Infortelecom

Noticias de desfiles militares

09-09-2021 | Fuente: abc.es
Corea del Norte rebaja la tensión con EE.UU. con un desfile sin armas nuevas y de perfil bajo
Conmemorando los 73 años de su fundación por parte de Kim Il-sung, abuelo del actual dictador, Corea del Norte celebró la pasada madrugada uno de sus habituales desfiles militares. Pero, al contrario que en otras ocasiones, esta vez no hubo un enardecido discurso de su caudillo, Kim Jong-un, ni se mostraron armas nuevas. Sí fue, en cambio, de noche, al igual que en octubre del año pasado, cuando se festejó el 75.º aniversario del Partido de los Trabajadores. Tanto entonces como el pasado mes de enero, cuando hubo otra parada militar nocturna tras el VIII Congreso del Partido, desfilaron nuevos tipos de misiles submarinos e intercontinentales, capaces estos últimos de llegar, en teoría, a Estados Unidos. Con dichos cohetes, el régimen comunista de Pyongyang daba su particular bienvenida al presidente Joe Biden, quien tomaba posesión varios días después. Si en ese momento le convenía a Kim Jong-un enseñar su arsenal, parece que ahora no. Con EE.UU. retirado vergonzosamente de Afganistán ante el auge cada día más palpable de China, se abre una nueva oportunidad para desbloquear las conversaciones de paz y desarme nuclear con Corea del Norte. Tras la desbandada de las tropas americanas de Kabul y el regreso de los talibanes con la bendición diplomática y económica de Pekín, Biden debe de estar ansioso por lograr algún éxito internacional. Y Pyongyang, que siempre ha jugado muy bien sus cartas, debe de saberlo también y ha preferido no echar más leña al fuego. Con un aniversario no redondo por celebrar y la sombra del coronavirus, que ha hundido la frágil economía norcoreana y amenaza con otra hambruna, era mejor celebrar un desfile de perfil bajo, al menos para los grandilocuentes estándares de este régimen. Abandonando el tono belicoso de otras veces, no hubo una ostentosa exhibición de armamento y el desfile fue protagonizado, en su mayor parte, por los Guardias Rojos Trabajadores y Campesinos, una organización de defensa civil que moviliza a casi seis millones de personas, casi un cuarto de la población. Además de durar menos de lo habitual, parece que solo una hora, el desfilo tampoco contó con las ya tradicionales arengas de Kim Jong-un. Aunque el joven dictador sí estuvo presente en el palco de la Biblioteca de Pyongyang, que preside la enorme plaza de Kim Il-sung, el discurso lo dio Ri Il-hwan, el jefe de la propaganda. «El Gobierno de la república defenderá firmemente la dignidad y los intereses fundamentales de nuestro pueblo, y lo resolverá todo a nuestro modo y con nuestros propios esfuerzos sobre el principio de la autarquía y el desarrollo propio bajo cualquier circunstancia», proclamó Ri, según informa la agencia estatal norcoreana KCNA. Aunque la hermética Corea del Norte es siempre difícil de predecir, Kim Jong-un parece rebajar la tensión con esta parada militar a pequeña escala y sin hacer alarde de sus «juguetitos» militares. Lo mismo hizo la última vez que conmemoró la fundación del país, en 2018 para el 70.º aniversario, cuando tampoco mostró sus misiles intercontinentales porque solo tres meses se había reunido con Donald Trump en su primera cumbre en Singapur. Al igual que entonces, este nuevo gesto puede reabrir el estancado diálogo entre EE.UU. y Corea del Norte.
