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Noticias de caracas

12-08-2019 | Fuente: elpais.com
El abandono del Hospital Psiquiátrico de Caracas
Miles de pacientes mentales en Venezuela se ven forzados a atravesar diariamente un doble laberinto: el de sus propios trastornos y la escasez de asistencia médica pública que les ayude a mejorar
12-08-2019 | Fuente: abc.es
La «Olla Solidaria» socorre a miles de venezolanos sumidos en la pobreza
La cita es el sábado en la Iglesia Chiquinquirá. Entre 80 y 100 voluntarios se reparten la tarea de preparar y servir unos 850 platos de comida a los necesitados, que vienen desde los alrededores de Caracas, los Valles del Tuy, Higuerote y de los barrios más pobres de la capital. Hace tres años los obispos de la Conferencia Episcopal Venezolano decidieron lanzar el programa social la «Olla Solidaria» para alimentar a los pobres pero en la Iglesia Chiquinquirá decidieron ir más allá y bautizar su jornada como la «Olla Milagrosa» en honor a San Isidro Labrador, un santo muy venerado en Madrid. Carlos Gerome, un hombre sin dentadura con edad indefinida que se ve maltratado por la crisis, no se sonroja al auto calificarse en «situación de calle» o mejor dicho en la indigencia, dice a ABC. «Vivo en Chacao bajo un puente. Vengo aquí porque no quiero seguir comiendo de la basura», dice apretando contra su pecho su deshilachado morral, de los que el régimen chavista regala a los niños en las escuelas públicas. Gerome llegó a Caracas desde su natal isla de Margarita. En la capital lo atrapó la crisis, se quedó sin trabajo y ahora deambula como alma en pena sin dinero para regresar a su isla donde podía pescar y no se moría de hambre sacando una sola sardina al día. Pero Caracas es otra cosa. El régimen de Nicolás Maduro ha salvado la capital de dejarla sin gasolina. Aunque escasea se consigue agua, gas y electricidad de manera racionada y a cuenta gotas. Pero en el interior los venezolanos pasan seis meses sin los servicios básicos y cocinando a leña. Por la escasez aunque menos aguda, la capital se ha visto desbordada de indigentes, mendigos y desplazados de la provincia que no han podido escapar caminando por la frontera hacia Colombia, Perú y Chile. La FAO de las Naciones Unidas señala que el hambre se triplicó en los últimos dos años (2016-2018). En su último informe afirma que casi 7 millones de venezolanos están en el umbral de la hambruna. La pobreza extrema o la indigencia se disparó del 11% a más del 30% de la población mientras que el 90% de los venezolanos (unos 27 millones de personas) se ubica en el nivel de pobreza general. Ana Acevedo, tiene 62 años y es abuela de siete nietos. Vive en Antímano, un barrio pobre de la capital venezolana. «Es la primera vez que vengo a este comedor. Vivo con mi hijo, la nuera y los nietos en una casita. Soy lavandera y de eso vivimos pero lo que ganamos lavando ropa no nos alcanza ni para comer. Nunca he visto tanta miseria en los últimos 29 años que vivo en el barrio. El próximo sábado voy a traer a mis nietos a comer en la iglesia Chiquinquirá», dijo rompiendo en llanto. Elsy Da Costa y Alcira de Hopkins, son dos de las voluntarias que coordinan la logística del comedor católico desde hace dos años y medio. «Empezamos a preparar la comida, cortar las verduras y hortalizas el viernes por la tarde, la refrigeramos y el sábado amanecemos cocinando. Nos ayudan algunos chef de restaurantes y tenemos la donación de pan de las panaderías amigas». El nombre de la «Olla Milagrosa» surge inspirada en el santo madrileño San Isidro Labrador, cuya olla nunca se vaciaba cuando daba de comer a los pobres. ?Ese es el milagro, una vez no teníamos arroz y rogamos al cielo. Bueno, de pronto apareció un paquete grande de arroz y lo cocinamos para los pobres?, dijo a ABC Alcira de Hopkins. La parroquia San Judas Tadeo comenzó hace dos años y medio el programa con 60 platos pero ese mismo día se duplicó a 120. «Ha ido aumentando de manera veloz por la crisis y el hambre. Ya vamos por 850 platos la jornada del sábado y la demanda crece de manera vertiginosa», dice Susana Mas, coordinadora del sector farmacéutico de beneficencia. El centro católico ha carnetizado a 600 personas que frecuentan todos los sábados la parroquia. La mayoría son personas de tercera edad, mujeres y niños. Pero hay otros 250 que no están afiliados sino que vienen de vez en cuando, cuando tienen apetito. Mientras esperan su turno reciben charlas de evangelización y valores humanos.
