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Noticias de delincuencia

17-05-2019 | Fuente: abc.es
Hay efectos de la catástrofe venezolana que no siempre son reconocidos. Hay dimensiones de la destrucción que, en alguna medida, permanecen fuera del radar de la opinión pública, invisibles o en un segundo o tercer plano. Son cuestiones de las que apenas se habla, a pesar de su indiscutible relevancia. La urgencia de los problemas cotidianos vuelve invisibles ciertos asuntos. Por ejemplo: la destrucción de las capacidades estadísticas de Venezuela. Venezuela es un país sin indicadores. Lo que el régimen farsante llama el Sistema Estadístico Nacional es simplemente una enorme bufonada. Vaya el lector a la página del Instituto Nacional de Estadística (INE) para que verifique, por sí mismo, de lo que hablo. Algunos ejemplos: los datos de la Canasta Alimentaria Normativa se detienen en 2014. Las variaciones porcentuales del Índice Nacional de Precios al Consumidor, en el 2015 (aunque varios de sus subindicadores llegan solo hasta el 2013). El más reciente Censo Económico corresponde a los años 2007 y 2008. La Encuesta a Grandes Empresas Industriales a 2010-2011. El resumen de la Balanza de Pagos se interrumpe en el tercer trimestre de 2013. Las cifras de Exportaciones no Petroleras en octubre de 2014. Las cifras de consumo de alimentos en el primer semestre de 2014. Los datos relativos a Educación o finalizan en el 2012 o en el 2013. Los Indicadores Básicos de Salud acaban en el 2011. El capítulo titulado «Misiones» es casi un chiste: cinco gráficos de barras dedicadas al 2012. Sobre la credibilidad que podamos otorgar a esas cifras, me bastará con poner un ejemplo: en ese año (2012), el número de consultas que habría realizado la Misión Barrio Adentro fue superior a los 594 millones. Sí, ha leído bien: más de 594 millones de consultas. Esto quiere decir que, si aceptamos lo dicho por el más grande mentiroso que ha tenido la historia venezolana, Hugo Chávez, de que Barrio Adentro era utilizado por 18 millones de personas, significa que cada uno de esos 18 millones de usuarios fue a consulta 33 veces durante un año. Quien dedique su tiempo y haga un recorrido por las páginas web de Petróleos de Venezuela, Siderúrgica del Orinoco, Corpoelec, Corporación Venezolana de Guayana (y sus veinte empresas), constatará el fenómeno de la opacidad: no hay cifras de producción o de ventas. Cuando hay algunos, son datos de hace cinco o más años. En todas ellas lo que pulula es la propaganda: un rosario de falsedades. El caso de Invepal (la expropiada Venepal), es elocuente: la principal oferta informativa de su web es un pasquín de nombre Voz Obrera, que se publicó hasta el 2016, donde se incluyen mentiras como las relativas a la disminución de la pobreza, amén de páginas y páginas de verborrea sobre el imperialismo, la derecha o la guerra económica. ¿Alguna información sobre la producción de INVEPAL? Cero. Nada. No me extenderé en un tema que muy pronto correría el riesgo de volverse repetitivo: en nuestro país, las instituciones del Estado, secuestradas por una banda de criminales, no informan. Ni siquiera el Banco Central de Venezuela cumple con su obligación. Su página web, aprovecho para comentarlo, es tortuosa, ineficiente, irregular y dominada por las ausencias. Como dicen economistas expertos, es una página diseñada para ocultar, mentir o simplemente negar la realidad. He hecho este sumario recorrido para agregar un argumento más -otro más-, a esa realidad que los venezolanos y los ciudadanos bien informados de otros países, reconocemos de forma inequívoca: el poder venezolano está en manos de una banda de malhechores. La destrucción de todos los indicadores -todos, sin excepción- forma parte de un modelo de conducta: es el afán del delincuente por borrar los rastros de sus crímenes. El objetivo de fondo es impedir, hasta donde sea posible, que se difundan las cifras de mortalidad infantil, morbilidad, epidemias, asesinatos, secuestros y acciones de la delincuencia. Se pretende imponer un inmenso manto de opacidad que oculte la improductividad, el colapso, el empobrecimiento, el paisaje en ruinas, en que se está convirtiendo nuestra Venezuela. Solo necesito de un ejemplo más para mostrar el extremo al que me refiero: no hay ni una institución, ni siquiera la que tendría la obligación de informar al respecto, el Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería -SAIME-, que tenga un dato, uno solo, relativo a los más de 4 millones de venezolanos que han huido del país en los últimos cinco años. Hay que entender que estas prácticas de ocultamiento y mentira, no son accidentales. Son expresión de la perversa calaña, de la putrefacción moral de un poder que mata y destruye, bajo todas las modalidades y métodos posibles: mata reprimiendo, mata de hambre, mata por enfermedad. Son los voceros de esta estructura de malhechores los que han sido enviado a un nuevo intento de negociación. A quienes sostienen que la situación de hoy es distinta a los innumerables intentos fallidos de los años 2016, 2017 y 2018, hay que decirles, tienen razón: hoy Venezuela está más destruida; las muertes han crecido; el hambre y la enfermedad se ha expandido; el número de asesinados por la represión y la delincuencia sigue creciendo; la corrupción, la tortura y los abusos están en auge, como está en auge la liquidación de la legítima Asamblea Nacional, por parte de ese ente ilegal, ilegítimo y fraudulento, llamado Asamblea Nacional Constituyente. ¿Es con esos embaucadores y criminales con los que se espera alcanzar un acuerdo para unas elecciones libres, transparentes y justas?
