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Noticias de cristobal colon

27-06-2020 | Fuente: abc.es
Trump ordena la protección de las estatuas por decreto
El presidente Donald Trump ha aprobado la protección de las estatuas históricas de Estados Unidos por decreto, instando a la Fiscalía a solicitar penas de prisión máximas en los casos de arresto por vandalismo contra el patrimonio nacional. Además, se restringirán ayudas a autoridades estatales o locales que no hagan cumplir la ley y permitan que se derriben estatuas. El presidente llega a ordenar en su decreto a la Fiscalía que pida penas de cárcel de 10 años en virtud de varias leyes, incluidas la de Protección de los Monumentos a los Veteranos de 1993 y la regulación de propiedad del Gobierno federal en el Código de EE.UU. Esta regulación afecta a todas las estatuas de propiedad federal, no sólo a los soldados y políticos confederados. El decreto asegura que «es política de EE.UU. enjuiciar en la mayor medida permitida por la ley federal y, según corresponda, a cualquier persona o entidad que participe en los esfuerzos por incitar a la violencia u otra actividad ilegal en relación con los disturbios y actos de vandalismo». Estas medidas llegan después de una oleada de derribos y de que los manifestantes hayan amenazado incluso con tumbar una estatua de Abraham Lincoln, el presidente que le ganó la guerra a la Confederación esclavista, junto al Capitolio en Washington. Han caído varias estatuas que conmemoran el legado hispano en EE.UU., como las de Cristóbal Colón o fray Junípero Serra. En la red social Twitter, el presidente ha compartido un cartel del FBI, la policía judicial, en que se solicita información sobre 15 personas supuestamente involucradas en el intento de derribo de esculturas en la capital federal. <blockquote class="twitter-tweet"><p lang="en" dir="ltr">MANY people in custody, with many others being sought for Vandalization of Federal Property in Lafayette Park. 10 year prison sentences! <a href="https://twitter.com/FBIWFO?ref_src=twsrc%5Etfw">@FBIWFO</a> <a href="https://t.co/mrLyxbWNvq">pic.twitter.com/mrLyxbWNvq</a></p>&mdash; Donald J. Trump (@realDonaldTrump) <a href="https://twitter.com/realDonaldTrump/status/1276564734465249280?ref_src=twsrc%5Etfw">June 26, 2020</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> Junto con este decreto, Trump ya le ha encargado la custodia de estas estatuas al cuerpo de los U.S. Marshalls, una policía federal que depende del ministerio de Justicia y ha movilizado en Washington a 400 soldados reservistas de la Guardia Nacional para apoyarles. Los Marshalls son el primer cuerpo de policía federal de EE.UU., fundados en 1789. Se encargan de las labores policiales relacionadas con la justicia federal, incluidos arrestos, protección de testigos y extradiciones. El cuerpo lo integran más de 2.500 agentes, a cuyos supervisores los elige el presidente directamente. El lunes una turba intentara tumbar la estatua ecuestre de Andrew Jackson, séptimo presidente de EE.UU., ante la entrada principal de la Casa Blanca. Ante aquel intento frustrado, el presidente Trump pidió a la fiscalía que aplique la ley de Protección de los Monumentos a los Veteranos y pida 10 años de prisión para quienes vandalicen esos monumentos. Según ha dicho la portavoz de la Casa Blanca, Kayleigh McEnany, «el presidente Trump nunca permitirá que la violencia controle nuestras calles, reescriba nuestra historia o dañe el estilo de vida americano».