08-08-2019 | Fuente: abc.es
El crimen organizado provoca más muertes que los conflictos armados y el terrorismo
Ni las guerras en Siria y Afganistán, ni los ataques terroristas del Daesh o de los talibanes causan más muertes que el crimen organizado. Según el Estudio Mundial sobre el homicidio de 2019, publicado por las Naciones Unidas con datos de 2017, un total de 464.000 personas perdieron la vida de manera violenta por el crimen organizado, frente a los 89.000 fallecidos en todos los conflictos armados activos ese año. De acuerdo con el estudio anual sobre el homicidio en el mundo, elaborado por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), a nivel de continentes, América ocupa el primer lugar en cuanto a muertes por homicidios, con 173.471 fallecidos en 2017 (un 37% del total mundial). Le siguen África con 162.727, Asia con 104.456, Europa con 22.000 y Oceanía con 1.150. Además, el informe pone de manifiesto que la delincuencia organizada es responsable del 19% de los homicidios. Según el Director Ejecutivo de la UNODC, Yury Fedotov, El Estudio mundial sobre el homicidio 2019 busca «arrojar luz sobre los asesinatos por motivos de género, la violencia entre pandillas y otros desafíos, teniendo como propósito apoyar en la prevención y las intervenciones destinadas a reducir las tasas de homicidio». Las cifras de 2017 muestran que desde que se iniciaran en 1990 los registros sobre el número de homicidios, la tasa más alta ha sido la del continente americano con un 17,2 fallecidos por cada 100.000 habitantes. Muy por encima de la media mundial, que se encuentra en 6,1 y también por encima de la de áfrica, con 13. Asia, Europa y Oceanía están por debajo de la media mundial; 2,3, 3 y 2,8, respectivamente. La tasa mundial de homicidios, que se mide como la tasa de víctimas por cada 100.000 personas, disminuyó de 7,2 en 1992 a 6,1 en 2017. Pero esta reducción se debe al aumento de la población mundial durante estos casi treinta años. El estudio define homicidio como «el hecho de matar a alguien intencionalmente». Como definición de «crimen organizado», la Convención de las Naciones Unidas contra el Crimen Organizado Transnacional no contiene una definición precisa del término, pero sí posee una definición de «grupo criminal organizado» como aquel grupo de tres o más personas que no se formó de manera aleatoria, que existe por un periodo de tiempo y que actúa de manera premeditada con el objetivo de cometer un delito punible con, al menos, cuatro años de encarcelamiento y cuyo fin es obtener, directa o indirectamente, un beneficio financiero o material. Entre estas actividades se encuentra la trata de personas con fines de explotación sexual, los niños soldado y el trabajo forzoso que pueden utilizarse para generar ingresos, atemorizar y reclutar nuevos combatientes. Por zonas: los países con más homicidios Aunque las tasas de homicidio siguen siendo altas en América, el panorama varía enormemente dentro de la región y dentro de cada país. En América Central, el país con la tasa de homicidios más alta, El Salvador, (62,1) tiene una proporción siete veces superior a la del país con la tasa más baja (Panamá). En América del Sur, el país con la tasa de homicidios más alta, Venezuela, (56,8) tiene una proporción más de 16 veces superior a la del país con la tasa más baja (Chile). La tasa de homicidios en El Salvador es la más alta del mundo con 62 homicidios por cada 100.000 habitantes al año. Durante mucho tiempo, la tasa de homicidios del país centroamericano ha estado relacionada con sus dos pandillas más dominantes y violentas: la Mara Salvatrucha (MS13) y Barrio 18. Aunque puede haber diversas causas para la reducción de los asesinatos, como el hecho de que las pandillas han detenido sus luchas entre sí, el gobierno considera que sus medidas de «mano dura», llamadas ahora de manera eufemística «medidas extraordinarias», son las que han permitido dicha reducción. El Salvador adelantó a Honduras, que ahora