Infortelecom

Noticias de cambio climatico

23-10-2019 | Fuente: abc.es
Trudeau salva el cuello pero sale debilitado en su reelección
Justin Trudeau emergió en el escenario del Palacio de Congresos de Montreal en la madrugada del martes, cuando ya se había confirmado su reelección como primer ministro, en directo para todo Canadá. Fue todo sonrisas, aspavientos de felicidad y pulgares al aire. «De costa a costa, esta noche, los canadienses han dado la espalda a la división y la negatividad», dijo en el arranque de su discurso, repleto de lugares comunes de su marca política optimista y «soleada»: «Queremos dificultades para nadie y prosperidad para todos», «daremos voz a los que no la tienen», «avanzaremos juntos hacia un mejor futuro?». El líder del Partido Liberal sonó más impostado de lo habitual porque dejó fuera otra realidad: perdió la mayoría absoluta con la que ha gobernado desde 2015, tendrá que pactar o encontrar socios de Gobierno y su principal rival, el conservador Andrew Scheer, se impuso en el voto popular. En televisión, Trudeau aparecería exultante, entre vítores de seguidores. Pero el ambiente en ese mismo ese escenario durante el recuento fue muy diferente y más cercano a la realidad del resultado electoral: una alegría calmada, casi aliviada, después de que el primer ministro lograra salvar el cuello tras temerse por su reelección. Ni los más optimistas esperaban reeditar la mayoría absoluta, después de que los sondeos establecieran un empate en intención de voto entre liberales y conservadores durante la campaña. Trudeau llegaba con su imagen -su gran activo- erosionada por una acumulación de escándalos: patinazos internacionales -un viaje sonrojante a India y unas vacaciones pagadas por el Aga Khan en Bahamas-; presiones a la fiscal general, Jody Wilson-Raybould, para dar trato de favor a una gran empresa -como revancha, la fiscal ha robado un escaño como candidata independiente-; y la aparición de fotos con Trudeau disfrazado como un negro en plena campaña. «Los resultados son mejores de lo que esperábamos», aseguraba a este periódico Mark, al lado del escenario. «La gente tuvo miedo de que llegara un gobierno conservador cuando aparecieron esas encuestas y movilizó a los votantes». Otros, como Antoine, que trabajó como voluntario en la campaña, reconoció que el objetivo era la mayoría absoluta, «pero el gobierno en minoría es un buen resultado». La mayoría absoluta en Canadá está en 170 escaños y el partido de Trudeau se quedó en 157, muy por debajo de los 184 de 2015. Los conservadores llegaron a 121, un avance frente a los 99 de las últimas elecciones. Pero las elecciones se miden por las expectativas con las que se llega a la noche electoral. Trudeau estaba en peligro de pegarse un batacazo histórico y ganó el partido por la mínima. Scheer amenazaba con devolver al poder a los conservadores y, aunque cosechó más votos que Trudeau, la distancia en escaños es insalvable. Scheer celebró que su partido ha puesto «bajo aviso» a Trudeau, del que en 2015 se decía que gobernaría durante ocho o doce años. «Señor Trudeau, cuando su Gobierno caiga, los conservadores estaremos listos y ganaremos». Era una referencia a la posición débil con la que gobernará Trudeau, que estará sobre el alambre los próximos cuatro años. Su socio lógico es el NDP, el partido a su izquierda, cuya representación se ha desplomado -ha pasado de 44 a 24 escaños- sobre todo por sus pérdidas en Québec. En la noche electoral, su líder, Jagmeet Singh, aseguró que había hablado con Trudeau para decirle que su partido «trabajará duro para asegurarse de que avanzamos en las prioridades de los canadienses». El primer ministro tendrá