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Noticias de casa blanca

28-01-2020 | Fuente: abc.es
Abbás advierte de que los palestinos no cederán ante el plan de Trump
Mahmoud Abbás reunió de urgencia al liderazgo palestino para responder al «plan del siglo» presentado por Donald Trump y Benyamin Netanyahu y declaró ante las que «rechazamos este acuerdo desde el principio, y nuestra posición era correcta cuando nos negamos a esperar. No nos agacharemos y no cederemos». Las palabras del presidente palestino, que recordó además que «Jerusalén no está en venta», estuvieron en la misma línea que las de Hamás, que consideró el texto «carente de sentido» y calificó de «agresiva» la actitud de Trump. Gaza fue el lugar que vivió las primeras movilizaciones de respuesta al plan y se quemaron fotos del inquilino de la Casa Blanca y banderas estadounidenses e israelíes. Desde hace dos años están congeladas las relaciones entre las Autoridad Nacional Palestina (ANP) y Washington, una decisión que llegó tras la decisión de Trump de reconocer Jerusalén como capital de Israel y de trasladar su Embajada a la ciudad santa. A partir de ese momento los palestinos dejaron de considerar a Trump un mediador válido por su parcialidad y este «acuerdo del siglo» se elaboró sin tenerles en cuenta. La alegría a un lado del muro, se convirtió en enfado al otro, donde más que «plan de paz» lo recibieron como «un plan de anexión» en toda regla. La activista y escritora palestina Linda Sarsour escribió en su cuenta de Twitter que «un plan de paz sin los palestinos, no es un plan de paz, es una estrategia de Trump para lograr su reelección». Este punto de vista fue compartido por analistas de toda la región que vieron esta presentación como una cortina de humo tanto de Trump como de Netanyahu para intentar desviar la atención de sus problemas domésticos. En el caso del presidente estadounidense por el «impeachment» y en el del primer ministro israelí por el inicio forma de su procesamiento por corrupción. La traición del siglo Los partidos de la extrema derecha de Israel también se mostraron críticos con el texto presentado, en su caso porque «el acuerdo recoge la creación de un Estado palestino y esto supone negar el derecho básico del pueblo judío a la Tierra de Israel». Ellos quieren toda la tierra. Desde Teherán, consideraron el acuerdo de Trump como ?«la traición del siglo» y el partido milicia chií libanés Hizbolá lo consideró «un intento de eliminar los derechos del pueblo palestino».
28-01-2020 | Fuente: abc.es
Trump revela un plan de paz que autoriza la anexión por parte de Israel de asentamientos de Cisjordania
El presidente de Estados Unidos y el primer ministro de Israel han presentado este martes el esperado plan de paz que Donald Trump llegara a la Casa Blanca hace tres años, que redibuja las fronteras entre Israel y un futuro estado palestino con respecto a las fronteras resultantes de la guerra de 1967. Con este plan, para cuyo anuncio no han sido invitadas a Washington las autoridades palestinas, se reconocería la soberanía israelí sobre una buena parte de los asentamientos judíos en Cisjordania y Jerusalén oriental, incluido el valle del Jordán, que hace frontera con Jordania. Según lo ha definido el presidente, este es «un plan muy importante para alcanzar la paz en Oriente Próximo», que ha sido «respaldado por muchas naciones árabes», aunque no especificó cuales. Sí ha querido Trump publicitar su plan en los términos que mejor conoce: los negocios. «En el mundo de los negocios, cuando un trato era duro de cerrar, decíamos de él de broma que era más difícil que un acuerdo entre palestinos e israelíes, pero ahora a ver qué sucede. Creo que este trato es bueno para todas las partes», dijo en la Casa Blanca. El acuerdo incluye una nueva frontera para Palestina, que en 2012 fue reconocido como un estado observador por