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Noticias de coyuntura economica

10-11-2019 | Fuente: abc.es
La gran coalición alemana apuntala su continuidad con un paquete social para las pensiones
Era una propuesta del Partido Socialdemócrata (SPD) recogida en los acuerdos de la gran coalición, pero que no se había materializado todavía debido a que la CDU de Merkel exigía mecanismos a prueba de fraude. A mitad de legislatura, el SPD amenazaba con esgrimir la cláusula de rescisión si no había avances y los equipos se habían reunido para una última reunión desde las diez de la mañana. Finalmente hay acuerdo para legislar una pensión mínima interprofesional con la que la gran coalición apuntala su continuidad hasta 2021, aunque la propuesta inicial ha sufrido algunos cambios. «Hemos deshecho un gran nudo», ha anunciado la presidenta de la CDU, Annegret Kramp-Karrenbauer, «y hemos encontrado una buena solución que también es aceptable para mi partido». Se refería a que los socios del gobierno alemán han llegado a un acuerdo para basar la pensión básica en una «prueba de ingresos», y no en una «prueba de medios» como pedía inicialmente el SPD, que hubiera preferido una ayuda universal. Merkel logró introducir en la negociación el concepto de «prueba de necesidad. Esa prueba de ingresos, se realizará a través de la cooperación del seguro de pensiones y del Ministerio de Finanzas», ha precisado la presidenta interina del SPD, Malu Dreyer, sobre una normativa que generará unos costes al Estado alemán de 1.500 millones de euros adicionales al año y cuyo principal objetivo es luchar contra la pobreza en la vejez. Obtendrán una mejora aquellos jubilados que hayan contribuido 35 años o más y cuya pensión haya quedado por debajo del 80% y por encima del 30% de la media. Se aplicará un subsidio de 1.250 euros para perceptores individuales y de 1.950 para parejas. El proceso de negociación ha sido largo y complicado debido a que los responsables de los grandes partidos están lejos de haber consolidado su liderazgo de puertas adentro de las formaciones políticas y en la Unión como en el SPD existen considerables reservas internas sobre las posibles variantes de una pensión básica. El vicecanciller Olaf Scholz deberá obtener respaldo en el congreso que clebrará su partido a principios de diciembre. Kramp-Karrenbauer también tendría que hacer frente a opositores internos. Junto con esta medida, la gran coalición ha acordado una ligera reducción de la contribución al seguro de desempleo y un fondo de inversión de 10.000 millones de euros que espera sirvan de impulso en una coyuntura económica de debilitamiento, además de una asignación para subsidios de vivienda de 80 millones de euros. Malu Dreyes ha subrayado que serán las mujeres las que se beneficien especialmente de estas medidas, puesto que son ellas las que reciben pensiones más bajas y sufren mayor grado de pobreza en la vejez. Cuatro de cada cinco personas que reciban la pensión mínima, calcula, serán mujeres, de un total de entre 1,2 y 1,5 millones de beneficiarios a partir de enero de 2021. «Es un hito sociopolítico que hayamos decidido esto hoy». «Hemos sacado a la vaca del hielo», ironizó el representante del menor de los socios de la gran coalición, Markus Söder, de los socialcristianos bávaros (CSU), ?es un paquete genuino de justicia social y en mi opinión el balance de mitad de legislatura queda con esto redondo?. «Ya no hay razón para discutir la continuidad de este gobierno», añadió.