que hacer cesiones en materias como lucha contra el cambio climático, financiación del acceso a medicamentos o presión fiscal sobre rentas altas. La opción de una coalición -una fórmula con poca tradición en Canadá- no es probable, y todo apunta a que Trudeau buscará apoyos puntuales para sus políticas, lo que también le puede hacer más vulnerable. También obtendría votos suficientes con el Bloc Québecois, el partido independentista de Québec, la única formación que ayer podía descorchar un espumoso. Pasa de 10 a 32 escaños, tras el descalabro de los liberales e izquierdistas en la provincia francófona, de donde es Trudeau. Aunque el Bloc ha dejado de lado las ansias separatistas en el último año -no cuentan con apoyo popular- resulta imposible pensar que Trudeau los tenga como socios, después de haber atacado su discurso nacionalista y divisor en campaña. El líder independentista, Yves-François Blanchet, coló la política española en su discurso y exigió a Trudeau que reclamara la liberación de los políticos catalanes presos. Fue un resultado modesto para Trudeau en una campaña descafeinada, sin grandes propuestas, dominada por ataques personales que han decepcionado a los electores y alrededor de candidatos que no entusiasman. Quienes salían de la celebración discreta de los liberales se encontraban las calles de Montreal desiertas, como cualquier madrugada de lunes. «Yo no voto», confesaba Sam, un joven de Toronto, tras unas elecciones en la que la participación ha caído casi dos puntos y medio, hasta el 65,9%. «Al final, significa subir un poco más o menos los impuestos. Aquí no va a haber ninguna revolución. Esto es Canadá, hombre».
22-10-2019 | Fuente: abc.es
Trudeau gana su reelección, pero gobernará en minoría
Justin Trudeau ha conseguido su reelección como primer ministro de Canadá. Con el 95% de los votos escrutados, el candidato del Partido Liberal ya está confirmado como ganador de las elecciones generales, aunque su victoria no será suficiente para gobernar en solitario. Trudeau se queda lejos de los 170 escaños de la Cámara de los Comunes que otorgan la mayoría absoluta, con un resultado total que estará alrededor de los 156 escaños, frente a los 122 de los del Partido Conservador, liderado por Andrew Scheer. La única consolación para los conservadores es que ganaron el voto popular por la mínima, es decir, recibieron más votos que los liberales, pero la diferencia en escaños es considerable. Tras conocerse la victoria liberal en el Palacio de Congresos de Montreal, donde el partido de Trudeau ha celebrado su noche electoral, los simpatizantes del primer ministro han entonado cánticos de ?¡cuatro años más!?, en referencia a su reelección. Durante toda la campaña, las encuestas han apuntado a un empate técnico entre los dos principales partidos, que se resolvería por poca diferencia a favor de uno u otro en la noche electoral. La diferencia ha sido a favor de los liberales, que ahora tendrán que mirar hacia los partidos pequeños para poder formar Gobierno. Su aliado más lógico es el Partido de los Nuevos Demócratas (NDP, en sus siglas en inglés), que se sitúa a la izquierda de los liberales y que ha conseguido suficientes escaños -en torno a 25- como para permitir el Gobierno. El Bloc Québecois, el partido independentista de Quebec, ha sido uno de los que venían con más impulso a la noche electoral después de una gran campaña en la que han dejado de lado las ansias soberanistas o las promesas de convocatoria de un nuevo referéndum para la secesión del resto de Canadá. Han conseguido 32 escaños frente a los diez que tenían hasta ahora, han conseguido el mejor resultado de la noche, pero Trudeau no tendrá que