la Asamblea General de Naciones Unidas. Además contempla un control de seguridad de las fuerzas armadas israelíes sobre las zonas actualmente ocupadas entre las fronteras de Israel y Jordania. La creación del estado palestino será gradual, y sus gobernantes irán ganando autonomía si cooperan con Israel en materia de seguridad en un plazo de tres años, incluidas la renuncia a la violencia armada y reformas de gobernanza democrática. El plan, que consta de 50 páginas, ha sido obra de las negociaciones del yerno de Trump, Jared Kushner. Trump recibió el lunes en la Casa Blanca al primer ministro Benjamín Netanyahu y al líder de la oposición Benny Gantz, para darles detalles de la propuesta. En marzo se celebran en Israel las terceras elecciones en un año, ante la imposibilidad de formar gobierno tras las dos anteriores. El mismo día del anuncio, Netanyahu fue imputado por un delito de corrupción. Es poco probable que los palestinos acepten los términos del acuerdo tal y como ha sido planteado. De hecho, el veterano negociador Saeb Erekat ha advertido de que una anexión de los asentamientos judíos en Cisjordania «conllevará la retirada de los acuerdos de Oslo», en referencia a las negociaciones de 1993 que iniciaron el proceso de paz y crearon una Autoridad Palestina, embrión de un futuro gobierno autónomo. «Así, se destruye la paz», añadió. El líder de la Autoridad Palestina, el presidente Mahmud Abbas, ha convocado una organización del comité ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina en Ramala.
28-01-2020 | Fuente: abc.es
Trump desvelará hoy su «acuerdo del siglo» para el conflicto palestino-israelí
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tiene previsto desvelar hoy los detalles del conocido como «acuerdo del siglo», su propuesta para intentar solucionar el conflicto entre israelíes y palestinos. Trump, que recibió este lunes en la Casa Blanca al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, resaltó que el mandatario israelí «está aquí por un motivo» y que el anuncio tendrá lugar el martes a mediodía (hora local). Asimismo, afirmó que muchos países árabes se han mostrado de acuerdo con el plan, si bien la Autoridad Palestina ya ha expresado su rechazo frontal a la propuesta, de la que aún no hay detalles. «Es un gran plan. Será un indicio entre israelíes y palestinos, es lo más cerca que llegarán a estar y veremos lo que pasa», dijo Trump, antes de señalar que discutiría con Netanyahu «la paz en Oriente Próximo» durante su reunión. El presidente estadounidense manifestó que «gustará mucho» tanto a Netanyahu como al principal líder opositor israelí, Benjamin Gantz, antes de confirmar que se reuniría en las próximas horas con Gantz. «Creo que sería fantástico si podemos sacarlo adelante. Dicen que es probablemente el acuerdo más difícil en cualquier lugar y en cualquier sitio. Cuando estaba en el mundo de los negocios y un acuerdo era duro, la gente se refería a él en broma como más duro que unir a israelíes y palestinos», manifestó. Excesivamente bueno para los palestinos Trump aseguró además que los palestinos deberían querer el «acuerdo del siglo». «Probablemente no lo van a querer de entrada, pero creo que al final sí lo harán», añadió. De esta forma, sostuvo que es muy bueno para ellos y que de hecho, es excesivamente bueno para ellos. «Sin ellos, no hay acuerdo», indicó, antes de recordar que Estados Unidos cortó la ayuda a los palestinos, algo que no le gustó hacer. Por su parte, Netanyahu dijo que el «acuerdo del siglo» es esencialmente una oportunidad que Israel no va a dejar pasar. «Hablaremos de ello mañana. Hoy quiero darle las gracias por todo lo que ha hecho por el Estado de Israel», destacó. En este sentido, describió a Trump como «el mejor hombre que Israel ha tenido en la Casa Blanca. Creo que mañana usted podrá seguir haciendo historia», apostilló. Gantz