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Noticias de crisis humanitaria

03-10-2018 | Fuente: abc.es
Maduro impulsa el éxodo que llegaría a cuatro millones de venezolanos
Nicolás Maduro ha impulsado el éxodo de venezolanos que según afirmaciones del canciller colombiano Carlos Holmes Trujillo llegaría a 4 millones de personas en los próximos meses, lo que duplicaría la cifra actual de la diáspora, no obstante a los intentos oficialistas de que vuelvan los fugados. Ayer regresaron 95 venezolanos de Perú, en el quinto vuelo programado por Maduro del plan «Vuelta a la patria», que totaliza cerca de 463 personas desde Perú. El plan comenzó hace un mes que incluyó a 86 desde Argentina pero no compensa a la masa de 2,3 millones que se han ido de Venezuela en los últimos cinco a años, según cifras de la ONU. El publicitado plan de vuelta de Maduro, quien pide unos 500 millones de dólares a las Naciones Unidas para financiar el traslado de los emigrantes, no ha animado a los que se han ido. «Se va a reforzar con mucha inversión para que los venezolanos regresen a estudiar y a trabajar por el país», añadió el mandatario. Su plan ha caído en contradicciones. Mientras el Ministerio de Comunicación e Información, que dirige Jorge Rodríguez, afirma que han vuelto 7.000 personas, los cinco vuelos apenas suman 463 pasajeros repatriados. La mayoría no se acoge al plan sino que responde «volveremos cuando caiga Maduro». La fuga de venezolanos La tendencia entonces es que la fuga de venezolanos se va a acelerar con la implementación del «madurazo», el conjunto de medidas económicas radicales que arrancó en agosto. La causa es el «socialismo siglo XXI» que el difunto Hugo Chávez le dejó a Maduro cuando estaba moribundo en 2012 el legado bajo el nombre «Plan de la Patria». Y el primer afectado es su vecina Colombia. El canciller colombiano Carlos Holmes Trujillo dijo que «hasta cuatro millones de inmigrantes venezolanos pueden llegar a Colombia en el escenario más pesimista de un agravamiento de la crisis de ese país», informó este martes el canciller Carlos Holmes Trujillo. «En un escenario pesimista, es decir, un escenario que parte de que la situación pueda empeorar, estamos hablando de (recibir) cuatro millones de venezolanos en Colombia», dijo Trujillo en su intervención en el foro «Desafíos de la migración venezolana». El foro, organizado por la Universidad del Rosario, el diario El Tiempo y la Fundación Konrad-Adenauer-Stiftung, también explicó que «según el escenario base, Colombia recibiría en los próximos años un número que llegaría a 2.166.000 venezolanos», que supera el doble de la cifra actual. «En el escenario optimista, que parte de que las cosas llegasen a mejorar en Venezuela, el número sería de 1.850.000», agregó Trujillo, citado en un comunicado de la cancillería colombiana. Venezuela ha perdido al menos el 13% de su población tras la oleada migratoria ocasionada por el socialismo del siglo XXI, y la cual afecta a los países de la región por la grave crisis humanitaria. Cifras oficiales de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) señalan que entre 2015 y 2017 la inmigración venezolana creció casi un 11%, al pasar de 700.000 personas a 1,5 millones. Pero la verdad es que hay miles de venezolanos de doble nacionalidad que han abandonado Venezuela; así como existe otra cantidad que llega como turistas a sus nuevos destinos y se mantienen allí mientras permanecen de forma legal; se trata de un flujo migratorio incalculable. Según la encuestadora Consultores 21, el 40% de la población de Venezuela quiere emigrar; y de acuerdo con el sociólogo Tomás Páez la estimación era que para mediados de este 2018, el 15% de la población venezolana habría dejado el país, con la esperanza de poder regresar algún día. Lo único cierto es que muy pocos son los que quieren volver mientras Maduro permanezca en el poder. Estos testimonios se repiten en la mayoría de los que se fueron. No ven la hora de volver pero sin Maduro.
