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Noticias de conflictos

25-09-2018 | Fuente: abc.es
Para llevar 2.500 años muerto, Tucídides parece estar más de moda que nunca. Y no precisamente por sus esfuerzos como pionero historiador empeñado en intentar responder a la más difícil de todas las preguntas ?¿Por qué?? sin limitarse a funcionar como un mero cronista de la guerra del Peloponeso. A este resucitado clásico griego le interesaba mucho más identificar las causas del gran conflicto entre Esparta y Atenas que contar hazañas bélicas. Al imponer una nueva ronda de aranceles sobre productos de China por valor de 200.000 millones de dólares, la Administración Trump está poniendo una vez más a prueba la viabilidad de la relación entre dos gigantes hasta ahora unidos por el bolsillo. Una conexión basada en que los americanos compraban de todo a los chinos y a cambio los chinos han ayudado a financiar la deuda requerida por un país incapaz de alcanzar un mínimo consenso político sobre sus números rojos. La reiterada «trampa de Tucídides» insiste en la inevitabilidad de un conflicto cuando el orden internacional es cuestionado por una emergente potencia (Atenas-China). Y ese reto de poder es percibido como una amenaza inaceptable por parte de su establecido rival (Esparta-Estados Unidos). A este inquietante run-run no ayuda, por supuesto, la espiral de asertividad protagonizada por China en términos de revisionismo, militarismo y toda la pléyade de conflictos territoriales que cada vez la separan más de sus vecinos. Como potencia mercantilista, cada vez con mayor confianza en sus fortalezas, China no se va a amedrentar. Y la prueba está en su respuesta en forma de 60.000 millones de dólares en aranceles sobre productos americanos, además de acusar a la Administración Trump de «matonismo comercial». Este conflicto librado desde enero, con potencial para generar una nueva recesión económica, no solo amenaza la interdependencia forjada por Estados Unidos y China en el arranque del siglo XXI. También alimenta el riesgo de hacer realidad al Tucídides más tramposo.
22-09-2018 | Fuente: elpais.com
El Papa llega a los países bálticos bajo la sombra de Rusia
Francisco visita Lituania, Letonia y Estonia en un movimiento estratégico con la vista puesta en los conflictos con la Iglesia ortodoxa de Moscú y la crisis ucrania
22-09-2018 | Fuente: abc.es
Irán apunta a Arabia Saudí tras el brutal atentado contra militares
La respuesta de Irán será «terrible». Este fue el anuncio del presidente, Hasan Rohani, tras una jornada en la que el terror golpeó al suroeste del país y al menos 25 personas perdieron la vida y otras 60 resultaron heridas tras un atentado contra un desfile militar. Aunque el grupo yihadista Daesh reivindicó la operación a través de Amaq, uno de sus canales habituales, la seguridad iraní señaló al movimiento separatista árabe Al Ahvazie, que también emitió un comunicado para asumir la autoría del atentado más sangriento que sufre la república islámica en los últimos años. El ministro de Exteriores, Mohamad Javad Zarif, afirmó que «los padrinos regionales del terrorismo y sus maestros estadounidenses son responsables», un mensaje directo a Washington y su gran aliado en la zona, Arabia Saudí, a quienes los iraníes acusan de apoyar los movimientos separatistas para intentar desestabilizar al país. La pesadilla empezó a primera hora de ese sábado en la ciudad de Ahvaz, capital de la provincia de Juzestán, donde la mayoría de la población es de etnia árabe y no persa, a diferencia de lo que ocurre en el resto del país. Las fuerzas armadas y la Guardia Revolucionaria comenzaron un desfile para conmemorar el inicio de la guerra lanzada por Irak y que se libró entre los años 1980 y 1988. A los pocos minutos empezaron a sonar los disparos como se puede escuchar en los vídeos difundidos por testigos presenciales a través de las redes sociales. Disparos, gritos, carreras, uniformes ensangrentados, militares evacuando a niños heridos en sus brazos? escenas con las que conviven desde hace más de una década en otros países de Oriente Medio como el vecino Irak o Siria, pero no en Irán. Un comando formado por cuatro hombres, vestidos con uniformes militares, según describieron las agencias locales, abrió fuego con