depender de ellos para formar Gobierno. ?Es un muy buen resultado?, asegura exultante a este periódico Hamila, una voluntaria que ha colaborado en la campaña de los liberales, desde el lugar de la celebración de la noche electoral. ?Ha sido una campaña muy sucia, liderada por los conservadores y estoy orgullosa de cómo los canadienses han votado?. El ambiente en la celebración era, sin embargo, de alegría calmada. El Gobierno en minoría planteará muchas dificultades para Trudeau, que tendrá que negociar con el líder del NDP, Jagmeet Singh, una agenda más agresiva en políticas sociales y medioambientales. ?Vamos a trabajar mucho a partir de ahora?, dijo el dirigente izquierdista tras conocerse los resultados y ofreció el listado de exigencias que pondrá para su apoyo: mejora de la financiación de la sanidad pública, programa de medicamentos gratuito, vivienda barata, eliminación de los intereses a los préstamos estudiantes o ?acción decidida y urgente? para atacar el cambio climático. ?Si otros partidos trabajan con nosotros, tenemos la posibilidad de mejorar la vida de los canadiense?, dijo en un guiño a Trudeau. El primer ministro llegaba a la cita electoral después de un año de fuerte desgaste de su mayor activo: la imagen. El primer ministro se vio envuelto en un escándalo de corrupción a comienzos de este año, después de que se descubriera que su Gobierno, y él en persona, habían presionado a la fiscal general para que diera trato de favor al gigante empresarial SNC Lavalin. Aquello fue el fin de una luna de miel de los canadienses con Trudeau, que ya venía camino de romperse por dos patinazos del primer ministro: un viaje a India sonrojante por el uso exagerado de trajes tradicionales por parte del mandatario, además de encuentros con extremistas ?sij?, y unas vacaciones pagadas por el Aga Khan a toda la familia de Trudea en su isla privada de las Bahamas. Después, en campaña, aparecieron fotos de un Trudeau joven -y no tan joven, en una de ellas tenía casi 30 años- con la piel pintada de negro, lo que se considera algo racista hoy en día en Canadá. Además, mintió cuando aparecieron las primeras fotos al decir que no lo había hecho otras veces: al día siguiente se filtraron -por obra del partido conservador- otra foto pintado de negro. Este episodio es solo un ejemplo de una campaña barriobajera para los estándares canadienses. Los partidos se han dedicado a rebuscar en mensajes en redes sociales, aunque fueran de hace décadas, con contenido explosivo de sus rivales, y se han enzarzado en peleas dialécticas con escasa atención a sus propuestas políticas. Ahora arranca un nuevo periodo de negociaciones en el que Trudeau tendrá que ceder y convivir con un soporte legislativo fuera de su partido. Un resultado que no es óptimo para el primer ministro, pero que le salva del fracaso estrepitoso que hubiera sido perder su reelección. ?Los canadienses han elegido avanzar hacia una agenda progresista fuerte?, ha celebrado Trudeau desde el estrado del Palacio de Congresos de Montreal, rodeado de los gritos de sus seguidores. El primer ministro ha leído un discurso marca de la casa, con una buena ración de optimismo, esperanza e ilusión. ?Vamos a continuar trabajando para mejorar la vida de todos, para hacer avanzar a nuestro país, para hacer la reconciliación con los pueblos autóctonos una prioridad y para tener más visión y ambición a la hora de atajar el cambio climático? ha dicho. ?Avanzaremos juntos por un futuro mejor?, ha cerrado su discurso, sin mención a que tendrá que buscar compañía en el parlamento, ni al adiós a su mayoría absoluta ni a la pérdida de más de un millón de votos frente a las elecciones de 2015.
