico en la localidad fronteriza de Ras al Ain. La revista especializada «Foreign Policy» dio credibilidad a esas acusaciones y, tras ver otras imágenes, afirmó que «las fotos de los niños muestran quemaduras horribles provocadas por lo que parece fósforo blanco». Por su parte, el Gobierno turco ha negado que haya empleado armas químicas prohibidas contra la población civil en Siria. «Turquía no tiene armas químicas en su arsenal, todo el mundo lo sabe», dijo el ministro de Defensa, Hulusi Akar. «La información de la que disponemos es que hay grupos terroristas que quieren usar esas armas para luego culpar al ejército turco», añadió, según recoge la agencia turca Anadolu. El día 7 de octubre, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, informó a su homólogo estadounidense, Donald Trump, de que iba a invadir territorio kurdo en Siria. La respuesta de Trump fue retirar las fuerzas armadas norteamericanas de Siria, algo que ha indignado al Capitolio, incluida una mayoría de diputados republicanos, que la semana pasada se sumaron a una resolución de condena contra esa decisión. Los kurdos lucharon durante años junto a EE.UU. para derrotar al Estado Islámico. La semana pasada Trump envió a Ankara a su vicepresidente, Mike Pence, quien el jueves negoció un alto el fuego inmediato por el cual las fuerzas armadas turcas se han replegado a 30 kilómetros de la frontera a la espera de una tregua definitiva. La Casa Blanca se ha comprometido a evacuar a los kurdos de territorio soberano sirio, algo a lo que estos se resisten. Ayer el presidente Trump dijo que no cree que Turquía esté «actuando mal». «Nunca nos comprometimos a proteger a los kurdos durante el resto de sus vidas. No podemos hacerlo. Tienen que defenderse solos», dijo Trump.
21-10-2019 | Fuente: abc.es
Maniobras secretas de la OTAN simulan una guerra nuclear en Europa
Europa vive pendiente del Brexit. Como mucho, los gobiernos alzan la mirada hacia el próximo tramo presupuestario de la Unión o divisan los disturbios en Barcelona como nuevo agente desestabilizador, pero nadie habla en Bruselas de una guerra nuclear en territorio europeo. La OTAN, sin embargo, sí trabaja con ese escenario. Según han destapado medios alemanes y austriacos, la Alianza está llevando a cabo maniobras secretas en suelo alemán y holandés, un entrenamiento de los protocolos a seguir en el momento en que estalle un conflicto nuclear en el que participa el ejército alemán con los Tornado del escuadrón táctico 33 de la Fuerza Aérea germana. Los aviones de combate están estacionados en la base aérea de Buchel, en la región de Eifel, donde según información oficial no confirmada se almacenan armas nucleares tácticas estadounidenses tales como bombas B61 Estos aviones, practican el transporte seguro de armas nucleares desde las reservas subterráneas hasta los dispositivos de lanzamiento de los aviones, así como el alcance de objetivos en los tiempos estipulados en unos ejercicios que llevan por nombre «Steadfast Noon» («Mediodía constante»). En los vuelos de práctica, sin embargo, han volado sin bombas. Además de los bombarderos alemanes, participan en las maniobras aviones italianos que parten de la base aérea militar de Volkel, en los Países Bajos. El experto en armas nucleares Hans Kristensen confirma que la maniobra se lleva a cabo poco después de la llegada de los bombarderos estadounidenses B-52 a Inglaterra, lo que no se considera una coincidencia, al menos por parte de Rusia, y recuerda que el peligro de un enfrentamiento nuclear es más alto ahora que en las últimas tres décadas, desde que EE.UU. rescindió el acuerdo INF sobre el abandono de los sistemas de mediano alcance con base en tierra y con capacidad nuclear, alegando que Rusia lo había estado violando durante años con un sistema de rango medio llamado 9M729 (código de la OTAN: SSC-8). Casi 100 millones de muertos Un equipo de científicos de la Universidad de Princeton, en Estados Unidos, basándose en el armamento con el que cuentan EE.UU. y Rusia, ha simulado las brutales consecuencias de una guerra nuclear en Europa, nada menos que 91,5 millones de víctimas en las primeras cinco horas. La OTAN no ha dado a conocer ninguna información oficial sobre este ejercicio y ni siquiera ha confirmado si había o no armas nucleares estadounidenses en la Base Aérea de Büchel. El sitio, sin embargo, estaba entre los incluidos en un informe de la OTAN publicado en julio por el periódico belga «De Morgen». Otra fue la Base Incirlik en Turquía, algo que se ha vuelto controvertido debido a las relaciones recientemente tensas entre Washington y Ankara, especialmente por la compra por parte de esta última del S-400 ruso y su invasión del norte de Siria. Cuando se le preguntó sobre la seguridad en Turquía de hasta 50 bombas B-61, el presidente Donald Trump dijo el