fusiles de asalto de forma indiscriminada contra los soldados que marchaban y el público presente. «De los cuatro terroristas, tres fueron enviados al infierno en el mismo lugar del ataque, y el cuarto, que resultó herido y fue detenido, se unió a ellos en el infierno poco después debido a la gravedad de sus heridas», declaró a la televisión estatal el general de brigada, Abolfazl Shekarshi, portavoz de las fuerzas armadas. Amenaza separatista «Quienes aportan apoyo en materia de inteligencia y propaganda a estos terroristas tendrán que responder por ello», anunció el presidente Rohani a través de un comunicado. El portavoz de los Guardianes de la Revolución, Ramezan Sharif, citado por la agencia Isna, fue más explícito y afirmó de forma rotunda que los autores «están alimentados por Arabia Saudita e intentaron hacer sombra a la potencia de las Fuerzas Armadas». Una acusación similar a la que los saudíes, la gran potencia suní de la región, lanzan a los iraníes por su respaldo a la minoría chií del reino o a los rebeldes hutíes en Yemen, que también pertenecen a la rama chií del islam que es mayoritaria en Irán. Los responsables de seguridad citados por los medios iraníes apenas prestaron atención a la reivindicación de Daesh y se centraron en el movimiento separatista árabe Al Ahvazieh. Esto da paso a un escenario diferente al de junio de 2017 cuando los seguidores del «califa» realizaron su primer operación en Irán con un doble atentado simultáneo en el Parlamento y el mausoleo del imán Jomeini en Teherán, provocando 17 muertos y decenas de heridos. La operación de Daesh puso en evidencia a los servicios de inteligencia y la respuesta iraní llegó en forma de ataque con misiles contra posiciones del grupo en Siria. En el caso de Ahvaz se trataría de un problema doméstico y se sumaría a los conflictos internos abiertos con otras minorías como los kurdos o los baluches, que también cuentan con grupos armados y han demostrado su capacidad de realizar atentados pese a la fuerte seguridad interna que tiene la república islámica. .
19-09-2018 | Fuente: elpais.com
¿Alguien duda de que esto es la guerra?
Como en los conflictos bélicos, la disputa comercial entre Estados Unidos y China tiene un elevado componente emocional
18-09-2018 | Fuente: elpais.com
¿Alguien duda de que es la guerra?
Como en los conflictos bélicos, la disputa comercial entre Estados Unidos y China tiene un elevado componente emocional
15-09-2018 | Fuente: abc.es
«Para acabar con la inmigración, primero hay que terminar con los conflictos armados»
Argelia es un socio estratégico de España por muy diversas razones. Con más de mil kilómetros de costa, y tras el cambio de ruta del éxodo migratorio debido al cierre de otras rutas, Argelia, al igual que Marruecos, se ha convertido en uno de los puertos principales desde el que salen cientos de pateras con destino a Europa, con una primera escala en España. Uno de los repunte de llegadas tuvo lugar en noviembre de 2017. El incremento del flujo de inmigrantes reforzó la colaboración de ambos países, que meses después, con Juan Ignacio Zoido todavía como ministro del Interior, en el Gobierno de Mariano Rajoy, se tradujo en la creación de un Equipo Conjunto de Investigación (ECI) para aumentar el control de tráfico de personas así como del terrorismo yihadista. Con la llegada de Pedro Sánchez a la presidencia, los contactos entre ambos países parecen haberse incrementado ?las entradas de inmigrantes a nuestro país también lo han hecho, hasta el punto que podría duplicarse la cifra en 2018?, con sendas visitas del actual ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, el pasado mes de julio; y la realizada hace tan solo unos días por el ministro de Exteriores, Josep Borrell, con el fin de abordar temas como la inmigración irregular y la seguridad en el Sahel, la crisis libia, además de hablar sobre temás energéticos (Argelia es el principal suministrador de gas de España). «Hay una continuidad en la cooperación entre ambos países. Nuestra cooperación es estratégica frente a problemas que son de carácter trasnacional», explica a ABC la embajadora de Argelia en España, Taous Feroukhi. Golpeada por una crisis económica, como consecuencia de la caída del precio del petróleo, Argelia busca también diversificar