22-10-2019 | Fuente: abc.es
Trudeau gana su reelección en Canadá, pero gobernará en minoría
Justin Trudeau ha conseguido su reelección como primer ministro de Canadá. Con el 95% de los votos escrutados, el candidato del Partido Liberal ya está confirmado como ganador de las elecciones generales, aunque su victoria no será suficiente para gobernar en solitario. Trudeau se queda lejos de los 170 escaños de la Cámara de los Comunes que otorgan la mayoría absoluta, con un resultado total que estará alrededor de los 156 escaños, frente a los 122 de los del Partido Conservador, liderado por Andrew Scheer. La única consolación para los conservadores es que ganaron el voto popular por la mínima, es decir, recibieron más votos que los liberales, pero la diferencia en escaños es considerable. Tras conocerse la victoria liberal en el Palacio de Congresos de Montreal, donde el partido de Trudeau ha celebrado su noche electoral, los simpatizantes del primer ministro han entonado cánticos de «¡cuatro años más!», en referencia a su reelección. Durante toda la campaña, las encuestas han apuntado a un empate técnic o entre los dos principales partidos, que se resolvería por poca diferencia a favor de uno u otro en la noche electoral. La diferencia ha sido a favor de los liberales, que ahora tendrán que mirar hacia los partidos pequeños para poder formar Gobierno. Su aliado más lógico es el Partido de los Nuevos Demócratas (NDP, en sus siglas en inglés), que se sitúa a la izquierda de los liberales y que ha conseguido suficientes escaños -en torno a 25- como para permitir el Gobierno. El Bloc Québecois, el partido independentista de Quebec, ha sido uno de los que venían con más impulso a la noche electoral después de una gran campaña en la que han dejado de lado las ansias soberanistas o las promesas de convocatoria de un nuevo referéndum para la secesión del resto de Canadá. Han conseguido 32 escaños frente a los diez que tenían hasta ahora, han conseguido el mejor resultado de la noche, pero Trudeau no tendrá que depender de ellos para formar Gobierno. «Es un muy buen resultado», asegura exultante a este periódico Hamila, una voluntaria que ha colaborado en la campaña de los liberales, desde el lugar de la celebración de la noche electoral. «Ha sido una campaña muy sucia, liderada por los conservadores y estoy orgullosa de cómo los canadienses han votado». El ambiente en la celebración era, sin embargo, de alegría calmada. El Gobierno en minoría planteará muchas dificultades para Trudeau, que tendrá que negociar con el líder del NDP, Jagmeet Singh, una agenda más agresiva en políticas sociales y medioambientales. «Vamos a trabajar mucho a partir de ahora», dijo el dirigente izquierdista tras conocerse los resultados y ofreció el listado de exigencias que pondrá para su apoyo: mejora de la financiación de la sanidad pública, programa de medicamentos gratuito, vivienda barata, eliminación de los intereses a los préstamos estudiantes o «acción decidida y urgente» para atacar el cambio climático. «Si otros partidos trabajan con nosotros, tenemos la posibilidad de mejorar la vida de los canadiense», dijo en un guiño a Trudeau. El primer ministro llegaba a la cita electoral después de un año de fuerte desgaste de su mayor activo: la imagen. El primer ministro se vio envuelto en un escándalo de corrupción a comienzos de este año, después de que se descubriera que su Gobierno, y él en persona, habían presionado a la fiscal general para que diera trato de favor al gigante empresarial SNC Lavalin. Aquello fue el fin de una luna de miel de los canadienses con Trudeau, que ya venía camino de romperse por dos patinazos del primer ministro: un viaje a India sonrojante por el uso exagerado de trajes tradicionales por parte del mandatario, además de encuentros con extremistas ?sij?, y unas vacaciones pagadas por el Aga Khan a toda la familia de Trudea en su isla privada de las Bahamas. Después, en campaña, aparecieron fotos de un Trudeau joven -y no tan joven, en una de ellas tenía casi 30 años- con la piel pintada de negro, lo que se considera algo racista hoy en día en Canadá. Además, mintió cuando aparecieron las primeras fotos al decir que no lo había hecho otras veces: al día siguiente se filtraron -por obra del partido conservador- otra foto pintado de negro. Este episodio es solo un ejemplo de una campaña barriobajera para los estándares canadienses. Los partidos se han dedicado a rebuscar en mensajes en redes sociales, aunque fueran de hace décadas, con contenido explosivo de sus rivales, y se han enzarzado en peleas dialécticas con escasa atención a sus propuestas políticas. Ahora arranca un nuevo periodo de negociaciones en el que Trudeau tendrá que ceder y convivir con un soporte legislativo fuera de su partido. Un resultado que no es óptimo para el primer ministro, pero que le salva del fracaso estrepitoso que hubiera sido perder su reelección. «Los canadienses han elegido avanzar hacia una agenda progresista fuerte», ha celebrado Trudeau desde el estrado del Palacio de Congresos de Montreal, rodeado de los gritos de sus seguidores. El primer ministro ha leído un discurso marca de la casa, con una buena ración de optimismo, esperanza e ilusión. «Vamos a continuar trabajando para mejorar la vida de todos, para hacer avanzar a nuestro país, para hacer la reconciliación con los pueblos autóctonos una prioridad y para tener más visión y ambición a la hora de atajar el cambio climático», ha dicho. «Avanzaremos juntos por un futuro mejor», ha cerrado su discurso, sin mención a que tendrá que buscar compañía en el parlamento, ni al adiós a su mayoría absoluta ni a la pérdida de más de un millón de votos frente a las elecciones de 2015.