miércoles que «estamos seguros, y tenemos una gran base aérea allí, una base aérea muy poderosa». Mientras tanto, el presidente ruso Vladimir Putin acaba de concluir su propio ejercicio denominado «Trueno 2019», en el que participaron unos 12.000 soldados, cinco submarinos nucleares, 105 aviones y 213 lanzamisiles. La exhibición transcontinental de tres días que concluyó el jueves incluyó el lanzamiento de misiles balísticos y de crucero con capacidad nuclear contra la República Rusa de Komi, la provincia de Arkhangelsk y el extremo oriental de la Península de Kamchatka. El ejército ruso probó el misil balístico intercontinental RS-24 Yars (ICBM), el misil de crucero 3M-54 Kalibr, el misil balístico Sineva y el sistema de misiles de crucero móvil de corto alcance Iskander-K, todos ellos capaces de ser equipados con armas nucleares. También se probó el avanzado sistema de misiles tierra-aire S-400.
21-10-2019 | Fuente: abc.es
Trudeau, la decepción del «niño bonito» de la izquierda
En octubre de 2015, en las elecciones generales de Canadá, Justin Trudeau era la esperanza mundial del progresismo. El populismo nacionalista mostraba ya las uñas, con Donald Trump convertido con un discurso feroz en el líder de las encuestas de las primarias republicanas -que acabaría ganando, como la elección presidencial-, el referéndum del Brexit en camino y la aparición de movimientos similares en el resto del mundo. Trudeau -joven, guapo y carismático- ganó esas elecciones y se convirtió en el muro de contención del centro izquierda frente al populismo, un Barack Obama a la canadiense, con un discurso reformador, cordial, integrador, optimista. Se convirtió de inmediato en un «rockstar» de la política internacional y prometió en su país una política de «formas soleadas». No era más que una actualización del lema que defendió su padre, Pierre Elliott Trudeau, uno de los primeros ministros con más presencia en el poder: Canadá como «la sociedad justa». El país democrático, integrador de minorías, bilingüe, impulsor de los derechos de los pueblos indígenas, en constante expansión de sus políticas sociales, con cobertura sanitaria universal y corrector de desequilibrios económicos es un ejercicio de contraste con su vecino del Sur. Trudeau, el hijo, añadía una imagen impecable, de honestidad, de padre de familia modélico, encantador y comprometido. En 2016, un año después de llegar al poder, tenía un índice de aprobación del 65%. Ahora, cuando se juega su reelección, es del 32%. Podría salir del poder en unas elecciones donde acude en empate técnico con el partido conservador. ¿Qué ha pasado con el «niño bonito» de la izquierda? El desgaste del poder no explica la caída de su popularidad, sobre todo con una economía que ha ido viento en popa en los tres primeros años de mandato. La caída tiene que ver, ante todo, con disparos al pie del propio Trudeau. A comienzos de este año saltó el escándalo de SNC Lavalin, una empresa gigante, basada en Quebec, que había incumplido sanciones a Libia. El Gobierno de Trudeau, y el propio primer ministro, presionaron a la entonces fiscal general -dimitió de su cargo- para que fuera indulgente con la compañía, de la que dependen decenas de miles de puestos de trabajo. El episodio hizo creer a muchos que la «nueva política» de Trudeau se parecía mucho a la vieja: las elites de Toronto-Ottawa-Montreal manejando los hilos del poder en cambalaches entre la política y la empresa. La imagen de Trudeau venía dañada por escándalos anteriores, a los que se trató con cierta indulgencia: un viaje familiar a Bahamas en las Navidades de 2016 costeado por el Aga Khan, dueño de una isla en el archipiélago caribeño; y un desastroso viaje a la India en febrero de 2018, en el que Trudeau se equivocó en todo, desde su gusto exagerado por vestir ropas tradicionales hasta su encuentro con extremistas «sikh». Las acusaciones de corrupción por el caso de SNC Lavalin pesaron más por estar más cerca de la reelección. Después, en plena campaña, surgieron imágenes de un joven Trudeau -y no tan joven, en una de ellas tenía 29 años- con la piel pintada de negro, lo que se considera racista hoy en día en Canadá. El problema no fue solo que aparecieran las imágenes, es que Trudeau también mintió sobre ellas. Después de que se conociera la primera, dijo a los medios que no se había pintado de negro en ninguna ocasión. Al día siguiente, apareció otra y el primer ministro no pudo más que confesar que no sabía cuántas veces lo había hecho. «Es una acumulación de episodios», asegura Graham Fox, presidente del Institute for Research on Public Policy, uno de los principales ?think tank? de Canadá. «Ha sido una erosión gradual de su imagen». Ese cambio de imagen ha quemado la mitad del índice de aprobación del que gozaba Trudeau y ahora hace que peligre su reelección.
