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Noticias de china

26-05-2020 | Fuente: abc.es
Los abogados de Hong Kong cuestionan que China pueda imponer la ley de seguridad
La decisión del régimen chino de imponer una Ley de Seguridad Nacional a Hong Kong sin pasar por su Parlamento autónomo no solo ha desatado una batalla política y social, como se vio en las protestas del domingo, sino también legal. En pleno debate sobre si esta decisión viola el principio de «un país, dos sistemas» que rige en la excolonia británica, su Colegio de Abogados cuestiona la potestad de Pekín para incluir dicha normativa en el Anexo III de la Ley Básica, mini-Constitución de la ciudad, como pretende. «El borrador revela una serie de aspectos preocupantes y problemáticos», asegura en un comunicado el Colegio de Abogados, que analiza sus fundamentos jurídicos. Amparándose en el artículo 18 de dicha mini-Constitución, la Asamblea Nacional Popular (Parlamento orgánico del régimen chino) aprobará el jueves una moción instando a su Comité Permanente a redactar una ley contra la secesión, subversión, terrorismo e injerencias extranjeras en Hong Kong. Según ese artículo, Pekín puede incluir directamente su legislación nacional en cuestiones de defensa, asuntos exteriores o que estén fuera de los límites del Gobierno regional. Pero el Colegio de Abogados recuerda que el artículo 23 de la Ley Básica establece que Hong Kong deberá legislar sus propias normas sobre la traición, secesión, subversión y en relación con las interferencias extranjeras. «La Ley de Seguridad Nacional, como está propuesta en su borrador, parece contener asuntos cubiertos por el artículo 23 de la Ley Básica y está dentro de la autonomía de la Región Administrativa Especial de Hong Kong promulgar sus leyes correspondientes», reza el comunicado. Recordando que dicha misión corresponde al Consejo Legislativo (Legco) en virtud de los artículos 66 y 73 (1) de la Ley Básica, el Colegio de Abogados concluye que «parece que el Comité Permanente de la Asamblea Nacional Popular no tiene poder para añadir la Ley Nacional de Seguridad de Hong Kong en el Anexo III a través del mecanismo del artículo 18». Además, el comunicado expresa sus dudas sobre la decisión del Gobierno central de establecer en Hong Kong «órganos de la seguridad nacional». Tal y como recoge, «no está claro cómo esta disposición cumplirá el artículo 22 (1) de la Ley Básica, que establece que ningún departamento del Gobierno central puede interferir en asuntos que Hong Kong administra por su cuenta de acuerdo a la ley». Independencia judicial De igual modo, el Colegio de Abogados critica que, según el borrador de la polémica ley, «los órganos administrativos, legislativos y judiciales de Hong Kong deben prevenir, detener y castigar los actos que pongan en peligro la seguridad nacional». A su juicio, «la referencia a ?los órganos judiciales? da a entender que la judicatura de Hong Kong será ordenada a actuar de un modo particular». Frente al papel de los tribunales en China, que están al servicio del régimen del Partido Comunista, el comunicado recuerda que «la independencia judicial es la piedra angular del éxito de Hong Kong y no debería ser minada». Por último, el Colegio de Abogados alerta de que la propuesta de Pekín «ha causado profunda inquietud en la comunidad local e internacional» y advierte de que «no hay seguridad de que cumpla con el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos» de la ONU. En este sentido, recuerda que, cuando el Parlamento local quiso promulgar por primera vez una Ley de Seguridad Nacional en 2003, 2hubo una auténtica y generalizada preocupación de que infringiera los derechos políticos y civiles de los hongkoneses, incluidas la libertad de expresión y de Prensa». En aquel entonces, rememora el comunicado, «la propuesta fue retirada tras una extensa consulta y una vehemente oposición». Pero, ahora, Pekín pretende que dicha ley entre en vigor por promulgación del Gobierno de Hong Kong en lugar de por legislación de su Parlamento, por lo que «no hay seguridad de que haya una consulta pública». Para el Colegio de Abogados, «esto no tiene procedentes» porque «al público se le debe permitir la oportunidad de considerar y debatir apropiadamente las propuestas de leyes que afecten a sus derechos y obligaciones personales».
25-05-2020 | Fuente: as.com
"No seré hipócrita, no me fui por lo futbolístico a China"
Augusto Fernández desveló en Radio Continental las razones que le llevaron a abandonar el Atlético. "El Cholo me quería y tenía dos años más de contrato".