24-06-2020 | Fuente: abc.es
Trump prepara un decreto para endurecer las penas contra quienes derriben o vandalicen estatuas
Ante el derribo generalizado de estatuas en Estados Unidos, el presidente de EE.UU. anunció este martes que firmará un decreto para protegerlas y penalizar a quienes las vandalicen. «Queremos largas penas de cárcel para estos vándalos, matones, anarquistas, agitadores, llámenles como quieran, son mala gente, no aman a nuestro país, pero no voy a permitir que tumben nuestros monumentos, eso que quede claro», dijo Donald Trump a la prensa antes de salir de la Casa Blanca para visitar la frontera. El martes por la noche, Trump pudo ver claramente desde su residencia en los pisos superiores de la Casa Blanca cómo una turba le ataba unas sogas al cuello a la estatua ecuestre del presidente Andrew Jackson y trataba de tumbarla antes de que interviniera la Policía, que arrestó a varios de los agresores. Antes, estos pintaron en el pedestal de la escultura las palabras «asesino» y «escoria». A pesar del intento, la escultura seguía ayer en pie. «Voy a firmar una orden ejecutiva [decreto] dentro de poco, y lo que voy a hacer con esto es reforzar lo que ya existe, para dejarlo todo más uniforme», dijo el presidente. Se refería a una ley aprobada por el Capitolio en 2003 que, bajo el título de Preservación de los Monumentos a los Veteranos, establece que quien «intencionalmente agreda o destruya, o intente agredir o destruir, cualquier estructura, placa, estatua u otro monumento en propiedad pública que conmemore el servicio de cualquier persona o personas en las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos serán multados bajo este título, encarcelados no más de 10 años, o ambos». Arrestos Antes, en la red social Twitter, el presidente había amenazado precisamente con esa ley a los que intentaron derribar la estatua de Jackson, fracasaron y fueron detenidos. «He autorizado al Gobierno Federal a arrestar a cualquier persona que vandalice o destruya cualquier monumento, estatua u otra propiedad federal en los Estados Unidos con hasta 10 años de prisión, según la Ley de Preservación de los Monumentos a los Veteranos, o cualquier otra ley pertinente». Esa ley en concreto, sin embargo, sólo se aplicaría a aquellos monumentos que representen a líderes militares o políticos que antes sirvieran en las Fuerzas Armadas, como el general Robert E. Lee, comandante del Ejército Confederado; Ulysses S. Grant, comandante de las fuerza de la Unión, o el propio Jackson, que fue general mayor de la milicia de Tennessee. La Casa Blanca trabaja ahora para ampliarla al resto de monumentos. En Twitter, Trump ha compartido mensajes muy críticos con el derribo y la retirada de las estatuas de Cristóbal Colón. La protesta racial tras la muerte del afroamericano George Floyd bajo custodia policial el 25 de mayo ha mutado en un movimiento contra las estatuas de los generales confederados primero, el legado hispano en toda Norteamérica después y, finalmente, contra presidentes de todo signo, demócratas como Jackson, o republicanos como Grant. La semana pasada, los manifestantes derribaron varias estatuas de Colón, dos de fray Junípero Serra y hasta pintarrajearon un busto de Miguel de Cervantes en un parque de San Francisco, llamándole «bastardo». En Washington, también se pintó hace tres semanas el pedestal de la estatua en bronce de la Reina Isabel la Católica ante la sede histórica de la Organización de los Estados Americanos, que fue un regalo de España. Los demócratas se han sumado a esa batalla, y en California, donde controlan tanto el ejecutivo como el legislativo, han retirado una estatua de mármol de la Reina Isabel y Colón del Capitolio de Sacramento. Concejales de ese partido en todo el país han propuesto y defendido la retirada de estatuas de Colón, fray Junípero y otras figuras históricas. Trump es un gran admirador de Jackson, el séptimo presidente de la nación y primer líder del Partido Demócrata tal y como se entiende a este en la actualidad. Jackson tuvo esclavos y forzó un éxodo masivo de comunidades nativas con una dura ley de expropiaciones. En 1818 invadió la parte de la Florida que todavía estaba bajo la soberanía española, con lo que forzó la anexión definitiva de toda la península por parte de EE.UU. Nada más llegar a la Casa Blanca, Trump colgó en el Despacho Oval un retrato de ese presidente. Quema de la bandera En un mitin el sábado en Oklahoma, el presidente dijo que quiere que la quema de banderas sea castigada con pena de cárcel de hasta un año. «Deberíamos elaborar una legislación que establezca que si quemas la bandera estadounidense irás a la cárcel por un año. Debemos hacerlo. Hablamos de libertad de expresión, pero eso en realidad es profanación», dijo Trump. La Corte Suprema, sin embargo, ha fallado en ocasiones anteriores que la quema de banderas entra dentro de la libertad de expresión y por tanto es legal bajo la primera enmienda de la Constitución. Estas propuestas de Trump han tenido su eco en el Senado, donde los republicanos son, de momento, mayoría. El líder conservador en esta Cámara Baja, Mitch McConnell, dijo ayer en un discurso en el hemiciclo: «Los estadounidenses saben que una nación imperfecta construida por héroes imperfectos sigue siendo la Unión más perfecta que el mundo haya visto», dijo. «Y cuando el polvo se asienta, nunca son las turbas o los matones a quienes honramos. Son los valientes líderes quienes los confrontan». El senador conservador Tom Cotton, del estado de Arkansas, pidió a la Casa Blanca que tomara medidas urgentes y contundentes ante las agresiones a todas las estatuas, no sólo las de los militares confederados, que se levantaron en armas contra el Gobierno para defender la esclavitud. «Las turbas violentas, en las últimas semanas, han atado y destruido estatuas y monumentos en todo nuestro país. Estos delincuentes se disfrazan de manifestantes que ejercen su legítimo derecho a reunirse pacíficamente, pero no puede haber derecho a destruir la propiedad pública o privada», dijo Cotton en una carta enviada a William Barr, el fiscal general [ministro de Justicia].
