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Noticias de desastres naturales

17-02-2021 | Fuente: abc.es
Myanmar vuelve a protestar en masa tras los nuevos cargos contra Aung San Suu Kyi
Diecisiete días después del golpe de Estado, los birmanos no se rinden y siguen luchando por su joven democracia. Este miércoles hay nuevas protestas masivas y sigue la huelga general después de que los militares presentaran el día anterior más cargos contra la Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, jefa 'de facto' del derrocado Gobierno. A la bizarra acusación de haber importado ilegalmente seis 'walkie-talkies' para la seguridad de su mansión se suma ahora otro delito bastante peculiar: haber violado la Ley de Gestión de Desastres Naturales. Para responder por estos supuestos delitos, Suu Kyi compareció el martes por videconferencia ante el tribunal sin el conocimiento de su abogado, que no estuvo presente durante la vista. El tribunal.. Ver Más
04-01-2021 | Fuente: as.com
Las advertencias para 2021 de los santeros cubanos que predijeron la pandemia
Los babalawos predicen el fin del coronavirus, aunque hay que mantener la calma. Habrá desastres naturales y tensiones políticas, sociales y religiosas.
04-11-2020 | Fuente: abc.es
Aumenta a 115 el número de víctimas mortales a causa del terremoto en el Egeo
Las autoridades turcas han elevado este miércoles a 113 la cifra de muertos tras el devastador terremoto que sacudió el país el viernes pasado, y que se suman a los otros dos fallecidos en Grecia, según la agencia para la gestión de desastres. «De acuerdo con la información recibida de SAKOM (centro de coordinación para la medicina de desastres), 113 ciudadanos perdieron la vida; 898 de los 1.035 ciudadanos que resultaron heridos fueron dados de alta, mientras que 137 todavía están recibiendo tratamiento», informó en un comunicado la agencia turca para las situaciones de emergencia y desastres naturales, AFAD. En las últimas horas, los servicios de emergencia han rescatado con vida a una niña de tres años que llevaba 91 horas atrapada bajo los escombros en la ciudad turca de Esmirna, una de las más golpeadas por el terremoto registrado el viernes en la zona del Egeo. Ayda Gezgin, como se ha identificado a la niña, es la superviviente número 107 en ser rescatada tras el seísmo y ha sido ubicada un día después de la localización de otras dos menores de tres y 14 años. Ha sido localizada en el distrito de Bayrakli, según la agencia de noticias oficial Anatolia. Uno de los participantes en el rescate, Nusret Aksoy, ha explicado ante los periodistas que localizó a Ayda gracias a sus gritos y que fue ella quien le dijo su nombre y le contó que estaba bien, informa el diario «Hurriyet». La menor estaba entre los restos de un edificio de viviendas, según la agencia de rescate. El alcalde de Esmirna, Tunc Soyer, ha celebrado el «milagro». «Después del gran dolor que hemos sufrido, también tenemos esta alegría», ha escrito en su cuenta de Twitter. El terremoto, de magnitud 6,6 en la escala de Richter, sacudió el viernes la zona oeste de Turquía y varias islas griegas. Más de cien personas han perdido la vida en territorio turco, donde la cifra de fallecidos se acerca a las mil, según las últimas cifras de las autoridades.