27-09-2018 | Fuente: abc.es
Maduro acepta la oferta de diálogo de Trump
En un inesperado gesto de distensión, el presidente venezolano aceptó este miércoles ante el plenario de la Asamblea General de Naciones Unidas una improvisada oferta de diálogo de su homólogo norteamericano. Después de detallar lo que calificó de agresiones en los planos económico, político y mediático contra su país, Nicolás Maduro dijo que está dispuesto a sentarse a negociar con Donald Trump sin ni siquiera tener que consensuar una agenda previa. «El presidente Donald Trump ha dicho que está preocupado por Venezuela, que quiere ayudar a Venezuela. Bueno, yo estoy dispuesto a hablar con agenda abierta sobre todos los temas de los que quiera hablar el presidente de EE UU, con franqueza y humildad», dijo Maduro, quien en su discurso hizo uso de su habitual retórica antiimperialista. «A pesar de todas nuestras diferencias que se podrían considerar abismales, yo estaría dispuesto a estrechar la mano del presidente de Estados Unidos y sentarme a dialogar sobre los asuntos que afectan a nuestra región», añadió. La posibilidad de un encuentro bilateral, aún remota, surgió de unas declaraciones de Trump cuando llegó previamente a la sede de Naciones Unidas para ocupar por primera vez la presidencia de turno del Consejo de Seguridad. «Sí que estoy abierto a esa posibilidad, estoy dispuesto a reunirme con quien sea», había dicho Trump, preguntado por la prensa. «Nos vamos a ocupar de Venezuela. Si [Maduro] está aquí y quiere reunirse, no es algo que tuviera planeado, no lo tenía sobre la mesa, pero si puedo ayudar a la ciudadanía, estoy aquí para eso». No se trata de un gesto menor. El año pasado, después de llegar a la Casa Blanca, Trump pidió a sus asesores en relaciones internacionales y defensa que le presentaran planes para intervenir militarmente en Venezuela si la crisis humanitaria sigue incontrolada. «No descarto la opción militar en Venezuela», dijo Trump en una comparecencia pública en agosto de 2017. De momento, las medidas de presión de EE.UU. contra el régimen de Maduro han sido únicamente sanciones económicas. Este las calificó este miércoles de «ilegales». La última vez que Maduro se vio con un presidente de EE.UU. fue en 2015 con Barack Obama en Panamá. Desde su llegada al poder en 2013, Maduro ha encarcelado a más de 400 opositores políticos, según una estimación de la organización no gubernamental Foro Penal Venezolano. Cuando la oposición ganó las elecciones de diciembre de 2015, Maduro le recortó poderes a la Asamblea Nacional y creó una cámara legislativa paralela con poderes prácticamente ilimitados y supeditada a sus intereses. La crisis económica que padece el país no tiene precedentes, con una inflación que supera el 200.000%. Más de tres millones de venezolanos han abandonado ya el país. Durante su discurso ante la Asamblea General, Maduro pidió este miércoles una investigación internacional sobre el ataque que sufrió con drones durante un desfile militar en agosto. «Le pido al presidente Donald Trump que el FBI, con profesionales científicos de alto nivel, se incorpore a esta investigación y esclarezca y ayude a la justicia a esclarecer la verdad», dijo el presidente Venezolano, quien acusó a Colombia de haber amparado a los responsables de aquel atentado. «Buscaban crear el caos en la patria, descabezar el Estado, justificar el enfrentamiento interno y la violencia interna y justificar la activación de mecanismos fuera del sistema multilateral como la intervención militar».
27-09-2018 | Fuente: abc.es
Tres cuartas partes de la población de Yemen necesitan asistencia humanitaria o protección debido a la guerra
Tres años y seis meses de guerra, y una situación calificada por Naciones Unidas como «la peor crisis humanitaria del mundo». Este es el estado en el que se encuentra Yemen. Su población es de 29.141.245 habitantes, de los cuales «más de 22 millones necesitan asistencia humanitaria o protección», denunció en mayo Mark Lowcock, subsecretario general de asuntos humanitarios y coordinador de emergencia de Naciones Unidas. Este país de la Península Arábiga tiene el porcentaje más alto de personas que padecen una dieta alimentaria insuficiente o prevalencia de subalimentación, así queda reflejado en el mapa elaborado con los datos del informe que presentó este mes la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). En él se indica que el 34,4% de la población yemení sufrió entre 2015 y 2017 «carencia crónica de alimentos», siendo nueve millones y medio de personas las afectadas por una subalimentación agravada por la guerra, la climatología y las dificultades para la entrada de ayuda humanitaria. Sobre esto último avisó la organización no gubernamental, Save The Children: «El 64,5% de la población no sabe de dónde vendrá su próxima comida», Yemen está ante una «hambruna devastadora» que pondría «en riesgo» a más de 5,2 millones de menores, un millón más de niños corren este peligro por los ataques sobre Al Hudeida, informó la organización. Asedio sobre Al Hudeida La ciudad de Al Hudeida es vital para la población, ya que cuenta con uno de los puertos clave para la entrada de ayuda humanitaria. Sin embargo, al comenzar en junio una ofensiva de la Coalición Árabe sobre la ciudad, Naciones Unidas advirtió de la posibilidad de que se produjera una hambruna. Según la ONU, a través de los puertos de Al Hudeida y Saleef, entra «el 70% de toda la asistencia humanitaria y casi todas las reservas comerciales de alimentos para el norte de Yemen». Pero ambos enclaves están controlados por los hutíes, milicia tribal enfrentada a las fuerzas progubernamentales que respalda la Coalición: «Lo que está ocurriendo en Yemen no es nuevo, el bloqueo como arma de guerra, al final lo que están buscando los saudíes y sus aliados es que se produzca una especie de levantamiento interno contra los propios hutíes y para ello lo que hacen es presionar así a la población local », explica Mikel Ayestaran, corresponsal de ABC en Jerusalén. Después de una convocatoria de paz fallida y una tregua de 11 semanas, el pasado 17 de septiembre las tropas leales al presidente Abd Rabbuh Mansur al-Hadi, volvieron a lanzar una operación militar sobre la ciudad portuaria de Al Hudeida, lo que hizo saltar las alarmas: «Cientos de miles de vidas penden de un hilo en la ciudad. La situación se ha deteriorado dramáticamente en los últimos días», dijo la coordinadora humanitaria de la ONU en Yemen, Lise Grande, «las familias están absolutamente aterrorizadas por los bombardeos y los ataques aéreos». Miembros de la coalición liderada por los saudíes en Yemen, se reúnen a las afueras de la ciudad de Al Hudeida - Najeeb Almahboobi (EFE) Las ofensivas sobre esta ciudad llevadas a cabo por la Coalición que lidera Arabia Saudí, «han golpeado casas, granjas, ganado, negocios, caminos, instalaciones de agua y un molino de harina», informó Naciones Unidas, que se muestra «especialmente preocupada» por la fábrica de Red Sea que conserva alimentos y agua «suficientes» para