25-05-2020 | Fuente: abc.es
Reino Unido estudia un plan para dar refugio a hongkoneses que quieran huir del comunismo chino
El Gobierno del primer ministro Boris Johnson está estudiando un plan para dar refugio en Reino Unido a miles de hongkoneses que quieran huir del comunismo chino, en un momento en que las protestas se han reactivado en la colonia británica a raíz de los temores provocados por la nueva ley de seguridad china, que busca prohibir la traición, secesión, sedición y subversión y Hong Kong considera una nueva afrenta a la libertad de expresión. Johnson mantuvo una reunión a principios de este año en la que expresó que el Ejecutivo está listo para dar refugio a los ciudadanos de Hong Kong, según información del Sunday Express. La apuesta de Johnson no parece casual, ya que la excolonia se caracteriza por su alto nivel en ciencia y tecnología, algo que el «premier» ha calificado como fundamental tras la salida del país de la Unión Europea. Laurie Fransman, abogada especialista en inmigración y asesora del Gobierno, colaboró a desempolvar el asunto hace unas semanas, al enviar una carta a la ministra del Interior, Priti Patel, en la que explicaba que no había motivos legales para negar el derecho de residencia en Gran Bretaña a los británicos de Hong Kong, aquellos nacidos antes de 1997, cuando el país devolvió la colonia a China, y además le expresó a los miembros del partido Conservador la posibilidad de que a los titulares de pasaportes británicos de ultramar se les pueda ofrecer legalmente el derecho de residencia en el Reino Unido. Además, ahora que los manifestantes han regresado a las calles de Hong Kong, el parlamentario «tory» Bob Seeley pidió al Gobierno de Johnson que revise su política sobre los derechos de los portadores del pasaporte especial británico y declaró que «sería una mancha en la reputación de nuestro país si otras naciones abrieran sus brazos, metafóricamente hablando, a la gente de Hong Kong con pasaporte BNO en esta hora de necesidad, antes de que el Reino Unido lo hiciera». Otros diputados de la formación apoyan su iniciativa, la que podría contar con la aprobación del primer ministro. Miles de ciudadanos de Hong Kong que tienen pasaporte británico podrían intentar mudarse al Reino Unido, según han señalado algunos medios británicos, por temor a las consecuencias de la nueva ley de seguridad. Antes de que Reino Unido devolviera la colonia a China en 1997, concedió un pasaporte a 3,5 millones de hongkoneses. No obstante, este pasaporte especial conocido con el nombre de BNO, siglas en inglés de British National Overseas, supone un estatus especial que permitía a sus portadores seguir conservando la ciudadanía del Reino Unido y su carné de identidad local, pero no otorga un permiso de residencia, ya que es un documento para «británicos en el extranjero» que solo permite una estancia de un máximo de seis meses en Gran Bretaña. El documento debe renovarse cada diez años pagando una tasa de poco más de cien euros, y actualmente miles de personas lo tienen en vigor y muchos incluso lo están renovando tras tenerlo caducado durante años. Sin embargo, desde hace tiempo hay una campaña para que se produzca un cambio en la legislación que les garantice la plena ciudadanía a estas personas, y que por tanto les permita emigrar con garantías. El debate no es nuevo, pero el temor a la nueva ley de seguridad y esta nueva puerta potencialmente abierta por parte del Gobierno británico, lo ha reavivado.