24-10-2020 | Fuente: abc.es
Patinazo de Biden al atacar a la industria petrolera
Joe Biden ha hecho un buen trabajo esta campaña en evitar errores. El candidato demócrata se ha basado en la pandemia de Covid-19 para responsabilizar a Donald Trump de la crisis sanitaria y económica que azota al país y para limitar su exposición a la opinión pública. Uno de los últimos obstáculos que tenía que superar era el debate del jueves con el presidente de EE.UU. Y salió airoso, excepto en un pasaje: la industria del petróleo, de la que dependen millones de puestos de trabajo y que tiene peso en estados decisivos para la elección. Trump le mostró la muleta durante el bloque dedicado a cambio climático y Biden acudió con prestancia. «¿Cerrarías la industria del petróleo?», inquirió Trump. «Sí. La reconvertiría», respondió Biden. «Es una declaración fuerte», reaccionó el presidente, encantado de haber encontrado una grieta en su rival. Biden trató de decir que su objetivo es «sustituir» a la industria petrolera por energías renovables a largo plazo y, ahora, «dejar de dar subsidios» al petróleo. Pero Trump aprovechó para explicar a los estadounidenses, pegados al televisor en el debate, su versión: «Básicamente, lo que dice es que quiere destruir la industria del petróleo», dijo. «¿Te acordarás de esto, Texas? ¿Te acordarás de esto, Pensilvania, Oklahoma?». Después del debate, Biden, consciente del resbalón, trató de insistir con los periodistas en que se refería a acabar «con los subsidios, no con los combustibles fósiles». Pero Trump tendrá en su poder para lo que resta de campaña la imagen de Biden respondiendo de forma afirmativa a la pregunta de si cerraría la industria petrolera. El asunto puede tener impacto en estados dependientes de esta industria y que pueden influir en la elección. El principal es Texas, donde Biden había ascendido en las encuestas hasta el punto de poner en peligro para los republicanos un estado que les vota desde hace décadas. Pero va más allá. Para cierta parte del electorado de clase media, el ataque a esa industria va contra un elemento esencial del éxito económico del país y a una cultura ligada al coche y a los precios bajos de la gasolina. Y se suma, como parte del sector energético, a las dudas que Trump disemina sobre el apoyo de Biden al «fracking» y la industria del gas natural, que es decisiva en Pensilvania, quizá el estado que determinará la elección, u Ohio, donde Biden también había recortado la distancia con Trump. La batalla del cambio climático El error de Biden fue responder «sí» a la pregunta del cierre, más que defender la reconversión de la industria del petróleo. Porque las políticas de cambio climático son una prioridad creciente para el votante. Según Pew Research, el 68% de los estadounidenses respondieron que el cambio climático es un asunto muy importante para ellos. En las primarias demócratas, antes de que la pandemia de Covid asolara el país y se llevara toda la atención, la discusión medioambiental era el principal asunto de la discusión entre candidatos. Parte de la unidad que ha mostrado la corriente izquierdista del partido demócrata con el «establishment» al que pertenece Biden se debe a su abrazo a la cruzada medioambiental. En el debate volvió a insistir en que el cambio climático es una «amenaza existencial» para el país y utilizó la política ambiental como ejercicio de contraste con Trump, que ha calificado de «engaño» al cambio climático, ha impulsado la relajación regulatoria y ha sacado a EE.UU. del Acuerdo de París. La cita electoral se produce después de un verano de intensificación de desastres naturales como incendios e inundaciones, que se vinculan al cambio climático. Con su posición medioambiental, Biden corteja al voto joven y a amplios sectores del Partido Demócrata cada vez más cómodos con la idea de la disminución en el uso de combustibles fósiles. Pero también puede enfadar a votantes decisivos en una elección que podría definirse por un puñado de votos.
18-07-2020 | Fuente: abc.es
John Bolton: «No podemos permitir que Rusia o China abran una base militar en Venezuela»
