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Noticias de disturbios

01-01-1970 | Fuente: abc.es
Macri impone a la calle su polémica reforma de las pensiones con un tijeretazo a las jubilaciones
Maurico Macri ganó la batalla y logró imponer su «reforma previsional» o, dicho de otro modo, la tijera selectiva a jubilaciones, pensiones y determinados subsidios. Los alrededores del Congreso se convirtieron en un campo de batalla entre agitadores y manifestantes contra la Policía que tuvo que custodiar el Palacio Legislativo las 24 horas que duró la tensión. El malestar en los sindicatos se tradujo en una huelga inmediata aunque el seguimiento del transporte fue parcial. Los grupos violentos pretendían entrar en el Congreso y reventar una sesión que ya había sido aplazada la pasada semana. De madrugada las cacerolas volvieron a sonar en diferentes barrios. [Relato de un día de furia] Tras doce horas de debate la votación fue favorable a un Gobierno que llegó con los votos garantizados pese a no tener mayoría en la Cámara. 128 frente a 116 negativos y dos abstenciones pusieron punto final a un enfrentamiento que tenía de telón de fondo la protesta en defensa de los jubilados pero también la embestida contra el Gobierno, servida en bandeja de la calle y jaleada desde el kirchnerismo y los grupos de ultraizquierda de la oposición. Adoquines, tirachinas con canicas, morteros de fabricación casera con cocteles molotov, palos y otros objetos para hacer daño dejaron cerca de un centenar de agentes heridos y más de sesenta detenidos. Los periodistas, una vez más, se convirtieron en objetivo de los violentos. La polémica reforma o ajuste venía rebotada de la semana anterior tras ser aprobada por el Senado. Disturbios dentro y fuera del hemiciclo con escenas grotescas como la de ex ministros o candidatos presidenciales saltando por los escaños y amagando con quitarle el micrófono al presidente de la Cámara, Emilio Monzó, sumado a la tensión en el exterior forzaron el aplazamiento de la sesión al lunes. Las escenas en el exterior del edificio se repitieron pero con fuerzas de seguirdad desarmadas por orden judiciales (pelotas de goma y botes de humo autorizados) y en el interior, pese a la tensión, volvió la cordura o algo que se le parecía bastante. Asi, a primera hora de la mañana la reforma salió adelante. No hizo falta, como llegó a pensarse, imponerla con un decreto de necesidad y urgencia. Entre una y otra sesión el Ejecutivo aceptó compensar a los jubilados con un bono, moneda de cambio con la mayoría de los gobernadores peronistas que ratifican de ese modo el voto favorable de sus diputados. Las provincias y sus demandas financieras serán las beneficiadas de un recorte que, según las estimaciones del Gobierno, supondrá un «ahorro» cercano a los cien mil millones de pesos (un peso equivale a algo más de 20 euros). La reforma incide en los jubilados con un mecanismo nuevo para calcular sus ingresos. A partir de ahora se hará de forma mixto y trimestral basado en la inflación y la subida formal de sueldos. Antes la actualización era semestral y se realizaba de acuerdo al IPC y los ingresos de la Administración. A efectos reales esto supondrá, según sus cálculos, un aumento del 5,7 frete al 14 por ciento que venían percibiendo. En el mismo paquete se aprobó que las indemnizaciones por despido tributen. Violencia «orquestada» El presidente Mauricio Macri, con la ley de la «reforma previsional» (jubilaciones y pensiones) bajo el brazo, salió a condenar la violencia desatada en la calle tras su aprobación y la incitación a la misma desde sectores de la oposición. «Fue claramente orquestada», denunció. Macri, en rueda de prensa desde la Casa Rosada, recordó:«Hay 80 policías hospitalizados.. No se puede naturalizar la violencia. Me sorprende no haber escuchado condenas por la agresión a nuestros policías.. Son argentinos, trabajan para cuidarnos», insistía. Asimismo, reconoció «hay dirigentes que justifican la violencia» tal y como se apreció en las intervenciones en el Congreso. En esa línea destacó que «Argentina vive en un clima de paz», algo rigurosamente cierto hasta que se puso en discusión la mencionada ley. El presidente de Argentina, hombre de carácter, fue contundente al advertir lo que todo el país la pasada noche: «Fue premeditado (los disturbios) para evitar que sesionara el Congreso». Molesto pero con firmeza en sus convicciones y decisiones recordó el espíritu democrático de su Gobierno, «la sesión se extendió por 17 horas. La oposición habló 14 y después se votó». El mensaje estaba dirigido para aquellos, en especial lo que queda del kirchnerismo, que suelen gritar en la calle «Macri, basura vos sos la dictadura» En cuanto a las críticas por el contenido de la reforma observó: «Respeto que haya gente que piense que no son buenas. Lo que les pido es que no duden ni un instante en que las proponemos porque les va a ayudar». Comprensivo con «que manifiesten su descuerdo» pidió a los que agitaron la madrugada pasada las cacerolas en su contra que «dejen abierta una ranura (a la esperanza). No se cierren. Dense una oportunidad. Estas reformas nos van a permitir crecer 20 años. Este es el camino, no creo en otro». En sus declaraciones, confirmó la publicación de un decreto de compensación para los jubilados (un modo de reconocer que salen tocados) y les garantizó, «esta fórmula (la ley) les defenderá del peor mal, el de la inflación. Les va a garantizar que siempre van a estar un poco mejor que la inflación y encima les van actualizar (sus ingresos) trimestralmente». Los jubilados se quejan (con razón) de que con la nueva «fórmula» en la primera etapa les recortan las pensiones. Dicho esto, también es cierto que a largo plazo, si se cumplen los pronósticos, les da estabilidad y las mejora. Macri, una vez, defendió su política de transparencia, «no vine a esconder los problemas debajo de la alfombra, vine para resolverlos. Los cambios generan incomodidad pero son necesarios». En alusión a su antecesora, Cristina Fernández y al país devastado que recibió, parodió una de sus expresiones al decir, «yo dije que no sabía hacer magia. Tengo una línea de trabajo y es la que voy a seguir» porque «todo lo que propongo es -aseguró- para abrir una puerta a un futuro mejor».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Kuczynski se escuda en las razones humanitarias para liberar a Fujimori