25-05-2020 | Fuente: abc.es
Trump prohíbe la entrada a EE.UU. de pasajeros que viajen desde Brasil
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prohibió este domingo la entrada de pasajeros procedentes de Brasil, el más país más golpeado por la pandemia del coronavirus en Suramérica, una medida similar a la que adoptó con Europa y China. «Estas nuevas restricciones no se aplican al flujo de comercio entre Estados Unidos y Brasil», explicó la portavoz de la Casa Blanca, Kayleigh McEnany, en un comunicado. La decisión se hará efectiva a partir de las 23.59 hora local de Washington (03.59 GMT) del próximo 28 de mayo y permanecerá vigente hasta que el presidente la rescinda. Según la portavoz, afecta a los extranjeros que hayan estado en Brasil 14 días antes de solicitar su ingreso a territorio estadounidense. McEnany indicó que esta acción «ayudará a garantizar que los ciudadanos extranjeros que han estado en Brasil no se conviertan en una fuente de infección adicional» en el país. La medida no afecta a ciudadanos estadounidenses y a residentes permanentes legales en el país, así como a otras personas que cumplan algunas de las excepciones previstas por el Gobierno de Trump. La posibilidad de restringir la llegada de viajeros desde el gigante del sur ya había sido anticipada este domingo por el asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Robert O'Brien, quien dijo esperar que «sea temporal». «Vamos a tomar todas las medidas necesarias para proteger al pueblo estadounidense», declaró el funcionario en el programa dominical «Face the Nation». O'Brien indicó igualmente que cualquier otra decisión se analizaría «país por país». Un alto funcionario de la Administración de Trump señaló a Efe en una declaración que estas restricciones «no reflejan de ninguna manera una reducción en la fuerte relación» que mantienen ambos países. El funcionario confirmó que Trump ha hablado en dos ocasiones en los últimos dos meses con su colega brasileño, Jair Bolsonaro, sobre su lucha compartida contra el COVID-19. De igual firma, indicó que Estados Unidos donará 1.000 respiradores para ayudar en las necesidades de atención médica en ese país. Entre el 11 y el 17 de mayo pasados ingresaron al país procedentes de Brasil casi 1.800 viajeros, mencionó el alto funcionario en la declaración, y agregó que cada semana llegan a los aeropuertos estadounidenses más de 1.500 pasajeros en vuelos desde territorio brasileño. Ya desde el 31 de marzo, el propio Trump había admitido durante una conferencia de prensa que estaban «ciertamente estudiando un veto» de viajes desde Brasil, al ser consultado sobre esa posibilidad. Su segundo a bordo, el vicepresidente Mike Pence, señaló el pasado miércoles en Orlando (Florida) que la Casa Blanca estaba «observando con mucho cuidado lo que está ocurriendo en Suramérica, incluyendo a Brasil». Trump prohibió en enero la entrada a Estados Unidos de personas provenientes de China y a mediados de marzo tomó la misma decisión con los que llegan de Europa, esta última medida por un periodo de 30 días. A raíz de la pandemia, el Gobierno Trump también ha cerrado al tránsito no esencial las fronteras terrestres con Canadá y México. Estados Unidos es el país más afectado por la pandemia, con 1.640.630 casos y 97.599 muertes, seguido por Brasil, con 347.398 personas contagiadas y 22.013 fallecidos, según las cifras de la Universidad Johns Hopkins.
25-05-2020 | Fuente: abc.es
Una protesta en Hong Kong contra la Ley de Seguridad china deja más de 180 detenidos
La Policía de Hong Kong detuvo al menos a 180 personas este domingo durante la protesta contra la ley de seguridad nacional que el Gobierno de Pekín planea aplicar en la antigua colonia británica y que recibió hoy el respaldo del cuerpo. El comisionado de la Policía hongkonesa, Tang Ping-keung, expresó hoy su «apoyo completo» a la legislación prevista: «Desde junio del año pasado se han visto protestas violentas en las que criminales incluso detonaron bombas en los baños de un hospital. La Policía cree que la seguridad nacional está en riesgo y que es necesario tomar medidas antes de que la situación se deteriore aún más». Este domingo miles de personas se manifestaron contra esa ley al considerar que restaría libertades a los hongkoneses. La protesta se saldó con 180 detenido s, según la Policía, por «reunión ilegal» y por «causar desórdenes» públicos. Las fuerzas de seguridad acusan a algunos manifestantes de «atacar a agentes con ladrillos y paraguas» y de «arrojar botellas desde azoteas», lo que supone una «grave amenaza a la seguridad pública». La legislación proyectada contra la que protestan prohibirá «cualquier acto de traición, secesión, sedición, subversión» contra el Gobierno central, además del «robo de secretos de Estado y la organización de actividades en Hong Kong por parte de organizaciones políticas extranjeras». Actualmente, se debate en la Asamblea Nacional Popular china (ANP) y será aprobada antes de su conclusión el próximo jueves. La controvertida jefa del Ejecutivo hongkonés, Carrie Lam, ha mostrado su completo apoyo a la decisión de Pekín, y un portavoz del Gobierno local aseguró el domingo que la nueva ley hará de Hong Kong «una ciudad más segura». Condena de las organizaciones de Derechos Humanos No