abastecer a «3,5 millones de personas durante un mes. Si las fábricas son dañadas el costo humano será incalculable». Pero la población yemení ya se enfrenta a la imposibilidad de acceder a productos de primera necesidad debido a la pérdida del poder adquisitivo dentro de un país económicamente destrozado. «Aunque hay suministros de comida en el mercado por ahora, las familias son incapaces de pagar incluso las cosas más básicas, como pan, leche o huevos», dice Save the Children en un comunicado. Desde que comenzó la guerra en 2015 los precios de los alimentos básicos, el gas y la gasolina han aumentado un 68%. Un incremento que fue acompañado, en el mismo periodo, de la depreciación del 180% del rial yemení. Epidemias e «incapacidad» de la ONU A la guerra que asola el país hay que sumar la extrema climatología que «amenaza con menoscabar y revertir los avances realizados en la erradicación del hambre y la malnutrición», apunta el informe de la FAO. Las temporadas de lluvias y los periodos secos del Yemen afectan a la producción de alimentos y hacen peligrar la vida de millones de personas. En los dos últimos meses de este año todas las gobernaciones de la república, excepto Abyan y Al Mahrah , se encuentran en crisis alimentaria , situación caracterizada por «altos niveles de desnutrición» donde «apenas se pueden satisfacer necesidades alimentarias mínimas», según explica la ONU en su Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases. Las previsiones son poco alentadoras. La Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional estima que ocho de las 21 gobernaciones entren en la fase de emergencia a partir de octubre de 2018, con unos «niveles muy elevados de desnutrición aguda y mortalidad excesiva». Evolución de la severidad de la seguridad alimentaria, de agosto de 2018 a enero de 2019 - Belén García-Pozuelo Las lluvias hacen que «los brotes de enfermedades transmitidas por el agua sean más probables» y la rápida propagación de afecciones, como el cólera, se ven favorecidas por la carencia de agua potable, un bien que depende de infraestructuras y sistemas de saneamiento que en Yemen están «destrozados» por la guerra. Este año la ola de cólera que comenzó en abril dejó 2.119 muertes y 745.205 «casos sospechosos», según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, miles de yemeníes afectados no pueden recibir la ayuda necesaria para combatir la enfermedad. Antes de que comenzara la ofensiva sobre Al Hudeida, hubo sucesivos bloqueos sobre la ciudad y la prohibición de suministros para afrontar al calificado por UNICEF como «el peor brote de cólera del mundo», estaba vigente. «Los suministros humanitarios clave, incluyendo los a rtículos necesarios para abordar el brote de cólera, permanecen en la lista prohibida de importaciones», denunció en mayo el director general para Oriente Medio de Naciones Unidas, Geert Cappelaere. El pasado año la ONU documentó en Al Hudeida 44 «incidentes de denegación de acceso humanitario» de una forma «que contradice los principios humanitarios», en palabras del coordinador de emergencia de la ONU, Mark Lowcock. Un niño yemení está rodeado de residuos y desechos, entorno de alto riesgo para el cólera - Yahya Arhab (EFE) El derecho internacional humanitario está regulado por Naciones Unidas mediante diferentes Resoluciones en las que se pide la garantía del suministro de asistencia, incluida la médica, pero «a nivel práctico se necesita que alguien sea capaz de implementar este tipo de decisiones porque la ONU no puede, no tiene capacidad», explica Mikel Ayestaran. Mediante el Mecanismo de Verificación e Inspección de las Naciones Unidas para Yemen (UNVIM), l a ONU inspecciona los artículos comerciales y la ayuda humanitaria que llegan a las ciudades portuarias de Al Hudeida y Saleef para evitar la entrada de armas. También informa a la Coalición liderada por los saudíes sobre las «ubicaciones [?] y movimientos humanitarios con el objetivo de garantizar las actividades humanitarias», pero a pesar de las resoluciones, controles y comunicaciones, se producen bloqueos totales o parciales que impiden y peligran la entrada de ayuda humanitaria. ¿Cuál es el motivo? «Naciones Unidas no tiene fuerza ni en Yemen, ni en Palestina ni en Siria [?] en el mundo ideal debería ser capaz de implementar sus resoluciones, en el mundo real lamentablemente no porque no hay voluntad política», responde Mikel Ayestaran. «No son un objetivo» Los niños y civiles, sus infraestructuras y hospitales «no son un objetivo». Este es el llamamiento de organizaciones médicas y humanitarias que trabajan en el terreno, como Médicos Sin Fronteras o Cruz Roja y Media Luna Roja. «Hoy en día la totalidad de los niños en Yemen se enfrentan a graves necesidades humanitarias» y 66.000 mueren anualmente por «enfermedades prevenibles», señalan desde Naciones Unidas. Ante estas tragedias los pequeños son los más vulnerables. Cuando empezó la guerra en 2015 la desnutrición aguda grave afectaba a 200.000 menores, desde entonces los casos se han «duplicado», apuntan los líderes humanitarios. La subalimentación hace que los pequeños yemeníes sufran retraso en el crecimiento y emaciación, un adelgazamiento patológico que provoca una disminución excesiva del peso corporal respecto a la estatura. Yemen es el país de Asia Occidental con el mayor número de niños afectados por ambos problemas. El 46,5% de los menores de cinco años padecen retraso en el crecimiento, el 16,3% emaciación, según datos de 2017 del último informe de la FAO. Asimismo, desde que empezó la contienda hasta agosto de 2018, más de 2.400 niños murieron y 3.600 quedaron mutilados o fueron heridos, reflejan los datos de UNICEF. El paisaje ha cambiado. Lo que antes eran colegios ahora se utilizan con fines militares o son centros de acogida de personas desplazadas. Otros han quedado reducidos a escombros. Naciones Unidas pudo verificar que 2.500 escuelas «ya no sirven como centros educativos» y, «en comparación con hace tres años, medio millón más de niños no pueden ir a la escuela [?] dejándolos más expuestos a riesgos de reclutamiento por grupos armados y otras violaciones de sus derechos». Detrás de parte de las muertes y del drama de los reclutamientos se esconden falsas promesas. Menores engañados, atraídos por unas palabras que prometen mejoras económicas o del estatus social. 2.318 niños fueron reclutados, todos ellos varones, entre el 26 de marzo y el 31 de diciembre de 2017, según constató la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (OACDH). Un número que podría ser «mucho más elevado» porque «la mayoría de familias no quieren hablar del reclutamiento de sus hijos por miedo a las represalias», advirtió Ravina Shamdasani, portavoz de la OACDH. «Cuando las bombas caen sobre las calles de la ciudad cuando la electricidad, el agua, los sistemas de salud son destruidos cuando las importaciones son bloqueadas, un país es puesto de rodillas», escribe Peter Maurer, presidente del Comité Internacional de Cruz Roja: «Esto es Yemen hoy».