El indulto concedido al expresidente Alberto Fujimori Fujimori (1990-2000) en la víspera de Navidad ha dividido a Perú y puesto contra las cuerdas al Gobierno de Pedro Pablo Kuczynski. El pasado jueves, el presidente peruano superó una moción de censura en el Congreso -por sus supuestos vínculos con la corrupción de Odebrecht- después de que Kenji Fujimori, hijo menor del exmandatario, promoviera la abstención de 10 congresistas del partido Fuerza Popular. La medida de gracia fue anunciada solo tres días después de la votación, lo que ha desatado las protestas y las sospechas de que se trató de un acuerdo que beneficia a Kuczynski y a Fujimori. Desde la clínica, este último pidió «perdón» este martes por haber «defraudado» a parte de sus compatriotas. Kuczynski, por su parte, en un mensaje a la nación explicó que el indulto «quizás ha sido la decisión más difícil de mi vida». «Se trata de la salud y las posibilidades de vida de un expresidente de Perú que -continuó-, habiendo cometido excesos y errores graves, fue sentenciado y ha cumplido ya 12 años de condena». El presidente peruano agregó que «quienes nos sentimos demócratas, no debemos permitir que Alberto Fujimori muera en prisión. La Justicia no es venganza». Kuczynski fue elegido en la segunda vuelta de las presidenciales de junio de 2016 -frente a Keiko Fujimori, hija mayor del exmandatario y líder de Fuerza Popular- gracias al decisivo apoyo de la líder de la izquierda moderada Verónika Mendoza y al bloque antifujimorista. PKK, como se conoce al mandatario, dijo además que Fujimori «incurrió en transgresiones a la ley, al respeto por la democracia y a los derechos humanos», al mismo tiempo que reconocía que «su Gobierno contribuyó al progreso nacional». Se extienden las protestas Desde que se anunció la medida de gracia no han cesado las manifestaciones en Lima, Ica, Cuzco, Arequipa, Loreto, La libertad o Lambayeque, con gritos como «indulto es traición. Fuera PPK». Las protestas incluso han llegado hasta la residencia de Kuczynski, situada en el distrito de San Isidro. La Policía ha acordonado la manzana que rodea a la vivienda para evitar un encontronazo entre el mandatario y los manifestantes. Otro lugar conflictivo estos últimos días en Lima es la clínica Centenario, donde Alberto Fujimori salió ayer de la unidad de cuidados intensivos. La unidad antidisturbios de la Policía ha colocado un cerco que separa a los simpatizantes de Fujimori y a los manifestantes que protestan contra el indulto. Desde la clínica, Fujimori grabó un mensaje donde pide perdón por vez primera vez, tras ser condenado a 25 años de cárcel por delitos de lesa humanidad, secuestro agravado y corrupción. A sus 79 años, el político dijo que era «consciente que los resultados durante mi gobierno de una parte fueron bien recibidos pero reconozco, por otro lado, que he defraudado también a otros compatriotas. A ellos les pido perdón de todo corazón». El exmandatario también agradeció a Kuczynski el «paso complejo» que ha dado y se comprometió a apoyar la reconciliación del país, en vista de la protesta que ha provocado su liberación en la costa, la sierra y la selva de Perú. Renuncias en el oficialismo La disconfirmidad con el indulto ha causado bajas en el grupo parlamentario oficialista. Alberto de Belaúnde, congresista de Peruanos Por el Kambio (PPK), formalizó ayer su renuncia anunciada el domingo. Gino Costa y Vicente Zeballos, portavoz del grupo, también han informado sobre su salida del grupo, por lo que el partido de Kuczynski se quedará con solo quince legisladores en un hemiciclo de 130 escaños que controla con mayoría absoluta el fujimorismo. La congresista Marisa Glave -del partido de izquierda moderada Nuevo Perú, contrario a la moción de censura- denunció este martes que el Gobierno les engañó al asegurar que no se estaba tramitando el indulto a Fujimori cuando votaron la destitución de Kuczynski. Glave denunció que desde el Ministerio de Justicia «se ocultó información», «se cocinó un acto de impunidad» y que el ministro de Justicia «mintió al país». El bloque de Nuevo Perú de Verónika Mendoza, formado por 10 parlamentarios, se retiró del Congreso minutos antes de la votación contra Kuczynski, con lo que de forma implícita apoyó su permanencia en el cargo. Familiar de una víctima «No estamos ni con la izquierda ni con la derecha, salimos a marchar a las calles por nuestros principios. La sentencia contra Fujimori nos devolvió la dignidad y la fe en la justicia. Ahora PPK atropella a las víctimas y a toda la justicia en el país», señaló a ABC Marly Anzualdo, hermana del estudiante Kenneth Anzualdo, desaparecido en el Cuartel del Ejército en Lima, conocido como «el Pentagonito». Anzualdo consideró «ilegal» el indulto. «Eso tiene que caer si es que hay algo de justicia en este país. Y solo lo lograremos en las calles», concluyó. El sociólogo Alberto Adrianzén indicó por su parte a este periódico que «el presidente Kuczynski se ha debilitado mucho y el fujimorismo será clave en su próximo destino. Todo depende de cómo se comporte Alberto Fujimori, que decidirá lo que haga su hija Keiko, quien lidera la mayoría opositora».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Irán vive las peores manifestaciones antigubernamentales desde 2009
Miles de personas salieron hoy a la calle en las principales ciudades de Irán para conmemorar el final de los disturbios que sacudieron al país en 2009, cuando la reelección de Mahmoud Ahmadinejad como presidente provocó graves desórdenes durante meses. La marcha, convocada cada año y una inequívoca muestra de apoyo al régimen, se produce casualmente después de las inesperadas manifestaciones antigubernamentales que comenzaron el pasado jueves y que continúan de forma discreta. La televisión estatal iraní emitió imágenes de multitudes en la capital, Teherán, y de gente portando pancartas en apoyo del líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei. Con la exhibición de fuerza se busca el contrapunto a los tres días de protestas en diversas ciudades de Irán contra la actual política económica gubernamental, la carestía de la vida y la corrupción. Al mismo tiempo, las redes sociales han dejado constancia de nuevas algaradas en las calles de Teherán y Kermanshah este sábado a pesar de las advertencias policiales de que toda reunión sería declarada ilegal. La agencia de noticias Fars recogía un vídeo en el que unos 70 estudiantes lanzaban piedras a la policía en la universidad de Teherán; en otros vídeos en redes sociales los estudiantes gritaban «Muerte al dictador», en aparente referencia a Jamenei. Las imágenes no han podido ser verificadas. La ola más grande de manifestaciones antigubernamentales que vive Irán desde 2009 empezó el pasado jueves en Mashhad, la segunda ciudad de Irán, con cientos de personas levantándose en las calles contra las difíciles condiciones económicas. El viernes las protestas se extendían hasta a ocho ciudades del país, incluida la capital. En ellas pudieron escucharse consignas contra los ayatolás, el presidente Hassan Rohaní y el líder supremo, Ali Jamenei. Algunos manifestantes pidieron incluso la liberación de presos políticos y el fin de la violencia policial. 