Durante sus 17 meses como máximo asesor de Donald Trump en materia de seguridad nacional e internacional, John Bolton (Baltimore, 1948) dice que se marcó un objetivo: forzar la caída del chavismo en Venezuela. Este político conservador, veterano de todas las Administraciones republicanas desde Ronald Reagan, cree que Nicolás Maduro estuvo a punto de huir a Cuba el 30 de abril de 2019, pero, según revela a ABC, los cubanos lo impidieron. Tras varias agrias disputas con Trump, dimitió -o según Trump fue despedido- el 10 de septiembre del año pasado, tras boicotear una visita de los talibanes a Washington en la que se había empeñado el presidente. Tras abandonar el cargo, Bolton escribió un libro de memorias titulado «La sala en la que ocurrió» (Simon & Schuster), que la Casa Blanca ha intentado secuestrar sin éxito. Habló con este diario en Washington el jueves. Dadas las circunstancias actuales en la Casa Blanca ¿cree usted aun que puede haber un cambio de régimen en Venezuela? Creo que, en última instancia, sí, Maduro será reemplazado. Es algo que tiene que ver más con las condiciones en Venezuela que con quién está en la Casa Blanca. A la oposición la apoya un 90% de la ciudadanía. El régimen está respaldado por unas pocas personas de la élite que se financian con el tráfico de drogas y la extorsión, además de por Cuba y Rusia, que están muy involucradas en ayudar a mantener a Maduro en el poder. Pero creo que es importante que los otros países del hemisferio mantengan la presión económica sobre Maduro. Y creo que eso es todavía más importante aquí en EE.UU., donde existe un amplio apoyo a Guaidó y la oposición entre demócratas y republicanos. Aunque Trump de vez en cuando hable de verse con Maduro, creo que se equivocaría si lo hiciera. Él lo sabe, y por eso no lo ha hecho, hasta ahora. ¿Cree que el presidente lo dice en serio? ¿Cree que se vería con Maduro o es una provocación? Se ha reunido con Kim Jong-un, el primer presidente estadounidense en hacerlo. Le gusta reunirse con líderes autoritarios, incluso cuando no recibe nada a cambio. Y con eso les da legitimidad. En el caso de Kim Jong-un, legitima a un dictador sanguinario. Creo que sería un error para él verse con Maduro. Y siempre hay un riesgo de que lo haga. Y sí, creo que habla en serio cuando lo dice. Lo bueno es que hemos sido capaces de impedírselo hasta el momento. Le dedica usted gran parte de su libro al pronunciamiento del 30 de abril de 2019. ¿De verdad creyó usted aquel día que Maduro se montaría en un avión y se marcharía de Venezuela? Creo que estuvo a punto de hacerlo. Pero este tipo de operaciones está plagadas de riesgos. Creo que muchos de los dirigentes del régimen que estaban negociando con la oposición actuaron de mala fe o se echaron atrás en el último minuto. Pero lo importante es que la oposición a Maduro está tan arraigada que si nos mantenemos fuertes con ellos, firmemente Maduro caerá. ¿Se arrepiente de haber confiado en chavistas como Vladimir Padrino o Maikel Moreno? No era el único que creía que ellos cumplirían lo prometido. Tampoco diría que me fiaba de ellos. No creo que nadie en la oposición se fíe de ellos. Pero en aquel momento pensábamos que el régimen de Maduro iba a caer, y creímos que se pondrían del lado correcto al menos por su propio interés, por su propia seguridad. Puede que mintieran desde el principio, o puede que se asustaran a medida que avanzaba la jornada. Lo sabremos algún día. Falta saber cuál fue el papel de los cubanos. Estoy seguro de que conoce usted esta historia. Dicen que la esposa [de Maduro] quería irse. Pero los cubanos se lo llevaron a Fuerte Tiuna. Y no le dieron la opción de irse. Para mí, eso pone de relieve la amenaza de los cubanos y los rusos en nuestro continente. ¿Por qué llevó EE.UU. la ayuda humanitaria a Cúcuta en aviones militares? Cuando la Agencia de EE.UU. para el Desarrollo Internacional brinda asistencia humanitaria en casos de desastres naturales, suele recurrir al transporte militar, dadas las capacidades logísticas de las Fuerzas Armadas. Fue debido a sus capacidades logísticas, no para intimidar con el Ejército. Recuerdo que el 3 de mayo de 2019, usted fue al Pentágono y dijo abiertamente que estaba allí para repasar planes de intervención militar en Venezuela. ¿Era aquello cierto? El presidente Trump y yo estábamos de acuerdo en que la opción militar estaba sobre la mesa. No era nuestra primera opción, pero existía. Y los rusos, los chinos y especialmente los cubanos debían saber que no les permitiríamos establecer otra base militar más