su industria, y en eso ha encontrado en nuestro país una referencia: «España ha realizado con éxito la diversificación de su economía, algo de lo que queremos aprender, en el terreno de la construcción, el transporte, turismo, el turismo, sin olvidar la cultura y la formación. La diversificación es ahora la prioridad de Argelia. Sin olvidar, claro, el campo de la energía». Entre los problemas prioritarios que comparten España y Argelia se encuentra la inmigración. ¿Qué medidas han tomado para frenarla? Tenemos un acuerdo, que funciona muy bien, de readmisión de inmigración irregular de argelinos, que son transferidos a Argelia. Tuvimos un pico en noviembre, pero se ha resuelto dentro del marco legal. Argelia se ha convertido además en un país de tránsito de inmigrantes que huyen de zonas en conflicto.. El cambio climático, la sequía también repercuten en los flujos de inmigrantes. Nosotros recibimos muchos del África subsahariana. A esto se suma la existencia de dos focos de inestabilidad en la región: Libia y Mali. Este último provoca inestabilidad en la zona del Sahel. De ahí, que lo principal sea acabar con los conflictos. Esa es la urgencia. Además, me gustaría destacar que según un estudio recientemente publicado, solo el 2,4% de la inmigración africana va a Europa, el 70% se queda en el continente. La Unión Europea propuso hace unos meses crear centros de refugiados fuera de ella, a lo que Argelia, junto a Egipto, Túnez, Marruecos y Libia, se negó. Lo rechazamos por coherencia. Un país que optó por liberarse de la colonización, por desarrollarse, por el bienestar de su población cuyo nivel de vida ha crecido de manera significativa, y que es un pilar de estabilidad en la región cómo va a aceptar acoger un centro de refugiados. Eso no coincide con los valores que defendemos y el recorrido histórico que tenemos. Se ha referido antes a Libia, un país dividido desde hace siete años.. ¿Cómo le ha afectado esto a Argelia? ¿Dónde está la solución? Hay muchas interferencias extranjeras que lo impiden. Cada una tiene su agenda y no coinciden. Que dejen a los libios, con ayuda de las Naciones Unidas, llegar a un acuerdo. Es un tema urgente, sobre todo para nosotros que tenemos con Libia una frontera de mil kilómetros. Su situación impacta en Argelia por los flujos, y no me refiero solo a la inmigración. Están interconectados con otros problemas como el terrorismo y el tráfico de drogas, porque es de ahí donde obtienen el dinero para financiar sus actividades criminales, incluidas las redes de tráfico de seres humanos. Para asegurar la frontera se requiere de recursos humanos y medios de Defensa. Una inversión que normalmente estaría destinada al desarrollo del país. Lo mismo sucede con Mali, con el que tenemos también frontera, en la que está nuestro Ejército. Tenemos que invertir nuestro presupuesto en asegurar nuestras fronteras, en lugar de hacerlo en nuestro desarrollo. El presidente Abdelaziz Buteflika, en el poder desde 1999, acaba de cesar a varios altos cargos del Ejército argelino, ¿no provoca este tipo de medidas cierto malestar dentro de las fuerzas armadas? Hay un programa de profesionalización y modernización de las fuerzas armadas que lleva cinco años funcionando. Los cambios no responden a ningún otro motivo. No creo que exista ningún malestar en el Ejército, porque tampoco podemos permitirnos ese lujo con las fronteras que tenemos, donde se requiere profesionalidad, modernidad y estabilidad. Sería una contradicción. «Para Francia la guerra de Argelia es una parte sombría de su historia» Para Argelia el jueves fue un día «histórico» pues el presidente Emmanuel Macron reconoció la responsabilidad de Francia en el asesinato del activista comunista Maurice Audin, en 1957, durante la guerra de la Independencia, que terminó proclamándose en 1962. «Fue torturado y después ejecutado o torturado hasta la muerte por los militares que le arrestaron en su domicilio», reconoció el mandatario. Para Taous Feroukhi esta declaración respresenta «un paso muy importante en la historia de Francia durante la colonización de Argelia. Antes se hablaba de ?acontecimientos? y no de guerra de liberación. Algo que no cambió hasta que llegó Chirac al poder. Para nosotros Audin es un héroe de la guerra de liberación, de la que no le gusta hablar a Francia porque representa una parte sombría de su historia ?afirma la embajadora?. Ahora se ha dado un paso importante para cerrar heridas, porque la gente que participó en ella aún está viva»