26-07-2020 | Fuente: abc.es
Putin desafía de nuevo al coronavirus con más desfiles militares
En varios puertos rusos discurrieron hoy domingo desfiles navales con motivo del Día de la Armada rusa. El celebrado en Vladivostok, en el extremo oriental de Rusia finalizó el primero. El presidente ruso, Vladímir Putin, asistió al organizado en San Petersburgo. Las ciudades de Severomorsk, Kaspiisk, Baltiisk, Sebastopol, en Crimea, y hasta la base rusa de Tártus, en el litoral de Siria, se unieron también con paradas navales a los festejos. La agencia TASS informó que, solamente en el desfile de San Petersburgo, participaron más de 4.000 marinos, 46 navíos, incluyendo varios submarinos de la última generación, y más de 40 aviones y helicópteros. Acudieron miles de espectadores a contemplar el espectáculos desde la costa, concentraciones que, según los expertos sanitarios, contribuyen a hacer que aumente el riesgo de contagio del coronavirus. En la antigua capital imperial rusa los actos multitudinarios están prohibidos a causa de la pandemia, pero las autoridades locales han hecho una excepción. En San Petersburgo, durante el desfile, estuvieron presentes los restos mortales del legendario almirante ruso, Fiódor Ushakov, héroe de las batallas contra Turquía en el mar Negro durante la segunda mitad del siglo XVIII. Fue canonizado por la Iglesia Ortodoxa rusa y su cuerpo ha sido trasladado desde el monasterio de Mordovia en donde ha estado enterrado. Con motivo del 75 aniversario de la victoria sobre la Alemania nazi, se ha recordado también a los infantes de marina que defendieron durante la II Guerra Mundial los puertos de Leningrado, Sebastopol y Novorossiisk. Hasta la Antártida ha estado presente en la celebración, al cumplirse este año el bicentenario de su descubrimiento por marineros rusos, con el buque de investigación «Admiral Vladímirski». También se ha visto una réplica de la imponente fragata «Poltava» del siglo XVIII. Putin, que aumenta cada año la partida presupuestaria de gasto militar y asegura poseer armas «invencibles», tuvo que posponer por culpa de la Covid-19 el tradicional desfile en la Plaza Roja de Moscú, que tiene lugar cada 9 mayo en conmemoración de la victoria. Se llevó a cabo el pasado 24 de junio sin que la epidemia estuviera todavía superada. Los eventos masivos de carácter militar forman parte de la parafernalia que da cuerpo a una de las principales componentes ideológicas de sus sucesivos mandatos al frente de Rusia. Según Putin ni el desfile del 24 de junio ni la reciente votación, que duró siete días, de las enmiendas constitucionales para eternizarse en el poder causaron rebrote alguno de coronavirus.
15-07-2019 | Fuente: abc.es
Macron se autoerige en líder de la defensa europea con un fastuoso desfile militar
Acompañado de Angela Merkel, canciller de Alemania, Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN, Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión europea, y presidentes, primeros ministros y ministros de la Defensa de todos los Estados que participan en la Iniciativa Europea de Intervención (IEI), Emmanuel Macron celebró ayer la fiesta nacional del 14 de Julio, durante la que confirmó los pilares de su proyecto de seguridad, soberanía y defensa de Europa. El tradicional desfile militar de los Campos Elíseos, entre el Arco del Triunfo (construido a mayor gloria de las victorias de Napoleón) y la Plaza de la Concordia (donde estuvo instalada la guillotina, entre 1789 y 1793), fue concebido este año como celebración del proyecto de cultura estratégica común de los miembros del IEI, como homenaje a las víctimas y heridos nacionales en combates recientes, y como «escaparate» incluso «comercial» de la tecnología militar francesa. Copresidiendo el desfile militar franco europeo, Angela Merkel multiplicó los gestos de complicidad simbólica con Macron. El secretario general de la OTAN oficiaba de puente entre Washington y el pilar europeo de la Alianza. El presidente de la Comisión europea representaba a la totalidad de la Unión. Ausente Pedro Sánchez, por razones desconocidas, España estuvo representada por la ministra de Defensa, Margarita Robles. Ausente Theresa May, igualmente, el Reino Unido (esencial en cuestiones de seguridad europea) estuvo