está en el tercer lugar con 41,7 asesinatos por cada 100.000 habitantes, superado por Venezuela con 56,8 asesinatos por cada 100.000 habitantes. Caracas es una de las ciudades con más asesinatos y las tensiones que vive el país sudamericano se reflejan en la tasa de homicidios. El riesgo de morir asesinado en la nación petrolera es excepcionalmente alto para los hombres de entre 15 y 29 años. La tasa de homicidios para esta franja de la población fue de 200 por cada 100.000 habitantes. En el «top 5» tambíen entran Belice, con una tasa de 38 homicidios por cada 100.000 habitantes, en una población de 375.000, y Jamaica con tres millones de habitantes tiene una tasa de 57 homicidios por cada 100.000, según el Estudio Mundial sobre el homicidio de 2019. En Sudamérica, tras Venezuela, Brasil sigue manteniedo unos niveles alarmentes de muertes violentas, con una tasa de 30,5, seis puntos más que la media del continente. En Europa, salvo en los países del Este, la tasa de homicidios está considerablemente por debajo de la media mundial y ha disminuido de manera constante desde la década de 1990. España es el país de la Unión Europea la menor tasa de homicidio, un 0,5. Perfiles de las víctimas Si bien la mayor cantidad de víctimas de homicidio son hombres (81%) jóvenes, en situaciones de pobreza y marginación, el estudio pone el punto de mira en el contexto familiar, donde la mayoría de las víctimas son mujeres (un total de 50.000 fallecidas a manos de su pareja o un familiar varón). Tanto las niñas y los niños de nueve años, así como los menores de edad, son asesinados en tasas aproximadamente iguales, contrastando con todos los demás grupos de edad, en los que los hombres constituyen más del 50 por ciento de las víctimas, según datos de 41 países. En todas las regiones, la probabilidad de que los niños sean víctimas de homicidio aumenta con la edad, aunque este proceso ocurre en diferentes etapas. Los hombres y los adolescentes de sexo masculino de entre 15 y 29 años corren el mayor riesgo de ser víctimas de homicidio en todo el mundo.
08-08-2019 | Fuente: abc.es
Acto de la oposición venezolana en favor de Requesens, un año después de su detención
La oposición venezolana recordó ayer al diputado Juan Requesens, que hace un año fue detenido por funcionarios del Servicio de Inteligencia del régimen chavista y acusado de estar involucrado en el "magnicidio frustrado? contra Nicolás Maduro del 4 de agosto del año pasado. En un acto en Caracas, la dirigencia opositora se solidarizó con el joven parlamentario y reprochó al régimen ?el secuestro? de Requesens. El presidente interino, Juan Guaidó, expresó que la lucha para la liberación de Requesens, y de muchos presos políticos, se mantendrá. ?Hoy le puedo decir a la familia de Juan Requesens que no lo hemos olvidado (..) Gracias por no rendirse". Requesens fue capturado en su residencia en Caracas por funcionarios del Sebin, tres días después de que un dron con explosivos sorprendiera a Maduro y los altos cargos del régimen en un desfile militar en la avenida Bolívar de Caracas. El 10 de agosto, el ministro Jorge Rodríguez publicó dos vídeos del parlamentario opositor: en el primero aparecía Requesens en una presunta confesión, mientras que en el segundo estaba en ropa interior manchada con excrementos. Tras la difusión del material audiovisual, el abogado de Requesens, Joel García, precisó que el preso político fue obligado a colocarse ropa interior sucia para ser grabado y posteriormente difundir el vídeo. Desde hace 365 días, el diputado está encerrado en los calabozos del Helicoide, sede del Sebin, conocida por ser un lugar siniestro donde se aplican torturas. El 14 de agosto de 2018, a Requesens le imputaron "instigación pública continuada, terrorismo, financiación del terrorismo, asociación para delinquir, homicidio calificado por motivo fútil en grado de frustración, homicidio calificado con alevosía en grado de frustración y posesión ilícita de armas y municiones".