16-05-2019 | Fuente: abc.es
Macron y el fin de ETA
La banda terrorista ETA agonizaba antes de su instalación en el Elíseo, pero Emmanuel Macron confirmó a Mariano Rajoy, primero, y Pedro Sánchez, más tarde, su más firme solidaridad en la lucha contra la delincuencia terrorista «en todas sus formas». Desde la óptica francesa, la última víctima de la banda terrorista fue un gendarme francés, Jean-Serge Nerín (52), asesinado a tiros «por azar», durante el atraco a mano armada de una empresa de venta de coches de ocasión, entre Dammarie-les-Lys y Villiers-en-Bière (departamento Seine-et-Marne), el 17 de mayo de 2010. Los presidentes Nicolas Sarkozy y François Hollande, primero, y Emmanuel Macron, más tarde, subrayaron a Mariano Rajoy y Pedro Sánchez que Francia no podría olvidar nunca ese «detalle sangriento». Desde su llegada al poder, el mes de mayo de 2017, el presidente Macron confirmó y reiteró a Mariano Rajoy su apoyo sólido y sin tacha en dos cuestiones capitales: el desafío secesionista catalán y los «flecos» (ensangrentados) del terrorismo etarra. El presidente de Francia volvió a repetir a Pedro Sánchez su compromiso de Estado, en ambos terrenos. Emmanuel Macron participó con el primer ministro español en una ceremonia simbólica celebrada el mes de septiembre pasado, para «sellar» el fin presumido o esperado de la banda terrorista. El presidente de Francia insistió: «La cooperación de las policías francesa y española seguirá siendo muy firme hasta poner fin a las violencias criminales de ETA».
15-05-2019 | Fuente: elpais.com
López Obrador anuncia la creación del ?Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado?
El presidente mexicano espera obtener este año alrededor de 1.500 millones de pesos en bienes confiscados a la delincuencia y en bienes incautados por corrupción
13-05-2019 | Fuente: abc.es
España comprará de emergencia un vehículo blindado para su embajada en Caracas
El Gobierno español ha aprobado de «emergencia» la compra de un vehículo blindado para su Embajada en Caracas por un importe de 150.380,65 euros. El trámite realizado por Exteriores responde a la grave crisis política que vive en Venezuela y al auge de la delincuencia violenta en la capital por la que debe desplazarse los funcionarios de la Embajada. La referencia donde se da cuenta de la noticia explica que es de gran necesidad para el traslado de personalidades que visitan el país y que por motivos de seguridad no pueden realizar sus trayectos terrestres en otro tipo de vehículos. Caracas es la ciudad más violenta del mundo. Sus números rojos la ubican con el mayor índice de homicidios por cada 100.000 habitantes. Por eso, una opción más eficaz para evitar asaltos es la movilización en vehículos con alto nivel de blindaje. La embajada está ubicada en la avenida Mohedano, en el municipio Chacao, al este de la Capital, donde Leopoldo López fue alcalde durante ocho años y, la cual hasta hoy se mantiene bajo el gobierno opositor. En la zona también están ubicados el Consulado Italiano, la Embajada de Alemania y la legación de Reino Unido. Sabotea la llegada de GEOs Desde hace meses la Embajada española en Caracas ha tratado de reforzar su seguridad después del ascenso de Juan Guaidó a la presidencia interina que abrió otra crisis en el país sudamericano. Pero el régimen de Nicolás Maduro comenzó a poner trabas para retrasar los trámites se presume que por haber acogidos como huéspedes en la Embajada al líder opositor y expreso político Leopoldo López y su familia. En un primer momento, Venezuela negó inicialmente el relevo del equipo policial que custodia la sede diplomática al rechazarle la entrada en el aeropuerto internacional Simón Boívar por la falta de información de la legación española. Tras algunos retrasos, finalmente, se realizó el relevo rutinario al Grupo Especial de Operaciones (GEO) que reforzaba desde el pasado mes de enero la seguridad de la Embajada.