22-06-2020 | Fuente: abc.es
La Florida española, el santuario donde los esclavos de las colonias inglesas alcanzaban la libertad
El pasado 10 de junio unos manifestantes cubrían con pintura roja las efigies de Cristóbal Colón y Juan Ponce de León en el centro de Miami. En sus pedestales dejaban garabateados el símbolo comunista de la hoz y el martillo, y las siglas BLM de «Black Lives Matter» («Las vidas negras importan»). La furia de las protestas contra el racismo en Estados Unidos que desató la muerte de George Floyd en Mineápolis se volvía a cebar así no solo con las estatuas de los líderes de la esclavista Confederación sureña, sino con figuras emblemáticas de la colonización española, cuyos monumentos en diferentes ciudades del país han pintarrajeado, derribado y hasta decapitado en las últimas semanas. Los autores de estos actos vandálicos probablemente ignoran que la historia es mucho más rica que unos eslóganes de trazo grueso. La Florida española, de hecho, se convirtió en un auténtico santuario al que los esclavos de las colonias británicas ?y luego de EE.UU.? huían para alcanzar su libertad. Ya en la primera expedición de Ponce de León a la Florida en 1513, con la que comenzó la exploración europea del sureste de Norteamérica, viajaban al menos dos negros libres. Uno de ellos, de nombre Juan Garrido, participaría después en la conquista de México con Hernán Cortés. Mapa de San Agustín, en el que se aprcia a la derecha el «Fuerte Negro» - ABC La Florida, así como buena parte del actual suelo de EE.UU. entre el Atlántico y el Pacífico, fue parte de España durante tres siglos. En las tierras españolas, como en los dominios de otras potencias de la época, existió la esclavitud, pero al menos «la ley y las costumbres españolas garantizaban a los esclavos una personalidad moral y legal, así como ciertos derechos y protecciones que no se encuentran en otros sistemas esclavistas», destaca Jane Landers en «La nueva historia de Florida» (University Press of Florida, 1996), editado por el ya fallecido Michael Gannon. «Tenían el derecho a la seguridad personal y a mecanismos legales por los cuales escapar a un amo cruel» y «se les permitía poseer y transferir propiedades y presentar demandas legales, un derecho significativo que en América evolucionó al derecho de autocompra», señala Landers, profesora de la Universidad Vanderbilt especializada en la historia de los afroamericanos. No es que en España y en sus territorios del Nuevo Mundo no hubiera «prejuicios raciales», apunta la experta, pero «el énfasis en la humanidad y los derechos del esclavo, y la actitud indulgente hacia la manumisión incorporadas a los códigos de esclavitud y la práctica social españolas hacían posible que existiera una importante clase de negros libres, primero en España y después en la América española». Entre la población negra de los territorios españoles había individuos libres, esclavos, con propiedades, con educación y formando grupos sociales como cofradías y milicias que suponían «vínculos con la comunidad», sin que hubiera una«separación legal», explica la propia Jane Landers a ABC por correo electrónico. Esos hombres y mujeres, añade, «dejaron sus testimonios legales, sus documentos en la iglesia, etc? Tenemos sus historias porque tenían personalidad legal y religiosa». En la Florida estaban permitidas los matrimonios interraciales, mientras que en EE.UU. no quedaron plenamente legalizados hasta 1967 En la Florida española estaban permitidas las relaciones e incluso los matrimonios entre personas de distinta raza. Más aún, según reveló hace dos años el también historiador Michael Francis, la primera boda cristiana documentada en lo que hoy es territorio continental de EE.UU. se celebró en 1565 en San Agustín entre un segoviano, un tal Miguel Rodríguez, y una negra libre procedente de Andalucía, Luisa de Abrego. Francis, profesor de la Universidad del Sur de Florida Saint Petersburg (USFSP) y director ejecutivo del proyecto «La Florida: el archivo digital interactivo de las Américas», realizó este hallazgo al consultar un caso de bigamia abierto contra la propia De Abrego años más tarde por el Santo Oficio de la Inquisición de México, que finalmente anularía el matrimonio con el segoviano por estar ya casada con otro hombre. En cambio, en Estados Unidos las bodas interraciales no fueron plenamente legalizadas hasta 1967, cuando el Tribunal Supremo dictó una sentencia histórica en el caso «Loving contra Virginia» y declaró inconstitucionales las leyes antimestizaje que prohibían este tipo de