07-08-2019 | Fuente: abc.es
Los chavistas protestan contra el embargo de Trump en Caracas
Los chavistas marcharon el miércoles en Caracas para protestar contra el embargo económico decretado por el presidente de EE.UU., Donald Trump. La oposición también salió a la calle pero para pedir la liberación del diputado Juan Requesens, preso político sin juicio desde hace un año. El vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, convocó la marcha de protesta contra Trump con motivo de la Batalla de Boyacá que selló la independencia de Venezuela hace 200 años: «De pie contra el imperio que será derrotado nuevamente. Viva Colombia, viva Bolívar y viva Chávez». El embargo de todas las propiedades del Estado venezolano en los Estados Unidos, como la red de gasolineras Citgo y otros activos de Petróleos de Venezuela, fue enfocado como si fuera un bloqueo total que afectaría la importación de alimentos y medicamentos por parte de los activistas del PSUV. En realidad, el decreto de Trump exonera los productos humanitarios como la medicina y los alimentos pero los chavistas dirigen su campaña para protestar la medida como si fuera un bloqueo. La marcha de protesta de los chavista incluyó un recorrido desde la Plaza La Candelaria, en el barrio español de Caracas, pasando por la céntrica avenida Urdaneta hasta el Panteón Nacional donde reposan los restos de Simón Bolívar. En la Plaza Candelaria no caben más de 2.000 personas y era esa la cantidad de personas entre ellos los milicianos vestidos de caqui y militantes del PSUV vestidos de rojo, los que participaron en la marcha para solidarse a favor de Maduro y el régimen. Román Rojas, un trabajador chavista, dijo en tono fuerte que «nuestro país se respeta» en alusión a las sanciones de EEUU. Mientras que Adriana Gil en la concentración de la Plaza La Candelaria dijo «vamos a defender la soberanía, somos aguerridos y rechazamos el bloqueo». A su lado Zulay Guevara resaltó que «somos gente de paz y somos leales pero no nos provoquen porque somos aguerridos y sabemos luchar para defendernos». Otra activista gritaba «estamos dispuestos a dar todo contra Trump». Nicolás Maduro que estuvo ausente en la marcha, dijo por su cuenta de twitter que Venezuela es «víctima de una agresión multiforme, brutal, criminal. Debe saber el pueblo de los Estados Unidos, que es una guerra». El ministro de la Defensa, Vladimir Padrino, también protestó las medidas de Trump en un comunicado que publicó en Twitter: «La ignominia como práctica política tendrá siempre el más profundo rechazo por parte del pueblo venezolano y su FANB. Nefasta ironía de quienes se presentan como «salvadores del pueblo» y bloqueen de esta manera a una nación para destruir la República.. ¡Vaya salvación!
07-08-2019 | Fuente: abc.es
Maduro encarcela a actores por vestirse de policías en el teatro
El régimen de Nicolás Maduro ha encarcelados a los actores y productores de la pieza teatral «Dos policías B en apuro» por vestirse con uniformes similares a los de la Policía Nacional Bolivariana, lo que les ha costado terminar en las celdas esposados como delincuentes. Se trata de los actores Aisak Ovalles y Pedro Huice, la productora Johanna Villafranca y el director Leonam Torres, interpretes de la sátira policial, que se encuentran desde este domingo detenidos bajo interrogatorios. Las autoridades policiales quieren saber quién les ha proporcionado los uniformes de la policía bolivariana. Dairo Piñeres, escritor de la obra de humor «Dos policías B en apuros», declaró que el cuerpo policial abrirá un procedimiento para determinar cómo los artistas consiguieron uniformes como los de la PNB, que forman parte de la obra. También indicó que los acompaña el abogado Guillermo Aristimuño. Resulta que los uniformes forman parte del vestuario de los actores y fueron confeccionados de manera muy parecida a los que usan los funcionarios de la PNB. La representación de la obra, en cartelera desde el 19 de julio hasta el 25 de agosto, en la Sala 16 del Centro Comercial de Tamanaco en Caracas, ha quedado censurada por el régimen de Maduro que ve conspiradores en todas partes hasta en el teatro de humor.
06-08-2019 | Fuente: abc.es
¿Cuál es el «umbral de dolor» que debe sufrir Maduro para dejar el poder?