resaltó tras su encuentro con Trump que trabajará para aplicar el «acuerdo del siglo» si logra formar gobierno tras las elecciones de marzo, las terceras que celebrará el país en menos de un año. Rechazo palestino Por contra, el primer ministro palestino, Mohamed Shtayé, hizo este mismo lunes un llamamiento a la comunidad internacional para que rechace el «acuerdo del siglo». «Queremos que la comunidad internacional no sea un socio en este acuerdo, ya que contradice el alfabeto del Derecho Internacional y los derechos inalienables de nuestro pueblo», señaló, según ha informado la agencia palestina de noticias WAFA. Así, sostuvo que el «acuerdo del siglo» beneficia a Israel a costa de los derechos del pueblo palestino, antes de recalcar que no constituye una base sobre la cual trabajar para resolver el conflicto. Shtayé manifestó que la propuesta sacude los pilares de la Iniciativa de Paz Árabe -aprobada en 2002 y respaldada posteriormente en 2007 y 2017-, al tiempo que reiteró que Jerusalén Este debe ser la capital del futuro Estado de Palestina. «Este plan no devuelve la tierra ocupada a su pueblo, no reconoce las fronteras de 1967, no reconoce Jerusalén como territorio ocupado, sino que se lo da a Israel como capital, lanza una guerra financiera contra la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), cierra la oficina de Palestina en Washington y trabaja para secar las fuentes financieras de la Autoridad Palestina», explicó. Por ello, reiteró que «no es otra cosa que un plan para liquidar la causa palestina». La Autoridad Palestina ya ha rechazado la mediación de Estados Unidos por su decisión sobre el estatus de Jerusalén, argumentando que mantiene una postura sesgada y favorable a los intereses de Israel. Trump anunció el 6 de diciembre de 2017 el cambio a Jerusalén su Embajada en Israel, dinamitando con ello el único punto de consenso en la comunidad internacional sobre el conflicto entre israelíes y palestinos: que el estatus de la ciudad santa debía decidirse en un eventual diálogo de paz. Un total de 128 países se manifestaron en contra de este movimiento en una votación de la Asamblea General de Naciones Unidas, pese a lo cual Estados Unidos y sus aliados han seguido adelante con sus planes. Israel considera zanjada la cuestión de la capitalidad de Jerusalén.
28-01-2020 | Fuente: elpais.com
El Supremo vuelve a dar un espaldarazo a la política migratoria de Trump
El alto tribunal de EE UU avala las restricciones impuestas por la Casa Blanca para que se deniegue la residencia a quien tenga ayudas sociales
28-01-2020 | Fuente: abc.es
El régimen de Maduro paga 12 millones a lobistas de Washington para sortear sanciones
Nicolás Maduro ha contratado por medio de la Procuraduría General a una firma de lobistas de Washington y un bufete de abogados para sortear el duro régimen de sanciones aprobado por Donald Trump en el pasado año. El régimen pagará 12,5 millones de dólares (11,8 millones de euros) por esas labores de asesoría en Washington. Según dos documentos que acaba de hacer públicos el Departamento de Justicia, el Procurador General del régimen de Maduro, Reinaldo Muñoz Pedroza, ha contratado a título personal al despacho de lobistas Sonoran Policy Group y al bufete Foley & Lardner, por representarle en Washington y asesorarle en materia de sanciones. Dice uno de los documentos, que incluye el contrato original, que el objeto de este es «asesorar al cliente en el cumplimiento de las diversas sanciones económicas de EE.UU. que aplica la Oficina de Control de Activos Extranjeros y otras agencias del Gobierno» y «mitigar los riesgos legales y de otra naturaleza asociadas con la aplicación policial de esas sanciones». El contrato está fechado el 10 de diciembre. La semana pasada, en una entrevista concedida al diario ?The Washington Post? Maduro instó a Trump a retirarle el apoyo a los opositores al