obstante, varias organizaciones civiles han condenado la medida que planea Pekín al considerar que limitará las libertades de los hongkoneses. La ONG Human Rights Watch aseguró en un comunicado que esa ley amenaza «los derechos básicos de los hongkoneses» y utiliza «términos vagos usados frecuentemente por el Gobierno chino para frenar a la disidencia». «Los hongkoneses tendrán que tener en cuenta arrestos y castigos legales por manifestarse, expresarse y otras libertades de las que han disfrutado», según la nota. Asimismo, la ONG Defensores de los Derechos Humanos en China pide a Pekín que revierta su decisión porque «eliminaría cualquier diferencia» entre el territorio semiautónomo y la China continental. «El Gobierno chino debe dejar de violar la Ley Básica (la miniconstitución de Hong Kong) y garantizar que los derechos de los hongkoneses se respetan. La comunidad internacional debe tomar medidas al respecto», afirma en su declaración. Por su parte, Human Rights in China (HRIC) dijo en otro comunicado que la comunidad internacional debe ser consciente de la amenaza que supone «un régimen irresponsable que ignora sus compromisos internacionales». Las protestas en Hong Kong se suceden desde hace varios años, aunque se han incrementado considerablemente en estos últimos meses y solo han sufrido un paréntesis con motivo del estallido de la pandemia por la COVID-19. Hong Kong regresó a manos de China en 1997 tras siglo y medio de dominación británica, después de que Londres y Pekín firmaran en 1984 una declaración conjunta por la que el Reino Unido renunció a su última colonia asiática. El pacto estableció el mantenimiento durante 50 años de una serie de libertades en ese territorio que no están garantizadas en la China continental.
25-05-2020 | Fuente: abc.es
La Ley de Seguridad que quiere imponer China reactiva la revuelta de Hong Kong
No ha tardado Hong Kong en movilizarse contra la Ley de Seguridad Nacional que le quiere imponer China sin pasar por su Parlamento regional, anunciada el viernes en la apertura de la Asamblea Nacional Popular en Pekín. Tal y como se esperaba, ayer estallaron las primeras protestas, ya que muchos consideran que dicha regulación, que penará la subversión, la secesión, el terrorismo y las injerencias extranjeras, viola la autonomía de la que disfruta la excolonia británica bajo el principio de «un país, dos sistemas» y coarta sus libertades, mayores que en el resto de China. Ni la amenaza del coronavirus, ya controlado en la ciudad, ni la prohibición de manifestarse impidieron que miles de personas se congregasen en el distrito comercial de Causeway Bay, escenario habitual de las protestas del año pasado reclamando democracia. Al igual que entonces, la tensión fue en aumento entre los manifestantes, que se cubrían el rostro con máscaras y entonaban cánticos contra el régimen chino portando banderas y carteles, y los antidisturbios, que habían montado un fuerte dispositivo para evitar concentraciones y desplegado hasta su cañón de agua. Cargas y gas lacrimógeno Para dispersar a la multitud, los agentes dispararon gases lacrimógenos y cargaron contra las barricadas montadas en las calles que conducen al vecino distrito de Wan Chai, según mostró la radiotelevisión pública RTHK. Para despejar los obstáculos del camino, se ayudaron del cañón de agua, cuyo chorro acabó propulsando a varias personas y también a algunos periodistas. Los manifestantes, en su mayoría jóvenes ataviados de negro, se enfrentaron a la Policía lanzando ladrillos y otros objetos. Al grito de «¡Levántate por la libertad, la revolución de nuestros tiempos!» y «¡La independencia es la única salida para Hong Kong!», quemaron neumáticos y basura en las calles y destrozaron los escaparates de algunas tiendas. Al anochecer, el Gobierno local informó en un comunicado de que la Policía había arrestado a al menos 180 personas, entre quienes había 40 que habían montado barricadas y también políticos y consejeros de distrito de la oposición demócrata. Se suman así a los más de 8.300 detenidos desde el estallido en junio de las manifestaciones contra la ya retirada ley de extradición a China, que empezaron de forma pacífica y derivaron en una violenta revuelta por la democracia que sacudía cada semana a Hong Kong hasta la llegada del coronavirus. Según el periódico South China Morning Post, los hospitales atendieron a una decena de heridos por las peleas callejeras. Por las redes sociales circulan imágenes de pandillas de jóvenes de negro, el uniforme de los manifestantes, pegando salvajemente a quienes trataban de retirar las barricadas, entre ellos un abogado de 40 años. Aunque no por una reyerta, sino por un ataque de pánico, en estado crítico se encuentra una limpiadora de 51 años que sufría del corazón y se desmayó cuando un grupo de personas entró a la carrera en el baño donde estaba trabajando. Un verano caliente Con el control de la epidemia del coronavirus y el anuncio de la Ley de Seguridad Nacional, que será promulgada entre junio y agosto, vuelve la agitación social y se espera otro «verano caliente». Además de criticar que dicha normativa sea impuesta directamente desde Pekín en el Anexo III de la Ley Básica, mini-Constitución de Hong Kong, la oposición demócrata teme perder las mayores