29-04-2019 | Fuente: abc.es
La violencia en México rompe récords ante la ineficacia de las medidas de López Obrador
Las decisiones del nuevo gobierno de México para frenar la ola de violencia en el país han sido insuficientes; al menos por ahora. Esa es la conclusión que expertos en seguridad comparten con ABC después de que el primer trimestre de 2019 se haya convertido en el más sangriento jamás registrado en el país. Entre enero y marzo hubo 8.493 asesinatos, un 9,6% más que los 7.750 homicidios del mismo periodo de 2018, el año más sangriento y que puede ser superado por 2019. Por tener una comparativa, en España hubo 289 homicidios en todo 2018. Andrés Manuel López Obrador (AMLO), presidente de México desde diciembre, generó unas expectativas muy altas. Cansados de corrupción y violencia, un 53,2% de los mexicanos votó por AMLO, quien aseguraba que de un plumazo limpiaría las instituciones y erradicaría la elevada inseguridad. Pero con 94 homicidios de media al día en el primer trimestre de 2019, sus políticas de seguridad, por el momento, no han dado el fruto deseado, Su estrategia se basa en dos pilares: crear un nuevo cuerpo armado llamado Guardia Nacional y un paquete de medidas sociales que evite que los ciudadanos se unan a las bandas del crimen organizado. Según los expertos consultados, se trata de una estrategia errónea e insuficiente que difícilmente va a cortar la tendencia delictiva y evitar que en 2019 se superen los 33.500 asesinatos de 2018. La Guardia Nacional es el programa estrella. El primer destacamento de este cuerpo fue presentado el pasado viernes en Minatitlán, pequeño municipio del estado de Veracruz (este) donde la noche del Viernes Santo fueron asesinadas catorce personas durante una fiesta. De acuerdo con investigaciones preliminares, el crimen organizado estaría detrás de este delito que ha causado gran escándalo en un México ya habituado a los asesinatos. «Aplica la misma receta» Este nuevo cuerpo armado tiene límites difusos entre lo civil y lo militar. Oficialmente desempeñará tareas policiales, pero será dirigido por un general del Ejército y sus filas se nutren de miles de militares. Sus numerosos críticos advierten de que el modelo perpetúa la militarización del país y ahonda en la estrategia castrense ya implementada por los anteriores presidentes. «AMLO está aplicando la misma receta, la Guardia Nacional es el Ejército vestido de Policía», denuncia Santiago Roel, de Semáforo Delictivo, organización que monitorea la evolución de la criminalidad en el país. En cuanto a los programas sociales, López Obrador repite constantemente que muchos jóvenes se suman a los grupos delictivos por falta de oportunidades, por lo que ha lanzado medidas, como becas de estudios y trabajo, para dejar a los criminales sin «cantera», es decir, busca motivar a los ciudadanos para que vayan a la universidad o tengan empleo y evitar así que se unan a la delincuencia organizada. La iniciativa, sin embargo, es muy criticada por Francisco Rivas, director del Observatorio Nacional Ciudadano, organización también dedicada al estudio de la criminalidad. Para Rivas, es «muy ingenuo» asumir que la pobreza y la desigualdad son los principales factores detrás de la delincuencia, por lo que considera que estos programas pueden mantener a algunos jóvenes en la legalidad, pero nunca van a poder captar a aquellos que ya han dado el paso hacia el crimen. Ayudas a madres solteras Los programas sociales también incluyen pensiones y ayudas a madres solteras. No obstante, las medidas tendrán un impacto muy limitado en la reducción de la violencia porque irán destinados a personas que «ni tienen relación con el delito ni la van a tener», según indica Alejandro Hope, reconocido analista de seguridad pública en México, en declaraciones a ABC. Ninguno de los tres expertos cree que AMLO es el principal responsable de la violencia inicial de 2019, ya que México lleva más de una década registrando elevados niveles de inseguridad. Sin embargo, todos critican las medidas que promovidas por el mandatario. «Creo que el presidente está genuinamente preocupado, pero necesita avanzar en la dirección correcta», opina Roel, de Semáforo Delictivo. En ese aspecto, cree que el Ejecutivo debería enfocarse en acciones como regular la plantación y consumo de marihuana la amapola ?usada para obtener heroína? para arrebatar el mercado a las organizaciones de narcotraficantes, por ejemplo. «Si no empiezas por eso, nada va a funcionar», matiza Roel. Rivas y Hope, por su parte, coinciden en la necesidad de una reforma policial que fortalezca los cuerpos estatales y municipales, acompañado de un incremento significativo de la inversión en fiscalías e investigación para reducir la elevadísima impunidad, puesto que 9 de cada 10 crímenes en México quedan sin castigo. Sin embargo, es más tedioso implementar estas acciones, que prometer que la criminalidad súbitamente desaparecerá con la llegada del nuevo gobierno. «Son procesos largos y burocráticos con los que nadie gana una elección», concluye Hope.