En unos meses se cumplirán cinco años del comienzo de las sanciones contra el régimen venezolano. En diciembre de 2014 Estados Unidos aplicó sanciones contra varios altos funcionarios responsables de la brutal represión de las masivas manifestaciones registradas aquel año en Venezuela, y desde entonces la presión sobre el poder chavista ha ido aumentando. La iniciativa sancionadora partió del Congreso estadounidense, luego se sumó Barack Obama una vez acordado el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba (Obama creía poner en peligro esa negociación si antes iba contra Caracas, dado el control que los cubanos ejercen de la situación en Venezuela) y Donald Trump ha combinado los castigos a individuos con sanciones sectoriales, principalmente los títulos de deuda y otros elementos de crédito, así como el petróleo. La Unión Europea y diversos países americanos, como Canadá y otros del Grupo de Lima, han secundado la mayor parte de esas medidas. Las sanciones no han logrado de momento echar a Maduro de la presidencia, porque el núcleo chavista ha logrado compensar la falta de enriquecimiento por el petróleo con un aumento de la extracción ilegal de oro y del narcotráfico. Pero a medida que se prolonga la situación y se aprietan las tuercas contra el sistema del poder chavista, las sanciones debieran lograr su efecto. ¿Lo lograrán? «Diplomacia coercitiva» La frecuencia con que la Administración Trump está recurriendo a la «diplomacia coercitiva» ?además de los casos heredados de Corea del Norte y Rusia, están el frente abierto con Venezuela, el reabierto con Irán y la guerra de aranceles con China? ha llevado a una amplia discusión sobre la efectividad de esas políticas. Por lo que afecta a las sanciones, ¿realmente sirven de algo? Diversos expertos del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos (CSIS) fueron más bien escépticos en una mesa redonda celebrada la semana pasada en Washington. El problema no serían las sanciones en sí mismas, sino que estas habrían dejado de ser un instrumento al servicio de estrategias específicas para convertirse en una política en sí misma, algo a lo que de buen principio se echa mano sin saber muy bien cuál es el objetivo que se está buscando. Además, si bien es cierto que las sanciones al menos restringen los recursos con los que pueden contar algunos mandatarios autoritarios, Moscú y Teherán han encontrado modos de convivir con algo que se ha convertido en permanente, al tiempo que se han visto empujados a estrechar sus alianzas con China, lo que no beneficia a Washington. Las críticas, en realidad, eran sobre las sanciones contra Rusia y las nuevas establecidas contra Irán. En el caso de Venezuela, Moisés Rendón, responsable del área de América Latina del CSIS, se mostró más optimista, porque ciertamente a Nicolás Maduro se le ve cada vez más acorralado. El arte de las sanciones Para valorar el paquete sancionador contra el régimen chavista podemos acudir al libro «The Art of Sanctions» (El arte de las sanciones), publicado este año por Richard Nephew, quien ha sido vicecoordinador de sanciones en el Departamento de Estado de EE.UU. Nephew analiza sobre todo por qué no tuvieron el efecto buscado las sanciones contra Sadam Husein en Irak y en cambio las sanciones contra Irán sí llevaron a una negociación (el acuerdo nuclear de 2015 ahora roto por Trump). Según Nephew, las sanciones tienen que ser graduales y su objetivo debe estar claro desde el principio para todas las partes. En Irak, las mayores sanciones se aplicaron al comienzo del proceso, lo que no dio margen para ir aumentando progresivamente la presión, y si bien se dijo que su propósito era la supresión de las supuestas armas de destrucción masiva de Irak, junto a eso en realidad se buscaba la caída del líder iraquí. En Venezuela esos dos errores no se han cometido: en estos cinco años el aumento de la presión ha sido gradual y Washington ha fijado claramente la salida de Maduro del poder como condición necesaria. Pero un elemento fundamental para quien diseña y aplica las sanciones es determinar el «umbral de dolor» que el rival está dispuesto a soportar. Sadam Husein fue más lejos de lo que se pensaba porque la situación de su pueblo le dada igual y porque razones de credibilidad y prestigio muy interiorizadas le impedían admitir que no tenía armas de destrucción masiva. Por su parte, el régimen de los ayatolás, aunque también dispuesto a muchas privaciones, aceptó negociar porque le importaba la economía y prosperidad del país y porque, dado que la República Islámica iba a mantenerse, podía posponer algunas de sus pretensiones (como la posibilidad de desarrollar armas nucleares en un futuro). ¿Dónde está el «umbral de dolor» del régimen venezolano? Probablemente a mitad de camino entre un caso y otro. Maduro no es el absoluto dictador que era Sadam Husein, pues dentro del chavismo hay otros focos de poder que hay que tener en cuenta. Si bien Diosdado Cabello y Tareck el Aissami saben que no tienen más alternativa que la de seguir mandando, otros dirigentes pueden finalmente preferir entregar la cabeza de Maduro para salvar la propia y para intentar mantener ­?es interés de los más ideologizados? un suelo electoral chavista en las siguientes elecciones. Desde luego que los dirigentes de un grupo criminal tienen muy lejos ese «umbral de dolor» y además el castrismo ha demostrado que se puede resistir a un embargo durante décadas, pero lo cierto es que las sanciones están haciendo mella en la cúpula chavista, empujándole a aceptar unas nuevas elecciones presidenciales. La presión de las sanciones es necesaria además para asegurar que esas elecciones tengan todas las garantías de limpieza.