libertades políticas de las que goza la excolonia británica. Y es que la ley prevé la creación de oficinas de la seguridad pública china para perseguir delitos como la subversión, el separatismo y el terrorismo, acusaciones que el autoritario régimen de Pekín usa habitualmente para condenar a los disidentes en el continente sin las garantías legales que priman en Occidente. Aunque las autoridades chinas y la jefa ejecutiva del Gobierno de Hong Kong, Carrie Lam, insisten en que se respetarán los derechos políticos y económicos, la ciudad más libre de Asia teme un aumento de la represión. En el objetivo están la oposición demócrata y los activistas críticos con el régimen del Partido Comunista, que ahora tienen libertad de expresión y reunión para organizar movilizaciones multitudinarias como la vigilia anual recordando la matanza de Tiananmen. Tras su devolución por parte del Reino Unido en 1997, China se había comprometido a respetar dichas libertades bajo el principio de «un país, dos sistemas», vigente en teoría durante 50 años. Alertando de que la nueva Ley de Seguridad Nacional supondrá el fin de dicho modelo, 186 diputados y diplomáticos de 23 países han firmado una declaración denunciando la «flagrante violación» de la Declaración Conjunta Sino-Británica que selló en 1984 el retorno de Hong Kong. «Si la comunidad internacional no puede confiar en que Pekín cumpla su palabra sobre Hong Kong, la gente tendrá recelos para aceptarla en otros asuntos», advirtió el comunicado, redactado por el último gobernador de la colonia, Christopher Patten, y el secretario de Exteriores británico, Malcom Rifkind. Entre los firmantes destacan 44 diputados británicos, ocho miembros de la Cámara de los Lores y senadores estadounidenses muy críticos con China, como Marco Rubio y Ted Cruz. Los planes de Pekín han sido denunciados también por la Unión Europea, Australia, Canadá y Estados Unidos, que amenaza con revisar el estatus económico especial que otorga a Hong Kong como castigo al régimen. En un encuentro con los diputados de esta ciudad y de la vecina Macao, el viceprimer ministro Han Zheng les aseguró que «la intención del Gobierno es firme y la ley será implementada hasta el final». Tal y como informa la televisión estatal CCTV, también les dijo que solo se dirigiría contra un número pequeño de personas: los activistas que buscan la independencia, los radicales violentos y los manifestantes que pretenden hundir la economía local con su canto de guerra «Si ardemos, vosotros os quemáis con nosotros», sacado de «Los juegos del hambre». Por su parte, el Gobierno local respondió anoche en un comunicado a las críticas internacionales defendiendo la necesidad de la ley por la violencia de las protestas, prometiendo además libertad e independencia judicial. Pero, al ser China un régimen autoritario, pocos se lo creen. Pekín apela a la «coexistencia pacífica» con EE.UU. para evitar una nueva «Guerra Fría» Junto a la guerra comercial, las disputas territoriales en el Mar del Sur de China y las acusaciones sobre el coronavirus, la revuelta de Hong Kong se suma a la larga lista de enfrentamientos que el régimen de Pekín mantiene con Estados Unidos. Compareciendo en la Asamblea Nacional Popular, la reunión anual del Parlamento orgánico chino, el ministro de Exteriores, Wang Yi, intentó ayer rebajar la tensión, exacerbada por la catástrofe global que ha desatado la pandemia. «Tenemos que estar alerta ante los esfuerzos de algunas fuerzas políticas en América que quieren secuestrar las relaciones con China y están empujando a ambos países hacia una denominada nueva Guerra Fría», señaló en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín ante un reducido grupo de periodistas. Con el fin de evitar contagios, a todos ellos se les había hecho la prueba del coronavirus horas antes y habían sido aislados hasta la rueda de prensa. Para Wang, «desgraciadamente, no solo el coronavirus está barriendo el mundo, un virus político también se está extendiendo por EE.UU. Este virus político aprovecha cada oportunidad para manchar a China». Ante la creciente hostilidad internacional hacia el régimen de Pekín por la pandemia y el riesgo de desacoplamiento de Occidente con la segunda mayor economía del planeta, advirtió de que «esto es un peligroso intento de revertir el curso de la Historia?. Asegurando que «China no tiene intención de cambiar a EE.UU., y mucho menos de reemplazarlo?, propuso «por el bien de los dos pueblos, y también por el futuro de la humanidad, encontrar un modo de coexistir pacíficamente a pesar de las diferencias en los sistemas y culturas de ambas sociedades». Curiosamente, Wang Yi trataba de disipar los temores a un mundo bipolar, pero acabó recurriendo a la misma «coexistencia pacífica» que ya enarbolara la extinta Unión Soviética durante la «Guerra Fría». Con un tono más mesurado, que contrasta con el que emplean los «lobos guerreros? que están proliferando entre los diplomáticos chinos, tendió la mano a sus vecinos, Rusia, Japón y Corea del Sur. Además, apeló a la colaboración con la Unión Europea, pero eludió la crisis con Australia por la investigación del coronavirus. Y, dentro de la «diplomacia de las mascarillas» con que Pekín intenta mejorar su imagen, también prometió más ayuda para África.