28-04-2019 | Fuente: abc.es
Bajada a los infiernos de un país que vivió en el paraíso
La costa este del lago de Maracaibo, en el estado Zulia, puso hace casi un siglo el nombre de Venezuela en el mapa del mundo. La mañana del 14 de diciembre de 1922 la tierra se estremeció en la ciudad de Cabimas y un estruendo ensordecedor parecía anunciar un terremoto. Se trataba del bramido del pozo «El Barroso II» en el momento de reventar. A continuación, el petróleo empezó a brotar del subsuelo a borbotones y a esparcirse alrededor. El oro negro transformó la economía y la cultura de un país hasta entonces agrícola, altamente rural y pobre. Decenas de empresas transnacionales se instalaron en las riberas del lago que antes ocupaban campesinos e indígenas, y de todas partes afluyó multitud de personas ansiosas por conseguir trabajo. En tan solo un año los 3.000 habitantes del lugar pasaron a ser 30.000. Las urbanizaciones que se construyeron en la primera fase de la bonanza del crudo eran pequeñas villas, como sacadas de un western. Se desarrollaron clubes sociales, escuelas, hospitales, centros culturales.. Todo el mundo quería estar allí al calor del nuevo maná. Pero en los últimos años las cosas han cambiado. Cabimas, que se posicionaba como la segunda ciudad más grande y poblada del estado y la decimocuarta en el país, y un pilar fundamental de la economía venezolana, se encuentra ahora en ruinas. Aquellas casas de trabajadores están cada día más desoladas. El empleo escasea y los comercios de la zona cierran uno tras otro sus puertas. El presidente de la Cámara de Comercio de Maracaibo -la capital del estado-, Ezio Angelini, señala que lo que se vive en el Zulia es dramático para industriales y comerciantes. «No es difícil pronosticar que el sector empresarial nacional se acerca a la quiebra, que va a traer como consecuencia el cierre masivo de comercios e industrias», asegura. «El 95% del comercio en Maracaibo está cerrado -asegura- y las pérdidas nacionales desde el sector ya suman 230 millones de dólares diarios por la paralización». El país se enfrenta a una grave recesión, una elevada hiperinflación y una criminalidad irrefrenable, además de una grave escasez de alimentos y medicamentos. La dramática situación es palpable cuando se recorre el interior de Venezuela. Caída de producción La producción de crudo en el occidente venezolano, principalmente en el estado Zulia, se sitúa en torno a los 220.000 barriles diarios, según datos de la Comisión de Energía y Petróleo de la Asamblea Nacional, el parlamento legítimo del país. Esa cifra supone una disminución del 75% con respecto al volumen de hace diez años, cuando el fallecido presidente Hugo Chávez ordenó la nacionalización de las empresas de servicios del lago de Maracaibo. A partir de entonces hubo una caída de la producción de Pdvsa Occidente -la rama de la petrolera estatal para la región- de más de 650.000 barriles diarios. Ahora la elite de trabajadores que se peleaban por mantener sus beneficios y puestos de trabajo están huyendo y abandonan sus empleos, mermando día a día la capacidad operativa de la industria. Además, con el nombramiento hace dos años del mayor general Manuel Quevedo, un militar sin experiencia en el sector, como presidente de Pdvsa y ministro del Poder Popular de Petróleo y Minería, los críticos de Maduro creen que se ha acelerado el proceso de decadencia de la compañía estatal, en su día el motor del desarrollo del país caribeño. En los últimos meses el general Quevedo ha militarizado el aparato petrolero, amenazando a los trabajadores con ser arrestados por sabotaje, corrupción o incitación al odio. En los grandes hoteles que aún sobreviven en el Zulia no es extraño encontrarse jefes militares disputándose contratos de servicios, que todavía proporcionan unas grandes ganancias, mientras, las denuncias de corrupción han salpicado toda la Administración pública venezolana en los últimos años. Estados Unidos viene imponiendo sanciones a la petrolera estatal, aumentando la presión sobre Nicolás Maduro, desconocido como presidente por la oposición y por Washington, así como por buena parte de la comunidad internacional. Al tiempo, se desmantela progresivamente Pdvsa. Trabajadores de todos