representado por el vice primer ministro inglés, David Lidington. Entre la tribuna presidencial, en la Plaza de la Concordia, acompañado de todos los aliados europeos, y la comida de trabajo y hermandad en el Palacio del Elíseo, Emmanuel Macron glosó con precisión la matriz histórica, cultural y política del proyecto de seguridad, soberanía y defensa de Europa. La libertad de Europa El presidente francés comenzó por recordar la piedra angular del proyecto nacional, francés, y colectivo, europeo: «La fiesta del 14 de Julio tiene un origen: la toma de la Bastilla. Hace 230 años. Tiene una significación: el pueblo francés conquista su libertad. Hoy, nuestra libertad nacional es indisociable de la libertad y soberanía de Europa. Ese el sentido primero de nuestras iniciativas de seguridad y defensa: afirmar nuestra soberanía colectiva en esos terrenos». Concepto político esencial, la ambición a la soberanía europea en cuestiones de defensa tiene unos antecedentes trágicos, que Macron recordó de ese modo: «En la historia de este desfile, el 14 de julio de 1919 marcó particularmente a los franceses, tras cuatro años de sufrimientos, bravura, y un cortejo de muertos y heridos. Ellos están presentes en nuestro recuerdo y en nuestra acción. Enfrentados en los campos de batalla, ayer, en toda Europa, hoy estamos unidos en un proyecto de seguridad común. Y nuestros soldados desfilan, juntos, ante nosotros». Tras el recuerdo y la historia, Macron descendió a la actualidad más problemática: las tensiones trasatlánticas, el «neo aislacionismo» de Washington, el Brexit. Cuestiones evocadas con extrema prudencia y cierta precisión: «La seguridad de nuestra nación, la seguridad de las naciones europeas, son hoy indisociables. Desde la Segunda Guerra Mundial, jamás ha sido más necesaria la construcción de una Europa de la defensa, ligada a la Alianza Atlántica, de la que hoy celebramos los 70 años. Ese es el sentido esencial del desfile de nuestras tropas y nuestra comida de hermandad: confirmar nuestra capacidad de actuar colectivamente en materia de seguridad y defensa: ese es el desafío de la Iniciativa Europea de Intervención (IEU) que nos une». La IEU es una síntesis provisional de sucesivos proyectos de construcción en curso de una Europa de la defensa, cuyo objetivo último (muy lejano) sería un ejército europeo, cuyo primer embrión (muy modesto) es la brigada franco-alemana creada por François Mitterrand y Helmut Kohl en 1989. Francia, Alemania, España y el resto de los aliados miembros de la IEU (Bélgica, Reino Unido, Dinamarca, Holanda, Estonia, Portugal y Finlandia) ya colaboran militarmente en diversos escenarios, en África y Oriente Próximo, cumpliendo misiones de van del anti terrorismo a la acción humanitaria. La celebración militar, europea, del 14 de Julio, había estado precedida, el viernes, con el lanzamiento, en Cherburgo, de un nuevo submarino nuclear de ataque, una de las componentes del arsenal atómico de Francia. El desfile de los Campos Elíseos sirvió para presentar a la opinión pública nuevas familias de armas, drones, robots, incluso una plataforma voladora («flyboard») de uso táctico todavía mal definido. En este terreno, es tradicional, desde siempre, que los desfiles militares del 14 de Julio sean utilizados como escaparate de las novedades tecnológicas de Francia, cuarto exportador mundial de armamentos. Ambición personal La «guinda» de esas innovaciones, técnicas, tácticas y estratégicas, fue la confirmación del viejo proyecto de creación de un mando militar del espacio. Es el embrión altamente simbólico, muy alejado de lo operacional, de la defensa espacial. Francia ya cuenta, desde hace décadas, con sus propios satélites militares, de observación, esencialmente. Macron promete un «salto adelante». A partir del otoño que viene, el arma aérea francesa será, así mismo, «arma aérea y del espacio». Macron había anunciado, hace un año, su ambición personal de echar los cimientos de una futura «estrategia espacial de defensa». Cuando, a más corto plazo, todavía lejano, es necesario elaborar una cultura y un sistema de seguridad común, piedra angular de la soberanía continental, el presidente francés no duda en avanzar el peón o la guinda de una todavía simbólica arma aérea y del espacio.