30-08-2019 | Fuente: abc.es
Conte promete un nuevo proyecto reformista para Italia
Nuevo gobierno, nuevo proyecto y nueva etapa política en Italia. Así lo ha anunciado el primer ministro en funciones Giuseppe Conte en el palacio del Quirinal, inmediatamente después de recibir el encargo del presidente de la República de formar gobierno. Será un Ejecutivo de izquierdas formado por la coalición del Partido Democrático y el Movimiento 5 Estrellas. Italia se alegra de que por fin haya en breve un gobierno: un sondeo Ipsos indica también que el 43 % del país quiere un gobierno operativo y solo el 33 por 100 elecciones inmediatas. Pero en principio no será acogido con entusiasmo, porque tradicionalmente Italia se considera un país de derechas, y si hoy se votara, ganaría con un 51 %, según las encuestas. Con la actual ley electoral puede bastar un 40 por 100 de los votos para obtener la mayoría parlamentaria. El norte de Italia, con la mayoría de las regiones gobernadas por la derecha, mira con recelo a esta alianza. Hay que tener en cuenta que la Liga de Matteo Salvini obtuvo en las pasadas elecciones europeas el 40 % en algunas regiones del norte. Mientras que el Movimiento 5 Estrellas ha tenido su feudo en las regiones del sur, donde arrasó en las elecciones generales, aunque luego no supo gestionar su victoria. El contraste entre el norte y sur es profundo y se alarga cada día más y este será uno de los grandes desafíos del nuevo gobierno, que piensa ya en un plan para evitar ese desequilibrio. El norte pide menos impuestos y más autonomía, mientras que el sur, cada vez más empobrecido, exige el que se haga realidad ese plan de relanzamiento que todos los gobiernos llevan prometiendo desde hace décadas. «Nueva etapa reformista» El primer ministro en funciones Giuseppe Conte ha tenido muy en cuenta esta situación y en su primer discurso, tras el encargo de formar gobierno, ha querido hacer una serie de promesas y expresar un mensaje de esperanza: «No será un ejecutivo contra, sino para el bien de los ciudadanos, para el bien del país. Realizaré un gobierno con la marca de la novedad, es lo que piden también las fuerzas políticas». Conte aceptó el encargo con reserva, que es la fórmula tradicional. Presentará su lista de gobierno a Matarella a inicios de semana y a mediados se hará el juramento. Ayer mismo inició consultas con todos los grupos parlamentarios: «Con el resultado de esos encuentros, me dedicaré a conformar el programa con las fuerzas políticas que han expresado el apoyo», dijo Conte. El primer ministro en funciones ha resaltado que su primera preocupación es la situación crítica de la coyuntura económica que impone «salir cuanto antes de la incertidumbre desencadenada por la crisis de gobierno», y de «proceder rápidamente». Italia ha estado paralizada y en permanente campaña electoral, lo que ha situado al país a la cola de Europa en crecimiento, que es prácticamente cero, sostienen los analistas económicos. De ahí que Conte haya destacado que una de las prioridades de su Gobierno será «recuperar el tiempo perdido» en Europa «para permitir a Italia desarrollar el papel protagonista que merece». En este sentido, el discurso de Conte ha sido claramente europeísta. De hecho, en todas las cancillerías europeas e incluso en la Casa Blanca se ve con agrado la llegada del Gobierno Conte. «El abogado del pueblo», como se autodefinió cuando hace recibió hace quince meses su primer encargo para formar Gobierno, ha intentado dar esperanzas a los italianos prometiendo «una etapa política reformista, de relanzamiento, de esperanzas, que ofrezca al país certezas». Además, ha establecido sus prioridades para lograr «un país mejor». «Un país que tenga infraestructuras seguras, que se alimente con energías renovables, que valorice los bienes comunes, que elimine las desigualdades de todo tipo, un país en el que la administración pública no sea permeable a la corrupción, un país eficiente donde los impuestos los paguen todos».
29-08-2019 | Fuente: abc.es
Conte asegura que formará un gobierno con nuevo proyecto político en Italia
Comienza una nueva etapa política en Italia, con «un gobierno que tendrá un nuevo proyecto». Así lo ha anunciado Giuseppe Conte en el palacio del Quirinal, inmediatamente después de recibir el encargo del presidente de la República de formar gobierno. «No será un Ejecutivo contra, sino un gobierno para el bien de los ciudadanos, para el bien del país. Formaré un gobierno con la marca de la novedad, que es lo que piden también las fuerzas políticas». Conte aceptó el encargo con reservas, que es la fórmula tradicional. «Hoy mismo iniciaré consultas con todos los grupos parlamentarios. Con el resultado de esos encuentros, me dedicaré a conformar el programa con las fuerzas políticas que han expresado su apoyo», dijo Conte. La primera preocupación que ha expresado ha sido la economía, citando la situación crítica de la coyuntura económica, un cuadro que impone «salir cuanto antes de la incertidumbre desencadenada por la crisis de gobierno» y «proceder rápidamente». El juramento del nuevo gobierno será a mediados de la próxima semana. Hay coincidencia en señalar por parte del mundo económico que Italia ha estado paralizada y en permanente campaña electoral, lo que ha situado al país a la cola de Europa en crecimiento, que es de prácticamente cero. De ahí que Conte haya destacado que una de las prioridades de su gobierno será «recuperar el tiempo perdido» en Europa, «para permitir a Italia desarrollar el papel protagonista que merece». En este sentido, el discurso de Conte ha sido claramente europeísta. De hecho, en todas las cancillerías europeas e incluso en la Casa Blanca, se ve con agrado la llega del gobierno Conte. Nueva etapa política reformista «El abogado del pueblo», como se autodefinió Conte cuando recibió hace quince meses su primer encargo para formar gobierno, ha intentado alentar esperanzas a los italianos con la nueva etapa política que se abre. Conte ha prometido «una estación política reformista, de relanzamiento, de esperanzas, que ofrezca certezas al país». Además, ha fijado sus prioridades para lograr «un país mejor»: «Un país que tenga infraestructuras seguras, que se alimente con energías renovables, que valore los bienes comunes, que elimine las desigualdades de todo tipo. Un país en el que la administración pública no sea permeable a la corrupción, un país eficiente donde los impuestos lo paguen todos, absolutamente todos, pero que paguen menos». Los mercados festejan el encargo de Mattarella a Conte. La prima de riesgo baja a los 163 puntos, y la Bolsa de Milán subió el 1,8 por ciento.