los niveles abandonan en masa, a veces llevándose, literalmente, partes de la empresa consigo. «La hiperinflación nos arrolló y los sueldos están por el suelo, esto no lo aguanta nadie. Uno está de brazos caídos, casi no hace nada en las instalaciones petroleras. Así que me busco la vida como bachaquero de alimentos (contrabandista)», comenta un trabajador petrolero de Cabimas bajo anonimato. No existen cifras oficiales, pero los sindicatos del sector señalan que en torno a 25.000 empleados de áreas operacionales clave, como ingenieros, geólogos, operadores de plantas, electricistas y mecánicos, entre otros, están renunciando para emigrar. El lago de Maracaibo llegó a tener, en momentos de máxima explotación, más de 450 pozos bombeando crudo, mientras la superficie estaba atestada de buques tanqueros, gabarras y lanchas de mantenimiento. Pero hoy esta masa de agua de 13.000 kilómetros cuadrados es un gran cementerio de chatarra. La mayoría de los 25.000 kilómetros de tuberías sumergidas y 15.000 pozos perforados en el fondo se encuentran inactivos y abandonados. El efecto de los apagones Los últimos apagones en el país también han afectado a la producción de petróleo. Según el último informe de la consultora Torino Economics, marzo registró una caída del 28,3%, llevando el bombeo petrolero nacional a apenas 732.000 barriles diarios. La creciente delincuencia en Venezuela es también responsable del declive de la industria del petróleo, que además tiene que lidiar con la escasez de piezas y la fuga de talento en un negocio que aporta el 9% de los ingresos en divisas que recibe la nación. Las pandillas de piratas merodean por el lago durante la noche y cada semana se producen ataques, centradps em ñps cables y dispositivos que controlan la inyección de gas, dejando la mayoría de las veces trabajadores o pescadores heridos. «Llegan a las plataformas retienen a los trabajadores y en cuestión de segundos desmantelan como hormigas la instalación», asegura Johana, esposa de un trabajador petrolero víctima de los ataques. La falta de vigilancia en la zona ha atraído a una variedad de bandas del otro lado de la frontera con Colombia, como disidentes de las FARC, traficantes de drogas y contrabandistas, que han hecho del lago un lugar por el que no se puede transitar. Muchos obreros se niegan a trabajar en las plataformas y los pescadores tienen que volver a la pesca artesanal, sin motor, o quedarse en los muelles. «Aquí solo existe vigilancia y control político. Los militares llegaron para hacer negocios y meter presos a aquellos que se oponen a la gestion actual. Si utilizaran a los soldados para cuidar a los trabajadores, patrullar y proteger a los pescadores, las cosas serían distintas, pero nada de eso ocurre», denuncia Luis Camacho, extrabajador que aún vive en Cabimas. Daño medioambiental Por otra parte, los constantes derrames de petróleo no solo contaminan el lago e impiden la reproducción de peces, sino que los vecinos de Cabimas deben convivir con los malos olores. Pdvsa se ha convertido en la principal responsable del deterioro ambiental del lugar por la falta de mantenimiento de la infraestructura. La empresa carece de equipos y personal capacitado para abordar el problema. Desde hace más de cinco años, el Centro de Ingenieros del estado Zulia (Cidez) viene denunciando ante la Comisión permanente de Ambiente, Recursos Naturales y Cambio Climático de la Asamblea Nacional la grave contaminación, con 300 de los 800 kilómetros de costa del lago afectados. Los informes presentados indican que en 2009 se derramaban en el estuario del estado Zulia entre nueve y diez barriles de petróleo diarios y estiman que hoy día pueden pasar de los 70, lo que estaría acelerando el envejecimiento de esta fuente hidrográfica. Los pescadores lograban 1.500 kilos de capturas diarias y ahora no alcanzan los 50. Uno de ellos, Pedro Rincón, se queja de que el crudo impide llevar algo de comer a sus casas. «Los implementos de trabajo se dañan, las redes atrapan el desastre natural. Ni siquiera podemos echar las embarcaciones al agua de tanto crudo que tenemos en la orilla, los desechos nos impiden cumplir con la faena. Esperamos que alguien atienda nuestro llamada», clama Rincón.