02-07-2019 | Fuente: abc.es
Polémica en EE.UU. por la intención de Trump de sacar tanques pesados en Washington el 4 de julio
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció ayer que sacará tanques a las calles de Washington para su misterioso acto del 4 de julio, Día de la Independencia. Trump lleva semanas generando expectativas sobre el acto, que por lo que se sabe tendrá lugar en las escaleras del famoso monumento a Abraham Lincoln, el mismo escenario desde el que Martin Luther King pronunció su famoso «I have a dream» («tengo un sueño») en 1963. Según medios estadounidenses, Trump se ha encargado personalmente de la producción del acto, que tendrá lugar antes de los característicos fuegos artificiales y que además de tanques también contará con aviones de combate y el avión presidencial. «Vamos a tener un gran 4 de julio en Washington. Será como ningún otro. Será especial. Y espero que mucha gente venga, será sobre este país y será un saludo a EE.UU.», explicó Trump en declaraciones a periodistas en el Despacho Oval. «Yo estaré aquí, y diré algunas palabras. Y vamos a tener aviones sobrevolando, los mejores aviones de combate del mundo y otros aviones también. Y vamos a tener algunos tanques estacionados», detalló. «Hay que tener mucho cuidado con los tanques porque las calles tienen tendencia a que no les gusten los tanques pesados , así que los vamos a poner en ciertas zonas. Pero tenemos los nuevos tanques Sherman y tenemos los nuevos tanques Abram», añadió. Ante las informaciones de la presencia de tanques en las calles, el Concejo de Washington rechazó la posibilidad y recordó que el Pentágono desestimó esa idea el año pasado cuando planeaba un desfile militar en la capital federal para minimizar el daño a la infraestructura de la ciudad. Trump se ha empeñado en celebrar algún tipo de exhibición militar en Washington desde que quedó maravillado poco después de llegar al poder con el desfile en París del 14 de julio, Día de la Bastilla, al que le invitó el presidente francés, Emmanuel Macron, en 2017. El mandatario estadounidense ordenó al Pentágono organizar un desfile en Washington para el 4 de julio de 2018, idea que luego quedó pospuesta al 11 de noviembre, Día de los Veteranos, y finalmente desechada al filtrarse que iba a costar cerca de 100 millones de dólares. En desuso Estados Unidos no organiza un desfile militar a gran escala desde junio de 1991, después de ganar la primera Guerra del Golfo y con George Bush padre en la Casa Blanca. En esa ocasión, 8.800 militares desfilaron por el centro de Washington atrayendo a unos 200.000 espectadores, según «The Washington Post». De hecho, los desfiles militares a gran escala en Estados Unidos son algo poco habitual y reservados a celebraciones postbélicas. Los hubo después de la guerra civil estadounidense, en 1865; una vez finalizada la Primera Guerra Mundial en 1919 y también en 1946, después de la Segunda Guerra Mundial. Cuando EE.UU. retiró sus tropas de Irak en 2011, el Gobierno de Barack Obama no quiso organizar un desfile porque la guerra de Afganistán seguía su curso y había vidas estadounidenses en riesgo. Tampoco los hubo después de las guerras en Corea y Vietnam, ya que EE.UU. no salió vencedor de esos escenarios.