03-02-2019 | Fuente: finanzas.com
Dice que la consolidación fiscal desde 2015 se ha debido a la coyuntura económica y avisa de que el déficit estructural supera el 3%
12-10-2018 | Fuente: abc.es
Las elecciones en Baviera anuncian un desastre para la gran coalición
La gran coalición que dirige Angela Merkel en Berlín es un gobierno casi desarbolado desde que se formó ya de forma traumática, como mal menor y tras un fracaso de la coalición con los liberales del FPÖ. Sobrevive sin pena ni gloria, gracias en parte a la buena coyuntura económica. Pero el domingo podría recibir un golpe decisivo. El revés que se espera para los dos partidos históricos, CDU/CSU y SPD, en las elecciones de Baviera no tiene precedentes y si aciertan los sondeos podría obligar a replantear casi todo. Pero especialmente la cuestión de la canciller porque desde hace meses se habla ya abiertamente en la CDU de la necesidad de un relevo. Y el problema es encontrarlo. El domingo vota Baviera y será una jornada histórica porque la CSU entierra, probablemente para siempre, su casi perenne gobierno del estado libre. La CSU, hermana bávara de la CDU está en el poder desde 1949 y en 67 años solo ha estado tres -de 1954 a 1957- en la oposición. En las últimas elecciones aun sacó un 47% con el que gobernó en solitario, ahora los sondeos le otorgan un 33%, con lo que la catástrofe está servida. A eso se añade que el SPD se hunde en la absoluta irrelevancia y podría quedar por debajo del 10%. El panorama para la coalición en Berlín, que ya tampoco tendría mayoría en unas elecciones federales, es desolador. El hundimiento de las certezas bávaras se debe como el de tantas otras al terremoto que ha supuesto en el escenario político alemán la irrupción de un partido a la derecha de la CDU/CSU, lo que siempre habían impedido con éxito los dirigentes de este partido. Pero ya está claro que la Alternativa para Alemania (AfD) ha llegado para quedarse y no deja de crecer. Que lo haya hecho también en Baviera donde la CSU siempre tiene una posición derechista que la CDU revela la fuerza del fenómeno de la nueva derecha en Alemania y todo el continente. También el daño sufrido por la CSU por la política de inmigración de Merkel a pesar de su posición crítica. Los Verdes que se erigen en segundo partido con 18,5% según los sondeos se benefician mucho del voto exsocialista. La derechista AfD aparece como tercera fuerza con el 13% con voto llegado de todos los rincones. Detrás, una formación de ?Electores Libres? (FW) y los liberales podrían entrar al parlamento. El gobierno posible es una incógnita. Y nadie excluye sorpresas. El votante del AfD, acosado siempre por la izquierda y los medios, tiene a ocultar el voto más que ninguno. Muchos temen desastres mayores que el anunciado.