26-09-2018 | Fuente: abc.es
Maduro cambia de idea y acude finalmente a la Asamblea General de la ONU
El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha mostrado este miércoles por primera vez su disposición a reunirse con su homólogo venezolano, Nicolás Maduro, si un encuentro bilateral sirve para «salvar vidas y ayudar a la ciudadanía». La oferta llegó un día después de que la Casa Blanca aprobara una nueva ronda de sanciones al entorno más cercano de Maduro, incluida su mujer, Cilia Flores, y la vicepresidenta, Delcy Rodríguez. «Sí que estoy abierto a esa posibilidad, estoy dispuesto a reunirme con quien sea», dijo Trump a su llegada a la sede de Naciones Unidas, donde esta semana se celebra el plenario de la Asamblea General. «Nos vamos a ocupar de Venezuela. Si (Maduro) está aquí y quiere reunirse, no es algo que tuviera planeado, no lo tenía sobre la mesa, pero si puedo ayudar a la ciudadanía, estoy aquí para eso». A última hora, Maduro decidió acudir a la Asamblea para intervenir en la noche de ayer (madrugada en España), a pesar de que había negado su asistencia previamente por un supuesto riesgo a su seguridad. A su llegada a EE.UU., Maduro expresó a través de su gabinete su voluntad de verse cara a cara con Trump. No se produce un encuentro bilateral de estas características desde 2015, cuando Maduro se vio con Barack Obama en Panamá. El año pasado, tras llegar a la Casa Blanca, Trump pidió que sus asesores en materia de relaciones internacionales y defensa le presentaran planes para intervenir militarmente en Venezuela si la crisis humanitaria sigue incontrolada. «No descarto la opción militar en Venezuela», dijo Trump en una comparecencia pública en agosto de 2017. De momento, las medidas de presión de EE.UU. contra el régimen de Maduro han sido únicamente sanciones económicas. Burlas de Trump Desde su llegada al poder en 2013, Maduro ha encarcelado a más de 400 opositores políticos, según la organización no gubernamental Foro Penal Venezolano. Cuando la oposición ganó las elecciones de diciembre de 2015, Maduro le recortó poderes a la Asamblea Nacional y creó una cámara legislativa paralela con poderes prácticamente ilimitados y supeditada a sus intereses. La crisis que padece el país no tiene precedentes, con una inflación que supera el 200.000% y la carestía de los bienes más básicos. Más de tres millones de venezolanos han abandonado ya un país de 31 millones de habitantes. En una reunión bilateral con el presidente colombiano, Iván Duque, Trump dijo que el régimen de Maduro «podría caer muy rápidamente con una acción militar». El presidente de EE.UU. se burló luego de la reacción del ejército venezolano durante un fallido ataque con drones contra Maduro en agosto: «Ya vimos cómo el Ejército se dispersó cuando vieron una bomba volando muy por encima de sus cabezas, ese ejército se retiró. Eso no es algo bueno».
25-09-2018 | Fuente: abc.es
Geopolítica en el Caribe con barcos hospital
El chino se llama Arca de la Paz y el estadounidense lleva el nombre de Confort. El primero llegó a Venezuela el pasado sábado; el segundo anunció que a finales de este mes visitará Colombia para atender allí a los refugiados venezolanos que huyen de su país por la crisis humanitaria que padece. Cuando a mediados de agosto, el secretario de Defensa de Estados Unidos, James Mattis, anunció desde Bogotá el viaje que más adelante haría el Confort, el Gobierno de Nicolás Maduro dijo que los venezolanos no necesitan ningún buque hospital porque en Venezuela no hay crisis humanitaria. Sin embargo, la llegada del Arca de la Paz, pactada después por Caracas y Pekín probablemente como modo de contrarrestar el eco mediático que podía tener la ayuda que preste el Confort desde Colombia, viene a contradecir la versión de Maduro de que la situación en Venezuela no es en absoluto extrema. Para devolver el golpe a Bogotá, el Gobierno venezolano ha dicho que el hospital flotante chino atenderá también a los colombianos residentes en Venezuela que lo necesiten. Si bien es cierto que este tipo de navíos visitan numerosos países, en escalas muchas veces protocolarias, su presencia suele ser noticia internacional en casos de desastres naturales y emergencias nacionales. El Confort, por ejemplo, estuvo el año pasado en aguas de Puerto Rico atendiendo a los afectados por el huracán María. Interés estratégico La visita del buque chino, que estará una semana en aguas venezolanas, también vuelve en contra de Maduro las acusaciones de militarismo que hizo el bolivarianismo ante el anuncio de Estados Unidos de que iba a enviar al Confort. El presidente de Bolivia, Evo Morales, dijo que el