13-07-2018 | Fuente: abc.es
Francia espera un fin de semana explosivo
Francia teme «desbordamientos» y «riesgos de atentado terrorista» durante un fin de semana explosivo, entre la Fiesta Nacional, el sábado día 14, y la final del mundial, el domingo día 15. El ministerio del interior ha puesto en marcha un despliegue policial, anti disturbios y anti terrorista, excepcional. Más de 12.000 policías, anti disturbios y especialistas anti terroristas serán movilizados durante todo el fin de semana. Más de 3.000 médicos y enfermeros estarán de guardia todo el fin de semana, para intentar asumir cualquier riesgo imprevisto. Durante el último quinquenio, los desfiles militares del 14 de junio, Fiesta Nacional, conmemoración de la toma de la prisión de la Bastilla, en 1789, han estado marcados por incidentes de distinta naturaleza. El presidente Macron ha deseado incrementar las medidas de disuasión y protección. Ante la final Francia - Croacia, el domingo, los riesgos de desbordamientos imprevisibles son importantes en varias zonas sensibles, como los Campos Elíseos y los alrededores de la Torre Eiffel y el Campo de Marte, donde se instalará una zona «reservada» para unos 90.000 espectadores, que podrán seguir la final a través de pantallas gigantes. Se trata de un escenario bien conocido por las fuerzas del orden, donde se han producido muchos incidentes, reprimidos expeditivamente por las fuerzas anti disturbios, durante la última década. La bien reciente semana de incidentes en la «banlieue»/ suburbios de Nantes, son un antecedente inolvidable para las fuerzas de seguridad. La «banlieue» de París, la periferia norte, sobre todo, son siempre un «polvorín» inflamable. El presidente Macron ha deseado tomar medidas preventivas, con un fin disuasivo, de entrada.
13-07-2018 | Fuente: abc.es
Francia se prepara para un fin de semana de alto riesgo
Francia teme «desbordamientos» y «riesgos de atentado terrorista» durante un fin de semana explosivo, entre la Fiesta Nacional, el sábado día 14, y la final del mundial, el domingo día 15. El ministerio del interior ha puesto en marcha un despliegue policial, anti disturbios y anti terrorista, excepcional. Más de 12.000 policías, anti disturbios y especialistas anti terroristas serán movilizados durante todo el fin de semana. Más de 3.000 médicos y enfermeros estarán de guardia todo el fin de semana, para intentar asumir cualquier riesgo imprevisto. Durante el último quinquenio, los desfiles militares del 14 de junio, Fiesta Nacional, conmemoración de la toma de la prisión de la Bastilla, en 1789, han estado marcados por incidentes de distinta naturaleza. El presidente Macron ha deseado incrementar las medidas de disuasión y protección. Ante la final Francia - Croacia, el domingo, los riesgos de desbordamientos imprevisibles son importantes en varias zonas sensibles, como los Campos Elíseos y los alrededores de la Torre Eiffel y el Campo de Marte, donde se instalará una zona «reservada» para unos 90.000 espectadores, que podrán seguir la final a través de pantallas gigantes. Se trata de un escenario bien conocido por las fuerzas del orden, donde se han producido muchos incidentes, reprimidos expeditivamente por las fuerzas anti disturbios, durante la última década. La bien reciente semana de incidentes en la «banlieue»/ suburbios de Nantes, son un antecedente inolvidable para las fuerzas de seguridad. La «banlieue» de París, la periferia norte, sobre todo, son siempre un «polvorín» inflamable. El presidente Macron ha deseado tomar medidas preventivas, con un fin disuasivo, de entrada.