52 personas han sido encarceladas según Reuters. En un país en el que los servicios de seguridad son omnipresentes y las protestas abiertamente políticas infrecuentes, los últimos incidentes resultan, por ello, llamativos, a pesar de la limitada participación en los mismos. La propia BBC se hacía eco hoy de un episodio inaudito al desvelar la aparición de un póster en las calles de Teherán con la fotografía de Reza Pahlevi, hijo del último Sha. Los expertos en la región consideran, en cualquier caso, que es muy pronto para hablar del inicio de un movimiento revolucionario en Irán. Motivos detrás de la agitación El estallido de los disturbios refleja el descontento de una parte de la población ante los problemas económicos existentes: el aumento de precios, el paro, la inflación y la presunta corrupción en un país de 80 millones de personas y en el que el índice de desempleo es, según cifras oficiales, del 12,4% mientras que la inflación anual alcanzó el 10% en agosto. Por otro lado están las críticas a la costosa participación de la República Islámica en la guerra de Siria así como en Iraq. En Mashhad no pasaron desapercibidos los cantos de «No por Gaza, no por Líbano, mi vida por Irán», en clara referencia a la intervención de Irán en otros conflictos regionales postergando a un segundo plano los asuntos domésticos. En vídeos colgados en redes sociales se veía a otros manifestantes coreando «Dejad Siria, pensad en nosotros». Desde el inicio de la guerra en Siria, Irán ha sido uno de los más firmes aliados del presidente Bashar al Assad al que han suministrado continuo apoyo militar en su lucha frente a los rebeldes. Aunque aparentemente se trata de revueltas espontáneas, la Guardia Revolucionaria, que encabezó una ofensiva contra los manifestantes en 2009, señaló en un comunicado difundido por los medios estatales que ha habido esfuerzos para repetir los disturbios de ese año. Igualmente el vicepresidente Jahangiri ha acusado a los conservadores de haber organizado el tumulto contra el presidente moderado Rohaní. El ministerio iraní de Interior ha recordado la prohibición de manifestaciones y protestas no autorizadas. Por su parte, Estados Unidos ha condenado la ola de detenciones en Irán. Su presidente Donald Trump no ha tardado en saludar con entusiasmo las manifestaciones y recordado al gobierno iraní a través de Twitter que el mundo está observando.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Al menos diez muertos en las protestas del domingo en Irán
Al menos diez personas murieron durante las protestas que se registraron este domingo en distintas ciudades de Irán, según ha informado este lunes la televisión estatal sin ofrecer más detalles. «En los acontecimientos de la pasada noche, desgraciadamente un total de unas 10 personas murieron en varias ciudades», ha indicado, al tiempo que ha mostrado imágenes de los daños ocasionados por las protestas antigubernamentales. Hasta ahora se tenía constancia de al menos cuatro muertos, dos el sábado en Dorud y otros dos el domingo en Izeh, en las que son consideradas ya las peores protestas en Irán desde las registradas tras las elecciones presidenciales de 2009 que dieron un segundo mandato al entonces presidente Mahmud Ahmadineyad. En cuanto a las dos víctimas del sábado, el Gobierno había acusado a «agentes extranjeros» de estar detrás de ellas, mientras que en lo que se refiere a las otras dos no está claro quien realizó los disparos. «No sé si los disparos de ayer fueron realizados por participantes en la marcha o por la Policía y esta cuestión está siendo investigada», ha indicado a la agencia ILNA el diputado local Hedayatolá Jademi. Mensajes publicados en las redes sociales han llamado a los iraníes a marchar este lunes en Teherán y otros 50 núcleos urbanos, muchos de los cuales han venido registrando protestas en los últimos cuatro días, desde que estas comenzaron en Mashhad, la segunda ciudad del país. Inicialmente, los manifestantes se quejaban de la subida de los precios pero las protestas han degenerado en reivindicaciones políticas. Mensajes de Rohani De hecho, han continuado durante la noche pese a que el presidente iraní, Hasan Rohani, hizo un llamamiento este domingo a la calma. Según dijo, los iraníes tienen derecho a criticar a las autoridades pero advirtió de que los disturbios serán reprimidos. «El Gobierno no mostrará tolerancia hacia aquellos que provoquen daños en propiedades públicas, violen el orden público y creen disturbios en la sociedad», advirtió Rohani en un discurso televisado. Decenas de miles de personas se han manifestado en todo el país contra el Gobierno y la elite clerical iraní, lo que ha provocado advertencias por parte de las autoridades de una dura represión. Hasta ahora, las fuerzas de seguridad han mostrado contención, con la esperanza de evitar una escalada de la crisis provocada inicialmente por la mala situación económica del país y la corrupción. Sin embargo, la ira pronto se volvió contra el clero en el poder desde la Revolución de 1979. De hecho, se han proferido consignas contra el líder supremo de la Revolución, Alí Jamenei. Así, en algunas de las protestas se ha gritado «abajo el dictador» o «Jamenei, avergüénzate, deja al país solo». Durante la jornada del domingo, hubo protestas en Teherán, donde la Policía empleó cañones de agua para dispersar a los manifestantes en el centro de la capital, así como en Shahib Shahr (centro), donde se produjeron disturbios y los manifestantes prendieron fuego a un vehículo policial. Los iraníes también se manifestaron en Sanandaj y Kermanshá, en el oeste; en Chabahar, en el sureste, y en Ilam e Izeh, en el suroeste. Para tratar de contener la situación, el Gobierno iraní ha anunciado que se