régimen que lidera el presidente encargado Juan Guaidó y a entablar un diálogo directo para solucionar la crisis que padece Venezuela, que ha provocado el éxodo de casi cinco millones de personas a países vecinos. Tanto Sonoran como Foley se comprometen a «desarrollar una narrativa factual como estrategia» para asesorar al cliente, el alto funcionario venezolano, en «cumplir las leyes norteamericanas». En concreto, los proveedores del servicio ofrecerán «una estrategia para pedirle al gobierno de EE.UU. apoyo en la retirada de distintas partes del régimen de sanciones por su conexión con la República». Una ley aprobada en 1938 por el Capitolio obliga a todos los lobistas, abogados y reparaciones públicas contratados por clientes extranjeros a registrarse ante el Departamento de Justicia norteamericano, que hace públicos los contratos y requiere un informe semestral con todas las comunicaciones de las partes con funcionarios y legisladores. El año pasado la Casa Blanca reconoció a Guaidó como representante legítimo del pueblo venezolano, en un intento de destituir a Maduro, que sigue en el poder gracias al apoyo, entre otros factores, del ejército, Cuba y Rusia. Esta semana, Guaidó visita Washington después de haber viajado al foro de Davos y a Madrid, donde no le recibió el presidente del gobierno Pedro Sánchez. Del pago de 12,5 millones, Foley cobrará 10,5 y entregará los dos millones restantes a los lobistas de Sonoran por las labores de representación ante el Gobierno de EE.UU. Venezuela vive la peor crisis económica de su historia, con una inflación galopante y un grave desabastecimiento de productos de primera necesidad y medicinas.
27-01-2020 | Fuente: abc.es
Una nueva filtración le complica a la defensa de Trump su estrategia en el impeachment
John Bolton, considerado uno de los halcones más radicales del ala derecha del Partido Republicano, se ha convertido de forma completamente inesperada en un aliado de los demócratas en la fase final del juicio político contra el presidente de Estados Unidos. En unos fragmentos de un libro de memorias que publicará en septiembre, que han sido filtrados a la prensa norteamericana, Bolton revela que Donald Trump le admitió que había ordenado congelar unas ayudas millonarias a Ucrania a cambio de que el gobierno de ese país investigara al demócrata Joe Biden. Si fuera así, Trump habría cometido un delito de abuso de poder y los senadores, que le juzgan, tendrían pruebas suficientes para destituirlo. La fiscalía, que ejerce un grupo de diputados demócratas, ha pedido a Bolton que testifique en el juicio del impeachment que se celebra en el Senado. Las revelaciones del libro de Bolton estropearon este lunes la estrategia de los abogados de Trump de centrar sus alegatos en Biden, que fue vicepresidente entre 2009 y 2017, y los negocios supuestamente corruptos de un hijo suyo en Ucrania. Bolton fue consejero de Seguridad Nacional de Trump entre abril de 2017 y septiembre de 2018, cuando fue despedido tras una serie de agrias polémicas internas sobre política exterior hacia Ucrania, Venezuela, Afganistán y Corea del Norte, entre otros países. Desde su salida, Bolton ha rehusado hacer declaraciones sobre su despido y se ha centrado en escribir sus memorias, un borrador de las cuales envió a la Casa Blanca el 30 de diciembre para que esta autorizara su publicación. <blockquote class="twitter-tweet"><p lang="en" dir="ltr">The Democrat controlled House never even asked John Bolton to testify. It is up to them, not up to the Senate!