09-03-2018 | Fuente: abc.es
Trump-Corea del Norte: del riesgo de guerra nuclear a una cumbre histórica
Con unos personajes tan excesivos como Donald Trump y Kim Jong-un, solo había dos opciones: o una guerra nuclear o una cumbre histórica. Afortunadamente, se ha impuesto la cordura y Trump ha optado por «marcarse un Nixon». Emulando a aquel presidente, el primero de Estados Unidos que visitó la China comunista y se reunió con Mao en 1972, el impulsivo magnate puede pasar a la Historia como el primer inquilino de la Casa Blanca en celebrar una cumbre con un dictador norcoreano. A la espera de ver dónde se encontrarán ambos en mayo, la cumbre podría ser todo un bombazo diplomático en caso de tener lugar en Pyongyang. Pero no ha sido fácil llegar hasta aquí, ya que hace solo un año ambos países estaban al borde de la guerra. Tras declarar que se había «acabado la paciencia» con Corea del Norte, en clara alusión a la política mantenida por Barack Obama, Trump endureció su discurso contra Kim Jong-un al ver que la mediación china no surtía ningún efecto. Kim Jong-un, en una imagen difundida al anunciar Corea del Norte el desarrollo de una bomba de hidrógeno - Afp Haciendo oídos sordos a sus advertencias, el régimen estalinista de Pyongyang continuó con su «diplomacia atómica» y siguió adelante con sus ensayos de misiles. Para tensar aún más la cuerda, incluso permitió la entrada de un centenar de periodistas extranjeros en abril con motivo del «Día del Sol», el aniversario del nacimiento de Kim Il-sung, fundador de la patria y abuelo del actual dictador. Ante las cámaras de todo el mundo, Kim Jong-un lució su nuevo arsenal de misiles en otro de sus espectaculares desfiles militares. Aunque Trump anunció el envío de una «armada» con un portaaviones, luego se descubrió que era otro más de sus faroles, ya que dicho buque iba en realidad en dirección contraria: hacia unas maniobras en Australia. Tras esta escalada militar en primavera, habitual por las maniobras conjuntas entre EE.UU. y Corea del Sur que Pyongyang considera un simulacro de invasión, ni siquiera el cambio de Gobierno en Seúl rebajó la tensión. Ante el triunfo electoral del progresista Moon Jae-in, que abogó desde el primer día con retomar el diálogo, Kim Jong-un respondió con más lanzamientos de misiles. A un ritmo de casi uno por semana hasta el verano, sus proyectiles demostraron la mejora de su capacidad ofensiva porque, según los expertos, algunos eran misiles intercontinentales capaces de golpear todo el territorio estadounidense. Misil balístico intercontinental lanzado por Corea del Norte el pasado verano - Afp Con una nueva amenaza sobre la isla de Guam y dos misiles que sobrevolaron Japón, la tensión volvió a repuntar mientras la ONU castigaba a Pyongyang endureciendo sus sanciones internacionales. En este sentido, parece haber sido decisiva la colaboración de China para cerrarle a Corea del Norte su única fuente de ingresos, reduciendo sus envíos de petróleo e importaciones de carbón y marisco. En medio de un cruce de insultos en el que llamaron «Hombre Cohete» y «Viejo Chocho», Kim Jong-un provocó de nuevo a Trump en septiembre con su sexta y más potente prueba nuclear, respondida de nuevo con más sanciones. Tras la gira asiática de Trump en noviembre, Corea del Norte cesó en sus provocaciones y mantuvo un perfil bajo hasta que Kim Jong-un dio un nuevo bombazo, esta vez diplomático. En su discurso de año nuevo, tendió la mano al diálogo con motivo de los Juegos Olímpicos de Invierno, que se celebraban en febrero en el condado surcoreano de PyeongChang. «Las dos Coreas están ansiosas por evitar una nueva guerra que tendría consecuencias devastadoras para ambas partes. Esa es la principal razón detrás de la suave y sin precedentes rápida solución de todos los problemas sobre la participación del Norte en los Juegos Olímpicos de