en este continente. De verdad creo que el grado de oposición a Maduro entre el pueblo venezolano es tan grande, que solo requiere un poco de ayuda del exterior, algo de presión sobre Maduro. Necesitamos seguir así. Menciona frecuentemente a Rusia. En el tiempo que usted estuvo en la Casa Blanca, el Kremlin se lanzó a salvar a Maduro. ¿Por qué? Por un lado, creo que tenían cierto interés en el área petrolera, en términos financieros. Eran y siguen siendo hoy, creo, el factor externo más importante de la crisis. Por otro lado, los rusos claramente se dieron cuenta de que una mayor implantación suya en Venezuela podría llevarlos a una posición más fuerte en todo el continente, para causar problemas en América del Sur, en el Caribe, cerca del Canal de Panamá, cerca de Cuba y cerca de Nicaragua. Venezuela, obviamente, es un país mucho más grande, con petróleo, con muchos recursos. Es un objetivo muy tentador para Rusia. Usted trabajó estrechamente con diplomáticos españoles cuando fue embajador en Naciones Unidas. Conoce España. ¿Por qué cree que el actual Gobierno español no ha tenido un mayor liderazgo para resolver la crisis en Venezuela? Tanto el Gobierno actual en España como el Gobierno que estuvo en el poder en 2019, desde enero hasta que me fui en septiembre, fue un gobierno de izquierda. Y Maduro, el heredero de Chávez, se presenta a sí mismo como un héroe de la izquierda, aunque de hecho es un autoritario que se impone por la fuerza militar. El Gobierno de izquierda en España fue reacio a asumir un papel más destacado. Y ciertamente trabajamos con ellos muy ampliamente para que asumieran un papel más importante dentro de la UE, precisamente para llevar a la UE a una posición mucho más fuerte. Y en cambio, nos encontramos con que otros gobiernos, como el de Gran Bretaña, que todavía estaba en la UE en ese momento, Italia, Alemania, e incluso Francia, estaban tomando un papel más destacado. Así que creo que la causa fue la ideología del Gobierno español. Me sorprendió y decepcionó, porque para mí hubiera sido de gran ayuda si España hubiera ayudado en el continente americano con algunos de los otros Gobiernos que no eran tan amigos de la oposición venezolana, como el de México. Pero no sucedió así. Entonces no fueron de ayuda. Diría que no es que no fueran de ayuda. No quiero dar una impresión errónea de lo que hicieron, pero lo cierto es que no querían tomar la iniciativa para ayudarnos a expulsar a Maduro. Con el poder diplomático y militar que EE.UU. tiene, con las sanciones, con la implantación de las agencias de inteligencia, ¿cómo es que la presión de este país no ha sido suficiente para culminar la caída de Maduro? Creo que estuvimos muy cerca el 30 de abril del año pasado. Si algunas cosas hubieran ido de forma diferente en las primeras horas de la mañana, Guaidó ya no sería presidente interino. Aun así, diría que hay dos factores principales. Uno, los ingresos del tráfico ilegal de drogas con ayuda de las guerrillas de las FARC y el ELN. Hemos sometido al régimen a mucha presión, pero no hemos tenido tanto éxito como quisiéramos en la lucha contra el narcotráfico en Colombia, México y otros lugares. Luego está la enorme ayuda financiera que el régimen obtiene de Rusia y China, además de la presencia de las tropas y la inteligencia de Cuba. Esto es importante, porque los cubanos penetraron el ejército venezolano y aunque nosotros y la oposición pensamos que las tropas de base y los militares acabarían apoyando a la oposición, al final no pudieron romper filas con sus generales. La lucha continúa y EE.UU. y otros tienen que aplicar más presión. ¿Qué efecto cree que tuvo la visita de Juan Guaidó a Washington en febrero? Fue buena para Juan Guaidó y para la oposición. Creo que quedó claro en la recepción que recibió de los miembros de la Cámara y el Senado, que fue bipartidista. Todos lo aplaudieron, tanto republicanos como demócratas. Usted lo sabe por su trabajo sobre la Casa Blanca, la política en EE.UU. es muy partidista. Esta fue una excepción. Y, por lo tanto, creo y espero que le haya otorgado mayor legitimidad a Juan Guaidó para seguir ayudando al pueblo en Venezuela en estos tiempos tan difíciles, y para continuar tratando de derrocar a Maduro.
02-06-2020 | Fuente: abc.es
Trump militariza su respuesta a la peor oleada de disturbios de EE.UU.