15-09-2018 | Fuente: elpais.com
El patinete reclama su sitio en las ciudades
La irrupción de un nuevo actor de la movilidad provoca conflictos por el espacio en Madrid, Barcelona y Valencia
13-09-2018 | Fuente: abc.es
Cómo mueren las democracias
El cliché compartido sobre el acoso y derribo de una democracia suele incluir hombres armados que por la fuerza logran violentar las reglas, libertades y derechos asociados con la forma de gobierno que mejor gestiona los conflictos y la transferencia de poder. Sin embargo, frente a los espadones, hay otra forma mucho más insidiosa de romper una democracia a través de líderes electos empeñados en subvertir el proceso que les ha permitido convertirse en gobernantes. En estos casos, irónicamente nacidos de la legitimidad democrática, la velocidad es diversa pero los resultados suelen ser igual de lamentables. A veces el desmantelamiento es fulminante, como ocurrió en Alemania en 1933 después de que Hitler convirtiese el Reichstag en una falla. Aunque bastante más a menudo, la erosión es gradual. Con outsiders que se convierten en demagógicos cruzados contra una élite corrupta y prometen una democracia «más auténtica». Al no cruzarse ninguna línea roja tradicionalmente asociada la génesis de una dictadura -golpe militar, situación de excepcionalidad, suspensión de garantías constitucionales- las alarmas no se disparan hasta que es demasiado tarde. Este es el caso de Hungría, víctima de una penosa agonía democrática hasta el punto de forzar una mayoritaria votación del Parlamento Europeo a favor de retirar su derecho de voto en asuntos comunitarios clave. Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, politólogos de Harvard, en su lúcido libro «How Democracies Die» establecen cuatro criterios clave para identificar democracias en estado comatoso: Rechazo (o débil compromiso) con las reglas democráticas; negación de legitimidad a los oponentes políticos; tolerancia o promoción de la violencia; disposición a restringir las libertades de la oposición, incluidos medios de comunicación. Cuando un líder electo cumple uno solo de estos requisitos, hay razón suficiente para preocuparse. El problema de Viktor Orbán y su trumpista apoteosis de nacional-populismo en Hungría es que acumula más de uno. Y curar una democracia del autoritarismo consentido es algo más fácil de decir que de hacer.
11-09-2018 | Fuente: abc.es
Todos los filtradores del presidente
A los efectos que la presidencia de Donald Trump está teniendo sobre Estados Unidos hay que añadir el de la lectura. Sólo alguien como el actual inquilino de la Casa Blanca puede lograr una escena como la de anoche: en plena era de Amazon y del libro electrónico, medio centenar de personas esperaba en fila en Kramerbooks, una céntrica librería de Washington, para comprar un ejemplar en papel de «Miedo: Trump en la Casa Blanca», la investigación del veterano periodista Bob Woodward sobre los primeros meses de la actual Administración norteamericana. Horas antes de que saliera a la venta el ejemplar, en la medianoche de este 11 de septiembre, la editorial Simon & Schuster anunció que había ordenado ya la séptima impresión, lo que supone un millón de ejemplares en circulación. Este libro añade a los diversos escándalos que asedian a la Casa Blanca ?desde las sospechas de gastos irregulares en la campaña electoral a la investigación de la trama rusa ? un problema de los que más le duelen a Trump: una crisis de relaciones públicas a dos meses de unas elecciones legislativas que, si ganan los demócratas, pueden acabar en su «impeachment» (recusación). De las muchas anécdotas sobre el carácter impetuoso, irascible e irracional de Trump emerge el relato de que una serie de personas a su alrededor tratan a toda costa de evitar un desastre antológico, sea este la ruptura de relaciones comerciales con Corea del Sur o la retirada unilateral de todas las tropas norteamericanas en conflictos en el extranjero. Tal y como dice el exasesor económico del presidente, Gary Cohn, lo relevante «no es lo que hemos hecho por el