Invierno, así como de la cordial recepción de ambas delegaciones, casi fraternal», analiza para ABC el profesor Alexander Zhebin, director del Centro Coreano en el Instituto de Estudios Orientales de la Academia Rusa de Ciencias. A su juicio, «ambas partes tienen motivos muy urgentes y diferentes para retomar su cooperación económica», pero «Corea del Norte tendrá que resolver la cuestión nuclear con EE.UU. de forma bilateral». El «deshielo olímpico» Dicho «deshielo olímpico» no solo llevó a las dos Coreas a desfilar juntas y bajo una misma bandera ? la de la reunificación ? en la ceremonia de inauguración, sino a una visita histórica de la hermana del dictador, Kim Yo-jong. Convirtiéndose en el primer miembro de la familia Kim en visitar el Sur, coincidió en el palco de autoridades con el vicepresidente estadounidense, Mike Pence, pero ni se miraron. Mejor le fue con el presidente surcoreano, Moon Jae-in, a quien invitó a cumbre en Pyongyang. El presidente surcoreano, saluda a Kim Yo-jong, hermana del líder de Corea del Norte - Efe Devolviéndole la visita, una delegación surcoreana se reunió este lunes con Kim Jong-un, que acordó reunirse con Moon Jae-in a finales de abril en el puesto fronterizo de Panmunjom, en pleno Paralelo 38. Además, se mostraba dispuesto a renunciar a sus armas nucleares si la Casa Blanca le daba garantías de seguridad al régimen. Pero eso no era todo. El enviado surcoreano, el consejero de Seguridad Nacional, Chung Eui-yong, viajó después a Washington para transmitirle a Trump el mensaje que le había dado Kim Jong-un. A su oferta para reunirse, acompañada de una moratoria de sus ensayos de misiles y nucleares, el presidente estadounidense respondía de inmediato y aceptaba celebrar en mayo una cumbre que será histórica. Como el viaje de Nixon a China en 1972.
09-03-2018 | Fuente: abc.es
Trump y Corea del Norte: del apocalipsis nuclear a un histórico encuentro cara a cara
Con unos personajes tan excesivos como Donald Trump y Kim Jong-un, solo había dos opciones: o una guerra nuclear o una cumbre histórica. Afortunadamente, se ha impuesto la cordura y Trump ha optado por «marcarse un Nixon». Emulando a aquel presidente, el primero de Estados Unidos que visitó la China comunista y se reunió con Mao en 1972, el impulsivo magnate puede pasar a la Historia como el primer inquilino de la Casa Blanca en celebrar una cumbre con un dictador norcoreano. A la espera de ver dónde se encontrarán ambos en mayo, la cumbre podría ser todo un bombazo diplomático en caso de tener lugar en Pyongyang. Pero no ha sido fácil llegar hasta aquí, ya que hace solo un año ambos países estaban al borde de la guerra. Tras declarar que se había «acabado la paciencia» con Corea del Norte, en clara alusión a la política mantenida por Barack Obama, Trump endureció su discurso contra Kim Jong-un al ver que la mediación china no surtía ningún efecto. Kim Jong-un, en una imagen difundida al anunciar Corea del Norte el desarrollo de una bomba de hidrógeno - Afp Haciendo oídos sordos a sus advertencias, el régimen estalinista de Pyongyang continuó con su «diplomacia atómica» y siguió adelante con sus ensayos de misiles. Para tensar aún más la cuerda, incluso permitió la entrada de un centenar de periodistas extranjeros en abril con motivo del «Día del Sol», el aniversario del nacimiento de Kim Il-sung, fundador de la patria y abuelo del actual dictador. Ante las cámaras de todo el mundo, Kim Jong-un lució su nuevo arsenal de misiles en otro de sus espectaculares desfiles militares. Aunque Trump anunció el envío de una «armada» con un portaaviones, luego se descubrió que era otro más de sus faroles, ya que dicho buque iba en realidad en dirección contraria: hacia unas maniobras en Australia. Tras esta escalada militar en primavera, habitual por las maniobras conjuntas entre EE.UU. y Corea del Sur que Pyongyang considera