21-10-2019 | Fuente: abc.es
Trump recula y el G-7 no se reunirá en su hotel de Miami
El presidente de EE.UU. pensó que le hacía un favor a la nación al alquilarle a su Gobierno, a precio de coste, su hotel en Miami para que se celebrara la cumbre del G-7 entre el 10 y el 12 de junio de 2020. Finalmente, el desagrado que semejante decisión ha provocado en su propio partido ha llevado a Donald Trump a cancelar esos planes apenas dos días después de anunciarlos. Pocas decisiones de Trump, alguien dado a polemizar, han sido tan criticadas. Tan intenso ha sido el rechazo en el Capitolio y el círculos conservadores, que, algo insólito, el presidente ha rectificado. El sábado ordenó a sus subalternos que estudien otras opciones, incluida la residencia presidencial de Camp David, que en 2012 albergó la última cumbre de ese grupo en EE.UU. Aunque la elección del hotel Trump en Miami la comunicó el jueves el jefe de gabinete del presidente, el desistimiento lo anunció este último en Twitter. «Pensaba que hacía algo realmente bueno por nuestro país ofreciendo el hotel Trump Nacional Doral, en Miami, para alojar a los líderes del G-7», dijo Trump, quien confirmó que quería hacerlo «a precio de coste o gratis». I thought I was doing something very good for our Country by using Trump National Doral, in Miami, for hosting the G-7 Leaders. It is big, grand, on hundreds of acres, next to MIAMI INTERNATIONAL AIRPORT, has tremendous ballrooms & meeting rooms, and each delegation would have..? Donald J. Trump (@realDonaldTrump) October 20, 2019 La versión del presidente contradice la de su jefe de gabinete, quien el jueves afirmó que una comisión creada por la Casa Blanca estudió decenas de localizaciones y al final escogió el hotel Trump porque «parece que se hubiera construido para albergar este tipo de reuniones». «A su lado, Camp David parece miserable», dijo Mick Mulvaney sobre la residencia donde han tenido lugar algunas de las cumbres más importantes de la historia de EE.UU. Tras el anuncio, los demócratas advirtieron de que le investigarían por violar el artículo de la Constitución que prohíbe aceptar emolumentos de funcionarios extranjeros sin permiso del Congreso. Al fin y al cabo las delegaciones extranjeras deberían costearse sus propias habitaciones, y eso al final supondría un pago a la empresa de la familia Trump. Organizar el G-7 en la localidad francesa de Biarritz el mes pasado costó 36 millones de euros. Cuidar las apariencias «El presidente no puede aprovecharse de su cargo para enriquecimiento personal», dijo el jueves el candidato demócrata Joe Biden. Lo problemático para Trump es que los republicanos comenzaron a sumarse después. Uno de ellos, el diputado Francis Rooney, de Florida, le recomendó al presidente que, además de cumplir la ley, «cuide las apariencias». «Sería mejor que no elija su propio hotel», añadió. La gota que colmó el vaso fue un duro editorial del Wall Street Journal, referente del Partido Republicano, en el que afirmaba: «El G-7 debe reunirse en otro hotel». Trump compró su hotel en Miami, que tiene campo de golf, en 2013, y lo renovó con 250 millones. Dos años después se celebró allí la gala de Miss Universo, cuyos derechos tiene el presidente. En años recientes el negocio ha registrado pérdidas, según los registros contables, y hace unos meses recibió denuncias de inquilinos picados por chinches.