04-08-2019 | Fuente: abc.es
Lujo entre la miseria de Caracas
El negocio de traer comida importada a Venezuela y venderla a precio de oro ha tenido total éxito, a pesar de que el país sucumbe ante una arrolladora crisis económica. Al menos en Caracas, los establecimientos conocidos como «bodegones» han proliferado por doquier con el propósito de cubrir las exigencias de lujo de una muy minoritaria parte de la población que no encuentra en los supermercados convencionales productos de alta calidad. Este ecosistema donde se desenvuelven algunos privilegiados retumba en el bosillo del 90% de los venezolanos que no tiene acceso ni siquiera a los alimentos básicos (pollo, arroz, leche) por el desabastecimiento masivo y continuado de los últimos años. «Estos productos que llaman de ?alta gama? son fabricados en otros países y llegan a Venezuela bajo encomienda y por avión», señala a ABC Felipe Capozzolo, director del Consejo Nacional del Comercio y los Servicios (Consecomercio), que asegura que eso se traduce en costos del producto muy elevados que pocas personas pueden darse el lujo de pagar. Capozzolo insiste en que el gran problema que tienen los venezolanos es que «no tienen cómo acceder a los productos de primera necesidad». La gran mayoría de los artículos que se consiguen en los escaparates vienen de EE.UU. o incluso desde España. «Mi socio está en Madrid y envía chucherías, que es lo que más vendemos», comenta uno de los dueños de un local ubicado en Guarenas, una pequeña ciudad a las afueras de Caracas, y que prefiere no ser identificado. En su bodegón solo hay productos que sirven para saciar los antojos de unos cuantos. En el escaparate se aprecian Nutellas de 750 gramos a 10 euros y los huevos Kinder en 4 euros; otros productos como chicles, patatas fritas, cereales, chocolates, licores y caramelos también ganan terreno en los estantes. Pago en dólares En otros establecimientos, la mercancía es más variada y atienden otros caprichos. Un bodegón situado en Baruta, al este de Caracas, está dentro de una juguetería, y aunque también tiene todo tipo de golosinas, hay anaqueles que están repletos de kilos de pasta (3 euros), tomate kétchup (4 euros), RedBull (4 euros), leche de fórmula para bebés de 400 gramos (11,5 euros) y paquetes de 34 pañales (20 euros), todos importados, y productos que eran imposible hallar el año pasado. «A veces vendemos más productos importados que juguetes. Las personas llegan aquí buscando la leche de fórmula, champú, vitaminas y chucherías. Todo lo que tenemos acá es de buena calidad y traído directamente desde EE.UU. (Miami)», explicó Lisette Salgado, supervisora de ese local. En Venezuela se ha impuesto el dólar para cualquier tipo de pago, desplazando aún más al bolívar como moneda oficial. Cada dólar o euro se cotiza actualmente en la misma tasa: 13.000 bolívares aproximadamente. En los bodegones ofrecen a sus clientes dos modalidades de pago: en bolívares o en moneda extranjera. Pero esta última depende del cambio en el mercado negro. Y aunque los precios de los productos superan a los de su país de origen, los encargados aseguran que, de igual forma, la gente compra el artículo y lo paga como prefiera. «Mucha gente se siente cómoda pagando en dólares», dijo un gerente de uno de esos establecimiento, ubicado en una zona exclusiva de Chacao, que también ha pedido no revelar su nombre. En su bodegón lo que más se vende son el aceite de oliva y la pasta refinada. Las golosinas y los detergentes no se quedan atrás. «Esto se ha convertido en una moda y nosotros estamos comenzando con este negocio», confiesa el caraqueño, quien además explica que el local percibe ingresos de hasta 250 euros al día. Cúcuta como proveedor Históricamente, Venezuela se vio afectada por el contrabando a Colombia de toneladas de productos que se producían en el país petrolero. Pero ante la caída de la producción de crudo y el colapso de la industria manufacturera, Colombia se convirtió en un proveedor seguro para muchos venezolanos que querían abastecerse. A la ciudad colombiana de Cúcuta, en la frontera, van muchos venezolanos a comprar para luego revender en su país. «Yo obtengo ganancias de lo que vendo y también traigo cosas que sirven para mi casa», dice Anahys Campos, una pensionista que completa sus ingresos con esta actividad. Ella también es administradora de una empresa privada en Caracas, pero asegura que vendiendo productos gana más de lo que cobra en su trabajo. Llegar a Cúcuta y regresar a Caracas le lleva tres días. La inversión de su negocio es de 150 euros, de los cuales 25 son destinados al pasaje en autobús y, el resto, en la mercancía que venderá luego en su vivienda. Su ganancia -explica- es de apenas euros.