Ante una nación en llamas, sumida en la angustia de noches encadenadas de disturbios, incendios y saqueos, el presidente ha optado por la fuerza, militarizando su respuesta. El lunes por la tarde, Donald Trump emergió de la Casa Blanca y dio un breve discurso a las puertas del Despacho Oval. «Si cualquier ciudad o estado se niega a adoptar las medidas necesarias para defender la vida y la propiedad de sus residentes, desplegaré al Ejército para solucionar yo rápidamente el problema», dijo el presidente. Desde el patio en el que hablaba el Presidente, lugar habitual de sus discursos y ruedas de prensa, se escuchaban las explosiones de las granadas aturdidoras. A los manifestantes a los que en ese momento, 25 minutos antes del toque de queda de las 19.00, desalojaban los antidisturbios y los soldados de la Guardia Nacional, Trump les dijo: «En este momento avanzan miles y miles de soldados fuertemente armados, personal militar y agentes del orden a acabar con los disturbios, los saqueos, el vandalismo, los asaltos y esta destrucción desenfrenada». Varias leyes le impiden al Presidente movilizar al Ejército dentro de las fronteras del país, y por lo general sólo puede hacerlo en caso de que se declare una insurrección, como hizo de hecho Bill Clinton ante los disturbios raciales de Los Ángeles en 1992. En otros casos -intervenciones de rescate desastres naturales como huracanes o terremotos, por ejemplo- sólo los gobernadores pueden activar a la Guardia Nacional, compuesta por reservistas. En Washington, Trump pudo movilizar el lunes a más de un millar de soldados porque la capital es en sí misma un distrito federal, sin gobernador y dependiente directamente del Gobierno central. La noche del lunes y la madrugada del martes fueron las más violentas en la capital de EE.UU. hasta ahora, con constantes choques entre los antidisturbios y los manifestantes, cientos de los cuales quedaron encerrados hasta que se levantó al amanecer el toque de queda en una pequeña calle del barrio de Logan Circle. Algunos vecinos les abrieron las puertas de sus casas y les dejaron pasar la noche durmiendo dentro. Generales sobre el terreno Helicópteros militares volaban bajo mientras los saqueos, con rotura de lunas e incendios, se propagaban por toda la ciudad. Durante toda la noche se oían claramente disparos en todo el centro de la capital, normalmente desierto de noche. Generales vestidos de uniforme supervisaban el dispositivo de seguridad junto al secretario (ministro) de Defensa Mark Esper y el fiscal general (ministro de Justicia) William Barr. Las protestas comenzaron de forma pacífica, pero pronto han devenido en disturbios violentos en las principales ciudades del país, que están aplicando toques de queda. A la ira por la muerte bajo custodia policial de un hombre de raza negra, George Floyd, se ha añadido el malestar por la desigualdad y la destrucción de 40 millones de empleos por la pandemia de coronavirus. Los manifestantes entonan cánticos por igual contra el racismo, contra el capitalismo y contra el presidente, quien de hecho ha condenado la muerte de Floyd en repetidas ocasiones. Para el Presidente, según dijo en su discurso del lunes, estos disturbios son algo más grave y sombrío que la legítima desazón por el racismo imperante en algunos cuerpos policiales . «Estos días nuestra nación se ha visto afectada por anarquistas profesionales, turbas violentas, incendiarios, saqueadores, criminales, antifascistas y otros similares», dijo el presidente. En las protestas han muerto al menos seis personas, y hay más de 5.000 detenidos en todo el país. El presidente mantuvo una videoconferencia con los gobernadores afectados el lunes y les conminó a activar la Guardia Nacional. De lo contrario, dijo, parecerán «una panda de idiotas» y le obligarán a desplegar las fuerzas armadas de forma unilateral, algo para lo que en principio debería activar las leyes necesarias para ahogar una insurrección. Estas palabras de Trump, y el despliegue del Ejército en Washington, han despertado la ira entre sus críticos. La senadora Kamala Harris, que se postula para la candidatura a la vicepresidencia, le acusó de actuar como «un dictador». «Sus accions son claramente ilegales», dijo el gobernador de Illinois, J.B. Pritzke. «Es muy peligroso», añadió la gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer.
13-03-2020 | Fuente: as.com
Una cláusula permite a las franquicias no pagar los sueldos en caso de epidemia
El acuerdo de negociación colectiva recoge este caso, así como desastres naturales o guerras, para liberar a las franquicias de seguir pagando a los jugadores.