20-10-2019 | Fuente: abc.es
Erdogan amenaza con «aplastar las cabezas» de los kurdos
Las armas callaron en casi todo el norte de Siria en la segunda de las cinco jornadas de alto el fuego pactadas por Turquía y Estados Unidos. Una calma tensa, marcada por las acusaciones mutuas de violar el acuerdo, se apoderó de esta zona del país que vive desde el 9 de octubre los efectos de la operación «Manantial de Paz» lanzada por los turcos para establecer una «zona de seguridad» que aleje a las milicias kurdas de la frontera. Recep Tayyip Erdogan recordó que para el martes estas milicias deben alejarse a una distancia de 30 kilómetros, de lo contrario amenazó con «aplastar las cabezas» de los kurdos. El presidente turco viajará este mismo día a Sochi donde se reunirá con el presidente ruso, Vladímir Putin, y esa reunión es la que marcará el devenir de la operación ya que es Rusia y no Estados Unidos quien puede coordinar y supervisar el repliegue kurdo. La sorpresiva decisión de Donald Trump de retirar a sus tropas y dar luz verde a Erdogan para atacar a sus exaliados kurdos han cambiado el mapa de Siria después de ocho años de guerra. Los kurdos giraron hacia el Gobierno de Damasco y llegaron a un «acuerdo de emergencia» para intentar frenar a Turquía que ha permitido que en la última semana el Ejército de Siria haya recuperado más terreno que en los últimos dos años de guerra juntos. «Las Fuerzas del régimen están presentes en algunas zonas de la operación antiterrorista turca. Discutiré este asunto con Putin», declaró Erdogan cuando le preguntaron por el futuro de esa zona de seguridad?que espera establecer y en la que ya hay presencia de soldados sirios y rusos, por lo que el exclusivo control turco se antoja complicado. Las fuerzas de Bashar al Assad se encuentran de nuevo en lugares como Manbij o Kobani, de donde llevaban más de cinco años ausentes, y les han recibido con los brazos abiertos, según las imágenes difundidas por los medios oficiales. La operación turca ha provocado hasta ahora la muerte de más de 90 civiles a ambos lados de la fronteras y el desplazamiento de unas 300.000 personas, que huyen de la frontera en busca de un lugar seguro. La lucha contra Daesh también ha quedado comprometida y se han producido varias fugas de milicianos y familiares en los últimos días, según denuncian fuentes kurdas.
19-10-2019 | Fuente: abc.es
La «confesión» de un alto cargo de Trump impulsa el «impeachment»
«¿Me mencionó de pasada el presidente la corrupción relacionada con los servidores del Partido Demócrata? Por supuesto. Sin duda. Pero nada más. Por eso retuvimos el dinero». Esa afirmación, realizada el jueves por el jefe de gabinete de Donald Trump en la sala de prensa de la Casa Blanca, conmocionó inmediatamente a Washington, pues suponía la cándida admisión de que unas ayudas de 400 millones de dólares a Ucrania se habían supeditado el pasado verano a que ese país europeo investigara al Partido Demócrata. Las palabras de Mick Mulvaney dejaron atónitos primero a los periodistas, después a los demócratas y finalmente a la propia Casa Blanca, pues suponían una confesión de los supuestos delitos por los que la Cámara de Representantes del Capitolio investiga a Trump para su recusación («impeachment»). Los demócratas se felicitaron inmediatamente. Uno de los diputados que investigan a Trump en la comisión de Justicia de la Cámara, Eric Swalwell, proclamó: «Tenemos la confesión». Al darse cuenta de las implicaciones últimas de sus palabras, Mulvaney, que en realidad había comparecido ante los medios para anunciar que la próxima cumbre del G-7 tendrá lugar en un hotel propiedad de Trump en Miami, se desdijo. «De nuevo, la prensa ha manipulado mis palabras para seguir con su caza de brujas partidista y política contra el presidente Trump», dijo en un comunicado. «Que quede claro: no hubo ?quid pro quo? para supeditar la ayuda militar a Ucrania a investigaciones sobre las elecciones de 2016». La trama ucraniana se expande según pasan los días. En un principio se limitaba a la petición de «un favor» por parte de Trump al nuevo presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, en una llamada mantenida el 25 de julio: que Ucrania investigara al demócrata Joe Biden, porque cuando era vicepresidente había exigido el despido de un fiscal ucraniano, Víctor Shokin, que había investigado a una empresa energética llamada Burisma en la que era directivo su hijo, Hunter Biden. Ahora, gracias a varias declaraciones de Trump y sus ministros, la trama se extiende a toda una campaña para implicar a Ucrania en las elecciones pasadas y las próximas. La nueva clave son los servidores de correo del Partido Demócrata, a los que Mulvaney se refería en su conferencia de prensa. El presidente está convencido de que el robo de los correos de Hillary Clinton y su partido lo hizo