25-05-2020 | Fuente: abc.es
¿Perderá Hong Kong sus libertades? Estas son las claves de la ley de seguridad que quiere imponer China
La nueva ley de Seguridad Nacional que Pekín pretende imponer ha reactivado las protestas en Hong Kong, donde este fin de semana han salido de nuevo a las calles miles de personas, que temen un retroceso en las libertades de las que disfrutan, mayores que las de los ciudadanos del continente. Estas son las preguntas y las respuestas para entender las intenciones del régimen chino y la reacción de los hongkoneses. ¿Qué pretende imponer China? La Asamblea Nacional Popular, Parlamento orgánico del autoritario régimen chino, aprobará el jueves una moción instando a su Comité Permanente a redactar una Ley de Seguridad Nacional para Hong Kong que penará la subversión, el secesionismo, el terrorismo y las injerencias extranjeras. Aunque la excolonia británica tiene su propio Parlamento, la nueva ley no será debatida al promulgarse directamente en uno de los anexos de la mini-Constitución que rige la ciudad. ¿Puede Pekín saltarse al Parlamento de Hong Kong? Aunque la legislación de Hong Kong compete a su Parlamento por el principio «un país, dos sistemas», que otorga a la ciudad autonomía y más libertades que al resto de China, Pekín tiene potestad para promulgar directamente ciertas normas. Según el artículo 18 de la Ley Básica, las regulaciones nacionales se pueden incluir en su Anexo III cuando se refieran a la defensa, asuntos exteriores y «otras cuestiones fuera de los límites» de su Gobierno regional. ¿Por qué no promulga la ley el Parlamento local? En virtud del artículo 23 de la mini-Constitución de Hong Kong, el Gobierno local tenía que haber promulgado esta ley, pero medió millón de personas se echaron a las calles cuando intentó hacerlo en 2003. Ahora, con el enrarecimiento del clima político y la previsible victoria de la oposición demócrata en las elecciones al Parlamento de septiembre, Pekín ha perdido la paciencia y toma cartas en el asunto. Pero el Consejo Legislativo (Legco) tendrá que desarrollar también su propia ley de seguridad y de educación patriótica. ¿Qué prevé la ley? Para perseguir la subversión, la secesión, el terrorismo y las interferencias extranjeras que atenten contra la seguridad nacional, la ley prevé el establecimiento en Hong Kong de oficinas de la seguridad pública china. Una posibilidad que espanta en la ciudad por su fama de intimidar y hacer «desaparecer» a los disidentes en el continente, donde la Policía puede retener legalmente a los sospechosos hasta seis meses para interrogarlos sin pasar por un tribunal. ¿Recortará la ley las libertades de Hong Kong? Aunque las autoridades de Pekín y el Gobierno local insisten en que la nueva ley no recortará las libertades políticas, sociales ni económicas y respetará los derechos de los hongkoneses, pocos se lo creen por venir de un régimen autoritario. La oposición demócrata teme que, como en China continental, la Policía use las acusaciones de subversión, secesión y terrorismo para silenciar sus críticas y prohibir sus manifestaciones. Muchos ya piensan en el exilio en el Reino Unido con sus pasaportes de británicos de ultramar, pero Londres tendría que concederles permiso de residencia.