restringirán temporalmente el acceso a Telegram e Instagram, propiedad de Facebook, mientras que hay algunas informaciones que apuntan a que el acceso móvil a Internet está siendo bloqueado en algunas zonas. Reacción internacional a las protestas Precisamente, este bloqueo de las redes sociales ha sido criticado por el presidente estadounidense, Donald Trump, este domingo. «Irán, el Estado número uno en patrocinar el terrorismo donde se producen cada hora numerosas violaciones de los Derechos Humanos, ha cerrado ahora Internet para que los manifestantes pacíficos no puedan comunicarse. ¡Eso no es bueno!», ha defendido Trump en un mensaje en Twitter. Iran, the Number One State of Sponsored Terror with numerous violations of Human Rights occurring on an hourly basis, has now closed down the Internet so that peaceful demonstrators cannot communicate. Not good!? Donald J. Trump (@realDonaldTrump) 31 de diciembre de 2017Por su parte, defendió en un comunicado posterior que las «voces (de los iraníes) merecen ser escuchadas». «Animamos a todas las partes a proteger este derecho fundamental a la expresión pacífica y a evitar cualquier acción que contribuya a la censura», sostuvo. El ministro de Exteriores británico, Boris Johnson, también se ha pronunciado vía Twitter, asegurando que «sigue los acontecimientos en Irán con preocupación». «Es vital que los ciudadanos tengan el derecho de manifestarse pacíficamente», defendió este domingo. Watching events in Iran with concern. Vital that citizens should have the right to demonstrate peacefully.? Boris Johnson (@BorisJohnson) 31 de diciembre de 2017200 detenidos en Teherán el sábado Según el vicegobernador de Teherán, Alí Asghar Naserbakht, 200 manifestantes fueron detenidos solo el sábado, según la agencia ILNA. El fiscal de la capital, Abbas Jafari Dolatabadi, ha indicado que algunos de ellos han confesado que «se dejaron llevar por las emociones y prendieron fuego a mezquitas y edificios públicos», precisando que se enfrentarán a un duro castigo. La Policía y los Guardianes de la Revolución han aplastado en el pasado con violencia las manifestaciones, si bien en esta ocasión lo que está sucediendo podría provocar mayor preocupación entre las autoridades, puesto que se trata de protestas espontáneas y que carecen de un líder claro. En una aparente respuesta a las propuestas, el Gobierno ha dado marcha atrás en sus planes de subir los precios de los combustibles, ha prometido incrementar las entregas de dinero a los pobres y crear más empleos en los próximos años. El paro juvenil alcanzó el 28,8 por ciento en 2017. «Predecimos que se crearán al menos 830.000 empleos en el nuevo año», dijo el sábado el portavoz gubernamental, Mohamad Baqer Nobajt, en la televisión estatal, sin ofrecer más detalles.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
La represión del Gobierno iraní no consigue silenciar las calles
La represión del Gobierno iraní no consigue silenciar las calles. A pesar de las llamadas a la calma, al menos doce personas murieron en Irán durante el fin de semana en protestas contra las autoridades y más de 200 han sido detenidas, según confirmó la televisión estatal iraní sin aportar más detalles. La agitación de los últimos días representa el mayor desafío al gobierno de Teherán desde los enfrentamientos ocurridos tras las elecciones de 2009. Y plantea la posibilidad de una prolongada inestabilidad ante el descontento de la población. La televisión iraní aseguró que manifestantes armados intentaron tomar el control de algunas comisarías de Policía y bases militares, pero habrían sido frenados por las fuerzas de seguridad. No obstante, un manifestante mató a un policía tras realizar varios disparos contra los agentes durante los disturbios en la ciudad de Najafabad. La escasa información disponible, imposible de contrastar, señala asimismo que el domingo dos personas murieron por disparos no identificados en la localidad de Izeh, en el suroeste del país, y otras dos perecieron en Dorud. La emisora estatal iraní también corroboró la muerte el domingo de seis personas en la localidad occidental de Tuyserkan, a unos 300 kilómetros de Teherán. De acuerdo con otros medios internacionales el número de muertos sería ya de doce. El Parlamento iraní celebró una sesión extraordinaria para evaluar la situación en el país, en la que el presidente, Hasan Rohani, defendió el derecho del pueblo a expresar su opinión sin recurrir a la violencia y prometió «aplastar» a la minoría que está provocando los disturbios. Para el líder iraní, los choques obedecen a problemas internos aunque también acusó a Israel, Estados Unidos y Arabia Saudí de fomentar los tumultos generados en las manifestaciones. La red social Telegram, la más usada y popular entre los iraníes y en la que se llevan a cabo los llamamientos a participar en las protestas, ha dejado por completo de funcionar. También Instagram ha sido bloqueado. A pesar de que resulta cada vez más complicado comunicarse en las redes, los activistas siguen pidiendo, de forma anónima, la continuidad de las manifestaciones, y en diferentes vídeos difundidos en Internet se muestran enfrentamientos entre la policía y manifestantes en distintos puntos del país. Las protestas, que comenzaron el pasado jueves en Mashhad, la segunda ciudad del país, son una reacción a la maltrecha economía del país, a la creciente corrupción y a la subida de los precios de la comida y el combustible. Pero la gravedad de la situación, sin precedentes desde los disturbios que siguieron a las elecciones de 2009, se justifica además por otros motivos. De acuerdo con diversos analistas, son muchos los iraníes que esperaban una evidente mejora de sus condiciones de vida después de que las severas sanciones a las que eran sometidos por su programa nuclear fueran levantadas en 2015, tras el acuerdo con Estados Unidos, China, Francia, Reino Unido, Rusia y Alemania (el llamado Grupo P5+1). Si bien las restricciones que afectaban al sector financiero, de energía y de transportes fueron canceladas en muchos casos, cientos de entidades del país han permanecido en las listas negras americanas amparándose en el presunto apoyo de Irán al terrorismo. La llegada de Trump a la Casa Blanca sólo ha añadido más leña al fuego con el anuncio de nuevas sanciones económicas y la apertura de una estrategia mucho más agresiva contra Teherán. Las políticas económicas del gobierno han traído un desempleo que