Ucrania y no Rusia, y que los servidores robados están en ese país. El jueves, en declaraciones a los medios en el Despacho Oval, Trump dijo: «Le pregunto al FBI: ¿Dónde están los servidores? Quiero ver los servidores. Dicen que los tiene una empresa cuyo principal dueño es de Ucrania. Es muy importante para este país saber dónde está el servidor». ¿Qué gana el presidente con que esos servidores estén en Ucrania? Desmentir la investigación del fiscal especial Robert Mueller, quien halló que los correos habían sido robados por Rusia, y que por tanto el Kremlin tenía una gran campaña de injerencias para que Trump ganara las elecciones en 2016. Mueller presentó cargos contra 25 agentes, funcionarios y empresarios rusos, pero no halló delito de conspiración en Trump. Órdenes de Giuliani Tampoco es que necesiten los demócratas la admisión de Mulvaney. El pasado jueves testificó en el Capitolio a puerta cerrada el embajador de EE.UU. ante la Unión Europea, que fue parte central en las presiones a Ucrania. Según dijo Gordon Sondland, él hizo lo que le mandó el abogado personal de Trump, Rudy Giuliani: «Obedeciendo al presidente, como es mi obligación, hablé con el señor Giuliani, quien me dijo que el presidente quería un comunicado oficial del señor Zelensky por el cual Ucrania se comprometía a investigar la corrupción en las elecciones de 2016, incluidos los servidores del Partido Demócrata». Eso es precisamente lo que los demócratas quieren demostrar, para elevar al Senado el juicio político para destituir a Donald Trump: que este se aprovechó de su posición y los recursos públicos a su alcance para intentar mantenerse en el poder ganando las elecciones de 2020.
19-10-2019 | Fuente: abc.es
Sin noticias del alto el fuego al norte de Siria
El alto el fuego pactado por Turquía y Estados Unidos no entró en vigor en el norte de Siria. Al menos ocho civiles perdieron la vida, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), en un bombardeo turco en Bab al Jeir, muy cerca de Ras Al Ain, ciudad fronteriza en disputa desde el primer día de la operación ?Manantial de Paz? donde continuaron los combates. El acuerdo hecho público el jueves por el vicepresidente estadounidense, Mike Pence, estableció un plazo de cinco días para que las milicias kurdas se alejen 30 kilómetros de la frontera, pero al no haber tropas de Estados Unidos sobre el terreno el único que podría supervisar y coordinar este movimiento es Rusia. Recep Tayyip Erdogan dejó claro que «si las promesas se respetan de aquí al martes por la noche, la cuestión de la zona de seguridad estará resuelta. Si no, la operación ?Manantial de paz? se reanudará». El líder islamista viajará precisamente el martes a Moscú para entrevistarse con Vladimir Putin y esa será la reunión que marque el futuro de la ofensiva. El texto acordado tras las amenazas de Donald Trump a Erdogan deja demasiadas incógnitas y ha sido interpretado de distinta forma por unos y otros. Mientras el presidente turco insistió en que la zona de seguridad debería «extenderse a lo largo de 444 kilómetros», desde el Éufrates hasta la frontera con Irak, el comandante kurdo, Mazloum Kobani, declaró a la cadena RonahiTV que el alto el fuego que ellos aceptan y el alejamiento de sus hombres solo afecta a los 120 kilómetros que separan las localidades de Ras Al Ain y Tal Abyad, la franja de terreno en la que se centran los primeros movimientos de Turquía y de las facciones islamistas sirias que combaten a sus órdenes. Ante lo volátil de la situación las autoridades kurdas hicieron un llamamiento a «Naciones Unidas, Consejo de Seguridad, la Liga Árabe y especialmente a Estados Unidos, porque se considera mediador en este acuerdo» para que «envíen inmediatamente observadores internacionales con el fin de garantizar el acuerdo del alto el fuego temporal». Erdogan tiene el doble objetivo de alejar a las milicias kurdas de la frontera y de realojar a millones de refugiados sirios que en la actualidad están en Turquía en esa «zona de seguridad» en la que planifican «construir 140 aldeas con 5.000 habitantes en cada una y 10 distritos con una población de 30.000 habitantes en cada uno». Trump frivoliza La operación turca ha provocado hasta ahora la muerte de más de 90 civiles a ambos lados de la fronteras y el desplazamiento de unas 300.000 personas, que huyen de la frontera en busca de un lugar seguro. Pese a la gravedad de la situación Trump, que al comienzo dio luz verde a Erdogan para penetrar en el Kurdistán sirio y abandonó a sus exaliados kurdos, se permitió frivolizar y aseguró que había dejado a kurdos y a turcos enfrentarse en Siria porque eran «como dos niños» que necesitaban «pelearse». Unas declaraciones tachadas de «obscenas e ignorantes» por el ex enviado especial de la presidencia estadounidense para la coalición antiyihadista, Brett McGurk.