</p>&mdash; Donald J. Trump (@realDonaldTrump) <a href="https://twitter.com/realDonaldTrump/status/1221764212873224193?ref_src=twsrc%5Etfw">January 27, 2020</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> Varios fragmentos de esas memorias fueron publicados por medios estadounidenses en la noche del domingo, horas antes de que la defensa de Trump retomara sus alegatos tras un día de descanso en el Capitolio. En cuanto supieron que Bolton admite el delito del que acusan al presidente, los fiscales pidieron a los senadores que llamen al consejero despedido a testificar en el juicio político, que en principio puede acabar esta semana. «Es necesario que se sepa la verdad en el juicio que se celebra en el Senado, y el señor Bolton puede ofrecer información vital», dijeron los demócratas, «no podemos esperar hasta que el libro sea publicado». Dos senadores republicanos, los centristas Mitt Romney y Susan Collins, dijeron este lunes que ahora se decantan por llamar a más testigos y pedir más pruebas en la siguiente fase del impeachment, lo que podría demorar el veredicto. Preguntado por la prensa en la Casa Blanca sobre si ha leído el libro de Bolton, el presidente dijo este lunes que no. En la red social Twitter, Trump sí ha dicho abiertamente que se opone a que Bolton testifique. «Los demócratas no le llamaron a testificar en la Cámara de Representantes, pero ahora quieren que testifique en el Senado. Las cosas no funcionan así», escribió este lunes el presidente. La Cámara llamó a una decena de testigos entre los que no estaba Bolton en su investigación de Trump, al que reprobó en diciembre. Tras reprobarlo, los demócratas abrieron juicio político en el Senado. Abogado estrella El de este lunes debía haber sido un día para que Trump se reivindicara, con los primeros alegatos de su abogado estrella: Kenneth Starr, el fiscal que investigó a Bill Clinton en los años 90 y cuyos hallazgos abrieron el impeachment contra aquel presidente, que finalmente fue exonerado por el Senado. «Que un presidente sea polémico no justifica su destitución», dijo este lunes durante su intervención Starr, quien advirtió en contra de abusar del impeachment para corregir los resultados de las elecciones. De todos los compañeros de viaje que podían hallar los demócratas en su intento de destituir a Trump, Bolton es uno de los más antinaturales. Fue embajador de George Bush hijo ante la ONU cuando la Casa Blanca defendió la existencia de armas de destrucción masiva en Irak, motivo para invadir aquel país. Sus posiciones políticas están en la derecha del Partido Republicano, y son una fiel representación del ideario neoconservador. En una ocasión dijo que a la ONU no le pasaría nada si su sede en Nueva York perdiera 10 de las 38 plantas que tiene.
27-01-2020 | Fuente: abc.es
Los republicanos buscan un impeachment exprés que podría acabar en días
La tónica del impeachment o juicio político a Donald Trump quedó patente este sábado, tras la primera intervención del equipo legal del presidente de EE.UU. Después de tres días de presentación de argumentos de la acusación por parte de siete diputados demócratas de la Cámara de Representantes, un total de 24 horas de disección de una avalancha de pruebas contra el presidente, a los abogados de Trump les bastaron dos horas de argumentos preliminares para que muchos senadores republicanos salieran a la palestra para insistir en una posición adoptada antes del inicio del juicio: no hay caso. Los abogados del presidente «han hecho trizas en dos horas» los argumentos demócratas, reaccionaron muchos de ellos, en una muestra más de que las posibilidades de que el impeachmenten el Senado, de mayoría republicana, acabe con la salida de Trump de la Casa Blanca son virtualmente nulas. Este ambiente podría conducir a un juicio expedito, en el que la victoria de Trump podría decidirse en cuestión de días. Algunos, como el senador republicano John Barrasso, apuntó a que se le podría dar carpetazo este mismo viernes. «La cuestión va a ser ?