22-10-2019 | Fuente: abc.es
Trudeau salva el cuello pero sale debilitado en su reelección
Justin Trudeau emergió en el escenario del Palacio de Congresos de Montreal en la madrugada del martes, cuando ya se había confirmado su reelección como primer ministro, en directo para todo Canadá. Fue todo sonrisas, aspavientos de felicidad y pulgares al aire. «De costa a costa, esta noche, los canadienses han dado la espalda a la división y la negatividad», dijo en el arranque de su discurso, repleto de lugares comunes de su marca política optimista y «soleada»: «Queremos dificultades para nadie y prosperidad para todos?, ?daremos voz a los que no la tienen», «avanzaremos juntos hacia un mejor futuro»? El líder del Partido Liberal sonó más impostado de lo habitual porque dejó fuera otra realidad: perdió la mayoría absoluta con la que ha gobernado desde 2015, tendrá que pactar o encontrar socios de Gobierno y su principal rival, el conservador Andrew Scheer, se impuso en el voto popular. En televisión, Trudeau aparecería exultante, entre vítores de seguidores. Pero el ambiente en ese mismo ese escenario durante el recuento fue muy diferente y más cercano a la realidad del resultado electoral: una alegría calmada, casi aliviada, después de que el primer ministro lograra salvar el cuello tras temerse por su reelección. Ni los más optimistas esperaban reeditar la mayoría absoluta, después de que los sondeos establecieran un empate en intención de voto entre liberales y conservadores durante la campaña. Trudeau llegaba con su imagen -su gran activo- erosionada por una acumulación de escándalos: patinazos internacionales -un viaje sonrojante a India y unas vacaciones pagadas por el Aga Khan en Bahamas-; presiones a la fiscal general, Jody Wilson-Raybould, para dar trato de favor a una gran empresa -como revancha, la fiscal ha robado un escaño como candidata independiente-; y la aparición de fotos con Trudeau disfrazado como un negro en plena campaña. «Los resultados son mejores de lo que esperábamos», aseguraba a este periódico Mark, al lado del escenario. «La gente tuvo miedo de que llegara un gobierno conservador cuando aparecieron esas encuestas y movilizó a los votantes». Otros, como Antoine, que trabajó como voluntario en la campaña, reconoció que el objetivo era la mayoría absoluta, «pero el gobierno en minoría es un buen resultado». La mayoría absoluta en Canadá está en 170 escaños y el partido de Trudeau se quedó en 157, muy por debajo de los 184 de 2015. Los conservadores llegaron a 121, un avance frente a los 99 de las últimas elecciones. Pero las elecciones se miden por las expectativas con las que se llega a la noche electoral. Trudeau estaba en peligro de pegarse un batacazo histórico y ganó el partido por la mínima. Scheer amenazaba con devolver al poder a los conservadores y, aunque cosechó más votos que Trudeau, la distancia en escaños es insalvable. Scheer celebró que su partido ha puesto «bajo aviso» a Trudeau, del que en 2015 se decía que gobernaría durante ocho o doce años. «Señor Trudeau, cuando su Gobierno caiga, los conservadores estaremos listos y ganaremos». Era una referencia a la posición débil con la que gobernará Trudeau, que estará sobre el alambre los próximos cuatro años. Su socio lógico es el NDP, el partido a su izquierda, cuya representación se ha desplomado -ha pasado de 