19-10-2019 | Fuente: abc.es
Steve Bannon vuelve a las películas para su «cruzada» contra China y Huawei
Una sala de cine privada en Park con la calle 59, en la zona noble de Manhattan, proyecta una película de factura modesta y apenas 50 minutos de duración. Se trata de «Claws of the Red Dragon» («Las garras del dragón rojo»), una versión dramatizada de la detención en Canadá de Meng Wanzhou, la directora financiera del gigante chino Huawei, el año pasado y las tensiones que provocó entre el país norteamericano, China y EE.UU. Más que una película, es un piloto humilde del que quizá algún día saldrá una película o una serie. Pero los espectadores aplauden con entusiasmo cuando aparecen los créditos y todavía con mayor excitación cuando aparece en la sala el productor, Steve Bannon, el que fuera estratega jefe de Donald Trump y uno de los principales muñidores de su ascenso al poder. «Aquí solo hay halcones y súper halcones», dice en referencia a personas con una línea muy dura frente a Pekín. China ha sido una de las grandes obsesiones de Bannon, una fuerza decisiva en el ascenso del ultranacionalismo populista en EE.UU. «Los empleos y las fábricas se fueron a China y ellos nos mandaron sus opiáceos», dice tras la proyección, en una referencia similar a las que suele utilizar Trump, en plena guerra comercial con Pekín. Mucho antes de que Trump tomara el centro de la vida política de EE.UU., Bannon contribuía al caldo de cultivo que permitirá la victoria electoral del multimillonario neoyorquino desde Hollywood. Después de su paso por el ejército y por la banca de inversión, Bannon produjo películas comerciales. Después, ya millonario, se centró en documentales de corte nacionalista y populista y tomó el mando de la principal plataforma mediática de esta ideología, Breitbart. Después de presidir la campaña electoral de Trump, apenas duró unos meses a su lado en la Casa Blanca y ambos acabaron enfrentados. Bannon se dedicó a impulsar corrientes políticas de su agrado por todo el mundo: Jair Bolsonaro en Brasil, Matteo Salvini en Italia o Vox, en menor medida, en España. El año pasado firmó un documental sobre el ascenso de Trump para espolear al electorado republicano en las elecciones legislativas y ahora regresa a las películas con este proyecto sobre China y Huawei, que se emite este sábado en la cadena de noticias conservadora One America News Network. «Es la nueva cadena favorita de Trump», bromea Bannon. Pseudopropaganda La cinta es un ejercicio de pseudopropaganda alrededor de la detención de Meng, su extradición pendiente a EE.UU. y la crisis que provocó en Canadá. Una excusa para su «cruzada» contra China con un guión que a veces parece cómico por la zafiedad de algunas líneas, donde los altos cargos chinos siempre aparecen enfadados y con alegatos obvios: «Esto es Canadá, no la China comunista», dice la fiscal del caso; «los canadienses tienen las manos atadas por la ley», dice un funcionario chino. Todo para mostrar lo «pérfida» que es Huawei, a la que Bannon considera la «tercera pata, la tecnológica» del plan de China para dominar el mundo, junto a Made in China 2025 -un plan para mejorar su capacidad productiva- y la iniciativa la Franja Económica de la Ruta de la Seda para ganar influencia en Asia, Europa y África. «Es más importante cerrar Huawei en EE.UU. que cualquier acuerdo comercial al que se pueda llegar con China», defiende. Para Bannon, el gigante tecnológico es «una fachada del Partido Comunista Chino y del Ejército de Liberación Popular» y con proyectos como esta película -y «remakes» con más fondos que pretende rodar en EE.UU.- busca convencer sobre ello. «Si coges su dinero, pierdes el control», responde en un momento a una pregunta de un periodista de Polonia, donde Huawei tiene mucha presencia. «Son como Hitler, Mussolini o los bolcheviques. No son partidos políticos. Son gángsters».