27-12-2019 | Fuente: elpais.com
La dana de septiembre, uno de los 15 peores desastres naturales del mundo en 2019
La ONG británica Christian Aid ha identificado los fenómenos meteorológicos más virulentos del año
17-12-2019 | Fuente: abc.es
Haití, el país del vudú, los zombis y las revueltas de esclavos
En uno de los muelles de Burdeos, con el rostro alzado, la mano sobre el pecho y su mirada suspendida sobre las aguas del río Garona, la estatua de Modeste Testas asalta a los paseantes, sorprendidos por una efigie que rescata una memoria donde no hay épica, sino dolor. Testas, que vivió entre 1765 y 1870 y murió a la edad heroica de 105 años, nació en África Oriental, donde fue capturada para ser vendida como esclava, transacción que se llevó a cabo en la costa occidental del continente. Comprada por los hermanos bordeleses Pierre y François Testas, que le dieron su apellido, la joven fue trasladada a la colonia de Santo Domingo, hoy Haití, que permaneció bajo dominio francés hasta 1804. Allí, la mujer, obligada a ser la concubina de François, vivió junto a los negocios de sus dueños, dedicados al cultivo de azúcar, una labor donde la mano de obra era obtenida de la trata negrera. Condenada a una vida de servidumbre, la fuerza de la Historia cambió su destino. En 1789, el estallido revolucionario en París, el Juramento del Juego de Pelota para dotar de una Constitución a Francia y la redacción de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, viajaron a través del océano como una corriente eléctrica que animaba al levantamiento contra la injusticia. Santo Domingo no pudo esquivar esa sacudida. Lo que allí ocurrió, como recuerda el periodista Vicente Romero (Madrid, 1947) en su nuevo libro, «Tierra de zombis. Vudú y miseria en Haití» (Foca, 2019), fue excepcional: los esclavos se alzaron para obtener la libertad. «Quienes se habían sublevado en 1791 contra el yugo imperial -como se lee en ese trabajo- habían sido los esclavos de las grandes plantaciones, no los hijos de los administradores, militares y negociantes europeos que proclamarían las independencias nacionales de otros países, manteniendo su dominio y sus privilegios de clase sobre los indígenas». Aterrorizado por la violencia que se desató en la isla, François Testas huyó a Estados Unidos, donde finalmente concedió la libertad a sus esclavos, entre ellos a Modeste, en 1795. Como toda revolución, en la de Santo Domingo hubo excesos y sangre, que enturbiaron el agua limpia del deseo de libertad. También particularidades que la alejaron de las europeas. Romero las recoge en su libro, donde narra sus siete viajes al país entre 1981 y 2011 y desvela los misterios que esconde el vudú, una religión que sirvió como palanca para levantar a los sublevados. «Hubo ''Espartacos'' negros que lucharon contra el racismo, proclamando que todo el mundo era negro. Fue una rebelión sin una ideología común, porque solo una minoría era ilustrada. Lo que aglutinó a los esclavos fue el vudú, que no es una religión espiritista, sino monoteísta, que cree en el ''Bondye'', como el ''Bon Dieu'', el ''Buen Dios''», explica el periodista a ABC, durante una entrevista. El Código Negro, establecido por Luis XIV en 1685, es un documento único para estudiar la crueldad del trato que se dispensaba a los esclavos de la colonia. Su Artículo 38, por ejemplo, dicta: «Al esclavo fugitivo que haya estado fugado durante un mes a contar desde el día en que su amo le haya denunciado ante la justicia, se le cortarán las orejas y se le marcará con una flor de lis sobre una mejilla; si reincide otro mes a contar igualmente desde el día de la denuncia, se le cortarán las corvas, y será marcado con una flor de lis sobre la otra mejilla; y, la tercera vez, será castigado con la muerte». No está de más recordar el evento fundacional de la lucha de los esclavos haitianos por la libertad, muestra valiosa de cómo el vudú inundó el espíritu de esa batalla. En su libro, Romero describe la ceremonia vuduista de Bois-Caïman, celebrada el 14 de agosto de 1791. Reunidos bajo el liderazgo del esclavo Dutty Boukman, el resto de sometidos, «entre el ritmo frenético de los tambores sagrados y las danzas rituales del vudú», degollaron «a un cerdo negro», para ungir «con su sangre a los asistentes», y rogaron por la victoria sobre «el hombre blanco». Acto seguido, se desató