19-03-2019 | Fuente: abc.es
Un superviviente del ataque a las mezquitas: «Las balas me pasaron rozando la cabeza»
Al afgano Mirwais, que estaba rezando el viernes en una de las mezquitas tiroteadas de Nueva Zelanda, las balas le pasaron rozando la cabeza. Literalmente, como demuestran los rasguños que los proyectiles le han dejado en el cuero cabelludo. Por unos centímetros, Brenton Tarrant, un joven australiano cegado por el odio contra los inmigrantes musulmanes, no le voló la cabeza también a él, que se salvó ? nunca mejor dicho ? por un pelo. «Entró un tipo armado, con un traje negro y una cámara en la cabeza con una luz. Al principio pensé que era un policía de la unidad antiterrorista. De hecho, la primera persona que lo vio entrar hasta le saludó. Le dijo ?Hola, hermano?? Y este le pegó un tiro a bocajarro. Luego apuntó hacia nosotros y empezó a disparar», cuenta Mirwais ante la alfombra de flores y mensajes de condolencia frente al cordón policial que corta el paso a la mezquita de Al Noor, en el centro de Christchurch. El viernes, el día más importante del rezo para la religión musulmana, allí había unas 200 personas. «Algunos huyeron rompiendo las ventanas y otros por las salidas laterales. Como yo estaba en el centro, corrí hacia una de esas salidas, pero había mucha gente porque es una puerta pequeña. Cuando llegué, el terrorista estaba allí, disparando enfrente de nosotros, 35 o 50 balas..», recuerda Mirwais, deseoso de contar su historia para sacarla de su interior como si fuera un exorcismo. A su juicio, tuvo suerte porque «cuando el terrorista llegó abriendo fuego, me eché encima de la gente y una bala me pasó rozando la cabeza. Todavía tengo metal en el cuero cabelludo», dice enseñando la herida. Aprovechando que el asaltante desviaba su atención para ametrallar a los que intentaban escapar por la otra puerta, Mirwais salió corriendo y saltó un muro a una casa detrás de la mezquita. «Pensé que venía a por nosotros por el aparcamiento porque el sonido de las balas era atronador y crucé a otra casa. Como me había echado sobre los cuerpos, tenía sangre por toda la ropa. Mi cabeza estaba sangrando también», desgrana Mirwais, a quien una pareja asiática, asustada, no le dejó entrar en su vivienda. Tras saltar a otra casa, donde había un hombre mayor intentando curar a un herido, consiguió ponerse a salvo. «Aunque estábamos todos temblando de miedo al escuchar el tiroteo, conseguimos detenerle la hemorragia», se congratula con una tímida sonrisa que denota más tristeza que alegría. «Emigré de Afganistán en 2002 para escapar de las bombas y la guerra y jamás pensé que nos iban a matar aquí», se lamenta Mirwais, quien a sus 43 años se gana la vida como taxista y, hasta ahora, estaba muy feliz en Nueva Zelanda. «Este es un país maravilloso y su gente acoge a todos los que venimos. Nos quieren y nosotros también les queremos», clama mientras uno de los neozelandeses que le escucha aplaude emocionado. Aunque Mirwais ha perdido a varios amigos en el atentado, entre ellos el patriarca de la comunidad afgana, «Haji» Daoud Nabi, de 71 años, asegura que «seguiremos juntos porque un diablo no puede separarnos». Roto por el dolor, Mirwais recuerda que el anciano fue el primer refugiado afgano que llegó a Christchurch, hace ya más de cuatro décadas, y siempre ayudó a los nuevos inmigrantes. Su generosidad le llevó incluso a sacrificarse el viernes, cuando se interpuso entre el tirador y sus víctimas y cayó abatido por las balas. Ahora, sus paisanos esperan enterrarlo con honores de héroe en el funeral de Estado para todas las víctimas que tendrá lugar esta semana, cuando los forenses terminen las autopsias y las autoridades entreguen los cuerpos a sus familias para darles sepultura según el rito musulmán. A solo un kilómetro de la mezquita de Linwood, la segunda asaltada por Tarrant, los preparativos ya están en marcha en el Memorial Park y 50 tumbas se han cavado en la zona musulmana del cementerio de Christchurch. En esta barbarie, Nueva Zelanda no solo ha perdido esas 50 vidas, sino también su inocencia como uno de los países más seguros y tranquilos del mundo. Ayer, este corresponsal tomó un vuelo doméstico sin pasar por ningún control de seguridad pese a que el aeropuerto había sido cerrado la noche anterior por una «bolsa sospechosa». Con unos índices de delincuencia bajísimos y una permisiva ley de armas, Tarrant se aprovechó de dicha candidez para hacerse legalmente con el arsenal que utilizó para perpetrar esta matanza. Haciendo frente a la polémica, ayer compareció públicamente el dueño de la tienda donde compró sus fusiles semiautomáticos, David Tipple, quien no quiso entrar en el debate sobre las armas. «Lo que hacemos es legal y disfrutamos con libertad de actividades legítimas. ¿Por qué piensa la gente que las armas son un problema? El problema es que el tipo estaba loco», se defendió el responsable de Gun City, que se promociona con polémicos carteles donde aparecen niños disparando con su padre «en familia». Pero el Gobierno de la primera ministra Jacinda Ardern tiene decidido aprovechar la conmoción actual para restringir el uso de armas, como hizo Australia en los 90. Al final del mundo, Nueva Zelanda permanecía en un «espléndido aislamiento» al margen de todos estos problemas, como la inmigración y el control de las armas. Pero el mundo, cada vez más pequeño y globalizado, ha acabado atrapando a Nueva Zelanda.