18-10-2019 | Fuente: abc.es
La Casa Blanca confirma que retuvo ayuda a Ucrania para que investigara a los demócratas
La Casa Blanca confirmó este viernesque retuvo un paquete de ayuda a Ucrania en parte porque quería que investigara la presunta corrupción de los demócratas en las elecciones de 2016, aunque poco después dio marcha atrás y desmintió esa declaración. «¿Me mencionó (Trump) la corrupción relacionada con el servidor (de correo electrónico) del DNC (Comité Nacional demócrata, secretariado del partido)? Absolutamente. No hay duda de ello. Y por eso retuvimos el dinero» que iba a parar a Ucrania, dijo Mick Mulvaney, el jefe de gabinete del presidente Donald Trump, en una rueda de prensa. «La revisión de lo que pasó en 2016 fue ciertamente parte de lo que le preocupaba (a Trump) en relación con la corrupción en ese país (Ucrania). Y eso es absolutamente apropiado», agregó. Mulvaney se refería a la sospecha del presidente de que un servidor del DNC pirateado por agentes de inteligencia rusos y que supuestamente contenía correos electrónicos de la que fuera su rival en las elecciones de 2016, Hillary Clinton, se encontraba en Ucrania, sobre lo que no hay pruebas. Las palabras de Mulvaney han supuesto la primera admisión oficial de que Trump quería conseguir algo relacionado con la política electoral de EE.UU. cuando retuvo los casi 400 millones de dólares en ayuda a Ucrania, algo que forma parte de la investigación para un juicio político contra el presidente. La investigación demócrata previa a un posible juicio político se ha centrado hasta ahora en la posibilidad de que Trump pusiera otra condición para entregar la ayuda: una exigencia para que las autoridades ucranianas indagaran sobre la presunta corrupción en Ucrania del exvicepresidente de EE.UU. Joe Biden y su hijo, Hunter. Trump ha reconocido que presionó al presidente ucraniano, Vladímir Zelenski, para que investigara a Biden y a su hijo, pero ha rechazado haber retenido la ayuda económica para conseguirlo. «El dinero que retuvimos no tuvo absolutamente nada que ver con Biden», insistió este jueves Mulvaney. Tras el revuelo causado por sus palabras, Mulvaney se desdijo en un comunicado y echó la culpa a la prensa: «De nuevo, los medios de comunicación han decidido malinterpretar mis comentarios para promover una caza de brujas parcial y política contra el presidente Trump». «Déjeme ser claro, no hubo en absoluto ningún quid pro quo (expresión latina que significa algo que se recibe como compensación por la cesión de otra cosa) entre la asistencia militar ucraniana y ninguna investigación sobre la elección de 2016», indicó. «El presidente nunca me dijo que retuviéramos ningún dinero hasta que los ucranianos hicieran algo relacionado con el servidor. Las únicas razones por la que retuvimos el dinero fue por la preocupación ante la falta de apoyo a otras naciones y las inquietudes sobre corrupción», sostuvo. «Nunca hubo ningún vínculo entre los fondos y que los ucranianos hicieran algo con el servidor -insistió-, esto es obvio de forma explícita por el hecho de que el dinero de la ayuda se entregó sin que hubiera ninguna acción por parte de los ucranianos respecto al servidor». Desde Texas, adonde se trasladó hoy para dar un mitin, Trump apuntó, en respuesta a una pregunta sobre si había visto la rueda de prensa de Mulvaney, que no la había visto, pero que había oído que él había hecho «un buen trabajo». «Mick es un buen hombre», subrayó Trump. «Tengo mucha confianza en él», zanjó.
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