05-03-2018 | Fuente: elpais.com
Ocho de cada diez empresarios prevén la subida de sus ventas en 2018, según KPMG
Los directivos creen que la coyuntura económica de este año es la más positiva en ocho ejercicios
21-10-2017 | Fuente: elpais.com
Hacienda se hará con la gestión de todos los tributos autonómicos
El Gobierno asegura que la independencia llevaría a Cataluña hacia "una coyuntura económica insostenible"
25-09-2017 | Fuente: abc.es
Merkel afronta la misión casi imposible de conciliar a viejos enemigos políticos
Un día después de unas elecciones en Alemania que han sido un terremoto político de imprevisibles consecuencias todos los líderes políticos intentan hacerse una composición de lugar en la nueva situación. Entre los escombros del consenso político que ha regido durante décadas. En su mayoría tienen además que valorar los daños. Hay un hecho de enorme trascendencia para todo el continente que algunos aun no alcanzan a ver y es que Alemania ha perdido este 24 de septiembre de 2017 su estabilidad política. La que ha caracterizado al estado federal alemán desde 1949. Hasta la supuesta vencedora, Angela Merkel, que de nuevo ha hecho historia al ganar las elecciones por cuarta vez consecutiva, sabe que todo ha cambiado en el Bundestag, en Berlín, en Alemania y también lo habrá hecho para Europa como pronto se demostrará. El próximo gobierno, cuando lo haya después de unas negociaciones que pueden ser muy largas y complejas, estará previsiblemente presidido por ella, pero será un gobierno frágil, cuajado de contradicciones insolubles, que intentará hace política con ministros de ideologías hostiles entre sí. Hoy, no pocas voces decían que Merkel se ha equivocado, como le pasó a Helmut Kohl en 1994, y no ha sabido ver el último momento en que podía irse por decisión propia. Duro golpe Con su enorme revés al perder casi nueve puntos en un momento de cima de la coyuntura económica con el mínimo desempleo del 5,7% Merkel ha recibido un golpe del que parece claro que no podrá ya recuperarse. Muy significativo fue que ya en la noche electoral se preguntara abiertamente en televisión a su ministra de Defensa, Ursula von der Leyen, en presencia de su jefa, la canciller, si estaría dispuesta ella a asumir el relevo. Merkel se ha recuperado de situaciones muy graves. Pero el desgaste personal por la polarización en torno a los refugiados ha roto el aura de la mujer imbatible. No ha sido la economía. Las elecciones han sido un plebiscito sobre una política de inmigración y seguridad absolutamente personal que ella ha defendido con una firmeza que ahora se entiende como obcecación. El desgaste personal por la polarización en torno a los refugiados ha roto el aura de la mujer imbatibleMerkel se queda sin elección y sin opciones. Por mucho que aun intente tender puentes al SPD. Hoy ha dicho que abriría conversaciones con los liberales (FDP) y los verdes, los únicos partidos que están dispuestos a formar coalición para hacerla de nuevo canciller. Pero ha insistido en que también quería hablar con el SPD. La respuesta fue contundente por parte de quien parece que seguirá de momento de líder del SPD pese a su humillante derrota. Aparato del SPD Martin Schulz dice que no tiene nada de que hablar con Merkel. Que use el tiempo en hablar con otros. Schulz había anunciado el fin de la coalición y su paso a la oposición minutos después de saber que solo había alcanzado el 20,5%. «La colaboración con la CDU/CSU se da por concluida con efectos inmediatos». Probablemente Merkel apele al aparato socialdemócrata interesado en mantener sus cargos en la coalición. Un aparato para el que el anuncio de Schulz fue sorpresa desagradable. Muchos creen que Merkel sabe que gobernar con la «coalición Jamaica» con los retos inmediatos no es un proyecto realista. Muchos creen que Merkel sabe que gobernar con la «coalición Jamaica» con los retos inmediatos no es un proyecto realistaLa canciller parecía creer que podía mantener indefinidamente la estrategia de fagocitar los lemas, temas y políticas de la izquierda, el ecologismo y el pacifismo con su política de inmigración y aceptación de la sociedad multicultural. Se equivocaba, los alemanes han dejado de seguirla por esa senda. La inmigración ha polarizado la sociedad hasta límites no conocidos. Y el rápido deterioro de la seguridad que nadie ha querido reconocer y se ha intentado ocultar ha sido una afrenta añadida. Analistas alemanes sugieren que si el AfD hubiera tenido una dirección unida y un líder con carisma, hoy posiblemente no se hablara del 13% de la AfD, sino del 25%. Más de un millón de votantes de la CDU/CSU y medio millón de votantes socialistas se han ido al AfD, al que los demás partidos descalifican como ultraderechista pero que insiste en su lealtad constitucional y en que «estamos donde estaba la CDU», en la derecha democrática que Merkel abandonó. Las desavenencias en el AfD no han cesado por su triunfo. El gobierno de la célebre «coalición Jamaica», negra por la CDU, amarilla por los liberales y de terceros los verdes, será una incógnita tanto en su política