Confort tiene «capacidad para transportar helicópteros de guerra», refiriéndose al helipuerto que normalmente tiene un barco de estas características. También el Arca de la Paz dispone de helipuerto, por lo que, siguiendo el argumento de Morales, su presencia debería suponer una escalada de tensión en el Caribe y una amenaza para países vecinos enemistados con Maduro. Si en TeleSur, el canal internacional bolivariano, se ha dicho que el Confort es «un instrumento de guerra» de la Armada de EE.UU., lo mismo podría haberse dicho entonces del Arca de la Paz. «Lo primero que tenemos que resaltar es que es un buque para la paz», dijo el ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino, al dar cuenta de la escala del barco chino. «Así es que se hace diplomacia en el mundo, con política, con cooperación», afirmó. Lo mismo podía haber dicho entonces acerca de la próxima llegada del Confort. En realidad, aunque en términos de ayuda y cooperación, la gira de ambos barcos tiene interés estratégico. Para Washington es un modo de aumentar la presión sobre Maduro, remarcando ante la opinión pública la crisis humanitaria que sufre Venezuela y aumentando la obsesión del régimen acerca de una eventual intervención militar. Para Caracas, esa presencia china es un recordatorio a la Administración Trump de que el Gobierno chavista tiene a su lado nada menos que a China (también lo está Rusia). Como ha dicho Padrino, la visita del buque chino supone una «operación de defensa estratégica», aunque la misión sea simplemente de cooperación médica. Gira por varios países Además de la estancia de una semana en aguas de Colombia, el Confort cuidará también la relación con el resto de Latinoamérica, pues en su viaje de dos meses fondeará también en países como Honduras, Ecuador y Perú. Ya en 2007 realizó una amplia gira latinoamericana; además, en 2015 atracó en el puerto colombiano de Buenaventura. El Confort, un antiguo tanquero adaptado como hospital, dispone de mil camas, doce quirófanos y un laboratorio, y presta amplios servicios médicos en diferentes especialidades. Por su parte, el Arca de la Paz se encuentra en la gira «Misión Armonía», que incluye escalas en once países, varios de ellos en Latinoamérica. Se trata de una región en la que China está ganando presencia, con inversiones portuarias en las bocas del canal de Panamá y un posible nuevo puerto en El Salvador. El buque chino cuenta con instalaciones algo más reducidas que las del Confort.
19-09-2018 | Fuente: abc.es
El derribo del avión «complica la situación» entre Rusia y Siria
El secretario de Defensa de Estados Unidos, James Mattis, consideró hoy que el derribo este lunes de un avión ruso por parte de las fuerzas armadas sirias «complica la situación» entre Moscú y Damasco, pero rechazó que el incidente afecte a la coalición internacional que combate el yihadismo en la región. «Creo que complica la situación para las familias de los rusos que murieron allí y creo que complica la situación entre el régimen (sirio) y Rusia. Pero no nos afecta a nosotros de ninguna manera», declaró Mattis a un grupo de periodistas en el Pentágono, donde el responsable recibió a su homólogo filipino, Delfin Lorenzama. Ayer, las defensas antiaéreas sirias abrieron fuego contra cazabombarderos israelíes que se habían adentrado en su territorio, pero erraron en el blanco y acabaron derribando una aeronave rusa que se encontraba en la zona y causaron la muerte de quince militares rusos. El Kremlin ha culpado a Israel del incidente por haber provocado la situación con sus «acciones hostiles». Sin embargo, desde Washington, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha señalado a las fuerzas gubernamentales sirias como únicas responsables, mientras que el Departamento de Estado estadounidense ha calificado la acción de «suceso desafortunado». Mattis también abordó la situación en la provincia de Idleb, último bastión de la oposición siria en el que también se cobijan yihadistas, después de que los presidentes de Rusia, Vladímir Putin, y Turquía, Recep Tayyip Erdogan, alcanzaran ayer un acuerdo para suspender la ofensiva anunciada por el Gobierno de Al Asad. «Es uno de los problemas más complejos y uno de los escenarios más complicados en estos momentos. Estoy seguro de que aún no está todo resuelto», señaló Mattis. La ofensiva sobre Idleb ha desatado las alarmas entre la comunidad internacional porque podría generar una grave crisis humanitaria y por las acusaciones cruzadas entre los distintos bandos sobre el posible uso de armas químicas, lo que ha llevado a la Casa Blanca a advertir de que una acción semejante acarrearía consecuencias.