03-08-2019 | Fuente: abc.es
«Las puertas Bachelet», el nuevo método de tortura en las cárceles de Venezuela
La represión y la tortura del régimen de Nicolás Maduro contra los presos políticos ha aumentado tras la visita que hizo a Venezuela la Alta Comisionada de los DDHH de la ONU, Michele Bachelet, hace dos meses, tanto que se han instalado en su honor las denominadas «puertas Bachelet» para criticar el régimen carcelario que sufren los opositores y disidentes. En su rueda de prensa, la diputada Delsa Solórzano denunció que «han instalado unas puertas a las que llaman 'Bachelet'». Los carceleros exclaman con un grito: «¿querías a Bachelet?, ahí la tienes», al referirse a las puertas metálicas a las que «les abrieron solo una pequeña hendidura para pasar la escasa comida», ha denunciado la diputada. El nuevo método de tortura fue notificado por los abogados y organizaciones no gubernamentales que se ocupan de atender a unos 40 y 50 civiles y militares que se encuentran detenidos en la sede principal de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) en Boleíta, al norte de Caracas. Los familiares de gran parte de estos presos, casi todos por motivos políticos, también han denunciado ser víctimas de torturas y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes. Estas nuevas celdas de máxima seguridad, de 2 por 2 metros, bautizadas con el nombre de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas, están sin inodoro ni ventilación. No tienen rejas sino una puerta metálica con una pequeña ranura o rendija por donde pasan la comida. La diputada Solórzano afirmó que a los presos de la DGCIM los mantienen esposados «todo el día y sólo les quitan las esposas para comer». Las celdas donde están recluidos no tienen ventilación ni luz solar, además el pozo séptico se encuentra dentro de ellas. Torturas y tratos degradantes En su informe la Alta Comisionada Michele Bachelet, publicado el 4 de julio, señaló a la DGCIM como uno de los cuatro cuerpos de seguridad donde se cometen torturas y otros tratos crueles, además de detenciones arbitrarias y desapariciones forzadas. Los otros tres órganos de tortura son el SEBIN (Servicio Bolivariano de Inteligencia), el FAES (Fuerzas de Acciones Especiales) y la cárcel militar de Ramo Verde. Además Solórzano dijo que teme por la vida de los militares Humberto De La Sotta, Igber Marín Chaparro y Ruperto Molina, al igual que Carlos Marrón (dueño de la página web Dólar Pro) «quienes llevan más de un mes sin ser vistos por familiares ni abogados». También señaló que el buzo profesional Hugo Marino Salas sigue desaparecido forzosamente y es responsabilidad de la DGCIM. La diputada reiteró que «en esas condiciones corren peligro la vida y la integridad física de todos los presos políticos que se encuentra en la DGCIM». «No se puede guardar silencio ante tanto horror. Tan solo la emisión de un informe, por contundente que este sea, no basta. Urge el pronunciamiento y acción internacional sobre este tema que obligue al cese de las torturas», aseveró la presidenta de la Comisión parlamentaria especial de Justicia y Paz. También pidió acciones inmediatas de Naciones Unidas y la oficina de Bachelet, al igual que la Organización de Estados Americanos. Solórzano exigió a la Corte Penal Internacional «actuar de inmediato» en el caso de Venezuela. «¿Todo lo ocurrido no les basta para entender el carácter sistemático de la violación de DDHH en nuestro país? La indiferencia y falta de acción de organismos internacionales los hace cómplices de estos graves hechos».