interior como en la exterior. Pero será una losa para una política europea común con Emmanuel Macron cuando más necesario se antoja a algunos la revitalización del eje franco- alemán. Las reformas de la UE, atascadas a la espera del nuevo mandato de Merkel, podrían quedar bloqueadas sin fecha. No parece haber posibilidad alguna ni para la mutualización de la deuda ni otras cuestiones de unificación y corresponsabilidad financiera. Y desde luego no va a haber nadie que mande sobre la economía alemana que no sea alemán. El capitulo de Mario Draghi que se da por felizmente concluido no tendrá continuidad. Habrán de convivir en el tripartito un partido liberal de rigor y libertad económica con unos Verdes intervencionistas hasta el hastío. Esos mismos verdes decididos a «mantener una política de asilo humana» que viene a ser poco menos que las puertas abiertas, frente a una CSU bávara que quiere el mismo cierre de fronteras y fin de la inmigración subvencionada que exige la Alternativa para Alemania (AfD) el partido que lo ha esquilmado en votos y que podría hundir le en Baviera en las elecciones el próximo año
11-06-2017 | Fuente: abc.es
Nicols Baverez: «Si Macron no acomete reformas antes de fin de año, será un mandato inútil»
La obra de Nicolas Baverez continúa creciendo y se ha convertido en la referencia canónica para comprender las crisis de Francia y de Europa, en una encrucijada histórica. Biógrafo y discípulo de Raymond Aron, historiador, politólogo, estratega, abogado internacionalista, miembro del comité director del Instituto Montaigne (think thank liberal), miembro del comité de dirección de «Commentaire», fue el primero en denunciar el riesgo histórico del «déclin» francés (decadencia). Sus ensayos quizá sean la mejor radiografía de las metamorfosis y amenazas sobre Francia y Europa. Tras la elección de Emmanuel Macron como presidente de la República, las elecciones legislativas del 11 y el 18 de junio van a consumar la instauración de un «nuevo orden político». Baverez comenta para ABC el alcance nacional y europeo del proceso político de fondo. Usted ha calificado de «absolutista» el poder que podrá tener Macron tras las legislativas, estimando que «esa es la voluntad de los franceses». Ese «poder absolutista» no siempre ha sido eficaz para reformar Francia. ¿Le parece realista el programa de reformas de Macron? Emmanuel Macron consuma una suerte de vuelta a los orígenes de la V República. De Gaulle la concibió como un régimen híbrido, muy presidencial y parlamentario al tiempo; poco liberal, en definitiva, ya que confiere al Estado todos los poderes para permitirle afrontar los choques de la historia. El nuevo presidente no oculta que se dispone a tomar el control completo del Estado, con una mayoría absoluta en la Asamblea. Esa concentración extrema de poderes solo puede ser aceptable por los franceses si permite realizar la reforma del modelo económico y social aplazada desde hace 35 años, en lugar de estar al servicio de la voluntad personal, como fue el caso de Sarkozy y Hollande. El programa de Macron define las prioridades: reconstitución de una base productiva competitiva; la flexibilidad y seguridad del mercado del trabajo; reforma del sistema educativo; control de las finanzas públicas; restauración de la seguridad nacional, y relanzamiento de Europa. Queda por hacer realidad tales promesas. Quizá sea la última oportunidad de modernizar Francia de manera democrática y pacífica. Ningún presidente, de Mitterrand a Hollande, ha conseguido reformar en profundidad el mercado de trabajo y el sistema de seguridad social. ¿Podrá Macron realizar esa reforma? Macron se juega su legitimidad y su mandato presidencial, ante los franceses y ante Europa, con su capacidad para lanzar hasta finales de año la reforma del mercado del trabajo y el control del gasto público. Los mandatos de Sarkozy y Hollande han probado que no existe derecho al error. Las orientaciones erróneas del principio no se corrigen. Macron tiene bazas importantes, comenzando por una autoridad fuerte lograda con su elección, coincidiendo con la implosión de los partidos y la clase política tradicional, cuando la coyuntura económica es favorable en la zona euro. Sin embargo, sus predecesores malgastaron las oportunidades que ofrecían los periodos de recuperación. La reforma del mercado de trabajo es la madre de todas las reformas posteriores y será el banco de ensayo de la «Macronomics». Macron ha instalado en el corazón de su proyecto reformista una nueva ley del trabajo que amplíe el campo de negociación en las empresas, fusione las instancias de representación y cree un nuevo marco de indemnizaciones por despido. El Tribunal de Cuentas hará pública el 3 de julio su auditoría de las cuentas públicas, de las que critica su deterioro desde 2013. En ambos terrenos, mercado del trabajo y finanzas públicas, Macron debe tomar decisiones antes de finales de año. Si no, estaremos ante otro mandato presidencial inútil, muerto al poco de nacer, que abrirá las puertas a los populismos. Desde Maastricht, Francia nunca ha cumplido las