enlaces, por entonces aún vigentes en 16 de los 50 estados del país. Los afroamericanos libres tuvieron una importancia capital en la defensa de la Florida española frente a las potencias rivales y los corsarios y filibusteros que merodeaban por el Caribe. Las amenazas externas aumentaron con la fundación en 1670 de la colonia de Charles Town (hoy Charleston, Carolina del Sur), con la que los ingleses expandían su presencia en Norteamérica y el modelo de plantaciones con mano de obra esclava que aplicaban con crudeza en el Caribe. Los sojuzgados africanos empezaron a ver una esperanza en el trato más benigno que la Florida española daba a los negros. Cédula real de 1693 en la que se concede la libertad a los fugitivos - ABC En 1687 ocho hombres, dos mujeres y un bebé lograron escapar en canoa y llegar a territorio español, pidiendo amparo en San Agustín, ciudad fundada en 1565 por Pedro Menéndez de Avilés y la más antigua de EE.UU. habitada de forma ininterrumpida. En los años siguientes fueron llegando nuevas oleadas de fugitivos y, aunque inicialmente su estatus legal era algo ambiguo, casi todos fueron acogidos y bautizados, se casaron y obtuvieron un empleo retribuido. Finalmente, Carlos II dio naturaleza legal a lo que ya era una realidad por la vía de los hechos: el 7 de noviembre de 1693 garantizó a través de una cédula real que los esclavos, hombres y mujeres, huidos de las colonias británicas obtendrían la libertad con la única condición de que abrazaran «la fe verdadera». El flujo de los desesperados africanos desde las colonias británicas llevó en 1738 al gobernador de la Florida, Manuel de Montiano, a crear un poblado formado por negros libres tres kilómetros al norte de San Agustín. El nuevo asentamiento, que recibió el nombre de Gracia Real de Santa María de Mosé y hoy es conocido como Fuerte Mosé, era «el primer pueblo formado por negros libres en EE.UU., estaba liderado por su propio comandante mandinga, que se bautizó con el nombre Francisco Menendez, y tenía su propia milicia», destaca a ABC Jane Landers. A cambio, los milicianos prometieron ser «los más crueles enemigos de los ingleses» y arriesgar sus vidas al servicio de Su Majestad hasta «derramar la última gota de sangre en defensa de la Real Corona», como recoge un documento de aquel año. Y no pasaría mucho tiempo hasta que tuvieron oportunidad de demostrarlo. Recreación artística del Fuerte Mosé - ABC El fundador de la nueva colonia de Georgia, James Edward Oglethorpe, se lanzó en 1740 a un ataque por tierra y mar contra la Florida. Mosé, que para el sistema esclavista de los colonos británicos representaba toda una amenaza, fue evacuado y sus habitantes se refugiaron en San Agustín, que fue sometida a un largo asedio. Pero los sitiados resistieron y, en un ataque conjunto de soldados españoles, milicianos negros e indígenas, recuperaron el poblado en lo que ha pasado a la historia en EE.UU. como «Bloody Mose» o «Mosé sangriento», por la fiereza de la lucha cuerpo a cuerpo y la muerte de al menos 75 de los invasores. Oglethorpe acabó levantando el sitio y regresando humillado a Georgia. Los «morenos» libres de la milicia prometieron ser «los más crueles enemigos de los ingleses» y «derramar la última gota de sangre en defensa de la Real Corona» Mosé fue reconstruido en 1752, ahora reforzado y con la incorporación de una iglesia y una casa para un sacerdote franciscano. En 1759 estaban censados allí 37 hombres, 15 mujeres, siete niños y ocho niñas. Sin embargo, en 1763 España se vio obligada a ceder la Florida a Gran Bretaña a cambio de recuperar La Habana, que había caído el año anterior en manos británicas. Así que los africanos que quisieron conservar su libertad se marcharon a Cuba junto con la mayoría de los españoles e indígenas cristianos de San Agustín, mientras que los nuevos colonos extendían a su nueva adquisición el cruel sistema de plantaciones de Carolina del Sur y Georgia. El pueblo de los negros libres quedaba abandonado para siempre. Pero no fue este el final de la Florida española. En 1783, tras la independencia de las trece colonias británicas de Norteamérica, EE.UU. devolvió a España su antiguo territorio. Parte de los esclavos huyeron de sus señores para unirse a las aldeas seminolas y otros se acogieron a la vieja legislación española que les garantizaba un santuario. Francisco Menéndez - ABC Una buena parte de los varones negros trabajaban para el gobierno, en planes de fortificación, en el arsenal, descargando barcos, repartiendo el correo, cortando leña, como pilotos o remeros en las