¿Habéis escuchado suficiente para tomar una decisión o necesitáis testigos??. Si la gente dice ?Estamos listos para votar?, entonces votaremos», aseguró este fin de semana a «Politico». Testigos clave La cuestión clave es si la acusación demócrata encuentra apoyos suficientes entre los senadores republicanos moderados para desarrollar lo que ellos consideran un «juicio justo», es decir, con la intervención de testigos clave, con conocimiento directo de los hechos por los que se juzga a Trump: la congelación de ayuda militar a Ucrania para conseguir que su Gobierno investigara a un rival político del presidente ?Joe Biden, el candidato demócrata favorito para oponerse a su reelección el próximo otoño? y la obstrucción a las investigaciones del Congreso sobre estos hechos. Los demócratas quieren que figuras como John Bolton ?entonces asesor de seguridad nacional? y Mick Mulvaney ?jefe de Gabinete interino de Trump? comparezcan en el juicio. Moderados republicanos como Susan Collins o Rob Portman han mostrado su incomodidad con la posibilidad de un juicio con prisas, como favorecen muchos de sus compañeros de bancada, incluido el líder de la mayoría, Mitch McConnell. Si se suman un total de cuatro defecciones de moderados, los demócratas conseguirían forzar la comparecencia de testigos, ya que para las decisiones de procedimiento solo es necesaria una mayoría de 51 votos y los republicanos tienen 53 de los 100 senadores. El ambiente entre los demócratas no es muy optimista al respecto. «Nuestro equipo tiene la sensación de que hemos hecho todo lo posible y vamos a perder en cualquier caso», aseguró a «Axios» una fuente demócrata. «Podría ser que consiguiéramos un testigo, pero es más posible que no. E incluso si lo hacemos, dará igual», añadió. La agenda de hoy Está previsto que hoy la defensa de Trump prosiga con la presentación de argumentos iniciales, lo que podría alargarse hasta mañana. Después, los senadores de ambos partidos podrán presentar preguntas a la acusación demócrata y al equipo legal de Trump, en un proceso que está marcado con un máximo de 16 horas y que McConnell podría dejar en una sola jornada maratoniana. Después, llegarán las votaciones sobre si permitir la presencia de nuevos testigos y pruebas. Si la decisión es contraria a las exigencias demócratas, el resultado para Trump será inmejorable: un impeachment rápido, sin el espectáculo de que testifiquen sus altos cargos y sin grietas en la bancada republicana. Una nueva victoria tras la desestimación de su responsabilidad en la trama rusa y que solo mejoraría sus posibilidades de reelección en noviembre. Una nueva grabación La contradicción en el impeachment es que, mientras crecen las posibilidades de que Trump salga indemne, aparecen nuevos documentos que vinculan a Trump con personajes clave en las presiones a Ucrania. Una grabación revelada este fin de semana recoge a Trump en una cena con donantes del partido republicano exigiendo la salida de la entonces embajadora en Ucrania, Marie Yovanovitch. Es un vídeo con audio ?aunque durante buena parte de él no se ve más que la cámara apuntando al techo? difundido por el abogado de Lev Parnas, un socio de Rudy Giuliani ?abogado personal de Trump? que estaba en la primera línea de las presiones a Ucrania para que se investigara a Biden y a su hijo, Hunter. El vídeo se grabó con el teléfono de Igor Fruman -otro socio de Giuliani envuelto en el asunto- durante una cena con financiados del partido en abril de 2018. En ella se escucha a Parnas protestar por la labor de Yovanovitch, a la que acusa de ser contraria a Trump y de decir que acabará en un impeachment por su conducta. «Echadla», se escucha a Trump decir varias veces, dirigiéndose a uno de sus asistentes. Trump ha negado en varias ocasiones conocer a Fruman y a Parnas ?imputados por la justicia de EE.UU. por un caso de financiación electoral con fondos extranjeros?, y este último se ha dedicado en los últimos días a verter información contra Trump para conseguir que el Senado acepte la comparecencia de nuevos testigos en el juicio al presidente.