promesas de los sucesivos pactos de estabilidad? Francia no es víctima de Maastricht, sino de su propio modelo, insostenible: realiza un 15% de las transferencias sociales mundiales, con solo un 1% de la población mundial y apenas un 3,5% de la producción. Se trata de un sistema nacional de no crecimiento, productor permanente de paro. La deuda francesa alcanzó los 2.1 billones de euros a fines de 2016. Y continúa creciendo, con un riesgo para toda la zona euro. Es imperativo estabilizar esa deuda, lo que implica disminuir en 40.000 millones el déficit público, que puede alcanzar el 3,2 o 3,5% del PIB en 2018, situando a Francia en última posición de la zona euro. Los franceses están drogados con el gasto y la deuda públicas, sin comprender que el control de esas finanzas desequilibradas es indispensable para sanear la economía, mejorar el nivel de vida y restaurar la soberanía nacional. Pierre Medès France decía que «las cuentas en desorden son la marca de las naciones que se abandonan». No podría resumirse mejor la situación de Francia. Alemania siempre ha sido hostil a los proyectos franceses de un «gobierno político» de la zona euro. ¿Son realistas las perspectivas de un relanzamiento o refundación de la UE? Europa se halla en una nueva situación, resumida por Angela Merkel al pedir a los europeos asumir su propio destino, cuando es evidente que Europa no puede contar con EE.UU. en el terreno económico ni estratégico. Los proyectos de Theresa May y los ataques de Trump han facilitado la unidad de la UE, provocando una toma de conciencia cívica sobre los resultados de la integración: gran mercado, euro, Estado de Derecho, paz. Es necesario refundar la UE en torno a cuatro prioridades: refuerzo de la zona euro, plan de relanzamiento de las inversiones, garantía de los derechos sociales, lanzamiento de la UE de la seguridad y la defensa, control de las fronteras exteriores. El motor sigue siendo francoalemán. Pero su puesta en marcha depende de dos condiciones: clarificación política de Alemania y saneamiento económico de Francia. Los franceses tienen en sus manos la llave de la refundación de Europa. Esperemos que estén a la altura de tal responsabilidad histórica. El «Economist» dice que Trump, Putin y Erdogan son una amenaza potencial para Europa? Durante la Guerra Fría, la seguridad de Europa reposó en la resistencia a la amenaza soviética y la garantía de EE.UU., materializada a través de la OTAN y la disuasión nuclear. Tal situación desapareció con el hundimiento de la URSS. Pero Europa ha cedido a las ilusiones del fin de la historia y la violencia. Está amenazada por nuevos riesgos estratégicos: yihadismo, presiones rusa y turca, y ataques cibernéticos. Y EE.UU. se ha convertido en fuente de inestabilidad e incertidumbre, denunciando los tratados de libre cambio y las alianzas estratégicas. Los europeos deben elegir: continuar su desarme o garantizar su propia libertad. De ahí que la seguridad y defensa deban estar en el corazón de los proyectos de relanzamiento de Europa. La Europa de la defensa es un viejo proyecto. Trump subrayó en la cumbre de la OTAN que los europeos se han habituado a trasladar al contribuyente norteamericano parte sustancial de la factura de su seguridad? Donald Trump se inscribe en la larga serie de presidentes norteamericanos que denuncian la insuficiencia de los esfuerzos de los europeos para garantizar su propia seguridad. Quizá sea imprescindible darle la razón en ese punto. Matizando que sus declaraciones, siempre un poco fuera del tiesto, caen en un momento en que los europeos han comenzado a invertir más en su defensa, bajo la presión del terrorismo islámico y las ambiciones de Rusia y Turquía. Alemania ha incrementado su presupuesto militar en 3.000 millones de euros por año, Francia ha prometido incrementar su esfuerzo de defensa al 2% del PIB hacia 2025 y la UE tiene previsto coordinar mejor las inversiones militares de sus miembros, dotándose de un centro de mando, e incrementar sus fondos para investigación e innovación en seguridad. El desafío inmediato es acompañar y coordinar esos esfuerzos europeos, restaurando la alianza entre las democracias, amenazada por Trump. «Europa debe tener un rearme militar, económico, político, intelectual y moral» Para Baverez, «la dificultad de la lucha contra el terrorismo islámico está ligada a su naturaleza múltiple y evolutiva». A su juicio, se debe coordinar diversos frentes: el militar en las regiones con grandes focos yihadistas (Oriente Medio, Magreb, Sahel), la infiltración a través de olas de refugiados, la radicalización de grupos e individuos que viven en nuestras democracias. «Europa constituye un blanco prioritario para los yihadistas, por razones históricas, demográficas y geográficas», según el politólogo, que considera que solo se puede combatir esta amenaza «con estrategias globales que integren acción militar, diplomacia, ayuda al desarrollo, políticas de integración, a nivel nacional y europeo». «Europa debe rearmarse. Y ese rearme debe ser militar, económico, político, intelectual y moral», concluye.