se sitúa en el 12,4%, según cifras oficiales, y una alta inflación. A ello se suma la falta de inversiones extranjeras. Además, la participación de Irán en la guerra de Siria y en Irak, como parte una estrategia que busca la consolidación de su poder en la región frente a Arabia Saudí, ha supuesto un inmenso gasto que no ha sido entendido por los más críticos. Pero a medida que se han ido extendiendo, las revueltas han pasado a adquirir un carácter más político, llegando a cuestionar el sistema clerical y a su máxima autoridad, el ayatolá Ali Jamenei. Son años de quejas ante el sistema político, económico y social los que han conducido a los ciudadanos a las calles sin simpatizar con ninguna tendencia política en especial. En ciertos sectores de la población, el gobierno de Rohani es contemplado como corrupto, ineficaz y fracasado en su intento de crear un sistema justo en el marco de la revolución de 1979. La disconformidad existente, aunque no alberga la intensidad de 2009, cuando millones de personas tomaron las calles para protestar contra la reeleción de Mahmoud Ahmadinejad como presidente, sí ha evidenciado la desorientación de los políticos ante lo que parece una explosión popular espontánea.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Jamenei atribuye a los «enemigos de Irán» las protestas que registra el país
El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, ha atribuido a la actuación de los «enemigos de Irán» la ola de protestas antigubernamentales que se han venido registrando desde el jueves pasado en distintas ciudades del país, incluida Teherán. «En los últimos días, los enemigos de Irán se han aliado y usado los varios medios que poseen, incluido dinero, armas, política y servicios de Inteligencia, para generar problemas en la República Islámica», ha denunciado Jamenei en su primera reacción a los últimos acontecimientos en el país. «El enemigo siempre está buscando una oportunidad y cualquier fisura para infiltrarse y golpear a la nación iraní», ha añadido, en un mensaje durante un acto público y que ha publicado en su cuenta de Twitter. Así las cosas, Jamenei ha adelantado que hablará a la nación «cuando sea el momento adecuado», ya que tiene «algo que decir sobre estos acontecimientos». Desde el jueves pasado, en Irán se están registrando las protestas más graves desde las que tuvieron lugar en 2009 a raíz de la reelección del presidente Mahmud Ahmadineyad. Las protestas comenzaron en Mashhad, segunda ciudad del país, y se han extendido a otras ciudades, incluida Teherán. La televisión estatal informó este lunes de al menos diez muertos solo el domingo, pero la cifra podría ser superior. Asimismo, durante la jornada del lunes murió un policía por disparos durante una manifestación en la localidad de Nayafabad, según ha confirmado un portavoz de la Policía. Inicialmente, los manifestantes reclamaban mejoras económicas y protestaban contra la subida de los precios, pero en muchos lugares se ha pasado a consignas en contra del estamento religioso que gobierna el país, incluido el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei. Así, en algunas ciudades se han escuchado cantos de «muerte al dictador». El viceministro del Interior, Mohamad Hosein Zolfaqari, ha indicado que «en la mayor parte del país, la situación ha vuelto a la normalidad y con la cooperación de los ciudadanos y los esfuerzos de las fuerzas de seguridad, el resto de inestabilidad en algunas regiones pronto acabará». Al menos 450 personas han sido detenidas desde el sábado en Teherán, donde el presidente del Tribunal Revolucionario de Teherán, el hoyatoleslam Musa Qazanfarabadi, ha advertido a quienes insisten en participar en la violencia de que el castigo será cada vez más duro a partir del tercer día de disturbios. «Cada día que pase, los detenidos en los disturbios se enfrentarán a penas más severas, ya que no serán considerados más como manifestantes sino como alborotadores», ha declarado a la agencia Tasnim.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Al menos mil detenidos en Irán en las protestas contra el gobierno
La ola de protestas que sacude Irán desde hace seis días ha entrado en una fase de violencia y caos, con al menos una veintena de muertos en enfrentamientos, un número indeterminado de policías heridos y la detención de más de mil personas. De acuerdo con la televisión estatal, el lunes se saldó con 9 muertos. Seis individuos fueron abatidos durante el ataque a una comisaría de policía en la ciudad de Qahdarijan cuando intentaban robar armas. Un niño de 11 años y un adulto murieron en la ciudad de Khomeinishahr, mientras que un miembro de la Guardia Revolucionaria fue asesinado en la localidad de Najafabad. En los tres ataques se utilizaron rifles de caza según la versión oficial. Las tres ciudades mencionadas se encuentran en la provincia de Isfahan, a unos 350 km al sur de Teherán. Además se han mostrado imágenes de bancos saqueados, ventanas rotas, coches volcados y mobiliario urbano incendiado. La agencia de noticias ILNA cita a un vicegobernador de la provincia de Teherán que asegura que 200 personas fueron arrestadas el sábado, 150 el domingo y alrededor de 100 el lunes. El líder supremo iraní, Alí Jamenei, quien hasta el momento había permanecido en silencio, culpó ayer a los enemigos de Irán, Estados Unidos, Israel y Arabia Saudí, de estar detrás de las protestas antigubernamentales que vive el país desde el pasado jueves. «En los últimos días, los enemigos de Irán se han aliado y usado los medios que poseen, incluido dinero, armas, política y servicios de Inteligencia, para generar problemas en la República Islámica», denunció el clérigo. El presidente estadounidense, Donald Trump, reaccionó furibundo señalando vía Twitter que todo el dinero dado por Obama a los iraníes, en referencia a la eliminación de las sanciones económicas al país tras el acuerdo nuclear, ha ido a parar al terrorismo y a los bolsillos de los dirigentes políticos. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha ridiculizado, por su parte, las acusaciones de interferencia de su país. ¿Qué está pasando? Las nuevas protestas, las más graves desde las que tuvieron lugar en 2009 a raíz de la reelección del presidente Mahmud Ahmadineyad, plantean a los observadores numerosas preguntas en torno a cómo se iniciaron los disturbios, por qué se han extendido tan rápidamente y lo que pueden suponer para el futuro de Irán. La primera de las manifestaciones tenía lugar el 28 de diciembre en la ciudad de Mashhad, la segunda del país, y una de las bases de los oponentes del presidente moderado Hasan Rohaní. De acuerdo con informaciones de distintas agencias, cobra fuerza la versión que indica que los altercados iniciales habrían sido organizados por un clérigo de la línea más dura, Ibrahim Raisi, rival de Rohaní. En cuestión de un día la agitación callejera se multiplicó a otras ciudades incluida la capital, Teherán. Mohammad Taghi Karroubi, hijo de uno de los principales líderes opositores iraníes bajo arresto, ha declarado que en lugar de culpar a potencias extranjeras, el gobierno debería reconocer que existen razones para las protestas dentro del país. Los analistas inciden en que todavía es demasiado pronto para comprender qué está pasando realmente, si bien las actuales revueltas parecen canalizar el descontento de la clase trabajadora, la más afectada por la difícil situación económica. Pero no se descarta que pueda haber otros intereses espurios sobre la mesa como rivalidades internas entre diferentes facciones, ahora que la carrera por la sucesión de Jamenei, de 78 años, otea en el horizonte. Las quejas por el malestar económico tampoco pueden ocultar el hecho de que un gran número de personas se sienten ahora más nacionalistas que nunca tras la elección de Trump y su tozudo empeño en boicotear el acuerdo nuclear con Irán y ante la hostilidad demostrada por los estados del Golfo en estos meses. Entre Trump y los saudíes se las han apañado para conseguir lo que años de represión no han logrado: la visión generalizada de que Irán es ahora un estado fuerte capaz de plantar cara a sus enemigos y la creencia de que ni Estados Unidos ni Riad son dignos de confianza.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
La revuelta iraní agrava la guerra larvada entre Teherán y Riad
La ola de protestas que sacude Irán desde hace seis días ha entrado en una fase de violencia y caos, con al menos una veintena de muertos en enfrentamientos, un número indeterminado de policías heridos y la detención de más de 1.000 personas. De acuerdo con la televisión estatal, las protestas del lunes se saldaron con 9 muertos. Seis individuos fueron abatidos durante el ataque a una comisaría de policía en la ciudad de Qahdarijan cuando intentaban robar armas. Un niño de 11 años y un adulto murieron en la ciudad de Khomeinishahr, mientras que un miembro de la Guardia Revolucionaria fue asesinado en la localidad de Najafabad. En los tres ataques se utilizaron rifles de caza según la versión oficial. Las tres ciudades mencionadas se encuentran en la provincia de Isfahan, a unos 350 km al sur de Teherán. Además se han mostrado imágenes de bancos saqueados, ventanas rotas, coches volcados y mobiliario urbano incendiado. La agencia de noticias ILNA cita a un vicegobernador de la provincia de Teherán que asegura que 200 personas fueron arrestadas el sábado, 150 el domingo y alrededor de 100 el lunes. El líder supremo iraní, Alí Jamenei, quien hasta el momento había permanecido en silencio, culpó ayer a los enemigos de Irán, Estados Unidos, Israel y Arabia Saudí, de estar detrás de las protestas antigubernamentales que vive el país desde el pasado jueves. «En los últimos días, los enemigos de Irán se han aliado y usado los medios que poseen, incluido dinero, armas, política y servicios de Inteligencia, para generar problemas en la República Islámica», denunció el clérigo. El presidente estadounidense, Donald Trump, reaccionó furibundo señalando vía Twitter que todo el dinero dado por Obama a los iraníes, en referencia a la eliminación de las sanciones económicas al país tras el acuerdo nuclear, ha ido a parar al terrorismo y a los bolsillos de los dirigentes políticos. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha ridiculizado, por su parte, las acusaciones de interferencia de su país. Las nuevas protestas, las más graves desde las que tuvieron lugar en 2009 a raíz de la reelección del presidente Mahmud Ahmadineyad, plantean a los observadores numerosas preguntas en torno a cómo se iniciaron los disturbios, por qué se han extendido tan rápidamente y lo que pueden significar para el futuro de Irán. La primera de las manifestaciones tuvo lugar el 28 de diciembre en la ciudad de Mashhad, la segunda del país, y una de las bases de los opositores al presidente moderado Hasan Rohani. De acuerdo con informaciones de distintas agencias, cobra fuerza la versión que indica que los altercados iniciales habrían sido organizados por un clérigo de la línea más dura, Ibrahim Raisi, rival de Rohani. En cuestión de un día la agitación callejera se multiplicó a otras ciudades incluida la capital, Teherán. Mohammad Taghi Karroubi, hijo de uno de los principales líderes opositores iraníes bajo arresto, ha declarado que en lugar de culpar a potencias extranjeras, el gobierno debería reconocer que existen razones para las protestas dentro del país. Los analistas inciden en que todavía es demasiado pronto para comprender qué está pasando realmente, si bien las actuales revueltas parecen canalizar el descontento de la clase trabajadora, la más afectada por la difícil situación económica. Pero no se descarta que pueda haber otros intereses espurios sobre la mesa como rivalidades internas entre diferentes facciones, ahora que la carrera por la sucesión de Jamenei, de 78 años, se otea en el horizonte. Las quejas por el malestar económico tampoco pueden ocultar el hecho de que un gran número de personas se sienten ahora más nacionalistas que nunca tras la elección de Trump y su tozudo empeño en boicotear el acuerdo nuclear con Irán, y ante la hostilidad demostrada por los estados del Golfo en estos meses. El presidente Trump y los saudíes han logrado sin quererlo lo que años de represión no habían conseguido: la visión generalizada de que Irán es ahora un estado fuerte capaz de plantar cara a sus enemigos, y la creencia de que ni Estados Unidos ni Riad son dignos de confianza. La rivalidad entre la chií Irán y la suní Arabia Saudí por dominar la región constituye, sin lugar a dudas, el factor más importante a la hora de analizar el delicado equilibrio de poder en Oriente Próximo. En su búsqueda de la supremacía, ambos países se han involucrado en distintos conflictos a través del apoyo a sus respectivos aliados locales. Ha sido Irán quien hasta el momento se ha impuesto en Siria, Irak, Yemen y el Líbano