embarcaciones oficiales, pero también se los podía ver como carreteros, joyeros, zapateros, curtidores, carniceros o posaderos, entre otros oficios. Incluso alguno destacó como próspero comerciante. En cuanto a las mujeres, las había cocineras y lavanderas, pero también llegaron a tener pequeños negocios de artesanía o comestibles. Se conoce el caso de alguna mujer negra que poseía su propia esclava, otra muestra de una estructura social más compleja de lo que pudiera pensarse hoy día. España solo renunció a esa política de santuario religioso para los esclavos cuando, en 1790, no pudo resistir la fuerte presión de los cada vez más poderosos EE.UU., a través precisamente de uno de sus padres de la patria, Thomas Jefferson, redactor de la Declaración de Independencia de 1776 y en ese momento secretario de Estado. En todo caso, quienes gozaban de libertad la seguían conservando, y se mantenía la posibilidad de comprarla u obtenerla. En las décadas siguientes continuó el imparable ansia de expansión de EE.UU., con repetidas violaciones de la soberanía española, hasta que en 1821 finalmente la Florida se incorporó al territorio estadounidense. Los negros que quisieron seguir libres bajo las leyes y costumbres españolas zarparon de nuevo, ahora por última vez, hacia Cuba. Los restos del Fuerte Mosé permanecen hoy bajo las aguas pantanosas a las afueras de San Agustín, en la costa noreste del estado de Florida. Un museo y un pequeño parque estatal rinden allí tributo a aquel santuario de libertad e invitan a conocer el verdadero legado de los españoles en EE.UU. El actual parque estatal del Fuerte Mosé en San Agustín (Florida) - M. Trillo «La historia está escrita por los anglosajones» Jane Landers es una de las mayores especialistas en la historia de los afroamericanos en EE.UU. Ha recopilado los documentos más antiguos de Florida, incluidos los del Fuerte Mosé, en la web de Slave Societies Digital Archive. Como miembro del comité científico en EE.UU. para el proyecto de la Unesco de la Ruta del Esclavo, ha contribuido junto con la profesora Kathy Deagan y los miembros de la Fort Mose Historical Association a aprobar que el antiguo poblado de negros libres se incorpore a esa iniciativa. En declaraciones a ABC desde EE.UU., Landers condena el «racismo» en su país, al tiempo que lamenta que «la historia aún está escrita desde una perspectiva anglosajona» e «ignora la parte que fue colonizada por los españoles y en donde la gente de ascendencia africana podía ser parte de la comunidad».
18-06-2020 | Fuente: abc.es
El mapa de las estatuas a Cristóbal Colón en Estados Unidos
Los demócratas estadounidenses anunciaron este miércoles que retirarán una estatua de mármol que muestra a Cristóbal Colón pidiendo financiación a la reina Isabel la Católica para su viaje a América. La representación llevaba en el Capitolio de California, sede del poder legislativo de ese estado, desde 1883. Se abre así un frente político contra la memoria histórica, que lleva años en las calles, y que el asesinato de George Floyd ha reavivado. Algunos sectores de EE.UU. relacionan la figura del célebre navegante con los abusos a la población nativa (a pesar de que el almirante no puso el pie en el actual territorio de EE.UU. en ninguno de sus viajes americanos). Tal y como se observa en el mapa superior, realizado con información de la «Society for the History of Discoveries», Estados Unidos está plagado de representaciones de Cristóbal Colón que ensalzan su papel en el primer viaje trasatlántico registrado en la historia. En rojo se muestran aquellas que han sido objeto de actos vandálicos o que se está debatiendo sobre su reubicación. El estado de New Jersey es el que acoge más estatuas del marinero, con 38; por detrás se encuentra el de New York, con 29, y Pennsylvania, con 17. La representación más antigua es el «Columbus Obelisk» de Baltimore, en el estado Maryland, que data de 1792. Precisamente, éste ya fue objeto de actos vandálicos en agosto de 2017, tras los disturbios racistas de Charlottesville. Los autores lo registraron en un vídeo que subieron a YouTube en el que un individuo golpeaba la base de la estructura, mientras otro sostenía un cartel en el que se leía «Derribar el racismo». En octubre de ese mismo año, la alcaldesa, Catherine Pugh, autorizó a la Comisión de Preservación Histórica y Arquitectónica de la ciudad restaurar y reubicar el monumento, y expresó su interés por la posibilidad de dedicar éste a otra figura, debido a la controversia que rodeaba al navegante. Los disturbios de Charlottesville