país, sino lo que hemos impedido que Trump le haga al país». Se trata, por así decirlo, de salvar al ?trumpismo? de Trump, porque todas estas personas a las que cita Woodward están de acuerdo con las políticas del presidente ?bajadas de impuestos, reducción del gasto público, desregulación del mercado? pero detestan a este de una forma evidente. El libro de Woodward es, más que una condena del personaje de Trump, la demostración de que Washington cuenta con resortes para salvarse ante cualquier eventualidad, incluida la de un presidente iconoclasta dispuesto a hacer saltar por los aires cualquier convención. No hay, al parecer, tabúes para el presidente, ni siquiera la OTAN, a la que considera «obsoleta» y «cara» . De los Estados de la Unión Europea asegura que no hay ni uno que pueda considerarse un aliado real de EE.UU.: «No tenemos ni un socio». De las empresas europeas ?Siemens, Peugeot, Volkswagen? dice que son «jodidamente miserables» por hacer negocios en Irán. Fuentes anónimas La reacción de Trump ante el libro ha sido el insulto a su autor, algo habitual ante cualquier información crítica con su presidencia, con la salvedad de que en esta ocasión el objeto de su ira es ni más ni menos que una de las instituciones vivas del periodismo político norteamericano, uno de los reporteros que reveló el escándalo del «Watergate» y el cronista oficioso de la vida y obra de los pasados cuatro presidentes. Cuando Trump ha calificado a Woodward de «mentiroso, agente de los demócratas cuya obra es una broma y un timo», se ha encontrado con la oposición casi unánime de la prensa en bloque y de comentaristas y opinares a izquierda y derecha. Lo cierto es que, como denuncia Trump, los cientos de fuentes que maneja Woodward para el libro son anónimas y varios de los protagonistas de sus investigaciones, como el ministro de defensa, James Mattis, o el jefe de gabinete, John Kelly, han desmentido las citas que les atribuye. Pero, ¿cómo creer algo que dice alguien de una Administración en caos permanente, caracterizada por sacudidas constantes? La semana pasada un anónimo alto cargo publicó una tribuna en «The New York Times» revelando la existencia de una supuesta resistencia interna a Trump, para «frustrar parte de su agenda y sus peores impulsos». Era la confirmación, en forma de breve avance, de lo que Woodward revela en el libro. Y a pesar del anonimato, que permite a las fuentes de Woodward explayarse sin temor a represalias, este cita incluso documentos clasificados. Es el caso de la minuta de una reunión sobre seguridad nacional que revela el que puede ser el motivo de las constantes filtraciones y pequeñas traiciones del círculo cercano del presidente: la humillación. «El presidente procedió a reñir e insultar a todos los asistentes porque no sabían nada sobre defensa o seguridad nacional. Parece claro que muchos de los principales asesores del presidente, especialmente aquellos en el ámbito de la seguridad nacional, están extremadamente preocupados por su naturaleza errática, su relativa ignorancia, su incapacidad para aprender y sus opiniones, que consideran peligrosas». Woodward ha escrito abundantemente sobre guerras, sobre todo las que comenzó George W. Bush y continuó Barack Obama. En esta ocasión, sin embargo, se centra en una guerra interna en la Casa Blanca, avivada por la naturaleza misma de Trump y reflejada en la cita que le da al libro su título: «El poder de verdad es, y no quiero ni siquiera usar la palabra, miedo». Ni siquiera tiene que dedicarle el autor un gran número de páginas a las investigaciones del fiscal Robert Mueller o la trama rusa. Le basta con los exabruptos de Trump, los despidos a destiempo y el resentimiento apenas disimulado de ministros y altos funcionarios que han cesado en menos de dos años de Gobierno. El libro contradice además algunas informaciones previas sobre el distanciamiento entre el presidente y la primera dama: «Se demuestran un afecto sincero, a pesar de los rumores». Eso sí, Trump no deja de ser Trump. Cuando un amigo le revela que ha acosado a una mujer y lo ha admitido, el presidente le dice: «Tienes que negarlo, negarlo y negarlo, y pelear contra esas mujeres. Si admites cualquier culpabilidad, estás muerto». Es un consejo y, en Trump, una forma de supervivencia.