11-06-2017 | Fuente: abc.es
Nicolas Baverez: «Si Macron no acomete reformas antes de fin de año, será un mandato inútil»
La obra de Nicolas Baverez continúa creciendo y se ha convertido en la referencia canónica para comprender las crisis de Francia y de Europa, en una encrucijada histórica. Biógrafo y discípulo de Raymond Aron, historiador, politólogo, estratega, abogado internacionalista, miembro del comité director del Instituto Montaigne (think thank liberal), miembro del comité de dirección de «Commentaire», fue el primero en denunciar el riesgo histórico del «déclin» francés (decadencia). Sus ensayos quizá sean la mejor radiografía de las metamorfosis y amenazas sobre Francia y Europa. Tras la elección de Emmanuel Macron como presidente de la República, las elecciones legislativas del 11 y el 18 de junio van a consumar la instauración de un «nuevo orden político». Baverez comenta para ABC el alcance nacional y europeo del proceso político de fondo. Usted ha calificado de «absolutista» el poder que podrá tener Macron tras las legislativas, estimando que «esa es la voluntad de los franceses». Ese «poder absolutista» no siempre ha sido eficaz para reformar Francia. ¿Le parece realista el programa de reformas de Macron? Emmanuel Macron consuma una suerte de vuelta a los orígenes de la V República. De Gaulle la concibió como un régimen híbrido, muy presidencial y parlamentario al tiempo; poco liberal, en definitiva, ya que confiere al Estado todos los poderes para permitirle afrontar los choques de la historia. El nuevo presidente no oculta que se dispone a tomar el control completo del Estado, con una mayoría absoluta en la Asamblea. Esa concentración extrema de poderes solo puede ser aceptable por los franceses si permite realizar la reforma del modelo económico y social aplazada desde hace 35 años, en lugar de estar al servicio de la voluntad personal, como fue el caso de Sarkozy y Hollande. El programa de Macron define las prioridades: reconstitución de una base productiva competitiva; la flexibilidad y seguridad del mercado del trabajo; reforma del sistema educativo; control de las finanzas públicas; restauración de la seguridad nacional, y relanzamiento de Europa. Queda por hacer realidad tales promesas. Quizá sea la última oportunidad de modernizar Francia de manera democrática y pacífica. Ningún presidente, de Mitterrand a Hollande, ha conseguido reformar en profundidad el mercado de trabajo y el sistema de seguridad social. ¿Podrá Macron realizar esa reforma? Macron se juega su legitimidad y su mandato presidencial, ante los franceses y ante Europa, con su capacidad para lanzar hasta finales de año la reforma del mercado del trabajo y el control del gasto público. Los mandatos de Sarkozy y Hollande han probado que no existe derecho al error. Las orientaciones erróneas del principio no se corrigen. Macron tiene bazas importantes, comenzando por una autoridad fuerte lograda con su elección, coincidiendo con la implosión de los partidos y la clase política tradicional, cuando la coyuntura económica es favorable en la zona euro. Sin embargo, sus predecesores malgastaron las oportunidades que ofrecían los periodos de recuperación. La reforma del mercado de trabajo es la madre de todas las reformas posteriores y será el banco de ensayo de la «Macronomics». Macron ha instalado en el corazón de su proyecto reformista una nueva ley del trabajo que amplíe el campo de negociación en las empresas, fusione las instancias de representación y cree un nuevo marco de indemnizaciones por despido. El Tribunal de Cuentas hará pública el 3 de julio su auditoría de las cuentas públicas, de las que critica su deterioro desde 2013. En ambos terrenos, mercado del trabajo y finanzas públicas, Macron debe tomar decisiones antes de finales de año. Si no, estaremos ante otro mandato presidencial inútil, muerto al poco de nacer, que abrirá las puertas a los populismos. Desde Maastricht, Francia nunca ha cumplido las promesas de los sucesivos pactos de estabilidad? Francia no es víctima de Maastricht, sino de su propio modelo, insostenible: realiza un 15% de las transferencias sociales mundiales, con solo un 1% de la población mundial y apenas un 3,5% de la producción. Se trata de un sistema nacional de no crecimiento, productor permanente de paro. La deuda francesa alcanzó los 2.1 billones de euros a fines de 2016. Y continúa creciendo, con un riesgo para toda la zona euro. Es imperativo estabilizar esa deuda, lo que implica disminuir en 40.000 millones el déficit