03-08-2019 | Fuente: abc.es
El Psiquiátrico de Caracas aterra
En una pequeña sala cercana a una de las entradas del Hospital Psiquiátrico de Lídice, localizado en el oeste de Caracas, un grupo de enfermos esperan en fila para que les entreguen un vaso con avena y la medicina de la noche. Eso es lo que cenan a diario los internos. Carolina Ross, una de las enfermeras más veteranas del lugar y encargada del turno nocturno, dice con resignación que a pesar de todos los años que lleva trabajando en el lugar jamás había visto algo similar: «Teníamos carencias en muchas cosas, pero todo funcionaba». En su desesperación, llega a decir que «hasta los pocos medicamentos que nos quedan están caducados», pero están atados de manos porque no tienen nada más que suministrar a los enfermos. «No es justo ver esto», repite. «El Manicomio de Caracas» como popularmente se le conoce, es una institución de 117 años de historia que hasta hace poco servía como centro para la especialización de los médicos. Ahora se encuentra en total abandono. En el país existen una docena de psiquiátricos en los que se repite el mismo cuadro critico. Los pacientes con patologías crónicas los mantienen encerrados por la falta de sedantes. No hay distinción entre hombres y mujeres. Los enfermeros solo los pueden controlar mientras estén en sus celdas. «Aquí tenemos en la zona de mujeres, a una paciente que mató a su compañera de habitación en medio de una crisis por no tener medicación», dice una enfermera que prefirió no revelar su identidad. Los médicos tratan de no recibir a más pacientes para el área de hospitalización, ya que solo quedan treinta camas a pesar de tener capacidad para 200. Los últimos internos en llegar fueron remitidos del psiquiátrico rural de Macaira, ubicado en el estado Guárico, a tres horas de la capital, porque fue clausurado por falta de recursos. La necesidad ya no es únicamente de medicamentos o de personal, los servicios básicos también escasean cada vez con más frecuencia. ABC pudo entrar al Psiquiátrico con ayuda del personal durante la noche y constató el deplorable estado de este centro asistencial que no tiene cómo hacer frente a la crisis eléctrica, ni a los recurrentes cortes de agua que les obliga a tener bidones de agua almacenados para limpiar. Sin embargo, no cuentan con ningún tipo de producto de limpieza esterilizante. El interior se encuentra casi que totalmente a oscuras. Allí se convive entre roedores, cucarachas y desechos que han desatado severas infecciones. Falta de insumos médicos José Gregorio Martínez, 53 años, fue trasladado del psiquiátrico inhabilitado en Guárico a Caracas, pero murió como consecuencia de un callo en su pie que no fue atendido a tiempo y le ocasionó una gangrena que ya le había inducido a la amputación de tres dedos. El personal del hospital alertó a los medios locales de la situación crítica del hombre, pero ni la dirección del hospital, ni el Ministerio de Salud se personaron. En su lugar, enviaron a civiles armados afectos al Gobierno para amedrentar a los trabajadores. Días después Martínez falleció. Marco Zavarce, 47 años, es otro paciente infectado que necesita ayuda inmediata. Tiene una gran herida en su espalda por donde brotan gusanos. «No tenemos nada con qué atenderlo y debe ser trasladado inmediatamente, si no correrá la misma suerte que su compañero», asegura Peter Contreras, auxiliar de terapia ocupacional. Contreras lleva más de tres décadas trabajando y cobra un sueldo básico de 60.000 bolívares, que al cambio representa unos cinco dólares al mes. A pesar de su mísero salario asegura que le gusta su trabajo: «Nosotros somos la voz de aquellos que no tienen cómo defenderse. Los pocos trabajadores que quedamos aquí tenemos muchos años en esto y lo hacemos por vocación». Los estantes donde guardan los medicamentos están casi vacios, solo quedan algunas cajas pero con la fecha de caducidad superada. La Red Nacional de Médicos (Médicos por la Salud), autores de la Encuesta Nacional de Hospitales, denunció que la falta de insumos y medicamentos se ha cobrado la vida de al menos 1.557 pacientes en centros asistenciales. La cifra publicada por la red de médicos corresponde al periodo comprendido desde el 19 de noviembre de 2018 y el 9 de febrero de este año. Abandonados por la familia La mayoría de los enfermos mentales del Psiquiátrico de Caracas fueron abandonados por sus familias y ahora dependen del Estado para vivir. «Esta especialidad de la salud es la gran olvidada por los gobiernos porque los pacientes con enfermedades mentales no votan», dice Robert Lespinasse, expresidente de la Sociedad Venezolana de Psiquiatría. Añade que «a la salud mental solo se le otorga el 1% del presupuesto anual de salud y en tiempos de hiperinflación no alcanza para nada». Nicolás Maduro en 2015 prometió mejorar las condiciones de los sanatorios del país: «Todos los hospitales los vamos a recuperar y los vamos a equipar a máximo nivel». Pero todo quedó en discurso y en achacarle la responsabilidad a la «guerra económica». La mayoría de los centros de salud públicos están colapsados o cerrados. Los psiquiátricos solo atienden a una pequeña población de enfermos. Los últimos datos publicados por el Ministerio de Salud en 2013 señalaron que había 23.630 pacientes psiquiátricos en los hospitales públicos, pero para 2015, la cifra descendió a 5.558. Hoy nada se sabe de las estadísticas debido a que el Gobierno se autocensura y niega la situación.