mientras los saudíes fracasan en su intento por contrarrestar la influencia de Teherán en la zona. Desde el comienzo de la guerra siria, Irán ha brindado ayuda militar al presidente Bashar al Assad, alinéandose en el terreno con el leal grupo chií libanés Hizbolá, quien a su vez maneja los hilos de la política del Líbano y es, hoy en día, el grupo armado más poderoso de Oriente Próximo. Es Irán quien mantiene el equilibrio de fuerzas en el Líbano y el que apenas se ha tambaleado tras la bochornosa desaparición y regreso del primer ministro libanés Hariri, controlado por los saudíes con el fin de desequilibrar a Hizbolá. Bagdad, históricamente capital del califato islámico suní, se halla ahora bajo el control efectivo de Irán, en un proyecto de expansión que incluye igualmente a Yemen, dónde los persas estarían enviando presuntamente armas y asesores militares al movimiento hutí, una escisión del chiísmo, así como a los rebeldes en Afganistán. La alargada mano de Irán también se ha hecho sentir en Bahréin, respaldando a varios grupos opositores, y en Palestina, posicionándose con Hamas y con los movimientos de resistencia contra Israel. Resulta improbable que Irán se muestre dispuesta a renunciar a sus ambiciones regionales frente a Arabia Saudí, por mucho que la financiación de sus políticas en el exterior requiera de un inmenso presupuesto. Pero el régimen, de acuerdo con los analistas, necesita poner su economía en marcha, generando inversión extranjera e interna en diferentes sectores si quiere evitar la disidencia y las revueltas. Es la sostenibilidad a largo plazo de la propia república islámica la que está en juego en estas protestas.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Los ayatolás recurren a sus fuerzas de élite para reprimir las protestas en Irán
El régimen iraní desplegó a la Guardia Revolucionaria en un intento de acabar con las protestas antigubernamentales que han agitado al país en los últimos siete días. El comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria, el general Mohamad Ali Jafari, anunció el envío de tropas a las tres provincias más afectadas por las revueltas ?Isfahan, Lorestan y Hamadan?, con el fin de hacer frente a «la sedición». Hasta el momento, las autoridades iraníes no habían recurrido a la Guardia Revolucionaria para reprimir a los manifestantes, algo que sí ocurrió en 2009 cuando la reelección del presidente Mahmud Ahmadineyad condujo a las calles a miles de personas. La intervención de las fuerzas de élite se saldó entonces con más de 50 muertos y 4.000 detenidos. El propio Jafari, en línea con las declaraciones del ayatolá Ali Jamenei, sostiene que detrás de los enfrentamientos se halla la mano de agentes externos infiltrados por Estados Unidos, Israel y Arabia Saudí. Destacable igualmente es la afirmación de un alto cargo del Departamento de Justicia de la ciudad de Borujerd quien, según recoge la agencia de noticias Tasnim, aseguró que un ciudadano europeo entrenado por servicios de inteligencia habría sido detenido y acusado de liderar los disturbios en dicha localidad. Por su parte, la agencia de noticias Mehr informó de que tres miembros de la Inteligencia iraní murieron ayer a manos de los «contrarrevolucionarios» en la ciudad de Piranshahr. En paralelo al uso de la Guardia Revolucionaria, el régimen recurrió ayer a sus fieles. Miles de personas marcharon en diversas ciudades de Irán en apoyo del régimen y para contrarrestar la fuerza demostrada por las protestas. La televisión estatal emitió imágenes de manifestantes portando banderas iraníes y fotografías del presidente Hasan Rohani y del líder supremo, Ali Jamenei. Otros exhibían pancartas con la consigna «Muerte a América» o «Muerte a Israel», en línea con las feroces críticas vertidas en estos días por el presidente estadounidense Donald Trump contra el «brutal y corrupto régimen iraní». La respuesta a la llamada en las redes sociales a continuar con los altercados prosiguió el martes por la noche aunque con menos intensidad. Durante una conversación telefónica mantenida con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, el presidente Rohani expresó su esperanza de que la agitación callejera que sacude el país finalice en los próximos días. Erdogan insistió, por su parte, en la importancia de mantener la paz y la estabilidad en Irán mientras que el ministro de Asuntos Exteriores turco, Mevlüt Çavusoglu, señaló que sólo Estados Unidos e Israel apoyan la sublevación de la juventud iraní. Las protestas, que tienen lugar en numerosas ciudades del país desde el 28 de diciembre, se han convertido en el mayor desafío interno para el gobierno de Irán desde 2009. Al menos 23 personas han muerto, incluidos cinco miembros de las fuerzas de seguridad. Además, más de 450 manifestantes han sido detenidos en Teherán en los últimos días y cientos han sido arrestados en todo el país, según las autoridades. Los manifestantes son, en su mayoría, jóvenes cansados de la falta de oportunidades económicas y que se levantan igualmente contra la corrupción y la carestía de la vida. Desde que fue nombrado en 2013, el presidente Rohani renunció a las derrochadoras políticas fiscales y económicas de su predecesor Ahmadinejad, poniendo freno a un sistema de ayudas financieras para los ingresos más humildes. El Gobierno heredó una inflación del 34%, que ha caído hasta el 10%, y unas sanciones de la ONU que perjudicaban las exportaciones petrolíferas. De un PIB en recesión se ha pasado a un crecimiento del 3,5% previsto para este año. Pero se trata de unos datos macroeconómicos que no se han visto reflejados en la vida diaria de la gente. Irán parece estar viviendo una crisis de expectativas al comprobar que el levantamiento de las sanciones internacionales, a las que era sometida por su programa nuclear, no han traído el «boom» económico esperado. La realidad es que, si bien las restricciones que afectaban al sector financiero, de energía y transportes fueron canceladas en muchos casos, otras muchas entidades figuran en las listas negras norteamericanas por su presunta vinculación con actividades terroristas. Son todavía muchos los bancos y compañías extranjeras que permanecen reacios a hacer negocios con Irán y la dureza del discurso de Trump frente a Teherán ha disuadido a no pocos inversores y empresarios. Aunque el paro se sitúa oficialmente en un 12,4%, la realidad es que el desempleo juvenil es muy alto, alcanzando en algunas