26-01-2020 | Fuente: abc.es
El Congreso de EE.UU. se aburre durante el «impeachment»
Son días extraños en el Capitolio. Todo, incluidas las primarias para las elecciones de noviembre, ha quedado paralizado por el tercer juicio político a un presidente de la historia. Y se le nota a la mayoría de senadores que no están cómodos en el papel de tribunal. Dados a sentenciosos discursos y acostumbrados a ser escuchados sin interrupción, ahora deben permanecer en silencio durante los largos seis días en que la fiscalía y la defensa, que comenzó su turno ayer, detallan sus alegaciones en contra y a favor de Donald Trump. El viernes, un día singular en este proceso, la fiscalía, que ejerce un grupo de demócratas, acusó directamente al presidente de ser ni más ni menos que una marioneta del Kremlin. Se trata de una acusación extraordinaria, que proferida contra un republicano hace apenas una década hubiera incendiado Washington. Aun así, el viernes, en el momento en que el diputado demócrata Adam Schiff, que lidera a los fiscales, le daba la enhorabuena a Rusia por una soberbia infiltración en la Casa Blanca, uno de los senadores dormitaba ante sus notas; otros dos jugaban con esos pequeños trompos planos y de colores que los niños popularizaron hace unos tres años, y un cuarto sorbía un vaso de leche, única bebida, junto al agua, permitida dentro de la sala, porque hace años un senador defendió que era buena para tratar su úlcera. En el cajón de un pupitre, en el flanco derecho de la sala, los senadores tienen caramelos a su disposición. De pocas cosas más disponen, pues dentro de esta sala están prohibidos los teléfonos, las tabletas y los ordenadores, sean de mesa o portátiles. Y, claro, los senadores se aburren. Porque este juicio, celebrado con gran pompa, es, sobre todo, anticlimático. No hay pruebas nuevas o testigos sorpresa. Todo lo que la fiscalía ha detallado en su largo turno de tres días ya se sabía porque lo expuso antes con detalle no en una sino en varias comisiones de la Cámara de Representantes, en unas vistas retransmitidas hasta la extenuación por televisión y redes sociales. Las partes sin embargo, no adolecen de energía. El viernes mismo uno de los fiscales, el también diputado Jerrold Nadler, llamó al presidente «dictador». Ni por esas. Nadie puede acusar a la acusación y a la defensa de falta de esfuerzo. Durante el debate del miércoles para pactar las reglas que gobiernan este juicio, en una vista que duró hasta las dos de la madrugada, se cruzaron unos reproches tan agrios, que el miércoles, en la apertura de la primera vista, les cayó una reprimenda del circunspecto presidente del Tribunal Supremo, que desde un púlpito elevado vela por que el juicio al menos parezca equitativo. «Debo recordarles a las partes que se hallan ante la cámara legislativa más prestigiosa del mundo. Y una de las razones por las que se ha ganado ese título es porque sus miembros evitan dirigirse de un modo, y empleando un lenguaje, que no se ajuste a las normas más básicas de civismo», dijo el magistrado John Roberts. De ahí la artificiosa singularidad de todo este proceso. Las normas son muy estrictas. Tanto, que si los senadores quieren hacer preguntas, las deben entregar por escrito. Los plazos son férreos. Las dos partes en liza están agotando hasta la extenuación las 24 horas de las que disponen, repartidas en bloques de tres días. Las vistas se alargan porque los fiscales y abogados no quieren dejarse nada fuera. Pero todos ellos saben que el veredicto está ya cantado. En el hemiciclo hay 45 demócratas, dos independientes y 53 republicanos. Entre estos últimos, muchos admiten abiertamente que no son neutrales: están juzgando a un presidente de su partido, muy popular entre las bases, en año electoral. De los 33 escaños del Senado que se renuevan en noviembre, 23 los ocupan republicanos. Ya lo dijo el líder de ese partido del Senado, Mitch McConnel, antes de que comenzara este juicio: «No se me puede pedir que sea imparcial». El tedio de muchos senadores lo manifestó claramente uno de los pocos republicanos que se ha permitido ser tímidamente crítico con el presidente por sus presiones sobre Ucrania, que son lo que ha abierto este proceso