15-03-2019 | Fuente: abc.es
Un atentado en Nueva Zelanda deja al menos 49 muertos tras el tiroteo en dos mezquitas
El horror golpea a Nueva Zelanda, un país donde, afortunadamente para sus habitantes, casi nunca pasa nada. Rompiendo en mil pedazos esa anodina tranquilidad, un ataque coordinado contra dos mezquitas en la ciudad de Christchurch ha dejado, de momento, 49 muertos y 48 heridos, de los que muchos están graves, según informan las agencias internacionales. Para hacer aún más espeluznante este salvaje atentado, uno de los atacantes ha difundido el ataque a través de Facebook Live. Ataviado con un traje negro que parece ser ropa de asalto y armado con fúsiles automáticos, en un vídeo colgado en internet aparece llegando con su coche a una de las mezquitas y disparando contra todo lo que se mueve, que a esa hora estaba llena para el rezo del viernes, el más importante para la religión musulmana. Se calcula que en una de las mezquitas había entre 300 y 500 personas, incluidos varios jugadores del equipo de criquet de Bangladés, que mañana tenía previsto disputar un encuentro contra del de Nueva Zelanda. Tal y como se aprecia en las imágenes, el atacante lleva escritos en las armas numerosos nombres que parecen hacer referencia a luchas históricas contra los musulmanes. Además, en las redes sociales circula un manifiesto de los atacantes con comentarios despectivos sobre esta religión y los inmigrantes musulmanes que llegan al país. Junto la mezquita de Al Noor, el otro edificio atacado es el Centro Islámico Lindwood. «Este tipo de violencia e ideología extrema no tiene ningún sentido en Nueva Zelanda. Esto no es lo que somos», ha lamentado de inmediato la primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern. Tras afirmar que se trata de «un acto de violencia extraordinario y sin precedentes», ha calificado esta triste jornada como «uno de los días más negros de la historia de Nueva Zelanda». Por su parte, el jefe de la Policía, Mike Bush, ha anunciado la detención de una mujer y tres hombres, uno de los cuales será puesto a disposición judicial mañana acusado de asesinato. Uno de los asaltantes ya ha sido identificado como Brenton Tarrant, un australiano del Estado de Nueva Gales del Sur, según indicó una fuente policial de ese país a la televisión TVNZ. «Hay cuatro personas bajo custodia. No nos consta que haya más pero no podemos asumir que no haya más», indicó el mando policial. Al parecer, ninguno de los detenidos estaba fichado. Para hacer el mayor daño posible, habían colocado además varios artefactos explosivos en sus vehículos, que la Policía ha conseguido desactivar. Ante la alarma generada, el Gobierno ha decretado el estado de máxima alerta y la Policía ha cerrado la ciudad de Christchurch, recomendando a sus vecinos permanecer en sus casas por si hay más atacantes sueltos. Las mezquitas y escuelas de todo el país han sido clausuradas hasta nueva orden entre el pánico generalizado, ya que el ataque ha sido una gran sorpresa en este apacible archipiélago por sus bajísimos índices de delincuencia. Situada en la isla sur de Nueva Zelanda, los únicos titulares que había acaparado la ciudad de Christchurch en los últimos años se debían a los terremotos que sufrió entre 2010 y 2012, destacando uno que dejó 185 muertos el 22 de febrero de 2011. Desde Australia, el primer ministro Scott Morrison se ha solidarizado con sus vecinos: «Estamos horrorizados, consternados, indignados y condenamos este ataque cometido hoy por un terrorista, un violento extremista de derechas». Galería de imágenes Vea la galería completa (18 imágenes) La primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, ha afirmado que el asalto fue «un acto de violencia extraordinario y sin precedentes», en lo que calificó como «uno de los días más negros de Nueva Zelanda». «Este tipo de violencia no tiene ningún sentido en Nueva Zelanda. Esto no es lo que somos», dijo en rueda de prensa. Imágenes del atentado en Nueva Zelanda divulgadas por la televisión mostraron a un hombre detenido al lado de un todoterreno blanco que fue embestido por un coche de la policía. Los agentes mantienen acordonada gran parte de Christchurch, donde miles de estudiantes han quedado confinados en las escuelas hasta que se haya garantizado la seguridad en las calles. Uno de los tiroteos del atentado en Christchurch (Nueva Zelanda), fue retransmitido en directo a través de las redes sociales por uno de los asaltantes, que aparece con ropa militar dentro del centro de culto disparando a bocajarro a varias personas con un arma automática de la que cambió el cargador al menos dos veces.