10-09-2018 | Fuente: abc.es
Bachelet omite hablar del éxodo de venezolanos en su primer discurso como alta comisionada de DD.HH.
La alta comisionada de la ONU para los derechos humanos, Michelle Bachelet, ha denunciado este lunes que los activistas en Latinoamérica están cada vez en mayor riesgo y ha pedido a los gobiernos que refuercen su protección y tomen medidas para evitar que la situación siga degradándose. En su primer pronunciamiento ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que ha inaugurado en Ginebra su último periodo de sesiones de este año, la nueva alta comisionada ha hecho énfasis en la situación de los defensores locales de los derechos humanos en esa región, donde están siendo víctimas de inusitada violencia. Pese al cese del conflicto y a las perspectivas de paz que nacieron del acuerdo suscrito entre el Estado y la guerrilla de las FARC, Colombia ha sido el país donde Bachelet ha reportado el número más elevado de homicidios de activistas. Ha precisado que entre el 1 de enero y el 1 de septiembre pasados, su oficina registró el asesinato de 53 líderes de los derechos humanos en Colombia, mientras que otros 57 casos están en proceso de verificación. En México, ha continuado, hubo ocho activistas asesinados en los primeros ocho meses de 2018, superando a las víctimas registradas durante todo el año pasado. Muchos otros defensores de los derechos humanos que sobreviven, sufren persecución judicial, denuncias abusivas, campañas de difamación, son vigilados, amenazados de muerte o sujetos a ataques, ha agregado. Bachelet también ha denunciado que muchos periodistas en México corren una suerte similar, con 12 asesinatos documentados en 2017 y ocho este año, más un desaparecido. El tercer país de la región por el que Bachelet ha expresado preocupación en este mismo ámbito fue Guatemala, con 12 asesinatos de activistas este año, comparados con ocho en 2017. Sobre la situación en Guatemala, la alta comisionada ha considerado «deplorable» la decisión del gobierno de rescindir el mandato de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) e impedir la entrada al país de su responsable, Iván Velásquez. Esas medidas «ponen fin a un instrumento esencial de lucha contra la impunidad y la corrupción», ha denunciado. Omisiones Bachelet ha preferido para su primera presentación ante el Consejo de Derechos Humanos ofrecer una versión oral resumida de su discurso, cuya versión oficial de catorce páginas fue distribuida entre los Estados miembros y la prensa. En ella se refiere a las crisis en Venezuela y Nicaragua, y a como la población está huyendo masivamente del primer país y, en menor medida, del segundo. Asimismo, ha criticado el anuncio reciente del Gobierno de Estados Unidos de que no respetará más una sentencia que limitaba a veinte días el periodo de detención de niños inmigrantes, al tiempo que ha denunciado que unos 500 niños separados de sus padres por funcionarios estadounidenses no han sido aún devueltos a sus familias. Bachelet ha expresado la inquietud que existe por la situación de los inmigrantes en Europa y los planes de consolidar los mecanismos para su repatriación o expulsión. También se ha referido a las violaciones de los derechos humanos en Birmania, a los conflictos en Siria, Afganistán y el Yemen, entre otras varias situaciones. La nueva alta comisionada, que asumió la semana pasada este alto cargo en el sistema de la ONU, ha recordado ante el Consejo que ha sido detenida política, refugiada, que ha estudiado y ejercido como médica, dirigido el primer organismo de la ONU dedicado a la igualdad de género, además de haber sido dos veces presidenta de Chile. Ha asegurado a los países que, justamente como exjefa de Estado siempre estará dispuesta a escuchar a los gobiernos porque puede entender sus preocupaciones, pero también les recordará su responsabilidad fundamental de proteger los derechos de sus pueblos.
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