de impeachment. En uno de los pocos descansos que se les permiten, Mitt Romney, candidato perdedor a la presidencia en 2012, fue sorprendido en un momento de honestidad por un micro furtivo: «Nos quedan seis horas, y nadie está viendo esto, Dios mío». Era viernes, habían pasado ya las cinco de la tarde, ya era de noche en Washington y la fiscalía aún tenía ocho horas por delante. El desliz de Romney evidencia que en la era Trump mandan los índices de audiencia, también en algo tan grave como un juicio para destituir a un presidente. De hecho el mismo Trump lo admitió. Molesto por que el estreno de su equipo de abogados llegara en sábado, el presidente lamentó en la red social Twitter: «Nos han relegado a una franja que en televisión se conoce como el valle de la muerte». Su abogado, Jack Sekulow, le respondió después: «El sábado enseñaremos el trailer, y el lunes estrenaremos la película». Justo cuando Romney cometía esa indiscreción, en la Casa Blanca, la asesora de Trump Kellyanne Conway pasaba por la sala de prensa, veía una retransmisión del juicio en una de las pantallas y se preguntaba en voz alta: «¿Hay alguien que todavía esté viendo esto?». El presidente contraprogramó. El viernes se convirtió en el primer inquilino de la Casa Blanca en dirigirse a una multitudinaria marcha pro-vida que cada año desciende sobre Washington. Por la tarde invitó a su residencia a 170 alcaldes de todo el país con los que habló de programas de inversión económica. En ninguno de esos dos actos habló del impeachment. Versado en el arte de amasar audiencias Trump sabe que no hay nada mejor para su supervivencia que una nación completamente aburrida por un juicio de veredicto previsible.
25-01-2020 | Fuente: elpais.com
Los abogados de Trump defienden las maniobras sobre Ucrania y acusan a los demócratas de interferencia electoral
Los letrados de la Casa Blanca advierten contra la destitución del mandatario: "Les están pidiendo algo muy peligroso"
25-01-2020 | Fuente: abc.es
Unas elecciones furiosas
El juicio político a Donald Trump no servirá para destituirlo y ahondará la división del país en dos bloques irreconciliables. Las elecciones presidenciales de noviembre serán un choque frontal entre un presidente furioso y un candidato demócrata por decidir. El camino a la reelección de Trump se basa en la buena situación la economía, gracias a la desregulación y la bajada de impuestos, los nombramientos judiciales que satisfacen al sector más conservador y la atención a los trabajadores blancos que pierden con la globalización y rechazan la inmigración. Realmente el partido se juega solo en los siete u ocho estados en los que puede variar la mayoría, unos cientos de miles de votos. Es muy posible que el presidente gane un nuevo mandato repitiendo la carambola de perder en sufragios pero ganar en compromisarios en el colegio electoral. Luego, por descontado, afirmaría que los votos están mal contados y que ha habido fraude, como ya hizo en 2016. El partido republicano saldrá más unido del impeachment que ha comenzado esta semana con máxima confrontación en la Cámara alta. Los demócratas, sin embargo, todavía se debaten en sus primarias entre dos opciones contrapuestas. La primera sería presentar a un candidato escorado a la izquierda, un populista como Bernie Sanders, que movilice a sus militantes, e imite la táctica de Trump de agitar y fidelizar a la base. La segunda posibilidad, moverse hacia el centro, con Joe Biden o incluso Michael Bloomberg de aspirante a la Casa Blanca. Ninguno de los tres ancianos conecta bien con una idea atractiva de futuro. Al menos Biden tiene buen cartel entre los trabajadores blancos y los votantes independientes, a pesar de su propensión a cometer errores en sus intervenciones. Mientras tanto, Trump agita a los suyos con un record esta semana de tuits incendiarios, desprecia la labor de las instituciones democráticas y elige no representar los valores que sustentan la Constitución. La seguridad global depende en exceso de su deriva temperamental, que va a peor. Actúa cada vez con menos inhibiciones y ya no hay adultos en la habitación capaces de frenar sus impulsos.
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