una oleada de asesinatos, que incluyó a «miles de hacendados y sus familias, así como los empleados de bancos, trabajadores mulatos, negros libertos y esclavos sospechosos de complicidad, tolerancia o simplemente piedad con sus amos», que Romero considera una herencia de la brutalidad que los colonos habían ejercido antes contra los esclavos. La abolición de esa práctica comenzó en agosto y septiembre de 1793 y se concretó en febrero de 1794, cuando la Convención Nacional aprobó un decreto para abolir la esclavitud en las colonias, aunque solo desapareció definitivamente tras la independencia, liderada por Jean-Jacques Dessalines, en enero de 1804. En cualquier caso, el lazo entre política y fervor religioso no se limitó a esa primera revuelta. Tocado con un sombrero de copa y vestido de traje, François Duvalier, responsable de la dictadura que asoló al país entre 1957 y 1971, año de su muerte, disfrutaba infundiendo terror de esa guisa, que recordaba a la loa del «Baron Samedi», que en el vuduismo representa a la muerte. Una loa es una especie de espíritu. «El Estado no se desarrolló en Haití», razona Romero. «La medicina rural no llegó hasta el siglo XX, hasta los años 40 o 50. La gente acudía al brujo, que practicaba la medicina natural, y también era la fuente de Justicia», añade. Precisamente, fruto de esa ausencia, se desarrolló el aspecto más polémico del vuduismo, el más arraigado en la cultura popular mediante las películas, las novelas y las series: la zombificación. El periodista , que conoció ese fenómeno de primera mano durante sus viajes, señala que ha sido estudiado por la ciencia y responde a una explicación que no tiene nada que ver con lo sobrenatural. Dos protagonistas de su libro dan las pistas definitivas para comprender en qué consiste: por un lado, Max Beauvoir, una de las autoridades del vuduismo, que explica a Romero que la zombificación es un castigo que se aplica a las personas que han tenido un mal comportamiento en la comunidad, y, por otro, el psiquiatra Lamarque Douyon, que desvela que ese estado se provoca mediante la tetradontoxina, un veneno que contiene el pez globo. Algunas de las víctimas de la zombificación, que parecen estar muertas, llegan a recibir sepultura y son luego desenterradas por sacerdotes vuduistas, que pueden explotarlas como mano de obra esclava. Familias que habían dado por muertos a sus seres queridos, por ejemplo, se habían reencontrado con ellos al cabo de los años, aunque la salud mental de las víctimas era, en muchas ocasiones, irrecuperable. «Haití -lamenta Romero- necesitaría un plan de inversión brutal». Desde el siglo XIX, el país, una de las colonias más ricas de Francia, ha padecido crisis continuas, regímenes brutales y desastres naturales que han pulverizado las esperanzas de convertir esa tierra en un lugar feliz para sus ciudadanos. En 1825, el presidente Jean-Pierre Boyer aceptó pagar a París «150 millones de francos en oro como indemnización por la independencia», una deuda que «frustró definitivamente todos los sueños revolucionarios por los que se había vertido tanta sangre», como recuerda el periodista en su libro. La dictadura de los Duvalier, padre e hijo, comenzó en 1957 y se prolongó hasta 1986, arrasando las libertades y sumergiendo al país en la miseria. En 2011, un terremoto causó unos 310.000 muertos, desencadenando una crisis humanitaria. En el Índice de Desarrollo Humano de 2019, Haití, de los 189 países que componen la lista, ocupaba el puesto 169. La esperanza de vida, según el Banco Mundial, es de 64 años. Amnistía Internacional denuncia las violaciones de los derechos humanos y Human Rights Watch lamenta la pobre escolarización de los niños. Lugar misterioso y abatido por las crisis, en Haití, como afirma Romero en la conclusión de su libro, recogiendo las palabras de Alejo Carpentier, convive lo «real-maravilloso», la religión y los ritos fantásticos, con el drama, real y nada fascinante, de ser ser el país más pobre del hemisferio occidental. El libro del periodista, una crónica rigurosa que se lee con placer, nos permite comprender mejor esa tierra.
07-09-2019 | Fuente: elpais.com
Siete países amazónicos pactan una agenda contra la crisis ambiental
Los firmantes acuerdan crear una red de cooperación ante los desastres naturales
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