15-03-2019 | Fuente: abc.es
Atentado en Nueva Zelanda: al menos 49 muertos tras el tiroteo en dos mezquitas
El horror golpea a Nueva Zelanda, un país donde, afortunadamente para sus habitantes, casi nunca pasa nada. Rompiendo en mil pedazos esa anodina tranquilidad, un ataque coordinado contra dos mezquitas en la ciudad de Christchurch ha dejado, de momento, 49 muertos y 48 heridos, de los que muchos están graves, según informan las agencias internacionales. Para hacer aún más espeluznante este salvaje atentado, uno de los atacantes ha difundido el ataque a través de Facebook Live. Ataviado con un traje negro que parece ser ropa de asalto y armado con fúsiles automáticos, en un vídeo colgado en internet aparece llegando con su coche a una de las mezquitas y disparando contra todo lo que se mueve, que a esa hora estaba llena para el rezo del viernes, el más importante para la religión musulmana. Se calcula que en una de las mezquitas había entre 300 y 500 personas, incluidos varios jugadores del equipo de criquet de Bangladés, que mañana tenía previsto disputar un encuentro contra del de Nueva Zelanda. Tal y como se aprecia en las imágenes, el atacante lleva escritos en las armas numerosos nombres que parecen hacer referencia a luchas históricas contra los musulmanes. Además, en las redes sociales circula un manifiesto de los atacantes con comentarios despectivos sobre esta religión y los inmigrantes musulmanes que llegan al país. Junto la mezquita de Al Noor, el otro edificio atacado es el Centro Islámico Lindwood. «Este tipo de violencia e ideología extrema no tiene ningún sentido en Nueva Zelanda. Esto no es lo que somos», ha lamentado de inmediato la primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern. Tras afirmar que se trata de «un acto de violencia extraordinario y sin precedentes», ha calificado esta triste jornada como «uno de los días más negros de la historia de Nueva Zelanda». Por su parte, el jefe de la Policía, Mike Bush, ha anunciado la detención de una mujer y tres hombres, uno de los cuales será puesto a disposición judicial mañana acusado de asesinato. Uno de los asaltantes ya ha sido identificado como Brenton Tarrant, un australiano del Estado de Nueva Gales del Sur, según indicó una fuente policial de ese país a la televisión TVNZ. «Hay cuatro personas bajo custodia. No nos consta que haya más pero no podemos asumir que no haya más», indicó el mando policial. Al parecer, ninguno de los detenidos estaba fichado. Para hacer el mayor daño posible, habían colocado además varios artefactos explosivos en sus vehículos, que la Policía ha conseguido desactivar. Ante la alarma generada, el Gobierno ha decretado el estado de máxima alerta y la Policía ha cerrado la ciudad de Christchurch, recomendando a sus vecinos permanecer en sus casas por si hay más atacantes sueltos. Las mezquitas y escuelas de todo el país han sido clausuradas hasta nueva orden entre el pánico generalizado, ya que el ataque ha sido una gran sorpresa en este apacible archipiélago por sus bajísimos índices de delincuencia. Situada en la isla sur de Nueva Zelanda, los únicos titulares que había acaparado la ciudad de Christchurch en los últimos años se debían a los terremotos que sufrió entre 2010 y 2012, destacando uno que dejó 185 muertos el 22 de febrero de 2011. Desde Australia, el primer ministro Scott Morrison se ha solidarizado con sus vecinos: «Estamos horrorizados, consternados, indignados y condenamos este ataque cometido hoy por un terrorista, un violento extremista de derechas». Galería de imágenes Vea la galería completa (18 imágenes) La primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, ha afirmado que el asalto fue «un acto de violencia extraordinario y sin precedentes», en lo que calificó como «uno de los días más negros de Nueva Zelanda». «Este tipo de violencia no tiene ningún sentido en Nueva Zelanda. Esto no es lo que somos», dijo en rueda de prensa. Imágenes del atentado en Nueva Zelanda divulgadas por la televisión mostraron a un hombre detenido al lado de un todoterreno blanco que fue embestido por un coche de la policía. Los agentes mantienen acordonada gran parte de Christchurch, donde miles de estudiantes han quedado confinados en las escuelas hasta que se haya garantizado la seguridad en las calles. Uno de los tiroteos del atentado en Christchurch (Nueva Zelanda), fue retransmitido en directo a través de las redes sociales por uno de los asaltantes, que aparece con ropa militar dentro del centro de culto disparando a bocajarro a varias personas con un arma automática de la que cambió el cargador al menos dos veces.
14-03-2019 | Fuente: elpais.com
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