también provocaron que la representación del personaje, en el parque neoyorkino de Yonkers, apareciera sin cabeza. Ahora, tras la muerte de George Floyd, la mecha se ha vuelto a reavivar y la figura de Colón vuelve a estar en el punto de mira. Así, el pasado 10 de junio, una estatua del marinero en Richmond, Virginia, fue derribada, incendiada y arrojada en un lago cercano. Quedó testimonio de ello en un vídeo que los autores compartieron en YouTube. Según declaron, el acto lo realizaban en «solidaridad con los nativos americanos». En la base de la estatua, una pintada rezaba lo siguiente: «Representante del genocidio». Ese mismo día, de nuevo, otra escultura del personaje, esta vez en Boston, aparecía decapitada. No sólo a Colón La figura del navegante no ha sido la única objeto de vandalismo. El pasado martes, un hombre resultó herido tras los disturbios que se produjeron en Albuquerque (Nuevo México), alrededor del derribo de una estatua del conquistador español Juan de Oñate. Asimismo, varias estatuas de soldados confederados, el bando perdedor en la guerra civil estadounidense de mediados del siglo XIX, en la que los estados del Sur pelearon por mantener el régimen de esclavitud de los negros, también han sido derribadas.
17-06-2020 | Fuente: abc.es
Ocasio-Cortez: «La Casa Blanca ha adoptado al supremacismo blanco»
A la misma hora que Donald Trump comparecía ayer en la Casa Blanca para presentar su reforma policial, una de las voces que más atención provoca en el partido demócrata comparecía para denunciar al presidente de EE.UU. y defender el grito que ha triunfado en las protestas contra los abusos frente a la minoría negra: «Defund the police», «recortes a la policía». La congresista Alexandria Ocasio-Cortez, estrella fulgurante del sector izquierdista demócrata desde su llegada al Congreso en 2018 ?la mujer más joven en conseguirlo, con 29 años?, mantuvo un encuentro con la prensa extranjera. «No estoy preocupada», respondió a preguntas de ABC sobre la posibilidad de que la idea de quitar la financiación a la policía ?o de su abolición, como piden otros? asuste a votantes moderados y dificulte las opciones de los demócratas en un año electoral. «Los organizadores, los activistas y la gente que está en la calle no se presentan a las elecciones y sus demandas son independientes del juego político», defendió. En su opinión, no se puede «criticar ni ser condescendiente» con las exigencias de una minoría negra «que está luchando por sus vidas». La representante por Nueva York aseguró que no es utópico recortar la policía y desmantelar buena parte de su organización y señaló ejemplos exitosos, como en Camden (New Jersey) o como la policía británica, que apenas utiliza armas de fuego. Ocasio-Cortez aseguró que no había mirado en profundidad la orden ejecutiva de Trump sobre reforma policial, pero criticó su papel durante las protestas por la muerte de George Floyd. «El presidente ha empeorado las cosas. No solo no se ha enfrentado a las peticiones de las propuestas sino que ha liderado al Gobierno en el ataque con gases lacrimógenos a manifestantes pacíficos», dijo. Para la demócrata, la actitud de Trump «encaja» con reacciones anteriores, como en los disturbios de Charlottesville de 2017, cuando un supremacista blanco embistió a un grupo de manifestantes de izquierdas ?falleció una mujer? y el presidente aseguró que había «muy buena gente» en ambos bandos. «En la Casa Blanca hay simpatía, incluso adopción, del supremacismo blanco», denunció y apuntó a la figura de Stephen Miller, un asesor del presidente para asuntos migratorios que ha impulsado de la agenda mas dura de Trump en este ámbito. Estatua de Colón Ante la oleada de ataques a estatuas ?entre ellas, de figuras históricas españolas? en EE.UU., dijo sobre la que tiene Nueva York de Cristóbal Colón, en un plaza céntrica con el mismo nombre, que «debe alterarse», incluyendo referencias históricas a los abusos contra los pueblos nativos, «o retirarse». Ocasio-Cortez se juega su reelección la semana que viene en las primarias demócratas. Su distrito electoral, que engloba al barrio neoyorquino del Bronx y parte de Queens, vota de forma aplastante a los demócratas, por lo que las primarias ?en las que se enfrenta a la moderada Michelle Caruso-Cabrera? decidirán si sigue como diputada de la Cámara de Representantes. También ha puesto su creciente peso en el partido a favor de candidatos izquierdistas como Jamal Bowman, que tratará de quitarle el puesto a un veterano moderado del partido, Eliot Engel, en otro distrito neoyorquino.