44 a 24 escaños- sobre todo por sus pérdidas en Québec. En la noche electoral, su líder, Jagmeet Singh, aseguró que había hablado con Trudeau para decirle que su partido «trabajará duro para asegurarse de que avanzamos en las prioridades de los canadienses». El primer ministro tendrá que hacer cesiones en materias como lucha contra el cambio climático, financiación del acceso a medicamentos o presión fiscal sobre rentas altas. La opción de una coalición -una fórmula con poca tradición en Canadá- no es probable, y todo apunta a que Trudeau buscará apoyos puntuales para sus políticas, lo que también le puede hacer más vulnerable. También obtendría votos suficientes con el Bloc Québecois, el partido independentista de Québec, la única formación que ayer podía descorchar un espumoso. Pasa de 10 a 32 escaños, tras el descalabro de los liberales e izquierdistas en la provincia francófona, de donde es Trudeau. Aunque el Bloc ha dejado de lado las ansias separatistas en el último año -no cuentan con apoyo popular- resulta imposible pensar que Trudeau los tenga como socios, después de haber atacado su discurso nacionalista y divisor en campaña. El líder independentista, Yves-François Blanchet, coló la política española en su discurso y exigió a Trudeau que reclamara la liberación de los políticos catalanes presos. Fue un resultado modesto para Trudeau en una campaña descafeinada, sin grandes propuestas, dominada por ataques personales que han decepcionado a los electores y alrededor de candidatos que no entusiasman. Quienes salían de la celebración discreta de los liberales se encontraban las calles de Montreal desiertas, como cualquier madrugada de lunes. «Yo no voto», confesaba Sam, un joven de Toronto, tras unas elecciones en la que la participación ha caído casi dos puntos y medio, hasta el 65,9%. «Al final, significa subir un poco más o menos los impuestos. Aquí no va a haber ninguna revolución. Esto es Canadá, hombre».
21-10-2019 | Fuente: elpais.com
Ensayo y distopías, últimas tendencias en Fráncfort
El cambio climático, el feminismo y la historia acaparan el interés de los editores
21-10-2019 | Fuente: elpais.com
The Climate Reality Project premia a EL PAÍS por la información sobre el cambio climático
La iniciativa de Al Gore reconoce con los Climate Leaders Awards a empresas, ONG y personalidades destacadas en España en la lucha contra el calentamiento global
21-10-2019 | Fuente: elpais.com
El ensayo y las distopías, últimas tendencias en la feria de Fráncfort
El cambio climático, el feminismo y la historia acaparan el interés de los editores
21-10-2019 | Fuente: elpais.com
Tres impuestos verdes para combatir la crisis medioambiental
Un grupo de expertos lanza un plan de choque para España que busca que la fiscalidad ayude a luchar contra el cambio climático
18-10-2019 | Fuente: elpais.com
?Si se cuenta el cambio climático sin anestesia, algunas personas se pueden deprimir mucho?
El científico Fernando Valladares, del departamento de Cambio Global del CSIC, aboga por un empoderamiento de las personas que obligue a actuar a los gobernantes
17-10-2019 | Fuente: elpais.com
La Casa Blanca anuncia que el próximo G7 se celebrará en un hotel de Trump en Miami
El jefe de Gabinete estadounidense, Mick Mulvaney, adelanta que el cambio climático no será uno de los temas de discusión en la cumbre
1
...