público, que puede alcanzar el 3,2 o 3,5% del PIB en 2018, situando a Francia en última posición de la zona euro. Los franceses están drogados con el gasto y la deuda públicas, sin comprender que el control de esas finanzas desequilibradas es indispensable para sanear la economía, mejorar el nivel de vida y restaurar la soberanía nacional. Pierre Medès France decía que «las cuentas en desorden son la marca de las naciones que se abandonan». No podría resumirse mejor la situación de Francia. Alemania siempre ha sido hostil a los proyectos franceses de un «gobierno político» de la zona euro. ¿Son realistas las perspectivas de un relanzamiento o refundación de la UE? Europa se halla en una nueva situación, resumida por Angela Merkel al pedir a los europeos asumir su propio destino, cuando es evidente que Europa no puede contar con EE.UU. en el terreno económico ni estratégico. Los proyectos de Theresa May y los ataques de Trump han facilitado la unidad de la UE, provocando una toma de conciencia cívica sobre los resultados de la integración: gran mercado, euro, Estado de Derecho, paz. Es necesario refundar la UE en torno a cuatro prioridades: refuerzo de la zona euro, plan de relanzamiento de las inversiones, garantía de los derechos sociales, lanzamiento de la UE de la seguridad y la defensa, control de las fronteras exteriores. El motor sigue siendo francoalemán. Pero su puesta en marcha depende de dos condiciones: clarificación política de Alemania y saneamiento económico de Francia. Los franceses tienen en sus manos la llave de la refundación de Europa. Esperemos que estén a la altura de tal responsabilidad histórica. El «Economist» dice que Trump, Putin y Erdogan son una amenaza potencial para Europa? Durante la Guerra Fría, la seguridad de Europa reposó en la resistencia a la amenaza soviética y la garantía de EE.UU., materializada a través de la OTAN y la disuasión nuclear. Tal situación desapareció con el hundimiento de la URSS. Pero Europa ha cedido a las ilusiones del fin de la historia y la violencia. Está amenazada por nuevos riesgos estratégicos: yihadismo, presiones rusa y turca, y ataques cibernéticos. Y EE.UU. se ha convertido en fuente de inestabilidad e incertidumbre, denunciando los tratados de libre cambio y las alianzas estratégicas. Los europeos deben elegir: continuar su desarme o garantizar su propia libertad. De ahí que la seguridad y defensa deban estar en el corazón de los proyectos de relanzamiento de Europa. La Europa de la defensa es un viejo proyecto. Trump subrayó en la cumbre de la OTAN que los europeos se han habituado a trasladar al contribuyente norteamericano parte sustancial de la factura de su seguridad? Donald Trump se inscribe en la larga serie de presidentes norteamericanos que denuncian la insuficiencia de los esfuerzos de los europeos para garantizar su propia seguridad. Quizá sea imprescindible darle la razón en ese punto. Matizando que sus declaraciones, siempre un poco fuera del tiesto, caen en un momento en que los europeos han comenzado a invertir más en su defensa, bajo la presión del terrorismo islámico y las ambiciones de Rusia y Turquía. Alemania ha incrementado su presupuesto militar en 3.000 millones de euros por año, Francia ha prometido incrementar su esfuerzo de defensa al 2% del PIB hacia 2025 y la UE tiene previsto coordinar mejor las inversiones militares de sus miembros, dotándose de un centro de mando, e incrementar sus fondos para investigación e innovación en seguridad. El desafío inmediato es acompañar y coordinar esos esfuerzos europeos, restaurando la alianza entre las democracias, amenazada por Trump. «Europa debe tener un rearme militar, económico, político, intelectual y moral» Para Baverez, «la dificultad de la lucha contra el terrorismo islámico está ligada a su naturaleza múltiple y evolutiva». A su juicio, se debe coordinar diversos frentes: el militar en las regiones con grandes focos yihadistas (Oriente Medio, Magreb, Sahel), la infiltración a través de olas de refugiados, la radicalización de grupos e individuos que viven en nuestras democracias. «Europa constituye un blanco prioritario para los yihadistas, por razones históricas, demográficas y geográficas», según el politólogo, que considera que solo se puede combatir esta amenaza «con estrategias globales que integren acción militar, diplomacia, ayuda al desarrollo, políticas de integración, a nivel nacional y europeo». «Europa debe rearmarse. Y ese rearme debe ser militar, económico, político, intelectual y moral», concluye.