16-09-2018 | Fuente: abc.es
Los miles de yihadistas mezclados entre civiles retrasan el asalto a Idlib
Idlib mira a Sochi, la ciudad rusa en la que Vladimir Putin recibirá en 24 horas a Recep Tayyip Erdogan en un nuevo encuentro para intentar evitar una operación militar a gran escala. Es la segunda cumbre internacional en apenas doce días, tras la celebrada en Teherán con la presencia también de Irán, para debatir el futuro de la última provincia de Siria fuera del control de Damasco. Cuando la ofensiva del Ejército sirio y sus fuerzas aliadas contra este bastión de Al Qaida parecía inminente, la diplomacia ha logrado poner en pausa un asalto que podría provocar «la peor crisis humanitaria del siglo XXI», en palabras del secretario general adjunto de Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios, Mark Lowcock. Tras siete años de guerra y más de medio millón de muertos, Idlib, en plena frontera con Turquía, se ha convertido en el lugar al que han ido llegando milicianos de los distintos grupos armados de la oposición tras rendirse en lugares como Alepo, Guta o Daraa. Se estima que 70.000 combatientes, de ellos 10.000 del brazo sirio de Al Qaida, según el enviado especial de la ONU para Siria, Stafan de Mistura, se atrincheran entre tres millones de civiles. El organismo internacional alerta del riesgo de que los combates provoque al menos 900.000 desplazados, por lo que sus agencias trabajan contra reloj para dar una respuesta urgente si es necesario. Hasta ahora 30.000 civiles han dejado Idlib y han encontrado refugio en zonas bajo control opositor fronterizas con Turquía, como el cantón kurdo de Afrín o el norte de Alepo. Erdogan ha reforzado la presencia militar en la frontera y advierte de que no aceptará más refugiados, porque ya cuenta con 3,5 millones de sirios. Salida de los yihadistas Rusia exige la salida de los milicianos que pertenezcan a grupos considerados «terroristas» por todas las partes, como Al Qaida, sobre todo porque amenazan la seguridad de sus bases en la vecina Latakia. Desde Ankara intentan cerrar un acuerdo con los diferentes grupos armados a los que han apadrinado desde el inicio de la guerra. El objetivo turco sería que sus milicias leales expulsen a los miles de combatientes de Al Qaida, incluidos los yihadistas extranjeros, pero se desconoce cuál sería su destino final.
12-09-2018 | Fuente: abc.es
Canciller de Perú: «Repatriación de venezolanos es propaganda del Gobierno de Maduro»
Para Néstor Popolizio, solo 89 ciudadanos venezolanos han sido repatriados del Perú, cifra que contrasta con el ingreso de venezolanos desde la frontera en Tumbes que supera por día, las 3.000 personas. Debido a la grave crisis que se vive en Venezuela, hay cerca de 1.000.000 de ciudadanos venezolanos que viven en Colombia, mientras que Perú, la cifra supera las 414.000 personas; hecho que pone a Perú como el segundo país receptor de venezolanos en la región. Hasta que se puso en marcha la disposición de que solo ingresen venezolanos con pasaporte en Perú, entraron 3.890 personas, cifra que es mucho menor al promedio de los 3.500 migrantes diarios registrados en las semanas previas y al récord de más de 5.100 venezolanos que ingresaron al país el 11 de agosto. ¿Qué buscaban obtener con la medida de prohibir el ingreso de venezolanos al Perú sin usar pasaporte? No es una medida con finalidad restrictiva o prohibitiva. El Perú mantiene inalterable su política de acogida y solidaridad con los numerosos ciudadanos venezolanos que se ven obligados de huir de su país por la crisis humanitaria y el colapso económico desencadenado por la dictadura de Nicolás Maduro. El objetivo de solicitar pasaportes, inclusive vencidos, es contar con un documento de identidad fiable para que el flujo migratorio sea más ordenado, regular y seguro. Ha quedado en evidencia que la cédula de identidad venezolana es un documento que se puede falsificar con suma facilidad. Es una medida dirigida a asegurar la identificación correcta de los migrantes, con miras a ordenar su regularización e inserción social y mejorar su acceso a los servicios públicos. Desde que implementaron la medida el pasado sábado: ¿cuántos venezolanos ingresaron al país? ¿Cuántos han pedido ser refugiados? Desde el sábado 25 de agosto, cuando se empezó a solicitar el pasaporte, hasta el primero de septiembre ingresaron al Perú cerca de 9,000 ciudadanos venezolanos, a un promedio diario de 1,200 personas. De ese total, alrededor de 2,100 personas solicitaron refugio. Las cifras demuestran que continúa el intenso flujo migratorio de ciudadanos venezolanos hacia el Perú y otros países de la región. En Perú ya hay más de 400 mil ciudadanos venezolanos y dicho número seguirá aumentando. ¿Qué opinan de las recientes repatriaciones de venezolanos que salen desde Lima? Hemos visto que en los últimos días el gobierno venezolano está efectuando acciones para repatriar a sus connacionales que voluntariamente así lo deseen hacer, lo cual no deja de ser una operación de propaganda. Hasta la fecha, 89 ciudadanos venezolanos han sido repatriados del Perú. Esa cantidad es menor al promedio del número de migrantes venezolanos que hoy está ingresando al Perú cada hora, lo cual confirma que persiste el éxodo masivo de Venezuela y que probablemente continuará hasta que en ese país sea superada la crisis política, social, económica y humanitaria, y sean restauradas la democracia y las libertades fundamentales de las personas. Es evidente que el régimen venezolano es una dictadura. ¿Cómo harán los trámites para que los cerca de 100 mil ciudadanos venezolanos accedan a la condición de refugiados? La migración que se está produciendo desde Venezuela responde a la profunda crisis humanitaria que atraviesa ese país y a su descalabro económico. Por eso la mayoría de los ciudadanos venezolanos que están migrando no tiene calidad de refugiados. El refugio es una figura del derecho internacional que se aplica en situaciones específicas y requiere ciertas condiciones como, por ejemplo, ser objeto de persecución, que no es el caso de la gran mayoría de los migrantes. El gobierno peruano más bien se enfoca en la implementación del permiso temporal de permanencia al cual accede la mayoría de ciudadanos venezolanos. Esa facilidad les permite residir legalmente e ingresar al mercado laboral formal y tener acceso a los servicios de salud y educación. ¿Cuáles son los planes del Grupo de Lima con respecto a Venezuela que preside este año Perú? Los países que conformamos el Grupo de Lima seguimos muy activos respecto a la situación de Venezuela y nuestra acción conjunta ha facilitado que el tema sea incorporado a las agendas de la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Organización de Naciones Unidas (ONU). En paralelo, cinco miembros del grupo estamos solicitaremos al Fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI) que investigue al presidente Maduro y a la cúpula de su Gobierno por la comisión de delitos de lesa humanidad y violación sistemática de los derechos humanos. ¿Planean hacer alguna reunión con Colombia y Ecuador para lidiar con esta emergencia humanitaria? Somos conscientes que la crisis migratoria ha adquirido una dimensión regional. No bastan las medidas circunscritas al ámbito nacional para encarar con eficacia el creciente flujo masivo de inmigrantes venezolanos. Perú convocó el 29 de agosto una reunión del comité migratorio de la Comunidad Andina, donde se analizaron los temas de la documentación de viaje, la asistencia a los inmigrantes en situación de vulnerabilidad, la prevención sanitaria en las zonas donde se encuentran los pasos fronterizos, las coordinaciones con las agencias de cooperación internacional, y las alternativas para facilitar el traslado y el asentamiento de los inmigrantes en los Estados de acogida. A esas acciones se suman las iniciativas impulsadas en la OEA y la ONU por la necesidad de abordar la problemática migratoria de manera coordinada, bajo un enfoque regional. ¿Se tratará el problema venezolano en la próxima reunión de la ONU en Nueva York? Estamos viendo la posibilidad de concretar una reunión del Grupo de Lima en Nueva York, durante el transcurso de la Asamblea General de la ONU, para tratar de articular un enfoque regional frente a la crisis migratoria. La magnitud del éxodo venezolano requiere una aproximación multilateral para conseguir la cooperación de la comunidad internacional y de los organismos del sistema de las Naciones Unidas para dar un tratamiento ordenado, seguro y regulado a los migrantes en los países de acogida.