16-06-2020 | Fuente: abc.es
Un herido en EE.UU. en los disturbios por una estatua del conquistador español Juan de Oñate
Los disturbios alrededor del derribo de una estatua del c onquistador español Juan de Oñate, primer gobernador de Nueva España, acabaron con disparos, un herido y detenidos en Albuquerque (Nuevo México), en el último episodio violento derivado de las protestas por las muertes de hombres negros a manos de la policía. Las protestas por la muerte de George Floyd en todas las grandes ciudades de EE.UU., que fueron en su mayoría pacíficas, se tiñeron de violencia en muchas ocasiones. También de saqueos y vandalismo, que pronto empezaron a sufrir estatuas de soldados confederados, el bando perdedor en la guerra civil estadounidense de mediados del siglo XIX en la que los estados del Sur pelearon por mantener el régimen de esclavitud de los negros. Pronto el vandalismo salpicó a estatuas de figuras históricas como Cristóbal Colón, que algunos sectores de EE.UU. relacionan con los abusos a la población nativa (a pesar de que el almirante no puso el pie en el actual territorio de EE.UU. en ninguno de sus viajes americanos). También a otras figuras históricas clave en los inicios de la presencia europea en el actual EE.UU. Ayer fue el caso de Juan de Oñate, cuyas expediciones legendarias llevaron a los españoles a las profundidades de las llanuras americanas y a buena parte del actual Suroeste del país. Fundó buena parte de los asentamientos permanentes en esa región y protagonizó episodios violentos y crueles contra nativos. Su estatua en Albuquerque, la principal ciudad de Nuevo México, se vio rodeada de grupos de manifestantes el lunes a última hora de la tarde. La pintarrajearon y buscaron derribarla. Se presentó un grupo de hombres armados hasta los dientes pertenecientes a la New Mexico Civil Guard, una de esas milicias irregulares que tienen presencia en muchos estados del país y que aparecen en manifestaciones de corte conservador Trataron de proteger la estatua de Oñate ante la turba. Entre la confusión, un manifestante golpeó con un patín a un hombre de camiseta azul, que al parecer se oponía al derribo, según se pudo ver en un vídeo de la cadena KBO4. Varios manifestantes le persiguieron, se enzarzaron con él, y el hombre respondió disparando varias veces con su pistola. Un hombre recibió varios disparos y fue trasladado al hospital, donde ayer continuaba estable. Los milicianos decidieron proteger al hombre que había disparado, e hicieron un círculo a su alrededor agarrados a sus rifles. Llegó la policía, que detuvo al agresor y a los milicianos. El alcalde de Albuquerque, el demócrata Tim Keller, aseguró que la estatua se retirará con rapidez «por una cuestión urgente de seguridad pública» y se decidirá sobre su futuro más adelante.