un simulacro de invasión, ni siquiera el cambio de Gobierno en Seúl rebajó la tensión. Ante el triunfo electoral del progresista Moon Jae-in, que abogó desde el primer día con retomar el diálogo, Kim Jong-un respondió con más lanzamientos de misiles. A un ritmo de casi uno por semana hasta el verano, sus proyectiles demostraron la mejora de su capacidad ofensiva porque, según los expertos, algunos eran misiles intercontinentales capaces de golpear todo el territorio estadounidense. Kim Jong-un observa el lanzamiento de un misil en una imagen difundida en 2017 - Reuters Con una nueva amenaza sobre la isla de Guam y dos misiles que sobrevolaron Japón, la tensión volvió a repuntar mientras la ONU castigaba a Pyongyang endureciendo sus sanciones internacionales. En este sentido, parece haber sido decisiva la colaboración de China para cerrarle a Corea del Norte su única fuente de ingresos, reduciendo sus envíos de petróleo e importaciones de carbón y marisco. En medio de un cruce de insultos en el que llamaron «Hombre Cohete» y «Viejo Chocho», Kim Jong-un provocó de nuevo a Trump en septiembre con su sexta y más potente prueba nuclear, respondida de nuevo con más sanciones. Tras la gira asiática de Trump en noviembre, Corea del Norte cesó en sus provocaciones y mantuvo un perfil bajo hasta que Kim Jong-un dio un nuevo bombazo, esta vez diplomático. En su discurso de año nuevo, tendió la mano al diálogo con motivo de los Juegos Olímpicos de Invierno, que se celebraban en febrero en el condado surcoreano de PyeongChang. «Las dos Coreas están ansiosas por evitar una nueva guerra que tendría consecuencias devastadoras para ambas partes. Esa es la principal razón detrás de la suave y sin precedentes rápida solución de todos los problemas sobre la participación del Norte en los Juegos Olímpicos de Invierno, así como de la cordial recepción de ambas delegaciones, casi fraternal», analiza para ABC el profesor Alexander Zhebin, director del Centro Coreano en el Instituto de Estudios Orientales de la Academia Rusa de Ciencias. A su juicio, «ambas partes tienen motivos muy urgentes y diferentes para retomar su cooperación económica», pero «Corea del Norte tendrá que resolver la cuestión nuclear con EE.UU. de forma bilateral». El «deshielo olímpico» Dicho «deshielo olímpico» no solo llevó a las dos Coreas a desfilar juntas y bajo una misma bandera ? la de la reunificación ? en la ceremonia de inauguración, sino a una visita histórica de la hermana del dictador, Kim Yo-jong. Convirtiéndose en el primer miembro de la familia Kim en visitar el Sur, coincidió en el palco de autoridades con el vicepresidente estadounidense, Mike Pence, pero ni se miraron. Mejor le fue con el presidente surcoreano, Moon Jae-in, a quien invitó a cumbre en Pyongyang. El presidente surcoreano, saluda a Kim Yo-jong, hermana del líder de Corea del Norte - Efe Devolviéndole la visita, una delegación surcoreana se reunió este lunes con Kim Jong-un, que acordó reunirse con Moon Jae-in a finales de abril en el puesto fronterizo de Panmunjom, en pleno Paralelo 38. Además, se mostraba dispuesto a renunciar a sus armas nucleares si la Casa Blanca le daba garantías de seguridad al régimen. Pero eso no era todo. El enviado surcoreano, el consejero de Seguridad Nacional, Chung Eui-yong, viajó después a Washington para transmitirle a Trump el mensaje que le había dado Kim Jong-un. A su oferta para reunirse, acompañada de una moratoria de sus ensayos de misiles y nucleares, el presidente estadounidense respondía de inmediato y aceptaba celebrar en mayo una cumbre que será histórica. Como el viaje de Nixon a China en 1972.
13-02-2018 | Fuente: elpais.com
¿Para qué sirven los desfiles militares?
Trump quiere importar a EE UU este tipo de eventos. No son la mejor forma de evaluar la eficacia de un ejército, pero siguen atrayendo a las audiencias televisivas