09-09-2018 | Fuente: abc.es
Un topo del Departamento de Estado torpedea la política de mano dura de Trump con Venezuela
Un «topo» en el Departamento de Estado podría ser el responsable de la filtración de las reuniones mantenidas por la Administración de Donald Trump con algunos militares venezolanos dispuestos a actuar contra el Gobierno de Nicolás Maduro. El objetivo de la divulgación de esa información habría sido torpedear la línea dura mantenida por Trump hacia el régimen chavista y forzar al presidente estadounidense a volver a la línea de diálogo mantenida durante la era Obama. Cuando Washington sigue sacudido al conocer la existencia de una conspiración secreta contra la autoridad de Trump dentro de su propia Administración, revelada por un artículo anónimo publicado por el «New York Times», este mismo periódico incluyó el sábado una información sobre los contactos mantenidos con militares venezolanos que preparaban dar un golpe contra Maduro. Fuentes que participaron en la preparación de esas reuniones, celebradas la mayor parte de ellas en Colombia, apuntan a Mike Fitzpatrick, número dos de la oficina para el Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, como posible responsable de la filtración. De hecho, Fitzpatrick habría programado una reunión con Maduro en el Palacio de Miraflores para el mismo sábado, en un intento de reabrir una senda de diálogo con Caracas. Las denuncias internas de esa operación habrían finalmente llevado a suspender el encuentro. El senador republicano Marco Rubio, especialmente crítico con el régimen venezolano, se ha comprometido a impulsar una investigación sobre la filtración, por considerar que el contenido procedía de documentos clasificados. Rubio ha alentado desde el comienzo las duras medidas aplicadas por Trump contra el chavismo. Poco después de llegar a la presidencia, Trump aplicó sanciones a destacados dirigentes venezolanos, así como importantes restricciones a los bonos de la petrolera PDVSA; también ha llegado a advertir que no descarta ninguna acción, incluida la militar, si bien no ha habido ningún preparativo en esa dirección. Las fuentes consultadas recuerdan que Fitzpatrick es alguien próximo a Thomas Shannon, quien como alto cargo del Departamento de Estado hasta febrero de 2017 (lo dirigió de modo interino durante dos meses hasta la llegada de Tillerson) fue el máximo promotor del diálogo con Venezuela que protagonizó Rodríguez Zapatero, expresidente del Gobierno de España. La reciente llamada a un nuevo diálogo por parte del actual presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se enmarca en esos renovados intentos de Fitzpatrick de volver a establecer contactos entre el Gobierno y la oposición de Venezuela, a pesar de que esa vía no ha servido más que para que Maduro intensifique la dictadura y la represión y se acentúe la crisis humanitaria que padece el país. Sin compromisos Las citadas fuentes precisan, por otra parte, que a pesar de lo que pueda sugerir la información filtrada, el Gobierno estadounidense no buscó el contacto con los militares, sino que en última instancia fueron los militares los que quisieron hacer saber sus planes. El Gobierno de Trump accedió a reunirse para tener información, pero en ningún momento se comprometió a prestar ayuda, ni siquiera la de aportar material para la transmisión de mensajes cifrados. «No hubo ninguna conspiración secreta, ni la Administración Trump consideró ningún tipo de acción», aseguran. Aunque la información de «The New York Times» indica que esos contactos gubernamentales comenzaron en otoño de 2017, lo cierto es que ya desde primavera de ese año algún emisario de militares venezolanos rebeldes acudió a Washington para tener contacto con la inteligencia de Estados Unidos. En concreto, hubo un grupo de militares que preveía derrocar a Maduro a finales de abril de 2017. En esas reuniones, de acuerdo con uno de los facilitadores de los encuentros, la parte estadounidense se limitó a escuchar, sin contemplar ninguna acción. «Sería absurdo que se estuvieran moviendo cosas y tú no supieras nada; los servicios de inteligencia están obligados a saber qué está pasando. Fue una mera actitud de escucha», asegura esa persona. La impresión estadounidense es que el grupo conspirador estaba poco preparado y difícilmente podría llevar a cabo lo que planeaba. Esa impresión se repetiría en las siguientes ocasiones, incluso a pesar de que varias iniciativas separadas fueron convergiendo. La infiltración entre sus filas de confidentes chavistas habría permitido cada vez desmantelar la conspiración: desde entonces el Gobierno de Maduro ha detenido a más de 150 uniformados. Todos esos pasos han sido seguidos de cerca por el actual secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, que antes ocupó la dirección de la CIA.