15-06-2020 | Fuente: elmundo.es
Colón también se las vio en el Nuevo Mundo con esclavos que traficaron con esclavos
El indigenismo latinoamericano que intenta tumbar las estatuas de Cristóbal Colón por medio mundo es contestado por los historiadores de "lo políticamente incorrecto" 
13-06-2020 | Fuente: abc.es
Trump, sobre la oleada de protestas: «No todo el mundo es racista por defecto»
Ante una protesta racial que no cesa y una reciente ola de ataques contra estatuas que abarcan desde Cristóbal Colón hasta los generales confederados que perdieron la Guerra Civil, Donald Trump ha decidido abanderar la defensa de todo el legado histórico de Estados Unidos sin reparos y con orgullo, afirmando que «de ninguna manera se van a curar estas heridas si se califica falsamente y por defecto, como se hace, a decenas de millones de americanos decentes como racistas o intolerantes». El último caballo de batalla de la protesta nacional contra el racismo es cambiar el nombre de un puñado de bases militares dentro de EE.UU. que tomaron su nombre de soldados confederados que perdieron la guerra, como Fort Bragg o Fort Hood. «Son parte de nuestro legado», ha proclamado el presidente en Twitter. Contradice así hasta a las propias Fuerzas Armadas, dado que el lunes pasado el Cuerpo de Infantería y el Pentágono dijeron en un comunicado que están dispuestos a abrir «una conversación bipartidista sobre el asunto». En un claro desafío al presidente, una comisión del Senado, que controlan los republicanos, aprobó el miércoles iniciar los trámites para cambiar los nombres de esas bases. Derribo de estatuas En todo el país, los manifestantes enardecidos por la muerte del afroamericano George Floyd bajo custodia policial han vandalizado estatuas de los líderes militares y políticos de la confederación sureña y esclavista que perdió la Guerra Civil. En Richmond, la última capital de los fugaces Estados Confederados de América, han sido abatidas varias estatuas, entre ellas la del único presidente de aquel experimento malogrado, Jefferson Davis, enterrado solo a unos kilómetros de allí. El gobernador de Virginia, el demócrata Ralph Northam, ha anunciado además que iniciará los trámites de otra escultura cercana, la del general Robert E. Lee, comandante de las fuerzas rebeldes, y cuya casa en una colina a las afueras de Washington fue expropiada y se utilizó para enterrar a soldados caídos en aquella guerra fratricida. Hoy es el afamado cementerio de Arlington. En total, hay 11 bases militares en EE.UU. que llevan el nombre de altos mandos confederados, todas ellas en estados del sur del país y todas del Cuerpo de Infantería. Una de ellas es Fort Lee, dedicada al general Lee, en Virginia. Nunca ha querido el presidente acatar las normas de la corrección política y ahora, menos. Los demócratas ven como una provocación que el 19 de junio, día en que Estados Unidos conmemora el final oficial de la esclavitud en 1865, el presidente vaya a retomar sus multitudinarios mítines con un discurso en Tulsa, una ciudad de Oklahoma en que en 1921 se produjo uno de los peores linchamientos masivos de personas de raza negra en la historia. En un viaje a Dallas el jueves, Trump denunció lo que considera una caza de brujas generalizada por parte de sectores de izquierda radical. «Hay que colaborar, para enfrentarnos juntos contra la intolerancia y los prejuicios cuando estos aparezcan, pero de ninguna manera se van a curar estas heridas si se califica falsamente y por defecto, como se hace, a decenas de millones de americanos decentes como racistas o intolerantes. Hay que permanecer unidos», dijo el presidente. Trump también se ha opuesto a la iniciativa de quitarle los fondos a la Policía, que se ha convertido en uno de los lemas de la protesta racial del que se han hecho eco algunos demócratas en el Capitolio. «De quitarle fondos a la Policía nada, lo que vamos a hacer es justo lo contrario», dijo el presidente en ese mismo acto en Dallas, en el que avanzó que está preparando una orden ejecutiva (decreto) con una serie de reformas policiales para prevenir más muertes bajo custodia policial, que presentará próximamente. «Lo que hay que hacer es asegurarse de que la policía está bien dotada, preparada y bien equipada», dijo el presidente. Otro de los símbolos conflictivos es la bandera confederada moderna, que es una versión modificada de la que emplearon originalmente los estados rebeldes del Sur. Compuesta por una cruz azul con estrellas blancas ladeada sobre un fondo rojo, es común en los estados del sur, y habitual en las populares carreras de coches de la Asociación Nacional de Carreras de Automóviles de Serie (Nascar, por sus siglas en inglés). Sin embargo, los organizadores de esta categoría automovilística prohibieron ese estandarte dentro de sus circuitos. Del mismo modo, la liga profesional de fútbol americano, la NFL, pidió disculpas recientemente por no haber respetado la voluntad de varios jugadores negros de protestar por la brutalidad policial arrodillándose cuando sonaba el himno nacional. Trump, al enterarse, se molestó, y acudió a su medio preferido, la red social Twitter, a denunciar que el permiso a los jugadores de hincar la rodilla durante el himno nacional supone «una falta de respeto ante el país y ante la bandera».
12-06-2020 | Fuente: elpais.com
Las estatuas derribadas por los manifestantes antirracistas en Estados Unidos, en imágenes
Varias esculturas de Cristóbal Colón y de líderes confederados han sido dañadas o retiradas en varias ciudades del país
13-01-2020 | Fuente: elpais.com
Hernando Colón: el creador de la primera biblioteca moderna
El hijo de Cristóbal Colón reunió en Sevilla la mayor colección privada de libros del siglo XVI. Su pionera forma de organizarla supuso una revolución conceptual
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