zonas del sudeste de Irán el 45%. Estamos ante una sociedad muy joven y formada pero donde las oportunidades son escasas. El ministro de Ciencias de Irán afirmó en 2014 que 150.000 personas con educación abandonaban el país cada año en busca de trabajo. Se calcula que alrededor del 60% de los 80 millones de habitantes de Irán tiene menos de 35 años. No es la única contrariedad. El mes pasado el presidente presentó ante el parlamento un ajustado presupuesto de 104.000 millones de dólares que supone en términos reales un recorte frente al del año anterior. El nivel de vida de los iraníes se ha estancado mientras suben los precios de la comida y los combustibles. Para los expertos, los malos resultados económicos se deben a problemas estructurales como la perversa influencia que las instituciones religiosas o la propia Guardia Revolucionaria Islámica tienen sobre los negocios, dado que, en general, no pagan impuestos y se estima que podrían ejercer el control sobre un 60% de los activos del país.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Bannon se queda solo en su revolución
Las críticas explosivas de Steve Bannon a Donald Trump y su familia en un nuevo libro han provocado un terremoto político en EE.UU. de consecuencias todavía difíciles de calibrar. El que fuera la mano derecha del presidente de EE.UU. en la campaña electoral y en sus primeros meses en la Casa Blanca ha visto cómo aliados clave -financieros y políticos- de su agenda ambiciosa nacionalista le han dado la espalda por su ruptura con el jefe. La revolución contra el «establishment» republicano -las mismas ideas en las que basó la campaña de Trump- que ha alentado tras su salida de la Casa Blanca el pasado verano está ahora más en peligro que nunca. Poco después de que la prensa recogiera alguna de las revelaciones de Bannon en «Fire and Fury: Inside the Trump White House», del periodista Michael Wolff, el gurú del ultranacionalismo estadounidense aparece más abandonado de lo que se creía. En el libro, Bannon insulta a dos hijos de Trump -Donald Jr. e Ivanka-, califica de «traidora» la reunión del primero con agentes rusos en la Torre Trump durante la campaña, retrata a un presidente electo inseguro y aterrorizado por su victoria electoral y da detalles sobre la inconsistencia de su mandato, como el hecho de no nombrar al diplomático John Bolton como asesor de seguridad nacional porque tenía bigote. La defección más clara -y más importante- es la de Rebekah Mercer, hija del magnate financiero Robert Mercer, considerada la donante más influyente del partido republicano y clave en el ascenso de Trump a al presidencia de la mano de Bannon. «No apoyamos sus recientes acciones y afirmaciones», aseguró Mercer en un comunicado, después de aclarar que «mi familia y yo no hemos tenido contacto con Steve Bannon en muchos meses y no hemos aportado apoyo financiero a su agenda política». El distanciamiento entre los Mercer no solo es un problema para Bannon por el músculo financiero de sus exaliados. También porque están entre los principales accionistas de Breitbart, la plataforma de medios de la que Bannon es presidente y desde la que ha propagado con fuerza su mensaje antielistista y ultranacionalista. En su comunicado, Mercer aseguró que seguían «comprometidos» con su inversión en Breitbart, lo que abrió las sospechas sobre presiones para que Bannon abandonara la presidencia. Según «The Washington Post», Mercer tuvo conversaciones con ejecutivos de Breitbart sobre un posible movimiento para forzar su salida, lo que abriría otra brecha en el movimiento ultranacionalista. Además de Mercer, varios candidatos políticos republicanos que Bannon ha propulsado para luchar contra el «establishment» del partido conservador mostraron también su alejamiento del exestratega jefe de la Casa Blanca. Por ejemplo, Michael Grimm, candidato a senador por Nueva York en las elecciones legislativas de este año y que se ha mostrado muy cercano a Bannon en los últimos meses, aseguró que sus declaraciones en el libro «no tienen base» y que son «más que alarmantes». Danny Tarkanian, que intentará arrebatar el escaño de senador al también republicano Dean Heller en Nevada, también se distanció de Bannon. «Me metí en la carrera electoral antes de hablar o tener ninguna relación con Steve Bannon», dijo a «The New York Times». «Lo hice por mi apoyo a las políticas de ?América primero? del presidente Trump». Disensiones Eric Beach, asesor de Kelli Ward, una candidata a la cámara alta por Arizona que ha seguido al pie de la letra el credo de Bannon, asegura ahora que Bannon no ha tenido un papel central en la campaña y que la relación con la exmano derecha de Trump era limitada. La estampida de sus aliados pone en entredicho la capacidad de Bannon de liderar la revolución anti «establishment» que prometió este otoño. Su salida de la Casa Blanca -poco después de la equívoca reacción de Trump a los disturbios raciales en Charlottesvill e- fue el episodio más evidente del abandono del presidente de la agenda nacionalista que había marcado. «La presidencia de Trump por la que luchamos, y ganamos, se ha acabado», dijo en aquel momento. Regresó a Breitbart y prometió redoblar la lucha contra las elites políticas. El primer objetivo de su revolución era acabar con Mitch McConnell, líder de la mayoría republicana en el Senado y símbolo, para Bannon, de un partido conservador que ha dado la espalda a los intereses esenciales de los estadounidenses y al que llama «panda de globalistas» con «odio total» al votante de Trump. Su plan era aupar, desde la enorme ascendencia de Breitbart entre las bases republicanas, a candidatos al Senado para las elecciones de este año que contribuyeron a forzar la salida de McConnell. La victoria sorprendente de Roy Moore en las primarias de Alabama (aunque después, con todavía mayor sorpresa, perdió en la elección ante un demócrata) y la decisión de tres senadores del «establishment» de no presentarse a la reelección el año que viene se entendieron como un triunfo de Bannon. Su ruptura con Trump (ayer el presidente le colocó en Twitter un mote, «Chapucero Steve», después de atacarle con fuerza tras conocer el contenido del libro) pone esta revolución en entredicho. Se antoja como una apuesta arriesgada -dicen que el ego de Bannon es incluso superior al de Trump- en la que se definirá si las base inexorable de votantes de Trump pertenece al presidente o a su gran ideólogo y agitador.