07-09-2018 | Fuente: abc.es
Los múltiples impactos de la huida de los venezolanos
Un primer impacto, del que apenas se habla, nos remite a las dramáticas realidades que tienen lugar puertas adentro entre millones de familias: los más jóvenes huyen, dejando a sus padres y a otros familiares en Venezuela. Cuando esto ocurre, se rompe una ley de vida: los mayores necesitan de la asistencia y el apoyo de sus hijos y nietos. Tal como se ha documentado tantas veces en países en los que se desatan guerras, son los mayores los que alientan a sus hijos a marcharse. El sacrificio no es solo para los que se marchan, también para los que se quedan. Otro factor, al que me he referido en varios de mis artículos de los últimos meses, es el de descapitalización de la nación venezolana. Pasa lo mismo que en las familias, pero en una escala mayor: hacen falta las energías, los talentos, las iniciativas y emprendimientos, los cuestionamientos e innovaciones, que constituyen el aporte sustantivo que las nuevas generaciones hacen al desenvolvimiento de las sociedades. Sin la inyección de lo nuevo, los procesos se debilitan o se estancan. Las sociedades funcionan bajo un procedimiento que es natural y cultural: la sucesión de las generaciones. Que casi 4 millones de venezolanos hayan huido no pasa sin consecuencias. Cuando llegue el momento de reconstruir al país, esto se pondrá en evidencia. Los sistemas sociales y productivos, las instituciones y las empresas, la acción social y comunitaria sentirán la ausencia de esos jóvenes que, estabilizados en otros países, difícilmente regresarán. La huida de los venezolanos no es episódica. Se ha convertido en pocos meses, en la más relevante problemática de América Latina, y en una realidad que ocupa el centro de las preocupaciones y debates en los gobiernos de decenas de países, en los organismos multilaterales y entre las oenegés que se especializan en el apoyo a personas cuya condición, más allá de si se les califica o no, es de refugiados. La complejidad del fenómeno obliga a una comprensión amplia de todos los factores en juego. En primer lugar, hay que entender que los gobiernos de la región no estaban preparados -ni tenían por qué estarlo- para recibir tal avalancha humana. La respuesta, en términos generales, ha sido generosa y dominada por la solidaridad. Es inevitable que las autoridades, ante el crecimiento desmesurado de quienes ingresan en sus fronteras, se hayan planteado establecer algunos controles. A los venezolanos nos corresponde entender que, además del deseo inmediato de prestarnos apoyo, hay factores económicos, laborales, sociales, culturales y políticos que son variables con peso real, que cada país debe gestionar. Era previsible que, ante la magnitud del caudal, se produjesen una serie de situaciones indeseables. Una de ellas, es la exportación de delincuentes, algunos de ellos extremadamente peligrosos, que se han instalado en Colombia, Ecuador y Perú -hasta donde se sabe-, y que ya han delinquido. Esto, por supuesto, ha generado reacciones chovinistas y xenófobas, pero también la firme respuesta de ciudadanos, de expertos, de periodistas y de autoridades. Los ataques verbales o físicos que se han producido en algunos lugares han sido contestados por ciudadanos o por las autoridades de esos países. Esto, sea o no consciente, es una forma de reconocer la tradición de hospitalidad con los extranjeros que ha sido un signo de la cultura venezolana por más de un siglo y medio. En las secciones de sucesos de la prensa de América Latina, los venezolanos nos hemos convertido en una presencia constante como víctimas o victimarios. Las informaciones que señalan que miembros de paramilitares y narco guerrillas están dedicados a reclutar a jóvenes venezolanos que acaban de cruzar la frontera, es una legítima causa de alarma. Que mafias de proxenetas estén actuando para prostituir a mujeres venezolanas, es otra de las tragedias causadas por los criminales que detentan el poder en nuestro país. Así como a diario escuchamos cada vez más relatos de personas que han logrado establecerse, estudiar, trabajar y hasta poner en funcionamiento pequeños negocios, y han logrado, en corto tiempo, crear condiciones básicas de seguridad personal -derecho negado en Venezuela-, hay también historias de personas o familias que están en situación de sobrevivencia, y que dependen de las ayudas que reciben, y que difícilmente puede sostenerse más allá de unos días o semanas. En medio de este maremágnum de hechos y casos de mucha complejidad, personales, familiares y de comunidades enteras que claman por ayuda, la reacción del gobierno de Maduro no es más que un patético sainete, inmoral y bufo. Enviar a funcionarios del régimen a Ecuador, para que una vez allá, declaren que desean regresar a Venezuela, y que el gobierno les envíe un avión para fines de burda propaganda, es un montaje simplemente estúpido, que desconoce la enormidad de la crisis humanitaria que viven los venezolanos, dentro y fuera del país, y también el aspecto esencial que impulsa la huida: el deseo profundo, a menudo desesperado, de escapar a las humillaciones y los riesgos de toda índole -como el de terminar en una prisión solo por protestar-, que es la cotidianidad creada por el régimen, para así encontrar fuera de Venezuela, un lugar donde el derecho a la vida cuente con las garantías básicas al que aspira cualquier venezolano y cualquier ciudadano del mundo.
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