24-05-2020 | Fuente: as.com
Kroos se ata al Madrid
Hace justo un año renovó su contrato hasta 2023 y pese a algún roce con Zidane, se ve a largo plazo en Madrid. "Irse a China o EEUU no es su rollo", dicen sus allegados.
24-05-2020 | Fuente: abc.es
La policía china lanza gases lacrimógenos para disolver las manifestaciones contra la nueva ley de seguridad
Miles de ciudadanos se manifestaron hoy en las calles de Hong Kong para protestar por la ley de seguridad nacional que planea aplicar el gobierno de Pekín y que restaría libertades a los ciudadanos de la antigua colonia británica. La policía de la ciudad lanzó gases lacrimógenos y usó cañones de agua para disolver a los manifestantes que se habían concentrado en el céntrico distrito comercial de Causeway Bay, informa el diario China South Morning Post. Los convocantes denuncian que la legislación propuesta por el Gobierno representa una amenaza a las libertades civiles y significa el fin del principio de «un país, dos sistemas», además de atentar contra la autonomía que mantiene la ciudad de Hong Kong. Esta legislación prohibirá «cualquier acto de traición, secesión, sedición, subversión» contra el Gobierno central, además del «robo de secretos de Estado y la organización de actividades en Hong Kong por parte de organizaciones políticas extranjeras». La denominada ley de seguridad nacional se debate actualmente en la Asamblea Nacional Popular china (ANP) y será aprobada antes de su conclusión el próximo jueves. Los manifestantes extendieron sus protestas a lo largo de varias de las principales arterias de la excolonia y bloquearon algunas de ellas con vallas y otros materiales. Según el diario, la policía había advertido a los convocados que actuaría si no se disolvían las protestas, algo que no se produjo por lo que comenzaron las cargas. Al menos cuatro personas fueron detenidas durante los enfrentamientos, todas ellas iban vestidas de negro. También se produjeron numerosos registros mientras los manifestantes cantaban lemas como «Libera a Hong Kong. Revolución de nuestro tiempo» o sostenían pancartas que decían «el cielo destruirá al Partido Comunista Chino». En otros puntos de la protesta se vieron banderas de Estados Unidos y gritos a favor de la independencia de Hong Kong, según las fuentes, que aseguran que la policía también disparó gases pimienta y retiró las barricadas mientras arrestaba a un número indeterminado de manifestantes. La propia policía emitió un comunicado en el que confirmaba que había usado la «fuerza mínima necesaria, incluidos gases lacrimógenos», ya que los manifestantes les arrojaron paraguas y botellas de agua. También emplearon un vehículo blindado y un cañón de agua manejados por miembros del escuadrón táctico especial de la policía. Las protestas en Hong Kong se suceden desde hace varios años, aunque se han incrementado considerablemente en estos últimos meses y sólo han sufrido un paréntesis durante el estado de alarma decretado por Pekín con motivo del estallido de la pandemia por la covid-19. Hong Kong regresó a manos de China en 1997 tras siglo y medio de dominación británica, después de que Londres y Pekín firmaran en 1984 una declaración conjunta por la que el Reino Unido renunció a su última colonia asiática. El pacto estableció el mantenimiento durante 50 años de una serie de libertades en ese territorio que no están garantizadas en la China continental.
24-05-2020 | Fuente: abc.es
Al menos 120 detenidos en las primeras protestas en Hong Kong contra la «ley antisubversión» de China
No ha tardado Hong Kong en movilizarse contra la Ley de Seguridad Nacional que le quiere imponer China sin pasar por su Parlamento regional, anunciada el viernes en la apertura de la Asamblea Nacional Popular en Pekín. Tal y como se esperaba, este domingo han estallado las primeras protestas, ya que muchos consideran que dicha regulación, que penará la subversión, la secesión y el terrorismo, viola la autonomía de la que disfruta la excolonia británica bajo el principio de «un país, dos sistemas» y amenaza sus libertades, mayores que en el resto de China. Ni la amenaza del coronavirus, ya controlado en la ciudad, ni la prohibición policial de manifestarse para guardar la distancia social han impedido que la multitud se congregue en el distrito comercial de Causeway Bay, escenario habitual de las protestas del año pasado reclamando democracia. Como entonces, la tensión ha ido en aumento entre los manifestantes, que iban ataviados con máscaras y entonaban cánticos contra el régimen chino portando banderas y carteles, y los antidisturbios, que habían montado un fuerte dispositivo para evitar concentraciones y desplegado hasta su cañón de agua. Para dispersar a la multitud, los agentes han disparado gases lacrimógenos y han llevado a cabo cargas entre las barricadas montadas en las calles que conducen al vecino distrito de Wan Chai, según ha mostrado la radiotelevisión pública RTHK. A tenor de un comunicado de la Policía difundido en Facebook, a las 16.30 (10.30, hora peninsular española) habían sido arrestadas ya 120 personas, entre las que figuraban 40 que habían montado barricadas en la calle Gloucester. Se suman así a los más de 8.300 detenidos desde el estallido en junio de las manifestaciones contra la ya retirada ley de extradición a China, que empezaron de forma pacífica y derivaron en una violenta revuelta por la democracia que sacudía cada semana a Hong Kong hasta la llegada del coronavirus. Con el control de la epidemia y el anuncio de la Ley de Seguridad Nacional, que podría ser promulgada a finales de junio, vuelve la agitación política y se espera un «verano caliente». Además de criticar que dicha normativa sea impuesta directamente desde Pekín en el Anexo III de la Ley Básica, mini-Constitución de Hong Kong, la oposición demócrata teme perder las mayores libertades políticas de las que goza la excolonia británica. Y es que la ley prevé la creación de oficinas de la seguridad pública china para perseguir delitos como la subversión, el separatismo y el terrorismo, acusaciones que el autoritario régimen de Pekín usa habitualmente para condenar a los disidentes en el continente sin las garantías legales que priman en Occidente. Aunque las autoridades chinas y la jefa ejecutiva del Gobierno de Hong Kong, Carrie Lam, insisten en que se respetarán los derechos políticos y económicos, la ciudad más libre de Asia teme un aumento de la represión. En el objetivo están la oposición demócrata y los activistas críticos con el régimen del Partido Comunista, que ahora tienen libertad de expresión y reunión para organizar movilizaciones políticas como la vigilia anual recordando la matanza de Tiananmen. «Un país, dos sistemas» Tras su devolución por parte del Reino Unido en 1997, China se había comprometido a respetar dichas libertades bajo el principio de «un país, dos sistemas», vigente en teoría durante 50 años. Alertando de que la nueva Ley de Seguridad Nacional supondrá el fin de dicho modelo, 186 diputados y diplomáticos de 23 países han firmado una declaración denunciando la «flagrante violación» de la Declaración Conjunta Sino-Británica que selló en 1984 el retorno de Hong Kong. «Si la comunidad internacional no puede confiar en que Pekín cumpla su palabra sobre Hong Kong, la gente tendrá recelos para aceptarla en otros asuntos», advirtió el comunicado, redactado por el último gobernador de la colonia, Christopher Patten, y el secretario de Exteriores británico, Malcom Rifkind. Entre los firmantes destacan 44 diputados británicos, ocho miembros de la Cámara de los Lores y senadores estadounidenses muy críticos con China, como Marco Rubio y Ted Cruz. Los planes de Pekín han sido denunciados también por la Unión Europea, Australia, Canadá y Estados Unidos, que amenaza con revisar el estatus económico especial que otorga a Hong Kong como castigo al régimen. Compareciendo este domingo ante los medios en la Asamblea Nacional Popular, el ministro de Exteriores chino, Wan Yi, ha intentado rebajar la tensión, exacerbada también por las acusaciones de la Casa Blanca sobre la catástrofe global del coronavirus. «Tenemos que estar alerta ante los esfuerzos de algunas fuerzas políticas en América que quieren secuestrar las relaciones con China y están empujando a ambos países hacia una denominada nueva Guerra Fría», señaló. Ante la creciente hostilidad internacional hacia China y el riesgo de desacoplamiento con la segunda mayor economía del planeta, Wang Yi advirtió de «esto es un peligroso intento de revertir el curso de la Historia». Asegurando que «China no tiene intención de cambiar a EE.UU., y mucho menos de reemplazarlo», propuso «por el bien de los dos pueblos, y también por el futuro de la humanidad, encontrar un modo de coexistir pacíficamente a pesar de las diferencias en los sistemas y culturas de ambas sociedades». Curiosamente, Wang Yi trataba de disipar el regreso a un mundo bipolar, pero acabó recurriendo a la misma «coexistencia pacífica» que ya enarbolara la extinta Unión Soviética durante la «Guerra Fría».
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